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[Social] Medicina para wyverns [Dantalian]

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[Social] Medicina para wyverns [Dantalian]

Mensaje por Jill el Vie Dic 29, 2017 7:59 pm

-Espera, espera… Creo que no acabo de escuchar bien. Por un segundo me ha parecido entender que no pueden hacer nada. Seguro que lo he oído mal ¿verdad?-la rabia era más que evidente en el rostro de Jill, y el sacerdote retrocedió unos pasos y ponía sus manos en posición apologética, visiblemente asustado.
-Ojalá le estuviese mintiendo, señorita. Pero me temo que realmente no podemos hacer nada. La magia que nos otorga Ashera sirve para sanar heridas y contusiones, pero para nada más. Otro tipo de males como la enfermedad que me describís están fuera de nuestra competencia.
-¡Inútiles! ¡Son todos unos inútiles!-los puños de Jill estaban cerrados con fuerza, y pareciera que en cualquier momento iba a dar un puñetazo en la cara de aquel pobre sacerdote anciano.

Al final se contuvo. Sabía que no conseguiría nada, y no era de buen soldado proceder así contra un civil que no había hecho nada para merecer semejante castigo. Pero estaba enfadada. Muy enfadada. Enfadada porque no sabía qué hacer.

Era uno de sus días de permiso y había viajado hacia su hogar en Talrega para disfrutar de su merecido descanso. Por desgracia, su padre no había tenido tanta suerte y se había tenido que quedar, dirigiendo el frente contra los Emergidos. Jill estaba molesta por ello ¿por qué no podía estar ella también en el frente?

Talrega no estaba en sus mejores días. Había sufrido enormemente por culpa de los ataques Emergidos. La presa de agua había sido rota por esas criaturas y los campos se habían echado a perder.  Muchísimas familias habían tenido que abandonar su hogar, habiendo perdido todo con la inundación que siguió a la pérdida de la presa. Sin embargo, su padre y Jill decidieron quedarse a vivir ahí, pese a que el lugar ya no tenía nada que ver con cómo era antes de que llegasen los Emergidos. A pesar de haberse convertido en un cenagal nauseabundo en gran parte, seguía siendo su hogar, y no querían marcharse. Además, ambos eran soldados, por lo que no vivían de la tierra para sobrevivir. Con su jornal, podían vivir donde quisieran. No había razón para irse si no querían.

El caso, que a la mañana siguiente de despertar en su hogar, Jill fue a reunirse con Diotima para entrenar en compañía de su fiel amiga draconiana. Pero cuando llegó al nido que habían creado específicamente para la wyvern, ésta no se encontraba como de costumbre. Normalmente la recibía con un potente rugido alegre y un continuo aleteo de sus alas. Pero aquella vez, apenas emitió un gemido y sus alas estaban completamente alicaídas.

Jill enseguida notó que algo raro pasaba. Se acercó a su querida Diotima y observó que el animal tenía la piel de un verde más pálido que de costumbre. Le costaba respirar. La parte de su cabeza emitía más caliente que de costumbre. Y además… sus deposiciones eran más líquidas que lo normal ¡Diotima estaba enferma! ¡Gravemente enferma! ¡No! ¡No era posible! ¡Había que hacer algo!

¿Pero el qué? Jill sabía de wyverns, claro. Pero no tanto como para tratar enfermedades. Era soldado, no veterinaria. Si estuviese en su cuartel, podría pedir ayuda a cualquier adiestrador experto con conocimientos de medicina que estuviese al cargo del cuidado de los wyverns. Pero no, estaba de permiso, a bastantes millas de distancia. Y volar con Diotima hasta Nevassa no era opción, la pobre apenas podía ponerse en pie, mucho menos agitar sus alas y elevarse hasta las alturas. La ayuda que necesitaba, sólo podía encontrarla por la zona de Talrega.

¿Pero dónde buscar? ¡No conocía centros sanitarios en Talrega! ¡Mucho menos que atendiesen a wyverns en vez de personas! En su desesperación, había ido a parar a un templo de Ashera cercano, esperando que allí pudiese encontrar una solución. Pero la magia curativa de los sanadores sólo servía para tratar heridas, no enfermedades con los síntomas que presentaba la wyvern. Jill lo sabía de antemano, y aquel viejo sacerdote del templo se lo había confirmado. Realmente estaba perdida, no sabía qué hacer.

-Maldita sea ¡Maldita sea! ¡MALDITA SEA! Yo… yo no puedo perder a Diotima ¡¿Entiendes?! Ella no es sólo una wyvern, es mi amiga ¡Si la pasara algo, yo…!-Jill no pudo terminar la frase. Una lágrima se asomaba por el ojo derecho de la jinete, señal de su dolor y desesperación. Jill se frotó la cara con su mano diestra, muy frustrada. Sus emociones la traicionaban, no podía dejar que la viesen llorar ¡Una soldado nunca lloraba, daba igual las circunstancias!
-Si me permite…-intentó interrumpir el sacerdote. Jill le miró con rabia, pero se calmó y le dejó hablar.-Hace no mucho pasó cerca del templo un hombre con un carromato. Por lo que pude escuchar, se trataba de un boticario que vendía remedios de hierbas. No sé si tendrá algo para su wyvern, pero a lo mejor…
-¿Un boticario? ¿Dónde está? ¡¿A dónde se fue?! ¡DÍGAMELO!-cortó con brusquedad Jill, agitando los hombros del sacerdote con brusquedad.
-Pasó cosa de media hora hacia el norte. Creo que iba en dirección a…

Jill no le dejó terminar. Le soltó y se dio media vuelta, sin despedirse ni darle las gracias. No había tiempo que perder. Por fortuna, sólo había un camino hacia el norte, por lo que no necesitaba más direcciones. Además, iba con un carro, eso significaba que iría lento. El terreno en Talrega era un lodazal por culpa de la inundación y los carromatos se movían despacio por culpa del barro y la tierra mojada. Si Jill corría, podría darle alcance.

Lo malo es que no corría sola. Iba tirando de las riendas de la paciente, que se movía siguiendo a Jill, pero ponía de vez en cuando resistencia al hacerlo. La pobre sufría, y hasta caminar la agotaba. Jill odiaba tener que atormentar de esa manera a su querida Diotima. Pero no tenía otro remedio ¡Debía salvarla! ¡Haría lo que fuese necesario para salvarla! Sólo esperaba que ese boticario tuviese lo necesario para poder salvar la vida de su preciada wyvern.
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Re: [Social] Medicina para wyverns [Dantalian]

Mensaje por Dantalian el Vie Dic 29, 2017 8:49 pm

Había conseguido exitosamente permiso de su señor para trasladarse temporalmente a Daein, ir a estudiar acerca de algunas cosas en el colegio de magos de Nevassa. El viaje había sido largo tanto para él como para su fiel compañera Lilith, una preciosa yegua azabache con patas y melena blanca que mansamente empujaba de su carro mato.  Aquel animal tenía un valor sentimental especial para él pues no solo había sido nombrado por su ya fallecida hija mayor Lira si no que, además, fue la única sobreviviente de su granja que fue destrozada y quemada por bandidos siendo que la yegua se salvo por que fue quien lo acompaño al mercado a vender las verduras y leche que producía la granja. Los dos eran casi inseparables, el animal adoraba a su dueño y él solía llenarla de mimos cepillándola a diario, dándole avena y alfalfa fresca para comer cada que le era posible y cuidándola sin dormir cada que se ponía enferma…. no era un experto en veterinaria pero se defendía un poco en ello pues sus estudios llegaron a abarcar a veces el experimentar con animales muertos y vivos, caballos incluidos.

Para los ojos de las personas, Dantalian no era más que un boticario muy excéntrico y a veces aterrador pues sus remedios solían tener desagradables y extraños colores y olores así como sus métodos parecían a veces cuestionables, lo que pocos admitían eran que sus remedios pese a ser poco ortodoxos eran sumamente eficaces y rara vez vio a un paciente empeorar a menos que suspendiese de forma voluntaria el tratamiento. Su relación con las fuerzas obscuras, sin embargo, estaba bien disfrazada con su oficio y tampoco era de los que les gustase presumir sobre sus conocimientos arcanos… entre menos supieran las personas, menos preguntas y prejuicios debería enfrentar.

Su carromato, lleno de medicinas, remedios y otros mejunjes de dudosa procedencia se movía despacio debido a lo fangoso del camino y, por precaución de que su amada yegua fuera a lesionarse una pata, el hombre mantenía las riendas sueltas a la par que permitía que el animal fuese a su ritmo, haciéndola avanzar incluso más lento que una persona caminando. Fue pasando el medio día, ya entrada la tarde que había tomado el camino hacia el norte, había logrado vender algunos remedios y con ello podría rentarse una buena habitación para descansar la noche y pagar por un buen establo para su yegua o por lo menos ese fue el plan hasta que la yegua presento signos de ponerse nerviosa aun que el animal estaba tan bien educado que no hiso mas escándalo que resoplar y golpear el piso un par de veces con sus cascos, siendo la primera en notar que un enorme Wyvern se acercaba…. por supuesto, al caballo poco podría importarle que semejante bestia viviese acompañada de una persona y, al notarlo el dueño se bajo del carro mato para darle unas palmaditas cariñosas en el cuello a su compañera para calmarla.

- Puedo ayudarla señorita? -

Pregunto el hombre mirando a la joven que aminoro el paso al acercarse a él, centrando sus ojos de exótico color impar en la chica. Dantalian era una persona muy sobria, su tono de voz era claro y audible pero monótono acompañado de una expresión siempre neutra como si no fuese capaz de sentir emoción alguna. Guardo silencio para que la chica hablara o siguiese de largo en caso de que no le estuviese llamando a él.
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Re: [Social] Medicina para wyverns [Dantalian]

Mensaje por Jill el Sáb Dic 30, 2017 5:35 pm

Jill llevaría poco más de una hora corriendo por aquel camino. Para ella, como si hubiese corrido varios días seguidos. Pero no desfallecía, seguía tirando de las riendas de su wyvern mientras avanzaba a toda velocidad. Diotima se quejaba, gruñía, gemía… pero también seguía adelante. Aun con la enfermedad, la wyvern era fiel y obedecía con sus remanentes fuerzas a su ama.

La jinete wyvern seguía adelante. Afortunadamente, la senda era clara. No sólo es que hubiese un único camino hacia el norte, sino que además el rastro del carromato era claramente visible desde apenas saliera del templo en busca de aquel boticario. El lodazal en que se había convertido Talrega no sólo le era útil a la hora de retrasar el movimiento del carromato, sino que dejaba bien marcadas las huellas de las mismas ruedas, y Jill sólo tenía que seguirlas.

La única pega era que Jill también tenía que enfrentarse al lodazal, a que sus zapatos y piernas se llenen de barro y a tener cuidado con resbalarse y caer. Pero a la soldado no la importaba. Gustosa se embadurnaría en barro, se bañaría en barro y hasta comería y bebería barro si aquello servía para salvar la vida de su querida amiga.

Al final, tras mucho recorrer y algún que otro tropezón, Jill pudo divisar al carromato a la lejanía. El rostro se le iluminó, es como si hubiera visto una montaña de oro dorada ¡Por fin! Tuvo que parar un par de segundos a tomar aire, pues se encontraba sin aliento, y entonces gritó con todas sus fuerzas.

-¡¡¡POR FAVOR!!! ¡¡¡EL DEL CARROMATO!!! ¡¡¡DETÉNGASE!!! ¡¡¡POR FAVOR!!!-tirando de las riendas de Diotima, Jill continuó avanzando hacia el carro, sin parar de gritar. Afortunadamente, el supuesto boticario debió escucharlo, pues el carromato se detuvo, tal y como había rogado la jinete pelirroja.

Jill pudo notar como, mientras se acercaba, el caballo que tiraba del carromato se ponía algo nervioso por la presencia del wyvern. Era una reacción que había presenciado muchas veces en otros equinos, pero Diotima estaba adiestrada para no comer carne de caballo. Y además, en aquella situación dudaba que tuviese fuerzas para comer algo. La wyvern estaba agotadísima de aquel viaje, apenas movía las patas por acto reflejo, sus ojos se entrecerraban y su mirada estaba perdida. A Jill le daba un vuelco al corazón cada vez que la veía.

Cuando llegó al carromato, el dueño del mismo estaba apaciguando al caballo (que viéndola más de cerca, pudo notar que era una yegua) pero enseguida se volvió para atender a la recién llegada. Jill miró al hombre de arriba abajo. Parecía ser alguien bastante joven para ser boticario. La soldado de Daein no conocía muchos, pero se imaginaba a tipos mayores con barba o mujeres ancianas haciendo potingues en grandes calderos negros. Su juventud no era lo único que le llamaba la atención, su color de piel dejaba bien claro que Daein no era su país de procedencia. Además, llamaba la atención por su curiosa heterocromía.

-¡Ho…Hola!-respondió Jill agarrándose las rodillas y recuperando de nuevo el aliento mientras el hombre le preguntaba en qué podía ser de ayuda.-Perdone que le pregunte ¿Es usted boticario?

Pregunta estúpida donde las hubiera. Aunque ese joven no tuviese las “pintas” de un boticaria, un rápido vistazo al contenido del carromato, y a la cantidad de pócimas, brebajes y hierbas guardadas dentro, dejaban evidentísimo testimonio de la dedicación de aquel hombre. Sin embargo, los nervios y el agotamiento impedían a la joven pensar con claridad.

-Diotima… my wyvern… ¡Está muy enferma! En el templo me dijeron que usted quizás podría tener algo que ayudarme ¡Por favor! ¡Le pagaré lo que sea! ¡Salve a mi amiga!-respondió cogiéndole por las solapas de la ropa del boticario, en una clara súplica de socorro.

Fue en ese entonces que Diotima se desplomó en el suelo. La pobre wyvern, había resistido todo el viaje pero sus fuerzas ya no daban para más. Jill pegó un grito al oír caer a su querida amiga. Pero Diotima no había caído inconsciente. Gruñía y luchaba por intentar ponerse en pie. Para Jill aquello era señal de que se les acababa el tiempo.

-No sé lo que tiene. Cuando desperté esta mañana estaba así. Sin energía, débil. Creo que tiene fiebre alta. Sus heces… son líquidas ¿Ha podido coger un virus? ¿Una infección? ¡No tengo idea! No sé a dónde acudir, vos sois mi única esperanza ¡Por favor! ¡Ayude a Diotima!-suplicó con auténtica devoción Jill, aferrándose como podía a aquella última esperanza.
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Re: [Social] Medicina para wyverns [Dantalian]

Mensaje por Dantalian el Sáb Dic 30, 2017 7:35 pm

"POR FAVOR!!! , HAGAN ALGO!!!, Mi familia… SALVEN A MI FAMILIA!, QUIEN SEA!!!, TENGO ORO!!!, TOMEN TODO EL QUE ME QUEDA!!!"

Su propia voz suplicante resonó en su cabeza al escuchar a la joven, trayéndole viejos recuerdos de aquel fatídico día cuando, regresando del mercado junto a su yegua encontró su granja en llamas así como los cultivos de esa estación. Recordaba claramente haber encontrado los cuerpos ensangrentados de su esposa, su hija mayor de unos 7 años y el menor de solo unos meses, ambas mujeres con la ropa desgarrada dando testimonio mudo de lo que probablemente ocurrió. Recordó haber tomado los cuerpos y llevarlos corriendo al templo de Naga más cercano suplicando entre lagrimas y totalmente lleno de la sangre de su amada familia que les salvaran…. pero no había nada que hacer, ellos ya no estaban vivos. Fue quizá por ello que Dantalian tardo un par de segundos en reaccionar, mas no necesitaba decirle nada mas, fuera un Wyvern o una persona él se había prometido a si mismo que no abandonaría a ningún paciente y menos aun cuando el animal parecía significar tanto para su dueña como lo era Lilith para él. Asintió a su primera pregunta para afirmar que efectivamente era boticario pues no creyó necesario el decir palabra para confirmarlo. Tampoco pareció prestarle mucha atención al hecho de que lo hubiesen sujatando de las solapas antes... la pobre estaba desesperada y era algo que el entendía perfectamente.

- Yo me encargo, descuida. -

Respondió sin cambiar aquel semblante aparentemente inexpresivo de su rostro, quitándose la capa purpura y arrojándola hacia el carro mato y arremangando la camisa interior negra para que las mangas no le estorbaran. Escuchar algunos de los síntomas ayudo mucho al hombre mas no era suficiente para saber que le pasaba al animal y como no podía preguntarle directamente a la "paciente" que sentía en ese momento solo podía fiarse de las pistas que pudiese recolectar con una exanimación rápida.

- Ha visto sangre en las heces?.... Necesito que le sujete un poco la cabeza…. no parece que tenga fuerzas para morder pero si pierdo alguna extremidad no podre ayudarla. -

Pregunto a la par que se arrodillaba junto al Wyvern sin preocuparse de que sus pantalones blancos se llenasen de barro. Apoyo su cabeza en el pecho de la criatura para intentar escuchar su respiración la cual parecía entrecortada, agradecía en cierta forma que el animal fuera grande pues le facilitaba muchísimo mas la tarea. Después se levanto para ir hacia el vientre del animal, posando su mano en este y dando un pequeño golpecito sobre esta usando su otra mano, lo hiso en varias partes del área abdominal hasta que el Wyvern soltó un quejido.

- Entiendo…. entonces es allí donde te duele…. Diotima, cierto?.... esto va a dolerte un poco, pero te prometo que no más de lo necesario. -

El hombre hablaba tranquilo al animal tal cual lo haría con cualquiera de sus pacientes, se mantenía sereno y su pulso no flaqueaba en ningún momento…. había visto casos peores, mucho peores así que un Wyvern enfermo, aun que era el primero que atendía, no era algo que llegase a sorprenderlo o alterarlo. Comenzó a palpar esta vez el área abdominal para ver si encontraba alguna inflamación, encontrándola sin ningún tipo de dificultad momentos después.

- Has notado recientemente algún sabor u olor extraño en el agua?, este tipo de síntomas son muy comunes en los lugares plagados de emergidos…. algunos se caen a los pozos de agua o se ahogan en lo alto de los ríos y contaminan el agua. -

Explico el hombre tranquilamente mientras acariciaba el cuello de la Wyvern, comprobando también que tenía una temperatura anormalmente alta. Después de haber revisado todo lo que tenía que saber, el hombre regreso a su carro mato para buscar algún remedio que pudiese ayudar. Levanto varios frascos leyendo las etiquetas hasta que encontró el correcto y de ese tomo 2 recipientes.

- Fiebre alta, respiración entrecortada, dolor abdominal, evacuaciones liquidas y en los peores casos con sangre son los síntomas más comunes. Esto se debe a que hay ciertos parásitos que proliferan en cuerpos muertos y se pueden consumir en el agua contaminada, causan inflamaciones en los intestinos y algunas infecciones. Lo que tenemos aquí es un caso ya avanzado pero no tan grave, en especial si no presenta todavía sangrado al defecar. -

Destapo el primero de los recipientes el cual inmediatamente hiso notar su olor que no era precisamente desagradable pero sí bastante fuerte l grado que hacia picar la nariz aun a varios centímetros de distancia, la sustancia era viscosa y de un color verde negruzco haciendo difícil la idea de que alguien quisiera bebérselo por voluntad propia.

- Debemos empezar por aminorar el dolor y bajar la hinchazón del vientre para que pueda moverse… La situación en realidad no es tan grave como parece pero hasta yo me desmayaría si me tuviesen corriendo quien sabe cuánto tiempo  con fiebre y un dolor en el estomago intenso…. fue, para comenzar irresponsable de tu parte no dejar a tu compañera descansando en lo que pedias ayuda… habrías avanzado más rápido y yo podría haber ido a atenderla allá donde la tuvieras… En fin…. ábrele bien la boca, necesita tomarse estas dos botellas enteras. -

Aquello sonó como un pequeño regaño pues Dantalian no se andaba con medias tintas…. había sido un acto irresponsable y debía aclarárselo en ese momento. Espero a que la chica atendiera a su indicación para verter el liquido espeso y de olor extraño dentro de la boca de la Wyvern, intentando que este cayese directamente en su garganta para que tocara su paladar lo menos posible. Por supuesto, el sabor de ese remedio era tan desagradable como parecía por lo que la paciente se quejo bastante por el terrible sabor que había quedado impregnado en su boca.

- Ya eres una chica grande como para quejarte del sabor Diotina... En fin…. se me acabaron las hojas de menta así que no hay mucho que pudiera hacer de todas formas… Señorita, a la paciente le gustan las fresas? -

No negaba que se sentía ligeramente mal por la experiencia que el pobre animal debió pasar pero en pos de que se pusiera mejor no había otra alternativa…. quizá unas cuantas fresas podrían ayudarle a lidiar con el mal sabor del brebaje.

- El dolor deberá disminuir en unos momentos más y podrá ponerse de pie…. sin embargo, debemos ir a otro lugar pues ciertamente la mitad de un camino no es el mejor lugar para atender a un paciente…. menos cuando esta todo lleno de barro, no le puede hacer ningún bien. -

Y no mentía, casi de inmediato la Wyvern mostro notoria mejoría y aun que todavía tenía algo de fiebre, por lo menos el dolor ya no la estaría afectando tanto. El hombre a como pudo se sacudió el lodo en sus pantalones y aun sin cambiar la inexpresividad en su rostro se subió a su carro mato, indicando a su yegua que diera la vuelta con las riendas.

- Te seguimos señorita…. en lo personal no quisiera que Diotina se moviera en este momento pero dudo que Lilith tenga la fuerza para llevarla sobre el carromato…. no creo tener espacio aquí tampoco de todas maneras. -

Y así, el hombre comenzó a seguirla hacia donde la chica creyera pertinente. Avanzaban lento y Dantalian recomendaba tomar varios descansos en el camino para que la tarea no fuese muy pesada para la paciente, llegando allí se dio a la tarea de acomodar a su yegua en un buen lugar, volviendo a buscar en su carromato los demás remedios que necesitaría aplicarle al Wyvern.
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Re: [Social] Medicina para wyverns [Dantalian]

Mensaje por Jill el Lun Ene 01, 2018 1:22 pm

El hombre no parecía molesto ni enfadado porque Jill le cogiese de las solapas y le gritase casi en la cara. Tampoco parecía asustado. Actuaba con seriedad, pero también con bastante naturalidad. Cuando el hombre le dijo que se encargaba de la wyvern, la jinete soltó un suspiro de alivio y le soltó, dejando que el boticario pudiese quitarse la capa y arremangándose las mangas para poder inspeccionar a Diotima.

-No se preocupe, yo me encargo.-respondió Jill a la petición de que sujetase la cabeza de la wyvern, petición más que comprensible en esas circunstancias. Jill había entrenado a Diotima para que no atacase a nadie humano si no se veía claramente amenazado por esa persona, pero con la enfermedad de por medio, no podía estar del todo segura de que se comportase con naturalidad. Jill misma se acercó a la wyvern con cuidado, pero era para no causarle menos estrés.-Ven, apoya la cabecita en mí, Diotima. Este señor es bueno, viene a ayudarte. Ya verás, te pondrá mejor rápidamente.-La wyvern movió lentamente la cabeza en dirección a Jill, que la arropó de un abrazo cariñoso. Jill podía ver sus ojos ya mucho más de cerca, como todavía luchaba. Su respiración era entrecortada. Jill se volvió hacia el herbolario con la mirada dolida tras ver a su querida Diotima en ese estado tan de cerca.-¿Sangre…? No, no que yo recuerde… Lo cierto es que no estoy segura, fue muy rápido. Pero creo que no…-la soldado trataba de hacer esfuerzos por recordar, pero la tensión del momento no se lo ponía fácil. Al final, seguía sin estar segura, pero no recordaba haber visto sangre.

Había que admitir que el herbolario actuaba como un auténtico profesional. Había sido todo un tiro al vacío, un herbolario errante tanto podía ser un mercader sabio y honrado como un charlatán que estafaba a sus clientes con productos milagrosos que realmente no hacían nada. Pero por la forma en la que actuaba aquel joven, Jill estaba casi segura de que estaba ante un caso del primer tipo.

-Shh… Aguanta, Diotima. Todo pasará rápido, ya verás.-le susurró dulcemente Jill a su amiga, ante los quejidos y gruñidos que soltaba ante las pruebas que le hacía el doctor. Afortunadamente, la wyvern no hizo nada más, mitad porque tenía a Jill a su lado calmándola, y mitad porque no tenía fuerzas para protestar o luchar.

Mientras hacía su inspección, el herbolario preguntó acerca del agua de la zona. Jill calló durante unos segundos, intentando meditar la respuesta.

-Yo… no lo sé. No llegué a probar el agua de aquí. Llegué ayer mismo, y todavía conservaba bebida del viaje. Pero Diotima… ¡Oh, por Ashera!-claro, la wyvern no bebía de agua de morral, bebía del agua que encontraba… fuentes, ríos, incluso un pozo cercano a la casa de Jill. Un pozo que perfectamente podía estar infectado por el cadáver de un Emergido, como bien indicaba el boticario. Jill ni se había molestado en comprobar el pozo, daba por entendido que seguía igual que cuando lo dejó la última vez.-Creo que va a tener razón ¡Mi pobre Diotima ha bebido agua infectada!

El boticario siguió explicando, mientras extraía un par de potingues del carromato. De haber acertado el diagnóstico, la pobre wyvern tendría una infección avanzada, pero todavía no sería del todo grave, a menos que se hubiese equivocado a la hora de recordar si había sangre en sus heces, cosa que cada vez estaba más insegura.

Jill también bajó la cabeza avergonzada cuando el herbolario la regañó por haber hecho correr a la wyvern en ese estado, cuando si hubiese ido sola, hubiese ahorrado tiempo y le habría evitado a Diotima la tortura del viaje.

-Yo… lo siento mucho, Diotima.-le dijo mientras acariciaba la cabeza, y abría la boca para que el boticario pudiese darle de beber uno de sus mejunjes, una especie de líquido verde viscoso con un fuerte olor. Ni se le pasó por la cabeza preguntar qué era esa cosa.-Siento haberte hecho sufrir tanto. Estaba desesperada. Pensé que si te dejaba, cuando volviera, ya no estarías. Por eso te he arrastrado hasta aquí ¿Te he hecho daño, verdad? Lo siento, lo siento mucho.

Varias pequeñas lágrimas cayeron sobre la cabeza de la wyvern. En aquel momento, ya a Jill le daba igual la imagen que estuviese dando. Se sentía dolida, realmente culpable por lo que había pasado. Mientras tanto, Diotima se revolvía y rugía ante el remedio que el boticario le había dado. Jill tuvo que inmovilizar la cabeza con sus brazos para evitar que la wyvern girase su cuello y escupiese su contenido o algo peor.

-¿Fresas? No especialmente… Diotima es mayormente carnívora, apenas suele comer frutas, y cuando lo hace, suelen ser cítricos como naranjas o limones.-respondió Jill un tanto mejor, mientras acariciaba poco a poco a su querida wyvern, quien poco a poco abría más los ojos.

Diotima fue revolviéndose cada vez con más intensidad hasta que al final se pudo levantar sobre sí misma. Había recuperado fuerzas, eso era obvio. Hasta se permitió agitar sus alas un par de veces. Pero el boticario le informó a Jill que sólo le había aliviado el dolor, todavía había que combatir con la fuente de la enfermedad. El boticario le preguntó si había algún sitio donde pudiese atender mejor a la wyvern que no fuese en mitad de un camino embarrado. La jinete wyvern tuvo que tomarse un par de segundos para pensarse la respuesta.

-Estamos en mitad de ninguna parte. Pero creo recordar, si la memoria no me falla, que hay una posada para viajeros cerca. Creo que a ritmo de carromato, estaría a cosa de menos de una hora. Si nos ponemos en marcha, podemos llegar antes de que anochezca. Creo.-Jill tampoco estaba muy segura de la distancia. Conocía la posada sólo de vista, de haberla sobrevolado con Diotima de camino a su casa. Era difícil medir cuánto tardarían en llegar con el carromato y la wyvern enferma.

Jill volvió a coger de las riendas de Diotima, pero esta vez tiró de ellas con mucha más suavidad. Ya no sentía la angustia de antes. Seguía preocupada por ella, pero por fortuna, había encontrado a alguien que podía ayudarla. Nada estaba lejos de acabarse, pero la jinete wyvern sentía que lo peor había pasado. Ojalá fuese verdad.

OFF: Mi primer post del año ¡Que sea el primero de muchos! ¡¡Feliz 2018 a todos!!
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Re: [Social] Medicina para wyverns [Dantalian]

Mensaje por Dantalian el Mar Ene 02, 2018 4:56 am

- Fue imprudente de tu parte sacarla… si, pero también hiciste todo lo posible por ayudar a tu amiga…. en eso no te has equivocado, tu corazón esta en el lugar correcto. -

El camino al infierno estaba plagado de buenas intenciones y el lo sabia mejor que nadie, mas no podía evitar sentirse un poco identificado con la chica pues el mismo intentaba desesperadamente volver a ver la sonrisa de su amada esposa y sus hijos aun si sus métodos se consideraban poco éticos. No le había dicho, sin embargo, cuál era su nombre ni tampoco le pregunto el suyo a la joven…. sabía que la wyvern se llamaba Diotima por que aquella chica no paraba de repetirlo pero la verdad es que Dantalian rara vez hacia presentaciones, para él era mucho mejor tratar con desconocidos y que se quedaran como tal; ser solo un boticario sin nombre, un desconocido viajero al que no tendrían forma de buscar o contactar, que no podrían formar ningún tipo de lazo o vinculo.

- Esta enfermedad se le conoce como "Febris Aqua" o "la fiebre del agua" y existía antes incluso de que los emergidos se convirtieran en una plaga…. No necesariamente debe ser un emergido, cualquier cuerpo muerto puede ocasionar este padecimiento pero en esos casos los síntomas se presentan a lo largo de una semana…. por alguna razón, cuando es un emergido el que la provoca los síntomas se presentan en cuestión de horas y se agravan mucho más pronto… eso me toco descubrirlo hace no mucho tiempo en un pueblo en el que fui de paso, hubo una epidemia que mato a poco más de la mitad de los habitantes.  -

Había una razón por la que le estaba contando todo aquello, no por el simple hecho de hacer conversación pues Dantalian era normalmente un hombre callado y a veces un tanto frio, aun así, creía pertinente advertirle de aquello pues si un emergido ya había contaminado un pozo de agua, quizá otras fuentes de agua ya estaban contaminadas también.

- Creo pertinente que se haga un aviso sobre esto para evitar que aquí se repita el mismo lamentable suceso y que eviten a toda costa beber agua que tenga olor desagradable o sabor a hierro, por leve que sea. -

Adivinaba que la chica seria algún tipo de soldado pues si un caballo necesitaba mantenimiento un wyvern no debería ser precisamente económico de mantener por lo que dudaba que fuese la primera opción de transporte para cualquier tipo de civil. Paso el tiempo pertinente para que llegasen a la posada donde Dantalian inmediatamente pregunto por un establo lo bastante grande como para que la wyvern pudiese recostarse.

- Hay que recostarla en un lugar cómodo, va a necesitar mucho descanso y reposo…. recomiendo que se le mueva igualmente lo menos posible. -

Y una vez acomodado su carro mato y puesto a su yegua en un lugar donde ella también podía relajarse del viaje el hombre comenzó a buscar más de sus remedios, comenzando a sacar varias botellas de algunas cajas, nuevamente leyendo las etiquetas con cuidado pues muchos de los frascos se parecían.

- Voy a necesitar un recipiente grande con agua caliente, otro con agua fría y dos trozos de tela mediano para hacer de compresas…. um…. también necesitare meter la mano en la boca de Diotima para evaluar si ya presenta signos de deshidratación… será solo un segundo pero necesitare de su ayuda si quiero conservar ambas manos.  -

Era mucho más fácil evaluarlo con una persona pues bastaba simplemente el meter un dedo en la boca para ver el nivel de resequedad que esta tenia. Saco de entre sus cosas lo que parecía ser un mortero de piedra, busco algún lugar cómodo para sentarse dejando las botellas que había sacado a un lado. Lo primero que tomo fueron unas cuantas piedras de color negro, aparentemente carbón y comenzó a machacarlas hasta que se hicieron un polvo fino. Después puso el polvo en lo que parecía ser otro recipiente de piedra y agrego al mortero esta vez lo que saco de un frasco de conservas cuyo olor al destaparse era notoriamente desagradable, saco lo que parecía una "cosa" suave cuya forma era difícil de definir de buena vista y después comenzó a machacarla, agregando polvos de otras botellas, lo que parecían erices, semillas y alguno que otro más ingrediente de dudosa procedencia. Saco también del carromato lo que parecía una pequeña cacerolilla a la cual encendió fuego abajo, vertiendo la horrenda mescolanza para que hirviera, desprendiendo un olor rancio que no tardo en hacerse notar en el establo. Después procedió a revisar la boca de la paciente siendo especialmente cuidadoso en ello pues debía estar atento para cualquier movimiento brusco para sacar su mano lo más pronto posible y así evitar alguna lesión.

- Muy bien, te diré paso a paso lo que hay que hacer pues hay que repetirlo como mínimo 3 días o mas hasta que se vea mejoría. En el recipiente de agua caliente se deben poner 3 cucharadas de escancia de sapo mosquero, se hunde el trozo de tela hasta que quede totalmente húmedo y después al sacarlo, sin exprimirlo, lo pones en el vientre de la paciente, esto bajara la inflamación y el dolor. En el agua fría hacemos lo mismo pero con este extracto de glándulas de pez espinoso y pones la compresa en la cabeza para bajar la temperatura, también tiene un efecto relajante.  -

Paso a paso Dantalian le mostraba como hacerlo y una vez realizado la wyvern soltó lo que pareció un gran suspiro de alivio, a diferencia del brebaje que estaba cocinando estos si tenían buen olor, en especial el que iba en la cabeza.

- Para controlar las nauseas y la diarrea vas a darle 3 veces al día este polvo de carbón de pino diluido en un litro de agua limpia; mañana, tarde y noche para que no te sea complicado. Finalmente y para combatir la deshidratación vas a necesitar darle uno de estos diario por 4 días.  -

Y, de otro frasco de conservas saco lo que parecía ser una enorme oruga, gorda y de color blanquecino que era casi del tamaño de la palma del hombre, después la deposito en un frasco más pequeño con otras 3 mas, entregándoselas.

- Lo último que queda es la medicina que va a purgar a los paracitos, pero esa estará lista hasta mañana pues solo tengo la dosis para 2 hombres adultos ya preparado y Diotima necesitaría dosis como para 8 hombres adultos, con esto ella debería de ponerse bien en un par de días. -

Suspiro notoriamente cansado mas tenía que estar atento al mejunje que se estaba cocinando… por supuesto, esperaba que el dueño de la posada no se quejase por el olor pero francamente no tenía otro sitio donde prepararlo.
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Re: [Social] Medicina para wyverns [Dantalian]

Mensaje por Jill el Lun Ene 08, 2018 9:53 am

Las palabras de consuelo del boticario, acerca de cómo actuó mal, pero con el corazón en su sitio, animaron a Jill, pero sólo un poquito. Al fin y al cabo, la jinete wyvern era una soldado de Daein. Como tal, debía ser capaz de controlar sus emociones y actuar primero con la cabeza, como exige la disciplina militar a la que estaba sometida. Pero tratándose de su querida Diotima, había perdido por completo el control. Jill reconocía para sus adentros que como guerrera todavía le quedaba un largo camino por delante.

Mientras caminaban en dirección a la posada, el boticario le habló de la enfermedad que padecía Diotima. Se llamaba “Febris Aqua” o “Fiebre del Agua”. Aquella era la primera vez que Jill oía hablar de esa enfermedad, pero ella no era sanadora o enfermera ni nada por el estilo, por lo que era comprensible que no supiese nada.

Lo que sí la alarmó fue oír como aquella enfermedad mató a medio pueblo, según palabras del herbolario. Realmente aquella enfermedad era terrible.

-Entendido. Cuando vuelva a mi casa, lo primero que haré será investigar de qué fuente ha contraído Diotima su enfermedad. Y asegurarme de que nadie bebe de ahí, al menos hasta garantizar que ha sido plenamente purificada.-prometió Jill al herbolario. Jill se imaginaba que habría bebido del pozo particular que tenían cerca de casa, uno que era privado y por tanto no solía beber nadie salvo Diotima, Jill y su padre cuando estaban ahí. Pero tampoco podía estar del todo segura. Si la wyvern había bebido agua contaminada en otro lugar, debía descubrirlo cuanto antes y avisar al resto para depurar aquello lo antes posible.

Pero lo primero era lo primero, llegar a la posada y tratar a Diotima. Afortunadamente, los cálculos de Jill no habían estado errados, y pronto llegaron al lugar en cuestión. Se trataba de una posada bastante grande, aunque un poco descuidada. Era obvio que había conocido días mejores, seguramente cuando todavía no habían acudido los Emergidos y la mayoría de la población de Tálrega no había abandonado sus hogares, convirtiendo la posada en un sitio obligatorio de paso.

La soldado se adelantó para explicarle al posadero en cuestión la situación. Logró convencerle para que les cediera una parte del establo que tenían para los caballos de los viajeros. Igualmente, no había demasiada clientela, por lo que tenía sitio de sobra. Un wyvern no es lo mismo que un caballo, y Diotima hubiese preferido un sitio más espacioso donde poder desplegar sus alas, pero para tratar a la pobre criatura aquello era más que suficiente.

Tras hablar con el posadero, se volvió hacia el herbolario y su querida Diotima, y los guío a todos hasta el establo en cuestión.  Colocó paja suficiente simulando lo más posible el nido en que su amada wyvern suele recostarse y dejó que Diotima se acurrucase como quisiera. A partir de ahí, dejó operar al profesional, ayudándole en lo que le pedía, como hacer que Diotima abriese la boca para que el herbolario investigase si hay signos de deshidratación, sin temor a ser amputado por ello.

Jill iba escuchando cada una de las instrucciones  que le iba dando el herbolario. Iba a tener que ponerle toallitas en el vientre y en la cabeza. La una bañada en ¿escancia de sapo mosquero? ¿Qué era eso? ¿Glándulas de pez espinoso? ¿Eso existe? Y… ¿y qué era esa rara oruga blanca y gorda? ¿Diotima se tenía que tomar una de esas cada día? Jill sabía que su wyvern no le daba ascos a casi nada, pero la idea de comerse una oruga no le parecía nada agradable. Sin embargo, viendo como con las telas humedecidas con sus potingues Diotima mostraba signos de sentirse mejor, la soldado decidió no dudar de los medicamentos recetados por aquel extraño herbolario.

-Muchas gracias por todo. Mi Diotima os debe la vida, y eso es como si yo os la debiera ¿Podría hacerme el favor de anotarme todo lo que me ha dicho que tengo que hacer por escrito? Yo no soy una experta como usted, y dudo que se me vaya a olvidar algún paso importante.-reconoció un poco avergonzada, no es que fuese una mujer olvidadiza, pero tampoco tenía una mente extraordinaria, como para recordar todos aquellos nombres de potingues y cómo debían ser usados.

Igualmente, no había terminado. Durante todo ese rato, el herbolario había estado también preparando un mejunje en una cacerola dentro mismo del establo, y que olía especialmente mal. Un par de caballos de los alrededores relincharon por el nauseabundo olor, aunque Jill hizo todo lo posible por ignorarlo. Según el joven, se trataba de un medicamento para acabar con los parásitos que anidaban dentro de la wyvern y que debían ser expulsados cuanto antes. Por desgracia, la medicación no estaría lista hasta el día siguiente, y el herbolario debía estar pendiente de la preparación de la misma hasta que estuviera bien hecha.

-Comprendo. Supongo que tendrá que pasar aquí la noche. Iré a la posada a pedir habitación para los dos, si le parece bien ¿eh…?-aquí fue cuando Jill se dio cuenta de que en ningún momento le había preguntado por el nombre del herbolario. Tampoco le había dado el suyo. Normalmente ese tipo de cosas se hacían al principio, pero aquella situación distaba de ser normal, por lo que no le dio importancia.-Mi nombre es Jill, soldado al servicio de Daein. Otra vez, gracias por todo lo que hace por Diotima.

La soldado echó un ojo a la wyvern, que había empezado a dormir. La paliza que se había dado hasta acudir a la posada, más el alivio causado por la medicación recibida habían hecho que Diotina sucumbiera a su sueño y empezase a roncar. Jill esperaba que no tuviese que despertarla para darla más medicación de inmediato, ya que su amiga tenía un difícil despertar.

Una vez pasado lo peor, otra preocupación se le pasó por la mente de Jill ¿Cuánto le costaría todo aquello? Si tenía que quedarse cuidando a la wyvern en aquel establo hasta recuperarse, eso sería que debía alquilar habitación para cuatro días, quizás más. También debía pagarle habitación al herbolario. Por no hablar de que todavía no sabía cuánto le cobraría éste por todas las medicinas que estaba usando para curar a Diotima. Ella era soldado, su sueldo no era muy grande y temía que se le fuese a gastar todo el jornal de un mes sólo en salvar a su wyvern. En el peor de los casos, tendría que pedir dinero a su padre, algo que le dolía enormemente en su orgullo, pues quería ser lo más independiente posible.

Pero no mintió cuando dijo que pagaría lo que fuese por salvar a su amiga. Si tenía que tragarse su orgullo, que así fuese. Diotima no se merecía menos. Mientras miraba a su querida wyvern descansar, Jill sólo deseaba que se recuperase lo antes posible, para poder volver a surcar los cielos, juntas las dos.
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Re: [Social] Medicina para wyverns [Dantalian]

Mensaje por Dantalian el Jue Ene 11, 2018 6:35 am

Todo parecía estar en orden, la wyvern se acurruco en el improvisado nido y se quedo dormida, una buena señal según su parecer pues si siguiese sintiéndose mal probablemente no sería capaz de descansar, tan agosto que incluso se le escuchaba roncar. El hombre comenzó entonces a guardar todo, tapando la mezcla que se estaba cocinando y dejando que el fuego se apagara debajo de ella, siendo las brazas que quedaban las encargadas de que terminase de cocerse a fuego muy lento, igualmente con la tapa puesta el olor ya no era tan escandaloso aun que si seguía presente.

- Solo he hecho mi trabajo señorita…. No hay nada que agradecer... -

Comento en respuesta limpiándose las manos con una tela húmeda, sacando un libro en blanco que tenia a la mano para anotar todas las indicaciones a seguir, incluidas las dosis y la frecuencia con la que debían ser aplicadas, una vez anotado todo el hombre de ojos impares arranco la hoja, la doblo cuidadosamente y se la entrego a la chica.

- Como una recomendación evite los alimentos sólidos, machaque bien la carne y quítele los huesos o las espinas en caso de darle pescado. Asegúrese también que tome mucha agua y que este limpia. -

Igualmente se lo había anotado en las indicaciones pero creyó pertinente el mencionarlo. De igual manera y aun que ya podrían retirarse a descansar mientras estaba la mezcla Dantalian no podía evitar preocuparse por dejar a su preciosa yegua junto con un animal carnívoro aun que la escancia de pez espinoso funcionase como un sedante bastante fuerte para ayudarla a reposar el boticario tenía sus incertidumbres.

- Mi nombre Dantalian, boticario de Senay… Una vez que la medicina este lista podre retirarme el día de mañana pues tengo un asunto importante que atender… Podrá llevar a Diotima a casa también, solo hay que dejarla descansar todo lo que necesite y para cuando despierte podrá caminar por su cuenta… aun que no estoy seguro de cuento tiempo tardara en poder volver a volar…. no soy un experto en wyverns. -  

Comento caminando hacia su yegua, la cual agacho la cabeza para dejarse acariciar por su dueño, soltando un pequeño relincho cariñoso a la par que con el hocico le revolvía un poco el cabello. Por supuesto, aun no le había dicho cuanto era el costo de todas las medicinas que había utilizado mas haciendo un cálculo mental por todo acabarían siendo como unas 1000 monedas de oro pues los materiales que había utilizado para tratar une enfermedad de esa gravedad no eran baratos ni precisamente fáciles de conseguir más de alguna manera no sentía deseos de cobrarle esa cantidad a la joven.

- No voy a poder darte la avena con fresas secas que te gusta por una temporada, Lilith, espero me perdones….  -

Le susurro cariñosamente a su compañera pues tendría que usar de su dinero para reponer las medicinas faltantes, aun con esas debía ingeniarse una manera en la cual no pareciera que se las estaba regalando o dentro de unas horas tendría detrás de él a todo "abuelo pata-chueca" o "doña dolores" buscando medicamentos gratis. Le cobraría quizá una cuota simbólica pero aun debía pensar un poco en ello.

- Veamos…. seria todo entonces, lo más difícil ya ha pasado así que solo le queda recuperarse. -

Comento el boticario humedeciendo las compresas nuevamente para aplicarnos una vez más, teniendo cuidado de no despertar a la paciente aun que francamente aquello se veía difícil pues el animal parecía ser esos de sueño pesado.

-  Entonces eres una soldado de Daein, señorita Jill… que tan bien conoces el área?, intento llegar a Nevassa pero hasta ahora no he podido encontrar ningún lugar donde vendan algún mapa… Me temo que quizá estoy tomando la ruta equivocada pues según entiendo hace dos días que debí haber llegado… -

No era malo siguiendo indicaciones pero siendo extranjero en esas tierras le costaba seguirlas sin la ayuda de un mapa con el que ubicarse, de hecho y ahora que se paraba a pensar siquiera sabía cómo es que se llamaba esa ciudad donde estaba.
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Re: [Social] Medicina para wyverns [Dantalian]

Mensaje por Jill el Dom Ene 14, 2018 7:40 pm

¿Qué no coma alimentos sólidos? ¿Diotima? Jill tuvo que apartar la mirada un momento, un tanto avergonzada. Y es que su querida amiga era por lo general, bastante glotona. Amaba especialmente la carne crujiente o cruda. El hecho de tener que estar varios días a base de papilla muy probablemente iba a ser tortura para la pobre wyvern. Mas Jill tendría que ser inflexible, pues con la salud no se juega.

El misterioso herbolario por fin se presentó. Se llamaba Dantalian, y era de Senay. Jill no tenía apenas idea de Senay, pues sólo estaba familiarizada con el continente de Tellius. Lo cierto era que la geografía no era especialmente el fuerte de la mujer soldado. Como mucho, Senay le sonaba a que estaba en Valentia, pero ni siquiera de eso estaba segura. Lo único que podía garantizar es que estaba bien lejos de donde se encontraban actualmente.

-Habéis venido desde muy lejos. Debe ser un auténtico milagro que estuvieseis precisamente cerca cuando mi Diotima enfermó, Dantalian. Si fuese mujer devota, creería estar ante una obra de Ashera misma.-comentó Jill con una sonrisa, aliviada cuando escuchó que mañana la wyvern podría caminar por su cuenta, y que no habría necesidad de pasar la noche más que una sola vez en aquella posada.

Mientras Dantalian se encargaba de terminar la medicina y de cuidar a su yegua, Jill se dirigió a la posada, para pedir dos habitaciones, una para el herbolario y otra para la propia mujer. El posadero ya estaba informado de que pasarían ahí la noche en cuanto dio permiso para que Diotima pudiese descansar en el establo, pero no sabía aún cuantas noches serían, y hacía falta recoger las llaves de cada cuarto.

Jill estaba contenta por el hecho de que Diotima se pudiese recuperar y salvar. Aún así, había varias cuestiones que la perturbaban. Como el hecho de que Dantalian no pudiese decirle cuándo podría volver a volar la wyvern. Jill esperaba que pudiese desplegar sus alas a los pocos días de superar la enfermedad. Ojalá lo hiciese pronto, el permiso que tenía no era eterno y cuando volviera al servicio tenía que hacerlo con su amiga plenamente operativa, o tendría problemas.

Lo otro que le preocupaba era saber cómo había contraído la enfermedad. El pozo seguía siendo su principal sospechoso, pero no podía descartar cualquier otra fuente envenenada. Nada más volver a casa, su primera tarea debía ser descubrir el origen de la “Fiebre del Agua” y asegurarse que nadie volvía a beber de ahí.

Cuando Jill regresó al establo con las llaves de ambas habitaciones, el herbolario estaba aplicando una nueva toallita en la frente y el abdomen de Diotima. La soldado de Daein volvió a sonreír aliviada cuando Dantalian le comentó que lo peor había pasado. Le tendió una de las dos llaves para que la cogiese, mientras asentía con la cabeza en un profundo y silencioso gesto de gratitud.

El herbolario preguntó entonces por Nevassa. Parecía que iba en dirección a la capital, pero se había perdido por el camino. Sabiendo donde se encontraban, a Jill le parecía que se había perdido bastante.

-Vais en dirección correcta. Esta carretera lleva en dirección a la capital, pero me temo que todavía os queda un par de días de viaje más. Al menos, en carromato.-Jill estaba acostumbrada a hacer esa ruta, pero siempre a lomos de su wyvern, que iba mucho más deprisa.-Lo que sí, debe tener cuidado. Aunque estamos haciendo lo posible para acabar con esta lacra, los Emergidos todavía están asolando nuestro reino. Estamos luchando por expulsarlos de nuestras fronteras, y tenemos retenidos el grueso de sus ejércitos en distintos frentes, pero a veces se nos cuelan incursores. Actúan como bandidos, asaltando caravanas y mercaderes, aunque no buscan dinero. Pura guerra de guerrillas. Encantada estaría de acompañaros hasta la capital para aseguraros que no os hagan ningún daño, más me temo que ambos sabemos que es imposible con Diotima en este estado. Lo máximo que puedo aconsejarle es que espere a que venga un grupo numeroso y armado y se vaya con ellos. O que contrate un par de mercenarios como guardaespaldas. Le puede salir caro, pero mucho más caro es que un grupo de Emergidos le embosque estando solo.

Jill había tenido una experiencia reciente siendo emboscada por un grupo de Emergidos. De no haber recibido ayuda inesperada, posiblemente no lo hubiese contado. Viajar en solitario se había convertido en un peligro considerable, incluso por los caminos más aparentemente tranquilos de Daein. Jill soñaba con lograr ponerse al frente y guiar ella misma al ejército de Daein contra estos macabros seres que los atormentaban. Pero por ahora no paraban de mandarle misiones de tercera donde no podía probar su auténtico valor, cosa que la frustraba bastante. Y le frustraba no poder siquiera garantizar la seguridad de aquel joven que tanto había hecho por ella.

El estómago de Jill gruño y la soldado se cubrió su vientre avergonzada. Con todo el ajetreo, ni se había dado cuenta de que el Sol se había puesto y que ya era la hora de la cena. Además, con todo el ajetreo y la adrenalina gastada en el viaje con la wyvern enferma, Jill estaba agotada y hambrienta. Y seguramente, el herbolario estaría igual.

-¿Venís a cenar conmigo, Dantalian? No sé qué habrán cocinado en la posada, pero sea lo que sea, será caliente y entrará que da gusto. Invito yo, faltaría más.-aunque el bolsillo de Jill se resentía mucho, la deuda contraída con el herbolario era infinita y no podía permitirse menos. Aunque luego tendría que pensarse mil maneras de llegar a fin de mes, lo importante era demostrar a Dantalian su gratitud por haber salvado a su más preciada amiga. Y es que una amiga vale más que todo el oro del mundo.
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Re: [Social] Medicina para wyverns [Dantalian]

Mensaje por Dantalian el Jue Ene 18, 2018 5:29 am

Dantalian tenía cierto resentimiento a la magia de luz, dígase igualmente a los clérigos como a las deidades similares a Naga en general. No era que prefiriese a Grima o a las fuerzas obscuras ni un activo partidario de hacer el mal como muchos otros magos negros sino mas bien era el hecho de que los creyentes de aquellos dioses parecían entorpecer sus investigaciones de alguna de otra manera… no se había zambullido en la obscuridad por el hecho de ser una mala persona, simplemente que esta le abría opciones que la luz parecía rechazar terminantemente.

- Ha sido casualidad supongo, los dioses poco tienen que ver con estas cosas…. pero ha sido una buena casualidad para ti y Diotima. -

Después de todo, si él estaba allí en ese momento quería decir que si en un pueblo vecino alguien contraía esa enfermedad probablemente su familia estaría maldiciendo a los dioses en ese momento pues si bien el traía ya preparados medicamentos para casos como ese muy a duras penas adivinaba que, en caso de saber que hacer pudiesen reunir los ingredientes a tiempo o ya siquiera identificar la fiebre de agua como tal; también estaba la posibilidad de que no hubiese ningún brote y todos estuviesen bien pero no había manera de saberlo y, bajo ese rostro inexpresivo, aquellos pensamientos rondaban la cabeza del boticario. Jill regreso momentos después con las llaves de las habitaciones, entregándole una y poniéndolo al tanto de la situación en Daein.

- Ya veo… eso sí que es un problema. -

Por primera vez Dantalian dibujo en su rostro un ligero gesto de preocupación, mirando a su yegua quien parecía ya haberse puesto cómoda en su establo para disponerse a descansar, ciertamente Lilith era una excelente yegua pero seguía siendo un caballo de granja, resistente para jalar de carretas y llevar buen peso a cuestas pero poco rápida y si bien su animal tenía una templanza admirable la pobre si llegaba a reaccionar de forma comprensivamente alterada cuando era herida.

- No confió demasiado en los mercenarios, la verdad…. la ultima vez me toco acompañar a uno que literalmente salió corriendo cuando vio a unos emergidos de lejos…. al final me encargue de que hiciera su trabajo, pero vaya que casi nos matan… -

Frunció ligeramente el ceño en ese momento pues el recuerdo de quela persona tan molesta llegaba a fastidiarle, sin embargo las cosas habían salido milagrosamente bien esa vez por lo que ambos salieron de una pieza de aquel encontronazo si es que podían considerarlo así. El estomago de la chica marco la pauta para ir a comer, por lo que solo con un asentir leve de cabeza el boticario se decidió a acompañarla al comedor de la posada. Se sentó tranquilamente frente a la chica soltando un pequeño suspiro pues el también estaba agotado y hambriento, había sido un día mas ajetreado de lo que le gustaría pero si con ello había conseguido evitar que alguien preciado para aquella joven se perdiese entonces según su criterio había valido la pena.

- No es que me dieran una fecha límite para este viaje pero preferiría no estar mucho tiempo fuera de Senay… Sería prudente, como dices, esperar a que vaya un grupo más grande hacia la capital pero tomando en cuenta que faltan un par de días a carromato estoy entonces en un predicamento. -

Puso un gesto pensativo bastante leve, tenía que ingeniárselas para llegar a Nevassa lo antes posible, por lo que probablemente necesitaría recurrir a la opción de los mercenarios por poco que le agradase la idea. La esposa del posadero, una señora regordeta y gentil les sirvió a ambos una buena porción de estofado con carne y verduras varias. Antes de comer, el boticario saco una pequeña botellita de barro obscuro tapada con un corcho, bebió todo su contenido y tranquilamente volvió a taparla para después guardarla nuevamente en su túnica; momentos después se concentro en comenzar a comer.

- Provecho… -

Dijo tomando su trozo de pan de la mesa y humedeciéndole en el estofado para después comérselo, teniendo varias otras costumbres arraigadas a la hora de comer de sus ya lejanos días de granjero.
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Re: [Social] Medicina para wyverns [Dantalian]

Mensaje por Jill el Mar Ene 23, 2018 2:05 pm

-Alabada sea la casualidad, entonces.-respondió Jill encogiéndose de hombros y manteniendo su sonrisa. Jill tampoco es que fuese nadie que creyese fervorosamente en los dioses, más bien al contrario. Y compartía la opinión de Dantalian al respecto. Pero no podía negarlo: si por un lado había tenido tan mala suerte como para que su wyvern contrajera tan letal enfermedad en su primer día de permiso, por el otro lado había tenido una suerte inmensa de encontrar a alguien tan pronto y con los remedios necesarios para sanar al pobre animal enfermo.

Antes de marchar a cenar, Jill escuchó la historia que le contó el herbolario que tuvo con un mercenario que contrató en el pasado. Aparentemente, la cosa no fue muy bien. Jill se volvió a sentir culpable. Ese hombre había hecho tanto por ella, y sin embargo, la soldado no podía hacer nada para ayudarle a atravesar el camino que todavía tenía por delante sin peligro.

Para cenar, se sentaron en una mesa el uno frente al otro. El posadero les sirvió algo de carne de cerdo asada y queso, además de un poco de pan, vino y agua. El hambre de Jill le hizo zambullirse directamente hacia el plato, aunque sin dejar de escuchar las preocupaciones del herbolario acerca de cómo llegar a la capital.

-No voy a mentirte. Estos caminos han conocido mejores días.-explicó la soldado entre mordisco y trago de trozos de carne.-Antes de los Emergidos, esta zona era bastante más poblada, pero los Emergidos lo arrasaron todo. Por culpa de esta guerra, la represa que mantenía el caudal del río se fue al traste y todos los campos se inundaron. La mayoría de los civiles, campesinos de oficio, han tenido que abandonar sus hogares ya que ahora la tierra es incultivable.

Jill no conocía muy bien cómo se había destruido la represa, debido a que había estado de servicio lejos cuando ocurrió, pero había oído oscuros rumores al respecto ¿había sido un ataque Emergido? ¿O había sido el propio ejército de Daein en un intento de frenar el avance de esas criaturas y poder defenderse mejor? La soldado quería creer que el ejército del que formaba parte no haría algo tan terrible como arruinar las viviendas y el modo de vida de aquellos a los que había jurado proteger, salvo que fuera completamente necesario. Y aun incluso si fuese necesario, tenía sus dudas…

-El caso es que por aquí solía pasar muchísima gente en el pasado, pero la situación ha cambiado desde entonces.-dijo Jill tragando un poco de vino, y así de paso, las dudas que albergaba en su corazón.-Antes de la guerra, no te hubiera sido nada difícil encontrar un grupo con el que marchar hacia la capital, pues cada día cruzaban muchos mercaderes en una u otra dirección. Sin embargo, ahora es bastante más difícil encontrar algún grupo. Ojalá me equivoque, y encuentres a alguien que pueda acompañarte. Yo… lo siento mucho, pero creo que es mejor que sepas la verdad.

Jill miró alrededor de la posada sin dejar de comer. La sala estaba sólo un tercio ocupada. La soldado estaba segura que anteriormente por esas mismas fechas, estaría completamente lleno, o al menos la ocupación estaría completa. Una prueba práctica de la veracidad de las palabras de la soldado pelirroja.

Realmente se sentía mal. Dantalian había hecho tanto por ayudar a Diotima, y sin embargo, lo único que podía darle como muestra de gratitud eran palabras descorazonadoras. Se sentía inútil.

No, no bastaba con llorar y lamentar. Tenía que pensar algo, lo que fuese, que sirviese de ayuda para que el herbolario pudiese llegar a salvo a Nevassa ¡Vamos, Jill! ¡Piensa! ¡Piensa! ¡PIENSA! Oh… ¡Ya está! ¡EUREKA!

No era lo mejor del mundo. Ni siquiera era una gran idea. Pero al menos serviría de algo. Jill se sacó de uno de los bolsillos de su ropa la insignia que demostraba que era una soldado al servicio del reino de Daein y la puso encima de la mesa, enfrente del herbolario.

-Esta insignia es la marca de todo soldado de Daein, sirve para demostrar que forma parte del ejército al servicio de su Majestad, el rey Ashnard.-empezó a explicar Jill con cierto orgullo en su tono de voz.-En ocasiones, otros soldados wyverns patrullas estos caminos desde los cielos, en busca de grupos Emergidos. Si veis a uno de ellos sobrevolando a pleno pulmón, gritad y mostrad la insignia en vuestra mano. Eso llamará su atención y bajarán para preguntar qué hacéis con una de estas. Entonces, os daré también un papel firmado por mí en la que explico que me habéis ayudado y solicito que os escolten a la capital. Si ven mi firma, lo más probable es que no os ignoren y acepten acompañaros hasta la capital, o al menos asegurarse de que no os tropezáis con ninguna emboscada.

Normalmente, un soldado cualquiera no tendría por qué aceptar la petición de ayuda de otro soldado cualquiera. Pero Jill no era una soldado cualquiera, era la hija de un general. Y muchos quieren ganar puntos haciéndose amigos del general. Es una de las razones por las que en el ejército prefería mantenerse al margen de todo el mundo, puesto que nadie la valoraba por quien realmente ella era. Pero eso no era algo que tuviese que explicar a Dantalian.

-Lo que sí, os sugiero que os deis prisa en entregar el documento firmado nada más llaméis la atención de los soldados, porque si no, habrá quien pueda pensar que me habéis robado o algo peor y entonces la situación no será distinta a la de que os ataque un grupo de emergidos.-el riesgo estaba ahí.  Es cierto que hay algunos soldados de Daein bastante brutos que apuñalan con sus lanzas primero y preguntan después. Desde luego, no quería que eso le pasase a Dandalian.-Lo único que os pido es que me llevéis la insignia al cuartel del ejército en cuanto lleguéis a la capital. Con que lo dejéis en recepción con la nota me es suficiente.-Jill no se lo dijo, pero las insignias eran intransferibles y no podían prestarse. Es por ello que existía la posibilidad de que otros soldados pensasen que el herbolario había obtenido la insignia por medios viles. Pero era necesario para llamar su atención y lograr convencerles de que ayudasen al herbolario.

Obviamente, eso le causaría problemas a Jill. Cuando le tocase a ella regresar a Nevassa, tendría que dar explicaciones de por qué prestó su insignia a un civil, encima extranjero. La bronca estaba asegurada. Pero Jill estaba dispuesta a aceptar el castigo. Ese hombre había salvado a su más preciada amiga, aquello era lo mínimo que podía hacer para pagar un favor tan gigantesco.
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Re: [Social] Medicina para wyverns [Dantalian]

Mensaje por Dantalian el Mar Ene 23, 2018 8:12 pm

Dantalian comía tranquilamente, escuchando acerca de que en aquel lugar había tenido tiempos mejores, lo imaginaba pues ciertamente en su recorrido por la ciudad había visto varias tiendas, locales que daban testimonio de que allí el comercio antes era viable. Aun así, la proposición de la chica le tomo por sorpresa por lo que abrió sus ojos de forma notoria a la par que se limitaba a escuchar aquel plan, una vez ella termino el recupero su tranquilidad habitual, dando un par de bocados a su comida antes de responder.

- Algo así parece ser muy importante… bueno, importante y peligroso de llevar… -

Comento dibujando nuevamente en su rostro una pequeña sonrisa, aquella jovencita era una buena persona y además parecía bastante enérgica a la hora de comer tal cual solía serlo su hija mayor, tan impaciente por salir a la granja que solía ser la primera en terminar de comer siempre, por un momento se pregunto si ella llegaría a ser igual que Jill a esa edad.

- No me mal interpretes, aprecio mucho tu ofrecimiento pero no querría causarte ningunas molestias con esto…. además, si llego a ser atacado antes de encontrar una patrulla hay un riesgo muy alto de que no pueda devolvértela… Ahora bien, creo que podría defenderme bien de unos cuantos emergidos pero dudo mucho que pueda hacer lo mismo contra jinetes Wyvern…. pienso que el riesgo seria más alto que si fuese por mi cuenta… -

Aun si no lo aparentaba de buenas a primeras, Dantalian ya tenía casi 30 años y sus experiencias en los viajes que había realizado así como su personalidad cauta y metódica lo habían mantenido buenamente vivo  lo largo de ese tiempo, por supuesto no le mencionaría que era un usuario de magia obscura pero bastaba con que la chica supiese que podría defenderse.

- Pensándolo mas detenidamente… me preocupa un tanto el brote de la "Fiebre del agua", por otra parte y como ya he mencionado antes no he atendido a Wyvern antes y me sentaría mal que el medicamento que le estoy dejando no funcione como debería. -

Por supuesto, había ajustado las dosis correctamente en proporción al tamaño del animal pero no sabía que tan diferente seria el cuerpo de un Wyvern al de un caballo, que era la comparación mas cercana que tenia, quizá de un dragón que había sido voluntario en Senay para algunas pruebas y ya que la chica se estaba tomando tantas molestias en ayudarle creía saber ahora una excusa perfecta para no cobrarle los medicamentos a la joven o por lo menos darle algún descuento.

- Como ya te dije, no tengo una fecha límite para regresar…. les deje en Senay los estantes llenos de medicinas e indicaciones así que quiero creer que se las pueden arreglar sin mi unos días mas. Hagamos entonces algo; permíteme monitorear el progreso de Diotima hasta que se recupere totalmente y de esta forma podría aprender más sobre los Wyvern…. solo por si llega a verse el caso en algún otro momento en que llegue a necesitarlo. Al final, si me lo permites no te cobraría por el tratamiento de Diotima pues de ella podría obtener información bastante valiosa que me ayudara mucho en un futuro, eso y que nos podríamos asegurar de que se recupere como es debido pues si hay algún problema podre atenderla de inmediato. -

Dicho esto, el hombre bebió tranquilamente un poco de vino, probando nuevamente parte de su comida antes de continuar pues aun si comía de forma tranquila y pausada lo cierto era que él estaba hambriento.

- También seria agradable que me pudieses hablar más de estas criaturas si estás de acuerdo, nunca está de más aprender algo nuevo y que mejor que una experta en Wyvern para que me hable de ellos?, dietas, comportamientos, cosas a evitar cuando te acercas a uno, todo ese conocimiento es lo bastante valioso para cubrir en su totalidad el precio de los medicamentos, que dices? -

Rara vez Dantalian se ofrecía a algo como aquello pero veía en esa idea un beneficio para ambos, además, podrían llegar en ese tiempo algún grupo mercante con el cual irse o ya directamente que pidiesen sus servicios para acompañar a alguna caravana. Nada ganaría con apresurarme más que quizá una muerte prematura y aquello no era un precio que estuviese dispuesto a pagar, no todavía.
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Re: [Social] Medicina para wyverns [Dantalian]

Mensaje por Jill el Lun Ene 29, 2018 7:16 pm

Jill se sintió un tanto decepcionada consigo misma al escuchar cómo Dantalian rechazaba su idea. Lo cierto es que podía comprender el por qué, el riesgo existía. Un pequeño grupo de jinetes wyverns de Daein era mucho más peligroso que una banda de Emergidos asaltantes. Sin embargo, le llamó la atención la confianza que mostraba el herbolario cuando le aseguró que podía defenderse de las inhumanas criaturas. La soldado miró de arriba abajo a Dantalian, no parecía ningún guerrero. Le costaba creerse que el sólo pudiera hacer frente a un grupo de esos monstruos ¡La propia Jill se veía incapaz de derrotar ella sola a un puñado de Emergidos! Lo sabía por propia experiencia ¿Acaso el herbolario era alguien mucho más poderoso de lo que aparentaba? ¿O simplemente le decía eso para que la soldado se tranquilizase y no se preocupara por su destino?

Sin embargo, la solución vendría, una vez más, por parte del propio Dandalian. El herbolario manifestó su preocupación por un posible brote de “Fiebre de Agua” que pudiese infectar y poner a peligro a más gente inocente. Y también quería saber si la medicación funcionaba realmente en Diotima, confesando que nunca antes había llegado a tratar a un wyvern.

-En casa tenemos un pozo, que es normalmente de dónde suele beber Diotima cuando regresamos a Talrega. Lo más probable es que ese pozo se haya infectado en nuestra ausencia y sea la causa de la enfermedad. Si es así, no habría demasiado riesgo, porque el pozo es privado y nadie salvo Diotima, mi padre que está en Nevassa o yo debería beber de él. Claro que esto es sólo una probabilidad. No puedo garantizar que Diotima haya bebido de otra fuente cercana, esta vez pública. Y que ésta esté contaminada. Eso es lo primero que pienso comprobar nada más volver mañana.-Jill compartía el temor del herbolario. Ya bastante grave era que Diotima hubiera sucumbido a esa terrible enfermedad. No podía permitir que alguien más sufriera el mismo destino.

El herbolario propuso entonces acompañar a Jill hasta su hogar e investigar el asunto, al igual que monitorizaba a Diotima para asegurarse que respondía correctamente al tratamiento. Y lo mejor de todo, no le cobraría por ello. La soldado no pudo evitar ocultar una sonrisa en su rostro, por mucho que lo avergonzase. Saber que no tendría que pagar más de lo que ya había gastado era un alivio. No tendría que depender de su padre. Lo único que pedía a cambio era poder acumular información sobre los wyverns, y que Jill le contase todo lo que supiera de los mismos, para sus propias investigaciones.

-Me parece un plan más que perfecto. Igualmente sabed que el alojamiento y la comida correrán de mi cuenta durante el tiempo que estéis en mi casa. Y cuando llegue el momento de volver a Nevassa, esta vez os acompañaré para asegurarme de que no corréis ningún peligro. Os lo prometo por mi honor.-la soldado se golpeó el pecho con orgullo, con tanta fuerza que casi escupe un trozo de carne que se había tragado antes de hablar.  Pero es que realmente estaba agradecida por todo lo que había hecho Dantalian por su amiga y por ella, y cualquier forma que tuviese de pagarle le parecía poca cosa.

Jill terminó de devorar la carne con fiereza, no dejando más que los huesos. Mientras, en su cabeza barruntaba como podía cumplir con la petición del herbolario, con respecto a darle información sobre los wyverns. Había tantas cosas que podía contarse sobre los wyverns… A estas alturas no hace falta ni decirlo, pero Jill amaba a esos fieros animales, en especial a Diotima. Y aunque no se consideraba una auténtica experta, sí que sabía sobre ellos bastante más que la media. Y es que para saber montar a uno de ellos, hay que conocerlos bien.

-No sé hasta qué punto sabe ya de los wyverns. Por si acaso, empezaré por lo más básico. Todos los wyverns son como Diotima, en el sentido de que son reptiles, son grandes, tienen alas de membrana, tienen patas traseras pero no delanteras y dientes capaces de atravesar armaduras. Los hay de varios colores de piel: rojos, marrones, azueles, violeta… Diotima es verde, un caso raro en Daein donde la mayoría son de color rojo o marrón. Son omnívoros, aunque prefieren comer carne cruda.-Jill empezó a recapacitar en la última frase que había pronunciado y con un gesto rápido trató de tranquilizar al herbolario, quien podría perfectamente preocuparse de que su animal de tiro pudiese estar en peligro durmiendo al lado de Diotima.-¡No temas! Los wyverns de batalla están entrenados desde niños para que no coman carne humana, ni tampoco de animales de carga como caballos, bueyes, burros o similares. Eso sí, que no vayan a comerte no significan que no vayan a usar sus colmillos para defenderse. A la hora de combatir, son realmente fieros. No podría tener una aliada de batalla mejor.

Jill suspiraba emocionada. No había tenido la oportunidad de vivir aún muchas aventuras con Diotima, pero las pocas que había tenido se había grabado en su corazón. Y en ellas recordaba como la soldado y su querida amiga alada colaboraron juntas para sobrevivir. Jill era tremendamente feliz con Diotima.

-Una cosa hay que dejar clara sobre los wyverns. NO son dragones. Se parecen, pero son dos especies totalmente distintas. Los wyverns no pueden transformarse, no tienen patas delanteras, no escupen fuego ni nada parecido por su boca. Es cierto que algunas armas especiales diseñadas para matar dragones también afectan a wyverns, pero ahí quedan las semejanzas. Por lo demás, es como si fueran la noche y el día.-sólo la idea de que su querida amiga pudiese tener parentesco con esos repugnantes subhumanos escupefuego estremecía a Jill.

La soldado siguió explicando cuestiones básicas de wyverns al herbolario, como su esperanza de vida, el tamaño que suelen alcanzar en su fase adulta, lo lejos que pueden volar y el tiempo que pueden aguantar en el aire… No se dio cuenta y se había hecho ya noche cerrada. La misma Jill empezaba a sentir sueño, pese a la emoción que sentía al hablar de los wyverns. Pero no pasaba nada, tiempo habría de sobra para seguir hablando. Ahora era mejor retirarse a descansar, ya que mañana sería un día un tanto duro. Habría que comprobar si Diotima estaba en condiciones de viajar, e ir junto a ella hasta su casa, sin dejar de tratarla. Y luego seguir cuidándola, como la propia wyvern había cuidado de Jill en los momentos más duros. Hasta el final.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Wyvern Rider

Cargo :
Soldado (Ejército de Daein)

Autoridad :

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Lanza de bronce [2]
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Re: [Social] Medicina para wyverns [Dantalian]

Mensaje por Eliwood el Dom Feb 18, 2018 6:53 pm

Tema cerrado. 50G a cada participante.

Ambos obtienen +1 EXP.
Afiliación :
- LYCIA -

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Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
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Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
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Lyndis
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Re: [Social] Medicina para wyverns [Dantalian]

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