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Jill Fizzart, Jinete Wyvern de Daein [ID]

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Jill Fizzart, Jinete Wyvern de Daein [ID]

Mensaje por Jill el Jue Dic 28, 2017 3:01 pm

Jill Fizzart
Wyvern Rider
”Obsérvame, padre ¡Alcanzaré la gloria! ¡Por ti y por Daein!”

Datos
Nombre: Jill Fizzart

Edad: 16 años

Clase: Wyvern Rider

Especialización: Lanzas

Afiliación: Daein

Ocupación: Soldado

Personalidad
Muchacha seria, entregada, muy disciplinada. Es la encarnación de muchos de los ideales de Daein: Fuerza, superación, orgullo, honor, gloria y meritocracia. Fácil de provocar, se irrita con facilidad y es rápida en recurrir a la violencia, más no encuentra disfrute en ella salvo cuando es una oportunidad de demostrar su valía como guerrera y jinete wyvern ante su reino y ante el mundo.

Tiene un lado amable, es capaz de sentir empatía y se preocupa por sus semejantes. Empezando por su padre al que adora y tiene como modelo a seguir, o también a su mentor a quien le debe mucho por ser quien la ha adiestrado en combate con wyverns. Sin embargo, en la mayoría de los casos oculta esas emociones porque considera que no son dignas de una gran guerrera. Sólo es capaz de abandonar su fachada de estoica guerrera ante los seres que más le importan, como su padre, su mentor o su querida wyvern Diotima.

Jill es una fervorosa patriota y ama a su reino pese al rechazo que sufrió en su infancia por ser hija de inmigrantes. Jill comparte el odio daeinita a los laguz, a los que no duda de calificar de “subhumanos” cada vez que puede. Educada en el racismo a los laguz, los desprecia pese a no haber conocido a uno directamente en su vida y consideran que son bestias ruines que merecen ser esclavizadas o muertas. Para ella, son peores que los Emergidos.

Historia del personaje
Nacida en Talrega, región fronteriza de Daein, la infancia de Jill no fue fácil. Su padre fue un veterano soldado de Begnion que abandonó su puesto debido a que no toleraba la corrupción que ahí se respiraba. Tras desertar de su patria, se alistó al ejército de Daein, donde a día de hoy, sigue sirviendo como comandante de todo un pelotón de jinetes wyvern. Por desgracia, al ser de origen extranjero, sufrió y sufre gran desprecio por parte de sus superiores. No sólo eso, el pueblo mismo le miraba desconfiado y murmuraba a sus espaldas, si bien con los años se ganó su cariño. Pero esos primeros años fueron los primeros años de vida de Jill, que además se crió sin conocer a su madre, muriendo por enfermedad al poco de nacer.

Debido al estigma de extranjero de su padre, Jill no tuvo apenas amigos en su infancia, lo cual la volvió en una muchacha huraña y solitaria, pero también independiente. La única que no la rechazaba era su propio padre, al que ama con amor y devoción. Por esa misma razón, Jill escogió a su propio padre como modelo a seguir, y decidió que de mayor sería un soldado y un jinete wyvern como él.

Su padre era reacio a esa idea en un principio, pero Jill podía ser cabezota cuando se lo proponía, y al final tuvo que ceder, permitiendo que ingresara en la academia de soldados de Daein. No sólo eso, sino que le hizo un regalo antes de partir: le regaló a Diotima, la wyvern que desde entonces la acompañaría a todos lados.

El entrenamiento en la academia fue muy duro. No sólo por el alto nivel de exigencia del lugar, sino por lo mucho que se imponía Jill a si misma. Siendo la hija de un “extranjero”, Jill consideraba que debía esmerarse al máximo para demostrar a todos que estaba a la altura, o incluso por encima de los demás, pese a no tener sangre daeinita. Afortunadamente, pese a los prejuicios contra los extranjeros, la filosofía de Daein de que cualquiera puede llegar a lo más alto si se esforzaba y demostraba con sus méritos lo que era capaz de hacer sirvió a Jill como la oportunidad y esperanza de colocarse a si misma, y a su padre, en el lugar que realmente les correspondía. Si bien los prejuicios contra los laguz ya se le habían inculcado de niña, en la academia se intensificaron más todavía.
Su carácter serio y solitario hizo que no tuviera tampoco muchos amigos en la academia, pero sí que logró entablar amistad con su mentor wyvern, quien le enseñó a cuidar y montar a su preciada Diotima. Después de su padre, es la persona que más admira, aunque preferiría que fuese menos vago.

Al final, Jill se graduó de la academia y fue aceptada dentro del ejército de Daein, lista para servir de corazón al rey Ashnard y probar su valía como guerrera. De esa forma, lograría que todos dejasen de ver a su padre como el “extranjero” y vieran tanto a él como a ella misma como auténticos héroes, siendo finalmente aceptados por la sociedad. Ese era su mayor anhelo, su más alta esperanza, e iba a luchar por ello hasta el final.

Extras
-Su wyvern se llama Diotima. Es hembra, adolescente y de color verde. Es hija del wyvern del padre de Jill. La propia Jill tuvo problemas a la hora de criarla de joven, siendo que nunca la hacía caso y la desobedecía continuamente. Pero poco a poco fue ganando su confianza y ahora son uña y carne.

-Fuera de su trabajo como soldado, no tiene muchas aficiones. No le gusta leer, ni el teatro, ni salir a tomar algo o siquiera emborracharse. Si tiene tiempo libre, prefiere pasarlo cuidando de su wyvern o entrenando.

-Nunca ha tenido relaciones amorosas. Para Jill, el romance es una frivolidad que no tiene lugar en el corazón de una verdadera guerrera. No sólo no busca el amor, sino que no le gusta siquiera hablar del tema y se enfada si alguien intenta algo con ella.

-Adora comer carne, preferiblemente de vaca hecha o en su punto. También disfruta de la pasta. Le aborrece el pescado y no soporta las verduras, pero la disciplina militar le ha obligado a acostumbrarse a comer de todo, muy a desgana.

-Se levanta y acuesta bastante temprano, salvo que tenga guardia.

-No cree en dioses, aunque finja seguir la religión oficial de Daein. En el fondo, considera que la creencia en los dioses es el pobre consuelo de aquellos que no son capaces de conseguir lo que ellos anhelan por si mismos.

-Su armadura roja fue un regalo de su padre, que le fue entregada cuando logró graduarse en la academia. Por norma general, es la que siempre usa cuando está de servicio. Cuando no lo está, suele llevar ropas ligeras, a pesar del clima frío de Daein. Muy rara vez lleva abrigo.


Prueba de rol
Jill levantó la mirada al horizonte, pero no vio nada interesante. Desde las alturas, no se veía nada de interés. Árboles nevados cuando miraba abajo y nubes cubriendo todo el cielo cuando miraba arriba. Montes pelados y cubiertos con más nieve cuando miraba al frente y más montañas cuando miraba hacia atrás. Si agudizaba la vista, podía ver a algún ciervo corriendo entre los árboles, huyendo de la mirada de la wyvern que la jinete de Daein cabalgaba. Nada que no estuviera acostumbrada a ver. Nada de interés.

Diotima soltó un gruñido, al mismo tiempo que Jill bostezaba. Ambas estaban en sintonía, ambas estaban muertas de aburrimiento. Habían sobrevolado aquel bosque durante horas y no habían descubierto nada de interés. Sólo nieve, nieve y más nieve. No nevaba actualmente, pero había nevado hacía poco. Y por cómo estaba el cielo, lo volvería a hacer en breve. El típico clima invernal de Daein.

Poco llegó a Jill el oído de rumor de agua corriendo. Un pequeño río estaba cerca. Diotima soltó un nuevo gruñido y la jinete wyvern interpretó enseguida su significado: tenía sed. Era lógico, llevaban horas volando sin descanso. La propia Jill estaba cansada también, aunque estaba acostumbrada a cabalgar gracias al entrenamiento recibido.

-Bajemos abajo a descansar. Total, no hay nada. Como siempre.-Jill soltó un resoplido de resignación y tiró de las riendas para guiar a Diotima hacia el río.  La wyvern no opuso resistencia, todo lo contrario. En cuanto averiguó su nuevo destino, maniobró para descender a toda velocidad.

El rio estaba medio congelado, pero había parte por la que corría agua igualmente. Jill descendió de la wyvern y se apoyó en un árbol en la orilla del río, estirando un poco las piernas, mientras que Diotima metía la cabeza en el agua y empezaba a beber con intensidad. La jinete la había visto hacer eso muchas veces, y aun así se sorprendía. Si ella metiese su cabeza ahí aunque sólo fuese un instante, se le congelaría el cerebro. Los wyverns bien que tenían la cabeza dura.

Jill se dio cuenta que había bajado de la wyvern con la lanza en su mano diestra, algo que acostumbraba a hacer siempre, por muy inútil que fuese la inmensa mayoría de las veces ¡Ahí no había nada! La jinete wyvern soltó un gruñido de rabia no muy distinta de los que hacía su montura, mientras clavaba su lanza en la tierra nevada.

-¡Maldita sea, Diotima! ¡Esto es una pérdida de tiempo! ¡Una absoluta pérdida de tiempo!-Diotima levantó la cabeza del agua unos instantes, para soltar un gruñido de aprobación antes de seguir saciando su sed.-Ellos saben que aquí no hay nada. No ha habido avistamientos de Emergidos en años. Y sin embargo, nos siguen enviando aquí ¡No confían en mí! ¡No creen que sea una buena jinete wyvern! ¡Por eso nos envían al culo de Ashera! ¡Para deshacerse de nosotras! ¡Malditos sean estos inútiles! ¡Soy tan buena como cualquiera de ellos! ¡Mejor incluso! ¡Y sin embargo no hacemos más que perder el tiempo visitando las mismas blancas montañas una y otra vez! ¡Es injusto!

Por norma general, Jill no se expresaba así. Al contrario, solía acallar todos esos pensamientos dentro de si misma. Pero ahí no había nadie que pudiera escucharla, y la jinete wyvern necesitaba desahogarse. Realmente estaba cansada de estas misiones de reconocimiento inútiles. Ella merecía mucho más. Merecía estar luchando en el campo de batalla.

Diotima dejó de beber y se acercó discretamente a Jill. Era la señal, estaba dispuesta a continuar el viaje. Jill asintió, recogió su lanza y cogió las riendas de su leal wyvern, montándola con gracia en un par de suaves movimientos bien entrenados.

-Volvamos a casa, Diotima.-dijo en tono seco y apático, y la wyvern levantó las alas y despegó en dirección al cuartel. Tocaba informar, el mismo informe de todas estas últimas semanas: “Nada que reportar”.

Jill estaba harta. Quería una oportunidad, sólo una. Una oportunidad de demostrar su verdadero valor, demostrar que era una auténtica jinete wyvern. Una oportunidad de luchar por Daein y traer gloria a su reino, a si misma y a su padre. Era lo único que necesitaba. Hasta entonces, tocaba resignarse y esperar.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Wyvern Rider

Cargo :
Soldado (Ejército de Daein)

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
861


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Re: Jill Fizzart, Jinete Wyvern de Daein [ID]

Mensaje por Eliwood el Jue Dic 28, 2017 4:06 pm

¡Ficha aprobada! ¡Bienvenida!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
4871


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