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[Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

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[Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

Mensaje por Dantalian el Lun Dic 18, 2017 8:22 pm

Había llegado hacia varios días a la afamada escuela de magia negra en Daein, el viaje había sido largo pero nada a lo que el hombre de ojos impares no estuviese acostumbrado. Con el debido permiso de su Alteza de Senay había dejado varios remedios preparados para aplicarse en los nefastos en caso de alguna emergencia pero se preguntaba un poco como repercutiría su ausencia en su puesto de boticario…. aun así, agradecía que su alteza Thoth comprendiera sus necesidades por lo cual su estancia allí seria corta pero muy productiva.

Se enlisto en la escuela, hiso los preparativos correspondientes y fue directo a la biblioteca donde paso gran parte de sus primeros días para tomar apuntes. Consigo traía un viejo y gastado libro que había adquirido en sus primeros estudios de la magia obscura en Plegia, un tomo a nombre de un tal Lord Gespenst a quien había llegado a respetar por lo detalladas y precisas que eran sus investigaciones. Había cierto apartado donde ponía que los emergidos no tenían relación alguna a la magia obscura pero Dantalian se encontraba renuente a creer del todo aquello sin hacer primero sus propias pruebas, después de todo y aun que aquel libro era una gran guia para sus propias investigaciones sus propósitos de investigación hacia los emergidos eran algo…. distintos. Su libro estaba lleno de apuntes, separadores, notas, hojas escritas por él entre las paginas, opiniones y observaciones pero desgraciadamente no podía hacer más que conjeturas pues hasta ahora no había tenido el "gusto" de capturar a uno "vivo" para estudiarlo el mismo.

Era ya el tercer día de su estancia, Dantalian era un hombre callado y tranquilo por lo que no se relacionaba demasiado con quienes compartían el edificio con el pero era muy dedicado en todas las clases a las que asistía, por otra parte tenía poco tiempo para poder estudiar todo lo posible antes de tener que regresar a Senay. Desgraciadamente para él, por más que le molestase la idea necesitaba alimentarse por lo que paso hacia el lugar pertinente en el cual ordeno cualquier cosa de comer, acompañado por supuesto de otros libros que recién había adquirido y tomando notas a la par que comía ocasionales bocados.

- Seria mucho más fácil si pudiese comprobarlo yo mismo…. -

Suspiro sujetándose la sien con dos dedos, estando sus ojos impares cansados de leer por tantas horas. Aun así, no podía detenerse, sentía su vida como una cerrera contra el tiempo para poder lograr su objetivo. Aun así le frustraba tener tanta información pero tan pocos progresos o métodos para verificar el mismo lo escrito en el libro y ver si se paso algo por alto. Cerro su libro entonces, más grueso de lo que era inicialmente por tantas notas, apuntes y dudas que esperaba responder después, bebió un trago largo de su bebida y se dedico a terminar de comer, perdiendo la mirada a ratos por estar, aun en su "descanso" maquinando en su cabeza todo tipo de teorías o ideas.
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Re: [Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

Mensaje por Pelleas el Lun Dic 25, 2017 4:33 am

Visitantes comenzaban a transitar la biblioteca y la torre tras esta de forma cada vez más regular, algunos en breve paso y sin toparse siquiera con el joven príncipe a cargo, otros permaneciendo para establecerse de modo más duradero como aspirantes a la magia o ya discípulos en lo arcano. Aquellos que decidían quedarse para profundizar sus estudios eran más atentamente recibidos por el sabio, o bien su consejero cuando el timorato carácter del superior le retenía, luego ofrecidos una habitación en que hospedarse. El espacio era aún enorme para el reducido grupo de ellos, después de todo; ni siquiera diez estudiosos en total, príncipe y consejero incluidos. Era por ello que cada uno podía gozar tanto de la privacidad de una recámara y cama propia, como del uso casi siempre libre y solitario de cada parte y recurso en la edificación. El único momento en que habrían de encontrarse, si no por casualidad en un salón cualquiera, era en las lecciones compartidas en grupo por los ya iniciados en la magia; simple práctica de la misma, uso y funcionamiento de distintas maldiciones relacionadas o profundo análisis en conjunto de sus diferencias y secretos regionales. El príncipe Pelleas trataba de forma más leve y considerada con quienes tan sólo consideraban iniciarse todavía, mas los arcanos ya capaces del uso de magia compartían a pasos agigantados conocimientos.

Por otro lado, el sentido del tiempo y de la hora en que se hallaban era perdido con inusitada facilidad en ese sitio, para la mayoría de sus ocupantes. Las lecciones entre iniciados tomaban lugar siempre tras el ocaso, cuando la noche era ya cerrada, mas aquella era la única rutina propiamente sostenida. Y sin embargo el principal motivo para la pérdida de noción no era ese, sino las condiciones del mismo ambiente: la construcción contaba con la menor cantidad de ventanas posibles para mantener el paso de aire puro, mas cuidadosamente posicionadas por los constructores para evadir la luz directa, dejando el interior en constante penumbra y en algunas estancias, especialmente en los pisos más altos, completa e impenetrable oscuridad cuando la puerta de acceso se cerraba. La iluminación dependía de las velas y lámparas de aceite mantenidas por doquier. Saber si en el exterior se hallaba el día o la noches se volvía, por tanto, nada menos que secundario y poco relevante.

Los horarios de comida eran igualmente inestables. Aunque la cocina era de las habitaciones mejor iluminadas, situada en el primer piso y contando con un par de buenas ventanas propias, el pequeño comedor aledaño no era igual. Y aunque varios acostumbrados pudieran distinguir el día de la noche allí, sólo los más observadores separarían la mañana del mediodía o la temprana tarde; menos aún los que se apegarían al orden de comidas de acuerdo a esas horas, el resto saltándose o perdiéndose algunas. De no ser por su consejero presionándolo para no olvidar alimentarse, Pelleas sería sin dudas uno de ellos. Allí había sido enviado, sin embargo, y a tiempo aparecía en el umbral su delgada pero notablemente alta figura, como la de buena parte de los varones de procedencia daeinita, deteniéndose al notar al ocupante ya en la larga mesa. Pasado el instante de sorpresa, de reconocer a quien veía, sonrió con levedad para sí y procedió adelante. Bien podía Pelleas estar aproximándose cada vez más a los dos metros de altura, mas su presencia era curiosamente fácil de pasar por alto, sus pasos silentes y su postura poco imponente; lo que más le anunciaba no era sino su vestimenta, sus broches, brazaletes y finas cadenas doradas cerrando su túnica azul oscuro y cinto de telas decorativas repiqueteando entre sí con el movimiento. Se situó junto a la mesa, pausando antes de tomar siquiera asiento.

- Este... ¿Dantalian? - Llamó en voz baja, recordando con presteza el nombre del otro mago. Su cabello así como sus rasgos resultaban especialmente memorables respecto a los demás; nadie habría de compartir tan extraña coloración de irises o marca en el rostro, tornando a Dantalian de Senay alguien inconfundible aún si no se le viese demasiado. Por su parte con el cabello oscuro y ondulado algo caído sobre el rostro, poco peinado, quedaban un tanto obscurecidos los rasgos del mismo príncipe, mas su tono de voz era siempre aquel, grave y a la vez carente de volumen. Su mano descansaba sobre el respaldo de una silla al otro lado de la mesa, sin separarla para sí aún. - Espero que no le moleste mi compañía. Sólo comeré un poco y partiré, pero si está necesitando concentrarse mejor en lo que lee... - Se detuvo allí, pues la puerta de la cocina acababa de abrirse, asomándose la cabeza de su encargado. Al constatar la presencia del príncipe, este salió casi de inmediato con una bandeja para servirle, en la que cargaba un par de rodajas de pan y un cuenco de alguna suerte de sopa humeante. Pelleas le agradeció con una inclinación de la cabeza antes de volver a dirigirse al otro arcano, terminando su idea. Aún siendo el responsable de aquella torre, aún actuando como maestro o cuanto menos guía para los magos que la utilizaban y aún hallándose tan a gusto que había empezado a tartamudear muy poco en el último tiempo, su innata inseguridad y temor a incomodar no dejaban de mostrarse. - Puedo permanecer en silencio y no interrumpirle. - Ofreció, aunque mientras retiraba la silla para al fin tomar su sitio, invariablemente permitía a su vista pasar cerca de las manos ajenas para intentar discernir el texto que el otro estudiaba. Le preocupaba que a los estudiantes les fuese bien en cualquiera de sus propósitos, después de todo.
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Re: [Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

Mensaje por Dantalian el Lun Dic 25, 2017 6:06 am

Era común que las personas se sintieses curiosas respecto a él, casi como si creyesen que aquel hombre reservado, a menudo callado y circunspecto, escondía algún misterioso secreto; pensamiento que solía ser motivado o impulsado principalmente por su peculiar apariencia. Dantalian no volteo a ver a quien se había sentado en la mesa cerca del hasta que escucho su nombre, por lo cual aquellos ojos impares se elevaron hasta centrarse en quien le llamaba directamente. Le había visto un par de veces en algunos de los cursos que se llevaban a cabo después del ocaso. Ante su primer comentario, el hombre se limito a negar con la cabeza suavemente, depositando pocos momentos después su cuchara dentro del cuenco donde la sopa caliente apenas y había sido tocada.

- Termine de leer estos libros hace un buen rato e intentaba hacer un repaso para comparar mis apuntes con lo escrito en los libros…. pero al final llegue la conclusión de que toque otro punto muerto…. -

El rostro de aquel hombre de piel ligeramente tostada era casi inexpresivo y aun que hablaba a un volumen que podría considerarse normal se expresaba con frases relativamente cortas haciendo ligeras pausas entre cada una.

- Pedirle a un instruido de las artes arcanas que guarde silencio solo puede ser producto de una mente necia y vanagloriada…. Los libros puedo consultarlos cuando sea, a usted solo puedo escucharle ahora…. -

Comento tranquilamente, inclinándose un poco hacia abajo para poder dar un sorbo de su sopa. Dantalian no era precisamente mal educado al comer pues no hacia ruidos innecesarios y utilizaba los cubiertos correctamente pero aun así sus modales eran ligeramente rústicos, tal como aquel de acercar su cabeza al plato para acortar la distancia entre su boca y la comida, tener los codos sobre la mesa o dar tragos largos de sus bebidas para terminar con un pequeño "Ahhhhh" al dejar su vaso de nuevo en la mesa, muy distinto seguro de su interlocutor.

- Aun así…. no estoy seguro de que tan interesante pueda ser para usted conversar conmigo…. Acerca de la magia, se cómo utilizarla y manejo básico en general….. fuera de eso solo tengo un montón de teorías y apuntes que siquiera he podido comprobar como se debe…. Con marcada excepción por supuesto de las que respectan a mi oficio, claro. -  

Su rostro no parecía mostrar ningún tipo de cambio más que la natural necesidad de parpadear para mantener los ojos humectados y el movimiento de sus labios. Tomo la hogaza de pan que le habían servido, separando un pequeño trozo y hundiéndolo en la sopa antes de comerlo, costumbre también adquirida de sus ya lejanos días de granjero.
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Re: [Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

Mensaje por Pelleas el Vie Dic 29, 2017 12:55 am

Las palabras del otro mago claramente invitaban su presencia, de lo contrario no respondería de forma tan abierta respecto a lo que le ocupaba ni ofrecería palabras tan halagadoras que llegaban a avergonzar un poco al príncipe, mas su tono hacía difícil tomarlas como tales. Sin una sonrisa que le reasegurase, tan sólo ese tono por completo plano y mirada poco expresiva, hasta aquella aseveración respecto a ceder tiempo para él dejaba espacio a cuestionarse; y así la inseguridad seguía dominando a Pelleas quien, indeciso y siempre temeroso de incordiar, no dio más respuesta que la de parpadear y observar a Dantalian por unos segundos más. A la luz de las lámparas, la expresión impasiva de su acompañante y la varada suya se dibujaban con suficiente claridad. Tras esos momentos, razonando que no había motivo para no creer en las palabras del otro, desvió la mirada y murmuró un "gracias" tan titubeante y bajo que apenas sería audible, atinando a separar su silla para tomar su lugar en la mesa. Frente a frente quedaban entonces, como los únicos dos ocupantes del comedor a aquella hora diurna. Aún sentado el daeinita llevaba considerable altura, mas mantenía la cabeza algo gacha.

- ¿R-Realmente piensa así? - Murmuró, aún halagado por tal valoración de su tiempo y presencia. No miraba a Dantalian al decirlo, sino a la opaca superficie de la sopa, mas sonreía para sí mismo. Sin perder aquella sutil muestra de ánimo se sintió en la suficiente confianza como para comentar lo que el mayor había dicho, verdaderamente interesado. - Uhm, de cualquier modo... ¿punto muerto, decía? ¿Hay algo que no consiga encontrar en los libros que poseemos? - Preguntó, al tiempo en que distraídamente rompía en un par de trozos más pequeños sus rodajas de pan, tan sólo por ocupar en algo sus manos. Pocas cosas encendían su atención tanto como lo hacía la magia, y los estudios de Dantalian en particular le eran aún desconocidos. En sí era muy poco lo que sabía del hombre de Senay, hasta entonces habiendo apenas intercambiado palabras durante las pocas lecciones a las que había atendido, mas comprendía que había algo en particular a lo que volcaba su tiempo de estudio y de uso de magia en Daein. De la forma menos intrusiva en que le era posible, Pelleas agregó. - Si puedo ayudarle en cualquier modo... -

Y sus palabras se vieron allí interrumpidas por algo en que finalmente reparaba. Cuando el extranjero alzó su brazo fuera de la mesa al comer, la mirada gacha del hombre de cabello ondulado, vuelta justamente a superficie de madera y a lo que yacía en esta, captó al fin el detalle del libro que acompañaba al otro. Aún si su grosor no parecía el que recordaba y su aspecto tenía el desgaste de una buena cantidad de uso, habría sido imposible para él no reconocer ese libro o el otro de su autoría. El habla monótona de Dantalian le fue todavía audible, mas centrarse en ella resultó más difícil que nunca con cierta timidez comenzando a alzar calor a sus mejillas. Sus manos instintivamente soltaron todo lo que sostenían, dejando caer la cuchara contra el borde del cuenco para juntarse, los dedos de la diestra tomando alguno de los gruesos anillos de la zurda y girándolo o moviéndolo en su lugar en gesto inquieto. No había motivo y podía hasta resultar entorpecedor para la instrucción de sus discípulos ocultar que había creado esa obra en base a sus propios estudios de los emergidos, mas hasta el momento tampoco había tenido precisamente ocasión de sacarlo a la luz. Las pruebas sobre emergidos o estudios relacionados le habían parecido estar a cierta distancia todavía. Con la mirada bastante más esquiva de lo que normalmente ya era, Pelleas eventualmente retomó su cuchara y se apresuró a recoger un poco de su sopa, como si con ello justificase su pausa. - Este... lo lamento, me he distraído un poco. Q-Qué hambriento estoy. - Dio una breve risa nerviosa, antes de ocuparse en tomar un par de tragos, bajando un par de mordiscos de pan también. Sólo después de ello, habiéndose dado aquellos segundos para recomponerse, alzó la vista fuera de la sombra de su cabello y volvió a hablar.

- Ese libro, es... está un tanto desactualizado. Aunque quizás no sean muchos ni de gran peso, pequeños descubrimientos se han hecho desde su fecha... - Dijo, de algún modo sintiéndose más calmo si comenzaba él mismo por aclarar las faltas en su escrito. Noticias recientes en el reino y experiencias previas a retornar a Daein, especialmente en la lograda conquista de la vecina Crimea, habían llevado a su atención nuevos hechos respecto a los emergidos, que en efecto le habían hecho considerar una nueva edición de sus estudios o el comienzo de un segundo volumen. Aventuró una nueva mirada al rostro ajeno, a sus ojos de llamativa coloración. - D-De cualquier modo, a mi me s-sería interesante saber de los estudios que lleva a cabo... si no le molesta. Si no son privados. Uhm, no necesariamente, desde luego-- pero creo que mi compañía tampoco le sería muy interesante, si no es por asuntos de magia. - Continuó, en breve sabiendo que había errado en mirar a aquellos inexpresivos ojos, pues le hacían titubear más al hablar de lo que usualmente hacía. Luego, notar que estaba haciéndolo causaba que se explicara y corrigiera de sobra. Pese a todo, esbozó una leve sonrisa, sin perder el cauce de lo que les unía allí, lo que le hacía sentir cierta intrínseca conexión con todo otro practicante de su doctrina mágica. Hablar con otro mago oscuro jamás le era lo mismo que hablar con cualquier otra persona. Inclusive continuó, sincero y sin dudar en exponer la atención que le había prestado últimamente. - Sé que está estudiando muy duro, es de las personas más dedicadas en su tiempo en este lugar. -
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Re: [Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

Mensaje por Dantalian el Vie Dic 29, 2017 2:25 am

Ante su primera pregunta, Dantalian se limito a asentir un par de veces con su cabeza para confirmar que efectivamente lo que había dicho era lo que pensaba, mirando con disimulado desconcierto la actitud tan nerviosa que parecía tener su interlocutor.

- No se disculpe… tener hambre es un proceso natural del cuerpo y es… normal distraerse por algo como eso… yo tampoco puedo concentrarme cuando tengo hambre y por ello heme aquí. -

A su manera Dantalian también era por así decirlo tímido pero de una forma distinta a la del chico con cabellos ondulados…. su espíritu y su alma estaban tan desgarradas por el dolor que temía acercarse a las personas, tan asustado de volver a formar vínculos que su personalidad se había vuelto opaca y plana pues en cierta forma ya fuese consiente o inconscientemente aquella actitud solía poner nerviosos e incómodos a los demás por lo que hablaban con él lo menos posible y se alejaban. Había hecho aquello tanto tiempo que aquel incomodo muro de hielo emocional se alzaba ya a su alrededor automáticamente logrando el objetivo de aislare de los demás para evitar sufrir de nuevo.

- Punto muerto…. si…. No estoy seguro si puede ayudarme pero… vera, mi investigación en realidad no es muy secreta y consiste principalmente en la reanimación de criaturas que se encuentran… mhhhhh…. privadas de sus funciones vitales por decirlo de manera amable. Hay poca o nula información de lo que busco en la mayoría de recintos de magia arcana que he visitado… Los emergidos parecen ser lo más cercano a lo que estoy tratando de lograr y por ello es que me he hecho con una copia del estudio acerca de ellos…. uno muy completo si me permite agregar pero no es suficiente…. Aun si no está totalmente actualizado como usted dice hay algunas secciones que me dejan muchas incógnitas…-

Comento el hombre dejando su cuchara a un lado para tomar con cuidado el libro gastado que tenia a un lado, comenzando a hojear las paginas y cuidando que sus apuntes no se soltaran con el movimiento de las hojas. Encontró la pagina exacta gracias a un marcador que puso en esta que era un papelillo color morado pálido.

- Por ejemplo, aquí asegura que los emergidos no sestan relacionados con la magia obscura pero quiero creer que eso no es del todo cierto… Para empezar, no me queda claro aun si los emergidos son cuerpos reanimados o una raza humanoide aparte.…. aquí pone que muchas partes del cuerpo de un emergido funcionan como las de los humanos pero a diferencia de la precisión con la que describe los procedimientos…. los detalles biológicos no son tan claros. Los cambios climáticos es verdad que no pareces afectarlos pero siquiera los emergidos parecen poder cruzar a salvo los pantanos de Senay, así que debe haber algo allí que los está frenando…. tengo muchas muestras, por supuesto, pero nada en quien "probarlas" -

Comento pasando de pagina hasta otro separador, sacando un par de hojas con apuntes que venían marcadas con  trozos de papel color verde opaco. Las hojas estaba ligeramente rotas y maltratadas, manchadas incluso pero aun legibles y enteras.

- Por ejemplo, quisiera saber si un emergido se encuentra en proceso de descomposición y en qué grado, pues hasta donde sé un tono de piel violáceo equivale a lo que denomino "necrosis" en un estado avanzado….. Alguna vez ha visto a un soldado que sufre de una herida y esta se infecta al grado que se va pudriendo aun vivo?, he descubierto por medio de varios experimentos que hay ciertos tipos de larva que se alimentan de la carne muerta dejando en cuestión de días la piel totalmente limpia sin que se necesite amputación…. mi pregunta es; si pongo esas larvas en la piel de un emergido…. estas comenzaran a devorarlo, o su estado de descomposición se ha detenido por alguna razón y las larvas tendrían alguna respuesta distinta? -

Hiso una pequeña pausa para volver a poner las hojas de vuelta al lugar donde las tenia, buscando nuevamente en su libro por otro apartado diferente, esta vez resaltado por un trozo de papel amarillo.

- Es imperativo saber si los emergidos son una raza distinta o si son muertos resucitados…. porque los muertos no vuelven a la vida por medios naturales. Y si es el caso?, y si es posible "crear" a un emergido?.... Quizá, solo quizá estos son producto de algún ritual fallido antiguo…. En tal caso quiere decir que ese ritual puede ser replicado y perfeccionado…. la muerte a como la conocemos dejaría de existir. -

Dantalian no parecía prestar mucha atención al nerviosismo de su interlocutor, no era que aquello le molestase en realidad aun que le parecía cuanto menos curioso que un maestro en las artes obscuras no fuese un poco mas macabro. Quizá su estancia con los lúgubres  magos Plegianos lo tenían acostumbrado a otro tipo de ambientes.

- Pero son solo teorías y no tengo forma de verificarlas…. si tuviese a una de estas criaturas en mis manos podría revisar más a fondo su estado físico, probar con ellos los remedios que han funcionado exitosamente con los seres humanos y algunos hombres bestia…. Quiero saber de dónde vienen, hasta donde llega su grado de inteligencia, con que razón fueron creados y como pueden "producirlos" en esas cantidades…. Información acerca de estos temas difícilmente se encuentran en los libros y por eso siempre me encuentro con callejones sin salida y puntos muertos. -

Suspiro desilusionado, mostrando por primera vez una emoción distinta a ese rostro neutro que había mantenido hasta ahora. Cerro su libro y lo miro unos momentos en sus manos, ligeramente frustrado por que pese a todas las investigaciones que había hecho, sentía que no tenía ningún tipo de avance y que vagaba a tientas en la obscuridad esperando neciamente el topar con algo ya fuese por suerte o por pura y llana terquedad.

- Pero francamente no he podido capturar ninguno… normalmente trabajo de boticario y no poseo suficiente control sobre mis artes arcanas como para no atacar letalmente a los emergidos en cada encuentro que he tenido con ellos…. También se de sobra que muchos piensan que pierdo el tiempo buscando un conjuro que no existe… pero estoy seguro que hay alguno, debe haberlo y los emergidos pueden ser la prueba más clara…. -  

No era novedad que sus investigaciones fuesen tomadas como una pérdida de tiempo o algo imposible, pero nada perdía con preguntar, después de todo si aquel hombre, por inseguro que pareciera de buenas a  primeras era considerado un maestro, si podía hacer una aportación por pequeña que fuera podría resultar quizá semanas menos de investigación o la solución a alguno de sus predicamentos.
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Re: [Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

Mensaje por Pelleas el Vie Ene 05, 2018 4:25 pm

De alguna forma, su comportamiento repentinamente torpe había pasado desapercibido, si no acaso muy poca molestia como para perturbar a alguien de tan limitados humores como parecía ser Dantalian. Sospechaba que era más bien segundo y así estaba bien, así le era preferible. Lo último que agradaría al sabio sería mantener atención sobre sí, por cualquier motivo, menos aún cuando verdaderamente deseaba oír de los estudios que el otro llevaba a cabo. Aliviado de recibir su paciencia tanto como de que el otro hombre procediera, con gesto impasivo dando su respuesta a cuanto había preguntado el daeinita, este pudo soltar en un largo suspiro sus aprehensiones. Luego, con una tenue sonrisa logrando establecerse en su rostro, se ocupó en recobrar lo que sus nerviosas manos habían soltado y con lentitud comenzar su almuerzo, removiendo la sopa en su cuenco para permitirla enfriar un tanto. Su mirada permaneció en el líquido mientras oía. El motivo por el que había dejado su reino alguna vez era su propia búsqueda de conocimientos mágicos, y el motivo por el que había pedido la construcción de esa torre en su retorno era para asistir en la de otros, tanto como profundizar su propio saber; oír que uno de sus residentes realizaba estudios novedosos le confería cierto sentido de orgullo, que infaltablemente ponía en su expresión corporal algo de relajación.

Cierto era que la temática de la reanimación era una ya casi descartada, registrada tan sólo en muy antiguos volúmenes como un área de estudio con la que numerosos sabios oscuros habían parecido obsesionarse en el pasado, mas ninguno dando frutos notables. Vincular a los emergidos con aquellas ideas era ya audaz, mas Pelleas aguardó a oír al otro mago antes de formar juicio. Después de todo él mismo, habiendo hecho sus mayores esfuerzos por estudiar a las criaturas, también desconocía por completo su origen o creación. Apaciguó toda agitación en su mente al ver a Dantalian referirse otra vez a su libro, abriéndolo en sitios marcados de su interés, y mientras le oía hablar al respecto no hizo más que comer pausadamente, sin la simpleza de modales de su acompañante ni la sutileza que un noble debería tener; no había vivido como uno por demasiado tiempo, y aunque por naturaleza fuese lento y metódico, no había nada especialmente principesco ni majestuoso en los ademanes de su persona. Su mirada, difícilmente posada en la que otras personas, permaneció la mayoría del tiempo o en su comida o en un incierto punto de la mesa, mas su silencio tanto como el comprensivo y ocasional asentir de la cabeza mostraban que sostenía su atención.

- Este... - Alzó la voz cuando halló ocasión. Lo que el estudiante planteaba era bastante para considerar, mas para comenzar, había algo en específico que podía aclararle. Portando anillos gruesos y enjoyados, sus dedos se estiraron para apenas rozar el marcador púrpura sobresaliendo entre las páginas. - Sí, parece ser que el cuerpo emergido está constituido y funciona como el de un humano, sin descomposición en proceso u otra, um, herida o señal visible, pero... el motivo por el que los detalles no son claros en este libro es algo tonto, siendo honesto. No hay gran misterio detrás, es sólo que... no soy un médico o nada por el estilo. Por eso, en su momento no pude escribirlo de forma más completa. - Dijo. No pensaba hacer grandilocuente declaración de su autoría de ese libro, no pensar hacer hincapié en ello siquiera; por eso, prefería simplemente hablar de ese modo, como si el otro mago hasta lo supiese. Y con rapidez, sin levantar mucho la vista, continuar su habla en esperanza de que no se generase un momento incómodo.

- Pero, uhm... lo cierto es que he pensado siempre en el modo en que se les puede erradicar, el modo de defendernos y luchar contra ellos, de modo que Daein pueda estar a salvo, pero jamás en su origen o su motivo de ser... - Admitió sin problemas. Jamás había pensado demasiado en el mundo, no había supuesto que objetivos tan enaltecidos estuviesen al alcance de alguien como él, ni les había dado consideración siquiera. Sonrió, en cierta forma culpable, en cierta otra sólo ganando ánimos ante una nueva área de estudio. Era un mejor sabio que príncipe, después de todo, y aquello era lo que más le agradaba. Ya sin titubeos, sin dudar en su habla, prosiguió con nueva calma e inclusive la capacidad de posar su mirada en la ajena por cortos momentos, dejado llevar por todo. - La idea de que sean seres humanos, de alguna forma reanimados, es un tanto extraña para mi... pero no podría decir que no es plausible. Y es un estudio interesante, por seguro; pienso que ha de tener utilidad, pero aún sin ella es un interesante planteamiento. A-Aunque espero sea discreto al respecto, Dantalian, sospecho que el sólo concepto de convertir a un humano en un emergido sería suficiente ya para causar agitación. A mi mismo no me agrada mucho de pensar. - Finalizó. Las características que conocía de los emergidos no apuntaban a la muerte, no obstante, la muerte sí podía justificar de regreso algunas, como su quietud, su mutismo casi total o su insensibilidad al dolor.

Lo único que en efecto le generaba verdadera duda allí era la idea de que un humano se transformase en uno de ellos; de que lo que siempre había visto como inhumano y tratado como objeto no fuese tal. Respecto a ello, sin embargo, no hizo más que empujar la idea fuera de su mente con rapidez y volvió a dirigirse al otro mago. - Si ha terminado su comida, hay algo que me gustaría mostrarle. Creo que podría serle de alguna utilidad. - Dijo, él mismo procediendo a mover su cuenco de sopa vacío a un lado. De momento no ofrecía mayor explicación, pues tampoco sería sencillo darla. La reservaba para el momento en que contara con la aprobación del otro, para un lugar distinto a aquel tranquilo comedor, al que tendría que llevarle para clarificar.
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Re: [Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

Mensaje por Dantalian el Sáb Ene 06, 2018 3:18 pm

La personalidad del príncipe en general le parecía cuanto menos curiosa al hombre de ojos bicolores pues a lo largo de sus viajes y de otras interacciones con personas familiarizadas con las artes obscuras era más normal para el encontrarse con personajes siniestros, excéntricos y en la mayoría de los casos con un cuestionable sentido de la moral…. este príncipe en cambio era por decirlo así todo lo opuesto a lo que alguien se esperaría ante la premisa de "El príncipe de Daein, maestro y sabio de las artes arcanas obscuras". Incluso y poniendo un poco de su atención no fue difícil caer en cuenta que la diferencias de estatura era por demás notable pues la verdad fuera dicha, aun sentados, el otro era bastante más alto que el siendo que Dantalian apenas y alcanzaba con batallos el 1.60 de alto; estaba muy seguro que si aquella persona se sentaba sin encorvarse y mantenía la mirada fija seria alguien bastante más imponente. Aun así, aquella timidez y desvíos de mirada en realidad no le molestaban pues bastaba con los asentares de cabeza ajenos para saber que le escuchaba y que no estaba soltando un discurso a la pared. Sin embargo, cuando el sabio de pelo rizado hiso el primer comentario sobre el libro en el cual Dantalian había basado sus investigaciones  mostro por primera vez en la charla un gesto de sorpresa bastante notorio haciéndole abrir totalmente sus ojos impares por unos momentos para después seguir con un par de parpadeos rápidos, comprendiendo inmediatamente que hablaba con el autor del libro sin que se lo dijesen directamente.

- Eso… tiene sentido, tiene mucho sentido de hecho. -

Se limito a responder esbozando una discreta sonrisa que, en comparación de la falta de expresiones o reacciones que había mantenido a lo largo de la charla no podría pasar desapercibida, soltó un suspiro para dejar que la emoción del momento se ventilara y no hacer ningún tipo de acto innecesario pues si bien ya respetaba a Pelleas por sus conocimientos de lo arcano estaba frente al que había escrito uno de los pilares en el cual inicio sus investigaciones por lo que imaginaba que todo lo que pudiese aprender de él sería muy útil para un futuro.

- Si, lo entiendo… francamente suelo tener mis investigaciones bien resguardadas de ojos y oídos ajenos por esa misma razón…. Muchos, en especial los que manejan la magia sagrada, tienen un… enfoque diferente de cómo deben ser las cosas. Sin embargo aquí, quiero creer, es un ambiente que permite la libre investigación y por eso le he respondido tan abiertamente cuando me ha preguntado. -

Dantalian no solía mentir más de lo necesario ya que cubrir las mentiras se volvía una tarea molesta con el transcurso del tiempo, además, no se consideraba lo bastante terco como para negarse a sí mismo que probablemente sin ayuda no sería capaz de avanzar más en su objetivo de lo que ya lo había hecho o bien tardaría mucho más tiempo y precisamente eso era lo que  no tenia.

- Aun así, me siento en la necesidad de aclarar un mal entendido…. No pretendo convertir personas en emergidos, son lo más cercano a lo que estoy buscando pero distan mucho de ser el resultado final que deseo lograr con esto. Saber cómo son creados, si es que lo son, me ayudaría mucho para replicar y perfeccionar el efecto… de esta misma manera una persona que muere podría retomar sus actividades diarias al día siguiente; la muerte no sería más que una de otras tantas enfermedades que pueden ser curadas. -

Mientras le escuchaba había estado comiendo su ración, humedeciendo el pan tranquilamente en la sopa y comiendo tranquilamente, tenía que asegurarse de alimentarse bien pues de esta manera no tendría que volver a interrumpir sus investigaciones por esa misma razón en un buen rato. Nuevamente le sorprendió un poco la opinión contraria pues nuevamente chocaba una vez más con la imagen del mago negro que ya estaba acostumbrado siendo que Lord Gespenst tampoco parecía ser alguien sensible o de ideales mas humanos como lo parecía ser el príncipe de Daein…. aun así, no era quien para juzgarlo. Por supuesto, Dantalian no pensaba en el mal uso que podría dársele ya siquiera a un conjuro para crear o siquiera controlar a los emergidos: Un ejercito así al mando de cualquier facción o reino seria desastroso para un mundo ya sumido en la miseria pero aun si todo quedaba reducido a cenizas valdría la pena si conseguía lo que deseaba. Ante el último comentario, Dantalian también se limito a dejar su cuenco vacio a un lado, sacando un pañuelo de sus ropas para envolver la mitad de la hogaza de pan que había quedado pues era ya costumbre suya guardar siempre un poco de comida para ir comiendo trozo a trozo entre lecturas y así posponer de forma mas cómoda una innecesaria visita al comedor.  

- En tal caso quizá pueda serle de ayuda…. como ya le comente trabajo de boticario así que, quiero creer, tengo un conocimiento decente acerca del funcionamiento de los seres vivos, aun que me especializo en humanos como habrá de adivinar…. He trabajado ya tantos años con cadáveres que llegue a saberme de memoria la ubicación de todos los órganos, también he tenido la fortuna, si es que así puede llamársele, de trabajar con cuerpos no tan muertos por lo que me doy una buena idea de cómo funciona cada cosa…. En Plegia son comunes los sacrificios así que solo me limitaba a disponer de las victimas cuando poco o nada les quedaba de vida…. mi trabajo también me da oportunidad de aprender sobre el cuerpo humano de forma un poco más ortodoxa y recientemente he tenido el placer de tener voluntarios mitad bestia para hacer unas cuantas pruebas….  Debo decir que su anatomía es, cuanto menos, interesante y estoy tomando mis primeras notas para averiguar por qué no se ha visto hasta ahora ningún emergido mitad bestia. -

En realidad aquello era mejor de lo que sonaba pues ya en el umbral de la muerte y después de ser víctimas de terribles rituales y experimentos de otros magos, Dantalian les daba unas ultimas horas más pacificas pues en ellos le era común  probar principalmente lo que ahora utilizaba como sedantes en sus tratamientos y las cantidades que ciertas heridas necesitaban… tampoco se consideraba en si un hombre amable pues en ciertos casos y ya bastantes sedados incluso a veces hurgaba por heridas abiertas que tuviesen en cuerpo con las cuales, apoyado por varios libros de hierbas y remedios que había leído le ayudaron bastante a desempeñar de forma eficaz su oficio actual.

A partir de allí le acompaño en silencio, sin cuestionarle nada pues si no se lo había dicho antes imaginaba que era porque debían ser discretos tal como el príncipe le había solicitado antes. Cargaba con su hogaza de pan y sus libros en un bolso que siempre llevaba consigo e incluía algunos remedios básicos, o ingredientes guardados en pequeñas botellas que tintineaban al chocar entre ellas con cada paso que daba el boticario.
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Re: [Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

Mensaje por Pelleas el Mar Ene 30, 2018 5:26 pm

A esas alturas, Pelleas agradecía que el nivel de expresividad de Dantalian fuese lo que era. Tal como mantenía un gesto parejo a lo largo de su conversación, su reacción de sorpresa al oír respecto al libro se hacía también leve; y así mismo la de felicidad que le sucedía en aparecer. Aunque claramente no portara una expresión así a menudo, primera vez que él la presenciaba en el boticario, esta parecía encajar adecuadamente, de alguna forma armónica en su rostro. Por cuanto duró, le hacía dar una impresión bastante más amigable. Aunque todavía le mirase sólo ocasionalmente, Pelleas pudo aliviarse a raíz ello, soltando una prolongada pero silente exhalación. Una situación con posibilidades de ser incómoda había sido evadida. No hubo duda ni titubeo, pues, en el modo en que se dirigió él al otro mago, considerando tan abiertamente como podía sus palabras.

- Comprendo... en los emergidos puede hallar un muy buen punto de partida para su verdadero objetivo, entonces. - Dijo. Aproximarse demasiado a la creación de las criaturas poseía cierto inquietante factor, mas si de vencer a la muerte se trataba, Pelleas podía concordar en que no había más cercana pista que perseguir. La relación era apenas una teoría de momento, pero no dudaba que pudiese llevar a algo de interés; cuanto menos, la inmensa resistencia de las criaturas a toda clase de heridas. Una sonrisa mínima pero franca apareció en el tímido rostro, a su discreta forma emocionado por la novedosa ambición del otro. Su voz persistía calma, en bajo tono. - Visto todo lo que se ha visto en el mundo últimamente, quizás sea el tiempo en que nuestro entendimiento de la muerte y la misma vida cambie. No habría momento más propicio para un descubrimiento como el que pretende que este. Por eso... - Alzó la vista un tanto, intentando expresar con ello la sinceridad de sus palabras. - Por favor, no dude en continuar investigando en su tiempo aquí. Cuanto pueda hallar de provecho en este lugar estará a su disposición. -

Y él mismo creía contar con algo que podría servir al estudiante. No terminaba de concluir con exactitud cómo, pero estaba seguro que en algo habría de servir; permitiría a Dantalian tomar sus propias conclusiones en su momento. Mientras aguardaba a que el otro mago guardara su hogaza de pan y retomara sus pertenencias, Pelleas se alzó y dirigió a la puerta de la cocina, a cuenta nueva dándole un par de toques con los nudillos, señal de que había concluido su almuerzo y los cuencos podían ser recogidos. De inmediato retornó, indicando con un corto gesto de la mano el camino por el que habrían de partir. Andando relativamente erguido junto a Dantalian, mirarle pasaba a requerir una inclinación más pronunciada de la cabeza, por lo que en su lugar Pelleas mantuvo la vista en los semioscuros pasillos por delante y la escalera que aguardaba a su final, escuchando con agrado a la voz a su lado. La clase de asuntos y prácticas que tomaban lugar en Plegia no le eran poco familiares, ni causa de exaltación ya, sino familiaridad y comprensión s. Asintió con lentitud. - Así que trabajaba en Plegia... ¿es allí de donde vino? ¿El lugar donde vive? - Preguntó, sin disimular el tinte alegre que su voz tomaba ante la posibilidad de estar junto a un plegiano. No indagaba en la procedencia o la vida de quienes llegaban a aquella torre, pero un trasfondo como aquel era digno de atención. Suponiendo que su reacción podía ser, quizás, demasiado efusiva, el sabio de inmediato se disculpó. - Lo siento, es sólo que es un sitio que aprecio enormemente. Yo también, en su momento, pude progresar en mis estudios a mis anchas en Plegia; no habría alimentado mi magia tanto como pude si no hubiese pasado por sus internados. Su experiencia seguramente sea de mucha ayuda. Aunque espero que nunca debamos encontrarnos, no lo deseen los dioses, con algo tan abominable como bestias ya peligrosas con las capacidades de los emergidos... -

De cualquier modo, su interés respecto a los estudios ajenos aumentaba un poco más sabiendo la clase de experiencias que les precedía. Pensó, también, que la tolerancia de Dantalian hacia lo que pretendía compartir con él podría ser un tanto mayor, considerando el sitio en que había estado. Ascendiendo por las escaleras de piedra no uno, sino dos niveles más arriba en la torre, Pelleas le guió a través de pasajes cada vez más oscuros, manteniendo la visibilidad tan sólo gracias a las velas de algunas estancias y lámparas de aceite en ciertos pasajes, cuyo vago aroma se había vuelto ya el propio de los altos pisos del lugar. Las llamas extendían un brillo cálido, mas acentuaban lo cerrado de aquellos espacios. A paso lento, carente de motivos para llevar prisa, el príncipe arribó al fin ante una puerta cerrada, donde con una mirada por sobre el hombro constató que Dantalian se detuviese también. Con cuidado extrajo de su cinto una llave en un juego reducido y poco utilizado, luego tomó la lámpara colgada junto a la puerta y abrió el camino a la habitación, cuyo interior yacía en perfecta y absoluta oscuridad.

- Aguarde aquí. - Indicó, adelantándose él mismo a compartir el lumbre de su lámpara con un par más al interior de la estancia. Él conocía los detalles de lo que allí dentro había, podía seguir la pared y moverse por su interior sin dar contra nada. Mientras lo hacía, el mortecino brillo comenzó a dibujar los bordes y detalles de las cosas, revelando el hecho de que la habitación se hallaba dividida en dos por una reja de barrotes puestos desde el techo al suelo, con una única puerta a través. Del otro lado, sobre un par de pesadas mesas de hierro, se hallaban dos bultos se irregular forma cubiertos por tela oscura. Pasando a aquel lado e invitando al boticario a acompañarle, Pelleas entonces se dirigió a la más cercana de aquellas mesas. Con movimientos cuidadosos, metódicos, retiró la tela de lo que ocultaba: una figura humana fuertemente atada, asegurada a cuerdas y correas que rodeaban por completo la pesada mesa. Los ojos destellantes, rojos, se abrieron de manera impasiva, mas el cuerpo de una mujer emergida de notable altura no se movió. De inmediato Pelleas volvió la cabeza hacia Dantalian, portando sobre su brazo la tela que acababa de retirar. - Por favor, no se exalte, le aseguro que están retenidos. Al principio intentan liberarse, pero parece ser que luego de fallar permanecen así de quietos... -
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Re: [Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

Mensaje por Dantalian el Jue Feb 01, 2018 6:47 pm

Aquella sensación de comodidad al hablar con otra persona le resultaba un poco extraña pero no desagradable, ninguno de los dos hablaba de mas y eran claros con lo que querían o pensaban así como cada idea que salía del mago más experimentado le daban un poco mas de ánimos para continuar con su trabajo. No era que necesitase aprobación para ello pero encontrar a alguien que, al menos a su manera, se emocionase por el tema resultaba reconfortante pues lo usual era que sus ideas se tomasen como disparates o anatemas.

- No nací en Plegia, francamente, pero fue allí donde me inicie en las artes obscuras…. Estudie alli unos cuantos años hasta que me entere que extrañas criaturas de ojos rojos comenzaban a invadir los otros reinos… no les tome mucha atención al principio hasta que encontré una copia de su libro en los estantes de una de las bibliotecas… fue por así decirlo lo que marco un punto de inicio para mis investigaciones. Actualmente me he instalado en Senay como boticario. -

Pero los emergidos eran un asunto a parte, todas las señales le indicaban que a todas luces estaban entre la línea de la vida y la muerte, un estado incompleto entre ambos, comenzando a obsesionarse con ello. Desgraciadamente en Plegia no parecían interesados en esa rama de pensamiento descartando aquello como algo inútil y que no merecía apoyo para continuar investigándose, culminando en su partida de Plegia hacia otras tierras y a los inicios de su oficio como boticario. Dibujo una pequeña sonrisa en su rostro soltando a la par un suspiro discreto pues pese a todas las cosas que había visto en ese lugar, muchas causantes quizá de su actual falta de empatía, ellos le habían recibido cuando estaba más desesperado, cuando la luz y Naga misma precian haberle dado la espalda.

- Mayor razón para investigarlo entonces, así no llegaran por sorpresa. -

No eran común, sin embargo, creía haber visto en algunas escasas ocasiones caballos emergidos especialmente en las tierras mas infestadas de ellos por lo que no le parecía disparatado que hubiese pegasos o wyvern emergidos y, quizá en algún futuro emergidos mitad bestias. Acompaño al mago más alto por las escalinatas, fijando al igual que él su mirada hacia el frente pues el contacto visual no era realmente necesario en esa charla. La luz de las farolas se hacía más pronunciada conforme avanzaban gracias a la obscuridad que reinaba en el ambiente, resultándole curioso cómo era que las tenues luces de las velas brillasen con más fuerza conforme la negrura silenciosa se hacía más espesa, tomando sentido para el aquel dicho que aseguraba que la luz más brillante es la que se oculta al fondo de las tinieblas. Los pasos de ambos magos resonaban como un eco que se perdía a lo largo de la escalinata hasta que llegaron al lugar donde el príncipe tenia aquello que deseaba mostrarle. Dantalian espero donde le indicaron hasta que el mago de rizado cabellos comenzó a iluminar la obscura habitación, revelándose poco a poco lo que parecía ser una suerte de mazmorra con algo que a la distancia no había alcanzado a distinguir con claridad. Avanzo entonces a paso tranquilo cuando le fue indicado, mirando asombrado lo que había bajo la manta una vez esta fue restirada…. allí estaba, una mujer emergido amarrada a lo que parecía ser un tipo de mesa reforzada con correas y aun que aquel instrumento no le era extraño ciertamente contuvo el aliento a ver por primera vez a un emergido de tan cerca, tan tranquilo y sumiso bajo las correas. Por supuesto, no estaba asustado en absoluto si no todo lo contrario, sintiendo sus manos temblar al no saber qué hacer de buenas a primeras o ya siquiera por dónde empezar por la emoción que lo embriagaba en ese momento.

- C-cuanto tiempo lleva e…. en ese estado? -

Pregunto trastabillando por primera vez en sus palabras, sintiendo el desbocado latir de su propio corazón el cual pareciera que pretendía salir disparado de su pecho en cualquier momento. Lanzo un largo suspiro, posando sus dedos índice y pulgar en su sien para calmarse; ese no era el momento para exaltarse, debía mantener la cabeza fría y no dejarse llevar por el momento pues era en momentos así en los que uno solía cometer más errores.

- Lo siento…. esto es…. algo que francamente no me esperaba…. puedo? -

Pensando más claramente ahora sabia que hacer, primeramente debía comprobar el pulso de aquella criatura y compararlo con el suyo propio, en resumen, hacer un chequeo general para intentar comprobar que tan diferente era de un ser humano normal, usándose a sí mismo como referencia, por supuesto no actuaria hasta que el maestro le diese permiso por si tenía alguna advertencia u observación.
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Re: [Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

Mensaje por Pelleas el Vie Feb 23, 2018 6:43 pm

Aún si no fuera originario de Plegia, Pelleas gustaba de imaginar el vínculo entre Dantalian y el reino desértico tal como el suyo, y con eso era más que suficiente para complacerlo. Después de todo había viajado allí a estudiar, al igual que él. Por otro lado, de Senay el príncipe daeinita no sabía ni lo más mínimo; y por un casual asunto de destiempo y falta de coincidencia, simplemente, pues hasta había estado en persona en Valentia durante buen tiempo realizando sus propias investigaciones y redactando su manuscrito. En esa época, el nombre del reino emergente no se hacía oír aún, su presencia al Norte del continente era desconocida. Aquella mención era la primera que Pelleas oía, mas no dudaba que hubiera varios otros países de los que no supiese, por lo que se limitó a asentir en comprensión. Fuese con el respaldo de aquel sitio llamado Senay, o tan sólo intereses de Dantalian los que lo mantuvieran en tan extraño campo de investigación, su decisión respecto a apoyarlo ya estaba tomada. - Supongo que, efectivamente... no haría daño investigar otras posibilidades. Al menos, para despejar dudas. - Concordó en un murmullo, su voz perdiéndose un tanto en la amplitud de su propio eco.

Ahora que el príncipe había retirado y sujetaba la sábana negra, era precisamente un sujeto de experimentación lo que yacía entre ellos. Aún en la penumbra, el mago intentó divisar el rostro de Dantalian del otro lado de la mesa, leer la expresión que descansaba sobre este ante esa muestra; la luz de lámpara daba en un lado de su rostro y ensombrecía en completo contraste el otro, mas aún así podía verse el cambio en sus gestos, más expresivos en comparación a justo antes. Sin embargo, el príncipe no sabía cómo interpretarlos. El titubeo en la voz ajena le hizo a él también dudar, manos perdiéndose de su tarea de doblar la sábana y dejándola deslizar fuera de agarre por accidente. Esperando con aliento ligero alguna clase de respuesta, ni siquiera se molestó en recogerla. Falló, también, en responder con rapidez la pregunta del otro, demasiado atento a su aprobación o rechazo como para hablar todavía. Sólo tras oír hasta el final al otro podría leer el interés con que sus ojos de dispar coloración se posaban en el sujeto atado a la mesa, comprendiendo un tanto su humor; entonces suspiró, librando sus hombros de ese peso. En alivio se recorrió el ondulado cabello con una mano, recogiéndolo tras su oído derecho para despejarse un poco la vista.

- Estos han estado aquí dos días, no mucho más. Mi creencia es que son demasiado inteligentes como para gastar continuamente fuerzas contra algo que ya comprobó no poder romperse, como estas ataduras... si surgiera otra clase de oportunidad o pudieran librarse, por seguro atacarían otra vez. - Explicó. Él mismo guardaba cierta distancia de la mujer de ojos destellantes, en extremo cuidadoso, como sus experiencias pasadas le habían enseñado a hacer. Era así que se habían logrado la mayoría de sus pruebas y descubrimientos en Valentia, la captura de criaturas como esa no era sino un peligro necesario, pero que su consejero había recomendado encarecidamente mantener fuera de conocimiento público para evitar exaltación. Dada la advertencia sobre acercase, Pelleas supuso que el boticario sabría también ser prudente; y más que preocuparse de que se aproximara al emergido, vió con buenos ojos ese ademán suyo, pues mostraba que para él también existía utilidad en tener uno o dos al alcance de la mano. Sonrió de forma tenue, aprobando con un apacible asentir de la cabeza la petición. - Está bien. Puede. Aunque, antes, me gustaría que viese lo que deseaba enseñarle. No se trata sólo de ellos. Uhm, un momento... -

Se apartó un poco de la mesa y del otro hombre, dirigiéndose a la contigua para apartar también su sábana, exponiendo al otro emergido cautivo sólo hasta la altura de los hombros. Aquel era varón, joven y de aspecto más frágil que su congénere. Otro par de ojos destellantes se abrió, mirando recto hacia el techo de la oscura estancia. Acercándose una pequeña mesa auxiliar en que descansaban algunas ataduras de repuesto, Pelleas se ocupó en depositar sobre esta el par de libros que no había cesado de cargar consigo. Mirando a lo alto de una estantería cercana, separó otro tomo y lo comparó los que tenía, intentando elegir. - De todas las formas y usos de magia oscura que conozco... este, si bien en prácticas más antiguas parecía experimentarse mucho más con la vitalidad en bruto, las comprobables hoy en día que tengan alguna relación son muy pocas, creo. Lo más similar en que puedo pensar es algo que podría entrar en la categoría de maldiciones, aunque es diferente... - Dijo, manteniendo pareja la grave voz pese al eco que inevitablemente producía. Elegía al fin el más grueso libro de todos: un worm de casi nuevo aspecto. La clase de hechizo exacto del que se sirviera para su demostración era irrelevante, pero hallaba en los pasajes de aquel tomo una agradable capacidad de controlar la forma exacta que la magia tomara, por lo que lo prefería. Apartando los demás, abrió aquel ejemplar en una de sus primeras páginas, hechizos sin utilizar aún, lo dejó yacer allí y tan sólo tomó una pluma de su mesa antes de volverse en dirección a Dantalian. - Es un tomo común. Sólo utilizaré mi magia para enseñárselo. Pero necesitaré su ayuda. - Pidió. En no más que dos largos pasos cerraba la distancia con el otro, y por sobre la mesa de examinaciones extendía una de sus manos, en la que portaba lo que parecía ser la pluma de escritura recogida de la mesita auxiliar. En lugar de la pieza metálica para recoger titna, la punta de esta mostraba una fina y precisa cuchilla. Ofreciendo el objeto, Pelleas se subió en cuidadosos dobleces la manga del atuendo, desnudando la piel de la amplia mano y el antebrazo ya marcado de variadas cicatrices, muchas de las cuales insinuaban caracteres escritos ya ilegibles por el tiempo y la superposición de otras heridas. Alzó la vista y sonrió con calma a su acompañante. - Por favor, haga una herida, una de la que pueda estar seguro. Y um, no se preocupe de nada, estoy acostumbrado. -
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Re: [Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

Mensaje por Dantalian el Sáb Feb 24, 2018 5:20 am

Las luces que había en la habitación no eran suficientes para iluminar totalmente el lugar, dibujando sombras y siluetas en las paredes que le daban a Dantalian una sensación de familiaridad más conocida. Desde hacía varios años que se acostumbro a los lugares obscuros y lúgubres, a la tenue iluminación de las velas, un mundo lleno de sombras y matices de negros o grises al que se había entregado después de aquel fatídico día. El hombre a su lado se veía también diferente en aquel lugar, si ya era imponente por su altura el lugar mismo le daba aires mas sombríos y apropiados para un erudito de las fuerzas arcanas obscuras, un aura y un porte que, aparentemente sin así pretenderlo, tenia. El por otro lado no solo era bajo de estatura sino que además tenía ese aire de poco importante, no tenía esa aura que poseían otros magos arcanos que, al igual que el utilizaban tomos obscuros pese a que había pasado muchos años estudiándola a detalle. No es que fuesen muy exigentes para iniciarse en ese tipo especifico de magia, el único requisito aparentemente necesario era sobrevivir a la iniciación y el a duras penas lo había logrado.

Miro a la emergido amarrada aun en la mesa, ya más tranquilo más aun sintiendo cierta emoción que le hacía latir el corazón un poco más rápido, escuchando atentamente a su maestro mientras reflexionaba para sí mismo sus palabras. Al parecer eran criaturas inteligentes, más de lo que uno se podría esperar pero… hasta que punto llegaba su entendimiento?, que impedía a un emergido llevar una vida normal como cualquier ser humano?, la intriga lo carcomía por dentro aun a sabiendas de que no había una respuesta inmediata a todas sus dudas.

- Entonces son capaces de evaluar las situaciones en las que se encuentran… Eso requiere un grado de razonamiento similar o igual al humano… fascinante… Me pregunto si estará pensando en este momento y en que… si nos entiende o sabe lo que sucede. -

Después de todo su objetivo no era crear emergidos si no devolver a las personas a la vida por lo que aquella cuestión le interesaba de sobre manera. Que veían los emergidos a través de esos ojos rojos centellantes?, que se ocultaba detrás de su silencio?, se preguntaba incluso si sería posible enseñarles a hablar…. aun que no dudaba que eso ya se hubiese intentado. Miro con cierto interés al príncipe acomodar sus libros y sacar uno en concreto, centrando sus ojos impares en aquel tomo de un tipo que no reconocía pero sabía que era uno que se utilizaba para invocar el poder obscuro. Le intrigaba aun mas cuando una segunda sabana descubrió lo que parecía ser otro emergido pero solo hasta el área de los hombros, dejando únicamente la cabeza al descubierto. Permaneció callado y quieto escuchándole así como manteniendo una distancia prudente de la emergido que había amarrada en la mesa.

- Entiendo… -

Se limito a decir en cuanto la pluma con aquella fina cuchilla le fue entregada, sin ningún tipo de reacción en su rostro ante la peticion contraria…. no le parecía extraño pues si bien el no solía utilizar su magia a menos que no fuese estrictamente necesario si que tenia algunas cicatrices también, a veces por intentar algunos rituales, otras por probar en si mismo remedios que al final no funcionaban como esperaba después de probarlos con animales o pacientes agonizantes. Tomo con cuidado el brazo contrario, las manos del boticario eran mas finas de lo que se podría esperar de un hombre de su edad, siendo el hecho de que estuviesen maltratadas y un tanto asperas testimonio de sus dias como hombre de campo, aquellos dias felices que le dejaban aquello como uno de otros pocos recuerdos. Antes de realizar el corte, el hombre de cabello lacio y cenizo dio un pequeño golpe a la muñeca contraria y un poco mas abajo usando únicamente dos dedos.

- De esta forma me aseguro que no se compromete ninguna vena… He de suponer que desea un sangrado moderado, cierto?… -

Se aseguro de aclarar aquello para que no hubiese malos entendidos pues si bien el decia ya estar acostumbrado no había nada de malo en hacer las cosas correctamente. Entonces hiso un corte pequeño en un área donde no fuese a provocar ningún tipo de daño que no pudiese curarse rápidamente con atenciones minimas y de tal forma que el sangrado pudiese detenerse solo haciendo un poco de presion. No parecía importarle hacer ese tipo de cosas, su mano se mantuvo forma y precisa, sin temblar ni titubear una sola vez. Después de eso le entrego de regreso la pluma, alzando la mirada para poder mirar al rostro de su instructor, atento, siliente pero a su vez con un ligero destello de expectacion en su mirada pese a que su rostro seguía tan inexpresiva como siempre.
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Re: [Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

Mensaje por Pelleas el Jue Mar 15, 2018 11:37 pm

Las cuestiones que Dantalian se planteaba eran capaces de estremecer aún a un hombre como el sabio oscuro, no por una simple impresión ante lo escabroso, sino todo lo contrario: una indeseada aproximación a la posible humanidad en las criaturas con que trataban. La idea de que hubiese pensamiento atrapado tras los labios que nada emitían era inquietante. Así mismo imaginar cuan profundo podía ir su entendimiento respecto a lo que hacían, la situación que los rodeaba o los demás seres vivos, con los que no parecían establecer la menor conexión. Pelleas, en lo personal, jamás había dedicado mucho pensamiento a ello. No había deseado hacerlo. La misma preferencia por evadir esas ideas se hizo presente en ese entonces, al dedicar un par de segundos de callada contemplación a los especimenes retenidos, tras lo que negó suavemente con la cabeza y se regresó a su cauce original.

Para defender su hogar de esas criaturas, atreverse a combatirlas había sido necesario, luego intentar comprenderlas se había vuelto provechoso. La motivación que lo empezó en sus propios estudios, en su momento, había sido el hecho de que tanto se rumoreaba inculpando a alguna suerte de magia negra por la aparición de los emergidos, pero a fin de cuentas todo había sido nada más que práctico y utilitario. La fisiología, las características, las fuerzas y debilidades de ellos habían sido su enfoque y el objeto de su manuscrito final, no su origen ni su vida interior. Nunca había deseado pensar de ellos como personas, ni podía empezar a hacerlo a esas alturas, o todo lo que había practicado y continuaba haciendo pasaría a constituir actos de increíble crueldad. Le revolvería el estómago pensarlo.

No podía hacer más que empujar el pensamiento fuera de su mente otra vez. Entonces observó con interés el modo experimentado en que Dantalian manipulaba su muñeca, impasivo y dispuesto a la tarea pedida, sin pregunta alguna precediendo a su actuar. Con un golpecito hizo aflorar a la vista la posición de venas azuladas, que luego evadió al posar la cuchilla y deslizarla con la justa presión para separar la carne pálida, mas no hacer la sangre brotar muy copiosamente. El príncipe sólo tomó aire por entre los dientes apretados, tensándose un momento sus cejas como única otra muestra de dolor. El espeso líquido rojo no tardó en comenzar a derramarse con lentitud, trazando pequeños caminos de goteo en la piel, mas era una herida controlada y sin peligro. Exhalando larga y cuidadosamente, el hombre de cabello ondulado pudo hablar sin la voz demasiado tomada. - Perfecto. Se lo agradezco. - Dijo, esbozando una leve sonrisa. Entonces, bajo la mirada expectante que aguardaba el resto de su demostración, el sabio procedió a ella.

El brazo sangrante permaneció doblado, con la herida vuelta hacia arriba a modo de no gotear sobre el tomo mágico ni algún otro instrumento de importancia. Los dedos de la mano libre se posaron sobre las páginas abiertas del grueso Worm, quietos por cuanto el mago murmuraba para sí las palabras de un hechizo cualquiera, encantamientos que invitaban a la oscuridad a surgir y enviaban al ataque, como tantas veces en el campo de batalla. Emanando del contacto entre la piel y la página, los hálitos negros se hicieron visibles con rapidez, condensándose en una densa nube que danzaba en torno a la piel de su usuario, casualmente atravesándola en momentos. Una cantidad de magia suficiente como para comenzar a rodear el cuerpo del mago fue invocada, para luego moverse hambrienta y veloz sobre el emergido en la mesa de trabajo, atravesando cada resquicio en su rostro o hasta los mismos poros de su piel para inmiscuirse dentro. El emergido se arqueó con los estertores de la muerte, retorciéndose cuanto las ataduras permitían mientras la magia acababa con él desde su interior. La sangre brotó inimpedida por su nariz e inundó los lagrimales, antes de salir también por su boca y dejarlo caer lánguido. Mientras vigilaba el proceso, el sabio explicaba pacientemente, en su grave voz que jamás se atrevía a alzarse en mucho volumen.

- A esto se le llama 'Anatema'. Es clasificado como una maldición avanzada, pero... en el fondo, no es mucho más que el resultado cuando la relación entre el mago y la oscuridad se profundiza y estrecha. La oscuridad toma... - Pausó cuando el cuerpo del emergido terminó de caer quieto, momento en que la oscuridad también surgió fuera de él, levantándose en un alto brote nebuloso. Sin demora esta regresó a Pelleas, penetrando su torso, el brazo y la mano cercanas al libro para perderse dentro, mas sin causarle dolor a alguno. Lo que era suyo simplemente volvía a su lugar. Cómodo con la sensación, similar a una constante compañía que no se sentía nervioso sino aliviado de tener, él sólo se giró de regreso al boticario, extendiendo el brazo herido a su vista. La sangre de antes comenzaba a secarse pero de la herida no emanaba nada más. La herida, de hecho, había cesado de existir, piel sellada como si nada le hubiese ocurrido. - La oscuridad toma y el mago recibe. Desde que me he vuelto más cercano y familiar con mi magia, sucede cada vez. ¿Y qué sería lo tomado, sino vida? - Prosiguió, tomando un pequeño paño con el que limpiar su brazo, despejando para enseñar su sano estado. - Pienso, entonces, que tiene que haber algo de vida allí, ¿no cree? En alguna forma. No estoy seguro de qué aporte pueda ser este a sus estudios, pero creo que es digno de considerar. -
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Re: [Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

Mensaje por Dantalian el Lun Mar 19, 2018 7:46 pm

Dantalian no perdio detalle de todo el proceso, como el hombre más alto abría aquel libro negro a la par que la sangre de su herida goteaba ligeramente de su brazo. El boticario con ojos impares difícilmente podía controlar la magia obscura con la cual había hecho un pacto, más bien en su experiencia pareciera que la obscuridad de la misma le controlaba a él, por ello miro aquel conjuro abriendo ligeramente más los ojos al contemplar una maldición de nivel avanzado. Tomo nota de todo, desde las contorciones que hiso el cuerpo del emergido en cuanto la energía obscura se adentro en su cuerpo hasta que regreso a Pelleas sin hacerle ningún tipo de daño, curando su herida de forma tan mágica y perfecta como si fuese por medio de un bastón.

- Ya veo… -

Se limito a decir el hombre de cabello cenizo tomándose la libertad de tocar el brazo de Pelleas comprobando efectivamente que se había curado totalmente, escuchando cada palabra de su explicación sin perder ningún detalle.

- Debe haber vida allí, sin duda… de lo contrario los emergidos no servirían para lo que intento lograr -

Comento admirando al emergido muerto en la mesa, acercándose con confianza para examinarlo, revisando si su cuerpo estaría con un rigor mortis instantáneo o por otro lado estaría suelto y suave como un cadáver normal.

- No soy tan instruido en las artes obscuras…. pero sé que por lo general las maldiciones tienen una contraparte o pueden llegar a utilizarse de otras maneras distintas. -

Comento Dantalian mientras terminaba de revisar el cadáver, fascinado por aquella horrenda forma de morir. Se preguntaba si el emergido se había retorcido tanto por la fuerza mágica que recorría su cuerpo tan violentamente o si en realidad sintió dolor pero no fue capaz de expresarlo de otra forma.

- Viendo esto ahora puedo asegurar que se puede transferir energía vital de un cuerpo a otro…. Y si pensamos en una contraparte de esta maldición?, alguna variante que permita transferir vitalidad a otro cuerpo? -

Comento Dantalian poniendo un gesto ligeramente pensativo, por supuesto no tenia forma de poder demostrar lo que estaba pensando pero esa era la virtud y el defecto del boticario; analizar y pensar en posibilidades que normalmente no se planteaban.

- De ser el caso, cuanta vida se necesitaría transferir para levantar a un cuerpo muerto y que tan funcional seria con ello?... tomando en cuenta claro que el ritual no te mate al realizarlo si no que pida algún tipo de sacrificio… me pregunto… y solo estoy suponiendo…. si acabaríamos con una criatura que no está ni viva ni muerta. -

Comento de forma tranquila pero analítica, terminando con un suspiro y un leve negar de cabeza pues nuevamente sentía que desvariaba. Se preguntaba a veces hasta qué punto la magia que el utilizaba le llegaba a nublar el juicio y si sus teorías tan descabelladas eran solo fruto de su desesperación por hallar una respuesta, por mera locura que avanzaba progresivamente o un poco de ambas.

- Pero eso solo sería si dicho ritual o maldición existiese, que parece no es el caso debido a que en ningún libro o pergamino que haya leído habla al respecto. De momento sería bueno centrarme en lo que ya tengo por lo que me gustaría estudiar más a fondo esta maldición… Anatema la ha llamado cierto?. -

Aun que fuese mera locura no planeaba rendirse, no lo había hecho antes y no empezaría ahora, tenía en este momento otra pista para continuar su investigación y con su mente trabajando a la velocidad de un caballo desbocado.
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Re: [Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

Mensaje por Pelleas el Miér Mar 21, 2018 5:33 pm

No imaginaba en detalle el uso que un poder como Anatema pudiese tener a la invesgitación del médico, más allá de dar una tentativa prueba de la existencia de vida en un emergido. Lo escucharía, pues, del mismo Dantalian, silencioso y expectante a los pensamientos que poco a poco, pasados los segundos necesarios para sopesar lo visto, comenzaba a expresar. Era de suponerse que tomase cierto tiempo en mayor calma trazar una línea de suposiciones y conclusiones completa, mas por lo pronto, hasta los pensamientos inmediatos del boticario estaban llamando su atención. El sabio oscuro asintió en callada confirmación cuando el mayor mencionó la posibilidad de hallar más de un uso a una misma maldición, y cuando aquello llevó a la conjetura de otorgar vitalidad, sus ojos pasaron con mucho más asombro por el ahora cadáver en la mesa de examinación, el libro abierto que se había llevado su vida y la carencia de herida en su propio brazo. Un descubrimiento así podía acarrear un cambio inmenso en la doctrina de la magia oscura y como académico le emocionaba. No era más que conjetura, pero era suficiente.

- ¿Sería posible...? De momento sólo conozco la posibilidad de que la persona vinculada a la magia reciba lo tomado, pero si hay alguna forma... sería en verdad impresionante. - Dijo, teniendo problemas ya para contener la alegre sonrisa en sus labios, un gesto al que su rostro no estaba demasiado acostumbrado. Escuchó con agrado el resto de lo que tenía por decir el boticario y prontamente asintió, confirmando el nombre del maleficio específicado que había utilizado. - Así es. Si mis capacidades actuales como mago pueden servirle, no dude en sólo pedir. Sin problemas haría las pruebas que necesite, o intentaría formas distintas. Gusto de practicar, después de todo, sólo tener un motivo para invocar está bien para mi. - Ofreció, apartando la vista en cierta verguenza al admitir la simpleza de sus motivos. Le animaba sentir útiles sus capacidades, al menos para la investigación del hombre de tez tostada y, por lo demás, jamás le había molestado utilizar su magia. Cuando la negrura lo envolvía, cuando la presencia tan humana y a la vez no se sentía merodear suelta a su alrededor, era cuando más confiado se sentía Pelleas. Apartándose el cabello de la vista un poco, la regresó a Dantalian. - Pero, por favor, no sea desanimado por toparse con artes y usos que no existen aún... maldiciones nuevas son logradas constantemente, no hay motivo por el que usted no pueda lograr algo nuevo también. -

Volvió a cubrir al emergido ahora inerte, verdaderamente inerte, con la misma sábana que antes. Debería avisar para que el cuerpo fuese retirado adecuadamente fuera de la torre. Mirando de reojo al otro, aquel que miraba todavía al techo en impasivo silencio, sin reaccionar al sufrimiento de su congénere, el daeinita titubeó. Quizás Dantalian tuviese uso para ambos especimenes, vivo y muerto. Apartó las manos, la sábana dejada en lugar, enderezándose. El boticario había parecido fascinado con las criaturas de todos modos. Gesticuló a ambos bultos en mesas de examinación al hablar. - Um, de esto, podrá disponer como desee. Si necesito de otros especimenes, conseguiré nuevos, no es algo que no haya hecho otras veces... sólo pediría que no los trate fuera de esta habitación, por seguridad, y que mantenga la puerta cerrada. - Avisó, con un atisbo de seguridad en la voz, a raíz de lo importantes que eran esos simples detalles. Un emergido con una ínfima posibilidad de atacar, como había advertido, sin dudas lo haría, y tener aquel peligro inadvertido al interior de la torre sería terrible.

Por supuesto, a ese propósito servía también la reja que dividía la habitación. Viéndola, Pelleas parpadeó, llegando a su mente un detalle crucial. - ¡Oh! Va a necesitar las llaves para eso, ¿no? Buscaré a Judal y le pediré que le procure unas propias. - Sonrió con culpa por el breve descuido, alejándose ya para dirigirse a encargarse de ello. El nombre que citaba, lo mencionaba siempre con la seguridad de que cada invitado en la torre habría de saber a quien se refería; su consejero y administrador parecía hasta liderar los actos del príncipe, por el modo en que aparecía constantemente llevando el horario del sabio, registrando a los discípulos y cuidando el funcionamiento de las cosas. Dicho aquello, el sabio se movió ya para retirarse de la habitación. - Entonces, uhm, no le demoraré más hoy. Quizás sea hora de que yo baje a la biblioteca, de todos modos. Que tenga buena tarde. -
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Re: [Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

Mensaje por Dantalian el Miér Mar 21, 2018 11:08 pm

Era extraño que para variar no cuestionasen sus ideas si no que le tomaran tan enserio. La actitud del joven de rizados cabellos le pareció grata y agradable por no decir que para variar se encontraba con una compañía que podría considerar agradable. Sin poder evitarlo él tampoco, esbozo una amplia sonrisa en su rostro normalmente neutro, asintiendo suavemente ante las palabras contrarias.

- Voy a tomarle la palabra señor Pelleas, en mi estancia aquí es posible que le pida ayuda un par de veces -

Tener a alguien como el ayudándole le sonaba a que podría progresar a pasos agigantados pues no solo era un entusiasta del tema sino que además había logrado mostrarle algo que desconocía, abriendo una ventana hacia la respuesta que buscaba cuando todas las puertas parecían haberse cerrado.

- Descuide… si le corto los tendones de pies y manos aun que así lo quiera no podrá ponerse siquiera de pie o ya no se diga sujetar cualquier cosa, aun así tomare las medidas de seguridad pertinentes y cerrare bien la puerta. Si logro hacer cualquier descubrimiento relevante se lo hare saber de inmediato. -

Y así, espero a que el otro mago se fuera, poniendo su bolso sobre el escritorio y sacando todo tipo de frascos llenos de contenidos de dudosa procedencia, algunos varios tipos de navajas  E instrumentos de tortura que el mismo había modificado para darles usos menos ruines y mas medicinales.

- Muy bien señorita…. -

Se acerco a la emergido quien seguía tan impulsiva como en un principio mientras el boticario se acercaba con una navaja bien afilada en una mano y un frasquito destapado en la otra.

- No sé si ustedes sean capaces de sentir dolor o no, si entiendes lo que te digo, no lo haces o te da lo mismo pero descuida, aun si no me dices nada pienso descubrir todo sobre ti…. Te aseguro que lo que planeo hacerte no va a matarte aun que quizá así llegues a desearlo…. de un monstruo a otro, déjame decirte que esto no es nada personal. -

Y dicho aquello, protegido por la obscuridad de la habitación el boticario comenzó con sus investigaciones, cortando, separando y volviendo a colocar todo tipo de cosas con un gesto sereno y tranquilo en el rostro más con una chispa encendida en sus ojos impares.
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Re: [Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

Mensaje por Eliwood el Jue Mar 29, 2018 8:03 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Pelleas ha gastado un uso de su tomo de Worm.

Ambos obtienen +2 EXP y +1 Bonus EXP!

Gracias al incremento de experiencia, la barra de EXP de Pelleas ha sido maximizada.

- Class Change -



¡Pelleas ha ascendido de Dark Sage a Sorcerer!

¡El nivel de uso de tomos ha sido aumentado!
La barra de EXP es reseteada. De ahora en adelante, sólo los temas tipo Campaña, Entrenamiento y Misión darán incrementos de EXP.
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Re: [Campaña de liberación] Echando a perder se aprende.... o quizá no [Priv. Pelleas]

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