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Peligro en alta mar [Privado - Campaña] [Alala, Argus]

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Peligro en alta mar [Privado - Campaña] [Alala, Argus]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 04, 2015 8:43 pm

....Un rumor había comenzado a extenderse por el reino de Begnion. Mercenarios de cualquier origen y con cualquier clase de moral estaban siendo contratados para una expedición más allá del mar. De acuerdo a la información recibida por La Guardia en las últimas semanas varios barcos mercantes, cuyo recorrido pasaba bastante cerca de Jugdral, habían avistado cierto flujo de barcos con bandera de Tellius siguiendo rutas sospechosas. En pocos días los navegantes más osados se atrevieron a pasar relativamente cerca de algunos de estos y lograron comprobar que se encontraban transportando Emergidos. Por suerte estos misteriosos soldados hicieron caso omiso de quienes se les acercaban, seguramente por el hecho de portar la misma bandera que ellos.

....Varios nobles y mercaderes, preocupados por el hecho de que sus negocios podrían verse afectados por la presencia de Emergidos en sus aguas, o incluso de que estos podían manchar su buen nombre por portar banderas del continente, decidieron unir fuerzas, y recursos, para atraer a su servicio a todo mercenario que estuviese ansioso por una buena paga y algo de acción. No podían contar con los soldados del reino, especialmente porque estos se encontraban enfocados en los peligros más cercanos como lo eran los Emergidos que rondaban sus tierras aun sin liberar. El objetivo principal de aquella misión era localizar uno de los barcos enemigos y seguirle para conocer la ruta que seguían. En el mejor de los casos podrían averiguar el origen de esos seres o alguna de sus bases. Se esperaba que las criaturas ignorasen a los mercenarios pero no se sabía si, tras sentirse seguidas, podían tomar represalias.

....El líder de La Guardia se sintió especialmente tentado por aquella oportunidad. La paga era impresionante, y seguramente le sería bastante útil a su gremio. Cada mercenario era contratado de manera individual por lo cual si varios miembros del grupo se unían la recompensa se vería multiplicada. Pero su mayor interés no recaía en el dinero que pudieran obtener sino en la oportunidad que les ofrecía la situación: podría aprender más de los Emergidos siguiéndoles, y si realmente conocían alguna base u origen sería un dato de inconmensurable valor. Además aquella empresa en sí misma se veía laudable por sí sola: hacer más seguras las aguas de Tellius e intentar prevenir que los enemigos siguiesen actuando en nombre de los distintos reinos del continente.

....Tras meditarlo con la almohada el hombre decidió unirse al reclutamiento, no sin antes realizar una reunión privada con sus soldados de mayor confianza, aquellos que llevaban años a su lado, bajo sus órdenes, y que, como él, huyeron de Daein al sentirse decepcionados por sus decisiones. Se trataba de tan solo ocho hombres y tres mujeres, personas de auténtico valor y nobleza. Les expuso la situación y les planteó la posibilidad de unirse todos ellos, aunque aclarándoles que no era una orden ni algo que tuvieran la obligación de hacer. Ellos, a pesar de eso, accedieron a unirse. Coincidían en que era una oportunidad invaluable para ayudar al gremio e incluso a la gente.

....Esa misma tarde partieron hacia el sitio al que debían acudir los interesados para ofrecer sus servicios. Justamente al día siguiente se tenían preparados dos barcos para que zarparan y la tripulación del segundo aún no estaba completa. Los once guerreros se apuntaron y recibieron el dinero que correspondía a su adelanto, luego recibieron las instrucciones de hacia dónde debían ir y, sin perder tiempo, hacia allá se encaminaron.

....A lo largo del día se les volvió a explicar el objetivo de la misión y se les aclararon algunas normas a seguir. Asimismo se les presentó a los dos capitanes que estarían al mando y a algunos tripulantes que ayudarían con las demás labores. El hombre se sintió increíblemente sorprendido por la numerosa cantidad de personas que acudieron. No sabía si lo que arrastró a tanta diversidad de combatientes fue el dinero, el interés por ayudar a sus tierras, o simplemente la sed insaciable de acción. Fuese como fuese, todos se encontraban enfocados en un objetivo en común dictado por su empleador.

....A la mañana siguiente todos los preparativos se realizaron con celeridad, y mucho antes del mediodía ambos barcos ya se encontraban dirigiéndose con rumbo a su destino. Los capitanes pautaron la noche anterior una ruta que se basaba en el testimonio de los mercaderes, teniendo por destino algunos puntos en donde se habían visto con mayor frecuencia barcos enemigos. Y, demostrando que la información era más que un rumor, lo que esperaban que ocurriera ocurrió: dos barcos, cercanos el uno del otro, navegaban en dirección a Jugdral. Con ayuda de un catalejo los marineros comprobaron que la cubierta de los recién encontrados poseía varios Emergidos fuertemente armados. Así que, estableciendo una distancia prudente, los comenzaron a seguir.

....El pelirrojo, ansioso y nervioso por igual, se encaminó hacia la cubierta en compañía de su contingente y logró abrirse paso hacia uno de los costados. Sus manos sostuvieron la madera que le impedía caer, y su mirada se fijó en los dos barcos que estaban siendo seguidos. Ya no había vuelta atrás, ¿qué les deparaba el futuro?


Última edición por Argus el Jue Nov 05, 2015 4:10 am, editado 1 vez (Razón : Añadiendo una etiqueta faltante.)
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Re: Peligro en alta mar [Privado - Campaña] [Alala, Argus]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 05, 2015 3:26 am

Todo estaba saliendo mejor de lo que esperaba. Se sentía exhausta, famélica, aún así sus ojos continuaron abiertos muy a pesar del cansancio, tan atenta a su alrededor que rozaba paranoia, su mirada delataba lo poco que había dormido últimamente y también la gran fuerza de voluntad que poseía para no quebrarse en llanto o en sueño. Al verla cualquiera pensaría que tuvo días mejores, su ropa había sufrido tanto las inclemencias del tiempo como las largas caminatas por los terrenos nevados, rajaduras adornaban la pate baja y más de una ramita, y una que otra hoja muerta, se enredaba con los hilos de la tela,  en pocas palabras… era de esas personas que con solo verla te daría pena.
 
Mientras de cara al mundo era una pordiosera, una chica desnutrida y pobre a quien la suerte no le sonreía, para ella era el mejor momento en ese último año, sentir la nieve fría seguía resultando agradable aún cuando ya no podía respirar muy bien, interactuar con otros resultó aterrorizante y luego tan emocionante que no estaba segura de cómo logró resistir las ganas de abrazar al primer desconocido que encontró, su primer contacto con alguien fuera del castillo. Demasiada libertad de golpe y lo estaba llevando perfecto, en su humilde opinión, consiguió, después del tercer o cuarto intento, que no creyeran que era una moribunda demente, hasta ya la catalogaban solo como una chica desventurada, de una loca de atar que hay que esquivar a una pobre muchacha que necesita ayuda hay un gran paso.
 
Así que tomando en cuenta todo: estaba saliendo de maravilla. Gracias a la amabilidad de varias personas logró llegar al puerto más cercano… o lejano… No importaba, logró llegar a un puerto y listo, su sentido temporal no era muy bueno, estaba segura que pasaron varios días aunque sentía como si apenas hace algunas horas se hubiera escapado. Contaba con suficiente dinero para un viaje en un barco mercantil, el último grupo que encontró tenía las intenciones de escapar hacia Tellius y le recomendaron viajar con ellos, el único “problema” es que serían polizontes y estarían varios días escondidos, la idea de volver a estar encerrada causaba estragos en ella, empezando por la sensación de asfixia, solo tranquilizándose al recordar que no sería la única.
 
Un joven se encargó de las transacciones y antes del alba se encontraban en el interior del barco, junto con toda la carga, obviamente no viajarían cómodamente pero todos sabían que era lo mejor que podían conseguir, lo más “rápido” también. No zarparon al instante, tuvieron que esperar un par de horas durante las cuales escucharon la llegada de varios miembros de la tripulación e incontables voces que se deslizaban a través de las rendijas, una especialmente potente se quejaba del peligro que significaba viajar en esos días, otras se reían socarronamente mientras pisoteaban el suelo con ahínco, nadie sabía que pasaba allá arriba y el temor llegó a instaurarse al escuchar las dudas sobre si zarpar o no.
 
No se supo cómo se arregló la duda, ni cuál era el peligro, pero determinaron que la carga debía ser entregada y fue así como el barco zarpó a la mar. El grupo de polisones vitoreó en silencio, sonrisas contagiosas se dibujaban unos rostros mientras simulaban aplaudir, iba a ser un viaje pesado, todos eran conscientes de ello, pero se encontraban tan unidos y positivos que el ambiente se tornaba ligero, alegre y despreocupado.
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Re: Peligro en alta mar [Privado - Campaña] [Alala, Argus]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 05, 2015 4:02 am

....Los primeros minutos, si es que no la primera hora, resultaron sumamente tensos en ambos barcos. Prácticamente toda la tripulación se encontraba a la expectativa de si los emergidos se darían cuenta o no de que estaban siendo seguidos, y sí, de darse cuenta, decidirían actuar en consecuencia dándose la media vuelta y atacándolos. Todo, sin embargo, pareció ir de acuerdo al plan. Los rumores compartidos por los mercaderes volvían a ser ciertos: aparentemente el barco enemigo, con bandera del continente de Tellius, ignoraba a sus persecutores al portar estos últimos la misma clase de bandera. Esto les ofrecía cierta libertad a los mercenarios para poder seguir a los misteriosos soldados y conocer su destino.

....La calma se propagó entre casi todos los que se encontraban atentos de qué ocurriría, y paulatinamente esa sensación se convirtió en la de ansia o impaciencia en algunos. La mayoría de los que se encontraban ahí eran hombres de acción, guerreros que habituaban a combatir en varios de los encargos que aceptaban, y de estar allí había sido por la gratificante combinación de una buena paga junto con la oportunidad de, quizá, eliminar a unos cuantos emergidos. El encontrarse quietos en un barco, simplemente observando a la distancia a sus objetivos, no les resultaba para nada divertido. Era dinero fácil, sin duda, pero un dinero aburrido.

....El pelirrojo pasó la mayoría de su tiempo junto con sus muchachos. Se distraían platicando sobre diversos temas o haciendo hipótesis con respecto a los emergidos, aunque de vez en cuando se apartaba del grupo para poder observar a los soldados enemigos. Hasta el momento el viaje resultaba tranquilo y hasta monótono. O por lo menos así fue hasta que todos los barcos empezaron a ingresar en territorio de Jugdral. A lo lejos podía apreciarse la costa de lo que parecía ser una isla.

....Pero lo que terminó por atraer con más fuerza la atención de todos los presentes fue la aparición en el horizonte de un nuevo barco que portaba una bandera desconocida para muchos, lo cual solo podía significar que era originario de Jugdral, o de algún otro continente ajenos a todos ellos. Una revelación preocupante a juzgar por lo que varios había oídos acerca de la tendencia de los emergidos a los de atacar a los habitantes de otros continentes. Y en poco tiempo aquel rumor fue otro más que se mostró como cierto: los dos barcos enemigos habían empezado a cambiar su curso para dirigirse hacia el que recién había aparecido.

....Con temple de acero los navegantes de Tellius continuar con la persecución, aunque encargándose de bajar la velocidad para que la distancia entre ellos y los perseguidos fuese mayor. Sus órdenes habían sido muy estrictas y debían de evitar una confrontación innecesaria. Pero, ¿hasta qué punto eso era lo más adecuado? Esta pregunta afloró al instante en la mente del líder del gremio mientras se mordía el labio inferior. Sus compañeros pudieron adivinar lo que pasaba por la cabeza de su líder, clavando su mirada en la escena.

....Las sospechas se hicieron realidad. Los dos barcos enemigos se separaron el uno del otro y empezaron a navegar de frente hacia su objetivo. El barco de Jugdral trataba de cambiar de dirección, pero inmediatamente los emergidos actuaban en consecuencia y ajustaban su propio curso también. Transcurrieron minutos que para el mercenario parecían horas. Era obvio lo que estaba por ocurrir, y aún más obvio cuando se observaba cómo varios soldados se agolpaban a los costados de los barcos, preparados para abordar a sus víctimas cuando fuese rodeada.

....No pudo más. El corpulento hombre se apartó de donde se encontraba y con grandes pasos avanzó hacia el que dominaba el timón. -
Avanza, ¿no estás viendo que van a atacar a esa gente? - Cuestionó de inmediato con voz severa. En respuesta el navegante soltó una carcajada y le miró con desdén. - ¿Estás loco, grandulón? Las instrucciones fueron claras, solo debemos seguirlos y conocer a dónde van, más nada. Solo hay que pelear si nos atacan. - No era un hombre de acción y el jugarse la vida por gente desconocida no parecía estar en su lista de prioridades, en especial cuando esa gente desconocida ni siquiera era de su mismo continente. - Las instrucciones que te estoy dando también son claras: ¡mueve el maldito barco para allá! - Su voz se elevó y tornó autoritaria. Varios mercenarios voltearon a ver la escena, y la mayoría se sintió interesada por lo que estaba ocurriendo: la oportunidad de saborear el combate y de hacer uso de sus armas. El marinero se mostró nervioso pero firme en su postura. - Tus órdenes y tu se pueden ir a la mierda. Cuando seas el que me pague, serás el que me ordene. Así de fácil. - Afirmó de manera tajante y escupió a los pies del pelirrojo. Éste no se tomó demasiado bien ni una cosa ni la otra, y en un movimiento rápido desenvainó su espada y condujo ésta al cuello del otro hombre. El filo acarició con delicadeza la piel ajena, sin llegar a lastimarle. - Te lo voy a decir por última vez. Llévanos hasta allá. No me voy a sentar a ver cómo matan a otras personas, y menos cuando están en clara desventaja numérica. Si no estás de acuerdo te degollaré, tiraré tu miserable cadáver por la borda y moveré yo esta cosa o buscaré a quien sí tenga las agallas de hacerlo, ¿captas? - Algunos compañeros del navegante hicieron el intento por acercarse y detener la escena, pero inmediatamente los hombres de La Guardia cuidaron el perímetro alrededor de su líder y su interlocutor. Varios de los mercenarios presentes se unieron a la defensa, deseosos de pelear. Comenzaban a oírse varios gritos, insultos y maldiciones instando al marinero a obedecer, y a éste no le quedó de otra que hacerlo.

....El barco volvió a hacer los preparativos para apresurar su marcha en dirección al de Jugdral y los enemigos. La tardía reacción por parte del otro barco de mercenarios demostró que éste no parecía entender lo que estaba ocurriendo, pero luego de algunos instantes decidió unirse.

....Tras lo que pareció ser una eternidad el barco de Jugdral se vio a sí mismo rodeado por los dos barcos de emergidos a un costado y al otro. Varias tablas fueron situadas apresuradamente en ambos flancos mientras los soldados atacantes comenzaban a transitarlas para abordar. El aire empezó a llenarse de los gritos de los soldados mientras empezaban a atacar a los tripulantes. Y los mercenarios de Tellius, mientras tanto, esperaban con ansias el poder llegar, preparándose en uno de los lados del barco mientras algunos de ellos tenían ya en sus manos las tablas que bajarían. En cuestión de minutos podrían unirse al combate.
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Re: Peligro en alta mar [Privado - Campaña] [Alala, Argus]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 05, 2015 5:11 am

El ambiente alegre no duró mucho. Todo comenzaría con los sonidos incesantes de pisadas nerviosas, tripulantes inquietos se movían de un lado a otro gritándose entre ellos para desviar el rumbo tras avistar varios barcos, no era una preocupación para quienes viajaban a escondidas, no encontrar naves en el mar era como ir a Silesse y esperar no ver nieve. No tardarían en nacer las quejas que se convertían en agresiones verbales e insultos, se echaban la culpa mutuamente y empezaba a sentirse una tensión creciente en el ambiente, las sonrisas del pequeño grupo escondido desaparecieron mientras se arrimaban unos a los otros, escondiéndose a la sombra que proyectaban las grandes cajas frente a la luz de los pequeños faroles.
 
Sumado al caos del exterior, las preocupaciones se manifestaban con más ansias hasta que un silencio sepulcral se instaló con el grito de uno de los marineros… “Emergidos”. Nunca había visto un emergido, se los imaginaba como seres deformes poseídos por espíritus malignos, deformes y desagradables, fuerte influencia del monasterio en sus pensamientos, podía equivocarse en la percepción de estos seres, así como en muchas otras cosas, pero no cabía lugar a duda que no era buena señal cruzárselos en el camino, las reacciones de temor y horror lo confirmaban.
 
Los gritos se tornaron intensos y desesperados, la voz más potente y rasposa se elevaba por encima de las otras ordenándoles prepararse para la lucha, era vencer o morir. Le siguió el estruendo de pasos presurosos, golpeteos aquí y allá, nuevas quejas por la falta de armamento, era una nave mercantil sumamente pequeña que podía pasar fácilmente desapercibida pero carecía de métodos de defensa más allá del valor de sus tripulantes, que menguaba notablemente al saber que sus enemigos eran emergidos de Tellius. Cabe destacar que más de uno culpaba al reino de Tellius por atacar, tachándolos de traidores y que los famosos soldados “emergidos” eran solo una estratagema para apoderarse de Jugdral, esa historia no la había oído antes.
 
No era tiempo de buscar razones. Fuertes golpes declararon el inicio de la guerra, nuevas pisadas aparecían acompañadas de gruñidos, ya no estaba sola la pequeña tripulación, la madera crujía y rechinaba con el peso mientras la batalla se desencadenaba, las suplicas de auxilio no se hicieron esperar y siempre acababan con gritos desgarradores, estruendos de metales entrecruzándose con ataques secos y el vago sonido una pequeña gotera de líquido rojo al golpear el suelo cerca del aterrorizado grupo.
 
En la desesperación barajaron la idea de escapar, antes de que uno de ellos pudiera aclarar que era una muy mala idea, realmente pésima idea, salir cuando ni sabían la cantidad de enemigos o qué tan peligroso era, o el hecho de que no tenían hacia dónde ni cómo escapar, el más joven del grupo corrió hacia las escaleras y abrió de un golpe la puerta de madera para el horror del resto. Los había delatado indirectamente, era muy tarde para arrepentirse.
 
Uno de los enemigos arremetió sin dudar contra el pobre chico antes de que este pudiera reaccionar, atravesándolo con una espada con tanta facilidad como si no fuera más que un muñeco de nieve blanda. El cuerpo sin vida, por su propio peso, cayó por las escaleras, el sonido del cadáver golpeando el suelo solo fue opacado por los gritos de las personas que comenzaban a moverse buscando cómo esconderse o escapar de allí, formándose una extraña competencia en la cual todos trataban de sobrevivir, se empujaban unos contra otros siendo animales listos para el matadero.
 
El pánico congeló sus piernas, su mirada trataba de seguir a quienes anteriormente le habían echado una mano, esperando la piedad de alguien que indicara cómo reaccionar, qué hacer en una situación así, pero todos estaban más preocupados por su propia vida o la vida de sus más allegados. Forzándose a moverse, gateó hacia la pila más cercana de cajas, escondiéndose una agrupación de tres que formaban una pirámide lo suficientemente alta para ocultarla. El soldado que asesinó al primero, junto con otros dos más, bajaron por las escaleras dispuestos a continuar la masacre, ignorando el cuerpo inmóvil a los pies de la escalera sin que este representara un estorbo. La pelea inició con aquellos hombres que se sacrificaron para defender al resto, armados con planchas de madera distrajeron a los emergidos para que el resto pudiera escapar, lo que no sabían es que lo que les esperaba en la parte superior era mucho peor.
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Re: Peligro en alta mar [Privado - Campaña] [Alala, Argus]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 05, 2015 5:44 am

....Su corazón golpeaba fuertemente contra su pecho y creía ser capaz de oírlo incluso a través de las voces que comenzaban a hacerse oír en la borda. Cuanto más se acercaban a los barcos más podían comprobar que sus temores eran ciertos: los emergidos estaban atacando con inclemencia a los tripulantes de la nave de Jugdral. Todavía peor fue comprobar que la tripulación apenas contaba con un pobre armamento, y que entre ellos no había soldados con lo que contar a su favor. Lo que ocurría solo podía definirse como una masacre. Su cuerpo se tensó y sus dientes casi rechinaron por la ira contenida gracias a la atrocidad que estaba viendo.

....Finalmente el primer barco, aquel donde el pelirrojo se encontraba, logró colocarse en posición paralela a uno de los barcos de los emergidos. El varón se abrió paso con brusquedad entre los demás mercenarios cuando una de las tablas cayó, y atravesó la misma de primero con un paso firme y decidido. Algunos emergidos notaron que estaban siendo abordados y se giraron en aquella dirección, con uno de ellos adelantándose para bloquear el camino del hombre de melena. El coloso no se intimidó con aquello, y en su lugar elevó su pierna para patear el pecho del primer enemigo, descargando en aquel golpe toda su rabia, toda su furia y su desesperación. El emergido perdió el equilibrio al instante y se cayó de espaldas, tropezando en el proceso con algunos compañeros. Eso bastó para romper la defensa inicial de los enemigos y para que los mercenarios que le siguieron pudieran ingresar a la nave de los emergidos sin demasiado problema. El contingente de La Guardia que había venido con él se apresuró en ubicarse a su lado, acabando con la vida del que había caído al suelo y sus acompañantes.

....El pelirrojo desenvainó su espada y gritó con todas sus fuerzas, grito que fue seguido por muchos otros como una clase de eco. Hombres y mujeres empuñando diversidad de armas se lanzaron a la lucha impulsados por la adrenalina y el deseo de luchar. Avanzaron, indetenibles, como una fuerza de la naturaleza a través de la borda del barco emergido hasta abrirse paso hacia las tablas que conducían al de Jugdral. La mayoría de los guerreros se trasladaron hacia el otro barco mientras una minoría se quedó detrás liquidando a los de aquel en el que se encontraban.

....Tres de sus compañeros se situaron junto a las tablas por donde transitaban los mercenarios, tensando sus arcos y comenzando a disparar a los enemigos más lejanos. Otros dos, uno equipado con un hacha y el otro con una espada, se situaron a los costados de los arqueros para defenderles. Dos lanceros atravesaron con sus armas a los emergidos más cercanos directamente en el pecho, empujando sus cuerpos por la borda hacia el mar, y fueron seguidos por sus cuatro compañeros restantes que comenzaron a dirigirse hacia el otro costado de la nave para que los emergidos del segundo barco enemigo no pudiesen continuar invadiendo. Se movían de manera coordinada, y no podía ser de otra forma tras años combatiendo hombro con hombro.

....El líder no se quedó atrás. Avanzó junto a muchos otros mercenarios, aunque enfocándose en combatir contra aquellos emergidos que atacaban a los tripulantes desarmados. Se valía de su espada y de su propio cuerpo, repartiendo cortes, estocadas, puñetazos y patadas por igual. No le daba demasiada importancia a si sus ataques no lograban acabar con la vida de un emergido, pues sabía que aquel que cayese al suelo, herido o desorientado, sería ejecutado al instante por el mercenario más cercano. Y fue en medio de aquella maniobra que notó cómo de una puerta ubicada en el suelo escapaban algunos individuos vestidos con atuendos mucho más humildes, corriendo presa del pánico. ¿Más tripulantes? ¿Polizones? Ese grupo, que huía sin ser consciente de lo fútil que era escapar de forma tan caótica, fue atacado de inmediato por los enemigos más cercanos.


- ¡Todos los que busquen estar a salvo corran en hacia allá! ¡Trasládense a nuestro barco! - Alzó su voz con toda la fuerza que hizo falta para que pudiese oírse en medio del bullicio procedente de la batalla, mientras su mano desocupada señalaba el barco del que él y sus muchachos provenían. Por el momento era el único lugar seguro en el que los emergidos no habían puesto pie, y ya que los mercenarios venían de aquella dirección se encontraba lo más despejado posible con respecto a los demás lugares.

....Como una fiera el pelirrojo se movió hacia la puerta que conducía al nivel inferior y valiéndose de su impulso embistió por el costado a uno de los emergidos que atacaba a los polizones. La cercanía que había con el borde del barco y la fuerza con la que fue empujado bastó para que éste cayese al mar. Un segundo rival se acercó empuñando un hacha que descendió peligrosamente contra la cabeza del varón, aunque éste alcanzó a retroceder. El hacha golpeó con brutalidad la madera a sus pies y se atascó ahí un instante, tiempo más que suficiente para que la espada del mercenario golpease con su filo, y sin un ápice de piedad, el cráneo de su víctima. Con una patada obligó al cuerpo a caer hacia atrás y a liberar su arma.

....Silbó un par de veces e hizo señas a los dos lanceros de su grupo para que se aproximaran a esas puertas y las aseguraran, y mientras estos se apresuraban a obedecer él bajó a toda prisa a través de las escaleras. Sus ojos alcanzaron a ver a tres emergidos que combatían contra un desafortunado grupo que apenas se encontraba armado con planchas de madera, algo absurdo contra espadas. El hombre rugió con tal fuerza que sintió ardor en su garganta, un gesto que fue suficiente para obligar a los emergidos a voltear y centrar su atención en él. -
¡Ustedes, lárguense de aquí abajo, cruzando el barco de estas escorias está el nuestro, traten de llegar, estarán a salvo! - Apenas había terminado de hablar cuando una espada se precipitó contra él. Con un golpe preciso en el arma enemiga empleando la propia logró desviar el ataque y quedar a salvo. Su mano desocupada apresó bruscamente el cuello de su atacante y lo levantó de su lugar, girándose a tiempo para usar su cuerpo como escudo contra una estocada procedente de un segundo rival. Y, creyéndose momentáneamente a salvo, no notó que el tercer enemigo se aproximaba para atacarle. Se dio cuenta demasiado tarde, cuando la fría hoja de la espada ajena se abría paso en su muslo izquierdo.

....Mientras tanto el segundo barco procedente de Tellius logró unirse a la batalla. Se ubicó a un costado de la otra nave de los emergidos, y su tripulación no tardó en bajar las planchas para que los guerreros iniciaran el ataque. Mejor aún, un pequeño grupo compuesto de tres individuos se subió a un punto elevado del barco de mercenarios y, abriendo los libros de hechicería que cargaban, desataron la furia de los elementos contra los soldados enemigos. Una fuerte brisa empujó a unos cuantos fuera del mar, mientras un potente descendió del cielo, partiendo el casco de la nave de emergidos y, en el proceso, calcinando a un par de objetivos. El tercero empleó su magia con mayor cuidado: saetas de fuego surgieron de la nada y se dispararon contra los puntos descubiertos de algunos soldados, abriéndoles heridas significativas y dejando a su paso graves quemaduras, todo esto mientras procuraba evitar que su elemento entrara en contacto con la madera.
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Re: Peligro en alta mar [Privado - Campaña] [Alala, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 10, 2015 1:12 am

Los que no contaban con armas, si es que se podía llamar arma a una plancha de madera, se centraron en subir las escaleras velozmente, su vida dependía de ello, unos pasos más arriba estaba la libertad… o el infierno, pues no había otra forma de describir el panorama, distintos cuerpos esparcidos por el suelo, inmóviles y cubiertos con sangre, ya no se diferenciaba quién era un emergido, quién era un tripulante, todos eran simples cadáveres a los desesperados ojos de los humildes polizones.
 
Una o dos mujeres, presas del pánico, se separaron del grupo sin titubear, correr parecía lo más sensato que quedarse en ese mismo lugar a esperar la muerte, más no había hacia dónde huir en ese pequeño barco, a pesar de el número de tripulantes disminuía, ahora habían personas desconocidas atacándose mutuamente y no solo emergidos, restando mayor espacio y volviendo fácil que se topara con un enemigo y el final de su viaje.
 
Aquellos que se quedaron quietos escucharon la voz de aquel hombre alzarse como un grito de esperanza, una escapatoria, no importaba de quién se trataba, si era un pirata o un mercenario, mejor que la muerte debía ser huir con ellos. Como un rebaño, se movilizaron en conjunto en dirección al aquellos que no poseían el brillo extraño y vacío en los ojos, esperando que estos los protegieran y guiaran en medio del caos.
 
Cuando el mercenario bajó las escaleras, los rostros de aquellos valientes que se quedaron a pelear palidecieron ante la creencia de que un enorme Emergido en modo destrucción y caos había descendido para acabar con sus lastimeras vidas de un solo golpe, después de todo bajar rugiendo como una bestia no lo hacía muy distinto que al resto de soldados dispuestos a matarlos, pero este era especial pues… hablaba… y atacaba a los otros… bien, en un segundo notaron que no era uno de los malos y se echaron a correr por las escaleras, aprovechando que la enorme masa muscular parecía poder encargarse solo de los restantes, y aún si se quedaban, unos hombres que apenas sabían empuñar un palo no eran ayuda, sino molestia.
 
Mientras los polizones escapaban ella se mantuvo en la misma posición, echa un ovillo y haciéndose lo más pequeña posible entre las cajas de madera. Había escuchado a la perfección la voz de un hombre que incitaba al resto a huir, así también continuaban los golpes en la parte superior del barco, que lejos de suavizarse eran cada vez más intensos, no tenía que ser una genio para notar que salir de allí la llevaría a un lugar peor, a un campo de batalla donde tenía todos los tickets para perder.
 
Quedarse mucho tiempo en el mismo lugar tampoco era la mejor de las ideas, podía pensar perfectamente y sentía, hasta cierto punto, indiferencia por que estaba ocurriendo, o resignación, llegado ese punto no le importaba caer, logró huir y era suficiente, un último esfuerzo, solo uno más. Con ambas manitos sujetó el borde de una plancha de madera, acomodándose bien el macuto a la espalda, una vez más, un intento más.
 
Aprovechando su posición a escondidas, atacó por sorpresa lo primero que vio, un hombre de dimensiones colosales, enorme, que mandaba a volar a otros como simples muñecos de papel. La madera golpearía de forma excesivamente débil ya que hasta había cerrado los ojos para atacar, incluso soltó un “Iaaah” vergonzoso para volver todo más agresivo… y allí se quedó, de piedra, con ambas piernitas separadas, los brazos extendidos y la madera pegada al brazo del mercenario después de golpear tenía que correr, pero se le olvidó ese pasito.
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Re: Peligro en alta mar [Privado - Campaña] [Alala, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 10, 2015 1:56 am

....Una espada había atravesado limpiamente su muslo y ahora abandonaba la extremidad, dejando en su lugar una herida de la que brotaba algo de sangre. El mercenario pudo sentir el dolor propagándose por su pierna y complicándole el recargar su peso en ésta, sin embargo no podía dejarse vencer por una herida tan simple y menos cuando la situación de los tripulantes todavía no había mejorado. Aun sosteniendo el cadáver en una de sus manos, empujó éste contra uno de los dos emergidos para que el peso lo hiciera tropezar y caer. De inmediato recortó la distancia que le separaba del enemigo que le hirió, y sin perder tiempo empleó su mano, nuevamente libre, para darle un puñetazo en el rostro al enemigo. El golpe no fue letal, por supuesto, pero sí que le desorientó un par de segundos, tiempo suficiente para hundir la espada en el vientre ajeno y luego girarla para ampliar la herida. Hizo caso omiso a los ruidos de agonía que emitía su víctima, y sencillamente le pateó al suelo para que terminara de morir allí.

....Necesitaba un respiro. Los pasos que dio segundos atrás, con aquella prisa, hicieron que su pierna se resintiera un poco. Pero muy poco fue el tiempo que tuvo para descansar pues, de pronto, un feroz ataque le sorprendió desde un costado, golpeándole con toda sus fuerzas, mínimas, en uno de sus brazos. El pelirrojo volteó al instante y clavó la mirada en el rostro de su atacante. Era una chica que no parecía pertenecer a los emergidos: su piel no se mostraba pálida ni extraña y aunque no podía ver sus ojos porque se encontraban cerrados sí que podía percatarse de que su atuendo no era el de una guerrera. Debía de ser una tripulante más. Una de muy escasos recursos económicos, posiblemente. -
Creo que te equivocaste de enemigo, muchacha. - Le sonrió de manera cálida, obviando el reciente golpe el cual atribuyó al miedo del momento. - Tranquila, todo estará bien. Hemos venido a ayudarlos, en nuestro barco estarán a salvo. - Se mantuvo observándole unos segundos más. Pero ya no se trataba de discernir si era uno de los emergidos o no. Por alguna razón le resultaba agradable observarle, detallar los rasgos de su rostro.

....Y hubiera continuado haciéndolo de no ser porque el tercer enemigo, quien había sido ignorado hasta entonces, se sacó el peso muerto de encima y se levantó. Emitiendo un sonido inentendible en el cual podía apreciarse la rabia, se abalanzó contra los dos humanos con el arma sobre su cabeza lista para descender sobre alguno de los dos. El mercenario se apresuró en rodear los costados de la muchacha con su brazo derecho y girar un poco, quedando de perfil contra su rival y dejándola a ella escudada por el cuerpo masculino, al mismo tiempo en que alzaba la espada en posición horizontal para que chocara contra la del otro. Su rostro se fue transformando, dejando de lado la gentileza mostrada hace solo unos segundos para mostrarse feroz.

....Levantó una de sus piernas y la bajó violentamente para dar un brusco pisotón en el pie de su rival. Una maniobra que, definitivamente, éste no se esperaba. Quizá no le hizo daño alguno, pero sí que lo distrajo lo suficiente como para que imprimiese menos fuerza en su golpe y el pelirrojo pudiese empujarle el arma hacia un costado. Esos pocos segundos en los que el emergido tuvo la guardia baja bastaron para que la espada del mercenario realizase una estocada contra su pecho. El cuerpo sin vida terminó cayendo sobre la madera, muy cerca del cadáver de su compañero.

....Sintiéndose más seguro, soltó un pequeño suspiro y dejó de rodear el torso ajeno con su brazo, volteándose al instante hacia la rubia. -
Creo que aquí abajo ya no hay nadie más. Necesitas subir, no querrás que te acorralen. Te acompañaré si eso te hace sentir mejor. - Ya antes había tratado con personas que se veían envueltas en situaciones de tensión: gente secuestrada por bandidos, sobrevivientes de aldeas atacadas por emergidos, etcétera. Trataba de ser mostrarse lo más fraternal posible con esa clase de personas para que no fuesen presas del terror. Caminó, cojeando ligeramente, hacia la escalera, deteniéndose en los primeros peldaños para esperarla. - Por cierto, mi nombre es Argus. ¿Cómo te llamas tú, muchacha?

....El combate encarnizado que ocurría en la borda de los cinco barcos parecía encontrarse parejo. Por lo menos hasta que unos nuevos individuos se unieron a la carnicería. En los dos barcos de emergidos hicieron acto de presencia nuevos enemigos que destacaban entre los demás. Por un lado un varón de largo cabello ónice, el cual portaba una armadura cuyo metal reluciente se encontraba con algunas manchas resecas de color carmín en algunos puntos. La armadura cubría gran parte de su cuerpo y se mostraba ligera, lo suficiente como para no obstaculizar demasiado sus movimientos. Y, en su cintura, una espada de hoja corta y delgada pendía. El hombre se encontraba acompañado por dos individuos esbeltos que vestían sencillas túnicas de color púrpura, quienes bajo sus brazos portaban lo que parecían ser unos libros. En el segundo barco, a su vez, se presentó un hombre corpulento exhibiendo una gruesa armadura que ofrecía una protección absoluta a su cuerpo. En su diestra sostenía un pesado escudo mientras en su siniestra un hacha. A cada lado podía apreciarse un lancero.
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Re: Peligro en alta mar [Privado - Campaña] [Alala, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 10, 2015 2:50 am

Mientras tensaba su mandíbula sus manos comenzaron a temblar de manera casi imperceptible, ¿qué era eso? ¿temor, nerviosismo, desesperación? Nunca había batallado cara a cara contra nadie, de por si su interacción física fue casi nula durante bastante tiempo, ahora se enfrentaba en batalla contra alguien que la doblaba en altura y anchura, podía estar exagerando, y lo estaba, pero para ella era el más grande enfrentamiento de toda la historia. Cuando escuchó la voz del hombre, volvió a chillar aunque inconscientemente, la madera se resbalaría de entre sus dedos de manera torpe, claro que se apresuraría a inclinarse y volver a agarrar la terrible arma, apuntando a su enemigo que decía no ser el enemigo.
 
La sonrisa tan amable y cálida la desconcertó, nadie debería poseer ese gesto en un ambiente como aquel. Arqueó una ceja con escepticismo, bajando la peligrosa plancha de madera pero sin llegar a soltarla del todo, solo por si acaso, necesitaba estar preparada por más de que sabía que esa persona podría doblarla y despedazarla como a una barrita de pan con sus manos, no solo parecía tener experiencia de años, sino que ella era una ramita quebradiza a comparación.
 
Asintió justo antes de que el mercenario se acercara a sujetarla del costado, ¡¿alta traición?! Se apresuraría a elevar la planchita de madera por encima de su cabeza como para golpearlo más no cumplió su objetivo, captando con la mirada la forma en que el extraño sujeto apuntaba a uno de los tétricos soldados que se disponía a atacarles. Lo siguiente fue muy rápido para ella, uno, golpe, dos, pisotón, tres, la espada atravesando como mantequilla el cuerpo que caería al suelo inmóvil, tan sencillo acabar con la vida de otro. Pasaría saliva con dificultad mientras abrazaba la madera, lo que anteriormente fue su arma más poderosa ahora era una especie de escudo al que se aferraba con todas sus fuerzas, hubiera jurado que si presionaba un poco más hasta podría exprimirlo.
 
Su atención se apartaría del cuerpo únicamente después de la presentación del pelirrojo, asintiendo para demostrar que le había escuchado más la ausencia de respuesta era notable, no quería hablar, no por maldad, sino que sentía excesivamente incómodo entablar una conversación, o presentación, en un ambiente como aquel, ni siquiera sabía si deseaba conocer a alguien tan bélico, por más de que le había salvado la vida, exacto, le debía la vida. No le gustaba esa idea, en absoluto, la idea de sentirse agradecida con otra persona le sonaba familiar, esa vez la traicionaron, no ocurriría nuevamente… Estaba lastimado.
 
Su tren de pensamientos se descarriló al verlo cojear así fuera de manera disimulada, su mirada escurridiza revisó una pierna del varón sin disimulo, a continuación la otra, localizando rápidamente la herida rojiza que surcaba la piel, dejando finas líneas de sangre. Cautelosa colocó en el último escalón la tabla de madera, acomodando seguidamente el macuto encima antes de abrirlo, no revisó mucho, era una bolsa excesivamente pequeña y se estaba quedando sin recursos así que con rapidez sacó un báculo sucio y maltratado por el paso del tiempo. No preguntó nada, ni tomó en cuenta la posible reacción de su acompañante, no era muy buena para ese tema de interacciones, por eso sin hablar se arrodilló al costado de la pierna, acercando con cuidado un extremo del báculo mientras de este salía un tenue brillo que cubría la zona de la herida e iba deteniendo el sangrado para después cerrarla… o esa era la idea, desgraciadamente tampoco contaba con muy buenas habilidades, era la primera persona que curaba, aparte de ella misma.
 
No escondió la frustración de su rostro, frunciendo tanto el ceño como la nariz, incluso mordisqueaba su labio inferior y se encogía de hombros con molestia. Dejando el báculo a un costado, arrancó un pedazo de su abrigo que ya estaba arruinado por el viaje, una tira menos no haría diferencia… pero lo que arrancó no fue una tira, sino casi toda la parte inferior, debía deshacerse de las zonas sucias y aún así tener suficiente tela para poder rodear la pierna. Tardaría apenas un par de segundos en terminar su labor, era rápida en ello gracias a la experiencia, podía agradecer que tanto daño le dejó una habilidad y destreza para ese tipo de cosas. Al terminar, satisfecha, asintió y emitió un “Uhú”, guardando el báculo en el macuto antes de… volver a sujetar la plancha a modo de escudo, a pesar del pequeño y emotivo momento donde lo curaba, seguía con la defensa en alto.
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Re: Peligro en alta mar [Privado - Campaña] [Alala, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 10, 2015 3:23 am

....Tal vez por encontrarse en medio del combate, tratando de sobrevivir y de ayudar a otros a que también sobrevivan, no le prestó demasiada atención a un factor que era importante si deseaba hacer sentir cómoda a la otra persona: se encontraba manchado de sangre. No solo la mano con la que empuñaba su espada, sino también la armadura que cubría su torso y un par de manchas pequeñas en el rostro. Quizá hubiera pensado en eso en una situación más tranquila, pero en aquel instante no se le pasó por la cabeza y eso, probablemente, ayudaba a que la muchacha no se sintiera del todo cómoda.

....Al no recibir respuesta ante su pregunta se sintió curioso y preocupado, ambas cosas por igual. ¿La fémina guardó silencio porque no confiaba en él? ¿O porque tenía algún impedimento en el habla? También era posible que no todas las personas de los continentes vecinos hablasen la misma lengua. ¿Sería que no lo entendió? En medio de sus cavilaciones la muchacha se aproximó a él con un báculo en manos. Le siguió con la mirada, y ensanchó un poco más su sonrisa al notar cómo ésta se hincaba ante él para atender la herida. Notó cómo la magia no había sido suficiente para sanarlo por completo, pero el dolor ahora era menor y el sangrado no era tan profuso, lo cual en su opinión era un éxito total. Pero aparentemente para la joven no lo era todavía, y para sorpresa del varón la chica dañó una de las pocas posesiones que tenía para poder aplicar un improvisado vendaje en él.


....- Vaya, muchas gracias. - No estaba seguro de si le entendería, pero confiaba en que por lo menos la gratitud en su voz fuese suficiente como para que se hiciera una idea de qué era lo que deseaba decirle. Pero estaba seguro de que la mejor forma de agradecérselo no sería con palabras, sino acabando con la despiadada lucha que estaba ocurriendo y llevándola verdaderamente a un lugar seguro. Con eso en mente decidió adelantarse y subir las escaleras para garantizar que ella pudiese salir. Lo que vio, sin embargo, no fue bastante agradable.

....El camino que había que recorrer para llegar al barco en el que habían llegado se encontraba obstaculizado por el coloso de metal que recientemente había aparecido en uno de los barcos emergidos. Los mercenarios contratados poco o nada podían hacer contra él: sus armas golpeaban contra el escudo o la armadura y rebotaban, recibiendo como respuesta la furiosa hoja del hacha partiendo carne y hueso por igual. A sus pies yacían ya unos cuantos cadáveres, y en aquel instante se encontraba luchando contra dos miembros de La Guardia, quienes por lo menos tenían la experiencia suficiente como para defenderse o invadir, aunque todavía incapaces de herir a su enemigo.

....El otro flanco ofrecía una escena igual de aterradora. El elegante esgrimista de ojos vacíos cruzaba la plancha que le conducía hacia el barco de Jugdral, justo en donde él y la rubia se encontraban, mientras los dos hechiceros que le acompañaban se quedaban atrás por un momento. Uno de estos sostuvo en su mano derecha el libro abierto, mientras con la izquierda comenzaba a trazar una especie de símbolo en el aire. Con dificultad el pelirrojo logró observar cómo algo comenzaba a dibujarse en fuego a los pies de los magos aliados. Uno de ellos pareció reaccionar a tiempo y saltar hacia un costado, pero los dos restantes no tuvieron la misma suerte: un pilar de fuego se alzó súbitamente hacia el cielo, abrasando de manera despiadada a sus dos víctimas. El mercenario no supo adivinar cuánto tiempo duró aquel pilar, para él fueron horas, pero sí presenció cómo los dos cuerpos calcinados terminaban por caer al suelo, y cómo alguno de fuego empezaba a propagarse por la madera que constituía el barco, partiendo del lugar del ataque.


....- ¿Qué demonios...? ¿Hay gente así en las filas enemigas? - Musitó con preocupación. La situación comenzaba a empeorar y las vías de escapes ahora resultaban igual de peligrosas que el propio campo de batalla. Se adelantó en dirección al emergido que empuñaba la espada corta, apartándose de las escaleras y buscando distraerlo para permitir que su más reciente compañera pudiera salir sin ser el centro de atención de los enemigos.

....El pelirrojo, tan pronto recortó suficiente distancia, dejó caer su espada en un corte vertical contra su rival. Éste bloqueó el golpe con su propia espada y trazó con ésta una especie de círculo en el aire, obligando al arma del mercenario a seguir el mismo trayecto. La espada propia terminó por escapar de su mano al finalizar la maniobra enemiga, cayendo a unos pocos pasos. El emergido, viendo el éxito de su técnica, envió un corte veloz y preciso hacia el cuello del enorme espadachín. Éste logró hacerse a un lado a tiempo como para solo recibir un corte superficial, y continuó su trayecto hasta acercarse a su espada caída para recogerla al instante.

....No habían transcurrido más que unos pocos segundos combatiendo contra aquel sujeto y ya tenía claro la diferencia de habilidad que existía entre ambos. Su contrario era veloz, pero también se notaba que su técnica con la espada se encontraba mucho más entrenada. Sin darle tiempo de respirar el emergido caminó con rapidez hasta el mercenario y le atacó con un corte sencillo pero fugaz. La espada del pelirrojo pudo bloquear el golpe, pero tan pronto esto ocurrió ya su enemigo se encontraba realizando un segundo. La rutina se repetía: corte, bloqueo, corte, evasión, corte, bloqueo. Cada ataque era lo suficientemente rápido como para no darle un margen de tiempo para contraatacar, y lo suficientemente letal como para no poder darse el lujo de recibirlo para golpear de regreso.
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Re: Peligro en alta mar [Privado - Campaña] [Alala, Argus]

Mensaje por Eliwood el Vie Feb 19, 2016 11:08 pm

Tema cerrado.
30G a Argus.
Afiliación :
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Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [4]
Katana de bronce [3]
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.

Support :
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Lyndis
Nils

Especialización :

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