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[Social] La defensora y la gotera [Hrist, Donnel]

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[Social] La defensora y la gotera [Hrist, Donnel]

Mensaje por Donnel el Lun Dic 11, 2017 9:42 pm

La tierra del exterior al establo estaba humedecida a causa de la ligera lluvia que precipitó esa noche, la mañana era fresca debido a dicha humedad, con algún que otro charco por los diferentes desniveles del terreno. Donnel se despertó, a diferencia de otros días, por una gotera que se había formado en el techo con el paso del tiempo que no dejaba de gotear sobre su cacerola. El continuo sonido de las gotas provocó que terminara levantándose algo molesto. Esa mañana ni se molestó en lavarse la cara, se puso la cacerola en la cabeza y marchó a la casa del hombre que lo mantenía. Cuando entró por la puerta dio los buenos días, pero no hubo respuesta por parte del anciano, cosa que le extrañó demasiado. Al no recibir respuesta, pensó que igual seguía durmiendo, pues el sol todavía no daba señales de querer aparecer y los gallos no habían cantado. Como tampoco quería despertarlo, se dirigió a la habitación de cocinar, donde había una gran mesa que usaban para comer. Allí encontró una nota: "Pequeño Donny, hoy he tenido que madrugar para partir a una aldea cuanto antes. Está bastante alejada de aquí, cerca de Regna Ferox. Mi hija ha dado a luz y me voy para ver a mi nieta jijiji. Me imagino que sabes donde está cada cosa en la casa, te dejo a cargo de ella hasta que vuelva, no te preocupes por el resto de aldeanos, ya están avisados. Hasta pronto." Al terminar de leer la nota se alegró mucho de la noticia y empezó a dar saltos muy animado alrededor de la mesa.

Ahora que sabía lo sucedido no tenía que preocuparse por nada. Además de la nota, sobre la mesa había un mendrugo de pan y un botijo con aceite y aprovechando que lo tenía a mano, lo tomó como desayuno. Con la panza llena y siendo conocedor de la gotera, se dirigió al desván, la parte superior de la casa, para comprobar si había madera en condiciones para arreglar la gotera. Por desgracia no encontró nada que le sirviese y tampoco había mucha leña para hacer fuego, por lo que decidió bajar deprisa para coger una pequeña carretilla y salir al bosque en busca de leña y madera. La carretilla que usaba era de madera, con dos ruedas y una barra desde donde podía empujar hacia delante (ejemplo). Dentro de ella llevaba un hacha para cortar la madera necesaria, aunque teniendo en cuenta que estaría mojada, sería bastante incómodo. También había un par de cuerdas gruesas para atar el cargamento y prevenir su caída.

Durante su paseo hacia el bosque disfrutó el clima refrescante que era poco frecuente en la aldea, pero a la vez bienvenido. Las lluvias ayudaban mucho al crecimiento del cultivo y a su calidad. Eso junto al buen clima que abunda hace que Ylisse sea uno de los mejores países para el cultivo. Donnel pensó en lo felices que se pondrían los aldeanos cuando despertaran y viesen los campos regados naturalmente. Los primeros rayos de sol empezaron a brillar a medida que se acercaba al bosque con su carretilla, juzgando la intensidad de luz, iba a ser un buen día para trabajar. Por dentro del bosque la temperatura era menor y la humedad más alta, pero aun así no sentía frío. Mientras iba ojeando por aquí y por allá encontró un árbol caído, tal vez a causa del viento. Al acercarse pudo comprobar que las raíces estaban fuera de lugar y había muchas ramas astilladas, sin duda alguna era una buena pieza para cortar y llevar.
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Re: [Social] La defensora y la gotera [Hrist, Donnel]

Mensaje por Hrist el Jue Dic 14, 2017 7:53 pm

Hacía ya varias semanas que Hrist había dejado atrás Nohr. Tras pasar unas semanas en casa, salió de nuevo en busca de nuevos trabajos con los que ganarse el pan. En Nohr había trabajo como siempre, sí, pero era importante no descuidar otras zonas. Y para ello, iba de lugar en lugar, allá donde los rumores y los anuncios en tabernas la llevaban. A veces había alguna recompensa por traer la cabeza de algún líder bandido. Otras, algún adinerado individuo pedía escoltas para su viaje de tal punto a tal otro.
Esta vez, miraría de ir guiando sus pasos hacia las tierras de los continentes de más al oeste o el noroeste. Quizás algo interesante habría por hacer en Magvel, Valentia o Tellius, ahora que los emergidos se habían apoderado de alguna parte de esos continentes.

El cambio de ambiente y de clima era obvio a más no poder. De los cielos encapotados y mayoritariamente oscuros de Nohr, había pasado a un firmamento claramente despejado y sereno, de un azul muy relajante. La tierra lucía mucho más fértil y sembrada, dónde iba a parar. Definitivamente, era otro mundo. No es que Nohr no tuviese sus cultivos, pero el clima era harto arisco con la tierra, y ésta, a su turno, poco amigable con sus habitantes. Tenía entendido que Hoshido era parecido, lleno de color y de luz diurna con más asiduidad.

Había sobrevolado ya bastante extensión de terreno desde que había amanecido. Quizás iba siendo el momento de hacer una paradita en algún sitio y reponer fuerzas. Al fin y al cabo, aún quedaba un buen trecho hasta la próxima ciudad. Y aún más hasta la capital.

-¿Qué te parece si nos tomamos un descansito en algún sitio, Logi? –preguntó a su wyvern. Éste respondió con un chillido corto de afirmación. -¿A que sí? Seguro que hay alguna aldea o pueblo por aquí con alguna taberna o posada donde descansar un ratito… -Después de unas cuantas noches durmiendo al raso junto a su montura, un rato de descanso en una zona con presencia humana les venía como agua de mayo.

No debía de andar muy lejos del próximo pueblo. A lomos de Logi, casi todo estaba a tiro de piedra. Pese a ello, todo lo que alcanzaba a ver era verde y más verde. Verde que te quiero verde, como decía mamá. Árboles por allí, más árboles por allá. Vastos prados donde algún animal y sus compañeros de manada pastaban en paz y tranquilidad. Así que concluyó que aún le quedarían unas horas de viaje hasta llegar a donde pudiese hacer un alto en el camino.

Sin embargo, tanta monotonía en el transcurso del viaje acababa pasando factura. Las interminables praderas, con algunas colinas y ríos enmarcándolas, una vez se alejaban de las montañas, acababan por atraer recuerdos y reflexiones que Hrist se guardaba para sus ratos de paz y tranquilidad.
Empezaba a darle vueltas a cosas menos relacionadas con su trabajo, y más ligadas a su vida personal. ¿Cómo le iría dentro de unos cuantos años? ¿Seguiría Nohr libre de emergidos? ¿Seguirían siempre todo igual en el pueblo? Eso último no la animaba mucho. En su pueblo natal poco había que hacer y que encontrar. Vamos, si hasta su madre tuvo que buscar marido fuera del pueblo. Bueno, más exactamente, fuera de Nohr, pues papá también era nohrio… Eso la llevaba a preguntarse… ¿Encontraría algún día a alguien ella también? Realmente, no es que estuviese mucho por la labor, pues tenía otras cosas en la cabeza en ese momento, pero… lo que había en el pueblo no era nada deseable, desde su punto de vista. Una panda de memos que se habían pasado gran parte de su infancia metiéndose con ella. La adolescencia y la edad del pavo sólo lo habían empeorado. De hecho, desde que ya no se acercaban a ella por miedo a Logi, casi que estaba más descansada emocionalmente.

-¿Qué pasa, Logi? –el wyvern había soltado un gruñido de queja. Por la manera en que oscilaba de lado a lado en el aire, sólo podía significar una cosa. -¿Tienes hambre? ¿O sed? –Otro gruñido, corto y seco. –Bueno, pues busquemos algún río o riachuelo…

No tardaron mucho en dar con un arroyo, un poco en el interior de un bosque cercano que sobrevolaban. Las copas de los árboles aún no eran muy tupidas, por lo que se veía perfectamente parte del recorrido del río. Aterrizaron sin problemas, y Hrist desmontó a su wyvern. Le quitó las riendas para que no le estorbasen al beber.

-Hala, cielo, a beber. –le dijo, dándole unos golpecitos suaves en el cuello.

Se recostó en la orilla, con expresión perezosa, mientras miraba a Logi como una madre orgullosa de su niño que ya sabe vestirse solo. El aburrimiento del viaje le había dado ganas de echarse una siesta. Pero no era lo más recomendable, aún quedaba mucho día por delante. Dejó escapar un bostezo mientras su montura hundía el morro en el arroyo.
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Re: [Social] La defensora y la gotera [Hrist, Donnel]

Mensaje por Donnel el Vie Mar 16, 2018 1:52 pm

Empezó por retirar la hojarasca acumulada en la zona a mano, con el suelo arcilloso se embarró las manos mientras hacía el trabajo, pero no era nada del otro mundo, ya estaba completamente acostumrado a ensuciarse. Cuando terminó de acondicionar la zona de trabajo, se puso manos a la obra. Primero cortando a hachazos las ramas más pequeñas y que servirían como leña una vez se secaran al estar expuestas al sol. No fue gran trabajo hasta el momento, pero al llegar a las ramas gruesas se complicó el asunto un poco. Tenía que intentar cortar las que no supondrían riesgo para que el árbol girara o perdiera estabilidad en el suelo. Además debía tener en cuenta que no le cayesen encima las ramas que cortaba, aunque llevaba una pequeña protección en su cabeza, su cacerola. Con paciencia llegó a cortar un par de ramas con buen diámetro, el suficiente para servir como tablones para reparar el techo del establo. No contento con eso, quiso cortar otra más para prevenir. Los cortes eran más imprecisos debido al sudor de las manos que empezaba a hacer resbalar el hacha. Cuando terminó se dio cuenta que había desperdiciado bastante trozo y volvió a cortar otra rama. Cuando terminó de cortar, hizo unos pequeños recortes en las que sobresalían de la carretilla y terminó atando toda la madera a excepción de la leña, la cual puso primero y dejó hacia dentro para que no cayese. Una vez arreglado el cargamento, empezó a llevar la carretilla un poco más adentro del bosque.

En el interior del bosque había un río, era el lugar perfecto para descansar un poco después del trabajo. En el tramo que se encontraba el joven campesino había un pequeño acantilado por donde el río pasaba formando una catarata pequeña. Lo primero que hizo fue dejar la carretilla en una zona plana, luego se sentó en la orilla del río, apartado de la catarata, y se quitó las botas para sumergir sus pies en el agua. Se dio cuenta que el caudal del río había aumentado ligeramente debido a la llovizna de la noche anterior, pero no tardó en olvidarse de eso para sentir la refrescante sensación en sus pies, junto con el agradable sonido del agua al pasar y más tarde al caer por la pequeña catarata. También se podía escuchar el viento golpenado las copas de los árboles y el cantar de los pájaros, incluso el movimiento de unas ruedas de madera. Espera un momento, ¿ruedas de madera? Donnel se giró rápidamente y vio a un osezno empujando lentamente la carretilla, inmediantamente se levantó y fue corriendo descalzo a frenar la carretilla.

Fus, fus osito. Que si pierdo esto... ¡No podré reparar el teja'o! —consiguió parar la carretilla y dejarla donde estaba, pero el osezno aún seguía allí parado, con lo que decidió cogerlo y alejarlo de la carretilla. era algo pesado, pero nada que ver con el peso de la carretilla. —Quédate ahí y no te muevas.

Después de volver a poner los pies en remojo, el pequeño oso volvió a acercarse a la carretilla. Para evitar problemas, esta vez sacó los pies del agua y los sacudió unas cuantas veces antes de ponerse las botas. Esta vez no había tocado la carretilla, pero como desconfiaba del osezno decidió coger la carretilla y empezar el camino de vuelta a casa. En ese momento el oso pequeño empezó a gruñir, eso no significaba nada bueno por lo que aceleró el paso, pero antes de darse cuenta, un oso con un tamaño considerable apareció de detrás de un árbol. Donnel pensó que tal vez era una osa en vez de un oso, la madre de ese osito, pero no estaba para pensar en ese instante por lo que empezó a hacer marcha atrás, despacito e intentando mantener la calma. El osezno dejó de gruñir y poco a poco se acercaba a la que parecía ser, definitivamente, su madre.

S-señora osa, me he porta'o bien con su hijo, miralo como está —la osa se puso a dos patas mientras el joven ponía una mano delante como expresando que se calmara. Acto seguido la madre osa gruñió y lanzó un zarpazo. Al ver eso, se agachó para esquivarlo, pero la varilla que usaba para  empujar la carretilla se rompió por el golpe de la osa. Impresionado por tal fuerza, continuó retrocediendo, pero la osa volvió a ponerse a cuatro patas y cargó contra el joven, lanzándolo por los aires y cayendo en una mala postura para su hombro izquierdo. La inhercia del golpe lo hizo rodar hasta el río y quedó desmayado del shock, cayendo junto a la corriente del agua por la catarata.
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Re: [Social] La defensora y la gotera [Hrist, Donnel]

Mensaje por Hrist el Jue Mar 22, 2018 7:59 pm

-Uaaaaaaegh…

Hrist cedió a la pereza y un ostentoso bostezo se le escapó de la boca. La suave brisa que corría le mecía el cabello y la tentaba con una modesta siesta. Logi bebía tranquilo del arroyo. Debía de tener mucha sed, la mercenaria pensó si no vaciaría el arroyo entero.

¿Hacia dónde debería ir una vez llegase al viejo imperio de Valm? Era una tierra en situación ambigua. A su norte, Chon’sin había sucumbido a las embestidas emergidas, según había oído. Quizás había llamadas para hacer campañas de liberación. Una vez allí, podría dirigirse hacia Tellius o Magvel, según las noticias fuesen más favorables a un sitio u otro.
Mientras le daba vueltas, se le ocurrió probar una vez más a silbar. Si casi todo el mundo podía hacerlo, ella también tenía que poder…

-Brrrrrftlll…

No, así no, no sonaba como un silbido. Parecía más bien un pimiento escaldado aplastado por un wyvern.


–pfffffrrrrrrdd…

Ahora parecía el sonido de un tomate aplastado violentamente. Quizás si ponía la lengua más así…

-Ffffffdddrrr…

… o los dedos más de aquella manera…

-Rrrrrbbbbbfffddd…

Nada, era inútil. ¿Tan lerda era para no poder hacerlo? Veinte años sin poder emitir un silbido que no avergonzase a su wyvern. Qué deprimente. Menos mal que no había nadie a los alrededores que pudiese oírla.

-¡Ah! ¡¿Qué?! ¡¿Qué pasa?!

De repente, un potente soplo de aire la había despeinado de improvisto.

-Muy gracioso. –Le echó en cara a Logi, el autor del soplido, ideado con la única finalidad de hacerla desistir de sus desastrosos intentos. Éste emitió un gemido quejoso. –Así no me ayudas, ¿eh? ¡Si no practico, nunca me saldrá! –le reprochó.

El wyvern respondió con otro largo gemido, quejoso, a la par que burlón. Al parecer, opinaba que sus intentos eran lo peor del mundo.  

-Ñeh, ñeh, ñeh… –la jinete de wyvern le respondió imitando a un niño pequeño burlándose de algo, con una contraída mueca en la cara, como si estuviese chupando un limón, y pataleando torpemente con pies y piernas.

Su montura le replicó con un último gemido, esta vez grave y profundo, ofendido. ¡Por Anankos! ¡Qué piel tan fina tenía para ser un wyvern!

-Tampoco hagamos un drama de esto, ¿eh, muchacho? –sentenció Hrist, con la cabeza altiva, fingiendo estar ofendida.

Logi dio media vuelta, rezongando por lo bajo, como un viejo cascarrabias. Cuando Hrist pensaba que volvía a estar ocupado secando los arroyos de toda la zona, se repantingó de nuevo en la hierba, fantaseando que un día encontraba al amor de su vida, se casaban y tenían hijos.

-¡Argh! –Algo grande y mojado le cayó encima. -¡Pero bueno…! ¡¿De dónde has sacado esto, Logi?!

Entonces, con los chillidos de fondo de Logi, reparó en lo que era.

-Ay madre… ¡Es una persona! -Era un chico joven, de pelo morado y rizado, debía rondar más o menos la edad de Hrist. Iba vestido… ¿de campesino?... ¿Y qué demonios llevaba en la cabeza? ¿Una cazuela? ¿Qué clase de moda era ésa en Ylisse? –A ver… ¡Sí, todavía tiene pulso! –Dijo aliviada, a la par que nerviosa, tras buscarle el pulso en el cuello. -¡Pero no respira! –Exclamó con un gallo en la voz.

Se estresó aún más, le estaban entrando sudores fríos. Rápidamente lo tumbó en el suelo para inspeccionarlo. La cabeza le iba a cien intentando recordar las enseñanzas de su madre sobre primeros auxilios. Los gemidos quejumbrosos del wyvern no ayudaban en absoluto.

-¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé! –le contestó exasperada, saltando nerviosamente de un pie al otro y sacudiendo las manos como si las tuviese llenas de hormigas, intentando hacer memoria de qué hacer en caso de que alguien se ahogue en el agua. -¡Así no me ayudas! ¡Necesito silencio para pensar!

Logi profirió un último grito nervioso, contestón, antes de agitar las alas como un polluelo pasado de talla y quedarse observando a su jinete, olisqueando al joven inconsciente.

-A ver… Lo primero… -Hablaba ya sola, sin importarle si alguien la oía o la entendía. –No parece tener ningún corte… -Pero había algo que hacer antes, seguro… ¡¿Qué era?! -¡Ah sí! Aflojarle la ropa…

Le aflojó el cinturón para que no le obstruyese el abdomen y así facilitar la expulsión del agua, si es que había tragado algo de agua…

-Ahora… Ahora comprobar que no tiene ninguna cosa rara en la boca…

Tras inspeccionarle rápidamente la boca, y ver que no había nada dentro que le pudiese obstruir lo que su madre llamaba “vías respiratorias”, hizo lo que su madre le dijo que hiciera lo más antes posible en caso de sacar a alguien del agua y que podría haberse ahogado.

-Vale… ¿c-cómo era? –Por Anankos, hacer memoria en medio de una urgencia era misión imposible. –A ver… Era… cada… ¿Cuatro o cinco segundos, dijo mamá?

Dobló hacia atrás la cabeza del chico, le tapó la nariz, y empezó a insuflarle aire por la boca, dejando un intervalo de tal cantidad de segundos. Por el rabillo del ojo vigilaba si el pecho se le hinchaba, señal de que el boca a boca estaba funcionando. Tras unas cuantas repeticiones, el chico empezó a respirar… y a toser. A toser y echar muchísima agua.

-¡Ha funcionado! –la mercenaria empezó a dar palmas entusiasmada. -¿Has visto, Logi? ¡Lo hemos conseguido!

Pero, de repente, recordó que tenía que seguir atendiendo al misterioso chico que casi se ahogaba.

-Ea, ea… ¿Qué tal te encuentras? –le preguntó, dándole unos golpecitos en la espalda, a la vez que le ayudaba a mantenerse erguido mientras acababa de expulsar toda el agua que había tragado. –Hala, tose tranquilo, que ya estás a salvo. –acabó de añadir con una sonrisa.
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Re: [Social] La defensora y la gotera [Hrist, Donnel]

Mensaje por Donnel el Lun Abr 02, 2018 8:05 am

La corriente del río se llevaba el cuerpo del joven, provocando que se diese golpes contra algunas piedras que sobresalían del agua, por suerte llevaba la cacerola que le sirvió de protección en su cabeza para atenuar los golpes. Aunque el verdadero problema era que estaba tragando demasiada agua, su cuerpo se movía siguiendo el flujo del agua por culpa de haber perdido el conocimiento y si bien en el exterior se encontraba en perfectas condiciones, por dentro  estaba dejando de respirar.

Pasado un tiempo, empezó a despertar lentamente. No podía ver, todo estaba negro. Tampoco lograba escuchar nada, tan sólo sentía una presión en el pecho que se repetía. Cuando dejaba de haber presión en el pecho, notaba otra que taponaba su nariz y al mismo tiempo algo suave y cálido en sus labios que le proporcionaba aire. A los pocos segundos empezó a notar algo que subía de su interior y que el cuerpo quería expulsar, provocando que tosiera durante un buen tiempo. Era capaz de distinguir unas palmadas y una voz. —Coff coff... Coff coff... Coff coff... —la tos iba acompañada de agua, parecía como si se estuviese atragantando, pero sentía más alivio que angustia. Alguien levantó su torso para poder expulsar el agua mejor. Los ojos los tenía abiertos como platos e iba recogiendo grandes bocanadas de aire. Al mismo tiempo notaba unas palmaditas en su espalda que le ayudaban a recobrar el aliento. También escuchó como la voz le decía algo.

Coff coff... Coff coff... —poco a poco consiguió expulsar todo lo que quedaba, pero igualmente siguió tosiendo. Sentir un despertar tan repentino le causó cierta confusión. No sabía donde estaba, ni tampoco que le había sucedido. Trató de incorporarse apoyando sus manos en el suelo para que la persona que le sujetaba la espalda descansara—. ¡Ayyy! —se quejó cuando la mano izquierda hizo contacto con el suelo. Había logrado sentarse y mantenerse, pero no era capaz de mover su brazo sin que le doliese el hombro. Inconscientemente se llevó la otra mano a la zona donde le dolía mientras se giraba para ver quien le había socorrido. Se trataba de una chica de cabellos claros, próxima a su edad y al parecer alegre. No sabía como reaccionar, que decir primero.

G-gracias por salvarme —terminó diciendo después de analizar la situación—. Estoy algo marea'o y me duele el hombro —dijo frotándose el hombro con sumo cuidado. El dolor hizo que recordara que le había sucedido—. M-me llamo Donnel...  Y me parece que mamá osa me ha da'o una buena leche... Te cuento, estaba recogiendo... ¡La leña y la madera! —gritó repentinamente. Tenía que volver a por la carretilla pero, ¿a qué distancia estaría? Siguiendo el río estaba claro que llegaría, pero de todas formas no estaba en buenas condiciones como para andar mucho—. P-perdona por la interrupción —se disculpó con una sonrisa—. Estaba recogiendo leña y madera de un árbol que cayó. Cuando ya tenía la carretilla llena me vine al río pa' descansar. Allá había un osezno jugando con la carretilla, pero lo alejé un poco por si la tiraba. Y el resto... Vino su mamá y terminé así. Ahora tendré que subir...

Con un fuerte impulso con sus piernas se puso de pie, pero algo obstaculizaba el camino. —¡Wooaah! —gritó alarmado—. ¡U-un lagarto gigante! ¡Y con alas! —era la primera vez que veía una criatura como esa y estaba realmente sorprendido, sentía algo de miedo, pero a la vez estaba tranquilo. De quererle comer ya lo habría hecho en todo el tiempo que había permanecido allí sin moverse ni darse cuenta—. ¡Es la primera vez que veo uno de éstos! —lo miró asombrado de arriba abajo, con la tentación de tocar sus escamas, pero terminó sin hacerlo por precaución. Ya había tenido suficiente con la osa, en vez de eso apretó su cinturón. Al parecer lo había aflojado para que respirara mejor.

Después de la inspección, se disponía a iniciar rumbo a la carretilla. —Muchas gracias de nuevo señorita, debería ir tirando pa' llegar lo antes posible. Aunque antes me gustaría saber vuestro nombre. Y... Si puede ser... ¿Cómo has hecho pa' que me recuperara? —preguntó mientras escurría su ropa. Ya que se iba a despedir, por lo menos saber el nombre de su salvadora. También tenía intriga de que había hecho, por si se diese una situación similar en el futuro ser capaz de efectuarla también. De no ser por ella... Seguramente habría muerto ahogado.
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Re: [Social] La defensora y la gotera [Hrist, Donnel]

Mensaje por Hrist el Mar Abr 03, 2018 10:40 am

El muchacho se quedó a gusto tosiendo agua. Empezaba a pensar que le había ido de poco. Si llega a tardar un poco más, quizás incluso se hubiese hundido en el agua y Logi no lo habría detectado. Debía de haberse golpeado en el agua, o antes de caer, a juzgar por el dolor que le causaba apoyarse con las manos en el suelo.

-Uy, ¿Te duele algo? ¿La mano? –preguntó Hrist, fijándose en el chico.
-Igual te has dado algún golpe mientras te arrastraba la corriente…

Lo ayudó a sentarse en el suelo. Al parecer, también le dolía el hombro.

-Oh, de nada, de nada –respondió con una sonrisa. -¿Te duele? ¿Quieres que le eche un vistazo? –Se ofreció la mercenaria. –Con un poco de suerte no será mucha cosa, quizás sólo te salga un poco de moratón, ¿no?

El joven le contó cómo había llegado hasta allí. Estaba con su carreta arroyo arriba, recogiendo leña. ¿Sería leñador?

-Ma… ¿Mamá osa? –inquirió, arqueando ambas cejas. -¿Te encontraste con una osa y su osezno? Te ha ido de poco, entonces, te podría haber matado o habérsete comido… –añadió, algo más seria.

Encontrarse con un oso era peligroso. Pero si encima era una osa con su cría, la cosa era mucho más peliaguda. El ataque estaba casi garantizado.

El chaval se levantó enseguida de un salto, diciendo que tendría que subir a por la carretilla. No debía de haber reparado en Logi, porque se sorprendió al verlo. Logi le soltó un rugido, confuso ante aquel “¡Wooaah!”.

-Tranquilo, Logi, sólo está sorprendido porque no te había visto. –se apresuró a apaciguar a su montura. –Tranquilo. –le recalcó por segunda vez.

El animal debió entenderla, porque soltó un bufido y se limitó a olisquear las botas del chico con la cazuela en la cabeza.

-Sí, es un wyvern. –Giró la cabeza y se dirigió al animal. –Logi, ¿no saludas al muchacho? Mira que has sido tú el que lo ha sacado del agua… -miró de reojo al chaval, y ante la posibilidad de que se desmayase al pensar que un animal así lo había arrastrado fuera del agua con la boca, rápidamente enarcó un par de veces las cejas, en tono bromista, esperando que eso quitase hierro al asunto. –No te preocupes, te ha sacado con delicadeza.

Decidió omitir, por el momento, la parte en que Logi se lo había soltado encima, como cuando un gato caza una rata enorme y se la pone en la falda a su dueño, como enseñándole tan maravilloso trofeo y ofrenda. Pero ante el hecho de que el mozo se lo miraba con curiosidad, se quedó algo más tranquila.

-De nada, de nada –repitió con una sonrisa, quitándole importancia con un gesto de la mano. –Me llamo Hrist, ¿y tú? –preguntó ella, con curiosidad.

Así podría dejar de llamarlo “el chico del cazo en la cabeza”.

-¡Eh, espera! ¡¿Vas solo?! ¿Y si aún anda por ahí la osa y esta vez te hace trizas? –se apresuró a frenarlo. -¿Te acompaño? A mí no me importa… -se ofreció. -¿Te acompaño a por la carreta y hasta que llegues a donde tenías que ir? –de repente, se le ocurrió aquella simple y obvia idea. –Ya, si eso, luego me das cuatro indicaciones de hacia dónde cae el pueblo o aldea más cercano para que pueda volver…

Lo siguiente que le preguntó sí que la sorprendió. La gente no solía estar muy interesada en curaciones y primeros auxilios. Excepto cuando ya era tarde y le veían las orejas al lobo porque sangraban profusamente o alguien había dejado de respirar, momento en que venían las madres mías y cualquier deidad era pura y bondadosa para rezarle y pedirle que obrase el milagro.

-Pues… te hice el boca a boca, básicamente. –le dijo, así, de forma resumida, rascándose instintivamente las sienes. –Primero hay que ver si la persona tiene pulso y si respira. Hay que aflojarle la ropa para que no le impida respirar. –Empezó a contar las instrucciones con los dedos de las manos. -Si no respira, hay que mirar si tiene algo en la boca o la garganta que le estorbe para respirar… Si lo hay, se le saca, y a ver si así respira por sí mismo… Si aún así no respira… se le dobla la cabeza hacia atrás… se le tapa la nariz… -gesticuló una rudimentaria representación del a escena, absorta en su explicación. -y se le insufla aire por la boca cada… cuatro o cinco segundos… -dijo de una tirada, sin darse cuenta de la parrafada que había soltado.

Era, de forma muy coloquial, un resumen de las elaboradas y profesionales explicaciones de su madre. Cuando las explicaba ella, sonaban como algo importante y solemne, heroico, algo serio, digno de admiración. Cuando lo explicaba Hrist… tenía la sensación de estar explicando cómo desatascar un embudo para repostería.
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Re: [Social] La defensora y la gotera [Hrist, Donnel]

Mensaje por Donnel el Lun Mayo 14, 2018 8:59 pm

No, no, me duele el hombro y al intentar apoyar la mano pa' levantarme me ha dolí'o —aclaró para que la chica no se preocupara de más—. Bueno, no me importaría que le dieras una miraica —respondió mientras se levantaba la camiseta con una mano. Pasó su brazo malherido por la manga haciendo muecas de dolor y se dejó la camiseta puesta con la espalada y el lado izquierdo al descubierto. Giró su cabeza para ver si tenía alguna herida o algo por el estilo, pero no podía ver nada—. Creo que me llevé el porrazo por detrás.

Estaba siendo atendido cuando le contó a la chica sobre el motivo por el cual estaba en ese estado. —Sí. He tení'o mucha suerte de salir con vida de allá. Y de que me rescataras también. Aún no me lo puedo creer  —se quedó absorto mirando el río durante la charla que estaba dando.

Le impresionó escuchar que el wyvern fue quien lo rescató del agua. Sintió un pequeño cosquilleo en el estómago, pensando lo que le podría haber sucedido si el wyvern hubiese  sido violento. —¿Es tuyo? —preguntó a la chica al saber que lo llamaba por un nombre—. Muchas gracias por sacarme del agua Logi.

Oh, perdona si no me he presenta'o, me llamo Donnel. Y sí, me gustaría ir solo. Me habéis ayuda'o bastante salvándome de terminar ahoga'o ahí y meteros en esto después... —dudó por unos instantes de que responder, realmente le vendría muy bien la ayuda, pero no quería involucrarlos en algo peligroso tampoco. Pensándolo bien, a él le ayudaría mucho ser acompañado por si algo inesperado surgiese de nuevo. Y precisamente la aldea más cercana al bosque era en la que vivía actualmente—. Está bien, amos a por mis trastos. A cambio te llevaré a la aldea en la que vivo, que es la más cercana. Pero déjame invitarte a algo pa' comer cuando lleguemos —sonrió mirando a Logi, que parecía estar olisqueándolo, y a Hrist.

La explicación fue fácil de entender, ahora tan sólo debía memorizarla para que se le quedase en la cabeza y poder hacer los mismos pasos que le había indicado. No parecía un método complicado, pero su cara empezaba a enrojecer a medida que procesaba la información. Sabía que al aflojar el cinturón se respiraba mejor y se imaginaba que lo había hecho ella, pero no se había parado a pensar sobre ello porque era una situación seria. Ahora que estaba a salvo y había recobrado sus sentidos era embarazoso. Se tapó la cara con la cacerola cuando pensó que lo que sintió antes en sus labios, eran los de la chica. Totalmente sonrojado se acercó al río y sumergió su cabeza en el agua para recobrar la compostura. —Perdón, no me esperaba que fuese así el método —estaba bastante inquieto, no sabía que decir, por lo que empezó a caminar tieso como un palo. No lo podía considerar un beso, pero saber que sus labios habían estado en contacto con una chica atractiva le ponía muy nervioso—. C-creo que lo mejor será seguir la dirección contraria a la corriente del río, no sé lo lejos que estará, pero sí sé que cerca de la orilla estará la carreta con lo demás —señaló mientras iba a un ritmo lento.

Desde que escuchó sobre el boca a boca pasó un mal momento, andando con los músculos rígidos y tensos. No le prestaba mucha atención a su entorno, tan solo iba recto intentando eludir contacto visual con Hrist, el dolor en el hombro aún seguía presente y tampoco se sentía muy bien físicamente. Durante el camino le vino a la cabeza una pregunta: "¿La aldea habrá visto algún wyvern?". Tal vez sí, pero en el caso contrario tendría que avisarles de que Logi no es peligroso. Tampoco sabía en que lugar podría descansar, ni tampoco sabía lo que comía. De todas formas, seguro que quien viese a al wyvern se llevaría una sorpresa. —Hrist, ¿qué te apetecería comer cuando lleguemos? Y... ¿Qué come Logi? No sé de que se alimentan los wyvern, aunque me imagino que será carne —también pensó en comer fuera de casa, al menos para hacer compañía a Logi.

No tardó mucho en dejar de pensar sobre la comida cuando recordó que tenía que reparar las molestas goteras. Es entonces, cuando sin darse cuenta, empezó a caminar tranquilamente, dejando su vergüenza de lado. —Ahora que lo pienso, ¿de ande vienes? —sintió curiosidad puesto que necesitaba algunas indicaciones y siguiendo la lógica, por ese motivo, puede que no conociese la zona—. Si es algo que no puedes decir, da igual, es sólo pa' charlar un ratico hasta que lleguemos.
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Re: [Social] La defensora y la gotera [Hrist, Donnel]

Mensaje por Hrist el Jue Mayo 17, 2018 12:29 pm

Un rápido vistazo le bastó para ver que el chico tenía un señor arañazo en el brazo izquierdo. Le examinó la espalda y el lado izquierdo.

-Creo que el daño está por aquí… -dijo mientras le tentaba con cuidado entre el cuello y el hombro. –Diría que lo tienes tenso o inflamado… -Tocó un poco con los dedos para asegurarse, sin apretar en exceso. -¿Te duele si toco aquí? –Acabó de echarle un vistazo. –Tienes la espalda algo enrojecida, también, te molestará un poco durante unos días hasta que se te pase...

Dejó que el chico se repusiera de su chequeo casero antes de darle su austero diagnóstico de hija de clérigo.

-No soy una entendida en esto, pero creo que con un poco de suerte se quedará en hinchazón y un poco de moratón, pero te va a molestar para mover el hombro, así que mejor no hagas muchos esfuerzos con el hombro izquierdo. Y esos arañazos lávalos bien con agua para que no se te infecten.

Acompañó al chico al arroyo para que se las limpiase. Si algo le había dejado muy claro su madre, era que una herida infectada podía acabar muy mal.

-¿Eh? Sí, Logi va conmigo. Llevamos juntos muchos años. ¿Ah que sí, Logi?

El animal respondió con un enérgico rugido, y acto seguido siguió se relamió la boca tras acabar de beber. Añadió un bufido en contestación a las palabras de agradecimiento del muchacho.

-Así me gusta, que seas educado. –Hrist se aseguró de premiar el buen comportamiento de su montura. –Dice que de nada.

La mercenaria se acercó a colocarle las riendas al wyvern, dado que ya había acabado de llenar el buche de agua.

-¿N-no quieres, Donnel? ¡No nos importa acompañarte, de veras no es molestia! –Estaba segura de que si iba solo y se encontraba otra vez con la osa, no saldría vivo otra vez. –Además, ¡con Logi seguro que no se nos acercará esa osa!

En realidad, ni la osa ni ningún animal que se preciase y que quisiese seguir vivo un día más. No sería la primera vez (ni la última) que Logi se merendaba un oso que les había atacado durante una parada en un alto en el camino. Miró al joven, que remprendió la marcha, insistiendo en su negativa. Pero se detuvo unos instantes… a lo mejor se lo estaba pensando. En esos instantes, el wyvern acercó, curioso, el morro a la cacerola que el chico llevaba en la cabeza. Al igual que ella, no debía de estar muy seguro del propósito de llevarla en la cabeza. Olía a acero o a algo parecido, así que le quedó claro que no era comestible.

-Muy amable por tu parte. –Repuso rápidamente con una sonrisa, no fuese a ser que el joven se lo pensase. –Te lo agradecería en el alma, la verdad, llevamos horas de viaje y empezamos a estar cansados y con hambre…

La montura se puso a su lado, finalmente. Hrist empezó a explicarle los pasos que había seguido para reanimarle. Cuando llegó a la parte de las insuflaciones, su discurso perdió velocidad lentamente al ver la cara roja como un tomate nohrio de Donnel. Los ojos de la wyvern rider se abrieron como naranjas cuando vio que él se tapaba la cara con la cacerola. Se le hizo un nudo en la garganta cuando se le ocurrió el chico podía estar horrorizado por la idea de que le hubiese salvado la vida así. Hrist no le daba mucha importancia a esas cosas, al fin y al cabo, era una maniobra que sólo se usaba como último recurso, y era para auxiliar a alguien. Era muy injusto que se molestasen porque fuese ella, y no una posadera de generoso busto o una grácil bailarina, la que les salvaba la vida de esa forma.

-¡O-oye! –Su cara era lo más neutral posible, pero su voz estaba un poco quebrada. No era el momento de echarse a llorar, ya lo haría más tarde cuando estuviese sola con Logi. -¡Que eso sólo se hace como último recurso! –Dijo al ver que el muchacho corría al arroyo y sumergía por completo la cabeza en él. -¡Que yo no voy por ahí aprovechándome de la gente inconsciente! –Ni por asomo gritó, pero su tono sonó algo más ofendido de lo habitual para ocultar las ganas de llorar que le subían garganta arriba.

La vista se le empañaba. Respiró hondo, y se secó los ojos con tanta dignidad como pudo, antes de que ninguna lágrima pudiese asomarle entre las pestañas. La voz del joven la hizo girarse. Tenía la cabeza completamente empapada, y no debía de haber oído las últimas palabras de Hrist.  

-¿C-cómo esperabas que fuese? –preguntó ella, la voz todavía un poco tomada.

Le siguió en la dirección que les indicó. El joven tenía un acento peculiar, pero a Hrist le hizo gracia, aunque aún estuviese reponiéndose de aquel amago de disgusto. Le recordaba un poco a como hablaba el abuelo. También le pareció gracioso lo tenso que iba el chico, aunque prefirió no decirle nada para no meter más la pata. Se había precipitado en sacar conclusiones, y que el chaval evitase mirarla a la cara la hacía sentir aún más culpable. Logi le dio un soplido afectuoso en el pelo. La mercenaria salió de su ensimismamiento abruptamente.

-Ah, cualquier cosa que te venga bien, la verdad… -le comentó con una sonrisa, más orientada al suelo que a su interlocutor. –Logi come carne, básicamente. Alguna vez se ha comido una manzana o pescado, o algunas galletas, pero los wyverns comen carne, más que nada.

De repente, le vino a la mente que el chico seguramente vivía en algún pueblo de agricultores… o ganaderos.

-Normalmente dejo que cace su comida, pero si estamos cerca de pueblos con cabezas de ganado, le doy yo sus raciones, no le vaya a dar por comerse la oveja de algún pastor y se enfaden…

O le diese por comerse a su presa en medio de unos viñedos, arruinando gran parte de la cosecha. O le diese por hacer luego la croqueta en los viñedos, arruinando LA TOTALIDAD de la cosecha. Al cabo de poco, el chico pareció empezar a andar más relajado. Pese a ello, la joven nohria no sabía exactamente con qué cara mirarle pese a fingir normalidad.

-Soy de Nohr, al este de Ylisse –respondió, algo más animada. –No, no, no es nada de lo que esconderse, pregunta, pregunta. –Añadió, ya con una sonrisa más sincera.
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Re: [Social] La defensora y la gotera [Hrist, Donnel]

Mensaje por Donnel el Sáb Sep 01, 2018 3:05 pm

Mientras estaba siendo examinado apretaba bien fuerte los dientes para que no se le escapase ningún grito de dolor. Había zonas que le dolía más cuando le presionaba con los dedos por encima, aunque era algo necesario que tenía que soportar para saber con más precisión cuanto daño había recibido del golpe. Cuando sentía más daño asentía con la cabeza como señal de que le dolía. Lo hacía de esa forma porque si hablaba sabía que se le escaparía un grito y por eso prefería mantener la boca cerrada haciendo fuerza con los dientes.

Ufff —suspiró aliviado al terminar de ser examinado, pensando que ya había pasado lo peor—. Entendí'o, intentaré no hacer mucho esfuerzo. Y ya estoy lavándome la herí'a —dijo mientras se dirigía directamente al agua acompañado de la chica. Metió el brazo en el agua y empezó a frotarse la herida con la otra mano. Le escocía bastante, pero el frescor del agua era agradable y bajaba la sensación del dolor. Después saco el brazo y se lo mostró a la chica para saber si la había limpiado como debía—. ¿Asín lo ves bien?

Después de agradecer a Logi, éste le respondió, aunque tuvo que ser Hrist quien hiciera de traductora para entenderlo. Le resultaba curioso que alguien pudiese entender a un wyvern. Llegó a la conclusión que tras pasar muchos años juntos llegaron a entenderse aunque no hablasen el mismo idioma. Le pareció algo increíble, incluso sentía un poco de envidia.

Luego de las presentaciones le contó lo que tenía intención de hacer, marchar a por sus cosas solitariamente. No le gustaba la idea de ser ayudado todo el tiempo. Aunque tras pensarlo un poco, cambió de parecer. Las palabras que escuchó de Hrist le resultaron sinceras y fue uno de los factores que le hizo cambiar de parecer. El otro fue que le podía devolver el favor proporcionándoles comida y un lugar para descansar al volver. Al poco tiempo de decidirse, escuchó el método que le ayudó a volver a respirar del cual se avergonzó. Escuchó algunos gritos de la chica cuando salió corriendo a hundir su cabeza en el agua, parecía algo molesta y lo encontraba normal, pedir que le explicaran algo para salir corriendo después era lamentable. Mira que avergonzarse delante de su salvadora...

No pudo contestar a la pregunta que le hizo después, tenía que asimilar varios pensamientos. Y empezar a andar lo ayudaría a relajarse, por lo que empezó a caminar. Pasado un tiempo decidió romper el hielo intentando dialogar y que el camino se hiciese más ligero con una atmósfera más relajada.

Si se trata de cualquier cosa, ¿qué te parece un plato de lentejas? Es de lo que más hay en el pueblo, no sé si serán las mejores del mundo, pero te aseguro que están bien ricas —mencionó alegremente—. No sé cuanta cantidá' comerá Logi, pero no te preocupes si se come una o dos ovejas. No creo que les importe. Después de to', me ha rescata'o del río. Y si necesitas recargar comida pa' tu viaje eres libre de coger cuanto necesites.

La gente que vivía en el pueblo era muy amable, no tendrían ningún problema en ofrecerles ayuda, siempre eran bienvenidos los forasteros y más todavía si se trataba de alguien que hubiese ayudado directamente o indirectamente a la aldea. Estaba bastante contento al pensar que el pueblo tendría dos visitantes más ese día.

¡Oh!, entonces somos casi que vecinos —al parecer se veía algo más alegre que antes, la conversación parecía ir por buen camino, pero no le parecía correcto hacer las preguntas sin haber contestado a una que tenía pendiente.  Sobretodo después de escuchar "no es nada de lo que esconderse"—. P-por cierto, respecto a la pregunta que me hiciste antes... —estaba algo indeciso, pero era algo que necesitaba aclarar. Paró de andar, respiró hondo y se giró para ver a los ojos a Hrist—. V-verás, es que soy mu' vergonzoso. N-no esperaba que el aire que entra es el de la otra persona pa' que pueda respirar. Como eres bien hermosa, al escucharlo me puesto to' nervioso y he actua'o pensando en otras cosas aunque sabía que era pa' salvarme. P-perdona por emocionarme de esta forma, no quería que te molestaras y terminé evitando la pregunta... —volvió a enrojecer un poco al disculparse e inclinó un poco la cacerola para taparse los ojos al terminar de hablar durante unos segundos—. B-bueno, sigamos.

Se giró y retomó la marcha siguiendo el curso del río después de haberse quitado un gran peso de encima disculpándose por su comportamiento. Ya no estaba tan nervioso e incluso se había olvidado del dolor. Su madre siempre le decía que contar las cosas era mucho mejor que callárselas y llevaba razón. No obstante, para no volver a dejar una situación tensa, volvió a hacer alguna pregunta.

Volviendo a lo de antes, ¿por qué has vení'o a Ylisse? ¿Estás de viaje? —no era extraño ver a alguien de Nohr por Ylisse, pero sentía curiosidad—. Si quieres preguntarme algo, también puedes hacerlo —dijo con una sonrisa amistosa.
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Re: [Social] La defensora y la gotera [Hrist, Donnel]

Mensaje por Hrist el Mar Sep 18, 2018 5:36 pm

El joven parecía haberse repuesto con inusitada rapidez, aunque lo tenso de sus andares delataba que no estaba del todo tranquilo. Hrist no quiso meter más el dedo en la llaga, ya que ella tenía también su parte de culpa.

-¿Lentejas? ¡Perfecto! ¿Cómo las preparáis aquí?–asintió con energía. –Eeeeh… los wyverns comen mucho, en serio. Como poco, se zampa un ciervo. –le explicó. –O sea, puede comer ovejas perfectamente, pero soy consciente de que son importantes para el pueblo. En Nohr, por ejemplo, nos cuesta mucho encontrar donde llevarlas a pastar… Allí ni el clima ni la tierra acompañan, la verdad, se hace difícil mantener los rebaños bien cuidados. –añadió con el semblante ensombrecido, mirándose las botas al caminar. –Por cierto, aquí todo cuanto alcanzo a ver ¡es de un verde que da gusto! No como en Nohr…

Qué diferente era Ylisse de Nohr. No solo la luz del sol brillaba casi siempre, sino que, además, las tierras ahí parecían fértiles, verdes, rebosantes de vitalidad, pidiendo a gritos que las cultivasen y que alguien recolectase los frutos. Nada que ver con los ariscos y duros parajes de Nohr, donde hacer prosperar cultivos y cabezas de ganado era una bendición y una maldición a partes iguales: una bendición porque proporcionaba alimento y recursos a la población, y una maldición porque despertaba también envidias y la atención no deseada de bandidos avariciosos. Hasta Logi parecía darse cuenta, estaba ocupadísimo con tantos estímulos visuales de colorines a su alrededor: arbustos cargados de bayas de colores chillones, algún claro por ahí con flores en todo su esplendor, un riachuelo con agua clara y cristalina bañada por la luz del sol por allá… El wyvern iba mirando a todos lados, en un vano intento por acaparar todo con los ojos.
De repente, Donnel sacó inesperadamente de nuevo la cuestión incómoda.

-¿Eh? –Hrist sintió un incómodo cosquilleo en la espalda. –No, no, bueno… E-Eso se hace como último recurso… -repuso apresuradamente. –Normalmente la gente vuelve en sí antes de… -tenía en el rostro una mueca de nerviosismo, pero con la siguiente frase le empezaron a arder las mejillas y las orejas. - …  

Se quedó en blanco. Simple y llanamente, se quedó en blanco. No pasaba muy a menudo que alguien de su edad le dijese que era “hermosa” sin sarcasmo. No le conocía de nada, pero por lo poco que lo había tratado, estaba segura de que era una persona más bien sencilla, directa. Le parecía que estaba siendo sincero. Se puso aún más roja cuando le vio taparse con la cacerola. “Di algo, tonta…”, pensó.

-N-no… Yo… -se notaba la garganta inoportunamente seca. –Yo… Quizás me he precipitado un pelín… sacando… conclusiones… -acertó a decir, apartando el morro fisgón de Logi, que no quería perderse el ver a su jinete roja como un tomate.

El rubor le duró unos cuantos buenos minutos mientras iban haciendo camino, durante los cuales, Hrist se halló ocupada observando la hojarasca crujir bajo el peso de sus zapatos. El wyvern la miraba con persistencia, soplándole en la cara con bufidos cortos e intermitentes de tanto en tanto.

-Ya vale, ¿eh? –advirtió en voz baja al animal con una mirada al soslayo, ante el gemido burlesco de él. -¿Eh? ¿Qué? –miró sorprendida a Donnel, como cayendo de repente de la parra. –Ah, pues… soy mercenaria, y estoy de paso. –le explicó, sacudiéndose un poco el flequillo. – Pensaba dirigirme a Valm o Magvel, según vea conforme avanzo por Ylisse. –le comentó. –Suelo ir donde haya trabajo. Últimamente no sobra faena con tanto emergido. Suelen pagar bien las campañas de liberación en casi todos sitios…  

Podía pasar por Plegia, o subir hacia Regna Ferox. Ambas opciones podían llevarla hacia Magvel o el Viejo Imperio de Valm. Plegia sería el camino más largo, y antes tendría que atravesar Altea. Aunque quizás salía a cuenta. Quizás había algún trabajo interesante que hacer.

-Ah, pues te tomo la palabra. –dijo mientras observaba un bostezo fugaz de Logi. –A ver, por ejemplo… ¿En donde vives están acostumbrados a los wyvern? O… ¿Ves a muchos viajeros por aquí?
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