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[Campaña de liberación] Reforzar los vinculos [Priv. Damark]

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[Campaña de liberación] Reforzar los vinculos [Priv. Damark]

Mensaje por Vallum el Lun Dic 11, 2017 12:25 pm

Después de lograr una gran victoria contra las fuerzas emergidas, Thracia vivía ahora una época de esplendor, pero esa época de esplendor no sería posible de no ser por los soldados, los guerreros que se encargaban aun de proteger aquel reino. Aunque la gran mayoría de emergidos habían dejado de aparecer en Thracia, simplemente se habían movido. Habían causado la destrucción inevitable de Manster...ahora no quedaba nada allí, nada en pie. Un sabor agridulce recorría la boca del joven general de Miletos...sabía bien lo que habían hecho, su liberación había traído la desgracia a Manster y ahora el joven quería hacer algo al respecto...salvar Manster del cruel destino que le esperaba.

Su labor era la de proteger y salvaguardar a todos los civiles de Thracia si...pero el joven no podía dejar que otro reino cayera por culpa de otro, lo veía injusto y aunque sabía que no podía hacer nada por cambiarlo, podría ayudar a los civiles de Manster, los cuales debían estar pasándolo muy mal. El protector de Miletos sabía que no tenía demasiada potestad para que Thracia decidiera ayudar pero...esperaba que con la carta que había mandado al gobierno se dieran cuenta de que ayudar a Manster era su mejor opción.

Espero y espero, en Miletos todo parecía ir mejor, los comerciantes llegaban por doquier, nunca había visto tanta actividad en la ciudad internacional del comercio por excelencia. Ya habían pasado varios días desde que mando la carta y entonces fue cuando recibió una respuesta. El joven de cabellos castaño claro abrió la carta lo mas rápido posible, esperando por fin que pudiera ayudar a Manster pero la respuesta le sorprendió un poco...Thracia necesitaba refuerzos en las fronteras con Manster, lo necesitaban allí para que reconociera de verdad si el problema en Manster era tan grave. Vallum decidió viajar lo antes posible, llevando a unos cuantos de sus soldados...aquel sería el ultimo paso que tendría que dar para que Thracia reconociera el problema que había en dejar que Manster fuera engullido por el poder de los emergidos.

No sabía bien que se iba a encontrar allí, pero viajar siempre le había gustado, aunque fuera solo a la frontera con Manster. Conforme iban llegando el joven chico sonreía levemente, el puesto fronterizo estaba cerca de las rutas de comercio por lo que era importante proteger aquel lugar. En cuanto llego el joven dejo a sus hombres junto a los soldados de Thracia y el general se presentó entonces. -Soy Vallum, Escudo y Protector de Miletos, venimos como refuerzo, hoy vamos a ayudar no solo a Thracia...sino al mundo entero, ya veréis! Muchos de los soldados de Thracia miraron raro a aquel pequeño chico con su gran armadura y aquella sonrisa, nadie le hacía ni el menor caso, simplemente siguieron su trabajo, algo que hizo que el chico suspirara ligeramente y mirara al suelo.
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Re: [Campaña de liberación] Reforzar los vinculos [Priv. Damark]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 20, 2017 8:57 pm

Una semana antes – Pico de los Dragones – Frontera con Manster

El viento aullaba fuerte, algunos caminos eran pequeños y estrechos, inmensas y escarpadas paredes de rocas lo rodeaban formando grandes montañas coronadas por una fina capa de nieve. El viento aullaba agudizando un frío ya alarmante dada la altura en la que se encontraba. En ese lugar no era aceptable ningún margen de error, un paso en falso y se precipitaría al vacío dado que en su tarea evitaba los pasos principales en busca de otros más solitarios, con mayor ángulo de visión y que garantizasen la discreción, pero con el riesgo de precipitarse al vacío. No interponía queja, era su oficio y deber, si tenía un objetivo simplemente lo cumplía fuese cual fuese su coste.

Su viaje por la frontera, al través del Pico de los Dragones no fue del todo desapacible. Pudo contemplar por primera vez la magnificencia de los wyverns, desprendían un aura que imponía respeto y temor. Hasta ahora lo único que sabía de ellos era lo escrito dentro de libros y crónicas: enormes criaturas cubiertos de escamas protectoras más duras que una armadura corriente y capaces de exhalar aliento por la boca al igual que su pariente mayor, los dragones. Había gente capaz de domarlos, convivir y ser uno con ellos, una aparición terrorífica para los enemigos en un campo de batalla y un héroe para los suyos. Los recuerdos de esos libros y de su infancia resurgieron de un lugar muy profundo de Damark en cuanto pudo contemplar con sus propios ojos a varios surcar el cielo y escuchar su rugido. ¿Qué es eso que sientes Damark? ¿Es añoranza o quizás envidia qué tenías de crío por no ser uno de esos jinetes? Se preguntaba a si mismo, quizás era un poco de ambas.

Pero no estaba en un viaje de ocio, pronto comenzó a prestar a los wyverns la atención justa para no ser la cena de uno y otear el horizonte en busca de cualquier indicio de invasión procedente del otro lado de la frontera con Manster. Pasaron las horas lentamente en las empinadas montañas, resguardado en su abrigo blanco para evitar el frío en la medida de lo posible y el viento no parecía cesar en su constante lamento similar al de un alma en pena. Las nubes parecían estar a su alcance invitando de forma tentadora a cualquiera presente allí a alzar su brazo y que intentara agarrarlas, algunas de ellas eran rasgadas por los picos más altos y verticales. Surcaban el cielo velozmente a la deriva, sin un rumbo fijo y a merced de las corrientes de aire.

El antiguo soldado de Grannvale, ahora de Thracia, hizo su refugio en una pequeña caverna dentro de la roca de la montaña como ya era costumbre para él. Aquel hogar temporal y sus enseres de viaje tenían lo indispensable para su supervivencia: leña seca y rastrojos para encender un fuego y no morir de frío, comida que debía racionar con sumo cuidado para que le durasen hasta el próximo pueblo fronterizo, sus libros para no volverse loco y hundirse aún más en su miseria, papel para escribir y por último una jaula con una paloma mensajera que solo emplearía en caso de aviso. Sabía que algún día debería abrir las puertas de esa jaula y darle libertad al ave para transmitir el mensaje, aunque en lo personal no estaba seguro de que ese medio de transmisión fuera seguro. Pero era igual de ineficaz o más transmitir el mensaje personalmente, solo podía rezar y esperar a que el ave llegase sana y salva al cuartel.

No tenía más remedio que confiar en aquella paloma de blanco y limpio plumaje pues debería darle uso más pronto de lo que creía. El día transcurrió con total normalidad y sin nada destacable, el sol transcurrió su curso en una trayectoria de oriente hacia occidente como siempre había hecho. El cielo azul y las blancas nubes irían adquiriendo poco a poco tonos anaranjados mientras el astro rey moría entra las montañas. Y sin embargo Damark era incapaz de disfrutar del espectáculo visual, la soledad que él había elegido e incapaz de tener la mente ocupada hacía que poco a poco se hundiese recordando los añorados tiempos con sus antiguos compañeros, la terrible batalla que vino después, sus cadáveres sangrando en el barro, la injusta y milagrosa salvación que él en concreto había tenido… las pesadillas no solo lo acosaban en sueños sino que también en pleno día las imágenes lo acosaban en su mente, era incapaz de escapar de ellos y de la irrefrenable necesidad de compensar las vidas que se perdieron por su culpa, de sentirse pequeño y prescindible en comparación a ellos.

Deseaba ser un muerto más y su comportamiento durante gran parte del día no era muy distinto a uno, oteaba el horizonte con ojos vacíos y medio caídos, sin moverse y casi sin respirar, solo cobraba vida sus cabellos y aquel abrigo blanco al ser mecidos por él viento. Pero aquella noche sería distinta a las demás.

Las tonalidades oscuras ya comenzaban a hacerse dueñas del cielo, las primeras y más brillantes estrellas empezaron a hacerse destacar en él, pero aún se podía distinguir las últimas y anaranjadas luces del sol en el otro extremo del horizonte. Y los ojos de peliblanco se posaron sobre algo fuera de lugar, que no debería estar allí. Poco a poco sus parpados se abrieron mientras aquella imagen se reflejaba en sus pupilas. Luces… en lo montañas que había justo al frente en dirección a Manster. ¿Un fuego? No, demasiado pequeño. ¿Quizás un pueblo? No recordaba que existiese uno cerca, solo una ruta comercial que conectaba los dos reinos. ¿Una invasión enemiga? Dibujó una mueca mientras su pecho se llenaba de sentimientos de odio y venganza.  Apresuradamente se dio la vuelta para entrar en la cueva, posteriormente apagaría el fuego ahogándolo con piedras y tierra. Finalmente cogería un trozo de madera convertido en carbón y lo guardaría, junto al papel y sus raciones, dentro de una pequeña bolsa de viaje que se escondía debajo del abrigo. Por último, tomo la pequeña jaula del ave para llevarla consigo.

Con una mirada decidida y un destino automarcado Damark se puso en inmediatamente en movimiento. Era peligroso, aún más. La oscuridad ya había caído y el viento aún soplaba, intentaba agilizar el paso todo lo posible, sortear obstáculos empleando los mínimos rodeos posibles. No quería llamar la atención de enemigos o animales salvajes por lo que la única iluminación de la que podía disponer era la de las estrellas, que pese a un cielo con nubes aún se resistían a desaparecer.

No hubo descanso, aquellas luces se hacían más claras e intensas, tardaría alrededor de tres horas en llegar al objetivo.  Escaló un pequeño montículo de piedra junto a las faldas de la montaña que se colocaba justo al lado de la ruta comercial, ofreciendo una amplia visión de ella. Y ahí estaba, confirmando la sospecha que había surgido desde su vigilancia en la lejanía, un campamento militar. Se había parado a descansar, aún había actividad. Al principio conto a 100, pero a medida que pasaba el tiempo esa cifra aumentaba hasta llegar a 500. Sus armaduras y uniformes, los estandartes que transmitían su autoridad… era un ejército de Manster. Algo que era imposible cuando el reino de Manster había caído, el brillo de sus ojos delataba la naturaleza de los soldados… eran los mismos de aquella batalla donde cambió su vida, fantasmas en el reino de los vivos. Así lo definiría el peliblanco desde entonces.

Damark se apresuró, no había mucha luz, pero se debía apañar. Sacó de su bolsa de viaje el papel y luego el trozo de carbón que había guardado, a falta de tinta escribiría con él como pudiera. Indicaba el número de soldados que había identificado, procedencia, rumbo, y solicitando refuerzos para detener su avance. Era difícil concentrarse, sentía como le hervía la sangre, se veía tentado a abrir su tomo y lanzarse contra los enemigos, pero era consciente de que era un suicidio inútil, por muchas ganas de morir que tuviese no serviría de nada él solo. Paciencia, se repetía a si mismo, pronto llegará el momento de hacerles pagar.

Una vez finalizó el proceso de escritura cortó el papel por la parte en la que finalizaba en informa para posteriormente envolverlo, sacar la dócil ave de su jaula y atar el mensaje a una de sus patas. – Vuela – Le susurró antes de lanzarla al aire para que emprendiese el vuelo, solo esperaba que llegase a su destino por el bien de todos.

Durante los días siguientes, persiguió a los invasores desde una posición segura. La ventaja de ser un individuo contra 500 era que te podías mover más rápidamente, con mayor flexibilidad y sin ser descubierto. Se mantenía siempre a una distancia prudencial y retrase cuanto pudo el avance de aquel pequeño ejercito provocando pequeñas avalanchas que cortasen los caminos, en intervalos distantes de tiempo para que no parecieran provocados y no sospechasen de la presencia de Damark, con suerte llegarían los refuerzos a tiempo.
En la actualidad – Ruta comercial: Pico de los Dragones/Miletos

La semana transcurrió demasiado lenta, la desesperación e impaciencia por encontrarse con los refuerzos se incrementaba, siempre llevaba como mínimo dos horas de ventaja a la marcha enemiga para tratar de encontrar al ejercito aliado. Aún así Damark no es la clase de persona que desaprovecha el tiempo, no solo trato de ralentizar la marcha enemiga y ganar tiempo, sino que también los estudio. La gran mayoría parecían estar formados por unidades estándar de infanterías, soldados comunes. Otra minoría, pero de importante cantidad, conformada por arqueros y finalmente unos cuantos que parecían ser magos. Era extraño, una preocupante idea le rondaba por la cabeza: pese a que eran una potencial amenaza para la seguridad del reino eran muy pocos. ¿Era una verdadera invasión? Podría ser, pero aquellos soldados no podían componer el grueso de una invasión a gran escala por parte de otro país, en cambio encajaba perfectamente en el esquema que Damark tenía en referencia a una avanzadilla. Quizás su verdadero objetivo era establecer una base y allanar el camino para el verdadero ejército que se escondía detrás de la frontera. De una forma u otra detenerlos resultaba vital para la autonomía Thracia, por eso fue un alívio encontrarse con los soldados aliados después de siete días de persecución en la sobra. Al final aquella ave pudo llegar a su destino.

Los aliados habían formado un campamento junto al puesto fronterizo en la ruta comercial a la falda de la cordillera de la que formaba parte el pico de los dragones, donde las montañas empezaban a acabarse y daba comienzo el antiguo reino de Miletos, ahora hecho provincia.  Por fin Damark podría caminar totalmente libre y sin necesidad de esconderse, exhibiendo su antiguo uniforme de Grannvale bajo el abrigo blanco. Pero la esperanza que tenía de vencer iba decreciendo al observar las tropas allí guarnicionadas. La mayoría era jóvenes inexpertos dormidos en los laureles, más de preocupados de mancharse las botas o ganar la partida de cartas que en la batalla que pronto se presentaría. Quizás los más preparados eran los recién llegados hombres de Miletos, bien guarnicionados y con aspecto de haber recibido una mayor disciplina. Ahora portaban los estandartes de Thracia pero seguían llevando el emblema de Miletos en sus escudos. Y como mucho un sacerdote malhumorado que echaba maldiciones por la boca dado que tenía que atender a todos los hombres él solo. Aun así, a primera vista no presagiaba nada bueno: lo moral no era adecuada, la experiencia en batalla brillaba por su ausencia a juzgar por la falta de miradas asustadas y el número… ¿Thracia había tomado su informe en serio? Tan solo había trescientos novatos contra quinientos invasores. A pesar de su rostro frío e inmutable era imposible para él no sentir cierta decepción.

Un diminuto hombre (muy diminuto, pues Velldoc medía más qué él y tampoco es muy alto) de entre los refuerzos de Miletos comenzó a hablar de cara a todos los presentes, Damark le prestó su atención, aunque no se podía decir lo mismo del resto de soldados de Thracia. “Demasiado optimista” fue la primera impresión del peliblanco al observar su actitud corporal y facial. Pese a que su mensaje era del mismo estilo resultó gratamente interesante, reconocía ese titulo y si no se equivocaba tuvo un papel muy relevante en la liberación del reino que se ocupaba de defender ahora.

Se acercó a este observando la sensibilidad del sujeto hacia terceras personas, su mirada cabizbaja hacía entender que la ignorancia del resto no le había sentado muy bien. Quizás eso cambiaría, Damark actualmente no se caracterizaba por ser precisamente sociable pero dado lo que representaba aquella pequeña figura podía convertirse en una valiosa pieza de ajedrez con la que poder ganar la partida.

Se colocó a solo un paso de aquel chico rubio pudiendo hablarle y establecer una conversación sin necesidad de levantar la voz u obviar la intimidad del individuo. – Si quieres ponerlos firmes y que respondan como soldados no lo conseguirás solo con buenas palabras – Dijo directamente al muchacho empleando un tono frío pero que él consideraba realista. – Debo decir que usted emplea un gran título, me lo imaginaba más… alto. Si es usted quién dice ser no mentiría si dijera que es un hombre admirable, uno de los liberadores Thracia. – Damark no solía emplear elogios desde hace mucho tiempo, pero si hoy estaba ahí era gracias a ese hombre. – Deje que me presente. Soy Darmark Velldoc, exoficial del ejercito de Grannvale y el que dio el aviso de un ejercito invasor. Su inspirador trabajo para salvar Thracia de la ruina fomentó a que me alistara al ejercito de este reino después de que el mío se hundiese en esta crisis. – La forma que tenía de hablar era fría en todo momento y demasiado correcta, aunque ausente de mentiras o falsos adornos en sus palabras, pretendía transmitir hechos y no odas. – Creo que eso le convierte en la persona con mayor autoridad aquí. Discúlpeme por robarle su tiempo, pero me gustaría hablar en privado con usted y compartir algunos detalles, la situación no es nada buena, no obstante tengo algo en mente que puede funcionar. Si tiene la amabilidad de acompañarme. – Dijo para después alzar su brazo izquierdo y echarse a un lado para enseñarle a Vallum el camino que salía del puesto fronterizo, siguiendo la ruta comercial hacia las empinadas montañas.
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Re: [Campaña de liberación] Reforzar los vinculos [Priv. Damark]

Mensaje por Vallum el Sáb Dic 30, 2017 3:19 pm

Realmente sentía gran curiosidad por aquellos ejércitos emergidos que se atrevían a volver a las fronteras de Thracia. Para el general aquello solo podía significar que las tierras de Manster estaban sufriendo la gran invasión emergida...un lugar tan frágil como aquel reino no tardaría en convertirse en un reino emergido...si, había recibido informes de que ya había un reino con esas características en el amplio continente de Tellius, no quería que aquello sucediera también con Manster. Thracia debía ayudar a las pobres gentes de Manster...no solo acogiéndolas sino protegiendo y liberando su reino de aquellas fuerzas del mal para que pudieran rehacer sus vidas tras un tiempo...había visto Manster antes, antes de que los emergidos fueran mas abundantes en Manster y sin duda alguna había sido el reino mas afectado por aquellas criaturas. Aquella batalla sería decisiva para demostrar la fuerza de los emergidos que campaban a sus anchas por Manster, aquello sería el principio para demostrar el gran peligro al que se enfrentaba no solo Manster, sino también Thracia.

No sabía exactamente cuantos emergidos se encontraban intentando penetrar las fronteras de Thracia...pero desde luego que no es que fueran muchos soldados. Le extrañaba un poco ver que Thracia no hubiera decidido destinar mas soldados a un lugar como aquel, una frontera como aquella debía ser bien guardada y de nuevo pedían ayuda a las fuerzas de protección de Miletos. Vallum tampoco podía dejar el territorio de Miletos sin protección alguna, era su responsabilidad despues de todo por lo que no pudo llevar a todos sus hombres hasta aquel lugar.

Ya había tratado otras veces con soldados de Thracia que no pertenecían a Miletos, todos parecían ser igual...no es que le hicieran mucho caso, a diferencia de sus soldados que ya parecían estar acostumbrados a su forma de ser. No le gustaba sentirse inferior a los demás y mucho menos ser ignorado de una forma tan obvia. Fue entonces cuando vio llegar a un chico, era algo mas alto que el, pero sus ropajes eran mucho mas ligeros, muy diferentes a los que el utilizaba...¿No eran de Grannvale o algún lugar parecido? Le explico entonces que no debía hablar solo con buenas palabras por lo que suspiro asintiendo y rascándose la nuca. -Con mis hombres siempre funciona...los motiva bastante, creo, pero supongo que las cosas cambian según el lugar.

Sonreía con amplitud mientras observaba al otro chico, siempre mostraba una cálida y amplia sonrisa, mostrando sus dientes a veces mientras observaba al joven. Parecía que lo conocía pero en cuanto empezó a comentar sobre su altura suspiro pesadamente mirando hacia otro lado sonrojado. -En...bueno es por la armadura si...creo...bueno... No tenía sentido que la armadura le hiciera mas pequeño, de hecho lo hacía mas ancho por llevar mas ropaje, pero no sabía que decir ante aquello, no le gustaba que le recordaran lo pequeño que era...ya el mismo se sentía inferior cada vez que veía a sus compañeros en Miletos como para encima que se lo recordaran. -Ah! Me alegro de conocerte! No hubiera conseguido todo eso sin ayuda de amigos y compañeros que me han estado ayudando...sin duda yo solo no hubiera podido lograrlo... Volvía a sonreír de nuevo, de una forma suave mientras miraba a los ojos al joven. -Siento mucho lo de Grannvale...estuve allí hace un tiempo pero no pude hacer mucho, pero ahora debemos encargarnos de nuestras propias fronteras y del lugar mas cercano...Manster, Manster esta a punto de convertirse en el próximo nicho de emergidos...no podemos dejar que eso suceda.

Negó varias veces mientras sonreía caminando junto al joven sin ningún tipo de problema. -Podemos hablar de lo que quieras, para eso he venido, para ayudaros. No soy un gran estratega...se algo de estrategia por mi padre adoptivo pero no conozco la situación exacta en la que nos vemos...confío en que vuestro plan nos lleve al éxito y podamos descubrir que...si dejamos que Manster siga así...solo lograremos nuestra propia destrucción. Los emergidos seguramente estarían muy cerca por lo que se mantendría atento a todo lo que el joven le fuera a decir. -Si tienes una buena estrategia puedo formar parte de ella...mis hombres te ayudaran en todo Damark, tanto como yo, ¿Que necesitas?
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Re: [Campaña de liberación] Reforzar los vinculos [Priv. Damark]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 14, 2018 9:37 pm

Al parecer aquel joven caballero resultaba un libro abierto al menos para Damark, era fácil darse cuenta cuando una persona reaccionaba de forma nerviosa y trataba de disimular esos nervios con un argumento incoherente que lo excusara. El albino había dado inintencionadamente con un punto flaco del caballero al hacer mención la particularidad física más destacable en él, su altura. Entonces ¿Tenía un complejo respecto a esa característica fisiológica suya? Cierto que era más pequeño que el propio Damark, y eso que él era pequeño, pero necesariamente no era una desventaja en un combate, siendo un blanco más difícil de dar. En cualquier caso, el albino se había percatado y procuraría evadir el tema a futuro.

Exceptuando el detalle de ser como un libro abierto, que podía suponer una desventaja o no, aquel joven caballero de Miletos parecía pertenecer al grupo de personas “imposibles”, aquellas que nacían cuando las estrellas se alineaban en una posición en concreta en el cielo y les eran concedidas las bendiciones de los dioses. ¿Por qué se le pasó esa idea por la mente? No solo desprendía un optimismo que parecía ser contagioso como apreció anteriormente, sino que era modesto en sus victorias, cortes en sus respuestas, con un fuerte sentido del deber y justicia cuando hablaba en referencia a Manster, sin ningún problema a la hora de depositar su confianza en su compañero Damark pese a apenas conocerlo y además el rubio de ojos azules cumplía el estándar de belleza, había que admitir. Era una miniatura del perfecto caballero de reluciente armadura que aparecía en todas las novelas y por el que todas las damas suspiraban; quizás esa perfección era en sí misma una desventaja. No era el caso de Damark, pero había personas entre el propio ejercito que sentían repulsión hacia ese tipo de personas, puede que los hombres de Miletos le fueran leales, pero no podía decir lo mismo respecto a los restantes de Thracia, probablemente por era un factor más por el que decidieron ignorarlo. Otra posible desventaja es que la belleza o los caballeros de cuentos de hadas no ganaban las guerras, sino los que verdaderamente sabían pelear. Sin embargo, en este caso su nombre había sonado ya en un campo de batalla importante por lo que tenía confianza en que fuese diestro usando su arma.

Comenzó a caminar en dirección a la ruta comercial que se internaba en el Pico de los Dragones alejándose al campamento, acompañando a Vallum al futuro campo de campaña ahora vacío. – De momento, lo que necesito es que veas los mismo que yo – Respondió de una forma un tanto ambigua mientras se dirigía a su destino. – ¿Cómo lleva Miletos el asunto de la magia negra? – Podría parecer una simple pregunta que diese conversación, pero era algo que realmente le preocupaba. La última intervención militar de Grannvale en la tierra del rubio inició una guerra contra un reino que abusaba hasta más allá de los extremos de la magia oscura; después de la victoria de su país natal sobre Miletos lo lógico sería que los ciudadanos de este último sintieran cierta repulsa hacia las actividades del antiguo gobierno o cierto adoctrinamiento cultural y religioso por parte de Grannvale. Si los temores de Damark eran reales la reacción de los hombres de Miletos al observar la magia del albino podrían ser impredecibles, no le importaba que le juzgaran por ello, pero su principal preocupación es que debido a ello la eficiencia en el combate bajara. Por lo menos quería saber lo que opinaba su líder respecto al tema.

Llegaron finalmente al punto estratégico deseado por el albino. En aquel lugar la ruta comercial se transformaba poco a poco en un sendero entre montañas, a sus lados emergían grandes paredes y frías paredes de roca más resistentes que cualquier muralla y desafiando el paso del tiempo. Solo donde ellos estaban, el fin del Pico de los Dragones, el nivel de aquellos verticales acantilados disminuía a ras del suelo haciéndose escalables. – Quería enseñarte este lugar.

Damark visualizaba al ejército emergido cruzando las montañas a través de aquel sendero, si lo hacían llegarían a Miletos, un lugar demasiado importante para que Thracia lo perdiera tras su liberación – Imagínate ahora a quinientos emergidos marchando desde Manster a través de esta ruta, llevo siguiéndoles el rastro casi desde que cruzaron la frontera, nos alcanzaran en dos horas. – Su voz seguía sonando tan fría como al principio y su mirada no tenía otro objetivo que analizar cada peñasco y los fantasmas de una batalla aún por llegar, no había nada, pero imaginárselos avanzar. El albino trataba de poner en situación a Vallum, tratando de compartir su visión y estrategia con el rubio. – El Pico de los Dragones es una fortaleza natural que ofrece una gran ventaja táctica a Thracia haciendo de frontera con Manster pues es él camino más directo que existe por tierra, cualquier ejercito que entre vera reducida su marcha además de enfrentarse al cansancio. Sin embargo, se ha descuidado la frontera. Ahora el ejército emergido está a punto de escapar de la jaula en la que se ha metido, a menos que los encerremos a tiempo.

Damark comenzó a caminar en paralelo a la entrada, o salida según el punto de vista, a la ruta comercial que atravesaba las montañas sin apartar la vista del sendero en ningún momento. Los fantasmas de los emergidos avanzaban de forma organizada y amenazadora por el sendero, la marcha de quinientos hombres la encabezaban los soldados los cuales eran más de la mitad, según había contado en los espionajes a sus campamentos, seguido por los arqueros. Nuevos espectros surgieron para impedir el paso, eran los hombres de Miletos dirigidos por el propio Vallum. Equipados con sus armaduras y sus pesados escudos, empleaban estos en una formación perfecta cubriendo frontalmente y sus cabezas sin dejar ningún rincón sin protección, todos formando un solo escudo que los protegían de los proyectiles que los arqueros fantasmas les disparaban y bloqueando el paso a los emergidos. – Os quedareis aquí. – Dijo Damark mientras observaba aquellos fantasmas y continuaba paseando, llevándose su diestra a su mentón, pensativo. – Tú y tus hombres cubriréis toda la boca de la ruta comercial para que no pasen los edificios, sin atacar, empleareis los escudos para protegeros de posibles proyectiles. – La estrechez del sendero y tanto el buen equipamiento como resistencia de los hombres de Miletos, equivalentes a los grandes generales, aguantarían suficiente en caso de combate físico, siendo que deberían llegar los emergidos de poco en poco debido al escaso espacio.

Pero una batalla no se iba a ganar solo con escudos, debían buscar un modo de realizar una ofensiva sin comprometer la integridad de las unidades. Nuevos fantasmas surgieron de las sombras, los arqueros de Thracia hacía aparición elevados sobre el sendero, esperando ocultos a ambos lados de las verticales paredes de piedra y entre ellos el propio reflejo de Damark. El acantilado los escondía y les daba cobertura contra las flechas enemigas. Los fantasmas de los emergidos avanzaban hacia los hombres de Miletos, sonó una señal. Los hombres de Vallum bajaron sus escudos y sujetaban jabalinas en sus manos, echaron sus brazos hacia atrás para coger fuerzas y luego emplearlas en forma de letales proyectiles mientras al mismo tiempo caía una lluvia de flechas y fuego desde el cielo. – Diles a todos tus hombres que carguen con todas las jabalinas que puedan, los que tengan los brazos más fuertes que vayan en primera línea. Yo y los arqueros esperaremos ocultos sobre encima del desfiladero y aprovecharemos la altura. Cuando de la señal lanzad una andanada de jabalinas mientras los arqueros harán lo mismo con sus flechas. Después volved a ocultaros bajo los escudos. Les pillaremos por sorpresa y acabaremos con unos cuantos. Lo más probable es que al final los emergidos también se cubran con sus escudos y su velocidad se reduzca, ya no intentaran cargar tan pronto.

¿Y una vez aprovechada la sorpresa cual sería su siguiente paso? Habrían igualado un poco las cosas con perdidas bajo mínimos o nulas, pero seguirían siendo inferiores en número. Necesitaba adquirir otra carta para jugarla. Los fantasmas permanecían paralizados como si el tiempo se hubiera detenido a voluntad de Damark, que continuaba observando la imaginaria escena concienzudamente. ¿Podrían romper la defensa de los escudos emergidos? La respuesta era que sí, tenían dos horas hasta la batalla. Si trabajaban el terreno podían provocar una pequeña avalancha que quitaría a algunos emergidos de en medio, romperían la defensa de los escudos, podrían formar un pequeño cuello de botella y crearían confusión entre los enemigos, su moral bajaría. Volvían a ser un blanco débil para las flechas y las jabalinas. – Quedan dos horas para que lleguen si no paran antes, mientras tus hombres esperan en posición mandare a los soldados de infantería a que trabajen la piedra. Con un poco de suerte podríamos crear un pequeño alud de rocas, no muy grande pero lo suficiente como para ser útil. A la segunda señal provocaremos que caigan sobre el enemigo y romperemos su defensa. No sabrán lo que ha pasado y cerraremos un poco más el camino, aprovecharemos el momento para otra oleada de flechas y jabalinas.

Con esas acciones con suerte la situación se volvería a favor de los defensores sin que estos reciban mucho daño y sigan frescos, mientras que los emergidos sufrirían bajas, agotados y confusos, romperían cualquier formación. – Después puede que ocurran dos cosas, que huyan del combate o que traten de alcanzaros, en ese caso solo tenéis que seguir disparando jabalinas para desgastarlos. – Seguía hablando, nuevos fantasmas surgían y caían simulando el combate que les esperaba – Cuando os alcancen, en ambos flancos sobre el acantilado esperan soldados de infantería de Thracia esperando aún ocultos, la altura en esa zona no es muy grande así que pueden caer perfectamente sobre el enemigo y rodearlo, el resto dependerá de vuestra habilidad de combate. Con respecto a los arqueros enemigos, en ese momento estaremos disparando sobre ellos para que no recibáis muchos disparos…

Después de ese momento todos los fantasmas desaparecieron y Damark volvía de su ensimismamiento. Esa era su estrategia, la posibilidad de dar la vuelta a una situación que no se antojaba nada favorable. Pero no había un plan B, no existían recursos ni hombres suficientes para eso. – Claro que, siempre podemos hacer la clásica embestida de ejércitos y ver por cuantos emergidos valen los hombres de Thracia. No dudo de la habilidad con la espada de mis compañeros, pero prefiero evitar bajas innecesarias, cuanto más aguantemos mejor – Dijo, para después girarse hacia Vallum y mirarlo directamente a sus ojos azules. – Cómo verá, sus hombres tendrán que soportar la parte más dura y peligrosa de la batalla. Proyectiles y espadas de emergidos, pero considero que los hombres de Miletos marcarán la diferencia en esta batalla. – Su voz sonaba dura, fría, demasiado correcta, sin embargo, trataba de ser comprensivo, era consciente del peligro al que mandaría a aquellos soldados. – Recalco, que son sus hombres y que su tarea es igual de vital que de peligrosa. Por eso le pregunto Lord Vallum, Escudo y Protector de Miletos. ¿Está dispuesto a arriesgar la vida de sus hombres para seguir el plan de un hombre que ha perdido todo salvo la vida? Si se niega, lo comprendo y daré lo mejor que pueda de mi en la batalla.

Off-Rol:
Damark elabora su estrategia poco a poco, lo de "fantasmas" por si no quedó claro es el propio Damark imaginadose como puede ocurrir
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Re: [Campaña de liberación] Reforzar los vinculos [Priv. Damark]

Mensaje por Vallum el Vie Feb 02, 2018 2:43 pm

No le gustaba que hablaran de su altura, había sido motivo de burlas cuando había empezado con su cargo como protector de Miletos. Los soldados podían ser muy crueles, y un cambio tan repentino del gran protector que había sido su padre adoptivo, a el, un joven bajito y de dudosa sexualidad, era normal que aquellos hombres desconfiaran de el. Su llegada al puesto había sido muy rápida y ni si quiera había tenido tiempo para demostrar su valía...algo que si hizo después, demostrando a los demas que podían confiar en el, que era un buen hombre y un gran protector, poco a poco, logro llegar a cada hombre de Miletos y hasta ahora, todos ellos eran hombres fieles y leales al joven general, este les había mostrado que aunque fuera distinto, era un gran soldado que había protegido no solo a Miletos, sino a toda Thracia. Por eso ya no recibía ni una burla mas sobre aquello, pero aquel chico le volvió a recordar lo bajito que era y aquello le ponía bastante nervioso, siempre lo había atribuido a algo negativo, ser pequeño le hacia verse mas indefenso, mas débil.

A diferencia de el, el joven, que mas parecía un mago estratega que un soldado, era bastante mas callado y serio, era completamente distinto a el, que no perdía la sonrisa aun cuando estuviera pasando lo peor. Una sonrisa, que muchas veces utilizaba como un escudo, para no mostrar como de verdad se sentía. Muy poca gente lograba llegar hasta sus sentimientos, no paraba de colocar murallas y escudos emocionales y no dejaba de guardárselo todo, pocas veces se abría ante los demás, le costaba contar su pasado. Por ahora simplemente seguía al joven mientras lo observaba fijamente, era atractivo, no iba a mentir aunque seguramente no lo diría, ya había recibido mas de una paliza por haber halagado a algún hombre por su belleza por lo que ya había aprendido a callar y dejar volar su imaginación y sus pensamientos...después de todo sabía que no encontraría a nadie que compartiera sus gustos. Su pregunta le sorprendió bastante, se le podía notar en su mirada y en su rostro parpadeando varias veces y tragando saliva. -Magia...negra... Susurro entonces mordiéndose el labio. Recuerdos terribles volaban por su mente, como casi lo sacrificaban...por un dios oscuro, también le recordaba el tiempo que había pasado buscando a aquellos seguidores de Loptyr. No podía quedarse callado por mas tiempo, debía darle una respuesta al joven. -Bu...Bueno...yo...he sufrido bastante sus efectos y bueno...en Miletos hemos encontrado indicios de sacerdotes de Loptyr que están secuestrando niños para...para sacrificarlos por ese dios oscuro que tienen. ¿Porque lo preguntas? ¿Vas a usar magos oscuros? No es muy común verlos... No entendía el porque de aquella pregunta...¿Es que tenía pensado usar magia oscura? Algo muy extraño...no sería fácil encontrar a magos oscuros dispuestos a ayudar al reino sin que les miraran raro.

Cuando llegaron al lugar se quedo observándolo por un tiempo con curiosidad, volviendo a mirar al chico fijamente mientras explicaba su estrategia, no parecía querer usar la magia negra como estrategia, al contrario...de hecho su estrategia le gustaba bastante y cada palabra...era como si pudiera ver allí mismo a cada soldado, era un verdadero poder ver al joven manejarse por toda aquella zona, explicando su plan, como si todo aquello estuviera allí, provocaba una sonrisa dulce en los labios del joven que no podía dejar de mirarlo. Desde que se habían conocido, era la primera vez que lo escuchaba hablar tanto, era sorprendente la pasión que demostraba en sus estrategias, había dejado sin palabras al castaño, que comprendía bien todo lo que decía...si todo salía bien, aquel plan funcionaria y podrían repeler y derrotar a todos aquellos seres. Después de un tiempo se atrevió a hablar. -No huirán, eso esta claro, los emergidos son persistentes...son como una mala plaga, aunque solo quede uno, ese uno luchara hasta la muerte, demuestran una gran resistencia, eso hay que concedérselos.

Despues de haber dicho siguió dejando que el joven prosiguiera con su explicación, parecía que los soldados de Miletos tendrían que hacer el trabajo mas duro...pero no era la primera vez que lo hacían y seguramente les iría mucho mejor en aquellas posiciones que en otras. Si los emergidos eran tantos...la simple táctica que habían estado usando siempre no sería para nada efectiva, por muy buenos hombres que fueran, por muy fuertes que fueran.  Confiaba en su plan, poder mirarlo a los ojos fijamente le aseguro de que aquel chico solo quería lo mejor para Thracia por eso sonrió mientras mantenía la mirada en el asintiendo. -Nosotros estaremos listos para nuestra parte, estad vosotros listos también para la vuestra, confió en que vuestra estrategia sea efectiva, es un privilegio ver a alguien tan apasionado por la estrategia como tu, ha sido como...trasladar el campo de batalla aquí... y sinceramente espero que funcione, estoy dispuesto a seguir vuestras pautas y mis hombres también. Se acerco hasta el chico y estrecho su mano con la de el mientras lo miraba a los ojos sonriendo ampliamente. -Se mis ojos y yo seré tu escudo. Después de aquello se separo del joven para dar las ordenes pertinentes a sus hombres, colocandolos en aquellas posiciones que Damark había decidido.
Afiliación :
- THRACIA -

Clase :
Marshall

Cargo :
Guardia de Miletos

Autoridad :

Inventario :
Lanza de bronce [2]
Lanza de acero [2]
Elixir [1]
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Gold :
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Re: [Campaña de liberación] Reforzar los vinculos [Priv. Damark]

Mensaje por Eliwood el Dom Jul 29, 2018 8:43 pm

Tema cerrado. 30G a Vallum.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
Tomo de Ellight [4]

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3454


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