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[Campaña de liberación] ¡Hoy te toca pagar el pato! [Chrom, Lissa, Donnel]

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[Campaña de liberación] ¡Hoy te toca pagar el pato! [Chrom, Lissa, Donnel]

Mensaje por Donnel el Dom Dic 10, 2017 6:57 pm

Era una tarde como cualquier otra, con un agradable clima acompañándola. La zona de entrenamiento estaba repleta de lo que tal vez serían futuros soldados para el ejército Ylissense. Todos eran entrenados por un oficial del ejército, quien tenía una gran reputación por sus enseñanzas. Se dedicaba a proponer ejercicios físicos la mayor parte del tiempo, pues de nada servía aprender a combatir si caías rendido al suelo por no ejercitar el cuerpo.

El primer ejercicio que mandó hacer fue dar cinco vueltas a la gran muralla para mejorar la resistencia de las piernas y la respiración, algunos de los compañeros del campesino quedaron tirados por el suelo exhaustos al termiar de dar las vueltas, pero él seguía de pie, sudando y algo cansado. Durante la carrera muchos de ellos se pasaban el rato hablando entre ellos y se les volvía más pesado el entrenamiento, era el motivo principal por el que no podían seguir más adelante.

El segundo ejercicio trataba de bajar el cuerpo y mantenerlo subido con las manos. El cuerpo debía estar bien estirado mirando hacia el suelo. Este ejercicio decía que era muy útil para levantar peso cuando hiciese falta, pero eso a Donnel no le resultaba tan pesado como la carrera, estaba acostumbrado a llevar sacos llenos de peso tanto en brazos como en lomo. Cada palmada que daba el oficial era una bajada, si alguien se retrasaba hacía dos en vez de una. El oficial se dio cuenta de que el campesino casi ni se inmutaba, por lo que decidió ponerle peso extra para que trabajara como los demás.

Finalmente, bajo la supervisión de otros soldados más veteranos, se emparejaron los diferentes alumnos para enfrentarse un uno a uno con espadas y lanzas de madera. El campesino prefería el uso de la lanza, se sentía más seguro manteniendo la distancia con el rival y le permitía pensar mejor en las acciones que debía tomar. Cuando el duelo empezó, su rival lanzó un ataque directo con la punta redondeada de la lanza, muy fácil de interceptar con el cuerpo de la lanza y lanzar un contraataque. El contraataque no surgió efecto, pues la posición de su contrincante era bastante buena, ambos dieron un paso atrás para mantener nuevamente la distancia. El siguiente ataque lo inició Donnel, con el mismo desenlace que el anterior. Durante el encuentro no hubo mucha variación de movimientos ya que se trataban de los más básicos, después cambiaron de rivales.

Cuando estaban a nada de empezar, algo impactó en la cacerola del joven. —¿!Pero qué...?! —exclamó sorprendido por el golpe mientras se giraba— ¡Un pato! ¡Parece que se ha escapa'o un pato! — la sorpresa no sólo le afectó a él, al exclamar de esa froma todos se voltearon a ver que sucedía, contemplando al pato correteando por el patio. El pato no estaba solo, habían un par más de ellos revoloteando entre las personas que se encntraban allí reunidas. Sin pensarlo dos veces, Donnel empezó a perseguir a uno de los patos para atraparlo y buscar a su dueño. El resto empezó a hacer lo mismo y el entrenamiento quedó en el olvido. —¡Quietos todos! ¡Dejad a los patos en paz y seguid con lo vuestro! —terminó diciendo el oficial algo cabreado. Los patos terminaron por huir volando a la zona comercial, donde seguro que armarían otro escándalo, pero los alumnos recibieron un pequeño sermón por entretenerse a perseguir a los patos.

Tras el sermón, dio por finalizado el entrenamiento y cada uno se volvía a sus casas. Como todavía era temprano para volver a la aldea, Donnel se acercó a la zona comercial para preguntar si a alguien se le habían escapado unos patos.
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Re: [Campaña de liberación] ¡Hoy te toca pagar el pato! [Chrom, Lissa, Donnel]

Mensaje por Chrom el Jue Dic 14, 2017 6:28 pm

Como todas las mañanas en el palacio de Ylisse, después de un copioso desayuno llegaba el momento de lidiar con los problemas que suponía ser príncipe, muy diferentes a los que podría tener cualquier otra persona. Su mente solamente estaba puesta en la práctica con la espada que tendría después con alguno de sus hombres, pero primero debía terminar el trabajo aburrido, el papeleo, que últimamente se había acumulado más de lo que le gustaba reconocer. Por este motivo, intentaba que el entrenamiento que le esperaba le motivase lo suficiente como para terminar pronto con su tarea.

Con pocas ganas, se sentó en su cómoda silla. No era demasiado adornada, sino más bien simple y resistente. Tiempo atrás había tenido una mucho más propia de un príncipe, un miembro de la familia real, pero además de provocarle dolores de espalda había sufrido un grave percance. Durante uno de sus juegos con Lucina, había tenido la mala suerte de encontrarse en medio de la espada de ambos, con nefasto resultado. Su despacho no era el mejor lugar para jugar a las peleas o entrenar, por los importantes papeles que se hallaban en él así como por su cuidada decoración, a manos de los criados del palacio, pero no solía pasar nada. O por lo menos no demasiado a menudo. En realidad no le había importado mucho deshacerse de aquel mueble tan poco práctico que solo servía para recrearse la vista con ella. Estaba mucho mejor con su silla cómoda, de madera de roble, una de sus favoritas. Y encima no se clavaba ningún adorno cuya única utilidad parecía ser torturar espaldas reales.

Habían pasado un par de horas cuando la pequeña torre de papeles había quedado reducida a unos cuantos decretos que revisar y varias correspondencias por contestar. Frotándose la nuca, decidió levantarse a estirar tanto piernas como brazos, dirigiéndose a la amplia ventana que iluminaba por completo la habitación. La decoración con tintes dorados predominaba en las juntas y en el asa, pero dejando el protagonismo a los grandes cristales que se alzaban brillantes hasta cerca del techo. Abrió con cuidado una de ellas, dejando que la brisa de media mañana inundara la estancia. Cerró los ojos y respiró hondo, profundamente. Solo un poco más y podría salir a entrenar, lo que verdaderamente le importaba.

Tras un par de minutos en los que pudo despejar la mente, estaba a punto de cerrar la ventana cuando un proyectil grisáceo se introdujo como un rayo, golpeando con las alas al peliazul. Defendiéndose con las manos del ataque enemigo, no tardó demasiado en percatarse para su sorpresa que se trataba de un pato. ¿Cómo un animal como aquel había sido capaz de volar hasta su ventana? Cuando se dio la vuelta para buscarlo se encontraba sobre su escritorio, graznando y revoloteando sin control, llenándolo todo de plumas.

Mirando hacia los lados trató de buscar algún objeto que pudiera ayudarle a dar caza al atemorizado animal, pero antes de darse cuenta el ave huía corriendo por la puerta, que había dejado semiabierta. Pero además de pato, era un ladrón. Justo antes de que escapara, vio pegando a una de sus patas una de las cartas que segundos antes reposaban sobre su mesa.

Abriendo mucho los ojos y con un peso grande en el estómago, corrió para perseguir a tan rebelde animal –Detened a ese pato, ¡es importante! –Se apresuró a ordenar a todos los que se encontraban en el pasillo. Ninguno de ellos reaccionó a tiempo, sino que más bien huían del animal, que corría y revoloteaba a partes iguales. Girando en más de una ocasión, se acercaba a la gran entrada del palacio –¡Cerrad las puertas, no permitáis que escape! –Ordenó a los soldados que se encargaban de custodiar la entrada, con poca fortuna. Las puertas eran pesadas y se encontraban completamente abiertas por lo que la astuta ave había logrado salir. Oh, no. Esto puede ser un problema, pensó. Ni siquiera sabía qué había dentro de la misiva, ¿y si se trataba de un asunto importante? –No, no, no, ¡vuelve! –Solo restaba salir corriendo, siguiendo el camino que marcaba la sombra lejana del animal.
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Re: [Campaña de liberación] ¡Hoy te toca pagar el pato! [Chrom, Lissa, Donnel]

Mensaje por Lissa el Lun Ene 22, 2018 10:18 am

La brisa fresca de la tarde balanceaba con suavidad el cabello ámbar de una joven que a cortos pasitos avanzaba. Lissa se encontraba en las afueras de castillo de Ylisse disfrutando de su habitual paseo como siempre solía hacer. Esta vez, detuvo su paso cerca de la zona de entrenamiento con el simple objetivo de curiosear; ya que allí se ejercitaban, los que en un futuro serían soldados de Ylisse. Apoyó sus brazos sobre la cerca de madera que la separaba del campo de entrenamiento mientras su mirada se enfocaba en el “espectáculo”. Aquel choque tan familiar de espadas y lanzas le rememoró una situación similar aún fresca en su memoria, sin embargo, el sonido que llegaba a sus oídos ya no eran golpes secos, era algo más salvaje, lleno de furia, era un conjunto de estruendos metálicos acompañados de gruñidos de dolor. Un leve escalofrió recorrió su espalda y a continuación sacudiría su cabeza de un lado a otro buscando regresar a la realidad, provocando que sus coletas doradas siguieran aquel movimiento. La joven princesa dejó escapar un suspiro mientras recostaba todo su cuerpo contra la valla y comenzaba a balancear una pierna como si fuese un juego improvisado.

Un mes ya había transcurrido desde su regreso de Nohr, aquella peligrosa escapada que cometió en un momento de puro impulso. ¡El tiempo pasaba volando! Parecía que fue ayer cuando Lissa se presentó dentro de la casa de Ylisse escoltada por un completo desconocido con dudosa sanidad mental. ¿Y cómo olvidar la gran reprimenda que recibió? Hace mucho que no veía a su hermana Emmeryn tan enfadada. Era algo perturbador presenciar como fruncía con insistencia el ceño, ya que la pequeña rubia estaba acostumbrada a verla con su típica expresión serena, casi imperturbable. ¡Y ni hablar de su hermano Chrom! Este último llegaba a asustar más que un mismísimo emergido cuando lo sacaban de sus casillas. ¡Oh, que sí! Pero por suerte, la cosa no fue a dar más lejos y ahora su vida cotidiana volvía a regresar a la normalidad… o casi. Bajó su vista azulada al suelo, interesándose en una fila de hormigas que dibujaban una perfecta línea sobre una roca. Ya no pensaba en nada. Sólo dejaba que el viento acariciara su rostro como si la estuviese arrullando. De repente, unas exclamaciones provenientes de su delantera lograron que se sobresaltara. ¡Pero como gritaba uno de los oficiales! La distancia que los separaba era algo grande pero parecía que le estuviese vociferando cerca de sus oídos. ¿Un pato? ¿Habrá escuchado bien? Sus orbes turquesas se dirigieron a donde un mar de voces comenzaban a mezclarse y la escena que encontró era por demás de curiosa. – ¿Mmmm? – ¿Todos estaban luchando con patos ahora? Una diminuta sonrisa empezó a dibujarse sobre sus labios sin realmente poder evitarlo al percatarse de cuán absurdo era aquello.

Con la intención de buscar un mejor ángulo de vista, se despegó de la cerca para luego correr a proximidad de la gran entrada del Palacio. Y fue allí donde Lissa se convirtió en el testigo de una escena que nunca creyó un día presenciar. Chrom corría como desquiciado detrás de un patito, gritando a los cuatro vientos y en más de una ocasión casi se desboca. De inmediato, la joven clériga retuvo su respiración causando que sus mejillas se inflaran como si fuesen los de una ardilla comiendo nueces y  para evitar que todo el aire contenido saliera de un golpe, llevó sus manos sobre su boca reteniendo unas terribles ganas de soltar unas cuantas carcajadas. Sus cachetes se colorearon y comenzó a retorcerse como una lombricilla. No podía aguantarlo… No podía… ¡Era demasiado para ella! Entreabrió sus ojos para caer en una imagen que terminó rematándola. Unas fuertes carcajadas resonaron teniendo como origen la rubia. Esta última llevó sus manos sobre su estómago sintiendo que un leve dolor comenzaba a manifestarse.

– ¡Oh, dioses… que me muero! – Soltó entre risas mientras se limpiaba una lágrima rebelde que comenzaba a nacer en la esquina de su ojo. No obstante, su diversión fue fugaz. Digamos que uno de los soldados se lanzó al suelo prácticamente sobre el pato señalado por Chrom, agarrándolo fugazmente pero este se deslizó entre sus manos entretanto revoloteaba de manera desenfrenada impulsándose hasta… la cara de Lissa. – ¡¡¡Kyyyyyaaaaaaaa!!! – Chilló la susodicha al sentir como el proyectil emplumado chocaba contra su ser dándole unas cuantas “bofetadas” cada vez que movía sus alas. Por reflejo dio unos cuantos pasos hacia atrás, pero para su mala suerte perdió el equilibrio cayendo de un modo poco elegante sobre su trasero. El causante de su desgracia prosiguió ese corto vuelo para así seguir con su carrera. Lissa ya no tenía ganas de reírse, aquello no le pareció para nada gracioso. ¡Oh, que no! – ¡Puaj! – Escupió una pluma que había logrado ingresar en su cavidad bucal y para colmo, tuvo que aguantar las ganas de limpiarse el rostro ya que ahora sus manos como su vestido se encontraban llenos de fango. En este momento la ojiazulada se asemejaba a un plumero de barro. El cabello lleno de plumas más la suciedad que la decoraba. – ¡Chrom! ¡¿Qué está pasando aquí?! – Interrogó a su hermano que no muy lejos se situaba mientras “limpiaba” la mugre de sus extremidades superiores con la tela que anteriormente se le podía llamar un vestido.
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Re: [Campaña de liberación] ¡Hoy te toca pagar el pato! [Chrom, Lissa, Donnel]

Mensaje por Donnel el Lun Mar 19, 2018 9:37 pm

Salió corriendo para llegar en cuanto antes a la zona comercial ya que los patos podrían haber ido a cualquier rincón y sería difícil encontrarlos. Estaba bastante cansado del entrenamiento, pero no por eso bajó el ritmo, no hasta estar cerca de llegar en un corto periodo de tiempo al lugar. A medida que iba llegando aflojaba el ritmo para no parar en seco, es una de las lecciones que aprendió en uno de sus entrenamientos. Si parase en seco podría tener una sobrecarga en las piernas, lo mejor era reducir el ritmo antes de parar. Una vez allí, observó las calles repletas de gente comerciando y teniendo conversaciones tranquilamente, no parecía haber ningún escándalo por el lugar. Andaba lentamente y miraba a todos lados en busca de las aves, pero mirara por donde mirara no veía nada. Es entonces cuando decidió preguntar a un tendero que vendía fruta. — Disculpe señor, ¿sabe si han pasa'o por aquí unos patos? Hace un rato iban revoloteando por ahí —señalaba con su dedo índice en dirección hacia donde entrenó. Pero el tendero negó haciendo un gesto con la cabeza. — Si conoce a alguien que se le hayan escapa'o dígale que los he visto volar pa'cá. Yo seguiré buscando por las otras calles. ¡Pase un buen día! —el hombre se quedó con el mensaje a pesar de no conocer a nadie que perdiese sus patos y se despidió del joven campesino, mientras éste se alejaba poco a poco rumbo a la calle paralela.

En la segunda calle que visitó todo parecía en calma, como en la antrior. Algo no estaba bien, los había visto dirigirse a la zona comercial, era imposible que desapareciesen así como así. Siguió buscando y preguntando a cualquiera que anduviera por la calle, en algún sitio tenían que estar. El dueño tampoco aparecía por allí, pero tampoco tendría el porque, podría no haberse enterado de la fuga todavía. Al cabo de un tiempo paró a tomar un pequeño descanso, el esfuerzo de buscar después del entrenamiento le abrió el apetito y el estómago empezó a hacer algún que otro sonido, aunque inapreciable para los demás por el parloteo entre las personas. Así pues, volvió a la calle de antes, al señor que vendía fruta. Le compró dos manzanas y le preguntó si habían noticias nuevas sobre el tema de los patos, pero nada de nada. Dada la circunstancia, se retiró del puesto y la muchedumbre aun lugar más tranquilo donde poder comer y pensar. Las manzanas estaban deliciosas, algo dulzona para el gusto del joven, pero fueron suficiente para reponer sus energías. Mientras comía llegó a la conclusión que podrían estar buscando comida o escondiéndose, al ser pequeños podrían pasar desapercibidos entre la gente. Sin pensarlo más, salió en busca de alguna pista, de plumas por el suelo en concreto.

En la primera calle que estuvo no encontró nada, pero en la segunda había un pequeño rasto de plumas que lo llevaron a un callejón sin salida. Allí estaban, bien escondidos, un par de ellos. No quiso acercarse por si volvían a escapar, necesitaba un plan para atraparlos sin asustarlos, una trampa. Recordó a una pescadera a la que solía comprarle el pescado cuando le decían que fuera a comprar, le pillaba cerca, tan sólo estaba a dos puestos de distancia. —¡Buenos días moza! Necesito un pez que pueda ser comí'o por un pato. No sé si te habrá llega'o la noticia pero... —el sonido de unas armaduras interrumpiron al joven, era la marcha acelerada de unos soldados. Iban por la calle que cruzaba las dos por las que estaba buscando, gritando a alguien que se detuviera. — Estos ladrones sinvergüenzas nunca aprenderán... ¡Oh, perdona! El pez, por favor, antes de que se vayan los patos. Sí, la noticia es que unos patos se han da'o a la fuga de algún la'o. He avisa'o a la gente que vayan esparciendo el rumor a ver si llega a oídos del amo. —La chica ya estaba al tanto sobre el tema de los patos y no le pidió dinero a cambio por el pez, pues sabía que iba a ayudar. También le prestó una caja de madera lo suficientemente grande para atrapar a las dichosas aves. Donnel le agradeció y tras despedirse amablemente, se fue corriendo al callejon, donde todavía residían aquellas criaturas.

El plan era simple, sólo tenía que dejar la tapa de la caja a la vista y situar allí el pez como cebo, cuando estuviesen encima de la tapa vendría la parte difícil. Puso en práctica lo ideado, tardaron un poco en darse cuenta, pero poco a poco empezaron a acercarse hasta ponerse sobre la tapa y picotear al pez. En ese momento, Donnel empezó a acercarse sigilosamente, intentando que no se percataran de su presencia, con la caja en sus manos. Cuando creyó que era su oportunidad, hizo un movimiento rápido bajando la caja, atrapando con éxito al par de patos. —¡¡Yeeeha!! ¡Lo conseguí! —celebraba con alegría y euforia.
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Re: [Campaña de liberación] ¡Hoy te toca pagar el pato! [Chrom, Lissa, Donnel]

Mensaje por Chrom el Sáb Abr 21, 2018 7:10 am

Ni siquiera era capaz el estridente sonido de unas risas que tan bien conocía. La persecución tenía un único objetivo: alcanzar a ese pequeño pato que tantos estragos estaba causando en el palacio. Después de un giro brusco, con el que tuvo que apoyar las manos sobre la pared para poder frenar y no chocarse de lleno contra esta última, viró la cabeza para encontrarse con una escena cuanto menos cómica. Como si algún tipo de magia extraña recubriera el conjunto de la sala, un efecto ralentizador le permitió contemplar, con todo lujo de detalles, cómo el animalito golpeaba desesperado el rostro de su hermana menor, después de escapar de las garras de uno de los soldados más hábiles de la habitación. Sus risas, antes animadas y jocosas, habían dado paso a un rostro de consternación, disgusto e incluso repugnancia. Además, como si pareciera algún pastel estrafalario, estaba recubierta de plumas de distintos tamaños y colores junto con parte del barro de las patas del ave. Esta vez fue él quien se vio obligado a contener una sonora carcajada, porque el problema seguía siendo aún mayor ¡aún tenía la misiva en su poder!

Una parte de su comúnmente sosiego se esfumó a la par que el pato se escurría de entre los brazos y piernas de los soldados con destino a la libertad –¡¡Lissa, necesito que me ayudes!! –No había tiempo que perder, así que gritaba mientras seguía la sombra del animal alado corriendo –¡Entró volando por la ventana de mi despacho y lleva consigo una carta importante! ¡Me la ha robado, es un delincuente! –Todavía se mantenía incrédulo ante la posibilidad, incluso sentía una pizca de embarazo por tener que explicar tal situación. Porque era un pato. Un animalito con patas pequeñas y plumas, pero con una excelente capacidad voladora y matrícula de honor en cuanto a causar problemas se refiere.

Dándose un par de segundos para recuperar el aliento, señaló el rumbo que el ave había tomado ahora que se había escapado de las paredes del castillo –No pienso parar hasta encontrarlo, iré tras él –Aseguró, asintiendo con la cabeza. Su hermana podía seguirle si quería, porque le había pedido ayuda, o también podía ponerse a buscar por su cuenta, aunque seguramente sería mucho más difícil trabajando separados en vez de juntos. La importancia del buen trabajo en equipo.

Una vez en las aglomeradas calles de Ylisstol, la situación se volvía mucho más compleja. No solamente se encontraba llena de gente, tanto viandantes como comerciantes, cuya mañana transcurría como cualquier otra, sino que además en muchos casos las mercancías también eran otros animales, por lo que necesitaba ser especialmente cauteloso y no precipitarse sobre los animales de otra persona. Por caprichos del destino, se había fijado en que el pato que buscaban tenía una mancha negra bastante característica en el ala derecha. Era la pista más importante.

Después de caminar sin querer llamar demasiado la atención por unas calles secundarias, logró observar una sombra blanquecina girando en una esquina, apresurada –¡Ahí está! –Volvió a correr, pero el incansable animal no parecía darse por vencido, incluso estaba extendiendo sus alas, preparado para alzarse en vuelo –¡No, no, no! –Si se alejaba demasiado o era incapaz de seguirle la pista, habría perdido la carta para siempre. Pero por mucho que esos fuesen sus deseos, la naturaleza siempre tenía otro pensamiento. Pasando cerca de unos puntos, entre otros supuso que una pescadería por el fuerte olor a productos marinos, siguió corriendo hasta alejarse del bullicioso centro, acercándose más y más a los lindes de la gran ciudad con los bosques colindantes –¡Por favor vuelve, pato, no pretendo hacerte daño! –Porque pese a todo, pese a las carreras, los tropiezos, el haber llamado la atención de todos los lugares por los que había pasado, ¿qué culpa tenía el pobre animal de haber atravesado su ventana?
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Re: [Campaña de liberación] ¡Hoy te toca pagar el pato! [Chrom, Lissa, Donnel]

Mensaje por Lissa el Mar Abr 24, 2018 3:31 pm

Luego de frotarse las manos contra su ahora destrozado vestido, estás recuperaron, hasta un cierto punto, su color piel habitual permitiéndose de esta manera limpiarse un poco su cara para así tener una mejor vista mientras decía perpleja – ¿Ayuda? – Siguió con la mirada a su ajetreado hermano quien continuó de largo sin siquiera detenerse persiguiendo al causante de su desgracia. Abrió los ojos grandes como platos y soltó al no creer sus oídos – ¡¿Cómo?! – ¿Qué entró por la ventana? ¿Robó? ¡¿Delincuente?! ¿Su hermano estaba consciente de que se trataba de un pato?

Un par de soldados que se apiadaron de su mala suerte terminaron ayudándola a levantarse entretanto Lissa no sabía si reírse o sorprenderse. Al verse en pie y recuperada del ataque, la rubia agradeció a los guardias que le brindaron una mano, para de inmediato lanzarse a correr detrás de Chrom. No tardó mucho en llegar a la altura de este último y pudo escuchar claramente su afirmación la cual contestó – ¡Yo te acompaño, Chrom! ¡Además, ese pato ha buscado la guerra conmigo y no pienso perder! ¡Jum! – Exclamó cerrando sus puños delante de su pecho y tomando un aire decidido para al segundo salir disparada hacia la dirección que había señalado anteriormente Chrom.

Cuando menos Lissa se lo esperaba, ya habían atravesado media ciudad detrás de los rastros de lo que resultó ser el ave más ágil de mundo. Este parecía desaparecer fácilmente del campo de visión de sus rastreadores si, por desgracia, estos cometían el grave error de quitarle los ojos de encima durante un momento. ¡Pato ninja! Ese sería su sobrenombre. – ¡Patito! ¡Espera! ¡Prometo que no haremos contigo estofado! – Chilló una muy cansada Lissa después de localizar nuevamente al sigiloso animal emplumado. A decir verdad, la idea del estofado ya le sonaba tentadora, tanto correr en círculos ya le estaba dando hambre, como también acababa con su paciencia y… sus piernas.

Las enormes puertas que anunciaban la entrada de la ciudad pronto fueron dejadas atrás, más el pato ninja no mostraba signos de querer detenerse – No… puedo… más… – Balbuceó con cierta dificultad la rubia debido a su respiración agitada entretanto disminuía el ritmo. Se detuvo durante un instante colocando sus manos sobre sus rodillas e inclinándose levemente mientras intentaba recobrar su aliento después de tal tortuoso recorrido. La joven princesa necesitaba con urgencia un descanso de lo contrario posiblemente se hubiese desmayado. Lo cual no era muy útil. Todo el escuadrón “Pato ninja te atraparemos" prosiguió la desesperada persecución hacia el bosque que se encontraba a las cercanías de Ylisstol. Y de paso, dejándola atrás. – ¡Por los dioses! ¡Me van a dejar detrás! – Tomó un gran bocanada de aire para a continuación erguirse levemente y precipitarse hacia la espesura donde se dirigían sus camaradas. Sin embargo, al introducirse entre los arbustos no percibió ni al dichoso pato ninja, ni su hermano y compañía. – ¡Genial! – Refunfuñó la ojiazulada con una evidente ironía cargada en aquella simple palabra para que sólo el canto de los pájaros le respondiera.
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Re: [Campaña de liberación] ¡Hoy te toca pagar el pato! [Chrom, Lissa, Donnel]

Mensaje por Donnel el Lun Mayo 21, 2018 8:22 pm

Tras conseguir su propósito de atrapar las aves, llevó la caja con los animales a la pescadería con mucho cuidado para que no se escaparan y armaran otro escándalo. —Te los encargo, voy a bacinear que ha pasa'o en la otra calle —dijo mientras se volvía a despedir de la pescadera. Aunque no era un asunto suyo, sentía la necesidad de saber que había pasado o si podía ayudar a ello. Tarde o temprano iba a ser su deber cuidar de los demás, si una oportunidad se le presentase antes no la iba a dejar pasar. Empezó por preguntar a la gente de la zona para conocer los detalles y por lo visto era uno de los patos que se había escapado el que estaba liándola de esa forma. Al parecer llevaba algo importante para el príncipe y éste salió corriendo tras él para atraparlo junto a sus soldados, de ahí el sonido de las armaduras.

Como aún tenía energías suficientes, salió corriendo en busca del pato también y a pesar de que ya se había alejado bastante, pensaba que era capaz de alcanzarlo. Llegó hasta el exterior de Ylisstol con prisa, intentando sortear a las personas que dificultaban su camino sin provocar accidentes. Desde las afueras se podía ver a una chica de cabello dorado, recogido en dos coletas que se movían grácilmente a medida que iba adentrándose en el bosque. —¡Zagala, entrar ahí no es buena idea! —intentó apercibir a la joven para que no entrara al bosque, pero estaba demasiado alejada como para escuchar el aviso. El pato estaba siendo perseguido por varios soldados, no deberían tener problemas para capturarlo, pero los animales salvajes eran peligrosos y podrían herir a una chica indefensa. Al ver que entró, no tuvo otro remedio que acelerar su velocidad para ir detrás de la señorita, la cual se había vuelto su prioridad.

Tardó poco en estar a la altura del bosque, pero se detuvo por un tiempo para recuperar el aliento. Cuando sintió que estaba suficientemente descansado, traspasó la masa verde que tenía delante de él. Pensándolo bien, tampoco iba a ser de mucha ayuda. No llevaba ningún arma para atacar o defenderse. De todas formas no pensó mucho en ello, en vez de ello se puso a buscar marcas en el suelo para llegar a su objetivo.

Encontró un rastro de huellas fresco, el cual decidió seguir caminando a un ritmo normal. Eran apreciables dos huellas diferentes, unas más pequeñas y otras más grandes, pero eso era extraño. Donnel no vio a nadie entrar a parte de la chica. Por un momento se le pasó por la cabeza saludar fuerte por si alguien le escuchaba, aunque no lo hizo porque de la misma forma se podrían acercar lobos, osos o cualquier otro animal peligroso.

Después de seguir las pisadas la encontró. Desgraciadamente, un hombre iba sigilosamente detrás de ella empuñando una espada. Le bastó un segundo para saber que tenía intenciones hostiles y arrancar a correr contra él. —¡Cuida'o! —advirtió con un grito que sorprendió al hombre que estaba a punto de atacar. No tuvo tiempo para reaccionar, cuando lo quiso hacer, el campesino ya se había lanzado como una fiera con el hombro por delante. Derribó al atacante tras golpearlo en la espalda, luego perdió un poco el equilibrio debido al placaje. Acto seguido se dio cuenta que no era un hombre normal—. ¡E-e-emergí'o! —titubeó al ver los ojos rojos de aquel ser—. ¡Ámonos de aquí! —le dijo a la chica mientras la tomaba de la mano para emprender nuevamente la carrera—. M-me llamo Donni... Donnel —rectificó el error causado por ver como se levantaba el emergido y empezaba a perseguirlos—. Te he visto entrar al bosque to'a sola y he vení'o corriendo pa' decirte que era un sitio mu' chungo. ¡Pero no imaginaba ésto! —contaba mientras huían a toda prisa de aquel ser.

Con los nervios y la impaciencia del joven, en vez de salir, se había adentrado en el frondoso bosque, donde los arbustos entorpecían su escape. Estuvo corriendo sin prestar atención a nada, con el objetivo de dejar atrás al emergido o de perderlo de vista. En un momento de descuido, vigilando a que distancia estaba de su enemigo, tropezó con un soldado, llevándoselo por delante y terminando ambos en el suelo. Antes de caer, soltó la mano de la chica para que no cayera junto a ellos, pero el emergido seguía acercándose cada vez más.
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Re: [Campaña de liberación] ¡Hoy te toca pagar el pato! [Chrom, Lissa, Donnel]

Mensaje por Chrom el Jue Jun 07, 2018 9:20 am

Cuando había implorado a los cielos por terminar rápido su trabajo y así ser capaz de salir al exterior, a patrullar, a observar el estado de la ciudad con sus propios ojos no esperaba recibir semejante respuesta. No obstante, algo era completamente cierto: se encontraban corriendo por las calles de la ajetreada capital detrás de un animal con plumas. Había sido capaz de observar de reojo algunas calles adyacentes, como la del mercado. No parecía existir mayor problemática que el regateo de los precios, propio en los puestos callejeros. No había mayor peligro que el que ellos mismos estaban creando, pues varios soldados corriendo como si no hubiera mañana llamaban la atención y, en muchas ocasiones, no significaba nada bueno. Se maldijo a sí mismo por lo bajo, chasqueando la lengua. No pretendía perturbar la calma que reinaba sobre Ylisstol, ahora que los emergidos eran agua pasada, pero se trataba de una situación excepcional. Si la carta era tan importante, podría poner en aprieto la relación con algún territorio, la supervisión de las regiones del reino o cualquier otro aspecto importante.

La risa que en un primer momento le había provocado el ataque del ave a su hermana había ya desaparecido por completo –¡De acuerdo Lissa, en ese caso tenemos que dar lo mejor de nosotros, lo capturaremos y daremos ejemplo a los demás de cómo se hace! –Durante sus viajes fuera, lejos de las comodidades que las posadas otorgaban, su grupo y él mismo se habían enfrentado a animales salvajes mucho más peligrosos, como por ejemplo los osos. Un pato, a pesar de ser ágil y pequeño, no tendría que suponer un problema demasiado grande. Sin embargo, su capacidad para volar sí podía dificultar un poco el asunto –Por Naga, me cuesta creer que esto esté sucediendo… –Admitió por lo bajo, mientras no dejaba de correr ni un momento. Parecía como una broma de la diosa, una de mal gusto, ¿qué propósito podía tener el correr detrás de un animal?

Ni siquiera los gritos de su hermana y los esfuerzos de sus hombres sirvieron para capturarlo antes de que atravesase las grandes puertas que indicaban el final de la ciudad. Si se adentraba en el bosque podía darlo prácticamente por perdido, así como las opciones de recuperar la misiva –No, no, no, no debe estar lejos, ¡no te alejes demasiado, ¿de acuerdo?! –Siguió hacia delante, sin observar realmente si la menor, de dorados cabellos, se encontraba siguiéndole los pasos. Su concentración estaba puesta en la búsqueda del animal única y exclusivamente.

Tras varios minutos más de carrera, sus hombres regresaron con una negativa. No había rastro del pato, tampoco de la carta. Y Lissa tampoco se encontraba junto a ellos, como había esperado en un momento. No se había percatado de la falta de quejas de la menor, de sus rabietas y regaños hacia el ave que tendría que estar procurando en ese preciso instante, por lo que abrió los ojos y giró sobre sí mismo –No debe estar muy lejos, regresemos sobre nuestros pasos, yo peinaré la zona oeste, maldita sea –Mordiéndose el labio, se apresuró hacia la dirección comentada. El bosque en sí mismo no entrañaba demasiados peligros y estaba cerca de la capital; era bastante sencillo regresar hasta las puertas principales a salvo, pero sentía la imperiosa necesidad de encontrar a la menor cuanto antes, ya que se suponía que era su responsabilidad –¡Lissa, ¿dónde estás…?! –Los animales con plumas eran los vasallos de Grima, sin duda alguna.
Afiliación :
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Príncipe de Ylisse

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Elixir [1]
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Re: [Campaña de liberación] ¡Hoy te toca pagar el pato! [Chrom, Lissa, Donnel]

Mensaje por Lissa el Lun Jun 11, 2018 1:56 pm

Lissa no estaba para nada segura de que camino tomar. ¿Qué hacía? ¿Regresaba sobre sus pasos hasta la ciudad? Se rascó la mejilla y detuvo su avance mientras miraba a unos arbustos. Súbitamente, un sobresalto se apoderó de su menudo cuerpo provocando que se pusiera tiesa como un palo para quedar totalmente inmóvil. ¡Creyó haber oído algo! Enfocó su mirada azulada sobre aquel arbusto donde el sonido cada vez se hacía más intenso. Cada chasquido sugería una proximidad aun mayor. Los latidos de su corazón resonaban como tambores dentro de su pecho expectante a lo que de allí saldría. ¡Oh dioses! ¡Ya estaba ahí! Era… ¿una ardilla masticando nueces? La pequeña criaturita se paró delante de ella pareciendo luchar por mantener dentro de su boca un gran número de nueces. Lissa puso los ojos en blanco sintiéndose más que estúpida. ¿Cómo temerle a tan adorable animalito? – Oh~ ¡Que tierno! – Se inclinó un poco extendiendo la mano con la intención de acariciar al roedor. Sin embargo, este último soltó una especie de chillido para de inmediato salir disparado hacia la dirección contraria. ¿Qué pasó? ¡Parecía espantado! Ella no era aterradora ni nada por el estilo. Hizo un puchero algo decepcionada mientras miraba a la dirección donde desapareció la ardillita.

De repente, un grito de advertencia resonó a sus espadas y, por simple reflejo, se volteó hacia donde provenía aquella voz desconocida. La rubia se arrepintió al instante. Una expresión de terror se pintó sobre su rostro al ver a un corpulento hombre alzando una espada hacia ella. ¡Creo que era evidente que su propósito no era desearle los buenos días! Mas la acción abominable que iba a cometer aquella persona fue detenida por un joven que se lanzó sobre este, dificultándole las maniobras y causando la caída de su atacante.

Lissa abrió sus ojos grandes como platos al escuchar la palabra fatídica. Esa palabra que los habitantes de todo el continente temían : Emergido. – ¡¿U-un emergido?! – Soltó en pánico. ¡Por Naga! ¡Habían logrado traspasar la frontera! Repentinamente, sintió como tomaban de su mano obligándola a correr como si su vida dependiese de ello. ¡Pero es que su vida dependía de ello! ¡Literalmente! – G-gracias por salvarme, Donny. Soy Lissa. – Agradeció como bien pudo en la tortuosa carrera que llevaban. –  ¡Mejor ni intento imaginar que habría sido de mí si tú no hubieses estado allí! – Dijo a la vez que trataba grueso. – ¡Emergidos! ¡No contaba con la presencia de esos monstruos raros acá! ¡Dioses! ¡Tenemos que encontrar a mi hermano!

Los arboles desfilaban con rapidez a su alrededor entretanto ellos se precipitaban hacia un destino incierto. – Cuida... – Fue lo que llegó a balbucear en el instante donde el muchacho chocó con algo… ¿o alguien? Extendió la mano de manera automática pero este último la soltó dejando a Lissa en esa posición durante unos segundos. – ¡Donny! – Exclamó con el corazón en la boca. Se apresuró a ayudarlo a levantarse para luego percatarse de la identidad de aquel soldado sobre el suelo. – ¡Chrom! – Pronunciar el nombre de su hermano mayor le procuró un breve sentimiento de alivio. No obstante, aquello no duró mucho. – ¡GRRRRRR! – El emergido que los había seguido craqueó su cuello de un golpe y con movimientos casi metálicos, se dispuso a matar la distancia que aún los separaba pero está vez… ¡ya no estaba solo! – ¡Chrom! ¡Emergidos! – Vociferó. – ¡Donny! ¡Ayúdame a levantarlo, por favor! ¡Hay que salir de aquí! – Eran demasiados para lo que ellos podían manejar. Tenían que dar con los otros soldados… ¡y rápido!
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Cleric

Cargo :
Princesa de Ylisse

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Báculo de Heal [2]
Vulnerary [3]
Llave maestra [1]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
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