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Bajo alas negras [Priv. June]

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Bajo alas negras [Priv. June]

Mensaje por Zephiel el Sáb Dic 09, 2017 9:16 pm

Esa joven... esa laguz. Nunca su imagen le habría dado el indicio de su raza, no hasta que pudo ver sus particulares rasgos antes ocultos, y junto con ello su transformación. Era la primera vez que Zephiel presenciaba a un dragón rojo de Tellius, aquellos cuyas formas humanas no eran forzadas, sino eran parte natural de sus seres. Aunque fueran dragones, los creía inferiores a aquellos que habían habitado alguna vez Elibe, no porque no pertenecieran a su mismo continente, sino por pensar que eran mucho más humanos, y por ende, vulnerables a la corrupción que también aquejaba a sus iguales. Aún debía comprobarlo, de todas formas, porque no era más que una suposición ignorante. Sin embargo, ¿Era ese el momento para hacerlo? La joven yacía debilitada en la tierra, incapaz de huir, porque estaba seguro deque si hubiera podido, lo habría hecho. De pie sobre la misma tierra, la observó con una expresión acomplejada, sin saber cuál sería su siguiente acción. Verdaderamente estaba en blanco, incapaz de imaginar qué podría suceder si la auxiliaba o la abandonaba. Estaban cerca de la base, por lo que parte de ese territorio estaba controlado de emergidos y no correría peligro. Pero aún así, pesaba en él la idea de perder su existencia para siempre, nunca jamás pudiendo encontrarse con ella. Decidió finalmente, sin prisa y con voz tranquila.

- Llévenla dentro. Que descanse cuanto necesite. -miró a sus soldados, que esperaban pacientes sus órdenes, intrigados por el futuro de la chica. Zephiel les apuntó con un dedo, y acto seguido se acercó a su wyvern- Una vez pueda caminar, háganme saber. -y montó, y elevó en los aires con los aleteos de la bestia, marchando a las barracas que  arriba en la montaña se encontraban. Aunque su mente estuviera ocupada con dicho problema, no olvidaba para qué había salido a explorar las llanuras: encontrar una ruta para así emprender su viaje a Nohr en los próximos días. Ahora que la tenía debía registrarla e informar a sus subordinados de ella, para que supieran de su rastro si sucedía algún problema durante su ida y regreso. Pero no podría negar su impaciencia pro conocer el estado de la laguz, y lo que podría decirle una vez se encontraran cara a cara.

Los soldados que acompañaban a Zephiel y que ahora se veían solos se acercaron a la chica y la sostuvieron cada uno de un brazo, para llevarla firmemente aún si se resistía, a lomos de los wyvern. El camino se les hizo largo porque decidieron no volar, ya que podía ser que aquello dañara la condición de la joven. Hacían o´dos sordos a todo lo que pudiera decir, pero aún así no podían dejar de verla, curiosos por su raza, intrigados por su aire extranjero. Con Tellius, Bern no tenía ningún lazo fijo, por lo que el mero hecho de que perteneciera a ese continente era una novedad. Así llegaron, por suerte sin llamar demasiado la atención, ya que todos estaban ocupados con sus propios problemas. Volvieron a bajar a la joven, en dirección a una habitación que estaba poco concurrida, donde descansaban tan solo unos cuantos heridos de cuerpo, inmóviles aunque quejándose a ratos, esperando sanarse por algún bastón, deseando no tener que sufrir la manera natural de recuperarse. A la desconocida la dejaron en su propia esquina, cerca de una ventana muy alta a la que no se podía acceder fácilmente. Allí solo había una manta para sentarse, y junto a ella una pequeña fuente con agua.

- Aquí te quedas. -dijo no, el que había sido más amable con ella. Como siempre, los soldados de Bern eran rudos por costumbre.- Una curandera te atenderá en un rato. -y así se marcharon, dejándola a sus anchas en ese sitio.
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Re: Bajo alas negras [Priv. June]

Mensaje por June el Jue Ene 18, 2018 2:23 pm

Estaba cansada, había viajado unas buenas horas seguidas, y no sólo eso si no que había sido atacada y forzada a transformarme hasta encontrarme en ese lugar, tirada sobre la tierra, perdiendo el control sobre mi consciencia poco a poco. Lo único que quería era largarme de allí y mi cuerpo no respondía, siendo inevitable que aquellos humanos se me acercaran.
Sin escuchar bien qué era lo que decía el general antes de irse con los wyverns, sólo sentía mi pecho subir y bajar por la respiración en aquel clima que, aunque no llegaba a ser tan helado como los valles de Ilia, seguía siendo algo frío para mi gusto.
Fue entonces que sentí sus agarres sobre cada uno de mis brazos, llevándome hacia algún lado.

- N- no... -musité, con una voz debilitada. Mas mucho tiempo no pasó hasta que al sentir la calidez del lomo de lo que era seguramente uno de aquellos wyvern, caí completamente desmayada durante todo el camino, un tramo corto.

No desperté hasta rato después, que comencé a sentirme algo mejor. Al abrir los ojos me asusté al encontrarme en un lugar que desconocía, una habitación cerrada y pequeña. Ahora que me fijaba, habían más personas allí, me medio levanté, asustada, para comprobar que eran heridos que ni caso me daban.

- ¿Uh?... -Miré a mi alrededor para encontrarme con una manta y agua, y que mis heridas ya habían sido atendidas. Abrí los ojos, confusa. ¿Dónde estaba? ¿A dónde me habían llevado? Se habían llevado también al joven wyvern, eso me había dejado más tranquila, pero...

- !!! -Me aparté la manta toqueteando mi cuerpo, rebuscando entre mis pertenencias, que por suerte, seguían conmigo. Qué extraño.

Pero algo seguía incomodándome... y entonces me di cuenta. Oh no, no... ¿Cómo había empezado mi vida como esclava? ¿Habría sido así? Cada vez que intentaba recordar algo me dolía la cabeza. Y pese a que no tuviera ninguna clase de cadenas encima, había cometido el error de dejarme atrapar por humanos. Estaba allí encerrada, junto a esos otros, sin poder hacer mucho más. La ventana más cercana aún estaba demasiado alta y aunque mi forma dragón no era especialmente grande, no daba espacio para cambiar mi forma y llegar hasta ella y huír.

¿Eso era el fin? ¿Otra vez tendría que cargar con aquella vida? Sabía que el haberme metido en los asuntos de los beorcs me iba a traer problemas y aún así... Pensaba que aquellas tierras no iban a causarmelos, después de haber vivido años en Ilia o incluso después de haber pasado por el salvaje pero tranquilo Sacae... Debí de haber tomado otra ruta si quería llegar hasta Sindhu. Aunque empezaba a arrepentirme de ello, ya que no hacía más que tener malas experiencias con beorcs, aunque estos allí fuesen supuestamente "amistosos".

Suspiré y saqué mi pequeña libreta, para apuntar todo aquello que debía de evitar la próxima vez, si es que había una.
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Re: Bajo alas negras [Priv. June]

Mensaje por Zephiel el Jue Feb 01, 2018 1:08 pm

El eco metálico de múltiples pasos que, al unísono, se aproximaban, anunciaban la llegada de dos uniformados de Bern, los cuales dialogaban a solas como si el mundo les perteneciera. Una de esas voces era alta y enérgica, la más estruendosa entre ambas.

 -  Hombre, fue la cosa más aterrorizante que he visto en mi vida. Era, ¡Su boca era así!

En cambio, la segunda respondía con un tono grave y silencioso, aunque igual de interesado en el tema de conversación.

 -  No, no creo. No pudo ser tan grande como para tragarte de un bocado.

 - Yo estuve allí y es verdad. Y mira que tan peque- silencio inmediato. No cabía duda de que habían estado conversando sobre la mujer que habían encontrado ese mismo día, deteniéndose una vez descubrieron que ya había abierto los ojos. Compartieron miradas, las cuales escondían tras de sí indecisión y sorpresa, más que nada de quien parecía conocerla. La había auxiliado en el pasado, también la había traído hasta allí, y probablemente entonces temía haberla ofendido con su sola presencia. En la oscuridad de aquella habitación se agachó a su altura y le susurró con calma.

- ¿Ya estás mejor, no? ¿No irás a ...transformarte ahora, verdad? -rió brevemente, aunque con obvia incomodidad. Quien lo acompañaba lo miró reprobatoriamente, pues no todo mundo sabía la naturaleza de la joven, y por lo mimo podía darles problemas si insinuaba ese tipo de cosas. Finalmente quien hablaba suspiró pesadamente, para después sujetar a la joven del brazo y levantarla junto con él.- Ven. Lo siento, el rey quiere verte de nuevo. Seguramente te dirá qué tienes que hacer ahora qué estás aquí... -y de esa forma la sacó de la habitación y comenzó a llevarla por los pasillos. Habían muchas barracas que utilizaban para escapar de la mira de los emergidos, y aquella en especial era una muy cerrada, muy fortificada y aislada del exterior, la más segura de todas. Tan solo las antorchas iluminaban a lo largo del camino, dos juntas como pequeños ojos vigilantes cada tantos metros. Sin haber pasado mucho tiempo, llegaron por fin a su destino: una puerta pesada y grande la cual sin dilación tocó el soldado con sus dos primeros nudillos, una sola vez.

- Entren. -se oyó por detrás. Sin duda era la voz del rey, grave y calmada, aunque había tardado un poco en responder. Sin darse la oportunidad de cuestionarlo, los dos hombres se ayudaron para arrastrar la puerta, la que dentro descubría una habitación aún menos iluminada que los pasillos. No eran más que cuatro paredes que encerraban un espacio pequeño, donde había algo similar a una cama, aunque oculto en las sombras, y aparte de eso una mesa a un costado, que era el lugar donde el rey se encontraba. Estaba desprovisto de capa, corona y guantes, aunque era inconfundible. Sobre la misma mesa descansaba su espada, la cual con sus propias manos afilaba con cuidado contra lo que parecía una piedra, una vez tras otra. El aroma del metal inundaba la sala.- Protejan la puerta. -ordeno el rey, deteniéndose. Dejaron a la joven ir y acercarse cuanto quisiera mientras ellos iban al lado contrario, a asegurarse de que nadie los interrumpiera.

Zephiel levanto el filo a su altura y lo observó brevemente contra la luz del fuego. Convencido, dejó el arma sobre la mesa y volteó la vista hacia la laguz. No lo mencionó, pero había acabado de trazar la ruta en su mapa con rapidez, sobre todo para poder permitirse aquella conversación. Pero le había llevado más tiempo del que había creído para que despertara, por lo que se había dado el tiempo para mantener su arma. Rompió el silencio con un detalle que hubiera parecido irrelevante para cualquier otro.- El wyvern que rescataste se encuentra ya en los establos. -ninguna expresión recorrió su rostro.- La única preocupación que debería quedarte es cómo salir de aquí.-una pausa.- No saldrás. No hasta que respondas de dónde provienes, y hacia dónde vas. Por qué nos defendiste a nosotros y a una bestia herida. Por qué no te transformas ahora e intentas escapar. -sus ojos eran severos, pero no su tono de voz. Parecía que hablaba con profundo cansancio, más sus ojos revelaban gran interés.
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Re: Bajo alas negras [Priv. June]

Mensaje por June el Lun Abr 02, 2018 12:33 am

Mientras apuntaba, oí unos pasos de dos hombres que hablaban, que entraron de afuera. Levanté el rostro cuando noté que su conversación, la cual decidí ignorar, se había detenido al entrar. ¿Por qué se habían callado? Entonces me fijé que uno de ellos era el que me había ayudado en las montañas. No sabía como reaccionar ya a él sin embargo, pues no comprendía si había tenido buenas o malas intenciones, después de todo lo que había pasado.
Al acercárseme no pude evitar bajar el rostro, nerviosa, ¿que querrían?

- U-uhm... -no sabía que responder a aquello. Supuse que si era su esclava ahora ellos serían los que me dijeran cuando transformarme o no, por lo que le lancé una mirada tímida y ligeramente confundida. No sólo por toda aquella situación si no porque no había pasado desapercibido su pregunta sobre mi estado.
Nada más cerrar mi libreta, el mismo joven agarró mi brazo para que me levantara, y no tuve mas que aceptar lo que decía. Excepto... un momento.

- Ehh... ¿Rey? ¿"d-d-de nuevo"? -¿acaso el rey de aquel lugar me había visto cuando aún estaba inconsciente? ¡Ni sabía que el mismísimo rey se encontraría bajo el mismo techo! Ni siquiera que estuviera vivo... aunque tampoco conocía mucho de aquellas tierras, al fin y al cabo.
Sí, seguramente todo el mundo dentro de aquel edificio ya sabía lo que yo era, por lo que no me quedaba otro remedio.

De camino, traté de distraerme viendo cómo eran aquellos pasillos por si... sucedía una oportunidad, no pude evitar sentir mucho mas miedo del que ya tenía. Viendo como eran los beorcs de ese lugar, temía que el propio monarca fuera aun peor...
Además, aunque hubiera llegado a vivir con familias nobles, jamás había aprendido, o al menos no lo recordaba, cómo debería de comportarme en aquella situación. Con el príncipe de Goldoa había sido todo muy distinto a lo que jamás habría esperado... pero el era un dragón, no un humano.

Entonces, la respuesta a mis preguntas llegó de una forma, si bien no tan sorprendente, sí que inesperada.
Al entrar en la recamara, no hizo falta que hubiera mas luz, a quien vi fue al intimidante general, su olor era inconfundible. Al apartarse los jóvenes, lo miré, dubitativa. No había que ser muy lista para unir las piezas.
Él era entonces... el Rey de Bern. Ahora tenia sentido aquello de que quería verme de nuevo. Aunque lo raro más bien, era haberme encontrado al propio fuera de su castillo, luchando en sus tierras, acompañado de apenas dos guardaespaldas.

Tragué saliva al ver el borde de su espada recién afilada. No podría ser que hubiera entendido mal la situación y él... me quisiera... ¿matar?... Ahora que lo pensaba, no podía recordar si lo habían llegado a intentar con anterioridad. Me dolía la cabeza solamente de tratar pensar en ello.

- ¡¡...!! -levanté la mirada y no pude evitar sonreír un poco, aliviada por aquella noticia, ¡el joven wyvern estaba bien!

Pero enseguida aquella sonrisa se borró al recordar, por sus palabras, el por qué estaba allí. Aun así, no entendía, entonces... ¿no era una esclava?

- Se-señ... -mi voz se trabó- Su m-majestad... -corregí, aunque con un leve tono dudoso por llamarlo así, tampoco sabia si ya era mi turno de hablar. Me agarré el brazo, encogiendo los hombros, decidí responder a todas sus preguntas por orden, no sin antes tomar un poco de aire.

- Y-yo... ya lo d-d-dije... V-vengo de Begnion, T-Tellius... pero hace m-mucho t-ti-tiempo que vivo en Ilia... y quería... bueno... visitar Sindhu... En Valentia.-bajé cada vez mas la voz, por falta de confianza. - ¿Los... defendí? Ah, porque... -mire hacia la puerta, sabiendo que ellos se habían quedado detrás de esta- me protegieron t-también. -mencioné algo avergonzada y volví a mirar al hombre rubio, ¿no era lo normal aquello?- Fi-finalmente, siento... empatía con los wyverns, por eso... no podía dejarlo solo. -decidí omitir la mención como "bestia".

Ahora, venia la pregunta realmente difícil, ¿por que no me transformaba? Cierto era. -No me... n-no me transformo... p-porque... Porque yo... -aunque ya no estaba cansada y por poder, podía hacerlo, total no era tan grande como para no caber dentro de aquellas barracas. El motivo de todas mis inseguridades, era que yo no era tan fuerte como los otros dragones que había conocido o ni eso, incluso que el resto de laguz... Pasé casi toda mi vida siendo una esclava, la mayoría de mis recuerdos se basaban en serlo. Además de débil y cobarde, apenas me había revelado contra alguien.

Solté un pequeño suspiro. - T-tengo miedo... -pausé brevemente- de los humanos. -aclaré, aunque para mí era bastante evidente, viendo que no había dejado de temblar desde que había entrado a aquel pequeño cuarto con él a solas.

Total, ¿qué es lo peor que podría suceder que no me hubiese pasado ya? Aún así, en aquel momento, estaba apartando la mirada, evitando sus ojos.
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Re: Bajo alas negras [Priv. June]

Mensaje por Zephiel el Lun Abr 30, 2018 8:34 pm

Quizás había visto y oído cosas similares de los dragones que, habiendo sido desplazados de su seguridad, se rendían, recluidos, resignados a la muerte, pero nunca había sido testigo de un temor tan real y palpable como el que le transmitía aquella criatura, la cual parecía a punto de derrumbarse sobre sus propias rodillas y atraparse contra un rincón en un intento de alejarse de su presencia. Increíble era para Zephiel, pues antes, cuando había visto su forma dragón revelarse a campo abierto, había sido él quien había sentido estremecer su cuerpo ante la visión de aquel ser enorme, de colores ardientes que se elevaba en los aires. Habían cambiado posiciones de forma brusca y violenta. Sin duda, el rey no creía merecer el terror de una laguz como aquella, de ninguno. Sin embargo, por aquella misma actitud mantenía sus gestos reducidos y lentos, confiando en que así ella pudiera ver que frente a su presencia ya no corría ningún peligro. Aún así, era notorio su disgusto, cuya razón sería imposible de adivinar para la dragón, pues era fácil confundir su semblante con molestia.

Sin embargo, una vez hubo ella terminado de explicarse, la postura del rey se relajó enormemente. Sí, su miedo era tan grande que, incluso si intentara por alguna razón y de alguna forma hacerle daño, ella no se resistiría en lo absoluto, y para comprobarlo tan solo necesitaba mirar sus ojos. Probablemente ni siquiera se acercaría a repetir en su piel cicatrices como aquella que había obtenido al subestimar a uno de sus iguales, las cuales aún yacían frescas en la memoria del monarca.

 - Ya veo.... -susurró, desviando su vista un segundo hacia la nada.- Tus razones para temer no son pocas. El trato de mis soldados no es adecuado para comunicarse con quienes pertenecen a tu raza. -Zephiel no era quien podría remediarlo, aunque desconocía en verdad lo que podría haberle sucedido, que no fuera obvio a la vista, mientras esperaba su llegaba.- Debes de haberte encontrado en muchos sitios similares a este, en todos tus años. -tiempo de sobra para haber sufrido cada desgracia posible que podría ofrecerle el mundo que conocía. Era obvio que debía sobrepasar su edad enormemente,  por lo que las razones de su angustia debían ser muchas, y muy justificadas por su longevidad. - Está bien. No tienes necesidad de hacerlo hasta que continúes tu camino a vuelo. A menos, claro, que hayas hecho todo tu trayecto a pie hasta mi reino, cosa que, aunque admirable, no sería sensata en absoluto.- Sindhu se encontraba a una distancia considerable de aquel asentamiento. Se preguntaba si sería posible para ella encontrar el camino tan solo siguiendo sus instintos, o si podría ayudarse incluso de la acción más simple, que era guiarse por un mapa.

-Tu nombre, dímelo -inquirió de pronto, para así tan pronto se lo hubiera dicho, continuar hablando.- Te preguntaré, ¿Has llegado a Bern a través de indicaciones pasajeras, o conoces el camino que has de seguir hasta Valentia de principio a fin? -apoyando ambos brazos en su espalda, Zephiel caminó un par de pasos de manera horizontal por la habitación, yendo un momento hacia la oscuridad.- El trayecto que tomabas, incluso en vuelo, está por completo negado a Bern, poseído, casi en su totalidad, por nuestros enemigos...- y después, volviendo hacia la luz del fuego.- Si hubieras continuado, no solo habría muerto aquel wyvern que deseabas proteger. Tus señales están equivocadas. -acabó por decir, su rostro frío como una piedra.- ¿Es cierto, entonces, que solo visitarás Valentia, aludiendo a un viaje pasajero? ¿O lo que buscas es refugio en su capital, con una urgencia que es capaz de llevarte por los caminos más desesperados? ...¿Es... un hecho de vida o muerte el llegar a tu destino?
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Re: Bajo alas negras [Priv. June]

Mensaje por June el Jue Jul 12, 2018 10:38 pm

El monarca estaba escuchando, con lo que parecía un rostro... ¿paciente? No solía ver eso en los humanos, seres que de un día para otro su existencia se esfumaba, seres que no tenían el tiempo suficiente para recapacitar sobre su influencia en los demás de su raza.

Negué inmediatamente con la cabeza. - N-no me han tratado mal... -musité, de nuevo con una mano rozándome el cuello por instinto. Aunque claro estaba que habían, desde un cierto punto de vista, y bajo sus propias órdenes... Pero aquellas minucias no se comparaban en lo más mínimo a lo que yo había pasado, por tanto no era para temerles a ellos, precisamente.

Sitios similares a ese... Bien no los recordaba exactamente, pero estaba claro que había sido apresada cientos de veces en lugares incluso peores. Pero si había algo que no creía haber vivido, era un detalle. - No de un rey, la verdad... -Jamás había conocido o estado siquiera cerca de la realeza beorc de Tellius, o al menos no estaba en mis recuerdos. Y supongo que algo tan relevante se hubiera grabado en mi mente.

- Si-siento no entrar en su concepto de sensato, su majestad, pues... -murmuré por lo bajo. Pero me vi interrumpida de pronto, haciendo que pegara un respingo- ¡J-Ju... June!

- Efectivamente, me he movido por... tierra, -no podía decir que fuera exactamente "a pie", ya que había viajado en carros la mayor parte del tiempo- desde Ilia. Y-ya que m-mi color es muy... -me contuve las ganas de soltar un adjetivo peor- llamativo, no quería que me vieran... transformada. -expliqué, nerviosa, jugueteando con mis dedos mientras miraba al suelo, y él no paraba de dar vueltas. - D-de... de hecho... a-aproveché desde que llegué a... Bern para... sobrevolar un poco... p-p-precisamente porque sabía que... -tragué saliva, con miedo a que mis palabras sobre el estado de su país le ofendieran- no me verían muchos ciudadanos allá fuera... ¡o...! o pensarían que sería un wyvern... -Y de todas formas la geografía tampoco daba para más. Era igual de cansado cruzar a pie aquellas montañas que volar largas distancias, y ningún mercader con su carro se atrevía a entrar.

Sabía que había sido una decisión estúpida, pero tampoco es que me tuviera en mucha autoestima igualmente. Era una dragona que no estaba acostumbrada a transformarme para volar libremente, eso apenas lo conocía de hacía poco, en el caso de cuando me defendía o de cuando me escapé del continente de Tellius. Me causaba no sólo inseguridad por mi aspecto, y me recordaba a que cuando lo hacía era para montar un show delante de los amos de turno...

"Habría muerto el wyvern, tus señales están equivocadas"... las lágrimas que contenía, empezaron a caer de mis párpados sin remedio. Tenía razón. Por mucho que quise protegerlo... me había visto en una encrucijada, y todo por no ser lo suficientemente valiente para luchar con aquellos emergidos por mi misma.

¿Viaje pasajero? ¿Refugio? - N-no lo se... Sólo... quiero... Comprobar cosas, t-tal vez... -era dificil, y su expresión e insistencia me incomodaba. ¿Vida o muerte? - N-no tengo nada que... perder... -Al menos, nada "mío", mientras viajara sola. - Ni tengo un... -lugar al que volver, ni en general... Pero las palabras nunca salieron.

Comencé a llorar más, la voz me temblaba y sonaba ahogada. - P-pero me... Uhhh... g-gus... gustaría... yo... -ciertamente no estaba acostumbrada a dar mis opiniones, mucho menos a pedir algo. La verdad era que, ahora que había tenido aquel "improvisto" y que me habían llevado a ese desconocido lugar, andaba completamente desorientada.

Sólo quería llegar, esperaba poder saber la respuesta a todas las preguntas allí. Algo en mi instinto me decía que tenía que huir en aquella dirección, que algo bueno me esperaría.
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Re: Bajo alas negras [Priv. June]

Mensaje por Zephiel el Mar Sep 04, 2018 12:13 am

Debía soportar luchar contra el pensamiento que, con una voz insistente, deseaba corregir la actitud de la criatura delante de sí, la cual creía del todo errónea. Zephiel entonces no deseaba ser juez ni verdugo de sus maneras y su pasado, pero era inevitable para él mantener la guardia en alto, preparar en su boca mil y un palabras que nunca acabaría por decir, pero estaban listas para servirle como arma y escudo. Sin duda esa clase de temor se le hacía incorregible, al menos a través de métodos que él conociera. Era hilarante, en cierta forma. Estaba seguro de que su mejor táctica era la de infundir temor. La ordenanza de un rey, por supuesto, la cual debía acompañarse de respeto y exaltación de su persona. Los humanos funcionaban distinto a un nivel inconsciente, y por eso mismo era infinitamente más fácil manipularlos, y al mismo tiempo, ser manipulado.

- June, no olvidaré. -repitió para hacerle saber que le mantendría en su memoria. Se sorprendió al oír que efectivamente ella había transitado a pie la mayor parte del trayecto. Al saberlo su movimiento por la sala se alentó, solo por el hecho de estar imaginando su travesía.- Sí... en lo único en que te hallabas equivocada era que, a falta de ciudadanos de Bern, el enemigo nos había reemplazado. -se mantuvo en la sombra al murmurar aquello, dándole la espalda. No le molestaba admitir el estado estratégico en que se encontraba tan ligeramente. No era desconocido en ese entonces que la situación de Bern era agravante, e incluso en el futuro las secuelas de este estado resurgirían de una forma u otra, pues era inevitable.

Zephiel inspiró profunda pero silenciosamente al oír su llanto, sin llegar nunca a exhalar. Le observó atentamente cuando por fin ella se armó de valor para responder. No desatendería ninguna de sus palabras, sin embargo, a fin de cuentas ella parecía incapaz de decirle nada. ¿Podría en verdad acabar de comunicarse con la dragón alguna vez? O al menos concretar un intercambio de palabras que tuviera sentido. Ambas cosas parecían entonces imposibles. Cerró sus ojos, dejando que el llanto ajeno pasara. De alguna forma parecía Zephiel acostumbrado a esa clase de escenario, a soportar en silencio en pos de una conversación, a una respuesta, una afirmación. Y la manera en que esperaba parecía ser la más impasible de todas, la más distante de la empatía ajena. No podía decirse que ignorara las lágrimas de la dragón, pues sabía que existían, pero tal era su forma de responder a ellas. Y tan solo cuando sintió que June detenía por fin su tristeza se permitió continuar su diálogo, por creer que por fin entonces sería escuchado y sus palabras le serían respondidas en forma acorde.

- June, te ofrezco escolta. -fue lo que finalmente dijo, acercándose un par de pasos.- Esto por haberte convertido en aliada de Bern, incluso si solo fue apenas por un momento. -el rostro de Zephiel tras su espera se hallaba calmado, cosa que parecía verdaderamente inusual.- Sin embargo, ninguno de mis jinetes puede permitirse abandonar Bern. Hacerlo sería un despropósito a mi causa. -continuó.- por lo que, una vez te aproximes a la frontera, dependerás exclusivamente de un mapa, el cual te cederé. -finalizó de hablar. Su silenció acentuó su espera por una afirmación. Volvió, de igual forma, a dirigirse a ella pasados uno segundos.- June, una vez decidas, te dejaré a tu voluntad. -Zephiel enalteció lo permisivo de sus palabras. Parecía ser que el rey tan solo deseaba conocer su decisión sobre todas sus afirmaciones. Incluso parecía que la ponía a prueba, ¿A qué, exactamente? Deseaba descubrirlo.
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