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[Campaña de conquista] Cazadores de tesoros [Privado Crowley]

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[Campaña de conquista] Cazadores de tesoros [Privado Crowley]

Mensaje por Ferid el Jue Dic 07, 2017 1:16 am

Tierras caídas solo significaban una cosa para el comerciante. ¡Oportunidades!
Grannvale había caído, no tenía grandes clientes allí, solo era una parada en los recorridos de sus barcos, vendía a particulares y muy de tanto en tanto tenía algún pedido de especias de las tabernas de la capital, pero su caída no había sido una gran pérdida. No tanto como sería una ganancia. Un territorio asolado por emergidos era un territorio demasiado peligroso para que comerciantes de ojo experto se adentrasen y los mercenarios no sabían diferenciar un cuadro que podía valer sus cientos de monedas de oro de un dibujo hecho con carbón en una camisa deshilachada. Lo único que podía llegar a conseguir eran joyas y armas de esa clase de gente y normalmente pedían precios exuberantes creyendo que por que algo fuese grande y pesado era valioso, pero muchas veces no eran más que falsificaciones que tras rasparlo con la punta de su cuchillo se veía el hierro debajo de una delgada capa de oro. Y un territorio religioso podía guardar muchos tesoros que sabía que muchas personas pagarían mucho por ellos, coleccionistas de todo el mundo le gustaba tener entre sus colecciones un “Libro de Naga” original de un templo, o la copa donde el santo inquisidor de la luz bebía su vino por las noches. Y claro estaba, el arte, si algo tenía que reconocer de los templos es que contrataban a los mejores pintores y los cuadros que sobrevivían podían ser restaurados y vendidos por mucho dinero, más aún si lograban bajar entero algún vitral de colores. Y siempre quedaba lo más extraño de encontrar: libros de magia de luz.

Ese tipo de cosas normalmente él las compraba a un alto precio cuando algún comerciante ambulante llegaba y no solo tenía que pasar largo tiempo negociando un precio si no que asegurándose que lo que le vendían fuese efectivamente lo que decían que era. Su margen de ganancia era poco pero podía traer a sus clientes objetos exclusivos que les hacía ganar su lealtad y de paso venderles los productos que normalmente comercializaba, por comodidad los nobles compraban a un mismo mercader todo y podía darse el lujo de inflar un poco algunos precios para compensar las pocas ganancias de otros lados.

Pero ahora tenía la facilidad para ser él mismo que fuese por esos tesoros, sin nadie de por medio la ganancia sería suya en su totalidad y antes siendo un mercader indefenso ahora... seguía siendo un mercader indefenso pero tenía a su hermano, un ex militar con un gran hacha que era capaz de bajar un árbol adulto en cuatro golpes, según tenía su récord. Los emergidos no serían un problema si tenía a tal hombre como guardaespaldas, y la cosa no podía si no que mejorar. Grannvale era un territorio vecino a Silesse, donde aún tenía su mansión antigua y podría perfectamente llevar allí su botín y acumularlo sin necesidad de ir hasta Mitgard o siquiera pisar un barco. Si se mantenía cerca de la frontera podrían hacer viajes en un día y en cuestión de un par de semanas ya podrían regresar con el barco lleno a puerto. A parte si llegaban a encontrarse con ciudadanos sobrevivientes podría conseguir algunas cosas interesantes a un precio muy bajo. Cuando el hambre y el frío comienzan a calar los huesos el oro no vale nada y por una bolsa de manzanas, media horma de queso o una manta tejida podía conseguir joyas familiares que habían pasado de generación en generación, libros exóticos o incluso alguna madre que prefería entregar a su hijo por algo de comida antes de morir ambos de hambre. Fuera cual fuera la situación que se enfrentasen, no tenían pierde.

Se habían acercado a un pueblo donde se veía algo de movimiento civil, según se les había informado varios kilómetros atrás, por esa zona había un refugio de sobrevivientes. Allí podrían descansar un poco y ver si podía hacer algún negocio antes de seguir por su camino hacia una de las ciudades que tenía marcada en el mapa. En esa ciudad pretendía encontrar la biblioteca, ver si tenía suerte y los emergidos no la habían quemado y tomar algunos libros. Pero estaban aún a medio dia de camino así que dejar que los caballos descansaran y bebieran agua era una buena idea, quedarse sin montura en esa tierra era lo mismo que la muerte. No podrían huir de los emergidos si llegaban a superarles en número y no había lugar donde el dinero pudiese comprar otro animal. De hecho en esa tierra el dinero no valía nada, el agua potable, abrigo y comida podía valer más que una bolsa llena de oro, por eso eran estos recursos los que más cargaba el peliblanco. Al acercarse por el camino miró a su hermano con una amplia sonrisa en su rostro, llevaba el cabello atado de tal manera que sujetaba sus orejas dentro y las cubría, a parte la capucha de su capa hacía otro tanto para ello y al hablar en presencia de alguien que no fuese su hermano cuidaba de no mostrar sus colmillos y cubrir su boca cuando reía, normalmente con su mano o con una bufanda - Estamos por llegar, ponte la capucha para cubrir tus orejas, no estamos en Mitgard y aquí está la escoria más grande de todas. Si ves hostilidad, no dudes en responder, aquí no hay leyes así que un par de humanos menos mejorarían el mundo y no habría consecuencia por ello. - se mantuvo cabalgando a su par.


FichaCronología#BrandedBitches



PREMIOS:




Me pongo este por que el trasero de Mika es mio, por ende su premio también.
Afiliación :
- MITGARD -

Clase :
Villager

Cargo :
Thane de Mitgard | Mercader

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Katana de bronce [3]
Gota de Veneno [2]
.
.

Support :
None.

Especialización :
-

Experiencia :

Gold :
912


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Re: [Campaña de conquista] Cazadores de tesoros [Privado Crowley]

Mensaje por Crowley el Vie Dic 08, 2017 5:50 pm

Habían sido varios días de viaje hasta llegar al territorio tomado por la plaga, mas el viejo herrero disfrutó cada uno de ellos. Tenía el placer de poder viajar junto a su hermano, acompañarlo en una aventura a tierras lejanas en búsqueda de “tesoros” y esto le llenaba de dicha en lo más hondo.
Desde que vivían bajo el mismo techo, notó que el mercader no salía tanto de su castillo como hubiera imaginado. La mayoría de sus tratos los cerraba a solas en su estudio pasando largas horas escribiendo carta tras carta hacia todas partes del mundo. Cuando debía salir por algún asunto importante, era apenas viajar hacia el puerto o un pequeño atracadero escondido del cual Crowley se suponía que no debía hablar. Esos trayectos eran en sí breves y no satisfacían la necesidad del mestizo de pasar tiempo con se pariente, no en la cantidad que él deseaba. Así que este viaje era una oportunidad ideal para pasar tiempo de caridad sin la presencia de esos niños a los que Ferid adoptaba que tan nervioso le ponían.

Hacía poco que habían entrado dentro de las fronteras de Grannvale, y la desesperación y miseria estaba plasmadas en cada centímetro que pisaban. Familias enteras huyendo desesperadas, cargando sus escasas posiciones a cuestas era algo de todos los días en esa provincia.
Su hermano era quien guiaba, como siempre. Desde un claro en el camino Crowley  dejaba avanzar a paso lento a su montura mientras el mercader marcaba el camino
Sus alforjas estaban especialmente cargadas de pesadas provisiones de agua y comida, por lo que el mercenario se aseguraba de mantener a los animales con muchos descansos. Esa noche los cepillaría y bañaría con agua caliente de ser necesario.

-Ah?-

Las palabras del peligris le tomaron pensando en caballos y cepillos, descolocándolo un tanto. Pero enseguida comprendió de que le hablaba, haciéndolo chasquear la lengua con desgano.

-Por Ashera, ya me había acostumbrado a andar la cabeza descubierta sin mayores problemas… Realmente la vida en tranquila en Mitgard me está volviendo como uno de esos generales retirados, los cuales sacan panza y pierden pelo.-

Se acomodó el cabello alrededor de las orejas para cubrirlas completamente. A diferencia de su hermano, su cabello era más greñudo y si lo colocaba en el punto correcto ocultaría su naturaleza sin llamar la atención.

-Mmm? Entiendo. Tú no te preocupes, puedo manejar a un par de brabucones sin mucho problema, más si el hambre es tan grande por aquí. Pero… por tus palabras creo escuchar casi como si quisieras que me violentara de más con un humano…mm? jejeje–

Comentó con tono alegre con una tonta sonrisa en los labios, todavía descuidado con respecto a sus colmillos y dejando que uno se asomara por debajo.
Esta nueva actitud del mercader hacia los humanos le resultaba extrañamente divertida al mercenario. Compartía la experiencia de que los humanos le habían hecho mucho daño, mas su odio personal estaba más orientado hacia los laguz. Y si bien guardaba un odio eterno hacia los que le habían traicionado en Bern, no metía a todos dentro de la misma bolsa. Al final de cuentas su madre había sido humana también, y una de las que más amor le había dado en este mundo.
Afiliación :
- MITGARD -

Clase :
Mercenary

Cargo :
Guardaespaldas | Herrero

Autoridad :

Inventario :
Hacha de bronce [2]
Hacha de bronce [2]
Hacha de bronce [2]
Vulnerary [3]
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