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[Campaña de liberación] Aves del amanecer [Privado - Seraphiel]

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[Campaña de liberación] Aves del amanecer [Privado - Seraphiel]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 02, 2017 1:55 pm

Qué limpio se sentía el aire entre las montañas, más puro de lo que a Reyson le parecía en la mayoría de lugares del mundo, fresco y reconfortante de respirar. Le hacía bien, o al menos sentía que lo hacía. Apacible, hasta contenta, la garza se posó en un pico accesible, con su enorme cola tardando varios segundos más en terminar de caer y acomodarse. Era por esas plumas vistosas pero pesadas que tenía que tomar descansos al volar, no podía ir distancias demasiado largas por sí sólo, pero esa travesía en particular estaba resultando valer la pena. Estuvo seguro de ello al cerrar los ojos y llenarse el pecho de ese aire otra vez, pensando que después de todo, aquel lugar que llamaban Senay era un buen hogar para laguz ave. Si era verdad que el rey halcón de Phoenicis había terminado llevándose allí a su gente... sería perfecto, todo sería perfecto. Habrían encontrado una tierra hermosa que habitar. Aún no ponía demasiado de sus esperanzas en esa posibilidad, podía hallar que lo dicho no era cierto, como también que estaba llegando demasiado tarde, pero estaba seguro de que al menos no lamentaría haber conocido tierras así.

Era una lástima que incluso ese lugar sufriera la infestación mundial, la aparición de esos terribles humanos de ojos rojos. Reyson había llegado al reino montañoso por via marítima, en un barco que tenía que agradecerle a cierto viejo Uroko de Goldoa, y poco después de haber volado fuera del mismo para investigar el entorno había comenzado a verlos. No estaban tan cerca y no creía que fuera peligro para el lugar oculto donde había parado la embarcación, pero era claro que los había tal y como en cualquier otro reino, marchando en grupos de miles o armando grandes campamentos. Ugh, qué desagrado despertaban. Sentía deseos de hacer algo respecto a su antinatural presencia, pero por más que lo pensara, no conseguía idear una sola forma de siquiera afectarlos un poco. A fin de cuentas, había terminado juzgando mejor seguir volando alto, tanto como para parecer un ave más en la distancia, no una garza laguz de un par de metros de envergadura, y seguir. No tenía destinación en especial todavía, se trataba sólo de investigar, en el mejor de los casos confirmar que hubiera vida en ese reino, laguz refugiados. Si los había decidiría cómo proseguir, pero eso era mucho más importante que cualquier interrupción o desvío.

Eventualmente halló señales, no laguz vivos que pudiese ver, pero al menos sí señales de que los había habido hacía muy poco. Edificios en buen estado, algunos que parecían construidos recientemente, como las torrecillas de puestos de vigilancia que más llamaban su atención. Curioso, el príncipe ave comenzó a descender, vigilando con cautela la presencia de los aborrecedores humanos cerca. No había sitio en que no los hubiera, si esperaba a aterrizar sólo en lugares perfectamente despejados de peligros, no aterrizaría jamás, mas con saber que los tenía a cierta distancia podía conformarse. Además, entre más se aproximaba, más comenzaba a percibir una especie de llamativa presencia, un deje de vida que una garza podía sentir como cualquier criatura con ojos podía percibir luz. Era innato, instintivo y convincente para el príncipe blanco, quien no podía ignorar el deseo de acercarse. Persiguiendo la sensación extrañamente familiar, ingresó por una de las ventanas del puesto de vigilancia, cambiando de forma una vez dentro para posar sus dos pies en el suelo, pasarse la mano por el cabello para acomodarlo donde no lo acalorara y soltar un suspiro cansado. No veía a nadie, al menos no en la habitación en que estaba, con muy poco en su interior y cuatro enormes ventanas en cada dirección cardinal para vigilar el entorno.

De cualquier modo, la luz del día estaba desapareciendo y quizás le fuera conveniente refugiarse a pasar la noche allí, si podía. Además, quería indagar un poco más. En una esquina había un catre extremadamente simple, frente a dos de las ventanas unas mesas también de la hechura más llana, una con un canasto de duraznos y una jarra de agua, la otra con algunas velas, papeles en blanco, plumas y una herramienta para derretir cera y sellos de carta, herramientas que Reyson no reconocía bien. Luego querría ver si había algo más abajo. De momento, se sirvió tomar un durazno de la canasta y caminar por la estancia mientras lo comía, inspeccionando los pocos objetos. No hacía falta mucho para satisfacer el estómago de una garza, realmente, y él no quería llenarse, pues cuando continuara vuelo le serviría más ir liviano. La luz continuó disminuyendo hasta que la noche se hubo establecido por completo, y como siempre, Reyson se halló a sí mismo con los párpados un tanto pesados en ese momento. La oscuridad no fallaba en adormecerlo. Tomó asiento sobre el camastro, con la espalda contra la pared aledaña y suspiró, asegurándose a sí mismo que sólo descansaría el cuerpo unos minutos antes de continuar con su búsqueda... pero se durmió. Sin siquiera terminar de revisar el lugar, el cansancio del viaje y la oscuridad que adormecía a la mayoría de aves lo venció. Despertaría unas horas luego, ante un repentino ruido viniendo desde abajo, sobresaltado y confundido.
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Re: [Campaña de liberación] Aves del amanecer [Privado - Seraphiel]

Mensaje por Seraphiel el Lun Dic 18, 2017 4:54 pm

Sonrió totalmente vencedor al darse cuenta que otra vez se había salido con la suya; en algún momento había perdido las guardias que lo seguían por órdenes de Sissi o de Thoth, a esas alturas realmente no era como si le importara demasiado a quienes reverenciaban. Solo sabía que tenían que cuidarlo a él y que a él realmente no le agradaba eso y, conociéndose lo suficiente, estaba claro que iba a intentar escapar de su vigilancia, cosa que consiguió sin demasiada complicación.

Era una garza al fin y al cabo y empezaba a pensar que algunos creían que iba a permanecer quieto solo por serlo. En cambio, aprovechó su capacidad para cruzar los cielos y se alejó hasta perder por completo la pista del pequeño grupo de guardias. Entre montañas y con beorcs a su cuidado era fácil simplemente despistarlos. En cambio, Seraphiel voló entre las rocas y los picos más altos con la seguridad de alguien que sabía no poder ser traicionado por el mismo viento.

Y fue ese mismo viento el que le pareció susurrar algo, el que le llevó la esencia de alguien conocido y querido, de alguien a quién anheló hacía mucho volver a ver, a pesar de que quizás el mismo no se diese cuenta de qué era ese conocido sentimiento que cruzaba por el aire como una brisa de aire reconfortante en medio de su propia penuria interna. Cambió la dirección de su vuelo casi al instante, movido por instinto más que por pensamiento lógico. De todas formas no tenía nada mejor que hacer y sabía, a ciencia cierta, que quién sea aquél que estaba allí adelante, no podía ser alguien peligroso de ninguna forma.

Fue algo más al frente, tras volar unos minutos, que vio lo que sería una de las torres de vigilancia del lugar. ¡Era ahí! De ahí llegaba aquella presencia tan conocida y sabía que, a esas horas probablemente debería de haber alguien, acababa de pasar por allí esa misma mañana, había hablado con las guardias por mera curiosidad y se había enterado de que a cada hora alguien cuidaba el lugar. Pero, cuando pisó tierra firme y entró, se sorprendió al no ver a nadie allí, aunque la presencia que hasta allí lo había llevado seguía existiendo, firme, como un faro de luz en medio de la oscuridad, reconfortante.

Tras susurrar un silencioso "con permiso" entró a paso silencioso en el lugar, curioseando sin tocar nada en la planta baja y, a punto estuvo de dirigirse hacia la de arriba cuando percibió algo más, como un manto oscuro esta vez, cubriendo el agradable sentimiento anterior. Frunció el ceño y subió las escaleras, sabiendo que no podría extender sus alas sin golpear con las paredes. Cuando llegó y logró ver con claridad lo que había ante él, casi que ni pudo creerlo: El príncipe Reyson, durmiendo plácidamente en el camastro apoyado contra la pared.

Estuvo tentado a despertarlo. Pero, oh... ¡Por Ashera! ¿Cómo hacer tal cosa? Dormía tan tranquilo que a pesar de estar emocionado con verlo allí, llegó a pensar que podría ser una ilusión, un espejismo como los de Hatari, que quizás no era él en realidad. Pero sus sentidos no lo iban a engañar, él era una garza, y más que eso, era el príncipe de las garzas, era su príncipe. Lo observó con cariño y deseos contenidos de abrazarlo. En cambio, se dirigió hacia una de las ventanas y fijó su mirada afuera... Ahí... A lo lejos... Esos eran... Eran sin duda alguna esos seres de apariencia oscura que sembraban el caos.

Volteó y ahora sí, se acercó al príncipe blanco. Sin saber realmente como poder despertarlo sin ser brusco, se inclinó un poco al frente, apoyando una mano en el camastro a un lado del príncipe y mientras dorados mechones de cabello se deslizaban por sus hombros, su mano viajó hasta posarse sobre el brazo de su hermano de raza. Sin querer zarandearlo, solo movió su mano como una suave caricia. Sus ojos se posaron en el rostro dormido del príncipe e inspiró.

–Susurró en un tono dulce. Entonces, un repentino estruendo provenir de abajo le hizo cerrar los ojos por inercia. ¿Eso qué había sido? Pero al menos pudo despertar a la otra garza, cosa que notó al abrir de nuevo sus ojos. Parecía desconcertado... No podía culparlo –Añadió.

Claro que estaba feliz de verlo, su corazón estaba a punto de estremecerse de alegría. Pero también estaba preocupado, claro que sí. Habían emergidos y ellos dos eran los únicos en ese lugar al parecer.

Otro estruendo se escuchó provenir de abajo... Como algo golpeando contra roca sólida, como ventanas romperse y el crepitar del fuego comiendo los elementos. Desvió de reojo su atención hacia la ventana y la prisa urgió aún más fuerte en cuanto vio un poco de humo subir hacia el cielo. ¡¿Fuego?!
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Re: [Campaña de liberación] Aves del amanecer [Privado - Seraphiel]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 06, 2018 12:39 pm

Todo su desastroso despertar había ocurrido sólo en un par de segundos, un torbellino confuso y momentáneo, pero le parecía que acababa de golpearse la cara contra uno de los brazos de Seraphiel, dado que la nariz le dolía. Además, sus alas habían intentado abrirse, dando contra la pared detrás y quedando en una posición totalmente incómoda. Pero... ¿Seraphiel? ¿Qué hacía esa garza allí? Frunciendo el entrecejo, Reyson sólo pudo mirarlo por unos momentos, sin siquiera razonar lo que su voz había pronunciado. Sus alas volvieron a plegarse normalmente tras su espalda. Sabía que en algún lugar de ese continente estaba la nueva tierra en la que el otro laguz había decidido vivir, pero estaba seguro de que él había llegado a Senay, no había modo en que pudiera confundir el norte con el sur así. De alguna forma, Seraphiel también había llegado allí, no comprendía bien. Estiró la mano hacia él al mismo tiempo que abría la boca para hablar, pero ambas cosas fueron interrumpidas por el ruido de vidrio quebrándose, que lo erizó por completo.

- ¡Malditos sean! - Dijo, pudiendo percibir a la perfección que se trataba de humanos, por tanto los maldecía en la lengua que creía que era suya, ladeando la cabeza hacia la puerta de acceso de ese piso. Nunca dejaban de molestar, al parecer. En el apuro del momento, continuó de ese modo incluso al hablarle a Seraphiel. - Sí, tenemos que salir. ¿Sabes donde es más seguro, en este reino? ¿Donde podemos ir? - Le preguntó, poniéndose rápidamente de pie, sin mirarlo mucho a él, sino más bien a la puerta y los grandes ventanales, con las manos hechas puños a sus lados. Podía sentir a esos humanos por todos lados, y la verdad era que cada vez le apetecía menos sólo dejarlos estar donde no eran bienvenidos. Pero, ¿qué podía hacer él en su contra? Quieto, erguido en mitad de la habitación, lo pensó por unos instantes. No era propenso a rendirse con facilidad. De todos modos, los humanos no parecían estar entrando a la torre de vigilancia, sólo iniciando fuegos que brillaban en la noche afuera. Al fin Reyson giró de regreso hacia el otro, suavizando su expresión un poco.

- Me alegra hallarte a salvo todavía, por cierto, aunque no veo que estés cuidando mucho de ti mismo, ni te estén cuidando las personas con quienes estabas. - Pese a que él le había escrito claramente que más valdría que lo hicieran. No iba a dejar ese detalle pasar, aunque no pensara ni pudiera ser especialmente duro con su único congénere en el mundo. Con una mano gesticuló para que se acercase, apurándose él también a posar una mano de forma leve en la espalda de la garza, en el espacio entre sus alas, guiándolo a salir por el ventanal. No iba a perderlo de vista ni dejar que quedara detrás por un sólo instante. - Ven, vamos. -

Su voz era firme, se hallaba ya decidido respecto a la forma en que quería lidiar con ese asunto. Primero, tenían que salir de ese sitio, aunque el humo afuera seguramente lo dificultara, quedarse dentro sería peor. El príncipe se cubrió la boca con una mano, y con el brazo siempre puesto protectivamente tras Seraphiel, piso el alféizar para echar vuelo. Por mucho que se fortaleciese, seguía siendo una garza, demasiado humo en sus pulmones haría estragos, por lo que evitó lo mejor que pudo respirar, aleteando con fuerza para intentar disipar un poco y moviéndose en línea recta. El humo de un incendio como el que iniciaba era pesado, casi negro. Y no era como si alejarse volando fuese todo, esas criaturas jamás dejaban ir tan fácilmente. De hecho, en los mismos cielos, a una distancia prudente del humo, volaban en amplio círculo un par de figuras de caballos alados y sus jinetes. Pero Reyson quería ir exactamente hacia allí en principio, volando sin dudar en su dirección.
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Re: [Campaña de liberación] Aves del amanecer [Privado - Seraphiel]

Mensaje por Seraphiel el Miér Ene 31, 2018 11:23 am

Retrocedió un paso apresurado en cuanto el otro se incorporó inesperadamente, bajó ambas manos y permaneció observándolo con una suave sonrisa en sus labios, entre agradable y preocupado. No debía de ser una buena forma de despertar la de ser asaltado por estruendos y fuego, podía entenderlo a pesar de todo.

Retrocedió otro paso más, removiendo suave sus alas mientras el otro se incorporara y permaneció en silencio esperando que dirigiera a él su atención. Era cierto... Estaban prácticamente rodeados por el enemigo, los notaba también, a un lado y otro de aquél lugar, probablemente intentando terminar con la torre para no poder ser encontrados... ¡Que buena idea habían tenido! Pero no era momento de alabar sus estrategias...

¡Oh! –Parpadeó y ladeó suave su cabeza hacia un costado– En el palacio de... del rey Thoth –Había conocido al halcón en el momento en que solo era un líder de una isla poco importante, le había siempre tratado de igual porque se lo permitía y a veces olvidaba que él era un rey ahora y quizás lo más justo sería tratarlo como tal– Su palacio está situado en la cima del monte más grande, la tribu de los laguz alados llegarían fácilmente, pero ellos... –Con un gesto de su barbilla señaló hacia la ventana– ellos no, al menos no los que están a pie... –No podía afirmar lo mismo de aquellos que podían volar con sus monturas.

Y ver al príncipe ante él, con su dulce voz, pero palabras que casi parecían demostrar que estuviese apenado, casi le hicieron dar un respingo– No es así, príncipe. Ellos cuidan de mi, cuido de mi –Era cierto... De cierta forma, que en aquella ocasión se hubiese escapado era por otro motivo diferente. Suspiró, ensanchó solo un poco su sonrisa dada la situación– También me alegra veros bien... No esperé encontrarme con usted aquí, en Senay... Pero sí, deberíamos irnos ya –Siguió la propuesta, no opuso resistencia y siguió la dirección a la que el príncipe blanco lo instaba a caminar.

Ante la ventana bufó. ¡Ese humo era tremendo! Se levantó en el alféizar, cubrió sus su boca y nariz usando la manga de su túnica y desplegó las alas con fuerza, en un intento también de alejar el humo que lo cubría todo. A penas salió de esa zona y viendo en el cielo volar a un par de jinetes frunció el ceño y paró en el aire, girando hacia Reyson su atención. El humo abajo les facilitaría las cosas, no lograrían verlos ni darles con sus flechas pero ellos...

Ellos eran diferentes– Príncipe Reyson, tengo una idea –Se inclinó hacia él, sujetó su muñeca y volvió a batir de sus alas con la seguridad de alguien acostumbrado a volar con un hermano por los cielos, se dirigió como el otro había propuesto hacia los jinetes pegaso, quizás algo lento en un principio. Bajó la otra mano y carraspeó, culpa de un poco de humo que se había colado en sus pulmones.

Inspiró hondo y cuando volvió a abrir sus labios dejó que una melodía comenzara a tejerse, con voz dulce, ligeramente diferente a su tonalidad a la hora de hablar, dejó que la magia se ligara a sus palabras en un antiguo idioma y voló en dirección a una de las jinetas que, si bien en un principio pretendió alzar su lanza en sus contra, paró de golpe, casi manipulada por algo y volvió a enderezarse.

Seraphiel sonrió y dejó que la última nota saliese de sus labios antes de parar detrás de la mujer sobre el caballo alado, en medio del cielo, quién ahora se dedicaba a amenazar con su lanza a los demás jinetes. Miró hacia Reyson y se encogió de hombros– Ganamos un poco de tiempo ¿Seguimos? –Giró un poco, señalando en una dirección concisa, allá donde, a lo lejos, se lograba ver la enorme montaña con una pirámide en su cúspide.

Skill:
Adoración.
Galdr que afecta tan sólo a un blanco a la vez. Esta atrapante melodía causa en quien la oye una admiración que puede llegar a rayar en fanatismo para con la garza, dejando al blanco incapacitado por un turno al no poder hacer más que abandonar todo y escuchar. Puede causar que el blanco ataque a sus aliados, lo cual sucede si estos se hayan demasiado cerca del objeto de adoración.
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Re: [Campaña de liberación] Aves del amanecer [Privado - Seraphiel]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 24, 2018 1:19 pm

No podía evitar que, en una recóndita parte de sí, surgiera un sentimiento amargo al oír el nombre del rey Thoth. No era que tuviera problema alguno con ese laguz, al cual no había conocido jamás. Su falla no era acto alguno de su parte, sino el simple hecho de estar donde estaba, de ser el rey Thoth de un reino totalmente nuevo en lugar del rey Tibarn refugiando a los halcones de Phoenicis, como Reyson había sostenido esperanzas. Soltó esa idea con la mayor calma que pudo, hizo de lado el pesar, porque de todos modos, un nuevo rey alado era de interés en su propia forma. ¿Cómo habría llegado a suceder? En tiempos como esos, tiempos que no habían sido nada gentiles con la Alianza Laguz, el hecho de que una fuerza nueva de sus hermanos de raza surgiera era una noticia más que buena.

Aún así, no consiguió mostrarse alegre por la información. - Ya veo... - Fue todo lo que musitó ante lo que Seraphiel comentaba, demasiado escueto. No le apetecía ni hallaba humor en sí para más. Memorizó el nombre de aquel sitio, Senay, y buscó con la mirada entre las irregularidades del horizonte, buscando cual debía de ser la montaña en que se localizaba el palacio. Su visión nocturna, como la de cualquier ave, no era muy buena, fruncía el entrecejo entornaba los ojos para esforzarse en encontrar, pero de momento no lo conseguía. Igualmente, suponía que Seraphiel conocería el camino. - Allí es donde iremos entonces. - Finalizó. El motivo de su presencia allí era algo que le explicaría después. Nuevamente, su voz traicionaba la inestabilidad de su humor, esa tensión que no tenía motivo para sentir pero que fuertemente lo aferraba. No se forzaba a disimularla con palabras de sobra, sus emociones no podrían yacer ocultas ante la intuición de otra garza y lo sabía, tan sólo esperaba que Seraphiel no le juzgara con rapidez por un estado de turbación tan complejo.

Le vio detenerse en vuelo y, sin querer terminar separado de él en una situación tan peligrosa, Reyson le imitó enseguida. No oía flechas surcando el aire ni presentía a los humanos en tierra perseguirlos con sus horrendos ánimos agresivos, parecían seguir con su destrucción de la torre de vigía en su lugar, quizás sin haber notado a las garzas escapar entre el humo oscuro. No obstante, los que volaban por los cielos en animales sin gracia sí les habían detectado, de ellos debían protegerse aún. El príncipe blanco no llegó a cuestionar antes de que Seraphiel le tomase y le llevase consigo, una mano delicada sosteniendo con pocas fuerzas otra igual, eligiendo el camino. Confiándose al criterio de la otra garza, se limitó a batir las alas en amplitud y con fuerza, siguiéndole el paso tan velozmente como podía. Se acercaban de forma demasiado directa a los pegasos y sus jinetes entonces, pero no dudaría. Si algo realmente se acercaba a herirlos, actuaría él, protegería a su único súbdito vivo. Sin embargo Seraphiel comenzó, entonando un galdr cuyo propósito desconocía.

Pero algo se le hacía familiar al respecto. La magia de ese tipo era un arte innato, después de todo. Escuchó con atención el cántico imbuido de ella, lo notó resonar en la mujer de la lanza y supo inmediatamente qué era lo que estaba causando en ella. Así mismo, supo que la voluntad de la humana había cambiado. Ya no deseaba atacarlos, en particular no deseaba atacar a Seraphiel, había un ánimo de defender en el mudo y muy distante corazón. Era posible que, si esa voluntad era presionada contra otros peligros que se acercaran, incluso fuese capaz de actuar para evitar que daño alguno le llegara. El varón de ojos esmeralda se dirigió a la posición que su acompañante guiaba y, negando con la cabeza a sus palabras, sonrió con una extraña complacencia. - Podemos hacer algo más antes. Si te alejas, es probable que el galdr pierda efecto y no tarden en seguirnos otra vez, quizás hasta el palacio de aquel rey. - Dijo, hilando con rapidez argumentos. Su terquedad combinada con esa capacidad suya de pensar excusas para hacerse más convincente constituían una verdadera habilidad a su favor. Su voz fue gentil pero firme, su sonrisa un poco altanera al mirar en dirección a los enemigos. - Canta otra vez, por favor. Quiero volver a oír eso. -

Soltándose de la mano ajena, se distanció un poco a modo de tener un mejor panorama de observación de toda la escena, no más que un par de metros tras Seraphiel. No quería entorpecer el efecto del galdr, pero sí deseaba ver cómo progresaría el asunto cuando los demás pegasos se acercaran a la que ya estaba defendiendo a la garza.
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Re: [Campaña de liberación] Aves del amanecer [Privado - Seraphiel]

Mensaje por Seraphiel el Miér Abr 04, 2018 6:29 am

¿Qué era la inquietud que notaba en el alma de Reyson? Dirigió sus azulados, calmados y atentos ojos a él, buscando algo más, el detonador del anímico ser del príncipe. Pero no encontró nada aparentemente, no podía leer el pensamiento, solo entender los sentimientos que florecían alrededor de las personas y cualquier otro ser, menos los emergidos, a su alrededor, como si estuviesen allí para ser vistos, entendidos, ayudados.

Pero no dijo nada al respecto, permaneció durante unos segundos estético, atento a su reacción, sin revelar nada más que eso. En un final, pero, lo dejó en segundo plano, dejándose llevar por el pequeño, grande problema que tenían delante: el humo se levantaba en el cielo y sabía que alertaría a las guardias de turno, pero hasta entonces... Seguirían llenando el aire de humo negro que se perdería en medio de la noche.

Pudo hacer solo aquello que se le ocurrió más apropiado en el momento: cantar y poner al menos uno de ellos de su lado, pero las prontas palabras del príncipe garza hizo que cambiase su plan para alejarse de allí. Tenía razón y perdería efecto su magia de estar lejos de la jineta que ahora los protegía, a él por estar delante y a Reyson por estar a su lado. Se volteó en su dirección, prestando atención a sus palabras. No quería poner en peligro a los demás que habitaban aquellas tierras, ni mucho menos a Thoth.

¿Ah? –Inevitablemente un ligero rubor subió por sus mejillas. Agradeció que reinara la noche y probablemente el mismo no fuese tan visible como se podría esperar. ¿Por favor? ¿Quería volver a escuchar su canción? ¿Cómo podría tomarse aquello con tanta naturalidad? Temió aún así que seguramente el otro lo entendería, al igual que había sucedido consigo mismo. Eran garzas, prácticamente imposible esconderse cosas– Está bien... Pero por favor, tenga cuidado –Seguía sin poder saber si dispararían flechas hacia ellos, o cualquier otro hechizo de los magos.

Levantó una de sus manos hacia sus labios, carraspeando antes de volver a girar en dirección al grupo emergido. La jineta parecía seguir con su deber, impedir que nadie se acercara a ellos, aún cuando eso pudiese significar salir herida ella misma en el proceso. Sabía que lo único que podía usar en aquél instante y serle de ayuda, era "Adoración" pero tampoco sabía que efecto podía causar de ser cantado por segunda vez, sobre la misma criatura y hacia el resto.

Volvió a llenar sus pulmones de aire y, cando sus labios se entreabrieron, por segunda vez la melodía brotó, se propagó como el mismo viento, resonó en los elementos y en el cuerpo de la mujer de lanza ante él. Pareció reaccionar, mover su montura hacia los otros emergidos que se acercaban, interponiéndose entre ellos y él, dispuesta a herirlos de muerte antes de que, el segundo de ellos clavara su propia lanza en su cuerpo. Fue entonces que su magia perdió objetivo, Seraphiel enmudeció, observando con recelo al ser montado en su Wyvner mientras la jineta caía hacia abajo.

Esto no estaba calculado –Musitó en bajo antes de obligarse entonar otra canción, diferente a la anterior, cargada de nostalgia y tristeza que fizó parar al grupo de seres que se le acercaban, como si hubiesen sido golpeados por la inseguridad. Fue entonces que giró para ver a Reyson por encima del hombro– Príncipe... ¿Qué propone ahora?... –Inquirió en bajo, casi apenado, retrocediendo un poco.
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Re: [Campaña de liberación] Aves del amanecer [Privado - Seraphiel]

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 07, 2018 12:50 pm

¿Había ofendido a Seraphiel? No, ese titubeo no era una respuesta ofendida, lo mismo se presentía con facilidad. Más bien, lo había puesto en una situación embarazosa. Quizás, después de tanto tiempo aislado, viviendo entre otras aves y otros laguz en lugar de como una garza propiamente, Reyson había olvidado un poco sus modales intrínsecos. Gran parte de sus hábitos y costumbres estaban entretejidos con esa habilidad innata del galdr, naturalmente, el acto de cantar, de oír a otro cantar, o de pedir su voz significaban mil cosas según el canto, la situación... hasta la época del año. Se culpaba un poco por no recordar, porque claramente de alguna forma había sido vergonzoso pedirlo.

Ya se disculparía luego, o le preguntaría con más calma a Seraphiel si había causado incomodidades. En ese momento el favor que había pedido ya estaba por ser realizado, por lo que al príncipe no le quedaba más que inclinar la cabeza en agradecimiento, quedarse a la distancia de un par de pasos atrás y contemplar con orgullo el nivel de habilidad de su congénere. Atentamente, lo vigiló y cuando Seraphiel comenzó a cantar, cerró sus ojos para enfocar su oído en las notas, en entender mejor el encantamiento. Ahora, le parecía poder desentrañar por completo lo que se ocultaba tras el tono, lo que hacía y lo que causaba. Magia que casi, casi se había perdido del mundo era recuperada. Abrió los ojos para ver a la jinete pelear por ellos, suspicaz e interesado al comprender que en eso, no importaba si fuera una humana común o una humana corrupta e ilegible de ojos rojos, lo cual resultaba de lo más conveniente.

Sin embargo una sola aliada no era suficiente. Bien se defendió cuanto pudo, pero fue abatida tan violentamente después, que las plumas en las alas del príncipe se erizaron un poco y no pudo reaccionar más que con sorpresa. Seraphiel ya estaba retrocediendo. Mientras la humana y su pegaso caían, Reyson se acercó con rapidez a su acompañante, tomándole el brazo para echarlo atrás, consigo. - Descuida. Lo has hecho muy bien, tal como pedí. - Le dijo en voz baja, para no interrumpir el cántico mucho más familiar que la otra garza usaba para calmar las cosas. No respondió a su pregunta, y en su lugar sumó su voz a la ajena, hábilmente soltando sus propias notas un segundo tras las de la otra garza, de ese modo creando una simple harmonía de dos voces. El Lamento se esparció con más fuerza en ese espacio de cielo e inundó el alma de sus enemigos hasta donde alcanzaba, hasta que todo quedó en una quietud poco natural. En ese momento Reyson miró a Seraphiel, y mientras le soltaba dijo con cuidado: - Aguarda. -

Tenía un poco de tiempo ahora, al menos para intentar algo más. Con el mayor cuidado posible se acercó al wyvern, que miraba confundido y sólo aleteaba para mantenerse quieto en el aire, con su jinete viéndose totalmente ausente y decaído encima. Aproximándose a los pequeños orificios entre las escamas que eran los oídos del gran animal, el príncipe no dudó en pasar tomarle la cabeza como podía entre los brazos, y cantar para la criatura. Le gustaban los wyverns, además prefería por lejos cantar para un animal que para un humano, aún si era un asunto de conveniencia. Por lo bajo imitó lo que había oído y recordado gracias a Seraphiel. Al terminar, el wyvern ya ladeaba la cabeza hacia él más amigablemente. Reyson lo acarició un par de veces antes de alejarse y regresar con Seraphiel.

- Me has recordado algo que mi corazón se había permitido olvidar. Tengo que agradecerte por regresar este galdr a mi, además de lo de antes. - Dijo, sonriendo con gratitud. Ante ellos el wyvern comenzaba a tomar una actitud hostil hacia su jinete, tironeando sus riendas como si ya no las quisiera tener y empezando a gruñir y lanzar tarrascones a los voladores que se le acercaran o se dirigieran hacia las garzas. La garza real suspiró al verlo. - Siento mucha lástima por el animal, pero no sé si pueda hacerse nada... - Se separó un poco más, las cosas podrían ponerse violentas otra vez muy pronto. - ¿Crees que deberíamos irnos ahora, Seraphiel? -
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Re: [Campaña de liberación] Aves del amanecer [Privado - Seraphiel]

Mensaje por Seraphiel el Miér Jul 25, 2018 5:51 pm

Aleteó con menor fuerza al notar la mano sobre su brazo, retrocedió junto a su príncipe y ahí permaneció mientras la segunda canción era entonada, y escuchar sus ánimos, inevitablemente alegraron su alma. Una cosa era escucharlo decir a Sissi, a sus amigos, que sus canciones eran hermosas, otra totalmente diferente era escucharlo decir por una garza como él, a alguien a quién había considerado muerto hasta hace poco tiempo atrás.

Cerró los ojos, escuchando la sobreposición, como ambas voces, ambas canciones se entrelazaban, como su poder se intensificaba, como resonaban en la misma naturaleza, hasta en el mismo humo de abajo, en el mismo cielo. Sus ojos volvieron a abrirse cuando las últimas notas abandonaron sus labios, seguida por la última ajena, tan solo instantes después de él. Miró con curiosidad entonces a Reyson cuando lo soltó, pidiéndole esperar y eso hizo.

Aguardó, confió en su decisión y simplemente observó con atención lo que su príncipe hacía: cantar la misma canción que él había usado en los emergidos, pero en el Wyvner. Parpadeó, a él no se le habría ocurrido e inevitable, una nueva, suave y agradable sonrisa se posó en sus labios. Retrocedió un poco más al verlo volver, aunque tan solo para dejarle espacio y que el latir de sus alas no se interponiese el uno con el otro.

Negó– No creo que lo haya olvidado... Tan solo estaba demasiado preocupado para recordar –Se atrevió a comentar en un final. ¿Cómo decirlo? De alguna forma... De alguna forma podía entenderlo. Él mismo era un ejemplo de ello; había olvidado las hermosas canciones de su tribu porque su propio odio lo cegó.

Pero, apremiado a recordar por el bien de aquellos que había aprendido a querer, se había ido dando cuenta que nunca lo había olvidado como tal y que solo lo había echado a un lado de su mente, ocupando aquellos lares con odio y desdén. De alguna forma, aquella era una lección de vida al fin y al cabo.

Pero aun así, desvió su atención hacia el Wyvner y, pensativo ladeó hacia un costado su cabeza. Sonrió con suavidad– Siempre estaré encantado de poder ayudar. Ahora... –Sí. Ahora... ¿Y ahora qué? Volteó su atención hacia el príncipe y sonrió de lado, casi culpable– No puedo confirmar que los Wyvner y Pegasus que usan los emergidos son... Emergidos como sus dueños –Había una naturaleza animal inquebrantable en aquellos seres después de todo. Algo que no compartían con sus dueños de ojos rojos.

¿Cree que una vez que ya no tengan jinete que los comande... Vuelvan en si? –Hasta ahora, no había animales que se levantasen en su contra, no sin un jinete– Podríamos intentar... ¿Llevarnos al Wyvner con nosotros? –Confiaba, de alguna forma, en que serían mejor que los emergidos que les actuaban de jinetes. De alguna forma, también intentaba cumplir con los deseos de su príncipe. Sonrió con suavidad, observando la situación a su alrededor.

El humo no llegaba hasta esa zona donde ellos se encontraban; de la misma forma, no parecían haber muchos más emergidos capaces de surcar los cielos con sus animales alados. No por el momento al menos. Eventualmente, de desear escapar el humo actuaría de cortina para ocultarlos. Entonces volvió a dirigirse a su príncipe. Le sonrió con suavidad– No estamos lejos del palacio de Thoth de todas formas... Su acceso es mucho más simple a través del cielo que por tierra firme... Mientras no hayan más jinetes estaremos bien.
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Re: [Campaña de liberación] Aves del amanecer [Privado - Seraphiel]

Mensaje por Eliwood Ayer a las 11:29 pm

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Re: [Campaña de liberación] Aves del amanecer [Privado - Seraphiel]

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