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[Social - Priv. Daraen] Crisantemo para la eternidad.

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[Social - Priv. Daraen] Crisantemo para la eternidad.

Mensaje por Invitado el Miér Nov 22, 2017 11:17 am

Era temprano en la mañana, un día normal, sin diferencia alguna de un día normal. Unos pocos músicos tocaban canciones para animar mas el ambiente de aquella plaza mientras los comerciantes gritaban casi cantando junto a la música y la gente por los alrededores se paraba a charlar con sus conocidos.

En medio de todo aquel tumulto de gente había una mujer  cubierta con una capa, con dos picos que sobresalían de la capucha que tenía la misma. Una especie de cola peluda que sobresalía de dicha tela, acompañada de una especie de falda roja que llegaba hasta sus pies, decorados solo con tobilleras, andando completamente descalza. Aparte de su cola también habían dos trozos de madera negros, bien refinados, limados y brillantes, que parecían ser mas bien metal que el material de lo que estaba hecho.

Sus cortos y curiosos pasos se hicieron camino entre la gente, llegando hasta el origen de la música, llegando junto a una banda de músicos que estaba tocando algo alejado de las tiendas de los comerciantes. La kitsune se mantuvo junto a la gente, observando a los músicos tocar, pero poco tardó su pasión por la música a sobresalir. Su pie empezó a moverse por su cuenta, golpeando el suelo con el talón, marcando el ritmo de aquella canción mientras que su cola también se balanceaba de un lado a otro como si fuera un metrónomo al revés. Sus pequeños ojos azules, brillantes y emocionados por el espectáculo, se mantuvieron expectantes a que la banda acabara su canción para finalmente acercarse, ya sin poder evitarlo, a uno de los músicos.

Tras una corta conversación entre los dos el hombre asintió y le comentó algo al oído de los demás músicos, que finalmente asintieron con una sonrisa, sin problema alguno. Mientras los músicos hablaban entre ellos sobre lo que la chica les había comentado, ella rápidamente se desató un nudo que tenía junto a su pecho, haciendo que ambos pedazos de madera cayeran al suelo con suavidad. Una vez agarrados, se quitó la capucha, finalmente mostrando su pelaje plateado que sacudió de un lado a otro para que se quitara de debajo de su vestido. Sin decir mucho mas, agarró las maderas y se colocó delante de los músicos, con los brazos cruzados y apoyando las maderas en el suelo.

En el instante en el que las primeras notas empezaron a sonar, las dos maderas oscuras se transformaron en una flor carmesí con toques dorados, que al ser separadas se podía comprobar que eran dos enormes abanicos. Con una expresión dulce pero seria, sus piernas no se detuvieron ni un instante, junto a su cola y sus brazos, moviendo los dos semicírculos de un lado a otro, a veces haciéndose pequeños, a veces expandiéndose, a veces uniéndose para similar una flor o el mismo sol en el amanecer, nunca permaneciendo una sola nota en la misma posición y nunca repitiendo dicha posición.

Un baile dedicado a la eternidad. El tercer baile, siempre dedicado a los nacimientos y la felicidad: Kiku.

La Kitsune se dejó llevar por las notas, sin detenerse hasta que estas dejaron de sonar, acabando el baile cerrando al fin sus abanicos. Su respiración acelerada del cansancio y su cara sudorosa no importaron a varia gente que empezó a aplaudir ante el baile que había hecho la chica de pelo plateado. Aun con la respiración cansada dio una reverencia a los que tenía de público y después a los músicos, agradeciéndoles que hubieran tocado esa canción por ella.

Ya con su baile terminado, se acercó donde dejó la capa y la tela que usaba para atar los abanicos a su espalda para volver a hacerlo y continuar con su camino a la siguiente plaza y al siguiente baile.
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Re: [Social - Priv. Daraen] Crisantemo para la eternidad.

Mensaje por Invitado el Vie Nov 24, 2017 10:08 pm

Esta era la primera prueba de eso a lo que llamaba “carro con dos ruedas que no es impulsado por caballos, sino por la fuerza de las manos”, aunque claro estaba, era un nombre provisional... Empiezo a pensar que no tengo mucho talento para poner nombres... EN FIN, volviendo a lo que nos ocupa. Mi brillante invento, que esperaba algún día revolucionase el mundo, constaba de complejos mecanismos tales como una especie de asiento de madera y dos altas ruedas de carreta que servirían para mover el mismo... Lo sé, hace falta una mente brillante para idear semejante maravilla de la ingeniería.

Os preguntaréis por qué había construido aquella máquina de muerte segura... perfecta y a prueba de fallos. Bueno... Nos remontaríamos a otra historia, pero el resumen rápido es que un borracho me rompió una pierna apoyando su increíble peso corporal y algo de fuerza sobre la misma. Eso quería decir que apenas podía caminar por mi cuenta, cosa que a mi genio creativo le parecía bastante inconveniente.

Lenka, mi nuevo médico y subordinado, se había negado en rotundo a utilizar aquello que había hecho con el sudor de mi frente, tachándolo de inseguro y probablemente destructivo. Incluso intentando ofrecerle alcohol como recompensa insistía en ello, lo que me dejaba sola con mi perfecto plan. - Está bien, tendré que probarlo yo misma -, dije con la determinación propia de alguien poco cuerdo inundando mi mirada.

Rocié las ruedas de madera, revestidas con metal en los cantos, con un aceite para hacer que pudiesen atravesar con fluidez las calles de la ciudad... Lo que acabaría en un error tan patético como los que solía cometer.

Me subí al asiento acolchado del cachibache y comprobé que todo estaba en orden. - Vamos a ver... Ruedas, asiento, aceite... Tan solo falta quitar el freno y... -, tiré de una palanqueta que hacía de obstructor para que no se fuese cuesta abajo... Provocando que se fuese cuesta abajo y cortase mis palabras en el acto. Al principio la velocidad era sostenible, aunque a medida que avanzaba cogía más y más, haciendo que maniobrar se volviese imposible... Caí en la cuenta de que no había ideado ninguna forma de girar o incluso frenar a alta velocidad así que mi rostro se contrajo en una mueca de terror para nada disimulada.

- ¡¡¡QUE ALGUIEN ME PAREEEEEEEE!!! - los gritos de terror salían de lo más profundo de mi garganta, ahogados por la velocidad, mientras el carro en miniatura rebotaba contra miles de pequeños baches y esquivaba a los inocentes transeúntes de la calle, aunque eran más bien ellos los que saltaban fuera de la trayectoria de aquel proyectil. Tomé una increíble cantidad de desvíos afortunados justo antes de chocar de frente contra establecimientos o casas, antes de llegar al mercado modelo, claro.

Entonces escuché música. Una música que me hizo girar la cabeza un breve momento, aunque pareció eterno. Una hermosa kitsune se dejaba llevar por la música frente a todo el mundo, acompañada por los instrumentos y dos grandes abanicos. Había llegado justo al final del baile, a tiempo para ver como recogía con gran agilidad el escenario de tan bella obra, a tiempo de estrellarme contra la enorme fuente en el centro del mercado.

Por suerte para mi vida, un escalón había hecho que saliese catapultada de la silla hasta el toldo de un pequeño comercio de pescado fresco, desde el que pude ver como el resistente carro volaba hacia el centro del agua. Todavía conservando su gran velocidad, había hecho que una gran cantidad de la misma salpicase todo y a todos los que había cerca. Suspiré aliviada, no me había cargado nada, así que no tendría que ser regañada por el príncipe...
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