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¿Espejos? [Priv. Marth]

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Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 18, 2016 8:13 am

Poco después de hacer la pregunta, seguida de un momento de tensión por el príncipe extranjero, hubo una respuesta. En ella se notaba el rechazo que sentía hacia Plegia y, a medida que hablaba, podía comprender de dónde venía el rechazo. Siempre he pensado que en ocasiones los sacrificios por el bien mayor son necesarios, pero eso no quiere decir que sea de mi agrado realizarlos: si se sacrifica a alguien, siempre debe ser porque no quede otra alternativa. Por otra parte, lo que explicaba el príncipe Marth era, sin duda, algo propio de los magos oscuros. No lo llamaría magia concretamente, sino maldiciones. Sin embargo, creo que no es conveniente explicar a mi compañero la diferencia. Ello podría provocar una tensión aún mayor de la que se está dando ya.

Desconozco si de verdad es proveniente del dragón al que adoran, pero vuestros motivos para mostrar rechazo a la magia oscura están muy bien justificados ―admití―. No existen razones para ofenderme cuando una opinión ha sido tan bien expuesta como la vuestra, príncipe Marth. Si yo hubiese vivido la experiencia de la que me habláis probablemente sería de la misma opinión que vos. Además ―tomé una pequeña pausa―, creo que es precisamente en estos momentos en los que es necesario ser sinceros respecto a las diferencias culturales para poder sobrellevarlas de la mejor manera posible. Así que agradezco vuestra sinceridad al respecto, príncipe Marth.

Y era cierto. Era mucho más simple ser sincero al respecto que tener que estar buscando una forma alternativa de decir las cosas… o no decirlas en absoluto. Era más que obvio que había cierta tensión entre nosotros. ¿Por qué me dio la sensación de que cuando me dijo que no tenía nada en mi contra se estaba excusando para evitar mi enfado? Pero bueno… Supongo que no trataré este tema. Bastantes temas delicados se han tratado en esta jornada como para, ahora, tratar otro más.

Poco después, como si el príncipe Marth hubiese leído mi mente al respecto de dicha tensión, volvió a hablar, intentando cambiar un poco el tema y dirigirlo a otro ámbito. Aquella reacción me la pude esperar, como ya ha indicado. Lo más probable es que quiera saber cuánto parecido hay entre Nohr y Plegia para establecerme como enemigo, aliado o neutral respecto al conflicto entre los dos países. ¿Qué opinión tendrá ahora? Desde luego, dudas tiene. Entre la propuesta de hablar en privado y la escena justamente anterior podía deducirlo con cierta facilidad. La verdadera cuestión es hasta qué punto duda y de qué.

Por supuesto. En cuanto lleguemos al castillo y descanse un poco en su alcoba hablaremos. Sin embargo, me gustaría dar unas instrucciones a los soldados con respecto a los emergidos localizados. Después de ello, podremos hablar todo lo que sea necesario.

Lo cierto es que mi opinión sobre el príncipe Marth no era particularmente negativa. Era un noble inteligente que sabía usar las palabras. Sin embargo, no es capaz de ocultar sus emociones aún. En ese sentido, le pasa como a mí. Probablemente sea un buen rey cuando los años pasen y adquiera la suficiente experiencia. Aunque dudo que sea tan buen rey como Marx será cuando herede el trono de Nohr.

Al fin llegamos al castillo. Comuniqué al soldado que reuniese a unos soldados por nombre en el campo de entrenamiento y que estuviesen listos para partir en cualquier momento. Después, me dirigí al príncipe Marth a los establos, donde dejamos los caballos. Tras bajarme y esperar que todos los soldados y mi compañero lo hiciesen, me dirigí a uno de los míos, un poco más alejado del invitado.

Te encargo dirigir al príncipe Marth de Altea y a su escolta a sus alcobas. Se me requiere en otro lugar.

¡Sí, alteza!

Después, me volví a dirigir al príncipe Marth, con el soldado a mi lado.

Alteza, este soldado se encargará de dirigiros a vos y a vuestra escolta a vuestras alcobas. Si tenéis alguna petición al respecto, formuládsela y él hará lo posible para cumplirla. Ahora, si me disculpáis, he de tratar el asunto que os mencioné anteriormente.

Y, tras ello, me dirigí a la zona en la que cité a los soldados. Uno era un jinete de wyvern, mientras que el otro iba acompañado por un caballo. Una vez más, me sorprendió la velocidad con la que aquellos dos hombres estaban listos para partir. Ello logró que hubiese una gran velocidad a la hora de actuar.

Se han avistado emergidos en la mina abandonada del suroeste. Os necesito para dos tareas diferentes ―anuncié―. Tú, Graham. Tú irás a ver al General Osward. Él y sus tropas se dirigirán a las minas desde el fuerte fronterizo. Reúne al escuadrón tres de jinetes de wyvern y únete a ellos. Vuestra asistencia aérea será necesaria. Si necesitáis refuerzos, busca al capitán Koller. Si no es posible, a mí aquí. En segundo lugar―y entonces me dirigí al jinete―, Garin. Tú tomarás algunos soldados y os dirigiréis al pueblo del sur para uniros a las tropas del capitán Koller. Es muy probable que los emergidos lo ataquen. La mina no tiene recursos y la única zona habitada es esa. Hay que protegerla. Informa además al capitán de la posible necesidad de refuerzos.

Sí, señor. Pero, ¿y el castillo?

Yo me encargaré de la protección del castillo mientras tanto. Informadme sobre el más mínimo movimiento de los emergidos. Podéis partir.

¡Sí, señor!

Es cierto que quería partir yo mismo, pero si esos dos estaban disponibles, es más rápido que no que sea yo, especialmente considerando que voy a tener que hablar con el príncipe Marth de asuntos diplomáticos, imagino. Me armé de valor y de paciencia antes de empezar a subir las escaleras y ya ser comunicado sobre la alcoba en la que el príncipe estaba. Frente a la puerta decidí prepararme para lo que sería una batalla mucho más difícil que enfrentarse a cientos de emergidos en solitario: una batalla de diálogo, justo aquello para lo que no había sido adiestrado y di un par de golpes suaves a la puerta.

Alteza, soy el príncipe Leon. ¿Puedo pasar?
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Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Jue Ene 28, 2016 7:07 pm

Le era difícil ver a Leon como un mago oscuro, sobretodo por todas las ideas que tenía sobre estos, todo lo que había leído y como le habían hablado de estos, le parecían criaturas sumamente desagradables y bastante ajenos a un concepto civilizado, casi como entidades malignas y sádicas sin respeto por los demás, en cambio el príncipe de Nohr era un hombre bien portado con buenos modales y se veía que tenía un buen corazón. Realmente le era sumamente difícil poder asociar su idea de lo que era un mago negro al hombre que tenía enfrente, definitivamente no le veía partícipe de ritos, torturas y maldiciones quediesen vuelta la piel de la gente o quien sabe que más cosas de esas terrorificas historias.

Y al hablar no era para excusarse que le había dicho aquello si no que quería, simplemente, dejar en claro que aquellas opiniones e ideas no estaban basadas en él, no quería que pensase que aquellas opiniones y conceptos estaban asociados a él, pues la verdad era la opuesta. Más bien recalcaba que le caía bien, se veía que era un hombre de muchos recursos así como bien corazón, cosa que hacía más factible un acercamiento de Altea y Nohr. Ya pensaba en incluíro en su iniciativa de liberación definitiva, sería una gran adhesión a la red de alianzas que estaba realizando, le dedicó una sonrisa al verle - Me alegra que sepa comprender. Y trate los temas que deba de tratar sin preocuparse por mí, le esperaré. - sin ser más molestia siguió a los soldados hacia el castillo para dejar al rubio atender sus asuntos en tranquilidad intentando no interferir, ya creía haber visto suficiente de su manera de gestionar esa clase de problemas.

El camino no fu muy largo, cosa que e sorprendió ya que no veía en el horizonte castillo alguno, en cambio al llegar a unas altas murallas custodiadas y al ser abiertas las puertas para permitirle paso pudo ver el castillo... en medio de un gran agujero que hacía que las torres más altas estuviesen al ras del suelo, todo a lo largo de las paredes de aquel agujero se veían caminos en espiral hasta la gran puerta. No faltaba nada realmente, grandes jardines, fuentes, hermosos candelabros y antorchas que iluminaban de manera un poco espeluznante el lugar. Entrando a su habitación observó las paredes oscuras, en estas se veían candelabros con varias velas que daban una iluminación un tanto romántica, parecía que era casi la noche por lo que no había casi luz, se acercó a una de las ventabas y abriendo las pesadas cortinas miró hacia el patio trasero donde se veían varios soldados entrenando, claramente era un país muy preparado para la guerra que enfrentaban. Al girarse vio a sus dos escoltas, parados uno a cada lado de la puerta, era muy natural y tranquilizador verlos, eran parte de su entorno ya, por lo que simplemente se sentó en uno de los dos sillones que habían en la habitación solo separados por una mesa un poco baja. No pasó mucho tiempo hasta que escuchó el tocar de la puerta - Claro, adelante. - se levantó para recibirle mientras uno de sus escoltas abría la puerta permitiendo pasaje al príncipe, el peliazul le señaló el otro sillón para invitarle a sentarse, si bien no se encontraba en su castillo se comportaba como si estuviese en su propio hogar a modo de anfitrión.

Tomó asiento casi que enseguida, su espalda recta sin llegar a tocar el respaldo y sus piernas cruzadas de una manera que un hombre podría llegar a sentirse incómodo, pero acostumbrado a tomar esa clase de pose delicada y evitando mostrar ofensas, ya estaba acostumbrado, descansó sus manos sobre sus rodillas, junto a él, apoyada contra el sillón se encontraba su espada - Lamento crear un aire de misterio antes, pero hay temas que no me gusta tratar por carta o en presencias ajenas a los involucrados. - su mirada se dirigió nuevamente a sus caballeros, pero a diferencia de la vez anterior esta vez estos respondieron con un asentir de sus cabezas y se retiraron de la habitación cerrando la puerta a sus espaldas, tomarían posición afuera a ambos lados de la puerta. Una vez a solas volvió a mirar al príncipe de aquel  - Mi verdadera razón de visita va más allá de solo social. Quería ver con mis propios ojos lo que tanto se hablaba de este reino, pero veo que son más mitos y exageraciones que realidad, si bien no son una tierra convencional y su religión es bastante opuesta a la nuestra, veo que está compuesto por gente agradable, con buen corazón, he visto con mis propios ojos que su pueblo quiere a sus líderes y estos responden enseguida a la hora de proteger a su pueblo, han sabido sobreponerse a las inclemencias de una tierra tan hostil sacando lo mejor de ella. No le mentiré, vine esperando ver algo mucho peor y tenía mis propios prejuicios, sobre todo después de los rumores que mi tío, el Rey Chrom, me hizo notar. - dijo refiriéndose a los rumores sobre espías... afiló un tanto su mirada buscando señales en el semblante ajeno - Vengo a proponerle un tratado político con Altea. - dijo finalmente.


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Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 29, 2016 6:37 pm

Tras recibir el permiso del príncipe, entré y me senté donde me fue indicado. La capacidad de adaptación a los lugares del invitado me sorprendió una vez más. Me senté de forma correcta aunque, a diferencia de Marth, no cruce mis piernas. Me resultaba más cómoda mi postura que la del príncipe.

Pronto los soldados se fueron y me quedé a solas con el invitado. Fue entonces cuando me dio la información que anteriormente ocultaba. Dijo que había escuchado mitos y exageraciones sobre Nohr, pero hasta yo en ocasiones dudo si algunas de las cosas que se hablan son falsas o no o, mejor dicho, qué parte de verdad hay en cada comentario que se hace. Por lo pronto, el príncipe Marth había demostrado cierto intelecto que me sorprendió gratamente. A pesar de sus prejuicios, decidió hacerse a la idea de lo que sucedía aprovechando la ayuda que dio a Kamui. Eso me hizo recordar, junto con la última mención antes de la propuesta, la aparición de aquel rumor sobre los espías. No tuve tiempo para pensar en cómo explicar lo de los rumores y que eran falsos (o, al menos, así lo creía), pues poco después me ofreció un tratado político.

¿Por qué? ¿Qué gana Altea con esto? No importaba cómo lo pensase, lo único que se me ocurría era poder militar. ¿Pensaba usarnos como carne de cañón? ¿Es eso? Lo peor es que a nosotros nos vendría bien, por lo menos, mantener neutralidad con Altea por el comercio. No importa como lo vea, esta es una situación que no puedo dejar pasar sin más. En primer lugar, Altea no tiene motivos reales para establecer un tratado con Nohr, un país que cree que se parece más a Plegia que a cualquier otro. Tampoco es por cuestión de territorio. Nuestras tierras no son las mejores, precisamente, a diferencia de lo que podría decir de las de Altea. No se me ocurría ni una razón por la que el príncipe Marth propusiera esto. Ninguna política, realmente. Lo único que podía calificar como razones eran razonamientos desde un punto de vista más emocional que de otro estilo.

Es un honor recibir esa propuesta. Sin embargo, me temo que es necesario aclarar algunas cosas antes de poder tratar el tema en cuestión ―dije―Me refiero a esos rumores que habéis mencionado, príncipe Marth ―¿Para qué desviarse?―. No os mentiré: siempre he sido de la creencia de que si se escucha algo es porque existe una parte de verdad tras ello. Lo mismo se aplica a los rumores. La cuestión siempre es averiguar qué parte de lo dicho lo es ―tomé una breve pausa―. Tal y como os ha sucedido a vos cuando habéis estado aquí, existen muchos habitantes de Nohr que observan con recelo a nuestros países vecinos. Por suerte, no ha evolucionado a algo agresivo. Aunque no me guste admitirlo por obvias razones, la aparición de los emergidos ha contribuido a que esta forma de pensar no se extendiese en el país ―confesé―. Es muy probable que el rumor tenga como finalidad avivar esas llamas de desconfianza en otro país aunque no tenga ninguna prueba para llegar a esta conclusión. Por otra parte, desconozco si existen de verdad espías nohrianos en vuestro país. A pesar de ser el tercer príncipe, poseo cierta influencia sobre el ejército del país. De existir algún espía, creo que al menos debería haber sabido de antemano que eramos tan parecidos físicamente, ¿no creéis? E, incluso si el espía no estuviese bajo mis órdenes, dudo que mis hermanos o mi padre no me informasen de antemano o que, al menos, me previniesen para no sorprenderme tanto.

Aquel último comentario era la prueba. Desde el momento en que lo vi por primera vez estaba sorprendido. Y no lo oculté en ningún momento. Además, me aseguré de incluir a mis hermanos y a mi padre para eliminar la posibilidad. El príncipe Marth no era tonto. Incluso si dejase de sospechar de mí, eso no implicaba que la sospecha se dirigiese a mi padre o hermanos.

Por otra parte, si de verdad el rumor se hubiese dado a conocer para alimentar la desconfianza entre los países, aliarme de forma pública con el príncipe Marth puede dañar su posición. Después de todo, quiere una relación amistosa con el país que aparentemente lo ha estado espiando, si esos rumores fuesen ciertos. ¿No es consciente del peligro que eso conlleva a alguien de su posición?

Príncipe Marth, supongo que ya lo habréis meditado en su momento, pero… ¿sois consciente de que el tratado que firmaríais conmigo podría dañar vuestra reputación? Tanto si el rumor es cierto como si no, es seguro que ha tenido un efecto negativo para vos. Honestamente, me preocupa la posición social de un aliado contra los emergidos. Es por ello que necesito volver a preguntaros antes de poder avanzar… ¿Estáis dispuesto a hacer lo que acabáis de proponer?

¿Por qué me preocupaba por él? Ah, ya lo entiendo. Es porque tampoco puedo llegar a confiar. ¿Qué quiere ganar que le haga creer que su perder reputación es un riesgo a asumir? No existe nada tan importante para un noble como su orgullo. En mi caso, consiste en la protección de los míos, pero he conocido casos en los que esa prioridad que yo doy no se cumple. Y aún no puedo calificar a Marth en ningún grupo. Me falta información.

Lamento que esto suene como un interrogatorio, pero me preocupa lo que se pueda decir de vos, alteza. Dicho esto, si ello no conlleva problema, estaría más que dispuesto a iniciar la discusión sobre el tratado político. Si bien es cierto que mi padre, el rey, tiene la última palabra, me considero una persona con bastante influencia a pesar de ser el tercer príncipe. Estoy seguro de poder realizar el diálogo en su lugar.

Esto último... quizás no era tan cierto... Marx siempre fue mejor que yo para estas cosas, pero eso no implicaba que fuese un inútil en este campo. Lo ideal sería que Padre firmase el tratado, pero dudo mucho que lo hiciese, considerando las similitudes entre Altea y Hoshido en el sentido religioso. Siempre fue un poco cabezón en ese sentido. Sin embargo, creo poder convencerlo. Siempre ha actuado por el bien del país.
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Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Sáb Feb 13, 2016 3:30 am

Estaba cómodo en aquel espacio que había declarado como suyo, le había permitido entrar cuando escuchó la voz del príncipe y este ingresaba con una ligera sorpresa en su rostro. Marth hacía cualquier lugar una extensión de su estudio, siempre buscaba hacer cualquier terreno político próspero, un lugar donde pudiese extenderse y hablar sin problemas. Notó sin embargo que el príncipe se sorprendía de ello y a medida de que hablaba notaba la duda atacar la mente del regente.

Cuando terminó de hablar apoyó sus manos sobre sus rodillas y escuchó con suma atención, enseguida sonriendo con tranquilidad y alzando su mano restando importancia - Estimado Leon, por favor. Que ese tema no le quite el sueño, habladurías de ignorantes, entretenimiento de incultos, eso y nada más que eso son los rumores. Creeré más en lo que veo, vivo y mis fuentes cercanas me dicen que en lo que se escucha en un bar entre borrachos. Kamui no pudo haber sido nunca un espía y si lo fue, permítame decirle que debe mejorar mucho su inteligencia nacional. - dijo en ánimo de bromas y procedió a explicarse, sin dejar nada por sentado - El príncipe llegó solo, sin caballo, sin escoltas, sin nada. Por más sospechoso que pudiese ser la situación, pues podría perfectamente ser una trampa y que su vulnerabilidad fuese solo la carnada para permitirle entrada al castillo, es verdad que sus nervios y el mal rato que pasó quitaron mis dudas iniciales, y si bien no le puse vigilancia particular, si es una realidad que en Altea contamos con mucha seguridad, y el príncipe estuvo en todo momento bajo vista de la guardia real, no hizo más que dormir, comer y marcharse. No era más que un noble en necesidad. - lo había pensado mucho y le había dado muchas vueltas y ya estaba convencido que aquella visita había sido un accidente simplemente, pues no encontraba manera que pudiese haber sacado algo de información o provecho de Altea más que un caballo y un puñado de oro, algo que podría prescindir sin problemas su realeza. Secundó enseguida - Si me cabían dudas, usted me ha permitido entrar a su país, me ha permitido ingresar a su herrería, a su pueblo y a su castillo. Así mismo me gusta confiar en mi propio juicio y no he encontrado maldad en usted ni dobles intenciones, más bien una necesidad de ayudar a su país que se sobrepone a la etiqueta del momento. - no lo decía con ánimo de reprochar, pero si era verdad que Leon había faltado a la etiqueta en más de una ocasión por atender los asuntos de su país y dejar al príncipe esperando, incluso yendo solo al castillo sin un escolta digno más que un caballero, cuando lo correcto sería que mismo el príncipe le guiase y nadie menor.

Asintió ligeramente con su mente y sus dedos se cruzaron sobre su rodilla tomando un aire un tanto más serio y solemne antes de responderle - No veo como puede dañar mi reputación si no todo lo contrario, incluso mejorar la suya. Los rumores son solo eso, rumores. La gente los repite, se deforman y terminan siendo no más que burradas bramadas por borrachos en las tabernas, una unión entre ambos países simplemente tirará por tierra aquel rumor. Que la ignorancia marchite la mente de quien piense que he de caer en una trampa o que sea tan ajeno a la política como para creer que esta clases de decisiones son solo tomadas por mi sin consejeros o incluso la propia inteligencia de mi país me respalde. No puedo hablar por su gente, pero el pueblo de Altea es culto y confía en sus líderes, la prosperidad y paz en la que viven es prueba de las buenas decisiones que sus líderes han tomado. - se negaba a dejar que algo tan simple como un rumor entorpeciera un movimiento político mayor, y sinceramente le sorprendía que aquel príncipe se preocupase tanto por algo tan ínfimo... dudaba un poco de sus prioridades en ese momento - No hay manera que un tratado comercial afecte negativamente un país, mucho menos una propuesta de paz. - dejando en claro desde un inicio sus intenciones separó sus manos y utilizó estas para enfatizar sus palabras, dando suaves golpes del lateral de su mano contra su palma mientras resaltaba los puntos - Nohr tiene mucho que ofrecer, sus armas son de una calidad que serviría a mi ejercito si quiere un trato más directo, roca volcánica y según he oído tiene actividad en la minería por lo que tienen abundancia en metales son buenas materias primas que Altea siempre pone en buen uso. No solo quede con un trato entre gobiernos, sus comerciantes pueden participar de nuestras ferias y festivales donde mercaderes de varias partes del mundo van a ofrecer sus productos, también muchos compradores vienen de varias partes del continente. Altea puede proveerle permiso para utilizar rutas comerciales a través de Ylisse, el trueque es bastante utilizado y los campos fértiles de Altea pueden dar un fruto más abundante del que consume, corríjame si me equivoco, pero creo que Nohr podría aprovechar muy bien los frutos de la tierra. - apartó sus manos para volver a apoyarlas en su rodilla, bajando un poco el tono de voz - El comercio es una gran herramienta para acercar a los pueblos, pero claro, no pueden haber tensiones entre nosotros, por lo que deberé de exigirle un tratado de paz público, e gustaría discutir algunos puntos sobre esto siempre y cuando tenga su aprobación al respecto. - sabía que Leon no tenía la última palabra, pero si le abordaba de aquella manera y conseguía su aprobación no dudaba que también la conseguiría del mayor - Lamentablemente no cuento con mucho tiempo, pero podemos dejar los documentos redactados con mi firma, llevarme su firma como garantía y cuando pueda se envía mediante mensajero y caravana el documento firmado correspondiente por su hermano. -

La política era el campo por excelencia del peliazul, había sido educado desde pequeño para aquellos momentos, un campo de batalla mucho más delicado y mil veces más despiadado que las mismas fronteras en guerra. Las decisiones tomadas entre nobles eran las causantes de tiempos de guerra y miseria o paz y prosperidad, una palabra mal dicha podía significar cientos de muertes y un tratado bien cerrado podía mejorar el estilo de vida de miles. Sabía preparar su campo, hacer suya cualquier sala, cualquier estudio o incluso alcoba para transformarla en su área, en ser él quien llevase la batuta en las negociaciones siempre disfrazando aquellas intenciones con modales demasiado medidos y una amabilidad desbordante, la mejor de sus recatadas sonrisas en su rostro y miradas de comprensión que hacían al otro sentirse escuchado. No tenía intenciones personales, nunca las tendría, él era el representante de Altea, él era Altea y como tal solo velaba y buscaba lo mejor para su país y su gente.


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Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 14, 2016 8:08 am

Aquello que me preocupaba bastante fue casi ignorado por el príncipe Marth al tomarlo como un asunto que carece de importancia. Era algo que, sinceramente, me asustaba. Yo no era capaz de tomar las palabras del pueblo como algo simple que no debe preocupar. Cuando hay un humo es por algo. No necesariamente el rumor debe ser cierto, como en este caso. Pero entonces eso implica que no hay otra opción salvo que alguien quiere evitar que Altea y Nohr se enemisten. Aunque no pude evitar dejar escapar una pequeña risa cuando habló de las dotes de espionaje de mi hermano.

Es cierto que mi hermano no es la mejor opción para espiar en ningún lugar ―Es demasiado ingenuo, para empezar―. Nunca podré agradecerle lo suficiente el generoso auxilio que le prestó―aunque no sé si Padre sería de la misma opinión… Últimamente ha actuado muy extraño.

No pude evitar hacerme una imagen de Kamui como si fuese un pequeño perro que se ha perdido y al príncipe Marth como la persona que le ha acogido y dado de comer hasta que recuperase las fuerzas y volviese a casa él solo. Por muy cómica que fuese la imagen, lo cierto es que la impresión que da de Nohr no es la mejor posible. La imaginación se deshizo cuando me hizo recordar el problema de la etiqueta. Si no hubiese sido por la situación, la habría seguido sin duda. Pero en estos momentos no puedo permitirme ni el más mínimo descuido.

Lamento aquello, pero necesitaba poner la situación bajo control lo antes posible.

Luego de que el príncipe Marth dejase claro la poca importancia del asunto del rumor, me percaté de que obvió un pequeño dato: la religión. De hecho, ni yo mismo lo mencioné porque era algo aún más delicado. Pero no pude evitar relajarme cuando dejó claro exactamente qué buscaba y en qué sentido se beneficiaría Altea del tratado comercial y propuesta de paz que traería. A nosotros también nos beneficia. De hecho, mucho más de lo que aparentemente el príncipe decía. Por otra parte, aunque era un poco vergonzoso admitirlo, intenté que no se me notase en mi cara el sentimiento cuando destacó lo obvio.

Tenéis toda la razón, príncipe Marth ―fue lo primero que dije―. Lo cierto es que nos beneficiaría muchísimo conseguir productos alimenticios de Altea por el estado de nuestro terreno.

Me quedé un rato en silencio, pensando en las posibilidades. Una solicitud de comercio y un tratado de paz nos beneficiaban muchísimo. De hecho, se le podría considerar una oportunidad caída del cielo. Nos daría la oportunidad de contactar con Ylisse también y, por lo menos, evitar ataques de la frontera oeste con total seguridad si se lograse, centrándonos en el futuro con nuestra enemiga Hoshido, cuando los emergidos hayan sido eliminados de nuestra tierra. Por otra parte, no es una alianza; Altea no participará en nuestra lucha, aunque asegurará no interponerse en ella, lo cual es un gran avance. Por otra parte, el único beneficio de Altea sería el comercio con Nohr. No veo otro posible… Al menos, si consideramos que de verdad pensase que no tenemos espías en Altea. Si aceptase hacerlo, demostraría que al menos yo no tengo nada que ver.

Creo que puedo hacerlo. Es una oferta tremendamente generosa, la verdad ―dije sorprendido―. No creo que mi padre, el rey, tenga problemas en aceptar vuestra propuesta, pues la decisión final recae en sus hombros ―de hecho, salvo por la excesiva amabilidad del príncipe, no debería ver ninguna pega―. Sin embargo, hay una cuestión que me llama la atención ―añadí―. Siguiendo esta idea, Nohr tendría una ruta de comercio con Altea y firmaríamos un tratado de paz entre nuestras naciones. Sabe perfectamente la situación de Nohr con la tierra, así que debe deducir el valor que esta propuesta tiene para nosotros. ¿Qué ganaría Altea? Por lo poco que he podido averiguar de vos, creo que sois alguien que vela por el bien de vuestro pueblo. Hasta donde yo sé, Altea ganaría un tratado y un comercio de armas que, si bien os beneficia, no os beneficia al mismo nivel que a nosotros.

Se me ocurrió barajar otra posibilidad: Plegia. Con el tratado de paz, podría asegurarse de poder invadir ese país sin que Nohr interfiriese. Me ha dejado bastante claro su rechazo a la magia oscura y a dicho país. Por no mencionar los motivos religiosos. Si la razón del tratado fuese evitar dicha defensa de Plegia desde Nohr, entonces todo cobraba mucho más sentido. Después de todo, existe todavía la posibilidad de que el príncipe Marth crea que Plegia y Nohr están aliadas o asociadas con los emergidos debido a la religión que parecemos compartir, aunque tenga mis serias dudas al respecto.

Mi padre no debe tener ningún problema con esta propuesta. Veo bastante factible la posibilidad de que esté a favor de la sugerencia, príncipe Marth. Esta última pregunta no es más que una muestra de curiosidad por mi parte.
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Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Mar Mar 01, 2016 7:58 am

Era verdad que los rumores siempre nacían de algo, ya fuese una realidad plasmada, un hecho deformado o incluso una mente maliciosa que buscaba arruinar planes valla a saber uno el por que, no eran cosa que le interesasen al príncipe. Si se dejase llevar por rumores, los había muchos peores de su contraparte en Nohr, y era que una cosa era ser tomado como ingenuo, otra muy distinta ser un pervertido de esa calaña. Frunció un poco al recodar aquel comentario... lo había escuchado en Ylisse de parte de uno de los soldados cuando se enteró que le escoltarían hasta el límite de Nohr... lo había vuelto a mencionar en su camino hacia la frontera e incluso había escuchado gran parte de la conversación entre sus cabelleros mientras especulaban en parte enserio y en parte en broma sobre las posibilidades, aunque les había mandado callar cuando aquello pasó a ser una especulación de que actos haría el príncipe. No aceptaba esa clase de conversaciones entre sus caballeros, menos estando él presente.

Se quedó por unos momento pensativo, recordando aquel rumor pero enseguida volviendo en si por las palabras del rubio - Pierda cuidado, el príncipe Kamui ha sido una presencia agradable en Altea. - dijo restándole importancia, pero alegre que Leon supiese el compromiso en el que se encontraba Nohr para con Altea. Era un punto a su favor que estaba claro que le ayudaría en aquella negociación. Escuchaba con atención, sus manos quietas sobre su rodilla y su mirada fija en el rostro ajeno, de a momentos aún sorprendiéndose del parecido que presentaba con su persona, obligándose a encontrar pequeños detalles diferentes en sus rasgos o mismo en los colores, como el color de cabello o sus ojos, para poder distraer de aquel parecido su mente. Asintió un par de veces antes de tomar la palabra, alzando solo una mano para gesticular con sumo recato, nada de movimientos bruscos o exagerados, solo un acompañar de su tono - Comprendo su inquietud, príncipe Leon. Pero descuide que no hay malas intenciones en este trato, como ve, está todo expuesto y puede que considere algo desigual, pero no lo es del todo. Verá, las minas son un recurso limitado, eventualmente ya no podremos extraer más minerales, tenemos nuestras propias minas en las islas pero no están siendo trabajadas de momento por eso mismo nos sería tan útil este trato para Altea. En cambio, la tierra es un recurso que se podría decir infinito, mientras se plante cada año dará su fruto, sea cual sea, y lo seguirá dando por mientras se siga trabajando. Creo que no debería dudar tanto en un trato que es simplemente dar lo que a su tierra le sobre a cambio de lo que a la mía le sobra ¿no cree? - si bien tenía sus propias razones, los accesos a sus minas estaban siendo bloqueados por la invasión de emergidos y no pensaba dar su brazo a torcer en revelar aquello. Bajó su mano y dio un corto suspiro - Su gente está pasando por momentos difíciles, su país, usted, lo he visto al verse interrumpida nuestra visita por el ataque sorpresivo. No son los únicos, si bien Altea controla esta invasión, no quiere decir que no exista. Las armas son necesarias para ello y nuestros herreros no dan a basto para cubrir la demanda de nuestro ejército. Tras ver con mis propios ojos la calidad de sus armas creo que sería muy provechoso para ambos si los pedidos son hechos directamente desde nuestro ejército. Me alaga que crea que el trato le beneficia más a Nohr que a Altea, pero la realidad es que considero que es un trato justo. - el comercio en si no era más que una simple excusa, lo que realmente le importaba al príncipe era el tratado de paz con Nohr, pero desviando la atención de esto y pasándolo solo a un protocolo evitaba que se le cuestionase demasiado.

Días antes había tenido una cena con su tío en donde, no solo se le había informado sobre los rumores sobre Nohr si no que el joven príncipe había intentado hablar con su tío sobre sus planes... lamentablemente, un tanto alcoholizado este último, no le había entendido en sus intenciones. Marth desconocía que tan cerca estaban las sospechas del príncipe sobre sus verdaderas intenciones. Plegia era un tema recurrente, sobretodo cuando el peliazul estaba seguro que de allí era de donde provenían los emergidos... único país en todo el continente donde los emergidos no atacaban a su gente, la magia negra y el culto al dragón oscuro le creía posible de crear esa abominación de guerrero de ojos carmines, fuesen levantados de entre los muertos o soldados poseídos. Leon era un doctrinado de la magia oscura, quizás podría llegar a comprender un poco más este arte si llegaba a tenerle de su lado, pero de momento la ignorancia del príncipe azul era su principal fuente de miedo y rechazo a tales prácticas. No para menos, los constantes problemas con Plegia con su país vecino le había dejado un muy mal sabor de boca y los constantes ataques de los emergidos especialente en la frontera de Altea y Plegia no podía ser simplemente casualidad a los ojos del gobernante. Estando Nohr, a ojos del regente, como un país tan similar, obviamente temía de una alianza, por eso mismo se adelantaba un paso y buscaría la manera de atraer a Nohr hacia su bando de una manera pacífica... seguía sin confiar en un país que adorase al dragón oscuro, pero tampoco era tan terco como para no reconocer que lo que había visto no eran ritos satánicos si no un gobernante preocupado por su pueblo y un pueblo feliz con su gobernante. Esto dejaba una impresión un tanto más positiva en Marth.

Ante la afirmación no dilató más el asunto poniéndose de pie - Dado el caso me encantaría ya pasar a presencia de un escriba que nos redacte los documentos, no quisiera interrumpir sus labores y mucho menos ser una carga cuando es de obviedad que no es el momento indicado. Espero que sepa comprender que este tipo de cosas no las creía prudentes hablarlas por carta y debía venir en persona. Está más que bienvenido, cuando guste, a visitar Altea. Procuraré enviarle una comitiva que le acompañe en su paso por Ylisse y en su entrad a Altea, quizás desee visitar nuestros campos y nuestros mercados. - y claro, la noticia de una visita de Nohr a Altea sería rápidamente la confirmación de un bien trato entre ambos reinos.


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
Sello Maestro
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
267


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Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 01, 2016 6:04 pm

Desde luego, el príncipe Marth era una persona fácil de tratar. Supongo que es el tipo de cosas que se espera de un líder. Mi hermano Marx también tenía ese don. ¿Tendrá algo que ver que yo haya seguido el camino de la magia y no el de la espada? Es mi única verdadera diferencia entre nosotros tres. Además, era alguien bastante inteligente. Yo también habría intentado buscar una postura más abierta al diálogo desde lo que sucedió con Kamui. ¿Para qué realizar una batalla sin sentido cuando se puede salvar la vida de muchos hombres sin necesidad de ello? La guerra es cruel y dolorosa. Si puedo evitarlo, lo haré. Incluso si después Padre puede referirse a mí como cobarde.

La postura, una vez explicada, tenía sentido. Al menos, durante el asunto de los emergidos. Quizá fuese algo distinto más adelante, pero al menos podía asegurar eso ahora mismo. Debía aprovechar la situación tal y como estaba ahora mismo. No seré ni Marx ni Padre, pero también soy capaz de ver cuando algo es bueno para el país. Y un tratado comercial nos vendría de las mil maravillas. Por no mencionar que, de esta forma, tenemos un enemigo menos del que preocuparnos a medida que nos deshacemos de nuestros emergidos. Lo siento mucho por los habitantes de Plegia en caso de que el príncipe quiera invadirla después, pero mis intereses van solo dirigidos a los beneficios de Nohr. Nada más y nada menos que eso.

Estoy completamente de acuerdo ―dije a la propuesta del escriba―. Cuanto antes se redacte, antes podré hacérselo saber a mi padre, el rey. También me halagaría aceptar la invitación que me ofrecéis una vez la situación se tranquilice. Seguro que viajar a Altea será una experiencia inolvidable, especialmente considerando que sus tierras son completamente diferentes a las nuestras ―me permití bromear―.Si me disculpáis un momento…

Me levante para salir un momento e informar al soldado que trajese al escriba de la corte. Después, volví con el príncipe Marth.

Acabo de informar a un soldado para que nos presente a nuestro escriba. En breve volverá y podremos llevar esto a más que palabras ―esbocé una sonrisa.

Sinceramente, me importa bien poco si Altea tiene intenciones ocultas que no me ha hecho saber. Tampoco me importa demasiado lo que pase con otros países. Por mí, si los destruyen todos los emergidos u otros países. Mi objetivo es Nohr y su bienestar. Nada más que eso. Si para ello he de convertirme en un cobarde, un traidor o lo que sea... No me importa.

Aunque admito que siento bastante curiosidad sobre lo que pasará ahora con Plegia.
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Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Eliwood el Miér Mar 09, 2016 1:08 am

Tema cerrado.
Cada participante obtiene 70 Gold.
(+50 g., bono político)

Ambos obtienen un incremento de +1 EXP.

Gracias al aumento de experiencia, Marth ha obtenido un nuevo skill de la rama Lord:

Derecho Real - Skill que causa que todos y cada uno de los temas que el Lord rolee en el lugar al que está afiliado, aporten a la liberación del territorio. No sólo campañas, sino también misiones, entrenamientos y temas comunes/sociales.

El skill será agregado a la brevedad a la tablilla de Skills por Clase/Raza. ¡Felicitaciones!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [3]
Gema de Ascuas
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Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
605


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Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

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