Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados


Project Fear.less

Crear foro

¿Espejos? [Priv. Marth]

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 03, 2015 12:03 pm

Tal y como ya había hablado con el príncipe Marth, decidí reunirme con él en una visita que él hiciese a Nohr, ya que pasaría por el país vecino. Sinceramente, no me resultaba muy agradable la idea de tener a un príncipe de otro país, pero no podía evitar mostrarme amable tras lo que sucedió entre él y Kamui, por mucho que la idea no fuese de mi agrado. Había ayudado a mi hermano y eso no era algo que pudiera ignorar.

Fue por ello que, a pesar de todos los pensamientos anteriormente mencionados, decidí ir a una pequeña fortaleza que se construyó en la frontera con Ylisse. La travesía, como era de esperar por mi país, fue dura, pero ya estaba más que acostumbrado a ello. Además, en caso de que me emboscasen los Emergidos o que el príncipe Marth tuviese un plan oculto, fui armado con mi tomo mágico. No era el mejor, pero en estas circunstancias tenía que apañármelas con lo que pudiese. Si el príncipe de Altea es como me imagino, creo que vendrá armado. Después de todo, no creo que fuese sin un arma a un país que está en guerra continua con los Emergidos.

Tras llegar al lugar en el que iba a reunirme con el noble alteano, informé de mi llegada a los guardias y les dije que en los próximos días tendríamos su visita. Según cómo fuese la convivencia con él, enviaría o no espías a Altea disfrazados de simples ciudadanos. Uno nunca tiene la suficiente información de un posible enemigo. ¿Quién sabe cuándo seremos atacados por los otros países?

Ya lo único que restaba era esperar. Según tenía entendido, debería llegar en un par de días. Aproveché ese tiempo de descanso para repasar zonas geográficas de interés para combatir a los Emergidos. Al mismo tiempo, me aseguré de unirme a las rondas de vigilancia de los soldados, a pesar de sus negativas. Ya que estaba conviviendo con ellos y no quería ningún trato de favor, insistí en ello. Parece ser que me lo permitieron precisamente por mi condición de príncipe.

Lo único que quedaba era esperar y conocer al príncipe extranjero.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Mar Nov 03, 2015 3:33 pm

Por muchos años Altea había sido un territorio con relaciones exteriores bastante cerradas teniendo como único aliado a Ylisse por su sangre compartida, ni siquiera había tenido comercio más que algo en particular. El antiguo Rey era mucho más desconfiado y firme en la idea de tener un país autosuficiente, quizás hasta pecando de vanidoso al considerarse tan capaz que no necesitaba ayuda de nada a su alrededor, ni siquiera de su aliado Ylisse habiendo sido un gran revuelo cuando se había puesto sobre la mesa que los estudios del pequeño príncipe se enriquecieran con la biblioteca de Ylisse y su carácter mejorase al estar con su otra familia. Para su fortuna se le permitió aunque la experiencia no había sido tan maravillosa y educativa como había esperado. Con la desaparición del rey de Altea, su padre, Marth comprendió la importancia de apoyo político, con la perdida de grandes fracciones de territorio en manos de los emergidos también comprendió la importancia y la necesidad del comercio exterior cuando más de la mitad de sus granjas ya no podían ser utilizadas y la comida escaseaba.

Su caballo venía seguido por una pequeña caravana de caballeros montados, solo dos siendo suyos y el resto de Ylisse portando sus propios estandartes, caballeros que quedaron a un kilómetro de la frontera dejando al príncipe y sus escoltas continuar, ambos escoltas llevaban el escudo real en sus mantas y estandartes, el caballo del príncipe, un animal blanco de buen porte se adentró dirigiéndose directamente a los guardias ladeándose para mostrar el escudo real en las ancas del animal, mismo que se repetía bordado en su capa. En su cadera se veía una espada simple y bajo su capa se dejaban ver sus hombreras y pechera de armadura liviana. Tras un intercambio de palabras y mostrando una de las cartas del príncipe de Nohr donde se veía el sello real y la firma del mismo se le permitió pasar siendo guiado hacia el fuerte.

Su mirada pasó fugazmente por el lugar, no siendo de buena etiqueta mirar copiosamente, denotando ya el cambio con sus vecinos, si bien aún estaban casi que pisando la frontera, el césped perdía un poco de verdor, el aire era un poco más pesado y desde el nivel más alto que subía con su corcel podía llegar a ver las montañas oscuras del territorio a la distancia... ¿acaso aquello era un rio naranjo? Nunca había visto un volcán en su vida, mucho menos lava, aunque desde lejos le parecía pintoresco aquella agua brillante de fuerte tonalidad luminiscente que veía a la distancia bajando desde aquella montaña. Claramente no era el lugar más verde y lleno de vida que había visto y sin siquiera visitar Plegia no tenía mucho punto de referencia más que los pueblos felices de Altea, las montañas y campos verdes de Ylisse y las praderas y rios de Pherae llenos de vida y alegres sonidos. Aquello era ciertamente depresivo... podía ver, o más bien asumir, que la presencia de los emergidos estaba golpeando fuerte aquel lugar, el pasto seco le recordaba mucho a las áreas recuperadas de Altea donde habían estado aquellas criaturas quemando y destruyendo los pueblos.

Desmontó enseguida que llegó a la puerta de la fortaleza y dejó su caballo con sus escoltas quienes permanecieron fuera del lugar mientras el príncipe ingresaba guiado por los guardias. En aquel salón sencillo sus pasos hicieron eco al avanzar sobre la roca, dejado a solas a la espera de ser recibido por el príncipe de Nohr, se acercó a una de las paredes para observar las armas que estaban colgadas para ser dispuestas por los guardias, mirando la manufactura de estas, el material y su calidad a un ojo amateur pero que comenzaba ya apreciar el arte de la guerra.


Última edición por Marth el Vie Nov 06, 2015 4:38 am, editado 1 vez (Razón : Me confundí de caballo xDU)


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
Sello Maestro
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
267


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 03, 2015 5:17 pm

El tiempo pasaba y poco a poco se acercaba el día en que conocería a Marth. Marx me advirtió varias veces de mis formas de expresarme, así que tendré cuidado de no equivocarme al respecto. Intentaré imitarle dentro de lo que pueda y seré un buen anfitrión.

― ¡Alteza! ¡El príncipe Marth, de Altea, ha llegado!
Muy bien. Enseguida iré a verlo.

Me intenté calmar y me fui a mi alcoba, donde me puse la armadura que suelo llevar en combate. Si íbamos a viajar por las tierras de Nohr debía estar preparado para todo. Bandidos, Emergidos, espías de otros países… Todo era posible. Y ahora mismo no estábamos en la mejor situación. Si a ello le sumamos la fauna natural del país, entonces no podríamos estar en un peor momento. Sin embargo, debía intentar actuar.

Me armé de valor y con mi tomo para dirigirme a la alcoba del príncipe de Altea. Sus guardias, quienes parecían estar bien disciplinados, se sorprendieron mucho al verme y, durante un instante, pareció que me iban a dirigir la palabra, pero desistieron tras haberse dado cuenta de algo que más adelante yo mismo comprendería.

Y es que tras abrir la puerta para saludar me di cuenta del extraño parecido que había entre el príncipe Marth y yo. Solo lo vi de perfil, pero podíamos hacernos pasar el uno por el otro y, si no fuese por el color de pelo y ojos, funcionaría.

Esta es una experiencia que jamás he experimentado en mi vida ―fue lo primero que dije para mostrar mi sorpresa―. ¿Sois vos el príncipe Marth? De ser así, es un placer conocerlo en persona. Yo soy Leon, el tercer príncipe de Nohr. En nombre de mi hermano, Kamui, muchas gracias por haberlo auxiliado cuando estuvo en vuestro país.

Me senté en una de las sillas y no pude evitar entonces darme cuenta de que antes debía haber estado observando las armas de exposición. Podrían servir como armas improvisadas, pero no eran desde luego las más idóneas para el combate.

Veo que las armas son de vuestro gusto ―dije―. Desgraciadamente, como ya habéis podido comprobar, no tenemos muchas zonas en especial en nuestro país que puedan considerarse atractivas ―suspiré―. ¿Qué habéis pensado al ver lo poco que habéis podido observar? No me importaría acompañaros si eso consigue que tengáis una opinión más exacta ―sugerí.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Mar Nov 03, 2015 10:28 pm

Así que allí estaba, había investigado un poco de Nohr, nada exhaustivo, pero si al menos como para tener una idea del país que iba a visitar... en Ylisse solo hablaron de guerreros, tierras destruidas sin agricultura lo cual enseguida el peliazul asumió que sería por el ataque de los emergidos. Así mismo se enteró en el reino vecino la adoración al dragón oscuro, cosa que le estremeció ligeramente en desconfianza, pero dado una oportunidad deseando que no fuesen como sus vecinos de Plegia. Pese a las recomendaciones de que no se relacionase con tal país ya era tarde para echarse atrás y no sería cortés, a parte, si tenían tan buenos guerreros como decían, sería de utilidad en caso de necesitar ayuda militar.

Estaba demasiado sumido en aquellos pensamientos que solo la voz del rubio le hizo salir de estos y girarse hacia él. Su sonrisa recatada y cuidadosamente casual se deshizo al ver al otro, manteniendo silencio por unos instantes, su postura era perfecta, uno de sus brazos a su espalda y su otro brazo relajado doblado a medio camino de alzarse para saludar, su espalda perfectamente recta y el mentón ligeramente alzado, pero inclinó un poco su cabeza como si intentase comprender lo que estaba viendo. Tras pestañar un par de veces respondió un poco titubeante - Príncipe Leon... un gusto finalmente conocerle. En efecto, soy el príncipe Marth. No ha sido molestia alguna el haber auxiliado a su hermano, me alegro mucho que haya llegado a salvo a su tierra. - se acercó unos pasos hasta el otro asiento en la habitación tomándolo luego que el rubio lo hizo, como era correcto de hacer para un invitado.

No podía dejar de mirarlo, eran demasiado similares, nunca en su vida había visto a alguien tan similar a si mismo, ni siquiera dentro de su propia línea de sangre, ni los cuadros de su padre a su edad, su hermana o cualquiera de sus primos en Ylisse. Obviando el color de su cabello y el de sus ojos podrían perfectamente confundir a cualquiera. -Mentiría si dijese que no tengo gusto por las espadas, por favor, no eche a menos así sus propias tierras, estoy seguro que Nohr tendrá sus encantos. - No había podido ver demasiado pero de lo poco que había visto no sabría exactamente como catalogarlo, optó, como siempre, por ser amable - Acabo de llegar y apenas he cruzado la frontera, entiendo que tienen problemas con las invasiones de estos nuevos enemigos que seguro estarán manteniendo a su gente ocupada. Por favor, no pretendo ser carga alguna. Mi visita no es más que social y posiblemente provechosa para ambas naciones, no pretendo grandes galas ni recibimientos ostentosos, actuad como siempre y no interrumpa sus tareas. Seguro que algún guardia y mis escoltas podrán acompañarme a algunos paseos para conocer. - evitaba mencionar que no había visto belleza convencional en aquel lugar, nuevamente recordó todas las palabras negativas por parte de su familia en Ylisse y se negó a aceptarlas, no creía que un país llegase a ser tan negativo... incluso uno que adorase al dragón oscuro.


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
Sello Maestro
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
267


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 04, 2015 7:25 pm

Tal parece que el príncipe Marth también se sorprendió por nuestro extremo parecido físico. Hasta a mí me había impactado. Por otra parte, aunque puedo entender el motivo de ello, me empezaba a resultar un poco incómodo que me observase tanto. Es una sensación un tanto agobiante, si fuese a dar mi opinión al respecto.

Sin embargo, poco después de observarme y empezar con las preguntas, él se centró en lo que había venido. No pude evitar mostrar una pequeña sonrisa, casi imperceptible, cuando dijo que quería que actuase como si él no estuviera y que me ocupase de mis tareas normales. Evidentemente, relacionarnos con países prósperos como Altea nos vendría bien. Sin embargo, ¿por qué querría su príncipe ser amistoso con nosotros? Eso carecía de sentido, especialmente si averiguaba sobre costumbres religiosas y supiera que el terreno que tenemos es al que estamos acostumbrados. E imagino que se habrá documentado. De ser así, ¿qué planea? Eso, o no le queda otra que venir.

Ahora mismo mis hermanos se encargan del combate y puedo aseguraros que el los príncipes Marx y Kamui son más que capaz de dirigir el ejército ―Y era cierto―. También tenemos a nuestra hermana Camilla, quien ha demostrado en ocasiones ser tremendamente capaz. Yo, por mi parte, me encargaré de ser parte de vuestra guardia mientras estéis en los territorios de nuestro país.

Es una forma muy educada de decir que lo estoy vigilando para que no haga nada estúpido. Sin embargo, no soy lo suficientemente idiota como para decirlo claramente.

Tenéis libre acceso a todas las zonas que no incluyan secretos militares. La única condición es que yo o alguien de mi confianza esté con vos todo el tiempo. Dicho esto... ―me levanté de la silla―. Si queréis hacer turismo, dentro de lo que se pueda considerar como tal, estoy a vuestro absoluto servicio.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Miér Nov 04, 2015 10:03 pm

Si se había quedado mirando más de lo que era políticamente correcto era simplemente por que estaba sinceramente sorprendido, tal parecido no podía ser casual... pero tampoco tenía una explicación. Solo procuró no mirarle fijamente pero ciertamente era como mirarse a un espejo... aunque pequeños detalles ya podía empezar a ver. La mirada del otro era ligeramente más afilada, su cabello ligeramente más corto... ahora estaba sentado pero juraba que cuando entró le vio un poco más alto que su persona. Intentaba obligarse a ver diferencias más allá de las obvias para no sentirse tan... extraño.

Asintió con un ligero mover de cabeza - Entiendo. Entonces si no soy molestia me gustaría deleitarme con su compañía. Lamentablemente no conozco mucho de Nohr, por no decir nada... en mis estudios de Akaneia solo se ha mencionado a Nohr como un país muy fuerte militarmente y características geográficas únicas. Lamentablemente no sé mucho más al respecto y en parte mi visita es para conocer. - cuidaba lo que decía, en exceso quizás, siempre con ademanes sutiles apenas moviendo sus manos y su cuerpo para no hablar de manera estática pero sin excederse, cada aspecto de la presentación del peliazul era de extremo cuidado, forzado y pulido en sus costumbres ya. A la mención de secretos militares abrió ligeramente su mirada con sorpresa - Lo siento... no es para nada mi intención hurgar o inmiscuirme en sus asuntos privados o de estado. Lamento si he dado esa impresión, si de alguna manera soy molestia por favor, notifíquemelo que regresaré a Ylisse sin más. - estaba ofendido, ligeramente ofendido, siquiera la insinuación que sus intenciones fuesen turbias le molestaba de sobremanera, y sin importar lo suave que el rubio lo dijese, si era detectado aquello le ponía inmediatamente a la defensiva. Altea se caracterizaba por la rectitud de sus hombres, milicia y rigentes por igual. no permitiría siquiera la insinuación de cualquier cosa que no fuese aquello.

Se levantó inmediatamente después del otro, nuevamente con su porte recto y tan solo haciendo un movimiento con su brazo para acomodar su capa y que cayera recta a su espalda, apenas cubriendo un poco de sus hombros - Sería un honor ser guiado por usted, mas entenderá que debido a la ignorancia que presento ante su nación me gustaría que fuese usted que me contase que sitios cree que sería agradable de visitar. - respondió con normalidad, intentando calmarse a si mismo y permitiendo al otro pensar sobre su posición respecto a la reacción del alteano.


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
Sello Maestro
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
267


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 05, 2015 7:52 am

La situación iba bien. Al menos, hasta el punto en que noté como el príncipe Marth se había sentido mal por mis palabras. Debería haberlo pensado antes. Si bien desconfío de él, no debería haber dejado caer ese día. Me llevé una mano a la cabeza.

Mis disculpas ―dije, sin pensarlo mucho―. No tenía intenciones de insinuar eso que pensáis. Por razones personales, no soy muy diestro en lo que a relaciones diplomáticas se refiere ―admití―. Lo que quise decir era que, si bien habrá zonas que no podrán ser visitadas, el resto del país está completamente abierto. Conocer y entablar conversación con el salvador de mi hermano es algo que me alegra, de verdad. Pero nunca fui el mejor en expresar ese tipo de pensamientos. Siento haberos ofendido.

De hecho, había ocasiones en las que actuaba de forma demasiado directa con mi hermano. No por nada en especial, sino porque me resultaba demasiado complicado no hacerlo. A veces, Kamui me exasperaba. Sin embargo, intentaba solucionarlo, incluso si mis pasos eran minúsculos.

Yo fui quien os invitó. No tengo ninguna intención de echaros después de ello. Y, solo para asegurarme de que no lo pensáis, no lo hago por obligación al haber auxiliado a mi hermano. De sentirme así, habría sido el mismo príncipe Kamui el que viniese a recibiros ―quería evitar que lo pensase. En parte era cierto que era por obligación, pero la otra parte era porque quiero investigar a los líderes de los países―. Dicho esto… ―me acerqué a la puerta y la abrí―. Si bien no carecemos de terrenos verdes como otros países, Nohr es un país bastante interesante a observar.

Empecé a caminar delante de Marth, en pos a los establos. Me acerqué a mi yegua, que tenía el símbolo de la familia real. Me tenía cierto aprecio y, como siempre solía hacer, la acaricié para calmarla. Se ponía nerviosa cuando veía a alguien a quien no conocía. No era agresiva, pero sí que se acercaba a los demás para saciar su curiosidad.

Esta es mi yegua. Es muy curiosa y le gusta conocer gente ―dije―. Si se os acerca, no temáis. Es completamente inofensiva y muy obediente.

Me monté en ella y esperé a que el príncipe Marth se subiese a su montura, pues imaginé que tendría. Era una sensación curiosa observar el mundo desde un caballo. No importaba las veces que lo hiciese, siempre me hacía sentir más importante. ¿Una sensación de un niño pequeño? Puede. Pero me hace sentir más cercano a Marx, así que… Viviré con ello.

¿Habéis investigado algo sobre nuestro país y su cultura, príncipe Marth? ―Pregunté, para entablar conversación―. De ser así, ¿qué os ha chocado más? Hasta donde tengo entendido, no hay muchos países que profesen el mismo culto que nosotros.

De hecho, solo uno, ¿no? Plegia, diría yo. Ylisse rendía culto a lo que ellos llamaban el dragón divino que, si no es el mismo al que adoran en Hoshido, es tremendamente parecido. Desconozco a qué adoran Altea y Regna Ferox, pero sería interesante averiguarlo. Las diferencias culturales suelen ser motivo de conflictos si no se estudian con cuidado. Y, si bien Altea podría ser un enemigo, creo que a los dos países les beneficia que, como mínimo, sean neutrales.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Vie Nov 06, 2015 5:02 am

Si bien se había ofendido no llevó aquello demasiado lejos, una disculpa del otro era suficiente, aunque afiló un poco su mirada al este mismo declararse poco diestro con los temas diplomáticos. Intentaba no juzgar, comprender que eran tierras diferentes y seguramente tendrían otras prioridades, más si recalcaba que con quien se suponía que tenía que hablar era otro hermano, seguramente quien se encargaba de todo el tema social y diplomático. Alzó una mano con una ligera sonrisa - Por favor, está disculpado. Ha sido solo un problema de entendimiento, no es sencillo acostumbrarnos a los modismos y costumbres de otras tierras. Quizás yo debería ser más flexible. Mis disculpas, estimado príncipe.  - la diplomacia era un arte que el alteano dominaba con bastante soltura y era raro que se encontrase en situaciones donde no supiese como actuar, su educación en el área había sido bastante amplia y sumamente necesaria para el futuro de las relaciones de Altea.

Siguió los pasos ajenos cuando este se acercó a la puerta, iban a salir así que acomodó un poco su capa, levantó un poco los largos guantes negros que casi llegaban a su codo y salió detrás del rubio. Al avanzar hacia el exterior, sus escoltas le siguieron sin molestar, manteniendo una distancia a la que daban intimidad a ambos príncipes de hablar si lo deseaban, admirando en silencio el sorprendente parecido entre ambos, intercambiando miradas mas sin atreverse a decir palabra. Los pasos del peliazul eran seguros, resonando sobre la piedra pero no en exceso, sonando casi como una dama al avanzar - Me alegra y honra que fuese usted quien me recibiese, no es que no hubiese disfrutado la compañía de su hermano, mas me agrada la suya. Aunque no haya campos verdes, seguro que sabrá cautivarme, las bellezas más inolvidables normalmente son las exóticas. - entrando a las caballerizas los escoltas apresuraron su paso para traer el caballo del peliazul, un animal blanco sumamente manso y finamente entrenado, un regalo de Pherae, ya ensillado y con la manta cubriendo sus ancas con el escudo de Altea.

Cuando la yegua se acercó el príncipe acarició su trompa con cuidado, ofreciendo una sonrisa al animal - Pierda cuidado, posee una yegua hermosa y muy amigable. - alabó y montó a su propio caballo. Desde la nueva altura su porte seguía siendo impecable, el andar del animal era sumamente elegante, sus patas alzándose un tanto más de lo normal y su cabeza erguida dándole un perfil sumamente distinguido de los demás animales, más aún su color blanco con el que el príncipe se había fascinado tanto al visitar aquellas tierras lejanas, nunca habiendo visto corcel de tal color más que los pegasos de su tierra. Avanzó a la par del rubio para poder mantener la charla, uniéndoseles nuevamente los escoltas a una distancia respetuosa. - No he investigado más de lo que me han mostrado los libros. Y siendo vecinos de Plegia estoy familiarizado con su culto por más que en Altea no lo practicamos, siguiendo las enseñanzas y deseos de los dragones divinos. ¿Conoce algo de Altea, estimado príncipe? - nuevamente evitaba las preguntas que podrían dejarle en mala posición y se centraba en algo que quizás podría ser tomado a mal en aquellas tierras, siendo descendiente del elegido por Naga y llevando la marca del exaltado seguramente no sería bien recibido por adoradores de Grima... siendo su antepasado que le hizo ser, efectivamente, el dragón caído.


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
Sello Maestro
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
267


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 09, 2015 3:03 pm

Os equivocáis en ello. Es cierto que cada país tiene sus propias costumbres y modismos, como bien decís, pero me temo que en este caso eso no explicaría correctamente aquella molestia causada ―era verdad. Nunca había sido adiestrado en la diplomacia. Todo lo que hacía era dar órdenes, obedecerlas y estudiar magia.

A medida que íbamos caminando, no pude evitar sentir un cierto alivio tras escuchar las palabras del príncipe. Aunque, por otro lado, no pude evitar reír un poco. Nohr no se considera conocido precisamente por sus campos verdes ni sus flores ni nada parecido. De hecho, es por lo opuesto. Un clima devastador y sin la posibilidad de crecer la tierra. Hemos sobrevivido gracias al comercio y a nuestro propio ejército. Y yo me encargaba especialmente del segundo campo, visto a donde me llevó la educación.

Desde luego, puedo aseguraros que lo que veáis en vuestra estancia en Nohr va a ser inolvidable. De eso no quepa la menor duda ―era un poco sarcástico mi comentario aunque, sabiendo cómo mi ‘espejo’ no tiene ni idea de por qué lo he dicho, dudo que lo capte―. Os recomiendo viajar armado. Debido a los asuntos con los Emergidos, hemos recibido de vez en cuando informes de bandidos y, si bien nos gustaría hacerles frente, no tenemos miembros suficientes para hacer frente a todos los problemas. Además, si fuésemos a encontrarnos con algunos, no podría garantizar vuestra seguridad  ―añadí, sincero―. Haré todo lo posible por protegeros, pero me gustaría que tuvieseis todo ello en cuenta.

Vi el caballo del príncipe Marth. Mi impresión fue… un tanto negativa. No por la capacidad que pudiese tener el caballo, sino porque simplemente era una llamada de atención. En un terreno como el nuestro, los caballos de colores claros llaman demasiado la atención. Tomé mi tomo mágico, situado en un bolsillo del asiento de mi yegua.

Es tremendamente leal. Más de una vez me ha salvado la vida. Vuestra montura es verdaderamente interesante, también  ―Recuerda, Leon. Hay que ser educado. Como mínimo aprovecharé esta oportunidad para aprender sobre la diplomacia.

Empezamos a caminar y Marth respondió mis preguntas sobre sus conocimientos sobre Nohr. La verdad es que en los libros se hacen referencia a elementos culturales, entre otros. Nuestro culto en general es bien conocido. De hecho, se dice que mi padre es capaz de oír la voz del dragón al que adoramos. Pero tengo mis dudas de que ello sea cierto. De haber sido así, ¿por qué no nos habría avisado de que íbamos a recibir el ataque?

He escuchado cosas sobre el país del que habláis. Si bien un intercambio cultural sería muy provechoso, tengo entendido que existen discrepancias entre nuestro culto y el de ellos. Hasta donde yo sé, el nombre del dragón al que adoran es Grima, un dragón caído, creo que era. Tal y como se me fue enseñado, el dragón al que los nohrianos adoramos es conocido como el dragón astral, Hydra. Desconozco entonces por qué se nos relaciona con ello, pero llegué a la conclusión de que puede ser por el terreno en que vivimos y algunas capacidades de nuestros magos, yo incluido ―dejé caer en la reflexión―. En cuanto a la cultura de Altea, he leído un poco sobre ella. Ignoro hasta qué punto es real, pero tengo entendido que la familia real sois todos descendientes de un héroe que derrotó a un dragón, ¿no es así? Aunque desconozco qué relación tiene con aquellos a los que llamáis dragones divinos.

A medida que íbamos avanzando se notaba el terreno devastado de Nohr. Pequeños, pero llamativos ríos de lava iban dándose a conocer. Dos escoltas míos nos acompañaban a mí, al príncipe Marth y a su propia escolta.

Nuestro país se destaca en aspectos como la herrería. Nunca hemos tenido tierra que cultivar y es complicado obtener agua de una fuente natural, pero el continuo comercio con los materiales o las armas fabricadas aquí nos han permitido existir. Sin embargo, en algunas zonas se pueden observar pequeños lagos que hacen de bendición. Si bien las fuentes de agua potable se suelen localizar en fortalezas y son protegidas por el ejército, el pueblo llano siempre tiene acceso a ella. Es una vida dura, pero le hacemos frente con orgullo y fuerza.

De alguna u otra forma, me sentía especialmente orgulloso de mi pueblo. Todos ellos eran capaces de defenderse o, al menos, huir si las cosas se volvían peligrosas. Con esto lograba tener una preocupación menos, aunque todo el resto de asuntos no fuesen precisamente nimios. Si no fuese por Camilla, creo que la nación de Nohr habría sido destruida.

Este país debe mucho a la fortaleza de su gente que, a pesar de todo, prefiere quedarse aquí y no mudarse a Ylisse o a Hoshido. Cualquiera otorga unas mejores condiciones de vida ―me di cuenta de que había hablado de sobra―. Oh, discúlpeme. He hablado demasiado… ¿Y bien? ¿Cómo es la vida en Altea? ¿Cómo son su gente?
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Miér Nov 11, 2015 5:16 pm

Le preocupaba un poco las palabras del príncipe, había sido instruido en el arte del esgrima y entrenaba casi que a diario para mantener su condición, por lo que se sabía defender en caso de ataque, pero que explícitamente se le dijese que podría llegar a ser atados y que, siendo sangre real, no garantizaba su protección era preocupante, ponía en su mente a reconsiderar la fortaleza de los soldados de Nohr así como el estado de control que este tenía con los emergidos. Un poco dudoso acomodó su espada en su cadera y miró a su espalda a sus escoltas, al menos confiaba en ellos que si eran atacados podrían defenderle y protegerlo. - No se preocupe, mis caballeros son altamente diestro en combate y puedo cuidar mi propia vida de ser necesario. - miró hacia donde estaban sus escoltas, acomodando sus monturas y subiendo a estas, algo lejos como para escuchar, agradecía eso ya que de haber escuchado que había riesgo seguramente se habrían preocupado e intentado de persuadirle de volver a Ylisse donde tenían seguridad. Ya bastantes advertencias había recibido y bastante había insistido para que sus guardias accediesen a acompañarlo sin tener que recurrir a simplemente dar una orden, no es que no quisieran acompañarlo, si no que no querían que el príncipe fuese a un lugar con tantos comentarios negativos, siendo el principal, claro, el de la religión.

El corcel blanco comenzó a andar de manera elegante, alzando sus patas un poco más de lo que los demás caballos lo hacían para andar, con su cabeza más en alto y un movimiento tan fluido que apenas movía al jinete sobre este, realmente el entrenamiento de los caballos de guerra de Pherae era algo que escapaba de su entendimiento, no veía como se podía entrenar como si fuese un can un corcel... quizás los caballeros montados comprenderían mejor y tendrían un lazo más cercano con sus caballos, para Marth eran un poco más que un medio de transporte, ni siquiera conocía la personalidad de los animales y este caballo era el primero que era propiamente suyo, normalmente utilizaba cualquiera bien entrenado y cuidado de las caballerizas reales, a disposición para los nobles, normalmente yeguas mansas. No pudo evitar sonreír con orgullo a la mención de su corcel - Se le agradece, fue un regalo de un aliado, el marqués Eliwood de Pherae. Realmente es un animal hermoso. -. Cuando ambos nobles salieron, comenzando a avanzar por un territorio oscuro y árido comenzó a sentirse un poco preocupado, el caballo no tenía problemas con las irregularidades de las rocas en algunos lugares, no así los caballos de sus escoltas que se detenían y avanzaban más lento... comprendía también que era aquello a lo que Eliwood se refería con corceles entrenados para la guerra y que avanzaban sobre todos los terrenos.

Manteniendo un paso regulado a la par del rubio, suficientemente cerca para poder hablar sin alzar demasiado la voz asintió a sus palabras, todo el asunto de la adoración a dragones oscuros era un poco inquietante, pero comprendía la diferencia de creencias y confiaba que el dragón caído estaba, justamente eso, caído y dormido. Había sido vencido siglos atrás y estaba seguro que no se levantaría de regreso, los dragones divinos no lo permitirían - Oh, si. La línea de sangre de la casa de Altea es descendencia directa del escogido por los dragones divinos, nuestra línea de sangre es portadora de la bendición y de la espada divina pasada de generación en generación. Fue, en efecto, mi ancestro quien venció al dragón oscuro y fundó Altea. Inicialmente siendo solo una isla, nuestra actual Isla de Gobierno, con el pasar de los años Altea ha crecido y prosperado bajo la guía de los herederos de la bendición. Entonces... ¿Me dice que no adoran al dragón caído, Grima? Bueno, comprenderá que puede que sea el mismo con diferente nombre, ¿o está seguro que es un dragón diferente? No he escuchado de él en ningún libro ni en ningún sermón.  - claramente el choque cultural era un poco... bien, chocante para Marth, un poco alterado por la pequeña posibilidad de que existiese otro dragón malvado. De igual manera mantenía sus palabras lo más neutrales posible y cuidando de no ofender, al menos en intención.

No emitió comentario más que una sonrisa y un leve inclinar de cabeza ante su duda sobre su gente, bajo condiciones de vida tan complicadas si era sorprendente que la gente no simplemente migrase a tierras mejores, pero como gobernante no consideraba que aquella duda debía estar en esa mente, quizás si la suya, pero no del gobernante de esas tierras. Con el mismo tono suave que siempre utilizaba siguió con las cuestiones del rubio - No sabría como decirle, me gustaría invitarle a que lo viese con sus propios ojos. La gente de Altea es muy alegre, trabajadora, leal y solidaria, se apoyan mucho entre ellos y sobre el gobierno en estos momentos difícil que experimentamos con estos nuevos enemigos. La Isla de Gobierno, donde está mi castillo, me enorgullece decir que está completamente libre de amenazas, poco a poco estamos logrando hacer retroceder los ataques en el continente y poder darle más seguridad a nuestro pueblo... no es sencillo y se ha cobrado muchas bajas pero mantenemos el espíritu alto. Creo que ayuda mucho el mantener a la gente motivada y alegre, con sus mentes un poco alejadas de la guerra pudiendo darle cultura y entretenimiento que disfrutar. La plaza de Altea cuenta con teatro público y carnavales, la feria en el continente se ha vuelto una atracción incluso para nuestros vecinos de Ferox y por supuesto para nuestros hermanos en Ylisse. Espero que pueda formar parte pronto, seguramente sus herreros saldrían bien beneficiados e participar. - no perdió oportunidad de ya mostrar una ventaja de una posible alianza o tratado comercial, una feria de tales magnitudes atraía gente de muchos países y se podían encontrar artículos bastante exclusivos.

Al pasar cerca de un rio de lava Marth detuvo su caballo y lo miró desde la distancia que el camino marcaba - Mis disculpas, pero ¿que posee aquella gua para tener esa coloración...? Aunque comienzo a dudar que se trate de agua, es muy espesa... y, juraría que la subida de temperatura proviene de aquel lugar. - nunca en su vida había visto lava, mucho menos un volcán, eran inexistentes en Altea y en Ylisse, tampoco había leído sobre estos en libros.


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
Sello Maestro
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
267


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 19, 2015 9:23 am

Me alivié un poco al escuchar las palabras del príncipe Marth. Era una buena noticia saber que se podía defender por sí mismo. Además, pude averiguar que Altea tenía buenas relaciones con Pherae. En ese sentido, una amistad con él puede implicar el desarrollo de relaciones diplomáticas con Pherae. Aunque me llamó mucho la atención que dijese eso. ¿No se suponía que parte de los Emergidos que atacaron nuestro continente venían de Elibe? Y, si no recuerdo mal, Pherae era parte de Lycia, que se encontraba en dicho continente. ¿Por qué iba a relacionarse con un posible enemigo? Por un momento pensé en que Marth podría ser un príncipe que ha provocado, junto con su padre, el caos en su propio país. Deseché rápidamente la idea. No era posible. Sin embargo, debía asegurarme de por qué empezó a establecer relaciones diplomáticas con territorios que podrían ser enemigos.

Si no recuerdo mal, Pherae se encontraba en Elibe, ¿no? Hubo informes de Emergidos que vinieron desde allí y viceversa: Emergidos llegaron hasta allí siguiendo nuestro mismo continente. ¿Qué provocó que iniciaseis relaciones diplomáticas? En circunstancias normales, es extraño que se plantee la posibilidad tras todo lo que está sucediendo ―tomé una leve pausa―. Soy consciente de que los señores de cada tierra aseguraron no tener nada que ver con los ataques; nosotros mismos, por ejemplo, no tuvimos nada que ver ―de tener algo así, probablemente ya habríamos invadido Hoshido―. Puedo entender que no tengan nada que ver, pero admito que me resultaría difícil realizar un acto de fé como el de vos y el marqués Eliwood.

En el fondo, me alegraba que hubiese relación diplomática. Por lo menos, eso significa que Pherae no haría nada de forma directa contra nosotros. Aunque, por otro lado, no pude evitar dejar escapar una pequeña risa cuando dijo que había posibilidades de que el dragón caído fuese nuestro dragón pero con otro nombre.

Es normal que no lo conozcáis, príncipe. Todos los reyes de Nohr han tenido la capacidad de comunicarse con él para pedir consejo. La enseñanza se transmite únicamente al heredero, así que hasta yo mismo desconozco el método. Sin embargo, si de verdad fuese el mismo dragón caído que Plegia adorase, entonces sería un dragón oscuro que crea muerte a su alrededor. De ser así, ahora mismo no estaría siquiera en este mundo ni tendríamos ciudadanos. Si bien es cierto que los territorios de nuestro país son un poco… impactantes, puedo aseguraros que nuestro dragón no es uno que simbolice la muerte. Yo mismo he presenciado el proceso en anteriores ocasiones ―tomé una leve pausa―. Vuestro error no es grave: más de una vez se ha considerado como cierto lo que decís tras ver nuestras tierras, así que no os preocupéis.

De hecho, creo que ni Marx ha recibido la enseñanza. Es el príncipe heredero pero, con todo lo que ha pasado, no ha habido momento para ello. Sin embargo, creo que es innecesario hablar de esto. Creo que no necesita saber esta información.

Por otra parte, me resulta interesante saber más sobre vuestro dragón. En nuestro caso, la familia real se comunica con él. ¿Qué enseñanzas seguís en vuestro culto, si no es mucha indiscreción preguntar.

La conversación derivó al pueblo de Altea. He de admitir que sentía cierta envidia a medida que iba hablando. La única seguridad que nosotros podemos proporcionar es precisamente el peligro que nuestro propio territorio conlleva para quien no lo conozca. Teatros, carnavales, ferias… Todo eso son cosas que no podemos tener, pero me aseguré de no mostrar esta sensación camuflándola con tranquilidad y alivio.

Eso ayudaría, la verdad. El comercio entre países es imprescindible, especialmente para nosotros. Yo mismo o el príncipe Kamui podemos acompañar a las expediciones como medio diplomático. ―noté la pausa de Marth y me detuve para ver de qué iba a hablar. No pude evitar reír un poco―. ¿Recordáis que os dije anteriormente que nuestro territorio era impactante? Ese río es una prueba de ello. ¿No habéis visto la lava, príncipe Marth? ―pregunté, por curiosidad―. Se dice que en el núcleo de nuestro mundo hay una temperatura tan elevada que se derrite lo que se le acerca. Luego, si hay la suficiente energía, los volcanes expulsan ese líquido derretido de temperatura tan elevada que si alguien cayese su cuerpo sería derretido al instante y tendría una muerte que no desearía ni a mi peor enemigo. Eso es la lava ―tomé una pausa, para dejar que esa explicación se comprendiese―. Sin embargo, no es algo malo de por sí ―añadí―. Logramos alterar levemente el curso de la lava para que nuestros herreros pudiesen utilizar su calor. De esa forma, no necesitamos de otras fuentes de calor. Hasta lo más peligroso puede ser útil si se tiene la precaución necesaria ―concluí―. Si sentís curiosidad, podemos visitar una herrería. Allí podría observar la lava de cerca y estar a salvo.

No me importaba. Después de todo, este tipo de cosas solo pueden ser realizadas si un país tiene las características de Nohr, donde tenemos que usar todo lo posible para sobrevivir. La cuestión es que no sé si el príncipe querrá o no. Admito que la suya es una perspectiva interesante y diferente a la de las demás. Me recuerda a la de Elise. Curioso, pero con cierta precaución. No pude evitar sonreír al recordar a mi hermana pequeña.

Estamos cerca de un pueblo, de todas formas. Podemos visitarlo, si así lo deseáis. Si bien los Emergidos pueden atacar, mi hermana Camilla ha dejado hombres de confianza para su protección; puedo asegurar su seguridad.

También Elise se encargó, pero… Creo que es mejor que él mismo vea la influencia de mi hermana pequeña. Después de todo, creo que ver que hay alguien que confía mucho en los demás puede hacer que se tranquilice y se relaje. Después de todo, si bien muchos de nosotros ejercemos poder militar, el de Elise es de otro tipo completamente diferente.


Última edición por Leon Nohr el Mar Nov 24, 2015 9:16 am, editado 1 vez
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Lun Nov 23, 2015 5:41 pm

No le molestaba hablar sobre sus temas de política de Altea, por el contrario, cuidaba muy bien sus políticas exteriores y no daba paso si no veía más que ventajas en lo que hacía. Con Pherae no era diferente y que el príncipe del reino de lava se interesase no hacía más que despertar su propio interés en el otro. Sus palabras sonaron como siempre, tranquilas y suaves - Efectivamente, Pherae es un marquesado en el país de Lycia, en Elibe. El marqués Eliwood es su actual cabecilla y excelente diplomita en la política, realmente ha sido un placer el poder conocerle. Pues, los tratos con Pherae vienen desde antes de que tomase el poder sobre Altea, mi padre ya estaba intercambiando correspondencia con el marqués, incuso antes de los ataques. Así como hemos visto ataques con banderas de Altea en otras áreas me pareció justo el escuchar su versión, coincidiendo con la mía, incluso he visitado Pherae y podría decir que los enemigos que enfrentamos  son similares. - había visto la misma mirada vacía en los enemigos que había enfrentado con el hijo del marqués en Pherae que los que había visto en Altea, así mismo su piel blanca, casi gris, sin vida aparente. Si bien en un inicio pensaba que eran, principalmente, magos de Plegia o tomados por Grima, al verlos mismo en Pherae había despejado ya varias de sus dudas al respecto, razón también por la cual agradecía hacer esa clase de tratados en persona. - Mi acto de fé no es tal como dice, en tema de diplomacia no se puede dejar nada a la suerte o a la fé, mi estimado príncipe. Las relaciones con el marqués de Pherae son sólidas y confío en sus palabras porque he visto que son verdaderas. - no mencionaba detalles pues no sería cortés, pero el hecho de que el tratado que habían redactados era más que beneficioso para el príncipe, extendiendose incluso a las otras alianzas que realizase en un futuro Pherae.

Avanzando por el desolado lugar miraba aún con algo de desconfianza aquel rio de calor - Comprendo, lamento si le he ofendido con mi ignorancia. Me sorprende que puedan comunicarse con él. Los dragones divinos han mantenido silencio en Altea desde el inicio, pero su presencia esta presente en cada uno de los elegidos. Verá, la bendición de Naga está presente, cada miembro bendecido de la familia real nace con la marca de los dragones. Naga es la líder de los dragones divinos, su simpatía brinda a la humanidad poder y prosperidad. - explicó muy cortamente algo que podría llevar horas de historias, pero comprendía que eran ideologías completamente diferentes y adentrarse demasiado podía poner en riesgo sus buenos tratos. Por su seguridad no se acercó al río, su corcel tampoco parecía muy feliz de permanecer allí, moviendo su cabeza intentaba aflojar las riendas para seguir avanzando, alejarse del peligro - ¿Lava? Lamento decir que nunca la he visto. - el concepto nuevo era increíble, la simple idea de derretir roca era casiq ue rozando la locura, la roca era más dura que el metal y el metal solo a muy altas temperaturas se podía derretir. Si se lo hubiesen contado y no lo estuviese viendo, no habría creído posible aquello - Me encantaría una visita a una herrería, suena algo muy interesante y curioso de ver. Le seguiré al pueblo, guíe por favor. - finalmente soltando un poco las riendas, el caballo avanzó a medio trote para darle alcance al príncipe de tan extrañas tierras.


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
Sello Maestro
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
267


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 25, 2015 8:12 pm

El príncipe Marth había dado una información de tremenda importancia. No solamente él y el marqués tenían sus opiniones conjuntas con relación a los Emergidos, que también lo es, sino el hecho de que los enemigos son “similares”. Esa palabra es lo que realmente me llamó la atención. Si los Emergidos muestran similitudes entre sí, ello podría conllevar que las tácticas puedan ser, si no las mismas, también parecidas. En caso de ser así, relaciones con países que deberían ser enemigos son positivas. Incluso si no fuese ese el caso, sería bueno tener un posible aliado: el intercambio de información entre los distintos países podrían ayudarnos a hacer frente a los países. ¿Quién de los dos ha sido el que ha pensado en esa posibilidad? ¿El príncipe Marth o el marqués de Pherae? Bueno, no necesariamente ellos… Cualquiera que esté afiliado a ellos podría haberlo pensado. De esta forma se ata de forma diplomática al otro país y, al mismo tiempo se consigue información sobre los Emergidos. Quien sea la persona que planeó esa idea tiene una mente un tanto retorcida, pero no por ello no merecedora de mis elogios. Me gustaría conocerla para presentarle mis respetos. Visto desde esta perspectiva, el príncipe Marth tiene toda la razón en que no realizó ningún acto de fé.

Si tan bien habláis de él, me gustaría conocerlo algún día. Desde todo este problema, las relaciones intercontinentales han sido un poco más pobres de lo que nos habría gustado. Saber de un terreno como el que describís da un rayo de esperanza a retomar esas relaciones.

Poco después hablamos de los dragones. Por alguna extraña razón, el príncipe Marth se había disculpado. Muy probablemente por la diplomacia. Es perfectamente común desconocer cosas sobre los otros países, especialmente en lo que se refiere a temas religiosos.

No tiene por qué disculparse, pero acepto sus disculpas de igual forma, príncipe Marth ―dije tranquilo―. La única forma que existe para curar la ignorancia es investigando sobre el tema. Es por ello que toda la información sobre su religión, por muy breve que sea, me resulta de especial interés ―dije sincero―. Después de todo, para poder entender a la gente es necesario comprender nuestras diferencias y encontrar similitudes. En esta charla no hemos hecho más que encontrar una diferencia, algo extremadamente común cuando hablamos de representantes de dos países de culturas diferentes ―y era cierto. No veía mal hablar de temas que pudiesen ser conflictivos. Es más, de esa forma se mostraban todas las cartas sobre la mesa―. Y es por ello también que me gustaría llevaros a ver a parte del pueblo al cual tengo el honor de proteger junto con el resto de los capaces.

Hubo un pequeño camino que seguir hasta llegar al poblado. A pesar de, como siempre se ha visto en nuestras tierras, estar situado sobre un territorio aparentemente no habitable, también se podía ver que, aunque los recursos eran un poco más limitados, se hacía lo posible para evitar problemas. De hecho, había más de lo que en principio debería haber… ¿Estaban controlando esos recursos para evitar problemas futuros?

Cuando llegamos, un par de soldados nos recibieron, dejé mi yegua y esperé a que el príncipe Marth se bajase del caballo para caminar en el pueblo.

Como ya habéis podido observar, nuestro terreno no es el más adecuado para la caminata. Por eso preferimos dejarlos descansar cuando no es menester su ayuda.

Dicho aquello, empecé a guiarlo por el pueblo. Los pueblerinos se dieron cuenta de nuestra presencia. Sin embargo, no hicieron ningún tipo de ceremonia ante mí. Lo prefería así: ningún tipo de distinción entre ellos y yo a no ser que fuese a dar una noticia importante. Hubo una niña en concreto que se me acercó.

¡Príncipe Leon! ¡Príncipe Leon! ¡Toma! ―sacó una roca que tenía tallada la silueta de mi hermana Elise en un estilo que dejaba bastante que desear ―. ¡Para la princesa!
Se lo daré. Tu nombre era… ¿Agnes?
¡Sí!
En estos momentos, la princesa Elise está un poco ocupada ―deduje que se refería a mi hermana pequeña. Después de todo, aunque era difícil de reconocer, era ella―, pero se lo daré en cuanto pueda ―tras irse aquella chiquilla me dirigí al príncipe Marth―. Mi hermana Elise tiene un cierto don de gentes gracias a su carácter. En ocasiones recibimos este tipo de regalos que, si bien no tienen un valor económico muy elevado, nos hace saber que nuestro pueblo nos aprecia ―hubo una leve pausa seguida por una sonrisa―. Dicho esto, vamos a la herrería.

Llegamos a un edificio desde el cuál se podía ver cómo una pequeña corriente de la lava iba pasando por debajo del mismo. Tras abrir la puerta, el calor que era de esperar de este líquido se notaba muchísimo más que en el exterior, donde era mucho menos notorio. Vestidos con trajes especialmente hechos para soportar las temperaturas elevadas, los herreros se encontraban realizando sus tareas. Para evitar que se fundiese el metal, usaban unos soportes en los que lo depositaban para que alcanzasen la temperatura adecuada para poder trabajar con ellos.

En estos lugares hace bastante calor, especialmente si uno no está acostumbrado. ¿Estáis bien, príncipe Marth? Si hay algo que queráis preguntar, ellos mismos pueden responderos.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Lun Nov 30, 2015 5:30 am

El avanzar era difícil para los caballos, para su suerte, el corcel que había traído de Pherae no parecía tener problema con el terreno, alzaba sus patas al caminar y pisando firme no dudaba en su avanzar, tal como había dicho que sería el marqués de tal territorio, eran caballos entrenados, no solo para andar con una elegancia que se destacaba de los demás, si no para la guerra, terrenos escabrosos y no temer al avance incluso frente a la batalla. Los caballos de Nohr parecían estar un tanto más acostumbrados al terreno pero quedaban sumamente en desventaja los caballos de sus escoltas que resbalaban contra las rocas al intentar avanzar e iban bastante más lento que el resto desviando hacia una zona más llana por donde seguir a los príncipes.

Apartándose de la lava sintió un alivio un poco más fuerte, sobretodo al ver ya en la cercanía el primer pueblo, donde asumía que harían una ligera parada, aunque esperaba ya llegar al castillo. Si bien en Altea era cercano a su pueblo, era simplemente por que era seguro caminar por sus calles, cosa que no estaba seguro que podría hacer en Nohr, no solo por no conocer a su gente si no por las advertencias de su propio príncipe que le hacía ya pensar que estaría a constante ataque de los emergidos. Asintió a buena gana cuando habló del marqués - Claro, el marqués Eliwood es una persona sumamente confiable y sociable, encontrará muy agradable el comunicarse con él. Si Altea y Nohr logran una buena relación no dudaré en dar mi recomendación personal a mis aliados respecto a su país. - no tenía pelos en la lengua al hablar de aquello, tan claro que podía llegar a resultar brusco, pero a fin de cuentas todo se reducía a las relaciones que buscaba entre ambos países.

Al llegar a las puertas del pueblo desmontó, pero no dejó a su corcel en manos de los soldados del príncipe de Nohr, si no que esperó a que llegasen sus escoltas para entregarlo. Fuese o no tomado como señal de desconfianza aquel era un regalo demasiado valioso para él y no confiaba que supieran tratarlo o que incluso llegasen a dañarlo. Al acercarse al rubio permaneció en silencio mientras hablaba con una pequeña niña, sonrió ante el gesto sin evitar comparar esa clase de trato de Nohr hacia sus nobles y el trato de Altea, no recibía regalos de ese estilo, si había recibido obras de arte, armas, ropa, incluso joyas, siempre de jefes de familia, pero nunca un regalo directo de un niño. - Por favor, no necesita explicar, el amor de su pueblo está implícito en los gestos, por pequeños que sean. El valor económico de un artículo sólo es válido en un contexto comercial, pero nada más, cuando ese objeto pasa a ser un regalo ya no importa su valor en oro, si no en sentimiento. - las enseñanzas de su hermana estaban muy latentes en el peliazul, sobretodo todo lo referente a lo sentimental.

Un tanto emocionado cuando se mencionó la herrería asintió y siguió al príncipe hasta el lugar, ni bien cruzó el umbral ya sintió como el pesado calor le abrazó y le empujó hacia abajo, la respiración se le hacía pesada y los aromas a metales fundidos no ayudaba, era mucho más abrumadora que las herrerías de Altea. Sacando un pañuelo de su bolsillo lo llevó a su nariz para evitar alguno de los humos de la fundición, un ligero mareo le alivianó la cabeza pero se mantuvo en su postura firme y recta sin mostrar debilidad, solo asintiendo una única vez con su cabeza, tomando un poco de aire, caliente y pesado, para hablar - Me encuentro bien, aunque claramente no estoy acostumbrado a tales temperaturas... es sorprendente que los hombres puedan trabajar bajo tales condiciones. - no se adentró por más que sentía curiosidad, no veía nada de las delicadas herramientas que tenían en Altea, si bien las armas eran realizadas por métodos tradicionales con fundición y forjado, las terminaciones eran realizadas casi que por joyeros, fuese de calidad regular o de excelencia, cada espada salida de la ciudad de Altea tenía una decoración característica. Lamentaba que la guerra había subido la demanda de armas y la decoración de estas fuese mucho más simple. - Tanto como preguntas no, pero me interesaría ver una pieza terminada. Una espada, un florete de ser posible. - dijo aclarando su estilo de arma predilecto.


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
Sello Maestro
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
267


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Vie Dic 04, 2015 8:46 am

Como si fuese una respuesta automática que indicaba que me estaba sometiendo a una prueba, el príncipe Marth aseguró ayudar en las relaciones diplomáticas entre Nohr y, por lo menos, Pherae. Hice caso omiso de esta posible intención y me limité a actuar de forma amistosa. Conociéndome y sabiendo lo poco que he averiguado de él, no creo que el príncipe Marth sea de los que se andan con intenciones ocultas. De ser así, habría sido mucho más sencillo usar a Kamui como moneda de cambio o pedir recompensa por su rescate, y no hizo ninguna de las dos cosas.

Entonces, espero que la relación entre nuestros países pueda ser, cuanto menos, positiva ―dije tranquilo―. He de confesar que cada vez tengo más ganas de conocerlo debido a lo que me estáis hablando de él, pero pensaré en ello cuando la hora llegue.

Tras llegar al pueblo dejó que su escolta cuidase de los caballos. Me bastó una simple mirada para ver el cansancio de los animales, tanto los nuestros como los suyos, aunque era mucho más característicos en los de Altea. Por otra parte, me pareció bastante acertada la decisión del príncipe. Estando en un país que no es el propio y cuyas intenciones uno desconoce, lo menos que uno debe hacer es traer a personas de confianza. Hasta ahora, me pareció una persona demasiado cercana a los demás, pero bien puede ser que me equivoque y no sea más que una fachada para poder facilitar su relación con los demás. En cualquier caso, me alivia ver que es consciente de la situación en la que se encuentra. Además, gracias a la reacción de la pequeña que me dio un regalo para mi hermana, pude notar que era alguien que conocía muy bien lo que significa la amabilidad. No pude evitar ponerme un poco nervioso, por la incomodidad de lo directo que fue.

Agradezco esas palabras, príncipe Marth ―fue lo primero que dije tras calmarme un poco―. Quien sea que le haya inculcado ese valor es desde luego una persona tan sabia como amable ―si él iba a ser directo con los comentarios, ¿por qué yo no?―. En situaciones normales, no tenemos este tipo de trato, pero elegimos conocer de primera mano la situación del pueblo para hacer frente mejor a los Emergidos. Además, los niños son inocentes ―observé a la pequeña―. ¿Cómo podría uno explicar a un niño la diferencia de estado social? Lo único que ellos entienden es lo bueno o malo que sea alguien. Y por eso mismo son tan valiosos para todos.

Caminamos hasta la herrería y, como me temí, el príncipe Marth tenía problemas para estar ahí dentro, además de hacer el comentario que más de uno podría esperarse.

Normalmente se suele trabajar a la noche. A esas horas la temperatura sigue siendo elevada, pero es mucho más llevadera. En segundo lugar, todos estamos adaptados a esta temperatura, incluso aunque algunos no trabajemos en este campo ―dije refiriéndome a mí mismo, incluso aunque tuviese un poco de calor―. Y tercero y lo más importante son los trajes que llevan. No puedo explicaros el proceso, ya que es un secreto comercial, pero esa vestimenta hace que este calor sea mucho más llevadero ―usábamos telas especiales hechizadas para que refrescasen al que las portase de forma continua. Poco después, el príncipe Marth hizo una petición en concreto―. Por supuesto. No hay ningún problema. Le llevaré a donde están situadas las armas y armaduras. Además, ahí no pasará el calor que pasa aquí.

Lo guié hasta un almacén. Cerré con suavidad la puerta tras de nosotros después de dejar que la escolta del príncipe Marth entrase tras hacerles una señal. De esa forma, no tendrían que aguantar demasiado calor.

Podéis mirar todos las armas que queráis. Lanzas y hachas ―Indiqué la puerta a mi derecha―, y arcos y espadas ―indiqué la puerta a mi izquierda y, antes de llevar al príncipe a la zona que él pidió, me dirigí a su escolta―. Si alguno desea observar el armamento es libre de hacerlo. Tras aquella puerta de allí ―indiqué la que estaba frente a aquella por la que entramos a la sala―, se encuentran las armaduras, por si estáis también interesados en verlas―fue entonces cuando guie al príncipe Marth y a quienes nos siguiesen hacia la zona de espadas―. He de confesaros que no soy una persona que use las armas de filo en su día a día. En su lugar, me centro en la magia. Es por ello que veo más conveniente que cada uno toméis un arma y la analicéis como veáis conveniente en lugar de que yo, con mi ojo inexperto, os proporcione una..

Así conseguía que ninguno pudiese pensar que el arma elegida estaba ya seleccionada de antemano. Además, dudo mucho que ninguno haga algo tan estúpido como intentar asesinarme, por lo que estoy completamente a salvo. Me separé un poco dentro del amplio almacén para permitirles probarlas como viesen conveniente.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Jue Dic 17, 2015 2:33 am

Acercar a sus aliados era algo que podría ser más que conveniente, sobretodo si se le era, indirectamente, pedido como favor el hacer el contacto. El príncipe del reino oscuro parecía muy interesado en Pherae, más bien en las relaciones fuera del continente, y por su parte tenía todas las facilidades como para hacer mucho más sencillas las relaciones entre Nohr y el mundo. El puerto de Altea era reconocido por ser un centro comercial casi que central entre los tres continentes, incluso siendo parte de muchas rutas de varios lugares. Y las rutas libres entre Ylisse y Altea hacían un excelente puente hacia Nohr. Tenía la ventaja geográfica y diplomática, más aún si el príncipe rubio decía ser tan torpe con el área social él perfectamente podría tomar esa carta para asesorar a su futuro aliado en el área.

El tema religioso era un tema conflictivo, lo sabía principalmente por los problemas que el país hermano, Ylisse y mismo Altea tenían constantemente con su vecino Plegia. Los adoradores del dragón caído tenían costumbres demasiado diferentes a las que se practicaban en ambos países y normalmente llevando esto a conflictos en la frontera, y últimamente con la política de Plegia de tratar a los emergidos como ciudadanos estaba siendo un verdadero problema para el frente fronterizo de Altea contra los emergidos. Temía que al ser Nohr, como Plegia, un país que no adoraba a Naga si no a una contraparte, con usuarios de magia oscura entre sus filas, como erróneamente había asociado con Grima, tuviese una religión tan estricta y extrema como el otro país. Pero veía todo lo contrario, sentimientos buenos en los corazones de la gente, un acercamiento al pueblo que nunca se le había contado de la sociedad de Plegia. Un país que tuviese un príncipe de corazón con principios tan nobles y una mente con ideas tan claras de su pueblo no podía ser malo.

Intentó pasar lo más rápido posible a la sala que se le indicaba deseando salir de aquel calor sofocante, sus escoltas siguiéndole tan cerca como era correcto, también deseosos de escapar de aquel infierno en tierra. Al ser indicado el lugar donde estaban las espadas se dirigió allí pasando por la zona donde estaban cuidadosamente puestas - Le envidio, la magia no es algo común en mi tierra, si bien hay escuelas de anima son más los caballeros quienes componen nuestras filas. Y la familia real de Altea carece de afinidad con el anima, lamentablemente, aunque encuentro especial fascinación en la observación de su manejo, especialmente en el fuego. ¿Se especializa en algún elemento en particular? - asumía que hablaba de magia elemental cuando se refería a ser mago. Apenas desvió la atención al príncipe al hablar, estaba bastante interesado en las espadas delgadas de una mano, tomando una a una, midiendo su peso y volviéndola a poner en el lugar, de tanto en tanto, alguna la blandía en el aire pero era regresada, rechazada enseguida.

Finalmente una espada de una mano, un tanto más larga de lo normal, de filo delgado y punta afilada fue la que captó por más tiempo la atención del príncipe de Altea. La movió en el aire y la pasó de su zurda a su diestra, la equilibró al presentarla delante de su rostro y observó el filo de cerca - Impresionante... no creí que poseyeran una espada como esta, creí que solo podría encontrarla en Altea. Una espada, mezcla de estoque y sable. ¿Tiene algún nombre aquí o simplemente gustan también de este conveniente hibrido? -


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
Sello Maestro
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
267


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 08, 2016 4:10 pm

En el momento en que habló un poco sobre su familia no pude evitar recordar la mía y pensar en aquellos estudios que me hicieron seguir desde una joven edad. No tuve realmente libertad en ese sentido: siempre centrado en los libros de historia, geografía, tácticas y magia. Probablemente esa fuese una gran diferencia entre el príncipe Marth y yo. Hasta donde he podido averiguar, lo veo alguien perfectamente capaz de establecer relación con quien sea y donde sea. Además, tenemos el caso de la creencia en un dragón sagrado. ¿Decirle que me especializo en la magia oscura no sería algo que provocaría tensiones entre nosotros? No creo que lo haga, pero tengo entendido que las religiones pueden llegar a ser tremendamente extremistas. De todas formas, no podía no responder a la pregunta del príncipe. Eso sería mucho peor. Así que… ¿Por qué no ponerlo a prueba en ese sentido?

En mi infancia se descubrió que tenía cierta afinidad en la magia ―confesé―. Tras aquello, se vio que sería un desperdicio intentar enseñarme en otras disciplinas de combate que no fuese la mágica. Gracias a la tutela de muchos magos, logré dominar la magia oscura a los ocho años y en esa me especializo actualmente. También soy capaz de extraer los poderes del fuego, el rayo y el aire. Sin embargo, este don no es compartido por mis hermanos ―añadí―. También estudié la magia de luz, pero de esta solo pude aprender su teoría. Nunca fui capaz de extraer el poder mágico de dichos tomos. También aprendí esgrima, aunque no tenía ningún don natural para tal disciplina ―rocé la empuñadura de una de las espadas.

Después de ello me dediqué a observar los movimientos de Marth con bastante curiosidad. Aunque lo que más me llamó la atención fue como iba buscando la que se adaptase lo mejor posible hasta que se decidió por una. Tras unos pocos movimientos, pero ágiles, decidió observar lo que era el filo. Me mantuve en silencio, escuchando un poco sorprendido su evaluación. Tal parecía que había ciertas similitudes entre las armas de Altea y las de Nohr. Eso ayudaría al comercio entre ambos países, sin duda.

Las espadas ligeras son la preferencia de algunos nobles de Nohr. Creen que en el combate la elegancia es lo primero ―dije―. Lo cierto es que estas espadas roperas, como así las llamamos, son verdaderamente útiles a la hora de combatir. Necesitan personas experimentadas en realizar estocadas, pero quienes logran hacerlo ven ese esfuerzo recompensado. Al menos, eso tengo entendido. ¿Y vos? ¿Por qué os interesasteis por ese tipo de armas?

Poco después, los demás soldados habían terminado de mirar las armas y los guie hasta el exterior del edificio, al aire libre. La diferencia de temperatura entre las dos salas era, como me esperaba, destacable. Iba a dirigirme al príncipe Marth para llevarlo a un castillo cercano cuando entonces vi a un soldado venir a caballo hacia aquí.

Alteza, traigo un mensaje para vos

El soldado se bajó de su montura y me entregó un papel, con un escrito. Tras una pequeña mirada al príncipe Marth, comprendí de qué se trataba. Lo leí y entonces mis sospechas se hicieron reales, aunque fueron mucho mejores de lo que me esperaba. Un grupo de exploradores había visto una tropa de emergidos al oeste, cerca de una mina. No iba a dejar pasar esta oportunidad de eliminar emergidos de Nohr, así que entonces me dirigí al soldado.

Ahora mismo nos dirigimos al norte. Tú ve a la frontera y reúne a hombres. Yo enviaré a algunos efectivos del castillo próximo.

¡Sí, señor! ―el hombre se subió al caballo y se dirigió a donde le indiqué. Después, me dirigí al príncipe Marth.

Hemos recibido un informe sobre unos emergidos al oeste de aquí. Lo acompañaré al castillo cercano; allí estará a salvo ―comuniqué―. Veamos… tú ―ahora me dirigí a uno de mis soldados―. Busca al capitán Koller. Vuestro deber es proteger el pueblo hasta mi retorno. Es posible que el enemigo se dirija aquí. La protección de los civiles es la prioridad. Volveré lo más pronto posible ―y, entonces, me volví a dirigir al príncipe Marth―. Vayamos allá, entonces.

Nunca entendí los movimientos de los emergidos. Es como si lo único que buscasen fuese destruir y nada más. Es cierto que hay civiles y que hay una herrería aquí, pero la mina en la que se encuentran hace ya tiempo que no tiene recursos extraíbles y tampoco es un buen lugar que defender. ¿Por qué entonces ir hasta allí? Bueno, eso no importa ahora mismo. Mi deber prioritario es escoltar al príncipe Marth a lugar seguro. Ya pensaría en el resto.

Me dirigí al establo y me volví a montar en mi caballo. Esperé a que nuestro invitado hiciese lo mismo para entonces marchar.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Miér Ene 13, 2016 2:02 pm

Aún con la espada en mano hizo un giro de muñeca para medir su largo, pasaba de su hombro pero no llegaba a tocar el piso, era la medida perfecta, parecía hecha en su tierra natal. Asintió a la explicación del otro y un frío le recorrió la espalda al escuchar que era un mago negro, si bien había sido obvio, su mente le había bloqueado la posibilidad. Cada vez aquel reino le parecía más a Plegia y solo de pensar en los problemas de dicho país con su país hermano, Ylisse, le helaba la sangre, así mismo los problemas con los emergidos que tenía en su propia frontera. Recordaba las historias de su tío, aquellos magos que con humos negros arrancaban la vida de los soldados, extrayéndola a través de sus mismos poros mientras las pobres víctimas gritaban en agonía en un dolor indescriptible, así mismo oscuridad que se metía en el pecho de uno y presionaba su corazón y pulmones matando desde dentro... y eso sin mencionar las maldiciones y ritos hacia el dragón oscuro. Volvió a estremecerse y forzó su sonrisa un tanto para no parecer descortés - Fascinante... desconocía que se podía dominar más de una clase de magia... - comentó en un tono más quedo y bajo.

Asintió hacia la espada que acababa de guardar - En Altea se utiliza un estilo de pelea similar al esgrima pero de espadas más gruesas. En la nobleza es común el uso de esta clase de espadas y el combate es más una danza que una batalla, los movimientos deben ser cortos y fluidos, sumamente precisos que derriben a un enemigo en la menor cantidad de movimientos posibles pero sin dejarse tocar, ni siquiera para bloquear, simplemente esquivando para no perder el uso de la espada y encontrar más fácilmente las aberturas en el ataque ajeno. En Altea les llamamos estoque a este tipo de espada, las he visto más delgadas en otros países, si bien más delgadas es más liviano y más sencilla su manipulación, no es muy efectiva a la hora de la pelea siendo fácilmente detenida por una armadura liviana, en cambio los estoques pueden atravesar con facilidad y firmeza entre las placas de una armadura volviéndolas letales en manos hábiles. - su propia mano descansó sobre su espada a su cintura, había sido instruido en el arte de la espada desde que tenía uso de memoria. Apresuró sus pasos al salir del lugar escapando del calor abrasador para nuevamente salir al aire libre, pese al ambiente cálido que había en el país en general, no era ni parecido al que había dentro de la herrería. El peliazul respiró aliviado así como sus caballeros que con una sonrisa en sus rostro parecían haber disfrutado el paseo entre las armas en contraste con el príncipe que ahora miraba con más recelo al hombre rubio por su disciplina en la magia. Ya de por sí la magia era un arte bastante enigmático para él, la magia oscura en su país era casi que blasfemia y temida.

Ante la presencia del soldado permaneció al margen, escuchando sin embargo la conversación, su mirada distraída en la lava que corría en aquel río pero su atención atenta a los movimientos ajenos. Cuando se dirigió a él hizo un ligero movimiento de cabeza y se dirigió hacia los caballos, sus guardias se apresuraron y se posicionaron más cerca aún del príncipe para protegerle. Un vez sobre el caballo se acercó al rubio para cabalgar a la par y poder hablar mientras lo hacía - Mi estimado, si desea atender este conflicto en primera mano simplemente deje que alguno de sus soldados nos guíe al castillo y le esperaré allí. - ofreció, no prestaría espada a una nación neutral más no lo dudaría por un aliado. Sin embargo este incidente le dejaba en claro que los ataques de estas criaturas eran un problema más que latente en ese país y podría utilizar aquello a su favor, sobretodo por los planes que estaba llevando a cabo con su propia alianza con Lycia.


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
Sello Maestro
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
267


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 13, 2016 8:30 pm

El príncipe Marth se manejaba con gran habilidad con la espada, dentro de lo que un novato como yo pudiera discernir. Sin embargo, no se me escapó aquella reacción de rechazo hacia la magia. Intentó hacer todo lo posible para evitar que me percatase, pero era fácil descubrirlo cuando hasta entonces no había dudado en ningún momento de lo que decía. Aquel tono más bajo de voz denotaba preocupación y, ¿qué otra posible sería sino descubrir que soy un mago oscuro?

No me dio tiempo a sacar el tema; pronto el príncipe Marth volvió a hablar. En este caso, fue con relación a la pregunta que le formulé. Era un estilo que, desde luego, podría caracterizarse como bello si fuese para una competición de arte, incluso. Pero no obvió la parte de la dificultad en su maestría. Aquello fue un punto a favor para creer lo que decía. Hablaba de cómo la precisión era la característica más importante en su arma, así como del uso que se le daba como si estuviese bastante experimentado en ello. Y entre esa forma de hablar y cómo se manejó antes con una espada parecida a lo que describe hacía que fuese realmente verosímil su historia. Sin embargo, lo que pensé que podía ser una forma de romper el hielo se convirtió en nada más que una falsa ilusión por mi parte. Probablemente fuese una impresión errónea, pero considerando lo anterior, creo que es seguro asumir que se trata de, una vez más, mi disciplina en la magia. ¿Ha tenido algún tipo de experiencia negativa con la magia en general? O… ¿podría ser, aunque lo dudo mucho, que sea por la similitud entre Plegia y Nohr? En cualquiera de los dos casos, es un obstáculo que debo superar. Internamente maldije mi suerte. ¿Por qué tenía que ocuparme yo de este tipo de situaciones?

Aquel informe solo sirvió para empeorar las cosas. La asistencia de completa neutralidad del otro príncipe me alivió, lo admito, pero era menester tomar a algunos de los soldados de allí. Más concretamente, de los wyverns para que me diesen un informa aún más detallado de las tropas.

Agradezco vuestra comprensión, príncipe Marth. Sin embargo, es necesario que yo también me dirija al castillo de todas formas. Allí hay algunos hombres que son excelentes para la situación entre manos. Además, existe un tema que he de confesaros que me preocupa…

Hubo un leve silencio por mi parte a medida que los caballos empezaron a caminar. Era incómodo tener que preguntar por esto, pero ya sea por similitud con otro país o por el hecho de que use magia, ambas cosas están relacionadas con mi país.

Es una impresión que tengo, así que puedo estar completamente equivocado. De ser así, le ofrezco mis más humildes disculpas, príncipe Marth, pero… ―mi mirada se tornó un poco más triste―. ¿Habéis tenido problemas en el pasado con la magia? No puedo evitar pensar que desde que os confesé mi adiestramiento en ella se os ha notado un poco contrariado ―estaba un poco nervioso. No sabía cómo tratar este tema―. También he considerado la posibilidad de que sea por las similitudes entre Plegia y Nohr, en lo que a conocimiento popular se refiere. No estoy seguro de si es por ello pero, si no lo es, ¿es algo que haya sido provocado en vuestra estancia aquí? Admito que en ocasiones puedo ser demasiado directo con mis comentarios, pero os puedo asegurar que no he tenido en ningún momento la intención de importunaros.

Esa era otra de las posibilidades que debía considerar. Sin embargo, me había esforzado por evitar que se me tomase como alguien de esas características. De ser así, he debido de cometer muchísimos errores sin darme cuenta. Aunque sigo siendo más partidario de mi primera impresión.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Dom Ene 17, 2016 5:23 am

Era ajeno al funcionamiento de la magia, no conocía su teoría más que era el control sobre los elementos, nunca había tenido en sus manos un libro mágico siquiera, y solo la había visto manifestada en ambientes seguros como eran los salones del castillo donde los magos hacían formas con el fuego o hacían volar mariposas de papel con el viento para entretener a los nobles. En campo de batalla sabía que el azote de los elementos eran de temer... eso con la magia elemental, la magia negra era un tema mucho mayor para el príncipe. El temor le recorría el cuerpo de manera instintiva cuando siquiera era mencionada tal clase de habilidad. Solo había escuchado cosas horribles de aquella magia, su origen y su manera aterradora de actuar, yendo más allá de simplemente la magia, sus usuarios, los plegianos, habían raptado jóvenes para sus ritos y las torturas que habían padecido los soldados supervivientes de la guerra entre Ylisse y Plegia, nunca se vieron recuperados, incluso con malformaciones y horribles cicatrices que el príncipe solo había escuchado a escondidas en sus visitas de joven al castillo de su tío.

Mientras cabalgaba con tranquilidad, o tanta tranquilidad como la situación podía dar, la pregunta del príncipe del reino negro le hizo estremecerse al tomarle por sorpresa, incluso creía sentir las miradas de sus caballeros sobre sus hombros, pues ambos estaban cabalgando tan cerca que las cabezas de sus caballos alcanzaban las ancas del propio. Preocupado consideró incluso alguna técnica de lectura mental, las artes arcanas eran misteriosas para él y no sabía sus límites realmente. No podía decirle realmente que le temía, no era lo correcto y no le jugaría a favor en lo que pretendía en aquel lugar.

Sonrió cortésmente antes de responder - Descuide, no es nada en contra suya... - si había logrado ver que le alteraba sería mejor no ocultar demasiado o quedaría en evidencia si llegaba a ser alguan clase de hechizo o poder... aunque sus manos se aferraban con fuerza a las riendas y sus piernas se apretaban contra el caballo, se mostraba calmo, sobretodo en las expresiones de su rostro mientras hablaba - Ylisse y Plegia estuvieron en guerra algunos años atrás, las cicatrices que esa guerra dejó no solo afectaron a Ylisse si no que a su tierra hermana, Altea. Si bien la guerra no fue, inicialmente por cuestiones religiosas, no se puede decir que no era un factor presente en esta. El poder que Plegia desplegó en el campo de batalla era mayoritariamente prestado por el dragón caído, una clase de magia que creaba pesadillas en los frentes ylissianos. No solo eso, si no que los magos oscuros de Plegia secuestraron muchos jóvenes habitantes de Ylisse y se han hablado de torturas y sacrificios hacia el dragón caído... Lamento si ofendo su cultura, pero esas son cosas que no puedo simplemente aceptar... - puesto en palabras era mucho más difícil contener el rechazo que tenía hacia esta cultura.

Intentó pasar del tema por un momento, no pretendía tener una discusión al respecto, y en parte de cerraba a si mismo a creer que eran como su país vecino, no podía simplemente hacer tratados con un país como Plegia, pero confiaba que Nohr fuese diferente, al menos le había confirmado que no era el mismo dragón al que adoraban, y su conexión con la gente era algo que había visto con sus propios ojos - Sé que el momento no es el adecuado, pero me gustaría poder hablar con usted a solas. Mi visita no es meramente recreativa, como habrá sospechado en un inicio. -


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
Sello Maestro
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
267


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Espejos? [Priv. Marth]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.