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[Campaña de liberación] A la vera del camino

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[Campaña de liberación] A la vera del camino

Mensaje por Marc el Lun Nov 06, 2017 10:52 pm

El sol se encontraba ya a más de mitad de camino en el cielo y el reloj de arena sobre la mesa (que había dado vuelta con puntillosa exactitud cada vez que agotaba sus arenas) le indicaba que en efecto se encontraban más cerca de un almuerzo que un té de media mañana como había planeado inicialmente... Pero él había planeado un té y té habría, tenía el derecho también de tanto en tanto a darse un pequeño capricho en pos del deber.

¡Sumado a que no había empacado cubiertos y vajillas tales para un almuerzo de tales circunstancias! Tenía té, pocillos y un par de cuencos para pequeños bocadillos propios de la ambientación de un encuentro civilizado. Empacar también para un almuerzo aumentaba el riesgo de que se rompieran más cosas por el camino y no iba a gastar más recursos de la cuenta en una situación así.

Sí, era una reunión de alto calibre politico la que estaba organizando, y eso ameritaba cierta imagen y etiqueta a mantener, pero tampoco iba a gastar un gran dineral en un sucio vástago de la luz. Había un limite a la etiqueta que pasaba ya a estupidez.

Dando un suspiro, vio como los ultimos granos de arena pasaban a la parte inferior y nuevamente con movimientos rapidos dio vuelta el artefacto. Cuando la arena terminara de pasar aquella vez estarían oficialmente en el mediodía...

Dio otro suspiro, uno más largo y recostó su cara sobre su palma. Adios su gran plan...

Porque no estaba allí en medio del bosque con una mesa redonda con un negro mantel decorado con preciosos ojos plegianos por placer. Era trabajo y era lo más cercano a un trato favorable y civilizado que estaba dispuesto a ceder en tales circunstancias.

Pocos granos de arena pasaron antes que uno de sus exploradores volviera con una nota. Era un relevo, que recibía señales del verdadero explorador apostado en un punto más lejano y que espejos pasaba la señal que era interpretada y pasada a escrito antes de serle entregada...

Y las palabras en ellas eran las que llevaba esperando cuanto menos dos vueltas de reloj atrás.

¡Al fin! Ni para recibir emboscadas los adoradores de la luz tenían modales, decencia y puntualidad. No les bastaba solo con ser impíos, debían siempre empeorarlo de alguna forma.

Luego ellos eran los bárbaros.

Con un gesto de su mano, un señal fue transmitida entre vigías y tras unos instantes se escuchó un estruendo a una distancia no muy lejana. Nada iba mejor con una emboscada que un pesado árbol en medio del camino. Los clásicos eran clásicos por algo, era ridículo reinventar el tomo al fin y el cabo.
Afiliación :
- PLEGIA -

Clase :
Tactician

Cargo :
Maestro Inquisidor (religión de Grima)

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Tomo de Ruina [3]
Vulnerary [4]
Esp. de bronce [2]
.
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Support :
Morgan

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1217


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Re: [Campaña de liberación] A la vera del camino

Mensaje por Marth el Mar Nov 28, 2017 1:28 am

Chrom había regresado a Ylisse hacía ya un par de semanas desde su charla respecto a sus preocupaciones con sus vecinos del sur. Plegia parecía haberse despertado después del problema de los emergidos y tras años luchando contra esa plaga Marth había creído tontamente que habría tenido un poco de tiempo para descansar, acomodar sus asuntos y dejar que las cosas se asentasen. Tenía cosas que hacer, un territorio completamente nuevo que proteger, tropas que designar, incluso fiestas que dar aunque no quisiera. No tenía tiempo para atender a un montón de adoradores de las sombras que decidieron que tenían demasiado tiempo libre entre sus manos. Creía haberse encargado de ellos al responder la carta de aquella molesta mujer y seguía con su vida, ignorando el hecho que los problemas le darían literalmente en el rostro.

Estaba en su viaja hacia Ylisse, había recibido noticias de la situación mundial, tenía noticias de la caída de Grannvale, un gran territorio adorador de Naga y hogar de valientes caballeros inquisidores que habían dado hasta lo que no tenían para proteger a su diosa pero el mal les había sobrepasado. Ellos, como los descendientes del primer escogido de Naga y bendecidos con su marca, tenían que tomar alguna clase de acción y no era algo que pudiese hablarlo por carta, tenía que ser en persona. Así que iba el príncipe con una pequeña comitiva, todos a caballo no eran más de veinte caballeros y cuatro pegasos que vigilaban desde los cielos, pero una vez cruzado el puente que separaba la frontera entre ambos países aliados, el bosque se volvía demasiado espeso como para poder ver algo, así que solo dos volaban bajo mientras dos iban con sus alas plegadas y al trote detrás de la comitiva. El príncipe entre dos de sus caballeros iba encabezando sobre un elegante corcel blanco, regalo del marqués de Pherae, un caballo que le había acompañado en muchas batallas, entrenado para ello nunca mostraba miedo y se movía con firmeza sin siquiera mojar su pelaje hasta haber estado al galope por más de una hora. Ataviado con elegantes correajes azules bordados en oro sus ancas estaban completamente cubiertas por una manta celeste con el escudo de Altea bordado en ambos lados, el príncipe por su parte vestía para el viaje, botas de montar altas, pantalones azules y una chaqueta larga de mangas cortas de un mismo tono pero de interior rojo. Su capa cubría uno de sus hombros y dejaba el otro al descubierto, un broche de oro sostenía la prenda. Casi no llevaba armadura más que sus hombreras y guantes gruesos de cuero con sus dedos al descubierto para manipular mejor y a su cintura su espada. No llevaban estandartes, tampoco mayor protección o cuidado ya que viajaban dentro de tierras seguras, solo la comitiva mínima necesaria para la movilización de un noble regente de un país.

La dama sobre el caballo alado que iba al frente dio una vuelta amplia antes de volar casi a la par de los tres hombres que iban al frente - Los pegasos se han alertado, vimos pájaros volar alto al parecer asustados y en esta zona no hay sonidos de la naturaleza. Algo no está bien. Por favor, bajen la marcha e iremos a investigar delante. - con un asentimiento de cabeza el príncipe le permitió retirarse y bajaron la marcha considerablemente hasta que solo iban a paso tranquilo. Al frente ya podían ver el grueso tronco que atravesaba el camino de lado a lado, era un árbol tan grueso que habría sido difícil hasta para un caballo al galope haberlo saltado, sobretodo por las ramas que entorpecían la vista más allá. El peliazul miró con desconfianza alrededor y se dirigió hacia el caballero de cabello verde que tenía a su izquierda - Que extraño, los caminos hacia Ylisstol están cuidados y los árboles que están viejos o huecos son talados antes de que caigan. ¿Cree que sean los emergidos? - dijo con cierta preocupación en su voz sentándose más derecho para mirar alrededor. El caballero solo sonrió dándole palabras de seguridad al joven gobernante seguido por una broma ligera para desprender una sonrisa de los labios del menor.

Al regresar ambos pegasos se pararon junto con la comitiva informando cortamente que no había nada al frente, solo el camino despejado. Sin una emboscada evidente ni movimiento militar emergido en la zona a la vista desecharon de inmediato la idea y varios de los hombres bajaron de sus monturas para comenzar a mover el árbol, los que tenían hachas, aunque fuesen de guerra, ya las empuñaban para cortar las ramas. Mismo el príncipe bajó de su montura y dejó que esta pastara al borde del camino. Un movimiento repentino entre los troncos llamó su atención y se adentró un poco seguido muy de cerca de uno de sus caballeros. No muy lejos del camino, detrás de la espesura de los árboles, se abría un pequeño claro que se veía que había sido limpiado recientemente y en el centro del mismo la mesa de mantel negro y el joven con el reloj de arena. La escena parecía sacada de alguna clase de novela fantástica, sentía como si aquel hombrecito le fuese a ofrecer en cualquier momento un pequeño pastelillo que le encogería para poder bailar y cantar con las flores a los pies de los árboles. Podía decir que la curiosidad le ganaba en su precaución hasta que sintió la mano enguantada en metal de su caballero que le sujetó del brazo cuando notó la presencia anormal en el bosque. Sacado de sus pensamientos observó con más atención y soltó una exclamación de sorpresa y sincero temor cuando vio los reconocibles ojos del dios oscuro bordados en los bordes del mantel - ¡Por amor a Naga! ¡¿Quien es usted y que hace en este lugar?! - apoyó su mano en la espada cuando su guardaespaldas ya tenía apuntando sobre su hombro con una lanza de tres puntas hacia el joven misterioso. El caballero le llevaba más de una cabeza y al príncipe alteano y ataviado de armadura completa de fuerte tono carmesí resaltaba a su espalda amenazador como un perro mostrando sus dientes dispuesto a saltar en cualquier momento para defender a su amo, que en comparación no hacía más que parecer más inofensivo y pequeño.


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FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

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Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
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Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]

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