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[Campaña de conquista] Silent enim leges inter arma [Privado; Hrist]

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Re: [Campaña de conquista] Silent enim leges inter arma [Privado; Hrist]

Mensaje por Sindri el Dom Mar 18, 2018 1:04 pm

Es bueno saberlo. Al menos hay una gama de wyverns para elegir. – el muchacho asintió con decisión, con los ánimos un poco más alzados. Quizá le iría bien tener algún compañero que no le discriminara por la magia que empleaba, y no parecía que los wyverns tuvieran muchas opiniones sobre eso. La propia jinete de wyvern había dicho que “lo que importaba a los wyverns era que te ganases su respeto”. Eso no sonaba especialmente difícil si uno tenía en cuenta que no respetar a un usuario de la Magia Arcana era una muy mala idea que desaparecía muy rápido de la cabeza de cualquiera con dos dedos de frente. Y aquellos que, lamentablemente, no adquirían un aprecio por tal rama de la magia no solían tener ninguna otra habilidad – Bueno, sí, los nombres son importantes. No es ni siquiera un proyecto. Si me decidiera por un wyvern, primero tendría que encontrar uno o alguien que los vendiera. ¿Tal vez algún lugar de Bern? Bern antes que cayera ante los Emergidos, quiero decir. – ¿Acaso habría algún mercader dedicado a vender huevos de wyvern? ¿O los Grandes Maestros de Wyvern requerirían que uno fuera a buscarse su montura armado sólo con un cuchillo para la mantequilla?

Sabe usted que el profesionalismo no implica ser un completo y total muermo, ¿verdad señorita? – parecía como si la mujer disfrutara anulando cualquier tipo de diversión que pudiera derivarse de una acción. El mundo era sin sabor, insulso, gris y completamente vacío de cualquier emoción para una consumada profesional que sólo tenía en mente el contrato y el pago, tal y como confió a su montura. Menudo aburrimiento. ¿Por qué no cambiaba su vestimenta por La Armadura Más Gris Jamás Creada? Todo el mundo la ha visto alguna vez en su vida en una armería, normalmente junto a armas muchísimo más elaboradas y vistosas. Era una armadura Práctica. Cada una de las piezas encajaba con la otra a la perfección con imperceptibles “clic”. No estaba decorada en absoluto, puesto que eso la haría Menos Práctica. No parecía más que planchas de metal que hacían su trabajo a la perfección. Quizá su habilidad oculta era hacer caer dormido a cualquier enemigo que se fijara en ella durante más de cinco segundos. Porque era aburrida. Muy aburrida – Un profesional debe tener estilo. ¿Sabe qué es el estilo? – un Mago Arcano sin estilo no era más que un villano de cuento de hadas de segunda. Pongámonos por un momento en el lugar del héroe que va a ser evaporado por el hechizo de un visir maligno. ¿De veras queremos que lo último que vea sea un mostacho y una barba mal recortadas y una túnica que seguramente pasó de moda hace cinco generaciones? ¿O queremos que vaya derechito al Abismo por un hechizo de un Sabio Oscuro vistiendo la última moda de Etruria y luciendo un peinado votado el más popular entre las Magas Arcanas de este año? La perspectiva lo era todo.

Supongo que me queda uno por elegir… – mencionó distraídamente al barrer el lugar con la mirada. El Emergido parecía dudar entre continuar su carga hacia él o dedicar su atención a la jinete de wyvern que tenía mucho más cerca. “Parecía” porque el muchacho no se atrevía a adivinar qué estaba pensando uno – Vamos allá, pues. – de nuevo canalizó energía arcana a través del Tomo de Ruina para tener un hechizo de Ruina cargado y listo para disparar. Con un movimiento de muñeca, el Dark Sage dejó salir el tropel de oscuridad de su mano y éste se dirigió raudo y veloz contra el Emergido enemigo. Pero no en una aburrida línea recta, no, eso era para estudiantes de las Artes Arcanas aburridos y sin imaginación alguna. Dio un bonito efecto curvo al hechizo, que hizo que impactara en el hombro izquierdo del Emergido sin ningún tipo de sonido o reacción por éste.

Señorita y wyvern, ¿Por qué no se dan una pequeña vuelta para otear el terreno? – sugirió el Dark Sage a la consumada profesional y a su montura mientras el Emergido caía al suelo inerte. Ahora no era el momento de rebuscar entre sus pertenencias por si había algo de valor – Dudo que la única fuerza de los Emergidos cercana sean tres individuos y ya está. Ya me encargaré yo de vigilar por si salen más de esta mina. – obviamente se había autoasignado tal tarea por carecer de monturas voladoras. No es tampoco que mirar la entrada del complejo minero fuera la tarea más entretenida de este mundo, pero si había enemigos cerca valía la pena estar preparado.
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Re: [Campaña de conquista] Silent enim leges inter arma [Privado; Hrist]

Mensaje por Hrist el Miér Mar 21, 2018 12:04 pm

-¿Para conseguir un wyvern? Bueno, o bien va usted a encontrar a su montura, como hacen las caballero de pegaso que me ha comentado –le explicó la mercenaria, haciendo memoria de cómo dio con Logi. -, o bien se lo compra a un criador, sí.

Había oído historias de gente que se había encontrado con el que sería su wyvern por casualidad, en medio de un viaje, una noche de tormenta, o en medio de una pelea contra bandidos en una montaña. También le habían contado que, en otros países, era tradición hacer lo mismo que para con los pegasos: ir a donde habitaban tales criaturas a buscar una a la que “persuadir” (fuese a base de fuerza bruta, fuese a base de instinto y empatía). Sin embargo, lo más práctico para el ejército solía ser adquirirlos de un criador, y así se aseguraban que tenían buena genética y de que estaban bien cuidados y alimentados, listos para ser adiestrados como monturas para la guerra. Aun así, el ahorrarse el ir a un pico montañoso siniestro para echarse un amiguito wyvern no quitaba que, de todos modos, uno tenía que hacerse respetar por el animal una vez se convertía en su montura.

-En Bern, no sé, nunca he estado allí. –añadió, pensativa, alnzando la mirada al cielo. –En Nohr hay criaderos que surten al ejército de wyverns, eso sí lo sé seguro. –comentó distrídamente. –Si tanta importancia le da al color… a ver… creo que tiene más posibilidades de dar con uno que le entre por el ojo si se aventura usted mismo en los territorios wyvern allá donde vaya. En los criaderos… es algo muy aleatorio, los que acuden a un criadero no suelen ir con un color en mente. –Realmente, Logi era marrón, igual que dos de sus hermanos, mientras que el resto era de un color más oliváceo -Pero nunca se sabe. –concluyó, con un encoger de hombros.

Al parecer, el joven ex bibliotecario también le daba mucha, muchísima, importancia a las apariencias… Y a que le riesen la gracia a todas horas,  incluso en medio del peligro. “Sabía usted que el profesionalismo no implica ser un completo y total muermo, ¿verdad señorita?”, le dijo la sartén al cazo. Si ella era un muermo, él era un pelmazo.

-No me diga… -contestó distraídamente, tras rematar al emergido.

Hrist no le dio importancia al comentario. Poco le importaba que la considerase un muermo, bastante tenía con enfrentarse a uno de los dos emergidos que quedaban y que no la sorprendiesen por la espalda algunos más. ¿La creía un muermo? Allá él… Ella simplemente hacía su trabajo, y el trabajo era algo muy serio. Sobre todo si hay emergidos metiendo cucharada.

“Un profesional debe tener estilo. ¿Sabe qué es el estilo?”… ¿Acaso se metía ella con su ”estilo” o su indumentaria? No, si encima tendría que vestir de la forma que al Señor Bibliotecario con sobredosis de Oscuridad en la sesera se le antojase "estilosa” y a la moda. Claro, el experto en moda debía de considerar que a su atuendo de jinete de wyvern le faltaba  purpurina, crestas de plumas en el casco, joyas y brillantes en el grojal, una tiara con una piedras raras en el centro, dos largos moños recogidos con enormes lazos rosas, y un gran emblema de Nohr estampado en su body. Ah, ¡Y cómo no! Entrar en pelea con una posturita al grito de "En nombre de Nohr... ¡Te castigaré!". Por Anankos, cuánta petulancia y cuánta arrogancia en un solo ser humano, no le cabían en el cuerpo.

Tras ver que Don-No-Soy-Un-Muermo-Y-Tengo-Estilo acababa con el emergido que quedaba, éste le sugirió que hiciese una vuelta de reconocimiento alrededor de la zona.

-No es mala idea. –concedió. Y se dirigió a Logi. –Vamos, echaremos un vistazo por si hay alguno más cerca.

Y tras unos minutos sobrevolando el aire, observando la zona, vio por el rabillo del ojo a dos figuras voladoras asomar por la pendiente rocosa que rodeaba el asentamiento. Dos caballeros de pegaso. Uno de ellos se adelantó a toda velocidad, tanto que apenas tuvo tiempo de rectificar el rumbo para esquivarlo. Pese a hacer un bloqueo preventivo con el hacha, el tajo de la lanza tenía una trayectoria lo suficientemente bien calculada para alcanzar brevemente el costado derecho de la mercenaria.

-Ugh… Ha ido de poco. –pensó en voz alta. Logi rugió a pleno pulmón allá arriba, mientras giraba para encararse al emergido y perseguirlo.

El emergido, una caballero de pegaso, se lanzó de nuevo contra la jinete de wyvern. Pero esta vez Hrist bloqueó bien el embiste. Tras alejar la punta de la lanza de su rostro, forcejeó unos instantes, y dejó que el wyvern atacase a la montura contraria, inmovilizándola. Las ráfagas de aire no ayudaban, pero tampoco favorecían al enemigo. En un despiste de la susodicha, le acertó con el hacha larga en un brazo, con la consiguiente caída de la lanza al vacío. Sólo le faltó golpearla un par de veces más para que la jinete de pegaso emergida siguiese los pasos de su lanza y se precipitase hacia el suelo. El impacto contra el suelo, desde esa altura, acabaría con ella.

-No ha estado mal, ¿eh Logi? –felicitó a su montura por el trabajo hecho. Pero entonces… -¡Ah! ¡Uff!

Logi había hecho por su cuenta una maniobra de esquiva. Y con razón. La otra caballero de pegaso emergida se había lanzado directa contra ellos, y la habían esquivado por los pelos.

-Espero que a Sindri le vaya mejor ahí abajo… -masculló para sus adentros.

El joven estaba inspeccionando si había más enemigos en la mina, pero a la mercenaria le acechaba el pensamiento de que los emergidos bloqueasen la entrada con él dentro y ella no se enterase, ocupada ahí arriba. Pero primero había que despachar a esa segunda caballero de pegaso. Luego podría comprobar que todo estaba en orden.


Última edición por Hrist el Vie Mar 23, 2018 11:57 am, editado 1 vez
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Re: [Campaña de conquista] Silent enim leges inter arma [Privado; Hrist]

Mensaje por Sindri el Jue Mar 22, 2018 6:37 pm

Ninguna de las dos opciones me acaba de gustar mucho, la verdad. Los mercaderes suelen inflar los precios hasta las nubes. O más, si pueden. Especialmente para bestias que pueden acabar con medio pueblo ellos solos si se levantan de mal humor. No, no. No es una buena opción hoy por hoy. – además, no confiaría mucho en alguien que haya criado wyverns toda su vida y esté dispuesto a venderlos a otros. ¿Y si había entrenado a los animales para atraerlos con un silbato desde quilómetros de distancia y se largaban a la primera de canto? Miró a la mole marrón escamada. No tenían pinta de ser muy fieles ni leales. Casi parecía que te venderían al mejor postor a la primera persona que les ofreciera, no sé, una pierna de cordero entera – Y la Magia Arcana tiene muchas virtudes, créame. Pero viendo lo frágiles que son los wyverns ante cualquier tipo de magia no creo que salir a por uno de ellos yo mismo sirva de mucho. Salvo si quiero hacerme unas botas de escamas. – o un zurrón nuevo con aquellas escamas tan bonitas que brillaban a más no poder cuando les daba la luz del sol. O quizá una capa, si encontraba suficientes wyverns negros o púrpuras. A decir verdad, pocas prendas de vestir no podían ser mejoradas con algunas escamas iridiscentes aunque fueran enganchadas con resina de alguna clase – Quizá maldiciones de parálisis. Oh, y maldiciones de cambio de tamaño. En Ilia hacen unas pelotitas de madera vacías por dentro, siempre podría meter algunos mini wyverns allí y deshacer las maldiciones cuando fuera necesario. – no parecía algo con mucho futuro ahora que lo dijo en voz alta. ¿A quién le iba a interesar llevar consigo multitud de animales reducidos? ¿Acaso iban a luchar entre ellos?

Buen viaje, señorita. Páselo bien. Trate de divertirse. – divertirse. ¿Acaso sabe lo que es divertirse? ¿Pasarlo bien? ¿Algo que no sea “trabajar y contratos para mercenarios”? Seguro que si fuera con ella a una ciudad grande lo primero que iría a mirar sería el tablón de anuncios por si alguien ofrecía una recompensa para bajar un gato de un árbol o algo así. Y luego la armería. Y si había tiempo seguro que algún museo sobre algún tema completamente aburrido. Verdaderamente, una cosa era tener el trabajo en la cabeza, pero ella parecía tener la cabeza en el trabajo – Y mire cómo va. Arriba y arriba y arriba… – alzó la vista al cielo y trató de seguir la estela del wyvern, pero no sirvió de mucho cuando el azul sin fin comenzó a hacerle daño en los ojos. Seguro que estaría bien. ¿Qué puede haber de malo en el cielo? ¿Pájaros? ¿Abejas? ¿Pegasos? Nada que un pseudodragón no pudiera tragarse de un par de bocados o tres. Seguro que estaría relajándose un rato, pero el Dark Sage imaginó que la palabra “relax” debía ser para ella como “arqueros” para los jinetes de pegaso.

Así que, ya que no tenía nada que hacer, comenzó a deambular sin mucho rumbo por las ruinas de lo que en algún momento fue un pueblecito.

Las casas seguramente no tendrían nada interesante, ninguna de ellas parecía demasiado diferente de la que ya había visitado. No quería criticar mucho el estilo arquitectónico de Kilvas, pero es que todas ellas parecían casi iguales desde fuera, sin carteles de ninguna clase. Bueno, algunos edificios tenían algún tipo de señales que no podía entender, pero el interior que podía ver desde las ventanas parecía tener exactamente la misma distribución que ya había visto. Nada nuevo, por lo que continuó su periplo en búsqueda del conocimiento.

Sus pasos pronto le llevaron hasta la entrada de la mina, la única cosa que parecía tener algo de misterio en el lugar. Una mina con tres Emergidos dentro. Emergidos mineros. Con picos, palas y carritos de madera que chirriaban a cada paso. Aquello sí que era un enigma bastante interesante. No pudo evitar sino echar un vistazo. La mina era bastante rústica y tosca, en cuanto minas había visto hasta el momento (en libros, claro) y le decepcionó no encontrar esos cristales brillantes enormes que siempre pensaba que iluminarían el interior de aquellos lugares. O al menos algún tipo de hongo bioluminescente. ¿Qué se suponía que tenía que hacer él? ¿Llevar antorchas? En su zurrón no cabían, por lo que se limitó a escudriñar los alrededores del lugar en búsqueda de luz. Saboreó la ironía como una cucharada de aceite de ricino. Sí, el Sabio Oscuro no podía ver en la oscuridad. Su búsqueda acabó encontrando una pequeña vela a punto de acabarse, que encendió con yesca y pedernal, para adentrarse entonces a las entrañas de la montaña.

Se notaba que era una mina antigua puesto que la roca a cada lado parecía excavada a consciencia. Durante unos pocos minutos no notó absolutamente ninguna diferencia en las paredes de piedra que la luz de la vela descubría, pero eventualmente el camino se estrechó y, de pronto, la luz comenzó a arrancar brillitos a lado y lado del túnel. ¡Piedras preciosas sin duda! Preciosas de bonitas, no de valiosas. Era el momento de pulir su aprendizaje de geología. Seguro que eso de ahí era cuarzo, y eso de ahí un poco de pirita, eso era un par de algo que parecían rubíes. Heliotropo, ágata, dos rubíes, peridoto, un poco de turquesa mal pulida, dos rubíes más… ¿De dónde habían salido tantas piedras rojas? ¿Y por qué estaban tan bien puestas las unas junto a las otras? Movió un poquito la vela para arrojar un poco de luz sobre la situación, pero lo único que sucedió es que la cera que unía la vela con su base se despegó y el pedacito de luz comenzó a rodar hacia lo desconocido. Eventualmente, su luz iluminó que parecía ser un pie. Una pierna. Un pantalón. Justo debajo de los rubíes brillantes.

Oh.

La entrada de la mina no estaba tan lejos, al fin y al cabo. Sólo hacía falta un poco de motivación para moverse un poco más rápido. Por ejemplo, tener media docena de Emergidos pisándote los talones. Pero la ventaja le sirvió para salir primero a plena luz del día, momento en el que consideró necesario un rápido análisis de la situación y de las maneras de salir de ese embrollo. La Magia Arcana era poderosa, pero no podía lanzar tantos hechizos a la ver. De hecho, sólo podía lanzar uno antes de tener encima un tropel de enemigos con armas y muy malas pulgas. Qué hacer. Qué hacer. ¿Quizá si lanzaba un hechizo a la oscuridad al azar y uno caía, el resto tropezarían y él podría escapar? Miró al cielo de manera inquisitoria, pero no encontró rastro alguno del único método de escape por aire del que contaba en aquel momento. La profesionalidad hecha mercenario no había vuelto todavía.

Pero al bajar la mirada hacia la abertura notó algo especialmente interesante. Los estragos del tiempo que una mala conservación había propiciado se hacían patentes con todo de grietas sobre la entrada. Un mísero tablón podrido que podría haberse caído en cualquier momento durante los último cinco años era lo único que mantenía la entrada a flote. ¿Y había entrado ahí voluntariamente? Debía estar más aburrido de lo que recordaba. Con una sonrisa lupina, apuntó con su mano derecha un pobrecito montón de madera que estaba pidiendo a gritos un descansito – Espero que no le tengan miedo a la Oscuridad. – canturreó el muchacho antes de descargar un hechizo de Ruina que astilló sin piedad la tabla de madera. Y justo cuando uno de ellos trató de esprintar al darse cuenta de lo que estaba pasando, un montón de piedras de todos los tamaños posibles le cayeron encima, aplastándolo al instante.

Tampoco es que hubiera mucha cosa ahí dentro. Bueno, ahora sí la hay. – mencionó distraídamente mientras cerraba el Tomo de Ruina y se encogía de hombros ligeramente.
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Re: [Campaña de conquista] Silent enim leges inter arma [Privado; Hrist]

Mensaje por Hrist el Vie Mar 23, 2018 1:38 pm

Esa maldita emergida era rápida. El factor sorpresa y la velocidad eran su principal baza contra un animal que podía destrozar un pegaso con un par de mordiscos bien dados. Pero ahora que ya la tenía localizada, era cuestión de calcular bien los tiempos y hacerle morder el polvo. Logi volvió a rugir enérgicamente, señal de que tenía identificado al objetivo y de que no lo perdía de vista. De hecho, los estaba rodeando ampliamente, cuál tiburón mareando y despistando a una pequeña ballena antes de atacarla para hacerla trizas. Lástima que, a veces, la pequeña ballena resultaba ser, en realidad, una orca.

Perseguirla a tal distancia no era una opción. Un pegaso era bastante más rápido que un wyvern, y seguiría cambiando de trayectoria para confundirlos y agotarlos. No, había que acortar distancias de algún modo.  Si algo tenían los wyverns, era que podían frenar casi cualquier cosa que chocase contra ellos. Había que sacar provecho de eso.

Así que permaneció un poco más flotando en la misma posición, girando sobre sí mismos para seguir el recorrido de la emergida, pero lo suficientemente rezagados como para que se confiase y pareciese que tenían dificultades para localizarla. Cuando la mercenaria vio que la caballero de pegaso volvía a dirigirse a ellos como una flecha a sus espaldas, ordenó a Logi que emprendiese la carrera hacia delante. A unos cuantos centenares de metros se divisaba la pared rocosa, empinada por arriba, con pendiente a medida que descendía, hasta llegar al suelo. Sí, iban por buen camino, iba flechada hacia ellos. Se dirigieron hacia la pared, abriendo muy ligeramente el recorrido hacia la izquierda, hasta que tuvieron al objetivo a escasos metros por detrás, acortando distancias a cada segundo, con la lanza en ristre.

-¡Ahora!

Hrist dio un peculiar estirón de estribo, y Logi plegó las alas unos breves instantes, durante los cuales perdió altura rápidamente, para seguidamente reemprender el vuelo y dejar de perder altura. La jinete de pegaso les pasó por encima, forzada a reducir la velocidad para poder modificar la trayectoria y no chocar contra las rocas. A esa velocidad hubiese podido frenar, derrapando en el aire, pero el objetivo de la jinete de wyvern no era que el enemigo se estampase, no. Mientras, la emergida y el pegaso frenaban e intentaban redirigir la trayectoria desviándose hacia un lado y descendiendo un poco, pues dada la disposición de la pared rocosa, no había suficiente espacio para girar en seco sin acabar golpeándose contra nada.

La mercenaria y su wyvern ya estaban ojo avizor, y en cuanto vieron hacia qué lado descendía el objetivo, lo persiguieron de inmediato. El pegaso aún no había recuperado del todo el equilibrio tras una frenada tan súbita, por lo que le costó unos instantes volver a acelerar al máximo. Aprovechándose de ello, Logi alcanzó al animal alado con su jinete emergida encima, y lo embistió con todo su peso. Lo apresó con sus garras y lo acabó de estampar contra las rocas, usándolo como cojín para amortiguar el impacto. La jinete emergida hizo ademán de clavarle la lanza en el cuello, pero la mercenaria se le adelantó y le bloqueó el ataque con el hacha larga, mientras el wyvern cerraba sus fauces con fuerza alrededor del cuello de la montura enemiga.

Cuando el cuerpo del pegaso era ya del todo inerte, Logi aflojó la presa y lo dejó caer. La jinete cayó de su montura, pero dio con sus huesos en la empinada pendiente de roca y se asió con fuerza a ellas, resistiéndose a caer. Lo que sí cayó, en cambio, fue su lanza, que fue rodando y dando bandazos, pendiente abajo.
Sólo esperaba que no le cayese encima a Sindri, si es que el joven estaba justamente debajo de ellas (metros y metros allá abajo). Ni que el pegaso le cayese encima, tampoco. Al fin y al cabo, no era plato de buen gusto para nadie que le cayese encima un pegaso muerto, o una lanza que caiga del cielo.  

Finalmente, remató a la indefensa caballero sin pegaso con un certero tajo en la espalda. Su cuerpo cayó sin vida en las rocas, rodando y rodando como una muñeca de trapo destrozada.

-No parece que haya ninguno más por aquí cerca. –Le comentó a Logi, que asintió con un ruidoso rugido, que resonó en el aire hasta váyase a saber dónde.

A esas alturas, tras tanto jaleo entre las nubes, si no aparecía ningún emergido más debía ser porque aún no había habido el cambio de turno pertinente.

-Volvamos y veamos cómo le va a Sindri, ¿eh?

Un rugido más, y empezaron a deshacer el camino, descendiendo a medida que avanzaban, pero dando miradas de reojo para asegurarse que no había ninguna otra sorpresa desagradable. Al cabo de unos minutos, el viento le trajo a Hrist un ruido distante, lejano, con ecos… ¿un desprendimiento? Puñetas, ojalá no fuese donde Sindri. ¿Y si los emergidos lo habían sepultado sobre toneladas y toneladas de piedra? ¿Y si estaban intercambiando hechizos y uno de ellos impactaba contra las rocas y se les caía todo encima? Podía llevarlo rápidamente al campamento base para que lo atendieran si tenía algún miembro roto o alguna contusión grave… pero si estaba sepultado, iba a llevarle rato localizarlo y sacarlo de allí… con vida, a poder ser.

-Ah, mírale… -dijo al fin, arrastrando las palabras, sorprendida de no sorprenderse realmente de lo que veía. –Como si nada, se lo habrá pasado pipa paseándose por la mina…

Algo le llamó la atención. Empequeñeció los ojos para ver mejor a medida que se acercaban para aterrizar.

-¿Se ha derrumbado la entrada a la mina? –Preguntó al aterrizar a pocos metros del ex bibliotecario.

Reparó entonces que, a bastante de distancia de ellos, estaban el pegaso inerte y su jinete, ambos a pocos metros de distancia el uno del otro. Bueno, por lo menos habían caído lejos de él, pero estaba claro que con tanto rodeo durante la pelea casi había vuelto al punto de salida.

-¿Qué ha pasado? ¿Os han herido?
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Re: [Campaña de conquista] Silent enim leges inter arma [Privado; Hrist]

Mensaje por Sindri el Sáb Mar 24, 2018 10:41 am

Tenía que reconocer que había hecho un trabajo sublime ahí.

La entrada había quedado sepultada completamente tras la enorme pared de piedras dispares y no parecía que fuera a remediarse en mucho tiempo. Acercó la oreja a las piedras y prestó atención. Podía escuchar muy muy atenuados lo que parecían intentos de excavar aquella masa de piedra a golpes sordos, con algún “cling” de vez en cuando. Que pena que no hubieran enviado Emergidos mineros para aquella misión, ¿verdad? Estimó que con algunas armas y a manos desnudas, los Emergidos podrían tardar un par de días y medio en limpiar aquel estropicio. Claro que no contó ningún tipo de descanso, no había pruebas algunas que los Emergidos necesitaran sentarse un ratito con unas cervezas para discutir las últimas novedades en política internacional. Y mucho menos echarse un sueñecito reparador aprovechando que no había más que oscuridad en aquel lugar.

De pronto algo cayó a unos pocos metros de él del cielo a una velocidad increíblemente alta. Se tapó los ojos con la manga durante unos segundos para evitar que entrara ningún tipo de polvo en los ojos – ¡Eh! ¡Cuidado por ahí arriba! ¡Que los de aquí abajo no tenemos culpa alguna! – mencionó en voz alta sin objetivo concreto. Asumió que se trataba de algún tipo de despojo de alguna batalla aérea en la que la profesional se había metido. O tal vez un descuido suyo o de su wyvern en cuanto a sus posesiones. Sus sospechas fueron totalmente confirmadas cuando, unos momentos después cuando un amasijo de carne chocó contra el suelo a una velocidad todavía más elevada. Los restos destrozados de lo que en algún momento fue un pegaso, al parecer – En fin, dudo que me oigan por ahí arriba, de todos modos. – sus sospechas fueron confirmadas cuando, por tercera vez, algo cayó del cielo, esta vez causando un repiqueteo de metal al chocar contra el suelo rocoso. No tuvo que mirarlo por mucho tiempo para identificarlo como alguien que se había cruzado con el wyvern y su jinete equivocados.

Un par de rugidos de algún animal con un buen par de pulmones reverberaron por el lugar. Si bien Sindri no tenía mucha idea de cómo sonaba el eco de un wyvern, sí que sabía que no había muchas criaturas que pudieran hacer tal sonido – ¿Hm? ¿Y esto? – enganchado a su capa había algo brillante que sólo notó al bajar sus ojos para comprobar que estaba presentable (y sin polvo) por si volvía la mercenaria. Con cuidado alcanzó aquella cosita y la acercó a los ojos constató que era un una piedrecita pulida y brillante de un color blanquinoso que, con las prisas, se habría desprendido del techo y se le habría posado en la capa mientras corría hacia la seguridad de la entrada.

Se encontraba jugueteando un poco con la piedra, mirando qué destellos podía arrancar con la luz del sol, cuando alguien volvió a entrar en escena. Una jinete de wyvern ilesa que había vuelto al fin y que seguramente había cumplido su misión… con un nuevo y ruidoso aterrizaje por cortesía del animalillo. No se imaginaba en absoluto que pudiera finalizar una tarea si esta no había quedado perfectamente completada o si había quedado un cabo suelto por ahí – Un desprendimiento natural, me temo. – al fin y al cabo, si disparabas un hechizo a una viga vieja que aguantaba el peso de la entrada, lo más natural es que se produjera un desprendimiento – Asumo que usted también ha encontrado algo de resistencia en el cielo, pero que no supusieron un problema, ¿cierto? – mencionó mientras señalaba lo que Mamá Gravedad había traído al suelo.

Los Emergidos de ahí dentro no van a molestar durante un tiempo, pero lo más sensato sería informar a los responsables de esta operación para que despachen un batallón por aquí cerca. – de forma juguetona, alzó la piedrecita y la lanzó en arco a la jinete de wyvern en una forma que gritaba a los cuatro vientos “¡Cógeme! ¡Cógeme!”. Esperaba que la mujer fuera más rápida que su montura para eso – Tenga, considérelo el pago de un pasaje. Me interesaría que me llevara en su montura de vuelta al campamento base. No es que me haga mucha ilusión desandar todo esta camino bajo este sol. – no esperaba que la mujer fuera a hacer algo de gratis por él, pero aquél gesto era algo más ceremonial que otra cosa. Dudaba que aquella piedrecita tuviera mucho valor en el mercado sin aplicar lo que se conocía tradicionalmente como “verdades a medias” – Los diamantes son los mejores amigos de una chica. – mencionó de buen humor mientras le guiñaba el ojo, completamente consciente que aquella piedra no podía ser más diferente a un diamante ni intentándolo.
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Re: [Campaña de conquista] Silent enim leges inter arma [Privado; Hrist]

Mensaje por Hrist el Sáb Mar 24, 2018 1:04 pm

Efectivamente, la entrada a la mina estaba bloqueada por una cantidad obscena de tierra y roca. O “desprendimiento”, si ésa era la palabra más acertada, según Sindri.

-¿Desprendimiento natural? Le habrá ido de poco, entonces… -dijo mientras contemplaba el estropicio en que se había convertido la entrada a la mina. –Bueno, lo importante es que está usted ileso…

Eso… o por “natural” se refería a que era la consecuencia natural de una escaramuza dentro de un túnel en mal estado de conservación. Pero viendo que el joven de cabellos morados nunca perdía la sonrisa, eran probables tanto una opción como la otra. Quizás incluso más la segunda. Se lo imaginaba lanzando Burbujas de la muerte en el estrecho interior de la mina, retrocediendo, pasándoselo pipa tumbando emergidos en la distancia, encendiendo una antorcha en la pared y diciendo “¡Y se hizo la luz!”. Se lo imaginó también retrocediendo aún más, haciendo pasos de baile, y justo al llegar de nuevo a la entrada, ver los tablones que hacían de entrada y esbozar una perversa sonrisa de bibliotecario veterano, para, acto seguido, moler a palos los tablones podridos a base de golpes con su grimorio mágico. Y todo al grito de “¡Se acabó el horario de atención al público! ¡Vuelvan ustedes mañana, por favor! ¡Auhuhuhu~!”.

Sí, ésa era la clase de persona que le había parecido que podía ser el muchacho. Si erraba o no en ello, sólo el tiempo lo diría.

-Sí, un par de caballeros de pegaso aparecieron tras las rocas. –le explicó resumidamente. –No, no supusieron mucho problema… -respondió, e instintivamente se frotó el costado derecho. –Creo que sólo me saldrá un poco de moratón, pero bueno, podría haber sido más grave… -comentó distraídamente.

El joven le señaló a la segunda caballero de pegaso a la que había abatido, a unos cuantos metros.

-Uff, pues ha resultado que hemos acabado justo aquí encima… -masculló en voz baja, pues se daba cuenta de que le podrían haber caído encima a Sindri y haberlo descalabrado. –Lo siento, desde ahí arriba es difícil saber qué hay a nivel de suelo.

A decir verdad, pensaba que estaban algo más alejados de la entrada de la mina. Pero claro, a la que uno se elevaba a una distancia respetable del suelo, lo que en el aire eran unos centímetros, en tierra podían ser metros,

–No he visto ningún emergido más por los alrededores, es probable que la mayoría esté pululando por el túnel que se ha quedado ahora sin salida.

Si bien era cierto que ahí atrapados poco iban a hacer los emergidos, y que lo más seguro que era que no apareciesen más de inmediato, sí que era buena idea poner pies en polvorosa cuanto antes mejor, tal como sugirió el joven ex bibliotecario.

-Claro, habría que largarse de aquí cuanto antes y dejar que el ejército de Durban se encargue de ellos como es debido.

El joven le lanzó algo pequeño a la mercenaria, que lo cazó al vuelo con curiosidad. Una piedrecita pulida y blanquecina, brillante.

-Sí, eso dicen en muchos sitios. –afirmó mientras se miraba la piedrecita, que ni por asomo era un diamante. Se le escapaba un poco la risa.  

No era ninguna experta en piedras preciosas, pero sí había visto diamantes auténticos en el alarde de joyería que exhibían algunos de sus clientes más ricos. Pero qué más daba, la piedrecita era bonita, como las que le había traído papá una vez que había ido a la costa, unas piedrecitas de colores que si se empapaban de agua, eran aún más bonitas. Lo que importaba era la intención (o eso decían, aunque con el misterioso y excéntrico Sindri, era algo difícil de decir).  

-Pues venga, manos a la obra. –resolvió guardándose la piedrecita en una bolsita pequeña de cuero que llevaba siempre encima.

Se dirigió a Logi, y tras asegurarse de que la silla de montar estaba bien colocada, desenrolló de debajo de ésta el trozo de mantilla mullida que solía usar cuando tenía que llevar a alguien con ella. No era exactamente una segunda silla, pero así evitaba que las escamas del lomo de Logi pudieran dañar la ropa del acompañante o de que resbalase más de la cuenta. Había visto en algunos sitios unas sillas de montar muy interesantes, que llevaban como una segunda silla de montar, casi auxiliar, escondida debajo de la principal. Quizás iba siendo el momento de enterarse mejor y plantearse la posibilidad de comprar una.

-Vale, todo listo. –murmuró para sus adentros. –Logi, Sindri se viene con nosotros. Primero me subo yo y luego le ayudo a que haga lo mismo, ¿eh? –le explicó al wyvern, que emitió un suave bufido de afirmación. -¿Ha subido alguna vez en wyvern? –preguntó retóricamente a Sindri. –No sé si es lo mismo que subirse a un pegaso o a un caballo, la verdad, nunca me he subido a uno de ésos… pero creo que es diferente, el lomo del wyvern suele estar más erguido…

Ayudó al ex bibliotecario a subirse a esa suerte de asiento trasero, y tras comprobar que estaba bien sujeto, dio un último vistazo al mapa e indicó a su montura que alzase el vuelo. Un estridente chillido resonó en todos los recovecos del asentamiento, y éste fue empequeñeciendo poco a poco en la distancia, a medida que Hrist y su acompañante se alejaban a lomos del wyvern, rumbo al campamento base, bajo aquel sol que bañaba el paisaje.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Master

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Vulnerary [3]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
Hacha l. de bronce [1]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

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Re: [Campaña de conquista] Silent enim leges inter arma [Privado; Hrist]

Mensaje por Eliwood el Vie Mar 30, 2018 11:37 pm

Tema cerrado. 110G a cada participante.

Sindri ha gastado un uso de su tomo de Ruina.
Hrist ha gastado un uso de su hacha larga de bronce.

Ambos obtienen +2 EXP y +1 Bonus EXP!

Gracias al aumento de experiencia, la barra de EXP de Sindri ha sido maximizada.

Sindri puede ahora subir de la clase Dark Sage a la clase Sorcerer.

>Ascender a la clase Sorcerer.
>No ascender, conservar la clase actual.

Favor de responder seleccionando la decisión.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

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Re: [Campaña de conquista] Silent enim leges inter arma [Privado; Hrist]

Mensaje por Sindri el Sáb Mar 31, 2018 10:11 am

Elijo ascender a la clase Sorcerer.
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Re: [Campaña de conquista] Silent enim leges inter arma [Privado; Hrist]

Mensaje por Eliwood el Dom Abr 29, 2018 1:23 pm

- Class Change -



¡Sindri ha ascendido de Dark Sage a Sorcerer!

¡El nivel de uso de tomos ha sido aumentado!
La barra de EXP es reseteada. De ahora en adelante, sólo los temas tipo Campaña, Entrenamiento y Misión darán incrementos de EXP.

¡¡Felicitaciones!!
Afiliación :
- LYCIA -

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Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

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Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
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Re: [Campaña de conquista] Silent enim leges inter arma [Privado; Hrist]

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