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Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

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Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Marth el Lun Nov 02, 2015 3:46 am

Habían iniciado casi enseguida después del desayuno tomando apenas una pausa para el almuerzo y unos minutos de descanso donde, de manera extraordinaria en la etiqueta, se saltaron beber un licor a modo de postre solo conversando unos momentos de la comida y el clima, solo para casi enseguida regresar al estudio y continuar con su trabajo. El príncipe no estaba acompañado ni por escriba ni consejero, al ver que el marqués se había dispuesto a tratar el tema en soledad, también lo dispuso así el príncipe despachando a su consejal en el momento.

Marth había llevado ya apuntes, borradores y propuestas ya hechas para adelantar pero no había contado con muchos factores que Eliwood le presentaba, sobretodo el funcionamiento interno de la Liga de Lycia, el trato con otros marquesados y países vecinos, incluso discutiendo sobre el tratado de comercio que tenía con Hoshido y la posible alianza que tenía Altea con Nohr, así como la rivalidad entre ambos reinos. Por unos instantes hasta la alianza entre ambos había estado en peligro pero modificando algunos puntos volvían a estar en el camino correcto. En ningún momento hubo alzamiento de voz y si bien hubieron diferencias de opinión ambos trataron aquellos puntos de manera de llegar a un acuerdo donde ambos estuviesen completamente conformes. Ya comenzaba a caer el sol afuera y ambos hombres aún continuaban terminando los pasos finales.

El peliazul en algún momento se había sentado en el escritorio del marqués, e inclinado sobre el papel terminaba de redactar a pluma y tinta el documento final tras hojas y hojas de pruebas, borradores, punteo de ideas y acuerdos fallidos. Tenía una copa de agua a su lado y descansaba de a momentos bebiendo un trago corto antes de seguir redactando dejando al anfitrión encender las lámparas y solicitar que se rellenase la jarra con agua. A la quinta hoja puntuó al final y se enderezó en la silla, la letra en cada una de las hojas era prolija, de exquisita caligrafía, antes de hacer la segunda copia extendió esta sobre el escritorio, cada hoja apartada de la otra dispuestas con prolijidad entre estas para que se secase la tinta - He terminado, mi estimado. Por favor, léalo con atención y podremos firmar la primera copia, mi escriba transcribirá la segunda y podremos leerla y firmarla después de la cena. - finalizó limpiando la pluma con un paño y dejándola cuidadosamente atravesada sobre el tintero para no dejar que se sobrecargase de tinta y produjese manchones al ser utilizada nuevamente.


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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Lun Nov 02, 2015 7:23 pm

Era muy inusual en Eliwood incluír a otros en sus reuniones. Aquello se debía, en primera instancia, a que no contaba con nada como un consejero, un estratega ni similar, teniendo como únicas personas a quienes podía pedir consejo algunos amigos personales entre los marqueses y, quizás, el más antiguo de sus caballeros reales. Nadie que pudiese incluir en una reunión con el príncipe de Altea. Por lo demás, confiaba en que no le hacía falta, por lo pronto. La relación forjada con el príncipe extranjero era enteramente suya y, si de firmar un acuerdo se tretaba, no carecía de cierto orgullo en su capacidad de generar un tratado que no le perjudicase y que sirviese a sus expectativas. Aparentente, o el príncipe había decidido corresponder para estar en igualdad, o tenía las mismas ideas.

Así, fueron tan solo ellos quienes ingresaron al gran estudio, recibiendo apenas al ocasional sirviente que, viendo que se alargaba la reunión, ingresaba a reponer el agua u ofrecer algo más. El té de la tarde no podía ser omitido sin la explícita indicación del marqués. El descanso para el té fue breve y el despliegue fue escaso, aún si lo intentase, no habría podido dejar de revisar borradores o de utilizar aquel tiempo para discutir en mayor lentitud un par de puntos e ideas. Para su suerte, aquello no parecía molestar a su acompañante, quien se volcaba a la tarea tanto como él mismo. La cena se aplazaba hasta que el marqués diese indicación de iniciarla. Los nobles habían comenzado con el sol en su punto más alto sobre el cielo, astro que ahora se perdía de vista tras las montañas, y la reunión proseguía.

No podía decir que no estuviese cansado, mas ciertamente no lo mostraba. Sentado en impecable postura, no ponía una sola arruga fuera de lugar en el fino traje negro de dorados detalles que vestía en la ocasión, ropa para nada destinada al mundo exterior y su suciedad, sino a reuniones, galas y tales ocasiones. Llevaba una expresión bastante más seria en aquel entonces, al releer contemplativamente las últimas anotaciones que habían hecho para corregir el documento, que la que llevaba al simplemente charlar o estar alrededor del príncipe. Bajó la hoja y aguardó a que Marth terminase la transcripción, alzándose entre tanto para encender un par de lámparas a los costados de la estancia, llenándola nuevamente de luz. - El tiempo ha volado de nuestras manos, al parecer. ¿Se encuentra usted cansado? ¿Hay algo que pueda ofrecerle? -

Regresó al escritorio, sentándose opuesto al joven príncipe y mirando las hojas recientemente escritas, la letra pequeña, recta y prolija en estas. - Se lo agradezco mucho. Si me permite. - Le dedicó una pequeña sonrisa al tomar la primera hoja, cuidadoso de lo fresco de la tinta y de que esta no se corriese, acercándola para leer. Tomó su tiempo en hacerlo, no desconfiaba de Marth pero era cautela básica, además, bien podía ser que entre copia y copia hubiese saltado algo, especialmente con el tiempo que llevaban allí. - ¿Realizó, entonces, la modificación para incluir a mi sucesor? Espero comprenda la importancia que debí de darle a tal punto. -
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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Marth el Mar Nov 03, 2015 1:08 am

El lugar era acogedor pese a que no estaba precisamente en su propio estudio en Altea, sin embargo trabajaba con la misma diligencia y dedicación con la que lo hacía en su hogar, prestando atención a cada línea que escribía, repitiéndola en su cabeza y comprobándola con el borrador, cambiando solo alguna palabra que expresase mejor la idea. La luz fue bienvenida, ya el sol estaba bajando y pronto sería noche cerrada, la suave llama creció un poco cuando la mecha en el aceite calentó lo suficiente y el peliazul dio un corto suspiro de alivio al ver que ya estaban casi terminando. Observó como el pelirrojo tomaba con sumo cuidado el papel y se disponía a leerlo, descansando de manera cortes con sus dedos entrelazados y apoyando sus manos en el borde de la mesa, apenas retirándose un poco con la silla. No vestía de gala pero sus ropajes estaban a la par de los de su compañero, en contraste con este su chaqueta blanca resaltaba su piel pálida, de cuello alto y bordes plateados tenía bordados en celeste pálido en sus mangas siendo del mismo color los botones y el forro, sus pantalones del mismo tono blanco ajustando a sus delgadas piernas y con botas del mismo tono, bastante extraño que no fuesen negras o marrones como las conocidas, siendo tratadas con tintes y curadas para que la terminación amarillenta del cuero de un animal blanco terminase en un tono blanco como la propia nieve. Llevaba capa, blanca con el interior celeste un tanto más oscuro de los detalles en la chaqueta y en celeste pálido se podía entrever el bordado del escudo de Altea en esta.

Asintió suave con su cabeza, dejando escuchar su voz infantil y dulce en el silencio de la habitación - Claro que si, está puesto en las condiciones y, por supuesto, en ruptura. Así mismo en caso que no sea él quien tome el marquesado se expondrá otra reunión para continuar la alianza estando Altea en la posición de decisión. Si es su hijo quien asciende al poder en el marquesado el tratado seguirá vigente. Así mismo está agregado el anexo del libre comercio entre Altea y Pherae pero estando exento el resto de la Liga de Lycia teniendo comercio pero bajo peaje beneficiando a Pherae. Lamento mi insistencia con el comercio que mantiene con Hoshido, pero entienda que estando con tratados con Nohr no puedo permitirme pasar por alto tal punto. - aclaró disculpándose por haberse mantenido tan firme en negarse a extender su alianza hasta tal punto, en caso de que Nohr y Hoshido estuviesen en guerra y que fuesen solicitadas tropas a Altea, estas no contendrían armas contra soldados de Pherae o la Liga de Lycia en caso que el tratado con Hoshido pasase a una alianza y se diese tal caso.

Se levantó para estirar sus piernas, hacía horas que estaba sentado sobre los papeles y dar unos pocos pasos era un alivio, estaba acostumbrado a la ropa formal y lo apretada e incómoda que podía llegar a ser. Mas negó con el alzar de su mano y una suave sonrisa - Gracias, pero estoy bien. Solo espero poder contar con algo de tiempo para cambiarme antes de la cena. - Se cambiaba al menos dos o tres veces por día, dependiendo del momento del día o lo que fuese a realizar tenía un atuendo que sus sirvientes cuidadosamente dejaban sobre la cama cada vez que ingresaba a la habitación.


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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Mar Nov 03, 2015 3:12 am

No había música aquella vez, ni amena charla ni copiosos halagos sobre una fino juego de té; tan sólo trabajaban, manteniendo el nivel de cortesía del que Eliwood jamás bajaba, pero centrándose en hacer lo debido, al fin y al cabo. No tenía palabras para el alivio que sentía por encontrar un par en el príncipe de Altea, un diplomático con la misma insistencia en etiqueta que tenía él, a la vez que similares visiones respecto a sus cargos. Reuniones así serían imposibles junto al marqués de Ostia, por ejemplo. Se le hacía todo más llevadero. Le miró brevemente entre página y página de su lectura, admirando distraídamente la forma en que el blanco sentaba a su complexión y el brillo de las lámparas contra la tiara sobre su cabeza. Impecable, siempre impecable a través de las horas.

- Perfecto, entonces. - Asintió, pasando a la última página. Su mirada repasó con atención, línea a línea. Mantenía sus gestos medidos y calmos, aunque era obvio a sus ojos que salía tremendamente beneficiado, al lograr tan buen acuerdo con tan superior potencia. - No se preocupe, es mejor que esté delimitado desde ya. Este tratado, en lo práctico, impide ya que yo establezca una alianza mayor con Hoshido y es así como lo preferiré, para evitarme cualquier roce innecesario. Por lo demás... - Llegó al final documento, y con una contemplativa pausa lo bajó de regreso al escritorio.

Todo estaba en orden. La jornada, entonces, llegaba casi a su fin. - Oh, tendrá tiempo de sobra. Estoy satisfecho con esta copia, si lo está usted también, le cedo el honor de la primera firma. - Anunció, tomando la pluma para ofrecerla con parsimonia al menor frente a sí. Regresaba a su semblante alegre y atento, dedicándole a cuenta nueva una amplia sonrisa; el brillo del fuego se reflejaba en el dorado de los bordes y detalles en su ropa así como la ornamento que sujetaba su cabello, denotando la tardía hora a la que terminaban la sesión. No podía estar más feliz, sin embargo, de que fuese así. Y era tan sólo el segundo día de Marth en Pherae. - Lamento informar que, de hecho, la cena demorará un tanto; la he aplazado en pos de preocuparnos de nuestro asunto antes que cualquier otra cosa. Le dará tiempo de reposar, sin embargo, y a mi de despejar mi mente de igual modo. -

Se reclinó levemente, apoyando su espalda en la silla de alto y acolchonado respaldo, con un suspiro satisfecho. Las pinturas de su familia perfilaban su imagen tras él, toda la estancia una tranquilizadora combinación de marrones oscuros. Se escuchó un leve toque en la puerta y a la confirmación del marqués, el ingreso de un sirviente. - Pueden comenzar a preparar la cena. Querré privacidad hasta el momento, gracias. - Avisó, apenas apartando la vista de los documentos, para ver al extranjero dar su rubrica, esperando a dar la suya también. Llevó su mano casi instintivamente a las grandes pero vistosas cajas de música al borde del escritorio, entreteniendo su dedo índice sobre el grabado de su escudo familiar a la espera de poder darles cuerda. Una celebración sería precisa, ya fuese una pequeña celebración personal o una compartida con el príncipe.
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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Marth el Miér Nov 04, 2015 3:32 am

No le molestaba el silencio, por el contrario, lo prefería a la hora de trabajar o de discutir, no había distracciones y se centraba con más facilidad mientras escribía evitando perderse entre las líneas. Cuando el pelirrojo confirmó que esa era la copia final tomó todos los papeles donde tenía borradores y copias rechazadas, con cuidado los uso uno sobre otros y apretando el costado con una de sus manos extendidas con la otra tomó los bordes y jaló para romperlos por la mitad levantándose enseguida del escritorio y con los papeles en su mano se acercó a la chimenea del estudio para ponerlos en el interior, con tal cuidado que sus manos no se mancharon en lo más mínimo con las cenizas que habían allí, ni tampoco su traje blanco.

Con una amplia sonrisa regresó hacia el escritorio y tomando la pluma con algo más de apremio aunque sin parecer demasiado apresurado, más bien mostrando el nivel correcto de interés. Mojando la punta apenas se escuchó un "cling" claro y melódico cuando la punta metálica dio un suave golpecito contra el borde de vidrio del tintero al ser quitada la gota excedente con un movimiento bastante sutil y ágil de alguien que pasa mucho tiempo escribiendo. Una curva amplia fue trazada en el papel seguida por un movimiento en zig zag y una colita suelta con la presión justa para hacerla más gruesa en la curva y terminar en una punta fina de la M que le presidió el resto de su primer nombre, nuevamente una curva amplia pero que bajó en una recta dando un pequeño giro en la esquina y seguir en una colita horizontal para la L que fue el inicio de su apellido, al final un pequeño firulete decoró la ya de por si vistosa firma del príncipe. Entregó la pluma con una sonrisa - Por favor, estimado. Falta la suya para estar completos. -

El toque de la puerta le hizo alzar su mirada, el sirviente se retiró casi enseguida cuando su señor habló, y el príncipe descasó su mirada en la pintura, ya la había visto el día anterior pero no le había prestado atención, reconocía al marqués, asumía que el pequeño sería su hijo, el que tanto insistió que fuese agregado en el tratado y finalmente su esposa, no tenía parecido ninguno con el marqués como para ser considerada hermana y la pose era clara de una foto de núcleo familiar primario, no entre hermanos. - Lord Roy, asumo... ¿Su esposa, estimado? - pregunto con cautela, pues no había visto a la dama ni se le había presentado. Podría aún llegar a ser su hermana y que no estuviese en el reino.


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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Miér Nov 04, 2015 4:48 am

Observó al príncipe firmar con la parsimonia esperada de alguien de su estatus; asintiendo, tomó su turno a la pluma e hizo lo propio, girando la hoja hacia sí y dejando su rubrica en una letra levemente más grande que la ajena, pero igualmente delicada y vistosa. Utilizaba Pherae como apellido propio, como era usual cuando el gobierno del territorio era hereditario. Al finalizar limpió la pluma, dejándola de lado y cerrando el tintero, una indicación más que clara de la finalización de su jornada de trabajo. Al alzar la vista, debió de seguir la línea de visión de su acompañante hacia la pintura aludida. Era un encargo de hacía varios años ya, en el que su hijo lucía mucho más pequeño y su esposa estaba aún presente; en el mismo Eliwood no había mucho cambio, los años le habían pasado sin mayor marca que un leve afilar de la mirada y cierta definición en su mandíbula, detalles que sólo notaban quienes le conocían cercanemente.

- Ah, sí, así es. Lamento no poder presentarle a mi familia, usualmente lo consideraría un mínimo de cortesía y me habría encantado hacerlo, pero me temo que Roy no se encuentra presente en este momento. - Se explicó con calma, aunque le generaba bastante aprehensión el nivel de independencia que había tomado ya su hijo. Era un muchacho capaz y responsable, o aquello deseaba creer, pero no podía evitar sentirse aterrado por su seguridad cada vez que se alejaba de casa. Suficientes personas había perdido ya a enemigos desconocidos, enemigos intocables. Tanteó en su dedo anular su anillo de bodas, visible al no usar guantes en aquella ocasión, y recordando aclaró. - Pensándolo bien, tan sólo llegué a contarle a su padre respecto a la desaparación de mi esposa. Actualmente soy viudo. - Acotó con facilidad, aunque no pudo evitar que su sonrisa se borrase de su gesto un momento.

Evadió con suma gracia el asomo de melancolía, reacomodando los documentos ahora firmados y alzándose de su silla. Se compuso en un breve respiro y rodeó el escritorio para acercarse a su invitado. - Está todo listo. Por tanto... - Una mano tras su espalda, extendió la otra frente a sí, esperando a recibir la mano del príncipe. Según su educación, tratándose de la mano de una dama tendría que besar su dorso, mas tratándose de la mano de un varón lo correcto era apenas un gesto en imitación, acercar el dorso a su rostro e inclinar la cabeza, simplemente. Se inclinó un tanto. - A partir de este momento, mi estimado, posee en el documento redactado y en mi palabra mi juramento de alianza a usted y a su reino de Altea. Espero sea una larga y provechosa unión la nuestra. - Formalidades, nada más ni nada menos. Pero tenía su forma de hacerlas parecer salidas de su mismísimo corazón, en su tono honesto y su solemne mirada azul.

Se enderezó. Terminaba allí su deber y correspondía una celebración, aunque suponía que era algo tarde como para organizar algo. De todos modos, después de la preocupación que allí desaparecía, se sentía un poco agotado como para pensarlo demasiado. Retrocediendo un tanto se giró a medias, tomando distraídamente su caja de música favorita y tanteando la cuerda; el mecanismo dio un par de clicks para acompañar a la voz del marqués. - Hasta que se sirva la cena no tengo para ofrecerle más que mi propio tiempo, así que si gusta usted puede descansar y cambiarse, aunque ciertamente no me molestaría que se quedase. Si celebro ahora mismo la alianza, sin preparativos, no es más que una celebración pequeña y personal. -
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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Marth el Jue Nov 05, 2015 12:37 am

Con los papeles firmados se apartó del área de trabajo que era el escritorio y se acercó a los sillones, ya un poco más relajado en la presencia del pelirrojo se tomó el atrevimiento de sentarse, no sin antes musitar muy bajo un "con su permiso..." y posicionarse en el sillón más cercano, piernas juntas, espalda recta y manos descansando sobre sus piernas, una posición que le permitía admirar el cuadro y los detalles en este - Descuide, un joven, hijo de marqués, seguramente aún se encuentra en formación. ¿No es así? - hablaba ya como un adulto, la verdad él mismo seguía en formación aunque a paso más lento ahora que tenía que ocuparse de los deberes de su padre.

Bajó un poco su cabeza y asintió manteniendo unos segundos de silencio por su esposa, cruzando sus dedos delante suyo, cerrando sus ojos y manteniéndose así hasta que Eliwood volvió a hablar. Cuando se acercó se levantó, dejando que le tomase la mano, sonriendo de forma prudente, llevando sus dedos a sus labios por el gesto ajeno, sin llegar a tocarlos apenas cubriéndolos - Estimado. Estoy seguro que la unión de nuestros territorios, así como el tratado que nos une como gobernantes traerá prosperidad y felicidad por sobretodo. - bajó un poco su cabeza en una ligera reverencia, siendo de mayor titulo y más joven no le correspondía inclinarse ante él, aunque si aceptar aquel gesto con su mano. Amplió un poco más su sonrisa - Que la cena y su compañía sean la celebración, será más que suficiente, mi estimado. Mi cambio de atuendo puede esperar. - como invitado no le correspondía decidir, aunque ciertamente le gustaría pasar un tiempo con él.

Librando su mano se acercó a las cajas de música, su dedo desnudo relineó con cuidado el borde de una de ellas, sus uñas estaban prolijamente cortadas, redondas apenas un poquito largas, lo suficiente como para dejar una medialuna blanca en la punta, y lustradas parecían barnizadas por su brillo. Llevaba anillos, cintillos principalmente, de oro y rubíes, solo uno de los anillos era más tosco, uno que llevaba en el dedo pulgar y tenía el escudo de su país, una prueba irrefutable de realeza. - Permítame decirle que sus pequeñas cajas musicales son hermosas, sus tallados son exquisitos y me encantaría conocer la melodía de cada una de ellas... Si es que son diferentes, ¿lo son? - no las abrió, no sería cortes hacerlo pero si se deleitó con tocar la madera pulida y suave. - ¿Funciona con magia? He visto muchos magos hacer trucos increíbles, pero nunca con música. - había magos en su corte y algunos hacían espectáculos que le dejaban al borde de su asiento, espectáculos exclusivos que mostraban poderío y domino sobre los elementos.


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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Vie Nov 06, 2015 2:01 am

Spoiler:
El arte de hablar de la pintura y no definir na' a la mujer (?)

- Sí. Pretendo que no sea sólo mi sucesor, sino mi superior en toda área. Aún hay mucho que deseo que aprenda. - Respondió, sonriendo para sí al solo hecho de poder hablar de ese modo de su primogénito. Adoraba a su familia y hablar de esta, tanto la que había tenido, como la que quedaba aún. Su pequeño Roy era todo lo que podía llamar familia en la actualidad, al menos en lazo directo. Aún así, omitía entrar en mucho detalle así como aclarar la edad de su hijo; tenía la misma que el príncipe y no podía sino hacérsele bastante extraño. Veía a Marth como un igual y le trataba como tal, no lograba imaginar las cosas de otro modo.

Aunque ciertamente eran sus gestos más infantiles los que más adorable le hacían parecer. El contraste con lo estricto de sus modales era hasta gracioso; ni siquiera él acostumbraba cambiar de ropa tantas veces al día, si era lo correcto a los ojos del extranjero comenzaría a hacerlo, sin comentar al respecto, pretendiendo naturalidad, pero seguía siendo novedoso para el marqués. - Con lo bien que luce en blanco, mi estimado. - Rió de buena gana, viendo al príncipe aproximarse a su escritorio. Sus manos buscaron la pequeña palanca bajo la caja de música que liberaba la tensión de la cuerda, dejándola aún carente de sonido. Alimentaría un poco la maravilla frente a los ojos de su joven invitado y le dejaría encargarse de esa parte él mismo. Verlo probablemente le fuese suficiente para divertirse, aunque ideaba ya una que otra cosa más.

- Oh, sí, son distintas melodías. De ahí mi gusto por coleccionarlas, aunque cuido no excederme. - Explicó, extendiendo la caja que llevaba para ponerla entre manos del noble. Frente a él abrió la tapa, alzándose dentro una figurilla cuidadosamente tallada de un pegaso en descanso, sus alas plegadas a sus costados. Bajó la vista al tomar cuidadosamente una de las manos de Marth, guiándola a la perilla que daba cuerda a la pequeña máquina, enseñándole en qué dirección girarla. - Cuerda, agujas y teclas, mi estimado. Me temo que no sabría explicarlo en detalle, pero no se trata de magia, sólo una invención moderna. Verá, si hace esto... - Le instó a girar la perilla tan sólo un poco antes de soltar. La musica sonó enseguida, como el claro tecleo de un piano, y en consecuencia la figurilla sobre la tapa giró lentamente, deteniéndose apenas la música cesó. Alzó la mirada con una leve sonrisa, esperando a ver el gesto que apareciese en las facciones del contrario. - Así. Esta es 'Inocencia', de un compositor etruriano anónimo. Siéntase libre de probar y elegir, aunque le advierto que se verá en compromiso de bailar conmigo al menos la primera pieza que elija. No podría ser de otro modo. -

Se apartó un poco para dejarle el camino libre a su invitado a la pequeña colección de cajitas de música a ambos costados de su escritorio, una sonrisa de diversión plasmada en su rostro. Podía darse cierta libertad, actuar más a sus anchas ahora que no pendía de cada impresión suya la alianza que yacía ya forjada y firmada con el príncipe alteano; ya no todo era convencimiento y persuasiones, podía simplemente relajarse y disfrutar su compañía. A su vez, se tomó la libertad de hablar, dar voz a curiosidades que no habría podido antes, en temor de sonar como si indagara críticamente. - Dígame, tan sólo para saciar mi interés personal... ¿es cierto que el teatro de Altea sigue funcional? Ah, ¿y que en la plaza de su capital siguen habiendo espectáculos públicos? Debo confesar que detalles como aquellos han volcado mi interés tanto más en el reino... por banal que pueda sonar de mi parte. Es... algo que considero de importancia, realmente. Especialmente en tiempos como los actuales. - Dijo, seleccionando aún con cuidado sus palabras.
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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Marth el Vie Nov 06, 2015 3:57 am

Aceptaba cumplidos, acostumbraba tenerlos siempre de todas las personas, algunos más sinceros que otros y os del marqués no solo siempre sonaban sinceros si no que sonaban naturales, nunca forzados ni nunca parecían tener intenciones más allá que las explícitas. Era sencillo doblar un poco la etiqueta si sus palabras sonaban tan sinceras y no solo dichas por compromiso... así era como repentinamente ya no sentía tanta necesidad de cambiarse para la cena, quizás fuese al comedor de blanco.

Las manos ajenas dejaron sobre las suyas una de las cajitas de música, los ojos celestes del príncipe estaban clavados en el artefacto con una curiosidad infantil que apenas podía contener, alzando un poco sus cejas al ver la pequeña figurita del pegaso, tan delicada y hermosa que era difícil creer que tuviese tanto detalle siendo tan pequeña, siguió los dedos ajenos dejándose guiar y mostró una sonrisa cuando la figurita comenzó a girar y la música a sonar, realmente encantado, como si su rostro se hubiese iluminado mostrando su edad en aquel gesto inocente y un poco torpe, su cabeza se inclinó un poco para mirar el pequeño animal de madera desde otro ángulo mientras escuchaba al pelirrojo - Oh, comprendo, comprendo. Es realmente fascinante, suena como un pequeño piano en el interior... un xilófono quizás... pero más dulce. Es difícil de describir realmente, nunca había escuchado un sonido tan dulce. Mis felicitaciones, Elibe tiene más encantos de los que se ven a simple vista, y talentos sorprendentes, como el de este compositor, lástima que quedando su melodía gravada en este artefacto para la posteridad no haya quedado así su nombre. - la verdad lamentaba aquello, siempre se le había enseñado la importancia de los títulos, de los legados y sobretodo de las obras, era difícil ver en Altea una obra que no tuviese autor o canciones que no tuviesen por nombre alusión a su autor o a su musa.

Ser dejado con todas aquellas cajitas de música era casi que un sueño para él, quería escucharlas todas y a la vez quería que siguiesen siendo un misterio, a riesgo de parecer descortés le dio la espalda al marqués centrándose en las cajitas, cerrando la tapa de esa y dejándola apartada, hasta el momento era la que más le gustaba aunque era la primera. Solo girándose con algo de sorpresa y un ligero tinte rosado en sus mejillas cuando mencionó lo del baile - ¿Conmigo, mi estimado? Sería un honor... - dijo un poco cortado en sus palabras, no era exactamente bien visto que dos caballeros bailasen, no dos nobles, pero no quería faltar el respeto en la tierra del otro, y no estaba seguro como sería la etiqueta correcta para un príncipe sin prometida, sin madre ni hermana y un marqués viudo sin hija ni madre... más aún en la soledad. En las fiestas de la corte él bailaba con las damas de la corte y en un par de ocasiones bailó con uno de sus caballeros cuando se requirió un baile neutral y ni su madre, ni su hermana estaban presentes... pero él era más joven y ya había sido algo un poco ortodoxo en el momento. Suponía que si estaban a solas no tendría que preocuparse ni pensarlo tanto. El cambio de tema le dio alivio, ya casi podía sentir la mirada ajena sobre sus mejillas ardiendo, sonriendo regresó su atención a las cajitas, tomando otra y abriéndola, descubriendo en su interior la figurita de una dama con escasa ropa bailando, subiendo un rubor mayor cerró la tapa de aquella cajita y la dejó en su lugar. - Eh... ¡Claro! El teatro de Altea nunca ha dejado de funcionar ¿Refiere al foro o al teatro público? El foro cada vez recibe menos obras, más bien extranjeras, pero muchos filósofos lo han tomado para dar sus charlas y sus estudios. El teatro público se ha vuelto cada vez más popular en la plaza teniendo funciones a diario así como recibimos visitas de varios artistas ambulantes, malabaristas y músicos principalmente pero siempre alguna novedad que sorprende. ¿Ah oído de las estatuas vivientes? Bailarines que se pintan en totalidad de dorado y realizan bailes sumamente lentos de manera que si se le ve de pasada parecen estatuas en la plaza. Se ha vuelto bastante popular en los últimos meses. - contó con entusiasmo mientras tomaba una segunda caja musical y abría un poco para espiar la figurita dentro, al ver un cisne sobre un espejito que simulaba un pequeño laguito, se tranquilizó abriéndolo y dándole cuerda - Considero que, justamente, con estos tiempos difíciles, es importante mantener al pueblo feliz y alegre, el espíritu de la gente es la que le da vida al país. Si descuidamos a nuestro pueblo es solo cuestión de tiempo para que todo caiga como un castillo de naipes... - tenía muy claro aquello. Había visto con sus propios ojos la diferencia que hacía un pueblo motivado y un pueblo temeroso, así como un soldado motivado y uno decaído. Era vital para Aletea mantenerse como si todo fuese más que bien.


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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Vie Nov 06, 2015 1:55 pm

Una lástima haber tomado un paso de distancia, apreciando desde su prudente lejanía la fascinación en el rostro ajeno. No reconocía perfectamente en él, al menos no aún, la diferencia entre una sonrisa honesta y una practicada, pero aquella lucía sincera y seguía siendo agradable verle sonreír, de un modo u otro. Descubrió, no sin una pizca de sorpresa, que no se compadecía del pequeño príncipe por el peso de la responsabilidad puesta en sus hombros, tan sólo se encontraba admirando el sentido de maravilla que aún parecía tener por cosas tan simples como aquellas, pese a su madurez en otras áreas. Ansiaba enseñarle más. - Ahí hay otro regalo que tendré que hacerle, entonces. Aunque no sé si pueda separarme de una de mi colección, quizás sea mejor llevarle al mercado y buscar una nueva, de tanto en tanto aún aparecen. - Rió un poco, siguiéndole con la mirada pacientemente. - No ha sido mi intención, pero me alegra que vea cosas de su agrado en Elibe. Aún hay mucho que espero poder mostrarle. -

Aguardó la elección del príncipe, perfectamente consciente del color que sus mejillas habían tomado. La luz de las lámparas así como de la chimenea daba un tinte anaranjado a todo en la habitación, pero un detalle así era imposible de confundir, más aún cuando le divertía tanto verlo. Era un muchacho encantador. Sólo le había invitado a una pieza de baile casualmente, inclusive a solas, debía de ser más pudoroso de lo que parecía, pero no tenía quejas al respecto. Asintió silenciosamente, sonriente y tranquilo pero muy decidido a no dejarle rehuir de ello. Rió a cuenta nueva al verle avergonzarse por tan solo una figurilla tallada en otra caja musical; no tenía excusa, esa había sido importada, ya ni recordaba de qué reino la habían traído.

Más le interesaban, en todo caso, las palabras del joven noble. Era lo que había estado esperando a saber, la Altea que había envisionado y que esperaba fuese la real. - ¿Filósofos exponiendo en público? Es usted muy abierto a un poco de cambio, entonces, ni de Ylisse he oído tal cosa. Ah, suena como algo que me gustaría ver, la plaza de Altea. - Comentó en voz baja, más que nada permitiendo al más joven hablar a sus anchas. Su voz era agradable y le revelaba prioridades que esperaba que compartieran. En aquel momento, a su voz comenzó a acompañar el sonido de la nueva caja de música, más leve y delicado que el de la anterior, pero en un tempo un tanto más veloz.

- El éxito de un reino se refleja en la alegría de sus habitantes, diría yo. - Murmuró, espiando el rostro ajeno para constatar si eligiría esa tonada. - Sobrevivir a secas, amurallados, escondidos en la oscuridad, poniendo nada más que la guerra en los pensamientos de la gente y rezando cada noche por el nuevo día... no es vivir. Pherae dejaría de ser Pherae si se cierran sus praderas y las ferias de la ciudad. Perderíamos el espíritu, estoy seguro de que puede usted estar de acuerdo conmigo en esto. Quizás sea una forma ingenua de gobernar, pero creo que unas cuantas cajas de música, un par de desfiles de caballería y un poco de esperanza en la belleza del mundo no serán lo que nos hunda. Hasta ahora, el destino no me ha demostrado equivocado. - Habló con soltura entonces, seguro de las decisiones que tomaba y seguro de que deseaba compartir aquella forma de pensar con su nuevo aliado. Había muchas cosas que no le diría, había otras tantas en las que le mentía y pensaba seguir mintiéndole, con toda calma, pero no esa. Sobre tan banal tema, iba muy en serio. - De allí mi aprecio por Altea, si me comprende. Espero no me tome como un inconsciente por tener tiempo para esta clase de distracciones... - Recuperó entonces su sonrisa, tan amplia y segura como antes, alzando la vista a su acompañante. Mirarle directamente quizás le avergonzase de nuevo, pero lamentablemente era justo lo que quería. - Y acceda a bailar y relajarse al menos un momento, conmigo. Cuando esté usted listo. -

Y quizás se lo ganase más cercanemente como aliado, así que de ningún modo le venía mal. Aguardaría a su señal, mas se ponía ya en lugar, parándose recto y con ambas manos tras su espalda. Dejó que la música llenara la habitación un par de segundos antes de informar. - "Vals al Alba," de las recopilaciones del obispo Silias. -
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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Marth el Vie Nov 13, 2015 1:15 am

Como si temiese romperla dejó la caja de música sobre el escritorio, abierta y sonando, escogería esa pero más que nada por que le parecía descortés seguir hurgando entre tan amplia colección, un par era suficiente como para no dejar a su anfitrión esperando. Enseguida negó con la cabeza apenas apoyando sus dedos sobre la caja de música - Por favor, no podría aceptar más regalos de su parte, ya sería un abuso de la mía. Pero gustoso acepto ir al mercado, claro que tendrá que informarme usted de la pieza que escucho ya que desconozco a los interpretes y las piezas musicales de Elibe. - se apartó apenas unos pasos hacia el pelirrojo, intentando no lucir avergonzado aún por lo que había descubierto dentro de una de las cajitas de música.

Alegre de volver al tema de su país sonrió con más sinceridad, un ligero y recatado movimiento de cabeza al aceptar el cumplido. - Si, sus charlas son sumamente interesantes, claro está, para serles prestado el foro y permitirles exponerse en la plaza, son aprobados por el consejo del castillo y los catedráticos de Naga. Si bien la filosofía es un área muy amplia e interesante, también sabemos que da a temas demasiados polémicos para el cual el público no está listo para debatir. - si bien era bastante abierto también mantenía todo seguro para Altea, y es que la felicidad y actividades del país no era más que un cuadro cuidadosamente pintado y moldeado. No permitía que nada que atentase contra eso fuese expuesto al público, tenía un grupo de gente dedicada específicamente a escuchar a filósofos, mirar obras y revisar cuidadosamente lo que se vendía en la plaza. Asintió con su cabeza a las palabras del otro - Claro que es así. Me parece encantador que utilice ese concepto para definir la identidad de su marquesado, sus mercados, sus desfiles y su gente, lo que le da vida. Comparto completamente su punto, mi estimado. La gente y las actividades es lo que le da la identidad al país, cosas como el comercio o la milicia son una rama completamente a parte, algo que debería de ser preocupación de sus gobernantes, no de su gente. - si bien se relajaba un poco al hablar seguía teniendo el formalismo y el tono cordial que siempre utilizaba, apenas movía su cuerpo al hablar, sus manos solo se movían sin alzarse, lo justo para enfatizar algún punto pero nunca siendo exagerado, incluso los gestos de su rostro acompañaban a la charla haciéndola más ligera con sus gestos corteses y rozando un poco los femeninos al ser educado principalmente por su madre y su hermana.

La música era agradable y llenaba el ambiente de una manera casi que táctil, le incitaba a moverse y seguir el suave ritmo, esperaba haberle dado suficiente cuerda, pero  había tenido un poco de temor de romperlo. Un poco serio escuchó por unos momento las notas, limpias y suaves, delgadas en el aire hasta que las palabras del marqués le sacaron de su concentración, efectivamente, esa sería la pieza. Sonriendo suavemente, apenas curvando un poco sus labios extendió su mano para que el marqués la tomase, tomaba el papel femenino, como correspondía, era el menor de los dos, el de menor altura y el pelirrojo era quien conocía la pieza para guiar así como era el anfitrión. No le molestaba ese papel, aunque seguramente si su padre le viese, sí.


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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Sáb Nov 14, 2015 11:35 am

"Temas que el público no está listo para debatir", le agradaba de sobremanera ese concepto. Había mucho que debía esconderse no sólo de los extranjeros, los ajenos al reino, sino del reino mismo. La gente debía estar contenta y optimista, nada podía introducirse que cambiase eso. La gente, lamentablemente, no debía de tener nada para cuestionar ni los medios para cuestionarlo, si el gobierno pretendía funcionar sin entorpecimientos. El deber del pueblo era vivir y continuar con sus actividades, bajo el tutelaje y protección de la clase noble. Por ende, no se le debía explicar ni detallar todo al pueblo, ni hacerle partícipe de preocupaciones que correspondían sólo a las autoridades. Era la base de la diplomacia. De ahí su sorpresa por que se permitiese a filósofos exponer en público pero, nuevamente, se le demostraba que el joven alteano era consciente de los matices políticos incluso en eso.

- Impecable y muy prudente manejo del asunto, mi estimado príncipe. Cuando he mirado hacia Altea, he visto exactamente lo que creo debe verse en un reino exitoso, especialmente en tiempos de crisis. No cabía duda de que era la clase de reino con el que deseaba establecer vínculos. - Su vista siguió el actuar de Marth, notando que parecía terminar de elegir, dejando una misma tonada continuamente sonando, a la vez que la figurilla en la caja de música giraba con lentitud. Alzó la mirada al muchacho y prosiguió. - Comparto rotundamente la idea de que las preocupaciones trascendentales del territorio son estrictamente para la mente de su gobernador. No obstante, espero sepa que tiene ahora alguien con quien puede compartirlas, en caso de necesitarlo, por cuanto me corresponde asistirle; el tener formas similares de obrar me asegura que no tendremos mayores discrepancias en el futuro, por lo menos no en tales asuntos. Si existe alguna cosa en la que me veo en desacuerdo... es solamente el hecho de que no se establezca usted aún como rey. No veo forma en que le sea contraproducente. - Lo decía en humor leve y sin mayor solemnidad, mas era una duda que verdaderamente tenía, una pregunta indirecta para el príncipe. Al verle acercarse con aquel recatado andar suyo, sin hacer el menor ruido y todavía algo avergonzado, pensó con considerable decepción que era muy, muy poco probable que el formal y cerrado muchacho compartiese preocupación alguna con el marqués.

Tomó la mano del príncipe con su diestra, sujetándola con cuidado en la posición correcta. Su mano izquierda se posó con el mismo cuidado sobre la cadera ajena, encontrando con su tacto la curva leve, menos pronunciada que la de una dama; al acercarle su mano se deslizó levemente a la espalda baja del joven príncipe, manteniéndole paralelo a sí, cerca, mas siempre con una pequeña distancia entre cuerpo y cuerpo que evitaba entorpecerse el uno al otro. Aparte de sus manos, nada llegaba realmente a tocarse. Hizo una pequeña pausa allí, el momento de quietud antes de iniciar la pieza, aunque no estaban en el salón ni tomaban la canción en su inicio siquiera. Tan sólo bajó la vista al joven monarca, sonriendo en todo momento. - Creo que debería preocuparme menos del trabajo en este momento, y enfocarme en esta oportunidad de conocerle mejor a usted, personalmente. Veamos... -

Decidió que sería mejor relajarse. Hacía un tiempo que no bailaba con alguien que no fuese su hijo, al darle lecciones, y el cambio sería bien recibido. Comenzó y guió; aunque le divirtiese bailar, jamás se salía de los pasos y los tiempos estipulados, especialmente en un estilo tan definido como el del vals. Un paso marcado hacia la izquierda, un movimiento más leve hacia adelante, con todo cuidado de no llegar a tocar a quien representaba a su dama en ese momento, luego un tercer movimiento casi imperceptible, apenas meciéndolo hacia un costado. Gentil, la mano en la cintura ajena le empujaba o le atraía con suavidad para llevarle a través de cada movimiento, al tiempo que el marqués tarareaba en un murmullo la melodía. Desconocía la experiencia del joven, pero le había permitido guiar, así que lo haría en lo mejor de su habilidad.
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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Marth el Dom Nov 15, 2015 12:01 pm

Su mano se posó suave sobre la ajena apenas haciendo peso y la otra descansó sobre el hombro del marqués, acercándose a la distancia justa donde no había más contacto que sus manos, al primer movimiento el príncipe le siguió con gracia, sus pies se movían casi que a la par del hombre que guiaba, sin emitir sonido al rozar el piso levantando solo lo justo para parecer que se deslizaba sobre estos, con su espalda recta y cabeza ligeramente levantada admiró por unos momentos los rasgos del pelirrojo. A tal cercanía podía llegar a ver las pequeñas huellas de la edad, pero lejos de restarle belleza lo hacían ver más sofisticado, acentuando rasgos naturales en él como su sonrisa. El contraste del tono fuerte de sus ojos y el tono de su cabello quedaba aún más en evidencia a tal cercanía, y mirando demasiado sus ojos notó de lo que estaba haciendo, bajando enseguida su mirada con un ligero rubor de vergüenza por su comportamiento tan indecente al mantener tanto la mirada en los rasgos ajenos.

Habló casi de inmediato, con voz baja ahora que la cercanía lo ameritaba - Me alegra mucho saber que compartimos ideales de gobierno, y que su principal preocupación, así como la mía, es el bienestar del pueblo , su tierra y su cultura. Uno como regente tiene la responsabilidad de conservar todo ello y mejorarlo. - Si bien la política era su tópico preferido para la discusión, no creía prudente entrar en debates con el marqués, incluso después de firmado el acuerdo pero faltando aún una copia del mismo. Aseverando un poco sus gestos a la mención del delicado tema de que aún era príncipe, solo mantuvo la vista fija al frente, centrándose más en los detalles bordados del traje ajeno aunque enseguida sonrió alzando un poco su mirada, encantadora y si bien era falsa, era tan ensayada y perfeccionada para ser la sonrisa más natural que Eliwood podía llegar a ver en alguien que evidentemente le habían tocado un tema delicado - Se le agradece enormemente, mi estimado marqués. Sepa entender que hay asuntos que no están sobre la mesa para discutir, pero permítame asegurarle que si bien estoy efectuando las tareas que corresponden a mi padre, el Rey de Altea, su puesto aún le pertenece y aguardaré lo que sea necesario antes de darme por vencido en su búsqueda, el Rey es un hombre fuerte y tanto yo como su pueblo tenemos fe que aún puede estar con vida. - no permitió broma al respecto, pero sus palabas, si bien eran duras, la sonrisa y el tono suave las hacían sonar como una sugerencia difícil de aceptar. Si bien la verdad distaba de lo que decía el príncipe no era algo que discutiría con su reciente aliado, aunque si este estaba tan a la par en conocimiento de protocolo podría llegar a deducir alguna de las partes, desde la conveniencia de su título, así como la falta de anillo de matrimonio en su diestra o cintillo de promesa en su zurda.

Cambiando el tema para darlo por zanjado se dejó guiar por la música y el varón cerrando por un momento sus ojos, la gracia de sus pasos rozaban los de ser los de una dama de corte y la sutil sonrisa que había quedado en sus labios parecía la de una muñeca de porcelana, ligeramente rosa sobre piel pálida - Permítame decirle que es un excelente bailarín, ha de ser muy popular en las cenas de gala y en los bailes de la corte. - un pequeño descuido quizás el asumir que un marquesado tendría tanta actividad entre sus nobles como la tenía Altea, aunque siendo la Liga de Lycia un conjunto de marquesados asumía que los marqueses serían muy cercanos entre ellos. Ahora se le antojaba asistir a alguna gala para conocer a la nobleza local, si eran tan encantadores como el marqués con el cual bailaba estaría más que feliz de hacer tratados tan provechosos y exitosos como el que acababa de firmar.


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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Lun Nov 16, 2015 3:57 pm

El príncipe se acomodaba con más facilidad de la que esperaba contra él, así como se acoplaba a su ritmo con naturalidad. Después de todo, su corta altura terminaba por ponerle a más o menos en la misma diferencia que Eliwood habría tenido con una mujer, y su contextura esbelta y ligera tenía similar efecto. Hacía tanto, además, que no contaba con un compañero de baile que supiese lo que hacía, o que no odiase la música de salón; no podía estar más feliz al respecto. Al bajar la vista a él atrapó su mirada, aún si su cabello algo largo caía levemente sobre sus ojos, cubriéndolos un poco desde ese ángulo, el gesto había resultado notorio, más aún el color que tomaron sus pálidas mejillas. No era él la clase de persona que pretendía no haber cruzado miradas, sin timidez alguna se permitió observar a su acompañante con una ceja arqueada al sopesar qué habría sido todo eso.

Su instinto le apuntaba a simples conclusiones. O el menor era más tímido de lo que aparentaba, bastante posible dada su edad y la falta de un matrimonio o un compromiso del que supiese, o disfrutaba la atención, bastante posible también considerando el cargo que ostentaba, o había captado su interés personal. O todas aquellas. Cualquiera le habría resultado conveniente. Más divertido entonces con el asunto, le guió para dar un pequeño giro, llevándolo más al centro de la habitación. Al acercarle de regreso hacia sí, reacomodando, siguió la curva de la espalda ajena con su mano para subir hasta el sitio en que se suponía que debía permanecer con esa clase de música, en la mitad de su espalda en lugar de a la base. Pese a ser más una caricia que un movimiento casual y natural, lo disimuló como si de nada se tratase.

- Por supuesto, por supuesto. Es mi opinión, estimado, mas no pensaba medirla contra la suya. No ha sido tanto tiempo aún, pero con como ha mantenido todo hasta este punto, no dudo que pueda usted continuar sin problemas. - Dijo, cediendo al ser claramente detectada su intención. Era claro que el príncipe no deseaba ascender ni deseaba siquiera tocar el asunto, ¿por qué? Con él cortando tan de raíz cualquier indagación no lo sabría, pero en teoría, podían haber un millar de razones, desde problemas con la herencia hasta algún buen truco de política interna, indecisión respecto a matrimonios, asuntos inconclusos del anterior rey... no conseguiría nada intentando saciar su curiosidad tan pronto. Gustosamente se permitió distraer, riendo a la sola noción de imaginar una gala o un baile con los demás marqueses. - Si tan sólo... - Sacudió la cabeza levemente.

Un paso atrás, un pequeño movimiento a un costado y al otro, su mano sujetando tan suavemente la ajena que apenas y parecían apoyadas la una sobre la otra. Antaño había sido tan común tener esa clase de fiestas entre las familias nobles de Lycia, pero aquellos días parecían tan, tan lejos. - Me temo que, de los tres marqueses que se prevalecen en sus puestos tal y como siempre han estado, soy el único que extraña las fiestas. No digo que no serían excelentes sitios para visitar y que sus líderes no sean buenos hombres, pero digamos que no compartimos gustos. Imaginarme al marqués Ostia o al marqués Araphen bailando... - Suspiró un poco. No ayudaba que el marqués Araphen no era el hombre de mejor carácter del mundo, pero no debía de mencionar esa parte. Volvió su atención a Marth, sintiéndose aliviado de no tener que perder su interés contra otro noble local. - ¿He de asumir que en Akaneia las cosas son distintas? Ciertamente parece experimentado. -
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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Marth el Miér Nov 18, 2015 4:02 am

Los dedos del marqués rozando su cintura sobre la tela le estremecían, ni siquiera una dama tocaba con tal delicadeza pero firmeza a la vez, la manera que le guiaba le dejaba en claro el siguiente paso pero no le obligaba ni le arrastraba, tan diestro en aquella danza como lo era en toda materia social. Realmente encajaría de maravilla en la nobleza de Altea, se movería como pez en el agua y destacaría rápidamente en la corte, le invitaría a las galas de Altea... no. Haría una gala en su honor cuando fuese a visitar, ya lo tenía decidido.

Un poco temeroso de haber sido descubierto se quedó con la mirada fija en su pecho mientras bailaba, subiendo un poco solo hasta su cuello, sus dedos presionaron un poco sobre su hombro, tanteando discretamente el hombro ajeno, confirmando que era un hombre ligeramente en forma, no notaba sus huesos pero si sentía firme bajo su tacto. Seguramente solo reafirmaba los comentarios que había dado de que había auxiliado en batalla, seguro era un hombre que entrenaba. La voz ajena le hizo asentir inmediatamente - No menosprecio su opinión, estimado marqués, me complace en sobremanera escuchar de usted, un hombre que aprecio y respeto, que me considera apto para tal puesto. Las botas del Rey son muy grandes para llenar y me alegra saber que se me ve a la altura de ello. - dijo para suavizar su sentencia anterior al ver que el marqués desistía en indagar en tales temas, respetando su límite.

Se sorprendió, sin embargo, al escuchar sobre los otros marqueses, alzando enseguida la mirada. Sin interrumpir su baile, deslizando suave los pies y apenas moviendo su cuerpo, sin llegar nunca a rozarse, sin tener más contacto que el de sus manos, de tener un huevo entre ellos no lo dejarían caer ni lo cascarían. Emitió una risa recatada - No he oído más de lo que usted me ha dicho de los marquesados de Lycia, lamento mucho decir que en libros se dice muy brevemente sobre este territorio, más bien centrándose en su particular forma de gobierno. - medio mintió y medio que dijo la verdad, era verdad que los libros decían poco, y que había escuchado más cercanamente en las cartas del marqués sobre sus vecinos, pero también había hecho sus averiguaciones y se había hecho una idea bastante clara de las cualidades de cada uno de los marquesados y los puntos fuertes, por eso mismo había escogido Pherae por su primer encuentro. - En Altea son muy comunes las galas, siempre hay motivos para celebrar y mantener las relaciones estrechas entre la nobleza. No tiene idea cuanto facilita en las relaciones. - la música poco a poco iba deteniéndose, perdiendo cuerda, pues solo probando había apenas dado un par de vueltas, su atención se desvió ligeramente al escritorio aunque claro, podría seguir sin música, solo escuchando la respiración del marqués y el ligero toque de sus pies en el piso. - ¿Le molestaría hablarme de Pherae? Más bien de sus casas nobles, quizás de su hijo. - dijo intentando dar charla, aunque más bien para saber la situación del lugar, la cantidad de nobles y sus estatus eran fundamentales, ya había visto que los habitantes eran felices, las calles estaban limpias y parecían tener buen aprecio por el marqués, así mismo la milicia estaba bien entrenada aunque no viese demasiado volumen en la misma. Claro, era un territorio menor, Altea también solía ostentar demasiada riqueza y tendía a exagerar un poco en sus despliegues.


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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Mar Nov 24, 2015 1:42 am

El príncipe ya no le miraba a los ojos, y con ello, su adorable momento de verguenza había desaparecido. Era una lástima. Sus ojos parecían aún grandes en su rostro juvenil y el tono de azul sentaba tan bien en él, como toda aquella combinación de celestes, azules y blancos que era su vestimenta. Habría querido prolongarlo. Decidió darse un tanto de diversión con ello, intentar sacar de él otro sonrojo tan expertamente disimulado, y entre el suave mecer del vals y la cuidadosa guianza de sus pasos se las arregló para ladear el rostro y buscar su mirada con inocente curiosidad, como si no comprendiese por qué le evadía. Un cruce de miradas, una sonrisa, y su voz bajó a un confidencial murmullo al tenerle tan cerca de sí. - Ciertamente es usted un hombre distinto a su padre, mi estimado príncipe, y no es de esperarse que llene en exactitud el vacío que él deja, sino que ocupe su propio espacio. Si de algo le sirve, he de confesar que me agrada mucho más. Más de lo que yo mismo esperaba que me agradase, ante el prospecto de conocerle en persona. -

Tal y como coquetear con una dama, no se trataba del acercamiento físico, jamás había sido muy propenso a aquello, pues parecía irrespetuoso antes que cualquier otra cosa. Más bien, favorecía la suavidad de su trato, la atención que daba y, por sobre todo, halagar a la otra persona o hacerle sentir lo más bien y cómoda que pudiese estar. Su agrado por hacer sentir así a los demás se mezclaba y confundía fácilmente con coqueteo y a veces, dependiendo del contexto y la ocasión, lo permitía pasar así. Ahora bien, era un varón a quien tenía en frente y a quien dirigía tales tratos, pero, ¿importaba? No era como si realmente estuviese coqueteando, solo intentaba sonsacar cierta reacción. Recorrió con la mirada sus facciones, la caída de su cabello perfilando su rostro. - ...hm. Ha de ser cierto que el carisma, el encanto y hasta la belleza tienen su parte en una exitosa relación diplomática. - Acompañó a sus palabras con una breve y baja risa. Nada había allí que fuese deshonesto, mas sí medido adrede, enunciado en la forma en que usualmente le funcionaba. Si no le sonrojaba con aquello, supuso que habría de dejarlo pasar.

- Tal parece que me veré bastante a gusto en Altea, pero con gusto le informaré respecto a Lycia. Si me permite empezar por la nobleza de este mismo sitio... - Con lo cual se refería a su hijo, pues como había dicho anteriormente, su esposa no se contaba ya entre ellos, dejando a Eliwood y a su heredero como la nobleza de Pherae. No habría perdido oportunidad de hablar del joven; orgulloso como estaba de él y siendo un padre bastante efusivo, jamás lo hacía. - Mi hijo, Roy, tiene aproximadamente la misma edad que usted. Ha resultado ser un excepcional guerrero y un hombre justo y sincero, quizás demasiado frontal, nada más. Sobra decir que es mi inspiración. - Exhaló, tornando su gesto un tanto más serio. - Será un gran marqués, más firme y certero que su predecesor. Tan sólo espero contar con el tiempo de dejar para él un Pherae y una Liga libres, un mundo que me agrade enseñarle. Si logro que esta crisis de nuestra época sea mía y solamente mía, que permanezca y muera en mi gobierno en lugar del suyo. Ahora bien, sobre Ostia y Araphen... se trata de los marquesados de mayor tamaño. Ostia, como el mayor, se ha destacado siempre por su excelente milicia. Personalmente, han ganado mi admiración gracias a cierta interesante tendencia: con poca influencia de su marqués, todos y cada uno de su pueblo han colaborado en la milicia así como en la construcción de las murallas y fuertes que actualmente les protegen. Su líder-- -

En ese momento, la música cesó con mínimo aviso, al terminar la cuerda que se le había dado a la caja. Eliwood no se permitió  apartar la vista de su acompañante, mas sí cesó sus movimientos, pues sin música no habría tenido sentido bailar. Aún así, por unos momentos permaneció tal y donde estaba, sujetándole por la cintura a la vez que tomando su mano. Con lentitud la bajó, sujetando con delicadeza los dedos ajenos frente a sí. - Ah, qué lástima. -
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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Marth el Mar Nov 24, 2015 10:17 pm

El marqués sabía exactamente que decir para desertar cosas en el joven príncipe, temía no ser suficiente rey como su padre y las palabras del marqués le hacían sentirse mucho más tranquilo al respecto. El anterior Rey de Altea había logrado mucho, había sido un fuerte guerrero y un regente de mano dura que había llevado a su pueblo a una paz que nunca antes había conocido, había exterminado la delincuencia tan común en las plazas y mercados y había logrado un lugar utópico  donde los nobles y plebeyos caminaban a la par sin necesidad de guardias en medio, donde los nobles iban a los teatros y espectáculos callejeros sin temer de ser asaltados o atacados. Así mismo, un pueblo agradecido con sus nobles por darles una economía estable con recursos abundantes y un lugar pacífico para vivir. Si bien Marth se esforzaba mucho para mantener lo que su padre había logrado, siempre temía no poder mantenerlo, con tantas miradas sobre él, era agradable tener aunque sea una que lo mirase, no juzgándolo si no que apoyándolo y creyendo en él. Manteniendo su sonrisa no se atrevió a desviar más la mirada cuando el marqués la buscó, un poco apenado pero no tanto como para que el rubor volviese a sus mejillas - Se agradece profundamente sus palabras y permítame decirle que ha sido un placer conocerle en persona, superó con creces mis expectativas. Esperaba a alguien amable y sabio como reflejaba en sus cartas, pero resultó ser verdaderamente una persona encantadora y doy fé que más que un aliado puedo llegar a encontrar a un amigo en usted. - eran palabras grandes para el menor, lo conocía de tan poco pero la química que habían generado entre ambos era increíble realmente.

Las palabras que le siguieron lograron hacer subir nuevamente el color a sus mejillas, cerrando un poco los ojos y tomándose el atrevimiento de apoyar apenas en un sutil roce su frente contra el hombro ajeno en un intento de ocultar su pena. Una recatada risa resonó ahogada en su garganta antes de alzar su vista, debiendo levantar su mentón para poder ver al mayor que no solo le superaba en edad si no que también en altura - Estimado... sus palabras son realmente halagadoras. Me extraña que siga en soledad.- quizás era un tema delicado pero no parecía importarle mucho al peliazul que lo tocaba sin problemas, la muerte era algo común, más cuando se pasaba la tercera década y si bien el marqués no lo aparentaba si tenía un hijo de su edad debía estar por ese camino de la vida. Pero un noble con tales modales y tal apariencia era raro verle en soltería.

Le miraba mientras hablaba, prestando mucha atención a sus palabras apenas asintiendo y sonriendo en los momentos adecuados. Escucharle hablar de su hijo despertó cierta ternura, se notaba que lo quería mucho y le extrañaba un poco que ya pasando un par de días allí no se hubiese cruzado con el menor en ninguna comida ni siquiera en los pasillos. Cuando la música se detuvo se quedó quieto, mirando al marqués solo separándose un paso sosteniendo sus manos como lo haría con una dama - Por favor, continúe... si quiere vuelvo a girar el mecanismo. - dijo refiriéndose a la cuerda de la cajita de música, le agradaba escuchar al marqués, no quería que se detuviese justo en ese momento.


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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Sáb Nov 28, 2015 11:42 am

No conciliaba en su mente y en la imagen que Marth mostraba de sí espacio alguno a inseguridad. Parecía consciente de su genio y sus cualidades, orgulloso en la medida precisa en que no llegaba a resultar soberbio. Así, no adivinaba que sus palabras hiciesen cualquier mella verdadera, aún mirando de lleno a los ojos, más allá del momento de timidez que apuntaba a generarle; era difícil en ocasiones distinguir la verdad entre el protocolo, por cuanto agradecer en extensión y halagar de regreso era lo cortés, inclusive denegar humildemente el halago recibido. Buscar la diferencia entre la sinceridad y la cordialidad en un rostro tan apacible no era simple, mas creía captarla, cuanto menos en el sonrojo que finalmente consiguió, coloreando el pálido tono de las mejillas ajenas. Supuso que ser llamado un buen regente no era nuevo para él, mas claramente ser llamado bello y carismático sí lo era. Se mordió la lengua un momento, conteniendo su ternura por el tímido gesto del menor.

Y no perdía detalle de que cuestionaba su falta de un nuevo matrimonio. - ¿Le extraña? - Arqueó una ceja. No le permitiría a él, tampoco, pasar por alto lo que había dicho, ponerlo a evidencia sería más divertido. Le decía ya mucho. Le daba a entender que no sentía desagrado alguno por ser tratado así por otro varón, entre otras interesantes cosas, como su forma de ver al marqués y su comodidad con la cercanía que tomaba.

Allí estaba su encrucijada. Por un momento sintió que andaba sobre hielo quebradizo, puesta en sus manos una delicada elección de proceder. Podía avanzar, tenía todas las señales a su favor y el interés estaba allí, habría disfrutado acercar más en sus brazos al hermoso dueño de las cartas que aún conservaba en un cajón de su escritorio, quizás más. No era ignorante a sus propios gustos y Marth, en su inexperta inocencia, le tentaba bastante a un jugueteo que hace años había dejado de lado. Veía la oportunidad de salir exitoso, como veía lo que contentar tanto a su aliado haría a favor del tratado que firmaban. No sería deshonesto de su parte, pero tampoco sería exactamente puro, considerada la obvia recompensa que podría obtener en cuanto a diplomacia. Consideró también, en aquel pensativo segundo, lo incorrecto de acercarse así a alguien de la edad del príncipe, aunque su trabajo le hiciese parecer tanto mayor, e... inevitablemente, el anillo en su dedo anular.

- Quizás deba adjudicarlo a esto. - Dijo en voz baja, ladeando el rostro levemente hacia el anillo en su mano derecha, unida a la de Marth. - Me temo que... aún si no me sienta particularmente la soledad, no puedo imaginarme dejar este anillo, mucho menos poner otro en mi dedo. El amor se jura eterno y absoluto en el momento del matrimonio, mi estimado príncipe. Pero no podría yo prometer quitar las pinturas o borrar los recuerdos de la persona a quien primero amé, lo cual, creo, no caería en gracia a una nueva mujer. - Y aquella era la verdad, que se recordaba de paso a sí mismo. Al atraer a Marth hacia sí y tocar su cintura para desviarle en un grácil giro, acercándolos a ambos de regreso al escritorio, evitó con decisión la mirada de la mujer en la pintura familiar, cuya opinión no habría querido imaginar siquiera. Sonrió a su propio gesto al detenerse con su invitado, estirar una mano hacia el escritorio y dar un poco más de cuerda al artefacto musical. Si el príncipe lo pedía, concedía sin dudar.

- Dónde me he quedado, entonces... - Retomó sus ideas con jovialidad, a la vez que inclinaba la cabeza hacia el extranjero, retomando el baile con su permiso. Al acercarle, apoyando la mano en su cintura y deslizándola hasta su espalda nuevamente, acortó la distancia hasta que los detalles dorados que pendían en su ropa rozaron apenas la ajena. Al moverse sus dedos lo hicieron también, acariciando pausada y delicadamente la espalda ajena. - No es numerosa la nobleza de Pherae, a decir verdad. A todos ellos puede encontrarles fácilmente, pues todas sus familias son dedicadas al servicio militar, por lo que les cuento entre mis caballeros, sino entre instructores y expertos en materias afines. He sido bendecido con un pueblo orgulloso de sí y dedicado a su propia prosperidad. -
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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Marth el Lun Nov 30, 2015 2:08 am

Cuando el pelirrojo le dejó en evidencia repitiendo aquella palabra que había salido de los labios del menor cayó en cuenta de su error, no a la posible falta de tacto al tratar una perdida, para él era más que suficiente dos años de duelo, quizás en Altea las cosas fuesen diferentes que en Pherae, quizás por su corta edad, dos años eran mucho tiempo y estar solo en un trono era algo difícil y, al menos en su país, mal visto. Una de las razones por la cual seguía portando una tiara y no una corona... Lo que le había caído era que se había dejado en evidencia en cuanto al gusto que tenía por el marqués, si bien no tendría problema en decir que era un hombre atractivo, decirlo de esa manera tan sutil podía llegar a mal interpretarse, pues no venía en forma de alago directo. En la delicada danza de la charla formal, él había tropezado y ahora la vergüenza teñía aún más rojas sus mejillas.

Apenas alzó la mirada para ver el anillo en el dedo ajeno, sabía que allí estaba, y su mano izquierda portaba un anillo similar en el dedo anular, uno de compromiso que llevaba en su mano desde que era un niño. No lo ocultaba, pero podría llegar a pasar desapercibido ya que tenía algunos anillos más, pequeños, delicados, cintillos con pequeñas piedras que al sol parecían puntos de luz. Escuchó con atención y asintió - Comprendo, mi estimado marqués, permítame decirle que es habla muy bien de usted la fidelidad a su promesa y no puedo si no que admirar con sumo respeto el amor tan puro y sincero que ha tenido y continúa teniendo por su esposa. Realmente fue una mujer sumamente afortunada. - dijo con sinceridad, había leído muchas historias de amor, cuentos donde describía lo que el marqués decía pero que para el príncipe no era demasiado real, él tenía su matrimonio marcado desde el momento de su nacimiento con la hija del rey de un pequeño territorio vecino a Ylisse, país con el cual ya se había cruzado demasiado la sangre entre las familias como para continuar una generación más, aunque Ylisse había tomado poder sobre aquel territorio por lo que la unión entre ambos países solo se haría más fuerte. Hacía nueve años que no veía a aquella muchacha, eran apenas niños cuando habían corrido juntos riéndose en Ylisse y ya no sabría siquiera si podría llegar a reconocerla.

Al ser soltado con un giro grácil sonrió dejando que el pelirrojo volviese a dar cuerda a la cajita musical, retomando su postura de manera cercana, ahora con más naturalidad al haber tomado ya el ritmo de la música y el guiar del marqués. - Las familias nobles de Altea son numerosas, si bien la familia real ha sufrido grandes pérdidas, sigue siendo bastante numerosa. Si bien no ha sido mencionado en el tratado, Altea tiene una alianza de sangre con Ylisse, mi tío es quién gobierna dicho país. Nuestros nobles se dedican en su mayoría a la política, al gobierno de territorios dentro de Altea, en mucha menor medida al servicio militar. Permítame decirle que se nota que no es simplemente bendición, la lealtad y orgullo de la gente por su pueblo nace de un buen gobernante, mi estimado. -


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Re: Estrechando lazos [Privado - Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Lun Nov 30, 2015 3:12 am

Se sentía culpable por cosas que no había aún hecho, siquiera llegado a sopesar en un pensamiento contemplativo, irrelevante, una consideración más de quien tenía la costumbre de ojear todas sus opciones. Sin embargo, nadie conocía mejor que él el peso de sus consideraciones, y con su mirada puesta apreciativamente en las suaves facciones de su compañero de baile, ardiendo en su espalda la vista imperecedera de la pintura de su esposa, veía suficiente de qué sentirse responsable. Exhaló suavemente y alzó el mentón un poco, apartando su mirada por sobre la cabeza del pequeño príncipe, cuya cabellera casi rozaba con su mentón y sus labios en la cercanía. Contaba al menos con el respeto de Marth respecto a sus sentimientos, aunque lo intentase, no habría podido omitir nada respecto a aquella mujer ni a lo que quedaba en su pecho para ella, y el alteano lo había oído y reconocido con seriedad. De cierto modo, engrandecía su aprecio por él a la vez que aliviaba bastante la culpabilidad, aunque no la borrase del todo.

Y era que sentía la decisión fuera de sus manos, demasiado culpable para tomarla pero impedido de denegarla igualmente. No se sentía capaz de hacer lo que había considerado, pero tampoco deseaba apartar esa imprudente cercanía, el murmullo de ambas voces, el gentil movimiento del vals y el sutil aroma del cabello azulado. Y lo dejó todo justamente así, apartando sus ideas así como dejó pasar el tema con un breve reconocimiento. - Si fortuna ha de llamarle, pues me alegra. Espero que encuentre su fortuna igualmente. - Dijo por lo bajo. Cerca y poco más que murmurando, tanto su voz como la de Marth se reducían a la agudeza o la gravedad de sí mismas; la del príncipe, un sonido claro y algo fino que disfrutaba. Guardó silencio para escucharle, dejándose tanto a su voz como al baile.

- Una corte digna de usted, por como suena. Ha de estar llena de personas interesantes. Ahora, por favor, cese de cederme tanta gloria y permítame contarme bendecido, o me avergonzará ya. - Con una leve risa agachó apenas el mentón, rozando el cabello sobre le frente de Marth. Tomaba la distancia o falta de con una naturalidad total. - A falta de tal cosa en este lugar, ¿ha considerado otro sitio que desee visitar en Lycia? O quizás en Elibe, en general. Esté o no en lo pactado previamente, no podría sino facilitárselo. Nada es tan distante aquí como para no ameritar unos días de sobra, en lugar de los meses de una ida y un regreso más extenso. Dentro de Lycia son apenas horas. Lo sé bien yo, que acostumbro salir hacia Ostia por la mañana, pasar el día con mi más cercano confidente que allí reside, y regresar con la puesta de sol. -

Cómodo, miró de reojo la ventana para constatar que estaba ya entrada la noche y que el tiempo allí se terminaba, aunque no deseaba decirlo aún. Ya no sólo guiaba él el vals, sino que el ritmo se había vuelto uno en el que ambos se habían unido, dándole espacio a continuar acariciando suavemente la espalda ajena, lento, delicado, siempre manteniéndose en aquel inocente lugar en su espalda. Se admitía que le generaba leves celos compartir al príncipe con los demás políticos de la zona, aunque al fin y al cabo era imposible que tuviesen la misma cercanía, y quizás hasta fuese provechoso. Al final de todo, realmente sólo lo ofrecía por aquel sentido de las simples maravillas que había mostrado Marth por las cajitas musicales, quién sabía qué podría encontrar que llamase su atención en otros sitios, pero le gustaría que lo tuviese.


Última edición por Eliwood el Lun Nov 30, 2015 4:52 am, editado 1 vez
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