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[Social] ¡Ay, madre! ¡¿En qué lío me he metido esta vez?! [Priv. Zephiel]

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[Social] ¡Ay, madre! ¡¿En qué lío me he metido esta vez?! [Priv. Zephiel]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 21, 2017 11:16 am

Cuando abrí los ojos, me encontraba en una alcoba para mí sola. Las paredes me resultaban un tanto familiares y la luz del Sol entraba por la ventana. ¡Qué calor! Me levanté con cuidado y, poco después, hubo una mujer humana que se me acercó. – ¡Santa Elimine bendita! ¡Es un milagro! ¡Está despierta!

¿Por qué está actuando como si hubiera pasado algo importante? No lo entiendo. Solo me he echado una pequeña cabezada. ¡Ay, no! ¡No puede ser que me haya vuelto a equivocar y haya dormido más! ¡Se supone que iba a dormir dos días! – Perdone pero, ¿cuánto tiempo llevo dormida? – pregunté, ya preocupada. – ¡Lleva dos días dormida, mi señora! ¡Pensábamos que no iba a despertar! – Pero si solo son dos días. Ni que hubiera estado un mes. ¿Acaso es demasiado tiempo para un humano? – Debéis estar hambrienta. ¡Esperad un momento! ¡Ahora mismo os traigo algo! ¡También informaré a Su Majestad de que habéis despertado! ¡Estaba especialmente interesado!

Oh… Vale… Espera, ¡¿Su Majestad?! Eso es para los humanos… el rey, ¿no? ¿Por qué un rey humano querría hablar conmigo? Vale, Ninian. Piensa. Piensa. ¿Qué has hecho que pueda hacer que un rey humano quiera hablar contigo? Vale. Llegué a Bern siguiendo a Nils y luego acabé metida con los emergidos. El caos era demasiado y la batalla fue muy dura, así que probablemente por eso acabase durmiéndome. Vale, eso es un resumen.

Ahora, veamos. Conocí a unos soldados con un capitán, a quien estuve dando pequeñas indicaciones. Gracias a eso pudimos localizar a una clériga muy amable que trató mi herida y también pudimos hacer frente en pequeñas emboscadas a otros grupos enemigos. ¿Por qué podrían…?

Ay, no. No puede ser. ¡El rey quiere usarme! Ay, por favor, debo salir de aquí y ya. ¡La ventana! ¡Maldita sea! ¡Esto está demasiado alto! Y no puedo ir por la puerta, ¡sería demasiado obvio! Vale, piensa. Debe haber algo que pueda usar como cuerda. A ver, algo que pueda usar… Algo que pueda usar… ¡No hay nada! ¡¿Por qué me tengo que meter siempre en los peores asuntos posibles?!

Vale, plan B. Plan B. Tengo que buscar una forma de rechazar al rey sin que se acabe enfadando conmigo. Un humano enfadado puede ser muy peligroso y tengo que evitar que eso suceda me cueste lo que me cueste. Vale. Le diré que aquello es una cosa que ni yo misma entiendo y que no sé exactamente cómo funciona. Es una verdad como una casa. Que muy probablemente todo fuera suerte. Había demasiados emergidos, puede valer. Vale. ¿Y si no me cree? Si no me cree, tengo que pensar en algo…

¡Ay, que me quedo sin tiempo! ¡Tengo que pensar algo y rápido!
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Re: [Social] ¡Ay, madre! ¡¿En qué lío me he metido esta vez?! [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Jue Nov 02, 2017 1:48 pm

Habían sido dos días de hartada espera por una señal, cualquiera, que proviniera de la joven inconsciente, aquella que durante el ardor del conflicto había intercedido en su camino, como una víctima, más siéndole útil de una manera que jamás habría imaginado posible. Mientras, siendo que se encontraba en ese sitio, y entonces ostentaba el mayor rango entre todos sus subordinados, fue su tarea dirigir la fortificación del asentamiento el tiempo que permaneció allí, administrando con mapa en mano qué podría ser mejor para reforzar las ahora destruidas defensas, y construir así nuevas. Además de ello, debía determinar qué tantos hombres asignaría, en definitiva, a dicho pueblo. Había comprobado que habían ganado de sobra y eficientemente durante el combate, pero eso también podía significar un exceso en sus tropas que debía reducir. Eran decisiones difíciles las que debía tomar entonces, suficientes para distraerlo durante las horas restantes, desconocidas para él, que faltaban para que la joven despertara.

Fue entonces que la curandera llegó a él, con una prisa que en primera instancia la hizo corregirse rápidamente por no dar los respetos adecuados al rey antes de dirigirle la palabra. Zephiel lo ignoró, más interesado en el mensaje que apenas había alcanzado a entender. Y entonces lo supo, por fin había ella abierto los ojos. Informó que iría en un momento, y ordenó a la mujer que se encargara de ella el tiempo que tardaba en llegar. Ella asintió y llegó mucho antes para servirle algo que comer, vigilándola. Zephiel, por su parte, se tomó unos minutos antes de reencontrarse con ella, pues estaba ocupado dialogando con quien pondría al mando del pueblo. Una vez decidido esto, y concluyendo lo que era su labor, caminando en dirección a aquella casa que les había servido de base a él y sus hombres.

Entonces el monarca tenía una apariencia un tanto curiosa. No vestía su armadura, sino una protección simple de cuero negro, y como a veces prefería, no portaba su corona, símbolo de su realeza. Eso cuando permanecía por mucho tiempo en un solo lugar, y por la comodidad que le requería su puesto militar, al que a veces se apegaba más que el de rey, sin nunca despreciar este cargo, por supuesto. Lo único que portaba, y que nunca olvidaba traer consigo, era su espada, la que sujetaba firmemente del mango mientras caminaba. Así fue que entró a aquel edificio, preguntando dónde se encontraba la joven, siendo que no estaba ya en el salón principal. Cuando le dijeron que estaba en una alcoba  en el piso superior no perdió el tiempo en subir las escaleras, haciendo resonar sus pesados pasos, lentos, fácilmente reconocibles para quien tuviera el oído acostumbrado a su presencia. Una vez arriba, atacado por el polvo que flotaba en aquella casa abandonada, el monarca abrió la puerta.

- Así que por fin  has desistido de tu sueño. –fue lo primero que dijo, mirándola fijamente, a esos ojos carmines que brillaban distintos de las paredes y suelo opacos. Despidió a la mujer, la cual hizo un abreve reverencia a ambos y bajó, dejándolos solos. Zephiel, respetando la distancia con ella, se dirigió a una esquina y la observó desde allí, sin cambiar su expresión ni postura.- He querido conocer una manera de llamarte desde el principio. Sería correcto que me dijeras un nombre,  incluso si en realidad no te pertenece. –para entonces, que le mintieran era solo un pequeño detalle. Esperó en su sitio pacientemente, sin presionar a la chica, haciendo lo posible por no oprimirla de ninguna forma.
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Re: [Social] ¡Ay, madre! ¡¿En qué lío me he metido esta vez?! [Priv. Zephiel]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 08, 2017 7:34 pm

¡Ay, no! ¡Escucho pasos! ¿Y si es ese rey? ¿Por qué tienen que pasarme estas cosas a mí? Lo único que quería era buscar a Nils y aquí estoy, pensando en cómo escapar de las garras de un rey. Ah, no, que era la mujer de antes, que vino con comida. Suspiré aliviada, aunque lo cierto es que ella no lo estaba en absoluto. ¡Ya había avisado al rey! Ay, dioses, dioses, dioses…

Vale. No se va. ¡Que no se va! ¿Y qué hago ahora? ¿¡Y si tiene algo raro!? Que vale que esta mujer, con toda su buena voluntad, puede que no sepa nada, pero, ¿y si lo han hecho sin que lo supiera? Ay, no, no, no…

Ah, ya lo tengo. ¡No probaré bocado! – Gracias, pero no tengo hambre. Ya comeré después.

Me relajé durante unos segundos y me senté en mi cama. Ahora solo tenía que esperar a mi juicio por ser lo que soy… ¡Ay! ¿Cómo será el rey? Seguramente aquel general sabría más sobre él, pero no tengo ni idea de cómo encontrarlo…

Y, como si fueran las mismas puertas al infierno de las llamas, escuché otros pasos diferentes. ¡Tenía que ser él! ¡¿Por qué narices tiene que venir tan rápido?! ¡¿No podía dejarme un tiempo sola?! ¡Necesito pensar cómo escapar de aquí!

Mi alivio fue más que notorio cuando pude ver que quien entró no fue otro que aquel general. Parece que la suerte estaba de mi parte. ¡Seguro que a él le podría hacer preguntas sobre el rey! Eso sí, tendré cuidado con no dar pie a ningún posible malentendido. Sigue siendo su rey y la sociedad humana es muy sensible con esos asuntos.

Cuando la mujer se fue, me hizo una pregunta extraña. No porque no la comprendiera, sino porque iba con la idea de que iba a mentirle… ¿Por qué? – Creo que no te entiendo. ¿Por qué iba a mentir? No tiene sentido. Eres una buena persona. Me ayudaste antes. Me duele un poco que pienses que voy a mentir considerando eso. Es solo un nombre… – además, no es que un simple nombre pueda servir para hacerme nada malo incluso así.

Si que era alguien serio. Eso estaba claro. – Me llamo Ninian. Soy una bailarina. Vine a Bern buscando pistas sobre mi hermano. Lo último que escuché fue que vino hasta aquí – respondí. No tenía sentido ocultar eso tampoco – y, ya que estamos, creo que sería de buen caballero también dar “una manera de llamarte” – dije, a modo de broma. – Dicho eso, ¿podría tener el honor de conocer el nombre del caballero que hay frente a mí?

Ya luego le preguntaría por el rey, para hacerme una idea de cómo tratarlo cuando lo conociera. Por ahora, debo intentar ser lo más amigable posible con él. Es muy seco, pero creo que en el fondo, muy en el fondo, es amable. Supongo que empezará por preguntarme por lo que pasó durante la batalla. ¿Hasta qué punto le puedo contar?
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Re: [Social] ¡Ay, madre! ¡¿En qué lío me he metido esta vez?! [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Miér Nov 22, 2017 7:20 am

No esperaba tocar la sensibilidad de la joven con aquella pregunta, por lo que al oír su respuesta no pudo sino callar un tanto incrédulo. No le importaba realmente, lo sentía como una exageración de su parte, e incluso algo molesto, pero lo ignoró como una respuesta obvia, y aprovechó de explicarse poco después.  - No hablé con la intención de disgustar. -dijo calmo, sin culpa alguna que entorpeciera sus palabras.- Pero debes admitir que la mentira es una posibilidad, por cobarde que sea. Todos quieren proteger su verdadera identidad. -arqueó una ceja. Quizás ella estuviera dispuesta a darle un nombre, pero aún escondería lo que en verdad era. Tenía certeza de ello, aunque en su caso, seguramente estaba más que justificado.

Zephiel estaba también sorprendido por la ligereza con que, quien se hacía llamar Ninian, le trataba, como si antes hubiera ya tratado con nobles y reyes y estuviera tan acostumbrada que la etiqueta era algo secundario al conocerlos. Porque claro, creía haber avisado que vendría a encontrarse con ella, por lo que no era posible que le hubiera confundido con otra persona... Pero, ¿Y si era así? Entonces el hecho le causaba curiosidad. Tal vez sería distinto su trato hacia él si entonces revelara su nombre y su cargo, y de esa manera lo portara con orgullo como acostumbraba a hacer. Debía suponer que para la joven su identidad no era otra que la de un simple soldado, otro entre muchos, quizás un general entre los suyos, quienes ni siquiera estaban presentes en ese lugar. Probablemente no los conocía, así que sería fácil hacerse pasar por uno de ellos, sin ni siquiera tener la necesidad de esforzarse. Sin embargo no llevó su secreto más allá de mantener el silencio,  atento a lo que ella le dijera, a las palabras y preguntas que podrían intercambiar. Zephiel entonces se cruzó de brazos y apoyó de lleno en la pared de la esquina, una pose relajada que no le pertenecía a su usual semblante, pero seguramente serviría para hacer de ese ambiente uno mucho menos estricto.

 - Ninian, ¿Tu hermano huyó de ti? ¿Por qué Bern?-preguntó con voz seria. Que lo mencionara siquiera había llamado tu atención, y por lo mismo no podía quedarse callado ante ese detalle, y dejarlo pasar así sin más. Cuando ella preguntó por su nombre, Zephiel calló, su rostro sereno, mientras miraba más allá del cristal de la ventana. Quizás ya había oído hablar de él antes tras las paredes de aquella casa, podía estar seguro de ello. Así que, si lo que quería era continuar con ese juego, eliminó del todo la seriedad de su rostro, y negó con la cabeza como quien sabe que va a decepcionar - Te diré mi nombre una vez tú me expliques una cosa. El por qué has cedido al sueño durante dos días enteros, sin abrir los ojos siquiera una vez. Esa sería la condición de un enfermo. Por eso, ¿Sufres alguna debilidad? -si incitaba una mentira de su parte, no tendría necesidad de responder a su pregunta por simple moralidad. Mientras más tiempo mantuviera sus labios cerrados, más podría oír de la misteriosa mujer y sus viajes por Elibe.
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Re: [Social] ¡Ay, madre! ¡¿En qué lío me he metido esta vez?! [Priv. Zephiel]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 27, 2017 10:41 am

Sus palabras, si bien estaban cargadas de frialdad, eran una verdad incuestionable. Sobre todo cuando si hablamos de identidad y no nombres, yo misma la estoy ocultando constantemente. – Eso es cierto – admití, antes de caer en un detalle. – Además, siendo un soldado de alto cargo, imagino que ciertas precauciones deben ser tomadas.

Se me vino una idea a la mente. El rey de Bern no iba a venir, pero envió a este soldado para interrogarme aprovechando que él me conocía. De esa forma me relajaría más y, en el mejor de los casos para él (o ella. ¿Era rey o reina?), podría acabar diciendo algo que de verdad le fuese útil o incluso que lo ayudase en lo que sea que quisiera hacer. Si hay una cosa que caracterice a todos los humanos que he conocido sin excepción es que tienen mucha ambición. Los métodos para cumplirlas es lo que siempre me preocupa. Este caso, por supuesto, no era una excepción.

Pero aquel hombre era inteligente, aunque en el sentido negativo. – ¡Por supuesto que no! Nils y yo vivíamos juntos hasta que fuimos separados hace ya años – siglos, para ser más exacta, pero eso es algo que no puedo dejar claro. – Nuestro pueblo fue atacado y fuimos separados. Hace poco que tengo libertad – realmente, no es tanto tiempo. No fueron ni cincuenta años – y la estoy usando para encontrarlo. Tengo que ver con mis propios ojos que está vivo. Él es lo único que me queda… En cuanto a por qué a Bern, eso es algo que ya no sé. Solo estoy siguiendo su pista. Me gustaría preguntárselo cuando le vea, si es que incluso está aquí.

Y, quizá fuera porque había hablado demasiado incluso teniendo mucho cuidado, pero la pregunta que realizó después me pilló por completo de improvisto. ¡Claro! ¡Por supuesto! A un humano debe parecerle muy raro eso. Ay, madre… Bueno, tengo una posible excusa, aunque no sé si para los humanos es válida. Pase lo que pase, no mentiré. – La verdad es que no, señor. No que yo sepa, al menos – respondí – Pero es posible que el estrés de estar buscando a mi hermano junto a la herida que me hice antes de llegar aquí que, por cierto, agradezco enormemente que ordenase sanar, podrían haber sido la causa… Desde luego, no suelo dormir ese tiempo. Aunque algo me dice que también influyó el estrés del combate. Aquella fue mi primera vez viendo emergidos. Estaba completamente aterrorizada… Muchas gracias por salvarme en aquel momento.

¡Era perfecto! ¡No había ni una mentira! Ahora, no sé si esto vale para los humanos… Si no y le da por preguntar más detalles voy a tener que pensar en otras opciones. Me duele tener que ocultar tanta información, pero al menos no estoy mintiéndole, ¿no? Es algo. Este hombre es muy amable. Me partiría el alma tener que mentir sobre mí. Pero, a excepción de Lord Elbert, no he conocido a ningún humano que me aceptara por completo a sabiendas de lo que soy… – He cumplido mi parte. Le toca a usted – sonreí. Parecía una especie de juego. – Me vale cualquier nombre, es solo que no quiero que se quede usted como «señor-soldado-que-intimida» para toda mi vida – la cual, por cierto, tenía muchas oportunidades de ser más larga de lo que él se podría imaginar.
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Re: [Social] ¡Ay, madre! ¡¿En qué lío me he metido esta vez?! [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Jue Ene 04, 2018 4:54 pm

Era difícil de creer para él una debilidad tan grande en quien parecía joven y en buena salud. Nunca había oído de una persona que durmiera continuamente más de un día sin sufrir heridas o enfermedades graves que le causaran una condición similar. Él lo sabía bien, pues había permanecido una vez postrado y sin razonar los días de su descanso, aunque incluso entonces despertaba a ritmos desvariados y solo por segundos.

- Entonces no comprendo cómo lograste sobrevivir hasta internarte en este reino. -dijo cruelmente, cerrando los ojos un momento.- Deberé creer que tu suerte es inmensurable. -continuó, levantando su tono de voz para no creyera que la juzgaba con crueldad. Era costumbre ya criticar las debilidades ajenas cuando en sus hombros pesaba el destino de muchos otros, y entonces no era la excepción, olvidando por un momento que no trataba con un soldado de su ejército.

Escuchó paciente sus demás explicaciones, llamándole la atención que admitiera haber carecido de libertad no días, sino años. ¿De dónde provenía? Bandidos tenían guaridas repartidas por todo el continente, y cualquiera de ellos pudo haber atacado su pueblo, por lo que no pudo determinar un lugar en específico basándose en su intuición. Aún así le sorprendía que admitiera aquello con tanta facilidad, y sin duda se mantuvo en su mente. Otra cosa que le costaba creer era su apertura al diálogo, y la confianza que traía consigo al permitirse hablar con él. Otros ya hubieran intentado huir, o se comportarían incluso más dóciles con tal de conservar sus vidas. No hacía sino reafirmar el hecho de que ella era especial en su trato con los otros, con el mundo en general y sus habitantes. Aquella falta de rencor era para sus ojos, y los de muchos otros, incomprensible.

Entonces fue que acabó de hablar, y decidió dar relevo al rey. Zephiel rió breve al oír cómo lo describía, no pudiendo evitarlo. Fácilmente podría haberse interpretado como un intento de verse accesible y sin embargo aquel pensamiento no cruzó su mente. Era cierto que en otro caso no hubiera permitido una falta de respeto igual, pero entendía el contexto de aquella conversación. Eso sí, anuló pronto su sonrisa para reemplazarla con silencio, y una mirada severa dirigida a los ojos de la joven, los cuales esperaban aún ese nombre.

 - Mi nombre es Zephiel. -dijo por fin, arqueando apenas una ceja, viendo si es que su nombre causaba cualquier tipo de reacción en Ninian.- Estoy a cargo de este asentamiento el tiempo que esté aquí. - seguía insistentemente jugando con su incógnita, viendo si es que de esa forma podían continuar.- Quizás no te he tratado con el respeto acorde. Esto ya no es un interrogatorio, sino solo producto de mi curiosidad... Quisiera seguir hablando contigo el tiempo que pueda antes de tener que atender otros asuntos, si estás dispuesta. Podrás preguntar respecto a mí lo que te interese. -la seriedad de sus palabras acentuaba la sinceridad de las mismas. Jamás tendría interés en pequeñas charlas, pero entonces...- Cuéntame cómo llegaste aquí desde tu pueblo. El trayecto que tomaste, y que seguirás después. -insinuaba ya que la dejaría libre a su gusto. No la retendría de ninguna forma, mucho menos en aquella ciudad que apenas tenían el mérito de conservar. Mientras, omitía preguntar quiénes la habían tenido cautiva, porque eso interpretaba al haber oído que recién apenas era libre. Tampoco inquirió más sobre su hermano, sobre todo porque creía ya conocer demasiado al respecto.
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Re: [Social] ¡Ay, madre! ¡¿En qué lío me he metido esta vez?! [Priv. Zephiel]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 09, 2018 7:43 am

Bajé la mirada cuando aquel hombre dio una información que, la verdad, me dio hondo. Pero era cierto. Si he sobrevivido hasta ahora es porque he conocido personas maravillosas que me han estado ayudando, no por mis propios medios. Desde que conocí a Lord Elbert no he hecho más que depender de otros. De hecho, incluso antes. Mis padres, Nils, la tribu de dragones… Siempre ha sido ese el caso. – He tenido la suerte de conocer todo tipo de personas, sí. Aunque lo que me ha sucedido no es lo normal, la verdad.

Poco a poco la conversación o interrogatorio terminó en cuesión. El hombre, además, se presentó. Zephiel… Un nombre bastante bonito e imponente. Tan imponente como él, diría. Le va perfecto. – Es un placer conocerlo, señor Zephiel – fue un verdadero alivio saber que él era el que estaba a cargo del asentamiento. ¡Había acertado con mi deducción! El rey de Bern debía haberse dado cuenta de que hacerme hablar con alguien a quien conocía debía ser la mejor opción. ¡Eso debe significar que es buena persona!

Una pena que no pueda contarle a este enviado todo… Bueno, no mucho, por desgracia. Después de todo, este no es nuestro mundo. No puedo hablarle de nuestro hogar. Al menos, los humanos de este lugar son mucho más agradables. – Bueno, no puedo contar demasiado. Hace muchos años de eso y ni siquiera recuerdo apenas nada de mi pueblo, pero me parece buen trato – dije. No era del todo mentira. Ya tenía apenas recuerdos. – Era una noche normal. Mi hermano, mis padres y yo estábamos viviendo. Hasta que nos atacaron. Huímos durante un buen tiempo de los humanos que nos atacaron, pero después de un tiempo nos capturaron a mí y a mi hermano. No sé qué fue de nuestros padres, pero sospecho que tampoco sobrevivieron – admití. – Fui vendida como esclava y separada de mi hermano hasta que hubo una familia de nobles de… ¿Se llama Lycia el país que hace frontera? Si no, es el país que está al oeste. Aquel marqués me compró y luego me dijo que era libre de ir a donde quisiera. Viví un tiempo con ellos hasta que empecé a buscar a mi hermano.

Empecé a pensar. No creo que le interese a este hombre que le diga que el marqué en cuestión era Lord Elbert. Después de todo, esto es otro país. – La primera pista que recibí después de mucho tiempo es que él vino aquí, a Bern. Pero no sé mucho más – una vez terminé la historia, muy en general, lo cierto es que sí que se me ocurrieron varias preguntas. – Veamos… Eres un soldado importante de Bern, estando a cargo de este asentamiento… ¿Un general, quizás? De ser así, debes haber conocido al rey de Bern, ¿no? – pregunté, para confirmarlo. – Si es que sí... ¿cómo es él? Por otro lado… ¿Cómo es dirigir a un grupo de personas? ¿Se siente mucha presión? Me imagino que sí… Además, ¿no te da miedo enfrentarte a los emergidos? Yo los vi por primera vez aquel día y me iba a dar un ataque de nervios. ¿Cómo pudiste mantenerte tan tranquilo? ¿Es algo que os enseñan en el ejército? ¿Hay algún truco para mantener la calma? ¿Podrías enseñármelo? También, imagino que no será el caso, pero... Mi hermano es muy parecido a mí. Mismo color de pelo y ojos. También es bajito o, al menos, lo era. Probablemente haya crecido mucho. No... No lo habrás visto, ¿verdad?

Quizá había estado formulando demasiadas preguntas. Tenía demasiada curiosidad. Era la primera vez que hablaba con un general. – Lo siento, creo que he hecho demasiadas preguntas todas seguidas… Si es necesario, puedes responder las que prefieras. Es que es la primera vez que conozco a un soldado, más aún a un general.
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Re: [Social] ¡Ay, madre! ¡¿En qué lío me he metido esta vez?! [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Sáb Ene 13, 2018 6:35 pm

La joven había aceptado su propuesta, cosa que le hizo relajar su expresión, atento a escuchar la historia que le contaría. Por supuesto que conocía otros casos de esclavitud que habían sucedido dentro y fuera de los bordes de su reino, pero deseaba escuchar de ella en particular, pues a sus ojos no era una víctima como las que acostumbraba ver, desechadas y sin mérito en ser salvadas. A medida que contaba su relato, una cosa en particular llamó la atención del monarca, logrando romper su silencio:

- ... ¿Humanos? - El hecho de que los hubiera denomidado como tal llamaba su atención. Pero evitó sujetarse de ese indicio, para así seguir escuchando con paciencia a Ninian. Sin embargo, que nombrara a Lycia dejó redundando este pensamiento en su mente, trayendo a su memoria los marqueses actuales de ese reino, haciendo que se preguntara cuánto podían saber respecto a lo que le interesaba. Zephiel posó dos dedos en su barbilla tan solo por un segundo, para luego separarse de la pared y así mirar fijamente los ojos carmínes de la joven. Escuchó sobre el muchacho, y murmuró brevemente a ojos cerrados.- Es difícil asegurar su trayecto cuando no hay testigos civiles en Bern que lo rectifiquen... -sus palabras fueron casi inaudibles, pero habló igual como si redactara ese problema en papel.

Entonces ella acabó de hablar, para inmediatamente pasar a preguntar. Atropelló la concentración de Zephiel con duda tras duda, sin esperar él tanta curiosidad de su parte. Pero al rey rara vez le molestaba el interés de otros. Hubiera sido el caso si otro indiviuo hubiera preguntado por asuntos particulares de su persona, pero aquella seguía siendo una situación especial, en la que se encontraba mucho más accesible que nunca.

- Haré lo posible. -dijo, abandonando ya aquella esquina para, en cambio, deambular por la habitación con las manos sujetas por detrás. Seleccionaba entonces las preguntas, afortunado de poder memorizar la mayoría de ellas. Las primeras las reunió en una sola, pensando en cómo podría responder respecto a sí mismo. Tan solo tuvo que basarse en las opiniones que había oído de sí, las que creía más sinceras.- El rey que esperas conocer posee las cualidades de cualquier otro, aunque su experiencia recae sobre todo en el campo de batalla. Por eso se encuentra aquí. Sabe él mejor que nadie lo que es dirigir. Significa tener en consciencia cada decisión posible, como si a ti pertenecieran mil y un juicios. -tocó su sien con su índice de manera discreta.- Respecto al enemigo, siendo que has preguntado sobre este... Mentiría si dijera que me he acostumbrado a su presencia. La guerra constante, y sus interminables apariciones son lo que han adiestrado mi mente para enfrentarlos cada día, como la plaga que son. Tan solo conviviendo con ellos es que aprendes a tratarlos como tal, y a enfrentarlos también. -sus palabras, aunque fuertes y decididas, denotaban el tiempo que había dedicado a pensar en su situación. Extensos habían sido los combates, los días que los seguían, y así las noches.- Y respecto a tu hermano... -se detuvo frente a ella, imperturbable.- si su imagen era aquella, yo no la conozco. Probablemente ha cambiado. Puedo asegurarte, al menos, que nunca ha puesto pie en este pueblo. ¿Es todo esto suficiente entonces, o acaso vas a interrogarme más a fondo? Porque advierto que de la misma forma preguntaré. -alzó una ceja. No le molestaría en absoluto continuar aquella charla, ya que de la misma estaba obteniendo información que se le hacía valiosa. Ella no había reconocido su nombre, por lo que tenía paso libre para seguir hablando, a sus ojos al menos.
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Re: [Social] ¡Ay, madre! ¡¿En qué lío me he metido esta vez?! [Priv. Zephiel]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 15, 2018 9:45 am

Había metido la pata hasta el fondo. Había hablado de los humanos como tales. Bueno, no es que eso fuese un error de por sí, pero supongo que cuando se trata con uno, referirse a un grupo al que se supone que perteneces de una forma que puede implicar lo contrario puede dar ciertas confusiones. – Claro, están los emergidos y los humanos, ¿no? – fue lo primero que se me ocurrió para cubrir mi metedura de pata. Ojalá no suene demasiado raro. Ojalá… Por lo menos, mentira no era. Solo era una omisión de información. También estaban los dragones…

Por suerte, el tema cambio a mi hermano y, por desgracia, no tuvo ningún tipo de información que poder darme sobre su paradero. De alguna forma, me esperaba ese resultado. Pero no iba a deprimirme. Tan solo habían pasado unos años desde que empecé a buscar a Nils. ¡No han pasado ni diez años! ¿Qué clase de hermana sería si abandonase a la primera de cambio? Debía mantenerme siempre con la esperanza de encontrarlo. Hay tanto de lo que me gustaría hablarle y tantos motivos por los que estoy preocupada… ¿Y si lo alcanzaban los emergidos? Él es muy dulce. No sabe defenderse tampoco. Solo de pensar en lo que le podrían hacer me daba ya miedo.

Pero ahora eso no era lo que debía hacer. Sí, estaba muy preocupaba por mi hermano, pero no podía ser una maleducada con este buen hombre. Las respuestas que me dio fueron un tanto esclarecedoras pero, al mismo tiempo, me preocuparon también. Se supone que un rey es alguien importantísimo para los humanos, ¿no? Entonces, ¿por qué tendría más experiencia en el campo de batalla? ¿Y si le pasara algo? Para bien o para mal, los humanos necesitan a alguien que los guíe. ¿No es ese el deber del rey? ¿Por qué se arriesga tanto en el campo de batalla, donde podrían herirlo o, peor, matarlo? No lo entiendo… Pero, por otro lado, creo que no debe ser mala persona si es capaz de luchar y arriesgarse por los que creen en él. – Debe ser una persona muy fuerte – dije. – Pero me preocupa mucho. ¿No ha acabado herido alguna vez? ¿Y si le hieren de gravedad o lo matan? Los países necesitan reyes o gobernantes. ¿Y si no estuviera? No puedo evitar preocuparme por él, y ni siquiera lo conozco – añadí. – Probablemente sea que no sé cómo es gobernar, pero no puedo evitar pensar que se arriesga demasiado. Es que… no puedo evitar pensar en lo triste que estaría si algo le pasar a mi hermano. Aunque, supongo que es demasiado idealista pensar que nadie debería sufrir – admití. – Todos luchan porque tienen a gente a quienes proteger, ¿no? Decir que un rey no debe combatir es muy injusto y cruel contigo y con los otros soldados – asentí levemente. – Olvida lo que he dicho, por favor.

Me quedé un tiempo en silencio, probablemente por la incomodidad de lo que había dicho. Menuda insensible soy a veces. – Gracias por responder a las preguntas. Creo que tengo una ligera idea de cómo es el rey gracias a ti – suspiré. – La verdad es que me preocupaba conocerlo. He escuchado historias de gente con poder que es realmente malvada y he visto a veces mucha crueldad. Me alivia saber que parece ser una buena persona – y tanto que me aliviaba. Mi experiencia con otros gobernantes humanos fueron los cadáveres de dragones que vi mientras huía de los humanos con Nils. Tanta muerte. – No me importa que me hagas alguna pregunta más, la verdad, señor Zephiel. Te agradezco mucho también lo que me has dicho sobre tu rey – sobre todo cuando me confirmó que iba a verlo. – Ahora que he escuchado un poco sobre él estoy un poco más tranquila.

De hecho, a juzgar por lo que me dijo no pude evitar imaginarme a un hombre parecido al señor Zephiel. Alguien con dotes militares y con un buen dominio de las armas. Alguien que debe dar mucho miedo y debe imponer respeto a los demás. Ahora que había tratado con Zephiel, tenía la sensación de que podría estar más tranquila con el rey cuando llegara el momento, claro que teniendo en cuenta los modales, cuestión… que me preocupa un poco. Pero no podía hacer nada para solucionarlo. Ahora debía conocer un pequeño detalle. – Señor Zephiel, ¿cómo se llama el rey? Y, si voy a conocerlo, tengo que preguntar algo muy importante que necesito saber para no meter la pata. ¿Cómo debo actuar frente a él? ¿Podrías darme algún consejo?
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Re: [Social] ¡Ay, madre! ¡¿En qué lío me he metido esta vez?! [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Dom Ene 28, 2018 7:52 pm

Abrió apenas los ojos cuando la joven declaró su preocupación por la seguridad del rey, indagando incluso más allá de la simple pregunta de quién podría sucederlo. En ese momento no vio a la mujer de cabellos celestes en medio de la habitación, sino a la princesa de Bern, hablando palabras idénticas. No significó más que un breve momento de silencio hasta que su propio sentido común le hizo regresar a aquella habitación destartalada. La similitud era palpable, pero en ese momento no afectó el rumbo que seguía el diálogo entre ambos. Eso sí, evitó comentar su verdad, el hecho de que por mucho tiempo no había creído poder heredar la corona de su padre. No era el único que poseía el linaje real, por lo que por mucho tiempo fue considerado... desechable. Y quienes podían permitirse morir, podían dedicar su vida al entrenamiento de cualquier soldado. Habían sido muchos los desvíos que lo habían llevado a adoptar el manto real al mismo tiempo que la espada, pero no podía decirse que no fuera conveniente en su situación. Bern no necesitaba entonces conservar, sino obtener, y para ello debía prestarse al combate tanto como cualquiera de sus hombres. Pero así como ella se lo pidió, no comentó al respecto, y continuó escuchando.

No tuvo el deseo de interceder de ninguna forma en la conclusión que ella obtuvo de su persona. Sin embargo, no pudo evitar corregirla en sus más profundos pensamientos. El rey del cual creaba su ilusión no poseía una moralidad mejor a la de cualquier hombre, considerando que la educación, los modales y el orden jamás influenciaban un valor tan ambiguo. Pero su mente se calmaba al imaginar que ella aún podía creer en dicho concepto, y con una sinceridad creíble y palpable.  Y aún así... ¿Sabría ella que el rey a quien tantos méritos condecía era, irónicamente, descendiente de Hartmut, asesino de dragones de la antigua guerra? Se cuestionaba entonces si podría juzgarlo por ese simple hecho, si es que lo conociera. Aún así, sabía que le sería difícil reclamar venganza. No existía en ella esa condición, lo creía firmemente. Aún así, pronto lo sabía, era inevitable. Sin embargo, no  de su boca.

Fue entonces que Ninian, en toda su ignorancia, decidió finalmente preguntar el nombre del monarca. Y qué innecesaria parecía la mentira entonces, y qué inapropiada. Con ello acabaría descubriéndose a sí mismo sin oponer ninguna resistencia. La pregunta recaía en la joven, si es que actuaría de una manera desfavorable una vez lo supiera, o todo lo contrario. Sería un desperdicio acabar con aquel encuentro por una falta de sutileza, por lo que escogió cuidadosamente sus palabras antes de exterminar por completo la incertidumbre.

-Pienso que actúas perfectamente. -El verbo actuar entonces hizo especial gracia.- Hablas con nobleza y humildad dignas de una noble. Lo único que te aconsejo es que en este preciso momento, te mantengas en tu lugar.- Susurró, caminando lentamente hacia la entrada, así bloqueando la puerta con su sola presencia.- Pues el rey no está allá, sino aquí, y comparte palabra contigo pues considera un hecho especial haber rescatado tu vida -entonces había admitido su identidad, y con ella traía consigo el silencio. Zephiel se redujo a poner sus manos tras la espalda y de esa forma esperar una reacción. Por supuesto, prefería aún no tocar el asunto de su raza, todavía debía acomodarse a la nueva presencia con la que conversaba. Pero aún así tenía la intención de insinuar lo que ya sabía para que acabara admitiéndolo. De algo podría estar segura ella, jamás compartiría su identidad a oídos ajenos, mucho menos a su gente cobarde y supersticiosa, de la cual nunca podría hallar respiro.
Afiliación :
- BERN -

Clase :
Marshal

Cargo :
Rey de Bern

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Espada de bronce [2]
espada de bronce [2]
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Support :
Khigu

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1986


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