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[Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

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[Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por Narrador el Vie Oct 20, 2017 2:31 pm

[Vista previa:]



En la costa se ven los navíos con banderas de Phoenicis, entre ellos el gran estandarte que según los reinos vecinos a acompañado a su Lord en su paso por los mares y las islas de Kilvas. Claramente, lo que se reúne en la costa ahora no es ninguna flota para un breve viaje a islas contiguas, sino algo más largo, mejor equipado. Se presagian grandes peligros. Arribar a la isla lo confirma: en su terreno montañoso, con pocas áreas donde siquiera se pueda encallar discretamente o andar a pie, se ve a la armada del reino emergido cargando provisiones y movilizándose. De no evitarse, su salida al mundo debe estar muy, muy próxima. Se ve el mar cercano, se percibe el viento de la costa y se escucha, en breve, un combate iniciar allí a lo lejos, pero es aquí donde las tropas de Phoenicis deben ser detenidas.

[El equipo puede tomarse 1 ó 2 turnos completos de rolear a sus anchas para ingresar al área mostrada.
El plazo para el post de cada jugador es de 14 días desde el último post en el tema, que en caso de no cumplirse conllevará a saltarse su turno o retirarle de misión según el caso.]


Última edición por Narrador el Mar Dic 12, 2017 5:51 pm, editado 1 vez
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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por Alanna el Jue Oct 26, 2017 6:55 pm

Cuando era pequeña, en los tiempos que seguía siendo una pieza más en el seno de los Goldhertz, su mente llena de una tierna y exuberante imaginación no hacía sino fantasear con los parajes más allá de los límites de Ylisse, aquellos sobre los que leía en sus fábulas de aventureros y caballeros. «¿Cómo de emocionante sería recorrerlos a lomos de un caballo?», se preguntaba ella. «¿Y los que estaban más allá del mar? ¿Serían divertidas las travesías en barco», resultó que nunca tuvo el placer de viajar en uno; era su padre quien se encargaba de los asuntos en el extranjero y prefería que sus hijas se quedasen en casa, aprendiendo las maneras y protocolos de una dama. Cuando los Goldhertz se convirtieron para ella en un mal que extirpar de su vida, le tentó en más de una ocasión la mera ocurrencia de huir a tierras lejanas y empezar desde cero, pero nunca se atrevió a dar semejante paso. ¿Miedo? ¿Demasiado amor a sus queridas verdes praderas ylissenses como para abandonarlas? Quizás…

Si tras tantos años se aventuró a coger uno, no fue para huir, si no para luchar. Mentiría si dijese que no lo hacía por ella, pues gran parte de la culpa la tenían ciertas personas a las que, dioses… llegó a apreciar hasta límites que desconocía. Así fue como se hallaba de camino a las tierras del norte, Grannvale. Su primer trayecto en barco no fue precisamente lo que aquella muchacha con la cabeza llena de trepidantes historias en alta mar se esperó: pronto descubrió que pasarse tanto tiempo en un cubículo cerrado y rodeado de agua estaba afectando seriamente sus ansias ¿Y su padre era capaz de aguantar todos esos trotes durante años? Que barbaridad.

Lo dicho, eso fue su primer trayecto. Tras hacer escala en Magvel y zarpar rumbo al continente del norte, la tierra de Gerard, ocurrieron ciertos imprevistos que cambiaron sus planes drásticamente. Bueno, en realidad fue por uno en particular: una tormenta. A las pocas horas de salir del puerto de Renais, su barco fue azotado por un tremendo vendaval. La pobre Alanna comenzó a creerse que habrían desatado la ira de algún dios marino rencoroso y vengativo, dispuesto a mandarlos al fondo del mar.

Ironías del destino, para cuando lo peor ya pasó, los marineros le afirmaron que algo así no eran más que un par de soplidos fuertes en comparación a las batallas contra los elementos en las que se habían enzarzado antaño. Y fue a partir de ese momento en el que dentro de su ser nació un incipiente desprecio y temor sin igual al mar.

Pero, aunque se tratasen de “soplidos fuertes”,  fueron suficientes para truncar el trayecto original del barco y tener que realizar un desvío de última hora. Hacia Tellius. En el peor de los casos, tardarían bastante en quedarse sin suministros antes de arribar en tierras no hostiles, ya que la tormenta les obligó a seguir una ruta marítima por el sur del continente. Por boca de los tripulantes del navío, supieron que el archipiélago más cercano no era tierra segura: emergidos. No había necesidad alguna de atracar en ninguna de las islas infestadas por esos demonios de ojos rojos, tenían víveres suficientes para aguantar hasta el siguiente puerto.

Pero el destino era caprichoso. Resultó que los “soplidos fuertes” de los que hablaban esos bravucones lobos de mar no solo hicieron mella en su ruta de navegación. También al casco del barco.

[…]

Mientras las reparaciones del barco seguían en marcha, a ellos les tocaba explorar y asegurar la zona. Dioses, no podrían haber atracado en una cala menos rocosa que aquella. No le hacía especial gracia tener que moverse por terreno desconocido y que les asaltase un grupo de emergidos aprovechando el factor sorpresa. Pero era eso o arriesgarse a que los acribillasen en una cala tan cerrada. Alanna fue la primera del grupo en adelantarse y tantear el terreno. Era un poco escarpado, pero nada que un poco de paciencia pudiese solucionar. Solo esperaba que tuviesen tiempo de sobras para ser pacientes —¡Por aquí está despejado! Podemos seguir —les gritó a Corrin y a Gerard, haciéndoles un gesto para que la siguiesen —Sir Gerard, no os preocupéis por Sterk. El sendero es lo bastante seguro para que pueda avanzar un caballo.
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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por Corrin el Lun Oct 30, 2017 6:01 pm

No había esperado en ningún momento ser capaz de ayudar en un continente que no fuera el suyo, pero para su sorpresa había prestado su tiempo a ayudar a recuperar Jehanna de las manos de los emergidos. Su hermano Xander también lo hacía, y no tenía mejor ejemplo a seguir. Aún recordaba con total claridad las explicaciones sobre aquella tierra que un día una clériga que viajaba por Nohr le regaló. La curiosidad que le había implantado sobre otras formas de gobierno y tierras lejanas se derrumbaron al escuchar que las tierras protagonistas de aquellos relatos ahora habían sucumbido al terror de los emergidos, por lo que no había necesitado demasiado aliento para aportar su granito de arena a la ardua batalla que se vivían en esas tierras cercanas pero a la vez lejanas de su propio hogar.

El destino, caprichoso donde lo hubiera, ya quiso que tuviera que despedirse de sus amigos amargamente, dejando que estos continuaran con su largo viaje en busca de una solución para los problemas Grannvale, reino del caballero con quien había luchado codo con codo expulsando enemigos de las tierras de Ylisse, y con quien había forjado una sólida amistad. De la misma manera con la joven de cabellos dorados se sentía unida por las vivencias transcurridas, en conjunto con los demás o a solas, sin querer recordar demasiado el episodio de los zapatos.

Sin embargo, la amistad no podía ser un lastre para con sus deberes con Nohr. Era una princesa y debía actuar como tal, por el bien y el futuro de su patria. Si podía saciar su curiosidad a la vez que favorecía el nombre de su tierra en ese caso no pondría impedimentos, tal y como había ocurrido en Magvel.

Tras prestar su ayuda al príncipe Ephraim así como a una vieja conocida, puso rumbo hacia Renais, donde debería encontrar un barco que la llevara de regreso hasta Akaneia, su continente. Mas cómo iba a imaginarse que en la costa tendría una nueva oportunidad esperando con ella, para surcar el vasto mar hacia unas tierras desconocidas pero a la vez capaces de suscitar un deseo fuerte en su interior. Un grupo de jóvenes se dirigían, precisamente, hacia Jugdral. Así lo había escuchado en una de las primeras tabernas reformadas del lugar, tras la pasada invasión de los emergidos. Grupo que se reducía a una pareja, más bien. ¿Un joven alto y castaño, a caballo, y una joven rubia, con un hacha? El corazón casi le dio un vuelco de la emoción, ante tan inesperada sorpresa. Aquella era una señal, sin duda alguna, necesitaban su presencia, y aunque pretendía regresar a Nohr con el resto de sus hermanos, estos tendrían que esperar.

[…]

Pocos habían sido sus viajes en barco hasta el momento, pero aquel se llevaba la medalla al más peligroso. La fuerte tormenta no había amainado más que para reunir fuerzas y así golpear más virulentamente. ¡Incluso se habían desviado de su rumbo! El capitán del barco no había podido hacer nada, los movimientos del timón no podían pararse ni con la fuerza de mil hombres, por lo que el mar tenía ahora el poder sobre su dirección.

Cuando hubo amainado y fue capaz de asomarse sin peligro, pudo ver en el horizonte tierra firme. En un primer momento el alivio recorrió sus venas, pensando en la posibilidad de recurrir a las personas del lugar para solicitar su ayuda; pero allí no había personas, sino emergidos, más de los que nunca se habían reunido juntos, por lo que decían. El temor comenzó a hacer mella en su mente, teniendo en cuenta el peligroso lugar hacia el que se dirigían, pero ahora no podían cambiar el rumbo, era necesario desembarcar pues el barco no aguantaría un nuevo azote más.  

¡Ten cuidado, no te adelantes demasiado! –le gritó a su compañera de áureos cabellos desde su posición, un poco por detrás. La confianza entre ambas había crecido tras su estadía  en Ylisse, donde no solo habían combatido juntas sin que también habían tenido sus “momentos de chicas”, como su querida Elise solía decir. Todavía ninguno de sus compañeros sabían de su sangre real, ni de su lugar de nacimiento, lo que facilitaba la confianza y el trato amable entre todos, a pesar que era una de sus retos pendientes el desvelarles su verdadera identidad. Suspiró, dejando de lado aquellos pensamientos que podían enturbiar no solo su visión, sino su mente, en un momento delicado como ese –¿No se ve nada más? Lo único que distingo son bastantes árboles a lo lejos –Que no se observara ni escuchara ningún movimiento no sabía si la tranquilizaba o la asustaba, probablemente ambas a la vez, pero por el momento solo podían continuar caminando.
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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por L'Arachel1 el Mar Nov 07, 2017 3:55 pm

No es la primera vez que me enfrento a situaciones no esperadas. De hecho, se podría decir que tengo una especie de don para encontrármelas. Me robaron una vez mi anillo, conocí al que en aquel entonces era un príncipe con aparentes intentos de suicidio asistido, también a un soldado del ejército que no atendía a razones (y hubo que hacerlo atender por medios… poco convencionales). De hecho, ¡hasta pude conocer a una noble que era contraria a la religión de su tierra! Todos estos sucesos fueron buenos, lo que me hacía pensar que debía de estar bendecida por los espíritus cuando tomé aquel barco desde Valentia.

Se trataba de un barco mercante originalmente cuyo destino era el continente de Akaneia. Debido a que no tenía forma de tomar un barco directo a Grannvale para ver con mis propios ojos la situación, esta fue mi mejor oportunidad. Ya buscaría luego otro barco…

¿He mencionado hace poco que estaba bendecida? Se me olvidó, por supuesto, contar con aquel mago oscuro que no hizo más que insultarme. Por supuesto, también se me olvidaron todas mis interacciones pasadas con el que ahora es el rey de su país. ¿Y cómo no mencionar a aquella maga de Nohr? Sí. Definitivamente, los espíritus se encargaban de que mi suerte tuviera un equilibrio.

Tan solo esperaba que fuese de una forma más gradual y no de una tan abrupta como una tormenta. Primero viaje a Akaneia, luego a Magvel y ahora debería haber ido a Jugdral.

¡Malditos sean mil veces los siervos de las sombras por esto!, pensé en cuanto desperté, llevándome la mano a la cabeza por el bulto que se había formado. Todavía dolía. Lo segundo que hice fue comprobar el estado de mis pertenencias más próximas y, por último, corrí hacia donde estaba Fiona. La pobre se había dado un buen golpe al caer por culpa de la tormenta. Me habría dedicado a sanarla, mas los miembros de la tripulación contaban con un experto en animales que ya estaba atento a sus necesidades. Por mucho que me doliera, un experto haría este trabajo mucho mejor que yo.

También, para mi desgracia, me confirmaron que la tierra a la que nos dirigiríamos sería Tellius, no Jugdral. ¡He vuelto hacia atrás! Así que, para no perder el tiempo, me dediqué a tratar la herida de Fiona durante todo el viaje…

Y así llegamos a este momento en el que, por fin, logramos llegar a tierra firme… O a lo que se le podía llamar “firme”. Una costa como esta no es mi concepto ideal, de firme. Volví a mi camarote. Desde luego, no iba a quedarme quieta. No sin dar un paso adelante y ver exactamente dónde nos encontramos. Por supuesto, fui a ver a Fiona, mas el encargado de antes (y todo un caballero, por cierto, en comparación con los demás hombres aquí presentes), me informó de que, si bien podría hacer el recorrido, sería mejor que reposara. La yegua relinchó, mas la logré calmar un poco. – Volveré pronto.

Y no es si no ahora cuando los espíritus parecen jugar conmigo en ocasiones. Se me informó de que un grupo de pasajeros había tenido exactamente la misma idea que yo. ¿Lo malo? Que dicho grupo ya había partido. ¡Tenía que alcanzarlo cuanto antes!

De nuevo, una vez ya pude verlos a lo lejos, los espíritus volvieron a sonreírme. No esperaba ver tantos rostros conocidos. ¿Y estuvieron en el barco todo el tiempo? Probablemente no los viera, todavía absorta con los libros que Ephraim me otorgó (y menos mal que siguen en buen estado) y después demasiado atenta a Fiona como para socializar con nadie. Lo que me sorprendió fue no haber localizado a aquel caballo que los acompañaba.

Supongo que tendré que actuar como haría un pueblerino de tres al cuarto si quiero que se percaten de mi presencia. – ¡Eh! ¡Esperad! ¡Yo también os acompañaré!

Grité y por fin los pude alcanzar. Tomé aire y, solo cuando ya había recuperado parte de las fuerzas, realicé una reverencia como era de esperar. – Nunca habría imaginado que tendría la oportunidad de veros a ninguno de los aquí presentes. Los espíritus deben habernos sonreído para compensar la desgracia anterior, supongo. Aunque más me ha sorprendido no haberos visto en el navío, con lo reducido en tamaño que es en comparación con un pueblo.
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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 19, 2017 6:54 pm


Tal había sido la expectación del día anterior que apenas había podido pegar ojo, escribiendo informes a entregar a mano a las autoridades una vez de vuelta a Edda, esperando que al día siguiente se encontrase desembarcando en tierras Grannvelianas. Y sin embargo, la tierra que pisó media jornada después no era parte de las bonitas llanuras de su país sino una completamente desconocida, pues el destino le había reservado otra contrariedad, como bien daba a entender el estado de la gran estructura hacia la que sus ojos se posaron al darse la vuelta.

El navío en el que aquellas tres almas guerreras habían estado viajando había estado sujeto a posiblemente la peor tormenta en la que Gerard se había visto envuelto. Gerard… y su compañero de cuatro patas, al que tuvo que tomar firmemente por su arnés facial, tirando de él con firmeza, para que bajase por la pasarela del barco. - Vamos, Sterkenburg. - La percusión de las olas sobre el casco sin duda le habría sonado como una sinfonía infernal para la pobre montura, que aunque no se asustaba con facilidad, no se trataba de un caballo de alta mar, sino uno acostumbrado a cabalgar por tierra firme. Había estado relinchando sonoramente durante los peores momentos de la travesía, inquieto como nunca. Mas las habían pasado más duras. Arduas batallas en grupo y en solitario, condiciones extremas de frío, ser abducidos por piratas, atacados por herejes… el caballo no tardó en calmarse.

Suspiró; tal vez era un castigo divino más, por sus errores. Parecía ayer cuando había abandonado la gran ciudad sagrada de Edda. Rumores y desdichas habían provocado su partida, aunque parte de él todavía sintiese remordimientos por haberse marchado.. Y sin embargo, volvió a girarse al oír unas voces familiares, cuyas artífices se le habían adelantado.

¡Por aquí está despejado! Podemos seguir

¿No se ve nada más? Lo único que distingo son bastantes árboles a lo lejos

Cerró los ojos unos segundos. Ya fuera aquel “desvío” un castigo divino o un giro desventurado, Alanna y Corrin estaban a su lado. Decir que solo había sufrido desdichas era un insulto a sus dos fieles compañeras, que habían decidido seguirle incluso más allá de sus tierras. Fuera lo que fuese que le aguardaría de vuelta a casa, o en aquel páramo desconocido, el valor no le flaquearía mientras estuviese junto a ellas.

- Aseguremos el perímetro, pero será mejor no adentrarnos mucho. - Avanzó, pues, aún desmontado, vigilando los alrededores. Las reparaciones todavía tardarían un buen rato, tal vez horas. Tiempo más que suficiente para hacer un reconocimiento de los alrededores. Más aún porque había algo en el ambiente… algo que no le gustaba. - Quién sabe qué acecha en estas tierras inhóspitas. - Entrecerró los ojos. De no equivocarse...

Pero algo detuvo momentáneamente su marcha. Detrás del grupo pudo oírse otra voz femenina. Una cuyo tintineo recordó de inmediato.

- ¿Lady… L’Arachel?

...

Su cabello, vestimenta, nobles facciones… oh, ninguna duda. La clériga que le había salvado la vida en varias ocasiones, a la que había reencontrado antes de partir de su país. La princesa de la que había sido indigno, de ahí el rechazo. Se alegraba de verla sana y salva, sus heridas ya cosa del pasado. - ¿¡Viajábais a bordo!? - ¿En el navío? Sí, se había quedado en su cabina compartida, saliendo pocas veces a cubierta, pero…

La sorpresa inicial de Gerard se suavizó, tras lo que le hizo la más remarcada de las reverencias. - Ha pasado tiempo. Gracias a Naga que estáis bien. - ¿Pero qué hacía allí?  ¿Y qué acababa de decir? ¿“A ninguno de los aquí presentes”? En el nombre de la Diosa, ¿cabía la posibilidad de que conocía a sus dos acompañantes? ¿Qué… había en aquel lugar donde habían desembarcado?
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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por Alanna el Miér Nov 22, 2017 8:12 pm

Al poco de sortear un par de peñascos con un bote bien dado para obtener una mejor panorámica del terreno, escuchó un grito en la distancia que la sobresaltó. ¡Santa Naga! No llegaba a recuperar el equilibrio a tiempo y hubiese acabado estrellando su cara contra cualquier canto. Alanna resolló y apurada, buscó con la mirada a sus dos compañeros. Al comprobar que estaban bien e igual de confundidos que ella, giró sobre sí misma para descubrir cerca de la costa una figura distante, corriendo y haciéndoles señas. Por su cercanía a donde el barco atracó, supuso que sería alguien de la tripulación pero… ¿Su voz no sonaba demasiado femenina para tratarse de uno de esos lobos de mar? Frunció el ceño para forzar la mirada.

Y por unos instantes creyó que aquella era otra dichosa treta de los dioses marinos. —¡¿Lady L’Arachel?! —El torrente de los recuerdos de cierta mañana en un día de mercado comenzó a fluir por su mente. Eventos así no se olvidaban como si nada, y mucho menos a aquella clériga de armas tomar a la que conoció. Movida casi por las emociones que la sobrecogieron, bajó por los riscos con unos gráciles saltos y corrió a reunirse con la muchacha. Tal era su júbilo que la cogió de las manos y no pudo evitar menearla con cariño. —¡Benditos sean los dioses! No sabéis lo mucho que me alegra veros de nuevo. Aunque bien hubiese preferido que nuestro reencuentro fuese en otras condiciones. —Como en otro lugar que no fuese una isla plagada de emergidos, o incluso en el navío, antes de que el destino decidiese arrojarles una tormenta por puro capricho. Después del desastre no se atrevió o poner un pié fuera de su camarote hasta que atracaron en la isla.

Pero hubo otro detalle muy importante, y Alanna creyó haber escuchado mal. ¿Acababa de decir “veros”? ¿Se refería… a los tres? Bueno, no fue hasta que Gerard se pronunció y terminó por confirmarle lo que daba por casi improbable. ¡Sería posible! Boqueó cual incrédula y le dedicó una mirada cómplice a Corrin, buscando en ella una respuesta. Y lo verificó: ella también. Increíble.

Entonces… Resulta que los cuatro ya nos conocíamos de antes —pronunció con aire incierto, abarcando con la mirada a todos los presentes—. Pues… eso significa que podemos ahorrarnos las presentaciones. —Se le escapó una exhalación que se transformó en una risita nerviosa. Desde luego, Naga tenía una forma peculiar de expresar su gracia. Era lo más raro que le había ocurrido en la vida, pero es que resultaba hasta gracioso. Y el lado positivo es que siempre era agradable trabajar con conocidos, ¿no? Por fin una alegría en aquel desastroso viaje.

Quitando eso, no reparó hasta ese momento que notó algo raro en la clériga de Jehanna. No. Más bien, fue como si le estuviese faltando algo muy importante que… —¡Oh! Lady L’Arachel, ¿y Fiona? —Claro. La yegua. Diantres, como para no olvidarla a ella tampoco—. ¿No os acompañaba en vuestro viaje? —En cuanto la chica le contó que había sido de ella, Alanna sintió un pinchazo de pesar por la mala fortuna del pobre animal y torció el gesto de la boca. ¡Condenada tormenta y condenado mar! ¿Es que no tuvo suficiente con mandarlos allí?—. Cielos, lo siento muchísimo. Espero que no os importe que me pase a verla cuando regresemos al barco. Con lo mal que lo habrá pasado la pobrecilla… —En fin, presuponiendo que Fiona siguiese igual de estoica y vivaracha como su dueña, no tardaría en reponerse y ponerse a trotar de nuevo.
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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por Corrin el Dom Nov 26, 2017 11:25 am

Cada vez más acostumbrada a deambular por parajes que le eran desconocidos a los de su Nohr natal, no dejaba de producirle cierta inquietud la mala fortuna que les había sorprendido tan repentinamente. Miró al cielo durante apenas un par de segundos, deseaba con toda su fuerza que una vez el barco estuviera reparado y listo para surcar de nuevo los mares la tormenta se hubiese dispersado, más contratiempos solo los pondrían aún más nerviosos. Al regresar la vista al frente estiro los brazos todo lo que pudo al ver tambalearse a su compañera, algo más adelantada. En realidad no habría servido de nada por la distancia que las separaba, aunque por fortuna no había quedado más que en un simple sobresalto. Se llevó una mano al pecho y suspiró de alivio, aunque se giró también para comprobar qué o quién había sido el responsable de aquello.

Sus ojos se abrieron entonces con más que sorpresa. ¡La joven clériga! Como si el destino hubiese querido jugar con los lazos que había ido tejiendo en su historia, una de las personas que habían marcado no solo su sed de curiosidad, sino de viajar, de conocer más mundo, se encontraba allí frente a ellos, corriendo apresuradamente para acercarse al pequeño grupo que formaban.

Una larga sonrisa se extendió por su rostro, retrocediendo un par de pasos para salir al encuentro de la joven, aunque para su sorpresa no fue la única en hacerlo. Sus acompañantes parecían tener la misma alegría contenida, por lo que… ¿Se conocían? ¿Todos? ¿Cómo era eso posible? Se le escapó una pequeña risita casi imperceptible mientras veía a las dos jóvenes saludarse fervientemente, así como las cuestiones que Gerard, todavía perplejo, le lanzaba. Parecían incluso tenerse bastante confianza, por lo menos más que ella que no había compartido más que unas buenas palabras tiempo atrás en la zona acantilada de Nohr.

Esperó pacientemente su turno mientras se mordía el labio por dentro, puede que aquella tormenta fuera una señal de alguna manera. Puede que incluso era necesario que los cuatro se reunieran en ese inhóspito lugar por algún motivo, no obstante fuera lo que fuese miró de reojo a la espesura que les esperaba justo delante antes de acercarse a la joven recién llegada –¡Ha pasado mucho tiempo, L’Arachel! –Con una sonrisa amable, le dio la bienvenida con la cabeza, aunque señaló a sus dos acompañantes –¿Cómo es posible que vosotros dos también la conozcáis? –Se apresuró a cuestionar, aunque en seguida cayó en algo, en las propias palabras que había escuchado una vez –Oh, imagino que por sus viajes, claro.

No le gustaba ser aguafiestas, pero era necesario estudiar el perímetro de la zona, por su propia seguridad y por la de los marineros que trabajaban arduamente en su medio de transporte. En tierras desconocidas siempre había que temerse lo peor, así los sustos y las desgracias siempre se minimizaban –¿Nos acompañaréis? Teníamos pensado hacer un reconocimiento de la zona, solo por si acaso –posó la mano sobre la empuñadura de su espada, esperando una respuesta afirmativa –Si nos apresuramos después tendremos el resto del día para poder conectar nuestras aventuras, si os parece bien –Observó a cada uno de sus compañeros, de sus amigos, lo primero era el deber a pesar de la emoción del momento, y aunque ellos agradecían a Naga por el reencuentro, ella prefería esperar a que no hubiera percance alguno.
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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por L'Arachel1 el Miér Nov 29, 2017 8:44 am

Ver a sir Gerard aquí era una doble sensación que no estaba segura de cómo interpretar. Por un lado, me alegró verlo de nuevo. Fue, además, un alivio saber que estaba vivo. Sin embargo, por otro lado, fue toda una amargura verlo aquí, precisamente, cuando Ephraim ya me avisó que Grannvale había caído. ¿Lo sabrá? ¿Habrá llegado a sus oídos la noticia? De ser así, ¿por qué está aquí? ¿Se dirigía a Grannvale cuando nos asaltó la tormenta? Sea lo que sea, lo cierto es que este no es el mejor momento para deducir qué hacer. Teníamos una tarea y, en mi caso, más de una que cumplir. – Lady Alanna, mucho me temo que parece ser que nuestros encuentros están siempre relacionados con una circunstancia externa, si me permitís dicha observación – eché una pequeña risa. Primero un robo, luego esto... ¿Qué será lo siguiente? Pensar en eso ahora no era lo más efectivo. Debía dirigirme a los demás. – Efectivamente, lady Corrin. Conocí a sir Gerard en Grannvale, mientras que tuve la oportunidad de llevar a un ladrón a la justicia gracias a Alanna en Ylisse. Desgraciadamente, Fiona no ha podido asistir al reencuentro. El viaje y la tormenta no le sentaron bien, aunque la he dejado en manos de un experto. Estará bien.

Luego, por fin, me dirigí a Gerard. Suspiré un poco. Sabía que no había cambiado en absoluto. Por otro lado, así era como lo conocí. – No es necesaria tanta formalidad, sir Gerard. Es cierto que ahora no oculto mi identidad, pero de este grupo, vos sois el único. Daré las explicaciones pertinentes a lady Corrin y lady Alanna después. Por ahora, actuad normal, por favor. No sabéis lo que me alegra veros – era toda una bendición saber que estaba vivo.

Luego, por fin, volví a dirigirme a lady Corrin, asintiendo con la cabeza. – Quién sabe lo que pueda suceder en este territorio. En el peor de los casos, podemos encontrarnos en un reino caído. Y eso significa un gran número de emergidos. Necesitaréis de mi sanación – mostré mi báculo, de un material más elevado que aquellos bastones que anteriomente utilicé. – Y he de confesar que me preocupa el estado de los reinos de este continente, así que sí. Os acompañaré.

Dicho eso, empecé a caminar y me dio un pequeño escalofrío. Por ahora no veía vida inteligente. Ni laguz ni humana… Espero que esto no sea más una simple sensación sin motivo aparente. De verdad que lo espero. – ¿Marchamos? Como bien ha dicho lady Corrin, podremos actualizarnos una vez terminemos la exploración. –esperaré a entonces para confirmar la situación de Grannvale con sir Gerard.
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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por Narrador el Mar Dic 12, 2017 5:53 pm

[Narrador deja constancia del retiro de un miembro del equipo y el ingreso de un reemplazo, con aviso a Administración. Desde este día se considera turno del último integrante para postear (14 días desde el presente).]
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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por Sindri el Dom Dic 17, 2017 4:43 pm

Phoenicis era el siguiente paso lógico tras Kilvas. Lógico para Sindri, al menos, a quién el hecho que la región hubiera sido tomada por los Emergidos no hacía más que avivar su curiosidad sobre el lugar.

Convencer a los patrones del barco para que lo dejaran en alguna cala de la mayor isla sí que fue un reto. La mayoría de barcos que habían partido hasta Kilvas eran propiedad de Durban, por lo que tuvo que buscar en el puerto de las islas de Tellius un pasaje en un transporte propiedad de mercenarios o… bucaneros, por llamarlos como ellos preferían. Un poco de oro hizo maravillas y consiguió un buen camarote en un barco dirigido hacia el noroeste, buscando poder atracar eventualmente en las tierras de Crimea por negocios de los que no le hicieron partícipe. El Sabio Oscuro no tenía nada en contra de Crimea… pero acababa de volver de Tellius, por lo que no era un viaje que deseara emprender en tales circunstancias.

Sentado en la cubierta del barco, dejó que el aire del mar jugase con sus cabellos mientras observaba atentamente un (casero) mapa de la región que había copiado no hace mucho en Durban. Tenía varias opciones: quedarse en el barco hasta que diera la vuelta y emprendiese un segundo viaje hacia aguas desconocidas, buscar algún barco en Crimea o pasarse por Daein y concertar un encuentro con su compañero de profesión, el Príncipe Pelleas, para contarse las últimas noticias. Sus ojos no pudieron evitar posarse eventualmente en la isla marcada de rojo, Phoenicis. Phoenicis, la isla caída en la que se rumoreaba que los Emergidos habían anidado (heh heh) y tomado como base de operaciones. Nadie sabía exactamente lo que estaba pasando en aquel país, ¿verdad? Un país no sólo conquistado por Emergidos sino para Emergidos. Un lugar peligroso del que alguien normal y corriente no tendría ninguna posibilidad de salir con vida. No sonaba tan mal lugar, a fin de cuentas.

Los marineros, audaces hombres de mar y supersticiosos de por sí, se negaron en un principio a transmitir su petición al capitán: ninguno quería siquiera que el navío surcara aguas pertenecientes a Phoenicis por temor a que los Emergidos hubieran adoptando las costumbres de los Laguz Halcón respecto a la piratería; pero el ex-bibliotecario sabía ser muy convincente (y muy pesado) cuando la situación lo requería. Eventualmente pudo hablar con el vetusto capitán del barco quién, en un principio, también se negó además mencionando que el vigía había oteado varios barcos no muy lejos de su posición. Pero el poder del oro extra y de llevar una boca menos que alimentar que había pagado el pasaje completo hasta Crimea obraron su magia y permitió una parada de una media hora para que lo llevaran en bote hasta la isla maldita.

Y así, el Sabio Oscuro Sindri acabó desembarcando en Phoenicis sin saber exactamente cómo salir de ahí. Pero no le preocupaba mucho, los planes a largo plazo acaban desmoronándose bajo su propio peso.

Phoenicis no era tan diferente de Kilvas. Lo único que Sindri pudo observar diferente mientras recorría la costa era que, a lo lejos, se adivinaba mucho más el color verde bien entrada la isla. Maleza, seguramente, quizá bosques incluso. Kilvas no era mucho más que una piedra lisa sin el más mínimo rastro de ningún color que no sea marrón o gris, quizá un poco de rojo si había alguna pared de piedra oxidada. Escarpada y montañosa, esta isla haría las delicias de cualquier wyvern, a opinión del que no sabía absolutamente nada práctico sobre esos seres.

Pronto alcanzó con la vista un grupo de figuras en la lontananza que, ya desde el primer momento, parecían ser lo suficientemente dispares para ser un grupo de Emergidos. Sus siluetas distaban mucho del aspecto rígido militar que llevaban los Emergidos que había visto, por lo que vistió su cara con una sonrisa y se acercó a ellos ondeando con energía el brazo derecho a modo de saludo. Al fin y al cabo, eso lo marcaba como alguien que no era un Emergido y podría salvarle de una potencial flecha. ¿Qué Emergido saludaba, al fin y al cabo? Él nunca había oído a un Emergido decir hola.

¡Buenos días, aguerridos aventureros! – ¿Quién si no pondría pie en un lugar como Phoenicis? Bueno, él, pero podía asegurar con toda certeza que ninguno de ellos era Sindri. Avanzó un poco más hasta que las figuras tomaron algo de forma ante él y estuvo seguro que no tenía que no tenía que gritar para ser escuchado – ¿Que me sabrían decir el camino hacia el núcleo de población más cercano? ¿Alguno con acceso a libros o escritos? Preferentemente vacío, pero sé que no estoy en posición de elegir. Ahuhuhu~ – profesional ante todo, su investigación sólo era precedida por las buenas maneras que le habían inculcado en la corte.
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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por Narrador el Miér Dic 20, 2017 5:08 pm

En un mínimo instante en que el equipo cesa de tener su vista sobre todos sus miembros, se escucha un sonido más fuerte que el lejano rumor de actividad en otro lado de la isla. El corcel del caballero relincha y corretea agitado hasta ponerse junto a la sanadora del equipo, pero su jinete ya no se ve presente.

No tarda en mostrarse a la vista aquello de lo que el caballo acaba de alejarse. Silenciosos como siempre, marchan grupos pequeños y ágiles de emergidos cerca, movilizándose por el lugar o sus cielos. Se escucha una especie de cuerno de guerra a la distancia, de sonido fino y claro. Parece ser un llamado para los emergidos, puesto que después de eso los sonidos de combate se intensifican y los presentes parecen apresurarse. Desde cualquier pequeña elevación en el terreno se puede conseguir vislumbrar el enfrentamiento entre humanos y emergidos tomando lugar del otro lado de las montañas, al que los emergidos del área inmediata parecen estarse dirigiendo.

Sin embargo, al ver al equipo se detienen un momento, tomando sus armas. El área ya es peligrosa, pero es muy posible que aún más de ellos sigan apareciendo. El caballo actualmente sin dueño se queda insistentemente junto a la sanadora, resoplando con las orejas hacia adelante en alerta.

Inicia la MODALIDAD DE MAPA.
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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por Alanna el Dom Dic 31, 2017 11:28 am

Alanna rememoró con una media sonrisa aquel incidente en los mercados de Ylistol en cuanto la clériga trotamundos lo mencionó. Vaya si se encendió por culpa de aquella sabandija ladrona. Puede que al igual que la última vez, no se reuniesen en las mejores de las situaciones posibles, pero su lado bueno tenía: hechos así se hacían difíciles de olvidar, y ayudaban a marcar unos encuentros tan fortuitos. Como lo que le sucedió con Corrin y Gerard. Ya fuese aunando fuerzas para dar caza a un carterista, o defendiendo un pueblo rural del ejército emergido, servían para afianzar lazos inesperados y que resultaban más fuertes que cualquier otro. Parecía mentira que las batallas uniesen tanto a las personas. ¿Sería algo así como los compañeros de armas que protagonizaban sus queridos libros de la infancia?

Asintió con la cabeza en cuanto ambas mujeres estuvieron de acuerdo en dejar a un lado las anécdotas para marchar de nuevo, en busca de cualquier indicio por el que debiesen tomar precauciones. —Espero estar equivocada, pero no puedo dejar de pensar en que no seamos los únicos deambulando por esta zona. Los tripulantes del navío ya nos advirtieron que las aguas del archipiélago no eran seguras por un inusual aumento de buques emergidos circulando por las rutas. —Lo que conllevaba a unas altas probabilidades de que la cala en la que encallaron no estuviese abandonada. Encima, teniendo ellos su transporte en las zonas más bajas los hacía más propicios a emboscadas desde los riscos. Era imperativo asegurar el perímetro antes de que cualquier sorpresa desagradable les saliese al paso.

Y justo pensando en sorpresas estaba ella cuando la vislumbró a unos escasos metros de su posición. Los músculos de los brazos se le tensaron ante la misteriosa figura que se les acercaba, ya a punto de echar mano al hacha de su cinto. Lo que acabó disuadiéndola no fue otra cosa que el enérgico saludo con el que se les presento un misterioso joven. O tal vez fue aquella sonrisa extrañamente inocente que reflejaba su rostro. Fuera como fuese, nunca antes escuchó acerca de un emergido que saludase a sus víctimas, y menos aún de uno que sonriese. ¡O que siquiera gesticulasen con su pétreo semblante, todo sea dicho!

Pero la prueba definitiva ya fue el que les estuviese hablando. Alanna trató de disimular su inquietud ladeando la cabeza hacia L’Arachel, quien fue la última en unírseles. Era la única que podría haberlo visto cuando salió del barco… si es que vino con ellos el barco, porque el muchacho se les apareció viniendo por un sendero opuesto al lugar donde atracó su barco. —Buenos… días —le contestó entre titubeos. De “buenos” no es que tuviesen mucho, la verdad. Fue a inquirirle más, pero el muchacho, dicharachero como él solo, se le adelantó explayando lo que buscaba.

¿L-libros, decís? —Alanna parpadeó sucesivas veces de incredulidad. Decía que buscaba libros. En un reino potencialmente plagado de emergidos. Santísima Naga, ¿quién era ese joven y de dónde había salido? Sus modales ejemplares y experiencia la sugestionaban a no juzgar a nadie por la primera impresión, pero… aquello era demasiado extravagante. Y temerario, muy temerario. Lo único que llegaba a sacar en claro es que debía de tratarse de un erudito si tanto interés tenía en los documentos, pero ni con esas llegaba a asimilar que estuviese indagando en una isla perdida de la mano de los dioses. Y si resultaba que era un viajero ajeno a la tripulación de su barco, no se atrevía ni a preguntarle cómo había llegado hasta allí.

Demasiadas preguntas incómodas, las cuales fueron a parar a un segundo plano por culpa de una imagen que sus orbes alcanzaron de improvisto y la inquietaron. —¡Allí, mirad! —Alanna le señaló a los demás lo que parecía ser una refriega entre dos grupos en la lejanía. Para su desgracia, que uno de los dos vistiese indumentaria militar la atenazó con sus sospechas. Y maldita su suerte que se confirmasen en cuanto divisó a una segunda cuadrilla no muy lejos, pudiendo apreciarse a esa distancia las miradas teñidas del color de la sangre. Gerard fue el primero en reaccionar de todos ellos, bajándose del caballo de un salto. Antes de que nadie pudiese decirle nada, comunicó a viva voz que bajaría él solo por los riscos para poner en alerta a los marineros.

Y Alanna no pudo hacer nada más que verle descender lo más rápido que se lo permitía la escarpada colina. No mentiría si dijese que tuvo sentimientos encontrados respecto a su decisión; por un lado, tener que dividir el grupo le parecía demasiado arriesgado. Pero por otro entendía a Gerard y sus intenciones. Ah, que enrevesado llegaba a ser el código de hidalguía y sus nobles premisas. Ni siquiera podía objetar nada cuando ella misma podría ser la que estuviese corriendo colina abajo por propia iniciativa.

Pero eso ya fue lo de menos: el caballo de Gerard soltó un portentoso relincho con el que les avisó de que la cuadrilladle emergidos los había divisado. ¡Maldición! ¡Aquello no podía estar pasándoles! Alanna apretó los dientes en una mueca de suplicio. No, no. No era momento para dejarse llevar por el pánico. No era la primera vez que se enfrentaban a emergidos, y por la Madre Naga que iba a jurar que tampoco sería la última. En un suspiro, trató de analizar la situación y fijarse en as jinetes pegaso que sobrevolaban las alturas. En varios de sus encargos tuvo el placer de trabajar codo con codo con alguna que otra mercenaria que combatía a sus lomos y ya tenía vistas ciertas tácticas que solían emplear en combate. —Nuestra prioridad ahora mismo son esas jinetes. Si las dejamos maniobrar como les plazca seremos pasto de sus lanzas. —Daba fe de que un pegaso danzando por los aires era una auténtica molestia, sobre todo si su jinete era ducha a la hora de propinar punzadas cual abeja colérica. —Yo me adelantaré para cubrir terreno. Lady Corrin, ¿podréis encargaros de cubrir a Lady L’Arachel? Si la batalla se alarga demasiado necesitaremos más que nunca la magia de su bastón.

No le gustaba en absoluto tener que adoptar el papel de estratega, y mucho menos ser ella la que fuese dando indicaciones a sus compañeras. Se sentía sumamente incómoda, intrusiva en algo que quizás le estuviese viniendo demasiado grande. Además de que le recordaba tanto a él… En qué mal momento eligió pensar que el talento para ciertas labores pudiese heredarse por medio de los lazos de sangre. Fuera como fuese, el último requisito que le quedaba por cubrir era asegurar a quienes no tuviesen la necesidad de arriesgarse en la contienda. Dicho de otro modo: poner en aviso a su peculiar “erudito aventurero”. —Vos deberíais seguir a nuestro compañero cuesta abajo cuanto antes. Aquí corréis peligro. —Si ya de por sí no lo corría deambulando en solitario por ahí. De todas formas, conducirle al barco era la opción más sensata antes de que tuviesen entre manos una encarnizada batalla. ¿Cómo podían estar torciéndoseles tanto las cosas?

Así pues, fue ella misma la que tomó la iniciativa y avanzó hacia el pie de una pequeña formación rocosa por la que revoloteaban los pegasos. Si la diosa Fortuna era benevolente con ellos y todavía les guardaba una ínfima onza de su gracia, era posible que todavía el enemigo no hubiese contado sus números desde tanta distancia. Alanna se resguardó al borde de una de las escarpadas paredes y aprovechó la irregularidad del terreno para esconderse de los ojos carmesíes de los emergidos. Debía guardar su posición, aminorar como fuese las pulsaciones de su desbocado pecho y esperar el momento justo a que esos pegasos descendiesen y estuviesen a tiro de piedra.

Acciones:


Alanna subirá hasta colocarse en la posición señalada y empleará la skill Anonimato.

Anonimato: Permite al mercenario, si así lo desea, no ser notado como enemigo, pudiendo moverse con libertad en el campo de batalla. Ni emergidos, ni otros usuarios podrán notarle como enemigo. Sólo se le podrá comenzar a atacar cuando el mercenario ataque por primera vez en el tema.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Hero

Cargo :
Mercenaria

Autoridad :

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Gema Destello
Hacha arrojadiza mejorada [4]
Hacha de bronce [2]
Vulnerary [3]
esp. de bronce [2]
Hacha de Acero [4]

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Especialización :

Experiencia :

Gold :
1094


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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por Corrin el Lun Ene 08, 2018 10:12 am

Dentro de aquel huracán de sentimientos y sensaciones que en apenas unos momentos había vivido desde el desembarco accidentado, y obligado, en aquella isla, restaba algo de tiempo para los reencuentros. La amistad es un obsequio preciado difícil de labrar, pocos responderían como tal ante una llamada de auxilio si no había ningún tipo de interés salvo esa llamada “amistad”, ese vínculo que debería unir a las personas sin importar qué, como la familia que se elige. Por ese motivo, cuando la desesperanza y el temor parecía hacerse hueco en sus ánimos, la llegada de su amiga lo mejoró todo. Ya no eran solo un pequeño grupo de viajeros aventureros perdidos, sino un grupo de amigos, de compañeros de armas e historias, aunque estas últimas deberían dejarlas para más adelante.

Cuando ningún nuevo suceso parecía querer interrumpir su camino, una voz excesivamente calmada y feliz se abrió paso desde las sombras para dejar ver a un joven pelimorado, de semblante alegre y, a su parecer, poco preparado para el terreno en el que se hallaban. Miró tanto a Alanna como a L’Arachel, por si acaso se trataba de algún conocido, ya se esperaba cualquier cosas, pero sus semblantes de sorpresa parecían ser respuesta suficiente a su pregunta –En la playa no había nadie más… –Susurró a sus compañeras, mirando de reojo a aquel extraño personaje. Una especie de escalofrío le recorrió el cuerpo solo por su presencia –Un poblado, ¿decís? Pues lo cierto es que no hemos llegado a ninguno, no podríamos darle explicaciones, y menos aún que tengan libros –Tragó saliva, si aquello era una broma del destino o no, no sabría qué pensar.

Sin embargo, no tuvieron demasiado tiempo para hablar sobre cultura, ni sobre geografía del territorio. Todavía a lo lejos fue capaz de vislumbrar varias sombras, cada una de ellas ataviadas con lo que parecían ser armaduras decoradas con plumas o similares. Nunca había visto ninguna similar desde que hubo dejado Nohr tiempo atrás por primera vez, pero sí que era capaz de reconocer los rostros vacíos de vida pero llenos de frustración y de ansias de combatir de aquellos emergidos. Como habían pensado, esa isla podía ser peligrosa, ¿pero cómo imaginarse que habían ido a parar a la boca del lobo, ni más ni menos? Sus músculos reaccionaron solos, tensándose ante el peligro –Joven, creo que deberíais apartaros, esto puede ser peligroso, haced caso de lo que os decimos –Se apresuró a añadir a su nuevo acompañante justo después de que su compañera se lo recomendara también.

¡Alanna espera! –Ni un par de segundos había desviado la vista cuando la rubia ya se dirigía hacia los pegaso, por fortuna había escuchado claramente sus indicaciones, por lo que asintió. Frunció el ceño por la impulsividad propia de la chica, lo era incluso más que ella y eso ya era decir. Miró a la joven clériga y asintió, esa vez no solo conversarían, sino que formarían parte del mismo equipo –Yo os cubriré las espaldas, no dejaré que nadie se nos acerque por detrás en caso de tratarse de una emboscada, el filo de mi espada nos defenderá –Desenvainó su arma ante el desconocimiento de si otros enemigos podían estar a la espera, era mejor estar listo desde el primer momento, siempre con cuidado de lo que pudiera aparecer desde detrás –Debemos alcanzar a Alanna, ¡y rápido! –Por fortuna, esa chiquilla había demostrado que sabía arreglárselas bien.

ACCIONES:
Corrin se sitúa debajo de L'Arachel -cuando llegue a su lugar-, como se indica en la imagen https://i.imgur.com/dV6r0Hx.jpg
Afiliación :
- HOSHIDO -

Clase :
Great Lord | Manakete

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
lanza de bronce [2]
Vulnerary [4]
DragonStone [3]
Espada de bronce [2]
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Especialización :

Experiencia :

Gold :
267


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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por L'Arachel1 el Lun Ene 08, 2018 5:21 pm

La aparición de otro sujeto me llamó desde luego la atención. Sin embargo, no parecía tener intenciones hostiles hacia nuestro grupo. De hecho, todo lo contrario. Se mostró tremendamente amigable con nosotros. Solo por si acaso, imité a lady Corrin, buscando a ver si algún presente lo conocía, pero fue en vano. Aquel hombre era un completo desconocido. – En estos momentos nos encontramos explorando, aunque lo cierto es que no hemos tenido éxito, buen señor – realicé una leve reverencia. – Mi nombre es L’Arachel – durante unos instantes reflexioné en si debía decir mi identidad, pero al final no lo hice. Había asuntos más delicados de los que debíamos ocuparnos. – ¿Podría tener el honor de conocer vuestro nombre?

Desgraciadamente, todo este momento de relajación que hubiese deseado que durase eternamente no fue tan duradero como hubiese esperado. A lo lejos, lady Alanna pudo ver la silueta de unos jinetes de pegaso. Recuerdo que la asistencia de la señorita Alice en la batalla de Renais fue imprescindible y de un valor impresionante. Ver a un total de tres jinetes de pegaso desconocidos no era una visión agradable, mucho menos considerando lo que su armadura daba a conocer: emergidos.

Sir Gerard corrió cuesta abajo para avisar al barco. Debían prepararse para el peor de los casos. Yo, por mi parte, me acerqué a su corcel, Sterkenburg. Con unas pequeñas caricias me bastaron para que me dejará montarlo temporalmente, incluso si yo no era su compañero. – Gracias. Me encargaré personalmente de que llegues después con tu jinete.

Mi mirada se dirigió primero a lady Alanna, quien se lanzó a lo que era una misión demasiado peligrosa. Por su parte, lady Corrin aviso del peligro al joven librófilo. – Coincido con lady Corrin. Esta situación es demasiado peligrosa. Os recomiendo seguir el camino que realizó el caballero anterior. Con él estaréis a salvo.

Monté en Sterkenburg y luego seguí el paso a lady Corrin – No os preocupéis por mi seguridad. Estoy curtida en el campo de batalla. Me encargaré de sanar vuestras heridas con mi bastón, lady Corrin.

Al principio me costó alcanzar a lady Corrin, pero poco después pude tomar la delantera. La cuestión era localizar dónde se había colocado lady Alanna. Era demasiado peligroso gritar su nombre, sin más. Podríamos llamar la atención de los otros emergidos, si los hay. – Pase lo que pase, mantened el mayor silencio posible. Si hay refuerzos, hemos de procurar que venga el menor número posible de ellos.

Espero que ellos tres estén bien: lady Alanna, sir Gerard y aquel hombre interesado en los libros. Pero en estos momentos he de preocuparme también por mi seguridad y la de lady Corrin. Como sanadora, las vidas de todos los que combatamos están en mis manos… Solo espero que aquellos libros que leí me sirvan de algo…

No. Me servirán. Todas esas experiencias serán útiles. Combatiré hasta el final y mantendré a salvo a los demás. Soy L’Arachel, la princesa de Rausten. Los espíritus están de mi lado. Su bendición nos iluminará en esta prueba.


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Equipo el bastón mend y me muevo justo encima de donde está Corrin. Para más información: https://i.imgur.com/mf9zzsH.jpg
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báculo de Mend [3]
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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por Sindri el Miér Ene 17, 2018 4:06 pm

El grupo de gente era de lo más variopinto, la verdad.

La primera mujer que habló con él era una muchachita que debía ser de su quinta, más o menos, y sólo medio palmo más bajita que él. De cabello (relativamente) corto del color del trigo y unos ojos entre azules y verdes, la mujer portaba unos ropajes de una moda harto desconocida para él. Muchos cinturones, muchas cintas cruzadas, aunque los adornos de metal eran bastante cucos y la gargantilla era bastante estilosa. Pero lo que más llamó la intención del muchacho, atrayendo su vista como una piedra magnética atraía los alfileres de la señora Carmelita, era la enorme hacha que colgaba de su cinto. Si eso no era un signo universal de “no quiero problemas, pero estoy preparada para ellos”… – ¡Libros! Ya sabe usted, son unas cositas así de grandes… – movió los dedos índices de sus manos de manera acompasada, creando un rectángulo justo delante de él. La mujer mostraba desconfianza hacia él, por lo que lo mejor era no darle motivos para usar el hacha – … llenos de páginas de papel y letritas de tinta. Dicen que estos lares están repletos de Emergidos, por lo que no hay ocasión mejor de conseguir un libro suyo, ¿no cree usted? – en cierto modo, en la extraña mente del Dark Sage, eso era completamente correcto y tenía un sentido imposible de contrariar. A ver, los Emergidos no llevaban libros con ellos, ¿cierto? Eso quería decir que los tenían escondidos en alguna parte. ¿Dónde? En una biblioteca, claro. ¿Y cuál era el lugar con más posibilidades de tener una biblioteca Emergida? Phoenicis.

La segunda mujer sí que era algo completamente especial. Pelo blanco larguísimo, casi hasta las caderas. Ojos rojos casi carmesíes. Orejas con una forma… bastante novedosa. Y la armadura más extraña que Sindri había visto en su vida, de tonos grises y negros. De nuevo, sus ropajes pertenecían a alguna moda completamente ajena a Elibe, tanto que no estaba seguro del todo que fuera una armadura. A pesar de su educación, no parecía tampoco derrochar confianza hacia su persona, a lo que el antiguo bibliotecario estaba ya más que acostumbrado – Ah, el noble pasatiempo de la exploración. Si encuentran algún sitio que pueda resguardar algunos libros, agradecería que… – sus ojos, curiosos como eran, comenzaron a recorrer la presunta armadura de hombros hacia abajo, tratando de determinar cómo sería en su totalidad. Aunque tal no existía, puesto que una parte muy importante de cualquier indumentaria brillaba por su ausencia – ¡Chiquilla! ¡Sus pies! ¿No tiene unos zapatos? ¿Un par de botas? ¡¿Sabe usted la cantidad de enfermedades que se pueden contraer por un mísero corte en la suela de un pie?! – exclamó alarmado tras ser partícipe de esa brecha de higiene que exclamaba a gritos “todas las infecciones son bienvenidas”. Si hubiera llevado un par de botas extra sin duda se las habría ofrecido, pero el ser un erudito errante no estaba exactamente bien retribuido.

Pero una tercera voz tomó su atención como una protagonista de una obra teatral tomaba la atención del público al salir al escenario – Oh lá lá~ – musitó con una incrementada sonrisa mientras se fijaba en la tercera mujer. ¡Finura, distinción y elegancia a raudales! No podían pasar desapercibidas ante el ojo crítico de un noble criado entre algodones durante la mayoría de años de su vida. Una mujer algo más bajita que él de cabello verde recogido en pulcros híbridos de coletas y trenzas se alzaba ante él, a falta de una manera mejor de describirlo. Un vestido blanco de una factura más conocida, unos complementos en el cabello y una joya en la frente hicieron patente que más que seguramente estaba hablando con alguien de, al menos, moderado estatus social – Bien hallado, damisela L’Arachel, es un verdadero honor el conocerla aquí hoy. – como era demandado por la etiqueta y los modales, hizo una cortés reverencia a la mujer que había empleado hacia él tal deferencia. “Buen señor”. ¡Normalmente ni se referían a él como señor! La diferencia de la vida en la corte y la vida en la calle eran como la noche y el día – Mi nombre es Sindri y soy un erudito errante de las lejanas tierras de Ilia. He llegado a esta isla en busca de conocimiento sobre los Emergidos, especialmente tomos y escritos que puedan arrojar luz sobre tal misterio.

El clima de desconfianza tibia cambió a una congelada hostilidad cuando hicieron acto de presencia los susodichos Emergidos de repente. Allá, con una orquestra cuestionable de fondo, siete figuras aparecieron de la nada, tres de ellas en caballos que no podían ser otra cosa que pegasos, los animales emblemáticos de Ilia. Más que nada porque estaban volando. Las otras manchitas en la distancia estaban demasiado lejos, pero viendo que los otros Emergidos no les prestaban mucha atención, había pocas posibilidades que fueran amigos. Cosas más raras se vieron, a decir verdad. ¿No había luchado él al lado de Emergidos una vez? Pero era de sabios no tentar a la suerte y Sindri no era un Dark Sage por nada.

Sin embargo, aunque parecía ser que se avecinaba tormenta las tres mujeres decidieron unánimemente ir a luchar contra los Emergidos tras una visita fugaz de alguien que no pudo ver muy bien. Un caballero de alguna clase, o quizá un jinete. ¿Un mensajero? ¿Un explorador? Un conocido, a juzgar por lo que acababa de suceder. El muchacho no dijo nada, sino que se quedó mirando a las tres personas que acababan de decidir que sí, luchar contra Emergidos en su propio hogar era un buen pasatiempo.

¡Oh! ¿Se preocupa usted por mí? ¿Por mí? No sé qué decir, sólo una persona se ha preocupado por mí durante estos últimos cinco años... – con una cara de absoluta sorpresa, Sindri se quedó mirando impresionado a la mujer del cabello castaño, quién antes de salir corriendo a luchar contra los Emergidos había mencionado que corría peligro y era mejor que se fuera – ¿Usted también? ¡Oh, mi corazón salta de alegría! ¡Hace muchos años que dos personas se preocuparon por mí! ¿Seguro que no debería preocuparse más por su falta de calzado? – con una voz quebrada por la emoción juntó las palmas de sus manos cerca del mentón y ladeó la cabeza, aprovechando que, por una vez, él era el centro de atención y del pensamiento de más gente. Pero las sorpresas no hicieron más que continuar después que la valiente persona ajena a las rozaduras de los zapatos saliera de la escena – ¿¡Tres personas!? ¿Es acaso hoy mi cumpleaños? No lo es, por cierto. ¡Esto jamás lo habría pensado! ¿Acaso he tenido que ir hasta el fin del mundo para encontrar tal cosa? No puedo siquiera expresarle lo feliz que me han hecho ustedes tres hoy. – con una sonrisa de lado a lado, observó con detenimiento cómo la elegancia personificada montaba un corcel y se dirigía a socorrer a sus compañeras de aventuras.

En fin, sería una ofensa no hacer caso a las amables señoritas, ¿no es así? ¿Dónde estará el barco que mencionaron? – girando sobre sus talones, el muchacho trató de vislumbrar algún camino que pudiera haber sido transitado últimamente. Pero antes de dar el primer paso de lo que iba a ser un mutis por el foro de esa isla, una mano de hierro metafórica y metafísica lo agarró por la parte trasera de su cuello impidiéndole mover las piernas un milímetro siquiera. ¿Qué era esa sensación? ¿La culpa por estar abandonando a su suerte a tres personas que acababan de ser amables con él? ¿El estar faltando a su deber de proteger a aquellos que pueden necesitarlo? ¿O tal vez… el hecho que si cierta persona llegara a tener conocimiento de su comportamiento ni todo el poder de la Oscuridad podría salvarle de su ira? – “Vuelve con tu escudo o sobre él”, ¿eh? – tras musitar esas palabras con cierto retintín, las piernas del Dark Sage volvieron a funcionar y lo llevaron por la senda de la amargura.

No tardó mucho en ubicar las tres figuras en una coreografía estratégica de alguna clase que no llegaba a entender. Los estudiantes de las Artes Arcanas solían ser gente solitaria por naturaleza por lo que la lucha en grupo no era uno de sus puntos fuertes y Sindri, a pesar de haber estado en bastantes escaramuzas, nunca le había cogido el tranquillo a aquello de “seguir órdenes” o “no lanzar indiscriminadamente hechizos”. En el mundo de los Magos Oscuros el fuego amigo no lo era – Perdone señorita. – mencionó de buen humor al pasar cerca de la peliblanca de extrañas orejas y arma desenvainada. Tras un breve análisis geológico, señaló con ahínco una zona cerca de donde estaba – Trate de pisar poooooooor aquí. Hay menos piedrecitas y más arena fina, ¿sí? – avanzó unos poquitos pasos más hasta encontrarse al lado de la fantabulosa jinete, buscando con la vista a la tercera mujer. ¿No había sido la primera en lanzarse a la batalla? ¿Cómo que no estaba ahí, pues? – Disculpe, milady, permítame que pase. Qué caballito más bonito, por cierto. ¿Sabe si le gustan las galletas? – no podía permitir que los enemigos fueran directamente a por una damisela, por lo que sintió una obligación moral de situarse en la línea de fuego enemigo. Sin armadura. Sin escudo. Sin miedo. Al menos había árboles. Sin muchas opciones de salir indemne ante los jinetes de pegaso que estaban justo ahí. Sobretodo el jinete que estaba a escasos metros de él, mirándole mal. Tan mal como puede mirar un Emergido.

En fin… égida de los justos, armadura de los valerosos y esas cosas que dicen los que desean suerte. ¿No…? – sin mucho convencimiento, comenzó a rebuscar en su zurrón hasta sacar con sumo cuidado una de sus últimas adquisiciones: un intacto Tomo de Worm. Esos tomos de Magia Arcana, mucho más difíciles de encontrar, suponían el arma predilecta de los Dark Sage y la energía que emanaban explicaba el porqué. No tenían nada que ver con el básico Tomo de Ruina. Aquello era Magia Avanzada de la de verdad – No he tenido tiempo de practicar con esto por lo que… supongo que es mi prèmiere. Espero que todo vaya bien. Que no es que algo vaya a salir mal. Pero… – respirando profunda y acompasadamente, abrió el grimorio y lo dejó reposar en su brazo izquierdo. Con su mano derecha, trazó unas pocas runas en el aire y comenzó a agolpar energía arcana entre los dedos de la mano. Pronto, un chisporroteo antinatural seco se dejó oír y el ruido de dos losas de mármol chocando entre ellas llenó el ambiente – Aquí va nada. – una vez el hechizo estuvo listo, el Dark Sage canalizó los Poderes Más Oscuros en un haz dirigido contra el jinete de pegaso más cercano.

¡Por cierto, señoritas! No hay nada que temer en este combate. Aquello que más miedo da de esta isla… – mientras decía eso, el ambiente comenzó a enrarecerse. Quizá fue la temperatura. Quizá fue el cambio de aire. Quizá eran los susurros que se sentían al borde del límite auditivo. La Magia Arcana había decidido que aquél era un escenario digno para hacer su aparición, tomando la forma de un Mal Augurio que se extendió por todo el campo de batalla como un silencioso manto sombrío – … está de su parte.

Off:
Sindri camina hasta ocupar la casilla inmediatamente arriba de L’Arachel y diagonal ascendente de Alanna, donde están los árboles. Allí ataca al jinete de pegaso más cercano y activa su habilidad Mal Augurio.
Afiliación :
- ILIA -

Clase :
Sorcerer

Cargo :
Bibliotecario (Gran Biblioteca de Ilia)

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [3]
Tomo de Worm [3]
Tomo de Archfire [6]
Tomo de Nosferatu [4]
.
.

Support :
Lyndis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1356


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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por Narrador el Miér Ene 17, 2018 8:47 pm

[Narrador comienza por las tiradas de dados de los aliados. = tipo + nivel por el ataque de Sindri.]
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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por Narrador el Miér Ene 17, 2018 8:47 pm

El miembro 'Narrador' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'= tipo + nivel' :
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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por Narrador el Miér Ene 17, 2018 9:01 pm

El equipo toma posición y la primera ofensiva tiene éxito. El haz oscuro atraviesa al primer pegaso, que parece relinchar enloquecido por efecto, batiendo las alas en fuera de control. Su jinete lo domina de regreso, pero el resto de los pegasos del escuadrón no están muy distintos, todos repentinamente susceptibles a una energía que los desespera.

No obstante, sus jinetes les fuerzan a moverse. También en una formación ordenada, el equipo de 3 damas pegaso se abalanza al ataque, con las manos un poco inseguras. Dos de ellas se enfocan en el mago que ha atacado, mientras la tercera detecta como próxima amenaza relevante a la nohriana un poco más allá.


Clase: Pegasus Knight
Arma: Lanza de bronce [2]
Inventario: Lanza de bronce [2] (equipada)
Skills:


Clase: Pegasus Knight
Arma: Lanza de bronce [2]
Inventario: Lanza de bronce [2] (equipada)
Skills:


Clase: Pegasus Knight
Arma: Lanza de bronce [2]
Inventario: Lanza de bronce [2] (equipada), Báculo de Mend [4]
Skills:

Entre tanto, los emergidos del otro lado de las colinas comienzan a aproximarse a investigar. Un miembro de los refuerzos aparece.



[A continuación las tiradas de dado por el enemigo, = tipo - nivel x 2 por los ataques hacia Sindri. Ya que lanzas superan espadas, el último ataque a Corrin no requiere tirada.]


Última edición por Narrador el Miér Ene 17, 2018 9:05 pm, editado 1 vez
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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por Narrador el Miér Ene 17, 2018 9:01 pm

El miembro 'Narrador' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'= tipo - nivel' :
 

Recuento de HP:





















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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

Mensaje por L'Arachel1 el Lun Ene 22, 2018 3:23 pm

ALTERACIÓN DEL ORDEN DE POSTEO:
En esta ronda, este va a ser el orden de posteo:
L’Arachel
Sindri
Alanna
Corrin
A pesar de lo que en principio debería haber sucedido, aquel señor tan extraño decidió unirse a la batalla. ¡Le dijimos que era peligroso! Pero lo cierto es que no esperaba en ningún momento que aquel no fuese un simple estudioso, sino…

Sino un mago oscuro. Y no uno débil, además.

Me tuve que contener. Mis experiencias con los magos oscuros se caracterizan por no ser precisamente positivas. Todavía recuerdo a ese Odín Dark. Además, no podía evitar sentirme con una mayor incomodidad aún con aquel sujeto por lo que hizo antes del hechizo. Esa cosa extraña debía ser un producto de las sombras, cuyo único objetivo era consumirlo todo en la oscuridad. Si bien es cierto que no soy ahora mismo la mejor candidata de la pureza de la luz, ¡no pienso caer ante las sombras de este hombre! Aunque eso sí. No voy a negar que su participación va a ser útil. Podremos afrontar la batalla con mucha más facilidad con su ayuda.

Lady Corrin, sin embargo, fue herida. – ¡Lady Corrin! ¿Os encontráis bien? – por suerte, su herida no parecía ser demasiado grave. ¡Maldito sea el emergido culpable! Se lo haré pagar con creces...

Una vez me coloqué en posición mostré un libro. Un libro de magia, por supuesto. Y de magia que está destinada precisamente para exterminar la oscuridad. Todo el conocimiento que adquirí en Rausten me será de utilidad ahora. – ¡Atento, engendro de las sombras! ¡Tu enemiga soy yo, L’Arachel, de las tierras de Rausten! ¡En el nombre de los espíritus y los dragones divinos, te haré desaparecer!

Abrí el libro y empecé a reunir la energía. Podía sentir el poder del bien surgir de él. Con él podía combatir como era debido. – ¡Que la luz te extermine! ¡Recibe el impacto de la fe!

Resumen de actos:
L’Arachel se coloca debajo de Corrin y ataca diagonalmente al emergido que la lord tiene a su derecha con el tomo de luz
Afiliación :
- JEHANNA -

Clase :
Valkyrie

Cargo :
Ex-Princesa de Rausten

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [2]
Báculo físico [5]
Báculo de Heal [2]
báculo de Mend [3]
Tomo de Luz [2]
.

Support :
Ephraim

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1844


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Re: [Misión] Salvadores Desconocidos [Alanna, Corrin, L'Arachel, Sindri]

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