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[Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Virion el Mar Dic 12, 2017 9:46 am

El hechizo de Ram había impactado de lleno en la criatura. Su cuerpo fue envuelto en llamas y el hedor a carne quemada empezó a inundar la llanura. Sin embargo, no fue suficiente para acabar con el Emergido. Virion lo sabía, en una contienda anterior había recurrido también al fuego para acabar con esos monstruos endemoniados, y supo que no era suficiente para matarlos. A la hora de la verdad, el fuego era lo mismo para Emergidos como para humanos, salvo la diferencia de que los Emergidos no huyen del mismo y siguen luchando hasta que se acaba con ellos definitivamente.

Afortunadamente, la flecha de Virion impactó de lleno en el hombro del Emergido inflamado, logrando inutilizarlo. Una mueca victoriosa se reveló en el rostro del arquero, orgulloso de aquel tiro. Debía reconocer que no las tenía todas consigo debido a la rapidez con la que había debido de disparar y además a un blanco en movimiento. Pero había acertado, permitiendo además desprevenir al engendro del ataque de la bella mujer salvaje, que con su hacha logró partirlo literalmente en dos.

-¡Fantástico! ¡Espectacular! ¡Increíble! ¡Qué semejante proeza de fuerza y destrucción! ¡Sois realmente asombrosa, señorita, además de gozar de elevada gracia y muy alta hermosura!-alabó Virion a la mujer nada más ver como acababa con el Emergido de esa manera tan brutal. Ver a una mujer tan bella liquidando de esa manera a su enemigo más odiado levantaba aún mucho más su moral y hacia que se enamorase aún más de aquella desconocida mujer.-¡Que los cielos sean testigos y recuerden por siempre la gloria fecunda y gentil de tus hazañas en combate y el don que otorgas a todo el afortunado mortal que logra presenciar tus fantásticos y bellos movimientos contra esas bestias infrahumanas!

Por desgracia, mientras el arquero alababa a la mujer, otro Emergido espadachín ocupó el lugar de su recién fallecido compañero y atacó a dicha mujer salvaje. La espada logró herir el cuerpo de la mujer, aunque no fue suficiente para dañarla de gravedad. La resistencia de la mujer competía con su fuerza, y aunque pudiera haber desventaja contra el Emergido, en cuanto éste parecía ser más rápido, no iba a ser un combate que se resolviera en sólo un par de golpes.

La adorada sirvienta de Virion le preguntó entonces por los documentos que habían ido a buscar. El arquero tuvo que hacer un esfuerzo por volver a la realidad, tras ser embaucado en la radiante preciosidad que era la mujer salvaje. Pero no había olvidado porqué habían acudido hasta aquel lugar tan remoto.

-Hay un cofre cerca de la carpa principal. De estar los documentos, estarán ahí dentro o en el interior de una de las tiendas. Es posible que lo lleve alguno de los Emergidos encima, pero de ser así será uno de rango alto, no la escoria que está en este lado del río.-Virion recordó que había un Emergido con ropajes de estratega en el otro lado y pensó que de haber alguno con los documentos, lo más probable es que fuera él.-Igualmente, de nada servirá si no sobrevivimos aquí ¡Del sur vienen más y tenemos que hacerles frente a todos! ¡Escuchadme! ¡No persigáis a nadie, dejad que vengan hacia aquí! ¡Aquí podemos evitar la situación de desventaja que nos da la inferioridad numérica! ¡Esto va por todos, no os mováis! ¡Quedaros quietos y MATADLOS A TODOS!

Hablaba en masculino porque también incluía aquí al otro arquero. Virion no lo veía, pero sabía que estaba escondido cerca. Al fin y al cabo, aquel era el único sitio donde podía esconderse sin temor de ser rodeado por los Emergidos. Cualquier otro lugar era un suicidio, y era muy poco probable que ese cazador quisiera acabar ahí mismo con su vida.

Ram volvió a la carga y lanzó un hechizo ígneo contra el emergido que estaba atacando a la mujer salvaje. Virion no se quedó atrás y sacó otra de sus flechas también para atacar. Aun así, tampoco las tenía consigo, ya que al encontrarse justo detrás de la mujer, tenía que sumarle al hecho de que estaba apuntando a un blanco en movimiento el que debía evitar a toda costa el herir sin querer a la mujer. Algo que jamás podría perdonarse a si mismo, y seguramente la mujer tampoco lo perdonaría con facilidad. Virion tensó el arco y disparó.

Acción de Virion:
Disparar al mismo Emergido que ha atacado mi queridísima, bellísima, sapientísima, gentil y maravillosa Ram.
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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Khigu el Dom Dic 17, 2017 7:22 pm

Sonrió victoriosa y con orgullo, tras ver cómo se desplomaba el cuerpo enemigo delante suya. - ¡Jeh! -Sus orificios nasales se ancharon al escuchar las admiraciones de los nobles, orgullosa de su fuerza. Pero esa cara cambió enseguida, desde que el hombre mencionó la parte de la belleza y aquellas... tonterías.
Oh, otra persona que le tomaba el pelo. Aunque aquella forma de hablar, ese tono con las mujeres... le recordaba a alguien. Chasqueó sus dientes, molesta.

Pero no era el momento, ni debía de ponerse a pensar en aquellas cosas, pues quizás eso le había provocado una ligera distracción, la suficiente para que le sirviera al otro espadachín emergido abalanzarse contra ella y atestarle un corte a lo largo de su espalda.

- ...kugh!! -con ello, recordó que en una situación parecida, había recibido una quemadura allí, hacía tiempo, cuando había perdido la cordura intentando proteger a la joven.

Lyn...

Exacto, no había tiempo que perder, estaba allí por algo. - Ja... jaja... ¡¡¡ESTO NO ES NADA, IMBÉCIL!!! -gritó al emergido cuando se giró hacia él, separando sus piernas y adoptando una postura ofensiva frente a él, ignorando si la sangre comenzaba a recorrer por su lumbar descubierto.

Su arduo entrenamiento con Naruga, a pesar de que ya pasaban meses después de este y sin ver al mismo, le habían ayudado a aprender muchas cosas sobre los espadachines. ¡Lyn seguro estaría muy orgullosa de su "hermanita mayor"! Por ello, aprovechó para atacar de vuelta justo después de los ataques de los nobles, quienes se habían adelantado, pero sin perder ni un segundo.

- ¡YO HARÉ LO QUE ME DÉ LA GANA! -Respondió rabiosa ella; mientras que sin apartar la mirada de los movimientos de su objetivo, se abalanzó contra este. Esta vez su hacha en alto buscando provocarle un golpe en descenso al costado del myrmidón.

Le gustase o no, en ese momento cooperar era lo que tenía que hacer, ya que además que no hacía mucho que había recibido aquellas cicatrices y golpes en Bern, junto a la reciente herida, su cuerpo no estaba en las mejores condiciones como para separarse del grupo. Y a pesar de que no le hacía mucha gracia tener que compartir a sus presas, tenía que admitir que aquellos dos, el noble arquero y su hechicera sirvienta que hablaban de un cofre y unos documentos, y que por cierto olían a perfume artificial... lo hacían bien. Sin embargo, ¿a qué se referían?

Ella frunció el ceño y volvió a centrarse en el campo de batalla. Además, ¡tenía que hacerle ver a Salkhi que ella era mejor cazadora que él! Desvió sus pupilas hacia el rabillo del ojo por unos segundos. Aunque no había podido ver dónde, ella sabía de sobra que él seguía allí. Reconocía su presencia en los alrededores, y confiaba en que el cabeza de paja también estuviera haciendo un buen trabajo.


Resumen:
Mantiene posición y ataca al mismo emergido que Ram y Virion, en frente suya.
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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Invitado el Mar Dic 26, 2017 4:03 pm

El crepitar del fuego mientras se desplazaba por el aire, el vibrar de la cuerda de un arco que disparaba una flecha, el sonido de un hacha cortando el viento, el grito de guerra de una salvaje, la celebración de un arquero, la exclamación por una herida abierta… Diferentes sonidos llenaban el aire de aquel pequeño rincón de Sacae, y todos ellos tenían en común su origen solamente, la pelea contra los emergidos que habían surgido de la nada y la defensa que los humanos practicaban contra ellos. Pero para un supuesto vigilante, para alguien atento a todo sonido y movimiento, había algo que faltaba en el aire. Si, había habido ataques desde los defensores: Magia, arco y hacha se habían unido en una canción de guerra que había puesto punto y final a la vida de una de las malditas criaturas. Pero faltaba algo en la composición de tal sinfonía, no todos los instrumentos habían participado aún en ella. ¿No había acaso cuatro personas allí? ¿No eran dos los arqueros sorprendidos junto a las damas que les acompañaban?

¿Dónde estaba Salkhi?

Si uno quería encontrar al nómada solitario, uno debía mirar bajo las ramas de un árbol cerca de los defensores, y bajo las mismas debía encontrar unos arbustos naturales que crecían a la vera del mismo, un helecho lo suficientemente espacioso como para que el rubio cazador hubiera podido meterse bajo el mismo al poco de colocar su espalda en el árbol contiguo. Su posición le ofrecía perfecta visibilidad, a la vez que era un escondite perfecto con una fácil salida simplemente poniéndose en pie. Pero recuperar la verticalidad no era algo en lo que pensara el hijo de Hanon, pues su mente estaba ocupada fijándose en el horizonte y en la batalla que libraban los otros tres humanos.

No mucho atrás había visto como el fuego impactaba en la carne del emergido, rompiendo su guardia. Como la flecha del “arquero” noble se había clavado en su hombro, fallando un tiro claro a una garganta descubierta, y como el hacha de Khigu había partido a la abominación en dos. No hubo tiempo para celebrar, pues otro ser tomó el lugar del que había caído, ocupando el lugar del que la peliblanca había derribado e hiriendo a la misma en la espalda con un rápido corte. Cualquier otra clase de compañero se había preocupado por la salud de la salvaje, pero no Salkhi. Él la había visto pelear hasta el desfallecimiento, soportar heridas más profundas y aun así mantenerse en pie peleando y gritando estupideces. Los emergidos deberían hacer mucho más que eso para derribarla.

Pero por lo que sus ojos habían captado, puede que ya estuvieran en ello.

La razón de que su mirada no estuviera en la pelea tres contra uno no era desinterés, pues siempre era digno de ver como otro ser de ojos rojos moría, sino el haber visto desde su posición como varios emergidos más se acercaban desde el sur. Por supuesto, había escuchado al noble peliazul decir lo que él apreciaba, y en cierta manera agradecía no tener que hablar con aquellos extraños para hacerles saber que si no se fijaban en su entorno iban a terminar siendo comida para el pasto de Sacae. Pero los otros tres estaban centrados en acabar con el emergido que había herido a Khigu, y solo él estaba atento a la llegada de los refuerzos. Pero desde tanta distancia era difícil saber todo con exactitud. Pudo distinguir hachas y espadas por el reflejo del sol en el metal, y  un portador del primer tipo de arma estaba extremadamente cerca, por lo que muy pronto estaría en su rango de tiro.

Pero aún no era el momento… Aún no era la ocasión para disparar. Por eso mismo Salkhi aguardaba, con una rodilla en tierra y una flecha cargada en la cuerda de su arco, listo para levantarse, apuntar y disparar en cuanto la ocasión correcta llegara, en cuanto un emergido estuviera a su perfecto alcance de tiro.
Acciones:
Mantiene posición y skill... Vamos, que no hace nada salvo respirar y pestañear (?)
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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Narrador2 el Jue Ene 04, 2018 10:12 pm

Primero se harán las tiradas por los ataques de los aliados

Ram ataca al emergido myrmidon: = nivel = tipo
Virion ataca a enemigo myrmidon: -tipo = nivel
Khigu ataca a enemigo myrmidon: -tipo = nivel
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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Narrador el Jue Ene 04, 2018 10:12 pm

El miembro 'Narrador2' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


#1 '= tipo = nivel' :


--------------------------------

#2 '- tipo = nivel' :


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#3 '- tipo = nivel' :
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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Narrador2 el Jue Ene 04, 2018 10:44 pm

Tras el corte a la nómada, las defensas del myrmidon quedan abiertas y una bola de fuego de la maga impacta de lleno en su cuerpo. Rápido al contemplar el peligro inminente, más aun tras la muerte de su otro compañero, el emergido retrocede y evita la flecha disparada. Sin darle descanso, el hacha de la salvaje se abalanza sobre él, desviandola con su espada y abalanzandose nuevamente sobre la joven.

Mientras tanto, el primer fighter atravieza el bosque sin problemas, y alzando su hacha arrojadiza la lanza contra el arquero de arqueros. Su otro compañero corre hacia la maga de ánima con sus músculos tensos y hacha en alto, listo para cortarla a la mitad.




Clase: Myrmidon
Arma: Espada de Bronce


Clase: Fighter
Arma: Hacha Arrojadiza


Clase: Fighter
Arma: Hacha de Bronce

Ataques:
Myrmidon a Khigu: +tipo = nivel
Fighter a Virion: +tipo = nivel
Fighter a Ram: =tipo = nivel
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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Narrador el Jue Ene 04, 2018 10:44 pm

El miembro 'Narrador2' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


#1 '= tipo + nivel' :


--------------------------------

#2 '= tipo + nivel' :


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#3 '= tipo = nivel' :
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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Narrador2 el Jue Ene 04, 2018 10:56 pm

La hoja del myrmidon vuelve a penetrar en la piel de la nómada, esta vez en el frente. Tanto el hacha arrojadiza como la de bronce encuentran su objetivo, los musculos de sus portadores hinchandose nuevamente impulsados por el acierto en el ataque.

Más tropas llegan desde el sur, buscando abrumar al grupo. Con su tactician al otro lado del río, la victoria emergida estaba ya asegurada.




Recuento de HP:



















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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Ram de Montmorency el Vie Ene 19, 2018 1:55 pm

En medio del fragor de una batalla que recién acababa de comenzar, Ram intentaba mantenerse ajena a las alabanzas y galanteos del amo Virion por un lado, y a los gritos chabacanos de la salvaje por el otro. Prefería no distraerse por semejantes nimiedades cuando se encontraba tan expuesta a los enemigos, ya que a diferencia de las rudimentarias armas físicas que portaban sus aliados, la naturaleza de su magia de ánima requería de un ejercicio mental constante. A ojos de la sirvienta silenciosa, materializar una esfera de fuego compacta que lanzar a un emergido distante no era tan sencillo y primitivo como blandir un hacha de guerra. Cada hechizo tenía que prepararse con mesura, poniendo especial cuidado en no abusar ni en desaprovechar las fuerzas taumatúrgicas. Al fin y al cabo, un pequeño error de cálculo podía desembocar en un incendio accidental en algunos casos, o en una cadena imparable de explosiones ígneas en otros. Ram había aprendido por las malas que la magia de fuego era una herramienta delicada que fácilmente podía volverse en su contra si la utilizaba con imprudencia, y por ese motivo procuraba prestar atención solo a sus conjuros y a lo que acontecía en su entorno más inmediato. Notaba que el mirmidón al que estaba atacando la ignoraba completamente, como si estuviese tratando de aprovechar su ventaja de armas contra la salvaje con el fin de derrotarla rápido. Pero eso no significaba que estuviese a salvo. Mientras Virion contestaba a la pregunta que le había formulado instantes atrás, la hechicera reparó en cómo se acercaban dos nuevos emergidos por el sur. A esa distancia todavía no podía diferenciar sus armas, pero imaginaba que al luchar bajo el estandarte de Regna Ferox, lo más probable sería que portasen espadas o hachas como todo guerrero feroxí promedio.

Con el debido respeto, mi señor —intervino sin apartar su mirada afilada del campo de batalla—. Escoria o no, estos oponentes visten y luchan como súbditos de los kanes de Regna Ferox. Aconsejo no subestimarlos.

A la vez que observaba con cautela cómo los emergidos empezaban a rodearles, la doncella empezó a darle vueltas a la información facilitada por el arquero de arqueros. Desde el lado del río en el que se encontraban podían distinguir sin problemas algunas de las tiendas que conformaban el antiguo asentamiento Lorca, pero si lo único interesante que el amo Virion había conseguido atisbar desde lo alto de un árbol consistía en un cofre colocado al lado de la carpa principal, seguían estando tan a ciegas como al principio. Por un breve instante, sus convicciones flaquearon al ser consciente de que se habían quedado sin pistas y empezaban a verse abrumados por el número de enemigos, y Ram temió que en realidad allí no hubiese ningún documento. Pero reparar en un pequeño detalle de lo que su señor le había dicho le hizo recuperar algo de confianza.

Disculpadme, ¿por casualidad habéis querido decir que hay más enemigos al otro lado del río?

La hechicera tenía sus sospechas de que debía de haber algo más detrás de aquella emboscada. Los emergidos que podía ver se movían organizadamente, como si cada una de sus acciones estuviese premeditada. El mirmidón que atacaba a la salvaje ni siquiera parecía estar dispuesto a darse la vuelta y arremeter contra ella, a pesar de que su magia constituía una amenaza mucho mayor que el hacha de su contrincante actual. ¿Podía caber la posibilidad de que hubiese un líder organizando la emboscada desde el campamento Lorca? Ram no contaba con la suficiente evidencia como para afirmarlo con rotundidad, pero pensaba que de haberlo y de acabar con él, podrían romper la formación enemiga y ponerse a salvo. Mas la maga interrumpió sus cavilaciones al verse amenazada por un emergido que ahora le cortaba el paso. Su nuevo oponente estaba armado con una enorme hacha de bronce, y medía tres veces la estatura de la criada. Ram frunció el ceño. Había estado vigilando a esa enorme mole de músculos desde el comienzo, pero después de haber lanzado dos hechizos seguidos necesitaba algo de tiempo para preparar el siguiente.

Consciente de que le sería imposible defenderse del inminente ataque, la hechicera de cabello rosado cerró su manuscrito y, con un breve salto hacia atrás, se apartó todo lo que pudo de su enemigo. Por desgracia y aun así, la hoja del hacha encontró un camino para herirla, rasgando parte de sus vestiduras y provocándole un horrible corte en el torso. Incrédula ante un dolor físico que nunca había experimentado antes, Ram trastabilló mientras escupía algo de sangre. Tanto el amo Virion como la salvaje parecían estar sufriendo un destino similar al mismo tiempo, pero la hechicera no estaba en condiciones para socorrerles. Antes de que el emergido del hacha volviese a cargar contra ella, la doncella buscó en el morral de provisiones que había preparado en el carruaje un frasco de vulnerary y se lo bebió de un trago. Mientras las heridas empezaban a cerrarse, la hechicera clavó una mirada llena de ira en el emergido. Esa vez, sin ni siquiera abrir su tomo de magia o de pronunciar palabras en idioma antiguo, conjuró de la nada una nueva bola de fuego que ardía con mucha más intensidad que las anteriores, y la disparó aparentemente contra el guerrero del hacha. Pero antes de que alcanzase el blanco, la esfera ígnea cambió de rumbo con brusquedad para pasar a precipitarse contra el mirmidón que atacaba a la salvaje, su verdadero objetivo.

Decís que queréis hacer lo que os da la gana, nómada de Sacae —empezó a decirle de repente a la salvaje. A pesar de las heridas que acababa de sufrir, su voz sonaba más glacial que de costumbre—. Ya me he cansado de tantas tonterías. Si estamos todos en esta situación, es porque vos quisisteis hacer lo que os daba la gana en el peor momento, así que dejad de tratarnos como si fuésemos vuestros enemigos.

Mientras hablaba, Ram volvió a abrir su tomo de magia para preparar otro hechizo.

Acciones:
1. Ram toma un vulnerary.
2. Ram ataca al emergido mirmidón que tiene en diagonal.
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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Virion el Mar Ene 23, 2018 1:02 pm

La flecha pasó silbando, bastante cerca del espadachín objetivo, pero sin lograr acertar en él, y al final acabó en el suelo a unos cuantos metros de donde se disputaba aquel encarnizado combate.

El resultado era el esperado, pero aun así Virion se sintió frustrado. Aquel disparo era difícil, incluso para el Arquero de Arqueros, y él mismo lo sabía. Pero fallar implicaba que el emergido seguiría en pie, y aquello era un problema. Había que acabar con cuantos más fuese posible antes de que llegasen sus amigos, o se verían sobrepasados. Sólo habían derrotado a uno, tenían cuatro rodeándoles y encima venían dos más desde el sur. El arquero confiaba que desde aquella posición podrían resistir sus envites y evitar ser rodeados, pero no sabía hasta cuanto tiempo.

Al menos, no había herido a la mujer salvaje. Aquello era un alivio. Antes prefería la muerte que causar el más mínimo daño a un ser tan apasionado y hermoso.

Su grito de ánimo tampoco pareció surtir demasiado efecto. La guerrera de Sacae gritó que haría lo que le viniese en gana, su adorada sirvienta le regañó por subestimar al enemigo y el otro arquero escondido mantuvo siguió manteniendo un silencio sepulcral, con el fin de no revelar su ubicación al enemigo.

Virion estuvo meditando las palabras que le dedicara Ram. Acerca de cómo los Emergidos luchaban como auténticos guerreros de Regna Ferox. Ese dato era importante puesto que corroboraba experiencias suyas previas, como cuando fue atacado en Rosanne por Emergidos con bandera de Ylisse y luego al llegar al Sacro Reino comprobar que el estilo de lucha de sus soldados era similar, por no decir idéntico, al de los Emergidos que le obligaron a exiliarse. Aquello significaba que los Emergidos copiaban no sólo banderas y símbolos, también estrategias y formas de pelear. Dato muy útil a la hora de luchar contra ellos, pero que abría también una serie de cuestiones ¿Cómo era posible que los Emergidos supiesen adaptarse a formas de pelear tan distintas? ¿Quién les enseñaba a luchar de esa forma, si es que aprendían de alguien?

Bueno, aquel no era el momento de responder a esas preguntas. Era el momento de sobrevivir. Ram le preguntó también si había visto más Emergidos en el otro lado del río. Virion asintió, intuyendo lo que se le pasaba por la cabeza a la normalmente inescrutable sirvienta. Después de todo, él pensaba lo mismo.

-Sí, y estoy casi seguro de que quien dirige el grupo que nos ataca se encuentra allí mismo, en las carpas tras el río.-los Emergidos no atacaban azarosamente, tenían una estructura de mando, idéntico a los ejércitos beorc. Virion se había fijado que ninguno de los Emergidos del otro lado había cruzado aún el puente, por lo que supuso que estaban ocupados organizando las defensas. Además, era lógico pensar que el jefe del grupo permanecería cerca de la carpa principal de la tribu.-Si lográsemos derrotarlo, desorganizaríamos al resto de estas criaturas. Pero si cargásemos ahora, sólo lograríamos que nos rodearan y perder nuestras vidas de forma miserable. Primero debemos resistir aquí y mermar sus números todo lo posible.

Más fácil decirlo que hacerlo, porque a lo lejos aparecían incluso dos Emergidos más con hachas. Encima, los que ya tenían encima tampoco se lo estaban poniendo fácil. El Emergido espadachín no sólo había escapado a la flecha de Virion, sino que también había logrado esquivar los brutos ataques con hacha de la mujer salvaje y la había vuelto a herir en el proceso.

Otro de los hacheros había acudido en apoyo, pero no pudiendo atacar a la guerrera salvaje gracias a la posición que había preparado Virion para estar todos a cubierto, tuvo que conformarse con Ram. La visión de su amada sirvienta siendo herida por uno de esos monstruos sin alma dolió profundamente en el corazón del arquero de arqueros. Sin embargo, en esa situación, no perdió la compostura en ningún momento. A diferencia de la mujer salvaje, ella conservaba la calma. Se tomó una poción y en vez de contraatacar al Emergido que la había golpeado, lanzó su ataque contra el Emergido espadachín que estaba agobiando a la guerrera.

Lo que sí pudo notar es que no se había tomado tiempo en preparar su hechizo como de costumbre. Y también notó el gélido tono de voz que había utilizado Ram a la hora de regañar a esa mujer. Conservaba la calma, sí. Pero se notaba que estaba enfadada. Podía entender las razones de su enfado, pero aun así Virion se vio obligado a intervenir.

-Basta, Ram. Ella sólo quiere proteger su hogar. Comprendo su rabia a la perfección.-Aquel era un sentimiento que Virion entendía perfectamente. Él también había perdido sus tierras, y ansiaba arrebatárselas a los Emergidos a toda costa. Y si bien el arquero también consideraba que cargar a ciegas había sido una muy mala idea, no era aquel ni el momento ni el lugar para hacer reproches.-Si estás enfadada, págalo con los Emergidos. Acaba con ellos ¡Sé que puedes hacerlo! Después de todo, eres la Hechicera de Hechiceras.-ese título fue con el que se presentó Ram a Virion, parodiando su título de Arquero de Arqueros. Por supuesto, el noble Virion no lo había olvidado, y pensaba utilizarlo a su favor para levantar la moral de su sirvienta y que se le pasase el enfado.

Virion también tenía sus problemas. Desde el sur se había acercado uno de los luchadores y le había lanzado un hacha de mano con fuerza. Por lo visto, alguno de esos engendros podían atacar desde la distancia. El arquero sonrió, pese a que el hacha había logrado darle en el hombro, causando un corte bastante molesto. El muy idiota le había atacado a él, en vez de ir a por Ram, blanco mucho más fácil al estar centrada con los dos Emergidos del este. Quien fuera el estratega que los manejase, no era tan brillante como se temía.

Pero no iba a subestimarlos. Virion sabía que si éste y otro de los hacheros que venían del sur atacaban a Ram con armas arrojadizas, la maga sirvienta estaría en su severo apuro, a pesar de haberse tomado una poción para restablecer sus propias heridas. Es por ello que el Arquero de Arqueros debía usar su propia magia una vez más.

Lo primero de todo, se tomó una poción él también. La herida no era grave, pero era muy difícil coger y tensar el arco correctamente con el dolor y el entumecimiento encima. Afortunadamente, Ram había sido previsora y tenían pociones suficientes para soportar varias de sus embestidas. La poción sabía a rayos, pero el efecto era inmediato. A los pocos segundos de tomarla, ya no había más rastro de herida salvo una leve mancha de sangre y un feo corte en su preciada y aristocrática ropa.

Lo siguiente, tensar el arco apuntando al luchador que le había atacado a él mismo. Desafortunadamente, los árboles le impedían hacer un tiro limpio, pero la mirada del arquero logró enfocarse en el brazo que sujetaba otra de sus hachas arrojadizas. Si lograba inutilizar su brazo durante un rato, podría ganar tiempo para que las otras dos chicas lograsen aliviar su frente derecho. Y quien sabía, a lo mejor el otro arquero se decidía hacer algo de una vez.

Acción de Virion:
1-Tomar dosis de Vulnerary
2-Atacar Emergido debajo de Salkhi utilizando Skill Desarmar: “Con un certero tiro el arquero puede retirar el arma de la mano del otro, que gastará un turno en recuperarla sin poder atacar.”
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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Khigu el Dom Ene 28, 2018 4:31 pm

¿Cómo era posible que hubiese bloqueado su ataque? ¡Eso le enfurecía! Pero era cierto, había fallado. El dolor reumático en el costado le había afectado de nuevo, provocando un ligero desvío que había sido vital para su acierto. A la vez, el emergido había aprovechado para cortarle encima del pecho, acción que no pudo esquivar debido precisamente a sus costillas rotas junto a las nuevas heridas de su espalda que le impedían moverse como antes. Sus ropas ahora se encontraban rasgadas por encima, mas no había conseguido deshacerse de ellas, hecho que no podría importarle menos a la albina.

Soltó un gruñido largo, mirando con cabreo al maldito emergido e ignorando lo que pasaba a su alrededor y que los tuvieran prácticamente rodeados. Aunque hubo algo que sí hizo que sus ojos se abrieran al escucharlo.

La pelirrosa había mencionado Regna Ferox... Aquellos emergidos venían de allí, según decía ella. Aquel era el reino donde... Donde se había despedido de Guzman para siempre. Donde había pasado meses en soledad esperándolo.
Sabía que efectivamente la gente de allí eran guerreros excelentes, o al menos los humanos, los únicos seres que había visto hasta entonces. Pero si había la mínima casualidad de que aquellos emergidos, procedentes de aquellas tierras norteñas, los que podrían haberlo matado... que fueran los que estuvieran ahora mismo, enfrente de ellos, irrumpiendo encima el lugar sagrado para Lyn... ¡No podía permitirlo! ¡No los perdonaría nunca!

Mierda, tenía que llegar entonces al otro lado cuanto antes, pero no dejaban de aparecer enemigos. En ese momento, desde justo escuchó al peliazul decir que derrotar al líder desorganizaría a los demás, no ayudó a las ganas de saltar y cruzar el puente a asesinarlo. Pero el noble fue rápido en rechazar aquella opción.
Gruñó. Tendría que hacer aquello, ¡pero no porque se lo dijesen! Si no porque, por más que lo quisiera negar, él tenía razón... Sabía que si los dejaba allí para intentar llamar su atención, seguirían empeñados en atacar al grupo.

Fue entonces cuando vio a la maga curarse. - Hmpf... -¡Ella no debía subestimar los ataques físicos! Miró al causante... seguramente después se encargaría ella misma de ese "compañero" de armas, en lugar de la sirvienta.

- ¡Tch! -Chasqueó los dientes, molesta por las palabras de la pelirrosa. Khigu no debía olvidar que ella misma estaba gravemente herida. Desangrada, su cuerpo estaba casi al límite, y con aquellas heridas abiertas su sangre no se detenía, por lo que pronto caería inconsciente si no se curaba o cerraba aquellos cortes. Era uno de los pocos puntos débiles de la nómada, sangre débil de poca cantidad en su cuerpo. ¿Pero era el fin? Por supuesto que no.

Recordó a las clérigas, a sus palabras. Había pasado mucho tiempo, pero sí... Quizás seria una buena idea, al menos para aguantar mas, tomar una poción. Y quizás visitarlas en el futuro.

Era cierto. La salud de Khigu no estaba en sus mejores momentos como para cometer una locura como era la de cruzar el puente, dejando al resto atrás. Tal vez en otra ocasión lo hubiese hecho. Pero había... había algo que la mantenía dentro del sentido común, por una vez. Su prioridad era sobrevivir a aquella situación, si es que realmente quería... proteger aquello más preciado.

"Su hogar". Miró por el rabillo del ojo al arquero detrás suya, mas no respondió a sus palabras, aunque le sorprendieran ligeramente. ¿Realmente pensaban aquello?

Los Lorca habían sido buenos luchadores, los respetaba por esta razón entre otras. Pero el campamento no era su hogar, ella no era uno de ellos, Khigu jamás perteneció a la tribu.
Ciertamente ellos fueron buenas personas, buenos con su amiga, pensando al principio que eran hipócritas ya que sólo lo hacían porque la pequeña era la hija del jefe. Pero Lyn supo hacerse respetar, independientemente de su posición... no, ¡precisamente por su posición! Admiraba mucho esa parte de ella, siempre había confiado en las palabras que le había dicho, que se convertiría en la jefa de su tribu. Y a pesar de sus piques por ver cual de las dos tenía mejor madera de liderazgo, la joven había sido la primera persona en su vida que había demostrado ser amable con ella, con todos. La primera persona que no la había rechazado por su aspecto, la primera amiga...
Su mejor amiga y todo lo que ella amaba, ¡eso es lo que quería proteger la albina!

- ... -El silencio estaba durando demasiado en sus labios- No necesito vuestra ayuda... -Refunfuñó malhumorada por lo bajo, casi inaudible debido a los sonidos de la pelea. Era raro que una queja así no la hubiera soltado gritando, como había estado haciendo hasta ahora. Y aunque ella también sabía mantener un comportamiento serio, esto hería su propio orgullo, excusándose a sí misma dentro de su mente, que era sólo debido a estar más concentrada en esquivar y luchar con aquel espadachín emergido.

Aunque tuvo entonces que apartarse unos momentos del myrmidon, buscando a las prisas uno de los pequeños botes de medicina que guardaba colgando de su cinto, palpando con la mano hasta que encontró la botella. Destapándola con los dientes, se apresuró a tomarla, soltando un respiro después de tragar aquel sabor amargo.

- Yo no tengo por qué cuidar de nadie, ¡ni tengo miedo de lo que causen mis acciones! -exclamó en alto mientras sentía el alivio de sus heridas más artificiales cerrarse- No tengo tiempo que perder. Y si no atacas, eres atacado... -masculló entre sus dientes, mirando de reojo a la "hechicera de hechiceras". Colocó unos segundos la mano sobre sus costillas y apretó los dientes antes de estirar todo su cuerpo, tronando su cuello y articulaciones, recomponiendo su posición. Ya iba siendo hora de ponerse en serio y tratar de omitir aquellos dolores.

- ¡¡¡COBARDES SON LOS QUE SE QUEDAN EN LA RETAGUARDIA ESPERANDO A SU MUERTE!!! -Gritó esperando que también la escuchara el rubio, allá donde estuviera. Y con ello, aprovechando el reciente ataque de la sirvienta, se lanzó encima del cuerpo del emergido para tirarlo al piso, con la intención de partirle el cráneo con su hacha.

Eso era, ciertamente, debido a que quería ganarse otra vez el gusto de ser quien acabara con el enemigo; seguía sin convencerle el hecho de que el ataque de los demás conseguían debilitarlos antes.


Resumen:
1. Se queda donde está y toma un Vulnerary.
2. Ataca de nuevo al emergido mirmidón frente suya.
Afiliación :
- SACAE -

Clase :
Reaver

Cargo :
Cazadora

Inventario :
Vulnerary [1]
Tónico de def [1]
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Hacha de madera [1]
Hacha de madera [1]
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Zephiel

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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 02, 2018 1:57 pm

Hablaban demasiado.

A pesar de la dificultad de la situación que enfrentaban, las voces de la criada pelirrosa y el arrogante peliazul resonaban a su alrededor de forma constante, poniéndose al día entre ellos de forma innecesaria. Como peleaban los emergidos, si había más en la distancia, si su líder estaba allí… ¿Realmente era necesario que dialogaran tanto estando en una situación de vida y muerte? Lo que deberían hacer era cerrar sus bocas y centrarse en acabar con quienes les estaban rodeando, no dialogando sobre donde había más emergidos o donde no los había. Esas conversaciones eran para los momentos de respiro y calma, y ninguna de ambas cosas eran posibles de tener en ese momento, estando rodeados por todos lados y con aún más emergidos acercándose por el sur.

Los ojos de Salkhi se movían de uno a otro en todo momento, tratando de encontrar a una presa fácil para su arco, pero ni el momento ni la víctima aparecían. El que enfrentaba Khigu estaba en una posición demasiado difícil para acertar, la sirvienta bloqueaba su visión con lo que respectaba al que ella tenía en frente, y los dos más cercanos estaban eso, demasiado cerca como para ponerse en peligro con un disparo. Si no derribaba a uno de ellos con una flecha, se encontraría con dos oponentes armados y listos para saltar sobre él con armas de corta distancia, mucho más efectivas que sus flechas teniendo en cuenta que solo les separaban unos pasos.

“¿Dónde está el hueco? ¿Dónde?” Izquierda, frente, derecha y repetir. El cazador miraba de un lado a otro desde su cobertura en busca del objetivo perfecto, en busca del momento en el que la guardia de uno de los emergidos bajara lo suficiente como para poder disparar con certeza, como para poder derribarlo de una sola flecha: Una barbilla demasiado levantada dejando expuesta la garganta, un giro de cabeza que permitiera a sus virotes de bronce atravesar el cráneo por su parte más débil, un simple movimiento de brazos que dejara expuesto el camino de su flecha hasta el corazón de uno de esos monstruos. Tenía que ser paciente, esperar al momento correcto…
Pero entonces, Salkhi escuchó su voz.

“Si no atacas, eres atacado…” Las palabras de Khigu resonaron en la mente de Salkhi, moviéndose por todas partes hasta que encontraron algo similar, algo que el mismo decía en su vida. Cazar o ser cazado, así era como él vivía y viviría siempre. Pero tal código requería de paciencia, de saber esperar al momento adecuado y aprovechar la ocasión correcta. Dejarse llevar por el momento solo conllevaba inútil riesgo, a dejar la guardia baja y poner en riesgo la propia vida. Puede que así viviera ella como guerrera, pero como cazador él debía seguir la paciencia y la espera, no el impulso de unas palabras parecidas a las que él mismo decía.

“¡¡¡COBARDES SON LOS QUE SE QUEDAN EN LA RETAGUARDIA ESPERANDO A SU MUERTE!!!”

Una sensación familiar brotó en el pecho del arquero sin que este pudiera detenerla. Era la primera chispa de un fuego que le hacía arder por dentro, un incendio que abrasaría todo a su paso, un calor que ya había sentido una vez, y que seguía sin comprender el porqué de su existencia.

“¿Por qué?” La mente del cazador olvidó el resguardo de su posición y la paciencia por encontrar el punto más débil en sus oponentes. Dejó a un lado la precaución de quien acecha y se centró solo en acabar con quienes amenazaban su vida, con quienes amenazaban Sacae, con quienes merecían solamente aquello que llevaban a todas partes: Muerte.

“¿Por qué?” Mientras recuperaba la verticalidad, sus ojos captaron la figura emergida más cercana, una criatura de gran físico que portaba un hacha entre sus manos, mellada en su filo pero lista para sesgar su cabeza de un tajo si se acercaba demasiado… Pero más allá, ligeramente por detrás, captó al segundo emergido, a uno armado con una espada y de aspecto más delgado, más ágil, más peligroso, más letal.

“¿Por qué?” Su propia mente no dejaba de preguntar, pero sus dedos colocaron una flecha en la cuerda de su arco, tensando la misma hasta que pudo sentir sus uñas en la oreja, y dirigiendo la punta de su virote de bronce hacia el cuerpo de la segunda criatura, hacia donde su garganta debería estar cuando la flecha llegara hasta donde se encontrara.

La vibración del cordel hizo vibrar el interior del oído de Salkhi en el momento que su mano lo soltó, dejando escapar el letal dardo por encima del hombro del primer emergido, uno que con total seguridad habría captado su presencia en ese mismo instante, poniéndose a sí mismo en peligro por intentar acertar un tiro que no era seguro… Y todo por unas palabras, por una reacción en su interior que le abrasaba y le desconcertaba al mismo tiempo.

“¿Por qué pierdo el control cuando está cerca?”
Acciones:
1. Abandona la skill y ataca al myrmidon frente a él.
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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Narrador2 el Lun Feb 05, 2018 6:17 pm

Primero se harán las tiradas por los ataques de los aliados

Ram ataca al emergido myrmidon: = nivel = tipo
Khigu ataca a enemigo myrmidon: -tipo = nivel
Salkhi ataca a enemigo myrmidon: -tipo = nivel
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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Narrador el Lun Feb 05, 2018 6:17 pm

El miembro 'Narrador2' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


#1 '= tipo = nivel' :


--------------------------------

#2 '- tipo = nivel' :


--------------------------------

#3 '- tipo = nivel' :
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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Narrador2 el Lun Feb 05, 2018 6:51 pm

Ambas mujeres sanan sus heridas, y apretando los dientes contra el dolor atacan al enemigo myrmidon. El hacha penetra contra el cuerpo en llamas del espadachin, acabando con su vida.

Mientras tanto, el arquero de arqueros dispara al brazo del fighter, distrayendole y haciendo que no coja su hacha al volver hacia él. El nómada, por su parte, al fin sale de su escondite y lanza un ataque sorpresivo sobre el myrmidon que, con su aliado de por medio, nada puede hacer para defenderse.



Los dos fighters que se acercaban terminan de acortar la distancia y disparan sobre la maga, combinando su ataque con la acometida en melee de su otro compañero.


Clase: Fighter
Arma: Hacha Arrojadiza


Clase: Fighter
Arma: Hacha Arrojadiza

Paso a tirar =tipo =nivel por los 3 fighters contra Ram.

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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Narrador el Lun Feb 05, 2018 6:51 pm

El miembro 'Narrador2' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


#1 '= tipo = nivel' :


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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Narrador2 el Lun Feb 05, 2018 6:59 pm

Las hachas arrojadizas se abalanzan sobre la maga, una de ellas falla y le impacta de lleno, al tiempo que el hacha de bronce en melee del otro fighter le se clava también en ella.

Al tiempo de todo esto, en la distancia al sur y al otro lado del rió, pueden ver una figura alada haciendo acto de presencia.



Recuento de hp:





















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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Ram de Montmorency el Mar Feb 20, 2018 4:02 pm

Predecible… —masculló Ram tras escuchar el breve farfullo de respuesta de la nómada de Sacae. La hechicera mantenía su mandíbula en tensión, con los dientes apretados a la vez que hacía acoplo de sus fuerzas restantes para tratar de ignorar el intenso dolor que aún sentía en el abdomen. No quería preocupar innecesariamente a su amo, sobre todo mientras se encontraban en una situación tan peligrosa como aquella. Pese a que el brebaje curativo que acababa de tomar había bastado para sus heridas cerrasen casi al momento, podía notar que el corte del emergido le había infligido mucho más daño de lo que aparentaba. La muchacha de cabellos rosados se llevó de manera inconsciente una mano a su vientre, y deslizó su dedo sobre la nueva cicatriz que indicaba el lugar donde el metal del arma de su oponente había desgarrado su carne instantes atrás. No supo por qué motivo, ni por qué razón en específico, pero en lo más recóndito de sus pensamientos creyó escuchar la voz pícara de aquel misterioso bibliotecario que había conocido hacía largo tiempo atrás en Ilia. “En este mundo hay cosas inmutables, señorita de Montmorency”, habría empezado a decir de estar presente en esa batalla. Muchos días y muchas noches habían transcurrido desde aquella funesta mañana en la que el mago oscuro le había demostrado por las malas lo débil que era ella en realidad. Tamaña lección la atormentaba constantemente desde entonces, recordándole que daba igual que intentase camuflar sus flaquezas detrás de un semblante gélido y sombrío, o que incluso utilizase una lengua muerta para evitar que nadie pudiese percibir la inseguridad existente detrás de sus investigaciones. Sabía mejor que nadie que toda aquella pantomima no era más que una máscara que ella había decido llevar para demostrarse a sí misma fortaleza. Pero esa máscara no era fuerza real.

Ram contempló cómo una vez más, su hechizo de fuego daba en el blanco. Se permitió esbozar una temblorosa sonrisa complacida al ver a la salvaje dando el golpe de gracia. Estando frente a frente con el enemigo, y en compañía de una guerrera tan fogosa como lo era la nómada, costaba mantener la mente fría y centrada en algo más allá que el campo de batalla. Los números estaban en su contra, y podía empezar a notar que empezaban a verse desbordados por un sinfín de emergidos cada vez más organizados. Era evidente que la estrategia de posicionamiento que habían empleado hasta entonces estaba dejando de surtir efecto, y que sus oponentes comenzaban a utilizar contramedidas atacando con hachas arrojadizas. La hechicera chasqueó la lengua molesta. Tras haber pasado horas en el carruaje de Gilbert trazando planes y organizando un asalto sigiloso al campamento emergido, lo último que habría imaginado era verse envuelta en un combate tan desigual. Por fortuna, la presencia y voz de su amo la tranquilizaban en parte. A pesar de la adversidad Virion se mostraba optimista, aunque a la doncella no le sentó bien que éste la reprendiese por decidirse a encarar a la salvaje y su comportamiento errático.

Sí, mi señor —respondió únicamente, ignorando el hecho de que el arquero la hubiese llamado por el título de “Hechicera de Hechiceras”. Quizá la antigua Ram, soberbia y demasiado confiada en sus propias habilidades, se hubiese vanagloriado al escuchar algo semejante. Pero algo en la maga había cambiado. Una vez más, su corazón estaba ensombrecido por la culpa, la inseguridad y la desconfianza. ¿Hechicera de Hechiceras? Tonterías. No era digna de que la llamasen por ese nombre. Se conformaba con ser únicamente la hechicera del señor Virion.

Si lo que decía el diplomático de Ylisse era una afirmación acertada, podía comprender que la nómada de Sacae estuviese actuando de manera tan temeraria. Proteger su hogar. En cierta medida, ella también estaba haciendo lo mismo durante aquella batalla. Mas el hogar que quería proteger no era ni un asentamiento Lorca ni unas llanuras salvajes. Ram se dispuso a obedecer a su amo e ignorar los malos modales de su compañera de batalla, pero entonces ésta dijo algo que a la doncella le costó dejar pasar por alto. La guerrera tribal acababa de exclamar que no tenía miedo a las consecuencias que podían traer sus acciones. La criada sabía que no era el momento ni el lugar apropiado para cavilar sobre aquello, pero aun así sintió que esas palabras ajenas resonaban en lo más profundo de su conciencia. En efecto: largo tiempo atrás ella también había compartido ese credo. El miedo a las consecuencias era la antítesis del progreso, y había solido vivir con ese pensamiento en mente en todo momento. Desgraciadamente, tuvo que aprender a la fuerza que una mala decisión podía conllevar una pérdida irreparable. La pérdida de su propia hermana.

Sin notar que el otro salvaje de Sacae acababa de reaparecer, Ram llevaba ya un rato preparando su siguiente conjuro. La magia solía requerir cierta preparación entre ataque y ataque, aunque a cambio demostraba ser mucho más versátil y confiable que las armas físicas convencionales. Por desgracia, el hechizo rápido que había lanzado antes para disuadir a los emergidos de volver a atacarla había mermado de manera considerable sus fuerzas. Había sido una apuesta arriesgada, pero necesaria para su supervivencia. Al fin y al cabo, los magos no eran combatientes preparados para luchar en primera línea.

Amo Virion, creo que quizá deberíam… —empezó a decirle al arquero, sin reparar en que uno de los emergidos próximos alzaba su brazo con la intención de arrojar su arma.

Lo que sucedió a continuación ocurrió a una velocidad tan vertiginosa que Ram tardó en darse cuenta de que se estaba muriendo. La hechicera de cabellos rosados ahora yacía tendida en el suelo, mientras su sangre manaba a borbotones tiñendo el verde de la hierba de un color carmesí intenso. Dolía. Dolía más que nada que hubiese experimentado en toda su vida, y aun así se sentía incapaz de gritar. De pedir ayuda. Notaba cómo el peso del hacha arrojadiza clavada en su hombro amenazaba con quebrarle los huesos en cualquier momento, y cómo la quemazón que sentía en el vientre indicaba que sus heridas anteriores acababan de reabrirse. Sentía también un líquido cálido y viscoso sobre sus labios, por lo que dedujo sin mucho esfuerzo que en el momento de perder el equilibrio y caerse al suelo había vomitado sangre una vez más. Las fuerzas le abandonaban, y era incapaz de escuchar nada en absoluto de lo acontecía a su alrededor. Ni siquiera podía percibir con nitidez el cielo azul y desprovisto de nubes.

“¿Y esto ha sido todo?”, pensó de repente. “Supongo que se acabó”. La indiferencia de sus últimos pensamientos no la asombraba en absoluto. Después de todo, hacía tiempo que había perdido el interés en seguir viviendo. En la aldea de Nieve Bonita incluso había llegado a rendirse por fin ante su inevitable destino. Un destino que llevaba persiguiéndola a ella y a su hermana pequeña desde el día de sus nacimientos. Simplemente se había cansado de luchar. ¿Qué sentido tenía seguir resistiéndose? Le gustaba utilizar la excusa de la fortaleza para sentirse mejor consigo misma. Algo a lo que aspirar. Una falsa y vana ilusión inalcanzable para alguien despreciable. No tenía sentido oponerse al destino, y el destino ya llevaba largo tiempo intentando cobrarse su vida. Ram cerró los ojos: estaba preparada.



Sin embargo, algo no iba bien. Había imaginado que, llegado el momento, partiría al otro lado sin más remordimientos que el peso de su culpa. ¿Por qué motivo entonces se sentía tan… incómoda? Como si hubiese dejado algo pendiente. No tuvo que cavilar mucho más antes de que se le viniese a la mente un único nombre. El nombre de aquel cuyo destino se había cruzado con el suyo. El nombre de un varón tan singular como excéntrico. A veces soberanamente insoportable, y en otras absolutamente caballeroso. Pero eso no tenía mucho sentido. No hacía mucho que se habían conocido, y ambos eran conscientes de que se estaban guardando secretos el uno del otro. Virion no significaba nada para ella, y ella no significaba para Virion más que lo que haría para él cualquier otra mujer. Y aun así, pese a todas vueltas que le daba, era incapaz de darle una explicación lógica y coherente a ese sentimiento de desazón que le impedía marcharse en paz. “¿Por qué?”, se preguntó. Pero antes de que pudiera percatarse de ello, Ram ya había vuelto a abrir sus ojos. Se sorprendió a sí misma al descubrir el frío tacto de un cristal en su mano. Inconscientemente había estado sosteniendo en su puño el frasco de un Concoction de la bolsa de provisiones, que no dudó en destapar y en llevárselo a los labios con cierta dificultad. El brebaje curativo descendió por su garganta, dejándole un sabor desagradable en la boca que le forzó a adoptar una mueca de asco. Las heridas de su cuerpo empezaron a sanar, mientras que la hechicera aprovechaba para tratar de incorporarse nuevo.

No imaginaba que los Concoction tuviesen un efecto tan poderoso —mencionó en su característico tono de voz inexpresivo, a la vez que extraía sin inmutarse el hacha arrojadiza incrustada en su hombro. Notaba que sus energías estaban de regreso, por lo que antes de que ninguno de los emergidos se decidiese a atacarla de nuevo, la hechicera conjuró una nueva esfera de fuego que arrojó contra el emergido más cercano.

Acciones:
1. Ram toma un concoction.
2. Ram ataca al emergido que tiene a la derecha.
Afiliación :
- ILIA -

Clase :
Mage

Cargo :
Sirvienta

Inventario :
Vulnerary [2]
Concoction [2]
Tomo de Elfire [3]
Dagas de bronce [4]

Pagina mágica [1]
Tomo de Viento [1]

Support :
Virion

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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Virion el Jue Mar 01, 2018 2:19 pm

La flecha de Virion logró impactar en el brazo del Emergido, haciendo que soltase su hacha y que ésta cayese directa al suelo. El Arquero de Arqueros sonrió ante aquella humilde gesta, que volvía a demostrar otra vez quien era el más grande ser del universo conocido y por conocer.

Por desgracia, no hubo mucho tiempo para celebraciones. El combate estaba lejos de terminarse. Para empezar, la mujer de Sacae parecía estar entrando en una fase de frenesí iracundo, gritando furiosa a los cuatro vientos que ella haría lo que le viniera en gana y que era de cobardes quedarse esperando a la muerte en vez de atacar de frente. Una idea completamente absurda a oídos de Virion, quien sabiéndose completamente rodeado sabía de sobra que la única manera de sobrevivir, o por lo menos de ganar tiempo, era permanecer unidos y cerrar toda posible abertura al enemigo.

Afortunadamente, las palabras de la mujer salvaje se quedaron sólo en eso, palabras. No sólo no rompió la formación defensiva que habían establecido, sino que con un buen golpe de hacha logró acabar con el Emergido con espada que tantos problemas le estaba dando. Sin embargo, Virion intuía fácilmente que aquellas palabras eran una señal. Si el combate se alargaba mucho más, la mujer salvaje perdería definitivamente la paciencia y cometería una locura estúpida que pondría en peligro a todos.

El otro arquero decidió actuar ya de una vez, saliendo desde los arbustos justo a su lado (donde Virion imaginaba igualmente que se encontraba) para disparar a otro de los Emergidos. Salir de su escondite era un riesgo, pero venía bien un nuevo ataque que sumar contra aquellos despreciables seres.

Y entonces ocurrió. Como si aquellas bestias hubiesen leído la mente de Virion cuando éste se burló de enfocar sus ataques en él y no en Ram, quien estaba más desprotegida y era un blanco más fácil, de repente todos decidieron atacar a su adorada maga sirvienta a la vez.

Bueno, no todos, ya que Virion había desarmado a uno de ellos. Y el espadachín que atacó el otro arquero estaba demasiado lejos como para intentar hacer algo a Ram. Pero el hachero que tenía al lado cargó contra ella, al igual que los otros dos luchadores que provenían del sur. Era algo que Virion no había previsto, que todos ellos portasen hachas arrojadizas. Habiendo visto que los primeros sólo usaban hachas normales, se inclinó a pensar que todos los demás también los usaban. Pero no, había cometido un grave error, fruto de subestimar nuevamente al enemigo. Un error con consecuencias fatales.

-¡¡RAM, CUIDADO!!-fue lo único que pudo gritar Virion, completamente impotente, cuando su sirvienta fue atacada desde tres frentes distintos. Una de las hachas arrojadizas erró el blanco, pero no lo hicieron los otros dos ataques, y al final, la maga cayó al suelo.

El tiempo se paró para el arquero. Aquellas hachas le dolían en el alma, como si le hubiesen alcanzado a él antes que a su sirvienta. Lo volvió a sentir, volvió a sentir el dolor de perder a alguien que daba su vida para protegerle, que se sacrificaba para que él pudiese seguir vivo. Era una sensación que ya había experimentado varias veces en el pasado… y que odiaba con toda su alma.

Quería correr a toda velocidad. Quería gritar más fuerte que la mujer de Sacae. Pero quería sobretodo saltar sobre el cuerpo de Ram y protegerla de todo mal, aunque fuese a costa de recibir él todos los golpes. Quería salvarla, fuera como fuera.

Aquella vez no fue como la primera vez. Esa primera vez, Virion salvó a Ram simplemente porque el arquero era todo un caballero, y un caballero jamás deja sucumbir a una damisela en apuros. Pero esto era diferente. Ram no era sólo una mujer, algo que ya la convierte en ídolo de adoración para el arquero. Ram había sido su compañera. Una compañera silenciosa, misteriosa y que se guardaba mucho de expresar emociones. Pero su compañera al fin y al cabo. Una compañera que le había servido con devoción y cuidado, con un don para la magia admirable y con gran capacidad de estudio y concentración. Aunque dudaba que a Ram le gustase el término de “compañera”, siendo una sirvienta tan aparentemente orgullosa con su trabajo. Es cierto que había muchísimas cosas que Virion aún desconocía de Ram, y viceversa, pero el momento que ya habían pasado juntos no había pasado en balde.

Y ver cómo todo aquello volvía a serle arrebatado por los millones de veces mal nacidos Emergidos, le hervía completamente la sangre hasta perder el control.

-¡¡¡MALDITAS BESTIAS ASQUEROSAS REPUGNANTES VICIOSAS VOMITIVAS Y NAUSEABUNDAS!!! ¡¡¡BASURA RUIN DELEZNABLE ESTÚPIDA Y FECAL!!! ¡¡¡TRASERO DE WYVERN EMBADURNADO DE GRASA PODRIDA Y PUS!!! ¡¡¡ALEJAOS DE RAM AHORA MISMO O MORID!!! ¡¡¡MORID COMO ANIMALES DE PRESA EN UN DIA DE CAZA!!! ¡¡¡MORID COMO LA ESCORIA QUE SOIS!!! ¡¡¡MORID HIJOS DE…!!!

Virion no se había sentido así en… años. Quizás desde que se vio obligado a marcharse de Rosanne. Jamás había perdido los nervios de semejante manera, dejándose llevar por la ira casi como si fuese… una salvaje de Sacae. Pero precisamente, no había perdido a alguien importante para él desde aquel entonces.

Obviamente no se limitó a insultar, sino que mientras lo hacía, preparaba sus flechas para atacar, prácticamente a ciegas, a todo Emergido que osase rozar el cuerpo caído de su querida Ram. Pero se detuvo al final, cuando su querida sirvienta se volvió a levantar.

Mientras el arquero estaba demasiado ocupado profiriendo insultos y preparando su ataque, Ram había utilizado sus fuerzas para beberse otra poción, lo suficientemente potente como para permitirle volverse a levantar y seguir luchando ¡Alabada sea Ram! Su capacidad de previsión al adquirir suficientes brebajes la había salvado de una muerte casi segura. El alivio que sintió Virion casi le hizo llorar en aquel entonces.

-¿Ram… estás bien? Yo… ¡YO NO DEJARÉ QUE TE HAGAN MÁS DAÑO!-gritó el arquero con fuerza una última vez, quedándose sin voz.

Volvió a apuntar al mismo luchador de antes. Desde aquella posición, aquel era el mejor blanco. Lo desarmaría como antes, y luego volvería a atacarlo con otra de sus flechas. Con eso dejaría incapacitado a uno de los cuatro Emergidos que rodeaban a Ram. Con suerte, los otros tres lograrían derribar a otro de los Emergidos, dejando sólo a dos. Esperaba que la maga tuviese suficiente aguante para soportar esas dos embestidas.

Y si no, Virion de verdad correría para protegerla con su cuerpo. Ya daba igual todo lo demás, no permitiría que la hiciesen más daño.

Acción de Virion:
1-Usar Desarmar en el Fighter de debajo de Salkhi
2-Atacar al Fighter de debajo de Salkhi
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Sniper

Cargo :
Miembro de Los Custodios

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Arco de bronce [2]
Vulnerary [3]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
Arco de acero [3]
.

Support :
Pelleas
Ram

Especialización :

Experiencia :

Gold :
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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

Mensaje por Khigu el Dom Mar 11, 2018 5:10 pm

Aunque todo este rato había sentido la presencia del rubio, de manera que en otra ocasión ella ya le hubiera acusado de cobarde por no mostrarse ni hacer nada, no fue hasta ese momento que lo logró escuchar atacar. A pesar de los meses que habían pasado, la madera de aquel arco suyo seguía sonando igual. Ella sabía que el nómada tenía su propia manera de hacer las cosas, en cada uno de los encuentros que había tenido con él, y así habían mostrado sus diferencias. Por mucho que le costara admitirlo, confiaba en sus habilidades, al fin y al cabo si seguía vivo era por algo. Por el rabillo del ojo comprobó que allí atrás había estado, oculto entre los arbustos cerca del desnivel.

Al levantarse de aquel quemado cadáver partido por en medio, su mirada se encontró con aquel hueco: veía el agua del río al frente.

Pero fue justo entonces cuando un grito la devolvió hacia donde se encontraba, aún en formación. ¿Había escuchado Ram? Así era como el noble se había referido a su sirvienta. Sonaba casi como una palabra del idioma de los ancestros, pero que no pegaba para nada como nombre a una chica como ella. Ahí fue que se dio cuenta del estado de la pelirrosa, como ella había sido objetivo de los emergidos, tirada en el piso. No pudo evitar alarmarse un poco y agarrar de nuevo su hacha con fuerza.

- Tsk, tanto que decía que... -Pero no, no podía sentirse responsable de su situación. Los fallos pertenecían al individuo. Sí, eso era, su propio error.

... ¿Es que no se iba a levantar? Precisamente cuando había empezado a pensar que aquella chica podía con la situación...

Levantó su hacha, mirando a aquellos emergidos, con la intención de salir a por ellos. Y entonces pasó. El respingo que dio su cuerpo cuando las primeras palabras de aquel grito desmesurado llegaron a sus oídos le impidió moverse, del asombro. Miró hacia atrás, con los ojos bien abiertos.
A medida que el supuesto flacucho refinado se desgarraba la garganta soltando aquellos insultos, ella sentía como la sangre le hervía, especialmente de manera que se le subía al rostro; la tostada piel de sus mejillas tiñéndose de un tono tan rojizo como las costras de las heridas que habían dibujadas sobre ellas.

Silbó sorprendida, ¡sí que tenía labia y carácter aquel noble aparentemente débil! Y como si hubiera surtido efecto en su compañera, la joven no tardó en moverse para curarse.

- Hmm... -bajó su arma, a medida que veía que la chica se volvía a levantar. Aquel tipo... Virion, según había logrado escuchar. Realmente se preocupaba por su sirvienta...
No, seguramente para él no sería solamente su sirvienta, o jamás hubiera actuado de aquella manera. Ambos compartían un lazo más especial que lo que se pudiera ver desde el exterior.

De pronto, comprendió que aunque sus metas eran diferentes, el origen de sus motivos eran los mismos.

Sonrió con confianza, viéndoles atacar con fiereza. Se sentía mucho más fuerte que antes, por alguna razón y a pesar de que aun estaba algo herida. Se disponía nuevamente para atacar, no era momento de distracción. - ¡Así me gustáis más...! -murmuró, para sí misma. Sí, ya había comprobado que efectivamente, eran fuertes.

Entonces, seguramente no pasaría nada si dejaba de estar... cubriéndoles en aquella posición.

Cuando sus ojos toparon de nuevo con ese espacio, con esa oportunidad, con ese camino que andaba buscando abrir para llegar hasta el campamento, no dudaba qué era lo que quería. Pero otra cosa era qué haría, ¿qué decidiría?

Miró a su lado, pero antes de hacer cualquier cosa, le gritó al emergido. - ¡¡EH, IMBÉCIL!! ¿¿ES QUE NO TE ATREVES A ATACAR CUERPO A CUERPO, AÚN TENIENDO UN HACHA?? ¿O ES QUE SIENTES TANTO MIEDO QUE NO TE QUEDA OTRA QUE LANZAR ESAS PEQUEÑECES?? -burlaba, intentando provocar la atención de éstos- OH, VAMOS... ¡HE VISTO FLECHAS MÁS EFECTIVAS QUE TUS JUGUETITOS! -y con aquello se refería por ejemplo a la primera vez que se había encontrado con el rubio, cuando había usado una de sus flechas para clavarla en los ojos de aquel emergido con su propia mano. Era algo que jamás se le borraría de la mente.

Y entonces, se volvió a mirar de reojo a Ram por unos momentos. No tenía una intención amenazadora, en sus ojos se reflejaba seriedad, sus pupilas buscaban aquel contacto con los rosados de la joven. ¿Le devolvería acaso el gesto pero con desprecio?
No, no era por eso. ¿Seguirían bien abiertos? Ella podría, seguro. Al menos, el carácter lo tenía. Todos ellos.

Dio un par de giros a su hacha, colocándola a su espalda. - He aguantado bastante, pero no puedo seguir aquí. Yo también tengo algo que... -de pronto se detuvo, para que sus ojos y su boca se abrieran involuntariamente, formando un rostro de sorpresa ante, quizás, un nuevo descubrimiento sobre sí misma. - proteger... -musitó en voz baja. Era eso. Una palabra que nunca pensó que diría, más bien, que admitiría. Por fin se había dado realmente cuenta de ello. Bajó la mirada hacia sus brazos, cubiertos por unos guantes sucios.

Pero Khigu no se sentía como alguien protector. Ella era una cazadora, era bruta, tozuda, desagradable a la vista... se ganaba la vida a base de manchar sus manos y su hacha de sangre de cualquier bestia que se le cruzara. Y si no era una asesina a sueldo todavía, era porque hasta la salvaje tenía un poco de moral propia. Y aún así, además de eso, era despreciada por la gente, incluso por los más cercanos como su propia tribu.
No, ella no era aquella clase de... "típico caballero lyciano".

Daba pasos hacia atrás, yendo en dirección al río. Pero dudosa, contrastando a cómo se había sentido hacía un momento. Mientras, su cuerpo iba girando poco a poco lista para salir "huyendo" de aquellas posibles juzgantes miradas, como si del pasado se tratasen. ¿Quién era ella?

Su mirada ahora estaba frente a frente al río, aquellas aguas cristalinas que reflejaban los destellos del sol como si nada estuviese ocurriendo en aquel momento y lugar.

Dio un paso más. Ella era una nómada, iba y venía, recorriendo cada rincón.
Otro par de pasos. La razón no era porque no tuvieran un hogar fijo, más bien... todo Sacae era su hogar, por eso se movían recorriendo las llanuras.
Recorriendo ese camino. Porque cierto era, que si había algo que debía hacer... era defender lo que más le importaba.
Levantó la vista, podía ver el campamento. Lo suyo, lo que jamás dejaría ir otra vez.

No era miedo. Tal vez.

Y precisamente que era como ella misma, era que hacía las cosas a su manera. Nadie la podía detener, iba a hacerlo. Su mente no procesaría de todas formas el reto... o más bien, peligro, que eso podría suponerle. Era una temeraria en toda regla.
Comenzó a correr, adentrándose en aquellas frias aguas que poco a poco le cubrirían más que sus propias botas.

Al atravesar el rio, y por fin llegar hasta el campamento, el corazón le latía a mil. Estaba allí, podía ver a aquellos emergidos ocupando un lugar en el que no deberían estar jamás. Comenzó a correr de nuevo en dirección hacia ellos, y no dudó en aparecer frente al que parecía ser el líder, según había avistado el noble arquero.

Parecía cubrirse las espaldas con un espadachín que también resguardaba la caseta principal, pero este no era su objetivo, sino el estratega.

- BAS... TAR... DOOOOOOOOOOOS!!!! -Gritó a medida que alzo su hacha, la cual en aquel momento se sentía como la más potente arma de guerra bailando en el sentido que los vientos de Hanon querían- ¡¡No dejaré que sigan destrozando y mancillando sus recuerdos!!

Tan centrada estaba de hecho sacudiendo su filo de un lado hacia otro queriendo detrozar el cuerpo de su enemigo, que no tuvo momento para dar reparo en el reciente wyvern en el cielo.


RESUMEN:
1. Khigu se mueve (activando skill de Adaptabilidad para atravesar el cuerpo de agua) hasta llegar al arbusto de al lado del tactician emergido.
2. Ataca a este mismo con su Hacha de Acero.
Afiliación :
- SACAE -

Clase :
Reaver

Cargo :
Cazadora

Inventario :
Vulnerary [1]
Tónico de def [1]
Hacha de acero [1]
Hacha de madera [1]
Hacha de madera [1]
Hacha de plata [6]

Support :
Lyndis
Salkhi
Zephiel

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2097


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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia I [Ram, Virion, Khigu, Salkhi]

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