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[Misión] Arquitectos de la Historia II [Aran, Roquentin, Mulitia, Hrist]

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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia II [Aran, Roquentin, Mulitia, Hrist]

Mensaje por Hrist el Jue Abr 19, 2018 6:23 pm

El tajo con su hacha larga fue certero e impactó en el cuerpo del emergido encapuchado, dejando un profundo corte de regalo. Inmediatamente después, la clérigo Mulitia hizo su tanto y lanzó un ataque mágico con electricidad igual de certero, fulminándolo al instante.

-Sí, soy de Nohr… -respondió distraída, acariciando el cuello de Logi.

En realidad, lo que la sorprendió no fue que la chica acertara de buenas a primeras su procedencia, sino el comentario posterior… ¿Esa chica se había codeado con la realeza nohria? ¿Con el mismísimo príncipe heredero Xander y con su hermano, el príncipe Leon? Si podía decir tan a la ligera que se consideraba buena amiga de éstos, no debía de ser una plebeya cualquiera como Hrist. ¿Y el segundo príncipe le había enseñado algo sobre magia? Definitivamente, la mercenaria estaba cada vez más convencida de que la tal Mulitia Fenn no se movía en los mismos círculos que ella. Esa chica tenía que ser, por lo menos, de la baja nobleza. Y eso como mínimo. No es que tuviese para nada en contra de ello. De hecho, le resultó muy grato su tono cordial y educado con alguien que se veía a la legua que no era de su rango social, algo que no abundaba mucho en opinión de Hrist. Hasta el momento, todos los individuos de más o menos alta alcurnia que había visto Hrist, ya fuese por dinero o por título nobiliario, se dirigían a los plebeyos con ínfulas de superioridad, y con condescendencia en el mejor de los casos.

-¿Estuvisteis en Nohr? Espero que os llevaseis un buen recuerdo, entonces… -Casi sin darse cuenta, cambió el tono para dirigirse a ella de de manera más formal. Para cuando cayó en ello, ya estaba hecho. Sólo esperaba que Mulitia no se ofendiese ni lo encontrase extraño.

Si estuvo a gusto o no, no pudo saberlo. Justo en aquel momento, la voz del Jefe llegó hasta ellas en tono autoritario. Hrist giró de inmediato la cabeza para mirar hacia él y ver qué pasaba. La situación debía de haber empeorado. Sujetó aún con más fuerza el hacha larga cuando le oyó decir que los emergidos se acercaban. Echó un vistazo de nuevo a Mulitia, para asegurarse de que no estaban heridas ni ella ni su caballo, no fuese a ser que el Jefe la riñera por ello. Entonces, justo cuando iba a preguntarle las nuevas órdenes, el Señor Mago pasó por su lado. Iba tranquilo, como si todo aquello no fuese con él. Y le dijo que fuese con él. O más exactamente, dijo “Tú, vente conmigo”.

Hrist se lo quedó mirando unos instantes, aún con el tronco medio girado para buscar con la mirada las indicaciones del Jefe. La expresión de sorpresa incrédula se le congeló en el rostro, y nadie la vio gracias que llevaba la visera del casco bajada. Logi también parecía impactado, con la boca medio abierta, y siguiendo la trayectoria del chico con la cabeza.
La mercenaria alucinaba chistorras. En todo el rato que llevaban, desde que había acudido a la llamada del Jefe, hasta aquél momento, Don Resaca no había abierto la boca ni una sola vez. De hecho, se había empezado a plantear la posibilidad de que fuese mudo. Pero resultó que no. La había honrado con su inesperada voz para dirigirse a ella como “tú”. Decidió pensar que la resaca le habría espesado mucho los pensamientos y que no lograba recordar su nombre, con tal de no ponerse de mal humor. No era el momento de iniciar rencillas entre compañeros de equipo, por más molestos que pareciesen algunos por la presencia de los otros.

Al ver que el Jefe se colocaba para taponar la puerta donde ella y Mulitia estaban, dio por hecho que eran órdenes de él. Respiró hondo e indicó a Logi que siguiera al Señor Mago, hasta colocarse justo detrás de él una vez llegaron a la otra puerta de la habitación. Respiró hondo, buscando tranquilizarse. Tener que ir con alguien que claramente no estaba al cien por cien, al que parecía darle todo igual, y que encima parecía molesto con el resto de la humanidad, no la reconfortaba en absoluto.
Pero su respiración honda se vio cortada por el amago de Logi, que intentó quitarle el sombrero al Señor Mago. Afortunadamente, Hrist lo frenó a tiempo dándole unos golpecitos firmes en el cuello, a modo de amonestación, de modo que el chaval no se dio cuenta. Y justo a tiempo. Porque el Señor Mago dio un puñetazo a la puerta, cosa que hizo parar en seco a Logi y que apartase rápidamente su bocaza llena de dientes del sombrero. El wyvern soltó un soplido, molesto.

-Shhhht… Tranquilo… -Hrist lo calmó con unas caricias en el hocico, hablando con la voz distorsionada a través del casco.

¿Qué mosca le había picado? ¿Acaso pretendía tirar abajo la puerta a puñetazos? ¿En serio? Si era eso, acabarían antes si le pedían que Logi la derrumbase con una embestida. Estuvo tentada de preguntarle si necesitaba ayuda, pero juzgó más prudente no decirle nada y limitarse a obedecer en silencio. Aparentemente hizo bien, pues resultó que tras esa inexplicable agresión a la puerta (que seguramente habría llegado a oídos de los emergidos que hubiese detrás, si es que los había), milagrosamente se le cayó una llave de su bolsillo. La mercenaria se dio el lujo de poner los ojos en blanco ante tal escena, dado que con la visera bajada nadie vería las expresiones de su rostro. Al ver que el chico abría la puerta, la wyvern rider puso a Logi en posición de ataque, listo para saltar delante del mago para hacerle de escudo si era necesario.

La puerta se abrió con un rechinar suave pero perezoso. En cuanto tuvo plena visión del panorama, acertó a ver otro emergido encapuchado. Antes de poder decir nada, el Señor Mago atacó al emergido con… ¡magia de viento! Hrist reprimió un escalofrío en su columna vertebral. No le hacía ni pizca de gracia la magia de viento. Cualquier cosa que pudiese empujar mínimamente a Logi fuera de la corriente de aire por la que iba, o que alterase ésta bruscamente, la ponía de los nervios. Y ante la política de hechos consumados del joven, que tomó la iniciativa al atacar, a la mercenaria no le quedó otro remedio que añadirse a la refriega para intentar rematar al objetivo y que no le devolviese el golpe a su compañero resacoso.

Sin necesidad de decir nada, dio la orden a su montura con un toque de estribos y un oportuno tirón de las riendas. El animal aleteó y cogió impulso, para acto seguido, saltar por encima del Señor mago y colocarse delante de él, bloqueando el acceso a su posición para cualquiera que no pudiese atacar a distancia.  Fue en ese momento cuando Hrist vio que, al lado del emergido encapuchado, había otro, esta vez ataviado en ropajes más sofisticados y con un aire más… ¿militar? ¿estratega? Qué más daba, el emergido encapuchado le bloqueaba el paso hacia el segundo, y lo primero era liquidar al que tenían delante.

-Hay otro emergido junto a éste. –Mencionó escuetamente al Señor Mago, que quizás desde su posición no podía verlo.

Sin perder un instante, Hrist blandió el hacha larga para atacar al emergido encapuchado que tenía delante, aprovechando el impulso del salto de Logi.

Resumen:
Se coloca delante de Roquentín y ataca al emergido que tiene delante:
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Rider

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Hacha L. De bronce [1]
Vulnerary [3]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1256


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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia II [Aran, Roquentin, Mulitia, Hrist]

Mensaje por Mulitia el Dom Abr 29, 2018 12:47 pm

Parecía que ambas habían tenido éxito en sus respectivos golpes contra aquel emergido, logrando que este no tuviera opción ninguna por la potencia de ambos golpes, aquel ladrón no tuvo ninguna oportunidad de escapar o de seguir luchando, acabando con el en aquella combinación de tan eficaz de fuerza y magia. Aquello provoco una leve sonrisa en los labios de la joven de cabellos anaranjados que asintió levemente. -Bien, hacemos buen equipo, fuerza y magia, me gusta. Rió levemente mientras observaba aquel lugar con mas detenimiento y después volver a mirar a la joven que la acompañaba. Parecía que si que había dado en el clavo, sus observaciones habían sido correctas, nunca había tenido el placer de hablar con una jinete de wyvern de Nohr, aunque ya había tenido algún encuentro con otros jinetes de wyvern, pero pertenecían a otras tierras.

A su pregunta, la joven cleriga asintió con una amplia sonrisa, recordar aquel paraje provocaba diferentes sensaciones en ella, en un principio sintió miedo, muchas veces había sentido miedo estando allí, era un lugar muy diferente a Etruria, muy diferente a todo lo que había visto en Elibe, pero cuando fue acostumbrándose sintió mucha curiosidad por los extraños materiales de herbología y alquimia que se podían conseguir allí. -Lo cierto es que sentí miedo en un principio, es un lugar muy oscuro, pero tenéis muchas cosas curiosas allí, eso me gusta. Pero no le dio tiempo a seguir explicando cosas sobre Nohr cuando escucho la voz de Aran, parecía que todo había empeorado y eso preocupaba muchísimo a la joven que guardo su tomo de trueno, para poder llevar su báculo...no había olvidado su objetivo principal como cleriga, era mantener a todos con vida, parecía que ambos se dirigían hacia donde ellas estaban, el mago ni si quiera la miro...desde luego no parecía alguien con quien socializar por lo que ella tampoco dijo nada, simplemente lo reviso, intentando buscar alguna herida en el, no vio nada...solo la resaca que seguramente seguía teniendo.

Al ver a Aran llegar se coloco tras el, viendo como parecía colocarse de forma que pudiera sellar aquella habitación con su cuerpo, taponando la puerta, seguramente los emergidos lo estaban siguiendo y de aquella forma podrían estar mas protegidos. La joven agarro su báculo observando el cuerpo de Aran, llegando a ver alguna herida, no era grave...pero podría afectarle en la lucha por lo que acerco su báculo a la herida usando su magia para que la gema de aquel artefacto mágico empezara a brillar y a curar al joven. -Estas bien? Me has preocupado mucho... Pero no le dio tiempo a seguir hablando con el, pudo escuchar como sus dos compañeros habían logrado abrir la puerta y parecían atacar a los siguientes emergidos, aquello reforzó la atención de la joven, ahora tenían dos frentes abiertos...lo que fuera a pasar se decidiría pronto, y ella actuaria, tenían una misión y había que cumplirla.
Afiliación :
- ETRURIA -

Clase :
Saint

Cargo :
Sacerdotiza

Autoridad :

Inventario :
baculo de mend [3]
concoction [6]
baculo de heal [2]
Tomo de Trueno [2]
Llave de puerta [1]
.

Support :
Xander
Aran
Erk

Especialización :

Experiencia :

Gold :
792


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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia II [Aran, Roquentin, Mulitia, Hrist]

Mensaje por Narrador3 el Mar Mayo 01, 2018 7:18 pm



El soldado retrocede ordenándole a sus compañeros que retrocedan con él hasta la seguridad del cuarto de la derecha.
Dentro de este, el mago abre la puerta que todavía permanecía cerrada y ataca sin más al ladròn que se había escondido torpemente en su marco. Al mismo tiempo, la jinete conduce a su bestia hasta ese mismo pórtico y descarga su hacha contra el encapuchado.
Siendo sobrepasado por el poder de ambos atacantes, el emergido solo puede dar un último chillido de dolor antes de desplomarse en el suelo. De entre sus ropas cae el tomo mágico que hubiera hurtado del cofre momentos antes.



El tactician, al ver al ladrón muerto a sus pies, brama una orden por lo alto y corre despavorido dejando incluso sus preciados papeles detrás.
[El contenido de los documentos, de ser tomados, será posteado por Narrador tras el cerrado de tema en una fecha posterior por motivos relativos a la fecha de fin del Capítulo 2.]
El resto de los emergidos rápidamente le siguen y comienzan a huir escapando por toda clase de pasadizos.


FIN DE LA MISIÓN
El equipo puede continuar roleando cuantos turnos desee para repartir bienes y/o concluir su trama personal en este tema. Pueden mandar el susodicho a Cerrado de Temas cuando deseen para cobrar las recompensas. ¡Felicitaciones!
Support :
None.

Experiencia :

Gold :
176


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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia II [Aran, Roquentin, Mulitia, Hrist]

Mensaje por Aran el Mar Mayo 15, 2018 5:44 pm

Oyó por detrás suyo el movimiento de sus aliados, cosa que lo alteró al no poder ser testigo de lo que ocurría exactamente, teniendo la vista fija hacia delante. Mulitia, sin embargo, le otorgó un gran alivio al sanar sus heridas, cosa que agradeció con la más sincera de las sonrisas. Estuvo a punto de responder, sin nunca quitar su vista de enfrente, siendo interrumpido por lo que parecía ser el inicio de un combate. Habían logrado abrir la puerta, lo que era lo más importante, pues si se quedaban estancados allí verdaderamente no tendrían ninguna escapatoria. Aran se vio terriblemente incitado a girar la cabeza y mirar lo que ocurría al escuchar un grito, más que nada porque en lo que fue aquel breve intercambio ningún emergido se atrevió a seguirlo por su lado y así desafiarlo cara a cara. ¿Se habrían amedrentado de él? Pocas eran las razones considerando su suerte en el combate, sintiéndose más inclinado a creer que la inteligencia de ellos era suficiente como para no perseguirlo en base a provocaciones. Es más, las voces que oyó, el tronar de pies que trotaban le daban la impresión de que ellos empezaban a huir. No podía creerlo, y por eso mismo por fin se dio la media vuelta y apresuró el paso para llegar hasta donde estaba la jinete con su gran bestia, más adelante el joven mago. Frente a este último yacía el cadáver inerte de un emergido, del cual cerca se encontraba un libro.

- N-no nos confiemos. Pueden volver. -dijo Aran, sorprendido al ver cómo se habían desarrollado los hechos. No creía que una retirada enemiga fuera cierta, pero eso podía deducir de lo que había pasado. Era sorprendente, y por eso no atinaba a calmarse aún, respirando de la sorpresa y la prisa.- ¿Nadie... nadie más salió herido? Mulitia, fíjate si los han herido, p-por favor. -miró a los ojos a la clériga para pronto volver su vista a la puerta abierta y al cadáver, tragando saliva mientras se acercaba a él. Detestaba lidiar con los restos que dejaban, pero eso no lo detuvo de girar con su pie el cuerpo del caído para revisarlo. Volvió entonces una vez más los ojos a aquel libro, interesado por si eran los escritos que tanto deseaban obtener los reclutadores. Lo recogió con la mano libre y con algo de duda, pero no fue ningún problema adivinar que no se trataba de lo que ellos querían, porque Aran supo adivinar que se trataba de algo mágico. Mulitia portaba libros así y los había visto bastante de cerca como para saber diferenciarlos de los textos normales, incluso si a ambos no sabía comprenderlos. Volvió sobre sus pasos solamente para acercarse al mago, cuyo nombre estuvo a punto de no recordar. Tuvo que darse unos segundos para ello, y un par más para tener el valor de interrumpirlo.- Oye... puedes quedártelo. Parece valioso. -pudo habérselo ofrecido a Mulitia, pero no sabía si ella lo querría en realidad. Además, era un pago por haber devuelto su confianza en la medida necesaria. El soldado sonrió al entregárselo, aunque sin esperar a que le devolviera el gesto, pues partió de vuelta a revisar la escena del combate una vez más.

Aran entonces vio lo que parecían unos papeles sueltos por el piso. Se acercó y se preocupó de reunirlos, aunque sin saber el orden, y juntarlos de manera que no se arrugaran. Entonces, en verdad eran ilegibles, y no porque el soldado no pudiera manejarse bien en la lectura del lenguaje común. Eran símbolos que jamas había visto en su vida, y que seguramente jamás sería capaz de digerir. Se encogió de hombros y volvió con ellos donde los demás estaban, asegurándose una última vez de que los emergidos no estuvieran planeando detrás de ellos una emboscada. Cuando volvió a estar junto con sus compañeros, levantó los papeles por encima de su cabeza y los agitó una sola vez.

- Estos son. Los entregaremos, y repartiremos la recompensa. -aunque intentara sonar calmado, los dedos de Aran temblaban ligeramente tras todo lo que había sucedido, y sin duda, debajo de aquella armadura, había sudado frío de comienzo a fin. Se le veía cansado y alerta al mismo tiempo, sin poder relajarse, aún temiendo que les hubieran cerrado las salidas al exterior y no les permitieran huir. Mirando al suelo y siendo por fin consumido por el agotamiento, sus signos de cansancio y alteración fueron claros.- Hrist, ¿Te conformas solo ...con el oro como recompensa? -preguntó el ahora debilitado soldado con un hilo de voz, pero ojos serios. Había dado aquello al mago, por lo que no sabía si ella desearía una parte aún mayor. Aran recordaba de ella su nombre aunque apenas hubieran hablado, nunca atendiendo que no había dado el propio en ningún momento.
Afiliación :
- BEGNION -

Clase :
Halberdier

Cargo :
Soldado de Begnion

Autoridad :

Inventario :
Lanza de bronce [1]
Concoction [3]
Jabalina [3]
Llave de puerta [1]
Lanza de acero [4]
.

Support :
Mulitia

Especialización :

Experiencia :

Gold :
348


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Re: [Misión] Arquitectos de la Historia II [Aran, Roquentin, Mulitia, Hrist]

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