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[Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Kuroyuki el Vie Jun 29, 2018 12:18 am

Su instinto de depredador no la defraudó cuando eligió a aquél pequeño y desharapado emergido como su siguiente objetivo. La finas telas fueron carbonizadas al instante sin ofrecer ninguna protección al saqueador, el cual, trascendió su existencia con el paso del hálito. No quedó nada de él, la materia orgánica que lo formaba se convirtió en ceniza y acabó mezclado con el resto del polvo que poblaba el sótano. Sólo los metales fueron capaces de resistirse a la desintegración y cayeron a plomo sobre la enorme alfombra bordada. Kuroyuki había empleado todas sus energías en el devastador ataque y entonces se había quedado sin aliento. Por ese factor, el ansia de venganza o la frustración que estaban experimentando al fracasar en el intento de acabar con los otros dos dragones, el grupo que estaba rodeando a Sissi y Kurthnaga se movilizó para atacar a la dragona azabache. En un suspiro, Kuroyuki se vio rodeada y avasallada, comenzando por una potente descarga lumínica que incidió directamente en su cabeza. El dolor era intenso y punzante, desequilibró y aturdió a la manakete, facilitando que el resto de emergidos pudieran llegar con más peligrosidad a ella. La zona que unía las patas con el vientre era especialmente vulnerable, y el general logró atravesar con su hacha las escamas del dragón. La aflicción y el temor se apoderaron de su mente en los primeros instantes, la cual priorizó la retirada al final del primer pasillo mientras con su cola y largo cuello daba bandazos arbitrarios para alejar al viento aciago todo lo que podía.

El pesado y lento andar del dragón malherido dejo tras de sí un visible rastro de la sangre que se derramaba de la profunda herida que le habían hecho. Eventualmente salió del angosto pasillo, el cual daba paso a una espaciosa cámara. Y a pesar de que podría haberla ocupado sin que las paredes le molestasen, la manakete ocupó la esquina más cercana con el fin de proteger sus flancos. El dolor y la ceguera aún persistían, por lo que no se dio cuenta de que los emergidos habían huido del lugar. Sólo le importó refugiarse y esperar, atacar desesperadamente a cualquiera que apareciera desde el pasillo y se acercara de forma intimidante a ella. Era lo que sus instintos le gritaban en ese estado de debilidad, los cuales velaban por su integridad y supervivencia. Disfrutó de unos segundos de tranquilidad hasta que una sombra entró en la habitación, la recibió con un feroz pero desesperado bramido. Las amenazas a la desconocida entidad se repitieron con cada paso que daba en su dirección, lentamente y con intenciones sospechosas. El corazón del reptil se aceleró, al igual que sus impulsos asesinos, mas hubo un aura inconfundible que su ser racional pudo reconocer.

Los rugidos trascendieron en gruñidos confusos y extendió su enorme hocico no para atacar, si no para terminar de recordar su rostro, su voz, su tacto, su aura conciliadora... “El sol ya está muy bajo”. Kuroyuki reconoció aquellas palabras. Sus ansias de matar se acabaron pues Sissi estaba allí para protegerla y tranquilizarla. La ira y el miedo desaparecieron, lo que sí exteriorizó fue su dolor con un descorazonador lamento, antes de que el agotamiento producido por el combate y las heridas forzaran la reversión de su metamorfosis. No pudo cubrirse bien con sus alas y como consecuencia su vuelta a la humanidad no fue definitiva. Sus alas aún mantenían su forma dracónida al igual que sus cuatro extremidades estaban deformadas y llenas de escamas guardando una sutil similitud a las garras de su forma ancestral. El vestido se dañó considerablemente por la tosquedad de su cuerpo híbrido, y uno de los lados estaba húmedo y apelmazado debido al corte remanente de su cadera izquierda. Su rostro también tenía quemaduras por el ataque de luz del emergido. En ese estado deplorable, Kuroyuki alcanzó a la reina entre sollozos y torpes tumbos.

- Si-si-si-ssi... Snif... - Suplicó con la voz debilitada, agarró su saree con la poca fuerza que le quedaba y dejó caer todo su peso sobre la figura adulta, enterrando su lloroso rostro en el viente de la monarca. - Me-me duele mucho... Quiero irme a casa... - Habría añadido “Y dormir durante una semana por lo menos” de no ser por que su descontrolado llanto no la dejaba vocalizar. Todo su cuerpo temblaba por el disgusto y el impulso de aferrarse a lo que podría considerarse su figura materna desde que se quedó sola en la selva. Aún teniendo bastante más edad que ella, el gran letargo de la pelinegra mantuvo su crecimiento en estado de hibernación y a veces la dominaban sus impulsos infantiles, sobre todo en situaciones tan características como esa. - ¿Po-podemos irnos? Snif... Estoy muy cansada... tengo mu-mucho sueño...

[…]

El disgusto y la desesperada necesidad de hacer de Sissi un pilar de protección inamovible le duraron un buen rato. Un tiempo que le robó a la reina, quien tuvo que hacer uso de alguna media verdad para quitarse a la lapa por unos minutos hasta que sus labores en el templo hubieran finalizado. ¿Como distraer a Kuroyuki el tiempo suficiente? Fue sencillo, bastó con pedirle que ayudara a “recoger las cosas”. Cosas muy concretas, le recordó los espaciosos baúles que habían visto en la sala en la que se refugiaron cuando llegaron los emergidos. El ladrón había dejado caer un manojo de llaves y estaba segura de que éstas abrían aquellos cofres.

Y así hizo.

Curiosamente, había una caja con cerradura al final del segundo pasillo que daba acceso a la cámara donde reina y sirvienta se reencontraron. Y una de esas llaves entró a la perfección en la ranura. Kuroyuki resguardó con gran avaricia el botín obtenido y se lo llevó a la sala donde esperaban los otros dos cofres. La segunda llave entró en el arcón del fondo, recogió su contenido y lo amontonó en el centro del habitáculo. Sin embargo... - Grrrrr... - La frustración de la somnolienta sirvienta se hizo patente cuando comprobó que ninguna de las llaves entraba en el último cerrojo. La paciencia de la manakete estaba consumiéndose, hasta el punto que sus pupilas volvieron a afilarse sin necesidad de que fueran transformadas por la magia de la dragonstone. Si no recogía, no podría volver a casa, no podría dormir ni descansar, no consolaría sus penas con un zumo de mango... Su impaciencia llego al extremo que probaría con las llaves que eran de su habitación en el palacio y el del armario ropero. Curiosamente, la segunda encajó dentro del agujero. - ¿Oooh? - Exhaló ilusionada, ¿de verdad iba a servir una llave personal para abrir el cofre? ¡Por supuesto que no! Ni siquiera giraba la palanca, y ahora tampoco podía sacarla. -- El silencio iracundo duró aproximadamente tres segundos, después, golpeó el extremo de la llave con su puño a medio -des-transformar. El golpe fue de tal fuerza que la llave partió verticalmente el cerrojo en dos mitades. Ésta, como no, también quedó hecha añicos. - Hmpf. - Tendría que pedir un recambio cuando llegaran a palacio, pero al menos había conseguido acceder al botín de dentro. Lo recogió con suma delicadeza, y como anteriormente, lo amontonó junto al resto de ganancias.

Kuroyuki terminó su parte del trato, no obstante, no se enfadó por que Sissi estuviera tardando más de lo prometido. Estaba demasiado cansada para eso. - Todo esto... es mío... - Balbuceó mientras abrazaba sus nuevas pertenencias, se acurrucó alrededor para que nadie se las quitara con el egoísmo y recelo clásico de los seres de su especie. Sus alas cubrían el tesoro y a ella misma, arropándola y dándole una sensación de relativa comodidad que propició el irremediable sueño de la infante. - zzz...

Acciones:
Kuroyuki coge las llaves soltadas por el ladrón y abre los tres cofres (haciendo uso de una de las llaves que tiene en su inventario).
Afiliación :
- Sindhu -

Clase :
Manakete

Cargo :
Sirvienta real

Autoridad :

Inventario :
Dragonstone [2]
Sello Maestro
Vulnerary [3]
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
325


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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Kurthnaga el Vie Jul 27, 2018 9:47 pm

El avance de la pelea estaba haciendo que Kurthnaga empezase a sentirse cada vez más pesado, él no había sido criado para ser un guerrero y tampoco se sentía cómodo adoptando su forma dragón porque, no estaba acostumbrado a su gran forma genuina. Mientras que comúnmente era un muchacho que no destacaba, cuando era un dragón era más grande que los de su especie y sobretodo, se sentía más agobiado en cuanto tenía que transformase dentro de una edificación. No era la primera vez que le sucedía y analizando toda la serie de acontecimientos, probablemente no sería tampoco la última vez pero no era algo a lo que pudiera acostumbrarse nunca. Por lo que aunque consiguió evitar los ataques del mariscal al que previamente había dirigido sus ataques, el dragón negro no consiguió sentirse aliviado del todo hasta que vio como todos los enemigos que se encontraban en aquel piso desaparecían del campo de batalla, como si debiesen retirarse por algún motivo que ellos o, por lo menos, el príncipe de Goldoa desconocía.

Aunque vio como la reina de Sindhu adoptaba su forma humana y gritaba a los enemigos para que no se retirasen, él por lo contrario, se quedó inmóvil en su forma dracónica y esperó un periodo más en aquella forma hasta que solo ellos quedasen en la sala. Algo más relajado sin la intrusión de emergidos cerca, su cuerpo empezó a brillar y a disminuir de tamaño, colocando su mano sobre su pecho, tratando de controlar su respiración sobresaltada. Kurthnaga solo podía desear que la situación no volviera a complicarse nuevamente y que, ahora poco a poco pudieran entrar en calma después del disgusto de verse envueltos en una pelea cuando iban a realizar una excursión en la que no tenían que aparecer tales complicaciones.

Cerró los ojos durante unos segundos, no podía bajar la guardia por completo pero necesitaba dejar su malos pensamientos a un lado. Últimamente viajar no le estaba trayendo nada bueno a su vida y no podía evitar pensar que aquella decisión, había sido una mala decisión más. Además, al haber conocido tanto a Kuroyuki como a Suryha en el mismo día hacía que no fuera para nada cercano a ellos y, aunque si que estaba preocupado por los demás, no se sentía en confianza suficiente como para acercarse a ellos y decir que todo iba a ir bien o brindar una pizca de su ayuda. Siempre había sido el pequeño príncipe de su país que había sido sobreprotegido por el Rey, Kurthnaga se sentía agotado sin su guardaespaldas, solo quería llegar a su territorio seguro, su hogar.
Afiliación :
- GOLDOA -

Clase :
Royal Black Dragon

Cargo :
Príncipe de Goldoa

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [2]
Elixir [3]
Sangre de Dragón de Tierra
.
.
.

Support :
Reyson
Jafar

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3933


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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Sissi el Miér Ago 01, 2018 10:21 am

Tardó bastante en consolar a Kuroyuki. La arropó en su regazo con cariño y protección y se dejó caer al suelo para que la otra pudiera hacerse una cama de forma mucho más cómoda. Le estuvo un buen rato acariciando el pelo y susurrándole lo bien que lo había hecho, lo orgullosa que estaba de ella. Mientras tanto, la sangre de la criada manchó su saree blanco, que hasta entonces tenía solo manchas de suciedad y estaba rasgado, ahora contaba con manchas rojas por doquier, en especial en la zona del vientre y las piernas. Sin embargo, a Sissi eso no le importaba lo más mínimo. Priorizaba la salud física y mental de su sirvienta. La dejó descansar el tiempo suficiente para que recuperase fuerzas, y esperó a que sus lágrimas se secasen antes de hacer que se levantase. Necesitaban marcharse de allí lo antes posible, pues no sabían si acaso los emergidos volverían a por ellos, pero no podían hacer eso hasta haber recopilado la mayor cantidad posible de conocimiento, razón por la que estaban allí en un primer momento. Así, la reina tuvo que ingeniárselas para convencer a Kuroyuki de que debía estar de pie durante unos minutos más mientras ella investigaba las tablillas.

Una vez que la criada se marchó a recopilar los tesoros de los baúles como le había ordenado, Sissi se puso en pie y no perdió más tiempo. Avanzó decidida hacia los muros y los observó durante largo rato. Primero, se interesó por el mapa que decoraba una de las paredes con inscripciones en lenguaje antiguo que indicaban nombres de países en la mayoría de los casos ya extintos. Ya había visto algo como eso en el pasado. Los líderes de Carcino habían hecho público ese conocimiento hacía tiempo y una copia suya descansaba en la Universidad de Sindhu, bajo llave y completo secretismo salvo para unas pocas personas. Igualmente, mandaría que se llevasen el mapa en piedra también, con objeto de estudio comparativo con el papel que ya poseían. Pasó entonces a interesarse por un grabado también escrito en lenguaje antiguo. Tardó en leerlo, pues estaba más acostumbrada a hablar que a escribir, y a veces le costaba diferenciar los caracteres con fluidez.

No obstante, no perdió empeño y prosiguió muy concentrada en su misión. Cada palabra la llenaba de nuevas dudas y ansiedades, aún debía comprobar que su traducción había sido adecuada, pero estaba segura de que había entendido una gran mayoría. Al finalizar, sus cejas estaban fruncidas en gesto de preocupación. Demasiadas inquietudes tenía ahora sobre la posible existencia previa de los emergidos. El pensamiento le hacía flaquear las piernas. ¿Dónde estaban los libros al respecto? ¿A dónde había parado tal conocimiento? Sus padres deberían haber sabido algo. Si estuvieran vivos, podría preguntarles, pero no era así. Y, al mismo tiempo, esa tablilla le llenaba de esperanza. Si los antiguos habían logrado repeler a la plaga del mundo, eso significaba que ellos también tenían una oportunidad de hacerlo. Tendría que analizar con más cuidado lo que ponía en la tablilla e indagar con mayor profundidad en el contexto espacio-temporal. Además, tendría que compartir ese conocimiento con sus aliados, pues cuantos más se sumaran a la lucha contra los emergidos, mejor.

Con cuidado, tomó un pergamino en blanco de su bolso de herramientas y lo posó en el suelo frente a la tablilla. Fue copiando uno a uno los caracteres de la inscripción, con sumo cuidado de hacerlo lo más comprensible posible. Se lo daría a traducir a Seraphiel una vez llegados a Sindhu, o incluso antes si lo necesitase, pero creía que el tiempo fuera primordial pues creía haber entendido un alto porcentaje de lo que allí ponía. Aunque no estaba más tranquila por ello. Deseaba volver con sus soldados y mandarles que recuperasen las tablillas del templo, incluso si tenían que llevarse los muros para ello. Allí no estaban a salvo, y los emergidos campaban a sus anchas. Lo más seguro, y lo que Naga hubiera deseado, habría sido ese modo de actuar. Una vez transcrito todo el mensaje, Sissi lo guardó con cuidado en la bolsa que se colgó del hombro y fue en busca de Kuroyuki, a la que encontró guardando los tesoros de los cofres. – Buena chica. – le dijo en voz baja, antes de tomar todos los objetos y guardarlos junto a lo demás. Después, tomó a la niña manakete con cuidado y la subió a su espalda. Le posó los braos por su cuello y le agarró las piernas para que no se cayera. No podía hacer mucho sobre las alas, que por su tamaño se arrastraban en su camino.

Volvió hacia Kurthnaga con su criada a caballito, el fardo colgado de su hombro lleno, su ropa manchada de tal manera que parecía de color rojo, y muy sucia. Aun así, Sissi le dedicó una sonrisa agradable y gentil. Había arrastrado al príncipe de Goldoa a un templo de Naga y le había hecho luchar por algo que se salía de las políticas de su país. Parecía cansado. – Lamento lo ocurrido, Príncipe Kurthnaga. – Se disculpó sincera. Le ofrecería, si lo desease, todo tipo de refrigerios y comodidades en el campamento, incluso cobijo en Sindhu si quería descansar antes de partir a casa. También, por supuesto, le haría llegar todo lo encontrado en el templo. Copias exactas y veraces para que Goldoa supiera que había una solución a ello. Quizás los dragones tenían informes o libros al respecto en su antigua biblioteca. Toda ayuda sería bien recibida. Aunque no tenía muchas esperanzas con que decidieran sumarse a la lucha común con ella y sus aliados. Con intención de aligerar el ambiente y revitalizar los ánimos, Sissi comentó mirando las enormes tablillas: Creo que necesitaremos un cincel más grande.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Sacred Manakete

Cargo :
Reina de Sindhu

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Dragonstone [3]
DragonStone Plus [4]
Daga de bronce [1]
Lágrima de Naga
.
.

Support :
Sera
Chrom

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2378


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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Eliwood el Lun Ago 20, 2018 4:08 am

Tema cerrado. 140G a cada participante.

Sissi ha gastado un uso de su dragonstone +.
Kuroyuki ha gastado un uso de su dragonstone.
Kurthnaga ha gastado un vulnerary.
Kuroyuki ha obtenido llaves de cofre [2]
Kuroyuki ha gastado 3 llaves de cofre.
Kuroyuki ha abierto los cofres y obtenido un Sello Maestro, Tomo de Shine [4] (magia de luz nivel plata), Vulnerary [3] y 880 Gold.

Todos obtienen +4 EXP.

Gracias al incremento de experiencia, Kuroyuki obtiene un nuevo skill de la rama Manakete:

Descanso Profundo - Permite al manakete servirse de la capacidad de su raza para regenerarse a sí misma. Tomándose un turno de quietud en el cual el manakete se escuda con sus alas y reposa, siendo consciente de su entorno pero incapaz de moverse, comunicarse o hacer cualquier cosa, este se sana de todo efecto adverso y también recupera un poco su estado físico, con un efecto equivalente al de un vulnerary.

Sissi obtiene el skill final de la rama Sacred Manakete:

Aliento Etéreo - La única habilidad ofensiva en un manakete, criatura naturalmente afín al pacifismo. Esta consiste en dar al aliento del manakete una cualidad etérea fuera de toda regla de ventajas o desventajas de arma, permitiendo que logre llegar hasta su blanco el 100% de las veces. No obstante, esta clase de aliento tiene una fuera reducida, por lo que al utilizarse siempre será de nivel inicial para el manakete (nivel acero).

Y Kurthnaga obtiene un nuevo skill de la rama Royal Black Dragon:

[i] Dragonskin - Skill que permite reforzar temporalmente las escamas del dragón, a tal punto que estas se tornan impenetrables por un turno y no admiten ninguna clase de daño. Sólo puede usarse una vez por tema. Contra skills de acierto seguro o similares, prevalece el personaje con mayor EXP.


¡Felicitaciones!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3495


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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

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