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[Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

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[Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Narrador el Mar Oct 17, 2017 2:55 pm

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Aunque en su exterior el templo luce en verdadera ruina y totalmente saqueado, su subsuelo se encuentra en un estado un tanto mejor. En desuso, no muy limpio y con un fuerte olor a humedad especialmente adherido a sus alfombras, por supuesto, pero no muy dañado en cuanto a estructura. En sus depósitos profundos quedan un par de cofres de cerrojo difícil y claramente muy pesados como para poder ser llevados escalera arriba por saqueadores. En su pared principal, más allá de un alfombrado que por seguro rebosa de moho, hay puestas desde al techo al suelo numerosas tablillas de piedra con escritos gravados y un par de simples dibujos lineales.

[El equipo puede tomarse 1 ó 2 turnos completos de rolear a sus anchas para ingresar al área mostrada.
El plazo para el post de cada jugador es de 14 días desde el último post en el tema, que en caso de no cumplirse conllevará a saltarse su turno o retirarle de misión según el caso.]
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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Sissi el Jue Oct 19, 2017 2:33 pm

Sissi estaba con los ojos cerrados frente al Gran Templo. Inhaló profundamente, y dejó escapar el aire de sus pulmones una vez que estuvieron llenos. Había un aura inmensa de soledad que rodeaba la poderosa estructura derruida. Haciendo acopio de imaginación, la Reina pudo recrear en su cabeza la antigua gloria que debía haber existido en el lugar: podía ver a los sacerdotes y sacerdotisas atendiendo a los feligreses, y promulgando la palabra de Naga. Había visitantes que iban y venían, algunos dejaban ofrendas para pedir bendiciones, otros se arrodillaban frente a las estatuas de mármol en actitud de penitencia e imploraban a la diosa dragón perdón por algún acto cometido.

No obstante, ahí terminaban las similitudes con los demás templos que Sissi hubiera visto: ninguno podría compararse con la magnificencia y esplendor que hubiera allí. En su mente, visualizó las altas columnas que sostenían el techo, las amplias bóvedas que dejaban traspasar la luz, y los tapices y alfombras de hermosos patrones y figuras que decoraban las paredes de piedra. Se imaginó a sabios e intelectuales discutiendo fragmentos olvidados de historia mientras se inclinaban sobre pergaminos polvorientos, y estudiantes y aprendices tomando nota de todo lo que se decía.

Sí, aquella construcción debía haber sido un centro de conocimiento y oración muy importante durante el apogeo del Imperio de Valm. Sin embargo, no quedaba de ello salvo el exoesqueleto del templo, apenas huesos polvorientos de lo que debía de haber sido. Al abrir los ojos dorados, la cruda realidad le devolvió de sus ensoñaciones. Quizás eran solo eso: sueños, sin un ápice de verdad. Pero Sissi se negaba a que los derruidos cimientos le echaran atrás en su empeño de investigarlos a fondo. Confiaba en las palabras de los misteriosos volúmenes que había encontrado en la Biblioteca de Sindhu. Sería demasiada coincidencia que tanto sus libros como ciertos templos de Senay hablaran de lo mismo, casi con los mismos símbolos y palabras. Debía de ser una señal divina de Naga, que les estaba guiando en la dirección adecuada. Al fin y al cabo, ¿desde cuando coincidían tres manaketes en el mismo lugar, al mismo tiempo? ¡Era un acontecimiento histórico! En sus más de ochocientos años de vida, la única vez que algo así se había dado era con sus dos padres, nunca con personas fuera de su círculo familia.

Ya sentía que había tenido suerte al conocer a Kija, su querido hermano; con Kuroyuki ya había sido algo increíble; y con su recién encuentro con Suryha había terminado por pensar que la Diosa así lo había dispuesto y que debía seguir las sutiles pautas que ella le iba dejando. Aprovechando que Sindhu iba a hacer incursiones en el antiguo imperio de Valm para liberar la zona de emergidos, Sissi había ordenado al grupo dirigirse al territorio donde se suponía que se iba a hallar el Templo a Naga. Kuroyuki ya le había mencionado que conocía su existencia, aunque en ese momento la Reina no podía recordar si su doncella ya había mencionado haber estado en el interior o no. Se volvió hacia ella, que no estaba muy lejos de donde Sissi se había quedado quieta y le preguntó: Kuroyuki, ¿llegaste a entrar dentro?, no parece que haya sido visitado en mucho tiempo. – al contrario, el abandono del lugar era obvio por la cantidad de plantas que crecían a su alrededor como un manto verde. La naturaleza siempre ganaba, tarde o temprano, aunque en esa ocasión el espectáculo le produjo cierta melancolía.

Sus ojos no estaban entrenados para ello, pero no creía que nadie hubiera estado allí en mucho tiempo. Aun así, solo por precaución, llevaba consigo su Dragonstone escondida en su ajustada camisa blanca. Había indicado tanto a Kuroyuki como a Suryha que no se olvidaran de las suyas, aunque solo fuera por tener el espíritu tranquilo. Miró al cielo y volvió a tomar aire. Estaban esperando a Kurthnaga, el príncipe de Goldoa al que la manakete había invitado a acompañarles. Con la posibilidad de descubrir los secretos del mundo, cuantas más personas de relevancia pusieran verlo con sus propios ojos mejor. Habían quedado en verse a la entrada en la fecha fijada, por lo que Sissi y sus demás compañeros esperaban con paciencia la llegada del dragón negro.

No podía negar que no estuviera nerviosa, lo que se notaba en su manera de pasar de un pie descalzo a otro pie descalzo, y por la forma en la que sujetaba una bolsa de cuero, como si se le fuera a escapar de un momento a otro. En un gesto que había repetido varias veces, volvió a mirar en el interior y respiró tranquila al descubrir que nada se había marchado de ahí: llevaba libros, pergaminos en blanco con sus respectivas plumas, un tintero pequeño, y varios vulnerarys que uno de sus clérigos había insistido que se llevara. Al fondo, descansaban un par de piezas de fruta y una bota con agua que la Reina había comprobado que no mojaba, de lo contrario no la habría metido con los demás artículos académicos.

- ¿Alguno tiene hambre? He traído algunos plátanos. No, no he traído mangos, ocupaban mucho. – añadió lo último para Kuroyuki, a la que regaló una sonrisa de disculpa. Sabía lo mucho que le gustaban a su doncella, pero el bolso ya pensaba demasiado como para encima añadirle más carga. – Espero que no le haya pasado nada al Príncipe. El camino desde Goldoa es largo, y debe atravesar muchos lugares conflictivos. – murmuró, ante la tardanza del joven dragón. Su ceño se frunció con suavidad. Si algo le sucediera, sería culpa suya por instarle a ir con ellos. – Santísima Naga, que llegue sano y salvo. – rezó al derruido templo, con la esperanza de que la diosa escuchara sus plegarias a pesar de su estado ruinoso.
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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Kuroyuki el Miér Oct 25, 2017 8:27 pm

El trabajo de sirvienta le había mantenido entretenida desde el primer momento que accedió a servir a la reina, una vez que su labor de guardiana de la selva le fue arrebatado por ella tras un encuentro poco amistoso. Aunque su edad superara el milenio, su cuerpo y su forma de ser se había congelado en el tiempo, permaneciendo en una niñez que los humanos -en su corta longevidad- calificarían como perpetua. Su sabiduría y experiencia de diez siglos no impedía que su alma siguiera guardando un matiz infantil, resultando en un perfil psicológico único, con sus ventajas e inconvenientes. En realidad, la mayoría eran problemas, pero su capacidad de realizar labores domésticas con una eficiencia perfecta y que supusiera divertimento para la impredecible manakete era un gran punto a favor para todos. La princesa de la nieve negra podía evadirse de todos los cambios que habían llegado a su vida: La ruptura de su soledad, pasar de la naturaleza a un entorno humano y, por supuesto, la vigilia perpetua. En el pasado su sueño sólo era interrumpido pocos días al año, los justos para alimentarse o restablecer el equilibrio de la jungla, mas ahora debía adaptarse a coordinar el sueño y el desvelo cada día. Es por eso que Kuroyuki estableció una bidirección entre la jungla y la corte, el reto era más ambicioso porque el palacio nunca llegaba a mantenerse ordenado por más de unas horas, siempre había cosas que hacer y a quién coordinar dentro del extenso elenco de sirvientes de palacio. Era un juego que la mantenía activa, distraída y, sobre todo, le daba un objetivo vital en el que enfocarse.

Es por eso que, para qué negarlo, las últimas semanas de Kuroyuki habían sido especialmente tediosas para la doncella mariposa. Los cambios en el flujo de emergidos trajo más de esos seres a Valentia, suponiendo un incremento peligroso en algunas zonas el antiguo imperio de Valm. Un territorio que era poco más que ruinas, pero su adyacencia con las regiones de Senay y Sindhu había provocado la respuesta de sendos dirigentes. Ella había aceptado olvidar sus deberes de protectora, pero por orden de Sissi había tenido que volver a ejercerlos, en pos de erradicar la plaga de emergidos que se apelmazaban al norte de su tierra natal. Kuroyuki no era beligerante con los emergidos cuando su población se reducía a pequeños grupos, ya que no suponían un peligro para la naturaleza. La cantidad de los susodichos en la antigua Valm se había vuelto insostenible, por lo que no sintió que fuera en contra de sus ideales destruir aquellas hordas, sin embargo, echaba de menos las labores de palacio, el único motivo por el que había decidido quedarse en Sindhu al servicio de la mujer que le arrebató -a su forma de ver- su estilo de vida. También extrañaba la compañía de su mascota, pero no llegaba a preocuparle, sabía que él estaría a buen cuidado mientras ella no estaba. Por otro lado la llegada de la noche era su consuelo a veces. Las últimas horas de la jornada eran el único momento del día en el que volvía a ser una sirvienta. Podía ordenar la tienda de la reina, cambiar sábanas, servir la comida, acompañarla a sus reuniones, entre otras cosas. Kuroyuki deseaba que aquellas volvieran a ser sus únicas tareas mas no mostró queja alguna en ningún momento, tan solo esperaría con paciencia el momento de volver a “casa”.

Aquél día, la doncella estaba acompañando a su reina a la expedición de las ruinas de un antiguo templo. Tan viejo y muerto como lo era Valm, un ejemplo perfecto de que todo en este mundo era pasajero, sin importa cuan fuerte fuera.

- Un monumento, lugar de culto, construido en la época dorada del imperio de Valm. La mayor estructura religiosa erigida en Valentia, eso seguro, aunque hay libros que la califican del templo más grande que se haya construido jamás en la historia antigua... y en la actual. En el imperio adoraban a los dragones divinos, Naga y a su hija, esto es lo que hicieron para honrarlas. Es curioso. El ser humano tiene unas creencias férreas, eso les hace fuertes y temerarios al mismo tiempo. “Si la diosa está de nuestra parte no existe la derrota, siempre habrá esperanza.” Construyendo el templo más grande del mundo, el imperio debería sentirse invencible, pero... Todo tiene un comienzo y un final. Eso es inevitable. - Su tono durante el diálogo no varió ni un ápice, habló con total objetividad, los hechos eran hechos. Sintiendo el deber de informarlos cumplido, pasó a contestar a su reina. - Vi el templo con mis propios ojos, desde las montañas del límite norte de vuestras tierras. Subía con mis padres allí a veces, era tan grande que podía verse perfectamente desde las alturas. Fue hace mucho tiempo, y luego... Padre y madre se fueron y yo dormí, la siguiente vez que subí el templo ya no estaba. Bueno, ni el templo ni todo lo demás. - Añadió con la misma serenidad de antes, sin importar el hecho de que hablara de su familia. - No llegué a entrar nunca, aunque madre sí, me trajo muchos libros de allí. Ahora está abandonado, como es obvio. Mirad como la naturaleza se ha adaptado a los escombros, es hermoso. - Sintió como el aura de la reina se perturbaba tras ese comentario, aunque no entendía qué podría haberla intranquilizado.

Cabe destacar que la reina llevaba su propio bártulo porque las manos de Kuroyuki ya estaban ocupadas. Con la imposibilidad de atar el equipaje a la espalda debido a sus alas, la princesa de la nieve negra sujetaba un fardo con los utensilios más o menos indispensables para la exploración. Candelabros para iluminar, cuerdas para arrastrar, brochas, un cincel, plumas, tinta, pergaminos... Una amalgama de herramientas, cuya necesidad era plenamente circunstancial, pero para algo estaba ella allí. Aunque lo más probable fuera que no resultaran indispensables, era preferible cargar con dichos objetos a tener que ir a buscarlos si éstos se volvían necesarios. También cargaba un par de libros que contenían información sobre el lugar.

Eventualmente, la reina ofreció piezas de fruta, consiguiendo que las puntiagudas orejas de la manakete se movieran expectantes. Estaba esperando que hubiera traído su fruta preferida, la decepción de la negativa fue acorde a la caída apesadumbrada de sus oídos. La alternativa perfecta: un plátano decepcionante para un día decepcionante, pero esperaría un poco más antes de comer su agridulce carne. - No quiero por ahora. ¿Y tú, primo Suryha? - Apenas lo había conocido días atrás, no había información alguna de lazos de sangre, pero su madre siempre dijo que los manaketes con ojos dorados eran parientes entre ellos. Como Kuroyuki y Sissi, como Sissi y Suryha, de igual modo Suryha y Kuroyuki. - Pero antes de que te vayas tienes que probar la granada, el aguacate y el mango. Son frutas autóctonas de la selva de Sindhu. - Mientras trataba de condicionar el apetito selectivo del embajador mitgardiano, Kuroyuki había pasado por alto durante un instante la intranquilidad que sufría la reina Sissi mientras esperaba al invitado de Goldoa.

Se dio cuenta de aquello cuando escuchó sus plegarias. - Interesante... Estás rezando delante de unos escombros gigantes... Donde seguramente han deseado que ese lugar permaneciera en perfecto estado por los siglos de los siglos... Hmmm... – Se habría llevado el índice a la boca de haber tenido las manos libres. - ¿En qué crees serán diferentes tus plegarias de las suyas? - Sus duda estaba exenta de maldad ni frivolidad, mas su absoluta falta de tacto a veces hacía que formulara cuestiones que encajaban mejor con la humillación a través de una pregunta retórica. Mientras recibía su respuesta o reprimenda verbal, Kuroyuki cerró los ojos y se concentró, como si entrara en trance. Esta capacidad la había usado desde que se quedó sola, era su forma de vigilar la jungla mientras permanecía dormida. Encontró un aura no muy lejos de donde se encontraban.

- No te preocupes, Sissi. Está llegando, lo he sentido.
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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Kurthnaga el Lun Oct 30, 2017 8:36 am

Kurthnaga había recibido una carta inesperada procedente de Sindhu. El remitente de la carta no era lo que le llamaba especialmente la atención sino que, el príncipe de Goldoa había estado últimamente en un periodo de tiempo en el que se había cerrado en banda con todo relacionado al mundo exterior. Había adoptado una actitud muy propia de los dragones de su país, podía decir. El mundo estaba cambiando a un ritmo apresurado en el que el dragón negro no podía seguir y mientras le asustaba el comportamiento que habían adoptado los humanos y también no ser capaz de anteponerse a los actos de los emergidos era un gran motivo de inestabilidad mental. Así que había decidido vivir por y para Goldoa: ellos habían logrado minimizar los problemas con los emergidos manteniendo la misma postura que siglos atrás. Por eso, recibir noticias del mundo exterior era algo que no había pensado que fuera a suceder pronto aunque no por ello, fuera algo que no captase su interés.

En la carta se contenía la novedosa información sobre la existencia de un templo dedicado a Naga en el cual podría contener respuestas a porqué el mundo estaba tan agitado en la última década. Por su parte, no había interés en participar en aquella expedición con la finalidad de obtener una información que emplear para un futuro cambio. No. La experiencia le había demostrado que Goldoa no tenía que ajustarse al método que empleaban otros países; ellos eran una cultura de dragones y tenían que vivir de acuerdo a su naturaleza. Sin embargo, sí que tenía cierta curiosidad por saber qué estaba ocurriendo en el mundo aún si no quería componer una resistencia porque, como decían algunos: el saber no ocupaba lugar. Era arriesgado viajar hasta el antiguo imperio de Valm, una travesía hasta el continente de Valentia pero... Kurthnaga estaba agotado de vivir continuamente con miedo al exterior. Había aprendido a apreciar su cultura y su patria al ver todas las atrocidades de las otras culturas pero, era el momento de romper ese terror a salir fuera de las murallas de su ciudad.

Así pues, decidió emprender aquel viaje para descubrir más sobre aquella parte que se desconocía sobre el mundo en el que vivía. Su guardaespaldas le acompañó durante aquel viaje en el que nuevamente, tuvieron que hacerse pasar por humanos para tomar un barco en Begnion hasta su destino. Pero una vez en Valentia, habiendo seguido las correspondientes coordenadas, Kurthnaga se adelantó solo hacia el templo que debía inspeccionar junto a los otros tres manaketes que estarían esperando por su presencia. Su guardaespaldas le había querido acompañar pero el dragón negro no quería que dicho acto se viera como una señal de desconfianza hacía la reina de Sindhu así que le pidió que esperara a su regreso. La reina Sissi había mencionado que la acompañaría una de sus doncellas, temía que si Kurthnaga se presentaba con su guardaespaldas, una de las pocas figuras militares de su país, fuera excesivo por eso aunque él era un cobarde, prefirió ir solo.

Tenía que admitir que no podía decirse que no había tenido problemas en encontrar aquel lugar, después de todo, él no estaba acostumbrado a viajar ni a explorar nuevos parajes desconocidos para él pero, gracias a las indicaciones que Sissi le había adjuntado con su carta, al final logró visualizar a la lejanía aquel antiguo edificio al que se tenía que dirigir. Y tras minutos andando, tal y como habían pactado; los demás estaban esperando antes de entrar al templo y de dichos manaketes, solo reconocía a Sissi. Una vez frente a ellos, hizo una leve reverencia antes de hablar. - Gracias por esperar por mi, es un placer volver a encontrarnos. Felicidades en su coronación, Reina Sissi. - Después se llevó la mano izquierda hacía su pecho mientras continuaba hablando de forma pausada. - Entiendo que mi persona no requiere presentación, pero igualmente veo indicado la formalidad de  presentarme. Mi nombre es Kurthnaga, soy el tercer príncipe de Goldoa. Gracias por contar conmigo hoy.

Con cierta curiosidad, miró a los dos manaketes que no conocía personalmente pero después volvió a articular palabra. - ¿Habían planeado algo en mi ausencia que debería conocer?
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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Suryha el Lun Oct 30, 2017 10:36 am

No hacía mucho que había pisado aquellas tierras y tal parecía ser que el destino quiso que estuviese allí cuando la propuesta de visitar unos antiguos escombros llegó. ¿Por qué ahora de todo el tiempo que el mundo poseía? ¿Por qué en ese preciso instante en que él había decidido volver, que se encontraba en medio de su viaje de retorno? Era curioso pensar acerca de aquellas cosas, aunque al final siquiera les diese demasiada importancia. Era algo tan simple como tener buena suerte, o una suerte terrible en su defecto. Para él, aquello se podía catalogar como suerte, estaba de paso, nada malo sucedería de quedarse unos días más, unas pocas horas, solo para enterarse de una verdad que le era ajena, que en realidad tampoco le interesaba tanto, pero, todo por poder calmar su curiosidad.

No conocía lo suficientemente bien a las dos manaketes que lo acompañaban, sus personalidades eran tan diferentes como el sol y la luna, ambas brillaban con luz propia y a pesar de ser tan diferentes, sus caminos se veían entrelazados. La reina a la cual él sabía que Rhett amaba y una manakete destinada a la soledad por siglos. ¿Qué había de él? Él era algo así como un espectador, las observaba y escuchaba con la atención propia de un buen alumno, para al final hacer lo que más le plazca. Un templo en ruinas dedicado a Naga... Naga... Su mera mención le causaba cierto escalofrío,  uno que a pesar de todo decidió ignorar. En cambio, escuchó con atención las palabras de una y otra.

¿Por qué fue abandonado? –Inquirió en un final él también– Si veneraban tanto a Naga e incluso ahora lo hacen. ¿Por qué nunca pensaron en volver a revivir el templo? ¿Habrán perdido su esperanza en su Diosa? –Había cierta inocencia extraña en sus palabras. Volteó hacia Sissi y se acercó en cuanto les propuso comer plátanos. Tomó uno, agradeciendo en un susurro y con una cálida sonrisa. Escuchó a Kuroyuki y aquél extraño apodo que le pareció divertido– Yo creo que sí –Se incorporó, abriendo el fruto con calma mientras volteaba hacia ella– Eso suena bien ~ No tenemos frutos similares en Mitgard. Confiaré en tu paladar, prima~ –Sí, quizás volvería, de todas formas no podía decirle que no a frutas autóctonas del país.

Desconocía la relación de los manaketes entre ellos, si eran todos primos entre ellos, o algo así como hermanos. Pero, no podía negar tampoco esa extraña felicidad que en su momento había sentido al conocerlas. Prefirió pero dejar sus propios pensamientos de lado, mirar hacia Sissi y su plegaria por el bienestar del príncipe de Goldoa. Se acercó a Kuroyuki, rompiendo un trozo de plátano para llevarlo a sus labios y hablar tras masticar– No creo que espere que sean diferentes – Miró a su supuesta prima y sonrió con suavidad– Es más bien... ¿La esperanza de que alguien escuche tus plegarias? ¿Y quién mejor que un Dios omnipotente para eso? –Se encogió de hombros, quizás a veces era demasiado honesto. Pero esa era su forma de verlo, eso era todo.

Y simplemente esperó el momento en que la figura de oscuros cabellos saliera del bosque que los rodeaba. Había permanecido observando el esqueleto sin vida del templo, cubierto por la hiedra despiadada. Volteó al escuchar la voz del chico y, tras aquella cortés presentación, sonrió animado. Dio la espalda al templo con la misma facilidad con la que lo vio por primera vez y, sin miramiento alguno avanzó en dirección al joven príncipe que en el momento de su fuga de Goldoa aún no había nacido seguramente. ¿Tan joven sería? Probablemente más que las dos damas que lo acompañaban y él mismo.

¡Kurthnaga! –Lo llamó, alegre. Avanzó unos pocos pasos más con pequeños saltitos hasta estar delante de él y, con completa tranquilidad abrazarse a su cuello con diversión– Mi nombre es Suryha, provengo de la lejana isla Nilfheim, el ducado de Mitgard. Estaba por aquí de paso~ Sissi estaba realmente preocupada ¿Qué tal el viaje? –Lo soltó, retrocedió un paso y bajó sus brazos, las pequeñas cadenas que adornaban sus mangas tintinearon– Solo un pequeño histórico acerca del templo en honor a Naga. Y hablamos de mangos... ¿Y cómo se llamaban las demás frutas, prima?
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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Sissi el Vie Nov 03, 2017 10:12 am

En cualquier otra persona, esos comentarios sobre la religión serían recibidos con enfado e indignación. Pero en Sissi, las palabras de Kuroyuki y Suryha hicieron que la reina se volviera sobre sus pies descalzos para poder mirarlos con cierto aire de sorpresa. – Las plegarias son solo eso, plegarias. Naga, o cualquiera de los demás dioses, bien puede decidir que no la van a cumplir porque no es necesario. Por mucho que deseemos algo, ¿qué nos dice a nosotros que estamos pidiendo lo correcto? Cuando vivía en Hatari, imploré a los dioses durante cientos de noches que salvaran mi tierra y a mi pueblo. Al final, Naga nos concedió un nuevo lugar donde vivir, pero Hatari quedó lleno de emergidos, condenado. Quizás lo que debería haber pedido desde el principio era un nuevo hogar, y no que salvaran un ducado que no podía hacer frente a tantos enemigos. – no se tomó a mal las palabras de los demás manaketes, al contrario, ese era un debate muy interesante en las clases de teología de la universidad. Quizás les dijera que se apuntasen, si tantas dudas tenían al respecto.

Entre sus amigos se encontraban personas de credos religiosos muy diferentes al suyo, como Seraphiel o Yrumir que adoraban a Ashera, o Kuroyuki que no parecía venerar a nada más que la naturaleza. Sobre Suryha no tenía tanta idea, pero debía de compartir ese rasgo con su sirvienta, por sus palabras y su tono. Suspiró: los dos se habían vuelto amigos muy rápido, hasta el punto de llamarse primos entre ellos. Tendría que mantener un ojo en ambos porque con sus personalidades podrían causar más de un problema, y generarle más de un dolor de cabeza. ¿No podían ser todos los manaketes tan tranquilos y bien educados como su adorado hermano Kija? Había quienes la tachaban a ella de una Reina salvaje, por provenir de Hatari y revelarse, en cierta manera, contra el orden establecido con sus ideales y su forma de gobierno. Sin embargo, a Sissi le preocupaban mucho más la actitud de su sirvienta, y del consejero de Mitgard. Ellos sí que estaban asilvestrados. Entre sus plegarias, Sissi pidió a Naga fuerza para que no hicieran nada raro, y que su labor de investigación sucediera sin percances.

Sonrió aliviada al saber que Kurthnaga estaba a punto de llegar, como bien hizo momentos después. Alzó un poco las cejas y, sin dejar de sonreír, dijo a Kuroyuki: Naga actúa de maneras misteriosas. A veces incluso a través de personas que no tienen tanta Fe. Gracias, Kuroyuki. – Y justo cuando iba a saludar al príncipe, Suryha entró en acción e hizo algo que dejó a Sissi helada. No podía creer que se hubiera atrevido a abrazar a un desconocido que resultaba ser un príncipe, y además tenía la desfachatez de llamarle por su nombre sin ningún tipo de honorífico o tratamiento de cortesía. Los cabellos rosas de su cabeza se le pusieron de punta, y un color granate adornó sus mejillas y sus largas orejas, denotando la consternación por su actitud. Ignoraba las costumbres de Mitgard, pero eso para la manakete fue absolutamente barbárico. Agarró a Suryha y le apartó del joven dragón negro. Acto seguido hizo una reverencia amable y lanzó una mirada ladeada a Kuroyuki para que hiciera lo mismo. – Por favor, perdone a Suryha. Como le ha dicho, es extranjero y no parece conocer bien los métodos apropiados de saludo. – se disculpó en su nombre.

Después, se puso recta de nuevo y le dedicó una sonrisa de disculpa a Kurthnaga. – Muchas gracias, Príncipe.  Me alegra veros de nuevo, y que haya llegado sano y salvo. Suryha ya se ha introducido, y esta es mi sirvienta, Kuroyuki. – señaló a la cuarta miembro del grupo. Después esperó a que todos terminaran de presentarse, para juntar las manos de forma sonora y ladear la cabeza hacia el abandonado templo. - ¡Bueno! Ya que estamos todos, creo que es momento de ponernos en marcha. Mejor aprovechar la luz natural que luego tener que encender antorchas. Además, he indicado en el campamento que volveríamos antes del anochecer. No desearía que mandaran soldados aquí porque no he honrado mi palabra, así que, vamos a ello. – se ajustó su bolsa de suave cuero al hombro, y puso rumbo al lugar. Sin duda, había que valerse de la luz solar para poder investigar todo con calma y sin perder detalle. De esa excursión dependía en gran medida hallar soluciones y resolver incógnitas. Sissi creía fervientemente que allí había algo que podría acallar todas sus dudas y preguntas sobre la situación del mundo. Como buena intelectual, había investigado y leído muchos libros al respecto, y todas las conclusiones apuntaban a esas ruinas.

No podía contener la emoción. Se notaba en sus pasos al andar, en el modo en el que sus pies apenas rozaban la suave hierba antes de seguir adelante. A sus espaldas, los velos de su traje bordado ondeaban y la seguían allá donde fuera. La Reina se tomaba muy en serio este trabajo, y esperaba que los demás así lo hicieran. Ya había dado instrucciones a Suryha y a Kuroyuki de cómo se debían llevar a cabo las tareas arqueológicas, pero dudaba que el Príncipe las supiera. Se giró un poco hacia el grupo y explicó: No sé qué clase de objetos podremos encontrar, pero, por favor, tened mucho cuidado con lo que hagáis. No rompáis nada. No arranquéis nada. No os llevéis nada. Bueno, en general, no toquéis nada sin los instrumentos adecuados. Este edificio tiene un valor arquitectónico, cultural, y religioso muy importante. Casi podría ser una de las Maravillas del Mundo antiguo, así que tratad el sitio con respeto. – se volvió específicamente hacia Kurthnaga y le preguntó: ¿Ha utilizado alguna vez un cincel? No se preocupe, yo he traído uno de sobra.

Ya frente al portón, Sissi miró hacia arriba y se detuvo unos segundos como meditando si entrar o no. Finalmente, hizo una reverencia casi imperceptible con la cabeza, pidió permiso a Naga para visitar el templo, y sintiéndose satisfecha consigo misma, traspasó el umbral hacia el interior del edificio en ruinas. Se mostró sorprendida al ver que las entrañas de piedra no estaban en tan mal estado como uno podría suponer por fuera. Sus ojos brillaron como dos piscinas de oro, relucientes de la emoción. Se podía adivinar solo en su expresión que se maravillaba por lo que veía, incluso las telarañas parecían despertar su interés, así como el moho de las paredes. Sin embargo, el fuerte olor que impregnó su nariz le hizo poner un gesto de contrariedad. – Por Naga, este sitio ha debido de estar cerrado y poco ventilado durante demasiado tiempo. – se tapó la cara, especialmente la boca y nariz, con parte del velo de su saree y entornó los ojos. - ¿Por dónde creéis que deberíamos comenzar a explorar?
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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Kuroyuki el Jue Nov 09, 2017 8:39 pm

Su concentración estaba enfocada a encontrar al invitado, pero pudo escuchar las respuestas de Suryha y Sissi a la pregunta que formuló respecto a las plegarias de la reina. No quedó satisfecha con ninguna de las dos explicaciones. Kuroyuki no fue criada bajo el manto de la fe, o lo había olvidado de haber sido así. El concepto de la existencia de deidades omnipotentes que intercedían en la vida de aquellos que las veneran no era tangible para ella. Más inverosímil le parecía que esa fe la profesaran los manaketes: Compartían raza con la de los supuestos “dioses”; por ese motivo, o bien ellos podrían alcanzar el mismo poder de sus antepasados o querían agarrarse ciegamente a una realidad inexistente. De una forma u otra, aquella práctica la veía contradictoria. Naga no les dio una nueva tierra a los de Sindhu, ellos simplemente migraron, las venturas o desventuras que sufrieran en el proceso habían sido coincidencia. Sin embargo, no sentía la necesidad de explicar ese hecho. Dejaría espacio a la tozudez de los creyentes, no ganaba nada discutiendo más profundamente sobre religión, o más bien no le interesaba. - No hay por qué darlas. - Respondió a su reina con la inexpresividad emocional que la caracterizaba.

Fue entonces cuando el último laguz -no manakete- se presentó. Una introducción superflua a su persona, típico de beorcs o laguz de poca longevidad, que pensaban que el universo giraba alrededor de ellos mismos. Y sí, la reina le había hablado de Kurthnaga antes, pero él no podía saberlo a priori. Kuroyuki dedució que su preámbulo no era para nada más que para dar pomposidad a su presentación. Previsible, inocuo y aburrido. Todos eran así, no los culpaba de ello pues estaba en su naturaleza, pero aquel comportamiento acrecentaba la indiferencia que tenía hacia ellos. Afortunadamente, su desdén quedó tapado por el efusivo saludo de Suryha y la consecuente reacción de escándalo de Sissi por la violación evidente del protocolo. Su posición de espectador no duró demasiado. La reina indicó a su criada con una mirada que la acompañara en su reverencia y ella imitó su postura tan pronto como captó el mensaje. En un movimiento menos pronunciado para no volcar el fardo que llevaba en sus brazos, la infantil manakete se inclinó levemente y esperó a que su reina la presentara antes de incorporarse. - Hola. - Saludó de forma sosa, asomando su cara por uno de los lados de la bolsa. - Sobre lo que ha dicho primo Suryha, estábamos hablando de frutas tropicales de Sindhu: Mango, aguacate, granada... - En ese momento recordó la pregunta que hizo anteriormente, la cual había quedado sin respuesta., miró al manakete masculino antes de seguir hablando - Y también del templo. No fue abandonado intencionadamente, de así haber sido no estaríamos contemplándolo en ruinas. - Sentenció a la pregunta de Suryha. - No se qué ocurrió, pero puedo afirmar con total seguridad que la destrucción del templo no fue obra de la naturaleza. - Explicaba tranquilamente, mientras seguía observando las ruinas del templo. - Levantarlo de nuevo requeriría un coste demasiado alto. Materiales, mano de obra... - A lo que quería llegar era simple, una edificación de tal magnitud sólo podía ser abordada por un poderoso imperio.

El trayecto desde el punto de encuentro hasta el interior del monumento lo realizó en absoluto silencio, aferrándose a su papel de sirvienta y dejando que los cargos políticos hablaran entre ellos. La única participación de Kuroyuki fue asentir a las diversas indicaciones y directrices de la reina mientras seguía cargando con los bártulos que tenía asignados. Una actitud silente que acabó cuando el grupo de laguz atravesó el portón del templo. La cara de la pelinegra se tornó molesta al ver los interiores: Estaban en buenas condiciones, eran habitables, pero la ausencia de cuidado lo habían dejado en un estado que sacaba de quicio a la princesa de la nieve negra. Ausencia de orden natural como las ruinas mimetizadas con la flora pero tampoco tenían uno racional como los pasillos impolutos del palacio de Sindhu. - Yo no pienso limpiar esto... - Susurró violentada por el comentario que hizo la reina, inocentemente creyó que le pondría a adecentar aquella aberración, lo cual podría llevarle días o semanas hasta que todo estuviera en perfecto orden. Se adelantó unos pasos respecto al resto de integrantes del grupo, bajando una breve escalinata y agitando sus alas para retirar la mayor cantidad de polvo posible del suelo que tenía justo delante. Allí dejaría los objetos que cargaba, pero antes de abrir la bolsa y extenderla a modo de manta quería esterilizar lo máximo posible el piso. Una alfombra rojiza se escondía debajo de la gruesa capa de polvo, tras varios aleteos de sus alas, la mayor parte de la nube que había levantado se disipó y entonces ella dejó sobre el suelo todo su inventario.

- Sea como sea, cuanto más nos alejemos de la entrada menos luz habrá, iré preparando los candelabros para que dispongáis de luz en todo momento.
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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Kurthnaga el Miér Nov 15, 2017 5:09 pm

Habían bastantes puntos que a Kurthnaga le habían influido temor antes incluso de emprender su viaje hasta el imperio de Valm y más que centrarse en que no le acompañaría su guardaespaldas a reunirse con la reina Sissi, sino que se trataba de un miedo que se centraba más en el plano cultural. Él provenía de un continente distinto y aunque había tratado de leer todo lo que había podido para abrir sus horizontes más allá que lo que Goldoa le ofrecía, lo cierto es que no podía negar que sus raíces eran las que eran y culturamente estaba acostumbrado a las maneras y tradiciones de su propia patria. Además, debido a que el conocimiento de otros continentes había sido en cierta medida una novedad porque no era una información a la que había tenido acceso hasta relativamente pocos años atrás, hacía que se sintiese muy desinformado una vez que salía del continente que conocía. Era como si no pudiera evitar sentirse más cohibido de lo normal por la repercusión que podría tener su comportamiento, quizás era una idea que en su mente se proyectaba de forma mucho más exagerada, pero era una realidad para el príncipe dragón.

Y por supuesto, haber recorrido medio mundo para encontrarse ante la presencia de tres manaketes era algo que le producía mucho respecto. No por su autoridad ya que, había estado presente en algún encuentro de la Alianza Laguz y aunque había estado nervioso tras la figura de su padre, no era un sentimiento tan negativo como para tenerlo en cuenta. Pero aquella vez era distinto ya que, hacía poco tiempo que había conocido que la raza de los manakete existía y aunque no deberían ser tan distintos al ser ambos razas draconianas... le impresionaba de todas maneras. Y cuando el manakete de largo pelo rubio que se presentó como Suryha empezó a hablarle de manera directa y animada, no pudo evitar bajar la mirada al suelo, hundiendo su cabeza entre los hombros porque no estaba acostumbrado a un trato tan directo como aquel. - Ah... Hm... ¿Bien? El viaje fue bien, no tuvimos ningún tipo de gran contratiempo en especial. Solo ha sido un trayecto cansado pero eso ya era lo esperado. - Contestó al inicio un poco indeciso pero a lo largo que iba hablando, se volvió más confiado y las palabras le fluían con más naturalidad, subiendo la mirada de nuevo.

Se sorprendió un poco al ver como Sissi apartaba a Suryha de su lado y probablemente ese sentimiento se podía leer en su rostro, aunque Kurthnaga intentó no ser tan evidente pero fallando en el intento. - N-no hay problema alguno, lo entiendo perfectamente... - Bajó un poco su cabeza en una leve reverencia. - Perdón por mis maneras, encantado de conoceros, Suryha, Kuroyuki. - Asintió con la cabeza cuando escuchó sobre las indicaciones de que había que aprovechar mientras tuvieran luz solar para investigar el antiguo edificio y que no debían tocar nada de lo que allí se encontrase. Aunque era algo evidente pero necesario de recalcar porque si en un descuido se dañaba algo de lo que en el templo se contenía, podría llegar a incluso producirse daños que ni un experto podría solucionar pero realmente el príncipe de Goldoa lo último que haría sería tocar voluntariamente algo de allí con las manos desnudas. La arqueología no era una ciencia que conociese demasiado (por no decir nada) por lo que siendo consciente de su desconocimiento, lo mejor era simplemente observar. No podría dañar algo con solo mirarlo, ¿cierto?

Entonces pasó de centrar su atención en lugar de a la reina, en su sirvienta. Había mencionado que estaban hablando de frutos tropicales pero los nombres que a continuación nombró a modo de ejemplos eran nombres que no había escuchado en la vida. Quiso preguntar sobre ello pero como aquella chica no parecía demasiado extrovertida, al final se limitó a pronunciar un tímido 'eh...' para luego mirar a otro punto para no parecer demasiado estúpido. Por suerte, probablemente ayudaba que ya hubieran emprendido su marcha hacía el interior del edificio para empezar con su exploración en la búsqueda de antiguos secretos que podrían revelar el qué del caos actual en el que el mundo parecía estar sumido por culpa de la amenaza emergida. - ¿Hm? ¿Q-qué es un cincel? - Había respondido en un tono de voz bajo pero lo suficiente alto como para que no pasase desapercibido. No podía evitar pensar que aquella palabra le recordaba mucho a “pincel” pero estaba seguro que lo que había escuchado era aquella otra palabra desconocida para él. Continuó siguiendo a los demás hacía el interior una vez que abrieron el portón y no pudo evitar ladear la cabeza a un lado a otro cuando la manakete de pelo rosa preguntó donde debían dirigirse primero: no tenía una respuesta de sus pensamientos. Aquel lugar le parecía inmenso y desconocido, una forma algo distinta de lo que recordaba en los edificios de su país.
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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Suryha el Vie Nov 17, 2017 4:39 pm

Parpadeó, honestamente sorprendido al ser alejado del príncipe por la Reina, la observó, atento, pensativo, al final extendió un dedo hacia su mejilla roja y la pinchó con gracia– Pero que linda estás sonrojada, Sissi ~ –Le canturreó cerca. Dio un paso hacia un costado, alejándose de ella para poder volver a mirar hacia Kurthnaga y sonreír, totalmente desinteresado ante la indirecta de salvaje que la Reina le había dirigido. Ladeó su mano a un lado y otro, quitando importancia al asunto– Ah, mentira, sí sé como comportarme. Viajé por Tellius al fin y al cabo. Pero las formalidades son aburridas ¿Cierto? Y no estamos en asuntos diplomáticos ¿Verdad? Ser amistosos es más divertido ¿No es así, Kurth? –Le guiñó un ojo antes de dar media vuelta y dirigirse a la entrada del templo como aconsejado por la reina.

Debía admitir que, de alguna forma el templo le inquietaba en el fondo, no sabía bien si su fachada antigua, por el olor desconocido o simplemente por no saber qué era lo que encontrarían dentro. Pero no había sentido lo mismo cuando había pisado por primera vez la mina Helheim, a pesar de que su aspecto era mucho más aterrador que el templo. Pero de todas formas había algo... Algo que no supo descifrar, ese mismo presentimiento lo mantuvo quieto, de pie ante la entrada, como una estatua de colores vivos. Cuando quiso darse cuenta, el príncipe dragón acababa de entrar en la cueva. Bajó su mirada, alejó el pensamiento y los siguió a paso seguro.

Permaneció en silencio hasta que volvieron a hablar de frutas, entonces, llamado por la conversación, engrandeció sus pasos para quedar casi al lado del príncipe, le miró a él, después a la sirvienta, finalmente a Sissi y nuevamente a Kurthnaga– Yo tampoco probé~ Tendremos que catarlos antes de irnos –Le susurró al príncipe en bajo, sin desviar su mirada del frente. Descubrir ruinas no podía decirse que lo animada de sobremanera, aún cuando las novedades sí le agradaran, aún cuando fuese el primero en buscar algo nuevo, en saciar su propia curiosidad. Pero, la idea de que no podría hacer todo lo deseado rondaba por su mente, se animó al ver a Kuroyuki, aún cuando procuró permanecer sonriente en todo momento– Impresionante, Yuki –Bajó más a prisa, animado, pero permaneció de igual manera detrás dragón.

Solo cuando estuvo en tierra plana, en la parte baja de aquél lugar, se permitió observar con atención a su alrededor. Cincel, cincel, cincel. A él los cinceles no le importaban. Se acercó a una de las paredes más cercanas, extendió la mano y tocó con suavidad la misma, casi como si quisiera asegurarse de que el tacto sería igual al de siempre. ¿Habría algo de importancia allí abajo? Habían hablado de Naga... Un templo  construido para venerarla– Cincel... –Murmuró también– Suena a pincel, pero no es un pincel... De hecho prefiero los pinceles. ¿Usar un cincel no es como destruir cosas? –Después de todo era cosa de golpear con esa cosa que llevaba en su bolsillo ¿Cierto? ¡Curioso objeto!

Al final paró sus pasos, alejó la mano de la pared y volteó hacia el grupo– ¿Yo aconsejaría primero mirar alrededor? –Sería mucho más fácil que ir directo hacia algo que desconocían, tener una idea general de la situación, de lo que podrían encontrar o no– ¿Se imaginan? –Sonrió de lado, realmente poco gentil– Quizás encontremos los restos de Naga... –¿Sería algo cruel de decir?– Como los de Grima están en Plegia... O eso escuché decir de camino a Sindhu –Cerró sus ojos y ensanchó su sonrisa, inocente.
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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Narrador el Mar Nov 21, 2017 4:31 pm

En las paredes en torno al gran alfombrado rojo, justamente las que se encuentran alrededor del equipo, se hallan de suelo a techo las tablillas gravadas con escritos ininteligibles por el polvo y suciedad que tienen encima. Están enteras, eso puede notarse, pero tomaría mucho cuidado limpiarlas para leer sin romper alguna en el proceso, además de que su número haría que eso demore un buen tiempo.

Y tiempo es algo que escasea, dado que a los pocos segundos de caminar y platicar en el área, sus voces haciendo eco por allí, se escuchan de regreso un gran número de pasos. Desde más profundo en la construcción, los laguz pueden sentir la corrupta presencia de muchísimos emergidos, ahora yendo hacia ellos. Y por seguro más estarán por aparecer. Los primeros a se divisan cerca, en ropa de héroes y obispos humanos.

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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Sissi el Dom Dic 03, 2017 8:27 am

No se podía creer las respuestas de Suryha. ¿Cómo era capaz de ser tan descomedido? Sus comentarios hacían que el rubor de Sissi se transformara en un rojo carmesí bien notable en sus largas orejas. Esperaba que el Príncipe Kurthnaga no se tomara demasiado mal el espectáculo que había visto, aunque su expresión lo decía todo. Casi pareciera que el manakete hacía eso solo por verla molesta. Le dirigió una mirada de soslayo como juzgándole y suspiró. La gente de Tellius era muy poco educada, según su experiencia. Los países humanos eran desagradables, racistas y mezquinos, y ya casi no quedaban naciones laguz en el continente, salvo Goldoa, cuya gente sí que era bastante cortés, aunque quizás de un modo excesivo, rozando la frialdad con el resto de personas por sus políticas de aislacionismo. En definitiva, Tellius era el peor ejemplo que Suryha podría haber hecho. Solo dejaba más patente lo poco preocupado que era por la etiqueta y las relaciones sociales. Quizás en Mitgard defendían tal salvajismo, porque ese comportamiento no tenía otra clase de calificación, pero Sissi sentía que debía educarle.

Por Naga, ¿Acaso era así cómo se había sentido su madre al criarla?

Sacó los instrumentos necesarios de su bolso de suave cuero y se los mostró al príncipe. Había diferentes tipos de herramientas. Dejó la mayoría en su mano derecha y con la izquierda le enseñó el cincel con una sonrisa suave. - ¿Nunca había visto uno? Se emplea mucho en construcción, pero también en la reconstrucción de objetos antiguos. Hay veces que hay tierra o restos que no pertenecen a lo que se quiere restaurar y por ello se deben limpiar. La mayoría de las ocasiones un pincel es demasiado suave como para llevarlo a cabo. Además, mire el tamaño de este cincel. Es pequeño, pensado para usarse con cuidado y no arruinar la pieza. Aunque será mejor que lo use yo si ninguno de vosotros estáis seguros de cómo hacerlo. Este templo es una auténtica reliquia, y lo que nos pueda ofrecer es de grandísima importancia. Según los volúmenes que he podido investigar, todas las pistas llevan a este sitio. – explicó con seriedad mientras volvía a guardar los utensilios de restauración en la bolsa. Sissi era gentil, pero firme en sus convicciones y en el modo en el que debían llevarse a cabo. No dejaría que ninguno arruinase nada de lo que allí encontrasen.

En especial con la situación del mundo, tan cambiante por momentos, era de especial relevancia que pusieran en común toda la información que encontrasen. Tal y como hicieron pocas semanas antes los Sabios de Carcino al compartir el mapa que había logrado arrebatarle a un pelotón Emergido, Sindhu haría lo propio con lo que pudieran averiguar. Habiendo aprendido que las infames criaturas escribían y entendían el lenguaje antiguo, Sissi había mandado que todos aquellos en la Universidad que supieran el idioma lo enseñaran al mayor número de alumnos posibles. Había incentivado a profesores y estudiantes por igual a buscar pistas, a tratar de averiguar qué es lo que estaba sucediendo, qué era lo que significaba todo aquello. Estarían preparados para descifrar y entender a los Emergidos si llegaba de nuevo un mensaje como aquel, y para ello debían trabajar duro y tratar de ponerse un paso por delante.

Sus pies descalzos avanzaron por la alfombra que antaño debía de haber sido muy brillante y hermosa. La calidad era obvia para alguien acostumbrado a ver obras de arte en manufacturas de telas y artesanías. Podía distinguir los tonos rojizos a través del polvo y del moho, y cómo los patrones se mezclaban para crear la imponente figura de una dragona en su centro. El símbolo de Naga. La Reina se agachó para posar las manos sobre el retrato. Tocó suciedad, pero no le importó. Sentía tanta alegría, tantísimo respeto, que no le molestaba mancharse por algo así. ¿Sabía Naga que estaban ellos allí? Cerró un momento los ojos y oró a su diosa en silencio. Apenas un saludo y una petición por su bendición. Ni se perturbó por la polvareda que levantó Kuroyuki con sus alas de mariposa. Lo que le sacó de sus pensamientos fue el comentario que hizo Suryha sobre los restos de la Diosa Manakete. Le hizo incorporarse de forma abrupta y mirarle como si la hubiera insultado, como si hubiera hecho una blasfemia tal que se hubiera ganado de cabeza el infierno. Eso no tenía ningún tipo de justificación. Salvajismo o no.

- ¿Cómo osas insinuar algo así? – le replicó, en un tono alterado, muy extraño de escuchar en ella. – Naga sigue viva. El que fue derrotado fue el Dragón Caído, cuyos restos sí que pueden encontrarse en Plegia. Naga ganó la guerra, y nos condujo hasta la paz. De no ser por ella, nuestra raza no existiría. La locura que acabó con la mayoría de las tribus habría contagiado a nuestros padres, y no habríamos llegado a nacer. Si estamos vivos, es gracias a la guía de la Reina Naga y su sabiduría. Ella nos salvó y evitó que nuestra raza desapareciera por completo, porque si hubiéramos hecho lo que otros hicieron, que fue ignorar su consejo, la locura nos habría vuelto bestias irascibles y horribles, que posiblemente habrían muerto a manos de los beorcs. Naga vive, y que siquiera oses insinuar lo contrario es una falta tal de respeto que no estoy dispuesta a escucharla una segunda vez. - Se había girado para para enfrentarlo directamente, y mientras lo hacía se acercó a él con aspavientos y gestos que demostraban lo molesta que estaba.

Abrió la boca para añadir algo más, quizás para añadir lo que opinaba sobre su pobre conocimiento de la historia de su propia raza, cuando sus ojos se fijaron en la pared que tenía detrás y se calló de forma inmediata. Su atención pasó del manakete a los extraños relieves que no podía discernir del todo, pero que ocupaban desde el suelo hasta el techo. – Kuroyuki, ¿tienes ya los candelabros? Mirad las paredes. Creo que podríamos comenzar por aqu-… - Interrumpiendo sus palabras a mitad de frase, unos pasos resonaron al final de la galería. No podía verlos con total exactitud, pero les sintió como un puñetazo en el estómago: el viento aciago. Emergidos. Inmediatamente, lo primero que pensó fue que no podían quedarse allí. Un dragón y tres manaketes transformados y encerrados en aquel espacio podrían romper las débiles estructuras, perdiendo el conocimiento para siempre. Debían moverse. - ¡Aquí no!, ¡Hay que evitar que algo salga destrozado! – Mirando a su alrededor, vislumbró un pasillo a su izquierda, hacia el que urgió con gestos a sus compañeros para ir hacia allí. Corrió junto con ellos y, una vez estuvo segura de que se habían alejado de la galería principal, y que las tablillas no corrían peligro, se quedó en la misma entrada de piedra, entre la siguiente habitación y el vestíbulo.

No sabía mucho sobre las habilidades del Príncipe Kurthnaga y Suryha, pero por si acaso prefirió ser ella la que se estableciera en la primera línea de defensa, como era su deber como Reina. A lo largo de las batallas enfrentadas en los desiertos de Hatari y en las selvas de Sindhu, se había ido curtiendo en la lucha contra emergidos. Poco a poco, había ido desarrollando habilidades que nunca hubiera creído poseer, y que en ese momento emplearía a fondo para proteger a sus invitados y a su doncella. Al fin y al cabo, estaban allí porque había insistido arduamente en ir. La presencia de las criaturas se podía sentir por doquier, cada vez más intensa. Estaba tan enfocada en los emergidos del exterior que ni siquiera vio a la criatura que les esperaba al final de la nueva estancia. Por suerte, su preciada Dragonstone no faltaba entre los objetos que siempre portaba. En su caso, la llevaba escondida en el pecho, apretada contra el choli blanco y ajustado. Tuvo cuidado de que sus compañeros no estuvieran demasiado cerca al transformarse. Una luz blanca la envolvió, y al disiparse quedó en un lugar una manakete dorada que se posicionó defensivamente: con los ojos clavados en el pasillo de piedra, un suave gruñido de advertencia naciendo en su pecho, y un lenguaje corporal que indicaba que, pese a que no había atacado primero, no temería en defenderse de necesitarlo.

acciones:
Sissi se mueve hacia la entrada de la habitación de la izquierda y se transforma usando su Dragonstone Plus.
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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Kuroyuki el Vie Dic 08, 2017 7:31 pm

Kuroyuki permaneció ajena a la eterna conversación religiosa mientras realizaba sus deberes. El origen de los manaketes, Naga, la guerra... Era un manakete de segunda generación, hija de dos dragones que tomaron la solución que propuso Naga y aún así sentía que tanto ella como su reina eran ajenas a toda esa historia, por mucho que los padres de la pelirrosa hubieran participado activamente en ella. Ellas eran herederas de ese legado, mas Sissi lo proclamaba como si hubiera sido partícipe de aquellos sucesos, eso le generaba un cierto rechazo. El rechazo se tornó en desinterés rápidamente, hasta el punto que simplemente desconectó y se mantuvo a lo suyo ignorando todo lo demás.

Una vez extendió el fardo sobre la alfombra ordenó rápidamente los objetos sobre la misma, de tal modo que podía visualizar rápidamente cada utensilio. Recogió las estructuras metálicas de los candelabros y se aseguró que las velas estuvieran en buen estado, la calidad de la iluminación era clave para que los trabajos de extracción se desempeñaran en buenas condiciones. Parecía que todo estaba correcto, buscó entonces el artefacto que utilizaba para encender las mechas. Era un aparato excéntrico, constaba de una caja que alojaba una rueda metálica en contacto con un mineral, cuando se hacía girar el mecanismo la fricción con la piedra generaba chispas. Era un sencillo pero ingenioso prototipo, combinando el sílex y la yesca a un único objeto, era más fácil de transportar y la forma de emplearlo era mucho más rápida. No obstante, los inventos recientes no estaban exentos de fallos, así que también trajo las susodichas por si tenía que emplear el método rudimentario.

La reina entonces preguntó a Kuroyuki. Parecía estar muy interesada en las losas que albergaban las paredes. - Ya casi está, solo tengo que encender...lo. - Vagó su habla unos segundos pues, como Sissi, había sentido la presencia de más seres dentro del templo. Su naturaleza era incierta, oscura, solo podía tratarse de una cosa. - Están aquí. - Comentó sin emoción alguna, con evidente desinterés y falta de repudio a los emergidos. No obstante, agarró su piedra ónice, absorbiendo su poder una vez su mano derecha la apretó con fuerza. La magia contenida en la piedra se extendió, manifestándose en distintas partes de su cuerpo. Escamas oscuras comenzaban a aparecer en su brazo derecho, en pleno proceso de metamorfosis, las pupilas de sus ojos se afilaron en forma dracónida mientras emanaba un brillo dorado, las escamas rosadas de sus alas se volvieron carmesí y emitían una luz intermitente rojiza, iluminando considerablemente la sala en la que se encontraban. Sus alas empezaban a aumentar de tamaño, trascendiendo su morfología de insecto a la de dragón,  - Seguidme, por favor. - Indicó con absoluta tranquilidad, consciente de que la reina se quedaría detrás del grupo y se transformaría una vez viera el momento adecuado. Sin pensarlo dos veces cogió a Kurthnaga de la mano con su izquierda, forzandolo a seguirla hasta que llegaron a la entrada de la otra sala, momento en el cual le soltó.

Se situó en el centro y miró hacia atrás, comprobando que Suryha también la había seguido. - Bien. - Dijo tras comprobarlo. Miró entonces a uno de los extremos de la habitación, no estaban solos. Extendió su brazo derecho, indicando a sus compañeros que estaba bien así, no había motivos para tratarlo con agresividad. Un emergido solitario, a lomos de un caballo y prendas eclesiásticas.

Traduccion:
No queremos hacerte daño.

Declaró en idioma antiguo, sabía que hablaban esa lengua y ella era era capaz de hablarlo de forma fluida.

Traduccion:
¿Por qué estás aquí? ¿Te has perdido? Podemos ayudarte.

A diferencia del resto, Kuroyuki aún no había completado su metamorfosis. Necesitaba envolverse en sus alas para activar su transformación de forma definitiva. Si el emergido respondía atacando, se cubriría con las alas y adoptaría su forma dragón, pero confiaba en poder acabar con el conflicto sin el uso de la fuerza. Había un motivo por el que estaban allí, y su presencia podría explicar por qué aquél lugar no había sido saqueado como el resto del templo.
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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Kurthnaga el Vie Dic 22, 2017 3:47 pm

No sería la primera ni la última vez que le mencionarían o que le preguntarían directamente si podía ser menos formal en su manera de hablar, como había dejado caer en la conversación Suryha pero, no era algo que Kurthnaga pudiese controlar. Había sido criado como un príncipe y no había tenido oportunidades de salir demasiado de palacio por lo que, a lo largo de su vida siempre había estado rodeado de dragones mayores a él y que, se sentiría bastante mal si no tratase de la manera que lo merecían. - ¿A-ah...? No puedo expresarme de otra forma, estoy acostumbrado a comunicarme formalmente. Disculpo las molestias si eso le parece aburrido...

La atención de Kurthnaga no podía evitar disminuir respecto a la conversación que estaban manteniendo sus compañeros de expedición y centrarse más en toda la arquitectura que le rodeaba. Le parecía demasiado distinto a Goldoa y no sabía si era porque, él había estado en su patria recluido casi toda su vida o si bien, se debía al hecho de que había crecido con la influencia de su país debajo de su brazo, un país que, no cambiaba; su padre había estado gobernando desde la creación del país de los dragones y los cambios en todos los aspectos del lugar eran mínimos. Al príncipe negro le fascinaba poder ver cosas durante en sus viajes que nunca sería capaz de imaginar en su mente, mismamente aquel grandioso edificio con inscripciones que el chico no se había parado a identificar si tenían significado alguno y que aunque a otro seguramente le apenase ver que algunas piezas necesitaban ser reconstruidas, él no podía sentir una curiosidad sobre lo misterioso que se le hacía todo aquel lugar.

Volvió a centrar su concentración al ver como la reina Sissi sacaba algunas herramientas del bolso de cuero y no pudo evitar mostrar su sorpresa reflejada en su rostro ya que, todos aquellos artilugios no tenían ningún tipo de explicación aparente en su mente. A continuación, negó con la cabeza. - Lamento que no soy un entendido ni en arquitectura ni en reconstrucción, así que preferiría simplemente observar como realiza las tareas correspondientes. - Una vez que ella guardó aquellas herramientas que le había mostrado, el grupo se dirigió a adentrarse más en el edificio mientras que, la reina Sissi... ¿Defendía de una forma apasionada a Naga? (O eso le parecía a él). Después de las palabras de Suryha. No hizo ningún comentario al respecto porque, no era su religión y a penas sabía nada de ella, hasta el punto que muchas de los puntos que se comentaban eran nuevas para él y no era de sorprenderse ya que, en Tellius se creía en Ashera y no en Naga.

Había tenido una mala sensación a medida que sus pasos se adentraban al centro del edificio pero Kurthnaga no se había preocupado seriamente por ello, no había tenido buenas experiencias viajando últimamente y aquello le había creado inseguridad así que no creía que fuera más que su propio subconsciente creando una situación de crisis. Pero se hizo evidente que no estaba siendo paranoico cuando los demás hicieron mención a que se encontraban entre emergidos. Aunque la reina Sissi parecía decidida, en momentos como aquellos él solo podía quedarse petrificado y sin saber demasiado qué hacer y debido a que Kuroyuki lo tomó de la mano, arrastrándole hacía una dirección especifica, simplemente ando sin hacer ningún tipo de forcejeo.

Se quedó en la entrada sin avanzar una vez que Kuroyuki dejó de arrastrarle y se quedó relativamente al lado de Sissi, siempre manteniendo las distancias que necesitarían con su forma draconiana, claro estaba. No tenía muy claro si adoptar su forma genuina pero viendo como las demás se preparaban, pensó que lo correcto era hacer lo mismo y adoptar un rol defensivo por el momento. Entrelazó sus manos como un tic nervioso que no sabía controlar cuando, segundos después su cuerpo empezó a emitir una luz al mismo tiempo que su cuerpo iba adoptando un tamaño mayor; alas crecían de sus espalda, su cuerpo se cubría de escamas oscuras y garras afiladas aparecían donde antes habían diminutas manos. Si se comparaba con el aspecto de un manakete, él, como dragón terrenal tenía un aspecto muy robusto y al ser un dragón negro, la raza propiamente de la nobleza de Goldoa, esos atributos se pronunciaban más.

Acción:
Se sitúa al lado de Sissi y se transforma.
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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Suryha el Sáb Dic 23, 2017 10:15 am

¿Qué mal había con decir eso? Religiones, rezarle ciegamente a un Dios que siquiera sabían si seguía con vida, que siquiera sabían si realmente existía. Permaneció quieto, sus ojos entrecerrados, una ligera veta dorada solo observando con atención y hasta relajado, el desdén que Sissi parecía estar dispuesta a mostrar. ¿Los otros dos? El príncipe Kurthnaga, según recordaba de Goldoa, debía sentirse ajeno a ese debate religioso, Kuroyuki no parecía interesada.

¿Estaba Sissi segura de eso? De que los condujo a la paz... Las palabras pronunciadas por cierto príncipe oscuro resonaron en su cabeza, la oscuridad y las llamas de devastación volvieron a nublar sus recuerdos. Pero no dijo nada, solo la observó, solo la escuchó. ¿Qué eran los sentimientos que sentía? Cada vez se sentía más seguro que no era Naga ante quién tenía que postrarse, a quién tenía que rezar. De todas formas, que poco...

Parpadeó, dio un paso hacia un lado y observó hacia donde ella miraba. No entendía los relieves en la piedra, a pesar de estar acostumbrado a los de Mitgard, en cambio, desvió su atención ante el que alguna vez fue una alfombra roja, hacia el dragón en el centro y frunció el ceño para si, contrariado. Desvió de nuevo la mirada de la figura y a medio camino para volver a observar la pared, permaneció quieto, con la mirada hacia ningún lado; algo en su mente había saltado en alerta.

Emergidos –Susurró a penas. Los había sentido tantas veces y no solo allí, en Mitgard, en Jehanna, Senay. Podría jurar que el sentimiento que sentía era el mismo: escalofriante, corrompido, pero de alguna forma terriblemente familiar. El sentimiento llegó antes que los pasos al avanzar y en un abrir y cerrar de ojos solo siguió al grupo, terminando en la habitación al lado de la sala principal, igual de oscura y polvorienta que la anterior– Qué deberíamos... ¿Yuki? –Un gesto de su brazo le dio a entender que permaneciera atrás, que no atacara y no entendió el motivo detrás de aquella petición.

Avanzó unos pasos más hacia ella, ignorando el hecho de que los otros dos se hubiesen ya transformado. Su intención ahora, estaba totalmente clavada en la manakete y el emergido al frente– ¿Por qué? ¿Por qué quieres...? –¿Quieres qué? ¿Qué decía? No, no era eso, él la había entendido a pesar de que había hablado en un idioma que no debía de conocer. Tragó en seco, levantó la mano hacia su collar como esperando que le aportara cierto reconforte– No hay forma de que esté perdido, debe sabe perfectamente lo qué hace.

Se sorprendió a si mismo encontrándose diciendo aquello. Apretó con más fuerza la piedra que llevaba consigo, casi sin darse cuenta, pero no se transformó, mantuvo su forma humana a pesar de todo, con su dorada mirada fija en la figura del emergido que tenían delante, cerca de unos cofres. En el peor de los casos, dejaría toda inquietud de lado y acabaría con él. Aunque sabía que habían más a su alrededor, no en aquella habitación, pero sí en el resto del templo; los sentía claramente.

Acción:
Sury entra en la habitación junto con Kuro, manteniéndose un poco alejado de ella. Mantiene su forma humana.
Mapa:
Afiliación :
- MITGARD -

Clase :
Manakete

Cargo :
Embajador

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :

.
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Especialización :

Experiencia :

Gold :
316


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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Narrador el Lun Dic 25, 2017 2:17 pm

Dos de los cuatro dragones cambian de forma. Los emergidos del lugar comienzan a acercarse.

Al interior de la habitación cerrada, una valquiria emergida se aproxima con una llave en mano a los cofres presentes allí. Al sentir algo acercarse para y vuelve a guardarse el objeto, volviendo sus brillantes ojos rojos a quien le está hablando.

La forma en que espera mientras la manakete habla muestra comprensión. Después de una pausa bastante larga, la mujer separa sus labios y habla con una voz ronca y débil, más aliento que sonido, pasando su vista por todo el equipo, empezando desde el dragón negro.



Rápidamente la valquiria sube a su caballo, toma uno de sus báculos y lo dirige a Kuroyuki, emitiendo una luz violeta.


Clase: Valkyrie
Arma: Báculo de Sleep [2]
Inventario: Báculo de Sleep [2] (equipado), Báculo Paralizante [1], Tomo de Fuego [2], Vulnerary [3]
Skills: -

A su vez, los enemigos comienzan a alcanzar a quienes defienden la entrada. Sus ataques se concentran en Sissi, de momento pasando por alto a Kurthnaga. Las espadas de los primeros tienen un aspecto extraño, una coloración anormal en el filo.




Clase: Hero
Arma: Espada de acero evenenada [4]
Inventario: Espada de acero envenenada [4] (equipada)
Skills: -

[A continuación las tiradas de dado por los ataques de los enemigos.]
Support :
None.

Experiencia :

Gold :
4422


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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Narrador el Lun Dic 25, 2017 2:17 pm

El miembro 'Narrador' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


#1 '- tipo = nivel' :


--------------------------------

#2 '- tipo - nivel' :
Support :
None.

Experiencia :

Gold :
4422


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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Narrador el Lun Dic 25, 2017 2:19 pm

El báculo no logra surtir efecto todavía. La espada del héroe no consigue penetrar las escamas de la manakete.

Los laguz transformados cuentan con +1 HP.

Recuento de HP:












Support :
None.

Experiencia :

Gold :
4422


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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Sissi el Dom Ene 07, 2018 12:38 pm

Sissi no se había dado cuenta de que no estaban solos en la sala continua al vestíbulo del templo. Las palabras de Kuroyuki llamaron su atención, y le hicieron girar la gran cabeza dracónica hacia atrás, más atenta a lo que se llevaba a cabo al final de la estancia que a los emergidos que llegaban por la galería. Una valkyria a caballo y armada con su báculo era la receptora del diálogo de su sirvienta. Pensó lo mismo que Suryha, que las esperanzas de comunicación de Kuroyuki no eran más que una pérdida de tiempo. ¿Cuántas veces habían intentado comunicarse con esos seres, sin éxito? Daba lo mismo, las preguntas, las amenazas, los ofrecimientos, todo parecía caer en saco roto. Salvo que, en esa situación, fue diferente. A pesar de que fuera apenas un susurro, el sonido llegó a ella en la galería de piedra con facilidad, como un susurro en la nuca. Si hubiera estado en su piel beorc, estaba segura de que se le hubieran erizado todos y cada uno de los vellos del cuerpo.

Era inquietante y aterrador descubrir que las terribles criaturas que asolaban el mundo, y que habían destruido su antiguo hogar, eran capaces de comprender lo que se les decía, y responder de forma acorde. ¿Acaso habían estado jugando con ellos todo ese tiempo? Se los imaginó burlándose de sus intentos por parar la guerra y el horror que llevaban consigo a donde fueran de forma pacífica, mediante el diálogo. Incluso la misma Sissi, una persona tan en contra de los conflictos y el derramamiento de sangre, se había dado cuenta que el único método que tenían de defensa era mediante las armas, o en su caso, sus garras, sus colmillos, y su hálito. No se le pasó por alto que Kuroyuki había empleado el lenguaje antiguo. No recordaba si acaso se había dirigido a alguno de esos seres en ese idioma, pero sí que estaba segura de haberlo empleado en su presencia.

Al igual que a muchos otros líderes del mundo, ella también había recibido las noticias que llegaron desde Magvel, en las que se incluía un mapa arrebatado a los emergidos en el que salía una división política de los continentes extraña y sin actualizar, y cuyos territorios estaban señalados en el lenguaje propio de las garzas. No pensó que pudieran comunicarse en esa lengua, pues más de una vez Sissi se había expresado en ella y nunca había notado entendimiento en sus contrincantes. Había estado tan equivocada. Quizás les habían engañado desde el principio. Quizás era una habilidad que solo poseían las valkyrias. Quizás es que solo entendían ese idioma cuando era dirigido a ellos de forma pacífica. Quizás. Quizás. Quizás. Fuera como fuera, la Reina les consideró un enemigo deshonesto y engañoso: la peor escoria que hubiera sobre la faz de la tierra, dedicada solo a traer calamidades al mundo.  

No volvería a subestimar a esas criaturas, en apariencia estúpidas, nunca más. Sabían cosas que no se habían dicho en voz alta, y que eran imposibles de conocer si eras un extraño. Obviando que Kurthnaga era un dragón negro, y por tanto su procedencia era evidentemente de Goldoa, y que incluso ella misma era reconocible como la Reina de Sindhu, por su cabello rosa, y su transformación dorada, saber que Kuroyuki era de Valentia, y que Suryha era de Jugdral era imposible. Y, sin embargo, la Valkyria no había dudado apenas en sus palabras, una simple mirada le había bastado para conocer la procedencia del grupo. Sissi entrecerró los grandes ojos almendrados, juzgando sin piedad la figura de la emergida. Deseaba moverse de su puesto para sonsacarle aún más palabras, descubrir la verdad detrás de tantas incógnitas, que solo iban en aumento. Sin embargo, se limitó a quedarse en su sitio y dirigir sus palabras hacia el fondo de la habitación: ¿Cómo sabes de dónde somos?

Habló alto, rotunda, con la esperanza de que la escuchase. No podía abandonar su puesto frente a la entrada, pues eso podría arrinconarles, pero ansiaba ir a socorrer a Kuroyuki y Suryha. Confiaba en la capacidad de ambos manaketes para defenderse y acabar con la valkyria, pero aun así se reprendió por no haberse dado cuenta de que estaba allí en un primer lugar. Cargaba sobre sus hombros la responsabilidad de cuidar de los presentes, como Reina y como anfitriona. ¿Y si hubiera habido un enemigo más poderoso, más violento, más complicado de vencer? Una valkyria no debería presentarles demasiados problemas, pero la suerte no siempre estaría de su parte. Sin embargo, no pudo dedicarle más preocupación a ese asunto, pues los emergidos de la galería habían llegado hacia Kurthnaga y ella, y les superaban en número. Se dio cuenta de que estaban ya frente a ellos cuando sintió el filo de la espada resbalar por sus escamas de oro, resistentes y perfectas para la defensa. No había sido más que un cosquilleo en su piel, pero eso le hizo dirigir su atención al emergido de forma abrupta.

A veces era difícil creer que un ser tan diminuto, en comparación a su gran cuerpo, pudiera acarrear tantos males. Pero solo debía sentir su aura, esa maldad, y ver esos ojos rojos y brillantes para salir de dudas. Le mostró los dientes, y agresivamente hizo un ademán de mordida, rápido y parecido al que haría un laguz lobo para mostrar agresividad. Sus fosas nasales captaron un olor diferente, y al fijarse en el color extraño de las espadas, un gruñido escapó de sus fauces. Primero les engañaban, fingiendo no saber hablar cuando eran capaces de formar frases coherentes y con sentido, pero además trataban de atacarla con sus armas envenenadas. Su molestia pronto creció a enfado. Ni siquiera los beorcs de Daein o Begnion tendrían tan poca nobleza como habían demostrado esos emergidos. No tenéis honor. Sentenció en idioma antiguo para que le entendieran a la perfección, ahora que habían mostrado signos de compresión auditiva. Y pronunciada su opinión, dejó escapar de su interior su potente hálito de energía sobre el emergido que tenía enfrente, aquel que había osado atacarla sin mucho éxito.

Acción:
Se queda en su sitio y ataca al emergido que tiene delante.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Sacred Manakete

Cargo :
Reina de Sindhu

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Dragonstone [3]
DragonStone Plus [4]
Daga de bronce [1]
Lágrima de Naga
.
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Support :
Sera
Chrom

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2378


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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Kuroyuki el Dom Ene 21, 2018 7:57 pm

Kuroyuki no exteriorizó cambio alguno durante el intercambio de palabras, ni cuando Suryha le trasladó sus dudas acerca de comunicarse con los emergidos. Giró su cabeza para ver a su pariente por el rabillo del ojo, contestando a su pregunta mientras la valquiria parecía estar sopesando la situación. - Precisamente porque saben lo que hacen... - Respondió a Suryha de forma poco concreta. El punto era que, ya que estaban dotados de cierto intelecto y capacidad de comunicación, debían tratar con ellos de forma verbal primero. -  O algo les dice qué hacer... - Añadió, una vez escuchó la respuesta de la emergida. En primer lugar enunció la procedencia de los cuatro, seguido de una pregunta en función fática. Usada para asegurar el canal de comunicación, eso implicaba dos cosas: O aquél ser estaba alucinando o mantenía algún tipo de conversación con algo. De una forma u otra, la última frase confirmaba las sospechas de que serían tratados como enemigos y atacados consecuentemente. Una energía emergió del báculo de la valquiria en dirección a la sirvienta dracónida, la cual se cubrió rápidamente con sus alas. La naturaleza del encantamiento que impactó sobre ella incitaba a la inconsciencia, pero no fue suficientemente potente para atravesar su defensa.

Una vez envuelta, la luminiscencia de sus alas empezó a ser cada vez más intensa y cegadora, acelerando el proceso de transformación y aumentando el tamaño de todo su cuerpo.

Traduccion:
Te liberaré de tu pesadilla.

Declaró justo antes de extender sus enormes alas y descubrir su nueva forma, la pequeña niña de metro y medio de altura dio paso a un dragón de escamas negras y trazas rosadas. No esperó a que la emergida pudiera reaccionar y salió rápidamente a darle caza. En primer lugar la rodeó sin reducir la distancia, pasando muy cerca de Suryha e interponiéndose entre ambos por un instante, dando algo de tiempo al manakete a que finalizara su transformación. Una vez llegó a la sólida pared de piedra, se ayudó de sus puntiagudas garras para a apoyarse en ella y tomar impulso hacia la emergida, cortándole el paso en dirección sur .

Llegó el momento en el que Kuroyuki haría honor a su nombre y convertiría al emergido en ceniza. Tomó una profunda inhalación y la contuvo unos segundos en su pecho, concentrando una energía que se filtraba a través de sus escamas rosadas en forma de luz. Cuando abrió sus fauces, un intenso hálito violeta oscuro cubrió por completo a la jinete y su montura.

Acciones:
Kuroyuki se mueve en diagonal hasta alcanzar la pared a la derecha de Suryha, después, se sitúa debajo de la valquiria y ataca.


Última edición por Kuroyuki el Mar Feb 06, 2018 3:30 pm, editado 1 vez
Afiliación :
- Sindhu -

Clase :
Manakete

Cargo :
Sirvienta real

Autoridad :

Inventario :
Dragonstone [2]
Sello Maestro
Vulnerary [3]
.
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.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
325


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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

Mensaje por Kurthnaga el Lun Ene 29, 2018 4:39 pm

Estaba percibiendo una mala sensación que le erizaba por dentro desde que habían aparecido los emergidos pero, no era algo extraño ya que el príncipe siempre había concebido su aparición como algo negativo. La intromisión de emergidos siempre le había conllevado tener que pelear y no había nada que Kurthnaga aborreciera más que las batallas pero, el mundo le estaba obligando a dejar de lado sus ideales pacifistas para tener que defender sus principios. Le sorprendió escuchar como aquel emergido miró a cada uno de los dragones y supo reconocer cada uno de los países de origen, sin embargo, aunque la información de Goldoa era muy limitada en el mundo exterior, que él fuera un laguz de Goldoa no era ningún secreto, ya que, sus propios rasgos le revelaban esa identidad al mundo. Los dragones negros, dragones terrenales como tal, eran la propia descendencia de la monarquía de su país y tenían rasgos inconfundibles: tez oscura, ojos rubí y pelo muy oscuro, así como los propios rasgos de su raza; orejas puntiagudas y una marca dragón en su frente. Indiscutiblemente, Kurthnaga contaba con cada uno de esos rasgos por lo que no había tanta sorpresa por escuchar aquello.

No pudo observar como uno de los emergidos más cercanos a Kuroyuki y Suryha elevó su báculo con intenciones claras de mostrarse como un enemigo y empezar a atacar, pero sí vio como el emergido que empuñaba una espada intentaba blandirla en contra de Sissi y un escalofrío recorrió su cuerpo con un solo significado: no estaban seguros en el lugar. Kurthnaga era partidario de que siempre había que solucionar las cosas mediante el uso de la palabra pero una vez se iniciaba la violencia, la probabilidad de que con palabras se pudiera razonar lo que ocurría en la situación era bastante nula. Los emergidos ya habían dejado claro que si tenían que utilizar la violencia lo harían, por eso aunque apoyaba la posición de Sissi al intentar preguntarles a los emergidos, dentro de sí sabía que seguramente no obtendrían ninguna de las respuestas que ellos andaban buscando.

Kurthnaga entendía todo lo que se decía en esa sala y también tenía la capacidad como para comunicarse en aquel lenguaje antiguo ya que, entre la educación recibida en palacio se encontraba el poder leer textos en la lengua que ellos habían empleado originariamente. Pero él era muy inseguro en aquellas situaciones y cuando todo se volvía más tenso, sentía que no tenía palabras que ofrecer que fueran de utilidad: así que se limitaba a observar lo que ocurría a su alrededor, tomando parte cuando lo creía necesario de una forma silenciosa. Y aunque no entendía demasiado de armas beorc, la espada que blandía el emergido que había intentado herir a Sissi no se veía como una arma convencional, lo cual le alarmó todavía más. Retrocedió un paso atrás e inhalo aire despacio para ir llenando su pecho y cuando se sintió preparado, volvió a dar un paso adelante para expulsar ese aire en su aliento dragón contra el enemigo enfrente de Sissi, cargando el aire del lugar de una especie de ceniza.

Acción:
Ataca al enemigo enfrente de Sissi.
Afiliación :
- GOLDOA -

Clase :
Royal Black Dragon

Cargo :
Príncipe de Goldoa

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [2]
Elixir [3]
Sangre de Dragón de Tierra
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Re: [Misión] Guardianes Laguz [Sissi, Kuroyuki, Kurthnaga, Suryha]

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