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[Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

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[Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Corrin el Dom Oct 15, 2017 2:11 pm

Una vez, mucho tiempo atrás, Corrin había escuchado que las despedidas siempre eran dolorosas, pese a tratarse de un escollo a superar. Era necesario seguir adelante y continuar con el camino que el destino le tenía preparado. En cierto modo lo había experimentado con cada una de las veces que sus queridos hermanos iban a visitarla por un corto espacio de tiempo cuando se encontraba en la fortaleza del norte, volviendo a sumirse en la casi completa y fría soledad cuando llegaba el amargo momento de decir adiós. Una, otra y otra vez. Casi parecía que llegados a un momento podría llegar a acostumbrarse, pero no era más que una mentira. ¿Quién en su sano juicio podía habituarse a una situación de adiós, aun reversible, capaz de distanciarte de tus seres queridos como si fueran unos sencillos hilos manipulados?

Y así, manipulada y con el corazón encogido en el pecho era como se sentía dejando atrás esas vastas llanuras que caracterizan Ylisse, teniendo que partir una vez más rumbo a su reino. No solamente el lugar había sido capaz de abrirle los ojos, lleno de vida, de risas, de amabilidad y de sueños por llegar tras la liberación conseguida, sino también había conseguido, con afecto, granjearse un lugar en su corazón. Mas no solo aquellos bellos y fructíferos escenarios resultaron ser una sorpresa agradable, también las personas que lo moraban, y sus viajeros, especialmente sus viajeros. Los lazos de amistad labrados en las batalladas libradas en aquellas tierras vecinas pretendían quedarse grabadas por la eternidad.

Recordad a sus nuevos amigos le sonsacó una sonrisa más sincera de lo que cabría esperar, sabiendo que había ocultado información más que importante a aquellas personas con las que había compartido sangre, sudor y destino, pero ocultar su procedencia había sido necesario, por el bien de todos, para no enturbiar su creciente relación. La nostalgia comenzaba a ser un temible enemigo, aun cuando apenas hacía unas jornadas se había separado del último de sus compañeros de temerarias aventuras.

Los pastos ya habían cambiado, haciéndose menos ricos en las zonas más colindantes a Nohr. Aún así, estaba segura de que los frutos serían mucho mejores, pese a encontrarse a apenas unas cuantas horas de camino de su hogar.

Allí se encontraban, esperándola, su padre y sus hermanos. Quería regresar para jugar con Elise, recibir los abrazos y los mimos de Camilla, discutir con Leon y… bueno, daba por supuesto que Xander tendría preparado un discurso para aleccionarla sobre la locura que había cometido, el riesgo que entrañaba alejarse no solo del castillo, sino de Nohr, y la haría prometer que nunca lo haría de nuevo, menos aún sin escolta, pero pese a todo estaría esperando con ganas su regreso. “Mientras no se enfade demasiado… ¡seguro que en el fondo se emociona si le cuento mis aventuras al verme intacta!” pensó para sí misma, deseando que los pensamientos esperanzadores que se agolpaban en su mente no fueran más que una lejana fantasía. Si no, salir de nuevo del Castillo de Krakenburg sería una misión imposible.
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Laslow el Miér Oct 18, 2017 8:09 pm

A pesar de la causa de su visita y estancia temporal, Ylisse había recibido a su hijo pródigo con los brazos abiertos. Las verdes praderas del reino de los Venerables habían devuelto al espadachín memorias de días llenos de felicidad e inocencia, recuerdos que creía perdidos de todo lo que sucedió antes del fatídico evento que cambió su vida para siempre. Sus bosques le llevaron de vuelta a eternas tardes de juego con sus mejores amigos, y la actitud de su gente hizo que su memoria reprodujera, una vez más, a sincera sonrisa de su madre, aquella que siempre había llevado en su propio rostro, tal y como ella había hecho hasta el fin.

Pero, al igual que aquellos dulces días del pasado terminaron, la estancia en su tierra natal llegó al punto de volver al reino oscuro.

La carta de Xander en la que le informada del éxito de su campaña había sido quemada nada más leerla, pero su contenido estaba grabado en la mente de Laslow, quien caminaba al frente de los hombres que le habían acompañado en la campaña encubierta con una sonrisa relajada en su rostro, al igual que todos ellos. El espadachín podía sentir la felicidad de todos ellos sin tener que mirar atrás o fijarse en sus rostros. El tono de sus voces y el ritmo de sus pasos decía todo lo necesario, le hacía saber que cada uno de ellos se alegraba de regresar a su casa, a sus familias y amigos. Atrás quedaban las tumbas sin nombres para quienes habían caído en combate, y atrás quedaban las duras luchas contra los emergidos que les habían hecho sentir la muerta más cerca que nunca. Ahora solo les importaba el descanso del hogar y los rostros conocidos.

En cuanto a la mente del peligrís… La suya pensaba también en aquellos a quien volvería  a ver tras tanto tiempo. Odin y Severa eran los primeros nombres que acudían a su cabeza por supuesto, pero también estaba en la lista aquel a quien había jurado lealtad y protegía con su vida y honor. La última vez que había visto a Xander había sido cuando este le había otorgado el mando de tan importante misión, y aunque sabía que su señor estaba a salvo, el Guardia Real necesitaba ver con sus propios ojos que el heredero al trono había regresado del extranjero de una sola pieza, pues por muy buen guerrero que fuera el rubio siempre existía la posibilidad de que un mal corte o una herida sanada a medias le hubiera producido alguna herida de mas, algo que podría haber sido evitado si Laslow hubiera estado allí.

El mercenario miró con detenimiento a su alrededor sin detenerse. Los pastos a su alrededor habían abandonado el verde yliensse y empezaban a tomar el adusto color típico de Nohr. Aquella zona quedaba a unas pocas horas de camino de la frontera con el reino oscuro, pero a no mucha distancia él y sus hombres deberían encontrarse con un pequeño bosque fronterizo perfecto para el último descanso antes de poner un pie en el hogar natal de los soldados y la residencia adoptiva del espadachín de pelo como la ceniza. A simple vista y lógica, lo que les quedaba de camino hasta allí y la frontera debería ser un paseo sin sorpresas ni interrupciones inesperadas.
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Corrin el Vie Oct 20, 2017 7:05 pm

El tosco suelo por el que sus pies descalzos comenzaban a abrirse camino era una señal más de lo acertado de su razonamiento. Las indicaciones que la amable anciana de la última aldea que había tenido la fortuna de visitar la habían guiado prácticamente sin error alguno hasta una de las zonas menos conflictivas de la frontera, por donde era frecuente que mercaderes y viajeros iniciaran su ruta de camino al reino vecino. Todavía no tenía intenciones de vadear los árboles que le restaban hasta la vía principal, sino que se encontraba más cómoda siguiendo el margen del camino a unos metros de distancia, evitándose así el contacto con quien quisiera establecer una conversación con ella.

Sin embargo, su estratagema pronto se torció al percatarse de la presencia no de un hombre, sino de un grupo de ¿mercenarios? ¿soldados? ¿comerciantes y escoltas? Allí presentes. Haciendo el menor ruido posible, bastante ínfimo gracias a sus plantas desnudas y a todas las precauciones tomadas en no hacer crujir ninguna rama caída, se escondió tras un árbol lo suficientemente grueso como para poder pasar desapercibida si ninguno de los mencionados se acercaba. Obligó a su respiración a tranquilizarse, inspirando y exhalando hasta lograr mantener la calma mientras no perdía de vista ni un solo momento a aquel grupo sospechoso.

Con las yemas de los dedos acariciando la dura y húmeda corteza de su escondite, se mordió el labio por el repentino enfado que le había causado aquel escollo en el camino, cuando se encontraba tan cerca de llegar a su primer destino. Chasqueó la lengua mientras buscaba con la mirada un árbol que le ofreciese igual resguardo pero desde un punto más cercano. Había algo que, sin ser capaz de averiguar, mantenía a todos sus sentidos alerta. Quizás fueran las pocas palabras que el casi silencioso rumor del viento le hacían llegan o, por el contrario, puede que se tratara de los ropajes que no parecían pertenecer ni a un reino ni a otro.

Una idea temeraria se le cruzó durante apenas unos segundos por la mente. Parecían tener el mismo rumbo que ella necesitaba tomar, por lo que serían compañeros de destino. Nohr. Ese grupo pretendía cruzar la frontera, así lo delataban la cantidad de enseres que portaban con ellos. Si fueran enemigos tenía que ser rápida y dar aviso en el menor tiempo posible, pero el destello de la armadura de uno de los miembros del grupo hizo que se detuviera, casi de golpe.

Era bien conocido por todos la destreza de Nohr en la fabricación de armaduras y útiles de guerra, siendo probablemente el mejor reino preparado militarmente. Sin ir más lejos, su propia armadura era un claro ejemplo de lo que las manos de un especialista herrero y curtidor podía ser capaz de hacer, y el nivel de acabado de la que portaba un joven peligrís podía compararse fácilmente a la suya. Tras su estancia en Ylisse había aprendido a diferencias los rasgos característicos de unas y otras. Tragó saliva, buscando de nuevo la manera de aproximarse pasando desapercibida, pero la oleada de emociones que el tropiezo con los soldados había provocado la hizo ser descuidada.

Un sonoro “crack” fue suficiente para que todo el cuidado que había empleado se esfumara de golpe, dejándola petrificada junto a uno de los árboles, de pie. Observó con el rostro encogido a todos los hombres que habían girado sus cabezas, y sin pensárselo dos veces, de forma alocada, se apresuró a añadir –¿Estorbo? No quiero unirme a una reunión a la que no he sido invitada.
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Laslow el Sáb Nov 04, 2017 10:35 pm

-¡Alto!- Con un gesto de su mano y una elevación, Laslow dio al fin la orden que sus piernas llevaba tiempo queriendo escuchar, al igual que las de la compañía que avanzaba a sus espaldas, quienes con un general resoplido de satisfacción se dejaron caer sobre hierba, troncos caídos y rocas para reposar sus cansados cuerpos de la caminata que llevaban horas realizando sin parar un solo momento. El reino de Nohr estaba casi a su alcance, y con ello llegaba el final de la misión que les había sido encomendada… Pero todo tiene su límite, y el cuerpo de los hombres y mujeres que habían creado una falsa compañía mercenaria durante su tiempo en el reino de los venerables no era una excepción a tal regla. Por ello era necesario un último momento para recuperar fuerzas y aliento, una última parada antes de realizar el esfuerzo final y poder decir, de forma clara y directa, que habían vuelto a casa.

Aunque el descanso duró mucho menos de lo que se esperaban todos ellos.

Sin dar tiempo a una buena parte del grupo a sentarse, entre ellos incluido el mercenario al mando de la tropa, un sonoro crujido de madera hizo que todos giraran sus cabezas hacia la foresta que les envolvía desde hacía unos minutos solamente, viendo ante sus ojos a una desconocida muchacha de largo cabello blanco y aspecto algo más joven que el de el peligrís… El cual, para risa ahogada de muchos, ya había clavado su famosa mirada en la misteriosa mujer. -Para nada. Por favor, siéntase libre de unirse a nosotros.- No fue una reverencia lo que acompañó a sus palabras, sino una sonrisa de oreja a oreja que buscaba mostrar apertura y amabilidad, aunque si fue un añadido a ello el que Laslow comenzara a caminar hacia el punto en el que la inesperada doncella había aparecido.

A cada paso que daba, el espadachín era capaz de observar a la recién aparecida joven de mejor manera. Y no en el sentido en el que un marinero recién llegado a puerto observa a una posadera, sino como un estudioso observaría un mapa recién dibujado. Así fue como se dio cuenta de curiosos detalles como su falta de zapatos, dejando a la vista unos pies extremadamente bien cuidados para no tener nada a su alrededor, o el que sus orejas no fueran redondeadas sino puntiagudas, algo que no era demasiado común entre la gente corriente. -Mi nombre es Azur, un gusto el poder conoceros.- Por muy dama y muy bella, la realidad se cuenta como es, que fuera la joven, Laslow no había olvidado que seguía en territorio no-nohrio. La cercanía con la frontera era hacia el frente, seguían en el reino de los venerables, y hasta que no abandonaran Ylisse no sería buena idea dejar de lado la falsa identidad que había forjado para la misión que Xander le había encomendado.

Finalmente a pocos pasos de ella, el mercenario extendió su mano para ayudarla a bajar un pequeño desnivel que había entre l final de los árboles y el comienzo de la zona en la que se encontraban, lleno este de ramas y hojas secas que podrían ser peligrosas para alguien sin calzado. -Si no es incomoda esta pregunta… ¿Cuál es vuestro nombre? ¿Y de dónde venís, en caso de que pueda saberse?- La cuestión no brotó de entre sus labios solo por la curiosidad del caballero que quiere saber todo lo posible sobre una doncella, sino porque finalmente los ojos del yliensse habían reparado en la armadura que protegía su cuerpo. Y no era una armadura cualquiera, como la que sus hombres llevaban, sino que estaba fabricada con una maestría y delicadeza que pocas veces había visto, algo extraño de encontrar en personas con las que uno se encuentra por el bosque así como así.
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Corrin el Lun Nov 06, 2017 7:24 pm

Se maldijo a sí misma en voz baja, ¿cómo diantres había sido tan poco precavida cuando estaba todavía en tierras desconocidas? Y justamente al lado de un conjunto de hombres y mujeres que la superaban en número, aunque yendo sola ese hecho no fuera demasiado complicado. Le regaló una sonrisa amable al peligrís que, poco a poco, se dirigía hacía su posición. Tragó saliva pues no esperaba esa reacción, pero tampoco podía llevar una mano a la empuñadura de su hermana, ya que no sería más que un gesto hostil delante de todos sus compañeros. Esa era la opción menos adecuada, y por mucho que no le gustara debía aprovecharse de su condición de mujer solitaria para tratar de evitar problemas mayores.

Tomó un mechón de su largo cabello níveo para jugar con él, nerviosamente. Miró hacia ambos lados antes de fijar sus brillantes ojos sobre los del joven, asegurándose que nadie rodeaba su posición. Parecían, por el momento y a simple vista, pacíficos, mas no podía bajar la guardia. Tenía presentes las lecciones de Xander, pero por muchos entrenamientos que hubieran realizado, si aquellos sujetos decidían luchar no tenía manera de vencerlos –Es un placer Azur, me alegro de haber podido encontrar a alguien agradable en mi viaje –Se encontraba demasiado cerca de la frontera con Nohr como para que su estadía allí no fuese sospechosa, tanto para ciudadanos de un reino como para el otro –He estado caminando por mucho tiempo y un poco de compañía siempre es agradable, solo espero que no os moleste –le regaló una nueva sonrisa al joven, aprovechando la ocasión.

Sin embargo, sus mayores temores se hicieron realidad en cuanto escuchó la pregunta referente a su nombre. Tragó saliva por un momento, pensando cuál podía ser la mejor opción. Había utilizado su nombre verdadero en las tierras de Ylisse, donde por fortuna no la reconocerían. Tampoco era sabido por todos en Nohr, pues hacía relativamente poco tiempo que había regresado al castillo y su imagen se había hecho pública. No le quedaba más remedio que arriesgarse, deseando que aquellas personas no conocieran su verdadera identidad –Mi nombre es Corrin, soy una viajera que ha querido explorar estas amplias y ricas tierras de Ylisse –Por fortuna, si la veían como una simple viajera quizás la dejaran tranquila. No desvelaría que había estado combatiendo emergidos junto con otro grupo de personas.

Señaló alrededor con la mano, indicando con el gesto el lugar en el que se encontraban –Admito que no me esperaba encontrar a un grupo tan numeroso en este lugar, así que si ahora se me permite a mí, ¿os dirigíais hacia Nohr? Tengo entendido que es en esa dirección, y como parecéis apresurados... –Como si no supiera el rumbo a su hogar, observó de nuevo al grupo de personas, antes de regresar la vista de nuevo al líder del grupo. Estaba preocupada de que un grupo sospechoso de personas quisiera adentrarse en su reino, ¿Es que acaso Ylisse planeaba algún tipo de invasión? Habría jurado que era un pueblo pacífico, pero quizás las llegada de los emergidos los había tornado violentos, buscando resarcir los daños sufridos de alguna manera.

Pero aunque así fuera, ¿qué podría hacer? No dejaba de ser solo una persona. Puede que sencillamente estuviera desvariando, imaginándose el peligro donde no existía. Podrían ser sencillamente un grupo de comerciantes que portaban diferentes objetos en sus alforjas. Sin saber cómo, y sin quererlo, había desviado la mirada a su propia espada. Estaba lista para utilizarla, pero de la misma manera que ella se había dado cuenta de su error impulsivo, alguien entrenado lo habría percibido también.
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Laslow el Sáb Nov 18, 2017 6:07 pm

Las palabras de la doncella de cabello níveo sonaban en los oídos del peligrís con la misma belleza que un creyente escucha en los salmos y cantos a Grima en su templo. Su angelical voz solo aumentaba el aire de inocencia y dulzura que su cuerpo y rostro emitían entre ambos, y lo que profesaba solamente le daba más confianza en ella, ¿pues cómo iba a ser alguien tan hermosa peligrosa? Vale que llevara una espada en su esbelta cintura, pero en tiempos de guerra iluso es aquel que no lleva un arma consigo, mucho menos siendo una joven de tan divino aspecto y viajando por cuenta propia. Esto no estaba confirmado por supuesto, pero en la mente de Laslow no había lugar para posibles “otros”, solamente cabía la bella dama ante él más cercana a cada paso que daba… ¿Qué su mente trataba de permanecer alerta a lo que pasaba a su alrededor? Por supuesto, pero era difícil mantener la concentración cuando la personificación de la pureza aparecía ante uno.

-Creo que ninguno de nosotros objetará el que os sentéis con nosotros a descansar y conversar.- Si hubiera estado más atento a sus propios hombres, el Guardia Real habría escuchado algún que otro gruñido al igual que risas breves y por lo bajo. Pero era la desconocida frente a él quien le tenía cautivado a cada momento más, en el inocente jugar de sus dedos con su propio cabello, en sus llamativas pupilas y en todo lo que ella irradiaba a su alrededor. Su mente trataba de resistir el empuje de su lado más romántico y caballeroso, trataba de hacer vencer al soldado por una vez, de no dejarse embaucar por las líneas del pómulo de la joven. Pero la atracción es un adversario poderoso, sobre todo para alguien acostumbrado a vivir con él como aliado en todo momento. -Uno honor conoceros Lady Corrin. ¿O  acaso preferís la ausencia de títulos?- La sonrisa del mercenario no desaparecía en ningún momento, igual que la ofrecida mano que permanecía en el aire estable, inmóvil y dispuesta a ser tomada en todo momento por los finos dedos de la peliblanca. Dedos para los cuales ya estaba forjando un anillo en su propia mente.

Pero todas las fantasías se rompen, y esta se rompió con un amplio gesto por parte de la doncella.

-¿Uh?- Un escueto y breve sonido escapó de entre los labios de Laslow, señal de que sus ensoñaciones habían sido rotas con las palabras y gesto de Corrin, quien abarcaba su entorno con un grácil movimiento de su extremidad. -Ehmmm… Si, si. Nos dirigimos a Nohr.- El espadachín necesitó algunos segundos para recuperar el hilo de la conversación, dándose cuenta además de que su mano seguía extendida, inútilmente, en el aire frente a él, por lo que rápidamente la movió a su propia nuca junto a la contraria, adoptando una relajada y tranquila pose frente a la doncella. -Dicha sea la verdad, somos un grupo mercenario que acaba de terminar su contrato en Ylisse. Nuestra intención era cruzar Nohr y probar suerte allí, o tal vez en Hoshido.- Con la liberación oficial del reino de los venerables habían llegado rumores de la caída del de los samurái, por lo que tendría sentido para un grupo mercenario tratar de conseguir un contrato en territorio caído, ya fuera para defensores o posibles conquistadores. Fue con este pensamiento con el que una poderosa vela se encendió en la mente del peligrís. -¿Es acaso Nohr vuestro destino? Si es así podríais acompañarnos y…-

-Señor. Alejaos de ella.-

La voz de uno de sus propios soldados sorprendió al espadachín, quien giró su rostro para encontrarse con una escena que cambió su amigable sonrisa a un gesto de terrible sorpresa y terror. -¡¿Se puede saber que estás haciendo Seaz?!- Uno de los muchos exploradores de la comitiva, un hombre de treinta y pocos años con aceitoso pelo castaño, se había levantado del tocón en el que descansaba y apuntaba a la peliblanca dama con su arco cargado y tenso, listo para disparar una flecha en cuanto se diera la ocasión.

-Tal vez vos no os hayáis dado cuenta porque estáis demasiado ocupado contando cuantos pelos salen de su cabeza, pero yo la he visto mirar su espada… No, más bien no deja de mirarla en ningún momento. ¡Trama algo!- Un rumor comenzó a extenderse entre todos los encubiertos nohrios, quienes se miraban entre sí para luego mirar al explorador, luego al espadachín y finalmente a Corrin, sin saber muy bien a quien creer. -¿Vas a juzgar a alguien solo por no confiar de primeras en desconocidos? ¡Baja ese arma antes de hacer alguna locura!- Tal frase sonaba a enorme contradicción al salir de los labios de Laslow, pero el mercenario estaba demasiado ocupado y centrado en tratar de hacer entrar en razón a uno de sus hombres como para percibirlo, así como para percibir cualquier otra cosa que sucediera a su alrededor, incluyendo aquello que la misma Corrin decidiera hacer a sus espaldas.
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Corrin el Lun Nov 27, 2017 12:48 pm

Quizás debería incluso dar gracias a Anankos por haber sido benevolente con su presencia en tierras enemigas. Afortunada donde las hubiera, el conjunto de viajeros que tenía frente a sus ojos de color carmesí no parecían tener intenciones perversas, o de lo contrario contaban con una capacidad de disimulo más envidiable, y en especial, el joven peligrís. Cuando se hubo acercado más de lo que su propia seguridad estimaba como seguro, le sonrió de nuevo, tratando de camuflar su creciente nerviosismo. Por qué tan cerca y tan lejos a la vez. Si solamente hubiese llegado a cruzar la línea fronteriza… Se mordió el labio antes de asentir a las palabras ajenas –Será un placer poder compartir un poco de tiempo con todos vosotros, mas espero no importunaros, no quiero parecer una inconsciente o desagradecida en caso de que debáis poneros en marcha nuevamente –Buscando una nueva excusa, se percató de los susurros y sonrisas que aparecían en los rostros de los hombres más alejados. Un escalofrío le recorrió el cuerpo, no podía significar nada bueno.

Observar la firme y fuerte mano del joven extendida hacia ella, sin intención de ser retirada pronto, provocó que tomara una rápida decisión. Con fuerzas retomadas, apretó sus finos y delicados dedos, cerrando al puño no demasiado lejos de su espada mientras le miraba a los ojos y acortaba la distancia entre ambos –Corrin está bien, no necesito ningún tipo de distintivo por favor –Lo mejor no era dar pistas, a pesar de que en el castillo de Krakenburg sí que estaba acostumbrada a utilizar su título de princesa. Solamente los más allegados, sus hermanos y su padre, osaban llamarla únicamente por su nombre.

Cuando parecía que finalmente el joven mercenario se había cansado de mantener el brazo en el aire, sonrió para sus adentros, mucho más tranquila. Como la calma que precede a la tempestad, solo unos segundos después se había convertido en el centro de las miradas de todo el grupo, si es que aún quedaba alguien sin haber posado los ojos sobre ella. Se tensó de golpe al observar que era apuntada con el arco de uno de los miembros de la comitiva, por lo que adoptó rápidamente una posición de defensa, posando la mano sobre su espada, mas sin desenvainarla –Mercenarios, eso explicaría muchas cosas –Incluyendo la desconfianza y la violencia del castaño.

No podía arriesgarse a iniciar una batalla, por lo menos no contra todos ellos ya que sería literalmente imposible de sobrellevar, pero una idea comenzó a tomar forma en su pensamiento –Os propongo un reto, Azur, ya que parecéis ser el líder del grupo –Recalcó mientras miraba al violento arquero –Un combate, los dos solos, sin nadie más –Con un semblante mucho más serio del que tenía momentos atrás, cuando apenas se habían conocido, respiró hondo, desafiándole con la mirada –Si vuestros hombres no creen mi palabra deberé demostrar que, aunque soy una viajera, no tengo malas intenciones, pero tampoco me quedaré quieta si me apuntan con un arma, esperando cual indefensa mi destino –Señaló con la cabeza a sus compañeros, por si acaso mantenían sus intenciones –Obviamente ellos podrán detener el combate si así lo desean, están en su derecho, vosotros sois más, pero si logro vencer me escoltaréis a Nohr –sentenció, con voz más firme de lo que realmente ella misma se encontraba.

Sin saber cómo, tenía entre sus manos un pasaje a su reino. Si aceptaban su propuesta, y vencía, no tendría que preocuparse por las posibles dificultades que pudieran presentarse en su camino de regreso. ¡Incluso llegaría antes! A lo mejor de esa manera conseguía aplacar, por mínimo que fuera, el enfado de Xander cuando llegase.
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Laslow el Vie Dic 08, 2017 9:32 pm

La tensión había pasado de ser una brisa en el claro a transformarse en una tormenta digna de derrumbar las piedras de Krakenburg. El silencio entre los hombres bajo el mando del peligrís se había vuelto total, y solamente se podía apreciar el movimiento de sus ojos, fijándose entre las tres puntas del letal triángulo que se había formado: El arquero con su cuerda tensa y flecha cargada, la misteriosa mujer de pelo blanco con una mano ya en la empuñadura de su arma, y el capitán de los falsos mercenarios que trataba de poner paz en aquel problema, actuando como la aparente única voz de la cordura del claro. Pero la tensa cuerda del ambiente había comenzado a romperse, y las manos de los nohrios comenzaban a moverse hacia sus propias armas, dispuestos a acabar con la mujer si las cosas continuaban así.

Pero entonces ella habló, y sus palabras no fueron precisamente la súplica o confesión que muchos se esperaban: Fueron palabras de reto hacia el líder, hacia Laslow.

-Así que a esto hemos llegado…- Bajando el tono de su voz, el Guardia Real cruzó sus brazos sobre el pecho y cerró los ojos, tomándose unos segundos para pensar. Si denegaba el reto no solo estaría permitiendo que alguno de sus hombres tomara carta blanca en el asunto y atacara a Corrin, sino que su propio liderazgo y cabeza estarían en riesgo. Pero si lo aceptaba, se exponía a perder y no solo abrir la posibilidad de que pasara exactamente lo mismo, sino que además estaba el constante riesgo de que sucediera algo durante la pelea. Y estando tan cerca de Nohr, tan cerca de la gente que le importaba, el mercenario no quería arriesgarse a perder todo en el último momento. Lo que quería hacer era convencer a sus cansados hombres y a la desconfiada doncella de que todo estaba bien, de que podían confiar lo unos en los otros y que podían beneficiarse de la compañía mutua durante lo que restaba de camino.

Pero el espadachín tuvo que admitir la verdad. La vía del diálogo se había cortado hacía ya rato.

-Está bien. Acepto vuestro reto.- Cuando los ojos de Laslow se abrieron de nuevo, lo primero que hicieron fue clavarse en los iris carmesí de Corrin, dejándola claro que iría en serio y no se contendría durante la pelea salvo para lo más necesario de todo. Pero nada más terminar sus palabras el objeto de su mirada fue cambiado, y un brillo más serio fue el que vieron todos sus hombres, en especial el arquero que había comenzado todo, una clara señal para que empezaran a mover sus cosas y se colocaran en los márgenes del claro, cosa que comenzaron a hacer inmediatamente, dejando así espacio a los dos combatientes a los pocos segundos de que la pelea hubiera sido aceptada.

-Dado que la muerte es inútil para ambos, y juré por mi honra que nunca haría daño a una dama, mucho menos hacerla sangrar, veo justo que el duelo termine con rendición.- Los hombros del mercenario comenzaron a moverse en círculos hacia detrás y hacia delante, haciéndolo luego sus brazos, codos y muñecas, a la vez que comenzaba a caminar hacia un extremo del claro. La caminata había calentado los músculos, pero un simple paseo no serviría para una pelea. Necesitaba todo su cuerpo en plena forma, listo para reaccionar en una fracción de segundo si fuera necesario. -En cuanto el primero de ambos admita la derrota termina todo, ¿os parece justo?- Ya en la punta contraria que la peliblanca, el Guardia Real comenzó a desenvainar su espada con calma, sintiendo el peso de la misma pasar de su cadera hasta su mano, quedando el bronce completamente desenvainado al fin y listo para ser usado.

-Si estáis lista, yo también.- Sin decir nada más, Laslow adoptó su posición de guardia y comenzó a cambiar el peso de su cuerpo entre sus pies, gesto que siempre hacía para estar listo y poder moverse con rapidez en cuanto fuera necesario. Su espada colgaba del costado derecho, empuñada por la mano del mismo lado, y en su rostro se había formado ya su muy conocida sonrisa… Pero su mente trabajaba a toda velocidad, fijándose en la postura de Corrin y preparándose para reaccionar en cuanto fuera necesario, pues no iba a permitirse desconfiar de su rival por muy bella doncella que fuera.

Puede que las mujeres le volvieran loco, pero no tanto como para pensar que una cuya única compañía de viaje es una espada es incapaz defenderse.
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Corrin el Lun Dic 11, 2017 11:13 pm

El ritmo de su corazón se aceleró tan rápido como los mercenarios dirigían sus manos a sus respectivas armas. Aquel era el peor escenario posible, no solamente se hallaba sola en territorio enemigo sino que además estaba rodeada y en desventaja numérica. No había manera de salir de aquella mala jugada de los dioses, ¿se estaban vengando acaso por no ser una férrea defensora de sus directrices? A pesar de su intensa preocupación no podía temblar, no podía retroceder, no podía mostrar el miedo del que era pánico en ese momento. La tensión era tal que se podía palpar, y probablemente que desafiara a su cabecilla no había hecho más que empeorar su situación. ¿Se pensarían que tenía en mente acabar con la vida de su líder? De una manera u otra no debían preocuparse, sino todo lo contrario, cualquier paso en falso que diera podía ser el último dada la superioridad numérica, deberían estar confiados. Para su desgracia, tenía todas las de perder aun si conseguía ganar el reto.

Tragó saliva mientras esperaba la respuesta del peligrís. No fueron más que unos segundos, pero se le estaban haciendo eternos. El tiempo parecía haber dejado de fluir, cargando el ambiente con aún más tensión si era posible. ¿Había dejado de respirar? Sí, era muy probable que hubiese ocurrido, soltando un silencioso pero largo suspiro de alivio cuando este aceptó su propuesta. Por lo menos tenía una oportunidad de oro que no podía, no debía desaprovechar. Quizás si derrotaba al cabecilla del grupo los demás pasarían a respetarla, a pesar de ser una extraña. Solamente quería regresar sana y salva al castillo.

Habéis optado por la decisión correcta, Azur –Admitió con un tinte de esperanza, pero también de decisión. Nunca había luchado con público a su alrededor, más que con sus hermanos cuando llegaba la jornada de entrenamiento rutinario, tiempo atrás cuando todavía se encontraba en la fortaleza del Norte. Le sostuvo la mirada al joven, casi siendo capaz de reflejarse en los cristalinos y serios orbes que reinaban su rostro.

Cuando el claro se hubo despejado, supo que había llegado el momento. Debía medirse en combate a un completo desconocido que dirigía a un grupo de mercenarios, todos armados y fieros, si atendía a sus serios semblantes. De ello podía deducir que el hombre que tenía frente a sí, a pesar de su juventud, debía ser diestro no solo en cuanto a estrategias, sino también con la espada. La destreza con las armas era uno de los métodos más eficaces para granjearse el respeto y la confianza de los subordinados. No debía subestimarlo. Le sorprendió escuchar su voz nuevamente cuando todo parecía listo para empezar –¿Una rendición? –Frunció el ceño por un momento. No, realmente no era necesario, ni deseaba que nadie muriera en esa pelea. Únicamente debían demostrar quién era más diestro con la espada, quién tenía mejor habilidad con el acero, no tenía que derramarse sangre. No.

Estoy de acuerdo con lo que proponéis, no tengo ningún tipo de mala intención en vuestra contra, quiero dejar esto claro desde el principio –Realizó una pequeña reverencia, como acostumbraba en muchos de sus combates junto con sus hermanos. Era una muestra de respeto, de combate justo, la manera de desearle suerte en el enfrentamiento. No debía perder sus modales aunque se encontrase en una situación desafortunada.

Respiró hondo, concentrándose, mientras cerraba los ojos durante unos segundos. Separó las piernas, dejando el espacio indicado para embestir con potencia. A tener las rodillas ligeramente flexionadas, en posición de ataque, se aseguraba una rápida respuesta a los movimientos de su adversario. Sus pies descalzos reposaban sobre una mezcla de tierra y hierba, por fortuna secas. No se resbalaría, tampoco se hundiría en el barro. Desenvainó la espada con soltura, aferrando sus dedos fuertemente a la empuñadura, pero sin llegar a entumecerlos. Necesitaba sentir la espada como una extensión más de su brazo más que como una herramienta.

Fue entonces cuando finalmente se fijó en su adversario, solamente cuando estaba completamente preparada y segura de sí misma. No se fijó en el resto de personas allí presente, pues no importaban –En ese caso le deseo suerte, tengamos un buen combate –No perdería la ventaja del momento. En cuanto hubo terminado sus palabras corrió ágilmente frente al peligrís, realizando un movimiento directo. Desconocía la habilidad, la fuerza, o la velocidad de su enemigo, por lo que el primer paso era conseguir la información que necesitaba para pensar en si siguiente movimiento. Tampoco estaba utilizando toda la fuerza que tenía, pues no quería revelar tan pronto cuál era su máxima potencia. No obstante, había algo que la perturbaba, ¿por qué el joven estaba precisamente sonriendo? ¿Es que había caído en alguna especie de trampa que tenía preparada?
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Laslow el Sáb Dic 30, 2017 9:43 pm

Por mucho que el rostro del espadachín mostrara una confiada sonrisa, su interior era un remolino de pensamientos difícil de controlar: El nerviosismo de la pelea a punto de comenzar, la presión que había surgido a causa de las acciones de sus propios hombres y el hecho de que no le gustara pelear contra mujeres se habían juntado en un remolino que amenazaba con enloquecer en cualquier momento, haciéndole perder el control de la situación. Pero bien sabía el peligrís que no haba vuelta atrás ni método alternativo para cambiar las cosas. Era un todo o nada, debía pelear contra la dama de cabellos níveos si quería restaurar el orden por ambos bandos. O mejor dicho, debía vencerla en tan improvisado duelo singular.

La reverencia de Corrin fue respondida con una leve inclinación de cabeza, pues Laslow estaba ya centrado en la pelea y no había necesidad alguna de hablar ni de responder al comentario. Mas no escapó a su mente el detalle de tal gesto, pues no era uno que un simple viajero o mercenario realizara de forma usual antes de pelear. Si había un rito era precisamente el contrario, el de provocar al oponente con sornas y burlas de mal gusto, no el de mostrar respeto antes de enfrentarse a él… Tal gesto era más bien propio de las educadas prácticas entre nobles, de los duelos entre aquellos que habían nacido con una cuchara de plata en su boca y muros de dura piedra a su alrededor.

Una última pregunta apreció en la mente del espadachín ante tal gesto, justo antes de comenzar el enfrentamiento: “¿Quién es Corrin en realidad?”

No tuvo tiempo de encontrar respuesta alguna el mercenario, ni de darla a las últimas palabras dichas por la peliblanca, pues fue ella quien tomó la iniciativa y se lanzó hacia el frente con un rápido impulso de sus descalzos pies. Muy probablemente tratara de cazar desprevenido al peligrís, lo que la permitiría no solo conseguir asestar el primer golpe, sino que la daría la posibilidad de acabar todo con un rápido y único movimiento si tal movimiento era el correcto.

Pero Laslow no estaba desconcentrado, sino todo lo contrario. Estaba metido de lleno en la pelea.

El primer movimiento del guardia real fue lanza hacia la izquierda su pierna derecha, cruzándola tras la izquierda y alcanzando la distancia suficiente como para salir del rango de peligro del golpe lanzado por la misteriosa viajera. Pero apartarse y ya no fue todo lo que hizo, sino que continuó con el impulso del movimiento y, con un elegante juego de pies, el peligrís usó su pierna derecha como eje de rotación y realizó un giro descendente, extendiendo la mano libre hacia el suelo para apoyarse en la misma y, usando ambos puntos de refuerzo, impulsar con fuerza la pierna izquierda hacia donde deberían estar las extremidades inferiores de Corrin, tratando de hacerla trastabillar a causa de su carga y con ello derribarla en un movimiento rápido.

¿Funcionaba su estrategia? Laslow recuperaría la verticalidad y trataría de aprovechar la favorable situación para poner rápido fin al enfrentamiento. ¿Fracasaba? Repetiría el primer paso, pero recuperaría su guardia y se prepararía para evitar la contra-ofensa de la peliblanca. Aún no conocía su estilo de pelea ni la fuerza con la que contaba a la hora de blandir la espada, por lo que el mercenario debía mantener la guardia y estar listo para cualquier cosa a pesar de sus ofensas, tanto para las buenas como para las malas.
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Corrin el Dom Ene 21, 2018 3:47 pm

No había pasado mucho tiempo desde que se había visto envuelta en una pelea, aunque de un calibre mucho más diferente a la actual. Parecían ya lejanos aquellos entrenamientos con sus hermanos, tanto en la fortaleza del Norte como en Windmire, donde al no encontrarse en una batalla real las preocupaciones eran menores, la defensa no estaba completamente en guardia y la fuerza utilizada con los aceros era muchos a la real. Todo eso había quedado atrás en el momento en el que había decidido cruzar la frontera rumba al reino vecino. Tener que enfrentarse a emergidos había conseguido despertar en ella el coraje necesario para entablar una batalla de verdad, no un simple entrenamiento, no un combate para mejorar técnica o reflejos, sino uno de verdad. Uno donde su vida y la de sus allegados se encontraba en peligro. Donde podía no existir la posibilidad de regresar a casa con sus seres queridos.

Esa pequeña gran diferencia hacía que la pelea que ahora tenía ante sus ojos fuera un verdadero desafío. Quería ganar, pero ni muchos menos pretendía hacer daño al joven que se enfrentaba a ella. Ahora era necesario volver a contenerse, volver a las estrategias de esos días pasados de entrenamientos en el castillo de Krakenburg, teniendo presente que no se encontraba frente a un emergido, sino a alguien de carne, hueso y corazón; o por lo menos eso parecía.

Su oponente era ágil. No había necesitado más que ver el primer movimiento para comprobar su impecable uso de los pies a la hora de esquivar su primer golpe. No era alguien desacostumbrado a la batalla, sino más bien todo lo contrario. Tampoco era de extrañar, por ese mismo motivo, que fuera el líder de ese extraño grupo de mercenarios.

No tuvo mucho tiempo para seguir halagando mentalmente la destreza del peligrís, ya que apenas unos segundos después trataba de desestabilizarla. Sin tiempo para pensar en un movimiento elaborado, sencillamente tomó prestados los pasos de su adversario y se retiró un par de pasos hacia atrás. Esos primeros movimientos solamente servían para comprobar las habilidades de ambos, más a la defensiva que a la ofensiva, pero de alguna manera había que cambiar la situación.

Antes de darle tiempo al joven de rehacerse, de recuperar su posición perdida momentos atrás, optó por sacar a relucir su ingenio. Normalmente sería directa con sus movimientos, como había hecho en un principio, pero aquella batalla versaba sobre la rendición del contrario. Para ello eran necesarios capaces no solo de minar la moral del otro sino también de hacerle sentir acorralado, sin voluntad de continuar con el duelo. Acercándose de nuevo a él se propulsó con la pierna izquierda hacia su derecha, aprovechándose del terreno arcilloso para levantar polvo y tierra hacia el rostro del joven. Tener el sentido de la vista nublado podía ser un verdadero problema cuando tu adversario se hallaba especialmente cerca.

Pese a todo, también tenía un punto en contra, y es que la tierra suspendida también le dificultaba a sí misma la vista, aunque por lo menos no tenía que preocuparse por terminar con alguna de esas molestas virutas en los ojos.

Aprovechándose de estar por el costado, justo después de levantar la tierra del lugar aprovechó que tenía la espada en alto para realizar un corte hacia abajo, teniendo como objetivo el brazo con el que el mercenario sostenía su arma. Dejar herido o con dolor la extremidad con la cual pelear sería una victoria asegurada. Tener como objetivo otras partes del cuerpo solo sería un gasto de tiempo y de esfuerzo, cuando no pretendía derrotar a un enemigo. Solo esperaba que no se aprovechara una vez más de su ataque para lograr ventaja, como fácilmente podía hacerlo.

No obstante, una pequeña sonrisa le atravesó el rostro, hacía tiempo que no disfrutaba de una pelea como lo estaba haciendo con aquella, sin tener que preocuparse por la vida de inocentes, solamente por probarse a sí misma y por conseguir un salvoconducto directo a la capital de Nohr.
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Laslow el Mar Feb 27, 2018 8:23 pm

Había pasado tiempo desde que el espadachín se había encontrado en un duelo de aquella clase. Desde que había abandonado Nohr, sus únicos oponentes habían sido emergidos sin habilidad, y lo más cercano a un enfrentamiento contra un humano que había tenido era algún que otro encontronazo verbal con alguien. Y aunque no fuera un amante del cruce de espadas ni del conflicto, sería negar una parte de sí mismo decir que no disfrutaba cuando encontraba a otro guerrero de calibre y habilidad. El desafío que suponía una lucha de aquella clase le recordaba a los intricados movimientos de una danza de pareja, una letal forma de arte apreciable sola para aquellos con los ojos lo suficientemente abiertos para ver la razón tras cada movimiento, por muy leve que fuera: El ligero movimiento de un pie hacia un lado, un hombro inclinándose hacia un lado más que el contrario… Para quien entendiera el arte de la guerra, una pelea entre espadachines de talento era un espectáculo de digno interés, por muy peligroso que fuera el mismo y el usual trágico resultado del mismo.

Y por los primeros movimientos de reacción de la peliblanca, Laslow sabía ya que se encontraba frente a alguien con quien podría llegar a tal punto.

Su intento de ofensiva fue cortado por dos gestos de su bella rival: Un rápido retroceso con sus descalzos pies, lo que hizo que la patada lanzada golpeara solo el suelo del claro, y un impulso por parte ajena que levantó una nube de polvo en el alrededor de los dos espadachines. El peligrís se apresuró a recuperar la verticalidad, tratando de mantener la arenilla lejos de sus ojos con rápidos parpadeos a pesar de que tal cosa significara perder algo de visión y enfoque. ¿Dónde se había metido Corrin? ¿Por dónde iba a atacarle?

La respuesta llegó poco después cuando, gracias al flotar de la capa azul de la peliblanca y lo mucho que tal color destacaba contra el marrón de la foresta, el guarda real vio con tiempo suficiente el cuerpo de la contraria, y sus dos brazos levantados en pos de descargar sobre él el filo de su arma. La reacción natural de numerosas batallas hizo que el yliensse girara medio cuerpo hacia la izquierda y colocara su espada en diagonal, recibiendo el golpe de la contraria con fuerza y aprovechando esta misma para redirigir la peligrosa mordedura metálica de su filo hacia el suelo, buscando desequilibrar a su oponente en el proceso… Pero bien sabía el protector del príncipe coronado que bastaría algo más para derribar a Corrin. No iba a obtener ventaja sobre ella con sencillos trucos y movimientos.

Por eso mismo aprovechó su posición el peligrís para empujar a la peliblanca con el hombro, cosa posible gracias a la cercanía de los dos cuerpos, y retrocediendo automáticamente tras conectar el choque. No buscó encadenar la ofensiva ni lanzar un derribo de cualquier clase, pues no eran esos sus objetivos con lo que acababa de hacer. Lo que buscaba el espadachín era recuperar la distancia, conseguir tiempo en lo que el polvo regresaba al suelo, recalcular su estrategia.

-He de admitirlo, sois mucho mejor de lo que esperaba.- Laslow giró su espada en su mano en un gesto distraído, más sus ojos y mente eran todo lo contrario de la relajación. Los pies de la peliblanca, la posición de sus brazos, la fuerza que sus manos empleaban para agarrar su arma, el viento jugando levemente con su largo cabello… Cualquier detalle podía servirle para saber cómo reaccionar, como atacar y como conseguir una rápida victoria en el duelo. -Decidme, ¿quién os ha entrenado?- El momento perfecto decidió no aparecer, pero tal suceso era uno al que estaba ya acostumbrado. Una vez más, debería tomar la iniciativa y buscar tal momento por sí mismo.

Sin aviso ni palabra de clase alguna, el mercenario se lanzó hacia Corrin con la punta de su espada mirando hacia el frente, en dirección a lo que parecía ser un intento de estocada rápida y directa. Pero, a pocos pasos de la doncella, los pies del bailarín realizaron un fluido movimiento que redirigió el arma del cuerpo de la joven a trazar un letal arco desde la izquierda. Una finta que Laslow había realizado miles de ocasiones, tanto en batalla como en sus entrenamientos con el hombre a quien en su día juró lealtad y protección. Un movimiento que, si conseguía coger a Corrin desprevenida, podría perfectamente servir para dejar el filo de su espada cerca de un punto vital y conseguir con ello una victoria por rendición.

Al fin de cuentas, el peligrís nunca se lo perdonaría si derramaba la sangre de una doncella tan bella como lo era su oponente, por mucho que hubiera en juego.
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Corrin el Miér Mar 14, 2018 8:38 pm

Tuvo que sonreír para sus adentros cuando la táctica de la arena había dado el resultado esperado. Era cierto que también había menguado su propia capacidad de visión, pero por lo menos no eran sus ojos los que lagrimeaban por haberse lastimado. A pesar de su rápido movimiento, la capacidad de reacción del joven peligrís había sido inmejorable. El golpe de ambos aceros no había resultado como había planeado; de hecho, el filo de su espada había arañado el suelo a la vez que ella había avanzado un par de pasos de más como consecuencia del impacto en el hombro que el mercenario se apresuró a dar justo después. Esa combinación de golpes, uno tras otro, completamente acertados, habían dejado a la princesa mal colocada.

Respiró hondo de alivio cuando vio alejarse al mercenario, salvando las distancias. De haber insistido un poco más muy seguramente habría conseguido acertar algún ataque. Se llevó una mano a la frente, enjugándosela con el revés mientras sonreía al joven –A decir verdad, yo debo admitir lo mismo, aunque desde el principio supe que sería un oponente formidable –Si era el líder de aquel grupo donde había mercenarios de todos los tamaños y fuerzas, debía significar que era más que una simple cara bonita. Y efectivamente lo era. No podía comparar esa batalla a las entabladas contra los emergidos, quienes, a fin de cuentas, solamente iban a matar. ¿Era peligroso? Por supuesto. ¿Había pasado miedo? Sin duda alguna, incluso había temido por su vida, pero la capacidad humana de batallar sin desear la muerte a su oponente era también un arma temible.

Mientras recuperaba el aliento, volvió a aferrar con fuerza la empuñadura de su espada. Conteniendo una nueva sonrisa al recordar viejos tiempos en su torre, se apresuró a añadir –Mi hermano mayor me ha enseñado prácticamente todo lo que sé, siempre se ha empeñado en que debo saber no solo cómo defenderme, sino también cómo atacar al enemigo, es el mejor espadachín que conozco –Hinchó el pecho en señal de orgullo, no había nadie en Nohr que no conociera la habilidad de Xander con la espada. Quería mucho a su hermano mayor, a pesar de que no se lo dijera a menudo. No parecía ser el tipo de hombre al que le gusta recibir halagos cariñosos precisamente.

La nueva embestida estuvo a punto de tomarla por sorpresa. Apenas había terminado de hablar cuando ya lo tenía a escasos metros de su figura. Parecía un golpe directo, certero, pero si algo había aprendido del joven luchador era que ninguno de sus movimientos eran fácilmente predecibles. Y siempre buscaban la elegancia –¡Ni hablar! –Por fortuna, de alguna manera sabía cómo reaccionar ante una situación semejante. Xander había insistido una y otra vez en la necesidad de saber defenderse cuando apenas quedaba espacio entre ella y su adversario. ¡Incluso en una ocasión la había acorralado contra un banco y contra una fuente! Había aprendido no solo a reaccionar rápido, sino también a utilizar todos los recursos que tuviera a su alrededor. Otra de las enseñanzas que nunca olvidaría era en la que admitía que era mucho más veloz que él, que debía aprovechar esa habilidad frente a sus enemigos, especialmente si estos eran más pesados o estaban acostumbrados a monturas, como le ocurría.

Y precisamente era lo que necesitaba en el presente.

En un rápido movimiento se precipitó hacia el suelo, aprovechando su más o menos pequeña estatura para rodar hacia un extremo. Su armadura la protegía de posibles arañazos. Aún en el suelo, se colocó de rodillas, esperando a su oponente. Estaba en desventaja así que era mejor defenderse donde estaba que intentar atacarle ahora que tenía la posición ganada. Sostuvo la espada en posición horizontal, mirando directamente a los ojos del peligrís. Estaba esperándole. Chasqueó la lengua, su hermano se enfadaría si la viese de manera.
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Laslow el Vie Mar 16, 2018 2:36 pm

El espacio que se había creado entre ambos bastaba al guardia real no solo para observar más detenidamente a la peliblanca a la que se enfrentaba, sino también para recuperar algo de su aliento. Por muy bien entrenado que estuviera y por mucho que entrenara absolutamente todos los días, un estilo de esgrima tan ágil y rápido como el suyo implicaba que el esfuerzo era constante, tanto por la velocidad a la que tenía que moverse como a la concentración desmedida que tenía que poner en todos y cada uno de sus movimientos. Un mal paso podría ser mucho más peligroso para él que para un clásico soldado envuelto en metal y cuero que peleara más lento, pues lo que para uno podía significar una rápidamente corregible pérdida del equilibrio, para él podría significar un tropiezo con destino al suelo y, junto a ello, a la otra vida.

El pasar de la mano de Corrin por su frente fue, en todo aquello a lo que era referible, una buena señal. Si ella también se estaba cansando significaba que un despiste por su parte podía aparecer en cualquier momento, y una nueva apertura, al igual que la que había aparecido en ella cuando Laslow había decidido retroceder, podía perfectamente significar el final del duelo a su favor. -Vuestras palabras me agradan, no tengáis duda de ello.- “Aunque no estoy orgulloso de recibirlas” A pesar de su siempre presente sonrisa, el peligrís no se sentía a gusto consigo mismo. ¿Y cómo iba a estarlo? Pelear contra doncellas siempre había estado en contra de sus propios principios, por muy diestras que fueran ellas en el arte de la esgrima. Y aunque una parte de su mente estuviera agradecida por encontrar a alguien frente a quien usar sus habilidades con la espada, la satisfacción no llegaría a su ser mientras el duelo continuara. No podría sentirse bien consigo mismo hasta que hubiera vencido sin haber cortado uno solo de los largos cabellos de la desconocida.

La respuesta de la doncella llegó cuando el ataque del mercenario ya había sido lanzado, pero esto no significaba que no fuera escuchada. Los oídos del guardia real estaban siempre abiertos para la dulce voz del género femenino, por muy concentrado que estuviera en el golpe que iba a lanzar, y por eso mismo la información de que había un hermano mayor presente en la hipotética formula de un futuro cortejo… Y al igual que tan importante información no había sido ignorada por su oído, tampoco lo fue la exclamación que ella lanzó cuando vio que el espadachín estaba cerca.

La espada de bronce cortó el aire en un letal arco de izquierda a derecha  que no vio fin hasta que Laslow se reposicionó tras haber terminado su finta. ¿Y porque iba a haber detenido el arma? Corrin había reaccionado con rapidez a su ataque, rodando hacia un lado en un movimiento que hacía inútil la ofensiva del peligrís. La posición en la que ella había quedado, sin embargo, ofrecía bastantes aperturas… Y también le dejaba expuesto en caso de fallar el golpe. Un ataque mal dirigido permitiría a la peliblanca esquivarlo con facilidad y lanzar un contraataque efectivo y seguro. Una vez más, el mercenario debía parar y reconsiderar su estrategia.

-Si es tan bueno como vos decís, espero no tener que enfrentarme nunca en combate a él.- Retomando el tema de conversación del hermano de la peliblanca, el mercenario volvió a colocarse en una posición que le permitiría moverse hacia cualquier lado en cuanto apreciara un solo movimiento por parte de su contrincante. El riesgo por atacarla mientras se encontraba en el suelo era elevado… Además de descortés. -¿Algo más que deba saber sobre vos? ¿Algún pretendiente que venga tras mi cabeza por entrechocar  mi espada con la vuestra?- Por muy tensa que fuera la situación, por dura que fuera la situación, Laslow raramente cambiaría sus dos detalles más conocidos: Su sonrisa y su afición al cortejo.
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Corrin el Dom Mar 18, 2018 7:04 pm

A pesar del cansancio que ya se le estaba acumulando en todos los músculos del cuerpo, se irguió, quedando nuevamente de pie. No estaba segura de si el peligrís no había atacado porque no había tenido la oportunidad o bien porque no lo había deseado. Frunció ligeramente el ceño, pues esperaba que no fuese esa segunda opción la que se le había cruzado por la mente. No quería que se contuviera, aunque en realidad tampoco quería que ganase la batalla. ¿Qué le pediría en caso de ser el vencedor? No le conocía de absolutamente nada, así que ni siquiera se podía hacer una ligera idea.

Yo también lo espero, no sería buena idea por muchos aspectos –Podía enumerar un buen número de ellos: Pertenecía a un país con un gran entrenamiento militar, era un príncipe, encima el heredero a la corona, dirigía todo el ejército y Norh y no siempre tenía paciencia -En ese caso, tened cuidado si os dirigís a Nohr -Esbozó una leve sonrisa. Le había dado una pista importante sobre hacia dónde se dirigía, pero a lo mejor si temía de verdad encontrarse con su hermano no seguirían sus pasos una vez terminara la batalla. Aunque por otra parte a lo mejor le había dejado en bandeja el mejor de los incentivos, en caso de querer probarse a sí mismo con quien se suponía que era un gran espadachín. Chasqueó la lengua, esperando que no se tratase de un adicto a los combates y a la adrenalina o que sus compañeros le impidieran semejante acción.

Levantó una ceja, sin comprender demasiado bien el motivo de la segunda cuestión. Estaban en medio de combate, así que ¿cuál era la necesidad de preguntar por pretendientes? Se sonrojó ligeramente, intentando que los mechones más cercanos al rostro cubrieran parte de sus mejillas rosáceas –¿Tendríais miedo en caso de aparecer un hombre diciendo ser mi pareja? Pienso que podríais defenderos bastante bien, además, creo que deberíais preocuparos más bien por mí, que soy quien blande una espada ahora mismo –Esbozó una ligera sonrisa, orgullosa de cómo había hilado la conversación para salir del embarazoso tema de los pretendientes. A pesar de estar ya en una edad adecuada de casamiento, nunca se lo había planteado. Nunca había ido más allá de querer ayudar a sus hermanos y a su reino.

Carraspeó intentando recomponerse de la cuestión, aunque todavía notaba el rostro acalorado. Aprovechándose del coloquialismo del tema decidió ser ella ahora quien comenzase el interrogatorio –¿Y vos? ¿Tendré que vérmelas con alguna dama que me reprenda por haber enfrentado nuestros aceros? –A decir verdad, apenas tenía oportunidades para charlar sobre asuntos amorosos, pues más allá de sus doncellas, nadie se atrevía a tratar ese punto con ella.

Sin embargo, no olvidaba que aún estaban en medio de una competición. Esbozó una sonrisa al recordar uno de los movimientos favoritos de Xander. Su hermano, experto jinete, solía realizar el movimiento cabalgando a lomos de fiel compañero, pero se podía adaptar fácilmente a un combate cuerpo a cuerpo, sin monturas. Con el paso de los años, observándole entrenar cuando la visitaba en la fortaleza del Norte, había terminado por imitar varios de sus movimientos, aunque le daba vergüenza admitirlo delante de él. Con dos largas zancadas, se situó en el lugar preciso. El primer paso consistía en realizar un arco de arriba hacia abajo, un movimiento bastante común y predecible, por eso nunca se intentaba acertar con él. Todo lo contrario, mantenía aún el espacio suficiente para no dar a su objetivo a propósito, pues lo verdaderamente importante era, justo a continuación y en un movimiento rápido y potente, trazar el arco justo al revés, de abajo hacia arriba, esta vez sí lo suficientemente cerca como para herir el costado de su adversario.

No funcionaría dos veces la misma estrategia. No buscaba herirle, pero sí quería ganar.
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Laslow el Mar Mar 20, 2018 12:48 pm

Aunque no fuera algo importante para ninguno de los combatientes, principalmente porque su atención estaba fija en aquel a quien se enfrentaban, los soldados nohrios seguían todos y cada uno de sus movimientos con tensión y atención por igual. Ellos tampoco sabían muy bien quien saldría vencedor del duelo pues, aunque habían visto pelear al protector del heredero al trono en numerosas ocasiones y conocían de sobra su única maestría con la espada, el dominio del arte de la esgrima que mostraba la peliblanca les había cazado a todos por sorpresa. ¿Hacia qué lado decantaría el destino la victoria en aquel día? ¿Quién de los dos sería el que terminaría en pie? No solo dependía el renombre como guerrero de los dos combatientes, sino también aquello que podrían llegar a hacer según quien venciera. No estaban seguros de nada, pero sí que sabían con firme certeza, aún sin haberlo hablado entre ellos, que algo sucedería una vez el duelo terminara.

Ajeno a estos pensamientos, Laslow mantenía su guardia lista para moverse en cuanto fuera necesario, con sus ojos fijos en la elegante figura de Corrin y en cada pequeño movimiento que ella realizaba. Uno de sus pies reajustándose ligeramente contra el suelo, sus manos apretando con firmeza la empuñadura de su espada, la brisa provocando pequeñas ondulaciones en su larga cabellera… Este último, por supuesto, no era uno necesario para reaccionar a tiempo, pero siempre existen detalles de gran belleza que un caballero como el peligrís era incapaz de obviar, ni siquiera en una situación de delicadeza y peligro como aquella. -¿Así que Nohr es el hogar de vuestro hermano? ¿Os dirigís hacia allí por una visita familiar pues?- No había escapado a la atención del mercenario aquel comentario, y acompañado este de las palabras que ella había dicho minutos atrás bastaban para empezar a crear una pequeña imagen más real sobre la misteriosa damisela a la que se enfrentaba. “¿Pertenecen ella y su hermano a la nobleza? Podría ser, pero no tengo recuerdos de haberla visto en el castillo, y sabe Naga que me acordaría de un rostro como el suyo…” Aun en combate, con su destino pendiente del resultado del mismo, el guardia real era incapaz de dejar de pensar en conjeturas sobre quien era la espadachín a la que se enfrentaba y en admirar sus delicadas facciones.

-Soy un hombre precavido. Y por ello me preocupa tanto vuestra habilidad con la espada como la de un prometido con un martillo de guerra o algo similar.- La imagen que solía acompañar a casos como tal era más bien la de un aprendiz de herrero, carnicero o incluso sastre. Y por muchas veces que hubiera pasado por momentos como tales, no estaba dispuesto el mercenario a pasar por uno como tal de nuevo, especialmente cuando no había sido un cortejo lo que había intentado… Directamente, al menos. -Y… ¿Yo?- Ahora fue el turno de Laslow de coger un tono rojizo en sus mejillas y un suave temblor en su voz. Debería haber visto venir el contraataque verbal, pero su preventiva fijación en la posición de Corrin le había impedido adelantarse a una posibilidad como aquella. -Yo… Bueno… No debería venir nadie en vuestra búsqueda… - La respuesta surgió en un tono de voz demasiado bajo para ser escuchado por alguien que no fuera el peligrís, quien apartó sus ojos del cuerpo femenino durante un solo segundo. Un movimiento típico de él cuando conversaciones como aquella surgían. Una distracción que podría haberle costado mucho.

Cuando los ojos volvieron a fijarse en la peliblanca, ella ya estaba en movimiento. Su cuerpo había dado una primera zancada y estaba en medio de la segunda, con la espada alzada y con todo pareciendo indicar que se trataba de un simple corte descendente… Pero había algo extraño en su posición y forma. La distancia era demasiada como para acertar el corte, y la forma de mover los brazos, aunque ligeramente, era más parecida a la de alguien embutido en una armadura de placas que a la de un luchador ágil y de armadura ligera.

Laslow reaccionó mecánicamente.

Su cuerpo dio un paso atrás y hacia abajo cuando la espada de la extraña dama comenzaba a caer, y su torso y espalda se inclinaron hacia el suelo con suficiente velocidad como para esquivar por completo el corte ascendente que siguió al primero tras una abrupta parada. La mano libre del mercenario tocó el suelo y, con una ágil pirueta en la que se lanzó hacia atrás con solo su palma libre en la tierra, regresó a una posición estable con tres puntos de apoyo en el suelo. “Ese golpe… Esa técnica…” Algo había comenzado a emitir luz en la mente del mercenario, y sus pensamientos trabajaban a toda velocidad mientras su cuerpo se mantenía fijo en el suelo, con ambos pies y una mano en la tierra del bosque y el brazo que portaba la espada echado hacia atrás, con la punta del arma de bronce rozando el piso. “¿Cómo es que lo conoce? ¿Por qué sabe hacerlo?” Sus ojos se habían vuelto a fijar en Corrin, pero ahora no había atención alguna a sus movimientos, sino plena curiosidad por tratar de encajar las piezas del puzle que era ella. Las piezas que su mente había captado desde que ella había aparecido.

“Corrin está viajando hacia Nohr”
“Corrin es claramente noble”
“Corrin tiene un hermano diestro con la espada”
“Corrin sabe hacer un movimiento que solo otra persona en todo el reino conoce”


La última pieza apareció de la forma más inesperada posible: Una conversación casual que había tenido con uno de los sirvientes del castillo antes de partir a Ylisse.

“… ¿Qué el príncipe tiene otra hermana que nadie conoce? Ya, claro. Si tal cosa fuera posible, creedme cuando os digo que todos habríamos sabido de su existencia desde hacía tiempo. Es imposible guardar un secreto como ese con tanta eficacia…”


-… Parece que sí que pudo ser guardado.- Laslow no terminaba de creerse la realidad que había ante sus ojos, pero todas y cada una de las evidencias que había sobre Corrin y su realidad estaban allí, y todos y cada una de ellas llevaban a un solo sitio: A Nohr, a Krakenburg. -Lady Corrin, me temo que no va a ser posible continuar con nuestro duelo.- Con serenidad, tranquilidad y delicadeza, el peligrís adoptó una posición más cómoda y guardó su espada de bronce en la vaina que colgaba de su cadera. Pero no retomó la verticalidad, sino que mantuvo una de sus rodillas hincada en tierra, para sorpresa de todos y cada uno de sus hombres. Pero no había un gesto como tal en el rostro del líder de todos ellos, sino una tranquila y amigable sonrisa, una que buscaba transmitir confianza y, ante todo, el fin de cualquier deseo de luchar que hubiera por su parte.

-Lady Corrin… Vos sois hermana del príncipe Xander de Nohr, heredero al trono oscuro, ¿no es así?- El silencio se creó en todo el claro a causa de la sorprendente afirmación lanzada por el yliensse, y los ojos de todos los soldados allí presentes se clavaron en la figura de la peliblanca, esperando una respuesta por su parte. Tanto negativa y que dejara la sorpresa en un triste intento de galanteo por parte de su líder… O afirmativa, y que introdujera el miedo en todos sus cuerpos por lo que habían intentado hacer a una miembro de la corona.
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Corrin el Miér Mar 21, 2018 7:12 pm

Estaba perfectamente concentrada Sabía qué movimientos realizar a continuación, pero mientras esperaba al momento oportuno podría conversar con el peligrís –Podría decirse que sí, regreso con mi familia, estoy segura de que todos mis hermanos se alegraran al verme de nuevo –Unos más que otros, tenía que añadir mentalmente. Camilla y Elise la colmarían a besos y abrazos, quizás incluso dirían de dormir juntas la noche de su regreso y tendría que aceptar porque así eran ellas, no podía resistirse a los “por fiii” de su hermana pequeña ni a todos los abrazos que Camilla le tenía reservados. Por otra parte, Xander estaría enfadado, preocupado y con una curiosidad voraz a la vez, así que le contaría los detalles más importantes de su viaje. Por último, aunque no menos importante, estaba Leon. Siempre había sido más despegado, nunca había buscado su cariño, mas su trato era siempre correcto y le aconsejaba, así que, a su manera, también celebraría su regreso.

Me alegro entonces que me tengáis en cuenta en la ecuación, mas quién sabe, quizás la existencia de un pretendiente sea algo sorpresa, se lo dejo al destino el si aparecerá o no –Obviamente estaba lanzando un más que evidente farol, no había nadie tan importante en su vida. Tenía varios amigos, pero ninguno con quien tuviera una confianza tan grande ni por el que profesara unos sentimientos tan fuertes como para considerarlo su pareja. Ladeó la cabeza, extrañada por la nerviosa y silenciosa reacción del mercenario a sus palabras, era bastante curioso que fuera tan valiente de lanzar una pregunta que, claramente, podía revertir su dirección. El movimiento de sus labios delató que había murmurado algunas palabras, y aun cuando la distancia entre ambos no era más que de unos metros, no había logrado captar el mensaje. Solamente el tono más rosado de sus mejillas parecía ser relevante, aunque no lograría saber el motivo. Lo más probable es que la imagen de su amada se le hubiera presentado en la mente, provocando, por cierto, que se distrajera y apartase la mirada.

Chasqueó la lengua sonoramente cuando el ágil guerrero leyó con claridad sus movimientos, esquivando con cierta facilidad la táctica que había imitado de su hermano mayor. Sus hombros se vinieron abajo con cierta pesadez, pues si con el uso de una técnica poco conocida y previsible no había tenido oportunidad de vencerle, no sería capaz de vencerle de ninguna otra manera.

Sin embargo, no fue ella quien paró el combate. El peligrís, sin conocer qué le motivaba a ello, había decidido terminar con su enfrentamiento –¿Cómo decís? ¡No! Quiero decir, sí que podemos terminarlo, no hay nada que nos lo impida, ¿no es así? –Miró hacia los lados, pero nada en el escenario que los rodeaba había cambiado. Los mercenarios se mantenían en sus posiciones, ahora con rostros dubitativos y asombrados, igual que ella misma. Empezaba a sentir que quizás fuera una jugada tramposa de su oponente, pero una vez hubo envainado su hoja no había duda alguna: había dado por finalizado el combate. Sin saber todavía que ocurría, bajó su espada, dejando que el filo tocara la terrosa superficie sobre la que habían batallado. No entendía nada.

…Tampoco comprendía cómo un completo extraño conocía la identidad de su hermano, y por tanto, la suya propia.

Durante unos segundos notó desaparecer toda la sangre de su rostro, quedándose aún más níveo de lo que naturalmente ya era. Sus extremidades permanecían completamente paralizadas y la boca se le había resecado tanto que era incapaz de articular ni una sola palabra. Que unos extranjeros desconocidos supieran de su existencia y de su vinculación con la realeza de Nohr la ponía en una situación demasiado delicada. Eran un número demasiado superior y estaba cansada como consecuencia del combate, si buscaban secuestrarla y pedir un rescate por su cabeza les había dado todas las facilidades, ¡cómo había sido tan ingenua! Se mordió el labio por dentro, procurando que no se le notasen la rabia contenida y los ojos acuosos.

Por lo menos lo admitiría con orgullo, su familia era lo más importante de su vida y nunca renegaría de ellos –Estáis en lo correcto, Azur, el príncipe Xander es Nohr es mi hermano, así como también lo son el resto de hijos del rey Garon, Camilla, Leon y Elise –Con una mirada más seria, más segura, alzó el rostro, mirándole directamente a los ojos. Que se mantuviera con la rodilla en el suelo no tenía sentido. Tenía todas las ventajas posibles, incluso en ese momento había admitido su verdadera identidad, que con tanto esfuerzo había logrado ocultar hasta ese instante, ¿por qué entonces el hábil mercenario se mantenía arrodillado, en una especie de señal de respeto…?
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Laslow el Vie Mar 23, 2018 5:00 am

La expresión de sorpresa era general entre todos los soldados, pues ninguno se había olido ni visto venir la realidad sobre Corrin. ¿Y porque habían de haberlo hecho? Para ellos no se trataba de nada más que una extraña con una espada y un aire de misterio y secretismo a su alrededor que invitaba a la desconfianza. Si, algunos de ellos habían imaginado que era más de lo que aparentaba por sus formalidades de corte, pero de ser una simple habitante de la corte, ya fuera nohria o extranjera, a ser una integrante de la mismísima familia real... Ni uno solo de ellos sabía como reaccionar, congelados en el lugar hasta el punto de olvidarse de hincar la rodilla en suelo tal y como el protocolo mandaba.

Solamente Laslow parecía capaz de reaccionar, y eso que era el más sorprendidos de todos.

-Definitivamente lo sois, no nos cabe duda.- Los nombres de los hijos del rey Garon eran conocidos por doquier, ya fuera en el reino oscuro o más allá de sus fronteras, por lo que conocerlos no era una prueba que asegurara la identidad de la peliblanco. Fue su postura, regía y orgullosa, cuando pronunció su afirmación, la que despejó todas las dudas que hubiera en la mente de los presentes: Definitivamente pertenecía a la realeza de Nohr. -Os pido por favor que relajéis vuestra espada y guardia, estáis entre amigos y súbditos por igual.- Alzándose de nuevo a la verticalidad, el mercenario sacudió con un par de gestos el polvo que de había adherido a su rodilla mientras había mantenido la reverencia. -Al igual que vos, nosotros tampoco hemos dicho todo lo que somos en realidad, así que permitidme que nos presentemos de nuevo.- Sólo cuando estuvo satisfecho con la limpieza de sus calzas, el peligrís se alzó de nuevo, luciendo una radiante sonrisa en su rostro.

-Mi nombre es Laslow, y soy el Guardia Real encargado de proteger a vuestro hermano Xander.- el mercenario sintió un peso escapar de su pecho junto a sus palabras al afirmarse. Había pasado demasiado desde que se había podido presentar por quien era en realidad, y no con un nombre falso... O al menos, con el más real para la gente del Reino oscuro. -Y estos hombres no son mercenarios. Todos y cada uno de ellos son miembros del ejército nohrio.- Sin pronunciar palabra alguna entre ellos, todos y cada uno de los soldados se levantaron con una expresión y orgullo en su rostro. Tras tanto tiempo siendo simples "mercenarios", ser reconocidos una vez más como lo que eran, orgullosos integrantes de la armada de Nohr, era un placer indescriptible para ellos.  

-Espero que entendáis nuestro secretismo. No podíamos revelar nuestra identidad aún estando tan cerca de casa.- Los brazos del espadachin adoptaron una postura relajada pero formal, agarrándose de las muñecas en la espalda,  la altura de las lumbares. -Os expreso la mayor de las disculpas si os habéis sentido intimidada, tanto en mi nombre como el de mis hombres.- Una leve reverencia fue hecha por el cuerpo del peligris, quien inclinó ligeramente su torso en un claro gesto de disculpa. ¿Y cómo no iba a hacerlo? Uno de los integrantes de su tropa había llegado a levantar su arma contra la princesa de Nohr, una ofensa que podía llegar a castigarse con el exilio... Si no con la muerte.

-Ahora, si es posible, me gustaría contar con unos minutos de soledad con vos...- El tono de las palabras de Laslow era serio, aunque se podía distinguir un pequeño tono bromista en el. Un intento de eliminar posibles tensiones que quedarán en el ambiente si es que alguna seguía existiendo. [RoyalBlue]-¡Dispersaos por la zona!-[/color] La breve orden de su capitán sirvió para que los soldados bajo su mando se dieran media vuelta y comenzarán a caminar hacia más allá del claro, perdiéndose entre los árboles para ocuparse de sus propios asuntos. Pero aún sin verles ni escucharles, el mercenario sabía bien de que hablarían durante el tiempo que se mantuvieran lejos del lugar. De la revelación de quien era Corrin, de su habilidad con la espada... Y del peligro en el que estaban todos por lo que acaba de suceder.

Por eso mismo, lo primero que Laslow hizo cuando se quedó sólo en el claro junto a Corrin fue inclinarse en una profunda reverencia, con sus brazos pegados a su costado y la frente mirando al arenoso suelo del bosque. -¡Os pido por favor que nos perdoneis! Se bien que lo sucedido es un crimen, pero os pido por favor que no habléis de esto con nadie.- El peligris agradecía profundamente que la princesa no pudiera ver si rostro, pues este se había tornado rojo de vergüenza. Y ya no sólo por las acciones de sus hombres, sino también por las propias. ¡Había levantado su espada contra una de las hermanas de Xander! El sólo pensar en la reacción ya no del rey, sino de su heredero, bastaba para hacerle temblar de terror. -Os otorgará una escolta para regresar a palacio si así lo deseáis, no hay razón para que continuéis vuestro viaje sola.- La posición del mercenario continuaba siendo de reverencia, pues no planeaba moverse hasta que recibiera la orden y el permiso para adoptar una posición vertical de nuevo.

Y si está llegaba cuando el rubor hubiera desaparecido de su rostro, mejor.


Última edición por Laslow el Sáb Mar 24, 2018 10:28 pm, editado 1 vez
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Corrin el Vie Mar 23, 2018 9:51 am

Todavía un flujo de terror recorriéndole todo el cuerpo, como un torrente que arrastra todo a su paso y no deja nada en pie, salvo las estructuras más fuertes. Su cuerpo se mantenía en pie, aguantando la posición con orgullo, era precisamente como esos elementos duros e irrompibles en el momento, pero todos sus sentimientos, sus deseos de regresar a su hogar e incluso la seguridad en sí misma habían desaparecido con un certero golpe, en este caso una serie de palabras, que la habían dejado metafóricamente desnuda ante todos los presentes. Mas las caras mantenidas de asombro que todavía vestían palió ligeramente su nerviosismo, ¿estaban en la misma situación que ella? ¿Con temor? No era capaz de adivinar una situación en la que ellos mismos temieran por su vida tanto como ella lo estaba haciendo justo en ese instante.

¿Qué me encuentro entre amigos y súbditos…? –Miró hacia ambos lados, fijándose nuevamente en los rostros del grupo de mercenarios. En ningún momento habían hecho ademán de lanzarse contra su persona, sino más bien todo lo contrario. Ahora que se fijaba con mayor detalle, parecían incluso paralizados, con un toque de temor en sus rostros. Parpadeó un par de ocasiones sin comprender qué sucedía con aquel grupo de hombres y mujeres que se proclamaron mercenarios a su llegada. Volvió a posar la vista sobre el peligrís, quien sí parecía ser su líder, por lo menos una verdad entre tantas mentiras –No puede ser –Fueron las únicas palabras que escaparon de sus labios, antes de llevarse una mano a su boca, abriendo desmesuradamente los ojos. ¿Había estado todo el tiempo acompañada por compatriotas y había estado tan ciega como para no reconocer sus rasgos característicos? Aunque para ser sinceros, se camuflaban perfectamente con los habitantes de Ylisse, no era tarea sencilla descubrir una identidad secreta cuando se habían tomado importantes cuidados para protegerla.

Un nuevo remolino de sentimientos se agolpó en su pecho. La tranquilidad, el alivio de estar entre guerreros de confianza, el saber que podría regresar a Nohr. También comprendía el motivo que había llevado al mercenario a parar su combate con ella, cuando en un principio parecía que había desistido en su lucha con ella. No había puesto final a una batalla con su persona, sino con una princesa de Nohr. Cerró los ojos unos segundos y suspiró, exhalando todo el temor acumulado en una sola bocanada. Los volvió a abrir y, finalmente, envainó su espada, dando a entender no solo que confiaba en sus palabras, sino que se encontraba segura entre el grupo tan dispar de guerreros que tenía a su alrededor.

¡Claro, Laslow! –Se golpeó la frente, maldiciéndose a sí misma por haber sido tan necia. En cuanto escuchó su nombre varias conversaciones con su hermano mayor llegaron hasta su mente. Si hasta incluso en uno de sus entrenamientos le había mencionado que su vasallo podría entrenar con ella si gustaba de ello, por lo que se estaba refiriendo a la persona que tenía justo de frente, de pie, y que había mostrado no solo una completa lealtad al reino de Nohr, sino también hacia la familia real –Mi hermano siempre tiene buenas palabras sobre vuestra habilidad –Esbozó una pequeña sonrisa, dejando de lado cualquier rencor por las mentiras dichas –Entiendo que no podíais desvelar vuestra coartada, de la misma manera que yo no podía identificarme ante un grupo de desconocidos, menos cuando Nohr está a apenas unas horas de distancia. –Se mordió el labio ante la equivalencia de las situaciones. Por lo menos todos habían actuado como se esperaba de ellos.

Ante la petición del guerrero, solo pudo asentir, era lo menos que le debía, el escuchar sus palabras –Por supuesto, os sigo –A pesar de que todavía mantenía ciertos nervios residuales, como se podía observar en sus dedos de los pies, ligeramente encogidos antes de emprender la marcha, estar rodeada de hombres de confianza había allanado el camino de regreso a Windmire –¡Ah, pero si no habéis hecho nada incorrecto! –No ahora que conocía la verdad. Negó con ambas, cabeza y manos, para dejar claro que ningún momento habían actuado incorrectamente. No cuando estaban ocultando una identidad. No cuando todo parecía ser una misión para Nohr. Menos aún cuando la huella de Xander, muy seguramente, estuviera detrás de todo aquello -No os tenéis que inclinar, ya habéis demostrado lo fieles que sois a mi familia, no es necesario hacerlo de nuevo -Dubitativa, acabó posando su mano sobre la parte del brazo que lo unía con el hombro, reconfortando al peligrís –En ningún momento diré nada si creéis que es lo mejor, no pretendo que este encuentro opaque todo lo que debéis haber logrado en estas tierras –A pesar de que desconocía qué órdenes habrían estado siguiendo.

Con una amplia sonrisa, sincera de verdad, no pudo estar más feliz de escuchar las últimas palabras –¡Os lo agradecería mucho! Llevo varios días lejos de casa y creo que cuanto antes regrese, menor será la reprimenda, así que con una escolta tardaría mucho menos tiempo en llegar –En realidad sabía que sus palabras no eran ciertas. Incluso si solo había estado un par de horas alejada del castillo, al no conocer su paradero no se iba a librar de la regañina.

Pese a todo, estaba feliz de verlos pronto de nuevo.
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Re: [Entrenamiento] And I'm going back home [Priv. Laslow y Corrin]

Mensaje por Laslow el Sáb Mar 24, 2018 2:01 pm

En cierta manera, el peligris no pudo evitar sentirse sorprendido al escuchar decir a la princesa que su hermano había hablado bien sobre él. ¿Era toda la verdad tal afirmación? Por mucho que le alegrara saber que Xander le tuviera en suficiente alta estima como para informar de su existencia a Corrin, mucho más para tildar su habilidad con la espada como “buena”, en su mente había un cierto detalle que se le hacía extraño que el heredero no hubiera dicho. “¿Realmente no la ha dicho nada sobre mi fama en la corte?” Si el guardia real conocía a su protegido, sabía bien que este no estaba precisamente contento por como su protector era conocido entre la nobleza como un simple buscafaldas, aun siendo la realidad bastante diferente y alejada de tal termino. Pero para no haber dicho nada a la peliblanca… ¿Habría visto como innecesaria tal información al tomar por sentado que no intentaría nada el mercenario con alguien de su familia? ¿O acaso la princesa era lo suficientemente educada como para ocultar tal información?

Como otras tantas, aquella sería una que muy probablemente jamás encontrara respuesta.

A pesar de todo, Laslow agradecía que Corrin no pudiera ver su rostro en ese instante, pues este era un espectáculo total en lo referido a vergüenza. ¡Y como para no estarlo! Las acciones de sus hombres habían puesto en peligro la vida de un miembro de la realeza, y él solamente había podido reaccionar aceptando un duelo con esa misma persona. Su cabeza podía estar en serio peligro si alguien como Garon se enteraba de ello, igual que las de sus hombres… Pero la mano de la princesa se posó en su hombro, y sus palabras levantaron una pesada piedra que se había posado en su alma y corazón. -Gracias… Muchas gracias Lady Corrin.- La verticalidad regresó a su cuerpo cuando la princesa creó una radiante sonrisa con sus labios, y por culpa de ello el mercenario se olvidó temporalmente de quien era ella y de donde estaban. Por un solo segundo deseó volver a poner su rodilla en tierra, a tomar su mano y a jurarla que jamás permitiría que esa sonrisa se borrara de su rostro, sin que importara el precio de tal acción.

El pensamiento duró, exactamente, lo que tardó el espadachín en recordar de quien era exactamente hermana Corrin.

-No se diga más. Un par de hombres deberían bastar para que podáis marchar de forma inmediata. No quiero ser el culpable de una regañina aun mayor.- Laslow se permitió el lujo de guiñar su ojo a la princesa, dejando ver un fondo divertido a sus palabras por el tono empleado en las mismas y por la sonrisa de su rostro. Pero inmediatamente tras esto, su voz pasó a una más seria y formal. Dos nombres fueron llamados, dos hombres aparecieron y los dos fueron cargados con instrucciones claras y precisas: Proteger a la princesa hasta que llegaran al castillo real y dejarla allí, mientras que ellos esperarían a la tropa general en la ciudad junto a Krakengurg. Sería demasiado llamativo que Corrin se hubiera marchado sola y regresara acompañada, especialmente si el heredero se daba cuenta de que aquellos junto a quien había llegado pertenecían a aquellos que su guarda personal había dirigido durante la campaña de Ylisse.


[…]


Varios minutos después de haber entregado sus órdenes, Laslow se encontraba con el hombro apoyado en un árbol y la mirada perdida hacia Nohr, hacia donde Corrin y sus acompañantes habían partido ya rato atrás, hasta el punto de que era imposible distinguir su figura en la distancia. A sus espaldas, el resto de sus hombres estaban terminando de prepararse para reanudar la marcha, para realizar la que debería ser su última caminata hasta llegar a casa.

Pero no era en nada de eso en lo que pensaba el espadachín. Su mente estaba distraída en la persona a la que acaba de conocer. Pensaba en su sonrisa y en el movimiento de su pelo. Pensaba en sus manos y en sus descalzas pies. Pensaba en el sudor brillando en su piel, y en cómo se había mordido el labio de forma hasta adorable… Laslow sabía bien que no debería estar pensando esas cosas, que solamente le traerían problemas, pero por alguna razón no podía evitarlo. “Hay que ver… Miles de damas en el mundo, y decides pensar en la única a la que nunca podrás decir nada.” Una triste sonrisa que nadie pudo ver apareció en su rostro, un ligero movimiento de su cabeza similar a una negación… El tiempo para aclarar su mente ya llegaría cuando se encontrara en Nohr. Ahora era el momento de regresar.

-¡En marcha! ¡Volvamos a casa!-
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