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[Social] El deber hay que cumplirlo [Priv. Aran]

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[Social] El deber hay que cumplirlo [Priv. Aran]

Mensaje por Arline el Sáb Oct 14, 2017 9:26 pm

La joven viajaba con su familia; con su madre y su hermano pequeño, el cual sólo balbuceaba y apenas podía caminar por sí sólo, aunque estaba en la época de aprendizaje. Se movían de aquí para allá, de pueblo en pueblo, de región en región, con su caravana que usaban de hogar desde hacía pocos meses. Como si fueran nómadas, algo típico del lugar de donde provenía su madre.
Pero esta vez no estaban allí, ni se trataba de eso. Habían llegado hasta Ertruria, un reino religioso, que hacía frontera con Lycia. Arline no quería recordar el motivo por el que habían "huido" de su hogar, pero tampoco lo consideraba un problema, era algo a lo que se había acostumbrado, por desgracias del destino.

Al llegar a uno de los primeros pueblos, donde los residentes les acogieron cálidamente ya que iban a pasar unos pocos días allí, ella se presentó ante los pueblerinos como una recadera ambulante. Trabajo que su madre le había aceptado, finalmente y tras mucha insistencia de la quinceañera, con la condición de que nunca se alejara mucho de la caravana, y mientras también que cuidara a su hermano cuando ella misma estuviera haciendo su trabajo. La chica no tenía quejas, pues era lo más justo. Al fin y al cabo, lo hacía para ayudar con el dinero y mantener esa pequeña familia.

Al siguiente día, ella ya tenía un par de encargos, la gente era muy simpática con la pequeña. Le habían pedido que simplemente ayudara a cargar unas cajas a una ermita, y que también repartiera algunas provisiones como donativo por los hogares de los más ancianos. Cuando terminó de hacer su trabajo ya estaba oscuro, era de noche, pero decidió quedarse paseando por ahí, observando los pequeños rincones del pueblo, ahora que estaba más relajada.

Era un pueblo grande pero sencillo, al lado del campo y la naturaleza, pero que aún así se notaba la alta civilización en la arquitectura de sus casas, parecido a Lycia, pero centrado a la religión que allí seguían más que a la alianza y fuerza de marquesados. Le apasionaba saber de aquellas cosas. Aunque más le apasionaban las armas, pero allí no abundaban, habían más tiendas de bastones y libros religiosos que otra cosa. Pero aún así, encontró una pequeña forja, evidentemente ya estaba cerrada, pero en el exterior aún olía a metal derretido, y se veían algunas obras desde la ventana.

Se quedó suspirando, admirando lo que podía con la tenue luz que provenía del interior, era muy tarde y debía regresar... Pero ella siguió ensimismada, perdiendo el concepto del tiempo.
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Re: [Social] El deber hay que cumplirlo [Priv. Aran]

Mensaje por Aran el Sáb Oct 21, 2017 5:14 am

Pocas veces había tenido la oportunidad de visitar un pueblo etruriano, incluso si todos sus días habían sido de viaje en dicho reino. Es que entonces prefería permanecer con la gente que conocía, y simplemente no era el tipo de individuo que gustara de conocer gente nueva por sobre los lugares en sí. Sin embargo, se había dado la ocasión de tener que abastecerse, por lo que se permitieron un día para estacionarse en aquel lugar. Durante ese tiempo Aran se alejó un poco del grupo para, como siempre, tener algo de tiempo a solas.

Caminando alrededor del pueblo no pudo evitar notar que entonces, de un lado a otro, corría lo que parecía un chico trabajando. Se veía bastante joven, y no con la contextura para lo que hacía, por lo que hizo un juicio apresurado al respecto, suponiendo que debía ser muy pobre como para obligarse a ello. Pero no le dio mayor importancia, pues no le incumbía, no entonces. Porque en ese momento había hallado algo que llamó inmensamente su atención: una herrería en donde, por gran azar del destino, trabajaba una persona con el acento de su nación, Begion. Y no tardó en reconocerlo, quedándose observando cómo hacía su labor atentamente. Este hombre, al ver que tenía a tan extraño visitante, lo invitó a acercarse, cosa que Aran no hubiera hecho sin su permiso. Hablaron durante varios minutos, contaron sus anécdotas, aunque entonces Aran revelaba poco o nada  de qué exactamente lo había llevado a aventurarse tan lejos de su patria.

El hombre entendió su silencio, y entonces no tardó en ofrecerle un favor que le quitó las palabras de la boca; nada más ni menos que crearle una nueva armadura para que portara durante sus viajes, y que al hacerlo no de le confundiera por un soldado perdido de la lejana Tellius. No por nada la habían abandonado, y preferían no ser reconocidos por ese solo aspecto de sus vidas. El buen herrero le aclaró que estaría terminada en unos días, quizás al día siguiente ya aue no tenía encargos que atender, y además contaba con los materiales propiciospara hacer de ese trabajo uno más flexible. No pidió nada a cambio, absolutamente nada, solamente exigiéndole que poseyera orgullo propio sin importar su patria.

Aran se encontraba alegre, y no tardó en comunicárselo a sus compañeros cuando llego a ellos. Todo esto hasta que cayó la noche, y con ello se oscurecieron los caminos, y las estrellas se hicieron presentes. Un hombre solitario cruzó el pueblo encendiendo algunas pocas antorchas, aunque entonces la herrería se encontraba muy lejos de ellas, oscurecida al no estar trabajando su fuego. Aran, algo ansioso, imaginó que tranquilizaría su espíritu observar la forja, sin imaginar que podría encontrar a otra persona allí.

Y sin embargo así sucedió, todo mientras el caminaba en esa dirección, portando lanza y escudo en mano. Era el chico de antes, el cual se encontraba completamente solo. Aran, por supuesto, se preguntó qué podía estar haciendo allí, pues de todas formas era el mismo lugar que tenía planeado quedarse viendo. Se acercó con calma, y se puso a su lado

- ¿Te gusta esa forja? -preguntó, y muy seguro, siendo que en él recaía un gran espíritu de familia.- ¿Quizás... trabajas tanto porque quieres un arma? - habló después, yendo directamente a su mayor inquietud. Le miró desde su altura, con la postura relajada y el mismo rostro inexpresivo de siempre.
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Re: [Social] El deber hay que cumplirlo [Priv. Aran]

Mensaje por Arline el Dom Nov 26, 2017 5:02 pm

No reaccionó con susto al notar la presencia tras de sí, mas cierto era que no esperaba encontrarse con alguien aún despierto por las calles. Aunque cuando se giró para verlo con la ligera sorpresa dibujada en su rostro, creyó haber encontrado una explicación del por qué estaría aquel extraño allí. Notablemente mayor que ella, pero no tanto pues seguía viendose joven, iba armado. Tenía pinta de soldado, así que tal vez estuviera vigilando la zona. El alto peliverde fue que empezó a hablarle tranquilamente, sociable, no parecía un mal tipo. Aunque por lo que le preguntaba, probablemente no habría escuchado de la llegada de su caravana el día anterior, era un pueblo más grande de lo normal, al fin y al cabo.

- ¡Ah! Yo... -Pensó sobre aquella cuestión, seriamente. El poder permitirse un arma para no desgastar la de su padre estaría bien, pero las prontas prioridades de la adolescente siempre serían otras. - No, trabajo para ayudar a mi familia... -contestó, negando con la cabeza y una sincera sonrisa. - Ya que tengo la edad suficiente. -continuó. Hasta ahora el trabajo de su madre y el dinero que les enviaba de vez en cuando Taelan era suficiente para cuidar de ellos y del bebé, pero sabía que en ocasiones escaseaba, sobretodo cada vez que viajaban a un lugar nuevo a conseguir más trabajo.

Le gustaba además el trabajo que ella tenía, pues desde que lo consiguió siempre había pensado que así era posible alguna vez, el poder encontrar pistas sobre su padre. - Pero cuando sea más mayor yo... -murmuró sin darse cuenta, ella admiraba fuertemente el empleo de su padre, o más bien, lo que él era para ella en su imaginación que había sustituido la realidad que desconocía. Más que un soldado, más que un general... Un héroe. Desde entonces Arline siempre quiso alistarse en el ejército.

Carraspeó tras volver a la realidad y darse cuenta que había estado unos buenos segundos sumida en sus pensamientos. - Digamos que me gustan las armas, sí. -Resumió, rascándose el cuello y mirando de reojo la forja.

Pero entonces fue que cayó en la cuenta, ¿"trabajar tanto"? ¿Acaso la había visto durante el día? ¿Por qué le hablaría entonces ahora y no antes? O quizás... ¿se había metido en problemas por alguna razón?

- Eres... -pausó, para corregirse algo avergonzada- ¿Sois vos un guardia de este reino? -preguntó al ver su aspecto, además de que su voz tenía un acento extraño. Pero supuso que serían cosas suyas, al fin y al cabo no habían viajado por todo Elibe y ella todavía estaba aprendiendo cosas nuevas del continente. - ¿Estoy... incumpliendo algún deber? -estaba preocupada, al no saber aún las normas de aquel pueblo. Y de todas formas, ciertamente era bastante tarde, y no debía atrasarse más en su regreso a "casa".
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Re: [Social] El deber hay que cumplirlo [Priv. Aran]

Mensaje por Aran el Vie Ene 12, 2018 5:13 pm

No huyó como había imaginado que podía pasar. Todo lo contrario, comenzó a contestar sus palabras, respuesta que el peliverde escuchó atentamente al no haberlo esperado. Era extraño que él iniciara una conversación, pero estaba acostumbrado ya a hablar con gente más joven que él, por lo que no tenía mucho de qué sorprenderse.

 - ...Debe ser difícil. -susurró Aran con un rostro serio. Su familia lo había protegido del trabajo, pero cuando fue adoptado tuvo que esforzarse como cualquiera para llevar adelante el negocio de mercaderes. No podía decir que le agradara verle trabajar a solas, eso sí. Pero no sabía realmente cuánto podría necesitarlo, así que prefirió no decir nada a equivocarse. Irónicamente para él, no deseaba que la conversación acabara tan pronto por un malentendido.

 - ¿Qué? -murmuró también al apenas escucharlo, pero al no tener respuesta inmediata desistió de preguntar más.- Claro. Con ellas puedes defenderte... - sonrió apenas, mirando por un segundo al chico y apartándole inmediatamente la vista.

Quizás no era obvio, pero intentaba ser sarcástico. Esperaba que el chico no lo entendiera y lo dejara pasar, pues eran problemas que prefería guardarse para sí mismo. Aran suspiró, ojeando sus alrededores hasta hallar un tronco partido en el cual sentarse, corto para su estatura, pero suficiente para descansar. Esperaba entonces silencio de ambos, pero se sorprendió al oír que el joven retomaba la conversación, y con una pregunta que le dejó una expresión en blanco, no sabiendo qué decir.

 - No, no soy guardia. Pero una vez lo fui, de  un lugar muy lejano. -volvió a sonreír, aunque esta vez por un recuerdo más sincero.- Me alisté para el ejército. Esta armadura... era símbolo de mi país. -y seguía siéndolo, por lo que era fácil de reconocer para el ojo que supiera. Prueba de ello había sido la charla con el herrero ese mismo día. Aran hizo una expresión curiosa al oír después la preocupación del chico. Siendo sincero, le causaría gracia descubrir que le temía a él por su autoridad.- ¿Cuál es tu nombre? -preguntó manteniendo la calma.- Yo soy Aran, por si esperabas a saberlo antes. -el soldado comenzó a observar sus dedos, de repente enseriando su rostro.- La verdad es que, incluso si no estuvieras viendo la forja, igual hubiera venido a verte. Aquí no hay verdaderos guardias. -miró a su alrededor, era cierto.- y tu estás solo. Quizás crees que no importa, pero no es verdad. -sus ojos eran estrictos, inusuales en quien no solía ser muy expresivo. Tardó un poco en relajar su rostro, poniendo la lanza bajo su pie y echando el cuerpo para adelante, con los dedos cruzados y la cara ensombrecida por el lado contrario a las antorchas.- Puedo acompañarte a casa, si no está lejos. -hasta ahora era ignorante de que el susodicho viajaba en una carreta, pues no la había visto, o simplemente la había olvidado. Pero a pesar de que dijera todo eso, Aran hubiera preferido quedarse en ese lugar, en silencio y frente a la forja. Al menos de su seguridad no tenía que preocuparse.
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