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[Social] El deber hay que cumplirlo [Priv. Aran]

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[Social] El deber hay que cumplirlo [Priv. Aran]

Mensaje por Arline el Sáb Oct 14, 2017 9:26 pm

La joven viajaba con su familia; con su madre y su hermano pequeño, el cual sólo balbuceaba y apenas podía caminar por sí sólo, aunque estaba en la época de aprendizaje. Se movían de aquí para allá, de pueblo en pueblo, de región en región, con su caravana que usaban de hogar desde hacía pocos meses. Como si fueran nómadas, algo típico del lugar de donde provenía su madre.
Pero esta vez no estaban allí, ni se trataba de eso. Habían llegado hasta Ertruria, un reino religioso, que hacía frontera con Lycia. Arline no quería recordar el motivo por el que habían "huido" de su hogar, pero tampoco lo consideraba un problema, era algo a lo que se había acostumbrado, por desgracias del destino.

Al llegar a uno de los primeros pueblos, donde los residentes les acogieron cálidamente ya que iban a pasar unos pocos días allí, ella se presentó ante los pueblerinos como una recadera ambulante. Trabajo que su madre le había aceptado, finalmente y tras mucha insistencia de la quinceañera, con la condición de que nunca se alejara mucho de la caravana, y mientras también que cuidara a su hermano cuando ella misma estuviera haciendo su trabajo. La chica no tenía quejas, pues era lo más justo. Al fin y al cabo, lo hacía para ayudar con el dinero y mantener esa pequeña familia.

Al siguiente día, ella ya tenía un par de encargos, la gente era muy simpática con la pequeña. Le habían pedido que simplemente ayudara a cargar unas cajas a una ermita, y que también repartiera algunas provisiones como donativo por los hogares de los más ancianos. Cuando terminó de hacer su trabajo ya estaba oscuro, era de noche, pero decidió quedarse paseando por ahí, observando los pequeños rincones del pueblo, ahora que estaba más relajada.

Era un pueblo grande pero sencillo, al lado del campo y la naturaleza, pero que aún así se notaba la alta civilización en la arquitectura de sus casas, parecido a Lycia, pero centrado a la religión que allí seguían más que a la alianza y fuerza de marquesados. Le apasionaba saber de aquellas cosas. Aunque más le apasionaban las armas, pero allí no abundaban, habían más tiendas de bastones y libros religiosos que otra cosa. Pero aún así, encontró una pequeña forja, evidentemente ya estaba cerrada, pero en el exterior aún olía a metal derretido, y se veían algunas obras desde la ventana.

Se quedó suspirando, admirando lo que podía con la tenue luz que provenía del interior, era muy tarde y debía regresar... Pero ella siguió ensimismada, perdiendo el concepto del tiempo.
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Re: [Social] El deber hay que cumplirlo [Priv. Aran]

Mensaje por Aran el Sáb Oct 21, 2017 5:14 am

Pocas veces había tenido la oportunidad de visitar un pueblo etruriano, incluso si todos sus días habían sido de viaje en dicho reino. Es que entonces prefería permanecer con la gente que conocía, y simplemente no era el tipo de individuo que gustara de conocer gente nueva por sobre los lugares en sí. Sin embargo, se había dado la ocasión de tener que abastecerse, por lo que se permitieron un día para estacionarse en aquel lugar. Durante ese tiempo Aran se alejó un poco del grupo para, como siempre, tener algo de tiempo a solas.

Caminando alrededor del pueblo no pudo evitar notar que entonces, de un lado a otro, corría lo que parecía un chico trabajando. Se veía bastante joven, y no con la contextura para lo que hacía, por lo que hizo un juicio apresurado al respecto, suponiendo que debía ser muy pobre como para obligarse a ello. Pero no le dio mayor importancia, pues no le incumbía, no entonces. Porque en ese momento había hallado algo que llamó inmensamente su atención: una herrería en donde, por gran azar del destino, trabajaba una persona con el acento de su nación, Begion. Y no tardó en reconocerlo, quedándose observando cómo hacía su labor atentamente. Este hombre, al ver que tenía a tan extraño visitante, lo invitó a acercarse, cosa que Aran no hubiera hecho sin su permiso. Hablaron durante varios minutos, contaron sus anécdotas, aunque entonces Aran revelaba poco o nada  de qué exactamente lo había llevado a aventurarse tan lejos de su patria.

El hombre entendió su silencio, y entonces no tardó en ofrecerle un favor que le quitó las palabras de la boca; nada más ni menos que crearle una nueva armadura para que portara durante sus viajes, y que al hacerlo no de le confundiera por un soldado perdido de la lejana Tellius. No por nada la habían abandonado, y preferían no ser reconocidos por ese solo aspecto de sus vidas. El buen herrero le aclaró que estaría terminada en unos días, quizás al día siguiente ya aue no tenía encargos que atender, y además contaba con los materiales propiciospara hacer de ese trabajo uno más flexible. No pidió nada a cambio, absolutamente nada, solamente exigiéndole que poseyera orgullo propio sin importar su patria.

Aran se encontraba alegre, y no tardó en comunicárselo a sus compañeros cuando llego a ellos. Todo esto hasta que cayó la noche, y con ello se oscurecieron los caminos, y las estrellas se hicieron presentes. Un hombre solitario cruzó el pueblo encendiendo algunas pocas antorchas, aunque entonces la herrería se encontraba muy lejos de ellas, oscurecida al no estar trabajando su fuego. Aran, algo ansioso, imaginó que tranquilizaría su espíritu observar la forja, sin imaginar que podría encontrar a otra persona allí.

Y sin embargo así sucedió, todo mientras el caminaba en esa dirección, portando lanza y escudo en mano. Era el chico de antes, el cual se encontraba completamente solo. Aran, por supuesto, se preguntó qué podía estar haciendo allí, pues de todas formas era el mismo lugar que tenía planeado quedarse viendo. Se acercó con calma, y se puso a su lado

- ¿Te gusta esa forja? -preguntó, y muy seguro, siendo que en él recaía un gran espíritu de familia.- ¿Quizás... trabajas tanto porque quieres un arma? - habló después, yendo directamente a su mayor inquietud. Le miró desde su altura, con la postura relajada y el mismo rostro inexpresivo de siempre.
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Re: [Social] El deber hay que cumplirlo [Priv. Aran]

Mensaje por Arline el Dom Nov 26, 2017 5:02 pm

No reaccionó con susto al notar la presencia tras de sí, mas cierto era que no esperaba encontrarse con alguien aún despierto por las calles. Aunque cuando se giró para verlo con la ligera sorpresa dibujada en su rostro, creyó haber encontrado una explicación del por qué estaría aquel extraño allí. Notablemente mayor que ella, pero no tanto pues seguía viendose joven, iba armado. Tenía pinta de soldado, así que tal vez estuviera vigilando la zona. El alto peliverde fue que empezó a hablarle tranquilamente, sociable, no parecía un mal tipo. Aunque por lo que le preguntaba, probablemente no habría escuchado de la llegada de su caravana el día anterior, era un pueblo más grande de lo normal, al fin y al cabo.

- ¡Ah! Yo... -Pensó sobre aquella cuestión, seriamente. El poder permitirse un arma para no desgastar la de su padre estaría bien, pero las prontas prioridades de la adolescente siempre serían otras. - No, trabajo para ayudar a mi familia... -contestó, negando con la cabeza y una sincera sonrisa. - Ya que tengo la edad suficiente. -continuó. Hasta ahora el trabajo de su madre y el dinero que les enviaba de vez en cuando Taelan era suficiente para cuidar de ellos y del bebé, pero sabía que en ocasiones escaseaba, sobretodo cada vez que viajaban a un lugar nuevo a conseguir más trabajo.

Le gustaba además el trabajo que ella tenía, pues desde que lo consiguió siempre había pensado que así era posible alguna vez, el poder encontrar pistas sobre su padre. - Pero cuando sea más mayor yo... -murmuró sin darse cuenta, ella admiraba fuertemente el empleo de su padre, o más bien, lo que él era para ella en su imaginación que había sustituido la realidad que desconocía. Más que un soldado, más que un general... Un héroe. Desde entonces Arline siempre quiso alistarse en el ejército.

Carraspeó tras volver a la realidad y darse cuenta que había estado unos buenos segundos sumida en sus pensamientos. - Digamos que me gustan las armas, sí. -Resumió, rascándose el cuello y mirando de reojo la forja.

Pero entonces fue que cayó en la cuenta, ¿"trabajar tanto"? ¿Acaso la había visto durante el día? ¿Por qué le hablaría entonces ahora y no antes? O quizás... ¿se había metido en problemas por alguna razón?

- Eres... -pausó, para corregirse algo avergonzada- ¿Sois vos un guardia de este reino? -preguntó al ver su aspecto, además de que su voz tenía un acento extraño. Pero supuso que serían cosas suyas, al fin y al cabo no habían viajado por todo Elibe y ella todavía estaba aprendiendo cosas nuevas del continente. - ¿Estoy... incumpliendo algún deber? -estaba preocupada, al no saber aún las normas de aquel pueblo. Y de todas formas, ciertamente era bastante tarde, y no debía atrasarse más en su regreso a "casa".
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Re: [Social] El deber hay que cumplirlo [Priv. Aran]

Mensaje por Aran el Vie Ene 12, 2018 5:13 pm

No huyó como había imaginado que podía pasar. Todo lo contrario, comenzó a contestar sus palabras, respuesta que el peliverde escuchó atentamente al no haberlo esperado. Era extraño que él iniciara una conversación, pero estaba acostumbrado ya a hablar con gente más joven que él, por lo que no tenía mucho de qué sorprenderse.

 - ...Debe ser difícil. -susurró Aran con un rostro serio. Su familia lo había protegido del trabajo, pero cuando fue adoptado tuvo que esforzarse como cualquiera para llevar adelante el negocio de mercaderes. No podía decir que le agradara verle trabajar a solas, eso sí. Pero no sabía realmente cuánto podría necesitarlo, así que prefirió no decir nada a equivocarse. Irónicamente para él, no deseaba que la conversación acabara tan pronto por un malentendido.

 - ¿Qué? -murmuró también al apenas escucharlo, pero al no tener respuesta inmediata desistió de preguntar más.- Claro. Con ellas puedes defenderte... - sonrió apenas, mirando por un segundo al chico y apartándole inmediatamente la vista.

Quizás no era obvio, pero intentaba ser sarcástico. Esperaba que el chico no lo entendiera y lo dejara pasar, pues eran problemas que prefería guardarse para sí mismo. Aran suspiró, ojeando sus alrededores hasta hallar un tronco partido en el cual sentarse, corto para su estatura, pero suficiente para descansar. Esperaba entonces silencio de ambos, pero se sorprendió al oír que el joven retomaba la conversación, y con una pregunta que le dejó una expresión en blanco, no sabiendo qué decir.

 - No, no soy guardia. Pero una vez lo fui, de  un lugar muy lejano. -volvió a sonreír, aunque esta vez por un recuerdo más sincero.- Me alisté para el ejército. Esta armadura... era símbolo de mi país. -y seguía siéndolo, por lo que era fácil de reconocer para el ojo que supiera. Prueba de ello había sido la charla con el herrero ese mismo día. Aran hizo una expresión curiosa al oír después la preocupación del chico. Siendo sincero, le causaría gracia descubrir que le temía a él por su autoridad.- ¿Cuál es tu nombre? -preguntó manteniendo la calma.- Yo soy Aran, por si esperabas a saberlo antes. -el soldado comenzó a observar sus dedos, de repente enseriando su rostro.- La verdad es que, incluso si no estuvieras viendo la forja, igual hubiera venido a verte. Aquí no hay verdaderos guardias. -miró a su alrededor, era cierto.- y tu estás solo. Quizás crees que no importa, pero no es verdad. -sus ojos eran estrictos, inusuales en quien no solía ser muy expresivo. Tardó un poco en relajar su rostro, poniendo la lanza bajo su pie y echando el cuerpo para adelante, con los dedos cruzados y la cara ensombrecida por el lado contrario a las antorchas.- Puedo acompañarte a casa, si no está lejos. -hasta ahora era ignorante de que el susodicho viajaba en una carreta, pues no la había visto, o simplemente la había olvidado. Pero a pesar de que dijera todo eso, Aran hubiera preferido quedarse en ese lugar, en silencio y frente a la forja. Al menos de su seguridad no tenía que preocuparse.
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Re: [Social] El deber hay que cumplirlo [Priv. Aran]

Mensaje por Arline el Mar Mar 27, 2018 1:52 pm

En efecto, lo que le había enseñado su mentor era que las armas también servían para defenderse a sí misma, pero sobretodo, proteger lo que más quería. Por eso admiraba a guerreros como su padre, que luchaban por su familia; así como detestaba la traición que su propio país les había hecho.

Aunque él estuviera sentado, le echó un vistazo a la armadura; ella no sabía mucho de ejércitos más allá de Lycia y Bern, por lo que jamás podría adivinar de dónde era. ¿De tan lejos vendría? Se quedó con la curiosidad de saber por qué decía que ya no era un guardia, pero no podía meterse en donde no la llamaban.

- ¡Ah! ¡Disculpad, señor! Mi nombre es Arline. -Habiéndose presentado ya anteriormente con algunos del pueblo delante de su madre, no podía permitirse esta vez intentar ocultar la verdad ni había razón para ello, así que esperaba que ese hombre fuera de fiar. - Un placer conoceros, ¡señor Aran! -exclamó algo nerviosa.

Sus palabras hicieron que se volteara a verlo de nuevo, ¿qué quería decir con aquello? Había venido a verla... ¿porque estaba a solas?
Aunque ahí se fijó que el hombre probablemente también la había confundido con un chico, a pesar de que no estaba vestida como tal, sólo con ropas cómodas para trabajar; por lo que le causó una ligera sonrisilla que no pudo evitar. Aún así... ¿Qué era lo que no importaba?

- Oh, ciertamente se me ha venido el tiempo encima... Lo sé. -bajó la cabeza, mirando apenada la forja, tal vez le echaría un mejor vistazo al siguiente día, cuando estuviera abierta.- Sí, debería volver antes de que sea más tarde.

No, espera un momento. Era un extraño, portando una armadura de otro país, diciéndole aquellas cosas, en plena noche, donde no habían más guardias... Se veía sospechoso, ¿acaso...?

- Uhm... n-no hace falta, gracias. Puedo regresar sola. -No portaba su espada encima, pero tampoco la hubiera sacado, estaban aún dentro del pueblo. Aunque eso no quitara que se pusiera en cautela, y por precaución no le diría al desconocido dónde se encontraba su caravana.
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Re: [Social] El deber hay que cumplirlo [Priv. Aran]

Mensaje por Aran el Sáb Abr 21, 2018 3:05 am

Estaba seguro de que, por mucho que intenrara, no recordaría su nombre, pues se marcharía al día siguiente, a primera hora de la mañana, de aquel pueblo. Sin embargo esperaba al menos referirse al chico de alguna forma más normal lo que quedara de esa noche, aunque fuera aún reacio de ocupar su nombre. No era de utilizarlos hasta construír suficiente confianza con la otra persona, cosa que nunca era recíproca, pues todo el mundo prefería llamarlo como Aran, el nombre más corto y simple que a alguien pudo habérsele ocurrido.

Entonces fue que notó una inusual reacción del otro, la que lo descolocó, pues hasta entonces el chico parecía no tener problema en hablar con él. El soldado sonrió inconscientemente, sorprendido por lo que estaba viendo. Luego, casi inmediatamente después, su rostro adquirió una expresión neutra, repleta de seriedad. Definitivamente no le parecía hilarante que ese chico pudiera sentir inseguridad de su persona, pero no tenía idea de por qué ni cómo rectificarlo. Probablemente estaba tan acostumbrado a que su palabra fuera de fiar que finalmente había olvidado que en Etruria no tenía ningún tipo de autoridad, y mucho menos la confianza de sus habitantes, que al no reconocer en él uniforme etruriano simplemente lo tomaban como un viajero o un deplorable mercenario. Y por ello sintió una justa vergüenza, sobre todo por querer tomar el papel de un protector para un chico completamente desconocido.- Yo...

Pero antes de que pudiera corregirse de cualquier manera, cayó en un detalle que no había notado hasta el momento. Se había referido a sí mismo como "sola", lo que significaba... que todo ese tiempo había cometido un gran error. Sobraba para adivinar el saber su nombre, pero lo había ignorado, creyendo que era algo particular de la nación. Tuvo que oír de su propia boca que ella se refería a sí misma de esa forma, y tan solo entonces pudo entender.- P-perdón. Creo que me he estado refiriendo a ti como no querías. -porque, si hubiera llegado a confundir a un hombre con una mujer, seguramente se hubiera ganado una buena paliza. Por suerte en ese caso ella parecía ser bastante amable como para no empezar a tirarle piedras, sobre todo por preguntarle si podía seguirla.

Aran suspiró amargamente, y miró hacia la forja una vez más. Aún quería explicarse, tenía la necesidad de hacerlo, por lo que no contuvo sus palabras.

 - No te lo había dicho, pero lo cierto es que soy de Tellius. Es un continente que no está muy lejos... -comenzó a decir, moviendo insistentemente la tierra con la punta de su bota.- Lo que pasa es que, aquí están forjándome una armadura. Pero creo que también debería irme pronto, porque ahora no estará lista, por mucho que quiera. -dijo, ya bastante decepcionado consigo mismo y con su torpeza. Casi parecía verse a sí mismo intentando congeniar con sus nuevos hermanos, hace ya años. Entonces tampoco podía quedarse mucho más, tenía que volver también, pues en el campamento debían estarlo esperando.- Aún así, en verdad me tranquilizaría saber que en verdad tienes un lugar seguro para dormir... .-dijo esto último con decisión, esta vez intentando demostrar con su rostro que hablaba con la más sincera preocupación. Se puso de pie, recogió su lanza y cerró los ojos un momento.- Por favor. Y, si aún desconfías de mí, supongo que al menos deberías irte pronto. -dijo finalmente.
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Re: [Social] El deber hay que cumplirlo [Priv. Aran]

Mensaje por Arline el Dom Jul 15, 2018 10:30 pm

Seguía siendo extraño que un joven que no era un guarda estuviese ahí tan a solas como ella, queriendo acompañarla. Aunque de primeras no le había parecido una mala persona, ¡debía tener mas cuidado! se había confiado muy de prisa. Al fin y al cabo, su familia ya había sufrido la traición, habían traicionado a su p... Un pronto pero breve dolor de cabeza hizo que cerrara los ojos y se pusiera los dedos sobre su frente, pero volvió a relajarse. "Un héroe de guerra, un digno justiciero. Se había ido a luchar por su país." palabras que conseguían calmar su cabeza. Se giró, pero entonces Aran murmuró algo más.

- ¿Sí? -decidió escucharle, porque era lo justo, aún con cautela.

¿Qué quería decir con aquello? De pronto el nervioso era él... ¿había dicho algo? Hasta que cayó en la cuenta... - ¿Mmm? Ahh... ¡está bien! No me molesta en absoluto. -contestó con total normalidad, incluso esbozando una pequeña sonrisa, aguantándose el responder "al contrario". ¡Pues eso significaba que, efectivamente, aún sin esconder su nombre real o ropajes, podía colar perfectamente como un chico! Lo cual le vendría bien en muchas situaciones, sobretodo de peligro. Aunque el extraño seguía incómodo, hasta que habló.

¿Tellius? Era la primera vez que lo escuchaba... ¡Había dicho otro continente, así que aunque él dijera que no, sí que venia de lejos! Arline no pudo esconder sus ojos abiertos, impresionados. A medida que él se explicaba, ella observaba sus gestos, y echando un breve vistazo a la tienda de armas.

- ¡¡Oh, lo siento mucho!! -Se alarmó, Aran se había dado cuenta de lo que había pensado ella sobre él. - No es que desconfíe especialmente de vos, pero debo andarme con precaución con los desconocidos sobre ciertos temas... Supongo que lo comprenderéis. -relajó los hombros, pero sin dejar de tener una pose respetuosa ante él. - Simplemente me fue raro de repente, que no fuerais un guardia de aquí y quisierais acompañarme. -confesó. Había que ir con cuidado de los ladrones, obviamente, ¿qué otra cosa si no? No quería pensar de él que fuera un asesino.

- Pero gracias por preocuparos, señor Aran. -Cerró los ojos. Aunque le dijera aquello, no podía permitir que él lo confirmara. Ella no era TAN ingenua, no al menos cuando sabía que su familia podría estar en peligro por su culpa. Debía proteger a toda costa la seguridad de la caravana, y de ella misma... o su madre se pondría muy triste.

- Cierto, es tarde, no quiero preocupar a mi madre. -Decidió "hacerle caso" en cierta forma, pero sin aclarar si confiaba o no en él. Hizo un gesto con la cabeza para despedirse y se giró para mirar en dirección contraria.
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Re: [Social] El deber hay que cumplirlo [Priv. Aran]

Mensaje por Aran el Mar Sep 04, 2018 12:53 am

En verdad le causaba interés encontrar a una joven así de aguerrida en no más que un pequeño pueblo de Etruria. Envidiaba un poco su soltura, quizás. Pero por supuesto, ya era extraño que hubiera deseado él mantener una conversación en primer lugar. La noche en verdad arrastraba la nostalgia a su mente.- Oh, oh bueno. Si hubiera confundido a un chico con una chica, jajaja... -Aran sonrió apenas. Lo cierto es que seguía siendo un poco incómodo haberse equivocado, fuera como fuera la situación.

El soldado se alteró cuando le escuchó alzar la voz. No esperaba una disculpa, porque como ella misma se justificaba, su precaución era una necesidad. -Sí... ¿Sabes? Eres muy inteligente. Solo, es que yo, supongo que no he perdido el hábito. Es estúpido, pero muchas veces, lo que he querido yo es seguir trabajando como guardia. -miró hacia su izquierda, arrastrando un poco de tierra con su bota. Claro. Si continuara siendo un guardia en Begnion, no tendría que preocuparse de detalles como aquellos, que le temieran los ciudadanos. Y sin embargo, lo cierto era que para Aran servir de ayuda a estos últimos le era tan inusual como iniciar una conversación de la nada, en medio de la noche, siendo que en su pasado su mayor deber era llevar a cabo las instrucciones del duque al mando. Patrullas estáticas, escoltas, vigilancia...

- Cuídate...-murmuró Aran apenas, tardando un poco más en darse la media vuelta que la joven. Hubiera querido decir otra, pero no se le ocurrían las palabras. De igual forma no importaba, pues si permanecía en el pueblo, probablemente la vería al día siguiente. Pero, ¿Para qué? Solo para confirmar que, sin su obstinación en ingresar en sus problemas, continuaría perfectamente su rutina y trabajos como si nunca hubiese intervenido con palabras. Y, ¿Por qué no? Quería tener a quien mostrarle su nueva armadura, alguien a quien quizás le importara un poco más que a sus compañeros. Finalmente, mirando las pequeñas piedras que sobresalían de la tierra, Aran devolvió sus pasos en silencio hasta el campamento que lo aguardaba.

Y así sucedió la noche, y llegó el momento en que habiéndose enfriado el metal de la forja, su armadura por fin estaba lista, hecha a imagen y semejanza de los altos cargos de Begnion.

- ¿Te queda bien? -la voz carismática del herrero dejó escapar una pequeña risa mientras ajustaba correa por correa la nueva coraza que portaba Aran, quien, con los brazos abiertos hacia los lados, y notablemente confundido, intentaba determinar si le estaba apretando demasiado o si tal era el agarre justo a su pecho.

- Un poco menos a la derecha... -murmuró, sintiendo cómo en vez de soltarle como le pedía, el herrero fue y cerró aún más su correa izquierda.- ¡E-ey! -se quejó un poco, sintiendo cómo si de pronto el metal fuera parte misma de su piel.

- ¡Lo siento! Creo que me he emocionado un poco. Te queda demasiado bien, ¡Soy muy bueno, jajaja! -rió, ya dejando de sostener los amarres y separándose un par de pasos para así observar bien cómo había quedado su obra. Aran intentó respirar plenamente y se tocó la coraza con una sonrisa, para luego intentar rotar sus brazos para comprobar su movilidad, la cual lo sorprendió al creerse rígido como una estatua. Las hombreras y los protectores de sus piernas lo bloqueaban perfectamente, y nada se le hacía demasiado pesado, como si nunca hubiera dejado de llevar su antigua armadura, esa que su padre adoptivo le había conseguido a falta de mejor recurso, y que siempre destacaba de entre la de sus compañeros. Fue entonces que mientras Aran aún se comprobaba alegremente que el herrero intervino una última vez, agarrando de entre sus pertenencias un pañuelo robusto, largo y de color modesto el cual, sin preguntar, ató por debajo de su cuello y entremedio de su coraza, ajustándolo a medida. Aran abrió los ojos y tocó la tela con un par de dedos sin poder comprender por qué había añadido eso.

- Allá en Begnion no hay alto cargo que no se decore, ¿No es cierto? -sonrió el hombre, dándole un par de palmadas en la espalda. Aran sonrió, por supuesto, girándose y dándole la mano.

- Gracias, es demasiado. No debería merecer nada de esto sabiendo lo que soy...

- Tú no digas nada. Ve y lúcete. Todos nosotros, los exiliados, merecemos al menos eso... -le contestó con una última sonrisa hasta que por fin Aran abandonó la herrería, dejando su antiguo uniforme atrás. Inmediatamente, el peliverde buscó curioso a la joven que había visto la noche anterior. Esperaba en verdad que fuera ella quien le viera primero, sin poder explicarse bien el orgullo que sentía consigo mismo en ese momento. Se mostraba alto, cargaba con su lanza en mano y su escudo en su espalda, y la luz de la mañana enaltecía los reflejos de su armadura. Nunca había sentido que llamaba tanto la atención en toda su vida, incluso con tan poco público que lo viera.
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