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[Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

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[Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Mishael el Sáb Oct 14, 2017 1:42 pm

La historia que están a punto de leer transcurrió hace un año y medio, o dos años atrás para tener un aproximado. Antes de que los Emergidos hicieran de las suyas en esas bastas y tranquilas tierras,  algo o mejor dicho un ser de proporciones bastante gigantes ya hacía de las suyas atormentando a los ganaderos, causándoles algunas perdidas monetarias pero nada a comparación de lo que estaban sufriendo en la actualidad. En aquel entonces algunos rumores decían que una misteriosa bestia proveniente más allá del horizonte donde el cielo se une con el mar, se ocultaba en el bosque saliendo justo cuando el atardecer llegaba a su fin o cuando aún faltaban pocas horas para el amanecer. Las primeras señales de que algo malo estaba ocurriendo fue cuando el ganado se encontraba fuera del establo, donde sus dueños lo encerraron en la noche anterior, encontrando enormes rasguños en las cerraduras, como si algo las hubiera dejado escapar o eso fue el primer indicio porque, tan solo recorrer hacia la parte trasera, se podía ver como el enorme sin vida de unas de la vacas. Lo más espeluznante seria ver todo a su alrededor bañado con aquel líquido vital acompañado por lo que era unas enormes huellas de un ... ¿Lobo? Claro que no. Los lobos allí no tenían ese tamaño y mucho menos se atrevían a ingresar a los dominios de los humanos. Su cuello se encontraba arqueado de una manera sobre-natural, indicando que el depredador le dio una rápidamente por esa zona. Aunque los huesos faltantes a la altura de su pecho y esa enorme abertura en su estómago, revelaba que era un animal enorme y por el rastro dejado por sus patas, parecía trabajar en solitario.

Las quejas para los gobernantes no se hicieron esperar. Los aldeanos postrados en las afueras temían por sus vidas ya que, si fue capaz de atacar a un enorme animal que se movilizaba en manada, era cuestión de tiempo hasta que los atacara a ellos. Pero eso no sería de incumbencia para el enorme lobo que dormía en la protección de aquel frondoso bosque, hecho una enorme bola de pelaje blanco resaltaba demasiado entre las tonalidades verdes del ambiente, pero gracias a la exageración de las recientes historias nadie se atrevía a poner un pie en ese sitio. Los primeros cantos de las aves anunciaban que el amanecer estaba próximo y era hora de desayunar aquellos enormes seres vivos de blanco con manchas negras sobre su cuerpo. Estiro su cuerpo primero hacia la parte de atrás haciendo que sus huesos crujieran para moverse hacia adelante y hacer el mismo ruido descontracturante.- Una buena mañana para iniciar una nueva cacería. -Comento con entusiasmo para iniciar la marcha hacia donde era su zona de captura. Alrededor de aquella cama improvisada con hojas y ramas, se podía notar algunos huesos mordisqueado y triturado. Efectivamente era su lugar de confort y era cuestión de tiempo hasta que lo descubrieran.-

Lo primero que saldría de aquel bosque fue su enorme hocico seguido de su cabeza mientras su cuerpo permanecía oculto detrás de un arbusto. Su cola se mecía con entusiasmo al oír como las vacas mugían al sentir el peligro que se les avecinaba comenzando a correr en dirección opuesta a donde el lycan albino se escondía. Pero como buen depredador que era, sabía que la paciencia era una virtud y antes de atacar, debía buscar a su presa para saber a quién atacar. Observando el panorama encontré a quien sería su víctima de ese día: la vaca más regordeta de ese grupo y que más dificultad para caminar tenia. Si era capaz de llevarse a ese enorme saco de carne hacia el interior del bosque tendría comida por unos buenos y largos días; y el hecho de pensar en eso, se le hacía agua a la boca. Y así fue como la enorme figura de un lobo de pelaje blanco salió del bosque con las primeras luces de la mañana. Las vacas no tardaron en empezar su huida hacia una zona bastante alejada de la granja, alertando al canino de que algo raro estaba pasando. Este se detuvo justo en medio de la planicie sin tener un sitio a donde esconderse, para escuchar como un silbato detrás de otro comenzaban a escucharse por el terreno provocando que numerosos de esos Beorcs salieran de sus escondites , portando improvisadas armas en sus manos.- ¡Maldición! -Chisto para si mismo para querer escaparse por donde vino siendo detenido por otra turba enfurecida. Prácticamente se encontraba rodeado y sin escapatoria, por lo tanto no le quedaba otra manera que defenderse de esos diminutos seres. Todo el pelaje de su espalda hasta su cola se erizo, para dejar escapar un enorme rugido a medida que, las comisuras de sus labios, se levantaban de manera lenta dejando ver sus enormes colmillos acompañado por un pequeño hilo de baba que escapaba por allí. Si tenía que defender su vida no dudaría en aniquilar aquellos que levantasen sus armas en su contra.-


Última edición por Mishael el Miér Oct 18, 2017 4:20 am, editado 2 veces
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Lissa el Mar Oct 17, 2017 5:32 pm

En los alrededores de Ylisstol claramente se podía notar el verde intenso de la vegetación. La flora recuperaba de a poco su esplendor por lo que era un puro placer pasear su mirada en alguna esquina y ver flores de varios colores luchando para tener un lugar propio. El melodioso canto de los pájaros formaban un concierto siempre digno de escuchar y el cielo era de un azul tan claro, tan hermoso,  que era algo imposible levantarse con el pie izquierdo. O por lo menos eso quería creer cierta princesita. No muchos sabían apreciar la belleza que los rodeaba en los últimos días. Sin duda la estación del año donde por todos lados se respiraba frescura había llegado a Ylisse, y con ella, Lissa cumplía sus 21 primaveras. Para gran sorpresa de muchos, ese día la rubia se levantó de su cama temprano sin necesidad de que alguien viniera a despertarla. No era necesario recalcar que aquel milagro viniendo de una jovencita con fama de dormilona, era preocupante. ¿Algo le pasaba? ¿Estaría enferma? También su semblante se veía silencioso lo que era inhabitual en Lissa. 

El día anterior muchos aldeanos vinieron a quejarse de una supuesta amenaza en la cercanías de los pueblos ganaderos, donde no muy lejos se localizaba un bosque. Como siempre su hermana mayor, Emmeryn, se hizo cargo del escándalo. Pese a que no se le permitía participar a ese tipo de “reuniones” Lissa se escabulló de igual manera con la intención de husmear. La testarudez era grande dentro de un cuerpo tan menudo. Ya al interior de la gran sala sus oídos no podían creer lo que allí escucharon. ¿Una bestia? ¿Salvaje? ¿Tan grande como una casa? ¿Con enormes colmillos del tamaño de un cuchillo? ¿Qué casi no sobrevive? ¡Guau! ¡Los aldeanos si tenían imaginación! El hombre que hizo las anteriores declaraciones pareció ponerse nervioso cuando Emmi le preguntó detalles más exactos dentro de su historia. No fue una sorpresa cuando algunos cabos sueltos, por allí y por allá, comenzaron a surgir. Finalmente el interesado declaró que en realidad no había visto que era, pero que en el bosque sí había algo. Una bestia que mataba el ganado no tardaría en comenzar a atacar a los humanos que por ahí residían. 

Al ver que la consulta con la venerable se dio por terminada, la pequeña chica salió corriendo hacia la salida. No fue que más tarde que notó movimiento en el castillo: Soldados se movían de un lado a otro, a veces acompañados de aldeanos o… ¿Granjeros? Aquello le llamaba la atención, así que en una de esas logró interceptar a uno para sacarle información. – Nos estamos preparando para atrapar mañana a la bestia, princesa – Declaró mientras bajaba su mirada hacia ella. – Oh… ¿Y que piensan hacerle cuando lo atrapen? – Interrogó con un recelo no disimulado. El soldado la miró como si la viera por primera vez y soltó una fuerte carcajada como si la pregunta hubiera sido uno de los mejores chistes. – ¡Obviamente matarlo! Tal vez su piel se pueda usar para hacer ropas o como alfombra. Mejor sería cocin…  De repente se detuvo en medio de su monólogo al notar la palidez de las mejillas de la rubia delante de él. Lissa estaba horrorizada. Rápidamente soltó – Disculpe, su Alteza, si la he ofendido. Nunca fue mi intención. – Para el muchacho era algo normal lo que harían, para Lissa… no del todo. Esta última sólo tuvo tiempo de entreabrir sus labios pero al final no llegó a decir nada… su interlocutor huyó valientemente sin más preámbulos. ¿Ahora le tenían miedo? Y así transcurrió el resto de la tarde para ella. Pensando en la suerte que esperaría aquella criatura desconocida.  – Que cruel…   Un leve susurro que se perdió en el silencio opacado por la brisa primaveral del atardecer.

A la mañana siguiente lo primero que hizo fue ir a la cocina, envolvió lo que parecía ser carne para luego guardarlo en el bolsillo de su vestido. Sacó la primera excusa que se le ocurrió y no faltó mucho tiempo para que se encontrara fuera del Castillo. ¡Su táctica de “Voy a dar un paseo” siempre daba frutos! En aquella época la seguridad no estaba tan reforzada si se llegara a comparar en los próximos 2 años… La presencia de bandidos en cada país no era algo inhabitual;  pero estos generalmente no representaban un problema para los custodios. A través de preguntas logró dar con el sitio de los hechos donde muchas personas se encontraban merodeando por la zona esperando ver algo interesante. “¿Que pasó?” Era la pregunta que escuchaba más seguido. Nadie le prestaba atención a ella. ¡Lo que era perfecto en estos casos! La apariencia de la princesa Lissa tampoco era conocida por todo el mundo así que pudo hacerse paso entre el gentío con facilidad. Se puso en puntillas y la escena que vio la dejó expectante: Soldados como aldeanos corrían agitados; algunos salían del bosque completamente choqueados más blancos que un papel y Lissa creyó que en cualquier momento se desmayarían. Un sollozo de dolor llegó a sus oídos y vio a un aldeano sangrando abundantemente del brazo que era ayudado a caminar por un muchacho. – ¡Yo puedo ayudar! Soy clériga. – Exclamó la ojiazulada corriendo hacia ellos mientras sostenía su bastón entre manos. El joven le dedicó un mirada y asintió dejando que la víctima se sentara sobre una roca acompañado de un gruñido. La contusión parecía reciente, o por lo menos calculaba que no pasaba de una hora. La sangre brotaba de la herida con insistencia lo cual lograba perturbarla haciéndola sentir rara, mareada. Aquello era una reacción que ella no podía evitar. De una cierta manera, aquel líquido carmín no era algo que ella observaba de cerca todos los días, por lo que no era de extrañar su malestar. En un intento de calmarse tomó una gran bocanada de aire y se dispuso a actuar. Con una mano sostuvo el brazo ajeno entretanto acercaba el báculo al punto lastimado con el otro. A continuación se pudo apreciar el nacimiento de una tenue luz que comenzaba a cubrir la extremidad magullada, creciendo de a poco, llegando hasta un punto de intensidad para al final apagarse por completo. El hombre había parado de sangrar. 

– ¿Me pueden pasar un pañuelo, por favor? – Cosa dicha, cosa hecha. Una aldeana le extendió un pañuelo bordado, al sentir el tacto con sus dedos Lissa llegó a la conclusión que estaba hecho de seda. – Gracias – Soltó brevemente para luego frotar suavemente limpiando el rojo intenso que aún ahí permanecía. Tras esto se reveló que gran parte de la herida ya estaba cerrada explicando el porque la “hemorragia” se había detenido,  sin embargo aún se encontraba lejos de la cicatrización ya que hasta ahí sus capacidades no llegaban. A la primera ojeada parecía ser más grave pero todo indicaba que la lesión era superficial.  – Eso es todo lo que puedo hacer. Eeeh… ¿Puedo saber que pasó?  – Los hombres se miraron mutuamente para que luego uno declarara – La bestia logró escapar.. No pudimos detenerla. – Confesó avergonzado. – Oh… ¿Y que piensan hacer ahora? – Preguntó mientras se levantaba para mirar al muchacho. – ¡Búsquedas! ¡Ese monstruo no saldrá vivo de ese bosque! – Lissa tragó grueso. Bien se notaba a leguas la rabia contenida en las palabras de aquel joven y tampoco se sorprendió cuando a su alrededor muchas voces apoyaron la anterior declaración totalmente decididos. Después de un tiempo los ciudadanos comenzaron a dispersarse creyendo que no estaban preparados para dar más pero era obvio que regresarían, algunos ya comentaban su intención de crear una estrategia. Pero la rubia se quedó atrás, caminando lento. Mirando de un lado a otro como si temiera ser observada. ¿Qué era lo que pasaba por la cabeza de esa niña? Nada bueno. Eso había que darlo por seguro. Aprovechando un momento de desatención al percibir que nadie la miraba. Lissa retrocedió de dos pasos para inmediatamente voltearse y mandarse a correr dentro de la entrada del bosque. ¿Alguien la había visto? No lo sabía. ¿Lo que estaba haciendo era una gran estupidez? ¡Una enorme!  Hasta ella estaba consciente de que esta vez se había sobrepasado. Esta no era una travesura cualquiera pero… quería confirmar “eso” sin importar que ocurriese.
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Mishael el Vie Oct 20, 2017 4:26 pm

Cuando los humanos suelen querer expandir sus territorios, no piensan en las consecuencias sobre aquellos seres vivos que vivían mucho antes de su llegada y el enfrentamiento entre las bestias y aquellos que dicen tener un raciocinio elevado sobre los animales, es inevitable. Y así fue como, en la prehistoria, un enorme lobo acorralado observaba con furia y desafiante a los Beorcs que se acercaban lentamente hacia su posición con armas embravecidas, gritando y vociferando cosas sin sentidos intentando aturdirlo. Algo que no funcionaba en ese sentido sino todo lo contrario, puesto que su sangre hervía con enojo porque lo que más aborrecía en este mundo era que lo subestimaran así fue como volvió a gruñir con fuerza, elevando su cabeza en alto mordiendo el aire y avanzando para que, en el tira y afloje, el albino fuese el vencedor.- No creo que podamos. -Mascullo con un timbre notoriamente nervioso y miedoso al ver como la Gran Bestia no hacia ningún movimiento defensivo, sino que mantenía sus ganas de combatir en lo más alto. Esto provoco que siguiese una cadena, contagiando a los demás con ese temor de salir lastimado y/o muerto en el enfrentamiento hasta que, un antiguo soldado jubilado y que se dedicaba a la ganadería en busca de paz, fue quien dio el primer golpe con una daga clavándoselo en la altura de su muslo derecho aprovechando que su foco de visión y ataque estaba en el frente. Un notorio y potente chillido salió del animal que no tardó en dar un salto hacia la zona del ataque, observando con esos orbes azulados a su atacante, donde ambos cruzaron miraran por unos instantes. Acto seguido las enormes fauces del lycan se abrieron pero la rápida reacción de ese individuo evito que la mordida fuese en su cuello y por el contrario, sea su brazo afectado. En cuanto sus colmillos y lengua, sintieron el sabor de su piel su boca se cerró con gran fuerza siendo ahora el hombre que chillara del dolor.-

Los golpes de ese ex-soldado no tardaron en llegar al hocico de su depredador que tan solo respondía apretando más aquella extremidad acompañado por una respiración agitada y tan sonora pero, producto del enfrentamiento pasaba desapercibido. Con la adrenalina recorriendo cada parte de su cuerpo, comenzó a ladear su cabeza hacia un lado y el otro, llevándose a esa presa como si de pesara similar a un papel. Su intención era arrancárselo o en su defecto dejárselo inutilizado de por vida pero las experiencia en combate hizo que solo recibiera un "rasguño" a comparación que le esperaba, siendo arrojado hacia la multitud encontrando una fisura entre esa pared humana. Sus labios teñido con ese color carmín le daba un aspecto más temible de lo que realmente era y el miedo de los aldeanos, hicieron que se quedaran inmóviles mientras esa imponente bestias saltaba sobre ellos cayendo con suma pesadez sobre el pasto, quejándose por la herida en su muslo. Otro de los hombres que era hábil con el arco se apresuró en hacerse espacio entre los curiosos y cuando creyo tenerlo en la mira lanzando una rápida flecha que dio contra su hombro izquierdo pero nada que no hubiese sentido antes y pudiese soportar.-

Corriendo hacia el bosque tuvo que saltar una valla repleta de niños y mujeres que observaban horrorizados al lobo blanco con manchas rojas sobre su hocico al igual que su lomo, creyendo en lo peor. Los gritos agudos de las féminas no se hicieron esperar haciendo que cámbiese de dirección, al sentir como sus oídos eran maltratados por tal horrible ruido yendo al bosque pero tomando un camino diferente al de siempre.- Tanto alimentos que tienen ... ¡Malditos Beorcs! -Maldijo en su interior por la codicia y el egoísmo de esos seres carentes de pelos sobre gran parte de sus cuerpos, al no querer compartir esos animales deliciosos con él sabiendo que tenían mucho más de lo que iban hacer capaz de comer. No se detendría en ningún momento, ni siquiera a ver si seguían sus pasos como tampoco no advirtió que la sangre lentamente descendía por sus patas, dejando unas huellas tan notoria en el espeso bosque que fácilmente podrían ser seguidos aun por el mas idiota de aquel pueblo. Llegaría a la entrada de su escondite que consistía en un Gran Árbol caído sin nada en su interior y que, haciendo uso de su enorme curiosidad excavó adentro de este rompiendo la corteza podrida hasta donde con un panorama que no envidiaba de ninguna manera a los cuentos de hadas. El sol siempre permanecía en el centro de ese enorme círculo formado por las copas de los árboles, para que cuatros y enormes ramas separaran la abundante vegetación con un pasto corto y que no dificultaba el paso. En el centro del mismo se podía observar una cama hecha con hojas y algunos huesos esparcidos de forma aleatoria en los alrededores. Había llegado a su refugio donde se dejó caer pesadamente transformándose lentamente en su fase humanoide encontrando que la herida era profunda, por encima de su trasero y que apenas permitía a su pierna moverla en ese estado. La flecha había afectado el omóplato porque en cuanto movió su brazo humano para asegurarse de los daños grito por el dolor siendo la última vez que tuvo la capacidad de hacerlo.-
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Lissa el Dom Oct 22, 2017 1:30 pm

Lissa corría con rapidez a través de los arbustos, saltando de vez en cuando sobre troncos o rocas que se atravesaban por medio de su camino. En ocasiones miraba por encima de su hombro temiendo que alguien le siguiera el paso, por lo cual buscaba alejarse cuanto le era posible de la entrada del bosque. No quería detenerse. Los frondosos árboles de su entorno silvestre; lograban dificultar el acceso de los rayos del sol hacia ella de manera que no pudo evitar tener el sentimiento de que todo se ensombrecía por momentos. Sus pisadas apresuradas se hacían más frecuentes entretanto aumentaba el ritmo y creía que entre más avanzaba, más los sonidos a su alrededor se intensificaban, ya sea el canto de los pájaros o el típico alboroto de animales que ahora no sabría identificar. Sus coletas se mecían de un lado al otro, balanceándose con cada brusca maniobra que ejercía la ojiazulada para evitar obstáculos, ya sea ramas o follajes que de repente aparecían en su campo de visión. De a poco su respiración comenzó a agitarse y su vestido le parecía más pesado. De repente, percibió algo que no encajaba para nada con el verde intenso de la vegetación, algo carmín obscuro, una especie de mancha que normalmente no debería encontrarse allí. 

Su avance fue decayendo hasta volverse un pequeño trotineo para al final detenerse por completo. A esta distancia ya nadie podría seguirla, se dijo. Colocó sus manos sobre sus rodillas inclinándose levemente mientras intentaba recobrar el aliento después de tal carrera – Eso es... lo que yo llamo... ejercitarse… – Jadeó pausadamente en un hilo de voz casi teniendo la impresión de sentir la garganta en fuego. ¿Aquello que percibió era lo que ella creía que era? Intentó tragar saliva pero sentía la boca seca. A continuación se irguió para dirigirse con lentitud hacía la dirección de aquello que le llamó la atención, su pecho aún bajaba y subía procurando otorgarle aire a sus pulmones y fue allí que confirmó lo anterior visto. Una hoja del tamaño de su mano goteaba un liquido rojo aún fresco, elevó su mirada y se dio cuenta de que más adelante, un rastro  seguía con este mismo patrón. ¿Cómo fue que los aldeanos no notaron esto antes? Tal vez temían arriesgarse llegando hasta este punto. Y con razón. Según lo que advirtió hace unos minutos, nadie se animó a ir más lejos de la entrada del bosque así que no era sorpresa el hecho de no haber escuchado ningún comentario al respecto. “Pero lo pueden descubrir en cualquier momento” Una voz se manifestó al interior de su mente como si le susurrara esa posibilidad al oído.

¿Qué hacía ahora? ¿Seguiría las huellas? La lógica le decía que el dueño no era nada más ni nada menos que la bestia. La probabilidad era enorme. Soltó un suspiro temeroso – ¡Vamos, Lissa! No te acobardes ahora. – Se regañó a sí misma mientras apretaba los dientes. Si alguien la observara en estos momentos... seguramente la tomarían como una loca. Y fue así que se dispuso a rastrear el terreno buscando esas pistas dejadas atrás por el animal. ¿Estaría aún vivo?  Una interrogante que se quedó colgando sin recibir una respuesta adecuada durante todo el trayecto. Algo de tiempo había transcurrido cuando llegó en lo que ella creía en un principio, un punto muerto. Un inmenso y largo árbol caído yacía a su delantera entre hierbas altas, parecía ser uno de esos antiguos árboles que llegaban a miles de años de vida, sin embargo el que se encontraba en ese lugar aparentaba unos cientos de años muerto.

 Tuvo la intención de girar sobre sus talones y buscar en las cercanías más algo la detuvo. ¿Era su imaginación o muchas moscas acudían a un mismo lugar? – Humm... – Ladeó levemente su cabeza entretanto se acercaba y notó un pequeño charco de sangre al pie de la corteza. ¿Pasó por ahí? El rastro se detenía allí por lo que allí debería estar. La curiosidad se manifestó dentro de su ser e inmediatamente extendería sus manos apoyándolas sobre la corteza. De pronto aquello en lo cuál se apoyaba cedió y sintió el vació entre sus extremidades. Un chillido nació de entre sus labios al sentir como caía hacia delante llevando un pedazo de lo que resultaba ser una cáscara hueca. El polvo se esparció a su alrededor levantado por su repentina caída formando una manta blanca unos efímeros instantes. Tosió varias veces sentada sobre sus rodillas mientras cerraba con fuerza sus ojos. Lentamente la zona pareció airearse así que se permitió entreabrir los orbes zafirinos, teniendo en su esquina, una diminutas lágrimas. Con rapidez ojeó el nuevo paisaje que se asemejaba a un túnel y se percató que la salida no se encontraba muy lejos. Se levantó sacudiendo la suciedad de sus ropas, su corazón latiendo con fuerza dentro de su pecho... ¿Acaso temía lo que fuera a encontrar allá afuera? Mentiría si dijera que no. Sus zancadas se volvían cortas y angustiosas por el peso de la duda, pero aún así, siguió aproximándose hacia la luz del final que por un par de segundos la cegaron. Cuando su visibilidad regresó a la normalidad y que puso un pie al exterior, Lissa no creyó la imagen que sus ojos le brindaban. ¡Por los dioses!
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Mishael el Dom Nov 26, 2017 1:24 pm

Los rayos del sol se filtraban por aquel claro y surcando alrededor de aquellas copas de los árboles, bañando con aquella calidez notable las hojas verduzcas y llegando justo a la mitad de aquel claro donde un hombre de tez morena permanecía arrodillado verificando cada una de sus heridas. Su cabeza ladeaba para verificar las zonas donde su visión pudiese llegar provocando que su largo y pronunciado cabello albino de a poco, se fuese manchando con aquel líquido vital que florecía como si de un rio bastante acaudalo se tratase. Frunció su ceño y chasqueo su lengua en una clara señal que, al girarse sobre su lado derecho, hicieron que los músculos se moviesen provocando que el dolor se presentara como una puntada caliente y consistente. Sus piernas flaquearon y dejaron caer su pesado cuerpo contra el suelo a medida que un hilo de sangre se dibujaba por la parte de atrás de sus piernas, hasta llegar al suelo donde formaría un pequeño y oscuro lago. Dos de sus extremidades se encontraban en complicaciones pero al estar en la seguridad de su hogar, creería que tan solo debía descansar y dejar que el tiempo hiciese su trabajo. Cerro sus orbes y empezó a respirar de forma profunda, en un intento por calmar la adrenalina que aun persistía en su ser para lograr la calma necesaria y lograr dormir un buen tiempo. Pero en cuanto ya pensaba inclinarse hacia adelante un ruido por la única entrada hacia aquel sitio le advirtió de un ¿Intruso? Lentamente su fisionomía iría cambiando, no deseaba que ningún Beorcs o animal lo viese en ese estado tan vulnerable.

El ruido fue persistiendo e incluso fue haciéndose mas fuerte como si estuviese aún más cerca de su posición ya faltaba poco para culminar y volver a su forma original hasta que, el ruido de una rama seca siendo pisada provoco que sus orejas se moviesen hacia la dirección de donde provenía. Su cabeza se fue irguiendo con toda la naturalidad del mundo mientras sus parpados se abrían para mostrar que el cielo aun existía en el interior de los seres vivos y que caminaban en la tierra; su cuerpo que aparentaba ser las nubes que surcaban por aquel vasto territorio no se encontraba en perfecta condiciones sino que había un poco de suciedad en este como algunas nubes marrones, nubes que parecían ser la de un atardecer tan rojizo y bello, pequeñas auroras boreales de tonalidades verdes surcaban todo su lomo. El viento levantaría algunas hojas del suelo y limpiaría el polvo provocado por la recién llegada que miraba justamente a la posición del lobo.

No serían necesarias las palabras en ese momento, pues la mirada de Mishael iría recorriendo el ser ajeno empezando por sus pies memorizando cada detalle de su cuerpo a medida que ascendía hasta su rostro para encontrarse con un cielo más clara que el suyo pero a fin de cuenta, ambas personas poseían aquella esencia en su interior. El cruce persistió durante unos largos y silenciosos segundos hasta que sería el canino quien tomaría las riendas del asunto: de pasar a estar sentado sobre sus patas traseras y a pesar de que la herida aún está abierta, comenzó acortar la distancia entre ambos tomando el camino izquierdo. Su cabeza permanecería agachada pero mirando fijamente a los ojos de la fémina, acechándola como si de su presa se tratase. De a poco los pelos de todo su lomo e incluyendo su cola, se irían erizando aunque aún no mostraba ninguna señal de hostilidad en su hocico. ¿Que intentaba hacer aquella bestia lastimada? Posiblemente como todo querría defender su territorio y ahora, que se encontraba herido era más vulnerable a las intimidaciones y prepotencias teniendo una reacción más explosiva, errática y probablemente impredecible para quien quisiese leer sus movimientos.
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Lissa el Jue Nov 30, 2017 10:07 am

Anteriormente, por simple reflejo,  había levantado una de sus manos buscando proteger sus ojos claros de los traviesos rayos del sol que allí se manifestaban. A penas puso el pie fuera del especie de túnel que formaba aquel antiguo árbol hueco, estos se intensificaron poniendo en énfasis el contraste de la poca luminosidad que hace unos momentos sus orbes celestes tuvieron que llegar a  adaptarse. El sonido seco de una rama rompiéndose bajo su bota resonó como si de una melodía de bienvenida se tratase en lo que parecía ser un claro dentro del bosque. Una pequeña fuente de luz entre tanta obscuridad, oculta a la vista de todo ser humano. ¡Era hermoso! Un panorama tan magnífico digno de las mejores pinturas.

El suave viento de la mañana resoplaba al mismo tiempo que el canto de los pajarillos que daban la impresión de anunciar la presencia de la “intrusa”, aclamando cada paso que ejercía en su lento avance mientras ladeaba su cabeza de un lado a otro al contemplar los alrededores. Aquel viento era uno ligero y algo fresco, perfumado por el aroma de la naturaleza y que parecía luchar con esfuerzo para abrirse camino entre las nubes bajas y algodonadas. Inevitablemente, este provocaba un sonoro revoloteo de hojas en la copa de los árboles acompañado de un hipnótico baile que embelesó brevemente a la pequeña princesa.   ¿Hace cuanto tiempo el hombre no había pisado aquel pequeño magnífico trozo de tierra? ¿Tal vez nunca? Era como si su existencia hubiese sido borrada y protegida por aquel gran tronco caído sumado por la densa vegetación.

Durante unos cortos segundos Lissa se había olvidado de aquello que la hizo llegar allí. Un muy grave error… Fue justo en ese instante que vio la figura. ¿Como es que no se había percatado antes? ¿Eran los pequeños arbustos esparcidos aleatoriamente en el claro? ¿La luz que en brevedad la cegó? Cayendo en cuenta que la criatura tenía su mirada afilada clavada en su ser, analizando su cuerpo de arriba abajo, de manera automática se detuvo quedándose en completa inmovilidad. Intentó retroceder pero sus piernas se negaban fervientemente a moverse como si aquella particular mirada de un azul eléctrico, con la cuál  hizo contacto directo, se lo impidiera. Tenía delante de ella a una especie de lobo que con facilidad podría sobrepasar su altura tan sólo estando en cuatro patas. ¡Era enorme! ¿Existían lobos así en Ylisse? Ahora mismo la rubia se encontraba blanca como un papel. Todos los colores que en la normalidad caracterizaban sus pómulos los habían abandonado sin más. ¿Por qué no hacía nada? Cada segundo que pasaba equivalía a una eternidad para Lissa, y el hecho de que su cuerpo no le respondía… no era de gran ayuda.

Al notar como repentinamente el canino empezaba a actuar, un pequeño sobresalto se apoderó de ella sin realmente poder disimularlo y con un gesto espontáneo apretó el bastón que sostenía contra su pecho. ¡Por los dioses! ¿Qué debía hacer? Siguió con una mirada temblorosa cada movimiento de aquel quien ahora la acechaba. Siendo ella el centro de la circunferencia dibujada por el trayecto  del ojiazulado, era evidente que ya no tenía un camino de escape seguro. Sin embargo, entre todo el miedo que de a poco nacía en su interior y la confusión que ahora era su cabeza, pudo advertir que en la parte trasera del animal, mucho líquido de un rojo carmín resaltaba. – El rastro de sangre… – Dijo en un susurro casi imperceptible como si estuviese pensando en voz baja. Cuando percibió como el pelaje blanco comenzaba a erguirse, la clériga ya sudaba frío sintiendo un nudo en la garganta que evitaba que chillara a más no poder. ¡Eso no era buena señal! ¡Oh que no! ¡¿Por qué siempre se metía en este tipo de embrollos?!

Para gran fortuna… ¿O tal vez desgracia? los miembros inferiores al fin comenzaban a mostrar signos de haber regresado de su letargo. El instinto de Lissa le decía, no, le GRITABA de huir urgentemente de allí. Y eso fue lo que hizo. Tomó la primera oportunidad que se le presentó donde el lobo se encontraba a su espalda y corrió como desquiciada  a través de la zona despejada. Sólo había un inconveniente… Bueno, tal vez muchos inconvenientes. Empezando que se dirigía a la dirección contraria de donde había venido, por lo que prácticamente se adentraba más en el claro y que correr rápido, nunca fue uno de sus talentos.
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Mishael el Mar Dic 05, 2017 7:23 pm

Los pasos de aquella bestia eran precisos, lentos y atentos a cualquier movimiento extraño que podría realizar contra aquella criatura que oso introducirse en su territorio; su mirada se trasladó hacia la zona de su carente pecho, donde aferraba con fuerza algo contra su ser. Intento entrecerrar un poco sus orbes con el final de agudizar su mirada pero tan solo notaria algo alargado y tal vez ¿Metálico? ¿Un arma? Sería la primera opción que cruzo por su mente haciendo que la parte superior de su cuerpo se agachara aún más contra el suelo, observando ahora un posible peligro contra su vida. Cuando sus patas lograron alcanzar la única salida de allí utilizando su cuerpo lobuno como una barrera, la niña de rizos dorados comenzó a emprender la huida hacia el único camino posible dentro de ese minúsculo lugar. ¿Suerte? Posiblemente, porque nunca se había cruzado con alguna presa tan estúpida como para lanzarse directamente a la boca del lobo, metafóricamente hablando.- Maldice a tus dioses por haberte puesto aquí en este día y no a mí. -Pensó para sí mismo, buscando el perdón en su interior para lo que estaba a punto de hacer: arrebatarle la vida a una pequeña rata asustadiza que cayo allí por error. Anteriormente le había terminado con la existencia terrenal de muchos Beorcs pero ellos poseían el olor a sangre, muerte y destrucción en cada célula; y esta era la primera vez que pensaba en asesinar a alguien que tan inocente como aquella criatura, pero debía hacerlo para su seguridad.-

Su larga, esponjada y sucia cola comenzó a mecerse con intensidad sobresaliendo hacia los costados de su cuerpo a medida que sus patas se enterraban en el suelo, sintiendo la tierra y preparándose para su propósito. Un fuerte rugido provocaría que las bestias aladas y terrestres que usaban ese claro como hogar, buscaran refugio lejos de ahí como si supieran lo que estaba a punto de ocurrir. La mirada del canino presento un cambio notorio observando fijamente a los orbes ajenos, mostrando algo que solo los depredadores poseían: su instinto asesino. Aquel sentido adicional que nacían las criaturas que debían cazar para sobrevivir para imponer su voluntad sobre los demás, asustarlas y paralizarlas del miedo para que entendiesen su propósito en esta vida había acabado para que su carne fuese el motor para otra. Otro rugido ocasionaría que algunas hojas se levantaran, y acompañado por una brisa, fuesen directo hacia el rostro de la niña como si aquello fuese provocado por la bestia. Sus labios se elevaron un poco y su lengua sobresalía de aquel enorme hocico. Algunos hilos de babas escapaban entre sus dientes cayendo hacia el suelo, lo que parecía ser una eterna preparación de ataque apenas eran un segundos.- ¡Hasta nunca pequeña Beorcs! -Volvió a buscar la redención en su interior para flexionar sus patas traseras, aguantando el dolor que provocaba aquel accionar, y salir corriendo hacia ella. La ultima marcha que vería aquella joven antes de que su vida pereciera. Su respiración agitada seria sonora, se podía oír como los músculos de sus patas trabajaban en conjunto para aumentar la velocidad y apenas quedaba unos escasos dos metros de distancia, saltaría hacia una de las zonas vitales de todo ser viviente: su cuello.

Inclino su cabeza y abrió su boca para que aquellas perlas blancas y afiladas se cerraran justo en los puntos donde, si cerraba con fuerza, le provocaría una muerte inmediata e indolora. Seria misericordioso y acabaría rápido con ella para quebrárselo si era necesario. Las heridas latentes se abrieron aún más con cada accionar, dejando pequeñas gotas de su líquido vital volando por los aires e incluso dejando un rastro detrás suyo. Se notaba que estaba malherido pero debía acabar primero con la fémina antes de que ella lo fulmine.-
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Lissa el Vie Dic 08, 2017 4:39 pm

Cada latido de su aterrado corazón resonaba intensamente en sus oídos como si aquel órgano vital buscara escaparse de su interior de manera atormentada. Y atormentada ella estaba. Aquel hecho no era necesario ni otorgarle el beneficio de la duda. El miedo se desprendía por todos los poros de su lívida piel lo cuál era demostrado y puesto en clara evidencia con su modo de actuar. Una gota de sudor helado se deslizó por su mejilla dibujando un camino lleno de angustia hasta el principio de su mentón para luego perderse en el vacío. Durante un corto instante, Lissa tuvo la impresión que la tierra temblaba bajo sus pies a medida  que el rugido bestial estallaba como si fuese un estruendo anunciando el comienzo de la tempestad. ¿El suelo se había sacudido? No. La verdadera causa había sido que, en el medio de la huida tortuosa, sus extremidades habían perdido toda la vigor que normalmente las caracterizaban, envolviéndolas de un efímero temblor que por poco le provocaba una fea caída más pudo recobrar el equilibrio a último minuto.

Los pájaros abandonaron sus guaridas entre mucho alboroto dejando atrás un silencio sepulcral. Casi perturbador. Un escalofrío recorrió su espina dorsal, como si sintiera un par de cuchillos filosos clavados en su ser. Y fue allí, donde la necesidad de girarse para ver lo que hacía aquella criatura se apoderó de ella. Una curiosidad tan absurda y enfermiza que equivalía a lo que sentían las verdaderas presas ante un depredador: Ver la muerte directo a los ojos. Aquella urgencia le era irresistible. ¡Debía ver! ¡Tenía que ver! Darle la espalda sin saber las acciones de aquella criatura la horrorizaba aún más, pero cada célula de su cuerpo se negaba absolutamente de cometer tal imprudencia. Las contradicciones llovían y se entremezclaban en su interior hasta el punto en que perdió la noción del tiempo. Un simple segundo avanzaba a una desconcertante lentitud convirtiéndose en una tormentosa eternidad. Su pecho bajaba y subía de manera rítmica como si siguiese un protocolo que sólo su fisionomía conocía. A continuación, sin poder contenerse, se volteó levemente perdiendo la batalla que se ejercía dentro de su cabeza y… se arrepintió de inmediato.

Una mirada afilada de un color azul eléctrico se entrelazó con la suya a medida que un destello amenazador la iluminaba transmitiendo un evidente mensaje: Peligro. “Oh, dioses. Oh, dioses”. Aquello le puso la piel de gallina y de nuevo, para intensificar todavía más su desgracia, sus miembros inferiores decidieron hacer huelga claramente protestando contra su enorme estupidez por lo que se negaban en mover siquiera un solo músculo. Ya hasta había olvidado la razón que la había llevado a cometer semejante locura. ¿Por qué se había adentrado en el bosque? ¡¿Por qué?! Se encontraba tan aterrada que ni pensar podía hacer con claridad y mucho menos gritar, su voz yacía muerta dentro de la garganta como si guardase un luto anticipado. El bastón que aún sostenía se vio consumido por temblequeos que tenían como origen las menudas manos de su dueña. Cuando un segundo rugido se manifestó, por puro reflejo cerró sus ojos como si únicamente con eso le hubiese hecho daño, desencadenando el temblor a través de todo su cuerpo. El aire caprichoso chocó contra su rostro pareciendo abofetear ambos mofletes con la intención de hacerla reaccionar. Y funcionó. Súbitamente abrió sus orbes celestes de par en par, para luego retroceder de un paso. Su corazón dio un brinco al percatarse que ya se podía mover. ¡Tenía que correr! ¡Ahora! Retrocedió una vez, un tercer paso más, no obstante era incapaz de romper el contacto visual que allí se había instalado. Su boca dibujó un perfecto circulo al presenciar la “caza” que ahora le daban, quiso chillar, pero ni un mísero sonido pudo generar.

 – N-N-No… – Balbuceó con mucha dificultad y desasosiego. Por su mente la imagen de sus hermanos se cruzó queriendo pedirles ayuda sin embargo sabía que eso era imposible. Posteriormente sus piernas se movieron por sí mismas y se lanzó otra vez a correr. A penas ojeó por arriba de su hombro notó como la distancia que había logrado sembrar entre ellos se desvanecía. Lágrimas de angustia nacían en la esquina de sus párpados entretanto oía las zancadas del lobo a más proximidad. No sabía porque lo hizo. Realmente no tenía ni idea. Pero a continuación frenó, agarró con firmeza su bastón y vociferó. – ¡¡No te me acerques!! – El instinto de supervivencia siempre estaría presente en todo ser vivo, Lissa no sería una excepción. Todo ocurrió muy rápido. Como ultima maniobra desesperada empezó a sacudir su báculo con la mayor potencia que pudo… y jamás, ni en sus sueños más locos imaginaría que daría tan bien en el blanco. La sensación de haber golpeado con “algo" se transfirió del bastón hasta sus brazos causándole calambres. – ¡¡AAAAAAAH¡¡ – Chilló entre lágrimas mientras emprendía una carrera precipitada hasta los arbustos más cercanos de la zona. No se quedó ni un minuto más ni un minuto menos a verificar lo que había sido aquello. Temblaba cuál hoja mecida por el viento mientras su mirada desconcertada pasaba de un lado a otro buscando el peligro.
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Mishael el Miér Dic 13, 2017 8:49 pm

El destino, en algunas ocasiones, parecía ser manejado por un niño caprichoso y sin ningún escrúpulo, pues cuál de todos los dioses existente en este basto mundo dejaría que una pequeña niña ingresara a la guarida de un enorme depredador, desarmada y sin ninguna escolta que pudiese auxiliarla. Tal vez la respuesta seria un ser omnipotente que se encontraba aburrido y deseaba observar una escena sacada de una película de terror, queriendo presenciar como ese cuerpo virgen era desmembrado por el canino que tan solo deseaba un poco de paz y tranquilidad para que sus heridas curasen. Aunque a veces, no todo parece ser lo que pensamos e incluso planeamos para nuestra vida, pues como ese Ser caprichoso puso a esa indefensa criatura no dejaría que el individuo más fuerte lo tuviese fácil, dejando que tan solo aquello que portaba sobre sus manos sirviera para que su vida durase por lo menos unas horas más. ¿De qué estamos hablando? Pues, como si en cámara lenta lo estuviese viendo, el Laguz que permanecía en el aire notaria como la mujer de cabellos dorados luchaba para salir de allí con vida poniendo su bastón en el camino. En un intento por evitar esto, cerro sus enormes fauces y quiso girar su corpulenta fisionomía logrando que un sonido metálico y hueco, se esparciera en los alrededores acompañado por el caer de un objeto pesado. ¿Que había sido eso? La mujer que salió despavorida no tendría la oportunidad de ver, en primera estancia, el resultado de sus acciones pero el canto de los pájaros que se acercaban nuevamente a la escena le advertía que tal vez el peligro ya había cesado.

Estos se posaron en unas ramas que se encontraba apenas unos cuantos centímetros de distancia con respecto a su cabeza, ardillas, tejones e incluso un jabalí hicieron acto de presencia en ese claro al sentirse curioso por ese estruendo apareciendo desde todos los arbustos hasta formar un circulo alrededor de aquella imponente bestia. Una, de las pequeñas criaturas, se acercó hacia la boca del lobo, levantando sus labios y dejando ver aquellos aperladas joyas. Movió su lengua con lentitud y el movimiento del pelaje de esa ardilla, revelaba que respiraba o si esto no era captado por nuestra protagonista, la zona de donde yacía el pecho de ese enorme animal subía y bajaba de forma constante, revelando que tan solo se desvaneció por el golpe.

Ahora, la escena frente a sus ojos seria lo opuesto de hace unos cuantos segundo atrás porque aquel inmenso animal ahora "dormía" de forma tranquila, mientras distintas criaturas de un tamaño inferior a este merodeaban a su alrededor examinándolo. La naturaleza era sabia o tal vez no, pero a fin de cuenta esos seres comprendían que el lobo no se encontraba en un buen estado y a su manera a la vez que intentaban saciar su curiosidad, lo ayudaban. Tal como si lo hubiesen sacado de una escena de cuentos para niños, los seres vivos del bosque rodeaban al lycan siendo el jabalí con su gran y fuerte nariz, que lo daría vuelta dejando que se encontrara recostado sobre su lado derecho. La sangre tampoco no tardaría en retomar su camino, formando un pequeño charco debajo suyo. Con todo su pelaje blanco sucio con el lodo, sangre y algunas hojas esparcidas de forma aleatoria por su fisionomía, yacía aquel Laguz de clase lobo inconsciente transformándolo ahora en solo un cachorro a merced de aquel que tuviese intenciones hostiles contra su persona. ¿Que ocurría a continuación? Solo la voluntad de los dioses dictaminarían su sentencia si moriría en ese sitio alejado de su tierra, o tal vez, un milagro contra todos los pronósticos ocurriría.-
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Lissa el Sáb Dic 16, 2017 7:42 pm

Nada. No pasaba absolutamente nada. Tal parecía que el enorme lobo no la había seguido. Una cosa que le extrañaba en gran medida. ¿Por qué? ¿Acaso no fue su imaginación cuando sintió…? Su corazón aún palpitaba con rapidez en un estado de alarma total, era claro que temía ver a aquella criatura aparecer en cualquier segundo delante de ella. El silencio sepulcral que anteriormente se había instalado murió bajo los cantos de los pájaros y los movimientos de los animales del bosque. Lissa tomó una gran bocanada de aire para luego soltarlo de manera pausada, y así repitió este proceso hasta poder regular su respiración agitada. Bajó su vista celeste hacia sus manos mientras las levantaba levemente y notó que la calma regresaba dentro de su ser. El temblor que aquella situación había provocado en su cuerpo, de a poco comenzaba a atenuarse hasta el punto de desvanecerse.

El viento matinal dio inicio a un hipnotizante baile sobre las hojas de los arbustos dentro de los cuales la rubia se encontraba escondida. Aquel constante meneo provocaba que algunas rozaran sus mejillas confundiéndose con una especie de caricia. Sus manos viajaron hasta su cara donde suavemente se estrujó sus humedecidos ojos turquesas para seguidamente tragar grueso. La curiosidad la pinchaba sin descanso como si fuese una pequeña espina que allí la habían clavado. Quería ver… TENÍA que ver. De manera automática movió sus brazos abriéndose paso dentro de aquella arboleda y así presenciar una escena por demás de alucinante. Sí… no había sido su imaginación. En verdad llegó a noquearlo con una de sus aleatorias sacudidas de bastón. ¿Fue suerte? ¿O tal vez era debido a la condición tan debilitada del canino? La efímera imagen de los rastros de sangre sumado a lo que pudo entrever sobre el Lobo hacía ya unos momentos pasó dentro de su mente. Pero aquello no era lo que realmente era sorprendente. ¡Oh, que no! Muchos animales de todo tipo de tamaños y especies se habían reunido cerca de la inmóvil bestia formando una perfecta circunferencia a su alrededor como si le otorgaran un tributo a este último. Lissa ejerció un paso fuera de su escondite para de inmediato detenerse sintiendo un “crack" dentro de sí misma al percatarse de lo que en ese instante creía que era la realidad. – No… – ¡¿Lo había matado?! ¡Sus intenciones nunca fueron de arrebatarle la vida! Ella sólo… sólo se había defendido. Nuevamente sus orbes cristalinos se llenaron de lágrimas que amenazaban con brotar sin poder evitarlo. Algo dentro de su pecho comenzó a dolerle porque en sus 21 años de vida, nunca había puesto un punto final en otro ser vivo. ¡Era un sensación horrible!

No obstante, en medio de sus lamentos, pudo llegar a ver un detalle que había pasado por alto momentos atrás: Los tenues pero aun presentes movimientos del pecho lobuno que hacían concluir que todavía respiraba. ¡Estaba vivo! Un sentimiento de alivio no tardó en manifestarse dentro de la clériga y que le permitió avanzar un poco más. La pequeña princesa se sobresaltó al sentir “algo" chocar contra su tobillo. Y al inclinarse resultó que aquel “algo” no era nada más ni nada menos que un conejo apresurado que no miró a donde iba. Este sacudió su menuda cabecita recuperándose del contratiempo para después seguir dando saltitos dirigiéndose a donde yacía el lobo sin dedicarle ni una ojeada a Lissa. La anterior mencionada lo siguió con la mirada  y allí notó como un jabalí lo volteaba para… ¿Ver si reaccionaba? Aquello era un panorama que nunca creyó poder contemplar algún día.  ¿Los animales del bosque se preocupaban por él? Eso era… ¿Lindo? Fue en ese instante que cayó en cuenta de lo que revelaba la nueva posición que ahora había tomado el lobo. Una flecha se encontraba clavada sobre el hombro izquierdo y el pelaje de una de las patas estaba teñida de un carmín oscuro. Al llegar a la altura del círculo de animalitos, algunos se giraron a observarla para luego apartarse y dejarla pasar. Aquellos simples gestos la hacían sentir rara y confundida. Se puso en cuclillas cerca de la criatura contemplando a la vez los movimientos respiratorios ajenos y las dos heridas. A pesar de que aquel lobo casi la mata… tampoco lo iba a dejar morir si bien podía salvarlo. Primero tenía que sacar la flecha. Extendió sus manos para así agarrarla con firmeza y retirarla de un tirón no sin liberar un chorro de sangre. Gotas de ese líquido vital salpicaron sobre sus mejillas entumeciéndola con su aroma metálico.

Respiró hondo para a continuación tomar su báculo colocándolo a cortos centímetros de la contusión mientras cerraba sus ojos. Una cálida luz comenzó a envolver al moribundo actuando como un segundo sol. Sin embargo, la profundidad de las lesiones le dificultaba mucho la sanación a Lissa por lo que mantuvo su bastón cerca unos varios minutos. Cuando al fin percibió que el sangrado ya no era tan potente en ambas zonas dañadas como antes lo era, sacó una vendas que siempre llevaba con ella dentro de su bolsillo. La ojiazulada siempre se decía que tenerlas le servirían y en muchas ocasiones le fue de gran ayuda, en ocasiones como esta por ejemplo. Lo que haría posteriormente le causaría aun más trabajo ya que el peso tan superior del lobo no la ayudaba a colocar las vendas de manera correcta, pero unas cuántas acrobacias más tarde lo logró. Lissa casi ya no sentía sus manos. Estas estaban tan blanditas y débiles que siquiera podía secar el sudor de su frente correctamente. Con un movimiento algo forzado se limpió la mejilla y enfocó su mirada sobre el contrario. Su respiración parecía estar más saludable. Durante un instante, Lissa tuvo la impresión que el canino comenzaba a mostrar señales de regresar a la consciencia lo que le puso la piel de gallina. Una sutil vocecilla le susurraba que debía alejarse. Y ella no le iba a llevar la contraria. Introdució su mano dentro del bolsillo y sacó lo que parecía ser un filete de carne. Lo colocó cerca del hocico del colosal animal y se precipitó poniendo una distancia prudente entre ellos. Se escondió detrás de un árbol a proximidad del claro donde bien tenía un ángulo de vista bastante bueno sobre el objetivo. Si ese lobo se percatase de nuevo de su presencia… ¿La atacaría otra vez? No lo sabía. Y tampoco quería saberlo. Entonces… ¿Por qué no aprovechaba para escapar? Sólo Lissa tenía esa respuesta.
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Mishael el Dom Dic 17, 2017 1:13 pm

*** ¿Dónde estoy? -Se pudo escuchar una voz masculina despertando de un letargo obligatorio. Su cabeza aun le daba vuelta e incluso tuvo la sensación de chasquear su lengua contra su paladar al recordar que se había golpeado aquella área, sin recordar con qué. No sabía si tenía sus ojos cerrados o abiertos, pues la absoluta oscuridad de aquel sitio no dejaba entrar ningún rayo de luz, perdiéndose en espacio y tiempo en aquel misterioso lugar. Solo podía percibir como su cuerpo parecía estar flotando o eso creía, pues este se sentía más liviano de lo normal acompañado por una calidez nostálgica; como si su memoria hubiese borrado aquel sentimiento, pero aun asi su cuerpo lo recordaba. Aquello se trataba de... - ¿Ha- Hatari? -Mascullo con sorpresa al ver como una impresionante luz lo encandilaba hasta el punto de ser doloroso para sus orbes turquesas, cerrándolos con fuerza en primera instancia para luego llevar sus manos, actuando como una barrera intentando aminorar aquella molestia. Grato seria encontrarse en su viejo y anhelado hogar con la arena caliente quemando las almohadillas de sus patas, y sintiendo los imponentes rayos solares dando contra toda su espalda elevando su temperatura corporal, haciéndole saber que era momento de iniciar su marcha. Como en el pasado, este iniciaría su marcha en principio por pasos apresurados, para pasar a un ritmo de trote y finalizando con una rápida marcha, sintiendo como la brisa caliente del ambiente daba de lleno contra su rostro, trayéndole una sensación de confort y felicidad que no comprendía. Por primera vez, luego de tanto tiempo, su corazón palpitaba con fuerza hasta el punto de querer salir de su pecho para que algunas lágrimas comenzaran a florecer de sus ojos sin explicación alguna.- ¿Qu- Que pasa? -Interrogo para detenerse abruptamente y sentir como aquellas gotas recorrían su mejilla sin señal detenerse, hasta golpear el piso y humedeciendo la arena.-

Movió su enorme cabeza hacia los lados, acomodando sus ideas siendo lo único que se le venía a la mente para que esa debilidad no se presentara otra vez en su persona, pero fue inútil. Solo provoco que, cuando abriera sus ojos, se viese en un nuevo ambiente esta vez, en el centro de lo que parecía ser numerosas entradas de cavernas. Una fogata en el centro dejaba escapar un pequeño hilo de un humo oscuro, revelando que apenas había sido apagada por aquel que estuviese allí.- ¿Qué es lo que está pasando? -Numerosas preguntas se formulaban una y otra vez en su cabeza que comenzaba a darle vuelta acompañado por un importante dolor que iniciaría en su frente, trasladándose hacia su nuca y tomando toda el área superior de la misma. Sentía como un calor de gran magnitud iniciaba en el interior de su ser y hacia que aquella zona comenzara a palpitar, su respiración agitada relevaba que ya no sabía qué hacer, se encontraba asustado. Pero para su suerte, numerosos seres con el mismo pelaje que él, comenzaron hacer acto de presencia saliendo del interior de aquellas cuevas. Tal vez el tiempo había hecho deteriorado sus recuerdos o el dolor del momento, impedía que pudiese verlo con claridad pero en ese mismo momento, una enorme figura femenina comenzó a caminar mientras los demás se hacían a un lado dejándole el paso libre. Sus ojos se abrieron como platos y su hocico entre abierto, intentaba formular algunas palabras coherentes mas solo balbuceos irracionales serian escuchados por los presentes hasta que trago en seco y formulo con fuerza.- ¡¿MA- MATRIARCA?! -Un halo de luz recubría aquella loba impidiendo que pudiese verla con claridad pero el golpe que sintio en su pecho al verla, la falta de aire y como las lágrimas ya no tenían ningún reparo en salir, le hacía saber que esa figura era alguien conocida.

Aun no es tiempo, mi pequeño cachorro. -Con una voz calma y maternal, aquel ser lumínico se dirigió hacia su persona para dedicarle una tenue sonrisa que iria desapareciendo a la vez que el resto de sus compañeros. Confundido, obligo a sus patas a dirigirse hacia ellos pero a pesar de que corría y corría no era capaz de llegar hasta ello.- Despierta, que alguien te está esperando. -Concluyo aquella voz para desaparecer de una buena vez por toda.- ***

Sin previo aviso, Mishael se levantó de manera abrupta dirigiendo su cabeza hacia los lados sin hacer ningún foco en particular, su mirada parecía encontrarse perdida en el horizonte a pesar de que se detenía, por unos instantes, y volvía ladear buscando a la nada misma. El dolor en las áreas afectadas por los granjeros, le haría volver a la realidad ocasionando que su cuerpo cayera de forma pesada contra el suelo. Aun no estaba del todo recuperado y le llevo cierto tiempo calmarse hasta que su mirada se fue haciendo más apacible, recordando él porque estaba así y donde se encontraba.- Fue todo un ... ¿sueño? -Su pregunta iba dirigido hacia aquellas misteriosas imágenes que se le aparecieron de la nada, recordando lo que parecía su pueblo natal junto con todos los lobos que alguna vez conoció. Aunque todo aquello se le olvido en el instante que el aire atrajo un aroma bastante peculiar, ocasionando que se levantara pero en esta ocasión con sumo cuidado y despacio dejando que nariz captara la esencia de ese peculiar alimento. Giro sobre sí mismo al ver que un filete apareció de forma misteriosa detrás suyo. Sin vacilar se lanzó sobre este comiéndolo con una gran falta de clase, desgarrando enormes pedazos mientras sus patas delanteras lo aprisionaban para que no escapase. En ningún momento se detuvo a pensar porque eso estaba ahí o incluso si estaba envenenado, mas su cola meneándose hacia los laterales revelaba que estaba contento con aquello.-

Cuando finalizo se recostó sobre su pecho, comenzando a lamer sus patas, limpiando e intentando captar cualquier pedazo que pudo haber quedado. El lobo luego de haber pasado un mal rato ahora se encontraba reconfortado aunque al observarse un poco mejor su fisionomía pudo ver alguna especie de ¿Vendas? Comenzó a mordisquearlas e incluso tironearlas para sacar la de su pecho y arrojarlas enfrente suyo, pisándolas sin la menor consideración posible. ¿Quién había hecho eso? ¿En qué momento? Se interrogaba para sentir como en el aire un aroma dulce aun permanecía y salía de aquellas vendas. Sin dudarlo cerro sus ojos y concentro todo sus sentidos en seguirle el rastro de manera lenta, donde incluso una tortuga le ganaría en una carrera si le propusiera una carrera en esos momentos. Con dos patas cojas, se trasladó siguiendo el rastro por donde la niña de cabellos dorados había pasado hasta llegar justo a donde unos arbustos poseían algunas ramas cortadas por algo pesado. Se sentó sobre sus patas traseras y observando hacia todos los lados pues el rastro lo llevaba hacia allí, donde era más fuerte pero el aroma de ese ser parecía estar por todos los rincones confundiéndolo, y no pudiendo dar una respuesta clara de su ubicación. Solo sabía que se encontraba por esa zona y por ello, se mantendría expectante esperando a cualquier sonido o señal que lo delatara.-
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Lissa el Mar Dic 19, 2017 3:25 pm

Lissa corría tan rápido a tal punto que sus pies amenazaban en cualquier instante de desvanecerse debido a la potencia que aplicaba en ellos. En su apuro no llegó a ver una roca que sigilosamente se encontraba entre la hierba alta lo cual provocó que tropezara impulsandola hacia la delantera, más logró detener a tiempo su trayecto final sobre el suelo al agarrarse de lo que resultó ser un árbol. Un gran y profundo suspiro de alivio se manifestó luego de sentirse “salvada" gracias al enorme y firme héroe que ahora sus brazos rodeaban. Sin embargo aquella pausa de reposo no perduró mucho. El viento que meció sus coletas doradas trajo consigo unos débiles gruñidos que la alertaron de lo que vendría después. Dando una especie de acrobacia que escaseaba de elegancia contorneó lo que se convertiría en su centro de observación improvisado. Las menudas manos de la princesa se posaron sobre el tronco entretanto asomaba un poco su cabeza hacia la dirección de donde había venido.

La confirmación a su presentimiento no tardaría mucho en llegar. Apenas se hubo disimulado detrás del árbol, el lobo que anteriormente yacía sobre el suelo, se levantó de manera repentina logrando que diera un pequeño saltito de sorpresa. De inmediato una mueca de desaprobación se dibujó sobre los labios de la rubia mientras lo fulminaba desde su frondoso escondite. Su naturaleza de clériga se manifestó de manera inconsciente al atrapar a su paciente haciendo un acto “inadecuado”. ¡Moverse tan bruscamente no era buena idea en ese estado! ¡Su condición no estaba bien! Aquel pensamiento casi pareció predecir el futuro porque al segundo el susodicho se derrumbó sonoramente sobre el pasto. Lissa dejó escapar un segundo suspiro pero esta vez era uno que dejaba entrever... ¿Preocupación? Si este continuaba a ejercer movimientos tan violentos las heridas no iban que a empeorar más. ¿Pero como hacerle entender esto a un animal? Un animal que momentos atrás casi la mata… ¡Y no sólo del susto! Su atención pasó hacia el filete que había dejado a una distancia tan corta del interesado que hasta podía rozar las patas ajenas. Más este último parecía aún no haberse percatado de su presencia. ¡Oh! ¡Ya lo notó! En ella despertó cierta curiosidad al ver la escena que vendría a continuación, pestañeó varias veces no sabiendo si calificarla de “aterradora” o… ¿Adorable?  Aterradora porque si uno llegase a reemplazar el inofensivo filete que sin piedad estaba siendo despedazado con la ayuda de unos enormes colmillos por una persona con mucha mala suerte… la imagen que daría estaba lejos de maravillar. No obstante, si se mirara desde otra perspectiva con un punto de vista más inocente, la manera con la cuál el colosal lobo meneaba su cola y el total entusiasmo que mostraba mientras mordisqueaba aquel pedazo de carne, fue imposible para Lissa no poder compararlo con un tierno perrito recibiendo la comida que tanto esperaba. Una media sonrisa apareció sobre su rostro tras haber dejado volar su desbordante imaginación y prefiriendo, sin lugar a dudas, la opción número dos. La superposición de ambas imágenes pasaba repetidas veces delante de sus ojos divirtiéndola a más no poder. – Un perrito… – Dijo en un suave susurro casi imperceptible que fue camuflado por los sonidos provenientes de la vegetación que los rodeaba.

Más lo que en un momento seguiría provocó que abriera sus orbes turquesas tan grandes como platos. Sus mejillas se inflaron de aire como si de globos se tratasen justo cuando notó el triste destino de las vendas que con tanta dedicación le había colocado. ¡Tanto trabajo desperdiciado! Al recordar todas las maniobras que tuvo que hacer la hacía sentir aún más indignada. Bueno, tampoco era para asombrarse tanto viniendo de aquella criatura. Pero según había leído… ¿Pensaba que eran más inteligentes? Aunque ahora no estaba del todo segura que el Lobo era lo que ella creía que era. Pero… ¿Acaso existían lobos de tal tamaño en Ylisse? Sólo los vio en un libro… en ESE libro. El filo de sus reflexiones fueron interrumpidos al darse cuenta que los pasos del canino comenzaban a peligrosamente dirigirse hacia su ubicación. Con rapidez puso un final a la “observación” ocultándose y   pegando su espalda contra el tronco mientras respiraba de un modo pausado, casi reteniendo su aliento. No se permitía hacer el mínimo gesto que pudiese de alguna manera delatarla. “No estoy aquí” “No estoy aquí” “Soy un árbol” “U-Un árbol” Como si recitara una especie de ritual, repetía interiormente aquellas frases sin cesar. Sin embargo, algo que llegó a entrever a su izquierda la dejó verdaderamente tiesa y más blanca que un papel. – ¡¡¡IIIIIIIIIIIIIH!!! – Aquel chillido resonó a través de todo el bosque provocando la retirada de los pájaros sobre las ramas donde se resguardaban. Dio un salto alejándose de la posición donde anteriormente se encontraba dispuesta a huir de la peor de las calamidades.  ¡Un bicho! ¡Un enorme y horrible bicho había estado tan cerca de su cara que creyó sentir cuatro de sus ocho velludas patitas rozarla! Una profunda sensación de asco y repulsión se apoderó de ella nada más rememorárselo. La araña que tranquilamente colgaba de su largo hilo permanecía ajena a todo el escándalo que había causado y sólo se limitó ascender con lentitud hasta la telaraña luego de percibir la captura de una nueva presa.

Su cuerpo actuó por sí mismo y se lanzó a la carrera. No obstante, a penas avanzó unos pocos pasos tropezó con la misma piedra de hace unos minutos atrás terminando tristemente cara al piso. Un breve silencio se instaló y Lissa se sintió adolorida y patética a la vez. – Ay… Mis manos... – Con algo de dificultad se incorporó sentándose sobre sus extremidades  entretanto se quejaba por las zonas dañadas haciendo uno de sus típicos pucheros. Unos rasguños ahora decoraban las palmas de sus manos y no fue que cuando abrió sus ojos para analizar el grado de daño que captó la gravedad de la situación. Una mirada afilada se entrelazó con la suya prácticamente situada al frente de ella. – Eh… – Lissa comenzó a sudar frío aún teniendo las manos levantadas. Tal parecía que su miedo hacia las arañas fue más fuerte que su instinto de supervivencia. ¿Qué hacía? Intentar escapar quedaba descartado. Puede que la criatura estuviese lastimada, pero eso no significaba que no pudiese atraparla. No percibía ninguna hostilidad hacia ella en estos momentos. ¿Tal vez hablarle para seguir apaciguando las aguas? ¡Lo mejor era no mostrar miedo! – Mmmm… ¿T-Te gustó el filete que te dejé? – Soltó lo primero que le vino a la cabeza esbozando una pequeña sonrisa de lo más forzada. Si, creo que iba bien. Sigue así Lissa. Sigue~ Se aclaró la garganta para luego proseguir – ¿Puedo darte más si quieres? – Para acompañar estas palabras sacó de su bolsillo otro filete mostrándolo al contrario. – ¿Lo quieres? – Preguntó tímidamente ladeando su cabeza y estando atenta a todo movimiento que pudiese ejercer el canino. ¿Qué haría si se mostraba de nuevo violento? Desde esta distancia defenderse no podía hacerlo mucho. Lo único que le quedaba era dejar todo en los deseos y caprichos de Naga. Sólo esperaba que se apiadase de su alma.
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Mishael el Sáb Ene 13, 2018 9:32 pm

Aun, en el interior de su mandíbula, su lengua seguía saboreando aquel enorme filete moviéndose hacia las comisuras de sus labios, limpiando los pequeños rastros de sangre que aun permanecían latentes, dándole un aspecto más temible aquel enorme canino que tan solo esperaba a que, esa misteriosa presencia se dignase salir de su escondite. Su hocico sería el mástil que señalaría hacia donde su foco de atención estaba puesto, empezando por la izquierda de donde se encontraba la muchacha para luego, sus orejas percibieran un sonido, cambiando hacia el lado contrario siendo totalmente inútil. Acaso ¿Su sentido fallo por primera vez en su vida? Esa sería la única explicación acorde que encontraba factible ante toda esa escena, porque una vez le hicieron una jugada similar donde esperaba a que saliera de su escondite, para dirigirse hacia allí y encontrando solo un pedazo de su ropa. Tal vez, aquella joven le hizo la misma finta y para despistarlo en su huida había puesto un pedazo de prenda ahí y como idiota esperaba algo que nunca iría ocurrir. De pronto un sonido tan agudo provoco que las criaturas del bosque saliesen espantadas buscando algún refugio contra tal molestia sonora, Michael atino hacer lo mismo que aquellas bestias, pero el chillido era tan molesto para uno de sus sentidos más desarrollado que su huida se vio interrumpida por un misterioso mareo que lo hizo tambalearse y que su enorme ser diese contra el suelo. Una vez allí y viendo que su escapatoria no sería posible solo atino a apoyar su cabeza contra el suelo mientras sus patas delanteras aplastaban sus orejas contra su cabeza, rogando que aquello se pasara lo más rápido posible.

Cuando el malestar ceso, sus orbes que se hallaban cerrado se fueron abriendo tímidamente, siendo encandilado por la luz natural para recordar en donde se encontraba y porque termino así. Parpadeo con rapidez para apaciguar el dolor en sus ojos y encontrarse como aquella mujer yacía enfrente de su persona, acostada sobre el suelo sin entender por qué había terminado así. Todo era tan confuso y muchas preguntas inundaban su mente una tras otra para que las miradas, de ambos, se encontraran por segunda o tercera vez en este peculiar encuentro, aunque ahora sus facciones estarían más relajadas e incluso atino a ladear su cabeza hacia la izquierda y luego hacia el sentido contrario, en una señal clara que hacían los caninos cuando se encontraban confundido. Se la veía tan frágil que incluso solo un zarpazo podría acabar con esa figura, aunque esos sentimientos no estarían latentes en su figura.

La primera pregunta o quien tendría el valor de iniciar la conversación fue la de rizos dorados y como si supiera que ese lobo era uno inteligente, y no uno salvaje, le interrogo con una peculiar pregunta. ¿Acaso sabia de su relación con los Laguz de Hatari? Podría ser que incluso su historia hubiese llegado tan lejos como lo era Ylisse. Adoptando una posición de sentado sobre sus patas traseras, el gran lobo albino asintió ante su pregunta gruñendo por lo bajo. ¿La muchacha sería capaz de saber esto? Que no fue un acto reflejo. Tal vez lo interpretaría como una simple coincidencia, fuese como fuese muy pronto lo sabría. Puesto que su cabeza volvió a moverse de arriba hacia abajo, afirmando ante la otra pregunta de la joven levantando curioso, una de sus cejas al extrañarse que una simple Beorcs llevase entre sus ropas carne cruda debido a, que ellos o eso tenía entendido, cocinaban con ayuda del fuego sus alimentos antes de consumirlo. Su atención cambio de rumbo llevando su alargado hocico hacia el filete, tomándolo con mucho cuidado para no dañar a quien le daba de comer. Puesto que un lobo nunca mordería la mano de quien le da de comer, más siempre tenía sus trucos para molestar a los inoportunos o que osaban a interrumpir su siesta. Así fue como el moreno en su forma cuadrúpeda no le daría tiempo de levantarse a la niña que su imponente fisionomía estaría sobre el de ella, dejando que los ojos del cielo de esa inocente criatura solo observaran su peluda cola que golpearía ambas mejillas, ocasionando que su cabeza se debiese mover ante la fuerza de la misma. Sus patas traseras encontrarían reposo sobre los pequeños hombros impidiendo que pudiese mover sus extremidades superiores; su estómago estaría sobre el resto del cuerpo de su interlocutora, encontrando el cobijo para comer justo sobre el regazo de la misma. Ahí seria donde los trozos de carne caerían de su mandíbula y donde sus patas traseras impedirían el movimiento de sus rodillas teniéndola a su merced.

A simple vista la niña parecería desaparecer a los ojos presentes por la diferencia entre ambos seres, pero gracias a las telas que portaba y contrastaban con el pelaje del lobo, seria fácil de observar que algo se encontraba debajo de este, luchando por salir. Una escena algo graciosa para algunos, molestia y tortura absoluta para otros, pero a fin de cuenta el lobo se divertía al tener una superficie suave para comer. Aunque de vez en cuando un pequeño gruñido ante la insistencia de aquella mujer de escapar, prosiguiendo con su almuerzo sintiendo como la carne recorría el interior de cuerpo hasta llegar a su estómago donde un misterioso malestar haría acto de presencia. Y encima que su cuerpo luchaba por mantener a su víctima quieta no ayudaba en absoluto, solo fue cuestión de segundos hasta que un aroma pestilente saliese donde su cola continuaba con las bofeteadas. Se ve que la carne traída por esa niña no era la mejor del pueblo, se encontraba rancia y allí pagaría las consecuencias por medio de un arma química.-
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Lissa el Lun Ene 29, 2018 9:56 am

Sus ojos celestes se abrieron grandes como platos no esperándose tales acciones del enorme animal a su delantera, mas recuperó la compostura en menos de un parpadeo.  ¿El lobo le había respondido? Y no únicamente eso, parecía mirarla atentamente mostrándose más dócil de lo que ella se hubiese esperado y no una sola vez, sino en dos ocasiones. ¿Acaso era su imaginación? Cabía la posibilidad de que aquella deducción que le rondaba dentro de la cabeza, no era del todo errónea. El lobo delante de ella no era uno cualquiera. Por lo menos no uno proveniente de Ylisse pero sí de las exóticas tierras más allá del mar. Lissa deseaba confirmar aquellas sospechas. Imágenes de un libro pasaron fugazmente por su mente mostrando a fantásticas criaturas al parecer de la pequeña princesa. ¿Cómo era que los llamaban? La rubia no estaba del todo segura, había olvidado el término exacto y digamos que la situación no la beneficiaba a pensar con claridad.

Sus menudas manos permanecían alzadas con la intención de acercar la supuesta “ofrenda” hasta el canino. A pesar de la evidente mueca que a muy duras penas buscaba hacerse pasar por una sonrisa, bien se podía notar a simple vista, los leves temblores que carcomían las extremidades superiores de Lissa. ¿Qué es lo que iría a ocurrir? ¿Acaso en esa ocasión la suerte la abandonaría? Sus pensamientos, se mezclaban, se retorcían, desfilaban uno detrás del otro abordando cada mínimo riesgo desde aquel mismísimo instante. Estaría mintiendo si dijera que el pánico no había ya tocado su puerta y que de paso… ¡La abrió de par en par! La prueba innegable, además de los temblequeos, era la manera desenfrenada con la cuál su corazón latía dentro de su pecho delatándola abiertamente cuando esta notó como el contrario se inclinaba hacia el filete que sostenía. Una gota de sudor se deslizó por su pálida mejilla dibujando un camino hacia su barbilla para así desaparecer.

Al sentir sus manos despojadas de aquel pedazo de carne sin tener uno o ambos brazos de menos, hizo nacer un sentimiento de alivio en su interior que sin embargo no duró mucho. La ojiazulada había creído que el lobo al girarse iría tranquilamente a comer en una esquina… no sabía cuanto se equivocaba. A penas intentó levantarse del suelo sintió como las grandes patas traseras del canino se apoyaban sobre sus hombros provocando que de manera inevitable cayera hacia atrás quedando prácticamente tendida sobre el piso. – ¡Ah! – Soltó con la respiración entrecortada mientras sacudía sus miembros de un lado a otro de un modo desenfrenado intentando en vano liberarse. – ¡¿Q-Que haces?! – Exclamó al sentir como el cuerpo peludo del contrario se recostaba por completo sobre su ser robándole el aliento. – ¡Me estás aplasta…! – No llegó a culminar aquella frase que una enmarañada cola insistía en  abofetearle ambas mejillas y de paso rozar su nariz causándole unas terribles ganas de estornudar. – ¡¡No puedo respi… respi.. A…A…A…ACHIIIIIISS!! – Balbuceó con cierta dificultad para luego dejar escapar uno de esos estornudos que resuenan como un estruendo cediendo a la tentación.

La fuerza con la que sus pobres pómulos eran atacados provocó que un tono rojizo comenzase a manifestarse sobre su clara piel. Pero Lissa no pensaba rendirse, ¡Oh, que no! Estaba luchando bajo un montón de pelos para aunque sea traer de nuevo un poco de aire a sus pulmones y obtener de vuelta su ahora perdida movilidad. No importaba cuantas veces se retorciera y se quejase a más no poder, lo único que lograba era que su ejecutor la exprimiese con más insistencia contra la superficie del claro. Su respiración comenzó a agitarse cuando al fin la tortura la cual el rabo de su interlocutor la tenía sometida se detuvo, este se irguió recto como una “i" de manera sospechosa. – ¿Eh? – De repente, seguido a esto, una especie de silbido surgió teniendo como origen la parte trasera de la fisionomía del lobo justo encima de la cara de la rubia. Un hedor por demás de fuerte no tardó en acompañar aquel sonido y evidentemente fue como un gran puñetazo en el sentido del olfato de la pobre víctima. Durante unos cortos segundos Lissa ya no movía ni un músculo. Se mantenía extrañamente callada con los ojos abiertos totalmente como si estuviese en choc para luego desvanecerse perdiendo el conocimiento allí mismo. Tal parecía que aquella violación a su integridad olfativa había sido demasiado para soportar con los cinco sentidos intactos. Ni siquiera tuvo tiempo de molestarse que ya caía “muerta” vencida por una ofensiva tan poderosa.
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