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[Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

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[Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Mishael el Sáb Oct 14, 2017 1:42 pm

La historia que están a punto de leer transcurrió hace un año y medio, o dos años atrás para tener un aproximado. Antes de que los Emergidos hicieran de las suyas en esas bastas y tranquilas tierras,  algo o mejor dicho un ser de proporciones bastante gigantes ya hacía de las suyas atormentando a los ganaderos, causándoles algunas perdidas monetarias pero nada a comparación de lo que estaban sufriendo en la actualidad. En aquel entonces algunos rumores decían que una misteriosa bestia proveniente más allá del horizonte donde el cielo se une con el mar, se ocultaba en el bosque saliendo justo cuando el atardecer llegaba a su fin o cuando aún faltaban pocas horas para el amanecer. Las primeras señales de que algo malo estaba ocurriendo fue cuando el ganado se encontraba fuera del establo, donde sus dueños lo encerraron en la noche anterior, encontrando enormes rasguños en las cerraduras, como si algo las hubiera dejado escapar o eso fue el primer indicio porque, tan solo recorrer hacia la parte trasera, se podía ver como el enorme sin vida de unas de la vacas. Lo más espeluznante seria ver todo a su alrededor bañado con aquel líquido vital acompañado por lo que era unas enormes huellas de un ... ¿Lobo? Claro que no. Los lobos allí no tenían ese tamaño y mucho menos se atrevían a ingresar a los dominios de los humanos. Su cuello se encontraba arqueado de una manera sobre-natural, indicando que el depredador le dio una rápidamente por esa zona. Aunque los huesos faltantes a la altura de su pecho y esa enorme abertura en su estómago, revelaba que era un animal enorme y por el rastro dejado por sus patas, parecía trabajar en solitario.

Las quejas para los gobernantes no se hicieron esperar. Los aldeanos postrados en las afueras temían por sus vidas ya que, si fue capaz de atacar a un enorme animal que se movilizaba en manada, era cuestión de tiempo hasta que los atacara a ellos. Pero eso no sería de incumbencia para el enorme lobo que dormía en la protección de aquel frondoso bosque, hecho una enorme bola de pelaje blanco resaltaba demasiado entre las tonalidades verdes del ambiente, pero gracias a la exageración de las recientes historias nadie se atrevía a poner un pie en ese sitio. Los primeros cantos de las aves anunciaban que el amanecer estaba próximo y era hora de desayunar aquellos enormes seres vivos de blanco con manchas negras sobre su cuerpo. Estiro su cuerpo primero hacia la parte de atrás haciendo que sus huesos crujieran para moverse hacia adelante y hacer el mismo ruido descontracturante.- Una buena mañana para iniciar una nueva cacería. -Comento con entusiasmo para iniciar la marcha hacia donde era su zona de captura. Alrededor de aquella cama improvisada con hojas y ramas, se podía notar algunos huesos mordisqueado y triturado. Efectivamente era su lugar de confort y era cuestión de tiempo hasta que lo descubrieran.-

Lo primero que saldría de aquel bosque fue su enorme hocico seguido de su cabeza mientras su cuerpo permanecía oculto detrás de un arbusto. Su cola se mecía con entusiasmo al oír como las vacas mugían al sentir el peligro que se les avecinaba comenzando a correr en dirección opuesta a donde el lycan albino se escondía. Pero como buen depredador que era, sabía que la paciencia era una virtud y antes de atacar, debía buscar a su presa para saber a quién atacar. Observando el panorama encontré a quien sería su víctima de ese día: la vaca más regordeta de ese grupo y que más dificultad para caminar tenia. Si era capaz de llevarse a ese enorme saco de carne hacia el interior del bosque tendría comida por unos buenos y largos días; y el hecho de pensar en eso, se le hacía agua a la boca. Y así fue como la enorme figura de un lobo de pelaje blanco salió del bosque con las primeras luces de la mañana. Las vacas no tardaron en empezar su huida hacia una zona bastante alejada de la granja, alertando al canino de que algo raro estaba pasando. Este se detuvo justo en medio de la planicie sin tener un sitio a donde esconderse, para escuchar como un silbato detrás de otro comenzaban a escucharse por el terreno provocando que numerosos de esos Beorcs salieran de sus escondites , portando improvisadas armas en sus manos.- ¡Maldición! -Chisto para si mismo para querer escaparse por donde vino siendo detenido por otra turba enfurecida. Prácticamente se encontraba rodeado y sin escapatoria, por lo tanto no le quedaba otra manera que defenderse de esos diminutos seres. Todo el pelaje de su espalda hasta su cola se erizo, para dejar escapar un enorme rugido a medida que, las comisuras de sus labios, se levantaban de manera lenta dejando ver sus enormes colmillos acompañado por un pequeño hilo de baba que escapaba por allí. Si tenía que defender su vida no dudaría en aniquilar aquellos que levantasen sus armas en su contra.-


Última edición por Mishael el Miér Oct 18, 2017 4:20 am, editado 2 veces
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Lissa el Mar Oct 17, 2017 5:32 pm

En los alrededores de Ylisstol claramente se podía notar el verde intenso de la vegetación. La flora recuperaba de a poco su esplendor por lo que era un puro placer pasear su mirada en alguna esquina y ver flores de varios colores luchando para tener un lugar propio. El melodioso canto de los pájaros formaban un concierto siempre digno de escuchar y el cielo era de un azul tan claro, tan hermoso,  que era algo imposible levantarse con el pie izquierdo. O por lo menos eso quería creer cierta princesita. No muchos sabían apreciar la belleza que los rodeaba en los últimos días. Sin duda la estación del año donde por todos lados se respiraba frescura había llegado a Ylisse, y con ella, Lissa cumplía sus 21 primaveras. Para gran sorpresa de muchos, ese día la rubia se levantó de su cama temprano sin necesidad de que alguien viniera a despertarla. No era necesario recalcar que aquel milagro viniendo de una jovencita con fama de dormilona, era preocupante. ¿Algo le pasaba? ¿Estaría enferma? También su semblante se veía silencioso lo que era inhabitual en Lissa. 

El día anterior muchos aldeanos vinieron a quejarse de una supuesta amenaza en la cercanías de los pueblos ganaderos, donde no muy lejos se localizaba un bosque. Como siempre su hermana mayor, Emmeryn, se hizo cargo del escándalo. Pese a que no se le permitía participar a ese tipo de “reuniones” Lissa se escabulló de igual manera con la intención de husmear. La testarudez era grande dentro de un cuerpo tan menudo. Ya al interior de la gran sala sus oídos no podían creer lo que allí escucharon. ¿Una bestia? ¿Salvaje? ¿Tan grande como una casa? ¿Con enormes colmillos del tamaño de un cuchillo? ¿Qué casi no sobrevive? ¡Guau! ¡Los aldeanos si tenían imaginación! El hombre que hizo las anteriores declaraciones pareció ponerse nervioso cuando Emmi le preguntó detalles más exactos dentro de su historia. No fue una sorpresa cuando algunos cabos sueltos, por allí y por allá, comenzaron a surgir. Finalmente el interesado declaró que en realidad no había visto que era, pero que en el bosque sí había algo. Una bestia que mataba el ganado no tardaría en comenzar a atacar a los humanos que por ahí residían. 

Al ver que la consulta con la venerable se dio por terminada, la pequeña chica salió corriendo hacia la salida. No fue que más tarde que notó movimiento en el castillo: Soldados se movían de un lado a otro, a veces acompañados de aldeanos o… ¿Granjeros? Aquello le llamaba la atención, así que en una de esas logró interceptar a uno para sacarle información. – Nos estamos preparando para atrapar mañana a la bestia, princesa – Declaró mientras bajaba su mirada hacia ella. – Oh… ¿Y que piensan hacerle cuando lo atrapen? – Interrogó con un recelo no disimulado. El soldado la miró como si la viera por primera vez y soltó una fuerte carcajada como si la pregunta hubiera sido uno de los mejores chistes. – ¡Obviamente matarlo! Tal vez su piel se pueda usar para hacer ropas o como alfombra. Mejor sería cocin…  De repente se detuvo en medio de su monólogo al notar la palidez de las mejillas de la rubia delante de él. Lissa estaba horrorizada. Rápidamente soltó – Disculpe, su Alteza, si la he ofendido. Nunca fue mi intención. – Para el muchacho era algo normal lo que harían, para Lissa… no del todo. Esta última sólo tuvo tiempo de entreabrir sus labios pero al final no llegó a decir nada… su interlocutor huyó valientemente sin más preámbulos. ¿Ahora le tenían miedo? Y así transcurrió el resto de la tarde para ella. Pensando en la suerte que esperaría aquella criatura desconocida.  – Que cruel…   Un leve susurro que se perdió en el silencio opacado por la brisa primaveral del atardecer.

A la mañana siguiente lo primero que hizo fue ir a la cocina, envolvió lo que parecía ser carne para luego guardarlo en el bolsillo de su vestido. Sacó la primera excusa que se le ocurrió y no faltó mucho tiempo para que se encontrara fuera del Castillo. ¡Su táctica de “Voy a dar un paseo” siempre daba frutos! En aquella época la seguridad no estaba tan reforzada si se llegara a comparar en los próximos 2 años… La presencia de bandidos en cada país no era algo inhabitual;  pero estos generalmente no representaban un problema para los custodios. A través de preguntas logró dar con el sitio de los hechos donde muchas personas se encontraban merodeando por la zona esperando ver algo interesante. “¿Que pasó?” Era la pregunta que escuchaba más seguido. Nadie le prestaba atención a ella. ¡Lo que era perfecto en estos casos! La apariencia de la princesa Lissa tampoco era conocida por todo el mundo así que pudo hacerse paso entre el gentío con facilidad. Se puso en puntillas y la escena que vio la dejó expectante: Soldados como aldeanos corrían agitados; algunos salían del bosque completamente choqueados más blancos que un papel y Lissa creyó que en cualquier momento se desmayarían. Un sollozo de dolor llegó a sus oídos y vio a un aldeano sangrando abundantemente del brazo que era ayudado a caminar por un muchacho. – ¡Yo puedo ayudar! Soy clériga. – Exclamó la ojiazulada corriendo hacia ellos mientras sostenía su bastón entre manos. El joven le dedicó un mirada y asintió dejando que la víctima se sentara sobre una roca acompañado de un gruñido. La contusión parecía reciente, o por lo menos calculaba que no pasaba de una hora. La sangre brotaba de la herida con insistencia lo cual lograba perturbarla haciéndola sentir rara, mareada. Aquello era una reacción que ella no podía evitar. De una cierta manera, aquel líquido carmín no era algo que ella observaba de cerca todos los días, por lo que no era de extrañar su malestar. En un intento de calmarse tomó una gran bocanada de aire y se dispuso a actuar. Con una mano sostuvo el brazo ajeno entretanto acercaba el báculo al punto lastimado con el otro. A continuación se pudo apreciar el nacimiento de una tenue luz que comenzaba a cubrir la extremidad magullada, creciendo de a poco, llegando hasta un punto de intensidad para al final apagarse por completo. El hombre había parado de sangrar. 

– ¿Me pueden pasar un pañuelo, por favor? – Cosa dicha, cosa hecha. Una aldeana le extendió un pañuelo bordado, al sentir el tacto con sus dedos Lissa llegó a la conclusión que estaba hecho de seda. – Gracias – Soltó brevemente para luego frotar suavemente limpiando el rojo intenso que aún ahí permanecía. Tras esto se reveló que gran parte de la herida ya estaba cerrada explicando el porque la “hemorragia” se había detenido,  sin embargo aún se encontraba lejos de la cicatrización ya que hasta ahí sus capacidades no llegaban. A la primera ojeada parecía ser más grave pero todo indicaba que la lesión era superficial.  – Eso es todo lo que puedo hacer. Eeeh… ¿Puedo saber que pasó?  – Los hombres se miraron mutuamente para que luego uno declarara – La bestia logró escapar.. No pudimos detenerla. – Confesó avergonzado. – Oh… ¿Y que piensan hacer ahora? – Preguntó mientras se levantaba para mirar al muchacho. – ¡Búsquedas! ¡Ese monstruo no saldrá vivo de ese bosque! – Lissa tragó grueso. Bien se notaba a leguas la rabia contenida en las palabras de aquel joven y tampoco se sorprendió cuando a su alrededor muchas voces apoyaron la anterior declaración totalmente decididos. Después de un tiempo los ciudadanos comenzaron a dispersarse creyendo que no estaban preparados para dar más pero era obvio que regresarían, algunos ya comentaban su intención de crear una estrategia. Pero la rubia se quedó atrás, caminando lento. Mirando de un lado a otro como si temiera ser observada. ¿Qué era lo que pasaba por la cabeza de esa niña? Nada bueno. Eso había que darlo por seguro. Aprovechando un momento de desatención al percibir que nadie la miraba. Lissa retrocedió de dos pasos para inmediatamente voltearse y mandarse a correr dentro de la entrada del bosque. ¿Alguien la había visto? No lo sabía. ¿Lo que estaba haciendo era una gran estupidez? ¡Una enorme!  Hasta ella estaba consciente de que esta vez se había sobrepasado. Esta no era una travesura cualquiera pero… quería confirmar “eso” sin importar que ocurriese.
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Mishael el Vie Oct 20, 2017 4:26 pm

Cuando los humanos suelen querer expandir sus territorios, no piensan en las consecuencias sobre aquellos seres vivos que vivían mucho antes de su llegada y el enfrentamiento entre las bestias y aquellos que dicen tener un raciocinio elevado sobre los animales, es inevitable. Y así fue como, en la prehistoria, un enorme lobo acorralado observaba con furia y desafiante a los Beorcs que se acercaban lentamente hacia su posición con armas embravecidas, gritando y vociferando cosas sin sentidos intentando aturdirlo. Algo que no funcionaba en ese sentido sino todo lo contrario, puesto que su sangre hervía con enojo porque lo que más aborrecía en este mundo era que lo subestimaran así fue como volvió a gruñir con fuerza, elevando su cabeza en alto mordiendo el aire y avanzando para que, en el tira y afloje, el albino fuese el vencedor.- No creo que podamos. -Mascullo con un timbre notoriamente nervioso y miedoso al ver como la Gran Bestia no hacia ningún movimiento defensivo, sino que mantenía sus ganas de combatir en lo más alto. Esto provoco que siguiese una cadena, contagiando a los demás con ese temor de salir lastimado y/o muerto en el enfrentamiento hasta que, un antiguo soldado jubilado y que se dedicaba a la ganadería en busca de paz, fue quien dio el primer golpe con una daga clavándoselo en la altura de su muslo derecho aprovechando que su foco de visión y ataque estaba en el frente. Un notorio y potente chillido salió del animal que no tardó en dar un salto hacia la zona del ataque, observando con esos orbes azulados a su atacante, donde ambos cruzaron miraran por unos instantes. Acto seguido las enormes fauces del lycan se abrieron pero la rápida reacción de ese individuo evito que la mordida fuese en su cuello y por el contrario, sea su brazo afectado. En cuanto sus colmillos y lengua, sintieron el sabor de su piel su boca se cerró con gran fuerza siendo ahora el hombre que chillara del dolor.-

Los golpes de ese ex-soldado no tardaron en llegar al hocico de su depredador que tan solo respondía apretando más aquella extremidad acompañado por una respiración agitada y tan sonora pero, producto del enfrentamiento pasaba desapercibido. Con la adrenalina recorriendo cada parte de su cuerpo, comenzó a ladear su cabeza hacia un lado y el otro, llevándose a esa presa como si de pesara similar a un papel. Su intención era arrancárselo o en su defecto dejárselo inutilizado de por vida pero las experiencia en combate hizo que solo recibiera un "rasguño" a comparación que le esperaba, siendo arrojado hacia la multitud encontrando una fisura entre esa pared humana. Sus labios teñido con ese color carmín le daba un aspecto más temible de lo que realmente era y el miedo de los aldeanos, hicieron que se quedaran inmóviles mientras esa imponente bestias saltaba sobre ellos cayendo con suma pesadez sobre el pasto, quejándose por la herida en su muslo. Otro de los hombres que era hábil con el arco se apresuró en hacerse espacio entre los curiosos y cuando creyo tenerlo en la mira lanzando una rápida flecha que dio contra su hombro izquierdo pero nada que no hubiese sentido antes y pudiese soportar.-

Corriendo hacia el bosque tuvo que saltar una valla repleta de niños y mujeres que observaban horrorizados al lobo blanco con manchas rojas sobre su hocico al igual que su lomo, creyendo en lo peor. Los gritos agudos de las féminas no se hicieron esperar haciendo que cámbiese de dirección, al sentir como sus oídos eran maltratados por tal horrible ruido yendo al bosque pero tomando un camino diferente al de siempre.- Tanto alimentos que tienen ... ¡Malditos Beorcs! -Maldijo en su interior por la codicia y el egoísmo de esos seres carentes de pelos sobre gran parte de sus cuerpos, al no querer compartir esos animales deliciosos con él sabiendo que tenían mucho más de lo que iban hacer capaz de comer. No se detendría en ningún momento, ni siquiera a ver si seguían sus pasos como tampoco no advirtió que la sangre lentamente descendía por sus patas, dejando unas huellas tan notoria en el espeso bosque que fácilmente podrían ser seguidos aun por el mas idiota de aquel pueblo. Llegaría a la entrada de su escondite que consistía en un Gran Árbol caído sin nada en su interior y que, haciendo uso de su enorme curiosidad excavó adentro de este rompiendo la corteza podrida hasta donde con un panorama que no envidiaba de ninguna manera a los cuentos de hadas. El sol siempre permanecía en el centro de ese enorme círculo formado por las copas de los árboles, para que cuatros y enormes ramas separaran la abundante vegetación con un pasto corto y que no dificultaba el paso. En el centro del mismo se podía observar una cama hecha con hojas y algunos huesos esparcidos de forma aleatoria en los alrededores. Había llegado a su refugio donde se dejó caer pesadamente transformándose lentamente en su fase humanoide encontrando que la herida era profunda, por encima de su trasero y que apenas permitía a su pierna moverla en ese estado. La flecha había afectado el omóplato porque en cuanto movió su brazo humano para asegurarse de los daños grito por el dolor siendo la última vez que tuvo la capacidad de hacerlo.-
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Lissa el Dom Oct 22, 2017 1:30 pm

Lissa corría con rapidez a través de los arbustos, saltando de vez en cuando sobre troncos o rocas que se atravesaban por medio de su camino. En ocasiones miraba por encima de su hombro temiendo que alguien le siguiera el paso, por lo cual buscaba alejarse cuanto le era posible de la entrada del bosque. No quería detenerse. Los frondosos árboles de su entorno silvestre; lograban dificultar el acceso de los rayos del sol hacia ella de manera que no pudo evitar tener el sentimiento de que todo se ensombrecía por momentos. Sus pisadas apresuradas se hacían más frecuentes entretanto aumentaba el ritmo y creía que entre más avanzaba, más los sonidos a su alrededor se intensificaban, ya sea el canto de los pájaros o el típico alboroto de animales que ahora no sabría identificar. Sus coletas se mecían de un lado al otro, balanceándose con cada brusca maniobra que ejercía la ojiazulada para evitar obstáculos, ya sea ramas o follajes que de repente aparecían en su campo de visión. De a poco su respiración comenzó a agitarse y su vestido le parecía más pesado. De repente, percibió algo que no encajaba para nada con el verde intenso de la vegetación, algo carmín obscuro, una especie de mancha que normalmente no debería encontrarse allí. 

Su avance fue decayendo hasta volverse un pequeño trotineo para al final detenerse por completo. A esta distancia ya nadie podría seguirla, se dijo. Colocó sus manos sobre sus rodillas inclinándose levemente mientras intentaba recobrar el aliento después de tal carrera – Eso es... lo que yo llamo... ejercitarse… – Jadeó pausadamente en un hilo de voz casi teniendo la impresión de sentir la garganta en fuego. ¿Aquello que percibió era lo que ella creía que era? Intentó tragar saliva pero sentía la boca seca. A continuación se irguió para dirigirse con lentitud hacía la dirección de aquello que le llamó la atención, su pecho aún bajaba y subía procurando otorgarle aire a sus pulmones y fue allí que confirmó lo anterior visto. Una hoja del tamaño de su mano goteaba un liquido rojo aún fresco, elevó su mirada y se dio cuenta de que más adelante, un rastro  seguía con este mismo patrón. ¿Cómo fue que los aldeanos no notaron esto antes? Tal vez temían arriesgarse llegando hasta este punto. Y con razón. Según lo que advirtió hace unos minutos, nadie se animó a ir más lejos de la entrada del bosque así que no era sorpresa el hecho de no haber escuchado ningún comentario al respecto. “Pero lo pueden descubrir en cualquier momento” Una voz se manifestó al interior de su mente como si le susurrara esa posibilidad al oído.

¿Qué hacía ahora? ¿Seguiría las huellas? La lógica le decía que el dueño no era nada más ni nada menos que la bestia. La probabilidad era enorme. Soltó un suspiro temeroso – ¡Vamos, Lissa! No te acobardes ahora. – Se regañó a sí misma mientras apretaba los dientes. Si alguien la observara en estos momentos... seguramente la tomarían como una loca. Y fue así que se dispuso a rastrear el terreno buscando esas pistas dejadas atrás por el animal. ¿Estaría aún vivo?  Una interrogante que se quedó colgando sin recibir una respuesta adecuada durante todo el trayecto. Algo de tiempo había transcurrido cuando llegó en lo que ella creía en un principio, un punto muerto. Un inmenso y largo árbol caído yacía a su delantera entre hierbas altas, parecía ser uno de esos antiguos árboles que llegaban a miles de años de vida, sin embargo el que se encontraba en ese lugar aparentaba unos cientos de años muerto.

 Tuvo la intención de girar sobre sus talones y buscar en las cercanías más algo la detuvo. ¿Era su imaginación o muchas moscas acudían a un mismo lugar? – Humm... – Ladeó levemente su cabeza entretanto se acercaba y notó un pequeño charco de sangre al pie de la corteza. ¿Pasó por ahí? El rastro se detenía allí por lo que allí debería estar. La curiosidad se manifestó dentro de su ser e inmediatamente extendería sus manos apoyándolas sobre la corteza. De pronto aquello en lo cuál se apoyaba cedió y sintió el vació entre sus extremidades. Un chillido nació de entre sus labios al sentir como caía hacia delante llevando un pedazo de lo que resultaba ser una cáscara hueca. El polvo se esparció a su alrededor levantado por su repentina caída formando una manta blanca unos efímeros instantes. Tosió varias veces sentada sobre sus rodillas mientras cerraba con fuerza sus ojos. Lentamente la zona pareció airearse así que se permitió entreabrir los orbes zafirinos, teniendo en su esquina, una diminutas lágrimas. Con rapidez ojeó el nuevo paisaje que se asemejaba a un túnel y se percató que la salida no se encontraba muy lejos. Se levantó sacudiendo la suciedad de sus ropas, su corazón latiendo con fuerza dentro de su pecho... ¿Acaso temía lo que fuera a encontrar allá afuera? Mentiría si dijera que no. Sus zancadas se volvían cortas y angustiosas por el peso de la duda, pero aún así, siguió aproximándose hacia la luz del final que por un par de segundos la cegaron. Cuando su visibilidad regresó a la normalidad y que puso un pie al exterior, Lissa no creyó la imagen que sus ojos le brindaban. ¡Por los dioses!
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Mishael el Dom Nov 26, 2017 1:24 pm

Los rayos del sol se filtraban por aquel claro y surcando alrededor de aquellas copas de los árboles, bañando con aquella calidez notable las hojas verduzcas y llegando justo a la mitad de aquel claro donde un hombre de tez morena permanecía arrodillado verificando cada una de sus heridas. Su cabeza ladeaba para verificar las zonas donde su visión pudiese llegar provocando que su largo y pronunciado cabello albino de a poco, se fuese manchando con aquel líquido vital que florecía como si de un rio bastante acaudalo se tratase. Frunció su ceño y chasqueo su lengua en una clara señal que, al girarse sobre su lado derecho, hicieron que los músculos se moviesen provocando que el dolor se presentara como una puntada caliente y consistente. Sus piernas flaquearon y dejaron caer su pesado cuerpo contra el suelo a medida que un hilo de sangre se dibujaba por la parte de atrás de sus piernas, hasta llegar al suelo donde formaría un pequeño y oscuro lago. Dos de sus extremidades se encontraban en complicaciones pero al estar en la seguridad de su hogar, creería que tan solo debía descansar y dejar que el tiempo hiciese su trabajo. Cerro sus orbes y empezó a respirar de forma profunda, en un intento por calmar la adrenalina que aun persistía en su ser para lograr la calma necesaria y lograr dormir un buen tiempo. Pero en cuanto ya pensaba inclinarse hacia adelante un ruido por la única entrada hacia aquel sitio le advirtió de un ¿Intruso? Lentamente su fisionomía iría cambiando, no deseaba que ningún Beorcs o animal lo viese en ese estado tan vulnerable.

El ruido fue persistiendo e incluso fue haciéndose mas fuerte como si estuviese aún más cerca de su posición ya faltaba poco para culminar y volver a su forma original hasta que, el ruido de una rama seca siendo pisada provoco que sus orejas se moviesen hacia la dirección de donde provenía. Su cabeza se fue irguiendo con toda la naturalidad del mundo mientras sus parpados se abrían para mostrar que el cielo aun existía en el interior de los seres vivos y que caminaban en la tierra; su cuerpo que aparentaba ser las nubes que surcaban por aquel vasto territorio no se encontraba en perfecta condiciones sino que había un poco de suciedad en este como algunas nubes marrones, nubes que parecían ser la de un atardecer tan rojizo y bello, pequeñas auroras boreales de tonalidades verdes surcaban todo su lomo. El viento levantaría algunas hojas del suelo y limpiaría el polvo provocado por la recién llegada que miraba justamente a la posición del lobo.

No serían necesarias las palabras en ese momento, pues la mirada de Mishael iría recorriendo el ser ajeno empezando por sus pies memorizando cada detalle de su cuerpo a medida que ascendía hasta su rostro para encontrarse con un cielo más clara que el suyo pero a fin de cuenta, ambas personas poseían aquella esencia en su interior. El cruce persistió durante unos largos y silenciosos segundos hasta que sería el canino quien tomaría las riendas del asunto: de pasar a estar sentado sobre sus patas traseras y a pesar de que la herida aún está abierta, comenzó acortar la distancia entre ambos tomando el camino izquierdo. Su cabeza permanecería agachada pero mirando fijamente a los ojos de la fémina, acechándola como si de su presa se tratase. De a poco los pelos de todo su lomo e incluyendo su cola, se irían erizando aunque aún no mostraba ninguna señal de hostilidad en su hocico. ¿Que intentaba hacer aquella bestia lastimada? Posiblemente como todo querría defender su territorio y ahora, que se encontraba herido era más vulnerable a las intimidaciones y prepotencias teniendo una reacción más explosiva, errática y probablemente impredecible para quien quisiese leer sus movimientos.
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Lissa el Jue Nov 30, 2017 10:07 am

Anteriormente, por simple reflejo,  había levantado una de sus manos buscando proteger sus ojos claros de los traviesos rayos del sol que allí se manifestaban. A penas puso el pie fuera del especie de túnel que formaba aquel antiguo árbol hueco, estos se intensificaron poniendo en énfasis el contraste de la poca luminosidad que hace unos momentos sus orbes celestes tuvieron que llegar a  adaptarse. El sonido seco de una rama rompiéndose bajo su bota resonó como si de una melodía de bienvenida se tratase en lo que parecía ser un claro dentro del bosque. Una pequeña fuente de luz entre tanta obscuridad, oculta a la vista de todo ser humano. ¡Era hermoso! Un panorama tan magnífico digno de las mejores pinturas.

El suave viento de la mañana resoplaba al mismo tiempo que el canto de los pajarillos que daban la impresión de anunciar la presencia de la “intrusa”, aclamando cada paso que ejercía en su lento avance mientras ladeaba su cabeza de un lado a otro al contemplar los alrededores. Aquel viento era uno ligero y algo fresco, perfumado por el aroma de la naturaleza y que parecía luchar con esfuerzo para abrirse camino entre las nubes bajas y algodonadas. Inevitablemente, este provocaba un sonoro revoloteo de hojas en la copa de los árboles acompañado de un hipnótico baile que embelesó brevemente a la pequeña princesa.   ¿Hace cuanto tiempo el hombre no había pisado aquel pequeño magnífico trozo de tierra? ¿Tal vez nunca? Era como si su existencia hubiese sido borrada y protegida por aquel gran tronco caído sumado por la densa vegetación.

Durante unos cortos segundos Lissa se había olvidado de aquello que la hizo llegar allí. Un muy grave error… Fue justo en ese instante que vio la figura. ¿Como es que no se había percatado antes? ¿Eran los pequeños arbustos esparcidos aleatoriamente en el claro? ¿La luz que en brevedad la cegó? Cayendo en cuenta que la criatura tenía su mirada afilada clavada en su ser, analizando su cuerpo de arriba abajo, de manera automática se detuvo quedándose en completa inmovilidad. Intentó retroceder pero sus piernas se negaban fervientemente a moverse como si aquella particular mirada de un azul eléctrico, con la cuál  hizo contacto directo, se lo impidiera. Tenía delante de ella a una especie de lobo que con facilidad podría sobrepasar su altura tan sólo estando en cuatro patas. ¡Era enorme! ¿Existían lobos así en Ylisse? Ahora mismo la rubia se encontraba blanca como un papel. Todos los colores que en la normalidad caracterizaban sus pómulos los habían abandonado sin más. ¿Por qué no hacía nada? Cada segundo que pasaba equivalía a una eternidad para Lissa, y el hecho de que su cuerpo no le respondía… no era de gran ayuda.

Al notar como repentinamente el canino empezaba a actuar, un pequeño sobresalto se apoderó de ella sin realmente poder disimularlo y con un gesto espontáneo apretó el bastón que sostenía contra su pecho. ¡Por los dioses! ¿Qué debía hacer? Siguió con una mirada temblorosa cada movimiento de aquel quien ahora la acechaba. Siendo ella el centro de la circunferencia dibujada por el trayecto  del ojiazulado, era evidente que ya no tenía un camino de escape seguro. Sin embargo, entre todo el miedo que de a poco nacía en su interior y la confusión que ahora era su cabeza, pudo advertir que en la parte trasera del animal, mucho líquido de un rojo carmín resaltaba. – El rastro de sangre… – Dijo en un susurro casi imperceptible como si estuviese pensando en voz baja. Cuando percibió como el pelaje blanco comenzaba a erguirse, la clériga ya sudaba frío sintiendo un nudo en la garganta que evitaba que chillara a más no poder. ¡Eso no era buena señal! ¡Oh que no! ¡¿Por qué siempre se metía en este tipo de embrollos?!

Para gran fortuna… ¿O tal vez desgracia? los miembros inferiores al fin comenzaban a mostrar signos de haber regresado de su letargo. El instinto de Lissa le decía, no, le GRITABA de huir urgentemente de allí. Y eso fue lo que hizo. Tomó la primera oportunidad que se le presentó donde el lobo se encontraba a su espalda y corrió como desquiciada  a través de la zona despejada. Sólo había un inconveniente… Bueno, tal vez muchos inconvenientes. Empezando que se dirigía a la dirección contraria de donde había venido, por lo que prácticamente se adentraba más en el claro y que correr rápido, nunca fue uno de sus talentos.
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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Mishael el Mar Dic 05, 2017 7:23 pm

Los pasos de aquella bestia eran precisos, lentos y atentos a cualquier movimiento extraño que podría realizar contra aquella criatura que oso introducirse en su territorio; su mirada se trasladó hacia la zona de su carente pecho, donde aferraba con fuerza algo contra su ser. Intento entrecerrar un poco sus orbes con el final de agudizar su mirada pero tan solo notaria algo alargado y tal vez ¿Metálico? ¿Un arma? Sería la primera opción que cruzo por su mente haciendo que la parte superior de su cuerpo se agachara aún más contra el suelo, observando ahora un posible peligro contra su vida. Cuando sus patas lograron alcanzar la única salida de allí utilizando su cuerpo lobuno como una barrera, la niña de rizos dorados comenzó a emprender la huida hacia el único camino posible dentro de ese minúsculo lugar. ¿Suerte? Posiblemente, porque nunca se había cruzado con alguna presa tan estúpida como para lanzarse directamente a la boca del lobo, metafóricamente hablando.- Maldice a tus dioses por haberte puesto aquí en este día y no a mí. -Pensó para sí mismo, buscando el perdón en su interior para lo que estaba a punto de hacer: arrebatarle la vida a una pequeña rata asustadiza que cayo allí por error. Anteriormente le había terminado con la existencia terrenal de muchos Beorcs pero ellos poseían el olor a sangre, muerte y destrucción en cada célula; y esta era la primera vez que pensaba en asesinar a alguien que tan inocente como aquella criatura, pero debía hacerlo para su seguridad.-

Su larga, esponjada y sucia cola comenzó a mecerse con intensidad sobresaliendo hacia los costados de su cuerpo a medida que sus patas se enterraban en el suelo, sintiendo la tierra y preparándose para su propósito. Un fuerte rugido provocaría que las bestias aladas y terrestres que usaban ese claro como hogar, buscaran refugio lejos de ahí como si supieran lo que estaba a punto de ocurrir. La mirada del canino presento un cambio notorio observando fijamente a los orbes ajenos, mostrando algo que solo los depredadores poseían: su instinto asesino. Aquel sentido adicional que nacían las criaturas que debían cazar para sobrevivir para imponer su voluntad sobre los demás, asustarlas y paralizarlas del miedo para que entendiesen su propósito en esta vida había acabado para que su carne fuese el motor para otra. Otro rugido ocasionaría que algunas hojas se levantaran, y acompañado por una brisa, fuesen directo hacia el rostro de la niña como si aquello fuese provocado por la bestia. Sus labios se elevaron un poco y su lengua sobresalía de aquel enorme hocico. Algunos hilos de babas escapaban entre sus dientes cayendo hacia el suelo, lo que parecía ser una eterna preparación de ataque apenas eran un segundos.- ¡Hasta nunca pequeña Beorcs! -Volvió a buscar la redención en su interior para flexionar sus patas traseras, aguantando el dolor que provocaba aquel accionar, y salir corriendo hacia ella. La ultima marcha que vería aquella joven antes de que su vida pereciera. Su respiración agitada seria sonora, se podía oír como los músculos de sus patas trabajaban en conjunto para aumentar la velocidad y apenas quedaba unos escasos dos metros de distancia, saltaría hacia una de las zonas vitales de todo ser viviente: su cuello.

Inclino su cabeza y abrió su boca para que aquellas perlas blancas y afiladas se cerraran justo en los puntos donde, si cerraba con fuerza, le provocaría una muerte inmediata e indolora. Seria misericordioso y acabaría rápido con ella para quebrárselo si era necesario. Las heridas latentes se abrieron aún más con cada accionar, dejando pequeñas gotas de su líquido vital volando por los aires e incluso dejando un rastro detrás suyo. Se notaba que estaba malherido pero debía acabar primero con la fémina antes de que ella lo fulmine.-
Afiliación :
- HATARI -

Clase :
Wolf

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Guía | Cazador

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Re: [Social] [Flashback] Cosas del pasado [Privado-Lissa]

Mensaje por Lissa el Vie Dic 08, 2017 4:39 pm

Cada latido de su aterrado corazón resonaba intensamente en sus oídos como si aquel órgano vital buscara escaparse de su interior de manera atormentada. Y atormentada ella estaba. Aquel hecho no era necesario ni otorgarle el beneficio de la duda. El miedo se desprendía por todos los poros de su lívida piel lo cuál era demostrado y puesto en clara evidencia con su modo de actuar. Una gota de sudor helado se deslizó por su mejilla dibujando un camino lleno de angustia hasta el principio de su mentón para luego perderse en el vacío. Durante un corto instante, Lissa tuvo la impresión que la tierra temblaba bajo sus pies a medida  que el rugido bestial estallaba como si fuese un estruendo anunciando el comienzo de la tempestad. ¿El suelo se había sacudido? No. La verdadera causa había sido que, en el medio de la huida tortuosa, sus extremidades habían perdido toda la vigor que normalmente las caracterizaban, envolviéndolas de un efímero temblor que por poco le provocaba una fea caída más pudo recobrar el equilibrio a último minuto.

Los pájaros abandonaron sus guaridas entre mucho alboroto dejando atrás un silencio sepulcral. Casi perturbador. Un escalofrío recorrió su espina dorsal, como si sintiera un par de cuchillos filosos clavados en su ser. Y fue allí, donde la necesidad de girarse para ver lo que hacía aquella criatura se apoderó de ella. Una curiosidad tan absurda y enfermiza que equivalía a lo que sentían las verdaderas presas ante un depredador: Ver la muerte directo a los ojos. Aquella urgencia le era irresistible. ¡Debía ver! ¡Tenía que ver! Darle la espalda sin saber las acciones de aquella criatura la horrorizaba aún más, pero cada célula de su cuerpo se negaba absolutamente de cometer tal imprudencia. Las contradicciones llovían y se entremezclaban en su interior hasta el punto en que perdió la noción del tiempo. Un simple segundo avanzaba a una desconcertante lentitud convirtiéndose en una tormentosa eternidad. Su pecho bajaba y subía de manera rítmica como si siguiese un protocolo que sólo su fisionomía conocía. A continuación, sin poder contenerse, se volteó levemente perdiendo la batalla que se ejercía dentro de su cabeza y… se arrepintió de inmediato.

Una mirada afilada de un color azul eléctrico se entrelazó con la suya a medida que un destello amenazador la iluminaba transmitiendo un evidente mensaje: Peligro. “Oh, dioses. Oh, dioses”. Aquello le puso la piel de gallina y de nuevo, para intensificar todavía más su desgracia, sus miembros inferiores decidieron hacer huelga claramente protestando contra su enorme estupidez por lo que se negaban en mover siquiera un solo músculo. Ya hasta había olvidado la razón que la había llevado a cometer semejante locura. ¿Por qué se había adentrado en el bosque? ¡¿Por qué?! Se encontraba tan aterrada que ni pensar podía hacer con claridad y mucho menos gritar, su voz yacía muerta dentro de la garganta como si guardase un luto anticipado. El bastón que aún sostenía se vio consumido por temblequeos que tenían como origen las menudas manos de su dueña. Cuando un segundo rugido se manifestó, por puro reflejo cerró sus ojos como si únicamente con eso le hubiese hecho daño, desencadenando el temblor a través de todo su cuerpo. El aire caprichoso chocó contra su rostro pareciendo abofetear ambos mofletes con la intención de hacerla reaccionar. Y funcionó. Súbitamente abrió sus orbes celestes de par en par, para luego retroceder de un paso. Su corazón dio un brinco al percatarse que ya se podía mover. ¡Tenía que correr! ¡Ahora! Retrocedió una vez, un tercer paso más, no obstante era incapaz de romper el contacto visual que allí se había instalado. Su boca dibujó un perfecto circulo al presenciar la “caza” que ahora le daban, quiso chillar, pero ni un mísero sonido pudo generar.

 – N-N-No… – Balbuceó con mucha dificultad y desasosiego. Por su mente la imagen de sus hermanos se cruzó queriendo pedirles ayuda sin embargo sabía que eso era imposible. Posteriormente sus piernas se movieron por sí mismas y se lanzó otra vez a correr. A penas ojeó por arriba de su hombro notó como la distancia que había logrado sembrar entre ellos se desvanecía. Lágrimas de angustia nacían en la esquina de sus párpados entretanto oía las zancadas del lobo a más proximidad. No sabía porque lo hizo. Realmente no tenía ni idea. Pero a continuación frenó, agarró con firmeza su bastón y vociferó. – ¡¡No te me acerques!! – El instinto de supervivencia siempre estaría presente en todo ser vivo, Lissa no sería una excepción. Todo ocurrió muy rápido. Como ultima maniobra desesperada empezó a sacudir su báculo con la mayor potencia que pudo… y jamás, ni en sus sueños más locos imaginaría que daría tan bien en el blanco. La sensación de haber golpeado con “algo" se transfirió del bastón hasta sus brazos causándole calambres. – ¡¡AAAAAAAH¡¡ – Chilló entre lágrimas mientras emprendía una carrera precipitada hasta los arbustos más cercanos de la zona. No se quedó ni un minuto más ni un minuto menos a verificar lo que había sido aquello. Temblaba cuál hoja mecida por el viento mientras su mirada desconcertada pasaba de un lado a otro buscando el peligro.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Cleric

Cargo :
Princesa de Ylisse

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Báculo de Heal [2]
Báculo de Heal [2]
Vulnerary [3]
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