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[Social] Duelo de caballeros [Priv. Virion]

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[Social] Duelo de caballeros [Priv. Virion]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 13, 2017 9:32 pm

El sol se alzó una vez más en el sacro reino de Ylisse, tal y como había hecho desde el inicio de los tiempos, y con su primera luz el gran festival permanente del reino regresó a la vida de forma casi automática. Los vendedores habían comenzado a armar sus puestos antes del canto del gallo, y para cuando las primeras personas salían de las posadas y los primeros visitantes cruzaban la puerta del recinto la vida estaba ya entre las calles del lugar: Las forjas trabajaban a altas temperaturas, las tabernas dispensaban bebida y comida a toda velocidad, los puestos de especias llenaban el aire de mil fragancias diferentes y las joyerías ofrecían mil reflejos y brillos cuando el sol se posaba sobre los productos que ofrecían a la venta de las bolsas que pudieran permitirse perder peso para obtenerlos.

En cuanto a Laslow... Él se encontraba en un tipo de comercio muy diferente.

-En efecto, para veintiocho  hombres.- Con ambos brazos cruzados sobre el pecho, la espada a la cintura pero asegurada a la vaina con dos correas de cuero en torno a la guarda, y una sonrisa relajada en el rostro, el Guardia Real negociaba con uno de los muchos carniceros del lugar sobre la cantidad de carne que iba a comprar y el precio de la misma. Por desgracia para él, no todo podía ser placer y deleite, dado que debía encargarse de primera mano de reabastecer las provisiones con las que contaban él y sus hombres para el tiempo que les quedara en Ylisse. Carne de diversos animales, frutas, pan, agua… La lista de la compra era larga e importante, y debía negociar con el límite de lo que le quedaba en la bolsa de oro que Xander le había entregado antes de salir de Nohr. Si jugaba bien sus cartas, el espadachín sabía que podría obtener lo que necesitaba a un buen precio, pero eso implicaba igualmente que el contenido de la misma se redujera lo suficiente como para limitar los gastos a las necesidades más básicas e importantes de las tropas.

Varias horas le llevó al mercenario completar la lista, pero cuando lo hizo un aliviado suspiro salió de entre sus labios mientras se dejaba caer en el sencillo taburete de madera de una de las muchas tabernas al aire libre del festival. Todo había quedado atado y pagado para que estuviera listo para la mañana siguiente, lo que permitiría una marcha rápida de él y sus hombres en cuanto el sol despuntara… Pero ahora no quería preocuparse por eso. El joven peligrís quería llenar su rugiente estómago con algo sencillo pero bueno para su paladar, y luego pasear con tranquilidad por las curiosas calles del festival, algo que no había podido hacer el día antes a causa del gran incidente.

“¡No pienses en ello!” Una sacudida de cabeza fue necesaria para que Laslow apartara de su mente los desagradables sucesos de la jornada anterior, de los terribles momentos por los que había tenido que pasar en ese mismo lugar… Por ello mismo debía distraerse en lo que le quedaba allí. Su deber estaba cumplido y atado, por lo que el resto del tiempo que pasara en el Mercado Modelo debía ser para su propio interés y beneficio: Recorrer los callejones, dejarse asombrar por sus maravillas… ¿Y quién sabe? Tal vez encontrara a la dama que pudiera apartar de su corazón y mente las horribles nubes que se habían asentado en ambos lugares a causa de la jornada ya pasada.


Última edición por Laslow el Sáb Nov 18, 2017 6:08 pm, editado 1 vez
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Re: [Social] Duelo de caballeros [Priv. Virion]

Mensaje por Virion el Dom Nov 05, 2017 4:06 pm

Un día precioso hacía en Ylisstol.

Un Sol radiante, una temperatura envidiable, un cielo ausente de nubes, una brisa agradable y cariñosa ¡Y además, era festivo! El Arquero de Arqueros, poeta, héroe, sabio y genial, tenía el día libre para hacer lo que quisiese.

¿Cómo aprovecharía ese tiempo libre que le había sido otorgado? ¿Iría a practicar en el bosque tiro con arco, para perfeccionar su ya excepcional habilidad con su arma predilecta? ¿Iría a la biblioteca a estudiar acerca de los Emergidos para conocer más de sus debilidades y poder explotarlas mejor llegada la hora de la reconquista de su patria perdida? ¿O se quedaría en casa escribiendo poesía? ¿Se dirigiría a un parque a jugar al ajedrez en algún torneo improvisado que suelen celebrarse? ¿O iría de compras para mejorar su equipamiento?

¡Tonterías! Todo aquello estaba muy bien, y eran formas bien loables de aprovechar el tiempo por parte de Virion… Pero no eran más que livianas tonterías comparadas con su auténtica afición ¡EL AMOR!

¿Cuantísimas mujeres estaban esperando la atención, delicada, tierna y amable, de nuestro siempre fiel arquero? Obviamente todas. Y era su más alto y sagrado deber el cubrir esa notoria necesidad al mayor número de adorables féminas posibles, para gloria y felicidad de todas y cada una de ellas. Ante tamaña obligación celestial y divina, cualquier otra ocupación era una distracción injustificable que debía ser abolida a toda costa.

Bien peinado, bien lavado, bien vestido, llevaba su carcaj y su arco por si necesitaba demostrar su destreza, pero lo más importante, un bello y cuidado ramo de flores en mano, para dar el primer paso a la hora de declarar su amor a la afortunada que tuviese la buenísima suerte de encontrarse con el gran Virion.

Siendo festivo, los puestos estaban a tope, con vendedores ofreciendo todo tipo de mercancías, regateando con la turbia de clientes que se arremolinaban en cada uno de los escaparates improvisados en mitad de la calle. En esa situación, era imposible acercarse a ninguna mujer, menos aún sin parecer un ladrón o un criminal que buscase que estuviese distraída para robar a un bolso. Y aunque Virion no tenía pinta de delincuente (tiene pinta de muchas cosas, pero no necesariamente de un ladrón), quería evitar posibles y desafortunados malentendidos.

Es por ello que Virion decidió dirigirse a una taberna sencilla en el Mercado Modelo. Fuera del tumulto de las masas agolpadas en las calles buscando las ofertas como hienas ante un festín de carne muerta, las tabernas de la zona ofrecían la paz y el sosiego necesario para poder llevar a cabo una conversación de más de dos frases sin sufrir empujones de transeúntes entre medias.

El plan del arquero era sencillo y así lo llevó a la práctica. Se sentaría en un asiento tranquilo y separado de la taberna, pediría un vaso de vino (que por desgracia, le fue ofrecido por un camarero varón) y se quedaría en silencio, utilizando sus dotes de observador de arquero para estar al acecho de alguna bella damisela, preferiblemente en solitario, a la que poder convertir en la mujer más dichosa del mundo por poder gozar de la legendaria compañía de Virion.

El arquero tenía su ramo de flores, tenía su labia, tenía su gran y colosal belleza de su parte. Se acabó pasar las noches en frío y soledad. No iba a fallar, hoy era el día. Encontraría a una mujer, la haría feliz, se casaría con ella… y nada ni nadie podría hacer nada para evitarlo.

PD: Lamento muchísimo haberte tardado tanto en postear, Laslow. Pero que sepas que en ningún momento he olvidado que te debía tema. Espero a partir de ahora poder postearte algo más seguido ¡Que la batalla entre los dos caballeros comience!
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Re: [Social] Duelo de caballeros [Priv. Virion]

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 18, 2017 7:16 pm

Los pasos que de forma involuntaria daba el mercenario le llevaron por diversos rincones del mercado, donde sus ojos pudieron apreciar maravillosos objetos de tierras extranjeras y artesanía producto de los mayores maestros del mundo. Ver tales bellezas y exoticidades solamente hacía mayor el vació de su bolsa de fondos, pero sabía bien el peligrís que aquello que quedaba en ella era para lo más básico y necesario, por mucho que le doliera rechazar el ofrecimiento que un herrero le hacía de una espada forjada en plata, o el de un orfebre que ante sus ojos abría una elegantemente tallada  caja donde anillos de metales preciosos y brillantes minerales relucían a la luz del sol. “Un elegante joven necesita un elegante anillo” decía, “uno destinado a la mano de una afortunada doncella” decía, usando las palabras más efectivas, pero dolorosas de rechazar.

Por eso mismo el semblante de Laslow era casi taciturno y apagado cuando tomó asiento en una sencilla taberna del mercado, dispuesto a ingerir algo que acallara de una buena vez rugir de su estómago. Pero, ¿qué era exactamente lo que mantenía su ánimo y rostro fuera de las sombras y la pesadumbre? ¡Las doncellas por supuesto! Durante su paseo había podido contemplar las dulces sonrisas de muchas de ellas, así como el elegante movimiento de sus cabellos, el hipnotizante contoneo de sus caderas y el glorioso sonido de sus voces. Las doncellas del mercado habían sido su salvavidas en tan dura jornada para alguien sin casi dinero, y había llegado su momento de corresponderlas.

-¡Saludos! ¿Qué desea tomar?- Una risueña y dulce voz sonó a un lateral del espadachín, quien giró su rostro para ver a una joven de pelo purpureo, con una chispa en sus ojos que invitaba a uno a perderse en ellos por cientos de años. -Cla… Cla… ¡Claro!- El avistamiento de tal belleza devolvió vida al rostro del peligrís, quien esbozó automáticamente su mas amigable y abierta sonrisa. -Algo de queso estará bien si no os queda nada del almuerzo principal, y… ¿Tenéis té?- Un energético asentimiento por parte de la joven no solo levantó el ánimo del Guardia Real, sino también su corazón ante tanta belleza en su cercanía. -En ese caso, una taza de té. Dejo a vuestra elección cual tomaré.- Las palabras del Laslow fueron cerradas con un rápido guiño, lo que provocó otra risa por parte de la camarera de colorido cabello, quien se dio la vuelta y comenzó a caminar con gracia hacia la cocina para tramitar el pedido.

A sabiendas de que debería esperar un tiempo para recibir tanto comida como bebida, el peligrís dedicó su tiempo a contemplar sus alrededores fijándose en la variada y pintoresca clientela del lugar: Dos musculosos herreros en medio de lo que debía ser su descanso, un caballero, flores en mano, a la espera de su doncella, un mercader de oscura piel que prestaba más atención a su bolsa que a su comida… Y por supuesto, las damiselas. De diversos ropajes, cabellos y aspectos, pero todas bellas como solamente ellas podían ser. Cada una con su propio atributo mayor, cada una con su propio aspecto, y todas a la vez dignas de ser amadas y de recibir canciones al alba de cada mañana hasta el fin de los tiempos.

-La comida tardará un poco, pero aquí está vuestro té.- Por segunda vez la animada voz de la joven de purpuras hebras sorprendió al peligrís, quien rápidamente puso su atención en ella con una sonrisa en su rostro. -Oh, muchas gracias... Pero esperad un segundo si no os importa.- Las cejas de la posadera se alzaron en un claro gesto de sorpresa, pero también de curiosidad, lo que hizo que se quedara junto al espadachín mientras este llevaba sus manos a la ya llena taza que esta había depositado en la mesa. Con suma delicadeza, sus extremidades atrajeron la misma hasta escasos milímetros de sus labios, dejándola a la distancia suficiente como para sentir el calor que la bebida emitía en su rostro. -Huelo… Flor de azahar… Aceite de lavanda… Un ligero toque de limón y… ¿nuez? Sí, creo que nuez.- El análisis del peligrís iba acompañado de una mirada a la joven junto a él, quien trataba de contenerse la risa ante los comentarios del cliente. -Si tratáis de saber qué contiene vuestro té solo por el olor, debo deciros que necesitáis una nariz nueva.- La risa escapó al fin de su garganta, natural y libre como un corzo trotando en los vastos campos de Ylisse durante la época del celo.

Pero Laslow estaba preparado ya para esa respuesta.

-¿El té? Oh no, os equivocáis. Estaba tratando de averiguar las capas de vuestro dulce perfume. ¿Acerté?- El rostro de Guardia Real mostró su mayor sonrisa, una que reservaba solo para las doncellas del mundo, mientras sus ojos observaban el rostro de la dependienta a su lado… El cual se volvía más y más rojo por momentos, a la vez que sus párpados se abrían de forma más extensa a cada segundo que pasaba, quedando la joven congelada en el sitio durante el tiempo suficiente como para que algunos rostros se giraran hacia ella para ver que la sucedía y a que venía tan súbita parada de sus movimientos… Roto todo esto por un rápido murmuro que solo ella entendió y una desesperada carrera hacia la cocina, dejando solo con sus pensamientos al mercenario.

-Bendita Naga, otra vez…- Dejando el té a un lado de la mesa, por seguridad propia, Laslow dejó caer su rostro sobre sus brazos cruzados, enterrando su cabeza en los mismos para no tener que ver nada más que una oscuridad que le invitaba a reflexionar donde había fallado en aquella ocasión, que había sucedido para que, una vez más, sus dulces palabras espantaran a la joven a la que pretendía ofrecer su eterno amor y dedicación.
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Re: [Social] Duelo de caballeros [Priv. Virion]

Mensaje por Virion el Vie Dic 01, 2017 12:59 pm

Virion se tomó un primer sorbo de aquel vino que le habían ofrecido. El vino de Ylisse era bastante bueno, un tanto dulzón, pero exquisito al paladar.  Le gustaba, aunque después de probarlo tantas veces, uno empezaba a cansarse del mismo sabor. No había mucha variedad. Tampoco es que fuera la hora más adecuada para tomarlo. Aquel vino era mejor acompañado en la comida, o tomado de noche, no para ser servido entre horas.

Tampoco es que aquello importase demasiado. Virion era un sibarita con el vino, pero no había acudido a aquella taberna para degustar su sabor. No, tenía una misión mucho más importante ¡Estaba ahí para encontrar el amor! El vino simplemente le servía como excusa para poder estar en aquel establecimiento, y poder llevar a cabo su sagrada búsqueda. Después de todo, dudaba seriamente que le dejasen entrar en cualquier establecimiento a ligar, si por lo menos no se negaba a una consumición mínima.

¿Pero quién sería la afortunada? ¿Quién sería la primera dama que tendría la infinita suerte de gozar de la atención y el aprecio eterno del Arquero de Arqueros? Al principio, se fijó en una atractiva camarera de cabello color púrpura que se mostraba sumamente adorable. Por desgracia, parecía estar atendiendo a otro cliente, así que siguió mirando y vio que había otra camarera más, bastante parecida a la otra, posiblemente familia de la otra, aunque ésta tenía el cabello rubio. Parecía ser que ellas dos eran las únicas camareras femeninas del local. Había un par más, pero eran hombres, como el que le sirvió el vino hacía un momento. Virion sonrió igualmente, aquello era suficiente.

-Perdone, mi dulce señorita ¿podría venir un segundo?-llamó amablemente el arquero  a la camarera de cabello rubio, haciendo un chasquido con los dedos para llamar su atención.
-¡Claro! ¿Necesita algo?-respondió mientras se acercaba a la mesa del arquero con una sonrisa muy profesional.
-Si, lo cierto es que el vino me ha dado un poco de hambre ¿Tienen algo de pan para acompañar? No pasa nada si está un poco duro.-solicitó con educación Virion, como cualquier cliente normal. Aunque la mirada de éste estaba perdida en los ojos de la mujer, fijos, sin apenas parpadear. Lleno de pasión.
-¡Por supuesto! Ahora mismo se lo traigo.-respondió la camarera con una pequeña inclinación de cabeza, inconsciente totalmente de los verdaderos deseos del arquero.

La mujer se metió a la cocina, pero no tardó en volver con una pequeño cestito con un par de trozos de pan, que colocó encima de la mesa del Virion. Mientras tanto, el Arquero de Arqueros sacó de uno de sus bolsillos un par de monedas de oro y las puso también en la mesa para que la camarera los recogiera, en pago por el vino y el pan.

-He de reconocer que estoy muy satisfecho. Vuestro vino es bastante decente, y el servicio es superior ¡Felicidades!-dijo el arquero tras tomarse un sorbo de miro, contemplando a la dama recogiendo las monedas de oro de la mesa.
-Vuestras palabras son muy amables ¡muchas gracias!-respondió con la misma sonrisa profesional, antes de darse la vuelta y atender otros quehaceres.
-¡Esperad! Quiero daros una propina por vuestro arduo labor.-la mujer se giró otra vez en dirección de la mesa, y extendió la mano pensando que el arquero le daría un par de monedas más. Sin embargo, no fueron monedas lo que Virion le entregó, sino el ramo de flores que había traído consigo a la taberna.-Tomad, es para vos.
-¿Un ramo de flores? ¿Su propina es un ramo de flores?-preguntó totalmente perpleja. Algo natural, ya que seguro que nadie nunca le había dado un ramo de flores como propina.
-No, no. Mi propina no es el ramo de flores. Mi propina es mi amor franco, infinito e incondicional hacia vuestra hermosa y dulce persona.-respondió con suave labia y un guiño a la mujer, poniéndose la mano en el pecho para acentuar sus palabras.

La mujer no respondió. Durante un par de segundos, no hizo nada. Su cara se fue volviendo roja, aunque Virion no era capaz de predecir si aquello era causado por ira o timidez. Al final, la mujer dejó caer el ramo de flores al suelo, y como si estuviese en shock, se dirigió hacia la cocina sin dar ninguna respuesta al arquero.

Virion suspiró, aquello no había ido bien. No era una sorpresa, pero siempre dolía cuando pasaba. Se levantó de la mesa y recogió con sumo cuidado el ramo de flores, y con un pañuelo le fue quitando el polvo de los pétalos. Y mientras, la otra camarera, la de pelo púrpura, también se metió en la cocina corriendo con la cara frustrada ¿habría pasado algo?

Bueno, eso daba igual. Había perdido una batalla, pero el día largo, y había más mujeres a las que poder adorar. Decidió esperar unos minutos por si la camarera rubia volvía, habiendo cambiado milagrosamente de opinión, y si no, lo volvería a intentar con otra. Había varias damas clientas consumiendo en la taberna que eran tan dignas del legendario amor del Arquero de Arqueros como cualquiera.

¡El amor triunfaría!
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Re: [Social] Duelo de caballeros [Priv. Virion]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 18, 2017 10:17 am

El dulce olor del té que descansaba en la mesa, humeante e intacto, invitaba a cualquiera que captara su aroma a tomarlo directamente, sin prestar atención a la temperatura del mismo ni a la posibilidad de que su excesivo calor pudiera dañar el interior de la boca del consumidor, pues la fragancia que emitía era lo suficientemente atractiva y tentadora como para ingerirlo sin pensar siquiera en posibles consecuenticas. Pero para el joven frente a él, su olor era algo inexistente. El mundo había perdido color y solamente quedaban tonos blancos y negros, ¿pues de que servía tal cosa si la felicidad se le negaba una y otra vez? El único propósito que tenía en la vida,  el objetivo que le otorgaba alegría, era un sueño cada día más inalcanzable y lejano, logrando esto que desesperación y dolor ocuparan el lugar que optimismo y esperanza tenían en el pecho del mercenario, acabando con sus sueños de felicidad y dejando solo dolor y duda sobre sí mismo y su futuro.

-Aquí tienes la comida.- Una seca voz masculina acompañó al sonido de cerámica siendo depositada con brusquedad sobre madera, y la mirada de Laslow se alzó para ver frente a él a un hombre de inmensa estatura, frondosa barba, brillante calva y dura mirada, la cual estaba clavada en sus propias pupilas con la intensidad propia de quien desea una agónica y lenta tortura para alguien. -Son cinco monedas de oro en total.- No sabía bien el peligrís que había hecho para recibir tal reacción, pues se había comportado como un caballero desde que había puesto un pie en el local. Pero con tal de no recibir más rabia por parte del inmenso tabernero, sus manos se movieron hacia el monedero de cuero que portaba consigo, sacando el número requerido de monedas y depositándolas en la palma abierta del individuo… Quien agarró con fuerza desmedida la mano ajena una vez el pago fue depositado. -Ahora escúchame rarito. Quiero que tú y tu amigo de las flores os larguéis de aquí una vez terminéis de comer, y no quiero veros de nuevo cerca de mis empleadas. ¿Entendido?- Sin esperar siquiera a recibir una respuesta, el tipo se largó de la mesa y volvió a la cocina, dejando en el lugar solo a un desconcertado cliente, con la mano dolorida y una pregunta en la cabeza.

“¿Amigo de las flores?”

Una rápida inspección a su alrededor bastó al guardia real para saber a quién se refería el mesero, pues solo había una persona que encajaba con la breve descripción. Se trataba del noble al que Laslow había visto antes de su desastroso intento de conquistar el corazón de la tabernera, alguien de apariencia mayor a la suya, con largo pelo azul y elegantes ropajes, que miraba con calma a sus alrededores y mantenía sus manos entorno a un cuidado ramo de flores. Su aspecto no era el de alguien maligno ni de oscuras intenciones, pero si la culpa de él había recaído en el peligrís era por algo, y ese algo debía haber sido hacia alguna de las meseras del local, ¿pues porque si no iba a haber englobado su desdichado intento de conquista con lo que fuera que aquel individuo hubiera hecho?

Por suerte para la curiosidad del espadachín, sus asientos estaban lo suficientemente cerca como para poder hablar entre ellos sin gritar ni tener que levantarse ninguno, por lo que el habitante de nohr giró su cuerpo lo suficiente como para encarar al otro hombre, mientras que en su rostro una ceja se levantó en gesto de duda. -Mi buen señor, ¿se puede saber que habéis hecho para que la culpa de vuestras acciones recaiga sobre mí? ¿Qué clase de cosas habéis dicho a las dulces doncellas de este lugar?- No había visto la reacción de otras meseras, pero si se le había culpado de algo sobre ellas sus acciones debían de haber sido lo suficientemente terribles como para provocar la ira del tabernero, y que la misma le llevara a englobar en ellas una simple mala elección de palabras por parte de Laslow.

Pero, fuera lo que fuera esto, el mercenario no iba a permitir que la culpa de los deshonrosos actos de otro cayera sobre él.
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Re: [Social] Duelo de caballeros [Priv. Virion]

Mensaje por Virion el Vie Ene 05, 2018 5:14 pm

Virion estaba al acecho. Su primer intento había fracasado, pero el arquero no era de los que desfallecían ante un solo fracaso. No, hacía falta muchísimo más para detener al Arquero de Arqueros, en su sagrada “quest” de dar y recibir amor.

Su mirada se dirigía hacia un lado y otro, en busca de la siguiente afortunada que tendría la oportunidad de recibir los halagos y el cariño infinito de nuestro gran y bellísimo héroe. Había varias, entre los distintos clientes de la taberna, y Virion estuvo discerniendo meditativamente sobre a quién debía escoger en aquella ocasión, mientras mordía el queso que le habían traído para acompañar el vino. Un poco demasiado seco, pero de fuerte sabor, y servía bien para acompañar la bebida.

Al final, una chica nueva entró, dirigiéndose hacia la barra directamente. El arquero se fijó directamente en ella, y no fue el único. Lo cierto es que esa mujer en concreto desentonaba bastante ¿por qué? ¡Por los bellos ropajes que llevaba!

Iba vestida con un largo vestido rojo, con una enorme falda blanca. Pelo rubio recogido en una alargada y complicada coleta, un parasol rosa en su mano y un montón de joyas entre colgantes, pendientes y anillos de oro y plata. Parecía una noble, como una duquesa o condesa o algo de rango similar. Y sin embargo, hay estaba, en una taberna que no es que fuera de los barrios bajos, pero tampoco era la gloria bendita, mezclándose con el populacho ¡Aquello era toda una inspiración! ¡Una señal divina! Desconocía que hacía una mujer así en un lugar como ese, y decidió que era su misión averiguarlo. Eso y averiguar muchas más cosas, como sus hobbies, sus gustos y sus medidas.

Efectivamente, el arquero había encontrado ya a la siguiente mujer a la que intentaría conquistar, y no iba a permitir que se la escapase. Pero justo cuando iba a levantarse, una mano masculina se apoyó en su hombro, obligándole a mantenerse sentado. Virión giró la cabeza y vio al hombre que le había servido el vino anteriormente, mirándole a la cara con claro desprecio.

-¿Tú ya has pagado, verdad? ¡Pues termínate el queso y lárgate! Ya he avisado a tu otro amigo, os vais a terminar la comida tranquilitos y sin molestar a mis empleadas. Y luego os levantaréis y no volveréis aquí en vuestra vida, o no te quedarán dientes para comer queso nunca más en la vida ¿He sido lo bastante claro?
-Clarísimo…-respondió el arquero tragando saliva. Virion sabía que estaba en plena desventaja contra el tabernero, así que no le quedó más remedio que cejar su empeño y ceder… por el momento.

El tabernero comprobó que Virion había pillado bien el mensaje y se fue a atender a la mujer noble que había llegado al local. El arquero meditó entonces como poder acercarse a aquella damisela, si esperar fuera o acercarse a ella mientras el tabernero andaba distraído. Pero enseguida otra cuestión empezó a ocupar sus pensamientos ¿de qué amigo estaba hablando? Que Virion supiese, él había venido solo.

La respuesta a esa pregunta llegó pronto, cuando un joven que se sentaba cerca le dirigió la voz. Se trataba de una especie de guerrero de pelo plateado. Virion debía reconocer que el tipo vestía bien y tenía su atractivo, aunque por supuesto, estaba a años luz del Arquero de Arqueros. Recordó que se trataba del tipo que había sido atendido por la camarera de pelo púrpura ¿acaso había cometido algún acto indecoroso con aquella mujer y le estaban responsabilizando a él también de aquel suceso?

Por las palabras que le dirigió el tipo de pelo plateado, parecía ser que él pensaba lo mismo de Virion. Escuchó las palabras del joven y casi estuvo a punto de soltar una carcajada. Pero en vez de eso, se volvió hacia él con un semblante serio, sin necesidad de levantarse por lo cerca que estaban el uno del otro.

-De mi boca sólo ha salido una cosa, y ésta es la pura verdad. He declarado mi puro amor incondicional a una de las bellísimas empleadas de este local, en un gesto heroico y noble que expresaba mis más altos sentimientos sobre tan maravillosa persona.-los ojos del arquero brillaban con intensidad, dejando bien a las claras que él creía en todo lo que decía, por muy disparatado que sonase.-Sin embargo, aparentemente mi sagrada confesión de amor se ha visto desvirtuada porque otro joven ha intentado hacer parcos y brutos avances en otra dama, hiriendo sus sentimientos sin la menor consideración por su bienestar, y convirtiéndome en cómplice de un crimen que no he cometido. Me pregunto quién habrá sido ese ser tan irresponsable, incapaz de empatizar con las gloriosas y fabulosas almas del género femenino.

Obvia pregunta retórica. Pero Virion no iba a dejarse insultar de una manera tan parca y ruín ¿Qué él era el responsable de que el joven fuese expulsado? ¡Blasfemia! Era todo lo contrario ¡Virion era la auténtica víctima!

Tampoco es que quisiera comenzar una pelea en la taberna. El joven parecía fuerte, y seguramente en una pelea cuerpo a cuerpo, el arquero tendría todas las de perder. Además, que no era su estilo. Pero no se iba a dejar insultar por la cara, no después de interponerse en su sacra misión de amar al prójimo femenino ¡Defendería su honor! Y lo iba a dejar claro desde el primer momento.
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Re: [Social] Duelo de caballeros [Priv. Virion]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 19, 2018 6:49 pm

El aspecto que el hombre al que se dirigía ofrecía era el de alguien elegante, de refinados modales y cuidadosa lengua. La forma en la que se sentaba, el cierre de los puños de su impoluta camisa, lo cuidado de su cuello y el brillo de su pelo… Aquel era el aspecto de alguien que se cuidaba de mostrar una gran imagen frente a otros, de cortesía y delicadeza. ¿Un noble de caudalosa cartera? Muy probablemente fuera así, pues la cantidad de cuidados que uno podía captar a la vista eran no solo excesivos, sino unos que requerían una bolsa de buen fondo y exagerado peso para hacer lo que los ojos del peligrís captaban.
Pero toda esa información positiva solo desconcertaba a Laslow. Alguien que prestara tanta atención al detalle difícilmente podía ser alguien de modales horrendos e indecorosas palabras. ¿Se estaba equivocando acaso con el juicio que había emitido sobre él? ¿Podría ser que hubiera otro caballero con flores en el lugar, y fuera esa persona la que había molestado al personal femenino hasta el punto de enfadar al dueño del establecimiento?

Por desgracia, tan buena primera impresión duró hasta que el peliazul abrió sus labios.

“Bendita Naga, no me digas que es un poeta…” Los años pasados en la corte nohria habían servido al protector del príncipe no solo para mejorar con la espada, aprender sobre los modales de la nobleza y deleitar sus ojos con la belleza del género femenino del reino oscuro y sus invitadas, sino también para percibir categorías entre quienes ocupaban los más altos puestos de la sociedad, para percatarse de que, de una forma u otra, era posible separar a unos de otros por rasgos comunes entre ellos. Estaban los aficionados a la caza, los que dedicaban su vida al patio de armas, quienes se encerraban en despachos y quienes conspiraban en las sombras.

Y luego, estaban los nobles como aquel que tenía en frente. Aquellos que cortejaban a todas las mujeres por igual, los que ofrecían las mismas flores a todas las mujeres, los que hablaban a todas ellas con las mismas palabras de amor eterno. Aquella era la clase de noble que Laslow peor tragaba, pues eran la razón de que él mismo tuviera tan mala reputación entre las gentes de Nohr. ¡Como osaban compararle a quien daba veinte rosas a veinte doncellas, cuando cada una de ellas era tan única como la flor que cada una debía recibir solo para ella! Él era un experto en el arte del amor, un conocedor de las mil facetas de las doncellas, y no había trago que le bajara peor que el de observar a los nacidos de alta cuna mostrar un carácter como tal.
Pero lo que era peor de todo… Era que aquel hombre acababa de acusarle a él, ¡A ÉL! De ser la razón del disgusto femenino y el enfado masculino de los trabajadores del lugar.

-Bue… Bueno… Si de algo estoy convencido, mi buen señor, es que ese “joven” del que me habláis no ha sido brusco ni indecoroso con las doncellas del lugar. ¿Qué clase de deshonrado hombre se atrevería a tal cosa?- El espadachín no era tonto, había captado bien la acusación que le estaba lanzando el contrario. Pero no pensaba quedarse de brazos cruzados y no decir nada ante tal afrenta a su caballerosidad, y mucho menos cuando lo que se ponía en duda era su cortesía y aprecio hacia las damas del mundo. -Lo que sí puedo afirmar es que un caballero que porta flores entre sus manos ha tenido algo que ver con la acusación que se nos ha lanzado, y en mi mente es difícil creer que el respetuoso dueño del local se haya inventado vuestra presencia en  los desagradables sucesos de los que se nos acusa, ¿no creéis?- No era creencia, era seguridad. El peliazul era el único portador de un ramillete de flores de todo el lugar, por lo que no había lugar alguno para la duda: La razón del enfado del dueño era porque él había dicho algo indecoroso a sus empleadas, y el efecto rebote le había alcanzado a él de forma injusta.

-Pero no puedo evitar sentir curiosidad. ¿Qué la habéis dicho a la dama a la que habéis declarado vuestro… Amor incondicional? ¿Con que palabras lo habéis profesado?- Era fácil molestar a una mujer si uno no sabía usar las palabras adecuadas, ero estas podían ser miles. ¿Qué había dicho aquel tipo? ¿Cómo se había expresado? Si conocía sus acciones, Laslow podría saber mejor en donde había fallado aquel poeta… ¿Y quién sabe? Puede que hasta se sintiera magnánimo si el fallo fuera escandaloso, y en vez de molestarse decidiera ayudarle a enmendar sus errores y mostrarle el camino del cortejo más puro y honesto que existía.
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Re: [Social] Duelo de caballeros [Priv. Virion]

Mensaje por Virion el Mar Mar 06, 2018 12:58 pm

Virion escuchó con gesto de enorme condescendencia las palabras de aquel tipo de pelo plateado, mientras comía plácidamente el trozo de queso servido y apuraba el vino. Pobrecito, el tipo vestía bien y tenía algo de labia, pero nada más.

-Mi querido amigo, no podéis estar más errado en vuestra presunción.-contestó Virion sonriendo a las acusaciones de aquel hombre, una vez tragado la comida.-Es imposible que el portador de flores haya sido capaz de decir nada ofensivo a una de las camareras del local, y que ésta se haya podido molestar por absolutamente nada de lo que él haya dicho. Pues debéis saber que este gran prohombre de bien no es nada menos que Virion, Arquero de Arqueros, Custodio de Ylisse, noble poeta, sabio, héroe y ser más hermoso del universo conocido y por conocer.-y a la vez que se presentaba, el arquero se levantó de la silla e hizo una solemne reverencia al tipo de pelo plateado para luego volver a sentarse.-Es absurdo pretender pensar que una persona de tan infinito calibre sea capaz de causar la más mínima molestia en tan dulce, adorable y servicial damisela. La causa está sin lugar a dudas en cualquier otra parte.

Y por supuesto, esa otra parte estaba justo enfrente de él. Las palabras de Virion no podían ser más claras. Él era inocente, ergo el culpable era el tipo de pelo plateado. La cuestión era así de simple. Tampoco era nada nuevo. Multitud de veces se había encontrado con vulgares aficionados en el arte del amor que se creían capaces de llegar al corazón de cualquier hermosa dama, cuando todavía estaban demasiado verdes como para poder conmover un ápice del alma de su querida amada con sus gestos o palabras. O peor aún, con individuos de baja calaña que sólo buscaban de las mujeres el placer inmediato en vez de dedicarles la devoción y adoración que por el hecho de ser mujeres ya merecían. El tipo de pelo plateado no parecía ser de este último tipo, al menos a ojo, pero desde luego que iba muy desencaminado si creía que estaba mínimamente a la altura siquiera de la suela del zapato del gran y heroico Virion.

-Comprendo que queráis conocer todos mis sagrados secretos del distinguido arte de profesar admiración y amor incondicional a una dama de distinguido porte como las que nos ocupa. Mas mucho temo que tardaría lustros en adiestraros para que podáis siquiera empezar a compararos a mi perfectísimo y sapientísimo nivel.-respondió con tono compasivo el arquero, cuando el otro joven le preguntó “por curiosidad” qué le había dicho él a la camarera.

Virion, en su ilimitada egolatría, había interferido que el joven le había preguntado realmente porque quería aprender de él ¿Quién no querría aprender del maravillosísimo y genialísimo y fabulosísimo (y muchos superlativos más) Virion de Rosanne? Más por desgracia la grandeza sólo estaba reservada a un hombre, y a toda mujer que tuviese la suerte de ser cortejada y amada por tan fantástico ser.

La mirada del arquero dio un rápido vistazo a la taberna, para centrarse en la mujer noble que había entrado hace poco. También se fijó en el tabernero, quien no paraba de mirar a ellos dos de reojo, vigilando continuamente que no hiciesen ninguna otra de las suyas. Pero el tabernero tenía obligaciones que cumplir y de vez en cuando entraba en la cocina, descuidando la taberna. No había mucho tiempo hasta que el tabernero se le agotase completamente la paciencia y los echara de allí a patadas, pero el arquero estaba dedicado a aprovechar ese pequeño rato del que disponían.

-Por fortuna para vos, soy una persona magnánima además de fabulosa. Así que pese a que no tenéis oportunidad alguna de igualaros a mí ni aunque fueseis inmortal y os entrenaseis durante milenios completos, voy a daros una pequeña lección de cómo el Legendario Arquero de Arqueros demuestra su absoluta devoción a toda mujer afortunada de recibir mis siempre cuidados y magníficos cumplidos.-comentó con tono confiado, una vez que apuró lo que le quedaba de bebida y comida un tanto velozmente. No era cómodo comer tan rápido, pero cada segundo contaba.-¿Veis esa dulce noble dama apoyada en la barra?-señaló rápidamente a la mujer noble que estaba esperando que llegase su pedido, fuese lo que fuese.-Voy a acercarme a ella y demostraros la grandeza de mi obrar a la hora de cumplimentar a una gloriosa mujer. Y comprobaréis de buena fe como vuestras acusaciones contra el portador de flores son completamente infundadas y nacen de una lastimera y profunda ignorancia.

Dichas estas palabras, Virion volvió a levantarse de su asiento. Se quitó toda arruga de su ropa, asegurándose estar perfectamente presentable. Se acarició el pelo suavemente, para garantizar que todo estaba en su sitio. Y recogió con cuidado el ramo de flores, ordenando cada uno de los pétalos de las mismas para dar una bella imagen de conjunto y borrar que en algún momento llegaron a tocar el suelo. Hechos todos esos preparativos, y sin vacilación alguna, avanzó donde la mujer noble se encontraba, aprovechando que el tabernero no se encontraba visible.

La bella noble andaba golpeando la barra con los dedos de su mano diestra, mientras miraba el ambiente con aire distraído. El arquero carraspeó un segundo, con la intención de hacerse notar, y la mujer volvió la mirada a éste con rostro indiferente.

-¡Greetings, mi bella y radiante hermosura!-saludó Virion con una barroca y exagerada reverencia de presentación a la preciosa noble.-Mi nombre es Virion, Arquero de Arqueros, gran poeta y héroe de estas tierras. Sabed que desde que habéis entrado en esta humilde posada, habéis encendido la llama de mi corazón con vuestros cabellos dorados y vuestros dulces ojos. Además demostráis gran estilo al vestir y portáis un aire de magnificencia adorable y distinguido. Sólo por ello, os hago entrega de este ramo de flores como premio a vuestra fulgurante existencia, y sólo os pido a cambio que me bendigáis con el nombre del ser tan bello que la fortuna ha permitido que se pose delante de mis ojos.

La mujer escuchó todas las palabras del arquero con paciencia y sin cambiar su gesto en ningún momento. Esperó a que éste hubiese acabado, y cuando lo hizo, sonrió a Virion con digna amabilidad.

-Sois muy amable y bondadoso por estas palabras que me habéis dedicado, señor Arquero de Arqueros. Mas debo rechazar vuestra oferta.-respondió para dar la espalda a Virion de manera brusca pero lenta y sin perder ese aire de elegancia.-No tengo ningún interés en aceptar regalos de desconocidos, ni menos de entregarles mi nombre de manera gratuita y sin razones. Hacedme un favor y retiraros, ese es el mayor favor que podríais hacerme.

Derrotado en el primer intento. Virion quería replicar, pero el tabernero iba a volver y no podía quedarse más tiempo o sería acusado también de acosar a su clientela. Se vio obligado a hacer una reverencia de despedida a la mujer y volver a su asiento. Pero aun habiendo perdido aquella batalla, ni mucho menos iba a dar por perdida la guerra.
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