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[Social] Héroe es quien da un paso al frente cuando todos retroceden [Privado Eugeo]

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[Social] Héroe es quien da un paso al frente cuando todos retroceden [Privado Eugeo]

Mensaje por Marth el Lun Oct 02, 2017 6:45 pm

Tenía poco tiempo en Altea, desde la noticia de la muerte de su padre, el príncipe no había tenido ni un solo día de descanso. Los problemas habían iniciado desde el mismo día que se celebró el descubrimiento de la ruptura en una de las islas y las fuerzas militares de Altea y Pherae que pusieron todo bajo control y eliminaron a los emergidos de la zona oficialmente declarando libre a Altea de dicha amenaza. Poco tiempo pasó antes que la noticia de su padre pusiera de luto al país y se celebrasen servicios en los templos a Naga y el joven se declarase príncipe regente de Altea, imposibilitado de subir a la corona debido a no estar en matrimonio, ni siquiera comprometido no pudiendo garantizar un heredero con la sangre de Anri a la corona. Desde su ascenso varios problemas con la nobleza local le hicieron andarse con pies de plomo, señalandole de poco apto para el puesto y demasiado joven se plantó firme tomando acciones rápidas comenzando por tomar el juramento de toda la guardia real a su nombre y no a la corona, acto seguido de conseguir apoyo para un proyecto demasiado ambicioso, conquistar Regna Ferox, la gran potencia guerrera del norte que había caído en garras de los emergidos.

Ahora de regreso de las primeras campañas y ya teniendo un área asegurada con su bandera así como una gran parte con asentamientos establecidos y un movimiento constante de tropas entre estos ya había cumplido su parte presencial para dar aliento y fuerza a sus tropas y podía dejar en manos de sus generales y estrategas lo que vendría. Había ya recibido la aprobación de Lord Eliwood para ir a tener una reunión presencial para tomar acciones en el titán del norte así como plantearle sus ideas para actuar de igual manera en Elibe en el reino caído de Bern. Teniendo tratos formales con Nohr, rutas de comercio y apoyo en su proyecto de conquista de parte del príncipe heredero así como las rutas comerciales ya establecidas con su reino hermano Ylisse, podía decir que Altea estaba subiendo en su estatus tanto bélico como económico, cosas que el peliazul necesitaba para demostrar que no solo era el trono suyo por derecho si no también por estar calificado para el mismo.

Regresó a Altea donde esperaría una semana antes de zarpar hacia Pherae, tiempo suficiente como para dejar todo en orden para su ausencia y permitía que el anuncio de su legada efectivamente llegase antes que él para darle tiempo al marqués para hacer los preparativos. Alegre de finalmente estar en el castillo que era su hogar y poder descansar en una cama propia así como regresar a los lujos que acostumbraba, se puso casi de inmediato a atender a sus tareas. Entre tantas una bastante principal consistía en escuchar los reportes y atender a los que habían quedado a cargo de distintas áreas en el castillo. Fue a media tarde que envió llamar a uno de sus guardias reales de confianza, Sir Schuberg, si bien tenía algunos más que pensaba llamar antes que a él decidió apresurar debido a la noticia de la reciente ingresada al castillo, nada más ni nada menos que la propia hermana del susodicho. Una caballero pegaso gravemente herida y sin su montura, la noticia había volado por el castillo, específicamente en las torres más altas donde se encontraban los cuarteles de pegasos donde muchas jinetes habían solidarizado con la joven.

El peliazul se encontraba en una de las tantas salas de reuniones del castillo, un estudio no demasiado grande que muchas veces se utilizaba como cuarto de estrategias, cosa que se veía reflejado en las paredes cubiertas por mapas de tanto de Altea como de todos los reinos de Akaneia, pequeños pinchos clavados en los mapas indicaban la situación de muchos países y los movimientos de las tropas alteanas en Regna Ferox así como varios campamentos emergidos que fueron descubiertos por exploradores. Había un amplio escritorio al centro con una silla donde estaba sentado el príncipe, habían dos sillas más para invitados. Un sirviente había traído té debido a la hora de la tarde y ya había dejado una taza extra para el joven rubio que esperaban.

Ya había dado las ordenes pertinentes para que atendieran propiamente a la joven, presencia de un clérigo sanador así como sirvientes que atendieran sus necesidades, desde alimentarla propiamente para que se recuperase rápido de sus heridas como que le mantuviesen cómoda en una de las habitaciones mismas del castillo. Si bien había llegado a uno de los templos fue el apellido de la misma que la llevó casi de inmediato al castillo y a estar bajo el cuidado de la corona Alteana.


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Re: [Social] Héroe es quien da un paso al frente cuando todos retroceden [Privado Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Vie Dic 08, 2017 8:04 pm

Lo últimos días del caballero real de Altea habían sido un infierno en vida para él, justo en el momento en el que pensaba que la peor parte había pasado.

Tras participar en la cruenta batalla por la brecha de Regna Ferox, una gran fuerza de tropas alteanas -entre las que se incluía- realizaron un asalto a las murallas del país vecino con el objetivo de lograr una empresa tanto ambiciosa como arriesgada: Devolver las tierras del norte a la paz. La primera batalla la recuerda como la más cruenta de las que ha librado, suponiendo un gran coste humano a pesar de la importante victoria. Con la posición en la frontera asegurada, defenderla de las frecuentes incursiones emergidas resultaba ser una tarea fácil si se comparaba con la labor de limpiarla de emergidos en un primer lugar. Entre escaramuza y escaramuza, había tiempo de descanso y rotaciones para minimizar la fatiga de los guardias del campamento, progresivamente el control de Altea sobre la frontera se hacía más sólida. Nuevas campañas siguieron pronto para ganar más influencia sobre el territorio, las noticias se movieron rápidamente y un flujo de refugiados se fue dibujando progresivamente hacia los campamentos cercanos de la frontera. La balanza se iba decantando por un ganador, y ese era el bando alteano, pronto tomarían posesión de la vasta Regna Ferox. Consciente de que podía delegar las responsabilidades a sus generales, Marth marchó a la capital para retomar labores administrativas. Eugeo por su parte se quedaría en el norte, pero resultó ser menos tiempo del que se había estimado.

Se le destinó a un campamento cercano a la zona amurallada, en el primer anillo defensivo que se estableció una vez tomaron la frontera, el cual se encargaba de proteger el campamento principal y ofrecer un camino seguro a aquellos que estaban migrando hacia Altea. Al no formar parte de la primera línea, el peligro al que se exponían era menor que la de los grupos de ofensiva, sus labores se limitaban a mantener la seguridad de las inmediaciones y dar asistencia a los civiles que llegaban frecuentemente. Eugeo se encontraba especialmente cómodo en ese ámbito, aunque habría aceptado con gusto cualquier otro grupo. Cada parte era importante, lo que diferenciaba era el peso bélico, administrativo o humanitario que realizaba cada uno, pero el resultado conjunto era común para la totalidad del ejército. Estuvo en el campamento dos semanas aproximadamente, hasta unos días después de que el príncipe volviera a Altea, momento en el cual las labores de identificación y administración de los civiles heridos se abordó con más efectivos.

En ese contexto, uno de los generales del puesto fronterizo hizo un análisis más exhaustivo de los sucesos acontecidos allí desde el inicio de las campañas. Uno, protagonizado por fuerza norhinas y una joven parcialmente identificada, tomó especial interés. De ella sólo se conocía su nombre y apellido, de boca del príncipe Xander, y que fue llevada de urgencia a un templo cercano donde se le daría tratamiento. El apellido Schuberg le resultó familiar al instante, pues uno de los hombres de Altea poseía aquél renombre, aunque no lo usara a menudo. No dudó en trasladarle la pregunta, dando una descripción detallada de la mujer que quedó plasmada en el informe, aunque no esperó que la misiva le fuera respondida para que diera la orden de encontrar y preparar un traslado a la capital para la muchacha. Cuando llegó la noticia a manos de Eugeo le fue imposible encontrar tranquilidad o concentración alguna, obligándolo a partir de forma apresurada hacia el puesto fronterizo. La descripción era fidedigna y las heridas que se relataban eran aún más preocupantes, todo sumado al desconocimiento del caballero sobre los motivos que pudieron llevar a su hermana a meterse dentro del avispero de Regna Ferox. O quizá la peor parte emergida sucedió cuando estaba de tránsito por el país, su intuición intentaba entender qué pudo suceder, que cadena de acciones provocó aquella situación, pero le era imposible encontrar respuesta. “Debe tratarse de un error, un malentendido” pensaba una y otra vez mientras recorría el camino entre campamentos a toda prisa, pero la realidad que se encontró a su llegada fue tan real como cruda.

[…]

Había pasado media semana desde que volvió de Regna Ferox a la capital alteana, acompañando a su hermana, donde se le dio el mejor tratamiento que se pudo acorde con las lesiones que había traído. El estado de su brazo izquierdo, severamente desfigurado por las fracturas óseas, era más fácil de curar a través de la amputación . Una suerte similar se debatía respecto a su ojo derecho, pero finalmente se decidió tomar el riesgo y los recursos que suponían intentar devolver su físico a la estabilidad sin recurrir a la solución drástica. Tras varios días de agresivas operaciones el temor por su vida se aliviaba, las inflamaciones e infecciones remitían, mas aún era pronto para determinar la magnitud de sus secuelas. Como era obvio, Eugeo vivió su propia lucha interna, esperando lo más cerca posible de la sala de curas donde la trataban a diario, a la cual se le denegó el acceso para evitar una tortura mayor. Las operaciones para reparar el brazo y desinfectar el ojo eran desagradables a la vista y no exentas de dolor para la paciente, cuyos gritos de agonía se filtraban por las puertas y paredes con facilidad. El trago sería mas llevadero si el caballero esperaba fuera, arropado por ánimos y buenas palabras de compañeros y caballeros de pegaso que pasaban de tanto en cuanto para intentar distraerlo. A pesar de todo, nada ni nadie podía hacer que conciliara el sueño, así fue hasta que le informaron de que finalmente habían acabado con el tratamiento y que podría verla despierta en un par de días, cuando ella hubiera descansado suficiente.

Aquel día había seguido la dinámica de los anteriores. Su ciclo de sueño estaba desfasado debido al insomnio de las noches previas, aunque estaba recuperando la rutina y la normalidad en cuanto a duración del descanso. Los sirvientes del príncipe lo encontraron durmiendo cuando fueron a comunicarle que Marth quería verle, pero eso no fue un impedimento para que el caballero se arreglara en pocos minutos para la audiencia. Eugeo nunca tuvo que pensar demasiado en su estética, la cual acostumbraba a mantener invariante. Su higiene, el cuidado de su cara y peinado estaba tan uniformada como lo hacía con la vestimenta. Era un proceso mecanizado que sabía aplicar perfectamente en muy poco tiempo. Esta vez sin acompañamiento de la armadura, el caballero se dirigió con sus atuendos de tela azuladas hacia la sala del castillo donde le estaba esperando el príncipe regente. Sin embargo, a pesar de todo, el joven que entró por la puerta tenía detalles que se diferenciaban del soldado de porte perfecto de las otras ocasiones. Había defectos en el rostro que no podía evitar, como ojeras y pequeñas arrugas debido al cansancio que acumulaba. Por otro lado estaba su pelo, el cual nunca había llevado perfectamente peinado, pero aquella vez mostraba trazas especialmente desordenadas que no supo ver o no pudo controlar. Los rasgos que, en caso de cualquier otra persona se habían atribuido en una mala noche, se volvían significativos para alguien tan impecable como solía ser Eugeo.

Se quedó unos segundos parado una vez cruzó la puerta, ordenando sus emociones e ideas antes de tratar oficialmente con Marth. Sonrió con sinceridad, sumado a un deje de intranquilidad, después hizo una pronunciada reverencia. - Saludos, príncipe Marth, me alegra mucho veros. - Enunció, esbozando una nueva sonrisa al final de la frase y esperó a que se le diera la indicación de que tomara asiento. Después del momento inicial, aunque lo meditara previamente, no sabía con exactitud cómo seguir. En realidad, había muchas cosas de las que podían tratar. Los más obvios serían los avances de Regna Ferox o lo que giraba en torno a su hermana. No se sentía capaz de tratar con ninguno de los dos temas, pues uno recordaba el abandono de la labor que se le fue encomendada -aunque lo ocurrido con Alice lo excusaba sobradamente- y el otro pecaba de ser egoísta, pues el príncipe Marth estaba pasado por una situación más dura que la suya y a una edad más temprana. La falta de descanso achacaba en su concentración, y eso era otro problema para él, pues su actitud y distracción había afectado a otros en el ámbito del castillo, siendo el príncipe uno de ellos. Se sentía culpable de ser fuente de preocupación y no de alivio para los que le rodeaban. - Yo... Lo siento, lo lamento mucho. - Divagó, algo dudoso, mientras se frotaba la nuca.
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Re: [Social] Héroe es quien da un paso al frente cuando todos retroceden [Privado Eugeo]

Mensaje por Marth el Jue Mar 29, 2018 8:57 pm

En muchos aspectos Marth y Eugeo parecían sacados del mismo molde. Ambos siendo sumamente protocolares, manteniéndose firmes a sus valores y principios y también en un aspecto de pulcritud e imagen personal. El príncipe siempre cuidaba su imagen con dedicación, mismo peinado desde hacía años, el mismo estilo de trajes pese a que nunca utilizaba dos días seguidos el mismo mientras estuviese en el castillo, incluso cambiándose más de una vez al día. Eran razones diferentes las que movían a ambos hombres pero los resultados solían ser bastante similares y quizás por eso el príncipe regente tenía tanta predisposición a tener en buena posición y cercana a él al reciente héroe. Al verlo ingresar se sorprendió alzando sus cejas al notar todos los pequeños detalles de imperfección que cubrían su figura, era claro que no estaba afrontando bien todo lo ocurrido y era comprensible. A cierto punto envidaba la posibilidad que tenían otros de poder desarmarse frente a situaciones difíciles sin temor a ser retirados de su puesto.

Alzó su mano para detenerle en sus disculpas y aún en silencio le indicó el asiento vacío frente al escritorio donde se veía el reconfortante vapor de la tetera y el dulce aroma de las jaleas de las pastas. Sonreía con calidez para hacerle entender que estaba bien, que no tenía razón para preocuparse, aquella no era una reunión donde se le fuesen a recriminar comportamientos o malos desempeños, de hecho se había desenvuelto sumamente bien en las batallas hasta lo ocurrido con su hermana. Esperó a que se sentase y pudiese relajarse antes de hablarle - No tiene nada de que disculparse. Espero que su hermana se encuentre mejor. Y quédese tranquilo que puede quedarse en Altea y bajo los cuidados del castillo hasta que se recupere. Y de quererlo tiene también puesto en el ejército. Siendo familiar suyo no podría tener mejores referencias. - comenzó haciendo la misma oferta que pensaba hacerle a la joven Schuberg. Sus manos se apoyaban en la mesa con sus dedos entrecruzados, bajo estas estaban los informes de los avances de Regna Ferox así como algunas cartas provenientes de los países oscuros del continente. No tenía realmente tiempo para descansar, ni siquiera después de sus movimientos en Regna Ferox, habían problemas en cada rincón y en elhorizonte una amenaza de guerra que tenía que comenzar a considerar. La conquista de Regna Ferox sería vital en lo que fuera su aumento de fuerzas y recursos, pues no era simplemente el territorio si no todo lo que había en él lo que ganaría, no era solo proteger a su gente si no de que esta fuese una fuerza de trabajo para Altea. No era esclavitud, tampoco era explotación, era más bien ayuda mutua como ocurría con su propia gente, el gobierno de Altea ponía su bandera, sacaba a los emergidos de las calles, ayudaba con la reconstrucción de las ciudades y daba seguridad a la gente para que pudiese vivir en paz, a cambio la gente debía trabajar para la nueva corona, producir comida, forjar armas, pagar impuesto, tal cual como el resto de la población en cualquier lugar del mundo a sus respectivos reyes (exceptuando modelos de gobierno no humanos, claro estaba).

Tenía mucho entre manos y no podía afrontarlo solo, necesitaba el mayor apoyo posible, y apoyo personal, no solo de su ejercito como una unidad si no también de las personas en las que sintiera que podía confiar - Lamentablemente, soy yo quien se tiene que disculpar con usted, pues pese a todo lo que está pasando aquí deberé de pedirle su ayuda en algunos asuntos en mi ausencia. - borró la sonrisa de su rostro pero mantuvo la suavidad en sus facciones. Extendiendo su brazo sirvió ambas tazas del ambarino líquido caliente, aromatizado con pétalos de flores, el té de hierbas, amargo por si solo, ayudaría también a calmar sus nervios y los del caballero.


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Re: [Social] Héroe es quien da un paso al frente cuando todos retroceden [Privado Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Lun Abr 09, 2018 7:33 pm

Antes de que pudiera proseguir con la disculpa, cuando estaba decidido a aportar nuevas palabras, una mano en alza de Marth fue suficiente para parar el movimiento de su boca al comienzo de la entonación. Entendió la seña a tiempo, por lo que no llegó a pronunciar nada, sólo emitió una breve expiración. Entonces esperó la respuesta del príncipe con un deje de nerviosismo en el cuerpo, desconociendo cual era el motivo de haberle llamado, así como el sentimiento de culpa que cargaba por la prolongada ausencia de sus deberes que había supuesto el tema de su hermana. Respiró con ligereza al comprobar que el semblante de Marth era amigable, viéndose contagiado por esa sonrisa y esbozando una similar de vuelta antes de dirigirse a la silla que le tenía preparada para la audiencia. No sentía haberse liberado por completo de la carga, que no se le fuera a hacer comentario alguno sobre aquello no implicaba que pudiera exonerarse de la culpa autoimpuesta, pero el contexto amistoso que desprendía el encuentro con el príncipe regente era una bocanada de aire que le ayudaba a salir de la espiral de preocupación que lo había engullido hasta hace un par de días.

Atesoró lo que acababa de ocurrir en un lugar especial de su memoria mientras avanzaba hacia su asiento con suma corrección, a pesar de la falta de descanso y preocupación aún latentes en su conciencia nada le impedía mantener una actitud intachable delante del príncipe. Retiró sutilmente la silla de la mesa para poder sentarse sin complicaciones y se acercó al despacho con la misma delicadeza, evitando que las patas del asiento rozaran con el suelo. Una vez hecho eso, aprovechó el tiempo que le dio Marth para relajarse, empleando algunos segundos para soltar un silencioso suspiro y peleándose con un rebelde mechón del flequillo que se resistía a ponerse en su sitio. También observó en un rápido vistazo todo lo que había sobre la mesa: El vaho que emitía la tetera invitaba a consumir su contenido antes de que su aromática esencia se enfriara en exceso, y del mismo modo, los dulces que estaban presentados en diversos platos se veían demasiado apetecibles como para resistirse probarlos. Al otro lado, justo en el extremo de Marth, diversa documentación que el caballero supuso relevante.

Con esa rápida perspectiva Eugeo miró a su superior a los ojos, mostrándose mucho más calmado que en el inicio y escuchando con atención lo que iba a decirle. Esperó pacientemente a que tuviera el turno de palabra, mas ofreciendo un rostro agradecido por la comprensión, buenos deseos y posterior oferta del príncipe regente.- Mi más profundo agradecimiento por la ayuda que habéis prestado seguís ofreciendo a mi hermana. Los físicos y clérigos me han dicho que a pesar de su delicado estado ya se encuentra fuera de peligro. - Informó con una sonrisa de alivio. Sabía que Marth era consciente de la evolución de Alice, era lo más lógico siendo el anfitrión del castillo de Altea, y además se le había hecho llamar una vez supo que su hermana empezaba a sanar favorablemente. Sea como fuere, vio conveniente añadir la información redundante a su agradecimiento. - Nunca encontraré la forma de compensaros por habernos ayudado en este duro bache. - Inclinó su torso hacia adelante tanto como la mesa le permitió, intentando trasladar su gratitud de la forma más sincera y humilde posible.

Desafortunadamente, o más bien comprensiblemente, el príncipe era una persona con mucha carga de responsabilidades. De él dependía la prosperidad de una nación de extensión considerable, dos si su ambiciosa campaña de liberación en el norte de Akaneia llegaba a buen puerto. Ambos factores eran los que más resaltaban en la memoria de Eugeo, mas era consciente de que sólo era la punta del iceberg. - Por favor, no me debéis ninguna disculpa. De hecho, ahora que lo peor ha pasado volver al trabajo es lo mejor que me podría pasar. De ese modo estaré distraído, casi debería ser yo el que le agradeciera. - Mostró seguridad a la hora de rebatir a Marth, siempre sincero, sin temor a mostrar la debilidad que seguía presente en él ya que en aquella flaqueza residía el objetivo de verla superada con el tiempo. - Creo recordar que viajaba a Elibe pronto... ¿Cierto? - Divagó, buscando en su mente el momento exacto en el que escuchó aquella información, posiblemente de sus superiores en las barracas o de la corte del castillo, últimamente había pasado mucho tiempo allí velando por la salud de su hermana. Rascó levemente su nuca, algo frustrado por no ser capaz de rememorar el momento exacto, antes de contemplar la taza de té que le había servido. - Gracias. - Mostró una cálida sonrisa y se tomó unos instantes para disfrutar del aroma de la bebida ahora que la tenía en su lado de la mesa. - Con su permiso... - Musitó cuando ambos estaban en disposición de probarla, acercando la cerámica a su boca para poder tomar un sorbo. Tenía un toque extra de amargor a lo que acostumbraba, al igual que la ebullición reciente le dio un impacto de calor que lo descolocó brevemente. Mas allá de lo que se podía pensar, aquello le ayudaría a reorganizar sus ideas, sus emociones, ahora que se había espabilado un poco. - Entonces, dime. ¿En qué puedo serle de ayuda?
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Mensaje por Marth el Jue Mayo 24, 2018 12:06 pm

Con la taza de té delante suyo no tardó en tomarla por el haza para acercarla a su rostro, el cálido líquido era reconfortante, siempre lo había sido y los aromas de aquella bebida siempre le apaciguaba cuando estaba tenso o nervioso, recordaba que su vida entera había sido educado y entrenado para ocasiones sociales y se desenvolvía mejor con una taza de té en su mano y papeles sobre el escritorio que con una espada en su mano y un escudo en su brazo. Creía más en la palabra que en la espada y mediante la palabra y la razón podría llegar mucho más lejos que con el filo de un arma, sin embargo entendía a la perfección que no vivían en un mundo ideal y que había simplemente gente que no entraba en razón y solo quedaba la utilización de la fuerza. Claramente para él su cultura, su religión, sus ideales eran los correctos y los que tenían que ser esparcidos para mejorar el mundo y si no eran compartidos tenía dos opciones, o trazar una línea divisoria o utilizar la fuerza militar que tenía a su disposición. En este momento el hombre que tenía delante suyo era tan razonable como para poder compartir una taza de té y con suficiente educación como para mostrar el agradecimiento por su accionar. Recibió el agradecimiento ajeno con una sonrisa plácida y mirada amable, por él pondría a disposición todos los recursos que pudiese disponer para su tranquilidad y si esta venía en atender a su hermana, así lo haría. Tenía al héroe en gran estima.

Y creía que también su preocupación era correspondida, pues estaba tan atento como para saber de su próximo viaje, que si bien no era un secreto tampoco lo había anunciado. Asintió suave una única vez con la cabeza - Si, pronto partiré a Elibe, a Lycia para reunirme con Lord Eliwood, creo que lo ha llegado a conocer, el marqués de Pherae. Ha estado presente en Regna Ferox con tropas y en varias reuniones en el castillo, también se ha hospedado mucho aquí en Altea. - al notar que se estaba yendo por las ramas carraspeó un poco bebiendo un trago más de té para retomar sus intenciones. La pregunta le vino perfecta para apoyar su mano nuevamente en los informes desde Regna Ferox - Si, lo siento por retenerlo más de lo necesario. Verá, su hermana fue entregada en un asentamiento de Regna Ferox por un hombre. No sería de mucha importancia si no fuese por que ese hombre era el príncipe de Nohr, el mayor de su numerosa familia. - sus dedos, delgados y de uñas cortas y pulidas tomaron las hojas escritas con fina caligrafía y las acercó para que estuviesen al alcance del rubio - Estos son los informes de ese día. Puede leerlos si desea, el teniente a cargo del asentamiento detalla el estado de su hermana al llegar a manos de Altea, también las palabras del príncipe Xander al entregarla y su pronta marcha. - frunció un poco sus cejas y miró con seriedad y algo de turbación los papeles pero más que nada para evitar la mirada del héroe - Nohr es una nación adoradora del dragón oscuro... sus tierras están malditas así como su gente y la familia real... - levantó su mano posando la punta de sus dedos sobre su pecho, bajo toda la ropa que cubría hasta lo alto de su cuello con brocados y botones, se encontraba la marca de Naga que identificaba a la familia real de Altea e Ylisse - La familia real de Nohr tienen sangre del dragón oscuro en sus venas. No son personas que se pueda confiar y pese a los tratos neutrales entre Altea y Nohr, he tenido que tomar acción prohibiendo la entrada de sangre sucia a territorio Alteano. El príncipe Xander ha respetado la petición... sospechosamente bien y pacíficamente. - se notaba en su voz la gravedad con la que trataba el tema.

Tomó un poco de aire y levantó su mirada a los ojos color cielo del otro - Los papeles que le acabo de entregar son una copia oficial, el original lo tengo archivado como corresponde... es mi deber entregar este informe al príncipe Xander junto con un comprobante del avance de Lady Alice. Él parece estar interesado en el avance y supervivencia de su hermana... - trataba el tema con gran cuidado, mostrando su preocupación y desconfianza hacia el país oscuro. Tomó un último papel que tenía frente a él y bajó la mirada para tomar la pluma y plasmar su firma en la parte baja del mismo. Mientras hablaba tomó una pequeña cucharita dorada donde puso unos trocitos de cera azul en la parte concava y puso la cucharilla sobre la llama de una vela - Estos documentos portan mi firma y sello, no puedo enviarlos por simple mensajería. Los mensajeros, por más confianza que les tenga, no tienen la fortaleza suficiente para proteger algo tan valioso... y quizás tampoco la fuerza de voluntad para desviar su mirada de una bolsa de oro a cambio de su deber. Por eso le debo pedir que viaje a Nohr con estos documentos y los entregue en el castillo de Nohr, de preferencia personalmente al príncipe. Podría enviar a alguien más, pero es su sangre, su familia, y creo que podrá ver de primera mano el por que del interés del príncipe Xander en ella. - cuando la cera terminó de derretirse volcó un poco sobre el papel bajo su firma y dejando que se enfriase un poco apoyó el anillo que llevaba en su pulgar estampando así el escudo que tenía en el relieve.


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