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[Social]La Ninian va de visita a Pherae[Priv. Eliwood]

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[Social]La Ninian va de visita a Pherae[Priv. Eliwood]

Mensaje por Ninian el Dom Oct 01, 2017 7:50 pm

Pherae… El marqués de aquí acogió a Nils. ¿Habrá sido Lord Elbert? Le hablé de Nils, después de todo. Pero… ¿Acaso sería correcto ir aquí a verlo? Ya tiene muchas cosas de las que preocuparse. ¿Cómo estarán Lady Eleonora? ¿Y Lord Eliwood? Los humanos crecen rapidísimo. No me extrañaría que fuese ya un hombre hecho y derecho. ¿Se parecerá a su padre? ¿O quizás a su madre? Era tan tierno cuando era un bebé… Aunque me arrepiento tantísimo de no haberme podido despedir de él en su momento. Son tantísimos recuerdos que ni siquiera sé cómo enfocarlos todos…

Y he de decir que estar esperando precisamente en la puerta del mismísimo marquesado no es la acción más sensata precisamente. Más de una persona, trabajadores de allí, me han mirado raro. Las criadas, sobre todo. Seguro que están pensando cosas como… – ¡Ay, santita Elimine mía! ¡Los rumores eran ciertos! – Sí, algo como… ¿Qué? – ¡Ninian, chiquilla, contéstame, que parece que le hablo a la pared!

Cuando se me llamó por mi nombre pude ver a una señora que estoy segura de que no conocía en absoluto. Sin embargo, ella me conocía. – Niña, ¿no me recuerdas? ¡Soy la Lola! – Lola, Lola… ¡Ah! ¡Ya me acuerdo! ¡Era aquella criada que se encargó de mis necesidades mientras estuve ahí! – ¡Lola! ¡Claro que me acuerdo! ¡Qué cambiada estás! Todo te irá bien, imagino, ¿no? – Siempre me sorprenderá la velocidad con la que crecen los humanos. – Bueno, hija, no todos tenemos su secreto de la juventud – decía, tan tranquila. – ¡Y claro que me va bien! ¡Lord Eliwood es tan buen como hombre como Lord Elbert! – aquellas palabras me reconfortaron mucho más de lo que jamás podría haber imaginado. – ¡Tenemos que hablar, chiquilla! Veo que los años te han tratado muy bien, jovencita. ¡No como a mí, que ya se me notan las arrugas! Ya son casi treinta años desde que te fuiste, ¡y sigues tan joven y guapa como siempre! Qué envidia, niña.

Estar hablando con Lola era, sin duda, un alivio para mí. Poco a poco iba recordando todas aquellas experiencias. Al menos, así fue hasta que ya, por fin, pude hablar yo. ¿Siempre fue tan sociable? Quizás esto también tenía que ver con la sociedad humana. ¿Cuanto más mayores, mas sociables? Padre nunca tuvo ese problema, aunque lo cierto es que él siempre fue muy tranquilo. No es el mejor ejemplo. Tampoco recuerdo que Lady Eleonora fuera tan extremadamente sociable. – Y bueno, niña, cuéntame. ¿Qué te trae por aquí? – Fue al grano, por fin. – Verás, escuché que mi hermano estuvo aquí y… – y, de nuevo, fui interrumpida. – ¡Es cierto, tenías un hermano! ¿Tiene el don de la eterna juventud como tú? Mira, niña, a mí me lo puedes contar… – el nerviosismo empezó a calar hondo. Lola, por su parte, se me acercó al oído, como quien va a contar el mayor de los secretos – Todo esto de mantenerte tan joven es un secreto de familia, ¿a que sí? Puedes seme sincera, Ninian – De pronto, todo mi nerviosismo se fue. – Mira, chiquilla, prometo no decírselo a nadie. ¿Cómo lo haces? ¿Qué usas para eso? A mí ya eso no me sirve de nada, pero a mis hijos les iría de perlas. Porque mira, mi hijo más joven es muy jovencito, pero es muy tonto, el pobre. Lo único que bueno que tiene es su cara y como se haga joven y la pierda no se casará y me va a tocar aguantarlo hasta que muera, que te lo digo yo.

Y me eché a reír. No sé por qué, pero la idea de que alguien me pidiera “el secreto de la juventud”, como lo llama Lola, me pareció demasiado gracioso considerando el motivo. Es una verdadera pena que no haya ningún secreto. – No hay ninguna cosa así, Lola. Ojalá la hubiera – y, de pronto, con una leve molestia, Lola refunfuñó. – ¡Claro que lo hay! ¡Tiene que haberlo! ¡Chiquilla, no has envejecido nada! ¡Y tienes que tener mi edad!

Y este era el motivo por el que me resistía a venir… Aquí tenía que haber gente que me conocía sí o sí… Y no quería que me reconocieran e hicieran preguntas como esta…
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Re: [Social]La Ninian va de visita a Pherae[Priv. Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Dom Oct 22, 2017 11:51 pm

Los cascos de un robusto pero elegante caballo pheraen resonaban contra el empedrado. El animal caminaba con el cuello erguido en postura casi señorial, requiriendo poca señal de su jinete para permitir a cualquier transeúente pasar antes de seguir adelante, entrenado a la perfección como todo equino del pequeño marquesado al igual que los dos otros en cada flanco suyo. La procesión de tres dejaba atrás el centro de la ciudad en un ajetreado día de feria. Bajando por el camino principal, se dirigían a paso moderado a la única gran puerta en la muralla exterior. Primero entre dos de sus caballeros, el marqués de Pherae guiaba, riendas en mano, mas con la mirada constantemente distraída derredor, fascinado por el vivaz aspecto que su ciudad principal no había tenido desde la Caída de los Reinos. No recordaba la última vez que hubiera visto en venta las moras que sólo crecían en Laus, u oído músicos ambulantes. Lo disfrutaba cuanto podía en el trayecto, encaminado a la ruta justo afuera para comprobar la seguridad de las demás familias y grupos mercantes que llegarían, a la vez que dar instrucción a los guardias allí apostados de cómo recibirlos y organizarlos. Lycia volvía a su vieja vida, paulatina pero satisfactoriamente.

Cómo habría deseado el pelirrojo bajar de su caballo y verlo todo más de cerca; y habría podido, de hecho, pues el trayecto no era muy largo, si tan sólo caminar fuera cómodo esos días. El caballero a su derecha portaba por él un bastón de ornamentada base en la cima, dorada sobre madera oscura y pulida, hecho para que un hombre con una rodilla dañada apoyara su peso mejor al andar. Apenas había regresado de Regna Ferox, de otra época en otro frente de guerra, y aún debía movilizarse a caballo cada vez que era una opción hacerlo, mientras la más complicada de sus heridas terminaba de sanar. Ese era uno de tales casos. Escaso problema para él, de todos modos; desde su posición aún observaba felizmente, aún correspondía a quienes le saludaban y ocasionalmente comentaba a sus acompañantes lo que querría que se comprase para la cocina del castillo. Procedió así, de buena gana, hasta las mismas puertas de la ciudad, momento en que nuevamente su caballo se detuvo al estar ante personas. Y así se quedó, por más tiempo del que usualmente hacía falta.

- ¿Hm? Si nos disculpan, damas... - Eliwood comenzó, ladeando un tanto a su caballo para mirar con más claridad a las mujeres en la puerta, de las que sólo había oído las voces; una de ellas en extremo familiar. Aquella mujer, criada al servicio de su familia desde tiempos que Eliwood ni siquiera recordaba, se apresuró a captar su atención. Con una sonrisa amplia extendía la mano hacia la joven dama a su lado, exclamando: - ¡Mire quien volvió de visita, milord! ¿Se acuerda? Fácil le reconoce esta cara, porque... - Y allí paraba, con un suspiro y sacudiendo la cabeza, como si su punto se comprobase a sí mismo. Sin moverse de su recta posición sobre su montura, el marqués de brillante cabello rojizo miró a la joven abajo con honesta curiosidad, sin comprender lo que se suponía recordara.

No obstante, sí hubo algo más a notar. Si bien no la reconocía personalmente, no pasaba por alto el particular tono de su cabello, un verde agua delicado, casi color pastel. Combinado con ojos tan intensamente rojos, la imagen que dibujaba era una de inusual y algo extraña belleza; una que Eliwood había visto antes, siempre pensando que seres así aparecían en las pinturas fantasiosas antes que en carne y hueso. No había forma en que el pensamiento no apareciera en su mente. La única persona que conocía con rasgos así no era un simple humano, y él no olvidaba que había oído de una hermana desaparecida de su parte. - Ah... sí, por supuesto que la reconozco. - Terminó por decir. Su pausa había sido considerable, pero podía disimularse como el tiempo que tomaba recordar rostros no vistos en largo tiempo. Ya indagaría, luego, en por qué Lola conocía a esa joven. Cambiando la expresión pensativa por su mejor sonrisa, Eliwood prosiguió con cuanta naturalidad podía. - Esperaba su llegada, de hecho. -

Había mucho en esa situación que no comprendía, pero el tiempo le había hecho cada vez mejor en lidiar con lo imprevisible. Su eterna calma a veces le hacía bueno en ello. Así pues, cordial y sonriente, volvió la mirada desde la criada a la joven en largo vestido, dirigiéndose a ella sin la menor duda. En contraste, el pelirrojo algo entrado en años, ya gobernador y padre, con sutiles arrugas dibujándose junto a sus ojos al sonreír, lucía en definitiva mayor a la dama que se suponía le llevaba décadas. - ¿Por qué no aprovechamos la coincidencia y me permite escoltarla al interior de la ciudad? Un paseo es más agradable que pasar de inmediato a los asuntos que nos atañen. - Le dijo. Tomaba la oportunidad de pedirle su compañía mientras la tenía; sería persuasivo si hacía falta. Poner a las personas en situaciones en que sería desagradable decirle que no a una buena muestra de cordialidad era todo un arte, dominado usualmente por los nobles con tiempo en sus cargos. Él ya se movía para bajar de su montura y así cederla a la mujer, mas uno de sus caballero se apresuró a hacerlo primero, para ofrecer al caballo disponible.
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Re: [Social]La Ninian va de visita a Pherae[Priv. Eliwood]

Mensaje por Ninian el Lun Oct 23, 2017 8:35 am

No pude evitar dar un pequeño respingón cuando escuché una voz extrañamente familiar pillarme por sorpresa. Pero antes de que siquiera pudiera girarme para ver de quién se trataba, Lola ya tuvo que agarrarme del brazo para ayudarme a hacerlo.

Durante unos segundos, mis ojos se quedaron completamente fijos en el hombre humano al que estaba observando. Ese cabello pelirrojo y todas esas facciones… ¿Lord Elbert? Era lord Elbert, ¿no? No, no. Si me fijo con más detalle, no puede ser él. Los humanos envejecen muy rápido por norma general. ¿Es lord Eliwood, entonces? Pero también está papá, que se las apañó para estar conmigo y con Nils en nuestra infancia. Él podía ser bien mayor, pero se mantenía muy joven para la edad humana que tenía. Que Lola solo se refiriese a él como “milord”, no ayudaba precisamente a saber con cuál de los lores hablaba en estos momentos. ¿Por qué no fue más específica? – ¡Lola! – un poco ofuscada, ya cuando por fin pude reaccionar. – No es necesario decir más. Te agradezco mucho la intención pero, ¡ya está!

Había acabado gritando y todo, por el mismo nerviosismo de la situación. – Lo siento muchísimo, milord. No era mi intención gritar de esa forma – por muy bondadoso que fuera lord Elbert y por muy parecido que fuese a él lord Eliwood, lo cierto es que no fue precisamente la actitud más admirable. Por otro lado, no pude evitar sorprenderme cuando dijo que me reconocía. – ¿Sí? – ¡Tenía que ser lord Elbert! Sólo él podría reconocerme. La última vez que vi a lord Eliwood fue cuando no era más que un niño pequeño. Es imposible que me recuerde. Aunque me volví a quedar un poco sorprendida cuando dijo que me esperaba. – ¿Sí…?

Ahora solo había dos posibilidades: o bien lord Elbert lo sabe todo y es omnisciente (y esto suponiendo que fuera lord Elbert), o bien estoy tratando con lord Eliwood y tiene, además del don de su padre, una capacidad de memoria impresionante. Por alguna extraña, lo primero me parecía mucho más creíble que lo segundo. Pero fuera por lo que fuese, esta era mi oportunidad para poder preguntar por Nils…

Ah, no. En el caballo no me subo. No quiero que pase frío innecesariamente. Pero, si digo que no, estoy segura de que acabaré incomodando a todos los presentes. Especialmente a este señor y su caballero. ¡Tendría que haber pensado en esto! – Bueno, yo… Sería todo un honor para mí, pero… – lancé una mirada a los corceles. – La verdad es que… no sé montar. Creo que acabaría cayéndome del caballo. Además, suelen mostrarme mucho rechazo cuando intento montar en uno y… Bueno, que duele un poco y… Esto…

¡No sé qué decir! ¿Qué tengo que hacer para evitar poder dar frío a ese pobre animal? – P-puedo ir andando, si no es problema. ¡Es más! ¡Estoy mucho más cómoda caminando que a lomos de cualquier caballo, por muy cómodo y veloz que sea! – no era mentira. No es una sensación agradable estar a lomos de un animal. – ¡Venga, niña, no me seas tímida!

El pequeño empuje que me dio Lola (muy suave, por cierto. Más que empujón, parecía haberme llevado allí) hizo que mis manos tocaran el caballo del caballero que ya había bajado. Y cómo me alegra que el pobre humano no estuviera sobre él, porque justo después de tocarlo con mis manos heladas el caballo relinchó y se alejó de los presentes unos pocos metros. Como… ¿unos diez? Me dio muchísima pena por el hombre. Lola, por su parte, se quedó boquiabierta, como quien había observado el truco de magia más interesante de la historia. Yo, sin embargo, estaba pensando en cómo excusar lo que había pasado. – ¿V-ve? Los animales me tienen cierto rechazo. Si toco uno, se aleja y… – por desgracia, de nuevo, Lola tuvo que volver a la carga y realizar el mayor ataque que jamás podría hacer: tomarme de las manos. – Pero, ¡niña! ¡Estás helada! Normal que el pobre animal se fuera corriendo. Pero no es normal. No tienes mala cara ni nada… ¿Por qué estás tan congelada? Y no solo las manos, sino toda tú. ¿Cómo no tienes frío?

Esto… era una mala situación. Mientras Lola me cacheaba para comprobar cómo de fría estaba yo, por mi parte, pensaba en cómo evitar dar explicaciones en caso de estar tratando con lord Eliwood. Si fuese lord Elbert, sería bien fácil hacerlo. Pero con él, las cosas se complicarían mucho. Internamente, recé porque fuese el padre quien estuviera aquí y no el hijo. – ¡No! Esto está bien para mí. No pasa nada, Lola. Muchas gracias por todo – Lola, vete ya por favor… Vete ya, que lo estás empeorando todo y mira que creía que no era posible empeorar más las cosas. Lola podría ser uno de los humanos más poderosos del mundo. Las armas no son necesarias cuando una tiene su espíritu. El mío ya ha caído en batalla… – Bueno, niña, si tú lo dices… Yo me iré a trabajar. Si me disculpa, milord.

Suspiré, aliviada, cuando por fin se fue ella. Era todo un tornado. – De verdad que siento todos los problemas que he causado, milord. Esto…– Bien, Ninian. Ya has eliminado al mayor obstáculo e impedimento: Lola. Muy agradable, pero sí que ha provocado caos. El siguiente paso es descubrir quién es el hombre que tiene que estar pensando que eres un bicho raro no, lo siguiente. Si tan solo fuera tan fácil como preguntar “¿es usted el padre o el hijo?”… Pero creo que si fuera lord Eliwood me miraría muy extrañado. Y eso ya sí que sería rematar mi ya más que negativa impresión actual. – De verdad que siento dar problemas. Puedo asegurarle que esta no era mi intención en absoluto cuando decidí venir. Independientemente del caso, permítame intentar solucionar esto aunque sea solo un poco – realicé una leve reverencia, intentando imitar otras que había visto. Ni idea de cómo me ha salido, pero bueno. No se puede decir que no lo he intentado. – Ha pasado mucho tiempo, milord. Me alegra verlo de nuevo, aunque sea en este tipo de… ¿cómo decirlo? Ojalá no hubiera visto todo esto… Qué vergüenza.

Desvié un poco la mirada. ¿Cómo narices puedo mirar a alguien como él tras todo lo que ha visto? Incluso si esta persona no fuera lord Elbert, el agradecimiento que tengo con su familia no puede expresarse con palabras. Y, si lo fuera… ¡Ay, madre! ¡Menuda vergüenza! ¡No, no! ¡Debo pensar otra cosa! ¡Ah! ¡Ya tengo el plan perfecto! – ¿Cómo se encuentra lady Eleonora, por cierto?

¡Si era lord Eliwood se refiriría a ella como su madre mientras que si era lord Elbert se referiría a ella como esposa! ¡Es el plan perfecto para saber con quién estoy tratando! ¡Gracias Lola! ¡No podría haber hecho esto si no fuera porque ya dijiste que estuve aquí antes! Me habrás metido en situaciones incómodas, pero, ¡gracias! ¡Ya puedo solucionar mi problema!

O eso espero. De verdad que lo espero…
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Re: [Social]La Ninian va de visita a Pherae[Priv. Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Lun Nov 20, 2017 12:49 am

Por los siguientes momentos, el hombre sobre el caballo blanco no hizo mucho más que oír a la mujer de largo vestido abajo, mirándola con disimulada curiosidad. Intentaba discernir en sus palabras y sus algo presurosos modos de reaccionar si se hallara acaso nerviosa, renuente a su presencia o tan sólo abrumada por los modos de Lola, lo cual no sería nada tan extraño. Los titubeos en su habla debían deberse a algo, de cualquier modo. - No se preocupe, por favor. - Aseguró con suavidad, alzando una mano en gesto conciliador ante las disculpas de ella. No parecía que fuese a negarse a ir con él, mas sí dudaba cada paso, al parecer reacia a montar un animal o a acercarse siquiera a ellos. Eliwood fallaba en recordar el por qué en aquel preciso instante, mas sí que Nils se había comportado de modo similar. El hecho de que dijese que podía doler un poco, por impreciso y extraño que resultara el comentario, no hacía más que profundizar sus sospechas.

También podía ser que en verdad temiera a los caballos, especialmente unos tan grandes como los entrenados para la guerra, y que su nerviosismo en el habla no fuese más que incomodidad por verse en presencia de un desconocido noble que hablaba como si la conociera. Pero Eliwood era un hombre iluso, fácil de impresionar, al que un pequeño bardo le había mostrado un lado maravilloso e increíble del mundo conocido, donde la historia era errada y la verdad era mito; ahora, nada podría quitar de su mente la idea de que esa mujer debía ser una pieza más del gran secreto, de que su particular aspecto debía ser señal de algo, de que su encuentro debía ser importante y que a toda costa debía quedarse con ella. Verdaderamente esperaba que así fuese, y no iba a soltar la idea. Hacía mucho que no había vuelto a ver a Nils, hacía mucho que ese mundo sobrenatural de dragones en forma humana y magia oculta había desaparecido, y latía emocionado y contento su corazón sólo de pensar en vislumbrarlo otra vez. Una actitud infantil de su parte, sin dudas, pero una de las más francas alegrías que había tenido en tan oscuras épocas. Convencido de que Ninian debía saber por qué la buscaba y convencido de que así era todo, rió de buena gana cuando la efusiva criada adelantó a la joven mujer hacia el caballo a tomar.

No había estado esperando la reacción que tomó lugar en absoluto. Tampoco el caballero que había estado listo para entregarle las riendas; entre él y su compañero se sostuvo un silencio estupefacto y bastante incómodo al ver al animal alejarse, rechazando por completo a la persona que pretendían que lo montara. El dueño se apresuró a ir tras el animal y Eliwood, tras largos segundos de pasar la mirada entre la presente criada, los hombres en definitiva alerta y la recién llegada luciendo más arrinconada y tensa que nunca, habló en volumen suficiente como para que todos ellos le escuchasen. - ...claro, ¡acabo de recordarlo! - Dijo. Acababa de recordar, en efecto, el gélido tacto del dragón que había conocido, tan extraño de percibir la primera vez que se hacía difícil tomarlo por sano con esa temperatura. Por supuesto, no sería aquello lo que diría. No obstante, el suceso le había dado una prueba más y su alegría se tornaba incontenible ya, sonriendo con amplitud y gesticulando levemente con las manos al hablar, cosa que un hombre de su postura no hacía sino cuando estaba profundamente emocionado. Miró a la mujer de cabello verde agua, ofreciendo con ánimos su explicación. - Usted y su hermano eran de Ilia, el sitio más frío de este continente. Ah, un pegaso ilio seguramente la admitiría sobre su lomo de inmediato, pero con un caballo común es más difícil, sí. - Su caballero había retornado ya con su corcel para aquel entonces; Eliwood se había asegurado de que él también escuchara, de modo que ninguno de ellos se fuese de allí con una impresión muy extraña de la invitada de su señor. Con eso, podía despedirse de su compañía sin preocupaciones. Comenzó por Lola, inclinando la cabeza en su dirección al decir ella que se retiraría a trabajar. - Que tenga un buen día, estimada. Deje estos en mis manos, me encargaré de hacerlo más simple. -

Con lo cual podía referirse, sin haberse decidido todavía, a ayudar a Ninian a montar sobre su propio corcel, piezas de tela y montura de por medio para que nunca percibiera el frío, o bien caminar con ella para darle mayor tranquilidad. Lo consideraba todavía, en cierta forma entretenido con eso también. Se sentía partícipe de un secreto, como si se tratara de un silencioso juego que llevara con la visitante, aunque lo cierto fuese que sólo él lo veía de tal modo o con tal calma. Ella, todo lo contrario, todavía lucía un poco en alerta, volviendo a dar profusas disculpas y una reverencia extrañamente adorable; no lo hacía exactamente como era debido, pero algo innato hacía gráciles todos sus movimientos igualmente. Con paciencia Eliwood la dejó continuar y terminar, ocupándose él sólo en ir bajando de su caballo. Sus acompañantes se apresuraron a su lado por si fuese a necesitar ayuda, mas con un gesto de la mano el pelirrojo los detuvo.

- Señores, por favor, procedan sin mi esta vez. Lleven a Hamilton consigo, si no es molestia. - Indicó, siendo de sobra lento y cuidadoso en extender la pierna de la rodilla delicada para apoyarse sobre esta al bajar de la montura, pues la sana era más fácil de doblar. Le serviría caminar un poco, estaba seguro, mientras fuera con lentitud. Hecho eso entregó sus riendas a uno de los hombres, recibiendo del mismo, con una inclinación de la cabeza, su bastón temporal. Lo utilizaría sólo si percibía falta. De momento llevándolo bajo el brazo derecho, ofreció el izquierdo para que la dama lo tomase, invitándola así a andar en su compañía. - Usted, si me permite... - Dijo. Sus ojos azules se posaron con particular interés en los ajenos entonces, aguardando a ver si posaría su frío tacto contra él o rehuiría eso también. Con un par de peticiones de cautela y de cuidar su salud dadas muy por lo bajo a su lado, sus caballeros comenzaron a alejarse ya, encaminados a su tarea de la jornada.

- Pero sepa que todo está bien, no ha causado problemas. Creo que, al contrario, es sólo que estamos un poco emocionados de tenerla aquí. Yo, más que nadie. - Eliwood al fin respondió a las inquietudes de la joven. Demorar en ciertos puntos, dar una pausa para obligarle a respirar o guardar calma, le parecía menester. Además, habría de hacer la transición entre hablar para oídos ajenos o sólo entre él y la invitada con cuidado, con sutileza. No preguntaría su nombre u otras cosas de gran peso sino hasta estar más alejado. No obstante, la otra cuestión era una que ni aunque quisiera podría demorar mucho, pues le generaba inmediata y fuerte curiosidad. Parpadeando en asombro prosiguió. - ¿Ya conoce a mi señora madre? Entonces... ella estaría feliz de verla, seguramente. Su salud sigue muy resistente para su edad y sus ánimos se han sobrepuesto a todo lo que ha estado sucediendo bastante bien, pero inclusive a ella le serviría una grata sorpresa. ¿Han sido amigas en el pasado? -
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Re: [Social]La Ninian va de visita a Pherae[Priv. Eliwood]

Mensaje por Ninian el Lun Nov 20, 2017 8:56 am

Ay, madre. Menos mal que estoy con un hombre bastante educado y considerado con los demás. ¡Estoy segura de que podría haberme metido en problemas por el simple hecho de haber levantado la voz! ¡Y no ayudaba que Lola fuera tan proactiva con que fuese más sociable! Sí, este hombre era todo un encanto. No lo voy a negar, pero, ¡eso no significa que pueda simplemente tomarme esas confianzas o pasan precisamente cosas como lo que le pasó a ese pobre caballo!

Eso sí, no se me pasó por alto la explicación que dio el noble que tenía frente a mí. Lo ha dicho. Ha mencionado a «un hermano mío». Creo que ni siquiera mis padres, que en paz descansen, podrían haberse hecho siquiera una ligera idea de lo difícil que fue no levantar la voz y preguntar por Nils. Mis ojos se clavaron en los del pelirrojo. Desde luego, si quería darme un mensaje de forma indirecta lo había logrado. Pero más que el hecho de que conociera a Nils, hubo una noticia que me alivió mucho más que iba implícita con ese comentario. Una noticia que me hizo sentir una esperanza como la que jamás había sentido.

¡Nils está vivo! O, al menos, lo estaba cuando llegó aquí. ¡Está confirmado! Me llevé la mano derecha rápidamente a mis ojos para quitarme las lágrimas que me salieron por esta noticia. El alivio que sentía era enorme. Porque tenía que ser eso, ¿no? No creo que haya muchos más que tengan colores de cabello y ojos como nosotros. Era él. Solo necesito una segunda confirmación por parte de este noble.

Fue esta noticia la que hizo que mi respuesta a la mentira del noble fuera más lenta de lo que debería haber sido. – ¡S-sí! Así es, señor – una pena que eso no explicara lo del frío. Dudo que los humanos de Ilia puedan contener tantísimo frío en su cuerpo después de abandonar sus cuerpos. Eso o en todos los años que han pasado los humanos han empezado a adquirir genes de dragones de hielo. Y dudo mucho que sea ese el caso, teniendo en cuenta detallitos como, por ejemplo, que nos quisieron exterminar… Sí, ese detallito sin importancia. Dicho eso, creo que lo mejor será no hacer mención a eso y dejar que el tiempo se encargue de ocultar las meteduras de pata por parte de Lola.

Como si esto fuese un continuo bombardeo de emociones, el noble pelirrojo me ofreció su brazo para sujetarme a él. Su mirada, por desgracia, hizo la situación todavía peor. ¡No puedo hacer lo que sea que quiera que haga! ¿Qué quiere? ¿Que le dé mi mano para que dé un beso? ¡¿No sería demasiado apresurado por mi parte hacer algo así?! ¿Y si fuese Lord Elbert con quien estoy tratando? ¡No puedo tomarme tantas confianzas con él! ¡Podría parecer que me estoy aprovechando de su bondad! Y no quiero dar esa impresión bajo ningún concepto y, bueno… ¡Estoy demasiado confusa!

Por alguna extraña razón que desconozco, la respuesta a mi pregunta sobre lady Eleonora me sirvió de bendición. ¡Estaba tratando con el hijo! Sí que ha crecido lord Eliwood… Y pensar que no era más que un niño que apenas podía hablar en condiciones cuando lo conocí. Los humanos crecen tremendamente rápido. Yo, por otro lado, no he cambiado en absoluto... ¿Por qué me siento vieja? ¡Sigo siendo una dragona muy joven! ¡No he llegado todavía ni a mi decimocuarto siglo! – Sí, la conozco – admití – Ella y vuestro padre me ayudaron mucho en el pasado. En cierto sentido, podría decirse que les debo a los dos mi vida .El agradecimiento que siento hacia vuestra familia no se puede expresar con palabras, mi señor. Dicho eso… – volví a mirar el brazo. – Creo que quizá sería muy poco apropiado aceptar tal acto por parte de un bebé – oh, no. Me relajé demasiado. – be-be-verdadero noble. No estoy a-acostumbrada en absoluto a estas normas de c-conducta… A-además, debo estar sucia y no quiero ensuciaros. Sería toda una pena, ¿no? No me lo perdonaría si molestase de alguna forma al hijo de mis salvadores, no señor.

¡Ay, madre! ¡No puedo evitar verlo como el niñito que siempre quería estar con sus padres! ¿Y cómo no hacerlo? ¡No han pasado ni cincuenta años desde la última vez que lo vi! ¿Cómo no voy a verlo como un bebé? ¡Los humanos son demasiado confusos con su edad! ¡Tengo que dejar de reírme, maldita sea! Aunque con Lord Elbert y Lady Eleanora no me pasó. Probablemente fuera porque los conocí siendo adultos. Debo estar ahora mismo roja. No puedo mirarlo a los ojos.

Respiré hondamente para tranquilizarme. Bien. Lo haré. ¡Voy a hacerlo! ¡Demostraré que puedo hacerlo! Lord Eliwood no es nada más que un niño pequeño ¡Es más pequeño que Nils!. Además, mi hermano y yo nos dimos besits de pequeño. ¡No hay ningún problema en que un bebé dé besitos!

Volví a mirar a lord Eliwood cuando me hice aquella imagen y no pude evitar volver a ponerme nerviosa. ¡Será un bebé para mí, pero para los humanos es todo un hombre! ¡Los humanos se desarrollan demasiado rápido! ¡A mí también me parece ya un hombre crecidito, a pesar de todo! Pero he dicho que lo voy a hacer. ¡No voy a echarme atrás en mi decisión!

No. Un momento. ¿Seguro que es un beso? ¿No se suponía que para esos casos se tomaba a alguien de la mano y no se tendía el brazo?  ¿Qué se hace cuando un hombre te tiende el brazo? ¿Tengo que chocarlo con el mío, o qué? Dudo que sea algo tan simple. Si algo he decubierto de los humanos durante toda mi corta existencia, es que el protocolo de la nobleza es de todo menos fácil– Mi señor, por muy vergonzoso que esto resulte, creo que debo hacer esta pregunta para evitar su, sin duda, agotamiento físico en caso de no preguntaros. ¿Qué es exactamente lo que debo permitir? – lo miré, seria.

Necesitaba una respuesta, y ya. Luego le preguntaría por Nils a no ser que directamente él me hable sobre él. Pero, por ahora, me encargaré de ser lo más educada posible con el hijo de mis dos salvadores. No quiero cometer ninguna ofensa contra él. Ya que no podré jamás devolver el favor, por lo menos seré lo más educada posible y respetar todo lo que hicieron.
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Re: [Social]La Ninian va de visita a Pherae[Priv. Eliwood]

Mensaje por Eliwood Ayer a las 11:03 pm

Era una verdadera lástima que la joven no pareciese gustar tanto como hacía él de la situación, de dar pequeñas mentiras blancas y sentir que eran seguidas. Quizás el modo de vida que desde temprana edad había sido puesto sobre los hombros del pelirrojo le había dejado con muy escasas oportunidades de esparcimiento, para que cambios de aire tan simples le parecieran tanto. No obstante, por su parte, la muchacha no parecía mejorar demasiado ni con los elementos de presión siendo al fin retirados de su alrededor, inclusive con los ojos pareciendo cristalizados de lágrimas por un momento. El jovial gesto en el rostro del marqués titubeó al notar aquello, surgiendo en su pecho un inmediato desasosiego. No era lo más justo, no era equitativo, pero un hombre criado como Eliwood no soportaba ver a un miembro del género opuesto llorar. Y no sabía qué hacer respecto a ello, si apenas estaba consiguiendo sacarla de la enredada situación en que se habían topado, tomarse el tiempo de ayudarla adecuadamente no era posible todavía. No tuvo más opción sino aguardar.

De momento, al menos ella estaba hablando con soltura, sin reparos en lo que respectaba al modo en que conocía a los padres del marqués. La profunda diferencia entre su aspecto y sus verdaderos años se tornaba ya incuestionable. Así mismo lo era su identidad, como la mujer que Nils tanto había buscado, como la otra pieza de la historia que por casi dos décadas había ignorado respecto a su progenitor, el anterior gobernante de Pherae. Era un agridulce saber. Y aunque objetivamente le habría deseado saber del lado de la dama en esa historia, no conseguía verse muy capacitado a sonreírle en esos momentos, ni a preguntar sobre el asunto. Eran revelaciones recientes que intentaba aceptar con dignidad, pero no por eso menos difíciles. Aún no había podido decírselo todo a Eleanora siquiera. - He... llegado a saber un poco al respecto. - Fue todo lo que dijo, con marcada lentitud, apenas asintiendo con la cabeza. Prefería tan sólo permitirle a la dama hablar, a su tiempo, aunque de inmediato pareció tornarse otro el asunto que más le llamaba la atención. La extranjera dudaba mucho ante el simple gesto de un brazo ofrecido a tomar, aunque por descontado que él ya conocía el pequeño problema de su temperatura corporal, hasta argumentando suciedad. Fue suficiente para distraerlo a él también. Un poco sobresaltado, Eliwood le miró las manos, indudablemente delicadas y femeninas, hasta donde veía limpias.

- Pero luce fantástica, a mi parecer. En perfecto estado, quiero decir. - Respondió, parpadeando en algo de desconcierto. Apenas entonces estaba cayendo en cuenta de que ya tenía un par de segundos con el brazo en esa posición, esperando a la mujer, y aunque podría ser tan simple como bajarlo y dejar que caminase por su cuenta si así se sentía más cómoda ella, no le parecía a él tan fácil. Ambos de sus padres, así como sus abuelos y todo el linaje antes que ellos, habían sido de personas de la misma alta sociedad; los modales de alcurnia se habían hecho parte del ser de aquel heredero de Pherae, aún con las más simples interacciones o inclusive cuando estaba a solas. La idea de caminar junto a una dama sin hacer nada por ella parecía terrible, escandalosa, impensablemente grosera. No sería capaz. Lo cual, al parecer, los ponía a ambos en un jaque trivial y a la vez difícil para su punto de vista. Ella parecía nerviosa y él se sentía varado, como si acabase de oír que había tenido la ropa puesta al revés durante toda su vida. - Es sólo que... yo me sentiría extraño sin. ¿No se vería, desde fuera, como si estuviera ignorándola en cierta forma? ¿Siendo grosero? Yo sentiría que no cumplo... - Dijo, sin ocultar en su rostro su confusión. Su madre pensaría que fallaba como caballero si por casualidad llegaban hasta el castillo de ese modo. Todo era muy raro, pero al menos la joven había comenzado a sonreír, por cierto intervalo. Eso era un alivio tremendo, que no fallaba en calmarle también a él.

Al fin, llegó a comprender la aprehensión de la dama. Sintió que su pregunta le hacía comprenderlo absolutamente todo, pudiendo respirar con más calma, aunque no menos confusión. Su explicación salió lenta y dubitativa de sus labios, algo extrañado de terminar explicando tal cosa en voz alta. - ¿Ah? Que... que tome mi... brazo... - Dijo. Aún así, el enredo comenzaba a causarle cierta gracia, empezando a formarse en la comisura de sus labios una sonrisa resignada. Queriendo darse a entender apropiadamente y sin tener que tomar a la muchacha sin su permiso, miró con rapidez a su alrededor, localizando a alguna pareja de jovenes ennoviados, de escolta y protegida o de hombre y madre que caminara por allí. Apenas encontró a una dupla joven, apuntó con discreción la forma en que ellos lo hacían. - Este... de ese modo. ¿Lo siento? - Agregó. En cualquier falla de modales entre individuos alguien tenía que disculparse, claro, y mejor sería hacerlo él. Al menos, a aquellas alturas toda compañía había dejado ya por buen tiempo al marqués y su misteriosa invitada, siendo aquel trivial problema el único con que lidiar. No había contemplado en detalle si luego debería llevarla de forma directa al castillo o si, como Nils, ella preferiría mantenerse esquiva y fuera de atención, pero a algún sitio debía de acompañarla.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [3]
Gema de Ascuas
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Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
500


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Re: [Social]La Ninian va de visita a Pherae[Priv. Eliwood]

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