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[Social] [Flashback] El comienzo de una obsesión. [Priv. Zephiel]

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[Social] [Flashback] El comienzo de una obsesión. [Priv. Zephiel]

Mensaje por Galahad el Vie Sep 29, 2017 10:24 am

Apenas había llegado al pueblo, aunque en realidad lo había hecho la noche anterior pero ya era tarde así que se había quedado a las afueras del mismo, pasando la noche a la intemperie haciéndole compañía a Wyn, quien además parecía cansado y necesitado del descanso luego del viaje como para que se pusiera a arrastrarlo por las calles del lugar.

Entre la cena y el desayuno, le había cedido todas las provisiones que les quedaban al wyvern, así que para cuando al fin puso un pie en el pueblo lo primero que hizo fue buscar el mercado, impulsado por su estómago que le reprochaba la falta de alimento.

Fue la rechoncha señora del puesto de frutas que lo vio dar vuelta su monedero para pagarle el kilo de manzanas que acababa de comprarle que le informó sobre el ejército que se encontraba reclutando gente en esa misma plaza. Pese a la buena voluntad de la señora, la respuesta de Galahad quien solo había soltado las palabras - Manzanas, un kilo. - fue la de mirarla con desdén. Tomar sus manzanas y retirarse sin haber saludado, agradecido u haberse despedido. Pensando en la insolencia de la mujer que no tenía por qué meterse en asuntos que no le correspondían. Aunque por lo menos ella sí podía distinguir la belleza, de entre todas las palabras que soltó intentando establecer una conversación mientras le preparaba el pedido había apelado a la belleza del wyvern que lo seguia, comentarios a los que siguió sin conseguir respuestas ya que su cliente solo estaba pensando en la inutilidad de ello y en que se apresurara a darle las manzanas.

Galahad ya habí oído algo al respecto sobre el reclutamiento que llevaba a cabo la milicia, pero es la primera vez que escuchaba acerca de que también brindaban estadía y comida.
Aunque hasta ahora se las había apañado sin problemas, no era  un trabajo precisamente estable su forma de conseguir dinero, aunque a él mismo no le molestara el hecho de pasar hambre, pensar en que en algún momento su pequeño Wyn lo hiciera era algo que no pensaba nunca dejar que sucediera. Eso y que los viajes de pueblo en pueblo parecían bastante cansadores para el wyvern hacían la idea de tener las necesidades básicas cubiertas y un lugar fijo donde descansar algo tentador que valía la pena intentar.

Después de todo aunque a Galahad nunca le interesó en nada ejército, éste estaba para las batallas, y las batallas eran golpes y peleas, y eso era algo que a Galahad se le daba bien y hasta disfrutaba así que ¿Por qué no?
De todos modos tenía que pasar por la plaza ya sea para registrarse o para bailar y rellenar su monedero. Así que para allí se dirigió siguiendo la calle mientras las frutas verdes que acababa de adquirir iban desapareciendo una tras otra ya sea porque él las comía o porque se las iba cediendo a la cabeza pedigüeña que aparecía por sobre su hombro de tanto en tanto.

Cuando llegó vio que si su intención al ir allí hubiera sido sólo para conseguir algo de dinero, no hubiera podido.
El lugar estaba repleto de soldados y nadie de los presentes parecía con el ánimo de soltar muchas monedas por un buen entretenimiento.

Se tomó un momento para acariciar a Wyn para prepararse a hacer una de esas cosas que realmente deseaba evitar pero que no tenía más opción que resignarse hacerla de vez en cuando. Hablar con gente. Y no de la manera tan fácil como con la que había conseguido sus manzanas, no. Si no había dinero de por medio y quería averiguar o conseguir algo tenía que hacer uso de ese absurdo recurso llamado “amabilidad”. Ja.

Luego de mantener una sonrisa y bellas palabras con varias personas al fin averiguó con quién debía hablar para registrarse en el ejército. Con un general con cara de niño sobrado y engreído qué poca facha tenía de ser poseedor de su cargo. Pero aun así Galahad no estaba para criticar y ni siquiera le interesara cual fuera a ser su superior en el futuro así que se le acercó manteniendo su sonrisa y buenos modales, era lamentable pero necesitaba de ese hombre para conseguir lo que quería.

Más pese a todo su esfuerzo, la conversación no fue bien. - A un wyvern tan inútil como ese ni siquiera puede llamársele wyvern, mejor intenta suerte en algún circo. - Fueron las palabras de aquel hombre. Si no fuera porque Galahad estaba inmerso en su actuación siendo “bueno y amable”, no hubiera tardado en lanzarle un puñetazo sin pensarlo dos veces, pero esta vez se vio retrasado, considerando qué tantos problemas podría traerle golpear a un general. Pero aunque no fuera en el momento, iba a vengarse. Sí que iba a vengarse. Nadie hablaba mal de SU Wyn y escapaba de las consecuencias. Aún así todavía no terminaba de descartar la idea de darle una trompada y molerlo a golpes en ese preciso momento, y eso haría si decía algo más.
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Re: [Social] [Flashback] El comienzo de una obsesión. [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Mar Oct 24, 2017 11:24 am

Eran tiempos críticos, de grandes sacrificios. Cada día el número de emergidos que cruzaba la frontera de Bern iba en aumento, y con ello sus fuerzas en desgaste, conteniéndolos. El reino hacía honor a su fama bélica, repeliendo cada ataque sin que ningún enemigo pudiera alcanzar los pueblos cercanos a la frontera, pero en su costosa defensa, la vida de muchos hombres se estaban perdiendo, como en cualquier estrategia de desgaste. Y entonces la mayor parte de las personas de su reino ignoraba el peligro que se avecinaba a ellos, continuando su día a día como de costumbre. Antes de que no pudieran, debían hacer entender a los ciudadanos y reclutar a cuantos fueran capaces de luchar, sin importar sexo o estatus social. Deberían de ser entenados, eso sí, con rapidez, sin el cuidado que las tropas de Bern tomaban en instruir a sus novatos. No podían permitirse nada mejor, y era entonces lo más versátil. Todo, por supuesto, para lograr equiparar el crecimiento incesante de las fuerzas emergidas, que se reproducían como ratas. Cada vez que cientos caían, su número se multilicaba, algo totalmente inhumano. No había manera numérica de contrarestarlos, pero sus opciones eran limitadas, y lo cierto es que no había manera razonable o conocida de contrarrestarlos si no era matándolos uno a uno.

Se encontraba en la ciudad, a pie del glorioso castillo de Bern, no solo por la misión de reclutar a soldados, cosa que podían hacer sus generales sin su presencia, sino también para recibir el comunicado de la frontera con mayor rapidez, pues este se lo traían hombres a pie. Luego de varias largas jornadas, retornaría a su castillo, para comandar desde allí los frentes de combate. Se hizo presente, como tenía planeado, cuando varios reclutas se ofrecieron para pertenecer al ejército del reino. Su general de wyverns comandaba en esa ocasión el reclutamiento, y lo cierto era que, anteponiéndose a su actitud, era alguien muy exigente, cosa necesaria, incluso si lo que querían era cualquier persona hábil. Por eso no le sorprendió oít desde lejos que rechazaba a uno de estos reclutas, tan solo, al parecer, por su montura voladora, lo que tenía sentido cuando eran las fuerzas más predominantes e imponentes en Bern. Pues, no era posible cabalgar a la batalla montando un burro, y mucho menos una criatura defectuosa.

Se acercó a la escena, y observó entonces al hombre al que acabababn de negar la entrada. No le parecía impresionante en ningún sentido, e imaginaba que, efectivamente, la falta de un físico la compensaba en el vuelo. Nada que pudiera arreglarse sin entrenamiento, eso sí. Ahora bien, fijó sus ojos en el animal de aquel, que se mantenía a cierta distancia de todos ellos.

 - ¿Un wyvern albino? No intentes hacerme reír. -comentó Zephiel, frunciendo el ceño.- No aguantaría ni dos horas de combate a vuelo, en pleno sol. Si lo que quieres es suicidarte junto a él, no necesitas al ejército para que te ayude. -fue rápido y conciso, pues ya no necesitaba intervenir mucho más. Le apartó la mirada a ambos, tan solo dando un último comentario a su general, que lo acompañó unos pasos más allá antes de que, en definitiva, Zephiel se marchara.

Entonces el subordinado jugó con sus cabellos, aún molestó, y se dirigió a Galahad sin ni siquiera mirarlo fijamente.- Soldado a pie. El rey dice que no sobran nunca. -dijo, con el disgusto escapándosele de la lengua. Se apartó del pelirrojo con rapidez, como si su sola presencia le enfermara, aunque no antes de decirle una última cosa.- El rey hablará a los nuevos reclutas en las barracas, ¡Más te vale estar allí! -le dijo, y entonces se dirigió puertas adentro. Galahad había sido el último recluta de esa tarde, y por lo mismo ya no tenían por qué permanecer más en las calles. La ciudad poseía, convenientemente, una base a nivel de tierra, para que todos fueran capaces de reunirse allí ese mismo día.  

Zephiel pensaba ayudar a mentalizarlos, si es que su presencia para ellos bastaba, porque nada decía que los pelotones formados en esa ocasión no serían mandados a luchar el mismo día siguiente, para que fueran efectivos. Era el equivalente a luchar con tridentes y antorchas, en verdad. Pero algo debía hacerse, y por lo mismo se puso a esperar a la hora acordada para que todos los nuevos se reunieran en el patio del edificio.
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Re: [Social] [Flashback] El comienzo de una obsesión. [Priv. Zephiel]

Mensaje por Galahad el Lun Nov 13, 2017 1:47 pm

¿Soldado de pie? Galahad se sentía insultado. ¡Soldado de pie! ¿Le habían dado un puesto tan … mediocre? La furia que le habían causado los insultos a su wyvern fue contrarrestada por la incredulidad de aquello. Por suerte, en medio de su estupor, el rey y el general se fueron de inmediato quitando la probabilidad de que estallara y arruinara por completo su entrevista de trabajo a golpe limpio.
Si había algo que le dejaba atónito y confundido era cuando las cosas no salían como lo esperaba. No estaba acostumbrado a ello y era algo ante lo que no sabía cómo reaccionar… ¡Soldado de pie! Un soldado cualquiera, uno más del montón. Aunque no es como si hubiera ido con alguna idea fija sobre qué quería, sólo había ido a aprovechar la oferta.

Un empujón en su espalda y el repentino calor húmedo en su nuca le alejaron de sus pensamientos y el pelirrojo se agachó a tiempo de evitar la lengua rasposa del wyvern. Aunque no por completo, y ahora un mechón de su pelo se veía separado de su peinado, pegoteado de baba. - Tsk. Sí, sí. Ellos se lo pierden, yo solo quiero el dinero después de todo. - Se dio vuelta para acariciar con ambas manos la mandíbula de Wyn. - Estoy seguro que serías un gran wyvern guerrero, el mejor y más fiero y temible y… No. ¡No, no, no! - Mimoseó a su wyvern algo distraído recordando la conversación previa, las palabras de rey. Era cierto que Wyn no soportaba mucho el sol, y tampoco sabía qué tanto le exigiría la batalla… ¡Pero estaba seguro de que podría manejarlo de alguna forma! Y con algo de entrenamiento seguro que no se cansaría tan rápido de volar como hacía ahora.
Mientras le daba palabras de ánimo, el animal le interrumpió continuando con su atentado previo, y esta vez por más fuerza que puso el pelirrojo sujetando la cabeza del wyvern para apartarlo, no pudo vencerle y acabó cayendo de espaldas al suelo y siendo bañado a dolorosos y rasposos lengüetazos. Hasta que logró escapar arrastrándose lejos de las fauces de Wyn. O mejor dicho, hasta que Wyn se cansó y le dejó ir.

Después de arreglar su imagen lo mejor que pudo luego del desastre en que le había dejado su compañero, se dirigió a las mencionadas barracas sin mucha prisa. El único recibimiento que tuvo fue el de un hombre en la puerta que estaba claramente cansado de repetir lo mismo una y otra vez. “Los nuevos reclutas deben esperar en el campo de entrenamiento. Ese pasillo al fondo.”
Sin detenerse a saludar ni agradecer, apenas y le dirigió una mirada al hombre, Galahad siguió la dirección indicada hasta llegar a un gran espacio abierto lleno de gente que sin lugar a dudas era el campo de entrenamiento de las barracas. Buscó el rincón mas despejado y apartado y se quedó allí esperando que comenzara la “ceremonia” o lo que fuera para lo que le habían dicho que fuera allí… Esperar… Otra cosa para la que no era bueno, no tenía paciencia para ello y ahora ni siquiera tenía la compañía de Wyn para distraerse. Se había separado de él a las afueras del establecimiento indicándole que le esperara a las afueras de pueblo y el wyvern había obedecido entusiasmado, alejándose tras el aletear de una pobre paloma que cruzó su vista y comenzó a perseguir.
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Re: [Social] [Flashback] El comienzo de una obsesión. [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Miér Dic 27, 2017 2:37 pm

Así que allí estaba, presentándose como un truco barato para absorber nuevos hombres a sus filas con la excusa de la urgencia en sus palabras. En otra ocasión, en el pasado, no hubiera aceptado jamás una instancia como aquella. Los soldados de Bern solían unirse a sus filas sabiendo de un código de honor, de las dificultades y recompensas, de la importancia y del orgullo que debían portar al lucir el emblema de su reino. Ahora parecía como si reclutaran simples mercenarios ignorantes, teniendo en cuenta que la única razón de lealtad que poseían era que hubieran nacido bajo la misma bandera... lo que nunca era suficiente. Quizás no satisfacía a la mente de Zephiel, formada bajo el yugo del ejército, pero ninguna otra opción se hacía presente, y por eso estaba allí.

A juzgar por el tamaño del lugar, tan solo unos cuantos en la primera fila podrían verlo, pero eso era lo menos importante cuando lo que debían era escuchar su voz. Con su general siguiéndolo como un percebe en su costado, el rey caminó recto e inmutable hacia susodicho patio, dejando la marca de sus huellas al pisar la tierra mientras iba al centro, frente a todos. Los jovenes cobardes temblaron al tenerlo tan próximo, y los más decentes lo miraban evitando sus ojos, sin mover ni un solo músculo. Era conocido que Zephiel no era próximo con la plebe, y cuando se les presentaba era en instancias muy particulares, como ceremonias y comunicados. Tan solo en tiempos recientes se había dado la tarea de caminar por las calles, aunque usualmente era un trabajo que dejaba a sus subordinados. Sin duda era una ocasión especial para quien jamás hubiera imaginado estar tan cerca de la realeza. Entonces, los enfrentó. Su capa cubría sus brazos, ocultando el arma que portaba del lado izquierdo. Su capa estaba sucia, pero con tan solo fijarse se podía notar, incluso desde la distancia, la calidad excepcional de la tela que lo cubría. El rey miró la pupila de unos cuantos, desafiándolos a huir, y sin embargo ninguno de ellos desistió ante su silencio. Quizás ese sería un buen grupo después de todo...

 - Esta ciudad, aparte de haber recibido las misivas que se refieren a mis órdenes, ha mostrando un especial interés en ser parte de este reclutamiento... -comenzó a decir. Sabía esto por las constantes cartas que indicaban lo mismo; los adultos de cada familia insistían en unirse a las filas para apoyar la causa de la guerra, conglomerándose varios de las villas cercanas a la capital. Era lo que esperaba, y no lo sorprendía que así fuera. Había sido testigo de reclutas que apenas habían cambiado la voz intentando mezclarse en el grueso de su ejército, obligados por las palabras de sus padres. No parecía ser el caso entonces.- ... El ejército de Bern no tiene como tarea enseñarles, sino perfeccionarlos. Si son incapaces de levantar un rastrillo, no nos serán útiles en absoluto. -su semblante, irónicamente, estaba sereno mientras pronunciaba tal cosa. No era una amenaza, siendo que solo recalcaba lo obvio.- Solo hay una manera de comprobar si tienen el potencial de ser más que granjeros. - entonces, tal como habían sido dichos, varios soldados reales arrastraron una caja repleta de espadas, hachas y lanzas de entrenamiento en frente del rey, quien se acercó y sostuvo una en su diestra un momento antes de devolverla.- Escogerán a un compañero. Lo vencerán en combate. Aún si pierden, pueden unirse, pero con la convicción o el temor que les pese en sus tobillos. -y dicho esto retrocedió unos pasos, dispuesto a observar simplemente. Entonces su general dio un paso al frente.

 - ¡Sean rápidos! Una vez con compañero, mencionaré las reglas. No nos hagan perder el tiempo -dijo con ojos crueles.


Última edición por Zephiel el Miér Mar 28, 2018 2:16 pm, editado 1 vez
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Re: [Social] [Flashback] El comienzo de una obsesión. [Priv. Zephiel]

Mensaje por Galahad el Miér Mar 14, 2018 5:03 pm

La espera se le hizo tediosa pero encontró distracción en separar mechones de su cabello y comenzar a trenzarlos; lástima que no tenía un espejo a mano para hacerse un peinado más elaborado, así el tiempo pasaría más rápido.
Con cinco finas trenzas cayendo sobre su hombro, aún quedaba más de la mitad de su pelo sin sujetar, iba por la sexta cuando el barullo de los hombres a su alrededor se vio extinguido dando la bienvenida al rey y comienzo al discurso.
“Bla bla bla” resonaban las palabras en sus oídos, por lo menos la voz gruesa del hombre era placentera de escuchar. Pese a sus palabras, era algo ofensivo ser comparado con un simple granjero; aunque era divertido pensar en granjeros blandiendo rastrillos. El discurso terminó y pese a que ya casi acababa, tuvo que dejar su cabellera a medio arreglar pero valía la pena. ¡Al fin algo interesante!

Entusiasmado por las nuevas instrucciones fue uno de los primeros en llegar a las armas y no dudó al elegir la suya. Una pesada hacha gastada y sin filo, como todas las armas allí presentes. Pese a que eran para prácticas, qué fácil sería romper algunos huesos con ellas; pensar eso levantó un poco su humor y pensando en quién podría ser su oponente desvió su mirada de sus candidatos posibles para depositarla en el insolente rey que se había atrevido a insultar a su wyvern. Oh, pero él por lo menos mencionó una buena excusa, la cual no podía decir que era errónea. Cierto. El general desgraciado tenía prioridad en recibir su odio, así que desvió un poco su vista hacia el costado del rey para posarla en él. Y sonrió.

Tomando el hacha del extremo del mango, esta tenía la longitud justa como para llegar hasta el suelo, así que arrastrando el arma por la tierra caminó lentamente acercándose hacia su objetivo y se detuvo a una distancia prudente, cuando notó que había llamado su atención y la de los guardias. Después de todo el general estaba junto al rey y no quería que confundieran sus intenciones.
Subió el arma sobre su hombro y decoró su rostro con la más dócil de sus sonrisas. - ¿Me daría el honor de enfrentarse a este humilde bailarín de circo? - Preguntó al general haciendo una leve reverencia, con movimientos gráciles a la par de un paso de baile. Después de todo nunca dijeron que el oponente a elegir debía ser uno de los nuevos reclutas.
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Re: [Social] [Flashback] El comienzo de una obsesión. [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Miér Abr 04, 2018 11:50 am

Esperaban que todo ocurriera como era debido. Los reclutas buscarían un rival de aproximadamente su misma edad y contextura, y se batirían en duelo por alrededor de un minuto hasta que uno saliera vencedor. Era improvisto pensar en que alguien saliera de entre el grupo, y mucho menos pensado que se acercara a las autoridades, por lo que fue razón de sorpresa para todos los presentes, que ni siquiera habían comenzado a pelear, que apareciera uno de ellos y hablara a un miembro del ejército de Bern tan casualmente. La humildad demostrada por el recluta de cabellos rojos, sumado a sus pasos de baile, no hizo más que encender la molestia del general aún más lejos que si se hubiera presentado solo con el hacha y sin ninguna palabra. Incluso los guardias hallaron en el atrevimiento del hombre razón de enojo, siendo el rey el único que no respondió desfavorablemente a su presentación, más que nada porque su vista estaba fijada en la multitud en general.

 - Tú maldito insurgente, sublevado...Te cercenaré la cabeza yo mismo... -masculló el general entre dientes, intentando mantener su compostura y rostro pulido con todo su esfuerzo.

Zephiel, cuyo desinterés había sido fácil de adivinar hasta ese momento, se decidió en fijarse por fin, por segunda vez en ese día en el hombre que se había atrevido a desafiar a su general. Tomaba su hacha con confianza, no cabiendo duda de que era su arma de preferencia. El rey mantuvo su silencio unos segundos, blanco de expresión.-  Acabas de desafiar la autoridad mi ejército, recluta. Sería fácil considerar esto un acto de traición, y con ello, prohibirte la entrada a mi ciudad, y a mi reino. -vio que los demás presentes miraban atentos, un poco escandalizados. Zephiel mantuvo el suspenso de sus palabras un momento antes de continuar, haciendo pesar su autoridad. Sabía que ningún otro se atrevería a proponer cosa tal como la del hombre de wyvern albino, no veía en ellos el gusto a la rebeldía, pero aún así debía hacer clara su posición. Entonces, continuó.- Por eso, es propicia una lección. Te concederé la oportunidad de enfrentarte a mi general, solo para que seas testigo de tu estupidez.

 - ¡Y así será! -exclamó este último, acercándose a la caja de armas y blandiendo de ella una espada roma. Zephiel mediaba atento lo que sucedería. Si llegaba a ser que el novato derrotaba a su general, ¿de qué forma podría negarse a que se uniera a sus filas? Antes no lo hubiera permitido, de ninguna manera. Ni siquiera le hubiera permitido hablar antes de ser reprimido. Bern no era un reino que se manejara más por la fuerza bruta que por la obediencia y el orden. Esos eran sus cimientos, y un fuerte ejército solo terminaba siendo producto de ese sistema. Con el pasar de los días, creía ver que cada vez más su reino se volvía un poblado de bárbaros sin reglas, ante lo cual ponía su mayor esfuerzo para evitarlo.  

Sin embargo, sucedió que, al final, el atrevimiento del recluta no rindió frutos. Aún así, el estado en el que terminó su general tras el breve intercambio fue notable, resentido y con varios cortes, además de una cólera igual que si lo hubieran derrotado.

 - ¿Puedo matarlo, mi Rey? -preguntó con una sonrisa morbosa y sadística. Era obvio que sí se lo permitía, lo disfrutaría enormemente. Poca importancia daba Zephiel a ese detalle, pues dentro de la rectitud del ejército, estaba él tan inmuscuido en la muerte como su general, y no se veía ya afectado en absoluto por ella. Sin embargo, lo que más detestaba era el conflicto interno, cualquier cosa que destruyera la estabilidad que conocía. No podía permitir que su nuevo soldado muriera, por muy indecente, descarado y violento que pudiera llegar a ser. Que estuviera derrotado bastaba para aleccionarlo, y no deseaba manchar de sangre su propia ciudad.

 - Guarda tu espada. -ordenó, ganándose una reacción en blanco de su general.- Recluta, tu nombre, y tus razones para asistir a esta partida de reclutamiento.- preguntó directamente al hombre pelirrojo, sabiendo que hasta ahora ninguno de los nuevos había tenido la oportunidad de presentarse.  Quería recordar a ese individuo sobre los otros, más que nada porque, si se había atrevido a hacer aquello, intentaría más de una vez volver a llamar su atención con sus acciones.
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Re: [Social] [Flashback] El comienzo de una obsesión. [Priv. Zephiel]

Mensaje por Galahad el Lun Abr 16, 2018 4:58 pm

La indiferencia de este le sacaba de quicio y definitivamente no era de su agrado tener que darle la razón al rey, pero en efecto, ahora se encontraba siendo testigo de su propia estupidez. No debió haber encarado su represalia de forma tan frontal.

Desde el inicio pudo saberse el resultado de aquél duelo. El general no hacía más que jugar con el pelirrojo para desatar su ira y “darle una lección” al recluta irrespetuoso.
Por más que Galahad blandía el hacha con todas sus fuerzas, ésta siempre era o bloqueada o esquivada con facilidad; era frustrante. Había logrado a asestar algunos golpes, pero ninguno bueno ni con la fuerza suficiente como para causar un verdadero daño. Solo uno. Se conformaría con que tan sólo uno acertara en el maldito hombre, en pleno rostro de ser posible. Pero no. Y pese a que había disfrutado de su inicial expresión de furia, su mirada burlesca del momento no hacía más que aumentar su desprecio hacia ese general. Sobre todo cuando logró quitarle a Galahad el hacha de las manos, pero su sonrisa de triunfo desapareció cuando el pelirrojo se le avalanzó para clavarle los dientes en el brazo, la sección desprotegida de su armadura. Lástima que no llegó a arrancarle un trozo de carne antes de que un golpe en la nuca le nublara la vista y tirara al piso unos instantes. ¡Tsk! Ni siquiera había llegado a probar su sangre…

Decepcionado, aceptó cansado su derrota mientras se incorporaba y disfrutaba del expreso deseo de matarle que pedía el general a su rey.  No es que no pudiera seguir intentando golpear al hombre, más se encontraba cansado y si comparaba su estado con el del otro era bastante obvio quien estaba peor. Más si pensaban matarlo no pensaba dejarse tan fácil, aunque sea esta vez sí conseguiría arrancarle un trozo de carne con sus dientes.

Un poco decepcionante que no fuera necesario, el rey se negó a dar la sentencia y en cambio formuló unas preguntas inesperadas teniendo en cuenta su evidente falta de interés.
¿Motivo para asistir? Sangre, violencia y necesidades básicas cubiertas. Pero no podía responder eso, no si quería evitar el exilio con el que le habían amenazado previo a la batalla. Aún si no le era de gran importancia qué podría ganar entrando al ejército o qué podría perder al ser expulsado de Bern, había una sola cosa en ese momento que sí le importaba. Pese a que el mordisco que logró clavarle al imbécil del general, no se sentía complacido con tan poco. Por lo que era primordial mantenerse cerca para aprovechar cualquier oportunidad que se le presentara de cumplir su objetivo. Por no decir que sería una peor derrota si encima no conseguía lo que en un principio había venido a buscar.

No le costó demasiado idear una buena excusa y tragándose la mirada de odio que no había dejado de dirigirle al general, luchó por pararse y dedicarle una entorpecida reverencia respetuosa al rey antes de responderle. No era como si el dolor de la paliza recibida le molestara, al contrario, pero mover su cuerpo maltrecho, el que estaba seguro ahora contenía algún hueso roto, no era una tarea sencilla.
- Lamento mi osadía, más si voy a pasar el resto de mis días en el ejército, al menos quería confirmar que valiera la pena. - Primero una pequeña disculpa por simple cortesía. - Mi nombre es Galahad y mis razones son simples. Sólo quiero proteger mi país. Pero pese a eso y a que ame luchar, no pienso unirme a una causa perdida. Ahora veo que mi duda no era más que un insulto sin base alguna. - Luego una mentira con lo que quieren escuchar mezclada con algo que no tanto y un toque de verdades para darle credibilidad. - De nuevo, le ofrezco mis más sinceras disculpas por mi comportamiento, no pienso oponerme a cualquier castigo que me merezca por ello. Pero antes déjeme unas últimas palabras fuera de lugar. Su alteza, sería un honor algún día el tener un duelo con su persona. - Y dicho eso volvió a inclinarse con otra reverencia.
Más convincente sería si extendiera sus disculpas hacia el general, pero a menos que sea extremadamente necesario, no pensaba rebajarse a ello. Por no decir que no sabía si podría camuflar su desprecio al dirigirse a él.
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Re: [Social] [Flashback] El comienzo de una obsesión. [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Dom Mayo 13, 2018 4:30 am

Quien había luchado contra su general se hallaba herido y era evidente al observar sus movimientos. A espaldas del rey, dentro de uno de los edificios que cerraban aquel patio, clérigas esperaban su turno para sanar a quienes salieran dañados de los entrenamientos. Probablemente se habían enterado ya de lo que había sucedido, pero no se atrevían aún a ir y sanar al hombre pelirrojo que entonces prestaba respetos al rey. Aguardaban órdenes, pues conocían que existía la probabilidad de que les pidieran que lo ignoraran. Había atacado a un general después de todo, por lo que nadie podía predecir cuál sería la decisión de Zephiel. Este último oyó las disculpas como quien oye el ruido blanco del silencio, sin prestarles mayor importancia. El único gesto que hizo, cuando aún no acababa de hablar el hombre herido, fue de mirar hacia atrás y por sobre su hombro a una de las curanderas para que se diera prisa. Había hecho ya una elección, dejándole que le sanaran. A quien había visto llegó rápidamente y sin decir nada, posó la esfera del báculo cerca de las heridas del hombre pelirrojo, dejando que con la luz su daño lentamente se cerrara. El rey entonces no dejaba de mirarlo, y no tardó en responder:

 - Huh... Oígase en otro reino de un recluta que ansía desafiar a su propio rey en combate. Sin duda, Bern es excepcional. -sonrió el monarca. Algunos otros de los presentes quisieron reír también, pero la mirada apresurada del general hacia ellos les hizo saber que entonces no les era permitido.- ¿Quizá es que ansías compararte contra una de las criaturas que nos atacan, desafiándola a descubrir quién posee la mayor sed de sangre? Hilarante. -volvió a sonreír, súbitamente interesado.

Era obvio que su interés estaba diluido por desprecio, pues durante el combate había percibido de sobra la diversión que aquel sujeto obtenía solo de blandir su arma y cortar el aire con la sola esperanza de llegar a tocar a su general. Su espíritu de competencia era apabullante, suficiente como para distanciarlo a él de la empatía de quienes se suponían serían sus compañeros de armas.

 - No me engañas, Galahad. Percibo satisfacción en tus ojos tras combatir. -continuó hablando, su voz rodeada de silencio absoluto por parte de los presentes.- Solo preguntaré una cosa. ¿Limitarás esta... "pasión"... a nuestros enemigos?  Pues si no es así.... -murmuró, sin acabar de hablar.

La paciencia e indiferencia que demostraba Zephiel ante la actitud sadística del recluta atraía miradas y confusión. En la batalla la moralidad no existía, fuera lo que fuera. Sangre, muerte, caos, ¿Por qué necesitaría Bern de cobardes, honor y orgullo mientras luchaba para sobrevivir como un animal enajenado?  Llegaba a dar cuenta de esto lentamente, incluso si en un principio hubiera querido negarlo. Era el camino que Bern tenía que tomar si lo que quería era sobrevivir.

De fondo, su general instigó a los espectadores a que continuaran con sus combates, pues aquella charla distendía mucho ya de la formalidad que habían intentado construír desde un principio.
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Re: [Social] [Flashback] El comienzo de una obsesión. [Priv. Zephiel]

Mensaje por Galahad el Lun Sep 10, 2018 1:06 pm

“¡Tsk!” - Gracias jovencita. - Agradeció a la curandera con una sonrisa que no reflejaba  sus pensamientos y le dejó hacer sin ofrecer resistencia alguna por más que hubiera preferido que le castigaran prohibiéndole el tratamiento, o que le curaran lo mínimo indispensable. Pero no parecía ser el caso… Oh bueno, por lo menos no le quedarían cicatrices de esta batalla. Se consoló.

Luego llegó la sorpresa. Era la primera vez que veía una expresión en ese rostro impertérrito. La ilusión de esa sonrisa misma sonrisa bañada en sangre le hizo estremecer; ya sea la del rey mismo, sus enemigos o la suya propia… Pero tuvo que detener sus fantasías cuando las siguientes palabras del hombre le indicaron que a su actuación le faltaba práctica. No vaya a ser que su frágil situación se complicara aún más por su nuevo interés recién adquirido… Potenciado por la sospecha de si el permitir que le curaran no era el castigo mismo ¿Cuánto había llegado a ver el rey?

- Me ofende su alteza, puedo ser muchas cosas pero no soy un criminal. Siempre hay un tiempo y lugar para saciar cada “pasión”… - Siendo consciente de que los hechos dejaban en duda dicha declaración, se vió obligado continuar sus palabras. - Admito que soy propenso a dejarme llevar, pero sé detenerme antes de ir demasiado lejos… Con solo unos golpes y algunos huesos rotos de su respetado general me hubiera conformado. - No es que tuviera mucha opción habiendo tantos testigos presentes.
Se encogió de hombros con esas últimas palabras. Si el rey ya le había descifrado, qué diferencia hacía admitirlo. - Lástima que mi habilidad demostró estar lejos de ser suficiente. - Suspiró con verdadera desilusión.
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Re: [Social] [Flashback] El comienzo de una obsesión. [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Sáb Nov 10, 2018 4:09 pm

No le sorprendía hallar especímenes abyectos en el mundo, con el calibre de atacar a sus iguales; a los soldados que en otra ocasión podrían salvarle la vida, como correspondía a su general, por ejemplo. Era esa la ley en la sociedad, el que estos surgieran de una forma u otra sin importar cómo ni cuanto intentaran evitarlo. Sin embargo, Zephiel no veía otra cosa en él que un can rabioso que, atacara como atacara, podría finalmente serle útil si lo apropiaba de forma correcta. Ya había utilizado ese juicio para reclutar a muchos otros hombres que poseía aquella naturaleza, la que, en otro contexto, no acababa de ser sino la que más detestaba. Pero Zephiel no era quien rehuyera de todo a su alrededor por no creerlo digno, pues conocía que la fortaleza humana yacía en su propia inmoralidad, en su falta de límites, y la fuerza de su orgullo. Aquel hombre en particular reunía estas tres cualidades en la misma potencia, lo que se le hacía, incluso a él, sorprendente.

 - ¿Existirá el día en que puedas superar a uno de mis generales, recluta?
-tentó su deseo, sabiendo ya que su decisión era firme. Ni el más asertivo de los allí presentes lo hubiera convencido más que la resolución de aquel en particular.- Quizás algún día puedas ser capaz de cumplir las expectativas de tus deseos. Sin embargo, no aquí, y no contra mi general. -el cual finalmente se había retirado de la escena, incapaz de soportar la presencia de su recién sanado enemigo.  

Zephiel dirigió entonces la mirada a los demás allí presentes, satisfecho con quienes, tras probar el peso de las armas, no habían desistido en ese mismo sitio. Veía en ellos la voluntad necesaria para superar el ataque inminente del enemigo. Incluso si muchos de ellos perdían sus vidas, Bern sobreviviría. Por supuesto,necesitarían del más exhaustivo entrenamiento posible, y teniendo esto en cuenta, no podían perder el tiempo en demasiadas formalidades.- Todos ustedes serán admitidos entre las filas de mi ejército. Quien sobreviva o muera dentro de este, poseerá sobre su nombre el mismo de Bern. Pueden desde hoy llamarse sus soldados. -acabó por decir Zephiel. En el último momento, mientras los demás celebraban sus palabras, ignorantes del verdadero peligro ante el cual caían sus vidas, el monarca se dirigió a aquel perro rabioso que había captado su atención. Particular era que no se hubiera olvidado de él, y que aún quisiera compartir un diálogo.

- Entonces, ¿Dirigirás esa pasión por la muerte hacia nuestro enemigo? ¿Deberé preocuparme de que tu filo no se acerque demasiado a mis espaldas? -cuestionó seriamente, pero aún así con un deje de burla en su voz.
Afiliación :
- BERN -

Clase :
Marshal

Cargo :
Rey de Bern

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Espada de bronce [2]
espada de bronce [2]
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Support :
Khigu

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1988


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Re: [Social] [Flashback] El comienzo de una obsesión. [Priv. Zephiel]

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