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[Social] We are only humans after all [Priv. Zephiel]

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[Social] We are only humans after all [Priv. Zephiel]

Mensaje por Bâhir el Jue Sep 28, 2017 9:11 pm

El cambio que se había producido en las calles de la capital a causa de la aparición de los refugiados de Shindhu parecía producto de la intervención de la misma Naga. Donde antes solo el polvo, la podredumbre y los emergidos campaban a sus anchas, ahora eran los mercados, los mensajeros y las buenas gentes del reino los que se movían con libertad entre ellas. Beorcs negociaban con Laguz sobre el precio de venta de barriles de vino, niños jugaban entre carretas y baúles de forma despreocupada, mercenarios intercambiaban historias de guerra mientras refrescaban sus gargantas con su bebida de preferencia… La llegada de Sissi había traído vida una vez más al nuevo reino de Shindhu, y eso era algo innegable para cualquier individuo racional y con la vista intacta, pues allí donde uno mirase la actividad era constante.

Bâhir observaba esta misma actividad desde el balcón de su nuevo despacho  en el palacio real, una habitación de amplio tamaño con grandes ventanales y rica decoración que había sido adaptada a su gusto antes incluso de que llegara allí por primera vez: Altas estanterías llenas de libros, un amplio escritorio con numerosos cajones y una mesa de té acompañada por dos sillones en el mismo balcón en el que él se encontraba. Los asientos se encontraban vacíos en aquel momento, al igual que el mueble que había entre ellos, pero el estratega sabía con certeza que, incluso sentándose en cualquiera de ellos, su mirada podrían apartarse de la persona frente a él y observar los edificios de la Capital con facilidad, alcanzando la vista hasta más allá de las murallas de la ciudad, pudiendo observarse en la distancia el astillero de la bahía por un lado, y por el contrario la densa jungla que cubría con un manto verde la mayor parte del reino. El paisaje frente a sus ojos hacía al mago pensar en los días en los que todo aquello era solo un ducado, un tiempo en el que la Ciudad Blanca era un oasis de conocimiento y civilización entre las arenas de Hatari… Ahora, la Ciudad era el centro de un reino de conocimiento y aceptación, el lugar en el que solo los seguidores de oscuros dioses e ideales tenían prohibida la entrada.

Pero todas aquellas nuevas no levantarían la culpa que el maestro cargaba sobre sus hombros.

La razón de que estuviera en aquel balcón, sin embargo, no era una relacionada con el juicio que emitía sobre sí mismo y sus actos en el pasado, o la reciente coronación de Sissi como monarca del reino. Se encontraba allí porque necesitaba sentir el aire de la jungla en el rostro, y notar como la para él aún extraña humedad del mismo limpiaba su piel y aclaraba su mente, pues iba a necesitar tener todos sus sentidos despiertos en cualquier momento. ¿La razón de ello? La invitación que había  enviado a uno de los huéspedes del palacio escasos minutos atrás a través de un joven mensajero. Una sencilla nota de escasas palabras pero claro contenido, en la cual invitaba al rey de Bern, Zephiel, a visitarle en su despacho y poder mantener una conversación privada entre ambos, expresando a su vez que deseaba agradecerle de primera mano y palabra la ayuda prestada a su reina durante la batalla marítima contra los emergidos que había sucedido en el día anterior.

Lo que inquietaba a Bâhir, sin embargo, no era el encuentro con el monarca extranjero, sino lo que pudiera conocer de él durante el encuentro. Con sus propios ojos había leído y releído las cartas que había intercambiado con Sissi en numerosas ocasiones, llegando al punto de que sería capaz de escribir las mismas poseyendo como única guía su memoria.  Y aunque aún no había hablado con su señora sobre ello, pues la coronación la había mantenido ocupada en todo momento, creía que era totalmente necesario sentarse con ella en cuanto fuera posible, pues en su mente las palabras del gobernante guardaban un mensaje secundario que aún no había logrado descifrar, pero que provocaban un escalofrío en su espalda cada vez que pensaba en ello y en sus posibles implicaciones: Que el principal interés de Zephiel no fuera el estado del nuevo reino, ni su política ni su posición diplomática, sino la confirmación del rumor de que la gobernanta del mismo era una Manakete ya había levantado sus sospechas, pero la prisa que el mismo había mostrado en conocer a la reina una vez esto había sido confirmado era lo que más preocupaba a Bâhir. Aunque se tratara de una breve visita, tal y como el extranjero rey había escrito con su propia mano, el dejar de lado los asuntos de palacio de forma tan repentina no era algo que encajara con la imagen que el estratega tenía de un rey. Lo usual era avisar con antelación de la visita para que ambas coronas estuvieran listas para lo que ello implicaba, dejando una el gobierno en buenas manos y la otra estableciendo un protocolo de recepción para el visitante. Todo aquello había sido ignorado por el gobernante de Bern, quien se había lanzado a la mar para ver son sus propios ojos a la reina de Shindhu en cuanto tuvo una respuesta afirmativa entre sus manos.

¿Por qué era esto? Bâhir no lo sabía. Por mucho que había pensado sobre ello, su mente no llegaba a obtener una respuesta certera y final, un argumento claro que reflejara las intenciones de Zephiel. Solo alcanzaba a saber con certeza que, fuera lo que fuera que planeaba el monarca extranjero, tenía que ver con los Manakete de un modo u otro, y eso tal vez implicara a su señora para mal… Y por ello mismo iba a descubrir las intenciones del rey de Bern aquel día. Por el bien de Shindhu, por el bien de Sissi.
Nota enviada:
A Zephiel, Rey de Bern

A causa de mi deseo de poder agradecerle de primera mano la ayuda prestada a la reina Sissi en el día de ayer, así como el de poder concerle en persona, por la presente me gustaría invitarle a un encuentro en mi estudio del palacio real, donde os espero en caso de que aceptéis mi oferta.

Bâhir Alssuqur Al-Irfan
Mano de la reina y profesor de la Universidad
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Tactician

Cargo :
Profesor | Estratega

Autoridad :

Inventario :
Tomo de Fuego [2]
Vulnerary [3]
Tomo de Trueno [2]
Concoction [1]
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.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
304


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Re: [Social] We are only humans after all [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Mar Oct 31, 2017 10:28 am

Había sucedido ya tiempo desde su arribo a Sindhu, más de un día. En ese tiempo ya había tenido la oportunidad de conversar con la más alta figura del territorio, la reina Sissi, y de esa manera conocer sus poco ortodoxas maneras de gobierno. Sindhu era, de alguna forma, el contrario a Bern en muchos aspectos, sin embargo posicionándose como objeto de interés para Zephiel por sobre cualquier otro reino de Elibe; Lycia, Etruria, e incluso más que el reino que estaba por visitar en Akaneia, Nohr. Incluso si su visita se hacía demasiado corta, no deseaba que esa fuera una y única, pues si sus esfuerzos en Bern rendían fruto, tenía pensado volver de una manera más adecuada.

Había transitado por entre los pasillos y escaleras del edificio seguido, o mejor dicho, guiado, por un guardia, por serle imposible conocer la localización de cada cosa en tan poco tiempo. Una vez hubieron llegado a puertas de aquel lugar lo despidió, siendo él quien se aproximó a quien protegía la oficina del consejero, y sin perder el tiempo, preguntó por su nombre.- ¿Aquí se encuentra Bâhir Alssuqur Al-Irfan? -estaba seguro de haberlo pronunciado bien, pues había oído al mensajero como ejemplo, y había intentado desde un principio adecuarse al acento de la gente de Sindhu.

 - Sí, espera expectante su llegada, rey Zephiel. -respondió el otro, cediéndole el paso con elegante gesto. El monarca entonces entró, buscando inmediatamente al hombre que lo había llamadi, esperando no sorprenderse con otra cosa que no fuera él. Creía haberlo visto antes, pero no podía estar seguro, porque nunca había preguntado por él.

Esperó a que el sirviente cerrara la puerta y se marchara para actuar como era debido. Primero que nada, una muy modesta reverencia, tanto que parecía que simplemente asintiera con la cabeza. Significaba todo menos rebajarse a aquel hombre, siendo un simple símbolo de respeto y diálogo, el cual esperaba fuera correspondido. Acto seguido, esperando a que su anfitrión lo hiciera antes, tomó asiento, recargando su peso contra el respaldo, imponiendo su presencia. Zephiel tenía la capacidad de adecuarse como si ese fuera un trono, una burda imitación, era verdad. Aunque lo cierto es que aquella habitación era todo menos modesta, por la privilegiada vista que se apreciaba de la capital, aunque sobre todo por su inmensa colección de libros, la que no pudo obviar una vez fijo el ojo en los estantes a su alrededor. Pocos eran lo que podían permitirse una cantidad tan abrumadora de textos, e incluso si no superaban a los de la biblioteca del castillo, era de todas formas asombroso.

Al quitar la vista de las decoraciones, aún extrañas para su ojo elibiano, se fijo en su interlocutor: un hombre del que podía adivinar costumbres y modismos totalmente diferentes a los suyos. Zephiel entonces posó ambos brazos extendidos sobre los de su asiento, y de esa manera observó a quien le había invitado a su despacho.

 - Breves e inconclusos fueron tus motivos para requerir mi presencia, consejero. Pero por el bien de nuestra diplomacia, no tuve razón para no aceptar tu invitación, pues representas a tu reina, y a la misma guardo respetos. -le dijo, con un tono pausado y calmo, demostrando todo menos hostilidad contra la mano de Sissi. Intentaba, eso sí, encontrar en sus ojos algún roce entre sus miradas. Si hallaba su comportamiento defensivo, supondría fácilmente que aquel diálogo no tomaría buenos tintes, a menos que se negara a permitirlo. Y su defensa, era, por su puesto, aquella actitud fría y recatada, que contenía su aparencia a una respetable. Si ameritaba una discusión, no sería él quien la iniciara, entonces esperando pacientemente a quele consejero tomara la palabra y le explicara el por qué de esa situación, ya que cualquier clase de agradecimiento de por medio sobraba, y por lo mismo, ignoraría.
Afiliación :
- BERN -

Clase :
Marshal

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Rey de Bern

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Re: [Social] We are only humans after all [Priv. Zephiel]

Mensaje por Bâhir el Dom Dic 17, 2017 9:34 pm

¿Cómo había terminado en tal situación? Tal era la pregunta que el maestro historiador se hacía a sí mismo en el balcón, preparándose mentalmente para su encuentro con Zephiel. Él era el hijo de un mercader, un mago entregado a la enseñanza, un nativo del desierto de Hatari… Y a pesar de todo, el mundo le había lanzado a las fauces de la bestia conocida como política aún sin considerarse digno ni preparado para el puesto. Pero había dado su palabra de que tomaría el puesto otorgado, había jurado a su reina ofrecerla consejo honesto y ayuda eterna, y tal juramento requería ser cumplido en aquel día, en la capital del joven reino. ¿Pero cómo iba a hacerlo? ¿Cómo iba a sacar de la mente de un rey las verdaderas intenciones que le habían llevado a la tierra de jungla y lluvia? No había plan alguno en la mente del consejero real, pero ante la falta de este se alzaba una determinación de acero, preparada para llegar a cualquier punto en pos de conseguir la verdad.

-Maestro. Su alteza Zephiel de Bern acaba de llegar.- La suave voz de uno de los sirvientes de la corte rompió los oscuros y profundos pensamientos de Bâhir, quien giró cuerpo y rostro para entrar en la habitación sin dilación ni urgencia, con paso suave y tranquilidad en su respiración. Sabía bien el mago que debía estar relajado en todo momento si quería descubrir algo sobre su invitado. ¿Y a razón de que no iba a estarlo? Tal vez no fuera un político experimentado, pero si algo se le daba  bien era dialogar calmadamente y sin sentir presión ni duda en sus actos ni palabras. -Permitidle el paso pues.- Las manos del estratega se marcharon a su espalda, quedando la muñeca izquierda atrapada por los cinco dedos de la extremidad derecha, mientras su figura se erguía y sus ojos observaban la entrada de su estudio, y como la figura del rey extranjero la atravesaba.

Aquel era el primer momento en el que la mano de Sissi podía observar con detenimiento al monarca de Bern. Su poderosa figura reflejaba el carácter militar de su reino, y sus ojos transmitían la frialdad que uno veía en generales experimentados, hombres que han visto todo y ya no temen nada, pero llenos de suficiente orgullo y fuerza como para obligar a una montaña a moverse con una sola palabra.

-Majestad.- La espalda de Bâhir formó una leve reverencia, una muestra de respeto a un dirigente extranjero superior a él en la escala social, pero sin la importancia ni decoro que mostraba solo ante su única dirigente.  Con la muestra de respeto respondida, el mago tomó asiento tras su propio escritorio, siendo imitado por su invitado a los pocos segundos… Y formándose silencio durante unos segundos en ese momento. La mirada de Zephiel recorrió la habitación con rápida vista, y poco tardó en fijarse en el hombre por el que había sido llamado, encontrándose entonces con la mirada del hombre de piel oscura sentado en el otro extremo del mueble. Y ese breve momento de encuentro visual, ese rápido vistazo a los orbes del contrario, bastaron al nacido entre las arenas para comprender las abismales diferencia que había entre ambos.

-No creo que sean inconclusos majestad. Al contrario, los considero muy necesarios.- Las manos de Bâhir se apoyaron levemente en la madera frente a él, con las muñecas en el borde del escritorio y los dedos levemente entrelazados. -Fue gracias a vuestra presencia y ayuda que la batalla marítima pudo solventarse sin tragedia, y por ello os doy las gracias en nombre de Shindhu.- Una segunda inclinación, parecida a la que Zephiel había mostrado al entrar, fue realizada por el cuerpo del mago, aunque limitada a la cabeza solamente. -Pero admito que no es solo agradecimiento lo que me llevó a pediros este encuentro. Otro factor estaba presente.- Las palabras del maestro no temblaban, y su voz se mantenía en un solo tono, calmado y neutro, pero su mente trabajaba a toda velocidad en busca de los términos a usar, a la caza de una forma de hallar la verdad escondida tras los oscuros ojos del Beorc frente a él.

-Como profesor, historiador y eterno estudiante, me considero una persona curiosa. Me gusta conversar con la gente, descubrir quiénes son y cuál es su historia. Y tal cosa sucede tanto con plebeyos como con reyes.- Una media sonrisa apareció en el sereno rostro del consejero real, un reflejo de la realidad que era tal afirmación. -Siempre consideré que una conversación es la mejor manera de conocer a alguien, y es mi egoísta deseo conoceros un poco más alteza.-  Aquello era una media verdad, pues el deseo real era descubrir las razones tras la presencia de Zephiel en Shindhu… Pero, por supuesto, eso era algo que Bâhir jamás diría. -Por ejemplo, no pude evitar reparar en como vuestros ojos observaban con un ligero detenimiento mi pequeña biblioteca. ¿Sois también un ávido lector? Sería un honor prestaros alguna obra si así fuera.- Puede que tal tema de conversación pareciera fútil e innecesario, pero comenzar de tal manera era lo mejor que se le ocurría al historiador para encontrar aquello que necesitaba, para escuchar una simple explicación de la rauda visita realizada… Llevaría tiempo y sería peligroso, pero de una forma u otra lo encontraría.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Tactician

Cargo :
Profesor | Estratega

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Inventario :
Tomo de Fuego [2]
Vulnerary [3]
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