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[Social] Un merecido descanso [Priv. Gerard]

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[Social] Un merecido descanso [Priv. Gerard]

Mensaje por Laslow el Jue Sep 28, 2017 6:31 pm

No hacía falta ser un genio para notar que la moral de los hombres estaba por los suelos.

Laslow solo necesitaba escuchar respirar a las tropas bajo su mando para sentir el cansancio de las duras luchas contra los emergidos, las cuales se habían vuelto más y más difíciles desde que habían puesto un pie en el reino de los venerables. Habían sufrido heridas y lesiones, habían vertido su propia sangre en una tierra que no era la suya luchando una guerra que probablemente no fuera nunca reconocida. Y por encima de todo, habían tenido que enterrar a amigos y hermanos de armas lejos de sus casas y familias, condenándolos a un descanso en el que sus seres queridos difícilmente podrían visitarles y rendirles honor.

Por ello mismo, y sabiendo que aún quedaba mucho que luchar, Laslow tomó una decisión que provocaría malas miradas por parte de Xander si este se enteraba de lo que había hecho: Decidió llevarse a sus hombres de fiesta.

Algunos días de viaje por el camino real hacia el sur de Ylisse llevó a la compañía nohria al gran festival permanente del reino, un lugar donde cualquier hombre o mujer podría perderse durante una semana y descubrir cada día siete comidas nuevas, siete tiendas diferentes y siete espectáculos novedosos. La nueva de que se dirigían a aquel lugar ya había provocado entre los falsos mercenarios un aumento de sus murmullos de tono alegre y medias sonrisas, pero no fue hasta que todos ellos se encontraron ante las puertas del gran mercado, guardadas por algunos custodios con gesto de querer estar en el interior junto a sus compañeros, que auténticos rostros de alivio aparecieron entre los hombres. La guerra continuaba contra los emergidos, por supuesto, pero al fin les había llegado el momento de descansar los músculos y beber por los caídos.

-Recordad lo que hablamos. Nada de revelar de donde somos, debemos continuar con la historia, así que cuidado con cuanto alcohol bebéis estando a solas… Eso va por ti Ragg.- La risa brotó entre las gargantas de sus hombres, mientras algunos de ellos palmeaban al mencionado soldado. Todos ellos se encontraban a la distancia suficiente de la puerta como para poder hablar sin ser escuchados por los guardas, pero lo suficientemente cerca como para oír ellos el barullo del interior. -Ya sabéis las normas: Nada de pedir préstamos para beber más, nada de provocar peleas  y está totalmente prohibido desenvainar las armas… ¿Alguna pregunta?- Los nohrios negaron con la cabeza y murmuraron negaciones en repetidas ocasiones, como si fueran niños que prometían a sus madres que no romperían los ropajes recién arreglados antes de salir a jugar con sus amigos de la aldea. -Muy bien… Nos reuniremos aquí al amanecer de pasado mañana. No os quedéis solos en ningún momento para evitar que se os pase la fecha… Ahora bebed, reíd y celebrad que seguís vivos.- Una sonora aclamación surgió de las gargantas de sus hombres, quienes comenzaron a caminar a rápido paso hacia las puertas en cuanto su capitán terminó sus palabras, dejándolo así solo a un lado del camino, sumido en sus propios pensamientos sobre aquella situación.

Pero todos ellos, malos y buenos, fueron apartados cuando Laslow sacudió su cabeza en un par de ocasiones, esbozando entonces su mejor sonrisa y dirigiéndose con calma hacia la entrada del gran mercado de Ylisse. Aquel era un sitio del que había oído hablar en numerosas ocasiones, y finalmente le había llegado la hora de comprobar por mano propia si los rumores eran ciertos: Tanto aquellos que hablaban de las maravillas del mercado y sus mil maravillas, como de las maravillosas mujeres que atraían mil ojos cada vez que caminaban entre los puestos del mismo.
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Re: [Social] Un merecido descanso [Priv. Gerard]

Mensaje por Gerard Van Reed el Lun Oct 02, 2017 11:21 am


Ah, el eterno festival de Ylisse. El núcleo bullicioso donde Gerard había pasado ya algunas aventuras con Corrin y Alanna. Situaciones divertidas, vergonzosas, exageradas, tranquilas... Pero en aquella ocasión, le había tocado a él quedarse solo. Tras atender bien a su caballo y cerciorarse de la integridad de sus pertenencias en la posada, había quedado con las chicas para volver juntos a la posada y emprender marcharse, al fin, aunque para gozar de un poco de paz y tiempo para meditar, había decidido llegar un poco antes para dar un último paseo.

Así pues, se suponía que debía ser una estada tranquila, en la que simplemente se perdería en sus pensamientos, o se deleitaría con algún otro medallón o estatuilla de la Diosa. ¿Así que por qué...

- ¡Gerard! ¡Dijiste que cuando acabara mi turno me llevarías a dar una vuelta! ¿Por qué cuando te encuentro estás con otra chica? -

...se encontraba...

- ¡Sir Gerard! ¡¿Quién es esa?! -

... en aquella situación? Con los ojos cerrados, la ceja levantada, y una mueca de impaciencia, el joven y taciturno caballero reconstruyó los acontecimientos hasta entonces.

Al caminar tranquilamente por la sección de recuerdos y antigüedades, se había interesado por un manuscrito local que vendía en su parada la primera joven, Meryn, una alta doncella de cabellos áureos; tras una breve conversación, ella le había ofrecido mostrarle la parada de un familiar suyo, con más artículos como aquel. Al aceptar, se había propuesto aguardar en los alrededores a que ella terminase su turno, pero solo un rato después la segunda, Anne, de cabellos castaños, llamó enseguida su atención al mencionar recuerdos de Naga, haciendo que a Gerard le brillasen los ojos y dirigiese una apasionada mirada en su dirección. Entonces Anne insistió en que paseasen juntos. Fue entonces cuando Rosbeth volvió a aparecer, y... la situación se puso fea.

Las dos chicas solo dejaron de discutir cuando, de repente, a un pobre mozo se le cayó una caja de frutas cerca de ahí, esparciendo muchas coles por el suelo. Las jóvenes observaron entonces cómo uno de los dependientes le gritaba al pobre muchacho.

Sí, pobre muchacho, pero... ¡era el momento! El instinto de guerrero de Gerard se activaba incluso en momentos como ese, advirtiéndole que aprovechase para escabullirse de forma sigilosa entre la multitud. (Tu sacrificio no será en vano, joven. ¡Os recordaré!) Con pésame y determinación, corrió hasta que estuvo seguro de que ya no se las iba a encontrar, habiendo pasado por al menos una docena de tenderetes. Todo un reto, mas al fin había conseguido escaparse de aquellas jóvenes tan cargantes. Y sin embargo...

- ¿Ha ido por aquí? - Un chillido se oyó por encima del resto de voces de ambiente.

- ¡Creo que sí! - Y una segunda voz, esta también muy familiar.

Eran duros oponentes; debía seguir corriendo, por lo que de nuevo, a la carrera. Así es como acabó Gerard en la zona cerca de la entrada del gran recinto, una amplia redonda con caminos que llevaban a distintas secciones comerciales. Había gente entrando y saliendo sin parar del festival. Más gente...

Se le ocurrió una idea. Al advertir la presencia de un joven como él que caminaba feliz y en solitario, se dirigió a él con la voz más grave incluso que lo normal, pues el tiempo apremiaba. A saber si acabarían encontrándole. - Disculpas, Sir. ¿Puedo fingir conoceros? - Se acercó un poco al chico, llevándose una mano al lado de la boca, en sigilo y pasó a explicarle su aprieto. El gran problema en el que se encontraba, que cualquier persona normal habría sabido diagnosticar correctamente con solo ver la situación.

- Me persiguen dos comerciantes extremadamente persistentes. - Sí. Era la única explicación posible. -Hay mucha gente alrededor. Si voy con alguien, no creo que se fijen en mí y probablemente pasen de largo. ¿Me haríais el favor? - ¿Cómo podía ser? ¿Acaso le habían visto cara de rico? ¿A él, a pesar de que las últimas semanas había estado saltándose comidas para ahorrar? Se había topado con vendedores así en Grannvale, pero los de Ylisse eran otro asunto. Qué mala suerte la suya...
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Re: [Social] Un merecido descanso [Priv. Gerard]

Mensaje por Laslow el Vie Oct 06, 2017 3:53 pm

Al pasar las altas puertas del festival permanente, Laslow no pudo evitar maravillarse ante lo que sus ojos captaban. Hasta donde le llegaba la vista podía ver las telas de los numerosos puestos de venda del lugar, así como edificios de madera y piedra que muy seguramente fueran posadas y establos para los visitantes del mercado. Sus oídos se llenaron con rapidez con el sonido de música, risas, voces y artesanos llevando a cabo su oficio con precisión, y su olfato captó no solo el sudor de los compradores, sino también el de carnes siendo cocinadas, perfumes siendo mostrados y el de inciensos de lejanas tierras ardiendo. Aquel conjunto de sensaciones dotaba al lugar de un ambiente mágico, uno que jamás había visto en cualquier lugar del mundo… Y aquello solo era el inicio, pues bien sabía que las mayores maravillas se escondían entre las calles formadas por los puestos, y sus ojos se maravillarían con cada nuevo descubrimiento.

Pero, antes de poder dar cinco pasos en cualquier dirección, alguien se aceró al capitán de la escuadra nohria con gesto serio y voz grave. -¿Ehm?- Antes de poder responder a tan extraña pregunta, el misterioso joven, que a primera vista debía de tener una edad cercana a la del mercenario, le explicó que algunos mercaderes excesivamente insistentes le estaban persiguiendo, y necesitaba una forma de escapar de ellos. -Considerad el favor por dado amigo.- Con una sonrisa en el rostro, y guiñando el ojo al moreno, Laslow rodeó con su brazo el cuello del perseguido, quedando así ambos con la espalda dada hacia el festival y el rostro hacia las puertas por las que acaba de pasar el espadachín. -Mantened la cabeza agachada y no miréis atrás.- Dado que existía la posibilidad de que los mercaderes reconocieran el rostro del moreno a pesar de su posición, el guardia real miró por encima del hombro ajeno, y su propio brazo, en pos de encontrar a los perseguidores del joven en busca de protección. Sin saber su aspecto sería difícil localizarlos, pero el peligrís imaginaba que serían los típicos hombres de barriga creciente y larga barba que frotaban sus manos de forma constante mientras negociaban y nunca aceptaban un no por respuesta. -Decidme, ¿Cómo son vuestros perseguid-

-¡GERARD! ¡Sal de donde sea que te hayas metido!- Un reclamo femenino llamó la atención del Guardia Real, a pesar de que fuera para otro hombre, y sus ojos se movieron de forma instintiva hacia la productora de tales palabras. “¡Bendita Naga!”. Sus pupilas brillaron y su barbilla calló al ver a una bella joven de cabello como el oro y firme torso, con un rostro afilado que marcaba sus facciones cual escultor en mármol. Su faz, congelada en una expresión de rabia e impaciencia, transmitía gloriosa perfección a pesar de su enfado. -¡No te vas a escapar de nosotras así como así!- Una segunda voz siguió a la primera, y los ojos de Laslow volvieron a moverse por sí solos, fijándose así en otra doncella junto a la primera. “¡BENDITA NAGA!” Una segunda joven, de pelo castaño y mejillas salpicadas por inocentes pecas, cruzaba sus brazos bajo un abultado busto, resaltándolo aún más de lo que natural en tal tamaño. “No sé quién será el tal Gerard, pero maldito sea por ignorar a tales bellezas. ¡Lo que daría por tenerlas persiguiéndome! ¡Usualmente es al contrario!” La desesperación encogió el corazón del mercenario, quien siempre que había visto una situación parecida era él persiguiendo a una dama cortejarla, o un familiar de tal doncella persiguiéndole a él.

Sin embargo, antes de que sus pensamientos se marcharan a crear un plan para agasajar a las molestas jóvenes, o a meditar en el que tal vez las quejas que Xander había recibido sobre él tuvieran algo de razón, algo en su mente conectó puntos hasta entonces dispersos, lo que hizo que agachara la cabeza y mirara a los ojos al extraño que escondía. -Decidme… ¿Vos no seréis por casualidad el tal Gerard?- Mercaderes persiguiendo que resultaban ser doncellas, prisa por esconderse de ellas, justo ser dos y tener el mismo rostro apático y enfadado… Más claro, agua de manantial. -¡¿Cómo se os ocurre?! Jugar a dos bandas con semejantes doncellas y huir sin afrontar la realidad...- A voz de cuello, y tratando de no gritar a pleno pulmón cuatro desagradables cosas al tal Gerard, Laslow trataba de contener su enfado ante la desfachatez de aquel hombre que se había atrevido a jugar con el corazón de bellas damas como si nada.

Eso… Y también la parte de envidia que sentía hacia él por tener a dos bellas damas persiguiéndole con insistencia.
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Re: [Social] Un merecido descanso [Priv. Gerard]

Mensaje por Gerard Van Reed el Mar Oct 17, 2017 6:26 pm


Por suerte, el joven al que se había dirigido Gerard aceptó ser su salvador de esas obstinadas vendedoras. No tendría que renunciar a sus últimas monedas de oro, que pensaba usar única y exclusivamente para la comida.- Saldaré esta deuda, Sir. Por mi honor. - Dejó, pues, que pusiese un brazo alrededor suyo, agachando también la cabeza. Tenía un aire parecido al suyo; oh, sí, seguro que a él también le perseguían los vendedores de vez en cuando. Un verdadero compañero de armas, sin duda; de cruzarse de nuevo en otras condiciones, incluso en el campo de batalla, se encargaría de repagar su favor.

Así pues, se pusieron en marcha, con el objetivo de despistar a las perseguidoras entre la multitud. Sin embargo, como si de sabuesos acechantes se trataran, dos agudos chillidos femeninos pudieron oírse nuevamente. - ¡Son ellas! - Gerard apretó el paso, llevándose una mano a su bolsillo, defendiendo su escaso dinero de forma instintiva.

- Así es, soy Gerard, aquel al que persiguen estas dos vendedoras. - Susurró para luego mirar hacia atrás de forma fugaz, volviendo su mirada hacia delante al último segundo para que no se cerciorasen de su posición. - ¡Rápido, nos atraparán! Y no me queda dinero, por mucho que me gustase la estatuilla que vendía Lady Anne, una de las doncellas que nos persiguen. - Su mente divagó unos instantes. ¿Por qué había provocado aquel efecto en ellas? ¿De verdad revelaba un aspecto tan derrochador? Tal vez debía replantearse su look una temporada… algo se le ocurriría.

Sin embargo, volvió en sí ante la inesperada acusación de su joven salvador. Rompió totalmente el semblante taciturno, indignado. - ¿A-A dos bandas? ¿Pero qué decís? ¡Si apenas las conozco! - Negó con la cabeza repetidamente. - Solo me pasé por sus paradas y entablé breves conversaciones con ellas, nada más. - Dejó ir un suspiro; ¿qué sandeces estaba diciendo? Oh, definitivamente, Naga le había abandonado, para que le acusasen de aquella forma. - Y no tengo tiempo de lidiar con ellas. No puedo hacer esperar a mis dos jóvenes compañeras de viaje, pues hemos de partir pronto nuevamente... - Oh, no, no podía dejar que Lady Corrin y Lady Alanna se enterasen de tal desdicha. ¿Qué pensarían de él si le atrapaban?

Mas craso error el de haber perdido la compostura al ver que su honor era cuestionado, pues al hacerlo, había levantado la voz más de la cuenta. Las dos doncellas, a solo una docena de metros detrás, ya les habían detectado. Se giró hacia su acompañante. - ¡Corred, insensato, o intentarán sonsacaros hasta la última moneda!  Así es; no podían hacer más, por lo que Gerard echó a correr, por segunda vez, y lo hizo tirando del brazo de aquel hombre, pues no iba a dejar a su salvador que fuese pasto delos tiburones.

Pero claro, sus perseguidoras tampoco se quedaron atrás. Y ya fuera por sus ansias mercantiles, sus conocimientos previos del mercado o por desgracia divina, sentía cómo iban ganando terreno, quedándose en sus talones, prácticamente, a medida que pasaba por los distintos puestos y esquivaba tanto transeúntes como cajas de mercaderías. Preocupado, una gota de sudor le bajó por su rostro mientras buscó ayuda. - No soy de aquí; no se me ocurre ningún plan para solventar tal embrollo y quitárnoslas de encima. ¿Tenéis vos alguna idea, Sir…? - ¿Cómo se llamaba?
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Re: [Social] Un merecido descanso [Priv. Gerard]

Mensaje por Laslow el Jue Oct 19, 2017 7:20 pm

En el preciso instante en el que el joven de pelo castaño reconoció que realmente se trataba del buscado Gerard, la sangre comenzó a arder en el interior del Guardia Real. ¡¿Cómo osaba jugar con el corazón de dos doncellas de tal hermosura y luego decir que era una cuestión monetaria?! En sus años de vida y experiencia con las mujeres, Laslow había aprendido a base de bien que ninguna mujer perseguiría a un hombre con tanta fiereza por simple dinero, dado que ese era un trabajo que usualmente realizaban hombres de intimidatoria apariencia y cuchillos afilados, gente  capaz de solventar una deuda en un solo momento con sus muy especiales dotes negociadoras. ¡Una mujer solo persigue a un hombre de tal forma con un propósito, y uno muy alejado del interés comercial!

-A saber qué clase de conversaciones tuvisteis con ellas…- Una sombra de ira cubrió levemente las palabras del espadachín, quien estaba muy tentado de dejarse llevar por el impulso de revelar la posición en la que se escondían y entregar a aquel julandrón no solo a las damas a quienes había pretendido engañar, sino a también a sus compañeras de viaje, ¿pues cómo iba a permitir que inocentes doncellas continuaran su recorrido junto a semejante truhan? Esta idea, sin embargo, quedó descartada con rapidez ante dos hechos que la hacían imposible. El primero de ellos era que ya había accedido en ayudarle, y el yliensse no era alguien que machara su honor al retractarse de la ayuda ofrecida  previamente… Y en segundo lugar, porque las mujeres les habían descubierto gracias al alto volumen de las palabras de Gerard.

-¡No son vuestras monedas de oro lo que pretenden sonsacaros!- Atrapado ahora en una precipitada carrera a través de las repletas calles del mercado, el Guardia Real se veía obligado no solo a sortear a toda persona y obstáculo que apareciera en su camino, sino también a permanecer cerca de a quien en mala hora había decidido ayudar, pues si se separaban era muy probable que las perseguidoras les dieran alcance. Una idea que parecía favorable, pero que seguramente conllevara malas consecuencias para su salud. -¡Es vuestro lingote lo que quieren meter en sus monederos!- Puede que fuera por el frenesí de la huida, el tener la atención puesta en otra parte o por divina inocencia temporal, pero hicieron falta algunos segundos para que Laslow comprendiera el verdadero significado de sus palabras y la sangre subiera a su rostro llenándolo de rojo rubor.

Los oídos del espadachín captaron las palabras del Don Juan de pelo castaño, sonsacándole así del estupor que le habían provocado sus propias declaraciones, lo que le hizo ver el lugar en el que se encontraban. Era una zona dedicada a la venta de productos cárnicos, con ganado aún vivo a un lado y ya despedazado al otro. -No conozco este sitio, ¡pero tengo una idea!- Asegurándose de haber captado la atención del hombre junto al que huía aunque no fuera él mismo perseguido, Laslow se fijó en un carromato que ocupaba la mitad de la calle con su parte trasera, lo que serviría como una oportunidad perfecta para despistar a las mercaderes ofendidas.  

La carrera de ambos continúo hasta que llegaron al mismo carromato, con ambas mercaderes persiguiéndoles con peligrosa cercanía y sin intención alguna de detenerse. -¡Ahora!- Solo cuando la parte trasera del carro cubierto quedó tras ellos, el espadachín tomó al otro joven del brazo y le obligó a girar hacia la izquierda, quedando así tras el vehículo y frente a un pequeño puesto abierto donde los vendedores de carne guardaban la alfalfa para sus animales. -¡Rápido, tras los bloques!- Con un rápido movimiento, el Guardia Real saltó una pila de pesados paquetes de vegetal, quedando así oculto tras los mismos junto al originador de todo el embrollo en el que ahora se encontraba metido sin haberlo buscado siquiera. -Mantened un volumen bajo o podrán escucharnos.- La voz del espadachín descendió hasta el punto de que era algo complicado escucharle con el ruido de fondo del mercado, pero tal era la intención por encima de todo: Ser capaces de comunicarse aún en tal situación sin el riesgo de que las doncellas pudieran localizarles como había pasado antes. -¿Es mucho preguntar qué clase de conversaciones tuvisteis con ellas para que os persigan con tanta insistencia? Porque no todos los mercaderes son tan tenaces a la hora de no dejar escapar un cliente…- Entre bocanada y bocanada de maloliente aire, el mercenario se dio cuenta de algo que no había hecho: Responder cuando el castaño le había preguntado por su nombre.

-Azur… Sir Azur… Aunque podéis dejar de lado las formalidades.-
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