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Family. — Privado.

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Family. — Privado.

Mensaje por Invitado el Lun Sep 25, 2017 12:29 am

A la mañana siguiente...

Las sabanas cómodas de aquella gran cama me arropaban con ternura. Hacía tiempo que no tenía tantísimo espacio para dormir; desde que era pequeña, concretamente. Me sentía como una diminuta enana en una cuna con todo el lugar para poder moverse donde le placiese. Por suerte para mí el lugar era tan cómodo que dormí plácidamente y me molestó muchísimo despertarme. Demasiado. Pero no fueron ninguno de mis nuevos amigos, no, sino unos pájaros que estaban cantando en mi ventana. En cuanto abrí mis ojos de golpe, levanté mi cuerpo como si fuera un muerto resurgiendo de su sueño eterno. Me maldecí a mí misma por pensar que la idea de abrir las ventanas para ventilar la vieja habitación, llena de polvo, sería buena idea. Chasqueé mi lengua contra el superior de mi paladar. Odiaba cuando me despertaban de manera tan ligera. ¡Yo era difícil de despertar! O eso al menos creía. En este lugar, extrañamente, aun no me había acostumbrado a eso.

Tras destaparme, de golpe, espanté los pájaros. Me había mareado por eso, por lo que me senté en la repisa de la ventana. Inhalé aire fresco de la mañana. ¿Qué hora sería? Quizá alrededor de las ocho o nueve porque la actividad en aquellas casas que nos rodeaban —lujosas, por cierto— parecían estar ya en movimiento. Al ver las vistas tan pomposas y llamativas no me parecía como si estuviera en la capital Nohria, sin embargo esto no me molestaba del todo; comparado a mi mugriento hogar en los barrios bajos, se agradecía (y más si venía de la mano de mi amado heraldo).
Me levanté de la repisa de aquel lugar y me dispuse a vestirme —sí, había dormido en ropa interior—. Había dejado la ropa al pie de mi cama y mi gorra en una silla de madera. Me sentía algo observada en ese lugar, más que nada porque aún no estaba acostumbrada a aquella habitación. Rápidamente, me atavié con mis ropajes. Ya me sentía más cómoda y dispuesta a salir de aquella cárcel que me aprisionaba en una casa desconocida. Tenía ganas de merodear a mis anchas y ver los secretos que podía esconder el lugar donde vivía aquel hermoso pelirrojo, sin embargo…

Toc, toc, toc.


Alguien llamó a la puerta a la espera de que le abriese. Inhalé aire. Podría ser o Dräguth, mi nuevo líder en aquel “grupo raro” o Ángela, su prima con una personalidad un tanto por definir para mí. Me paré a pensar quien podía ser demasiado tiempo que volvieron a llamar, impacientes. No me gustaba cuando me metían presión por eso mismo me fui corriendo a coger mi tomo de Ruina (no me iba a ningún lugar sin él).

— ¡Voy, voy! —Decía al mismo tiempo que terminaba de arreglar el cuarto, dejar la cama medio hecha y coger mi libro. Entonces fue cuando abrí la puerta y me encontré con…


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Re: Family. — Privado.

Mensaje por Invitado el Lun Sep 25, 2017 11:40 am

La primera noche tras acoger a mi prima y a la primera bruja se me hacia extraña, escuchar ruido en las habitaciones colindantes se me hacia raro, pero sabía que era cada una de ellas o poniéndose cómodas o arreglando la habitación como mejor les parecía, no es que fuese a quejarme, ahora ellas también pertenecían a este hogar y comprendía que hubiera ciertas cosas que las pudieran hacer sentirse incomodas, incluso yo muchas veces me sentía incomodo cuando entraba en ciertas habitaciones, era lo común, después del pasado que tenía esa casa para mí.

Cuando caí en la cama no tarde demasiado en dormirme, solo unos escasos minutos en los que se me cerraron los ojos, el hecho de escuchar ruido en las habitaciones contiguas a la mía ayudaba, ya que tampoco eran ruidos molestos del todo, eran pasos y cosas que reconocía, no era algo que diese miedo, especialmente cuando hacía pocos minutos había estado con esas personas. Tocaba descansar.

Y así paso la noche.

No era de despertarme tarde, pero mucho menos si tenía en mente lo que había que hacer, había que ponerse en marcha y hablar de las cosas si queríamos tener éxito en nuestra nueva etapa, necesitábamos ser buenos profesionales, aunque el bueno siendo mercenario tenía un sentido metafórico. Aunque generalmente no solía aceptar trabajos de canallas, no se merecían mi respeto, por mucho dinero que me ofreciesen. Ese era un punto que debía explicar.

Tras vestirme, salí de la habitación y fui a buscar a la personas que sabía que tenía que insistirle más, pues contaba con la responsabilidad de mi prima y algo sabía, pero desde luego, Nocthicula no tenía ni idea de nada acerca de lo que tenía pensado, ni tampoco mis ideas de cómo trabajábamos.

Llame a la puerta y espere, como ví que no abría insistí, quizás estaba dormida, pero aún así, debía levantarse para venir abajo y empezar a hablar de cómo hacer las cosas, entonces escuché la inconfundible voz de la brujita que decía que ya salía, aunque no con esas palabras.

Una vez fuera la miré a los ojos, con rostro serio.

Vamos abajo – la miré a los ojos – tenemos asuntos que tratar en lo referente a que hacemos aquí. – dije para luego girarme en dirección hacia las escaleras, para bajar al salón.

No estaba segura como se tomaría ella ser ahora una mercenaria o pertenecer a un clan, pero ella había aceptado, así que suponía que sabía a lo que se atenía cuando acepto mi proposición de venir con nosotros.
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Re: Family. — Privado.

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 30, 2017 7:15 am

La primera noche no dormí mucho más de lo que estaba acostumbrada a hacer. El olor del polvo que se había acumulado en la habitación era casi excitante, y te animaba a dar un poco de ambiente a las cuatro paredes que ahora eran consideradas como mías para decorarlas un poco. Una iluminación un tanto deficiente en el escritorio, algo para poder escribir lo que necesitara al lado y una pequeña pila de libros no muy lejos de la ya mencionada fuente de luz. A eso súmale algo para evitar que la claridad entrara para estropear el ambiente y casi sería como mi pequeña biblioteca personal, una antigua y abandonada cuyo conocimiento estaba solamente para mí.

Por desgracia para terminar de dar el pego tendría que llenar las estanterías, pero tiempo al tiempo. Aproveché para probar cómo había quedado el ambiente echándole un ojo a los pocos libros que siempre llevaba conmigo y… la sensación era indescriptible. Cambiaba por completo la inmersión, y parecía como si te enfocaras más con lo que tenías delante. Una gran forma de poder desvelar y asimilar los secretos más intrincados que la gente plasmara en papel y tinta, por ocultos que estuvieran. Aun así, ese no era el momento para comenzar; había que dormir y, como prueba de campo, ya había sido más que fructífero. Dormir sabiendo que había conseguido esa ambientación me ayudó a cerrar los ojos rápido. No estuve durmiendo demasiado tiempo y juraría que fui la primera en volver a abrirlos, pero las sábanas me atraparon hasta que escuché movimiento en la casa. El estar tan abandonada ayudaba a que todo se oyera bastante bien, con lo que me levanté y me preparé para ir abajo. Tendríamos que desayunar y tal.

Efectivamente Dräguth ya se había levantado, y los pocos sonidos que escuché los hizo él. Al ver que Nocti estaba todavía dormida. Él parecía dispuesto a ir a despertarla, pero yo opinaba que para ser el primer día que pasaba en una casa que no eral a suya habría que ser un tanto benevolente. Se fue a arrancarla de las sábanas y yo decidí bajar. Preferí comenzar a hacer el desayuno para que al menos tuviera una compensación por no dejarla dormir más rato.

Cuando bajaron ya había hecho algo para que se pudieran quitarse la gusa que se les habría formado durante la noche.

Buenos días, Nocti. Buenos días, Dräg — miré a ambos, viendo cómo la joven hechicera parecía un tanto contrariada —. Oh, wow, ni que te hubiera despertado una bandada de pájaros — comencé a servir lo que había hecho hasta el momento para el desayuno y miré al jefazo —. Supongo que querrás hablar de lo que vamos a hacer a partir de ahora, ¿no?
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Re: Family. — Privado.

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 30, 2017 1:36 pm

Detrás de la puerta estaba Dräguth, mi nuevo jefe y el hombre que me atraía desde el primer momento que lo vi. Su mirada seria con aquel rostro apagado me hizo tener fuertes palpitaciones en mi pecho, agarrando la gabardina por la parte de mis costados con fuerza para aguantar el impulso estúpido de gritar o abalanzarme a él. Hormonas, por favor, controlarse.
Él me vino a despertar porque quería que bajara a la planta de abajo para hablar de la verdadera razón por la que estaba aquí. Justamente lo que me preguntaba toda la noche antes de dormir ahora llegaba el momento de solucionarlo. Ni dudé en hacerle caso, así que cerré la puerta de la habitación en cuanto salí y le seguí a la planta baja. En silencio, mis ojos clavaban a él, penetrantes. Me fijé espalda por donde caía aquellas cataratas rojizas que se movían al ritmo de los pasos de Dräguth. Esa imagen me hizo acordarme de aquel cuadro que en su habitación tenía, preguntándome quién sería él y quien era el otro chico. ¿Algún amigo o... algo más?

Bajamos las escaleras y llegamos a la cocina por el buen olor que se olía, añadiendo también los sonidos caseros que las madres hacían cuando estaban en estas. Pasé después de Dräguth, atravesando el arco de la puerta, y vi aquel lugar ordenado y bastante limpio con bastante luminosidad de la mañana. En ella se encontraba Ángela, la prima del hombre de cabellos rojos. Nos saludó a los dos con una sonrisa mientras terminaba de hacer un desayuno bastante apetitoso. Mis ojos se iluminaron. ¿Hace cuanto tiempo que no comía tan bien por las mañanas? En cierto modo echaba de menos a Hak, aquel dragón divino que tuve viviendo unos días en mi casa, porque él si que me alimentaba bien y me trataba como una hermana sin apenas conocerme. Y fue este desayuno quien me recordó a él.

Respondiendo a la chica de pelo azul con unos ruiditos venidos de mi garganta —cual infante enfurruñado—, me senté enseguida en la mesa para presionar a las demás para comer. Mis ojos clavaban en el apetitoso plato, ignorando por completo lo que Ángela me dijo. Sabía que teníamos que hablar sobre lo que haríamos a a partir de ahora, pero como todas las mañanas fuesen así... estaba claro que me quedaría.
Comencé a desayunar sin los demás porque mi estómago ya rugió por primera vez al verse detenido por probar ese completo desayuno. No evité en darle un trago a aquella leche caliente con sabor a cacao, volviendo después para comer esos huevos fritos. Tragando rápidamente para poder hablar, incluso me dieron ganas de toser porque me estaba atragantando. Bebí rápidamente lo que me quedaba de leche, soltando un largo suspiro por sentirme mejor. Mi mirada fue hacía la de ellos que parecían estar juzgándome por mi comportamiento.

— Eeeeh... P-Perdón, es que hacía tiempo que no desayunaba tan bien.Una sonrisa leve fue dedicada hacía Ángela. Me estaba comenzando a caer bien si hacía este tipo de cosas.— Le dejo hablar, mi señor, ya dejé de comer. —Volví mi atención hacía el pelirrojo que estaba presidiendo la mesa con su desayuno delante. Me crucé de brazos, intentando resistir la tentación de acabarme aquella comida, cruzándome de brazos. Ahora era el momento en el que tenía que estar más atenta porque era un momento crucial en nuestra unión.
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Re: Family. — Privado.

Mensaje por Invitado el Dom Oct 01, 2017 1:51 pm

Cuando baje las escaleras acompañado por la menor podía notar como sus ojos se clavaban en mi, desde un primer notado había notado que la chica me miraba de una forma un tanto extraña, no era como miro a aquella jinete o como miró a Ángela, no, era una cosa diferente, más intensa, pero por alguna razón hacía caso a lo que decía y en ese caso no podía quejarme, quizás simplemente era que le imponía o alguna cosa por el estilo, no quería darle muchas vueltas no quería descentrarme, pues tenía que acordarme de todo lo que quería decir en aquella reunión.

Bien – dije sentándome a la mesa, mirando de reojo a la bruja, viendo como devoraba el desayuno, sin darle verdadera importancia.

También dediqué una mirada a mi prima cuando dijo que iba a hablar sobre lo que realmente tenía pensado a hacer allí, no se equivocaba, así que simplemente la miré para asegurarme de que estuviese atenta, sentarse o no, era cosa de ella, yo realmente me había sentado porque estaba más cómodo.

Si – asentí mirando a Ángela – vamos a hablar de lo que me gustaría que hiciésemos a partir de ahora. – dirigí una mirada a Nochticula para que fuera consciente de que también le afectaba a ella, obviamente.

Dirigí mi mirada de una a otra, alternativamente, tamborileé con mis dedos sobre la mesa de la cocina y luego los entrelace inclinándome un poco sobre la mesa, para estar mas cerca de ambas, aunque tampoco es que me acercase demasiado, ella tampoco estaban muy alejadas de mi, quizás un par de metros.

Veamos – las miré a las dos nuevamente – como supongo que sabréis soy mercenario – miré a mi prima, ella si lo sabía pues se lo había contado, a la brujita sin embargo no le había podido contar nada todavía – y me gustaría que nos dedicásemos a eso, hasta esto está claro, el punto es que no aceptaremos cualquier tipo de cliente, cualquier desarrapado que venga aquí buscando que le arreglemos un ajuste de cuentas lo rechazaremos, solo nos encargaremos de cosas que veamos justas – miré a las dos – si viene una madre o un padre diciéndonos que alguien ha hecho daño a su hijo o hija y nos lo demuestra, iremos a por ese desgraciado. – mire a ambas muchachas.

Quizás más que mercenarios pudiéramos sonar a justicieros, pero los justicieros generalmente no cobraban por sus servicios, nosotros si a menos que la cosa fuese tremendamente grave que entonces, el dinero quedaría en segundo lugar, pero también cobraríamos, si no en dinero de alguna otra forma.

Solo espero – mire a las dos muchachas – que ninguna se tome la libertad de desobedecer mis órdenes, pues no me tomo muy bien las insubordinaciones y menos cuando estáis en mi casa. – en mis labios se dibujo una sonrisa macabra.

Realmente lo que quería era que no quería que aceptasen cualquier tipo de trabajo, pues yo no trabajaba así y ayudar a un desgraciado pues no me gustaba demasiado.
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