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[Campaña de Liberación] Not a Saint, But Do I Have to Be? [Priv. Kija]

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[Campaña de Liberación] Not a Saint, But Do I Have to Be? [Priv. Kija]

Mensaje por Izaya Orihara el Vie Sep 22, 2017 4:43 pm

Izaya llevaba dos semanas jugando con el inconsciente Kija. Los primeros días se había contenido, no fuera a ser que el manakete le pillara toqueteando lo que no debía y se llevara un zarpazo de su parte. A la cuarta mañana en la que no abría los ojos, trató de despertarle. Sin embargo, no había nada que le hiciera levantarse y dejar de soñar. Era como si hubiera caído en una especie de coma. Casi estuvo tentado a devolvérselo a Gaius, el maldito tuerto que le había vendido mercancía defectuosa, pero un sexto sentido le advirtió que fuera paciente. Así, el estratega dejó que el dragón descansase y curase sus heridas, fueran las que fueran. Una vez que tuvo bastante claro que tardaría en retomar la consciencia, no tuvo reparo en investigarle a fondo y hacerle lo que le viniera en gana. No dejaba de ser su esclavo, al fin y al cabo.

Primero, le cortó las puntas del cabello y las metió en botes de cristal. No contento con esa poca cantidad, se hizo con un buen mechón de pelo plateado que también guardó en un frasco. Después le hizo la manicura, y clasificó las uñas entre “pies”, “mano humana” y “mano monstruosa”. Dudó sobre el color que le pegaría más, pero se decidió por un pigmento azul oscuro que resaltaba en su piel pálida. Por supuesto, no se olvidó de las garras de su brazo escamoso. Repitió ese proceso cada vez que lo juzgaba conveniente, pues las uñas crecieron en el transcurso de las dos semanas. En los intervalos, coleccionó piel seca normal y escamas que le quitó del brazo. Ni siquiera se despertó con todas las artimañas que le practicó Izaya. Mejor para él: a pesar de que el manakete era un mestizo, vendería esos productos en el mercado negro por un gran precio, equivalente al que tendría si ofertara partes de un manakete puro. Nadie podría saber lo contrario.

No obstante, con el paso de los días, incluso el estratega comenzó a aburrirse de las rutinas de belleza. Había practicado en el rostro de Kija con maquillaje, peinados y diferentes cremas, y ya no era tan divertido como al principio. Ahí fue cuando intentó despertarle por todos los medios posibles: cacerolas, gritos, golpes. En algún momento le llegó a apuñalar con una de sus dagas, pero incluso ahí no había abierto los ojos. La criatura se había incluso sanado a sí misma, no sin que antes Izaya tomara una muestra del líquido vital. Tenía paciencia, pero comenzaba a desesperarse un poco. Sentía repelús por su falta de humanidad, su pacifismo, su aspecto de persona corriente cuando no lo era. Entre medias, hizo algunos negocios y se mantuvo activo en los asuntos de algunas familias ricas de Begnion que vivían en las inmediaciones.

Ante los criados se mostraba despreocupado y tranquilo, casi como si no le importara lo más mínimo el estado comatoso de su “invitado”. Ni siquiera los miembros más cercanos del servicio sabían de dónde había sacado su Señor a tal ser. Sin embargo, las últimas veces que había ido a visitarle, la expresión del informante había sido más sombría que de costumbre. Con el paso de los años, habían aprendido que esos gestos indicaban peligro, y muchos habían hecho lo posible por cruzarse lo mínimo con él. De todas maneras, se pasaba la mayoría del tiempo o trabajando, o en la habitación con el cuerpo inerte de Kija. Su colección de pelo, sangre, piel, uñas y saliva de manakete había aumentado exponencialmente, pero incluso rellenar los frascos de cristal se le había vuelto tedioso. Ahora, simplemente hablaba de lo primero que se le pasaba por la cabeza: meditaciones, pensamientos, ideas.

Llevaba al menos media hora hablando del trabajo de investigación sobre los emergidos que estaba haciendo para Eliwood. Le contó sus experiencias en Plegia e Ylisse, entre otras. Más tarde tendría que reunirse con un grupo de mercenarios con quién debía terminar de confirmar ciertos asuntos pendientes, pero hasta entonces podía molestar a su esclavo como creyera conveniente. Al terminar una de sus historias, se rio y después suspiró. Era algo gracioso, pero solo él era quién soltaba carcajadas. Observó con ojo crítico al manakete y frunció un poco el ceño. - ¿No crees que es hora de despertarse, monstruo? Hasta las pesadillas necesitan un descanso de tu presencia. – comentó con voz cantarina y falsa. Se incorporó de la silla en la que había estado sentado y se apoyó en uno de los lados de la cama. Miró a Kija desde las alturas, una expresión imposible de leer en sus ojos rojizos. Le agarró con fuerza del rostro, apretando sus mejillas hacia dentro. – Realmente no eres humano, ¿eh? Una auténtica criatura monstruosa. – musitó con frialdad y con una sonrisa cortante, como el último día de la luna antes de desaparecer del cielo nocturno por entero.


Última edición por Izaya Orihara el Lun Nov 13, 2017 3:52 pm, editado 1 vez
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Re: [Campaña de Liberación] Not a Saint, But Do I Have to Be? [Priv. Kija]

Mensaje por Kija el Lun Sep 25, 2017 2:09 pm

Kija había caído en un sueño profundo pues estaba agotado, tanto por aquel largo viaje en barco como por los sentimientos tan poco gratos que le asolaban. Mas que un sueño se había sumido en una meditación profunda para ordenar sus pensamientos y sentimientos, una pausa para recuperarse tanto física como emocionalmente. Se sumió en una negrura absoluta en lo profundo de su mente donde solo había calma y quietud, ajeno a lo que había en el exterior y a lo que aquel hombre hacia con su cuerpo.
 
El joven manakete hablo tendidamente consigo mismo y guardo silencio prolongado en muchos ratos, un pensamiento profundo al que quizá muchos humanos no podrían llegar a comprender debido a lo cortas y ajetreadas que eran sus vidas diarias. Su estado de meditación eran tan profundo, tan pesado que por ello no se percataba de todo lo que sucedía a su alrededor y las múltiples cosas que le hacia el humano entre su sueño, y, aun que el asunto de ser apuñalado igualmente no le despertó si gasto en el fuerzas valiosas y energía que prolongaron su letargo un par de días mas pues aun que la herida se hubiese cerrado pronto para evitar sangrar demasiado el cuerpo debía reponer el daño interno. El cuerpo de Kija en ese momento parecía más bien un cascaron vacio, como si se tratase de un muñeco bastante realista pues estaba hecho para poder resistir largas temporadas sin actividades como comer, beber agua o siquiera ir al baño como ocurría con algunos animales llegando el invierno; incluso su respiración era sumamente suave, tranquila y escasa con el fin de ahorrar la mayor cantidad de energía posible y mantener las funciones de su cuerpo al mínimo.
 
No supo cuanto tiempo paso exactamente y tampoco es como si realmente aquello le importase demasiado, pero llego el día en que debía despertar pues para bien o para mal el ser un hibrido lograba hacer que sus letargos, al menos de momento, no fuesen tan duraderos como los de un manakete real quien podría pasar siglos en ese estado. Para suerte del hombre de cabello azabache, aun que Kija bien estaba recuperando la conciencia al decirle sus hirientes palabras tenía un periodo de aturdimiento después de pasar por una sesión de sueño muy larga por lo que el pobre solo llego a escuchar murmullos sin sentido en su lugar. El primer vindicatorio de que Kija comenzaba a despertar es que por primera vez en todo ese tiempo jalo aire hasta llenar sus pulmones totalmente y después lo soltó totalmente por la nariz, recuperando la normalidad de su respiración y su ritmo cardiaco. Lo que después dio señales de vida fueron sus parpados que comenzaron a templar un poco antes de comenzar a abrirse lentamente, mirando al humano sobre de él con una expresión atontada y soñolienta.
 
- Las quesadillas…. tienen persistencia? -
 
No era que no hubiese escuchado, solo no logro entender lo que aquella voz le había dicho y tampoco tenía la capacidad de reconocer a quien tenía enfrente en ese momento, tampoco donde estaba o que hacía en aquel lugar. Tampoco recordaba que estaba "cautivo", que le habían vendido como esclavo y que de momento estaba a merced de su supuesto salvador.
 
- Quien relame a tu hermano en una espesura desastrosa? -
 
Eso era, como mucho, lo que había logrado entender, sus ojos estaban apagados debido a que aun no estaba del todo consiente pero al menos ya despierto, casi como una especie de sonambulismo antes de regresar totalmente al mundo real.
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Re: [Campaña de Liberación] Not a Saint, But Do I Have to Be? [Priv. Kija]

Mensaje por Izaya Orihara el Vie Nov 17, 2017 8:26 am

Kija era un esclavo con suerte, eso se lo concedía. Aunque tuviera una paciencia bastante infinita, el estratega no sentía compasión o lástima por el manakete. Había esperado que se levantase, y había disfrutado en el proceso como un niño con un juguete nuevo, pero como un infante que se aburre pronto del regalo, Izaya ya comenzaba a hartarse de que el dragón no abriera los ojos. Quizás, si la situación no hubiera cambiado, habría probado a hacerle daño de verdad. Había estado mil veces en Plegia, y uno no podía residir allí sin que algo de la cultura y las costumbres se le pegase un poco. Además, el informante gozaba de una tremenda imaginación que, unida a su potencial aburrimiento, podía ser más peligrosa que la espada más afilada. Por suerte para Kija, el mero hecho de mostrar signos de conciencia ya era una novedad que hizo a Izaya olvidar todo lo que estaba pensando antes.

En su rostro apareció una sonrisa de satisfacción y emoción. Se giró sobre sus propios talones, habiéndose apartado del manakete, y exclamó: ¡Está vivo!, ¡Viiiiiiivo! – dio una vuelta sobre sí mismo, como poseído por una alegría infantil, y después se inclinó sobre el esclavo para responder a sus preguntas delirantes. - No, mi querido Hakuryuu, en esta casa las quesadillas no persisten.  ¿Sabes lo que es alimentar a tantos niños? ¡Casi como dar de comer a una armada! – se rio con ganas y después continuó: y no deseo saber quién relame a mi hermano, ew, y menos si es de manera desastrosa. ¿Por qué me preguntas estas cosas?, ¿Acaso quieres causarme una especie de trauma? – en el fondo, esa clase de anécdotas eran de las que me más le gustaba saber. Se imaginó a Judal contándoselo y eso le hizo sonreír aún más, aunque sus comisuras se volvieron más suaves, casi como mostrando afabilidad y ternura. Esperaba verle pronto.

- Bueno, tú no te preocupes, que voy a llamar a un par de doncellas para que te traigan algo de comer. Tendrás hambre, ¿no? Sea como sea, tú no te muevas mucho, que sigues convaleciente. – agarró todos los frascos de esencia de Manakete que había recolectado esa mañana, y se los metió en los bolsillos de su abrigo negro. Corrió a la entrada y al abrir la puerta, casi se dio de bruces con una de las criadas a la que iba a llamar. El grito atrapado en su garganta desapareció al ver su rostro, trocado por una expresión de pánico y de miedo. Izaya la miró con los ojos entornados, esperando una explicación que no tardó en llegar: ¡Mi s-señor!, las tropas de Begnion están evacuando la villa. Dicen que viene hacia aquí un pelotón de emergidos. Van a proteger a los civiles mientras huimos en caravana a la capital. ¿Qué hacemos?

La muchacha estaba al borde de las lágrimas, lo que causó cierta diversión en el estratega, que la atrajo hacia sí mismo en un abrazo que le sacó todos los colores. – Querida, para esto tenemos el Protocolo de Evasión, ¿recuerdas que te lo expliqué nada más llegar aquí? – la separó de él y le dio un golpecito paternalista en la nariz. – Ahora, hazme caso y prepara todo para meterlo en los carromatos y carruajes. No hay tiempo que perder. No queremos que los galantes soldados se vayan y no nos protejan, ¿no es así? – la sirvienta asintió y, tras una reverencia mal hecha, corrió por los pasillos para avisar a los demás. Izaya, por su parte, no pudo evitar formar una sonrisa al ver tanto pavor por algo tan estúpido. Al contrario, que les hubiera ido a avisar el ejército de Begnion, y su oferta de evacuación, era un factor muy útil y del que el informante pretendía aprovecharse. Olvidándose del recién despertado manakete, caminó tranquilo a su propio despacho para recoger todo lo importante.
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Re: [Campaña de Liberación] Not a Saint, But Do I Have to Be? [Priv. Kija]

Mensaje por Eliwood el Mar Dic 26, 2017 2:47 am

Tema cerrado. 20G a Izaya, 10G a Kija.
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