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[Social] [Flashback] Flores en Verdane [L'arachel y Aura]

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[Social] [Flashback] Flores en Verdane [L'arachel y Aura]

Mensaje por Invitado el Jue Sep 21, 2017 7:41 am

Un año antes de la caída de los reinos.

El tiempo parecía estar de parte de todos esa mañana. Quizás el cielo no se encontraba completamente despejado, pero el sol relucía y las nubes, en su mayor parte, sonreían con el blancor de una temprana primavera. ‘Qué hermoso azul’, decían algunos; ‘Naga debe estar bendiciendo esta llegada’. Ella simplemente miraba al frente. La gran comitiva de la casa Gruenewald se había reunido en los malecones de sus acantilados, encabezada por el Lord, su esposa, y por supuesto su heredera Aura, que acababa de cumplir los veinte años de edad. Seguidos por unos cuantos soldados que formaban con estricta disciplina, la familia Gruenewald se mantenía a la espera de un barco procedente de Rausten, ataviados con sus mejores galas. Estaba claro, tan sólo por la importancia de aquel despliegue, que aquel no era un barco cualquiera.

Se trataba nada menos que de la honorable princesa del reino de Rausten, L’Arachel, sobrina del divino pontífice Mansel. La carta recibida semanas atrás explicaba con detalle la situación: la princesa, gran admiradora del continente vecino Jugdral, requería cruzar hasta Grannvale para realizar allí sus estudios. Verdane había sido elegida como su primera parada en el continente aliado, y la casa Gruenewald señalada como su anfitriona. Todo un honor para una casa menor como la suya, y sin duda una oportunidad de oro para estrechar alianzas significativas.

La imagen de un barco con bandera de Magvel podo avistarse al fin en la lejanía. No hubo cambio alguno en la expresión de Aura, serena y neutral, de párpados que parecían pesarle ligeramente. Decían que la princesa L’Arachel tenía tan sólo quince años de edad, y por proximidad sería Aura quien principalmente debía ocuparse de acompañarla en su visita por Verdane. A pesar de la neutralidad en su expresión, no lo consideraba un mal cambio de rutina; lo agradecía, de hecho. Una nueva flor estaba a punto de entrar en su jardín. Una diferente, portadora de nuevos aromas y, quizás, de esa tierna inocencia tan propia de la juventud que siempre le faltó a ella. ¿Quién no tendría curiosidad por verla florecer?

A su lado, la madre de Aura mantenía un porte correcto y una suave sonrisa, discreta en sus constantes aunque fugaces miradas hacia su hija. Hoy Aura llevaba uno de los vestidos preferidos de su padre, blanco, completamente blanco, con tantos volantes y adornos que ella misma parecía flotar en su propio jardín de nubes. Oh, cuán hermoso es el mimo de un padre hacia su hija. Cuán bello...

Cuando el barco al fin ancló en el pequeño puerto de la casa Gruenewald, el Lord sonrió complacido y se adelantó unos pasos para saludar a su honorable invitada.

-Princesa L’Arachel –dijo el hombre al verla, tomando su mano para llevar el reverso hasta sus labios en un gesto de absoluta cortesía y sumisión-. Bienvenida a Verdane; vuestra presencia nos honra inmensamente. Permitid que me presente: soy Baldrik Gruenewald, Lord de estas tierras, y ellas son mi esposa Griselde y mi hija Aura, con la que estoy seguro os llevaréis muy bien.

Aura la miró con una amable sonrisa, observó esos preciosos cabellos ondulados que traían consigo aromas frescos, para terminar ofreciéndole una grácil reverencia con dedos pinzando suavemente la tela de su vestido.

-Princesa, es un placer conoceros –dijo, predeciblemente. No había nada en aquella reunión que se saliera del guión establecido; ni una sola palabra que no hubiera sido escrita. Era una hermosa obra de teatro en la que todos, también la princesa, debían desempeñar su mejor papel.
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Re: [Social] [Flashback] Flores en Verdane [L'arachel y Aura]

Mensaje por L'Arachel1 el Jue Sep 21, 2017 8:29 am

¡Todavía recuerdo que siempre quise ir a Grannvale! Pero, ¡mi tío no me lo permitía! ¡Se preocupa demasiado por mí! Pero después de un año de mucha insistencia, ¡por fin me concedió permiso! Eso sí, me dijo que me llevara conmigo a una tropa de soldados como escolta. Me impedirían divertirme como es debido, pero sobreviviré con ello. Después de todo, ¡voy a estudiar todo lo que pueda sobre la cultura del país! ¡Y cuando vuelva mi tío estará tan sorprendido que me dirá que lo hice muy bien! ¡Y haré amigos! O eso espero, porque nunca tuve la oportunidad de conocer a nadie aquí. ¡Este sitio es un muermo! Pero, ¡seguro que el otro sitio será genial! Quiero decir, seguro que cumplirá con creces mis expectativas. ¡Habrá muchísimos libros que leer! ¡Ya me emociono de pensarlo!

Princesa, ¿estáis segura de que no queréis descansar? – me preguntó un soldado. El barco… no es precisamente el medio de transporte que lleve con mejor soltura. Era mi primera vez y nunca pensé que tendría un poder tan grande. Mi querido tío me avisó de ello y me dijo que tuviera cuidado, pero no sirvió de nada. – No… Quiero ver el océa...– pero acabé, como era de esperar, sintiéndome peor. El pobre guardia, que tuvo que soportar las consecuencias de mi mareo y todo lo que podía ser consecuencia de este, me llevó a mi camarote.

No sé cuánto tiempo pasó, la verdad. Pero sé que por fin llegamos y me avisaron. En cuanto lo hicieron, fui a por Fiona quien, misteriosa e inexplicablemente, estaba perfectamente. ¡Jopetas, cómo la envidio! Pero eso no era lo importante. Lo que sí que lo es es que tenía que pasar por Verdane antes y que una familia de nobles iba a tener la bondad de acogerme como muestra de cortesía. Me dijeron que tuviera cuidado, pero no veo por qué desconfiar de ellos. ¡Si son la mar de agradables! ¡No ganan nada y aun así quieren realizarnos este favor!

Además, nada más conocerlos ya se veía que así era el caso. El lord Gruenewald parecía ser un claro modelo de educación y respeto. Lo mismo podía decir de su esposa y su hija, a la cual le devolví la reverencia. – Os aseguro que es también una honra para mí conoceros a vos y a vuestra familia, buen hombre. He escuchado que vuestra familia tendrá la bondad de acogerme hasta que continúe el viaje a Grannvale. En nombre de la teocracia de Rausten, permitidme extenderos mi más profundo agradecimiento – la hija, Aura, claramente mayor que yo, me dirigió después la palabra. – El placer es mutuo, señorita Gruenewald.

Fuimos caminando por el puerto y, como era de esperar, no pude evitar observar todo con curiosidad. Así que aquí es donde trabajan los plebeyos de Grannvale que viven en la costa… Se parece un poco al pequeño puerto de donde salí, pero me da una sensación ligeramente diferente. El aire también es diferente. ¿Sería por todos los árboles que se extendían hacia el infinito? A Fiona, que estaba siendo escoltada por un caballero, también parecía gustarle. – Supongo que os habrán informado de que me dirijo a Grannvale, mas he de confesar que todo el continente de Jugdral ha sido objeto de interés. Leí en un libro sobre las historias de los famosísismos cruzados. Como la futura heredera de un país que se centra en el culto, creo que es mi deber conocer las costumbres y ritos religiosos de cada creencia. Es por ello que, una vez más, me gustaría agradeceros vuestra hospitalidad.

Mi tío siempre me dijo que fuera agradecida. Y pensaba serlo. Después de todo, ¡siempre se me había enseñado a ser una dama educada! Aunque he de confesar que estaba un poco nerviosa, visto que era mi primera vez tratando con alguien de un país extranjero. Mi querido tío en su bondad me protegió demasiado…
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Re: [Social] [Flashback] Flores en Verdane [L'arachel y Aura]

Mensaje por Invitado el Jue Sep 21, 2017 11:54 am

L'Arachel se mostró como una joven hermosa y despierta. Buena habladora; parecía incluso disfrutar las palabras a pesar de esas pinceladas de nerviosismo que Aura pudo captar en ella. Puede que se encontrara en un continente desconocido, tan lejos de su familia y hogar, pero la princesa había salido de ese barco con su curiosidad y sus dulces fantasías, y esas ganas de conocerlo todo a su alrededor. Las hizo notar sin miedo, pues ya por el camino hasta la fortaleza habló de sus inquietudes. Había leído historias sobre Jugdral, y por supuesto no tardó en mostrar su interés por los Doce Cruzados, grandes liberadores del continente. Un tema indudablemente ideal para ciertas personas allí presentes, que supieron mantenerse serenas en todo momento.

-En cuanto a lo que religión se refiere, habéis elegido bien el foco de vuestras atenciones -comentó el Lord con suma satisfacción-. Como bien habréis oído, Jugdral pasó por tiempos sombríos bajo el yugo del Señor Oscuro Loptyr. Fueron los mismos dioses los que otorgaron su bendición a los cruzados para poner fin a su vil e infame culto. Jugdral es, por tanto, una tierra santa, elegida y bendecida por los dioses. Es importante no olvidar quién nos ha liberado, y a quién debemos la luz en nuestras almas, hoy alejadas de toda oscuridad.

Su esposa, que caminaba y escuchaba con una amable sonrisa, decidió añadir más detalles a la historia.

-Cabe mencionar que Verdane es una de las regiones que no fueron fundadas por ninguno de los Doce Cruzados, aunque por supuesto no olvidamos sus hazañas. Sin ellos… la justicia de Loptyr aún regiría nuestras vidas…

-Y como bien sabréis… -continuó el padre mientras la comitiva se acercaba a los portones de la fortaleza, tras los cuales esperaba el gran patio de armas donde entrenaban los soldados con rigor-. Jugdral es un continente politeísta. Los Gruenewald veneramos a la diosa Naga, quizás debido a mis antepasados nacidos en Grannvale. Imagino que habréis oído mil historias sobre las tensiones de antaño entre dicho reino y el nuestro, pero parece que el amor fue capaz de florecer incluso en medio de tales disputas. Como una rosa en un jardín, ¿verdad?

La mujer del Lord miró entonces a su marido, pero él no la miraba a ella. El hombre mantenía los ojos en el frente con una sonrisa satisfecha, mirando hacia ese más allá de sus locuras y pensamientos. Cada vez más lejanos. Cada vez más inteligibles para ella, su mujer. Llegaron al fin al interior de la fortaleza, un castillo centenario de gran valor arquitectónico y hermosos motivos góticos. Incluso en la gran sala principal, el aroma a rosas fue notable.

-Mi hija Aura os guiará hasta vuestros aposentos, y será vuestra guía en todo lo que deseéis. Ha sido un viaje largo y es posible que necesitéis descansar antes de visitar el castillo a fondo. Considerad esta fortaleza como vuestra casa, princesa; espero que en ella paséis una estancia agradable.

Tras la despedida del Lord y su esposa, Aura, que había mantenido una expresión completamente neutral durante el trayecto, sonrió de nuevo a la joven; tenue, pero amable.

-Acompañadme -dijo, con ese tono suave y recatado que apenas se alzaba-. Cuando hayáis descansado, os mostraré los jardines del castillo. Presiento que no os pasarán desapercibidos.
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Re: [Social] [Flashback] Flores en Verdane [L'arachel y Aura]

Mensaje por L'Arachel1 el Sáb Sep 23, 2017 10:51 am

Las explicaciones de lord Gruenewald fueron, cuanto menos, apreciadas. Sin embargo, no pude evitar pensar que aquel hombre, en su gran hospitalidad, estaba hablando quizás demasiado. Además, probablemente sea debido a mi crianza en Rausten, mas es cierto que no pude evitar mostrar cierto descontento a la idea de que esto también fuera una tierra santa, no cuando el fundador de mi propia patria es el mismísmo san Latona, un santo más que reconocido por sus proezas. – Es curiosa, pues, la similitud entre mi propia patria y este continente completo. Rausten fue fundada por nada más y nada menos que un santo y es el país más enfocado en los estudios de teología que jamás he conocido. Fue una buena elección visitar este continente.

Aunque más me llamó la atención esa mención al tal Loptyr. Leí levemente sobre él, mas he de confesar que mis conocimientos son, cuanto menos, reducidos. Si no recuerdo mal, era un dios oscuro que estuvo atormentando al pueblo del continente completo. ¿Quizá habría alguna relación entre ese dios y el que se relatan en las historias de la fundación de Rausten? Desde luego, la posibilidad está ahí. Una pena que la lección pasase a ser una más de política, incluso si en este campo me informé más. – Sí. He podido tener el placer de leer unos pocos documentos sobre vuestra historia conjunta. Efectivamente, la paz es algo con lo que todos podemos estar de acuerdo – dije, estando de acuerdo con su pequeña similitud, incluso si no pude evitar pensar que habría algo raro. Es como si me quisieran dar a entender un segundo mensaje, pero creo que todo esto son jergas propias de los oriundos de Verdane. Será difícil deducir el significado de las mismas hasta que las aprenda.

Al cabo de un tiempo, llegamos por fin al lugar en el que me hospedaría estos pocos días. Lo cierto es que me pareció de lo más maravilloso e interesante. El aroma, además, invitaba a explorar con más detalle los interiores del lugar. Aunque, en mi caso, más que el aroma de las flores, me llamaba mucho más la atención conocer el proceso de construcción. Me resultaba tan parecido y, al mismo tiempo, diferente del estilo de los edificios de Rausten que me encontraba totalmente fascinada. Sin embargo, no por ello no hice una reverencia a lord Gruenewald cuando me indicó que su hija, la señorita Aura, me indicaría dónde se encuentran mis aposentos.

Fue entonces cuando por fin me percaté de un pequeño pero importantísimo detalle. Ella apenas había hablado. ¿Sería una persona tímida? Es mayor que yo, así que creo que no debería ser el caso. Admito que, además, me resultaría mucho más fácil si pudiera hablar con ella directamente. Es la persona con la edad más cercana a la mía desde que llegué. Me siento relativamente más confortable con su presencia que con la de cualquier otro. ¿Sería por ello que lord Gruenewald le asignó esta tarea que, normalmente, estaría destinada a criados? Si ese era el caso, se lo agradezco, incluso si no se lo llego a comunicar en persona. – Presentís correctamente, señorita Gruenewald – admití. – Desde que he pisado pie en este castillo me ha poseído un deseo ferviente de conocerlo un poco más. Sus decoraciones son preciosas.

En este sentido, he de decir que me gustaban más las decoraciones de Rausten, mas las pequeñas sutilezas que se podían apreciar en las paredes de este lugar también eran, cuanto menos, interesantes. Por otro lado, visto que mi seguridad parecía ser más segura, de los soldados que nos acompañaron, solamente dos se quedaron con nosotras. El resto se fueron y se llevaron a Fiona con ellos. Podrían dejarme sola. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que me secuestre algún creyente de ese Loptyr? Dudo que haya ninguno aquí, en una mismísima fortaleza. – Sin embargo, sí que me gustaría ver mis aposentos en primer lugar, aunque he de confesar que preferiría aprovechar toda oportunidad que se me presentase, como explorar. Por ello, incluso si vuestro padre lo ha sugerido, me gustaría no reposar todavía.

Se pudo escuchar, a lo lejos, un suspiro de un soldado. Probablemente resignado. Cuando pude verlo, me di cuenta del motivo por el que suspiró. Era el mismo soldado que se encargó de llevarme a mi camarote durante el viaje por mar.
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Re: [Social] [Flashback] Flores en Verdane [L'arachel y Aura]

Mensaje por Invitado el Dom Sep 24, 2017 11:21 am

Para Aura, de presencia silenciosa por todo el camino hasta la fortaleza, aquella competición por ver quién procedía de la tierra más santa resultó graciosa. Ah, los devotos; siempre parecían buscar y necesitar la grandeza antes de poder creer en nada. Se preguntó, de no haber aparecido los dioses ante los Doce Cruzados, ¿habría sido el ideal de estos tan férreo, tan firme? ¿O acaso está el ser humano destinado a ser una simple marioneta de la causa más grande? Cuanto menos, L’Arachel se mostró como una buena representación de su nación, claramente orgullosa de ella.

Tras la despedida del Lord, quedaron relativamente solas. La princesa de Rausten volvió a mostrarse como una muchacha despierta, de palabra fácil y curiosidad imparable. A pesar de su juventud parecía tener siempre muy claro lo que quería. Y en este caso lo quería todo: explorar el castillo, ver sus aposentos y visitar el jardín. Todo. Una nueva sonrisa, tenue aunque sincera, brotó en labios de Aura. L’Arachel era todo lo contrario a ella, un sol ante la luna. A ella, pájaro enjaulado, jamás se le habría permitido salir de la fortaleza para viajar y conocer el mundo. Ni siquiera sus palabras eran libres de volar la mayor parte del tiempo.

-Poseéis un claro espíritu aventurero –dijo, y por su tono sonó a elogio. Aura miró entonces hacia una sirvienta y le asintió con la cabeza, antes de comenzar el paseo hacia las grandes escaleras de la sala principal.

-Es muy valiente lo que hacéis, atreviéndoos a dar un paso más allá de vuestro hogar a tan temprana edad –comentaba mientras caminaban escaleras arriba, seguidas por los guadias de L’Arachel y la sirvienta de Aura. Su tono era suave, siempre melodioso, pausado y correcto, acentuando esa fragilidad de la que debía hacer gala como una preciada posesión-. Aunque os comprendo. Dicen que el mundo… está repleto de maravillas, y que ni siquiera una vida entera basta para verlas todas. Mas, si permitís mi curiosidad –la miró con una pequeña sonrisa amable-. ¿Qué es lo que os mueve a vos en vuestra búsqueda del conocimiento? ¿Es el deseo de servir a vuestro pueblo con más sabiduría, o quizás… se trata de una incontenible inquietud personal?

Se detuvieron al fin ante una hermosa puerta de motivos florales, que la sirvienta no tardó en abrir con su llave. Se echó a un lado acto seguido, y Aura permitió que L’Arachel fuera la primera en entrar en su alcoba. Tan sólo Aura entraría tras ella, dejando a los guardias atrás. La habitación era amplia, blanca en su mayor parte, con una gran cama rodeada por cortinas de seda y bonitas decoraciones. Vida de nobles, vida de lujos. La joven Gruenewald caminó directa hacia el balcón, de pictórica balaustrada hecha de mármol y enredaderas florecidas, animando a la princesa a no perderse el detalle con un gesto. Y es que desde allí se podía contemplar el hermoso jardín de los Gruenewald, coloreado por mil rosas blancas. El orgullo del Lord.

-Decidme… -comentaría cuando la otra joven se asomara también al balcón-. ¿Conocéis la fábula del Reino Olvidado? Es quizás la preferida de mi padre. Tengo entendido que no es demasiado conocida en según qué tierras…
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Re: [Social] [Flashback] Flores en Verdane [L'arachel y Aura]

Mensaje por L'Arachel1 el Sáb Sep 30, 2017 6:36 pm

Aquel lugar, tan maravilloso como misterioso, no hacía más que picar más y más mi curiosidad y no pude evitar esbozar una sonrisa cuando se me llamó la atención por mi espíritu aventurero. ¿Qué le iba a hacer? – Es mi primera vez lejos del castillo de Rausten. Esta es una oportunidad que no puedo desaprovechar. Debo demostrar a mi tío la utilidad de estas expediciones lo antes posible.

¿Para qué ocultar la razón política? No creo que tenga ningún sentido decir cualquier otra cosa. No a estas alturas. Además, aunque mi tío no me lo dijo, no me extrañaría en absoluto que quisiera poner a prueba a los demás países de alguna forma. En ese caso, ¡mi excursión es, sin duda, el mejor medio para lograrlo! Fue por ello que no quise hablar de mi tío cuando la señorita Aura inquirió sobre mis razones para viajar. – No os equivocáis en ninguno de los dos asuntos, señorita Gruenewald. Veo que sois tan espabilada como aparentáis – quizá no dijera antes nada porque estaba su padre, el lord, presente. – Es tal y como decís. Ciertamente, una buena parte del motivo por el que he decidido esto es por una gran e incontrolable inquietud personal y deseo de conocimiento. Sin embargo, creo que un verdadero gobernante debe saber con quiénes trata y cómo ellos tratan a sus gentes. Si es un modelo a seguir, ¿por qué no imitarlo? Y, por el contrario, si es algo inadecuado, creo que el gobernante está obligado a no seguir ese camino a la hora de dirigir su propio pueblo – además, si es posible, creo que el poder que tiene le debería instar a hacer algo por la situación de los otros plebeyos, incluso si no es más que un simple ideal.

Ni siquiera me percaté cuando entramos en mi alcoba de que los soldados nos habían dejado a solas. Estaba demasiado ocupada explorando los entresijos del armario. ¡Oh! ¡Y estas decoraciones son, simplemente preciosas! La seda es tan fina al tacto… ¡Divino! ¡Y la cama! ¡Es tan distinta a la de Rausten, pero, al mismo tiempo tan bonita que me da pena tumbarme encima de ella! ¡Seguro que es tan confortable como aparenta! ¿Y las vistas?

¡Es precioso! ¡Simplemente, divino! ¡Adoro estas vistas! ¡El jardín es sobrecogedor! Puedo comprender que este lugar sea considerado, si no lo es ya, una belleza sin par. Nuestras tierras en Rausten son igualmente preciosas, mas estoy convencida de que una buena parte de toda mi emoción es el hecho de ver que otras tierras de otros nobles podrían ser igual de preciosas. – La verdad es que no la he escuchado, señorita Gruenewald. He leído sobre varias historias de distintas tierras, mas he de confesar que no he tenido la oportunidad de poder informarme como me hubiera gustado.

Lo que parecía ser un comentario triste estaba cargado de justo lo contrario: expectación. ¡Quiero conocer esa leyenda! Estoy segura de que no llegará ni de lejos al mismo nivel que la de mi antecesor, el mismísimo San Latona, ¡pero eso no va a provocar que la historia carezca de interés!
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Re: [Social] [Flashback] Flores en Verdane [L'arachel y Aura]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 01, 2017 9:57 am


Era adorable escuchar a L'Arachel, de tan sólo 15 años de edad, hablar sobre gobernar con las ideas tan claras. También tan idílicas. ¿Podía un gobernante preocuparse por la felicidad de todos sus súbditos? ¿Existía acaso el reino perfecto, el juez perfecto? Al ver su mirada de expectación ante la fábula, Aura sonrió con su característica serenidad. A la joven princesa parecía haberle gustado el blanco jardín que se veía desde la altura del balcón; probablemente disfrutaría conocer sus orígenes.

-Cuenta esta leyenda que hace mucho, mucho tiempo, en otra época y en otro lugar, todo lo conocido fue arrasado por fuerzas oscuras, hasta que sólo quedó en pie un reino sin monarca -narró con voz suave, una hoja en el viento. Y así decía la fábula, la que se había transmitido de padres a hijos en tan sólo algunas generaciones de Verdane, y llevado a pocos, muy pocos rincones del mundo.

Hombre y laguz se unieron en un desesperado intento de volver a empezar; elegirían a un nuevo rey que pudiera mantenerles a salvo, mientras el mundo conocido se caía a pedazos. Los nobles, que deseaban conservar su poder en el nuevo reino, se acercaron al rey con ofrendas.

-Para salvar vuestro reino –dijo el primero-, ofrezco mil hombres y a sus mil hijos, que derramarán hasta la última gota de sangre defendiendo al reino y a vos.

Se acercó el segundo.

-Para salvar vuestro reino -dijo-, ofrezco el sacrificio de mil animales a los dioses. Pintaremos las puertas del reino con sus vísceras e infundiremos así miedo en nuestros enemigos.

Y un brujo, tras escuchar a los nobles que poco a poco iban perfilando el nuevo mundo, se acercó al rey con otra ofrenda.

-Para salvar vuestro reino –dijo-, os entrego una única rosa blanca que os clavaréis en el corazón. Blanca y dulce en la calma, roja y lacerante en la tempestad. Os arrancará una lágrima por cada hombre caído, y de cada una nacerá una semilla de rosa que plantaréis en vuestro jardín. Haced así y seréis el rey más digno de todos.


-Haced así... y salvaréis vuestro reino... -concluyó Aura despacio, y sus ojos entrecerrados viajaron desde aquel níveo jardín hasta la princesa situada a su lado. Quizás ella entendería ahora por qué aquella fábula era la favorita del Lord, y lo mucho que ésta había influido en el hombre. Entonces Aura miró de soslayo hacia la puerta del dormitorio. Estaba cerrada, y aunque hubiera guardias fuera, no podrían distinguir sus suaves palabras.

-He escuchado una versión… diferente de la fábula. Una menos conocida que me resulta inquietante -comentó, sin detallar de quién la había escuchado: su madre. Vista de nuevo al frente-. Algunos dicen que no fue un brujo, sino una bruja quien se acercó al rey. Que no fue una rosa sino tres las que ella le clavó. Una en el corazón. Dos en los ojos. Y el rey ciego no vio reino ni vio súbditos, ni fueron sus lágrimas para ninguno de ellos, pues él... ya sólo la veía a ella. Dicen que su reino cayó, pues, en el olvido. Y así es como aún se le recuerda...

Miró a la princesa, curiosa por ver su expresión. Volvió a sonreírle, tenue y cálida.

-Vos sois princesa, nacida con responsabilidades más pesadas de lo que alguien como yo podría imaginar. Puedo ver sabiduría en vuestros ojos, mas admito que me intriga conocer el alcance que este peso tiene dentro de vuestro corazón. ¿Qué significa vuestra tierra para vos? ¿Vale la vida de un hombre, la de cien? Y aunque quieran los dioses que ningún infortunio la amenace jamás... ¿qué estaríais dispuesta a sacrificar vos... para salvar vuestro reino?
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Re: [Social] [Flashback] Flores en Verdane [L'arachel y Aura]

Mensaje por L'Arachel1 el Miér Oct 04, 2017 3:29 pm

La historia que la señorita Aura me contó fue tan interesante como misteriosa. Como era de esperar de una leyenda, había grandes dudas al respecto. Sin embargo, incluso si las dudas empezaron a surgir desde el momento en que empezó a hablar, no formulé ninguna. En su lugar, intenté asimilarlo todo.

Debía confesar que era una historia de lo más interesante. Cada uno de los que se dirigió al rey hizo lo que pudo para poder salvar el reino. Aunque he de decir que me llamó mucho la atención una característica de la historia. ¿Por qué los dos primeros ofrecieron algo que ellos harían pero el tercero dijo al rey qué debía hacer? Además, más rara aún me parece aquella aclaración que hizo después la señorita Aura. ¿Qué tendría que ver el número de rosas? ¿Y qué tiene que ver que sea un hombre o una mujer? – Es una historia demasiado extraña… Me cuesta comprenderlo. ¿Cómo va a ver a la bruja si tenía las rosas en sus ojos? ¿No debería haberse quedado invidente? No tiene sentido ver solo a alguien si los ojos ya no son capaces de funcionar como corresponde… ¿Y qué tiene de importante que fuera un brujo o una bruja quien le otorgó la rosa?

De hecho, si lo pensaba un poco más, casi me parecía algo relacionado a la magia oscura de la que siempre mi querido tío me advirtió. – A no ser… A no ser que fuera algún tipo de magia oscura. ¡Claro! ¡Por eso cayó en el olvido! Ese reino oscuro se llevó lo que se merecía, sin duda alguna – dije, orgullosa de haber descubierto por mi cuenta el enigma – Toda oscuridad acabará siendo purificada por la luz. Ese es, pues, el destino de los siervos de las sombras – Recité y, tras convencerme aún más de que mi hipótesis era correcta, decidí exponer la duda que tenía desde el inicio de la historia. – Señorita Gruenewald, disculpad mi ignorancia, mas hay una cuestión de vuestra fábula que no logré comprender. ¿Qué es un “laguz”?

Y, tras haber respondido la noble a mi duda, fue el turno de que me hicieran una pregunta a mí que, honestamente, fue demasiado compleja. ¿Qué significa Rausten? ¿Que qué vale? ¿Qué sacrifiría para salvarlo? Menuda serie de preguntas más difíciles. ¿Cómo iba siquiera a estar Rausten bajo amenaza? Estamos viviendo una época de paz entre todos los países. ¿Quién osaría romperla? De hacerlo, se podría enfrentar a todos los demás países a la vez. – No tiene sentido – acabé concluyendo. – Vivimos en una época de paz y prosperidad. La hipótesis de la que habláis, simplemente, carece de sentido alguno. Además de esa cuestión, existe otra que carece de lógica. El valor de Rausten no se puede medir de una forma tan simple como por una serie de vidas, incluso si estuviéramos hablando de todas las vidas del continente de Magvel, por exponer un ejemplo. ¿Acaso vos mediríais de la misma forma las tierras que un día heredaréis con vuestro futuro esposo? A mi parecer, el simple hecho de pensar así implica que ya hay un error. No sé cómo explicarlo, mas estoy convencida de que así es.

Era una impresión que tenía. Algo sin ninguna prueba física en absoluto, pero es que es imposible que esto sea como ella dice. Necesito algo con lo que distraerme y dejar de pensar en esto. Estoy convencida de que la señorita Aura no quiso implicar nada malo al respecto. Tras volver a asomarme al balcón, la inspiración divina llegó a mí. – Señorita Gruenewald, ¿podría visitar el jardín? He de confesar que me gustaría poderlo observar más de cerca.
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Re: [Social] [Flashback] Flores en Verdane [L'arachel y Aura]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 05, 2017 9:29 am

Observó aquella expresión en el rostro de la niña, tan interesada en la historia como confundida. Parecía que aquella cabecita ya estaba en funcionamiento para deshilachar los entresijos de la misteriosa fábula, ¿y cuándo se había quedado quieta? Esa expresión, con el ceño a medio fruncir por el esfuerzo de comprensión, se le hizo muy graciosa a la heredera Gruenewald. No sólo eso; las consiguientes preguntas de la joven princesa consiguieron sorprenderla desde la primera. Y es que, ¿cómo iba a ver el rey a la bruja si tenía los ojos cubiertos por rosas? ¿No debería haberse quedado invidente? Aura no pudo evitar llevar el reverso de la mano a los labios para emitir una pequeña risita.

-Disculpadme, princesa –dijo en caso de que su gesto la hubiera molestado, sonriéndole-. Me habéis sorprendido con preguntas que plantean nuevas perspectivas en las que no había pensado. Poseéis una mente muy vivaz.

Acababa de ser testigo de la más dulce inocencia, de esa que ya creía extinta. Para L’Arachel, el mundo era un lugar simple, sin secretos dormitando en la oscuridad de la noche, ni monstruos bajo la cama. Un mundo en el que las heridas sólo se hacen sobre la piel y siempre sanan. Así era la adorable princesa de Rausten, recién salida del nido.

Entonces, haciendo gala de esa misma simpleza de pensamiento, y de un adoctrinamiento que no distaba de los que se recibían en la propia Verdane, la princesa habló y condenó la magia oscura. El reino se llevó lo que se merecía, dijo, completamente convencida, y Aura mantuvo una serena sonrisa en sus labios, estrechando casi imperceptiblemente los ojos. Ya había oído eso antes. “Toda oscuridad acabará siendo purificada por la luz”. Naturalmente, por purificación se entendían claramente las palabras asesinato y tortura, en toda su hermosa ironía. ¿Eran acaso tan diferentes los siervos de la luz y de la oscuridad? No dijo nada. Para L’Arachel, el silencio equivaldría a otorgarle la razón, no a quitársela, y la mente de la niña ya vagaba por otros lares. Los laguz.

-Los laguz son leyendas, seres que se dice que antaño habitaban nuestra tierra junto a nuestros antepasados; parecidos a nosotros, y a su vez, tan diferentes… –explicó con la calma a la que acostumbraba, tratando de usar palabras simples-. Tengo entendido que en la región de Daein los llaman subhumanos. Quién sabe si aún habrá alguno… caminando entre nosotros, oculto... La mera idea resulta intrigante, ¿no creéis?

Tras eso, pasaron a un tema más peliagudo: las responsabilidades de L’Arachel como princesa. Su compromiso de sangre para con su tierra. La expresión de la niña se mostró aún más aquejada que antes y, cuando al fin habló, lo hizo con una sentencia más sabia de lo que aparentaba, quizás sin querer. ‘No tiene sentido’. Y es que, en efecto, no lo tenía. Había demasiadas cosas de ese mundo, ese que construyeron otros con los cimientos de la locura, que simplemente carecían de sentido incluso para Aura. Y sin embargo ahí estaban.

Las explicaciones de L’Arachel sonaron a reproche, a pequeña reprimenda. No le gustó oír, plantearse si quiera, que el mundo de algodón en el que vivía pudiera tener grietas. Ajena a templarios y herejes, a guerras de antepasados, L’Arachel insistía en creer sólo en lo poco que habían visto sus ojos. Paz. Prosperidad. Aún era una niña. Se le debía haber tratado como tal todo este tiempo. Aura casi sintió envidia de ella.

-Vos sois la princesa –dijo la noble con una pequeña reverencia-. Si así es como pensáis, así debe ser. A mí nunca me corresponderá el peso de tales decisiones, por lo que me mantengo ignorante al respecto.

Tras eso, con un claro deseo de olvidar el tema -o tratar de hacerlo-, L’Arachel deseó bajar al jardín para verlo de cerca. Aura volvió a sonreír, tenue. Gustosa guió a la princesa escaleras abajo, rápido para ver si la hacía correr y la hacía reír, como si todo fuera un juego. Recorrieron grandes salas hasta el paraíso de rosas blancas, donde el mundo se ve hermoso y luce puro, y las paredes de hiedra no dejan avistar la fealdad que mora más allá. En su jardín no se ajusticiaban a los herejes, ni a los ladrones, ni a los asesinos. No existía más que el murmullo del agua de la gran fuente, en melodía con el canto de los pájaros, y ese tiempo que, traicionero, apenas fluye. Allí los monstruos se vestían de palomas, los llantos de pequeños suspiros, y el vacío... Ah, el vacío no necesitaba vestirse de nada.

-¿Cómo es vuestra vida en Rausten, y en vuestro castillo? –preguntaría ella entre rosas, por un camino de preciosas piedras de mármol-. Por vuestra noble forma de hablar y de pensar, lo adivino hermoso...
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Re: [Social] [Flashback] Flores en Verdane [L'arachel y Aura]

Mensaje por L'Arachel1 el Vie Oct 06, 2017 7:07 pm

La apreciación que la señorita Aura realizó ante mi más que obvia pregunta me dejó un tanto descolocada. ¿En qué perspectivas se podía pensar eso? ¡Por narices tenía que ser esa la única pregunta! ¡No había otras opciones! Y… ¿por qué tengo la ligera sensación de que se ha burlado levemente de mí por no haber comprendido lo que relató de la forma que ella lo deseaba? No, L’Arachel. Este no es el momento. Debo estar centrada en lo más importante, que es satisfacer mis demandas de conocimiento con los laguz y predicar el camino de la luz.

De hecho, aquella explicación fue agradecida. Seres de leyenda… ¿Y si fuesen como los de las leyendas de mi antepasado? ¡¿Podrían guardar relación?! No. No es posible. Aquellos seres eran abominaciones, según lei. Además, en otros lugares, como ese tal Daein – no logro recordar dónde estaba, mas estoy convencida de que lo vi en su momento. A todo esto, ¿es impresión mía o eso de “subhumano” es un insulto? –, parecen seguir viviendo. Además, por lo que dio a entender, parece que son muy parecidos a nosotros. Tanto que está la posibilidad de que haya alguno hasta en este mismo castillo. Desde luego, es intrigante la posibilidad de conocer a un ser de leyendas. – Coincido. Sería toda una experiencia poder conocer a uno de esos laguz.

Tras todo el intercambio que le siguió (uno bastante tenso, he de reconocer), acabamos dirigiéndonos al jardín. He de confesar que me encantaría poder correr como ella hizo. Mas no creo que los guardaespaldas no lo verían con buenos… ¿Es eso una señal de aprobación lo que ha hecho ese hombre? ¡Bien!

Como niña a la que su padre le acababa de dar permiso, hice lo que quise hacer. Corriendo y corriendo pude apreciar la belleza de aquel jardín. Si tuviera que resumirlo en una frase, diría que parece un lugar perfecto para relajarse, donde nada podría acontecer que destruyese esta calma que prácticamente podía respirarse. Todo esto era tan diferente a Rausten... Tan rígida en ocasiones con sus normas… Y con tantísima protección por parte de mi tío.

Y, como si me hubiese leído la mismísima mente con algún tipo de magia, la señorita Aura preguntó por justo lo que estaba rememorando. – Es, definitivamente, un lugar verdaderamente majestuoso. Cada recoveco del castillo hace referencia a la historia de nuestra patria de alguna u otra forma. Las capillas que están ya más lejos del castillo también poseen ese tipo de referencias: símbolos, pinturas… Es un país que vive por y para la fe que predica. Como la princesa, es mi deber continuar esas tradiciones. Y he de decir que es para mí un verdadero honor así como un inmenso privilegio gozar de esta oportunidad.

No podía hablar de lo aburrida que era la vida en Rausten. Muchísimas normas que son mi obligación y casi ninguna libertad salvo la que me otorgaban los libros. En circunstancias normales no habría sido así, mas mi tío me protegía demasiado. Él siempre estuvo ahí cuidándome del mundo exterior del que solo pude informarme a través de los documentos que leía. – ¿Y vos? Lo cierto es que vivir en este lugar debe ser un inmenso motivo de envidia: tenéis una familia que os adora y gozáis de todo tipo de distracciones – hasta podía salir, probablemente, y conocer a los súbditos. Su familia no parecía tan estricta como mi tío lo fue conmigo.
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Re: [Social] [Flashback] Flores en Verdane [L'arachel y Aura]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 09, 2017 4:47 pm

En el jardín carente de color, donde las rosas florecían a destiempo y sin compás, apareció una flor nueva, diferente. Venida de un reino lejano, llegó con sus sueños de niña y su insaciable curiosidad, princesa de la más dulce ignorancia, para llenar el aire del castillo con hermosos recuerdos que ella misma pintaría como verdaderos. Habló de su hogar con cariño; era un lugar majestuoso, construido con piezas de una historia de la que se sentía plenamente orgullosa. Así le habían enseñado, así lo había aprendido. No había nada en Rausten, absolutamente nada, que L’Arachel considerara desdeñable o aborrecible. Y si lo había, simplemente parecía tratar de no pensar en ello. Aura sonreía, tenue como el movimiento de los pétalos. Quizás el día que L’Arachel tuviera que gobernar a su pueblo, estaría más capacitada para ver la cara de éste, con sus luces y sus sombras.

Y mientras caminaban por aquel enorme paraje de rosas blancas, la muchacha se interesó por la vida de Aura; por esa familia que la adoraba y esas cuantiosas distracciones que había creído percibir a su alrededor. Qué buena pregunta. Una pena que no pudiera otorgársele una respuesta acorde. Pronto la voz de Aura se uniría a aquel vals de niñas nobles que hablaban sobre la vida. Esa vida que no conocen, ni la una ni la otra. La una por no querer. La otra por no poder.

-Siempre me he sentido segura en la fortaleza. A salvo… –fue lo primero que dijo, y no fue exactamente una mentira. Habló de forma pausada, serena, tal y como acostumbraba-. Veréis… Jugdral es una tierra santa, como bien debéis saber, custodiada en el pasado por los siervos del Dios Oscuro Loptyr. Y aunque su régimen fue derrocado por los Cruzados, Loptyr aún cuenta con adoradores que desean resucitar su antigua gloria. Existen varias órdenes Templarias que los mantienen a raya y protegen la santidad de nuestras tierras... Sin embargo… -explicó, caminando hacia la gran fuente en mitad del jardín, donde tomó asiento-. Toda precaución para una noble es poca… y por esa razón yo, al contrario que vos, apenas tengo permitido salir de este castillo. Mi padre es un buen hombre… y muestra una exaltada preocupación por mi bienestar...

Introdujo los dedos de una mano en el agua, jugando a crear pequeños surcos con párpados entrecerrados.

-Cuanto más cerca se está de la luz… más enemigos se hacen en la oscuridad. Y cuanto más cerca se está de la oscuridad, más enemigos se encontrarán en la luz. –Terminó alzando de nuevo la vista hacia la princesa, regalándole otra pequeña aunque tierna sonrisa-. Viajáis con una leal escolta, por lo que nada debería pasaros a vos. Aun así, guardad siempre un poco de cuidado. El mundo puede ser un lugar maravilloso... y a su vez... puede ser un lugar terrible…

A riesgo de que L’Arachel volviera a negar cualquier mancha en el camino, Aura dijo aquello. No necesitaba entrar en más detalles sobre su vida en el castillo, pues no todos aquellos secretos le pertenecían a ella, y los que sí lo hacían… ¿Qué podría entender L’Arachel de todos modos? Ella era tan sólo una niña; una a la que jamás le había faltado de nada. Si había algún tipo de necesidad en ella, parecía estar bien cubierta. Otras flores podrían marchitarse a su alrededor, pero L’Arachel seguiría brillando, fresca como el agua de la mañana.

Y entre conversaciones y paseos, pasó el tiempo. Hoy lo haría más rápido en compañía ajena. Cuando Aura se dio cuenta, y a pesar de que su tono siempre era suave y delicado, se notó una ligera molestia en la garganta. Había hablado demasiado, mucho más de lo usual, y ahora tenía la boca seca. Pronto se acercaría uno de los guardias de la familia Gruenewald, inclinándose respetuosamente ante ellas hasta hincar la rodilla en el suelo. Les informó de que, al caer la tarde, se celebraría un gran banquete en honor a la princesa L’Arachel.

-Gracias. Puedes retirarte –dijo Aura, amable, y miró a la princesa a su lado-. El cielo se teñirá pronto con el color del atardecer. Os acompañaré de vuelta a vuestros aposentos, si lo deseáis, para que podáis preparaos para el banquete. Seguro que será de vuestro agrado.
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Re: [Social] [Flashback] Flores en Verdane [L'arachel y Aura]

Mensaje por L'Arachel1 el Mar Oct 10, 2017 3:36 pm

Hablar de Rausten me hizo tener buenos recuerdos. Recuerdos que, sin duda, fueron agudizados por el paisaje que estaba admirando en estos momentos. Es una pena que la señorita Aura no sea capaz de vivir de la misma forma. La explicación que me dio me hizo pensar que habría alguien que la buscaba a ella en concreto. ¿No se suponía que esa secta escogía a cuantas más víctimas mejor? Es algo extraño… No sé por qué, pero hay algo ahí que no me encaja. ¿Acaso están tan extendidos los adoradores de Loptyr? De ser así, ¿no habla eso un poco mal de las órdenes templarias? Aunque siempre es posible que lo esté pensando demasiado. Sí, seguramente sea eso.

Al menos, ella tenía a sus padres. Tenía a las dos figuras para cuidarla ahora que podían. Tenía a quienes recurrir. Yo agradezco enormemente tener a mi tío y si bien es cierto que ya hace mucho que superé el fallecimiento de mis padres, me hubiera gustado que todavía siguieran ene este mundo, a mi lado. Supongo que no todo se puede tener en esta vida. – El amor de unos padres a su hija debe ser maravilloso – dejé escapar. – Mis padres fallecieron cuando era mucho más joven. Apenas tengo recuerdos de ellos. Quizá fuese por ello que mi tío siempre fue sobreprotector conmigo, siempre evitando que pasara sola siquiera un solo segundo. Por eso, que me haya otorgado esta oportunidad es algo que siempre le agradeceré.

Mientras reflexionaba en él, la señorita Aura dio unos mensajes bastante crípticos. Mensajes que, sin embargo, creo que logré captar, a diferencia de los anteriores. Claro que eso sucedería. – Gracias por vuestra respuesta. Estoy completamente de acuerdo. Los siervos de las sombras siempre tratarán de extinguir la luz. Si bien el mundo es un lugar maravilloso, contiene oscuridad. Nosotros somos humanos. La oscuridad tiene sus propios métodos para contactarnos y en ocasiones es difícil resistirse a su llamada.

No entendía por qué, sin embargo, parecía tan triste cuando lo explicaba. ¿Será, de nuevo, cosa mía? ¿Acaso hay algo que ella quiera hacer? De ser así, ¿qué podría hacer yo para ayudarla? Mi querido tío me dijo que no me involucrara en los asuntos familiares de otros nobles, así que no lo haré, pero… Me encantaría saber qué sucede. Pero, claro, ¿cómo ayudar sin inmiscuirme demasiado? Eso iría directamente en contra de los deseos de mi tío. Debía contenerme. Contenerme y no entrometerme.

Fue entonces cuando recibimos una visita sobre el banquete que habría. Gustosa, acepté la oferta de la señorita Aura para retornar a mis aposentos. – Sería todo un detalle. Este lugar es tan enorme que creo que he de confesar que creo que acabaría completamente desorientada. Me pregunto qué clase de exquisiteces se prepararán en el continente de Jugdral. Es mi primera vez comiendo algo extranjero, por lo que he de confesar que ha de ser, cuanto menos, una experiencia única y original, así como deliciosa.

Intenté hablar sobre eso para evitar el asunto que tan mala sensación me dio. No sé si estaré en lo cierto pero, de estarlo, creo que no querría
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