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[Social][Flashback] La alianza [Gerard & Aura]

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[Social][Flashback] La alianza [Gerard & Aura]

Mensaje por Invitado el Miér Sep 20, 2017 6:11 am

El tronar de la realidad más allá de los muros amenazó con robarle el aire. Su padre le había pedido que se mantuviera encerrada en sus aposentos, que no saliera de allí bajo ninguna circunstancia. ‘Nuestros enemigos pretenden descargar una tormenta sobre nosotros’, le había dicho el patriarca. ‘Y será su sangre la que llueva hoy sobre nuestra tierra’. Aura lo había visto, ese brillo de nerviosismo y anticipación en los ojos de su progenitor; el mundo era ahora de los locos y él nunca había encajado tan bien en él.

Decían que las hachas de los Gruenewald eran temidas, mas ninguna de ellas había sido forjada en tiempos de guerra. Tampoco sus portadores. Hoy demostrarían ante la eternidad de la historia de qué estaban hechos; cómo brillaban sus armaduras, cómo sonaban sus gritos al unísono, y cuán roja sería su sangre en el más alto sacrificio que se pudiera esperar de cada uno de ellos. Y cuando Aura abrió las puertas de su balcón para asomarse a una obscena tempestad de hombres y muerte, su corazón palpitó con la fuerza de aquel rugido abrumador, gigante que se traga la tierra e incendia el cielo. Vivo. Gruenewald nunca había estado más vivo. Y nunca había sido tan perverso, y nunca tan hermoso, ni tan fuerte, ni tan…

¿Cuándo fue la última vez que a Aura se le encogía el pecho de aquella forma? ¿La última vez que sus ojos fueron incapaces de parpadear como ahora…?

[ . . . ]



Verdane. Reino de ejércitos en tiempos de paz. La tierra parecía inquieta últimamente; demasiado. Tanto, que las lenguas de serpiente ya habían comenzado a susurrar infortunios venideros, historias de intriga que, hoy, no hacían mella alguna en la heredera Gruenewald. Nunca mejor dicho; heredera Gruenewald, con todas sus consecuencias.

Sir Gerard Van Reed. Le había visto antes, pero sólo de lejos. No conocía sus ojos, sólo los milagros que por doquier se contaban de sus andanzas. “El orgullo del pueblo”. “La lanza de la fe”. “El benévolo templario”. Quizás ella sería la primera en llamarle también verdugo. ¿La primera? Quizás no.

Ah, las malas lenguas, siempre presagiando desgracias y provocando otras tantas. Aura tuvo dos hermanos antes de su nacimiento. Ninguno logró sobrevivir al primer día. Ahora, tras la noticia de la reciente muerte de su madre, rumores sobre la maldición de los Gruenewald comenzaron a sacudir aldeas y barracas. En estas tierras, donde las brujas eran ajusticiadas y el nombre de Loptyr parecía quemarle la lengua a quien se atreviera a pronunciarlo, ¿qué mejor forma de acercarse a la bendición de Naga que la unión con uno de sus más fervientes seguidores?

Herederea Gruenewald. Salvadora y mártir. Una moneda de cambio revestida de hermosa plata. Hubo pesar en los ojos de su padre al darle la noticia, que acorralado por la repentina insistencia de sus consejeros, se vio sin más remedio que entregarle su tesoro a otro. La desposaría con el hijo de los Van Reed, del reino vecino de Grannvale, aunque el joven fuera de más humilde procedencia. Su prestigio había atravesado reinos y fronteras, y junto a él ya nadie dudaría de la santidad de la casa Gruenewald. Lo hacía por ella. Por ella... todo por ella...

’Mi niña, mi pobre niña…’ se había lamentado el patriarca con lágrimas en los ojos, arrodillándose ante la blanca doncella para besar sus manos. La expresión de Aura, sin embargo, se mantuvo impasible, solemne como una marcha fúnebre. El sacrificio por la familia era un arte con el que había aprendido a jugar tras tantos años; sabía lo que se esperaba de ella.

Ya sola, en pie frente a la gran fuente de su jardín de rosas blancas, Aura observó su propio reflejo en el agua sin apenas agachar la cabeza. Sus ojos le devolvieron la misma mirada fría de siempre. Vacía, perfecta. Su padre se había lamentado por aquel destino al que él mismo la sometería, pero Aura, cuando pensaba en sir Gerard y en sí misma... no creía, no, ser la más desafortunada de los dos.

-Milady –la llamada de uno de los guardias la sacó de sus pensamientos, aunque ella no se giró para mirarle. El hombre de brillante armadura se había arrodillado a cierta distancia, servicial, acompañado de otro hombre al que había guiado hasta los jardines. Se esperaba su visita, y por ello no dudó en presentarle-. Sir Gerard Van Reed, del reino de Grannvale, ha llegado para veros.

Una leve pausa permitió a la fuente cobrar protagonismo con su melodía de primavera. Entonces, la voz de la heredera se dejó escuchar con tono suave y comedido, que se alzó tan sólo lo justo sobre el murmullo del agua.

-Puedes retirarte.

Ella no se giraría hasta que aquellos pasos de metal se hubieran perdido en la distancia. No hasta que no quedara nadie más que Gerard y ella en aquel blanco jardín. Contuvo un suspiro; no le regalaría ninguno. No todavía. Quizás nunca. Así, tras un momento, Aura se giró al fin para anclar esos ojos vacíos con los del caballero de noble porte y nobles ideales. Su verdugo.

-Sir Gerard… -le llamó con el suave tacto del terciopelo. Sólo apartaría la mirada cuando, tomando la tela de su largo vestido con los dedos, Aura le dedicó una grácil reverencia que toda noble de su clase debía practicar; párpados cerrados y cabeza ligeramente gacha-. Es un honor…

Y volvió a mirarle, a clavarse en sus ojos como una estaca que busca ver qué hay detrás. Y buscó... y buscó...
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Re: [Social][Flashback] La alianza [Gerard & Aura]

Mensaje por Invitado el Miér Sep 20, 2017 11:36 am


El resplandor del mediodía cubría los alrededores de aquellas fértiles tierras, tan colmadas de frondosos bosques y cristalinas aguas, proporcionando una agradable calidez propia de la templada temperatura de Grannvale. Un radiante vergel como ninguno había visto el joven caballero que se encontraba cabalgando hacia aquel castillo solitario, que su vista empezaba a divisar después de casi medio día a caballo.

El viaje desde Edda había acontecido sin contrariedades. Si bien Gerard no solía frecuentar aquellas tierras, tan apartadas de los ducados centrales, el país le era bien conocido, por lo que sabía moverse ágil y decididamente por sus caminos, haciendo uso de su autoridad como afamado caballero templario para cerciorarse de su rumbo y conseguir posible alojamiento por el camino.

El look de Gerard cuando era templario:


Oficialmente había sido convocado por la familia Gruenenwald, los arrendatarios de aquellas bellas acres, para asuntos relacionados con la Orden de la Santa Cruz, en la que a su joven edad poseía ya un rango importante. Sin embargo, a indicación de su padre, en aquella ocasión no viajaba con otros caballeros templarios u otra escolta aparte de su escudero, que viajaba también a caballo, portando su plateada lanza en caso de imprevistos.

¿El motivo? Suspiró al son de levantar una ceja: en realidad, ese encuentro no tenía nada que ver con asuntos militares, sino que era de… “naturaleza privada”: un encuentro previo a un posible matrimonio concertado entre familias nobles. Haciendo uso de su afamada elocuencia e incluso, como él sospechaba, alguna argucia particular, su madre había movido hilos para sumar a la heredera Gruenenwald a las pretendientas de las familias que habían propuesto unión matrimonial a los Van Reed tras los éxitos militares de su heredero.

Se suponía que debía encontrarse con ella en su mismo castillo, una fortaleza considerable que guardaba los alrededores. Ya a sus puertas, se presentó formalmente a las guardias, uno de los cuales se retiró momentáneamente y volvió unos minutos después para cederle el paso. Así pues, Gerard pasó por el gran portón que conducía al castillo, avanzó algunos metros y desmontó de su caballo, para a continuación indicarle a su escudero que lo llevase al establo. - Por aquí, por favor. - Uno de los guardias le indicó que le siguiese. Carente de la totalidad de su brillante armadura, hacía gala del uniforme ceremonial oficial de su Orden, de blancas tonalidades, perfectas proporciones y sedas bien elegidas.

El amplio jardín era tan bello como el exterior, con blancas rosas que le daban la bienvenida a ambos lados del camino de piedra y una bella fuente en la parte central, que podía ver a lo lejos… junto a una joven que se encontraba de espaldas. Gerard se detuvo unos segundos, se llevó una mano a la cintura y suspiró, como necesitando unos segundos antes de lo que iba a venir. ¿De verdad tenía que hacerlo?

Así es: no había estado suspirando de amor por una doncella a la que aún no había conocido. Para él, el prospecto de casarse significaba frenar su carrera militar para ocuparse. Era consciente de que asegurar descendencia y seguir la etiqueta para que su familia fuese reconocida como verdadera nobleza era importante, pero ¿y sus votos como caballero? Proteger al reino, salvar a los inocentes… Grannvale era vasta, siempre se requería más soldados para lidiar con posibles problemas. Quería seguir absorto en su trabajo; la vida de noble – atender a banquetes, forjar alianzas, administrar tierras… - no era algo que le atraía particularmente.

Sin embargo, así lo habían decidido sus padres, y Gerard siempre hacía lo que era esperado de él. Por ello, reemprendió la marcha hacia aquella bonita fuente, cuyo sonido resonaba por todo el vergel, hasta llegar a las proximidades de aquella joven. Cuando el guardia se retiró, la chica le recibió con una perfecta reverencia y un precioso vestido de alta cuna. Junto a sus facciones, blancas como la nieve, y su delgada figura, parecía... una muñeca. Bella y misteriosa.

Arqueando el brazo derecho hacia delante, sus dedos rozando su pecho sin llegar a tocarlo, inclinó su espalda hacia delante pronunciada y ceremonialmente. Habló con su voz seria y semblante taciturno de siempre. - Lady Aura, el honor es mío. Os agradezco la invitación. - Dio algunos pasos más hacia delante, hasta llegar a estar a dos metros de distancia con ella.

Aún recordaba las palabras que le había dirigido una de sus hermanas:

- Recuerda tus modales. La saludas con una reverencia, plantas un beso en su mano y elogias su vestido. ¡Sin falta! -

¿Acaso era un crío? Había derrotado a un sinfín de bandidos, combatido contra temibles herejes y vencido en justas a todos los que le habían desafiado. No necesitaba que le dijesen cómo comportarse frente a una dama. Sabía exactamente qué decir.

- Las buenas lenguas no os hacen justicia. Vuestro vestido resalta vuestra… - Saltándose el beso a su mano, procedió a mostrar su inigualable carisma. -  blancor. - Espera, ¿era aquella la palabra? - Exuberancia. Portar. Edad. - Sí, seguro que uno de aquellos términos era el adecuado. Justo lo que pensaba: como una vuelta por la ciudad. ¿Por qué cortejar a una dama estaba considerado un arte tan difícil?

Tras reincorporarse, pasó unos segundos en silencio, pues no se le ocurría nada más que decir. Sin embargo, semejante cortejo sin duda dejaría sin palabras a cualquiera, por lo que quedaba perfecto. Desvió la cabeza hacia el cielo. -  Hace un buen día... ¿verdad?-  

¿Cuál era la experiencia de Gerard con las damas? “Limitada” era un eufemismo. Aquello no iba a salir nada bien.
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Re: [Social][Flashback] La alianza [Gerard & Aura]

Mensaje por Invitado el Miér Sep 20, 2017 12:29 pm

Le observó discretamente. El templario lucía un atuendo blanco como ella, a juego con ese jardín en el que su padre siempre pretendió mantenerla a salvo. Y se preguntó, ¿sería Gerard una mentira más, otra venenosa farsa en aquel juego de nobles y soldados, creyentes y herejes, hombres y mujeres? Él respondió con una caballerosa reverencia y lenguaje cortés. Y, al igual que en el caso de ella, fue como el silencio. Como no haber dicho nada.

Oh, pero Gerard callaba a voces. Aura nunca había jugado al amor, ni al falso ni mucho menos al verdadero, pero creía conocer las miradas de los hombres. La de Gerard denotaba, quizás sin querer, que no estaba impresionado. Ni siquiera estaba a gusto. O no conocía bien el protocolo, o deseaba ofenderla; por sus esfuerzos al buscar la palabra mágica, quizás lo segundo debía ser descartado. Le vio mirar al cielo, como quien busca un milagro que pudiera llevársele lejos, y recitar un comentario banal que no escondería su latente tensión. Aura lo recibió llevando el dorso de una mano a sus labios para emitir una tenue y breve risita; casi pudo haber sido el canto de un pájaro, ¿pues no canta el pájaro porque así lo desea? Y a la afirmación de Gerard sobre el clima en un día tan soleado, un buen día como él lo definió, ella sólo podría responder con una pregunta un tanto más sincera. Una pequeña concesión que se hacía a sí misma y a él, y que no precisaba de respuesta alguna.

-¿Eso creéis?

Entonces comenzó a caminar despacio alrededor de la gran fuente, esperando que él la siguiera. Giró la cabeza sólo lo suficiente para ver el reflejo de Gerard en el agua; no se le puede mentir a un espejo. Le observó.

-Noto que habéis estado con más enemigos que mujeres, sir Gerard –dijo con una muy tenue sonrisa, su tono amable y pausado, suave como la seda que vestía. Giró un poco más la cabeza para mirarle a él de soslayo-. Aunque… algunos os afirmarían que ambos son lo mismo.

Quizás Gerard no estaba impresionado ni cómodo, pero al menos Aura no halló rastro de tristeza en él. No debía haber otra mujer tejiendo sus sueños más ocultos, ni esperándole en secreto sobre un cálido lecho para remendar su roto corazón. ¿Gran devoto, amante de la diosa Naga? La joven Gruenewald devolvió la vista al frente y prosiguió sin variar la musicalidad de sus notas.

-Mas no os culpo por ello. Casi me atrevería a decir… que os envidio…

Cesando al fin su caminar, Aura se sentó sobre el mármol de la fuente. Se asomó a ésta y llevó los dedos de una mano sobre el agua, despacio, dejando una larga caricia en su superficie. Sus párpados se entrecerraron ligeramente, perdidos en aquel brillo cristalino con un dulce pesar; bien podría haber sido llamado melancolía. Y quizás se esperaba de su conversación que se centrara en su compromiso con aquel extraño, en ese futuro que juntos debían construir. Pero su padre no podía escucharla ahora.

-He oído… que vuestra fe es la más férrea… y vuestra lanza la más justa… -comentó, a medio camino entre voz y susurro-. Que habéis limpiado esta tierra ajusticiando a mil herejes, y otros mil que os esperan con miedo por vuestro nombre.

Entonces se alzaron de nuevo sus ojos apagados, para posarse una vez más sobre el blanco templario frente a ella.

-Siempre he querido preguntaros, sir Gerard... ¿Qué hay de cierto en vuestras leyendas?
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Re: [Social][Flashback] La alianza [Gerard & Aura]

Mensaje por Invitado el Miér Sep 20, 2017 2:27 pm


Todavía se hallaba mirando al cielo, intentando mantener el semblante impasible para enmascarar su nerviosismo, su intranquilidad frente aquel reto tan nuevo para él, que pensaba haber resuelto exitosamente. Sin embargo, bajó la cabeza ante la reacción de Aura, esta vez con la duda visible en su rostro. ¿Había dicho algo gracioso? ¿Qué significaría aquel extraño comentario de la joven?

Aún envuelto en el enigma de si su primera impresión había sido buena o no, Gerard siguió sus pasos a una distancia prudente, desde la cual podía observar sus bien trazados movimientos. Tal y como había apreciado la primera vez, la dama se mimetizaba con el escenario, que parecía estar hecho a medida para ella, que resaltaba su ya cuantiosa belleza. Cualquiera de las rosas en el paisaje, de hecho, podría decorar su cabello o su vestimenta, pasar a formar parte de ella, y se encontraría en su entorno natural. Una vista en la que todo hombre podía perderse, como un cuadro que estimula todos los sentidos. Pero ¿por qué le parecía que algo intangible estaba fuera de lugar?

Con un rubor casi imperceptible, tuvo que desviar la mirada ante aquel comentario que realizó ella, al mismo tiempo que llevaba su dedo índice a la sien para friccionarla, nervioso. ¿Qué decir? - Me… tomo muy en serio mi trabajo. Raramente hallo tiempo para otras cosas. – No podía valerse de bulos; eso iba en contra de su honor. Pero tampoco iba a dejar que su valía se viese cuestionada de esa forma.

Pero entonces, se dio cuenta de cómo había sonado aquello. - C-Con ello no quiero decir que la invitación me haya importunado, milady. - Por el amor de Naga, se suponía que sus padres habían acordado el matrimonio, pero le costaba horrores tener que preocuparse a cada momento de todas sus palabras. Las conversaciones entre nobles no eran su fuerte. ¡Aún así, había corregido a tiempo! ¿No?

Aura hablaba en una voz serena, suave, calmada; el arquetipo de doncella de alta cuna, educada y refinada. Y vociferó más palabras misteriosas. Como soldado, no estaba acostumbrado a ese tipo de intercambios, por lo que se veía en desventaja. Aún así, por alguna razón le parecía intrigante. Quería desvelar esos misterios, aunque por entonces solo pudo retenerlos en su mente.

Sin embargo, la conversación tomó entonces otro rumbo. Mucho más seguro de sí mismo, habló con voz decidida e impasible mientras negaba con la cabeza. - Las “leyendas” son sin duda desmesuradas. - Obra en parte de su madre, quien hacía siempre uso de sus contactos para sacar mayor provecho de sus recursos. En ese caso, su hijo. Sin embargo, todavía no se conocían. No iba a revelarle algo así. - Si bien es cierto que he combatido en reiteradas ocasiones contra los siervos de la oscuridad, no lo he hecho solo. Me acompañan muchos valerosos guerreros.  

Miró una vez más al cielo. Alzó un poco su mano derecha, como para ponerse más cerca de aquella entidad por la que se esforzaba tanto cada día, la fuente de su inspiración y fuerza de voluntad. - Solo soy un caballero al servicio de la Diosa Creadora, Naga. -  Y entonces volvió a bajarla para llevársela al corazón, cerrando los ojos en el proceso. Anhelando que algún día su devoción diese sus frutos. Que ella le enviase una señal.

- Es mi deber guiar a los malaventurados y combatir a las fuerzas oscuras, que osan arrebatarnos aquello que nos es más preciado  Sus enseñanzas me iluminan, y yo las sigo fervientemente. Nada más. - No sonrió ni por un momento; al fin y al cabo, no le hacía falta. Su felicidad al servir a la Diosa era algo muy personal que transmitía mediante sus acciones en el campo de batalla. No le hacía falta más.

Tardó varios segundos en salir del trance, tal vez debido a lo relajante que resultaba el sonido del agua fluir suavemente en la fuente, o la tranquilidad que ella transmitía. Se giró hacia ella. - Sin embargo, lo que he dicho debe pareceros redundante. Al fin y al cabo, vuestra familia tiene fama de ser devota a la Diosa. -Los Gruenenwald, una de las familias más afamadas y poderosas de Verdanne.

-  Mas me temo que estoy en desventaja. ¿Me contaríais algo sobre vos? - Al fin y al cabo la joven, sentada con su mano recorriendo el agua, parecía envuelta en un halo de misterio. ¿Cuál sería el significado de sus palabras? ¿Por qué habría dicho que sentía envidia por él?


Última edición por Gerard Van Reed el Miér Sep 20, 2017 4:47 pm, editado 1 vez
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Re: [Social][Flashback] La alianza [Gerard & Aura]

Mensaje por Invitado el Miér Sep 20, 2017 2:43 pm

Fue como observar el cambio de estación, los primeros brotes de pétalos bajo la nieve derretida del invierno. Aura había tocado la tecla exacta de su piano, la más afinada y certera, y la música de su nota bastó para que Gerard se transformara. El templario se tornó más serio, más seguro de sí mismo. Más a gusto, quizás. Él no era de hablar del tiempo, no. Ni siquiera era de estar allí, entre nobles y rosas y seda. Él era de otro tipo de mentiras, de las que se respiran como verdades. Marioneta que no había logrado conservar los ojos. Y al ver esa expresión tan centrada en el rostro del hombre, y al escuchar esas palabras tan sentidas que ahora salían por sus labios, Aura no pudo evitar otra discreta sonrisa.

Oh, Gerard. Gerard pertenecía al campo de batalla. Allí donde le lleva su peligrosa fe, donde la lanza se clava con mil excusas, a cual más pura, a cual más hermosamente absurda, para hacer brotar la sangre sin pena ni remordimiento. Mas aquel brillo en los ojos ajenos no bastaba para ella, curioso y hambriento pajarillo. Eso tan sólo había sido un destello, una promesa de algo más que Aura deseaba arañar.

Entonces él mostró su interés por los Gruenewald. Un interés puramente religioso, por supuesto. Ah, sí; los Gruenewald y sus santas batallas, y sus santas acciones y sus santas palabras. Apenas había manchas sobre su nombre, y las que hay se cortan de raíz; para eso servían los buenos hombres como Gerard, siempre dispuestos, lo sepan o no, a limpiar la suciedad de otros.

-Mi familia es devota, en efecto –comentó con el mismo tono suave, sin dejar la secreta ambigüedad de sus palabras al azar-. Aunque he conocido a pocos hombres tan apasionados a la hora de defender la causa como vos, que vivís exclusivamente por y para ella. He de admitir… que resulta fascinante, sir Gerard…

Y se perdieron sus ojos por un instante en la fuente, entrecerrados.

-…Oíros hablar así…

Divisó, distraídamente, un pequeño pétalo que caía despacio, dejándose llevar por la brisa hasta depositarse sobre la superficie transparente. El surco que creó fue apenas invisible; nadie lo vería, nadie se daría cuenta de que estaba ahí, como una de esas heridas que permanecían ocultas al mundo.

-Sir Gerard… -y le llamó de nuevo, brisa que busca algo de la primavera-. Deseo haceros saber que jamás trataría de competir contra la diosa Naga en vuestro corazón, ni os robaría de ella. Comprendo vuestra misión; yo mejor que nadie. Mas, si vamos a unir nuestras casas y nuestros nombres, tengo una única petición para vos…

Alzó entonces la mirada hacia él, delicada y serena, y aún con vestigios de una súplica en sus ojos azulados. Su voz fue casi un susurro, un secreto bajo el dulce murmullo del manantial.

-En vuestra próxima incursión contra enemigos herejes… quiero que me llevéis con vos. Quiero ser testigo de vuestra justicia –sentenció, una orden bien ataviada con el vestido de una petición. En aquel jardín de blancas obligaciones, sería ella dueña de sus hilos. Se aferraría a la poca esperanza que él pudiera ofrecer, con un ‘quiero’ y una mirada que no temblaría hasta escuchar la respuesta que necesitaba oír.
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Re: [Social][Flashback] La alianza [Gerard & Aura]

Mensaje por Invitado el Jue Sep 21, 2017 11:49 am


La comprensión de Aura, quien al parecer había conectado con el afán de Gerard para cumplir su deber sagrado, era digna de admiración. Pero ¿no estaba siendo él algo egoísta? Tal vez la chica quisiese un marido que permaneciese a su lado, no un caballero que estuviese ausente la mayor parte del tiempo y a quien apenas conociese. Y aún así, por lo que había dicho, Aura no parecía estar explícitamente en contra de ser su prometida. ¿Cuál era el deseo de aquella pálida rosa de aspecto melancólico?

Y entonces, vino la petición, totalmente imprevista. Se la quedó mirando larga y tendidamente, al principio confuso, luego pensativo. Observando sus facciones, buscando rastros de duda o incluso cinismo, pero no halló ninguno.  

- Lo decís en serio. - Con el ceño algo fruncido, posó su mirada en esos misteriosos orbes plateados que tanto le intrigaban. - Imagino que ya sois consciente de ello, mas los siervos de la oscuridad son extremadamente peligrosos.

Parecía una joven que no había tocado nunca el campo de batalla. ¿Qué es lo pretendía? ¿Tendría realmente idea del riesgo?  ¿No sería terriblemente irresponsable ceder a su petición? La estaría poniendo en peligro, después de todo. Siguió mirándola un poco más en pose pensativa, llevándose una mano a la cintura.

Quizá era como él; se había visto arrastrada a aquella unión sin tener opinión en el asunto. Gerard había accedido inicialmente, dispuesto incluso a esforzarse para causar buena impresión. En secreto, con la esperanza de que algo saliera mal y le permitiesen seguir al servicio de la diosa, exclusivamente. 

Y sin embargo, ¿por qué la idea del matrimonio ya no le resultaba tan negativa como hacía meros momentos, a las puertas del castillo? Le intrigaba. Sus movimientos, sus suaves palabras, su aspecto misteriosamente confeccionado, su comprensión y humildad... Tal vez, solo tal vez…

Dio algunos pasos hacia la chica, acercándose por primera vez a ella. - Si aún así estáis dispuesta a venir... - Sus ojos, entrecerrados, acabaron por despejar las últimas dudas que tenía al respecto al fijarse una vez más en sus nevados orbes. - … os protegeré con mi vida, milady. - Inclinó la cabeza hacia ella, declarando firmado el juramento.

Esa fue la respuesta que encontró en su mente. Gerard vivía en la batalla, mas  el sueño de ser caballero no se limitaba a derrotar a sus enemigos, servir al reino y responder ante sus señores. Parte de él, inconscientemente, deseaba algo más personal. Acompañar a alguien, servir a alguien, proteger a alguien. Entregarse a alguien. Al reparar en los ojos de aquella doncella, ese instinto había despertado.

Pero fue más allá. Como por arte de magia, aún inclinado, susurró unas palabras que prácticamente surgieron de su alma, sin pensarlas. - Espero que pueda demostrar ser digno de vos.

Ya fuera por el egoísta deseo de culminar su sueño de caballero, para superar la prueba y cumplir las expectativas que le habían impuesto o por un sincero deseo de ayudar a alguien que le necesitaba como tal vez sería ella, aquellas palabras habían forzado su salida hacia el exterior. Como si la propia diosa le poseyera, robándole las riendas a su mente para hablar a través de él.
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Re: [Social][Flashback] La alianza [Gerard & Aura]

Mensaje por Invitado el Jue Sep 21, 2017 1:25 pm



Y ahí estaba, la primera y esperada reacción en el rostro del noble templario: sorpresa. Gerard enmudeció predeciblemente, superado por una petición que no había visto venir. Durante largos segundos, el joven mantuvo la atención sobre su prometida; le regaló sus ojos, esos mismos ojos por los que cientos de suspiros acariciaban el aire de Grannvale. Y si acaso hubo también algún suspiro en el corazón de Aura desde que Gerard pisara aquel jardín, éste fue invisible. Ella se limitó a devolverle la mirada, con esa máscara tan delicada que la misma brisa parecía poder herirla. Larga fue la brevedad de aquel intercambio, y en sus eternos segundos Aura jugó secretamente a adivinar los pensamientos ajenos.

-Lo decís en serio –concluyó él tras su silente reflexión, con esa expresión ceñuda que atestiguaba su debate personal. Ella le regaló un suave y pausado asentimiento de cabeza, sin dejar de observarle cual pájaro que espera la libertad. Gerard parecía un hombre simple, un hombre honesto. Quizás incluso un hombre bueno, en toda su cruel ignorancia. Las historias también le situaban como un alma difícil de corromper… ¿Difícil de romper?

Él se acercó un poco más a ella con pasos decididos, preludio del consenso en su fuero interno. La miró con el semblante de quien promete y cumple, y de quien incluso se lo cree. Y se inclinó el caballero ante su dama, el príncipe ante la princesa, con una promesa hecha de acero. Loco que entrega su vida a la causa que más la llene. Y quizás era eso lo que seguía manteniendo a aquel hombre en esa nube de caramelo en la que creía vivir: causas, excusas. Para luchar y para vencer. Para verter la sangre sobre la tierra fértil. Para creerse con sentido…

Entonces se escuchó aquel susurro sin rostro, retorcidamente sincero, como si algo lo hubiera arrancado de los mismos pulmones del templario. Una distorsión dicha en el fulgor de la devoción. ’Espero que pueda demostrar ser digno de vos’, dijo Gerard sin alzarse. Ella no le creyó. Y aún sin creerle notó el eco de un latido; quizás fueron dos. Oh, aquellas palabras podrían haber sido hermosas; hermosas, de ser verdad. Y sería el silencio la primera respuesta, cuando Aura no pudo más que observar aquel porte servicial, aquel corazón que intentaba ponerse a sus pies. Vio hilos en la espalda inclinada del caballero blanco, y en ellos sí creería. Noble… dulce Gerard… Presa fácil de invenciones, de la falsa dicha y de la más ingenua confianza. ¿Cuestionaría él cuán digna podría ser ella?

Aura se alzó poco después, poniéndose en pie para acortar la distancia de un solo paso más. Aprovechó la inclinación del hombre, que erguido era notablemente más alto que ella, y se acercó cuidadosamente a su oído sin que ninguna parte de su cuerpo llegara a rozarle siquiera. Allí le regalaría un susurro que cerraba aquel trato entre ambos, y quizás otros tantos que Gerard aún desconocía. Bien pudo ser el comienzo de una trágica melodía, una que Aura deseaba escuchar.

-Ya lo sois…

Y con el morir de la última sílaba, lo hizo también el perfume de su cercanía. Aura se separó de nuevo. Giró grácilmente sobre sus talones con movimientos perfectamente estudiados, y comenzó a caminar por el enorme jardín. Que él la siguiera; le gustaba cuando lo hacía. Se detuvo junto a un rosal y volvió a mirarle. Ahí estaba el hombre al que su padre deseó entregarla para salvar su reino de rosas blancas. La ironía tenía mil caras, y la de hoy se veía cuanto menos hermosa.

-El blanco os sienta bien, sir Gerard… -comentó, un pequeño capricho personal antes de pasar a lo que verdaderamente importaba.

-Ahora habladme… de esos herejes. Los que pronto morirán ante mis ojos por vuestra lanza. Habladme de dónde viven, de cómo viven, de sus crímenes... De qué sentís cuando pensáis en ellos. Habladme…

Habladme de lo que me haréis a mí algún día, del odio que sentiréis al ver mi rostro. Habladme, sir Gerard…
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Re: [Social][Flashback] La alianza [Gerard & Aura]

Mensaje por Invitado el Vie Sep 22, 2017 7:02 am


El susurro inundó su ser, traspasando sus defensas por completo. Gerard, tan inexperto con el sexo opuesto a pesar de vivir entre hermanas, se había quedado inmóvil ante la chica que se le había acercado, blanco fácil de actos como el que había realizado Aura. Qué bien olía...

Obediente, siguió a su prometida por el vergel de tono nevado, sus pasos adaptándose a los de ella, admirando una vez más el escenario que habían dejado para ellos. Y cuando se detuvo, llegó un cumplido que hizo que se ruborizase ligeramente y sus pasos se volviesen irregulares. ¿A él? ¿A él le sentaba bien? Comparado con Aura, no era más que un invitado del color de la pureza. Ella parecía haber nacido del él. O más bien al contrario: el blanco parecía un color hecho a medida para ella. Para acentuar su belleza y servir sus intereses.

Y aún así, su tan escasa elocuencia en aquellos temas le impidió vociferar elogio alguno, solo contemplarla y perderse en el cuadro. Con la misma sensación que había notado desde la primera mirada, fuera por instinto o por inspiración otorgada por su Diosa. ¿Amor a primera vista? Quién sabe. Probablemente un anhelo por... ayudarla. Qué misterio que se sintiese así.

Sin encontrar la respuesta, el interés de la dama por sus enemigos se hizo más que aparente por segunda vez. - Acechan entre nosotros, milady. La oscura mano del Dios Oscuro, Loptyr, se cierne sobre los inocentes, incluso siglos después de haber sido derrotado. - Se acercó un poco, deteniéndose para contemplar una de las numerosas rosas blancas frente a las que ella se había detenido, tendiendo la mano hacia una de ellas sin la intención de arrancarla, solo rozando sus pétalos. - Su inquina corrompe los corazones de los menos fervientes, convirtiéndolos en simples esclavos mediante argucias si son adultos. Si sus garras se hacen con alguien de temprana edad, le otorgan poderes tenebrosos mediante heréticos y sanguinarios. - Dejó escapar leves indicios de ira al pronunciar estas últimas frases, alterando ligeramente el estoicismo habitual. Qué cruel podía ser el destino de tantos niños, huérfanos por la guerra, hambrientos y dispuestos a aceptar a cualquier desconocido, o meramente ingenuos.

- Se les halla en túneles subterráneos, distritos pobres, donde pueden sobornar a los necesitados para que les ayuden, ruinas abandonadas... Se mueven en las sombras, evadiendo a las autoridades allá por donde pasan. Y se hacen pasar por ciudadanos corrientes; de hecho, podría ser cualquiera. - Negó con la cabeza, perdiéndose en las atrocidades que les había visto cometer, frecuentemente encontrando solo el rastro de barbarie que dejaban tras de ellos. - Destruyen figuras sagradas, asaltan caravanas poco vigiladas, roban a la iglesia, matan a inocentes de forma sangrienta con tal de aumentar su poder... - Negó con la cabeza. -Es por ello que se fundó nuestra Orden. Los guerreros de la luz al servicio de Naga que responden ante el clero. - Y entonces, cerró en un puño la mano que había estirado.

- Esos viles individuos quieren arrebatarnos todo aquello que nos es preciado. Es por ello que deben morir; todos y cada uno de ellos, para evitar que más gente sufra ante ellos. Es todo cuanto anhelo. - Volvió a abrirla, para quedarse mirando su palma. Toda su vida había entrenado para eso; dos años atrás por fin pudo entrar en ella. Estaba en su capacidad esparcir la luz de Naga, y pensaba hacerlo hasta el fin de sus días. Sí. También tenía otro cometido, él. - Eso y esparcir la palabra de Naga como la fe suprema en estas tierras. Todos deben conocer la iluminación de la verdadera Diosa, o antes o después, se verán corrompidos durante su senda.

Volviendo de sus pensamientos, se giró hacia Aura, vociferando con una voz más grave de lo habitual su cometido, por segunda vez. - Mas no temáis. No dejaré que os hagan ningún daño. - Para transmitirle su firmeza, aunque de forma involuntaria, estiró su mano hacia las de ella... deteniéndose justo tiempo. La retiró de nuevo. - Disculpad. Desvió la mirada una vez más, fijándose de nuevo en las rosas.
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Re: [Social][Flashback] La alianza [Gerard & Aura]

Mensaje por Invitado el Vie Sep 22, 2017 2:04 pm

Le vio perder las palabras, mirarla, sólo mirarla cual soldado desorientado en el campo de batalla. ¿Y qué otra cosa era aquella reunión de nobles? Una guerra más. Quizás de las más difíciles para él, no así para ella. Gerard podía ser un excelente militar, pero hoy se encontraba en el terreno equivocado.

Hablar de los herejes pareció resultarle más fácil una vez empezó. El noble templario mencionó al Dios Oscuro Loptyr, el que tantos inocentes había corrompido en nombre de… ¿de qué era? No importaba. Loptyr no importaba. Sus víctimas no importaban. Porque en aquel momento la atención de Aura se situó no sobre las palabras de Gerard, sino sobre su forma de expresarlas. Halló una curiosa dicotomía, extraña y fascinante, entre el veneno que salía por los labios del templario y la caricia que buscaron sus dedos sobre una rosa. Y al verle rozar aquellos pétalos con tanta delicadeza, con esa secreta e inconfesa fascinación que parecía colarse entre sus oscuros pensamientos como la luz tras la cortina, se preguntó… ¿sería esa la misma mano con la que sujetaría luego la espada?

La voz de Gerard continuó su melodía, libre, coloreada por pinceladas de ira contenida y lamentaciones. Aura le vio cerrar el puño, y su siguiente sentencia sonó como el dulce beso de la hoja que penetra en la carne.

’Es por ello que deben morir; todos y cada uno de ellos… Es todo cuanto anhelo.’

Y se sintió inhalar, hinchar el pecho despacio y discreta con ese aire que él, su verdugo, respiraba, como si deseara hacer cada palabra suya. Ah, los anhelos del alma; tan fuertes, tan imparables. Tan comprensiblemente perturbadores. Qué dulce ironía. Gerard no era tan diferente de aquellos que ajusticiaba.

Por dos segundos, Aura contendría la siguiente inhalación al notar que la mano de Gerard, la misma que antes ella había observado, buscó esta vez los pétalos de su piel. Pero él se detuvo a medio camino, prohibiéndose y prohibiéndole roce alguno. Correcto, casto. Y ella… Ella, que aún danzando siempre entre el hambre y la sed, creyó a Gerard tan verdadero que aquel jardín se le había quedado pequeño, no pudo hallar en sí misma el deseo de ser cruel. No ahora, no con él. Por eso aceptó sus disculpas con silente resignación y no se atrevió, no, a ser ella quien buscara su mano. A tocarle. A saciarse con sus hilos. Aura sólo miraría hacia el mismo rosal, con párpados pesados y una inconfesa presión en el pecho. De nuevo había olvidado a Loptyr y a los herejes, y a todas esas locuras que, a veces, simplemente te elijen.

-La corrupción del alma… Se antoja tan imparable… –se lamentó. Y esta vez fue ella quien alargaría una mano hacia una de las blancas flores-. ¿Sabéis? He oído que existen rosas rojas... Que las primeras fueron blancas, corrompidas por la sangre de nuestros más oscuros… y erróneos latidos. También he oído que son hermosas...

Se percató entonces de las sombras del sol. Bajó la vista sobre las losas de mármol, donde los rosales se proyectaban, y se extrañó. El tiempo, eterno y tortuoso tiempo, de pronto había fluido demasiado rápido. Un milagro de Naga, como dirían algunos, y quizás no irían demasiado desencaminados.

-Os he robado demasiado tiempo, sir Gerard… –dijo entonces, al tanto de que la visita del templario no debía alargarse demasiado por asuntos de la Orden. Bastante con que había podido encontrar un día para regalárselo a ella, perfecta extraña. Le miró a los ojos-. Quiero que sepáis... que agradezco enormemente vuestros esfuerzos por visitarme, y que me hayáis permitido ser testigo de vuestra causa. El arrojo en vuestras palabras me basta para ver que poseéis un espíritu noble. Y justo. Y no puedo sino compartir vuestra aversión por todos esos crímenes que decís.

Estrechó ligeramente los párpados, endureciendo de algún modo su expresión.

-Ansío el día… en que pueda ver vuestra justicia cumplida, sir Gerard...
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Re: [Social][Flashback] La alianza [Gerard & Aura]

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 23, 2017 8:46 am


Rosas. Flores bellas, puras, símbolos del amor. Las que muchas veces decoraban los jarrones de su casa, recogidas o adquiridas por alguna de sus hermanas. Presentes en grandes cantidades en los vergeles de los Gruenenwalds, y también en los versos poéticos que la chica vociferó. Más notas misteriosas que en vez de resolver las incógnitas que se le habían formado ya, añadían otras nuevas.

¿Qué decir? Se sentía incapaz de tanta elocuencia, pero intentó expresar sus pensamientos, lo primero que le vino a la cabeza. La “corrupción del alma”, las flores transformadas... - Las rosas de las que habláis… espero que no se tiñesen de rojo por la sangre de aquellos que las admiraron. Que no se tiñesen usando sus espinas. - Alargó sus dedos hasta rozar, de nuevo los pétalos de una de ellas. - Porque entonces, desearía verlas algún día. - No estaba seguro de lo que decía. Las rosas blancas siempre le habían parecido las más puras, después de todo. Pero algo dentro de él le llevaba a apreciar cierta belleza en aquellas que describía Aura. Qué extraño...

Qué campo de batalla tan complicado, el amor y las conversaciones de nobles; empezaba a dudar de su valía, y se habría rendido ya de no haber sido por la aprobación de su prometida. Casi le daba vergüenza haber intentado responderle con la misma sabiduría, vergüenza que le costaba esconder.

Sin embargo, el tiempo pasaba volando, como recordó ella. ¿Cuánto tiempo habían pasado caminando en aquel jardín, hablando, o simplemente contemplando el paisaje? Apenas se había dado cuenta.  - Malgastáis vuestras palabras en mí, milady. No se merecen. - De nuevo, incapaz de formular sus pensamientos hacia las virtudes que presentaba ella. Desearía haberle hecho más preguntas para conocer mejor su vida, en vez de hablar de él todo el tiempo, pero respetó su decisión, y… habría tiempo. Iban a casarse, después de todo.

Pero antes… - Os haré saber la fecha de la próxima misión de la Orden. Y mil gracias por la invitación.  - Hizo una remarcada reverencia hacia ella y la observó una vez más al volver a estar recto. Ese cuadro tan perfecto, y a la vez que le producía aquella misteriosa inquietud. Empezó a girarse hacia la puerta, dispuesto a marcharse, pero se detuvo.

- Lady Aura, una última cosa. - Volvió a mirarla. No iba a irse todavía, no hasta aclarar aquello que había querido decirle desde buen principio. Él mismo se sentía así, después de todo. - Entiendo que esta boda sea un acuerdo organizado por nuestras familias y nos hayamos visto envueltos. Pero quería que supierais que aunque nos casemos… - Lo de antes había estado totalmente fuera de lugar. Tal vez fruto de los instintos de un hombre joven como él, pero indigno de un caballero. Debía reafirmarlo. - No pretendo haceros nada en contra de vuestra voluntad. Nunca os tocaré si no lo queréis. - Inclinó la cabeza una última vez. - Buenos días. - Se dio la vuelta y empezó a caminar, no sin antes compartir una última mirada hacia aquellos misteriosos orbes plateados.
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Re: [Social][Flashback] La alianza [Gerard & Aura]

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 23, 2017 11:43 am


-Las rosas de las que habláis… espero que no se tiñesen de rojo por la sangre de aquellos que las admiraron. -Se escuchó de nuevo la voz de Gerard, sus ojos perdidos en aquellos pétalos blancos que deseó volver a acariciar. Tan inocente, tan ingenuo, tan hermosamente cándido, con sus simples creencias sobre un mundo igualmente simple, y su casi imprudente deseo de ver esas rosas algún día. Y Aura se preguntó, ¿cómo lo hacía? Él, que había sido testigo de las más inimaginables atrocidades de la mente humana, ¿cómo podía conservar aún esa pureza de pensamiento? Sonrió tenuemente.

-Las rosas siempre tendrán espinas, sir Gerard… ¿Y acaso podemos culparlas de haber nacido con ellas?

Tras ese breve intercambio, la despedida del caballero fue correcta, como bien se esperaba de alguien como él. Reafirmó el deseo de Aura de asistir a su próxima incursión, con la promesa de hacerle llegar su fecha. Tratándose de un asunto que requería la máxima discreción, no sólo por la seguridad de la noble sino, principalmente, por el bien de la misión en sí, no sería muy difícil para Aura ocultárselo a su padre. Asintió, complacida, preparada para verle marchar. Pero él se detuvo. Volvió a mirarla. Apenas habían mencionado la futura boda durante la visita, mas no fue un asunto que Gerard hubiera olvidado. Y así se lo hizo saber cuando de sus labios salieron pétalos, cuyo color fue, por un momento, difuso.

-No pretendo haceros nada en contra de vuestra voluntad. Nunca os tocaré si no lo queréis.

Las palabras parecieron abandonar a la noble por unos segundos, en los que sólo pudo mirarle con un atisbo de sorpresa en su siempre neutral rostro. Aquella última confesión fue el culmen, la coronación de una simbiosis que se mostraba demasiado conveniente. Él era el soldado perfecto, el prometido perfecto, la marioneta perfecta. El hombre que serviría a los propósitos de su familia sin comprometer, en ningún momento, los secretos de esa supuesta esposa que nunca, jamás, sería de verdad su esposa. Quizás lo hiciera por respeto, o quizás… por conveniencia propia. ¿Acaso no era ella también era una escalera para él? Aquello que no se desea pero que se debe hacer. Una obligación.

La joven terminó suavizando su expresión una vez más, mecida por el melancólico peso de sus párpados.

-Decídmelo otra vez… el día que nos casemos –respondió antes de que él marchara, con esa última mirada que el templario le dedicó- …Entonces os daré mi respuesta…

Y le vio partir, perderse entre los rosales del jardín hasta desaparecer tras los portones. Y no suspiraría, no. No contaría los minutos en su alcoba vacía hasta volverle a ver, a él, ventana y alas a su espalda. Y no soñaría con ese peligroso juego, ese gigante que otros, afortunados y desafortunados, alguna vez llamaron amor; tampoco con esas caricias que vio perderse en otra parte, en otros pétalos más dulces.

No exhalaría nunca aquel nombre en la quietud de la noche. Porque Aura, hecha de espinos en el peor de los casos, y en el mejor hecha de nada, esa noche simplemente se mordería la lengua.
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Re: [Social][Flashback] La alianza [Gerard & Aura]

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 23, 2017 5:09 pm


-Decídmelo otra vez… el día que nos casemos… Entonces os daré mi respuesta…

Cerró los ojos asimilando, complaciente, las últimas notas de su doncella. De la dama que le habían entregado, según las leyes medievales de hombres y mujeres. La joven… a la que pretendía entregarse, él a ella, ignorándolas. - Sí, milady. - Y tras el último vistazo caminó, prolongando al máximo sus pasos para no tener que abandonar con demasiada presteza aquel paisaje. Para seguir un poco más sumergido en la fragancia de las hojas, los árboles y las rosas, flores o no.

Buscó su escudero, al que encontró hablando tranquilamente con uno de los guardias, montó a su joven y fiel destrero y se dirigió a la salida. Todo sin pensar, pues su mente divagaba, aún intentando aclarar la vorágine de sensaciones e incógnitas de la velada. Hacía tan solo unas horas había pasado por aquel portón con nerviosismo, pero también inquietud. Impaciencia. Incluso pesar. Y sin embargo, allí estaba, replanteándose sus decisiones, inmerso aún en los misterios de aquella chica, sin decir palabra por todo el camino de vuelta al ducado de Edda.

No lo hizo hasta llegar a su morada, una mansión no más llamativa que la de cualquier otro noble, cuya presencia era mucho más humilde que la de un castillo, pero suficiente como para proporcionarle una vida por todo lo alto, teniendo en cuenta las condiciones de la época. Fue recibido por sus hermanas, quienes se lanzaron a por él en cuanto bajó del caballo, vociferando un sinfín de preguntas que no hicieron sino reiterar en su confusión.

- ¿Cómo ha ido, cómo ha ido? ¡Cuéntanos, Gery! ¿Es guapa? ¿Cómo era su vestido? - Henrïette, tan parlanchina como de costumbre. - ¿Se ha interesado por ti? ¿La has llevado del brazo? - Miranda, la devota del romanticismo. - ¿Cómo de grande era su castillo? ¿Y sus tierras? - Agnès, siempre tan… “práctica”.

Reparando en que le sería imposible escapar de la curiosidad de aquellas tres, exhaló un suspiro de sumisión, pero antes de poder intentar contestar, notó una presencia a lo alto del balcón. Su madre, mirándolo con una impasible sonrisa desde su trono, acaparado desde la decisión de su padre de no inmiscuirse más en los asuntos políticos concernientes a la familia. Era obvio: debía apaciguar su expectación, su deseo por cerciorarse de que su argucia al organizar un matrimonio con una familia de más alta cuna había salido a pedir de boca. Sumiso y obediente, vociferó alto y conciso. Tras aquel encuentro, no tenía dudas.

- Voy a casarme con Lady Aura. - Seis palabras que provocaron rubor y voces de júbilo por parte de sus hermanas, y un agravado en la expresión de aquella mujer. La que siempre había esperado tanto de él, la que desde pequeño le cantaba a la oreja versos de grandeza. “Debes hallar la gloria”. “Elevarás a esta familia hasta límites insospechados”. “Acaba con todo aquel que se interponga en nuestro camino”. A la que siempre había obedecido, anteponiendo su deber a todo lo demás, fueran distracciones, deseos ajenos o personales.

Y mientras caminaba, se dio cuenta de que algo tenía claro. Quería casarse con ella. Esperaba que la doncella a la que se iba a entregar le alejase por fin de aquellas cadenas, para recorrer la senda de la luz… por primera vez en su vida, por voluntad propia.
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Re: [Social][Flashback] La alianza [Gerard & Aura]

Mensaje por Eliwood el Jue Sep 28, 2017 12:18 am

Tema cerrado. 50G a cada participante.

Ambos obtienen +1 EXP.

Se procede a la tirada gratuita del dado Suerte, cuyo resultado será la recompensa para ambos.
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Marqués de Pherae

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Lyndis
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Re: [Social][Flashback] La alianza [Gerard & Aura]

Mensaje por Narrador el Jue Sep 28, 2017 12:18 am

El miembro 'Eliwood' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'Suerte' :
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Re: [Social][Flashback] La alianza [Gerard & Aura]

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