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[Campaña de liberación] La Causa de Alguien Más [Privado | Galahad]

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[Campaña de liberación] La Causa de Alguien Más [Privado | Galahad]

Mensaje por Eliwood el Mar Sep 19, 2017 10:40 pm

Los refuerzos agregados bajo contrato al ejército engrosaban notoriamente las filas, tanto como para que Eliwood les sintiera al fin suficientes. Regna Ferox era uno de los más grandes reinos sobre la faz del nuevo mundo y jamás parecían bastar tropas para el ambicioso plan de conquista del príncipe de Altea. Después de todo, darle nueva bandera a un país implicaba más que sólo enfrentarse a su ya avasalladora cantidad de emergidos tomándolo, debiendo también dividir a gran parte de las fuerzas originales en las distintas colonias que los aliados formaban, sosteniendo así, poco a poco, la toma del reino. El último reclutamiento de mercenarios, soldados desocupados y nuevos guerreros había sido efectuado por los mismos alteanos en Elibe, mucho más versados en propaganda y atraer interés a su causa de lo que Eliwood habría podido ser. Con ofertas de recompensa monetaria, de asilo y de favor de los regentes de Lycia y Altea habían conseguido por doquier manos hábiles extra, viajando todos los reclutas contratados en los mismos barcos con que Eliwood había vuelto a Akaneia.

No obstante, no fue sino hasta pisar tierra en el otro continente que el marqués tuvo oportunidad de ver siquiera a los refuerzos, de familiarizarse cuanto menos un poco con ellos. Inclusive entonces, su tiempo había sido breve y sus interacciones escasas, limitado más que nada a ver con qué clase de unidades contaban antes de serle informado que debía proceder con las movilizaciones. Había otra ciudad bajo control emergido en la mira, ya bajo orden de arrasar si fuese necesario; un campamento podía construirse entre restos, mas nunca con la amenaza de enemigos todavía cerca y no sería la primera vez que tomaran tales medidas para asegurarlo. El pelirrojo, sobre la montura de un caballo pheraen entrenado para la guerra, dejó a las tropas en filas y a la espera tras él mientras observaba ya la pequeña ciudad, erigida en un valle y fácil de pasar por alto si no se conocía su ubicación, oculta en el declive.

- ¿Confirmación de que no hayan habitantes aún? - Consultó a los oficiales lycios que le acompañaban, quienes confirmaron de inmediato que en tal sitio parecía haber nada más que emergidos, utilizándolo de campamento base. El marqués asintió. - Me tranquiliza mucho... muchas gracias, procederemos entonces. - Dijo, decidida ya en su mente y gracias a experiencias anteriores la forma en que procedería el ataque. Se volvió hacia las tropas organizadas, recto en su lugar, de postura en todo momento impecable. Aún ante quienes le desconocían en persona, el emblema de Pherae bordado en la capa aterciopelada y la banda de oro entre su cabello rojo mostraban su posición. De inmediato alzó la voz para dar sus instrucciones.

- ¡Ambos escuadrones de magos iniciarán el ataque a la ciudad! ¡Permanezcan en posición, no se aproximen al peligro sin recibir mi orden! ¡La caballería cargará adelante apenas comiencen! ¡Platón segundo y tercero de infantería, entablarán combate fuera de los límites de la ciudad! - Indicó. Los elementos asediarían la ciudad y obligarían a sus habitantes emergidos a salir de la misma para enfrentarse al ejército aliado, que con algo de suerte estaría de ellos antes de que consiguiesen organizar su defensa. Como una orquesta, cada escuadrón tendría su deber, cuales secciones cada una con su partitura a seguir, que de ser correctamente ejecutada se hacía parte de una sola pieza. Él también tendría la suya, por supuesto. - ¡Guiaré la carga, caballeros! ¡Síganme y hoy recobraremos tierra feroxi de sus invasores! ¡A sus posiciones! -

Casi todo quedaba listo. Sin intención de demorar el comiendo, Eliwood golpeó suavemente los costados de su caballo con los talones, guiándolo hacia el único wyvern y su compañero presentes en esa parte del ejército, pues las criaturas eran tan poco comunes en Lycia como lo eran en Altea. Sin dudar se dirigió al jinete. - Necesitaré su ayuda, si sería tan amable. - Le dijo, inclinando la cabeza en cortesía. - ¿Me permitiría viajar con usted al inicio? La perspectiva sería de utilidad para hallar el punto de ataque correcto, y sería fácil para las tropas observarnos y seguirnos. -


Última edición por Eliwood el Lun Oct 23, 2017 2:16 pm, editado 1 vez
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Re: [Campaña de liberación] La Causa de Alguien Más [Privado | Galahad]

Mensaje por Galahad el Vie Oct 06, 2017 2:07 pm

Había conseguido un tiempo libre y se había escapado a lomos de Wyn fuera de Bern. Hacía tiempo que no probaba un Lyciano y, luego de aguantarse el ambiente de las barracas durante tanto tiempo, necesitaba escuchar los gritos de alguien bajo su peso. Y los Lycianos eran los que mejor gritaban.

Como le era costumbre en esas escapadas, dejó su hacha y armadura a las afueras del pueblo en un punto alejado de los caminos, escondido entre árboles y al cuidado de su precioso wyvern. Del que tardó una buena hora en despedirse hasta que al fin pudo despegarse de él sin que lo siguiera y le esperara allí.

Ahí estaba, bailando en una pequeña plaza de un pueblo portuario cercano a la frontera con Bern. Había conseguido hacer equipo con un pobre bardo entrado en años que tocaba el laúd cerca de la fuente. El desgraciado le había hecho rogarle con sonrisas para que musicalizara sus bailes cuando él era quien debía estarle rogando por bailar su horripilante música con la que no atraía a nadie. Y ni siquiera quería aceptar repartir las ganancias 50-50. Maldito viejo. Pero no, Galahad estaba allí por negocios y no perdería la paciencia tan fácil, al final logró convencerlo luego de una larga historia sobre hermanos pequeños con hambre y tragedias varias. Una voz suave y entrecortada sumada a una mirada triste y cabizbaja casi siempre funcionaba.

No tardó en reunirse una buena muchedumbre a su alrededor. Un par de personas era una buena cantidad en un pueblucho vergonzoso como aquél, varias pasaban y dejaban una pobre moneda de cobre antes de seguir su camino. Pero moneda a moneda, se iba haciendo una buena suma, era increíble lo flojo que la gente tenía el bolsillo y a Galahad le encantaba reírse de ello, sobre todo cuando aparecía alguna moneda de plata y esas muy escasas apariciones de monedas de oro. Aunque esas normalmente venían acompañadas de segundas intenciones, y en este caso no apareció ninguna.
El laúd marcaba el compás y el pelirrojo se encargaba de enmendar la tonada desafinada con pasos gráciles y movimientos refinados, decorados con el vaivén de sus brazos y vueltas de muñeca. Dando pequeños saltos acompañados de algunos giros y ademanes de cadera que hacían entrechocar las monedas que colgaban de las cadenas en su cintura, atadas junto a los paños coloridos que se sacudían atrayendo la vista de los observadores.

Mientras bailaba, revisaba a los observadores y, cuando encontraba alguno interesante y de su agrado, le mantenía la mirada un buen rato hasta que le dirigía un guiño con una expresión sugerente de sus manos sobre su cuerpo, disimulada por sus pasos de baile.
Un joven al que con sólo dirigirle el guiño se ruborizó y bajó la mirada para retirarse apresurado, un hombre de aspecto adinerado frunció el ceño y se fue luego de mirarlo de mala manera. Un mercenario que tenía la ropa demasiado limpia y en gran estado para su aparente oficio, hizo una mueca sonriente devolviéndole el guiño y señaló la posada a sus espaldas, del otro lado de la calle. Bingo.
Aunque Galahad pudo haber seguido bailando un buen tiempo más, su anciano compañero del laúd se había cansado y decía que “ya habían recolectado dinero suficiente de todos modos”. ¡En eso tenía razón pero el alcohol tampoco era barato! Maldito inútil… Luego de repartir las ganancias, el pelirrojo lo despidió con una sonrisa frente a la multitud y prestó especial atención en recordar su rostro por si volvía a encontrarse con ese viejo insufrible.

En la posada, entre jarras de alcohol, sonrisas y coqueteos vomitivos e irrisorios con el mercenario se enteró que Alteanos habían aparecido reclutando soldados a contrato, y el pago parecía ser interesante. Partirían en unos días de un puerto cercano hacia Regna Ferox con quienes se les hayan unido.
Había liberado gran parte de su estrés contenido con el baile y el alcohol, pero con quién terminó de desquitarse fue con el pobre mercenario borracho, luego de los tragos, en una de las habitaciones de aquella posada.

Debería regresar a su trabajo de inmediato, pero en verdad no tenía ganas de volver a Bern, a las barracas donde se veía obligado a mantener un mínimo de cordialidad con sus camaradas. Pese a que su adorado rey se encontrara allí... De todos modos no creía que a nadie le importara si se tomaba unas pequeñas vacaciones y un país caído lleno de emergidos, seres contra los que pelear, sonaba muy prometedor. Así que sin pensarlo más y utilizando la información obtenida fue a buscar a los Alteanos.
En el supuesto pueblo donde los encontraría, también dejó a Wyn esperándolo fuera de este mientras iba a encargarse del pequeño trámite, pero a diferencia de la vez anterior, esta vez no se quitó su armadura ni dejó su hacha. Se registró como un simple guerrero y cuando mencionó que “traería a su mascota” simplemente le dijeron que ellos no se encargarían de alimentarla y que si causaba problemas en el viaje la tirarían por la borda.

El viaje fue entretenido viendo como su amigo, el mercenario de hace unos días, le evitaba por más que él mismo no había dado signo conocerle de conocerle ni hecho ningún amago de saludarle. También con las peleas a mano limpia en las que se vio envuelto casi diariamente, hasta el punto en que al que estuvieron al borde de tirar por la borda por causar problemas fue a él, no a su mascota.
Pero al final, llegaron sin sufrir ningún altercado durante la travesía.
Apenas pisaron tierra no tardaron en asignarles puestos, darles, tareas y comenzar la movilización. Era increíble lo rápido que organizaban a esa increíble cantidad de gente por la que estaba conformado el ejército que habían reunido. Casi y le hacía recordar al de Bern antes de que fuera vencido y se viera diezmado, extinguido, casi.

Galahad sonreía mientras seguía las órdenes complacido, parecía que iban a arrasar una ciudad invadida por emergidos. Sus vacaciones habían comenzado con un buen pie, aunque había algo que le molestaba y era el hecho de que parecía haber un conveniente malentendido. Mientras sí habían recordado que Wyn era sólo su mascota que le acompañaba respecto a las raciones, para eso había gastado todas sus ganancias recientes en carne seca y otros alimentos que llenaban las dos grandes bolsas que cargaba Wyn sobre su espalda y ahora se había visto obligado a dejar en el campamento, más les valía siguieran allí cuando volviera. ¿Ahora parecía que pretendían usar sus servicios como jinete de wyvern?

Era cierto que la paga sería más alta, o debería serlo, pero Galahad era reacio a exponer a Wyn en un enfrentamiento de tal calibre. Por ahora les seguía la corriente, órdenes eran órdenes por más erradas que estas fueran, pero si veía que había demasiados arqueros o magos que pudieran hacerle daño, no dudaría en ordenarle a Wyn que le dejara allí y volviera al campamento para esperarle jugando en la nieve.
Para colmo venía este necio a interrumpir su tan ansiado inicio de la batalla para pedirle nada más ni nada menos que montar a su preciado Wyn. Galahad lo miró con una clara mueca de disgusto por un segundo antes de corregir su expresión. El necio era quién venía dando las órdenes, un marqués… ¿Las recompensas no decían algo de podía ganarse el favor de los regentes de Lycia o algo así? Ese marqués debía ser uno… Osea que debía comportarse… Galahad sonrió y le respondió con total cortesía. - No. - …Eso no sonó muy cortés. - Lo lamento, pero no creo que sea posible. - Agregó, acariciando el cuello del wyvern, luego de una breve pausa sin agregar más excusas, no era el momento para demorarse en ello. Por suerte Wyn se encargó de dar un muestra del por qué. Aunque no era el por qué Galahad se negaba. Nadie tocaba a su Wyn, no había discusión en ello. Era algo que servía.

El wyvern reaccionó a las caricias girándose hacia su jinete y frotó cariñosamente su cabeza contra el costado del hombre, creando un molesto chirrido causado por el roce de escamas y el metal de la armadura. Luego, mientras el jinete intentaba recobrar el balance perdido por el empujón, el wyvern se separó para abrir sus fauces y cerrarlas con suavidad en torno al casco de este. - ¡Wyn! ¡Acabo de comprar este casco! - Resonó la queja en la boca del animal y luego de recibir un par de golpecitos en el morro, dejó el trozo de armadura donde estaba, ahora un poco abollada y con algunos rayones. Aun así, este casco era una el que más le había durado, lo había comprado el día antes de zarpar de Lycia y había sobrevivido todo el viaje sin que el wyvern posara sus ojos en él.

- Le recomiendo que piense en mi como un soldado de pie y no un jinete de wyvern. Pero si precisa cualquier otra cosa, no dude en hacérmelo saber. - Volvió a sonreírle al marqués a modo de disculpa y despedida antes de bajar la visera del casco… Que se trabó gracias a las nuevas abolladuras y tuvo que forzarla para que bajara al completo. Apenas su rostro había sido cubierto, no tardó en abandonar esa incómoda expresión que era inútil si no estaba a la vista comprando simpatía.
Reforzando sus palabras, decidió no esperar a ver los enemigos que de seguro había y mandó a Wyn de regreso al campamento.
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Re: [Campaña de liberación] La Causa de Alguien Más [Privado | Galahad]

Mensaje por Eliwood el Vie Nov 03, 2017 12:36 am

Había unas pocas cosas respecto a las que Eliwood era sumamente culto; la redacción de documentos oficiales, la etiqueta, la historia del arte de Elibe e inclusive un poco de arte internacional, la estrategia militar, la cría de caballos y el combate con estos, entre otras mil nimiedades de un hombre noble hecho y derecho. Pero, así mismo, había otras tantas de las que era ignorante, y en ellas era el más enorme necio existente; otras distintas mil nimiedades, desde hacerse una comida o coserle un botón a su ropa con sus propias manos, hasta la especie animal de los wyverns. No sabía lo más mínimo de ellos y, por ende, no tenía en mente prácticamente nada respecto a la forma más eficaz de emplearlos, con suerte un par de técnicas para combatirlos que la experiencia contra los emergidos le había obligado a formular. Su más básica noción asumida era que si un hombre podía montarlo a uno con soltura para combatir, dos no habrían de ser una imposibilidad. No obstante, de pie ante el jinete de largo cabello y tajantes palabras, el dirigente debió de cuestionarse inclusive eso. Si tan rápido le decía el joven que no, debía ser que dos ya eran mucho peso como para volar ágilmente o algo por el estilo. Sin dudas, buenos motivos debía tener el jinete que sabía de la materia para su respuesta. Y el hombre mayor, eternamente demasiado consciente de sus modales y atento a no contrariar, no pudo sino asentir en comprensión de lo que en realidad no conocía en absoluto.

Fue un poco más desafiante la prueba a continuación, la de ver al animal entre cariñoso y juguetón con quien claramente reconocía como dueño o acompañante. Pocas veces Eliwood había visto wyverns de cerca, y en tales casos, tampoco era como si los hubiera visto comportarse así, casi como un perro domesticado. Uno que aún masticara las cosas de su familia. Dado que reír habría sido lo más opuesto a cortesía, mientras el jinete regañaba a su compañero por tomarle el casco él tuvo que llevarse la mano un poco sobre la boca y pretender carraspear para disimularse. Más que nada le resultaba tierno, pero no quería ofender. - Ajem... comprendo, claro. Usted es quien sabe de la materia. - Dijo, algo amortiguado por su propia mano enguantada. Desistía; no era afín a su naturaleza presionar e interpretaba de la forma más inocente la negativa del hombre ante sí. Un semblante comportado, en efecto, funcionaba bien en el marqués, tanto que no tomó como nada extraño el súbito cambio de tono del jinete al gritarle al animal, pese a lo mucho que su voz había parecido modificarse en ese segundo. Poniendo sus manos tras su espalda, dio un paso atrás para dar espacio a ambos, estirando ya su mano para tomar de regreso sus riendas y mantener también a su caballo separado.

- Verá, mi necesidad era la de detectar con rapidez hacia donde se moviliza el enemigo o por qué lado de la ciudad intenta una huida una vez iniciemos el asedio... saberlo, tener cuanto menos una señal, me ayudaría a dirigir la caballería con precisión y encargarnos rápidamente. De allí el uso de una perspectiva aventajada. - Se explicó de igual modo, casi que pensando en voz alta. Teniendo que descartar su pensamiento inicial, pasaba a contemplar enviar a solas al mismo jinete o a otros exploradores, simplemente a caballo, para la tarea. - ¿No hay modo en que sea posible, asumo? - Consultó con cuanto tacto podía, sin más que una mirada calma en sus ojos azules. No iba a forzar al amable joven, sino adaptarse a lo que dijera. Era la única forma de trabajar con tropas que no conocía en profundidad; escuchar y usar lo que había, como lo hubiera. Quizás su wyvern estuviera herido o enfermo de otra campaña, o el jinete fuera principiante para maniobras como esas todavía. El pelirrojo de pulcra vestimenta ostentaba el puesto de general allí y debía mantener las cosas en movimiento, no atascarse en cada leve imprevisto, sino resolver con rapidez y proceder. Las tropas estaban listas, y fuera como fuera, marcharían en pocos instantes. La guerra no aguardaba.

- De cualquier modo... he hecho un error al contarle entre las unidades montadas en lugar de la infantería, en ese caso. La organización de los escuadrones no está del todo bien... - Indicó, continuando sin dilación. Reorganizar los escuadrones de cinco y los platones que formaban sería demasiado problemático; lo mejor era poner a aquel hombre contratado en igualdad de condiciones y seguir contándolo donde estaba previsto. Tras no más que un instante de pensarlo, acercó con una seña a uno de los pheraens que les acompañaba y le envió a confirmar el número de caballos disponibles. Mirando de regreso al varón de cabello largo, le indicó con un medido y educado gesto de la mano, extendiéndola palma arriba a su lado, que se aproximara a él y al resto de las filas. Bajó la voz en un cierto tono apenado, casi una disculpa, por la pregunta que debía hacerle al no conocer siquiera sus capacidades. - ¿Puede montar usted? Puedo conseguirle un caballo con rapidez para mantener los números en orden, si su wyvern está herido o indispuesto, o hallarle acomodo conmigo. Le contaba en mi división. -
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Re: [Campaña de liberación] La Causa de Alguien Más [Privado | Galahad]

Mensaje por Galahad el Sáb Dic 02, 2017 2:57 am

- Oh, lo lamento. Si es sólo reconocimiento, sin ningún pasajero extra ni tener que involucrarle en batalla, entonces sí es posible. - Se disculpó con una innecesaria y culta sonrisa apenada. Acababa de bajarse la vicera del casco pero se vio en la necesidad de volver a subirla para llevarse un par de dedos a la boca y chiflar hacia el cielo. Había mandado a Wyn de regreso hacía nada así que aún estaba sobrevolando las tropas.
El sonido llamó la atención del wyvern que comenzó a volar en círculos buscando su procedencia, pero Galahad no le llamó para que aterrizara siendo que aún no sabía con certeza cuál sería su papel.

Por otro lado el marqués admitió su error y a Galahad se le escapó una mueca torcida y sonriente de burla y desprecio durante un instante antes de que corrigiera su expresión en una más amigable. - Oh no hay problema, entiendo la confusión ¿Qué haría un wyvern en el campo de batalla si no es para usarlo de montura? Debí haber sido más insistente en aclararlo. - Simuló comprensión en sus palabras mientras se acercaba respondiendo a la seña del hombra, por más contrario que fuera su pensamiento, “idiotas”.
Pese al inminente enfrentamiento que dictaba que no era el mejor momento de detenerse a conversar y su propia impaciencia por comenzar aquella danza mortal, Galahad se esforzó por extender sus palabras y su actuación para crear una buena impresión de sí mismo en el noble. De igual forma se mantuvo breve, más no tanto como hubiera preferido. - Y montar… No puedo decir que soy muy bueno en ello... Pero puedo arreglármelas de una forma u otra. - Mentira, los caballos lo odiaban y él los odiaba. Era un sentimiento mutuo forjado desde su infancia con esos animales estúpidos. Se encargó de dejar en claro la falsedad de sus palabras con su tono dubitativo y su actitud esquiva, apartando la mirada y rascándose la mejilla con nerviosismo.
Ahora más le valía al otro captar la indirecta porque si no, su intento de ser “amable y considerado” podría ser arruinado por algunos improperios repentinos si terminaba haciendo el ridículo cuando el animal inútil que le dieran le tirara al suelo, luego de haber afirmado que podía arreglárselas.
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Re: [Campaña de liberación] La Causa de Alguien Más [Privado | Galahad]

Mensaje por Eliwood el Vie Dic 15, 2017 1:42 am

Invariablemente, el marqués asumía lo mejor de las personas como primera impresión. Como quien viese a un ave pero no a los afilados talones, a un animal pero no a los colmillos, podía ver al soldado sonreír e interpretarle de la mejor forma, según la cortesía con que le hablaba en toda instancia. Si por un momento su sonrisa hubiera parecido altanera o su gesto mezquino, una vez o dos podía descartarlo como impresión pasajera y errada, nada más. Galahad le era aún un hombre tan adecuado como cualquier otro, más cuando le hablaba con adicional paciencia por las cosas que el mayor desconocía. Así, Eliwood tan sólo asintió a sus palabras con franca intención de aprender a utilizar esa clase de unidad, de incorporarle eficientemente a sus decisiones. - Gracias por su comprensión. Verdaderamente, estoy más acostumbrado a ver esto en el bando enemigo. - Se explicó con una jovial sonrisa, asintiendo, a medida que el joven varón se aproximaba a su lado para partir. Parecía una muestra agradable, la del modo en que admitía sus carencias, aunque carecía de la confianza personal como para ofrecer una palmada en el hombro con qué reasegurarlo. De todos modos, Eliwood ya había decidido lo que necesitaba.

- No nos arriesgaremos, irá conmigo. - Dijo, sin un ápice de duda. Un caballo pheraen entrenado para la guerra no era seguro en manos de un jinete poco experto; se lanzaban con demasiado aplomo adelante y, de haber cualquier cosa o entre sus patas, estaban condicionados para pisotear con fuerza, fuese o no un jinete caído. Él mismo había tenido su buena parte de accidentes con ellos en su vida, no pensaba arriesgar de sobra al joven pelirrojo. Tras su montura cabía fácilmente alguien más, de todas formas. Dio una mirada rápida al gran reptil en los cielos, por primera vez un aliado en lugar de enemigo. - Que su compañero prosiga como está. Si ve una gran cantidad de emergidos saliendo por un lado específico de la ciudad, cual sea el modo en que reaccione, usted sabrá interpretarlo, ¿no? - Con eso le sería suficiente. Si el wyvern veía por qué lado de la ciudad evacuaban los emergidos y chillaba, se alejaba, sobrevolaba o cualquier otra cosa para que el ataque se guiase, bastaría. Regresó su vista a Galahad tan sólo al haber llegado al frente de la formación y haberse detenido junto a su corcel, corpulento animal de corto pelo blanco. Quedó a un lado por unos momentos, dejando los estribos libres para que el otro subiera primero, su mano extendida a modo de ofrecerle ayuda si la necesitase. - Apenas sepamos, saldremos a su exterminio. En esta ocasión, en este reino... no podemos dejar que escape ninguno. - Finalizó. Su gesto era ya uno más serio en ese entonces, desprovisto de goce alguno a la hora de salir al combate, sino un simple y llano cumplimiento de deber.

Miró las filas a la espera. El terreno levemente elevado en que se hallaba le permitía ver la totalidad de ellos, organizados y preparados. Así, pues, el marqués no extendió la demora; allí donde estaba desenfundó y alzó su espada a la vista de todos ellos, llamando su atención. Erguido en intachable postura, alzó la voz cuanto sus pulmones le permitían, manteniéndola pareja al dar sus instrucciones. - ¡Inicien el asedio! Caballería, ¡estén preparados! ¡Salimos a mi señal! - Y con sus palabras remitidas por cada capitán de escuadrón a las divisiones más alejadas, el movimiento comenzó. La marcha adelante inició, con los magos y arqueros tomando la delantera como se había planificado, preparando flechas y conjurando en cooperación. Las nubes de tormenta de formaron, así como las ráfagas de fuego deambularon juntas, retornando siempre a su centro, juntando la fuerza con que en cualquier instante azotarían a la ciudad emergida. Sin civiles en el interior de la misma, no había motivo para no actuar con eficacia, con todo lo que pudiesen reunir. La caballería permaneció en segundo plano, esperando el momento en que habrían de iniciar su parte, armas en mano.
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Re: [Campaña de liberación] La Causa de Alguien Más [Privado | Galahad]

Mensaje por Galahad el Mar Feb 27, 2018 6:46 pm

Galahad dudó acerca de si había entendido bien las palabras del marqués, tal vez se había equivocado por la forma de expresarse del noble. Sin duda su intención era la de darle una buena impresión de su persona más aquello caía fuera de sus cálculos, compartir montura con el marques implicaría un gran paso en su plan para ganarse su favor, pero también conllevaría olvidarse de disfrutar de la batalla a pleno.

Dejando su duda sin resolver Galahad se limitó a asentir aceptando la propuesta y responder a la pregunta que le había dirigido acerca de las capacidades del wyvern, tampoco es que tuviera otra opción ya que el otro no dejaba de ser su superior y jefe de momento, por más inútil que este fuera. - Por supuesto, con ello no hay problema. - Dijo luego de verificar que Wyn hubiera olvidado por completo su orden inicial de regresar al campamento y siguiera dando vueltas sobre ellos.

El cese de la caminata y la mano extendida del noble confirmaron su asunción previa, debía subir con él al caballo. Su movilidad se vería reducida y tendría que prestar especial atención a su comportamiento. No podía decir que le gustaba la idea, la detestaba. Pero no era una oportunidad fácil de ignorar si la aprovechaba de buena forma y no surgía ningún altercado, cabía la posibilidad de conseguir que aquél ingenuo acabara bailando en la palma de su mano. Así que decidido a aunque sea intentarlo, continuó con su acto e hizo uso del ofrecimiento del hombre para ayudarse a subir al animal, sin olvidar soltar un - Gracias... - En tono avergonzado por sus carencias y tomar el hacha que colgaba a su espalda para comodidad del otro cuando montara.

Se había resignado a que su diversión se iba a ver afectada y recortada en demasía, pero recuperó algo de esperanza con las últimas palabras del marqués y una sonrisa de gozo se formó en su rostro. Exterminio era una hermosa palabra, sobre todo si se decía de esa forma, con esa decisión. No solo le daba el "permiso" que necesitaba para soltarse un poco durante el enfrentamiento, sino que además le agregaba algo de entusiasmo en su objetivo para con el noble.

Aun así ello no fue suficiente como para evitar que sintiera envidia de la vanguardia cuando la orden de carga fue dada. Sujetó el arma sobre su regazo con fuerza, impaciente por comenzar su parte pero incapaz de dar un paso por su cuenta. Por lo menos Wyn parecía estar divirtiéndose viendo el espectáculo desde lo alto.
Mientras lo observaba revoloteando a lo lejos notó un patrón extraño, en su vuelo. En vez de sobrevolar en círculos la zona, justo encima del enfrentamiento como le era costumbre, estaba apartado hacia un lado y su vuelo era más parecido a un vaivén de un punto a otro. Fue entonces recordó su trabajo y volvió a adoptar su papel. - ¡Ah! Parecería haber una concentración de arqueros, o magos… Enemigos con ataque de rango por aquella zona. - Señaló la zona de la ciudad contraria a la que el wyvern sobrevolaba. A diferencia del general de la ciudad destruida a la que se acercaban, allí aún había algún que otro edificio en pie. Si los emergidos se apostaron en ellos no sería prudente meterse entre ellos, pero deducir eso no era su tarea así que no tenía por qué gastar saliva en señalar una deducción obvia. Además así podía ver si el marqués sabía pensar.
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Re: [Campaña de liberación] La Causa de Alguien Más [Privado | Galahad]

Mensaje por Eliwood el Sáb Mar 31, 2018 3:23 am

Estuvo allí para asistir al soldado a subir, aunque el contexto ameritaba ciertos ajustes a sus gestos usuales. Tratar a otro varón con delicadeza y cuidado constituiría más bien un insulto antes que una cortesía, pero el pelirrojo no podía evitar cuanto menos ser un poco atento con las demás personas. Si bien se ahorraba la parsimonia, no podía no fijarse con especial esmero en que el joven no luciera incómodo, luego tener cuidado al subir delante, no pedir que se reacomodara ni apretarlo en su lugar ni nada por el estilo. No sabía ni lo mínimo del nivel de experiencia de Galahad, pero el carácter tan medido y humilde que mostraba inspiraba cuidar de él un tanto. Ya tomado su lugar, con la espalda perfectamente recta y las riendas en mano, guió al corpulento caballo pocos pasos más adelante que los demás, posición desde la que observó a los demás escuadrones comenzar y escuchó las indicaciones de su acompañante. Su vista pasó de inmediato al wyvern en el cielo, a las señales que para él eran inentendibles.

- Así que eso es lo que tenemos... - Murmuró. Los magos ya habían comenzado el asedio a la ciudad, descargando el fuego en movimientos envolventes desde las murallas externas a las más internas, sobre las que se cernían las nubes artificalmente invocadas y comenzaba la tormenta generada por los manipuladores de trueno. Escombros y edificios apenas medio en pie estallaron bajo las descargas, madera y piedra en cortes pequeños saltando por doquier. Considerada la zona en que los emergidos habían hecho base y por la que tendrían que salir, considerado también la clase de ellos que hallarían, la decisión del general a cargo fue tomada rápidamente. Sin compartir enseguida su pensamiento, sólo dando una mirada rápida por sobre el hombro y una sonrisa para reasegurar a Galahad, fue gentil en su última indicación a él. - No tema sujetarse. El galope inicial será fuerte. - Advirtió. En un campo de batalla, tener pudor de algo así sobraría. De inmediato el marqués se dirigió a las tropas otra vez, primero con una indicación más precisa al escuadrón de magos y arqueros, luego la señal esperada por la caballería. - ¡Concentren el asedio al noroeste! ¡Caballería, a la carga! -

Y partió, espoleando con gesto experto al caballero pheraen, que con un empuje adicional no tardó de pasar del trote inicial al galope a toda velocidad. El resto de caballeros siguieron tras él, con el mismo ímpetu. Ya sabían por donde tendría que salir el enemigo de la ciudad atacada y estarían allí tan rápido como se pudiera. No había mejor forma de eliminar un escuadrón de rango, que llegando hasta ellos antes de que pudieran prepararse. A corta distancia no habría mucho que pudieran hacer contra caballería pesada y guerreros de frente. No sería justo ni sería agradable, ni siquiera honroso desde el punto de vista del marqués, pero sería eficaz. Ese era el método a seguir, la suerte echada. El rostro de Eliwood permaneció serio, sus manos firmes en las riendas. Estaba cansado, en verdad, de esa clase de batallas sin gloria, pero no había otra opción. Necesitaban esas victorias tanto como Lycia necesitaba seguir teniendo el apoyo de Altea; por tanto, necesitaban esas tácticas.

Entre más rápido terminara la aniquilación, mejor, pero no disfrutaba ni disfrutaría el proceso en lo más mínimo. Colina abajo cabalgó la caballería, y dentro de poco apareció a su vista el organizado grupo de emergidos, retirándose de las llamas y truenos sobre su base. Apenas notaron a la caballería aproximándose, armaron fila para dispararles, pero el tiempo no fue suficiente. Antes de que alzaran los arcos, los caballos ya estaban embistiendo contra los cuerpos emergidos, pisoteando y pasando a través. El grupo roto y desperdigado ya no tendría exactamente una formación de la que el ejército elibeano y alteano tuviera que preocuparse.
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Re: [Campaña de liberación] La Causa de Alguien Más [Privado | Galahad]

Mensaje por Galahad el Sáb Abr 07, 2018 3:29 pm

No es como si fuera desconocedor de las tácticas de la caballería, las había visto en ejecución incontables veces, de incontables formas. Más nunca había sido parte de la carga. De todos modos comparado al inconsistente vuelo de Wyn, ¿Qué tan difícil podía ser mantenerse sobre un caballo?
Pues el grito de sorpresa que salió de sus labios al casi caer de espaldas al suelo cuando el animal comenzó el trote le dio la respuesta. Logró a duras penas recobrar la compostura sujetándose de lo único que le era posible en el momento, el hombre frente a él. - ¡Tsk! ¡Ma…- “ldito animal!” La maldición murió a medias en su garganta y tosió para camuflar su exabrupto, recordando su papel.

Pese a que había sido imprevisto, aquél accidente podría llegar a jugar a su favor más adelante, dependiendo de las preferencias del marqués claro; por lo que aprovechando el suceso continuó con su acto.
- Lo… ¡Lo siento! - Se disculpó el soldado cortés y educado junto al oído del hombre antes de alejarse. En su sorpresa se había sujetado de los hombros del noble y se había acercado a él, pegándose a su espalda en busca de recobrar el balance.
Recuperada  la compostura, soltó uno de los hombros para liberar una de sus manos y poder tomar el hacha que colgaba a su espalda en preparación para la batalla. Demoró el soltar su otra mano, manteniéndola sobre el marqués con la excusa de tener un punto de agarre, analizando cómo reaccionaba el otro a aquel mínimo contacto. Si daba signos de rechazo o todo lo opuesto, tanteando si podría o no aplicar una nueva forma de acercamiento para ganarse su favor. Un contacto más "íntimo" siempre era más lucrativoque el cariño hacia una mascota adorable.

Aunque la estrategia abordada por el noble parecía algo arriesgada, ir de frente hacia los enemigos con ataques de rango por más rápido que avanzaran conllevaría de forma inevitable algunas bajas, Galahad no podía más que estar deleitado al respecto. Por más que las intenciones de exterminio le habían devuelto la esperanza, no había creído que un noble cobarde se uniera de lleno a la arremetida, era de esperarse que diera sus órdenes desde un flanco seguro.
Había pensado que aunque sea podría separarse de él e ir de caza de las sobras al finalizar la batalla pero para su alegría el marqués avanzó junto a la caballería, sin quedarse detrás ni mantener una distancia “segura”; formaba parte de las fuerzas atacantes sin mayor diferencia entre él y el resto de la caballería.

Tampoco tuvo mucho tiempo para observar nada. Flechas y magia comenzaron a llover en los alrededores poco antes de que la caballería entrara en colisión con las fuerzas enemigas. Y Galahad sin dudarlo un momento descartó cualquier idea para concentrarse de pleno en la batalla, ya tendría tiempo de verificar sus ideas más adelante. O no, pero si el otro caía allí por imprudente, no sería su problema. De cualquier manera, su mano continuó sobre el hombro del marqués porque, pese a todo, sí requería un punto de agarre para no caerse.

Por más escasas habían sido las veces en las que había tomado el riesgo de llevar a Wyn a un combate y había luchado a lomos suyo, descubrió que aunque el movimiento de ambos animales fuera muy diferente, siempre y cuando uno lograra mantener el equilibrio, combatir sobre ellos sí que era bastante similar. Inclinase hacia un costado y blandir el hacha hacia el objetivo más cercano.
Le fue extremadamente difícil contener su sonrisa cada vez que el filo se hundía en la carne y partía algún hueso, la indescriptible sensación de la piel y músculos al oponerse y el placentero retumbar del ¡crack! que subía desde el mango del arma hasta su brazo. Al final decidió dejar de intentarlo, de todos modos el noble debía estar demasiado ocupado como para darse vuelta y vigilarle.

Un grito desgarrador a su costado le hizo desviarla concentración de los emergidos. Uno de los caballeros Lycianos que galopaba a la par recibió de lleno un proyectil mágico, una bola de fuego que lo rodeó en llamas haciéndole caer del caballo en una deliciosa agonía que no acababa allí, sino bajo los cascos de los caballos aliados.
Sintió su piel erizarse al imaginarse las llamas sobre él y sintió un poco de envidia hacia el soldado caído, más fue rápidamente consolado y dio un respingo placentero cuando un flecha repentina rozó su brazo dejando un tajo en él.
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Re: [Campaña de liberación] La Causa de Alguien Más [Privado | Galahad]

Mensaje por Eliwood el Miér Mayo 16, 2018 6:43 pm

Su expresión seria y sus pensamientos dubitativos se vieron interrumpidos, al menos momentáneamente, por la voz del soldado a su oído y su presencia bastante notoria contra su espalda. No estar viéndose el uno al otro evitó que pudiera saber el gesto en el rostro de Galahad en ese curioso momento, como también, por suerte, que se viera al digno y compuesto marqués tan desconcertado, hasta un poco avergonzado por un segundo. Enseguida, riendo contra el ruido de la cabalgata, pudo dejar aquello pasar y volvió a enfocarse. Llegaba a sospechar que la persona que estaba llevando consigo fuera en alguna forma novato; no lucía nuevo en su oficio ni era tan joven como para ser primerizo, pero quizás novato en ese tipo de combate o en el hecho de tratar con extraños en lugar de su batallón usual. Sus reacciones de sobresalto y su forma de quedarse firmemente sujetado sugerían algo así. De cualquier modo, no era como si le molestara, sino de hecho alivianaba un poco el humor tan descontento que todo el asunto de Regna Ferox le hacía cargar.

La mano de Galahad permaneció sostenida a él, seguramente por estabilidad, y allí donde la dejara Eliwood breve y rápidamente posó la suya para darle un pequeño apretón que le indicara que se agarrara firme, que estaba bien. Era más fácil que gritarle sobre el ruido. Él mismo, notando ya el lado por el que a Galahad se le daba mejor atacar y la amplitud de sus blandidas, decidió no arriesgarse a estar en su camino o que se entorpecieran el uno al otro, cambiando la espada de mano para usarla por el lado opuesto. De cualquier modo, la mayoría de bajas que lograba era con el caballo en sí, guiándolo de forma temeraria contra el enemigo a embestir o pisotear. No había por qué dudar, para eso estaban entrenados y era lo más eficaz que podían hacer.

No obstante, los emergidos estaban persistiendo. Desde luego que el primer impacto no se deshizo de todos ellos ni estuvo cerca a lograrlo, un buen número les habían evadido y aunque estuvieran desperdigados, estaban contraatacando a caballos y jinetes con todo lo que podían. Las llamas de la ciudad sitiada y las de los magos emergidos se confundían a la vista, el calor envolvía a los caballeros extranjeros a veces antes de que notaran lo que sucedía y las llamas se cernieran encima. Las flechas no eran más ligero asunto, los arqueros no estaban perdiendo nada de tiempo. Inclinándose un poco hacia adelante y halando con más firmeza que nunca de sus riendas para dirigir al caballo con precisión, Eliwood se preocupó de evadir los ataques así como a los caballos que se desplomaban o eran hechos tropezar a cada lado suyo, casi dando contra el propio. Las bajas eran numerosas, varias veces tomó aire para llamar sanadores pero desistió, era claro cuando un caso no admitía esperanzas y había muchos de esos en ese momento. Tenían que seguir adelante. Después de la primera embestida, los caballeros se dividían, sin disminuir su velocidad de cabalgata al separarse para rodear al enemigo y aniquilarlo hasta el último hombre; a eso tenía que disponerse él también.

Le flecha disparada en su dirección general le puso en alerta. Al no escuchar queja ni palabra de aviso de parte de Galahad, asumió que por fortuna el proyectil había fallado por completo, mas le hizo mirar en la dirección de la que había venido. Un par de arqueros, uno sano y otro costosamente andando sobre un tobillo torcido, intentaban resguardarse en una zanja que rodeaba a la ciudad. Si conseguían tomar distancia y comenzar a camuflarse serían un problema mayor. Desviándose en dirección a ellos, tan cerca como podía poner al caballo de ese terreno tan desigual y posiblemente engañoso, aminoró la velocidad hasta ladearse y sacar los pies de los estribos, no para bajar él, sino para que Galahad los usara. No demoró en dar su instrucción. - Abajo, joven. Tenemos arqueros intentando ocultarse. Los terminaremos mientras están dispersos. - Dijo. Su tono era parejo, no perdía control de su carácter, pero ciertamente eran indicaciones más concisas que antes. Volvió la mirada al hombre de cabello largo, apuntándole con la espada al par de emergidos que huían a ocultarse. - No estaré lejos, no hay de qué preocuparse. - Aseguró.
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