Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados


Project Fear.less

Crear foro

(Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

(Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Lun Sep 18, 2017 8:51 pm

Nunca el peso de la armadura fue tan insignificante, la notaba liviana como la tela mientras impulsaba todo mi cuerpo ladera arriba. Al mismo tiempo, nunca sentí un ambiente tan vicioso como el que respiraba en aquél momento, emponzoñado con el olor de la sangre y los rituales heréticos.

Eventos inquietantes habían estado sucediendo en Jugdral en los últimos meses, la tierra temblaba y los actos vandálicos se multiplicaron. Asesinatos, asaltos de pequeñas villas, desapariciones y extraños cuerpos aparecían, esas noticias se propagaron desde todos los lugares de Grannvale al mismo tiempo. Rumores similares llegaron desde Silesse y Thracia; y el silencio de Manster estaba lejos de ser alentador, de hecho, solo provocó en mi más desconfianza. El gran lago de Verdane empezó a corromperse, hasta el punto que sus limpias aguas provocaban arcadas al ser consumidas. Aquellos sucesos no podían quedarse así, empecé a investigar cual podría ser el origen de aquél trance en el continente. No fue una tarea fácil, simplemente por el hecho de que los aldeanos en apuros se multiplicaron en esa franja de tiempo.

Visto desde el pragmatismo de un mercenario, el aumento de los encargos que recibí por parte de desesperadas personas era el negocio perfecto para alguien que vivía de las recompensas de sus contratantes. Un mercado interminable en el que podía venderme al mejor postor. Misiones de protección de los más adinerados, ya fueran escoltas, vigilancias o rescates de carretas, con una suma monetaria capaz de hacerme vivir durante meses o incluso años. Mientras tanto, los menos pudientes eran capaces de entregar los ahorros de décadas en un intento desesperado de encontrar a sus seres queridos que habían desparecido en extrañas circunstancias y que, en la mayoría de los casos, se hallaban muertos después del trabajo. Ser consciente de esa realidad provocó en mi una repugnancia insoportable, asta tal punto que dejé de aceptar ningún pago y empecé a ayudar de forma solidaria. Un cobijo y un plato lleno fue mi pago durante esas semanas, jornadas en las que dormía lo mínimo mientras buscaba fantasmas.

La situación era desesperante pero, eventualmente, encontré un patrón en aquellos sucesos.

Las noticias seguían siendo igual de malas en todas mis búsquedas: Ganado mutilado con especial crueldad, hombres ahorcados, niños maltratados de forma horrible hasta la muerte y de forma similar con las mujeres. Crímenes impunes, una impotencia dolorosa por no llegar a tiempo y un sentido agradecimiento de los llorosos familiares que me pidieron ayuda. Eso fue lo que conseguí múltiples veces. El sueño era una lejana fantasía llegados a ese punto, me obsesioné y pensé cada noche, lamentándome de haber llegado demasiado tarde por no saber seguir las pistas de forma adecuada. La misma historia cada semana, hasta que los criminales empezaron a ser más virulentos y, lo más importante, más descuidados. Restos de rituales, simbología y una evidente tendencia de desplazamiento hacia el Oeste de Verdane, siempre cerca del gran lago que inundaba la península. Como no podía ser de otro modo, inicié una persecución de aquel rastro, acercándome a pasos agigantados a los autores de tales atrocidades.

Eventualmente, me aproximé tanto que los rastros que perseguía eran frescos, de dos días como mucho. Llegué a la conclusión de que, quizá, no fueran más descuidados, si no que su número estaba creciendo exponencialmente. Muy posiblemente no sería capaz de lidiar con ellos yo solo, por lo que informé a la orden templaria de un conocido. No tardó en llegar su respuesta, una de cal y otra de arena. Sentí alivio al conocer que se encargarían de aquella amenaza de forma inmediata pero se me ordenó que me alejara de esa zona para no interferir con su investigación, mientras tanto debería dejar a las gentes del lago a su suerte.

Así habría hecho, sin embargo, un nuevo secuestro ocurrió en el pueblo donde me alojaba. Y así, en el día de mi marcha, no hice lo que me pidieron, si no lo que creí que necesitaban.

[…]

La zona era frondosa y empinada en su parte occidental, mientras que la ladera este era una baldía colina con vistas al lago. El cielo estaba despejado en aquella noche cerrada, la luna estaba llena, pero escondida detrás de las cordilleras más próximas al centro del continente. Esto es, la luna estaba tan baja que podría ser vista a la altura del horizonte cuando dejara de estar oculta por las montañas. El evento astrológico de lo más deseado por muchos, especialmente los aquelarres de magia negra, la enorme y brillante luna de sangre.

Cuando me enteré de la desaparición de una niña con toda la vida por delante, y los rumores del evento nocturno que sucedería en las próximas horas, fue devastadoramente fácil atar cabos. Si no hacía nada, aquella niña sería asesinada, sacrificada después de un sin fin de rituales. Los adoradores de Loptyr estaban por la zona y había pasado demasiado tiempo persiguiendo su rastro de cadáveres sin poder hacer nada. No podía mirar hacia otro lado, debía hacer lo posible por salvar la única vida que estaba a mi alcance, mi forma de ser me impedía mirar para otro lado.

Mi corazón palpitaba por el esfuerzo físico y la adenalina, y mi cabeza estaba enturbiada por la impotencia y la repulsa que me producían aquellos degenerados. Tal era mi furia que, lo que debía ser un acto difícil de ejecutar por toda la carga de conciencia que conllevaba, no me produjo ningún tipo de remordimiento. A medida que subía un importante desnivel, la claridad de lo que parecía ser una fogata entró en mi campo de visión. En las afueras de aquél campamento una escurridiza sombra deambulaba, vigilando que nada ni nadie se acercara más de lo que su campo de visión le otorgara. Con total seguridad, se encargaba de la vigilancia de ese sector y de ser descubierto daría la voz de alarma, la niña estaría muerta.

No permitiría que eso sucediera, además, la ausencia de luna en esos momentos otorgaba una oscuridad que conseguí aprovechar. Y así, me llevé la primera vida humana.

Busqué su espalda mientras me acercaba, cuidadoso pero sin llegar a frenarme del todo. Cuando el se percató del movimiento del follaje fue demasiado tarde. Sus ojos ni siquiera pudieron mostrar sorpresa, pues mi acero atravesó con mayor rapidez el torso del encapuchado. El visceral sonido de costillas partiéndose y carne rasgándose sería imposible de borrar de mi memoria, tapé su boca para que los ahogos con su propia sangre fueran lo más inaudibles posible. A los pocos segundos su inerte cuerpo cayó por su propio peso.


Última edición por Eugeo el Dom Sep 24, 2017 8:20 pm, editado 1 vez
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Hero

Cargo :
Caballero Real (Ejército de Altea)

Autoridad :
★★

Inventario :
Esp. de bronce [2]
Vulnerary [2]
Gema Escarchada
Escrito Mítico
Esp. de bronce [1]
esp. de plata [6]

Support :
Marth

Especialización :

Experiencia :

Gold :
101


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: (Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Gerard Van Reed el Dom Sep 24, 2017 7:52 pm


Cuantiosas luces podían observarse desde el cielo sobre el frondoso bosque que quedaba al norte del gran lago de la región de Verdanne, en Grannvale. Oculto por una gran colina, el pequeño campamento que había levantado revelaba figuras en blanco moviéndose de un lado a otro, realizando distintas tareas de forma sumamente ordenada y silenciosa. Algunas de ellas se encontraban vigilando el perímetro, otras comprobando las armas, y unas últimas tendiendo a los caballos. En la mayor de las carpas podía divisarse un emblema: una cruz de hierro en un fondo argénteo y contornos dorados. Una división de caballeros muy conocida en Grannvale: la Orden de la Santa Cruz.

Uno de los soldados se dirigió a la gran mesa redonda que había en el centro del campamento. Sobre su superficie se hallaban dispuesta una perfecta matriz de copas alargadas. Cálices de tonos dorados y aspecto sumamente ceremonial, en cuyo interior contenían un cristalino brebaje. - Señor, ya estamos listos. - Un segundo, de pelo castaño y largo, inclinado al otro lado de la mesa, enrolló el mapa que había estado repasando de cara a la batalla que iba a acontecer, y se giró, no sin antes tomar uno de aquellos cálices.

El look de Gerard cuando era templario:



- Hermanos. - Una simple palabra bastó para que los otros caballeros repitiesen la misma acción que Gerard, tomando uno de esos cálices para luego formar una perfecta línea delante suyo. - Los acólitos de Loptyr han logrado evadirnos hasta la fecha. - Pasos laterales, destinados a llevarle frente a cada uno de aquellos fervientes guerreros; su reluciente y vistosa armadura de metal sonaba con cada uno de ellos. - Haciéndose pasar por civiles para infiltrarse en nuestras sagradas ciudades, desplazándose por túneles subterráneos con tal de evadir a las autoridades... - Se detuvo un momento y agitó el brazo de forma sesgada, cortando el aire delante suyo para dar énfasis a lo siguiente. - ¡Bellacos sin honor! - Exclamó en un tono igualmente grave, para luego continuar. - Sin embargo, por fin han acampado bajo la luz de la luna, probablemente para llevar a cabo algún ritual sombrío. Docenas y docenas de herejes y asesinos de las sombras. Tal vez incluso nos superen en número. - Negó con la cabeza lentamente, sin pensar por un momento en la posibilidad que aquellas palabras minarían en la moral de los caballeros sagrados. ¿Cómo iba a hacerlo?

- Mas no importa… - Levantó, entonces, su mano izquierda, la que llevaba el cáliz. - ¡Pues Naga nos bendice! - El brindis. El sagrado sustento, fuente del inigualable poder de los caballeros frente a los magos enemigos, proporcionado solo a ellos, los elegidos de la luz. Al beberlo y notar su cálida sensación fluir por todo su cuerpo, Gerard sintió una vez más la mano de la Diosa en su mente, convencido de que había bajado a la tierra para otorgarles poder infinito. Tras absorber todo el néctar celestial de su interior, el castaño permaneció unos segundos con los ojos cerrados, al igual que los demás. Volvió a situar el recipiente sobre la mesa.- Acabemos con estos viles bellacos y volvamos triunfantes con nuestros seres queridos. - Voces de júbilo sonaron por el campamento.

Un saludo militar más tarde, Gerard se dispuso a prepararse él también… no sin antes dirigirse hacia una figura diferente a todas las demás. Una de baja estatura, que ocultaba su rostro tras una misteriosa capucha de viajero y se hallaba, apartada de los otros soldados, discreta con su presencia. Aquella con la que se había encontrado hacía tan solo una hora, como acordaron previamente. Gerard se acercó hasta estar a un metro de ella y le habló entre susurros, con tono muy diferente al de hacía unos segundos.

- Lady... Milady. - Estaba ocultando su identidad, después de todo; mejor que continuase así. Sin embargo, su mente no pudo evitar echar en falta los blancos pétalos de su cabello. - Accedí a que vinieseis, mas os pido que aguardéis mi regreso. No vayáis más allá de la colina. - Frunció el ceño y entrecerró los ojos. - Lo último que querría es poneros en peligro. - Y entonces, de nuevo movió sus brazos hacia delante, haciendo ademán de querer sostener sus manos, como aquel día en su vergel. Y una vez más, las retiró, indeciso, desviando la mirada. Tras unos segundos de pausa volvió a posar su vista sobre ella... al menos la parte que su disfraz revelaba.- Volveré pronto. - ¿Habría sido buena idea? ¿No sería un escenario demasiado macabro como para que lo presenciase una dama? Y sin embargo, allí estaba, anhelando cumplir lo que le había pedido Aura… y demostrar su valía.

No dudó más. Se separó de ella y fue hacia su escudero, Hans, quien había preparado ya a su caballo. Tras montar, el chico le tendió la fiable lanza que siempre llevaba consigo en batalla y, tras una última mirada a su prometida, dio la orden al resto de los caballeros para que le siguieran. - ¡Nos vamos! - Y así, uno tras otro, los caballeros fueron abandonando el campamento, montados a caballo de forma extremadamente ordenada y regular. Tras salir del bosque, se dirigieron a lo alto de la colina, una docena de metros más allá, desde la que podía verse, ahora sí, el campamento de aquellos guerreros del mal.

Gerard se puso delante, y acto seguido, los caballeros formaron una línea una vez más. Asintió con la cabeza hacia uno de sus hombres y levantó dos de los dedos de su mano. Una señal hacia uno de los otros caballeros.

¡Tuuun puuuum!

El cuerno de guerra resonó en el aire, pudiendo oírse a centenares de metros a la redonda, tal vez kilómetros. Un sonido que sin duda alertaría a los herejes, pero no importaba, pues al mismo tiempo que sonaron las primeras notas en el aire, los caballeros habían emprendido ya un tempestuoso galope, tronando sobre la tierra con el bajar de la colina, entonando gritos de guerra.

- ¡Por Naga y la Iglesia! ¡Por Grannvale! -

El instrumento siguió entonando la canción de la destrucción, haciéndole saber a toda alma de aquel valle que la caballería estaba llegando. Pero todo era parte del plan; de intentar huir del lago, los herejes se encontrarían con una sorpresa…
Afiliación :
- GRANNVALE -

Clase :
Knight

Cargo :
Caballero errante

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [4]
Tónico de resistencia [1]
Gema Destello
.
.
.

Support :
Corrin

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1220


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: (Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Aura Gruenewald el Dom Sep 24, 2017 10:34 pm

El sol había comenzado a ocultarse tras las montañas, dejando, en su ocaso, el regalo de un cielo enrojecido que nunca había lucido tan adecuado. Ataviada con una blanca y larga capa de viaje, la heredera Gruenewald bajó despacio por las escaleras que conducían hasta las mazmorras de su fortaleza, vela en mano. Tenía prohibido entrar allí, mas no era la primera vez que Aura respiraba aquel aire cargado de humedad. Y hoy… ¿acaso no era hoy un día para romper leyes? Allí, en una de las últimas celdas, la luz de la vela alumbró a una mujer de aspecto lastimoso, apresada con cadenas en sus muñecas y una mordaza en sus labios. Dos regueros de lágrimas secas adornaban su triste rostro, ante la mirada fría e impasible de la heredera.

-Madre… -dijo Aura, con ese tono suave y comedido que nunca variaba-. Hacía tiempo que no os visitaba. Hoy pensé en venir a hablar con vos…

La mujer alzó la mirada hacia su hija, no con amor ni alegría por volver a verla, sino con rabia en los ojos y una respiración que se agitaba por momentos.

-Padre me ha prometido en matrimonio –confesó sin rodeos y para sorpresa de la mujer, aunque no fue nada comparado con la información que vendría después-. A un Templario. Sir Gerard Van Reed. Estoy segura… de que habéis oído hablar de sus hazañas.

Y los ojos de su madre se abrieron de par en par, reconociendo aquel nombre. El nombre de un lobo, depredador de ovejas negras como ellas. Sus cuantiosos crímenes contra el Dios Oscuro Loptyr habían llegado a sus oídos cuando aún era libre, cual tenebrosas melodías susurradas en la noche. Y ahora, ¿qué pasaría ahora con la familia Gruenewald en manos de semejante alimaña? Su esposo… su amado esposo…

-Esta noche seré testigo. Su justicia contra la vuestra –sentenció Aura sin variar un ápice su tono calmo, murmullo de la brisa-. Sólo quería que lo supierais…

Desesperada, la prisionera trató de decir algo, de gritar, mas sólo fue capaz de emitir sonidos carentes de significado tras la mordaza. Aura se preparó para marchar, haciendo caso omiso a los esfuerzos de su progenitora. Sin embargo, ya girada sobre sus talones, volvió la cabeza hacia ella y le habló con voz dulce.

-Quiero que sepáis que no os odio, madre… ni deseo robaros de todo consuelo. Quizás pueda complaceros si os digo que vuestra hija, a la que con tantas ansias deseasteis ver muerta, jamás ha conocido la dicha. Todo lo contrario a vos, que disfrutasteis de una vida plena. -Hizo una pausa-. Aunque… –y miró ya al frente, al pasillo por donde debía marchar; era la hora- …Cuando veo toda la felicidad que vos habéis perdido, y la forma en que os habéis roto por ello, sólo puedo sentir alivio de no encontrarme en vuestra misma situación...

Inevitables y amargas fueron las lágrimas en los ojos de Griselde al oír las crueles palabras de su hija. La luz de la vela se alejó, devolviéndola a esa oscuridad en la que su vida se había sumido desde hacía… ¿cuánto tiempo hacía…?

[ . . . ]

A Gerard le sentaba bien el blanco. Aura lo había percibido la primera vez que le vio, bajo el sol radiante de la mañana. Hoy, la segunda vez, también bajo la luna él brillaba. Más que nunca, brillaba. Acompañada por sus dos guardias de más confianza, esa noche Aura se encontró con el Templario de forma clandestina, allí donde el mundo adquiere colores y perfumes diferentes. Nuevos. Él la guió hasta su campamento, donde los locos como él se atrevían a lucir su mismo color, en nombre de todo cuanto consideraban santo.

Aura se mantuvo a un lado, silente, con la capucha de su capa echada sobre su cabeza. Dejó que las sombras le ocultaran parcialmente el rostro mientras observaba atentamente. Apenas parpadeó cuando Gerard alzó la voz para dirigirse a sus hermanos, poseído por ese arrojo que ya olía a sangre. Le escuchó maldecir con rabia, deshacerse en palabras triunfales cual esclavo de las más enfermizas pasiones. Le vio brindar por la muerte y arder. Arder. Ardía, y por un momento ella apenas pudo respirar.

Y aquel caballero, de dementes arrebatos y febriles delirios, se acercaría entonces a su prometida como un hombre diferente. A ella le hablaría con susurros de seda, con el veneno a raya; preocupado, consternado. Y fueron sus brazos ventana de deseos y penitencias, con los que el hombre parecía construir una existencia propia. Gerard no se atrevió a tocar a Aura tampoco hoy, y ella... Ella simplemente le dejó marchar, escuchando aquel gentil ’volveré pronto’ en labios del Templario, y aquel exaltado y fulminante ‘¡nos vamos!’ que dedicó a sus hombres desde su corcel.

El retumbar de los cascos fue como una tormenta que, poco a poco, la dejó atrás. Atrás, con aquel trueno anidado en su pecho.
Afiliación :
- GRANNVALE -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Noble

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Tomo de Ruina [2]
Vulnerary [4]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
262


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: (Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Vie Sep 29, 2017 1:25 am

El primer paso estaba hecho, el haber acabado con el vigilante me había dado un corto respiro, la posibilidad de frenar y replantear mis acciones. Ese ajuste de los planes no era algo que pudiera pensar, en realidad me dejaba guiar por el instinto. Algo que hacía a menudo cuando tenía que lidiar con demasiada presión, dejaba que mi subconsciente tomara las riendas de mis decisiones, pues en la mayoría de los casos surtía muy buen efecto. La inclinación de la colina terminó a pocos metros de donde había dejado el cuerpo, escondido entre la vegetación, del cual había sustraído su gran túnica de acólito. Había sido agujereada por mi espada y manchada de sangre, pero la tela negra y la oscuridad de la noche camuflaban aquellos desperfectos, siempre que no fuera visto de forma directa. El terreno llano de la parte alta de la colina estaba completamente ocupado por el aquelarre: Múltiples hogueras y enseres estaban repartidos en toda su extensión. Ídolos paganos, libros, pinturas, instrumentos de rituales... Y en el centro, dos altos y gruesos postes de madera, uno a cada lado de la pira principal. Desde la posición en la que me encontraba en ese momento me era imposible ver qué estaba ocurriendo, pues la mayoría de paganos estaban reunidos allí. Decidí acercarme.

Refugiando mi rostro bajo la capucha, de la cual solo sobresalían algunas puntas de mi cabello, logré llegar hasta el gran corro de personas sin llamar la atención. Mi mano derecha se mantenía oculta debajo de la túnica, empuñando con discreción la espada, preparada para ser blandida de inmediato si la situación lo requería. Sólo se oían murmullos entre los chasquidos del fuego. Todo hacía pensar que estaban rezando mientras esperaban que la luna se dejase ver entre las montañas, el tono escarlata del horizonte se acrecentaba, pudiendo notar la diferencia con cada segundo que pasaba. - “No debe quedar mucho.” - El clímax estaba a punto de llegar, y eso significaba dos cosas. La buena noticia era que aún no era demasiado tarde, el sacrificio no se había producido. La mala, que la ejecución estaba a punto de comenzar. En ese lugar se habían reunido más de cincuenta personas, contando los reunidos en el fuego, los rezagados y los vigías. El tumulto de la zona central era una marea de capuchas oscuras que me impedía ver cómo se encontraba la chica aferrada al poste de madera. “Cómo” y no “si”, “cómo” y no "quién”, pues tenía la absoluta certeza de ella se encontraba atrapada allí.

No podía dejar que mi frustración e impaciencia salieran a la luz, pues me destaparía y entonces también tendría un grave problema. Ya había visto sus rastros mientras los perseguía, que serían como mínimo una veintena de personas, finalmente esa estimación había quedado prácticamente triplicada. El tiempo se agotaba, muchos paganos se habían unido al grupo, quedando yo rodeado por todos ellos. Me había concentrado tanto en encontrar a la joven que no me di cuenta de aquello, no podía avanzar, tampoco retroceder. - “Maldita sea... ¿Qué hago ahora?” - No podía ni forcejear para abrirme paso aunque supiera que dirección tomar, la escena empezaba a tornarse esperpéntica por momentos, las oraciones y los cánticos se iban acrecentando por momentos. Al fondo, el que sería el líder de aquel aquelarre había empezado a dar su discurso. Pero no entendía nada, tan sólo oía gritos de fanatismo y vitoreos en cada pausa que hacía.

Y abruptamente, sonidos de cuernos se escucharon en la parte baja de la colina. Instantes de silencio, seguido de momentos frenéticos.

Comenzaron los silbidos de las flechas que caían de forma arbitraria, causando las primeras bajas de la emboscada. Los gritos y empujones empezaron con la intención de separarse los unos de los otros, antes de que el cabecilla pusiera el grito en el cielo. - ¡Ha! Llegan demasiado tarde! Apenas queda tiempo para que la luna aparezca, no podrán detener el ritual. ¡Hermanos, combatan! ¡El eterno está de nuestro lado! - Las palabras de un necio solo podían ser seguidas por una persona de igual inteligencia, eso demostraba el labado de cerebro al que estaban expuestos los fanáticos. La desesperación y el desorden, aunque no desapareció, logró ser canalizada en contra de los jinetes que subían colina arriba. Cogiendo hoces, puñales y machetes, los acólitos neófitos salieron sin organización alguna a dar batalla a los agresores, o al menos a intentarlo. No había escapatoria, no tenían nada que perder, cuando el ritual se completara creían que una fuerza superior les apoyaría en la batalla. Creencias absurdas, pero, con todo lo que había pasado en las últimas semanas hasta yo tenía un deje de temor en mi espíritu.

Un grupo de diez personas se quedó en la hoguera, ahora despejada, se podía ver claramente a la chica que tenían atada en el poste. Con manos y pies perforados por clavos metálicos para sujetar su cuerpo en la madera, su piel estaba cubierta de su propia sangre. Finos cortes con un patrón simbólico muy preciso cubrían todo su cuerpo, el cual había sido despojado de sus prendas. Ver la figura de la adolescente desnuda y tan maltratada me provocó una sensación de aversión insoportable, su cabeza caída denotaba inconsciencia, por momentos pensé que había llegado demasiado tarde. Pero, aunque débilmente, ella seguía respirando.

Los conductores oscuros estaban sacando sus tomos de magia negra, distribuyéndose uniformemente alrededor de la pira. Sus túnicas tenían bordados especiales, como los galones que podría tener un oficial del ejército para demostrar su puesto en la jerarquía. La túnica que ocultaba mi identidad no tenía esos distintivos, sería cuestión de tiempo que mi “falta de fe” se viera evidenciada, pues yo tendría que estar cargando de forma suicida contra la caballería que estaba subiendo en ese instante hasta la cima. Rompiendo la tela desde el interior con el filo de mi espada, aproveché el factor sorpresa para que el tajo también se llevara por delante la cabeza de uno de los magos. El movimiento fue diagonal ascendente, cortando el cuello del hereje que sorprendí por la espalda desde la zona que se unía con el torso hasta la altura de la mandíbula. Un reguero de sangre que manchó mi rostro, cabello y armadura.

- Para ser un templario eres muy idiota, colándote aquí y actuando por tu cuenta antes de que vengan tus compañeros. - Se burló uno de los nueve que seguían vivos, mientras abría su libro, no parecía que la muerte de su “hermano” le hubiera afectado. Por otro lado, llegué a comprender por que me había confundido con uno de los templarios de Grannvale. Mi armadura era plateada y hecha a medida, además, el escudo de mi familia constaba de una cruz y un circulo inscrito. Los antepasados que fundaron mi familia fueron militares en su mayoría, puede que sirvieran a una orden templaria durante la guerra santa de Jugdral.- Serás un buen trofeo para Loptyr mientras la luna se alinea con el lago.
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Hero

Cargo :
Caballero Real (Ejército de Altea)

Autoridad :
★★

Inventario :
Esp. de bronce [2]
Vulnerary [2]
Gema Escarchada
Escrito Mítico
Esp. de bronce [1]
esp. de plata [6]

Support :
Marth

Especialización :

Experiencia :

Gold :
101


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: (Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Gerard Van Reed el Sáb Sep 30, 2017 12:57 am


El cuerno de guerra seguía combinándose con el tronar de los cascos para anunciar la llegada de la destrucción para los pecadores. Para aquellos que osaron rechazar la verdadera ve y ceder sus corazones  la oscuridad de los dragones oscuros. El blanco de los sagrados templarios sería, probablemente, lo único que seguiría moviéndose tras aquella noche. La imagen de la chica se proyectaba aún en la mente del Gerard mientras cargaba, todavía con dudas acerca de su decisión. Aura le había despedido en silencio, humilde y discretamente… mas eso era aquello que le había pedido tiempo atrás; la heredera de los Gruenenwalds era aquella con quien el destino le había prometido. Sin duda, pues, aquello había sido la voluntad de Naga. En ese entonces, pensaría solo en hacerla orgullosa. En probar su valía a ambas damas sagradas.

Tras bajar la colina, podía ya detectarse un distinguido movimiento en el campamento enemigo, a tan solo un centenar de metros. Era el momento. Les enseñaría a esos herejes el poderío… no, la supremacía de la caballería de Grannvale. Y la de su Orden, que estaba por encima de todas las demás. - ¡En formación! - Gerard, al frente de su hueste, levantó la lanza en alto. A su señal, los caballeros se dispusieron en dos filas obliquas, notablemente separados entre sí, con el castaño como punto de corte. Una punta de lanza, dirigida contra el centro del campamento, el ojo del ciclón. - ¡Fuego! - Los diez jinetes a caballo que Gerard había traído con él dispararon una salvia de flechas, espinas silenciosas y, en la oscuridad de la noche, casi invisible. Tensadas y dirigidas con una puntería considerable, a juzgar por los gritos ajenos cuando impactaron.

Sin embargo, los enemigos contraatacaron. Una docena de ataques mágicos, formados por bolas de fuego, relámpagos y ráfagas de viento rápidamente cubrieron los alrededores, siendo arrojados desde todas las direcciones. La oscuridad les había permitido aproximarse y montar el campamento sin que sus enemigos se cerciorasen, pero la ventaja se les iba a acabar pronto a la treintena de caballeros, que en circunstancias normales serían diezmados por los ataques mágicos enemigos… de tratarse de jinetes normales y corrientes.

¿Por qué, entonces, en los rostros de los templarios no podían divisarse expresiones horrorizadas? ¿Por qué, exceptuando el taciturno Gerard, muchos esbozaban sonrisas confiadas? Porque al fin y al cabo… Naga les bendecía. Ah, los sagrados caballeros de Grannvale. Siempre convencidos de que la diligencia demostrada a lo largo de los años se vería recompensada en forma de bendiciones divinas. Y habían bebido las lágrimas de la diosa, recogidas por los venerables miembros del clero en circunstancias que incluso ellos desconocían, y distribuidas solo a ellos, los de la Orden de la Santa Cruz. ¿Quién más podría aprovechar tal regalo divino, al fin y al cabo? Tal era su eficacia que, al impactar todos esos irregulares ataques, tan solo dos de los caballeros fueron derribados de sus monturas. Probablemente no rezaran lo suficiente, porque el resto de los guerreros seguían cabalgando, heridos o no, pues la bendición había mitigado gran parte de aquel daño.


Ya estaban llegando. Rápidamente acortaban la distancia hasta estar a 30, 20, 10 metros de las primeras tiendas de los herejes, muchos de ellos empezando a dispersarse de inmediato. - ¡Vuestras herejías terminan aquí y ahora, siervos de la oscuridad! -  Los gritos resonaron en el aire al mismo tiempo que los caballeros alzaban sus lanzas, espadas y hachas. Al cobrarse Gerard la primera víctima con una poderosa lanzada al corazón, al fin empezó la refriega cuerpo a cuerpo. La caza inquisitiva.

- ¡Arrepentíos ante la Diosa! -

La cosecha de la justicia. Embestidas de los caballos, cortes sanguinarios, lanzadas a diestro y siniestro, coces que remataban a sus enemigos una vez en el suelo.

- ¡La justicia cae sobre vosotros! -

El festival de la verdadera fe, el banquete de los justos sobre los viles. Poco tardó el ambiente en llenarse de acero y sangre, y con ello, las puras armaduras y capas templarias se teñían de sangre hereje, el plato fuerte, pues los ejecutores de Naga no dudaban en darles muerte a sus enemigos. Y Gerard, quién se encontraba en medio de un duelo contra un alto ejecutor que portaba dos dagas, tampoco lo hizo, pues grande fue la satisfacción al clavar por fin su lanza en dicho enemigo, cobrándose ya su tercera víctima. El tercer regalo a Naga. O tal vez aquel se lo dedicaría a Aura.


Última edición por Gerard Van Reed el Mar Oct 03, 2017 9:00 pm, editado 2 veces
Afiliación :
- GRANNVALE -

Clase :
Knight

Cargo :
Caballero errante

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [4]
Tónico de resistencia [1]
Gema Destello
.
.
.

Support :
Corrin

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1220


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: (Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Aura Gruenewald el Sáb Sep 30, 2017 1:07 pm


El cuerno de guerra había retumbado en la lejanía, allí donde Aura mantenía los ojos. Allí, donde marchan los valientes y los insensatos para danzar con la muerte, con el odio y con la sed más mezquina e incontenible. Locos todos, los de un lado y los de otro; locos como Gerard, que en su hermosa demencia se creía el más justo, el más intocable. ¿Y acaso podía ella juzgarles? No, por supuesto que no. Ella, más que nadie, les entendía. Sabía lo que todos buscaban, los que se aferran a Loptyr y los que se aferran a Naga.

Poco se veía desde la lejanía en la que había quedado, en aquel campamento templario vacío. Al igual que siempre hacía su padre con ese pájaro que tenía por hija, Gerard también la había dejado atrás, en una jaula de firmes barrotes para no salir herida. Para no ver, ni oír, ni sentir. Mimada como el cristal y la porcelana. Tan sólo podría deleitarse con el hermoso resplandor que comenzó a asolar el cielo, encendido por mil colores que tronaban en la lejanía. Llegó incluso a escuchar el eco de cien gritos al unísono, como una tormenta lejana. La batalla debía ser cruenta. jugó a imaginarla. ¿A cuántos habría atravesado sir Gerard con su sagrada lanza? ¿De qué color serían sus ojos mientras lo hacía? Y su corazón, ¿estaría a salvo acaso? ¿O acaso habría dejado ya de latir, presa de algún hereje que no le merecía?

Aura no se había despedido de él. No había dicho palabra alguna al verle marchar. Y es que ninguna habría sonado verdadera. No podía desearle buena suerte, ni le pediría que volviese pronto, como una mujer enamorada a su amado. Tan sólo había sido un gorrión mirando a esa hermosa águila que pronto le daría caza, un niño al bufón que oculta puñales bajo el gorro. Fascinada por cuanto veía y cuanto no.

Estrechó peligrosamente los ojos, orbes fríos de cristales rotos, cortantes. Más grises que azules, sobre todo esa noche. Y con el tronar de esa tormenta que la llamaba, Aura se giró sobre sus talones para caminar hasta su corcel. Blanco como ella; no podría ser de otra forma para la heredera Gruenewald. Sus dos soldados de confianza, que la habían acompañado para protegerla, la miraron.

-Marchamos –ordenó ella. Y antes de que los dos hombres creyeran que volvían a la fortaleza Gruenewald, aclaró-. Hacia la contienda.

-¡Milady…! Es demasiado peligroso…

-Por eso estáis aquí.

No escucharía una palabra más. Sus ojos volvían a clavarse sobre el horizonte, donde él debía estar, y su caballo pronto emprendería el galope. Buscándole…
Afiliación :
- GRANNVALE -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Noble

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Tomo de Ruina [2]
Vulnerary [4]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
262


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: (Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Lun Oct 02, 2017 7:37 pm

-  ¿Qué, no dices nada?- Inquirió, mientras una venenosa sonrisa se trazaba debajo de su oscura capucha. Un pagano no merecía una respuesta, y tampoco me convenía dirigirle la palabra. Era bien sabida la habilidad que tenían para sugestionar a la gente, su capacidad de convicción y de engaño. Bajar al terreno de un fanático nunca era una opción, con ellos no se podía dialogar, no te podías entender, ni siquiera eran intimidados por el dolor. Había tratado con personas similares en Silesse, que fueron culpables de herejía sólo por el perfil que presentaban, su radicalidad era aterradoramente sincera. La funesta sentencia que se les impartió era ahora la que tenía que ejecutar, no solo por evitar el culto a Loptyr o para salvar a la niña, debía tomar el papel de verdugo si quería ver salir el sol a la mañana siguiente.

Nueve personas me miraban fijamente a escasos metros de mí. La mayoría de ellos con tomos en sus manos, esperando el momento oportuno para canalizar su poder en mi contra. La sensación de peligro provocaba vértigo, sudores fríos recorrían mi cuerpo, un pulso fuerte y acelerado golpeaba con fuerza sobre mi pecho. Era consciente de que no tenía posibilidades si todos me enfrentaban a la vez, pero si conseguía acaparar toda la atención estaría ganando tiempo para aquella niña. Para bien o para mal, el ritual de sacrificio era más importante que lidiar conmigo. Cuatro encapuchados se habían acercado entre ellos, intercambiando ideas entre susurros que no logré escuchar. A los pocos segundos, uno de ellos dio directrices, nuevamente en voz baja. Todos asintieron, y seis de ellos me dieron la espalda para para empezar el ritual alrededor del fuego. El que había hablado en primer lugar, justo cuando comenzó el ataque, se situó frente al poste sacando un puñal de acero.

Tres ejecutores eran suficientes para lidiar conmigo, sin embargo, mis piernas se movieran solas hacia la fogata. De nada servía conservar la vida si no lograba limpiar mi conciencia tras todos los muertos que vi las anteriores semanas, aquellos a los que no pude salvar.

- Hahahaha, muere... ¡muere! - Su tomo oscuro emitió una luminiscencia púrpura, sobre su cabeza empezó a materializarse un fluido viscoso de un color y densidad que absorbía la claridad que recibía de la fogata. A su vez, el conductor que estaba a su izquierda abrió su libro y comenzó a preparar su sortilegio. El último de ellos, de constitución más fuerte, se adelantó para proteger a los magos que estaban en pleno ritual. Portaba un machete de considerable tamaño en cada mano, y su ligera túnica le daba una considerable ventaja de velocidad. Estaba obligado a pasar por encima suya si quería llegar hasta los dos magos.

A pesar del peligro, mi cuerpo no se dejó de mover. - ¡AHHHH! - Encaré al primer hombre, el cual me sacaba unos quince centímetros de altura. De brazos largos y fuertes y una mente asesina intuitiva, entendió que no podría atravesar mi coraza. Alzó su mano derecha por encima de su cabeza, mientras que su siniestra la situó a la altura de su hombro, apuntando con ambas hacia mi cabeza y cuello -respectivamente-. El primer tajo vino verticalmente, desde mi lado izquierdo, yo había leído sus movimientos desde el inicio del lance. En un movimiento de espada que empezaba desde la funda hasta el lado derecho del cuerpo trazando un arco de ciento ochenta grados, el mayor alcance de mi hoja combinado con la precisión del movimiento consiguió arrancarle de cuajo su mano a la altura de la muñeca. Frené mi carrera bruscamente con mi pie izquierdo para acompañar el trazo de mi espada y evitar chocar contra el fanático, pues sus armas cortas se beneficiaban de aquello.

El otro puñal era imposible de bloquear con la espada, éste se dirigía directamente hacia mi rostro. Ladeé la cabeza en el último momento para evitar el fatal corte e inmovilicé su otra muñeca con mi mano izquierda, aprovechando la inercia de su cuerpo y mi frenada para desequilibrarlo. Fue incapaz de parar en seco y dio varios pasos en falso, su costado quedó a merced, mi cuerpo se había girado con la combinación de movimientos teniéndole justo de frente e inmovilizado. Yo también estaba atorado, con mi mano izquierda mantenía la suya a la altura de la cintura. Posicioné mi espada como si de una lanza se tratase, el único movimiento que me podía permitir en aquella incómoda postura. Sin miramientos, lancé una estocada hacia el gaznate, destrozando su garganta empezando por la nuez. El tacto fue explícito, entrando sin resistencia como si se tratara manteca hasta que llegó a la columna vertebral, donde la dureza no tardó en ceder entre distensiones y crujidos. Todo ello acompañado del característico sonido del desgarro y los murmullos moribundos de un fanático ahogándose, desangrándose y siendo prácticamente decapitado. Una desagradable sensación cálida recorrió mi pernera derecha, como si me hubiera orinado, pero aquél líquido procedía del torrente de sangre que emanaba de la garganta, filtrándose a través de las juntas de mi armadura.

Arranqué la espada de su cuerpo hacia un lado, el escaso tejido que conectaba el cráneo con su cuerpo resistió, la dantesca imagen de un hombre cuya cabeza pendía de un hilo. El cadáver cayó al suelo, ladeado.
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Hero

Cargo :
Caballero Real (Ejército de Altea)

Autoridad :
★★

Inventario :
Esp. de bronce [2]
Vulnerary [2]
Gema Escarchada
Escrito Mítico
Esp. de bronce [1]
esp. de plata [6]

Support :
Marth

Especialización :

Experiencia :

Gold :
101


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: (Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Gerard Van Reed el Miér Oct 04, 2017 1:59 am


La batalla continuó. Algunos de los caballeros caían, inevitablemente, ante el gran número de enemigo, y con ellos, en el corazón de Gerard habría tristeza al recoger los cuerpos de los caídos, sin duda. Pero no dolor permanente, pues tal era el deber y la carga de aquellos que habían seguido el camino de la Orden, y grande el honor al caer en batalla contra las fuerzas oscuras. Ahora estaban con la Diosa. Su cometido de repartir justicia con su lanza no se detuvo ni por un momento, su conteo de víctimas pasando de tres a cuatro, de cuatro a cinco. Magos de fuego, asesinos, arqueros, algún que otro espadachín... sus cuerpos bañaban el suelo, y pronto volverían ellos también a la tierra... pero ellos no volverían con Naga, no. Volvían al abismo.

En un momento de respiro, el castaño miró a su alrededor, comprobando atenta y fríamente lo bien que había salido el comienzo de la batalla. Miembros despedazados, cuerpos que se acumulaban en el suelo, sangre derramada y esparciéndose. - ¡Acabad con ellos! - Fue entonces cuando empezaron a huir los primeros enemigos, los más cobardes, tirando las armas y corriendo por su vida alejándose del lago y las tiendas del campamento, colina arriba. Probablemente aquellos que no eran fervientes de Loptyr, sino simples bandidos o asesinos que se habían unido al culto con la promesa de un dinero fácil. Malhechores que habían caído más en la oscuridad todavía, y sin un atisbo de honor en su carácter. Que así fuese, pues los caballeros sabían qué hacer en ese caso. - ¡Dispersadles!  -  Dejarles escapar, concentrándose en los que todavía luchaban.

¿El motivo? Los dos bellacos que huían lo comprobarían al cabo de escasas docenas de segundo. En lo más alto de las colinas que rodeaban el valle, cuya totalidad no podía discernirse bien, uno de los que huyó sonrió, sin duda alegrándose de haber salido con vida de aquella carnicería, cuando… dos flechas impactaron en su pecho y cuello. Una ráfaga más abatió también al otro. Unos segundos después, dos figuras blancas se dejaron ver a lo alto de la colina, ambas portando un arco, a lo que Gerard sonrió.

Sí. Habían apostado previamente a algunos arqueros a pie alrededor, en caso de que ocurriese algo así. Nadie que no vistiese de blanco iba a salir vivo de allí en aquella ocasión. Al fin y al cabo, no esperaban encontrar supervivientes, de haberlos. Y de capturar a alguno de los herejes con vida para interrogarle… no duraría demasiado.

El grueso del ejército hereje no estaba resultando un desafío; era casi una decepción. “Casi una decepción”. ¿No estaba resultando demasiado fácil? Presintiendo que efectivamente no podía tratarse de una victoria tan sencilla, Gerard dejó de combatir momentáneamente, pues la situación parecía estar relativamente controlada, los caballeros entablando combate tranquilamente con cada uno de los herejes que todavía quedaban con vida, los más duros. - ¡Cuando acabéis aquí, seguidme! ¡Hemos de encontrar a los líderes! - Agitó las riendas de su caballo y se dirigió al sitio que la caballería no tenía controlado aún: la zona central, la más profunda del campamento, en la que reposaba una gran hoguera. Al lado, un alto poste… con un sacrificio atado firmemente a él. Una desaventurada e inocente niña; qué pecaminosos eran aquellos criminales. Debía poner fin aquella salvajada antes de que fuese llevada a cabo.

¿Enemigos? Efectivamente, y serían duros, los líderes, tal vez. Alrededor del poste alrededor, media docena de figuras oscuras. Y a unos metros de allí, otras tres aunque una de ellas era diferente. Vestimenta clara… no, armadura. ¿Una… armadura templaria? No, no era como las de su orden. De acero, pesada, pero no de blanca y pura, sino de un azul como el mar. ¡Estaba… combatiendo, en solitario! Pero no; ya no. - ¡Sir! ¡Aguantad, ya voy! - Estarían en inferioridad numérica, mas eso era irrelevante, pues la justicia estaba de su lado.

Tronó de lejos, recorriendo con una velocidad vertiginosa la distancia que había entre él y el combate que estaba teniendo aquel solitario caballero, sin al parecer reacción por parte de los seis que estaban en la hoguera. Gerard orientó su lanza en ristre, y se dirigió a uno de los dos combatientes enemigos que estaban poniéndole problemas a aquel caballero. Dando una patada a su corcel, indicándole todavía más velocidad, apuntó bien la punta de su arma y, sintiendo el aire y la tensión durante la acometida, la dirigió a la cabeza de aquel bellaco, que solo se había girado, incapaz de detener el golpe. Y efectivamente, empaló a su enemigo sin piedad, atravesando su rostro de lado a lado, para luego retirar su lanza una vez más, agitándola para remover los sesos.

Eso debía de ser suficiente distracción para que pudiese acabar también con el otro. Pero… ¿quién era? No habían pedido ayuda a ninguna otra Orden de Caballería. Le miró con el ceño fruncido. Cabellos dorados, ojos claros. ¿Técnica… implacable?
Afiliación :
- GRANNVALE -

Clase :
Knight

Cargo :
Caballero errante

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [4]
Tónico de resistencia [1]
Gema Destello
.
.
.

Support :
Corrin

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1220


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: (Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Aura Gruenewald el Miér Oct 04, 2017 1:00 pm

Aquel retumbar en el firmamento crecía más y más despiadado por momentos, conforme más se acercaban noble y soldados. Aura lo sintió dentro del pecho, bombeando su sangre con la fuerza de aquella perversidad hecha de gritos, humo y luz. Y fue tal el impacto de lo que aún no se veía pero sí se percibía, que su propio corcel tuvo que detenerse de golpe en mitad del camino, con el alzar de sus patas delanteras y un estridente relincho que bien pudo haber sido una advertencia. ’No te acerques más. No mires más allá de la colina. No camines bajo la espada y la sangre’. A punto estuvo ella de caer por la sacudida.

-¡¡Milady!! –Se acercó con urgencia uno de sus dos soldados, montado en su propio caballo. Por suerte la noble parecía estar bien, dejando aquella violenta reacción de su corcel en un mero susto. Uno que, por otro lado, podría repetirse, o algo peor. Así, claramente preocupado, trató de razonar con ella-. Milady… si seguimos hacia adelante estaremos exponiendo vuestra vida. Ruego que recapacitéis. Sois la única hija del Lord, no podéis correr semejante riesgo…

Ella le escuchó, pero no pudo mirar al soldado por ahora. Los ojos de Aura se habían perdido en ninguna parte, asediada por aquel fuerte palpitar al que su corazón no acostumbraba. Había algo en el aire esa noche que le erizaba la piel, y aunque sabía que el riesgo era demasiado grande y que no había más que sabiduría en las advertencias del soldado, ¿cómo renunciar a aquel cáliz, cómo acallar aquella desbordante inquietud? Cruel ironía; Aura sentía la vida al alcance de sus manos, a unos pasos más. Sólo unos más…

-Mi prometido… -logró decir, recuperando discretamente el aire que le faltaba- …Está allí, arriesgando todo por la más noble causa. Necesito participar de ella y asegurar su supervivencia. Vosotros le protegeréis, a él, Templario bendecido por la gracia de Naga, pues así... es la voluntad de nuestra diosa…

Su prometido, sí. Bendita excusa. Los soldados acatarían sus órdenes como ya las acataron cuando les mandó llamar. Hombres santos que se sabían traidores, pues habían jurado silencio frente a su padre. No tenían otro cometido, no, que complacer y servir a la heredera de la casa Gruenewald.

Ella volvió a poner a su corcel en marcha. Le obligaría también a él a caminar sobre el infierno, de mano de la más insondable locura. Igual que ella hacía.
Afiliación :
- GRANNVALE -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Noble

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Tomo de Ruina [2]
Vulnerary [4]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
262


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: (Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Dom Oct 08, 2017 12:49 am

- Tsé, el desdichado hermano Rozzok acabó siendo un inútil malparido después de todo. Cuanto potencial desperdiciado. - Sentenció con desprecio cuando vio caer su cuerpo contra el suelo, con un deje de molestia en su tono de voz. - Al menos dio tiempo a nuestra causa. Desde el momento en el que te frenaste perdiste la oportunidad de llegar a nosotros. - Tanto él como el otro acólito habían finalizado sus hechizos, pero sus efectos no se habían hecho visibles de inmediato. Esperé un instante, manteniendo la guardia, y comencé nuevamente a correr hacia ellos. Me entretuve reduciendo al otro susodicho y perdí de vista a los dos conductores por unos segundos. Ahora, la magia que flotaba alrededor de sus cabezas había desaparecido, pero no la siniestra sonrisa del mago negro.

Mi carrera finalizó abruptamente. Noté el crujir de la tierra justo debajo de mis pies, y una fuerza escalofriante escaló mis piernas serpenteando en forma espiral. Mis movimientos se obstaculizaron por el fluido abisal mientras alcanzaba rápidamente otras partes de mi armadura hasta que me fue completamente imposible mover ni un solo músculo. La sensación era similar al de estar retenido con sogas, la armadura chirriaba a causa de la presión a la que estaba siendo expuesta. - Me pregunto cuanto tardará tu preciosa coraza en quebrarse contigo dentro. - Soltó una carcajada enfermiza. - Como si fueras un huevo chafado, así quedarás cuando venza tu molesto armazón, ¡hahahaha! - Intentaba zafarme inútilmente del hechizo de los acólitos, con cierta desesperación, para escapar de la fuerza que estaba mellando la integridad de mi armadura. Mientras tanto, una buena porción de la luna había aparecido por el horizonte. Grande, bermeja, su rápida trayectoria la dirigía hacia el centro del lago. - Queda poco tiempo, muy poco, y la luna se alineará con Verdane. El ritual será completado, Loptyr será convocado, ¡hahahah!

- No... - Susurré mientras me resistía al sortilegio. - “No la toquéis” - Entre la presión progresiva de los tentáculos oscuros y el empuje de mi cuerpo, las juntas de mi armadura empezaron a crujir. Eso era peligroso, pues una vez cedieran del mismo modo lo haría el restro de la coraza, y después iría mi esqueleto. Me estaba sometiendo a una combinación de impotencia, ira, dolor y miedo que no era fácil de soportar. - ugh...¡AAAAHHH! - Más empujones, más presión, sentía como mis brazos y mi pecho empezaban a notar la constricción de la armadura.

Pero, abruptamente, la mitad derecha de las ataduras desaparecieron. Mi frenética conciencia se ganó un respiro, así como un cuerpo taquicárdico a causa de la adrenalina. Mi brazo derecho -ahora liberado- se movió solo, intentando desconectar el fluido negro que seguía reteniendo la parte izquierda de mi cuerpo. Me llevó tres estocadas para romper aquella conexión.

El torrente de emociones había nublado mi juicio, aislándome de estímulos externos. Los gritos, los coques de acero, los cuerpos quebrándose, todo eran ruidos borrosos en mi cabeza. También ignoré el motivo por el que el ataque combinado de los herejes había flaqueado, vi el cuerpo del menos hablador en el suelo y justo a su lado un jinete enfrentando al otro conductor. Cotemplando aquello, pude intuir que había pasado pero no pude atar cabos de inmediato, simplemente, aquello no era importante entonces. Mi mente ardía, mi sangre, mi pecho, mis ojos... Unas ansias irrefrenables de terminar lo que había comenzado, todas las togas oscuras serian rebanadas sin miramientos.

No pensé en nada más, volví a correr hacia los supervivientes del aquelarre. En mi mente, el que parecía ser el lider, el cual estaba acaparando el centro del ritual, muy pronto le quitaría la vida a la joven. Por el camino me topé con el mago que estaba enfrentando anteriormente, ahora encarado con el caballero. No frené, mas eso no quería decir que fuera a ignorarlo. Aprovechando su distracción, me crucé con al a escasos palmos de distancia y sin que pudiera hacer nada le arranqué uno de sus brazos de un espadazo. La fuerza del acero y la carrera hicieron que el miembro saliera despedido enérgicamente, acompañando de un torrente sanguíneo.

Por un corto instante, crucé miradas con el templario. Algo en su semblante y apariencia me resultó familiar, mas no frené, lo ignoré, mi mente estaba enturbiada por las ansias de sangre.
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Hero

Cargo :
Caballero Real (Ejército de Altea)

Autoridad :
★★

Inventario :
Esp. de bronce [2]
Vulnerary [2]
Gema Escarchada
Escrito Mítico
Esp. de bronce [1]
esp. de plata [6]

Support :
Marth

Especialización :

Experiencia :

Gold :
101


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: (Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Gerard Van Reed el Sáb Oct 14, 2017 3:46 pm


El misterioso caballero de exuberante pero desconocida armadura no cruzó palabras con Gerard, ni cuando este acometió contra uno de sus agresores. Sin embargo, por suerte había logrado liberarse momentáneamente del peligro, demostrando una técnica de espada admirable, tan perfecta que, aparte de su primera baja en aquel nuevo escenario, al templario no le hizo falta volver a ensuciar su lanza. Pero aquellos que parecían sus líderes se habían congregado a tan solo una decena de metros de distancia. Todavía no se había acabado.

Eran seis; ni siquiera un caballero de élite se sentiría confiado ante unos enemigos que les superaban tres a uno. La situación sugería que el mejor curso a seguir sería esperar refuerzos, que por lo bien que estaba yendo la batalla, debían de estar al caer, a tan solo unos minutos de allí.

Un sacrificio para paganos y bárbaros rituales, una ofrenda a la oscuridad que se ceñía sobre una inocente de tan temprana edad. Aunque a Gerard le pesase admitirlo, como caballero en cuerpo y alma, sabía que el dilema tenía fácil solución. ¿Acaso tenía un gran valor, comparada con la victoria sobre docenas de magos oscuros? ¿No iba antes asegurar la muerte de aquellos herejes? ¿Qué era una vida comparada con la de todas las víctimas que habían perecido a manos de Loptyr y sus seguidores?

Pero antes de que pudiese detenerle, el joven de áureos cabellos ya se dirigía hacia el círculo de magos, con un frenesí tan inusual como aterrador. - ¡Esperad! - No era difícil especular sobre la razón de tal temeridad, pues una niña se hallaba atada a aquel poste en el que se encontraban los herejes. O… ¿había algo más? La ira en sus ojos, la espada amenazadora, las ansias de sangre que mostraba su apresurada e intrépida acometida. ¿Es que aquel espadachín estaba...disfrutando?

Gerard negó con la cabeza, mas sabía qué hacer: agitar las riendas cargar hacia aquellos seis, sin una sombra de duda. Porque antes de su seguridad… iba el honor y la reputación de su Orden. Fuese quien fuese aquel caballero, aquellas muertes no le correspondían a él, sino al castaño. Con su lanza en ristre, rápidamente recorrió la distancia que le separaba de los paganos, adelantando al otro caballero. Pero justo cuando iba a alcanzar a uno de ellos, el otro se giró a una velocidad sorprendente, bloqueando el ataque con una espada de tonalidades azabaches que removió de su manto. Dicha acción fue suficiente para sorprender incluso a Gerard, que reanudó la carrera, desviándose de la trayectoria en línea recta que había estado realizando.
- Os enfrentais a los Hermanos Fundadores de este Aquelarre, pimpollos. - Aquel que había bloqueado el ataque pronunció unas palabras con voz jovial pero perversa.

- Vuestro aquelarre está cayendo ante el poderío de Grannvale, hereje. - Le respondió el guerrero de reluciente armadura. - No importa .- Alzó los brazos al aire un momento, sus ojos saliénseles de las órbitas. - Tras este último sacrificio, nuestro Dios será más fuerte que nunca, nosotros nos sumiremos en la oscuridad y de nuevo, resurgiremos de las cenizas. - Venenosas notas que dejaron paso a la risa más siniestra.

- Pero antes, te sacaré los ojos, te cortaré las orejas, te descuartizaré, y solo entonces ensartaré mi daga en tu corazón. - Reveló, entonces, una larga y puntiaguda lengua con la que lamió el cuchillo que llevaba en su mano derecha.  Gerard apenas reaccionó. Había visto innumerables veces el comportamiento de aquellos individuos, sus pérfidas notas. - La barbarie que perpetuáis acabará en cuanto vuestras cabezas se hallen empaladas al extremo de una pica. De esa forma no podréis resurgir como las ratas que sois. - Le apuntó con la lanza desde su montura. - ¡Vuestro fin es inminente! - Y de nuevo, a la carrera. Aquel asesino sería rápido, pero cuando le clavase su lanza en su pecho, dejaría de…

¡ZAAS!

Una nueva hoja, una larga espada, interrumpió la carrera del caballero, que apenas logró bloquearla. Un segundo hereje, este de expresión fría e impasible, había salido a la defensa del primero, y a diferencia de él, no perdió el tiempo con amenazas y planes, sino que danzó alrededor del templario, golpeando una y otra vez la armadura del caballero así como la barda del destrero, intentando alcanzar un punto débil. Por fin, Gerard logró salir de tal aprieto y poner distancia entre los dos, pero rápidamente el asesino de las dagas salió a su paso una vez más.

Lanzadas, tajos, bloqueos. El arma en asta intentó abrirse paso una y otra vez hacia la piel de sus enemigos, carentes de armadura, pero solo lograba heridas superficiales, y los herejes no mostraron signos de fatiga en ningún momento.

Estaba, pues, distrayendo a duras penas a dos de ellos, aprovechando la agilidad que le brindaba su fiel montura para evadir los ataques que le venían, aunque sin poder realizar ningún golpe letal. Y sin embargo al parecer los otros cuatro eran suficientes para finalizar el ritual de una vez por todas. ¿Sería el fin de aquella niña, y la finalización exitosa del aquella herejía? ¿Lo sería también... el de Gerard, que cada vez le era más difícil evadir los ataques de milimétrica precisión de aquellos criminales?
Afiliación :
- GRANNVALE -

Clase :
Knight

Cargo :
Caballero errante

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [4]
Tónico de resistencia [1]
Gema Destello
.
.
.

Support :
Corrin

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1220


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: (Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Aura Gruenewald el Sáb Oct 14, 2017 6:27 pm


Y allí, en el mismo ojo del huracán, llegaron la dama y sus dos soldados. Allí, donde los vivos nunca estuvieron tan vivos, y los muertos parecían seguir gritando por todos esos latidos que ya no serían, el caos de la más desquiciante locura sangraba sobre unos y otros como una madre cruel. Aura creyó perder la respiración. Sintió su piel arder, sus ojos perderse en cada rincón. Divisó a lo lejos una joven desnuda y atada a un poste; una oveja. Figuras encapuchadas rodeándola; lobos. La heredera Gruenewald nunca había presenciado tales rituales, pero los había tenido dibujados en su cabeza; pudo reconocer lo que veía, incluso pudo entenderlo. Y divisó a docenas de caballeros, aquí y allí, enfrentándose a aquellos que llamaban herejes. No reconoció a ninguno, ni sobre ninguno detendría sus ojos. No hasta que le vio a él en la distancia. Su prometido, Gerard.

El Templario de la blanca armadura se encontraba sobre su caballo, atacado por dos enemigos desde ambos flancos. Se defendía valerosamente con su lanza, e incluso en la distancia fue palpable el rugido de ese corazón furioso que le pedía vivir y matar. ¿Pero cuánto tiempo lograría aguantar antes de que alguna de aquellas espadas lo tomara todo de él? Un segundo bastaría; tan sólo uno y Aura no volvería a ver sus ojos. Y ella, que esa noche no sería ni de Naga ni de Loptyr, tuvo clara su urgente prioridad.

-...Defendedle… -trató de encontrar su voz, pero fue apenas una exhalación, como si el furor de aquella noche ardiente se la hubiera llevado. Inhaló, y esta vez halló la fuerza para dar la orden-. ¡Defendedle! ¡Proteged a sir Gerard!

A su voz, tan sólo uno de sus hombres corrió hasta el templario para apoyarle. El otro se mantuvo cerca de ella al grito de “¡no debéis quedaros sola, milady!”. El caballo de Aura volvía a estar inquieto, volvía a relinchar con la amenaza de sacudir una vez más sus patas.

-Shhh… -Ella trató de calmarlo, ¿pero cómo podría, si su propio corazón parecía querer explotar bajo su pecho? Y mientras su soldado encontraba a un atacante por el flanco, justa distracción, Aura terminó desmontando del animal. Se recolocó su blanca capucha sobre la cabeza y miró a su alrededor, perdida en aquel mar de emociones exaltadas, donde todos parecían tener una parte que cumplir. Todos menos ella, mera espectadora.

Olvidó a su soldado y dio dos pasos al frente. Tres. Cuatro. Intocable; así se sintió por un momento, incluso cuando aquella figura oscura apareció en su campo de visión. Un hereje la miraba, espada en mano, y ella a él, silente, indescriptible. Intocable. Era extraño. Le vio empezar a correr hacia ella, tan rápido y tan despacio, y se preguntó por la muerte. Pero no fue capaz de intentar siquiera apartarse. Tampoco parpadeó, ni escuchó más que el eco inconcluso de una tormenta. Y le vio cerca, cerca, más cerca. Entonces ocurrió. La punta de una lanza emergió salvaje y repentinamente del pecho del hereje, provocando un obsceno baño de sangre que salpicó su color sobre el blanco vestido de la noble. También ligeramente sobre una de sus mejillas. Rojo.

Cayó el cuerpo inerte del encapuchado ante ella, y Aura quedó en pie sin moverse un ápice de su posición, mirando fijamente al caballero, a ese salvador que acababa de mancillarla. Le miró por largos segundos, con los ojos abiertos y las pupilas imposiblemente dilatadas. Y cuando al fin llegó la voz a sus labios, una sola palabra sirvió para contrariar esa mirada que ya se estaba apartando de él para ocultarse bajo la capucha.

-Marchad...
Afiliación :
- GRANNVALE -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Noble

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Tomo de Ruina [2]
Vulnerary [4]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
262


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: (Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Dom Oct 15, 2017 3:42 pm

Background Music:

Era un tiburón blanco en un mar completamente enturbiado de sangre, el escenario se había tornado tan dantesco que mi cabeza había forzado la suspensión de mi incredulidad. Había sido puesto al límite, había asesinado a un hombre por primera vez, esa primera experiencia se había retroalimentado con el resto de emociones negativas y la desesperada necesidad de frustrar la ejecución de los herejes. En las condiciones en las que había empezado me era imposible parar, una extraña sensación que quebraba una parte de mi mismo me embargaba cada vez que hendía la espada o cercenaba un cuerpo. Me hacía sentir desolación y liberación al mismo tiempo, nauseas y satisfacción, decepción y orgullo. ¿Acaso era el legado de la sangre de Mitgard?

La sangre que expulsó el brazo cercenado manchó mi ya contaminada armadura y el lado derecho de mi cabeza, el fluido caía de mi cabellera hacia mi pómulo y nariz. Mi olfato también se inhibió entonces, todo lo que podía captar era el olor a hierro. El -aún vivo- cuerpo del desmembrado cayó al suelo debido al dolor, entre gritos y balbuceos que en mi estado fui incapaz de entender, demostró que movería su bífida lengua hasta que muriera desangrado. No me interesaba lo más mínimo aquél conductor oscuro, simplemente seguí avanzando hacia la fogata.

La oscuridad de la noche estaba dando paso al destello bermejo de la luna, cuya claridad se vería intensificada cuando sus rayos se reflejaran en la superficie del lago. O dicho de otra forma, el tiempo estaba a punto de acabarse. Por otro lado, viendo que su ritual peligraba, cinco de los seis cabecillas se habían preparado para defender al que presidía el rito. Cinco baches en el camino, mas no había disuasión que pudiera convencerme, pues estaba dispuesto a atravesar una nube de enemigos para alcanzar al líder, proteger a la niña.

Una sombra montada me adelantó a pocos metros de alcanzar la fogata, llevándose consigo un duo de acólitos. De ese modo había más probabilidades de cruzar, pensé, mas no me preocupé por la integridad de aquél caballero. Seguí adelante, escuchando los primeros choques de acero en su armadura. De él dependía su propia seguridad pero la prisionera estaba atada e inconsciente, ella era quien verdaderamente necesitaba ayuda, pues su vida sería cercenada en el inminente clímax de la noche. Los latidos de mi pecho se hicieron profundos y dolorosos, como si predijeran el futuro apuñalamiento de la joven, un calambre recorrió desde mi pecho a todas mis extremidades y aceleré ignorando la tensión de mis tendones y articulaciones. Delante: Tres figuras ocultas tras togas granates y moradas. Hachuelas, una cimitarra y un libro de hechicería al final, mas lo que me preocupaba era el sinuoso puñal que aparecía al final de aquella barrera, aquél hombre encaraba a su víctima y pretendía hender su tétrica herramienta por el ombligo.

Si había que arriesgar así lo haría, si mis entrañas debían ser esparcidas por el suelo en vez de las suyas, aceptaría sin dudarlo aquel destino. Un grito desesperado escapó de mi garganta justo antes de chocar contra el bloqueo. Todas mis acciones a partir de entonces no fueron pensadas con frialdad, mi cuerpo se movió solo evitando todo peligro y abriéndose paso con todos los medios. Mi conciencia quedó limitada a la captación de imágenes inconexas.

Por suerte, su amplio conocimientos en ritos paganos no era equivalente en su experiencia en combate. El de las hachas fue el primero en abalanzarse, dos torpes movimientos que pretendian dar y que no fueron coordinados para adaparse a mi movimiento evasivo. Inclinando el cuerpo hacia atrás y luego agachándolo fue suficiente para salvar los ataques de corto alcance del hereje. No hice nada al respecto, aprovechando su pérdida de equilibrio lo driblé y me dirigí hacia el siguiente obstáculo. Antes de poder encarar a espadachín, una bola incandescente se había materializado en el aire por parte del otro hereje, un conductor ígneo. Pretendiendo retrasarme más que herirme, la mando explotar justo delante de donde estaba. La deflagración hacía la de un improvisado muro de grandes llamas y ceniza hasta que se dispersara por completo, el calor era insoportable, pero eso no permitó que frenara.

Atravesar el fuego llevó solo un instante, mas el daño de semejante temeridad se hizo patente en tan escaso tiempo. La armadura que me mantenía protegido de espadas enemigas se convirtió en un horno, emitiendo un tenue brillo de fragua. La tela de mi espalda se prendió por sus bordes, así como algunos mechones de mi pelo y el cuello de mi jubón. Pequeños ronchones y quemaduras aparecieron en mi piel, tanto las visibles en el cuello pómulos y frente como las ocultas debajo del armazón incandescente. Afortunadamente, el abrupto aumento de temperatura cayó con la misma velocidad, llegando a límites soportables por mi cuerpo, el cual estaba anestesiado por la sobredosis de adrenalina.

Los ojos de sorpresa del espadero fueron memorables a la par que patéticos. No esperaba que atravesara el muro de fuego y no estaba prevenido, por tanto, de mi ataque. Mi acero impacto entre sus pectorales, la fuerza de la carrera y de la estocada permitió quebrar los huesos que unían  su caja torácica por delante, introduciendo la totalidad de mi filo hasta la mitad de su cuerpo. Su sangre salpicó como si se chapoteara en un charco. Mi cara y pecho fue empapada en su fluido, obligándome a tomar unos instantes en retirar parte de las sangre para volver a ver con claridad.

Tan pronto como desatasqué la espada de su pecho abierto, el cuerpo inerte cayó de espaldas, los otros dos fanáticos quedaron congelados, faltos de ideas, no sabían como pararme.
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Hero

Cargo :
Caballero Real (Ejército de Altea)

Autoridad :
★★

Inventario :
Esp. de bronce [2]
Vulnerary [2]
Gema Escarchada
Escrito Mítico
Esp. de bronce [1]
esp. de plata [6]

Support :
Marth

Especialización :

Experiencia :

Gold :
101


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: (Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Gerard Van Reed el Jue Oct 19, 2017 10:43 pm


La espada y las dagas enemigas seguían danzando peligrosamente cerca de la armadura de Gerard, impactando muchas veces en ella, buscando un punto débil. La gran coraza, de acero reluciente con los motivos de su Orden, era la mejor que el dinero podía comprar, mas incluso la protección que le brindaba estaba cediendo poco a poco. Apretó los dientes; por supuesto, era inmortal, contaba con la bendición de Naga...pero no quería recurrir a ella y disminuir su favor. ¡Debía vencerles con sus propios medios!

- ¡Ha!  - Una lanzada dirigida dos metros hacia el lateral, alcanzando y rasgando la vestimenta del segundo de sus enemigos, que, a pesar de que su sangre empezase a borbotear por la herida, no emitió gemido alguno, sino al contrario. Las notas de una terrible y sádica risotada resonaron en la cercanía, emitiendo sonido por primera vez en la escena. Viles bellacos, masoquistas y famélicos, siempre en busca del derramamiento de sangre, suyo o ajeno. En aquellas condiciones, no podría detener el nuevo ataque, aunque intentase retirar su lanza para bloquear.

Pero justo entonces… una espada se interpuso en el camino de aquel villano, logrando desviar su maldad exitosamente. Con el ceño fruncido, apreció que la armadura de su salvador no pertenecía a su Orden. ¡Maldición! ¿Cuántos soldados ajenos iban a interponerse en el glorioso camino de la Santa Cruz? O tal vez…sería obra divina. Naga le enviaba refuerzos. Si así era, debía aprovecharlo; su lanza arremetió contra el asesino de las dagas. Encarado uno contra uno, era su turno de descargar la ira divina sobre el injusto. Con una frialdad continuada, intercambió algunas estocadas con el hereje -el cual se hallaba incapaz de pasar al ataque - , para luego agitar las riendas de su caballo, tomar carrerilla y, de una poderosa acometida, abatir finalmente al enemigo, empalándolo sin remordimientos a través de la yugular. Eso hizo que, durante unas centésimas de segundo, sintiese un tremendo éxtasis interno. Ah, la justicia divina, cayendo sobre los oscuros. El héroe de la luz que protegía a los inocentes… era de las pocas cosas que le hacía sentir realmente vivo.

Pasada la sensación y tras acabar con su enemigo, que no pudo hacer más que emitir sofocos mientras su sangre brotaba por su boca y cuello, Gerard retiró su lanza, agitándola para que la punta quedase limpia. Dirigió entonces hacia el segundo duelo, su salvador contra el espadachín silencioso, pero… el desaventurado huésped había caído. Rezaría por él acabada la batalla, pero antes quedaba un enemigo. Una última y fugaz mirada al emblema que portaba hizo que perdiese el semblante impasible; ¡los Gruenenwald! ¿Era aquel uno de los escoltas? Poco tardó en conectar ideas, pues si él estaba ahí...

- ¡Lady Aura!  - Efectivamente: la repugnante araña que quedaba pretendía envenenar a su pura esposa, la doncella con la que Naga le había bendecido, la chica que por fin revelaba el rostro que había estado oculto tras la capucha. Por supuesto, al verla estaba ya de camino, rápidamente acortando la distancia entre él y el agresor. Tronó y tronó, una llama renaciendo en su interior. Aura, Aura, Aura. Por su honor y su vida, no dejaría que le tocasen ni un pelo. Dio fuertes patadas al lateral de su caballo, que emitió sonoras quejas, mas debía cerciorarse. Y efectivamente, logró llegar justo a tiempo, empalando al segundo enemigo con una fuerza colosal, la punta atravesando su pecho sin ninguna dificultad. Esa vez el éxtasis no vino de la sangre, sino del rostro de su prometida: lo había logrado. Con un vil ataque por la espalda, pero lo había logrado. Salvarla era lo primero; su honor estaría intacto.

Su fruncida mirada conectó entonces con la de ella, un remolino de emociones mezclándose en el interior del caballero templario. - ¡¿Lady Aura, qué hacéis aquí?! Es tremendamente peligroso!  - ¿Por qué? ¿Por qué se había puesto en peligro de aquella forma? ¿Por qué había tenido que manchar de sangre su puro semblante? - Os dije que... - Pero al mismo tiempo, la zona circundante tronó nuevamente. Soldados montados, de brillantes armaduras, aparecieron de alrededor. Los refuerzos de la Orden, que por fin llegaban a rescatar a su capitán y acabar con el resto de herejes. Estaba a punto de terminar la batalla, mas debía atender a su prometida. Que sin embargo… -Marchad...[/quote]

Su voluntad nuevamente chocaba con la del castaño, que se vio obligado a reconsiderar su posición. Sabia que si la refriega estaba a punto de acabarse, él debía ser el que diese los golpes de gracia, como capitán; debían asegurarse del éxito completo de la misión. Echó una última mirada a la porcelana, para luego dar una orden al caballero más próximo que había llegado desde la colina. - ¡Proteged a mi prometida! - Y partió, partió por enésima vez, esta vez junto a dos fieles que habían acudido en su ayuda.

El caballero de áureos cabellos había combatido con fervor. Sangre se hallaba derramada a su alrededor, así como los cuerpos de dos de los cuatro herejes contra los que se había lanzado… ¿qué entidad había debido poseer a aquel guerrero como para concederle semejante brutalidad en su acero? La pregunta podía esperar; con sus dos acompañantes, acudió en su ayuda. El sonido de cascos contra el suelo y el acero rozando el aire debió de ser lo último que oyeron los villanos restantes, pues completamente rodeados e inicialmente distraídos por la presencia de aquel misterioso guerrero, no lograron reaccionar ante los templarios. Gerard se encargó de arremeter contra las extremidades inferiores del primero para impedir su huida, y el segundo, aunque lograse conjurar un aura de oscuridad sobre uno de los acompañantes del capitán sagrado, acabó cayendo bajo tras la precisa lanzada de otro de los templarios.

La sangre de los dos caídos se sumó a la de los demás, así como los miembros que habían acabado cediendo ante la justicia. Brazos quebrados, cajas torácicas empaladas e incluso intestinos que sin duda acabarían produciendo un hedor como ningún otro sumaron terror y desdicha a aquel escenario. Y sin embargo, no podían descansar todavía.- ¡Registrad el lugar! ¡Que ningún hereje escape! - Le ordenó a los otros dos caballeros.

Empezó a respirar con dificultad, la fatiga haciéndose notoria en Gerard mientras miraba a su alrededor, primero cerciorándose de la seguridad de Aura, para luego… dirigir su mirada hacia aquel guerrero. Le era… familiar.
Afiliación :
- GRANNVALE -

Clase :
Knight

Cargo :
Caballero errante

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [4]
Tónico de resistencia [1]
Gema Destello
.
.
.

Support :
Corrin

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1220


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: (Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Aura Gruenewald el Sáb Oct 21, 2017 3:17 pm

Con una nueva remesa de templarios acudiendo a la escena, Gerard se vio sin más remedio que cumplir la orden de su prometida: marchar. La batalla no había terminado y su lanza aún sería necesaria para asegurar la victoria. Ella quedó atrás, ni por primera ni por última vez, con un corazón invisiblemente desbocado y un suspiro en los labios, ahora que nadie la veía.

Volvió a alzar la vista tras unos segundos. Miró en la distancia, hacia ese punto al que Gerard debía dirigirse apresuradamente con algunos hombres: el lugar del ritual. Estaba presidido por aquella figura que, incluso desde lejos y con la oscuridad de la noche, se adivinaba desnuda y atada a un poste. Una pesadilla hecha de madera y carne. Podría haber sido ella; aún podía serlo, llegado el momento. Ella, en un bando o en otro, despreciada y despojada de dignidad, convertida en sacrificio humano. Creyó, o supo, que quizás no habría otro final para las ovejas de su calaña, atrapada como estaba entre dos mundos.

Allí, muy cerca del poste del sacrificio, Aura también pudo vislumbrar justo a tiempo cómo un muro de fuego trataba de detener el paso de cierto soldado, cuya armadura  no lucía templaria. Apenas se podían discernir los detalles a tanta distancia, pero le pareció verle atravesar el fuego sin miedo, hasta acabar con la vida de uno de los herejes allí presentes.

-¡M-milady! –la voz de su propio soldado la sacó de su trance por un instante. El hombre sonaba alarmado, y no era para menos considerando el cuadro de sangre que Gerard había pintado sobre su vestido. Era fácil confundirla con la propia-. ¿Estáis bien…? ¿Estáis herida?

Ella no le miró; mantuvo los ojos en la lejanía, testigo de cómo los dos herejes restantes caían a manos de Gerard y sus hombres. Con todos los templarios que aún quedaban en pie, y aquel ejército de cadáveres adornando la tierra con su sangre, parecía que la batalla había terminado en favor de Naga. Qué gran victoria para la diosa, qué hermoso paisaje en su nombre. Así lucía el festín de los hombres, y ella, por primera vez, había podido presenciarlo por cortesía del más dulce de los verdugos.

-Estoy bien –dijo con calma-. Nadie me ha tocado.

Nadie, nadie la tocó. Ni él ni ellos. Nadie. Y no importó, no lo necesitó. Estaba encendida. Tanto que quiso acercarse un poco más. Sólo un poco más, unos pasos más, despacio, para ver el rostro del loco que se lanzó contra el fuego. Para ver cómo aquella niña recibía la muerte o la vida. Aún estaban lejos.
Afiliación :
- GRANNVALE -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Noble

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Tomo de Ruina [2]
Vulnerary [4]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
262


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: (Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Sáb Oct 28, 2017 3:06 am

Frotar mi rostro para deshacerme del exceso de sangre fue un proceso desagradable, prácticamente todo mi cuerpo estaba cubierto de acero, éste no era el mejor material con el que limpiarse. Las quemaduras de mi frente se resintieron con el tacto poco amigable del metal y la sensación de suciedad era difícilmente soportable, mas lo crítico de la situación me instó a seguir tan pronto como mi vista dejó de estar dificultada. Durante esa parcial ceguera se sucedió el bloqueo mental de los herejes, unos segundos de gracia que fueron aprovechados por la caballería templaria. Las enormes sombras de los equinos llegaron desde distintos puntos y distancias, asaltando la cumbre de la colina en su totalidad. La batalla estaba por terminar, la balanza se había roto a favor de los justicieros, eso obligaba a acelerar el ritual del aquelarre. Aprovechando el espacio que me dieron los caballeros, seguí aproximándome a la fogata.

El ansia por interrumpir el desenlace me había sacado del trance asesino de hace unos instantes, estaba más cerca que nunca de la niña pero a la vez se sentía como una separación inalcanzable. Los segundos que tardaba en alcanzarla se contaban con los dedos de una mano, pero sentía que era demasiado tarde, el ejecutor se burlaba de su derrota acariciando la piel de la menor con el corrupto acero. Apretando en el instante final, abriendo una nueva herida para continuar con el sangrado de su sacrificio, una vomitiva sonrisa se esbozó en su cara. - ¡Maldito seas, suéltala! - Una carcajada resonó como el eco de mi exigencia, disfrutando de mi desesperación. Sabía que lo sabía, no podía alcanzarlo, dejaría la miel en mis labios para arrebatármela en el último momento. El ritual había quedado apartado, de igual modo la supervivencia, su única intención era la de hacer el mayor daño posible. ¿De qué había servido aquella noche? Los herejes habrían sido exterminados, pero ya habían causado el caos que buscaban, en su derrota ganaban. Ella era mi único motivo, de ella dependía que todos los actos atroces que había cometido merecieran la pena, solo de esa forma podría dormir sin remordimientos.

Diez metros... ocho metros... cinco metros.... Llegado a ese punto, los ojos asesinos del hereje se encendieron y su sonrisa se afiló a la par que su daga ceremonial. Mirando al pecho de la chica, alzó ambos brazos, pude sentir como mi alma se quedó congelada y se separaba de mi cuerpo. Pero... Como si Forseti intercediese en tamaña injusticia, una brisa acarició mi una de mis mejillas, producida por una flecha lanzada por un arquero de la orden templaria. Con una precisión crucial, atravesó el antebrazo del brujo y entorpeció sus movimientos. Lo retrasó apenas unos instantes, pero abría la puerta a que yo pudiera interceder.

El arco vertical de mi espada cercenó sin dificultad las manos aferradas a la daga, cayendo al suelo en el último reguero de sangre que produciría aquella noche. Pero antes de que éste exhalara su último aliento, me encargaría personalmente de que se arrepintiera de haber nacido. Se dejó caer sobre sus rodillas, en un alarde de locura, intentando tomar la daga con sus dientes para acabar el ritual por el único medio que le era posible. durante patético intento por completar sus planes, enfundé mi espada cuidadosamente y me acerqué a la serpiente. Cuando su rostro estaba muy próximo al suelo le propiné una patada en la parte baja de la mandíbula, la fuerza de la greba hizo que la mayoría de sus dientes estallaran al golpearse entre ellos en ese cerrado forzoso de boca. El impacto lo sacó de la realidad y cayó de espaldas por la propia inercia del golpe. Me senté sobre su vientre, agarré el cuello de su toga con la mano izquierda. - Despiértate, hijo de mil putas. - Aún con la madíbula desencajada y desdentada, logró sacar una última sonrisa. - he.. he... Asesino.. Edes como nosotdos... haha... ha – Corté su asquerosa carcajada con un puñetazo, detrás de otro, y otro, y otro... Su rostro se desfiguraba con cada golpe metalizado de mi guantelete, llenándolo de moratones y sangrados. Cuando llegó el final, mi mano derecha estaba llena de la sangre, piel y carne que le había arrebatado de la cara, dejando un cuerpo inerte con un rostro que ni sus familiares más cercanos serían capaces de reconocer.

- Se acabó... Se ha acabado... - Expirando un doloroso pero liberador suspiro, el frenetismo de mi mente y cuerpo se fue apagando. El lugar era seguro, tocaba auxiliar a la pequeña víctima. - Por favor... que no sea demasiado tarde... por favor... por favor... - Susurraba con el corazón en un puño, tembloroso debido al agotamiento físico y al temor de que aún después de todo podría haber llegado demasiado tarde. Volví a desenfundar mi espada, llevando su filo a a parte alta de mi espada. Mi objetivo era arrancar la tela de mi capa para usarla de improvisada manta. Tras esto, la dejé en el suelo y liberé con sumo cuidado a la joven de sus ataduras. Las sogas del cuello y cintura habían dejado marcas en su piel, pero lo más preocupante eran los orificios sangrantes de sus pies y manos al arrancarle los clavos que la perforaban. Cogí en volandas a la niña y la coloqué boca arriba sobre la capa. - Aguanta, te lo suplico, no te mueras... - Rogaba a todos los dioses que conocía para que no se la llevaran, se debatía entre la vida y la muerte, su respiración era muy débil. Siempre llevaba a mano uno de mis vulnerarys, no dude ni un instante en recoger el frasco y ayudarla a que bebiera el líquido. Los efectos eran rápidos y visibles, pero con tantas heridas no podía dar por hecho de que el peligro había cesado.

En el tiempo que estuve auxiliándola, los caballeros que estaban menos ocupados habían empezado a arremolinarse alrededor mía, uno de ellos se acercó especialmente, aquél con el que me había cruzado anteriormente. Alcé mi vista -estaba arrodillado junto a la niña-, pude reconocer ese rostro ahora que no estaba sumido en el frenetismo del combate. - Gerard. - Su rostro fue fácil de reconocer, pero el mio no, había pocos lugares en los que no me hubiera manchado de sangre. - Soy Eugeo, menos mal que vinisteis, si no... - Yo solo no habría podido salvara, su intervención había sido determinante. - Por favor, ayudadla... Yo no puedo hacer más por ella. - Las heridas más superficiales estaban sanando por el efecto de la pocíón, pero su pulso y respiración seguía siendo débil.
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Hero

Cargo :
Caballero Real (Ejército de Altea)

Autoridad :
★★

Inventario :
Esp. de bronce [2]
Vulnerary [2]
Gema Escarchada
Escrito Mítico
Esp. de bronce [1]
esp. de plata [6]

Support :
Marth

Especialización :

Experiencia :

Gold :
101


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: (Flashback) Slaughter under the blood moon {Entrenamiento +21} [Gerard, Aura, Eugeo]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.