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[Social] The Firmament's Soul [Priv. Suryha, Gerard]

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[Social] The Firmament's Soul [Priv. Suryha, Gerard]

Mensaje por Brynjar el Dom Sep 17, 2017 1:56 pm

- Que los guardias hagan turnos en los puntos más abiertos de la linde del bosque. No queremos sorpresas en medio del "Élivágar" - Era un día especial. No había diferencia de temperatura en los gélidos páramos del norte, y la superficie del lago Bïfrost seguía tan helada como era habitual. Pero aun así, eso era favorable. Eso era lo correcto. Ya que ese día era especial. Esa noche era especial.

"Cuenta la leyenda que,
en el origen de los tiempos, en el vacío absoluto
los ríos surgidos de un tóxico veneno en medio del abismo crearon el hielo al congelarse...
La escarcha surgió de la lluvia de ese veneno.
Y lo que conocemos surge de esas 'Olas de Hielo' que vemos hoy, en el cielo nocturno."


Y a pesar de poder ser atacados en medio del bosque, todo el pueblo, todas las valientes personas capaces de asumir el riesgo no dudaron en proteger aquel festejo que durante tantos siglos se había celebrado en aquellas tierras. El festejo a la vida, a la creación. El festejo para poder apreciar aquel 'río' gigante que cruzaba todo y que estaba en su máximo auge aquellos días del calendario lunar.

Se podía ver a las mujeres, de ligeros pies y asemejándose a una danza, como pulían la superficie del hielo del lago Bïfrost con paños que humeaban, cálidos de las hogueras situadas a unos metros de la orilla y enganchados en ramas para favorecer el movimiento del 'pulir' el hielo hasta que actuara como un reflejo directo a todo aquello que pusiera su imagen en él. Los hombres, contentos, cantaban con un fuerte acento de aquel dialecto propio las tradicionales letras de las canciones mientras revisaban que todas las hogueras que rodeaban la orilla del lago estuvieran bien.

Cazos por un lado, trozos de carne especiada rondando por las hogueras para comenzar a cocinarla, ya fuera guisada o a la brasa acompañada con unos característicos panecillos ligeramente dulces y de un color oscuro fabricados con una masa madre de diversos cereales y sangre de animal, generalmente cordero o venado, especiada para otorgarle un sabor único. Brochetas, diversos pescados en salazón o secos como el gravlax y el skreidr comenzaba a colocarse en bandejas dispuestas en mesas de apariencia tosca pero acogedora por la forma natural de los troncos usados y sin tallar para fabricarlas y que aguantaran el frío viento que azotaba a veces esa zona. Todo estaba siendo preparado para dar auge a una cena bañada por completo con un cielo despejado en su totalidad, y bañado en un mar de estrellas que creaba un entramado imposible de representar en cualquier soporte.

Y, prácticamente metidos en la linde del bosque se encontraban las tropas del Vedrfolnir revisando el terreno para evitar que nadie, ya fueran bandidos o aquellos soldados de apariencia gris como la ceniza enturbiando el agua pura se tratase, ingresaran dentro del claro donde se encontraba el lago y arrasaran con todo el pueblo allí reunido. De vez en cuando algún hombre con tiempo se acercaba a los soldados para servirles un poco de öl o mjöd para que entraran en calor ya fuera en cuerpo y alma.

Y los pasos del Jarl también estaban activos, dispuesto a revisar en persona todo aquello que estuviera haciéndose para confirmar que nada se saldría del cauce. Porque no era momento para que eso se fastidiara. El pueblo estaba viviendo en una guerra continua, no habían salido de una guerra civil y estaban metidos en otra a riesgo de perder sus vidas contra unas tropas que no sabían el porqué se internaban en sus tierras a arrasar con todo y todos. Necesitaba relajarse. Necesitaba recordar lo que era pasarlo bien, disfrutar en compañía y recordar el porqué seguían allí, el porqué estaban luchando.

- ¡Jarl! ¡Llega más gente por el bosque! - Escuchó decir Brynjar por parte de un soldado que había sido mandado como mensajero para advertirle, acercándose a paso apresurado hasta la figura del marcado que, se detuvo al escucharle para poder observarlo. - ¿Aún quedaba alguien en la ciudad? - Inquirió el de albinos cabellos amarrados en una larga trenza a su espalda, mas no tardó en recibir la respuesta de parte del soldado. - No es eso. Es el señor Suryha, vuelve acompañado con alguien y estaban caminando por el bosque buscando a alguien. Como en la ciudad no había ya prácticamente nadie...

Ah... era cierto. Pero es lo que tenía no saber cuándo volvería... Que ocurrían cosas así.
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- MITGARD -

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Re: [Social] The Firmament's Soul [Priv. Suryha, Gerard]

Mensaje por Suryha el Lun Sep 18, 2017 2:18 pm

Si no están en la ciudad... Deben de estar en... ¡Ven, Gerard! –Le animó a seguirlo una vez pisado el centro, vacío, de la ciudad de Mitgard. No había nadie; ya le sorprendía a él que no existiese alma viva por aquellos alrededores, más que no hubiesen muertos tampoco. Una cosa estaba clara y lo supo desde que pisó la plaza: no habían sido atacados por emergidos, así que... Conociendo a esa gente... La única explicación lógica a todo eso era que debían estar en algún otro lugar... Y... Él sabía bien cual. Comenzó a avanzar, haciéndole una señal al caballero que lo siguiera, ya no por temor a que fuesen atacados pues dudaba que fuese eso, sino más bien porque intuía que era posible que se acabara perdiendo y, sinceramente, estar buscándolo luego no era algo que pareciese muy emocionante– Deben de estar al lago congelado, quizás tengamos suerte y veamos algo lindo ~

Y bueno, el viaje de regreso había sido cuanto menos ameno; tampoco TAN largo, aunque quizás sí había dormido más de lo que había estado deseando, dentro de lo posible... ¿Qué tal habría sido colarse en la cama de aquél caballero? Le miró de reojo y sonrió, en su momento no se le había ocurrido, pero ahora... Quizás... Como pasara más tiempo en Mitgard...– Hablaste de Naga... –Recordó de golpe, desviando su atención al chico. Estaba casi ignorando el blancor del camino, tan conocido para él. Las casas cerradas por seguridad a un lado y otro y, en vez de tomar el camino hacia el castillo del Jarl, se adentró en el bosque, siguiendo un pequeño sendero que sabía con certeza donde dirigía– ¿Quién es tu Diosa? –Ladeó con suavidad su cabeza hacia un costado, sin entender del todo– En Tellius veneraban a Ashera en su mayoría, después, cuando llegué a Mitgard, el Dios del Viento, Forseti era la deidad preferida –Prefirió seguir por el camino conocido, sabía que de desviarse del mismo, incluso él se perdería.

Nunca tuve demasiado interés en preguntar. Dos años pasan rápido –Porque, el otro medio siglo lo había pasado encerrado en las mazmorras del castillo por haber intentado asesinar al duque anterior– Por otro lado, soy de alguna forma un dragón, pero no tu emisaria. Lo sient... –Calló de golpe, desvió hacia el frente su atención y frunció el ceño. ¿Era esa una presencia humana? Avanzó con algo más de prisa, saliendo del bosque y acabando ante el enorme claro; al frente, prácticamente todo el pueblo estaba allí, hablando, preparándose para empezar con la fiesta y más allá, estaba Brynjar junto al que supuso tratarse de una de las guardias asignadas a cuidar de los alrededores– ¡Tú! –Señaló hacia el soldado– Nos viste, pero antes preferiste comonucarlo a Brynjar ¡Traición! Nadie vino a recibirnos, tuve que deducir donde estaban –Pasó su mirada hacia el Duque del helado ducado y sonrió con suavidad, avanzando en dirección suya– Estoy de vuelta, Bryn ~ Y traje a un amigo. Su nombre es Gerard, caballero de Grannvale –Con un gesto de la mano abarcó la figura del de oscuros cabellos– Gerard, él es Brynjar, Jarl de Mitgard –Presentaciones hechas, miró a su alrededor... ¿Qué...?– ¡Ohhh!~ ¿Fiesta? –Olvidando al instante la queja de que no le habían ido a recibir, sonrió animado.
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Re: [Social] The Firmament's Soul [Priv. Suryha, Gerard]

Mensaje por Gerard Van Reed el Mar Sep 19, 2017 4:57 pm


Nunca se habría imaginado que existiese un lugar más frío que aquel templo en Silesse. El esfuerzo que estaba realizando para mantener la compostura y su imagen taciturna impasible de siempre era notable, aprovechando los instantes en que nadie miraba para frotar sus manos y taparse mejor con su capa. Al menos, a diferencia de lo ocurrido al cruzar la frontera Silessiana, había dejado a su caballo resguardado.

Tras unos días de camino, habían llegado a la que sin duda sería la capital, en la que el clima era más templado. A poder ser, encontraría alojamiento para resguardarse del... -Si no están en la ciudad... Deben de estar en... ¡Ven, Gerard! – Suspiró. Las palabras de aquella joven - o más bien, aquel, como había averiguado en aquel momento tan contundente – apartaron ese agradable prospecto. ¿Una ciudad algo menos fría, tranquila y silenciosa, en la que descansar? Sonaba demasiado bien para ser cierto. Sin embargo, si lo que le había dicho el draconiano era cierto y conocía al Duque de Mitgard, sería un fructífero encuentro. - Claro, Lord Suryha. Vayamos. - Su misión era lo primordial; demostraría la diligencia de siempre y soportaría el frío de forma estoica.

Un pequeño resguardo mental resultó ser la pregunta de su compañero. - Naga, por supuesto. - ¿Podía haber algo más obvio que aquello? - La Diosa Creadora, aquella que se unió al fundador de mi país, Su Santidad Heim, para conferirle los poderes divinos gracias a los que salvó el mundo de la destrucción. - Se detuvo un momento, cerrando los ojos. Como en el templo de Forseti, hacía solo unos días, no podía excederse. - Sin embargo, no pretendo comprometer la integridad religiosa de vuestras tierras. - Así pues, continuó siguiendo a Suryha hacia la salida de la ciudad, sus pasos volviendo a dejar huellas en la nieve una vez dejaron las carreteras de piedra de la ciudad.

Mencionó también aquello que le había estado rondando la cabeza desde el camino, que no se había atrevido a preguntar. Si no era una emisaria, ¿qué era, entonces? ¿Qué otra posibilidad podía haber? ¿Cuál sería la verdad acerca de su forma draconiana? ¿Le estaría poniendo a prueba de nuevo? Justo cuando creía que por fin su Diosa le estaba viniendo a socorrer... ¿qué había hecho mal? ¿Le había abandonado de verdad, y condenado al desasosiego? No, un momento. Miró de reojo a Suryha; ¿y si le estaba poniendo a prueba otra vez? Debía sorprenderle con una respuesta digna.

Meditó, internamente, la respuesta. Tanto que no se dio cuenta cuando llegaron a su destino. Solo entonces Gerard empezó a mirar a su alrededor, y reparó en el escenario que había delante suyo. - Naga bendita... - Susurró. Delante suyo, una enorme zona de agua congelada, notablemente distinta. En ella, había doncellas limpiando diligentemente su superficie. Un bosque se ceñía allí, circundando el enorme lago congelado. En las cercanías podían verse multitudes de mesas rústicas cargadas de manjares tanto conocidos como nuevos para el caballero, así como aldeanos tendiéndolas y preparándolas para lo que parecía un banquete. ¿Se estaría celebrando algo?

Era un escenario digno de aquel susodicho dios, Forseti, como así creían los norteños. Uno que sin duda resultaba tremendamente inferior a los bonitos valles, verdes llanuras y luminosas colinas de su amada patria, Grannvale. Y sin embargo, ¿por qué no lograba apartar la vista?

Suryha le sacó de sus pensamientos una vez más al saludar de esa forma tan peculiar
a un hombre que destacaba por encima de todos los demás. Inusual pero celestial cabello albino -bien recogido en una trenza-, brillante armadura, rasgos refinados, facciones impasibles. Un hombre de aspecto cuanto menos señorial, al que Suryha presentó amablemente. Siguiendo las normas de etiqueta, Gerard realizó la reverencia que mandaban las normas de etiqueta. No la más pronunciada, ni la más duradera; simplemente, la que las normas de etiqueta dictaban formular ante un noble de otro país.

- Milord... Jarl. Es un honor conoceros. - Así es como le había llamado Suryha. Al haber perdido su alto rango, Gerard no tenía constancia de la rebelión que había acontecido en Mitgard, y pensaba que todavía era un ducado como el resto, rindiéndole tributo a la realeza Silessiana. ¿Significaría “duque” en algún idioma antiguo? - Espero no importunar esta ocasión con mi presencia. - El caballero mantuvo la postura durante varios segundos, tras lo que retomó el semblante original. - Me encontré con Suryha en el templo a Forseti de la tierra continental, al sur. De no ser por su presencia, muchos inocentes habrían muerto. Es un honor haber combatido a su lado. - Inclinó ligeramente la cabeza una vez más, tras lo que miró a su alrededor. - Mis disculpas, mas desconozco el motivo de la celebración. - Instintivamente, su mirada se posó en la hoguera más cercana, a solo una docena de metros de allí.
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