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[Social] The Firmament's Soul [Priv. Suryha, Gerard]

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[Social] The Firmament's Soul [Priv. Suryha, Gerard]

Mensaje por Brynjar el Dom Sep 17, 2017 7:56 am

- Que los guardias hagan turnos en los puntos más abiertos de la linde del bosque. No queremos sorpresas en medio del "Élivágar" - Era un día especial. No había diferencia de temperatura en los gélidos páramos del norte, y la superficie del lago Bïfrost seguía tan helada como era habitual. Pero aun así, eso era favorable. Eso era lo correcto. Ya que ese día era especial. Esa noche era especial.

"Cuenta la leyenda que,
en el origen de los tiempos, en el vacío absoluto
los ríos surgidos de un tóxico veneno en medio del abismo crearon el hielo al congelarse...
La escarcha surgió de la lluvia de ese veneno.
Y lo que conocemos surge de esas 'Olas de Hielo' que vemos hoy, en el cielo nocturno."


Y a pesar de poder ser atacados en medio del bosque, todo el pueblo, todas las valientes personas capaces de asumir el riesgo no dudaron en proteger aquel festejo que durante tantos siglos se había celebrado en aquellas tierras. El festejo a la vida, a la creación. El festejo para poder apreciar aquel 'río' gigante que cruzaba todo y que estaba en su máximo auge aquellos días del calendario lunar.

Se podía ver a las mujeres, de ligeros pies y asemejándose a una danza, como pulían la superficie del hielo del lago Bïfrost con paños que humeaban, cálidos de las hogueras situadas a unos metros de la orilla y enganchados en ramas para favorecer el movimiento del 'pulir' el hielo hasta que actuara como un reflejo directo a todo aquello que pusiera su imagen en él. Los hombres, contentos, cantaban con un fuerte acento de aquel dialecto propio las tradicionales letras de las canciones mientras revisaban que todas las hogueras que rodeaban la orilla del lago estuvieran bien.

Cazos por un lado, trozos de carne especiada rondando por las hogueras para comenzar a cocinarla, ya fuera guisada o a la brasa acompañada con unos característicos panecillos ligeramente dulces y de un color oscuro fabricados con una masa madre de diversos cereales y sangre de animal, generalmente cordero o venado, especiada para otorgarle un sabor único. Brochetas, diversos pescados en salazón o secos como el gravlax y el skreidr comenzaba a colocarse en bandejas dispuestas en mesas de apariencia tosca pero acogedora por la forma natural de los troncos usados y sin tallar para fabricarlas y que aguantaran el frío viento que azotaba a veces esa zona. Todo estaba siendo preparado para dar auge a una cena bañada por completo con un cielo despejado en su totalidad, y bañado en un mar de estrellas que creaba un entramado imposible de representar en cualquier soporte.

Y, prácticamente metidos en la linde del bosque se encontraban las tropas del Vedrfolnir revisando el terreno para evitar que nadie, ya fueran bandidos o aquellos soldados de apariencia gris como la ceniza enturbiando el agua pura se tratase, ingresaran dentro del claro donde se encontraba el lago y arrasaran con todo el pueblo allí reunido. De vez en cuando algún hombre con tiempo se acercaba a los soldados para servirles un poco de öl o mjöd para que entraran en calor ya fuera en cuerpo y alma.

Y los pasos del Jarl también estaban activos, dispuesto a revisar en persona todo aquello que estuviera haciéndose para confirmar que nada se saldría del cauce. Porque no era momento para que eso se fastidiara. El pueblo estaba viviendo en una guerra continua, no habían salido de una guerra civil y estaban metidos en otra a riesgo de perder sus vidas contra unas tropas que no sabían el porqué se internaban en sus tierras a arrasar con todo y todos. Necesitaba relajarse. Necesitaba recordar lo que era pasarlo bien, disfrutar en compañía y recordar el porqué seguían allí, el porqué estaban luchando.

- ¡Jarl! ¡Llega más gente por el bosque! - Escuchó decir Brynjar por parte de un soldado que había sido mandado como mensajero para advertirle, acercándose a paso apresurado hasta la figura del marcado que, se detuvo al escucharle para poder observarlo. - ¿Aún quedaba alguien en la ciudad? - Inquirió el de albinos cabellos amarrados en una larga trenza a su espalda, mas no tardó en recibir la respuesta de parte del soldado. - No es eso. Es el señor Suryha, vuelve acompañado con alguien y estaban caminando por el bosque buscando a alguien. Como en la ciudad no había ya prácticamente nadie...

Ah... era cierto. Pero es lo que tenía no saber cuándo volvería... Que ocurrían cosas así.
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Re: [Social] The Firmament's Soul [Priv. Suryha, Gerard]

Mensaje por Suryha el Lun Sep 18, 2017 8:18 am

Si no están en la ciudad... Deben de estar en... ¡Ven, Gerard! –Le animó a seguirlo una vez pisado el centro, vacío, de la ciudad de Mitgard. No había nadie; ya le sorprendía a él que no existiese alma viva por aquellos alrededores, más que no hubiesen muertos tampoco. Una cosa estaba clara y lo supo desde que pisó la plaza: no habían sido atacados por emergidos, así que... Conociendo a esa gente... La única explicación lógica a todo eso era que debían estar en algún otro lugar... Y... Él sabía bien cual. Comenzó a avanzar, haciéndole una señal al caballero que lo siguiera, ya no por temor a que fuesen atacados pues dudaba que fuese eso, sino más bien porque intuía que era posible que se acabara perdiendo y, sinceramente, estar buscándolo luego no era algo que pareciese muy emocionante– Deben de estar al lago congelado, quizás tengamos suerte y veamos algo lindo ~

Y bueno, el viaje de regreso había sido cuanto menos ameno; tampoco TAN largo, aunque quizás sí había dormido más de lo que había estado deseando, dentro de lo posible... ¿Qué tal habría sido colarse en la cama de aquél caballero? Le miró de reojo y sonrió, en su momento no se le había ocurrido, pero ahora... Quizás... Como pasara más tiempo en Mitgard...– Hablaste de Naga... –Recordó de golpe, desviando su atención al chico. Estaba casi ignorando el blancor del camino, tan conocido para él. Las casas cerradas por seguridad a un lado y otro y, en vez de tomar el camino hacia el castillo del Jarl, se adentró en el bosque, siguiendo un pequeño sendero que sabía con certeza donde dirigía– ¿Quién es tu Diosa? –Ladeó con suavidad su cabeza hacia un costado, sin entender del todo– En Tellius veneraban a Ashera en su mayoría, después, cuando llegué a Mitgard, el Dios del Viento, Forseti era la deidad preferida –Prefirió seguir por el camino conocido, sabía que de desviarse del mismo, incluso él se perdería.

Nunca tuve demasiado interés en preguntar. Dos años pasan rápido –Porque, el otro medio siglo lo había pasado encerrado en las mazmorras del castillo por haber intentado asesinar al duque anterior– Por otro lado, soy de alguna forma un dragón, pero no tu emisaria. Lo sient... –Calló de golpe, desvió hacia el frente su atención y frunció el ceño. ¿Era esa una presencia humana? Avanzó con algo más de prisa, saliendo del bosque y acabando ante el enorme claro; al frente, prácticamente todo el pueblo estaba allí, hablando, preparándose para empezar con la fiesta y más allá, estaba Brynjar junto al que supuso tratarse de una de las guardias asignadas a cuidar de los alrededores– ¡Tú! –Señaló hacia el soldado– Nos viste, pero antes preferiste comonucarlo a Brynjar ¡Traición! Nadie vino a recibirnos, tuve que deducir donde estaban –Pasó su mirada hacia el Duque del helado ducado y sonrió con suavidad, avanzando en dirección suya– Estoy de vuelta, Bryn ~ Y traje a un amigo. Su nombre es Gerard, caballero de Grannvale –Con un gesto de la mano abarcó la figura del de oscuros cabellos– Gerard, él es Brynjar, Jarl de Mitgard –Presentaciones hechas, miró a su alrededor... ¿Qué...?– ¡Ohhh!~ ¿Fiesta? –Olvidando al instante la queja de que no le habían ido a recibir, sonrió animado.
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Re: [Social] The Firmament's Soul [Priv. Suryha, Gerard]

Mensaje por Gerard Van Reed el Mar Sep 19, 2017 10:57 am


Nunca se habría imaginado que existiese un lugar más frío que aquel templo en Silesse. El esfuerzo que estaba realizando para mantener la compostura y su imagen taciturna impasible de siempre era notable, aprovechando los instantes en que nadie miraba para frotar sus manos y taparse mejor con su capa. Al menos, a diferencia de lo ocurrido al cruzar la frontera Silessiana, había dejado a su caballo resguardado.

Tras unos días de camino, habían llegado a la que sin duda sería la capital, en la que el clima era más templado. A poder ser, encontraría alojamiento para resguardarse del... -Si no están en la ciudad... Deben de estar en... ¡Ven, Gerard! – Suspiró. Las palabras de aquella joven - o más bien, aquel, como había averiguado en aquel momento tan contundente – apartaron ese agradable prospecto. ¿Una ciudad algo menos fría, tranquila y silenciosa, en la que descansar? Sonaba demasiado bien para ser cierto. Sin embargo, si lo que le había dicho el draconiano era cierto y conocía al Duque de Mitgard, sería un fructífero encuentro. - Claro, Lord Suryha. Vayamos. - Su misión era lo primordial; demostraría la diligencia de siempre y soportaría el frío de forma estoica.

Un pequeño resguardo mental resultó ser la pregunta de su compañero. - Naga, por supuesto. - ¿Podía haber algo más obvio que aquello? - La Diosa Creadora, aquella que se unió al fundador de mi país, Su Santidad Heim, para conferirle los poderes divinos gracias a los que salvó el mundo de la destrucción. - Se detuvo un momento, cerrando los ojos. Como en el templo de Forseti, hacía solo unos días, no podía excederse. - Sin embargo, no pretendo comprometer la integridad religiosa de vuestras tierras. - Así pues, continuó siguiendo a Suryha hacia la salida de la ciudad, sus pasos volviendo a dejar huellas en la nieve una vez dejaron las carreteras de piedra de la ciudad.

Mencionó también aquello que le había estado rondando la cabeza desde el camino, que no se había atrevido a preguntar. Si no era una emisaria, ¿qué era, entonces? ¿Qué otra posibilidad podía haber? ¿Cuál sería la verdad acerca de su forma draconiana? ¿Le estaría poniendo a prueba de nuevo? Justo cuando creía que por fin su Diosa le estaba viniendo a socorrer... ¿qué había hecho mal? ¿Le había abandonado de verdad, y condenado al desasosiego? No, un momento. Miró de reojo a Suryha; ¿y si le estaba poniendo a prueba otra vez? Debía sorprenderle con una respuesta digna.

Meditó, internamente, la respuesta. Tanto que no se dio cuenta cuando llegaron a su destino. Solo entonces Gerard empezó a mirar a su alrededor, y reparó en el escenario que había delante suyo. - Naga bendita... - Susurró. Delante suyo, una enorme zona de agua congelada, notablemente distinta. En ella, había doncellas limpiando diligentemente su superficie. Un bosque se ceñía allí, circundando el enorme lago congelado. En las cercanías podían verse multitudes de mesas rústicas cargadas de manjares tanto conocidos como nuevos para el caballero, así como aldeanos tendiéndolas y preparándolas para lo que parecía un banquete. ¿Se estaría celebrando algo?

Era un escenario digno de aquel susodicho dios, Forseti, como así creían los norteños. Uno que sin duda resultaba tremendamente inferior a los bonitos valles, verdes llanuras y luminosas colinas de su amada patria, Grannvale. Y sin embargo, ¿por qué no lograba apartar la vista?

Suryha le sacó de sus pensamientos una vez más al saludar de esa forma tan peculiar
a un hombre que destacaba por encima de todos los demás. Inusual pero celestial cabello albino -bien recogido en una trenza-, brillante armadura, rasgos refinados, facciones impasibles. Un hombre de aspecto cuanto menos señorial, al que Suryha presentó amablemente. Siguiendo las normas de etiqueta, Gerard realizó la reverencia que mandaban las normas de etiqueta. No la más pronunciada, ni la más duradera; simplemente, la que las normas de etiqueta dictaban formular ante un noble de otro país.

- Milord... Jarl. Es un honor conoceros. - Así es como le había llamado Suryha. Al haber perdido su alto rango, Gerard no tenía constancia de la rebelión que había acontecido en Mitgard, y pensaba que todavía era un ducado como el resto, rindiéndole tributo a la realeza Silessiana. ¿Significaría “duque” en algún idioma antiguo? - Espero no importunar esta ocasión con mi presencia. - El caballero mantuvo la postura durante varios segundos, tras lo que retomó el semblante original. - Me encontré con Suryha en el templo a Forseti de la tierra continental, al sur. De no ser por su presencia, muchos inocentes habrían muerto. Es un honor haber combatido a su lado. - Inclinó ligeramente la cabeza una vez más, tras lo que miró a su alrededor. - Mis disculpas, mas desconozco el motivo de la celebración. - Instintivamente, su mirada se posó en la hoguera más cercana, a solo una docena de metros de allí.
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Re: [Social] The Firmament's Soul [Priv. Suryha, Gerard]

Mensaje por Brynjar el Jue Sep 21, 2017 6:11 pm

Las palabras de aquel guardia quedaron rápidamente eclipsadas, pero también confirmadas, cuando de golpe la conocida voz de laguz resonó en la explanada creada por la amplia superficie helada del lago y, por supuesto, estaba quejándose por la atención recibida. O bueno, en ese caso la 'no atención' recibida. Escuchó al soldado balbucear un par de veces, sin estar seguro de cómo justificarse correctamente ante esa acusación, pero rápidamente todo aquello quedó de lado por parte del propio chico de dorados cabellos al acercarse más a donde estaba el albino marcado que, con una sutil sorpresa miraba a su 'hermanastro'. ¿Amigo? Bueno... provenía de las tierras más al sur, así que no se le hacía tan extraño en el fondo. - No esperábamos que volvieras tan pronto, Suryha. Poca gente ha quedado en la ciudad. Incluso los ancianos han querido asistir - Claro, no echarían a perder la tradición arraigada en aquellas tierras, aquel festejo para honrar la creación y el inicio, pudiendo observar aquello tan característico de aquella isla. Porque muchas tradiciones, antiguas, perdidas, seguían intactas en aquella vasta tierra helada. Y sus aldeanos se resistían a perderlas, no querían perder sus raíces. - Pero bienvenido seas. Y también a quien hayas traído hasta aquí es bien recibido.

Y en ese momento fue cuando su verdosa mirada se centró en la figura que, según las palabras del laguz, portaba el nombre de Gerard. Caballero de Grannvale... Ese detalle quedó reservado en su mente mientras apreciaba la reverencia que aquel joven de castaños cabellos le dirigía: cortés y correcta. - Alza la cabeza, no es necesaria la reverencia. Al fin y al cabo eres un invitado a nuestras tierras - Y por ese motivo, no consideraba necesario el pomposo protocolo dictado. Allí, las cosas eran distintas, y los únicos que, quizás, tuvieran que hacer eso, serían ciertos guardias... Y ni eso en realidad. La cortesía en esa isla se demostraba de otra forma, no con gestos y palabras, si no con acciones directas. Pero a su atención no escapó aquel detalle: Así que, habían luchado también en Silesse... - Me alegra escuchar que todo salió bien en las tierras de nuestros aliados - Y ese matiz en cuanto a sus palabras era importante, ya que, a pesar de que Mitgard pertenecía al país Silessiano, seguían manejándose como una tierra independiente, con sus propias leyes y decisiones. - Suryha es alguien importante para nosotros, para todo el ducado. Que haya ayudado en ese combate solo hace que nos enorgullezcamos más de él - Y hablaba en general porque, a pesar del temor y recelo infundados hacia su persona, era un hecho de que todo el pueblo prácticamente confiaba en el laguz. Lo tenían en estima. Y su mirada se desvió unos instantes para mirar hacia el de dorada cabellera que parecía entretenido con lo que podía apreciar a su alrededor, siendo todo una amalgama de mesas, aromas variados, conversaciones animadas y pasos de un lado a otro buscando poder acabar con todas las preparaciones antes de que el cielo se tornara de un intenso rojo como las hogueras. Porque, aunque la importancia real de toda aquella fiesta era entrada la noche, el banquete previo era lo que realmente unía a todas las gentes. El poder compartir alimento y calor, junto a las genuinas músicas y voces de aquellas tierras era lo que otorgaba a aquel festejo el ambiente único y místico que en otro lugar no se podría presenciar.

Y ahí, fue que sonrió levemente y, con un gesto de su mano invitó al joven que por escasos centímetros era más bajo que el Jarl, a que lo acompañara, acercándose a una de las hogueras más cercanas. - Debe ser difícil lidiar con el clima de aquí siendo extranjero. Acércate al fuego, pronto te servirán una copa para que entres en calor. Suryha - Y llamando al final al laguz de claros cabellos dorados, le indicó que se acercara allí también, dando unos pasos al frente, impasible al clima como era habitual en las gentes de allí. - Ven, te traeré algo de mjöd para que entres también en calor. Hasta la llegada del atarceder no empezará el banquete, por lo que no se podrá comer nada. - También era cierto que el tono ligeramente verdoso-amarillento que comenzaba a intuirse en el despejado cielo no daba lugar a dudar en cuanto al poco tiempo que quedaba para la llegada del banquete. Y con eso, también los últimos momentos de ajetreo. - Volveré cuando esté todo en orden. Atiende a Gerard hasta entonces - Y en ese momento, las voces de varios hombres se alzaron pidiendo ayuda, a lo que el albino marcado no tardó en acudir, ofreciéndoles ayuda para sostener una de las mesas que parecía haber cedido al peso y estaba rompiéndose en la mitad por falta de un apoyo extra. Él, a pesar de su rango, no actuaba como alguien superior. Cercano a sus gentes, pero de actitud distante, no dudaba en ofrecer ayuda a quien la requiriera.
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Re: [Social] The Firmament's Soul [Priv. Suryha, Gerard]

Mensaje por Suryha el Jue Sep 21, 2017 7:35 pm

Avanzando en silencio hacia donde estaban preparando todo, se tomó tiempo para pensarlo: "Naga, por supuesto. La Diosa Creadora, aquella que se unió al fundador de mi país, Su Santidad Heim, para conferirle los poderes divinos gracias a los que salvó el mundo de la destrucción." ¿Destrucción de quién? ¿A qué le sabía ese extraño sentimiento? Entrecerró sus ojos, restando importancia a lo que estaba pensando para fijarse en todos aquellos que en aquél preciso instante estaban rodeando el lago: viejos, niños, mujeres y hombres por igual, entretenidos con sus amenas charlas, sus risas y conversaciones sin mayor importancia. Se habría quejado: pero prefirió comportarse como era debido y dejar a los otros dos hablar, ya había tenido tiempo suficiente para acaparar para él solo a Gerard, ahora le dejaría a Brynjar, su responsabilidad terminaba, empezaba la suya y él, a menos de ser interpelado, no iba a actuar.

"Suryha es alguien importante para nosotros, para todo el ducado. Que haya ayudado en ese combate solo hace que nos enorgullezcamos más de él"

¿Q-Qué? –Musitó, incrédulo. Volteó sobre sus propios talones y miró con un ligero sonrojo al Jarl, un sonrojo fácilmente confundible con el fío que encendía sus mejillas pero que nada tenía que ver. Se cruzó de brazos, cerró sus ojos y desvió a un lado su cabeza, levantando la barbilla en un gesto algo altivo– Claramente lo haría, este lugar es mi hogar también –Proclamó, aún con un suave tono distinto en su voz. Que el Branded hablara en plural, que lo hiciera en nombre de aquél asustadizo pueblo que pero se atrevía a juguetear con él y bromear, de alguna forma era reconfortante y para él: quién hasta el momento solo había estado escapando de un lado a otro, era de alguna forma gratamente reconfortante escucharlo, pero a la vez realmente vergonzoso. Decidió ignorarlos por segunda vez, bajó ambas manos a un lado y otro de su cuerpo, cubierto por una cálida capa y dio media vuelta.

Sus pasos le llevaron hasta orillas del lago congelado, allí donde las doncellas, de agradables y propios rasgos Mitgardienses parecían danzar sobre la superficie, puliendo el hielo por un motivo que siquiera él entendía en su totalidad. ¿Qué pasaban hacer? Pensándolo bien, recurriendo a todas sus memorias de los últimos cortos años, nada de todo aquello había logrado ver, era una fiesta mucho mayor de la norma, había perdido su oportunidad para preguntar al que seguramente sabría mejor que todos los demás qué era lo que estaba sucediendo y ahí, cuando quiso interrumpir a alguien para que le explique, a una persona cualquiera, ya sea viejo, joven o bella dama, la voz del Jarl interrumpió sus intenciones. Volteó a tiempo de escuchar "mjöd" y supo, por el tiempo pasado ya en esas tierras lo que significaba. Ahora, que Brynjar lo dejase a cargo del invitado era...– ¡Está bien, Bryn! –Pronunció en alto, sin importarle realmente que llamara la atención: cosa que no hizo del todo.

Giró sobre su propio eje y avanzó, escuchando el chirriar de la nieve bajo sus pies. Sonrió, divertido como siempre por nimiedades y de la nada apresuró su paso, hasta convertirlos en una pequeña carrera, atento a no resbalar. Se dirigió, obediente, hacia la hoguera donde el caballero estaba esperando. Claro, obediente hasta los últimos pocos metros. Sonriendo de lado algo travieso, extendió sus brazos a un lado y otro de su cuerpo– ¡Ger! ~ –Canturreó. Demasiado tarde, sin frenar, fue directo a abrazar el cuerpo del otro, más alto que él mismo. Rodeó su espalda y apoyó durante segundos su rostro en el pecho del joven. No lo había olvidado: aquella reacción que le obsequió al descubrir que era un hombre, y que acababa de ser besado por uno, aunque fuese solo en la mejilla. ¿Qué diría ahora? ¿Abrazado como si nada por ese mismo hombre? Por otro lado, la calidez de un cuerpo humano era agradable. Y ese mismo gusto era ahora otro de los motivos escondidos de sus acciones.

Lo soltó, retrocedió un paso y giró a un lado, de cara a la hoguera– Cierto, cierto ~ Esta isla desarrolló un propio dialecto. Mjöd, es hidromiel. ¿Te impide Naga beber? –Por curiosidad inquirió, fijó sus dorados ocelos en el castaño y sonrió, agachándose solo para estar más cerca de la hoguera– Por cierto, no es necesario llamarme "lord". Suryha está bien. Ahora... –Desvió su mirada hacia la mesa que Brynjar estaba sosteniendo; ahí estaba él, actuando como uno más cuando el mayor título recaía en él. Quizás era eso mismo lo que le gustaba de él, era un Branded interesante ¿Qué podía decir más que eso? Miró a Gerard de reojo y le sonrió– Como siempre. Debe haber alguna historia detrás de esta fiesta... ¡Bryn! Cuéntanos un cuento ~ –Le animó, dejándose caer hacia atrás, sentado en el suelo con una divertida y animada sonrisa en los labios.
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Re: [Social] The Firmament's Soul [Priv. Suryha, Gerard]

Mensaje por Gerard Van Reed el Vie Sep 22, 2017 11:30 am


¿De sus “aliados”? Curiosa elección de palabras. ¿Equívoca? No... Brynjar era un Lord. Por poco que entendiese Gerard de intrigas políticas, se le hacía difícil que alguien así errase en cuestiones tan delicadas, aunque aquella fuese una celebración.

- Estoy bien, milord Jarl, he vencido desafíos mayores que el clima. - Típico bulo que todo hombre cuyo orgullo le llevaba a demostrar su valía. Uno que no tenía en cuenta que su caballo había estado a punto de morir de frío en Silese, ni que daba rienda suelta a su mandíbula para que temblase cuando nadie miraba. - Mas aceptaré la invitación. En nombre de...  - Se detuvo en seco. No, ya ni siquiera tenía la autoridad militar suficiente como para mencionar que iba de parte del reino. Su misión, de hecho, era extraoficial. - Os agradezco de buen grado vuestra hospitalidad. - A sugerencia de Brynjar, esa vez no inclinó la cabeza, pero en cuanto el albino se marchó, Gerard fue hacia a la hoguera indicada más rápidamente de lo que pretendía. Qué bien sentaba... sí, sí, solo debía mantenerse allí durante la velada, y así no le haría falta hacer uso de hipérboles para esconder el malestar.

Tan cómodo estaba, sumergido en la calidez del fuego, que no reparó en que el celestial dragón en forma humana... ¡se le acercó para abrazarlo! Su cuerpo se tensó inmediatamente. ¡¿Qué hacer?! Todavía no estaba convencido de que no fuese un agente divino. ¿Un hombre? Tal vez. Mas no podía arriesgarse a sufrir su ira divina. Así que poco pudo hacer, salvo seguir tenso y adoptar una cara atónita, sonrojarse ligeramente y reavivar el tic ocular que le había surgido en el templo. Se mantuvo en esa posición, para luego quedarse con la ceja levantada, molesto de que su zona de confort hubiese sido invadida. ¡Apenas se lo permitía a sus hermanas, después de todo!

¿Y qué era aquel extraño brebaje que le acababan de servir? ¿”Mod”? ¿“Yod”? ¿Una bebidas pagana? Oh, no. De ser un intento por envenenarle, la Diosa les castigaría. Pero Suryha lo estaba permitiendo; por lo tanto, no, no podía ser algo excesivamente nocivo. ¡Tal vez otra prueba para él! - Naga prohibe los excesos, mas un vaso o dos de esta tal “hidromiel” no acarreará problema. - Y así, levantó la jarra, no sin antes examinar cuidadosamente de cerca su contenido. Olía a alcohol. Alcohol dulce. Así pues, acercó su copa poco a poco a sus labios, y absorbió su contenido. Una sensación fría al principio llenó su garganta de frescor y de un sabor muy dulce. Qué... agradable. Pero no, no. Era un brebaje pagano. Semi herético. La bajó enseguida y desvió la mirada, porque además, no podía arriesgarse a beber de más y que ocurriese algo imprevisto.

Reparó entonces el acto que estaba llevando a cabo el señor del banquete. Hablaba con la gente, les ayudaba a cargar mesas y taburetes... - Tenéis un Lord muy particular. - Un lord cuanto menos misterioso; su porte parecía mucho más noble que el del resto, casi místico, tal vez debido a su particular cabello, tal vez debido a su familiaridad con los demás.

- Debo reiterar, Lord Suryha. - Se giró hacia él ante su sugerencia. - Un caballero debe dirigirse a los demás de forma apropiada en todo momento. - Sí, aún seguía molesto; sin embargo, no iría más allá. La Diosa podría encolerizarse. La... Diosa. Entrecerró un poco los ojos y se acercó unos milímetros a Suryha, susurrando una discreta pregunta. - ¿Puedo... preguntaros algo? - Aguardó unos segundos. - Vuestra forma draconiana. No pretendo llamar a vuestra ira divina por inquirir demasiado, pero ¿qué sois, si no un emisario de Naga enviado para poner a prueba mi valía?
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