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Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

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Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Nocthicula el Sáb Sep 16, 2017 9:01 pm

Una cruda despedida entre Aries y yo. No me gustaban las despedidas, jamás me habían gustado, pero ella tuvo que decir sus bonitas palabras e irse sin más a lomos de su caballo. Dejándome en el puerto de Pherae sola y desamparada, empezaba a comprender que era que alguien se fuera cuando ya le habías cogido un mínimo aprecio. No pude decir nada, ni tan siquiera despedirme ni hacer nada para que ella se quedará. La vi marcharse atónita, como cuando vi como nos alejábamos de aquel pelirrojo que tanto me había encandilado. En ese momento de soledad, escuchando la marea pasar, me preguntaba: ¿Por qué sentía este sentimiento tan apegado con gente que ni conocía? Incluso me había dado más pena dejar a esas dos personas con las que hablé apenas unas horas en mi viaje que a mis propios padres. A veces soy rara. Demasiado.

Tras haber recuperado un poco el humor de aquella charla entre Aries y yo —más bien ella solo hablaba y yo intentaba no llorar—, conseguí encontrar un barco mercantil que me llevaría a las tierras de Akenia directamente. Por suerte para mí tenía las monedas de oro suficientes como para pedir al hombre que me quedara esa larga semana de viaje teniendo que dormir en un pequeño camarote. Y no estaba sola, no. Me encontraba con más personas en mi situación que viajaban a Akenia por supervivencia, comercio o simple curiosidad.

Ni tan siquiera hablé con nadie porque nadie me importaba en ese lugar. Solo subí al barco en silencio, portando mi mochila a la espalda y un pequeño maletín con más cosas mías que agarraba con la diestra. Tras montar, subí a la bordilla para sentarme y empezar aquel viaje. No me apetecía estar encerrada en el camarote que me habían dado debido a que hacía una tarde fresca; además, no quería ir ahora que estaban los diez pasajeros que viajaban metiendo sus cosas y sería un agobio. Preferí esperar con mi diario en mis piernas, escribiendo las páginas de este sobre las aventuras que había tenido en mi viaje para no olvidarles. No, no quería olvidar a la primera caballera pegaso extranjera que me clavó en el corazón y a aquel heraldo de la muerte de rojos cabellos de hermosa mirada.

Espero poder veros otra vez. Sobretodo a vos, mi hermoso caballero. —Murmuraba en una voz inaudible al mismo tiempo que mi mano se movía encima del papel para contar mi experiencia en las montañas heladas de Elibe.

Sumida en mis pensamientos, en aquel espacio gran espacio en la popa del barco, seguía y seguía escribiendo. Iba a ser un viaje largo, muy largo. Debía de encontrar un entretenimiento más que leer. ¿Quizá alguien con quien poder "jugar"? ¿Alguien a quien añadir a mi diario en mi lista de "no te olvidaré"? ¿Una presa? ¿Alguien?
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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Onix el Sáb Sep 16, 2017 11:18 pm

Luego de un tiempo haciendo labores de limpieza, Onix había ganado suficientes monedas de oro para realizar un viaje en barco. ¿Su objetivo? Visitar a un amigo en Ilia, territorio frío, hogar de los mejores caballeros pegaso, con tendencia a lluvias y nieve. Irónicamente, para su sorpresa, terminó en un barco mercantil que lo llevaría a las tierras de Akaneia.

¿Sentido de la orientación? ¿Qué era eso? Solo las aves que emigran tienen eso, ¿qué era Onix, un pato salvaje? ¡Por supuesto que no! Claro que para él no sería extraño que lo confundiesen con el “patito feo”, pero no era el asunto que estamos tratando aquí. Leer nunca había sido uno de sus mayores fuertes, incluso ahora que estaban intentando de darle el tipo de educación mejor que la que no recibió cuando hace muchos años escapó de casa.

¿Debería tratar de enviar una carta a Yuuko, y decir que había logrado perderse durante su trayecto? No, eso sería vergonzoso, como enviarle un mensaje a tu madre después de haberte pasado de tragos en casa de unos amigos. Y ni hablar de las dificultades que tenía el cuervo a la hora de escribir cartas con estas garras. Esperaría a llegar a Akaneia, y cuando estuviese ahí encontraría una solución a su problema.

Moriré solo, ¿cierto?” Pensó, de forma negativa, sintiendo que estaba atrapado en Begnion de nuevo.

Decidió que este era un buen momento de descansar en su camarote. Hace un rato le habían pasado un papel con las indicaciones, pero simplemente era incapaz de entenderlas. ¿Era tan difícil para él preguntar? Obvio, los hombres no suelen preguntar por direcciones, si lo hicieran, sería raro. Así que estaría descansando en la cubierta hasta que se mareara tanto con el movimiento del barco lo hiciera meterse adentro, molestando un poco al personal para poder ocupar su cabeza en otras cosas.

- Joven, le pido que baje de ahí por favor, ese no es lugar para sentarse.

- ¿Un laguz no tiene derecho a su propio perchero?- Preguntó el cuervo, colgándose piernas y de cabeza en mástil central en que se encontraba sentado en estos momentos- Pensaba que ya había pagado por los servicios de este viaje

- Es peligroso que este ahí, baje por favor.

-  Que va, si yo aquí estoy muy cómodo- Dijo, haciendo uso de sus habilidades acrobáticas para volverse acomodar sobre la madera-  Todo está bajo control, yo antes era del circo. ¿Quiere que le haga una demostración? Serian 5 monedas  de oro.

- Existen reglas en este barco, así que si no baja ahora mismo de ahí, temo que deberé llamar la guardia.

- Ya, ya, no necesitamos llegar a esos extremos. Ahora mismo bajo. Este atento a atraparme, ¿vale?. A la una, a las dos, a las…

Para susto del marinero, Onix se balanceó un poco en el mástil y bajo de un salto hacia la cubierta justo al lado del marino, usando sus alas para frenar un poco la velocidad de su caída, que no fue muy alta considerando lo que había subido en un inicio.

- Je, ese fuego de tu piel y el calor de tu mirada me hacen sentir como dragon en su morada.- Dijo, intercambiando una sonrisa divertida con el marinero mientras le daba un golpe amistoso en el hombro- Te dije que tenía todo controlado. Deberías relajarte un poco, te invito a unas copas, ¿qué dices?
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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Nocthicula el Dom Sep 17, 2017 7:56 pm

"[...] Y desapareció de mi vista debido a la densidad de la niebla. Alto, muy alto voló el pegaso de Aries. Y allí se quedó aquel enigmático hombre: mirándonos con una sonrisa. ¿Volveré a verle? Aries dijo que sí, pero yo no tengo tantas esperanzas. Él sabe como me llamo. Solo espero que me busque tal y como le dije."


Cerré mi libro con suavidad, guardando la pluma con la que escribía tras limpiar la punta. Abracé mi libro sintiendo una presión en mi pecho al recordar cada palabra que aquella página ponía. Narraba mis historias para después leerlas, pero... dudaba que este fragmento volviera a leerlo en un tiempo. Aún debía hacerme a la idea que aquel hombre no lo volvería a ver jamás. Los hombres perfectos no existen, y si existen jamás volverían a alguien tan imperfecta como yo.
Mi mirada clavaba en mis pies los cuales se mecían en un rítmico movimiento de derecha a izquierda mientras que mi mente estaba sumida en escuchas el sonido de alta mar. Olas, el canto de las aves, las voces de los marineros yendo de un lado a otro del barco. Podía perderme en millones de cosas, sin embargo hubo algo que llamó mi atención lo suficiente como para sacarme de mi mundo. Bueno, mejor que algo... alguien.

Un hombre pájaro estaba a unos metros molestando a un pobre marinero que pedía algo más de respeto ante las normas del barco. Aquel muchacho de grandes alas hizo una demostración de su maestría. Habilidoso, con buenos movimientos y con talento. Y todo gracias a sus alas. En cuanto lo ví me acordé al instante de que los de su raza, los laguz, eran muy excasos en el mundo —en concreto las aves— así que me sorprendí ver uno de ellos campando en un barco. ¿Qué hacía en un trasporte marítimo si él podía volar con sus alas? Unas hermosas alas tan negras como el carbón y tan potentes como las de una enorme águila real. Era un muchacho de lo más interesante, demasiado.

Mientras mis ojos se pasaban mirándolo, el chico ya dejó tan harto al marinero que lo único que hizo ese hombre fue advertirle otra vez:

— No, no hace falta. Solo quiero que sigas las normas o serás echado por la borda. Creo que te las podrás apañar tu solo volando por tu cuenta, pero en este barco se siguen normas. ¿Entendido? —Y, con aquella amenaza, el marinero se fue; no sin antes pasar por mi lado mirándome bastante cabreado.

Me levanté del suelo recogiendo mis cosas y metiéndolas en mi mochila de viaje, la cual después me eché a la espalda —no me fiaba de dejarla en mi posición—. Tenía que hablarle a ese chico, debía de hablarle. Me recordaba muchísimo a Hak: él mostraba sus rasgos que le hacía tan especial. Pero había diferencias entre los dos y era que uno parecía gustarle ser mitad-pajaro mientras que otro prefería ocultar ser un dragón. Ah, animales... jamás los entendería.
Sin vergüenza, levanté la voz una vez que comencé a acercarme a él. No tuve corte en llamarle. Total, si no quería hablar ni me afectaría porque no es que fuera muy social. Simplemente me interesaba y no me venía mal la compañía de alguien con tanta habilidad.

Eh, tú, pájaro. Muy buena esa con el pringado ese. He visto como casi le revienta una vena del cabreo que tenía. —Solté una risa. En verdad me gustó ver como le vacilaba porque él era más habilidoso que el hombre; las desgracias ajenas era la mejor droga de la risa.— Muy bonitas tus alas, pero, ¿Qué hace un pájaro en un barco teniendolas? ¿No soportas unos kilometros de Elibe a Akenia, pajarito?

Y el cazador estaba ya apuntando con su flecha a su presa para acabar con ella de un flechazo, sin embargo en esta situación ni yo era una cazadora ni tenía arco. Solo quería "jugar" un poco.
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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Onix el Lun Sep 18, 2017 6:02 pm

Onix se encogió de hombros tras escuchar la respuesta del marinero cabreado, prediciendo de antemano que esa sería la reacción que recibiría después de haber ir tan lejos con una de sus bromas. Era bastante aburrido por así decirlo, y el cuervo se había quedado sin ninguna distracción con la que pudiese alejarse de los pensamientos negativos que venían a su mente por encontrarse solo en un barco que se dirigía a un lugar desconocido para él.

Cuando pensaba que tendría que aguantar una horrible tarde consigo mismo, una chica que se encontraba cerca en el lugar llamó su atención, caminando hacia al laguz para concederle un cumplido por haber hecho enojar al hombre de antes. Ni siquiera él hubiera esperado que las palabras “pringado” y “cabreo” pudiesen ser pronunciadas por una chica tan joven como ella, incluso sonrío un poco al escucharla reírse. ¿Qué había sucedido con esta generación de cachorros humanos en estas últimas décadas? ¿Se estaban dejando llevar por la corriente? Porque él se estaba dejando llevar un poco, y él no era tan joven como aparentaba.

- La gente suele preguntarme: Oye Onix, ¿qué haces comiendo con las alas? Y yo respondo, ni modo que me las quitara para comer, ¿no?- Eso lo había sacado del repertorio de chistes de Roberto. Él fue un buen payaso en su tiempo, pero no tanto como para que fuese extrañado por el laguz tras su trágica muerte, si supiera a que se refería- Si hubiera querido ir volando hacia Akaneia, no estuviese hablando contigo ahora. Es mas práctico viajar en barco.- Terminó de responder el cuervo.

Hizo una pausa, guardando silencio mientras observaba la reacción de la chica, seguro ella tenía curiosidad por ver a un cuervo laguz como él por estas partes. Porque, ¿quién no tendría curiosidad? Prácticamente el cuervo se había criado con la clara idea de que él era un rarito, un pájaro exótico al que solo alguien se le acercaría para ver más de cerca sus garras y alas de cuervo. Los cuervos no son para nada atractivos, los laguz no eran para atractivos, ni siquiera interesante, para los humanos solo eran bichos raros. Así que Onix esperó a ver si la chica se aburría o le hacía más preguntas, mientras en el fondo pensaba: "¿Dónde está sus padres? Espero que no llegue su papá a querer darme una paliza."
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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Nocthicula el Lun Sep 18, 2017 7:12 pm

Los ojos de la bruja clavaron en aquel hombre mitad ave. Su aspecto le resultaba bastante chocante porque jamás vio alguien igual; solamente en libros. No se esperó jamás encontrarse con alguien de su especie, sin embargo la vida le había enseñado a la muchacha que jamás cierre las puertas porque en el momento menos esperado podría pasar cualquier cosa. Es por eso que, pese a su asombro, dejó que el destino le condujera por donde la llevaba.
Es bien sabido que ella no era muy social y no gozaba de muchos amigos en el lugar donde se crio y mucho menos en el donde vive ahora —si es que llega a dos es de milagro—. No se le daba muy bien hablar con los demás porque era directa, estoica y cínica; como cualquier adolescente con problemas de hormonas y cambios de actitud. Aunque hoy se sentía de humor para mantener una conversación. Quizá sea por la morriña de haber tenido a alguien a su lado, quizá sea porque no le gustaba demasiado el mar. ¿Quién sabe? Solo quería distraerse.

La bruja volvió a reír cuando aquel mitad ave, llamado Onix, comentó con ironía sobre sus alas. Después finalizó con que el barco era más práctico. En cierto modo tenía sentido, aunque no podría ponerse en su lugar porque ella soñaba con alas con las que poder volar a los sitios en los que leía en sus libros, huir del mundo que la rodeaba y sentir la brisa en su cabello. Cualquier sueño de personas sin alas, supongo.
Se encogió de hombros, cruzando sus brazos con una pierna adelantada para acomodar su postura. No sabía cómo seguir la conversación, pero al menos ya sabía dos cosas: se llamaba Onix y era bastante gracioso.

Supongo que tienes razón, pero las aves no se cansan cuando migran de un lado a otro. Pensé que tendrías la mentalidad de un pájaro también. —Dedujo sin más, encogiendo sus hombros en una expresión neutral. Hubo un momento de silencio donde ella se quedó mirando al muchacho sin saber que decir, buscando las palabras adecuadas en su mente. Como ya se ve evidente, ella no era de hablar sino de leer o simplemente luchar. Abrazando entonces a su diario y su tomo de ruina, soltó un largo suspiro. Sus pies se movían solos para caminar por el lugar, alrededor del mitad ave. — Bueno, supongo que ahora debería de preguntar si vas a Akenia y demás, pero no es que me importe mucho ni nada. No sé muy bien hablar con las personas y más ahora que me siento algo triste, pero no me apetece estar sola y me pareces el más interesante de todo el barco; todos son estúpidos marines pervertidos o humildes personas sin mucho que contar. Pero tú pareces interesante. —Los ojos de la bruja clavaron ante el muchacho estando a unos metros de él, sonriendo con una mueca ladeada. Alzó la cabeza, subiendo sus cejas, y volvió a bajar su rostro para hacerle una señal de que hablara. — ¿Eres más de hablar o te gusta “jugar”, Onix? —La sonrisa ladeada no se le borraba de su rostro.

Ya le habían comunicado que este viaje sería largo por mucho que este barco fuese el más rápido de todo el continente de Elibe —así como el más caro para conseguir un camarote en él—. Una larga semana tendría que soportar mi viaje en alta mar, pero siempre se estaría bien con algo de distracción, ¿no?
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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Onix el Lun Sep 18, 2017 11:49 pm

Onix no era bueno interactuando con otros, y eso podía demostrarse por la forma en la que este se comportaba. Usualmente esperaba a que la otra persona dijese algo primero, solamente para limitarse a responder y hacer algún chiste sarcástico, pero esta vez se presentó lo que podríamos llamar: Un silencio incómodo. Si este hubiese sido un concurso de miradas, Onix hubiera perpido. Podría permanecer estoico e impasible por bastante tiempo, pero la chica seguía clavando los ojos encima como si quisiera pedirle o venderle algo.

Hola, me llamó Silencio… ¿Debería decir algo?

¿Le pediría una de sus plumas? ¿Un autógrafo? ¿Quizás, oro? Si se le ocurría pedirle oro quedaría prácticamente quebrado y eso no le convenía. Dependiendo de la forma en que ella  se lo pidiese, Onix consideraría si cobrarle o no por darle una de sus plumas. Tras sus últimas experiencias, el cuervo se había cansado de regalarlas gratis.

Al final, ella suspiró, y el cuervo pudo relajarse. Cuando escuchó su pregunta alzó una ceja extrañado y luego sonrió levemente tras acabar de escucharla.

-  Meh, jugar está bien. No me entusiasma mucho los juegos, pero hablar ya es bastante aburrido.

Si tuviese que elegir entre tener otro silencio incomodo o irse de juerga, elegiría pasar la noche dentro de un baúl por uno de esos “juegos” que suelen inventar los humanos como excusa para tomarse un par de tragos de más.

- Y, ¿cuál es el gran plan?

Onix, ¿laguz temerario, o cuervo estúpido? Si su vida dependiese en participar en uno de los pequeños juegos de una jovencita con ojeras del tamaño de los riscos de Kilvas, tal vez aceptar su oferta no había sido una mala idea.
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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Nocthicula el Mar Sep 19, 2017 8:16 pm

No muy hablador, como ella. Sentía que esa mirada que le clavaba era muy parecida a la que ella le estaría echando: juzgadora y meticulosa. Ella no le ofrecería nada, ni se molestaría en preguntar tan siquiera, sino más bien su instinto de supervivencia y su soledad le empujaban a ello.
No le desagradaba aquel pájaro, todo lo contrario: lo veía como ella, pero con alas. Los dos parecían ser solitarios, pero cuando se acercaba la gente sinceros y juguetones. Bueno, puede que ella fuera más bien juguetona perversa y él de los que tenía talento en engatusar a las personas con sus trucos —o eso vio ella—. Y eso es el efecto que tuvo el rubio sobre ella: engatusarla.

La brujita, con una sonrisa, dejó su mochila y sus cosas en el suelo. Llevaba un tiempo oxidada, desde lo que pasó en la montaña donde se cargó a más de tres hombres más grandes que ella. Ella quería entrenar su potencial, no dejar de trabajar su fuerza mágica con los consejos que una vez su maestro le dio. No podía dejar que un simple viaje de placer la distrayese. Ella debía de ser la mejor maga para superar a su maestro.
Cuando Onix, el chico medio pájaro, preguntó a la bruja cual era el juego fue cuando ella abrió su libro donde emanaba una especie de aura lilácea. Sus ojos clavaban ante el rubio mientras su sonrisa se fue ensanchando. Podía parecer oscura y tenebrosa, pero era su manera de divertirse; si quería entrenar con él es porque vio potencial, no porque le interesa nada de su cuerpo.

Juguemos a “dispara al ave”. Tú vuelas y yo te disparo bolas de energía oscura durante quince minutos. Puedes volar todo lo rápido que quieras, pero procura no apoyarte en el barco porque no quiero que ninguno de esos marines tontos me eche la bronca. Si yo gano, me ganaré un favor tuyo; si ganas tú, te ganarás un favor mío. Y no te haré daño, procuraré no usar todo el poder de mi grimorio. Tienes mi palabra, así que no te preocupes, pero esmerate en tu vuelo; quiero practicar con una diana móvil. —Dicho todas esas normas sin ánimo de amenazarle sino más bien de jugar, me acerqué a él para apoyar mi mano zurda sobre mi hombro mientras le sonreía ampliamente. — Créeme, se hacer venenos muy potentes, ungüentos, incluso puedo darte dinero o lo que desees; menos mi cuerpo. Puedes pedir lo que quieras, pajarito. —Se alejó un paso de él, abrazando su libro. Quería respuestas, las necesitaba para saber si al fin podía entrenar o simplemente debía de hacerlo sola como siempre. Segundos y segundos le dejó, pero la presión pudo con ella para decirle por última vez: — ¿Sí o no? Tenemos una semana, pero preferiría hacerlo cuanto antes. No me gusta aburrirme. Me enfado mucho cuando me aburro.

Muy rara vez era así de habladora con la gente, pero notaba que ese muchacho era especial; se cantaba a la legua. Lo veía tan igual a mi, pero al mismo tiempo tan diferente que no podía evitar tener que retarle a un duelo y, ¿quién sabe? Podía hacerme otro amigo más en este viaje.
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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Onix el Miér Sep 20, 2017 1:38 am

Onix observó lo que hacia la chica con su mochila, caminando hacia un lado de ella para no quedarse esperando en el mismo sitio.  Ella sacó y abrió un libro que emanaba una especie de aura lilácea, ¿Qué era eso? ¿Un libro apestoso? Al cuervo le dio la impresión de haber visto un tomo parecido antes, pero hasta este momento solo tuvo la idea en la punta del pico.

“Juguemos a “dispara al ave”” Ella dice. “No te preocupes” Ella dice. Onix no pudo evitar mostrarse escéptico a la idea de ser el único con probabilidades de salir herido. Sin embargo, la bruja se lució un poco y uso sus poderes de manipulación femenina para tratar de caerle bien al cuervo ofreciéndole un favor si ganaba. ¿El laguz aceptaría la apuesta?

- Estas loca.

No podía mentir, quería saber qué clase de jodida infancia había tenido esta chica. Si ella fuese unos años mayor, él estaría más que impresionado.

- Pero para ser tan joven, tienes un don divino para hablar con las aves.- Prosiguió- Te propongo algo, si yo gano, me darás… Un beso. ¿Qué opinas?- Realmente no tenía la confianza o deseos en ganar, tan solo quería ver si su comentario afectaba la concentración de la bruja. En el fondo, el cuervo estaba dispuesta a ayudarla con su entrenamiento, así que decidió no esperar a que la bruja se retractase- ¿Estas acuerdo? Bien. Voy a estirar las alas un poco y te avisare cuando este listo.

Dicho esto, el laguz se acercó hasta la barandilla del barco, colocando sus garras sobre la madera para ir extendiendo lentamente sus dos alas en su espalda. Aleteó unas cuantas veces, hasta que tomó impulso para elevarse un poco y luego transformarse en un cuervo de gran tamaño cuando dejó de tener las garras sobre el suelo.

Los pasajeros que se encontraban en la cubierta no tardaron en notar lo que sucedía y algunos fueron acercándose para ver que estaba haciendo el laguz. Esto le traía recuerdos a Onix: La luz brillante del sol en el cielo, la brisa fría del mar bajo sus plumas, el sonido de los aplausos y la multitud rugiendo su nombre mientras este comenzaba a hacer piruetas dentro de la carpa. Recordó su último día como acróbata libre, el aroma a maquillaje sobre su cuerpo, la sensación de llevar una máscara en el rostro que ocultase los nervioso que se encontraba durante su primera presentación y la coreografía que había tenido que aprender de su tutor después de su retiro.

Ese último momento de paz no duraría mucho más. Así que Onix soltó un sonoro graznido para indicarle a la bruja que iniciara con el “juego”.
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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Nocthicula el Miér Sep 20, 2017 1:07 pm

Cerró los ojos por un instante. Pensó que su maestro estaría orgulloso de ella por entrenar su magia y haber mejorado tantísimo. Gracias a sus enseñanzas ella había logrado hacer lo que deseaba con su magia y manejarla a su antojo. “Darkness”, aquel tomo de ruina con el cual tenía un fuerte vínculo, fue capaz de abrirse a ella —metafóricamente— y mostrarle el verdadero poder que este ocultaba. Ahora estaba con tantísimas ganas de mostrarle al mundo lo que había aprendido en su viaje. Aquel encuentro con Aries y el heraldo de la muerte en aquellas montañas fue un antes y un después en su vida. Ahora se sentía como una verdadera bruja.

El ave le llamó loca tan campante, lo cual hizo a la bruja gruñir. Agarrando su libro con fuerza, dio un paso hacia delante con el ceño fruncido. No le gustaba nada que la insultara así como si nada. Pero no dijo nada porque dejo hablar entonces al rubio, el cual aceptó con una condición: un beso. Nocthicula entonces sonrojó muchísimo, notando como su corazón salía de su pecho. ¿Besarle a él? ¿Por qué? ¿A caso la veía como una mujer atractiva como para hacerlo? Tragó saliva sin saber cómo contestar ni que hacer lo cual eso hizo entender al ave que aceptaba sus condiciones. Sin tan siquiera poder pararlo, se paró en el poste para estirar sus alas y comenzar a calentar antes de salir volando. Ahora los nervios de la muchacha estaban a flor de piel y no podía concentrarse en darle con precisión porque estaría con las ganas de ganar para que no la besara. ¡Pero es que debía de ganar! ¡No iba a dejar que la besara alguien desconocido que no fuera aquel hombre hermoso que conoció! ¡No, no y no!

— ¡No vas a ganar ni por asomo, pajarraco!
—Gruñió antes de dejarle salir de escena como último aliento, quitándose los nervios de su interior.

Cogiendo aliento, intentó tranquilizarse con los ojos cerrados. Contó hasta cinco. Uno, dos, tres… Cuatro… ¡Cinco!
Enseguida abrió sus ojos en cuanto el ave dio un graznido para comunicarle que su vuelo había empezado. Sus ojos clavaron en su objetivo mientras ella sonreía, abriendo nuevamente su libro. Levantó un brazo y señaló hacía aquel semi-cuervo con determinación. No le importaba la gente de su alrededor que miraban la actuación sorprendidos por el pájaro. “Aquí acaba tu espectáculo, amigo”, pensó un instante antes de gritar con intensidad el nombre del conjuro.

— ¡RUINA! —En cuanto ella pronunció esas palabras salieron de sus manos unas hondas mágicas oscuras en forma de una pequeña bola igual de grande como un puño. Con un movimiento de manos, la bola se lanzó a ir a su objetivo. Y no solo una bola, sino que ahora salió más de una como si fuera un proyectil mágico que fueron persiguiendo al ave. Reía desde abajo viendo como aquel rubio intentaba esquivar las bolas, sin dejar de lanzar los hechizos. ¿Quién se cansaría antes: ella o él?
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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Onix el Miér Sep 20, 2017 3:24 pm

Aunque estaba bastante metido en su vuelo, Onix esquivó fácilmente el primer ataque de la bruja. A juzgar por la reacción que él había presenciado tras haberle hecho la propuesta, el cuervo sabía que la joven tardaría un poco en concentrarse y su vez ganar un poco de puntería para lanzar sus hechizos. Para hacer el juego más interesante, hizo varias piruetas y acrobacias en el aire para atraer la atención de los pasajeros y molestar a la bruja un poco más. Sin embargo, cuando quiso ver si había funcionado, se dio cuenta que ella ni siquiera estaba viéndolo, lo cual comenzó a sacarlo de onda.

- ¿Qué sucede, chica? ¿Te enamoraste de mi vuelo?- Dijo Onix de forma burlesca, con una voz ronca pero tranquila (según este aparentaba)- Ya sé que tengo bonitas alas, pero no conseguirás derribarme si no empiezas a “jugar” en serio.

Si ella no se daba cuenta hacia donde debía apuntarle, entonces él no haría nada más para ayudarla. En cuanto la chica pronunció las palabras mágicas, de sus manos comenzaron a salir unas hondas mágicas oscuras en forma de una pequeña bola igual de grande como su puño. Con un movimiento de manos, la bola se lanzó a ir a su objetivo. Y no solo una bola, sino más de una como si fuera un proyectil mágico que fueron persiguiendo al ave.

“¿Recuerdas al chico que siempre esta con Hermes?”
“¿Quién? ¿Te refieres a Onix?”
“Escuche que será su reemplazo, ¿puedes creerlo?”
“Si, que idiota. Cree que puede dar la talla, como si trabajar en el negocio fuese tan sencillo”
“Si, es como si hubiese olvidado que fue él que le causó esa lesión en el ala. Tal vez su plan siempre fue reemplazarlo, desde al principio.”
“Sabía que ese chico nos traería mala suerte, primero la lesión de Hermes y ahora roba su acto. Después ellos se pregunta por qué los cuervos tienen tan mala fama.”
“Ya lo veras, no pasara mucho antes de que la gente comience a aburrirse de ese pajarraco.”

Aunque ahora el laguz volaba a un ritmo un poco más lento con el que este había comenzado, no dejó que aquel recuerdo le hiciera perder por completo la concentración. Por unos segundos siguió con los ojos la mirada a los pasajeros que se encontraban presentes (incluyendo a la bruja), observando bajo su perspectiva (un poco alejada de la realidad) que varios habían vuelto a sus actividades luego de aburrirse del extraño juego entre él y la chica. Onix se elevó lo más alto que pudo, hacia las nubes, girándose para poco después descender en picado a toda velocidad hacia el agua.

Las reglas no decían que no podía usar el mar a su favor para evitar los hechizos. Así que a segundos antes de sumergirse, cerró los ojos y dio un dramático clavado.
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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Nocthicula el Jue Sep 21, 2017 8:37 am

Por un momento creyó que iba a ganar, oliendo al fin la victoria. Había sido demasiado fácil para ella porque no fueron más que hechizos que ella misma controlaba como proyectiles. Demasiado fácil. Le daba la sensación de que esto acabaría aquí en cuanto el rubio ralentizó la velocidad de su vuelo y ya no hablaba tan juguetón como antes. La bruja presentía que había acabado todo, teniendo al fin la victoria asegurada. Ella sonreía ante todos los pasajeros y marines que veían la actuación por parte de aquellos dos, demostrando así que él solamente era una diana fácil después de tantas piruetas.

«Quien ríe el último, ríe mejor.», fue la frase que recordó de su padre en cuanto el rubio volvió a recuperar la compostura y se lanzó de cabeza al agua para esquivar sus proyectiles de fuego oscuro. Ella se asomó por la barandilla para ver que de verdad se lanzó a la mar, bastante sorprendida. Sintió una rabia interna cuando vio su estrategia, así que esperó a que saliera del agua en vez de malgastar energía por la rabia para lanzarle hechizos al agua.
Los susurros de la gente me molestaban demasiado, pero la ansiedad que me generaba decirles algo en este momento era tan fuerte que intenté pasar de ellos. Solamente me centraba en este “juego” para tomármelo en serio tal y como me sugirió. ¡Mierda, lo había subestimado!

— ¡Sal ya, cobarde! ¡No puedes esconderte siempre bajo el mar, pajarito!
—Exclamé, asomando mitad de mi cuerpo por la barandilla para que saliera del agua. Me estaba poniendo demasiado nerviosa porque ningunos de mis poderosos hechizos le había dado. Si los proyectiles no le acertaron, ¿qué más podía hacer? Pensaba y pensaba una manera para hacer que algo le diera mientras miraba al mar, intentando localizar al mitad pájaro.

En ese momento el alboroto fue a más porque llegó el marine de antes que estaba pidiendo orden cuando Onix intentaba hacer de las suyas en el mástil de proa. Enfadado, se puso a mi lado y tocó mi hombre (¡se atrevió a tocarme!). Me volteé para mirarle con ese ceño fruncido, dando un paso hacia atrás. El marine replicó:

— No puede tirar hechizos así porque si, niña. Parad tu amigo y tú y portarse bien.


Ni le dije nada, ni tan siquiera le hice caso, solamente seguí con mi mirada al mar para intentar ver donde se había metido. No iba a dejarle salir con la suya y mucho menos dejándome en ridículo delante de tanta gente. ¿Qué pensaría mi maestro si me viera perder en un juego de simple puntería? Darkness (mi libro) puede que me estuviera fallando, pero yo a él también. Debíamos de seguir unidos para ganar el juego. Sí, teníamos que ganarlo.
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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Onix el Vie Sep 22, 2017 1:42 am

Después de haberse sumergido en el agua y haber escapado de los proyectiles que le había estado arrojando la chica antes, Onix tuvo un momento de tranquilidad. Hasta el momento en que lo que consideró antes como una buena estrategia, pronto se convirtió en una mala, muy mala idea. Lo primero que experimentó la sensación de arrastre del mar, luego el frío y la poco después falta de aire. Onix nadó lo mejor que pudo para colocar su cabeza de nuevo en la superficie, pero sus patas y alas no estaban hechas para nadar, por lo que empezó a tener dificultades y solo pudo elevarse un poco justo antes de perder la concentración y des-transformarse.

De vuelta en el barco, los marinos ya se habían puesto en marcha para sacar al laguz del agua, siguiendo los típicos protocolos que ellos solían seguir al momento en que el vigía del barco gritase “¡Hombre al agua!”. El que estuvo pidiendo orden cuando Onix intentaba hacer de las suyas en el mástil de proa ahora se encontraba poniendo en orden sobre la cubierta para que nadie entrase en pánico y sobretodo, que ningún otro idiota saltara a socorrer al laguz, explicando con calma que solo harían el problema mucho más complicado, ya que tendrían que buscar a dos tripulantes y contarían con un marino menos para ayudar en las maniobras de recuperación. El capitán ya había detenido el curso del barco hace un rato para iniciar la búsqueda del laguz, uno de los marines se acercó a la borda y comenzó a arrojar objetos flotantes al mar, intentando trazar una ruta de recuperación mientras navegaban con cuidad y el vigía seguía buscando cualquier señal del cuervo desaparecido con ayuda de un catalejo.

Tras algunos minutos, el vigía logró localizar algo (o mejor dicho, a alguien) flotando en el agua.

De vuelta con Onix, este se encontraba todavía con vida firmemente agarrado a un objeto flotante que había alcanzado a tomar hace poco, en otra ocasión posiblemente se hubiese ahogado, pero había sido suertudo de que este fuese un día normal, con un buen tiempo y la marea estuviese tranquila. Aun así, estaba confuso y estaba sufriendo de escalofríos.

Para ser las cosas aun más complicadas, no todo acababa con la localización del náufrago. Ahora debían bajar un bote para poder acercarse al laguz flotante, prestando mucho cuidado en no atropellarlo cuando fueran a por él y siguiendo la dirección del viento para llegar lo bastante rápido antes de que el cuervo  se debilitase o se perdiese de vista por el arrastre de las olas. Y al final, ayudarlo a subirle a bordo del con las herramientas necesarias y con ayuda de unos marinos que si sabían nadar.

Cuando por fin estuvo a bordo del barco, a Onix se le dio una cobija con la que pudiese abrigarse y secarse un poco, antes de ser llevado a un cuarto donde pudiese descansar y ser tratado por un curandero.

OFF ROL:
Lamento que el juego acabe así, a buenas a primeras pensaba salir del agua de manera "épica" pero luego me di cuenta que hacer eso no era bastante realista o justo(?) Ahora que estuvo a punto de ahogarse, Onix se lo pensara dos veces antes de volver a arrojarse al mar de la misma forma xD
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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Nocthicula el Vie Sep 22, 2017 11:31 am

No esperaba que todo fuera a salir tan mal de golpe, pero tenía sentido porque el rubio era un ave y esos animales no se llevaban bien con el agua. Viendo como el pobre salió del agua algo agobiado, se me pasaron las ganas de gritarle y mucho menos echarle la bronca. Solamente me aparté e intenté buscar con la mirada alguien que nos ayudara, pero por suerte muchas personas que veían el espectáculo tuvieron más iniciativa que yo. El marine que me echó la bronca entonces llamó a sus compañeros para ayudar al laguz. En esos momentos me sentía algo agobiada y tensa, sin saber como tan siquiera podía reaccionar. Solamente veía al muchacho flotando en la mar a la espera a que le ayudaran mientras escuchaba los cuchicheos de las personas culpándome a mi de esto. Que bien, ahora yo era la mala. No me hubiera importado en otras situaciones, ahora... me dolía saber lo que la gente pensaba de mí. Debía de preguntar al laguz si de verdad él pensaba así, solo me importa su opinión.

Al fin hicieron algo para sacarle del agua y ponerlo nuevamente a bordo del barco. Con la ayuda de todos los marines, el agua ya no le afectaba. Me acerqué corriendo a su lado con todas mis cosas —no me fiaba de dejarlas solas—, arrodillándome a su lado. Antes de que pudiera decirle algo, el anterior marine que nos avisó que parásemos se puso delante de nosotros con una expresión bastante enfadada.

Esta será la última vez que le ayudemos. Como vuelvan ha hacer algún acto temerario de este estilo, se buscarán la vida vosotros, ¿entendido? —Pese a que no respondimos y nos quedamos en silencio, el marine se lo tomó como que comprendimos sus peticiones y se marchó de la escena.
Ñiñiñiñiñi... —Le hice burlas al hombre grande en un agudo tono mientras mi mano diestra hacía el gesto de una boca boca hablando. Le estaba cogiendo mucha tirria a ese hombre, demasiado; esa semana iba a acabar mal con él si no dejaba de provocarme. Volví mi mirada hacía el laguz empapado. No le habían dado nada para que se secara (y hacía bastante frío) por lo que me quité mi gabardina negra y se la puse por encima. Ahora estaba vestida con una simple camisa blanca y un chaleco negro y una larga falda oscura también. Tenía algo de fresco, pero no me molestaba porque a mi me gustaba.— Oye, siento haber sido demasiado brusca. No pensaba que acabaría así. Siento haberte usado para entrenarme con un simple juego, lo siento. —Primero le pedí perdón en un tono neutro, arrepentido. Hoy me sentía bastante sensible.— Creo que el juego ha acabado por hoy... y he ganado. —Mi rostro preocupado ahora se trasformó en uno lleno de orgullo, como si nada.— Me debes un favor, pajarito.
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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Onix el Vie Sep 22, 2017 12:49 pm

Aun después de haberse secado un poco con la cobija que le habían prestado, Onix seguía sintiendo frio por culpa de sus alas sobresalientes en su espalda. Hacía lo posible por hacerse el fuerte y aparentar que se encontraba bien ahora, pero era más que obvio que no era así porque él permanecía la mayor parte del tiempo callado y respondiendo solo con frases cortas. Necesitaba descansar, cambiarse y ponerse ropa seca, tal y como se lo había indicado el curandero que se había acercado a examinarlo antes.

La chica con la que había hablado antes, se había acercado, quitado su gabardina negra y se la había puesto por encima a Onix mientras este se encontraba distraído mirando hacia el marino que los había regañado. Tras notar aquel gesto, se volteó hacia la chica quien ahora estaba vestida con una simple camisa blanca, un chaleco negro y una larga falda oscura también.

-No fuiste brusca. Yo fui el idiota que pensó que era buena idea bucear bajo el agua- Comentó el cuervo aun tratando de controlar los escalofríos y abrigándose mejor con la gabardina negra, haciendo una breve pausa antes de volver a hablar- Y si, tienes razón, te debo un favor… Felicidades.

Quería sonar más animado y menos sarcástico, pero realmente el cuervo no estaba de humor. Se encontraba apagado, cansado y con la cabeza hecha un lío. Necesitaba un tiempo a solas, y un trago. Pero el curandero le había dicho que no podía beber hasta que se hubiese recuperado completamente, así que ahora estaba el doble de deprimido. Suspiró.

- Lo siento, no quería sonar como un mal perdedor. Ahora mismo quisiera estar solo un rato.- Dicho esto, le entregó gentilmente de vuelta la gabardina negra que le habían prestado- Ten, creo que esto es tuyo. Hablamos luego, niña.

Aun poco rígido, el laguz se dispuso a caminar a paso torpe hacia el interior del barco en busca de su camarote. Esperando poder hallarlo lo más pronto posible sin tener la necesidad de pedir indicaciones, porque el papel donde tenía antes anotado el número de su camarote estaba completamente mojado y ahora sí que no podía entender ni mierdas de lo que antes tuvo escrito.

OFF ROL:
Bueno, con este post hago mi salida del tema, dejando un “final abierto” en caso de que quieras tener un tema de continuación, porque disfrute mucho de nuestro rol~

Gracias por prestarle la gabardina a Onix, puede que el ahora no pueda agradecertelo en voz alta, pero en el fondo te lo agradece y te devolvera el gesto cuando se encuentre mejor. Dejare un espacio para que puedas escribir un último post (si quieres) o mandarlo directamente a cerrar :)
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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Nocthicula el Vie Sep 22, 2017 8:40 pm

El juego había acabado como ella menos se esperaba. Pensaba que iba a perder y tener que aguantar los aplausos de la gente por las piruetas de aquel pájaro tan hábil, sin embargo el instinto le había fallado al mitad animal e hizo un acto imprudente que cambiaría su humor y generaría en él un pequeño trauma —o al menos eso se veía en su mirada—. En el fondo a la bruja le gustó ganar, pero no de esa manera. Se sintió como si su magia fuera rastrera y sucia. Aquel hechizo que tanto había estado entrenando para impresionar a su maestro... había hecho que ese muchacho se tirara al agua por miedo a que le tocaran. Había conseguido lo que quería, pero: ¿A qué precio?
Puede que en un pasado me importara poco, pero desde que Aries me dio aquel discurso tan alentador sobre la gente, sus emociones y sobre conocer al mundo que me rodea con un poco más de fe... ya no sabia ni que pensar sobre mi misma.

Onix me felicitó sobre mi victoria, pero no sonó demasiado convencido. Con ese humor, mirándome de manera apagada. Antes de eso, me entregó la gabardina algo mojada y me pidió soledad. Podía haberle dejado, sí, pero no me parecía justo que no tuviera nada para que se secara. No lo pensé dos veces y me interpuse en su camino antes de que se alejara más. No tenía más ganas de meterle presión para seguir, sino más bien hacer que me debiera un favor más.

Toma, anda. Esta empapada y tu la necesitas más que yo. Sécala y mañana me buscas y me la devuelves; es la única que tengo. —Le entregué aquella gabardina aterciopelada bastante abrigante; me había salvado de una fría temperatura en las cumbres heladas de Elibe. Iba a marcharme, pero cuando me di la media vuelta me acordé de un detalle importante. Él no sabía mi nombre.— Ah, por cierto. —Me di la media vuelta sobre mis talones, caminando mirando hacía el muchacho (o sea sin mirar hacía delante), y le dije:—Me llamo Nocthicula. Búscame mañana y hablamos sobre el favor que te pediré.

Y, con ello, me aparté para dejarle seguir su camino. Yo no quería volver a los camerinos todavía porque aun faltaba algunas horas para que el sol bajase y me gustaba disfrutar del día. Solo contemplé del ave que se iba de mi vista cual pájaro que recorría el cielo. La diferencia es que ahora el ave no podía agitar sus alas, por hoy.
Me quedé apoyada en la barandilla que daba hacía el lado zurdo del mar, observando al muchacho partir y salir de escena. Y después centré mi foco de atención en el hermoso mar azul donde se cayó el laguz. Solté un suspiro. Me esperaban un par de semanas para llegar a Akenia y echaba de menos mi casa y a Aries, sin embargo... el viaje no iba a ser tan aburrido como yo pensaba en estos momentos de soledad. Aun faltaba bastante para llegar.

[FIN DE ESCENA]
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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Eliwood el Jue Sep 28, 2017 12:11 am

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Nocthicula ha gastado un uso de su tomo de Ruina.

Ambos obtienen +2 EXP.

Gracias al aumento de experiencia, Nocthicula obtiene el primer skill de la rama Dark Mage:

Mal Augurio - La sola presencia del mago oscuro, activando este skill, genera inquietud y duda en aquellos a su alrededor; aliados, neutrales y enemigos. En el caso de enemigos causa también un miedo instintivo que les pone a temblar incesantemente, entorpeciendo sus capacidades. Sólo compañeros de support clase A o S pueden optar por verse sin reacción alguna ante este skill.

¡Felicitaciones!

Se procede a su tirada gratuita del dado Suerte, cuyo resultado será la recompensa para ambos.
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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

Mensaje por Narrador el Jue Sep 28, 2017 12:11 am

El miembro 'Eliwood' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


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Re: Batallas en alta mar. — Entrenamiento Privado.

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