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[Social] Enredados [Gerard, Corrin]

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[Social] Enredados [Gerard, Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Miér Sep 13, 2017 4:21 pm



- ¡Verdura fresca!-

- ¡Telas y pieles de la mejor calidad!-

- ¡Pescado, pescado barato!-

Múltiples voces resonaban estridentes por el jubiloso festival del “mercado modelo” Ylissiano, como decían las pancartas exteriores que lo publicitaban. De forma simultánea, las docenas de tenderetes de cada zona competían entre ellos para atraer al mayor número de clientes en aquel gran recinto. Al mismo tiempo, podían escucharse monedas contra la mesa, cajas y barriles siendo transportados de un lugar a otro y carcajadas despreocupadas. El clima templado que parecía tener el país central de Akaneia contribuía al conjunto para hacer de aquel lugar un escenario perfecto para tomarse un respiro de la guerra.

Entre la multitud, dos jóvenes, uno alto y castaño y la otra más bajita y de cabello cenizo, se encontraban paseando por una de las zonas más tranquilas del lugar.  El más alto se dirigió a la segunda con su voz seria y grave habitual.

- El aire es muy distinto al que hay en Grannvale, Silesse o incluso Mitgard. Visité el mercado de Friege antes de partir, así como Edda y la región de Verdanne, y allí se hace notoria la guerra. Aquí no tanto. - Rostros abatidos y precios desorbitados eran la norma en Jugdral, al menos por lo que había visto. Sin embargo, allí había más caras alegres. ¿Estaría la realeza del país acumulando victorias contra los emergidos? - En estos lares debe de estar yendo bien la refriega… - El caballero no pensaba en ello, pero por supuesto, los dos poblados que lograron defender seguro que acabarían contribuyendo a la victoria Ylissiana. Sin embargo, a veces le era difícil esconder la preocupación que sentía por su país. De hecho, por alguna razón, sentía que el tiempo se le venía encima. Su viaje hasta entonces le había aportado valiosos aliados e importante información nueva, pero... ¿sería suficiente para salvar su patria cuando volviese? La guerra no estaba yendo tan bien, después de todo...

Corrin, Alanna y Gerard se habían alojado en una posada del pueblo donde se estaba celebrando aquel festival, al parecer famoso en todo el país. Durante su viaje, el jinete había aprendido sobre la cuida de caballos; si bien no era un experto, sabía que el viaje le había dejado algo agotado. Esperaba que Alanna tuviese suficiente paciencia.

De todos modos, había algo que le preocupaba. - La gente de este país debe de confiar mucho en los demás como para no permitir llevar armas. ¿Y si aparece un bandido? Debería ir a hablar con los guardias al respecto… - Se sentía incómodo sin su lanza, prácticamente desnudo. ¿Le pasaría lo mismo a Corrin? - Disculpad, milady. Pensaba en voz alta.

Durante el viaje habían consumido prácticamente toda la comida y agua de la que disponían tras dejar aquel poblado. Aunque Gerard se hubiese pasado por la capital antes, había preferido esperar a aquella ocasión para reabastecerse.  ¿Pero qué otras cosas de interés tendrían allí? Giró la cabeza hacia ella, mostrando su expresión de impecable seriedad habitual.- ¿Algo que queráis en concreto antes de comprar las provisiones, Corrin? ¿Algún recuerdo para los turistas, tal vez un medallón o… una estatuilla de Naga? - Nada mejor para conmemorar la estancia de los dos guerreros en Ylisse que una representación de la Diosa. Aunque debía irse con cuidado y analizarla bien, pues prefería no traer de vuelta a Grannvale una baratija de tres al cuarto herética.
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Re: [Social] Enredados [Gerard, Corrin]

Mensaje por Corrin el Sáb Sep 23, 2017 7:11 pm

Fue posar uno de sus descalzos pies en aquel lugar lo que bastó para que el asombro le hiciera incluso estremecerse. Se detuvo durante unos instantes a la entrada del famoso mercado modelo ylissense, pues aunque hasta que su acompañante lo hubo mencionado, nunca había escuchado de este, ahora comprendía cómo era que su fama se extendía más allá de aquel lugar, pues todo el escenario que tenía ante sus ojos desprendía una vitalidad y una felicidad que en pocos lugares había sido capaz de observar, por no decir ninguno hasta el momento. Se mordió el labio por dentro, volviendo a caminar para quedar al lado del caballero, aunque nerviosa ante la novedad de todo aquel ambiente. Era en esos momento cuando se percataba de cuán diferente podían llegar a ser dos reinos vecinos como Ylisse y Nohr, el primero tan lleno de entusiasmo, de vida, incluso aun con la amenaza de los emergidos, mientras que en su propio país el ambiente siempre parecía estar tenso, las personas distaban de ser felices, de sonreír, ¿qué lo hacía tan diferente? Cerró por un par de segundos sus ojos, en ese preciso instante no podía hacer mucho para solventar esa situación así que, por una primera vez en mucho tiempo, decidió pensar primero en ella. Sería una pena no disfrutar de aquel lugar cuando se encontraba allí.

-Yo también estoy gratamente sorprendida… el ambiente en general es muy bonito, porque no solo hay música sino que se encuentra decorado, hay muchos puestos, se escuchan risas ¡y eso que no es más que la entrada! Imaginaos cómo puede ser cuando lleguemos a la plaza central –le comentó al castaño, con los ojos bien abiertos y brillando de la emoción. Lo cierto era que le estaba costando bastante no salir corriendo de un lugar a otro, comprobando cada pequeño pero acogedor puestecillo, pero todavía sentía que debía guardar ciertas formas delante de él –No os preocupéis Gerard, pensad en toda la información que llevaréis de aquí a vuestra tierra, seguro que os agradecerán vuestro esfuerzo como a ningún otro, pues es muy valiente lo que estáis haciendo –afirmó mientras posaba una mano en el brazo del otro porque, muy a su pesar, eran pocos los que amaban su patria hasta un nivel semejante, donde incluso parecía que su vida misma estaba en un segundo plano –Pero creo que también necesitáis despejaros un poco, es necesario descansar la mente para poder seguir pensando con claridad –o por lo menos para ella era necesario. Se acordaba de cuando estudiaba las lecciones en su torre, después de un tema denso o aburrido necesitaba un poco de aire fresco antes de retomar su tarea, aquello parecía ser similar.

En las calles que les rodeaban en ese momento no parecía existir la inseguridad de otros lugares. Así que ese comentario del castaño hizo que se rascase un poco la nuca –Pues admito que ahora mismo casi me había olvidada de mi espada, hablando con sinceridad, pero es cierto que incluso echo en falta su peso ahora que lo decís… se hace extraño, aunque a la vez me siento como ¿liberada? Como sin una carga –Carga que la mención a la estatuilla de la diosa dragona de esas tierras hizo que sintiera en su estómago –Pues… pues… -se encontraba indecisa, pero algo captó justo en aquel momento su atención.

Salió corriendo unos metros hacia delante, abriendo mucho los ojos y girándose para gritar a su acompañante, esperando que el gentío no ahogase su voz –Mirad caballero, ¡son manzanas súuuper brillantes, e incluso tienen un palito por el cual se pueden agarrar! –había llegado hasta un puesto de comida sin apenas darse cuenta, y aquel color carmín intenso, sin imperfecciones, con una superficie lisa como el mármol había robado por completo su atención.
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Re: [Social] Enredados [Gerard, Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Dom Sep 24, 2017 9:59 am


¿Qué preferiría Corrin, pues? ¿Estatuillas o medallones? La mayoría se pirraba por estatuillas, pero él siempre había preferido llevar un medallón de Naga… en el pasado, al menos. De exhibir un rostro serio pero entusiasta, apasionado, pasó a uno de preocupación, pues esas últimas semanas sentía que insistía tanto en el tema para intentar convencerse a sí mismo. Al fin y al cabo, su feya no era tan fuerte como antes, no después de lo ocurrido en su pasado. El encuentro en el templo de Forseti le hizo reconsiderarlo una vez más.

Pero la alegría de la chica que le acompañaba le sacó una vez más de sus pensamientos. “Liberada”, “Como sin una carga”. Aún no conocía casi nada de aquella chica, y sin embargo, habían luchado juntos más de una vez, superando reto tras reto, desde aguas tempestuosas hasta bestias indomables, así como terrible magia oscura. Una compañera en la que confiaba, la dama a la que había prometido proteger durante su estancia en aquellas tierras. Valiente, altruista, optimista. Y misteriosa, como todas las doncellas que parecía estar conociendo a lo largo de su viaje. No pudo sino admirar esa actitud que llevaba, por un momento… para luego exhalar un suspiro. Iba a pronunciar unas palabras en desacuerdo, cuando súbitamente, Corrin corrió como una niña que había visto un caramelo.

Y no estaba del todo equivocado. ¿Manzanas…brillantes? Levantó una ceja, dejando caer su cabeza hacia un lado. ¿Era eso parte de su cometido como caballero? Bueno, más valía prevenir que curar. - Dos manzanas, por favor. - Alcanzó la ranura interna de su capa donde guardaba su dinero, pero su cara se quedó petrificada durante unos segundos al sentir su contenido. - No, disculpad... solo una. - Entregó una moneda con lentitud y reticencia, como quien sellaba un pacto de vida o muerte con el diablo. Manteniendo la moneda varios segundos en la mano del mercader, fulminándolo con la mirada. Sí, así de desesperado estaba, pues faltaba muy poco para quedarse arruinado. Necesitaba volver a Grannvale y así cobrar su sueldo, o…

Satisfecho por recibir el dinero, aquel tendero le tendió a la joven una de esas resplandecientes manzanas. Al mirar su jugoso y dulce aspecto, el estómago de Gerard produjo un sonoro ruido.- Y-Yo no tengo hambre, y además, así vigilo los alrededores. Precisamente porque no llevamos armas es por lo que no puedo distraerme. ¿Y si aparece alguien que se salta esa regla y aprovecha para emprender acciones criminales? - Se cruzó de brazos mientras iba asintiendo con la cabeza, convencidísimo de lo que estaba diciendo, sí. O intentando que aparentase eso. Al fin y al cabo durante su viaje, acostumbrado a las comodidades de cuando tenía un alto rango, había pagado alojamiento en las mejores posadas sin pensarlo, llevándolo a tener que saltarse comidas en ese entonces, para compensar. - No, no y no. Debo estar atento para poder protegeros, Lady Corrin. -

Viéndose a venir que seguramente la joven de cabellos cenizos cuestionaría la veracidad de su afirmación, intentó desviar su atención hacia otra de las paradas. - ¿O-Oh, qué será aquello?- A solo unos metros del puesto donde se habían detenido, apareció otro que había estado rodeado de personas hacía tan solo unos minutos. Una mujer de mediana edad se encontraba frotándose las manos con una misteriosa sonrisa de complacencia. Jarrones, tazas, cerámicas, infusiones, e incluso algunas botellas alcohólicas se mostraban vistosamente a lo largo de las varias estanterías de su puesto, que al parecer había acaparado la atención de muchos a su alrededor. De repente, la mujer pareció notar a los dos jóvenes que se habían acercado al puesto, y acentuó el sospechoso semblante picarón de su rostro…
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Re: [Social] Enredados [Gerard, Corrin]

Mensaje por Corrin el Dom Oct 01, 2017 11:42 am

Si su acompañante descubriera su procedencia, seguramente se sorprendería y a mal, y es que no sería de extrañar. Solamente sabía que era una guerrera viajera, que estaba cerca de la frontera, pero esa no era evidencia suficiente para adjudicarle la pertenencia al reino de Nohr. En tal caso no sería tan insistente con las estatuillas de Naga, la diosa dragona, a quien al contrario que en la mayoría de los países de Akaneia, no se rinde culto en Nohr. Ni en Plegia. Aunque no profesaba una fe férrea, se hallaba más acostumbrada a los credos  de su patria, opuesta a la del joven caballero. Por fortuna, en mercado en el que se encontraban conseguía que las diferencias entre ambos no fueran palpables, sonriendo para sus adentros junto al puestecillo en el que se encontraba.

Al momento sintió la compañía del castaño a su lado, por lo que le tuvo que sonreír amablemente –¡Mirad Gerard! ¿No creéis que tienen un color extraño? ¿Qué es lo que llevan por fuera? Nunca he visto nada similar, pero asegura que son manzanas, y desde luego tienen su forma –tenía intención de comprarla hasta que su compañero se adelantó, abriendo ligeramente la boca como reproche. No obstante, se llevó una sorpresa cuando solamente adquirió una y el tendero se la ofreció a ella. La tomó por el palito de madera que se encargaba de atravesar la fruta a la mitad para facilitar los mordiscos y, sonriendo al hombre, se alejó –No hacía falta, ¿y seguro que vos no queréis una también? –porque habría jurado que aquello que acababan de sonar eran las entrañas hambrientas de su amigo. Se quedó pensativa por un momento y le ofreció la manzana –Por lo menos dadle un bocado, si es solamente uno no os distraerá de vuestra tarea, ¿no? –le preguntó amablemente, volviendo a sonreír.

Pese a parecer haber olvidado el asunto, decidió que al irse de allí ella sería la encargada poner el broche final a aquella tarde, por lo que antes de seguir al caballero, que se había adelantado, echó un vistazo rápido al resto de puestos de comida de la zona. Había conseguido hacerse una idea más o menos generalizada de lo que podía encontrarse antes de encontrarse con unos ojos saltones, abrazados por un puñado de arrugas que se desperdigaban en todas las direcciones, creando unos surcos profundos pero que a la vez proporcionaban a su dueña un cierto aire de calidez. Era como si aquellas marcas fueran los borrones que dejaban las múltiples sonrisas que aquella mujer parecía dar. Regentaba uno de los puestos, el cual su compañero se había parado a observar. Unos movimientos de sus manos, más huesudas de lo que habría jurado que podía ser normal para su edad, atrajo su atención. Lo que no sabía es que era precisamente la intención que tenía, captar la intención de los dos jóvenes que ahora estaban a apenas unos metros de ella.

Buenas, buenas, jóvenes pimpollos –trató de captar la atención de ambos con un nuevo movimientos de su mano. Parecía ocultar una especie de sonrisa intencionadamente traviesa, como la curvatura final de los finos labios presagiaba –Creo que entre mis productos se encuentra algo que os irá de perlas, si sois tan amables de acercaros os puedo señalar con más detalle cuales son sus beneficios, creo que ambos me lo terminaréis agradeciendo –añadiendo lo último prácticamente en un susurro.

Corrin parpadeó mientras sus ojos se deslizaban por la cantidad de productos en forma de pequeños frasquito que llenaban el puesto de aquella extraña mujer. Parecían ser unas mezclas especiales según la necesidad de sus compradores, los cuales se encontraban divididos por secciones: Salud, dinero, felicidad, enfado, sueño… aunque no eran aquellos los que la venderá tenía pensados precisamente para ellos dos, no. Había un grupo más amplio que los anteriores, situados justamente en el medio, con unos tonos más rojizos o rosáceos.

…Algo le decía que la mujer tenía alguna sorpresa preparada.
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Re: [Social] Enredados [Gerard, Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Lun Oct 02, 2017 7:50 am


El quejido continuaba; era tan grande que probablemente se hiciera aparente para la joven de cabello cenizo, por mucho que Gerard lo hubiese intentado evitar. No, no, debía rechazarla; su orgullo estaba en juego. Pero... qué bien olía aquella manzana, como a miel. No haber comido nada la noche anterior repercutía en que el semblante de aquella fruta fuese difícil de resistir. ¡Y se lo había ofrecido ella! ¿No podría interpretarse como una orden?

- Si tanto insistís, imagino que podría hacer una excepción. - Eso dijo y, sin embargo, se apresuró a tomar el asta y darle un buen bocado a la manzana. Atónito pareció quedarse. - Son… dulces. ¿Manzanas dulces? - ¿Miel? ¿Azúcar? No pudo evitar dar otro bocado, sumergido por las sensaciones que degustaba, amplificadas por la necesidad. Mantuvo lo máximo posible el alimento en la boca, con los ojos cerrados, para prolongarlas... intentando que no se le notase en la cara, por supuesto; había una imagen que mantener. Aunque nunca se habría imaginado que una manzana podría ser tan sabrosa. Y con ello le vino un recuerdo a la mente. - A Miranda le gustarían. Una de mis tres hermanas. - Se giró hacia Corrin, aclarándole el nombre. - ¿Vos tenéis hermanos, milady? - No se lo había mencionado hasta ese momento. ¿Tendría una familia de valientes guerreros con el pelo blanco y los pies descalzos?

Unos metros más adelante estaba aquella extraña parada que tanto destacaba por encima de las demás, en la que se había fijado hacía unos segundos. Gerard escuchó con una ceja levantada lo que dijo la dependienta, una anciana son una sonrisa de seguridad que les inspeccionó a los dos meticulosamente. - Para vosotros... tomad, dos frascos de... ¡“felicidad compartida”! ¡Vuestros deseos se harán realidad con ellas! - Efectivamente, les alcanzó un par de botellitas, cuyo carmesí contenido era cuanto menos inusual.

Pero oh, había oído ese tipo de ofertas antes. - Sospechoso. - Se cruzó de brazos y, como había hecho con el vendedor de manzanas, la fulminó con la mirada. -¿No estaréis tratando de engañarnos con brebajes de tres para conseguir un dinero fácil? - Una extraña pasión podía palparse en su voz. Después de todo, tenía una bolsa con limitadas monedas de oro que proteger. - ¿Sabéis, acaso, lo duro que es, viajar y que se te acabe el oro para alojamiento? ¿Tener que saltarte comidas? - Oh, sí. Algunas cosas habían cambiado en Gerard a lo largo de su viaje. Una de ellas era el tema del dinero; su yo derrochador de Jugdral, aún acostumbrado a las comodidades de un alto cargo militar, parecía haberse perdido por completo.

Su minidiscurso parecía haber dado resultados, pues la mujer, antes pícara y confiada, se encontraba negando con la cabeza y agitando una mano.- No, no, yo nunca haría eso… ¡Tomad, os regalo uno para la salud! - Alcanzó entonces una botellita con líquido verdoso y se la ofreció al caballero, que la miró, se fijó en su procedencia y rebatió, tajantemente. - Que sea uno del dinero. - Y efectivamente se la cambió.

Satisfecho con la nueva botellida, de líquido amarillento, pasó a observar el contenido carmesí del frasco de cristal que le había ofrecido inicialmente aquella señora, para luego posar su mirada en Corrin. - Yo lo probaré primero, milady. - Ingirió sus contenidos sin dudarlo, y mantuvo la seriedad en su rostro pensativo. Sabía raro. Parecía... alcohol, similar a aquella “hidromiel” que había probado en Mitgard. ¡Pero qué obsesión tenía todo el mundo con la bebida! ¿Por qué se comercializaba tanto? Los tónicos de su Orden eran claramente superiores, pues concedían poderes reales... divinos o no, como tan amargamente había comprobado en el pasado.

Pero... pasó a sentirse algo diferente de lo que recordaba. Calor. - No parece ser venenoso, pero... - Más calor. Y dulzor. Y una extraña sensación en sus entrañas. Debía evitar que Corrin bebiese eso, por si acaso. (Es mejor que no lo probéis, milady.) - Pero no lo consiguió; por alguna razón, no le salían las palabras de negación...
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Re: [Social] Enredados [Gerard, Corrin]

Mensaje por Corrin el Lun Oct 02, 2017 6:24 pm

Se mordió el labio por dentro en cuanto Gerard hubo tomado la manzana recién comprada, evitando reírse por la forma en la que había mordido aquel delicioso manjar. Ella tampoco había probado nunca una manzana recubierta de caramelo, pero por el semblante del caballero pondría la mano en el fuego y juraría que no solo su aspecto era sobresaliente, sino también su sabor. En realidad tenía un poco de envidia porque también quería probarla, pero dado que había sido él quien encima había pagado debía reprimir el impulso de hacer un mohín como sí que lo haría con sus hermanos, a quienes precisamente pronto mencionaría –Oh, ¿a vuestra hermana? ¿Eso quiere decir que sois el único varón? Crecer con tres hermanas tiene que ser bastante divertido –No pudo reprimir una risita al imaginarse al caballero como el blanco de todos los juegos de sus hermanas, especialmente en lo que a vestirle de fémina se refería.

Pues lo cierto es que sí –esbozó una sonrisa, pues hablar de sus hermanos siempre le traía buenos recuerdos, aunque también nostalgia, especialmente en esos momentos donde hacía tiempo que estaba lejos de su hogar –Tengo dos hermanos y dos hermanas, a quienes quiero más que a nadie y daría mi vida por cualquiera de ellos si fuera necesario; lo cierto es que son muy distintos entre ellos, pero eso los hace aún más especiales –volvió a sonreír. Cuando regresara a Nohr les abrazaría con fuerza aunque sabía que iba a llevarse un buen regaño por su parte. No obstante, a pesar de lo mucho que echaba de menos los entrenamientos con Xander o las visitas al mercado con Elisse y Camilla, incluso las charlas extrañas con Leon, no se arrepentía de haber cruzado la frontera con Ylisse.

Abrió la boca mientras señalaba a aquella extraña mujer, pero lo cierto es que el castaño se adelantó para hablar con ella. Se mantuvo a su lado mientras escuchaba la explicación y observaba los colores de los diferentes frasquitos con los que contaba, pero terminando en aquel titulado “felicidad compartida”. ¿Que sus deseos se harían realidad? ¿Cómo podía conocer la vendedora cuáles eran? Ah, a lo mejor sencillamente se trataban de otros dulces pero que de esa forma atraían la atención a más vendedores. Sí, tenía que tratarse de algo por el estilo, por lo que le posó la mano en el brazo de su compañero y sacó las monedas indicadas para pagar a la mujer por el contenido –No os preocupéis Gerard, estoy seguro que esta mujer lo hace con buena voluntad, yo me encargo –tomó el frasquito de color rojo que le había tendido y también observó su contenido a través del fino cristal que lo contenía.

Asintió, esperando una respuesta por parte del castaño. Corrin trató de observar su rostro cuando este no emitía ningún tipo de veredicto. Seguramente le estaba pasando igual que con la manzana, le gustaba tanto que era incapaz de articular palabra alguna. Quitó el pequeño tapón que salvaba el líquido de ser vertido y lo bebió rápidamente de un trago. Nada. Ladeó la cabeza extraña mientras observaba el cristal totalmente vacío salvo por una gota traviesa. Justo en ese momento una especie de calor comenzó a recorrer todo su cuerpo, llegando incluso a las puntas de sus cabellos. Tragó saliva, no entendía el motivo de tal reacción, pero antes de que pudiera ser consciente de ello tomó la mano al caballero y se dirigió rápidamente hacia un lugar en el que no esperaría estar, por lo menos no en circunstancia normales.

El centro de la plaza.

Donde más personas se encontraban bailando alegremente al son de la música que una banda estaba tocando en directo, alegrando el ambiente y el corazón de los presentes, pues Corrin así lo había sentido desde el momento en el que había puesto sus pies descalzos en el mercado –¡Esto también es divertido! –En realidad apenas sabía nada de baile, pero por algún extraño motivo le daba igual. Sencillamente le gustaba, de eso estaba segura.
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Re: [Social] Enredados [Gerard, Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Miér Oct 04, 2017 12:10 pm


¡¿Por qué Corrin acababa de tomarle de la mano?! Todavía estaba en el proceso de asimilar aquella extraña sensación, al fin y al cabo; no estaba “preparado”. ¿Eh? ¿En qué estaba pensando? Le vino a la memoria cómo aquella chica extranjera, Nozomi, había hecho algo parecido en la ciudad de Friege, arrimándose a su brazo mientras iban de compras. - M-Milady, ¿adónde...? - Y sin embargo, al igual que aquella vez de hacía ya varios meses, se dejó arrastrar.

Tal fue su sorpresa cuando, a algunas docenas de metros de aquella sospechosa parada de mercado, se encontraban en el centro de la plaza central. En ella, sobre un pequeño escenario se hallaba una hueste de músicos; haciendo muestra de un peculiar (para un extranjero como Gerard) pero diestro uso de flauta, arpa, pandereta y laúd, entonaban la misma melodía que se había estado oyendo a lo lejos. Frente a los músicos, personas de edades y vestimentas muy diversas se hallaban bailando en pareja, combinando movimientos de brazos y manos que se entrelazaban con zapateos rítmicos que marcaban el avance de las notas. Solo había una cosa en común entre todas aquellas personas: una sonrisa en la cara.

El caballero observó los pasos coordinados y no tan coordinados de las diferentes personas que había allí, captando cada detalle con un extraño interés. Incluso los niños parecían saber defenderse. La melodía era, después de todo, muy simple, y a la vez, entretenida, rítima. - Tal vez sea ese “baile de la viña” del que oí hablar en la taberna donde nos hospedamos hace unos días. - ¿Por qué... no le parecía complicado? ¿Por qué el calor en él le decía que no se preocupase y se centrase en ella? ¿Por qué?

Para agraviarlo todo, el comentario de la chica hizo que la mirase horrorizado por un momento, sin poder creerse muy bien dónde se estaba metiendo. - ¿Eh? ¿Queréis... bailar? -  Estaban en un festival, y era una chica, así que sería comprensible, pero él era su protector temporal, y por ello debía vigilar que no le ocurriese nada. Debía rechazar la proposición. Así pues: - Si insistís... - ¡¿Qué estaba diciendo?! Su mente pensaba una cosa, pero de su boca salieron las palabras opuestas.

Oh, pero ya era tarde, pues entonces los músicos dieron punto y final a la melodía. ¡Se había librado! Podía suspirar tranquilo, y así un guerrero como él no se vería arrastrado a tan comprometida situación... pero no, pues entonces, una canción muy parecida empezó a sonar tras solo medio minuto de espera. No había escapatoria, pues algunas personas se retiraron de la pista para dar paso a unas otras. Gerard solo podía suspirar, rendido, y fijarse una vez más en la danza. Mirando a su alrededor, hizo la misma reverencia de entrada hacia la chica que el resto de hombres realizaban, intentando imitar la costumbre. Sin embargo, eso sería un desastre, pues el castaño era un caballero estoico, taciturno, solitario. La antítesis de actos festivos como aquel. Sin duda haría el patán en tal situación, tropezando con sus propios pasos.

...O no. Con una naturalidad totalmente atípica en él, se llevó la mano izquierda detrás de su espalda y, con la derecha, alzó la de la chica, que seguía ligada a la de él, y tiró suavemente de ella, llevándola con zancadas rítmicas primero a un lado de la pista y luego de vuelta. Al acabar tiró, de repente, de la mano de Corrin para que ella diese una vuelta sobre sí misma. Había errado por medio segundo el intervalo a realizar sus pasos, pero por lo demás, los movimientos eran los correctos. Entonces, se separó de ella y, como el resto de varones, dio algunos pasos laterales, al ritmo de las notas. - Intentad seguir la música. O en su defecto, mis pasos.



Gerard, el caballero que creía en establos bendecidos, no tenía ni idea de mujeres, y poquísima gente le había visto sonreír, no estaba haciendo el ridículo en una pista de baile. Una ocasión para enmarcarla, para registrarla en un libro. Una entre un millón. ¿Tendría alguna explicación racional, o le había poseído la mismísima Naga?
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Re: [Social] Enredados [Gerard, Corrin]

Mensaje por Corrin el Jue Oct 05, 2017 2:13 pm

Pese a que estaban atravesando parte del mercado y se colaban entre los huecos que la cada vez más espesa multitud apenas dejaba, no soltaba la mano del caballero. Desconocía si contaba con habilidades para el baile, pues en ninguna de sus conversaciones habían hablado sobre sus gustos más allá de la bebida en la taberna del pueblo costero –¿No está lo suficientemente claro? ¡Vamos ahí! –quizás desbordaba efusividad mientras señalaba el centro de la plaza donde todos parecían bailar al son del pequeño grupo de músicos que aportaba su granito de arena a la felicidad del lugar.

Tarareaba la canción a pesar de ser la primera vez que la escuchaba, mas el ritmo pegadizo y alegre de la sinfonía y los simples acordes que la caracterizaban hacía que no fuera demasiado difícil de seguir si se prestaba atención durante unos cuantos segundos. Mientras lo hacía sus ojos se dirigían a las personas que allí danzaban, con pasos poco típicos de bailes más formales y clásicos, los más comunes en las celebraciones que en alguna ocasión había escuchado de boca de sus hermanos. Ella no había tenido todavía la oportunidad de ir a ninguna, y no sabía si lo agradecía o lo echaba en falta, solamente sabía que en ese momento tenía la oportunidad de ver cuán rítmico era el espíritu que corría por sus venas –¿Baile de la viña? ¿Ese es su nombre? –a decir verdad, durante su camino hasta el lugar habían cruzado grandes campos llenos de plantaciones vitícolas, tenía bastante sentido que de alguna manera se le rindiera culto a un cultivo importante de la zona.

Asintió ante la pregunta dudosa del castaño. ¡Claro que quería bailar! Probablemente hiciera el ridículo y le pisaran sus pobres pies descalzos, pero ni siquiera eso le parecía impedimento suficiente para no intentarlo –Por favoooor… –hinchó ligeramente los mofletes, tomándole prestado un gesto característico de su hermana pequeña pero que había aprendido que era más que eficiente cuando se trataba de pedir favores; sin embargo, su suerte parecía haberse desvanecido. Los músicos dejaron de tocar para su disgusto, haciendo un mohín y bajando los hombros con pesadumbre –¡No es justo, ahora mismo han decidido terminar…! –pretendía acercarse a los pobres músicos, replicándoles sobre su falta de motivación e interés por la fiesta al dejar de tocar cuando observó que la pausa llegaba a su fin. Se giró para quedar frente al caballero, el cual parecía estar estudiando los pasos del baile, ¿eso significaba que aceptaba su propuesta?

Sin apenas poder procesar lo que ocurría, se encontraba dando rienda suelta a su triste sentido del ritmo siguiendo los pasos que Gerard realizaba. No parecía demasiado complicado, todavía ni siquiera se habían llegado a equivocar, por lo que una sonrisa amplia se extendió en su rostro. Si alguien le preguntase podría afirmar que estaba feliz en ese preciso instante.

Pero toda felicidad no puede durar eternamente. Corrin lo comprendió cuando, en uno de los giros que acababa de realizar, sintió una punzada de dolor en la planta del pie. Perdió el ritmo durante apenas unos instantes, aunque lo suficiente para descoordinarse con su compañero de baile. Tragó saliva mientras se mordía el labio por dentro, no quería dejar de bailar por culpa de un pequeño accidente, por lo que frotó la planta de pie dañado con el empeine del otro para deshacerse de aquella pequeña pero maldita piedrecilla puntiaguda que le había hecho sudar. "¡POR GRIMA Y ANANKOS! Un par de lágrimas habían hecho eco, pero por fortuna parpadeando rápido había conseguido dispersarlas, ¡no iba a permitir que algo tan diminuto pudiera estropear una alegría tan grande! Aunque desde luego que casi lo conseguía.

¡Sois un mentiroso, Gerard! Y mentir a una dama no está nada bien, ¿no habíais dicho que no sabíais bailar? –El resto de mujeres que seguían el son de la música rodeaban a sus parejas, por lo que Corrin decidió hacer lo mismo entre risas, incluso parecía que de esa forma le estaba interrogando como a un malhechor –Vais a tener que resarcir vuestro daño de alguna manera –le retó, dejando que una sonrisa traviesa asomara levemente. Si no lograba sorprenderla, ella misma propondría una solución.
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Re: [Social] Enredados [Gerard, Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Vie Oct 06, 2017 11:29 am


La chica se adaptaba bien a aquella danza Ylissiana. Era de alta cuna, después de todo; ¿le habrían dado lecciones? Curiosamente, la melodía parecía sacada de una corte, siendo algo más refinada de lo normal, y al mismo tiempo, de elementales pasos. Mucho más que los que “ella” le hacía practicar. Y Corrin no parecía excesivamente disgustada, por lo que... ¿misión cumplida? Aunque había algo bizarro en su actitud...

- En realidad... nunca dije que no sabía, Corrin. - Con un semblante totalmente serio, aprovechó unos segundos en los que el baile consistía en simples pasos laterales para levantar explicar el origen de tan peculiar habilidad, con el dedo índice levantado.- Un caballero debe estar preparado para acompañar a su señor a un baile real, si es necesario. Mi hermana Miranda me lo hizo saber. - Sí... haría ya cinco años desde entonces...

...

En la espaciosa sala de estar de la mansión que se hallaba en la periferia de la ciudad de Edda, una chica joven de cabello oscuro le llamó la atención a un chico castaño, que debía de tener un par de años más.

- ¡Gery! Está muy bien que hayas superado la academia militar, pero ya tienes dieciocho años... - Tras curvar las cejas, señaló al chico, como acusándolo. - ¡Y no tienes ni idea de mujeres! Así que te voy a enseñar a bailar. - Un mueca de molestia apareció en la cara del chico. ¿Se estaba burlando de él? - ¡Hum! Ya me lo agradecerás luego. - Miranda, siempre tan entrometida en todo.

Gerard la miró con un semblante de incredulidad durante unos segundos, entrecerrando un ojo y volviéndolo a abrir reiteradamente antes de responderle con una palpable incomodidad en su voz. - Me he adiestrado para ser caballero, no un noble que se quede en la ciudad atendiendo festines. ¿De qué me iba a servir algo así? - No tenía tiempo que perder en banalidades como aquella, después de todo.

- Porque es... - La chica se quedó pensando durante unos segundos. - ¡Parte del deber de un caballero! - Mucho más segura de sí misma, se llevó las manos a la cintura y miró a Gerard con una amplia sonrisa traviesa. - ¿Acaso no sabes que puede ser necesario acompañar a un baile al noble que pases a servir? Debes ser capaz de demostrar tu valía allá adonde vayas.

Cómo se notaba que la chica conocía a su hermano, pues al apelar a su honor, captó inmediatamente su atención. - ¿De verdad?- La chica asintió rápidamente, algo sorprendida del éxito que había tenido aquel engaño, aunque acabó desviando la mirada para que no se notase el farol que se acababa de marcar. -  Bueno, en ese caso...

Y efectivamente, Miranda se ofreció para enseñarle algunos pasos de baile a su hermano Gerard, quien, totalmente convencido de que le serviría para ser mejor caballero, pasó a dedicarle una hora semanal a practicar...


...

- ...así fue cómo empecé aprender. - Entonces, pensativo, miró hacia otro lado. - Mas por algún motivo, durante mis tiempos como templario, no me hizo falta usar esta habilidad...  - Estaba tan perplejo que se le escapó su rango anterior. Después de todo, las pocas veces que había hecho de escolta en ocasiones relacionadas con festividades había sido exclusivamente vigilar el perímetro, en ningún momento bailar. Qué extraño.

¿Y qué acababa de decir Corrin, con aquella expresión tan extraña? Totalmente impropia de ella, aunque no hacía falta ser un estratega para sospechar el motivo. - Aquel brebaje de antes... - Inaudito. ¿Un brebaje herético en tierras de Naga, que envenenaba la mente de fieles creyentes como Corrin y Gerard? Oh, informaría a los guardias del festival sin duda. En Grannvale algo así nunca ocurría.

Ignorando totalmente la advertencia de la chica, prosiguió, haciendo que ella diese otra vuelta sobre sí misma durante el baile. - Creo que necesitáis descansar, Corrin. Vamos a la posada después de este baile. - Así es. No había otra forma de decirlo que no fuera usando el plural de esa forma, no. ¿Se daba cuenta de la forma en que decía las cosas Gerard, el maestro de la elocuencia, acaso?
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Re: [Social] Enredados [Gerard, Corrin]

Mensaje por Corrin el Dom Oct 15, 2017 6:21 pm

Durante uno de los pasos que, sin saber demasiado bien si se lo estaba inventando o si era el ritmo de la música quien había tomado el control de su cuerpo, quedó frente al joven castaño, frunciendo el ceño casi a cámara lenta cuando comprendía las palabras del caballero –¡P-pero… pero eso quiere decir que por lo menos lo habéis ocultado! –La importancia del baile, del conocimiento de sus pasos y conseguir gracias a ello un mínimo de ritmo eran requisitos propios de los miembros bien de alta cuna, o de alto rango militar, quienes invitados a eventos y festejos con frecuencia debían exponer ante los demás sus habilidades bailarinas. ¿Eso significaba que quizás Gerard fuera otra persona diferente a quien decía ser? Tampoco sería de extrañar, ella misma no había sido del todo sincera en ese aspecto. No podía culparle de querer mantener un secreto, sería demasiado hipócrita.

Escuchando el relato referido al momento donde su compañero de aventuras decidió que era buen momento para considerar el baile como un requisito necesario para su futuro se vio obligada a dejar escapar una risita, llevándose una mano a la comisura de los labios con rapidez, intentando ocultar su descaro –¿Gery…? Gery. ¡Gery! –incluso mordiéndose el labio por dentro le estaba costando todos los rezos a Anankos de un mes en controlar la carcajada que se le estaba formando en lo más hondo de su cuerpo. En realidad sentía que no debía burlarse de él, que podría ser una ofensa hacia su amigo, pero su cuerpo parecía haber cobrado conciencia propia.

No obstante, entendió en su conjunto lo sucedido. Una de las hermanas que Gerard había mencionado apenas unos momentos atrás había sido la culpable de semejante hazaña: despertar el interés en el caballero. Parecía audaz, pues le había tendido una pequeña trampa para hacerle caer en sus deseos. Seguramente quisiera enseñarle de todas maneras, pero con cooperación por parte de su hermano facilitaría la tarea, ¡su hermana era inteligente!

Con intención de seguir bailando a la vez que divirtiéndose, hubo una palabra que captó su atención, más allá de las risas provocadas con la tierna historia familiar recién contada por el castaño. “Templario”. Parpadeó tratando de recobrar su atención, la cual intentaba dispersarse con demasiada facilidad. Sí, efectivamente había dicho que había sido un templario alguna vez, y si su memoria no le fallaba aquellos eran guerreros que luchaban por la fe.

A pesar de que el resto de parejas continuaban con el alegre baile, Corrin se detuvo por unos segundos. Se miró los pies descalzos mientras trataba de analizar la situación como podía, aunque era incapaz en ese momento de vislumbrar la importancia de las palabras recién escuchadas –¿Templario? Aunque… ¿y ahora? –Justo en ese momento, como si los dioses le hubiesen devuelto la lucidez abrió mucho los ojos, quedando frente al castaño, más cerca de él de lo que acostumbraba, mas no le importaba –¡Ah! Erais uno de esos que van gritando “¡por Naga, por Naga!–Por Naga. Incluso las palabras que habían salido de su boca le retumbaban en la cabeza. Lo absurdo de la situación le había sonsacado una nueva risita. ¿Gritaría de nuevo en nombre de la diosa, en su contra, si descubriera quién era? Apenas conocía nada sobre aquellos caballeros, pero sí lo estrictos que eran con sus creencias.

Comenzó a dar vueltas alrededor de Gerard, intentaba pensar cómo actuar, si debería retirarse, pero al final solamente tenía claro que quería seguir bailando –Aún nos quedan demasiados puestos por ver, no nos podemos ir tan pronto a posada, seguro que nos perdemos lo más importante –y su estómago se encargaba de recordarle que era la encargada de la cena.
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Re: [Social] Enredados [Gerard, Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Jue Oct 19, 2017 11:36 am


La chica de cabellos cenizos quería continuar bailando. - D-De acuerdo, como queráis. - Pero si empezaba a decir más cosas extrañas como lo de “resarcir el daño de alguna manera” con aquella sonrisa pícara, se la llevaría a la posada, aunque tuviese que ser a rastras. O en brazos. Un momento, ¿sonaba mal aquello? No, no, banales dudas. Era su caballero; asegurarse de que descansase era su responsabilidad.

A Corrin no se le daba nada mal bailar; se notaba que era de alta cuna; alguna noble Ylissiana, probablemente. Remarcó en eso internamente mientras llevaban a cabo sus últimos pasos de baile, a son de los instrumentos. Las flautas, el zapateo, el laúd… era evidente que estarían a segundos de finalizar la alegre danza, por lo que, para dar un buen punto y final, tomó una vez más la iniciativa para tirar de la chica a la vez que con la otra mano la giraba, haciendo que así Corrin fuese cayendo de espaldas… hasta acercarse él para evitar, con su cuerpo, que cayese al suelo.

Fue justo en ese momento cuando acabó la música; quedaron tan cerca y se acercó tanto al ritmo de la melodía que acapararon la atención de las parejas de alrededor, que habían finalizado de forma más discreta. Por supuesto, el caballero había querido hacer muestra de lo que sabía, como siempre. Después de todo, aquella era la primera vez que había podido demostrarlo. Y claro, aquel extraño brebaje ayudó. - H-Ha sido un honor. Gracias por el baile, milady. - La atención y la cercanía con la chica fueron suficiente para que Gerard recuperase la pose, incorporase a Corrin, hiciese una brevísima reverencia y se alejase de allí rápidamente, con una ceja levantada y bastante cohibido.

Esperó a que la chica volviese para que empezasen a caminar nuevamente, por las paradas, por la multitud que poco a poco se despejaba, reuniéndose en la plaza de la que acababan de salir. Mantuvo el silencio unas decenas de segundos, aún algo avergonzado por la cercanía de hacía escasos instantes, hasta que se le ocurrió responder a aquello que le había preguntado. - Lo que habéis dicho antes… - Dio un suspiro apaciguado, recuperando el color habitual. - Solía ser el más ferviente en Grannvale. Un guerrero al servicio de la Diosa. Creía que todo es regido con ella, que nos bendice, pero… - Miró al cielo mientras seguía andando. - Digamos que emprendí mi propio camino al embarcarme en esta misión. - Lo mantuvo simple, sin un ápice de tristeza en su voz; no iba a estropear tan buena ocasión con historias llenas de desasosiego sobre su pasado.

Llegaron a un sitio algo más apartado, donde la música ya no podía oírse, donde había una hilera de bancos rústicos en los que la gente debía de sentarse para descansar de las emociones del festival; así lo hizo también el caballero. Un buen lugar donde conversar un poco y tal vez acabar aquella bizarra pero agradable velada.

Fue entonces cuando, al mirar una vez más a la chica que le acompañaba, recordó que había algo que había querido preguntarle desde acabar aquella batalla de abordaje. Parecía un buen momento. - Corrin. No pretendo inmiscuirme donde no me llaman, pero… vuestras orejas. - Dirigió su vista hacia los órganos auditivos de la chica. Aquella forma tan inusual que emprendían, tan característica suya y tan familiar para Gerard. - Conocí a alguien de Mitgard que tiene orejas parecidas. Sois… ¿humana? - Calculó bien sus palabras. Cabía la posibilidad de que estaría indagando de más, pero sentía que debía saberlo.

Y sin embargo, escasos segundos después ya se encontraba agitando la cabeza de un lado a otro, con una intranquilidad aparente en su voz. - ¡Con eso no quiero decir que vuestra belleza se ve repercutida por ellas! ¡Al contrario! - Un bufido de sorpresa ante lo que él mismo estaba diciendo. ¿Pero qué...? - No, no me hagáis caso. - Aquella bebida que habían tomado intoxicaba tanto como el néctar pagano que había bebido en Mitgard. ¿¡Dónde se había visto!?
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Re: [Social] Enredados [Gerard, Corrin]

Mensaje por Corrin el Lun Oct 23, 2017 9:29 am

El pasar del tiempo siempre era traicionero; en algunas ocasiones, cuando la falta de actividad y el aburrimiento ocupaban la mayoría de las horas de su día, los segundos parecían minutos, y los minutos horas. El sol o las estrellas, perezosas, no querían circular sobre el amplio firmamento sino que permanecían perennes, alargando el día o la noche más de lo debido. En cambio, en otras ocasiones, mucho más escasas y preciadas, el tiempo fluía cual torrente sin descanso. Veloz, fugaz incluso, solamente legando memorias que rememorar con un sabor agridulce. Sus tiempos en la torre, que ya se le asemejaban lejanos, pertenecían al primer grupo; los momentos con su familia o con sus amigos, al segundo.

La visita al mercado con sus nuevos compañeros, y más precisamente ese momento junto con el caballero, quedaban obviamente incluidos en su caja de buenos recuerdos, donde las horas fluían velozmente. No habría esperado jamás que un simple paseo curioseando los puestecillos que adornaban la plaza y los alrededores surtieran un efecto como tal. Tampoco que bailar resultara tan estimulante y refrescante a la vez, logrando que los pensamientos de preocupación se disiparan quizás más rápido de lo debido. O quizás no se trataba del baile o de la compañía sino de algún otro elemento… no estaba del todo segura, pero no le importaba.

Llegados al momento de máximo apogeo de la melodía, previa al final, giró como el caballero parecía indicarle con sus gestos, mas no se esperaba el resultado final de aquel innovado paso. –¡Ah! –Creyendo que perdía el equilibrio y se precipitaba al suelo, abrió los ojos por la sorpresa de sentir el cuerpo el castaño evitando el fatídico resultado. Necesitó varios segundos para comenzar a comprender la posición en la que se encontraba, siendo consciente de que varios pares de ojos de su alrededor se encontraban posados sobre ambos. ¿Le importaba? Curiosamente no demasiado, pero no había evitado que un ligero rubor sonrosado se extendiera a lo largo de sus mejillas hasta culminar en la punta de sus orejas. Nunca hubiera pensado que Gerard, pese a ser buen bailarín, tuviera habilidad para conseguir ese paso. No obstante tenía sus dudas sobre la necesidad de la cercanía de ambos en ese momento… a pesar de no importarle en exceso –El placer ha sido mío –le respondió, asintiendo con la cabeza a la reverencia del caballero, aun sin comprender del todo lo que había ocurrido.

Respiró hondo antes de retomar la marcha, situándose cerca de su amigo. Las yemas de sus dedos, ligeramente frías, las había posado sobre sus mejillas buscando que estas recuperaran su color habitual mientras miraba más al suelo que al frente. La alegre música cada vez se escuchaba más lejana, pero fue sustituida por la voz del caballero –Así que erais un creyente ferviente… vaya, realmente eso no me lo esperaba, ahora mismo no lo parecéis tanto, creo –no pretendía ofenderlo, sabía cuán importante la religión era en muchas ocasiones, como ocurría en Nohr, con su propia familia –Espero en ese caso que eligierais el camino correcto.

Pretendía hacer más preguntas sobre su pasado, sobre su reino, tan lejano al suyo, pero pronto una cuestión que se alzaba como una sombra oscura sobre su persona desde hacía tiempo atrás salió a relucir. Se paró de golpe, llevándose las manos de forma instintiva hacia sus orejas mientras fruncía el ceño ligeramente –¿Humana? ¡Por supuesto que lo soy! Quiero decir que no es que sea un animal ni nada por el estilo, ¿no? No tengo colmillos, garras, nada, solamente mis orejas son un poco diferentes –La respuesta dada, un poco apresurada e intranquila, sonaba con cierta duda. Desde su conversación con el monarca de Bern, mantenida en el castillo de Krakenburg tiempo atrás ya había puesto el punto de mira sobre sus rasgos físicos. Nunca le había dado la menor importancia pese a su conocimiento, aun cuando en comparación con sus hermanos era la única que contaba con orejas picudas, pero relacionar la conversación con los dragones había conseguido de la curiosidad de la joven se desbordara de nuevo –¿No… se os hacen extrañas? –le preguntó, mirándole de reojo.
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Re: [Social] Enredados [Gerard, Corrin]

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