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Sol naciente, luna creciente. — Flashback Social Privado.

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Sol naciente, luna creciente. — Flashback Social Privado.

Mensaje por Nocthicula el Lun Sep 11, 2017 5:12 pm

Dos años y medio atras...


La gran nación del sol naciente conocida como Hoshido. Mis padres me hablaron de ella de buena manera y, efectivamente: este lugar es un asco. Flores de cerezo rosas deslizándose por los árboles y meciéndose con el viento; gentes vestidas con trapos muy raros y con apariencia bastante formal. Todo en sí era demasiado pacífico, como si nadie hubiera robado nada y todos fueran buenas personas. Puaj. Este aire que se respiraba era como demasiado cargado a un aroma de flores y esas risas de niños paseando por los verdes jardines daban repelús. Y por no hablar del cúmulo de gente y ese tonto mercado donde nada me interesaba. Un país idiota a mi parecer, pero necesario para ir hacía Nohr; mi destino.

En silencio, iba camino hacía las afueras de la ciudad pasando por toda su gran plaza del mercado. Hoy se había acumulado mucha gente, y era normal porque parecía un día importante. Muchos guardias hacían guardia, todos vigilando los lugares más transcurridos. ¿Sería algún tipo de celebración o algo? Ni me importaba porque solo estaba de paso. Había andado suficientemente por la capital para tener en cuenta una cosa: no me quedaría aquí a no ser que algo llamara mi atención. Podría descansar de haber estado tanto tiempo andando —más de una semana desde mi hogar hasta aquí—, pero me negaba a respirar más este ambiente. A no ser que fuese gratis, nada cambiaría de opinión en mí.

Haciéndome camino por aquellas calles llenas de gente, en silencio, intentaba buscar la salida de esta capital. Mi mente planeaba que quizá podría encontrar una aldea si salía en poco tiempo de aquí o que podría dormir en los bosques como había hecho estos días. Iba distraída y eso fue un error. Alguien osó tropezarse conmigo para hacer que mis cosas cayeran de mis manos (mi libro y la mochila que llevaba con mis cosas). Gruñiendo, cogí mis cosas y cuando me vine a dar cuenta de que en mi cuello faltaba un colgante muy importante para mí… ya estaba viendo al hombre correr. Sin dudarlo, agarré mi grimorio y salí corriendo detrás de él. Apartando a las personas, sin importar que estas me dijeran algo o se asustaran, exclamé:

¡HIJO DE PUTA, VUELVE AQUÍ CON MI COLLAR! ¡DEVUELVEME ESO, DESGRACIADOOOOO! —Mientras gritaba aquello, de mi libro emanaba una energía oscura que dejaba a muchos hoshidianos asombrados por mi manera de conjurar con el libro (sabía que para ellos no era común). Pequeñas bolas de energía oscura intentaban penetrar en mi perseguido, pero daban siempre en otra diana como puestos, árboles o casa. Nada, no acertaba porque a estar en movimiento era más difícil. — ¡COMO TE PILLE, PIENSO ARRANCARTE LOS OJOS DE CUAJO Y USARLOS PARA MIS POCIONES!

Vaya manera de empeorar mi estadía en este estúpido país tan… pomposo. ¿Por qué siempre me tenía que pasar de todo a mí? Cosas como estas me darían más conocimiento en un futuro, me armarían más de cuidado y de menos estar despistada en calles desconocidas. Debía de vivir estas experiencias, sí, pero ahora era la peor que me había pasado en todo mi viaje. ¿Podría empeorar o mejorar?
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Re: Sol naciente, luna creciente. — Flashback Social Privado.

Mensaje por Kheluin Von Orianne el Mar Sep 12, 2017 5:32 am

Formarse como jinete pegaso era una tarea gratificante, pero también sumamente agotadora. Tanto Wyvern y yo acabábamos destrozados día tras día una vez habíamos terminado las tareas y entrenamientos que se nos asignaban en la academia. A diario me preguntaba quién de los dos salía ganando y quién salía perdiendo. Wyvern solamente tenía que estar en los desfiles, las prácticas de vuelo y los entrenamientos en pleno aire, el resto del día estaba en el establo siendo mimado. A mí me tocaban más tareas, entre ellas precisamente mimar a Wyvern, asegurarme de que estuviera en perfecto estado y luego otras tareas como fregar platos y limpiar letrinas porque me quedaba dormida cada vez que nos gritaban “Descansen”.

Esa era mi forma de descansar, ¿qué pasa? Pues que no les hacía gracia a los sargentos que nos estaban entrenando.

Por suerte sabía fregar y limpiar incluso quedándome frita, porque se basaba en seguir haciendo el mismo movimiento que hacía antes de sobarme y la memoria muscular es poderosa. Eso hacía que terminaran por darme los mismos ratos libres que los demás, así que ese día podía disfrutarlo yendo al mercado a ver qué me encontraba. Aproveché para sacar también a Wyvern, que el pobrecito necesitaba estirar las piernas además de las alas, aunque eso me privara de meterme allá donde hubiera mucha gente por pura educación. Había momentos en los que tenía que hacer que se quedara a la espera porque algo me había llamado la atención y la calle era o muy concurrida o muy estrecha. Compré un poco de fruta y me llevé a Wyvern a un sitio lo bastante solitario como para poder sentarme a su lado y disfrutar de la comida, dándole un poco al pegaso poni.

La cosa podría haber seguido así por el resto del día si no fuera porque comencé a escuchar gritos procedentes del mercado, llenos de amenazas e insultos. Me acordé entonces del día en el que me frotaron la lengua con un cepillo lleno de jabón por llamar “feo” a alguien. La lección que saqué de eso era que el lenguaje soez no estaba permitido en muy pocas ocasiones, y en mi caso en ninguna, con lo que escuchar a alguien soltar esa burrada solo podía indicar dos cosas; o que a esa persona no le lavaron la lengua con jabón o que la situación era realmente grave.

Tú quédate aquí — me miró con cara de pocos amigos —. A menos que sepas hacerte tan pequeño como para caber en mi gorro solo me vas a ralentizar, Wyvern — dicho eso se giró para no mirarme —. ¡Por Naga, qué mal te sienta la sinceridad! Pues hoy te quedas sin cepillado, por listo.

En una relación de jinete pegaso tenías que ser uno con el animal, tener una amistad inquebrantable, pero también una jerarquía; yo era la ama y él, el vasallo. El motivo era que como jinete debía ser quien decidiera qué hacer no solo por mi bien, sino por el de ambos.

Una vez le dejé claro el castigo por maleducado me adentré por las calles siguiendo los gritos, para encontrarme entonces con que alguien estaba corriendo de una chica que tenía un libro de hechizos con los que disparaba a bocajarro. Por lo visto el tipo que tenía delante le había robado algo, con lo que fui a ayudarla. Primero que recuperara su preciado collar, luego le echaría lejía o el limpiador más potente que tuviera a mano a su lengua. El problema es que batí un récord para mi persona, y llevaba ya tanto rato sin dormirme que, cuando estuve cerca de emboscar al ladrón me volví a dejar abrazar por Morfeo.

Oh, no, he dicho feo.

La cosa es que una vez dormida seguí caminando, pero más despacio, y comencé a roncar. La gente pasó de mirar cómo la brujita intentaba recuperar su collar enarbolando maldiciones y tacos a partes iguales para pensarse que había irrumpido vete a saber qué en el mercado. La gente se apartó a mi paso, salió despavorida y demás historias, lo cual permitió a Wyvern acercarse a mí. El animal, tan inteligente como desobediente en aquella época, se llevó un ala a la cara ya que no podía hacerlo con la mano.


Última edición por Kheluin Von Orianne el Vie Sep 15, 2017 8:12 am, editado 1 vez
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Re: Sol naciente, luna creciente. — Flashback Social Privado.

Mensaje por Nocthicula el Miér Sep 13, 2017 8:14 am

Y el ladrón seguía huyendo el muy cabrón. Sin importarle las maldiciones que le gritaba o esos insultos, él solamente huía por las calles que se conocía. No iba a permitir que ese estúpido hombre se llevara mis cosas. Me daba igual que fuera pobre o que no tuviera nada para comer, pero robar no estaba bien; por lo menos eso me enseñaron mis padres antes de morir. Ni aunque ahora se parara el ladrón y me dijera que no tiene nada y tiene familia que alimentar, le iba a perdonar. Mi señor Grima no perdonaba ni a los más débiles ni a los más fuertes, ¿por qué iba a perdonar el destino a un inmundo ser que no sabía ni mantenerse y se jactaba de robar a una indefensa muchacha?

Corría por esas calles del mercado, apartando a la gente con simples empujones o haciéndome hueco entre ellos. Hubo un momento que todos se iban apartando, escuchando gritos desde detrás y la gente corriendo dirección contraria a mí. No tenía tiempo a girar mi cabeza para ver que estaba pasando, pero podía intuir dos cosas: la guardia real me había pillado o algún loco había aprovechado a hacer de las suyas. Bah, a mí no me importaba lo que se me cocía por detrás. Seguí corriendo para recuperar mi collar sin darle importancia a lo que pudiera haber hecho que la gente se apartara; incluso me era beneficioso y todo.

Al final, tras tanto girar esquinas y calles, llegamos a un callejón sin salida donde el ladrón estaba ya pegado a la pared como si fuera una pequeña presa a punto de ser cazada por su depredador. Pese a ser un hombre grande, parecía delgado y sin fuerza física. Tampoco llevaba grimorios ni nada. Era un simple campesino que buscaba ganar dinero como fuera.
Decidí acercarme lentamente. Paso a paso, despacio. El hombre se ponía cada vez más nervioso y rogaba clemencia, pidiendo que no le hiciera nada. Tiró mi collar al suelo unos metros de mí, diciendo que no tenía nada de dinero ni nada. Como deduje, era un muerto de hambre. Mi collar ya estaba conmigo para cuando me había acercado lo suficiente, agachándome unos segundos a cogerlo. Podía haberme ido, sí, pero…

¿Sabes que lo que has hecho no está bien? ¿Sabes que le has robado a alguien al que le duplicas la edad, viejo? —Mis preguntas eran retóricas, sin intención de que me las contestara. Ahora era momento de divertirme yo con él y saber cómo podría hacer para torturar al siguiente estúpido que tuviera la intención de robarme. — Podría marcharme y dejarte ir como estas rogando… —Dije con una sonrisa juguetona, llegando hasta muy cerca de él. Me guardé el collar en mi bolsillo de mi gabardina, ladeando la cabeza. — Pero, ¿Sabes qué? Mis padres, los adultos —como tú— y el gran señor Grima me enseñó que todo crimen tiene castigo. ¡Así que ahora vas a ser tú el siguiente en ser castigado, viejo! ¡Ahora sabrás como es ser castigado por un niño pequeño y no imponer tu el castigo como adulto, hahahaha!

El momento perfecto, el lugar perfecto y la persona... no tan perfecta. Esos eran los ingredientes para cortarme en mi pleno éxtasis de disfrute en esta vida. No iba a matar al hombre, por supuesto, porque era alguien inocente. En cambio, el castigo que iba a imponerle bastante doloroso con magia oscura se vio detenido por alguien que entró en escena. Alguien o algo me hizo voltear mi rostro con sorpresa para ver quien había sido capaz de querer que parase.
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Re: Sol naciente, luna creciente. — Flashback Social Privado.

Mensaje por Kheluin Von Orianne el Jue Sep 14, 2017 7:59 am

El mero hecho de que se apartara la gente al verme pasar ayudó a la pequeña bruja a poder acorralar al ladrón, pues pudo acortar distancias y, entre la huida y el miedo, acabó por equivocarse y llegar a un callejón sin salida. Allí intentó zafarse de su destino a la desesperada, devolviéndole el collar a una ya muy enfadada hechicera oscura y explicándole que no tenía dónde caerse muerto, pero nada podía impedir que la ira de esa joven cayera sobre el pobre ladronzuelo.

¿O quizá sí?

Todavía en un estado de total sonambulismo, fui siguiendo el ruido y las voces hasta irrumpir yo también en el callejón. Eso asustó todavía más al cleptómano, quizá porque pensaba que parte del castigo de la bruja era que una supuesta... cosa roncante... que lo reclutara en contra de su voluntad para las filas del mal.

La escena terminó de la forma más anticlimática que se pudiera uno imaginar. El callejón estaba lleno de objetos tirados, porquería y demás obstáculos, así que una sonámbula solo podía tener un destino final en esa situación; tropezarse con algo. Nunca supe qué fue lo que encontraron mis pies, pero fue lo bastante aparatoso y estuvo lo bastante mal colocado como para tropezarme con él y carme hacia adelante. La reacción en cadena culminó conmigo tirándome contra las espaldas de la brujita y cayendo al suelo.

En ese momento me desperté, lo bastante desorientada como para no saber si me había llevado por delante a la hechicera o solamente la había trastabillado.

¿Uh…? — el collar estaba cerca de mí, y el ladrón estaba lejos, así que miré a la pequeña bruja —. Creo… — bostecé y por culpa de eso tuve que volver a empezar —. ¿Qué tal si le dejas con su vida? Creo que es peor castigo que cualquier cosa que puedas hacerle.

Esa era una buena forma de evitar que le hiciera nada; recordarle que se trataba de una persona miserable; demasiado tenía con lo suyo. Esperaba que no me obligara a decir que si le hacía algo raro podría acabar ganando una pasta gansa exhibiéndose como monstruo de feria.

… Aunque aquí no éramos muy dados a eso. O al menos no había visto muchos espectáculos de ese estilo.

Me levanté mientras esperaba a que la pequeña bruja respondiera y, según cómo se pusiera de moñas o de insensible, tendría que darle un achuchón o un golpe seco en la nuca con la mano o con el palo de la lanza. Escuché unos cascos acercarse y vi que Wyvern había terminado de llegar, así que me arrastré hacia él. Todavía estaba en riesgo de volver a quedarme frita y tener un punto de apoyo no estaba nada mal… En el proceso recogí el collar y se lo mostré, ya apoyada en mi pegaso poni.

Esto es tuyo... ¿verdad?


Última edición por Kheluin Von Orianne el Vie Sep 15, 2017 8:11 am, editado 1 vez
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Re: Sol naciente, luna creciente. — Flashback Social Privado.

Mensaje por Nocthicula el Jue Sep 14, 2017 9:55 pm

El hombre respiraba agitadamente, como si jamás hubiera visto a una mujer vestida de negro con una gran gabardina e intenciones de matarlo. Sus ojos miraban a todos lados intentando buscar una salida. Tenía muchos flancos disponibles con lo que pequeña que era, sin embargo mi sola presencia delante de él ya le implantaba el suficiente respeto como para hacer que ni se moviera del sitio. Así me gustaba: una rata asustada que rogaba por su vida con solo balbuceos y simples palabras estúpidas. Yo jamás le perdonaría, sin embargo había otra persona que si quería que lo hiciera. Y esta persona llegó a escena.

Primero escuché unos pasos tras de mi que me hicieron apartar la mirada levemente, pero sin dejar de apuntar al hombre con el hechizo de magia negra. De soslayo pude ver una figura pequeña acercándose hacía nosotros, hasta que... ¡Plof! La pequeña niña que había venido a intervenir se cayó a mis espaldas, haciendo un efecto en cadena que me tiró al suelo de bruces. Rápidamente me reincorporé para seguir amenazando al hombre, apartando a la niña para dejar que volviera en sí. El ladrón estaba con cara de situación sin saber que decir hasta que la niña comenzó ha hablar para rogarme que lo pusiera libre. Podía hacer eso, sin embargo aun no tenía lo que quería y ese ladrón de tres al cuarto me hizo correr porque él quiso. Ese pagaría, al menos, una deuda muy grande.

Miré a la chica de muy mala manera, acercándome mucho a su rostro para intimidarla. Una de mis manos apuntaban al hombre con el hechizo cargado para que no se moviera mientras que la otra descansaba en mi cadera.

No pienso dejar escapar a ese... — Entonces la niña me entregó el colgante con una sonrisa. Rápidamente lo agarré entre mis manos, dejando que el hechizo se desvaneciera. Tras eso, hice una señal al hombre y me aparté, aparando también a la niña. No quería hacerle caso, pero ya no había motivos para perseguir a nadie y no quería armar ningún espectáculo antes de llegar a Nohr; no era mi gran pasión pasar unos días en los calabozos por esto. — Te doy tres segundos. Como no te pires, acabas calcinado. —Y le faltó mundo para correr a ese hombre en cuanto tuvo la ocasión, alejándose de la escena para dejarnos a esa pequeña niña y yo frente a frente y... su extraño amigo que se asomaba por el callejón.— Que sepas que no lo he hecho por ti, niña, sino porque no tengo ganas de broncas. —Refunfuñé, guardándome entonces el colgante que ella me dio en la mochila que llevaba todo el rato cargada a mi espalda.— Y gracias por el colgante, supongo. —Y, con ello, con una simple mirada más hacía la niña, quiso dejar el callejón, pero claro... siempre pasaba algo para no hacerlo.
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Re: Sol naciente, luna creciente. — Flashback Social Privado.

Mensaje por Kheluin Von Orianne el Vie Sep 15, 2017 4:41 am

Bien está lo que bien acaba, o al menos eso quería pensar. Esa joven bruja no parecía muy convencida con eso de dejar ir al ladrón, pero el hecho de tener su preciado objeto de vuelta hizo que cambiara de idea; ya no tenía por qué darle su merecido, y era un gasto de magia tan importante como poco útil. Antes de tener de vuelta su collar trató de asustarme con una mirada que, si bien era muy siniestra, no hizo mucho efecto en mí. Estaba demasiado amodorrada para que me pudiera afectar algo por el estilo, y la situación era favorable para mí. Tenía su preciado collar. No iba a hacerme nada mientras lo tuviera.

Y, por suerte, cuando dejó de estar en mis manos estuvo lo suficientemente de buen humor como para permitirle escapar. Nunca había visto correr tanto a una persona, porque, claro, no podía ver cómo corrían mientras estaba dormida. La brujita alegó que no tenía ganas de broncas, pero realmente parecía todo lo contrario; se la vio deseosa de lanzar ese hechizo al pobre ratero. Después de intentar dejar las cosas claras se fue del callejón… o lo intentó. A Wyvern no le hizo ninguna gracia que se comportara así, lo cual resultaba irónico porque él tampoco es que me tratara muy bien. Le bloqueó el paso y rebuznó, desplegando sus alas para tapar toda la salida.

Creo que quiere un agradecimiento más efusivo — lo cual no era difícil en realidad, porque se había mostrado realmente arisca —. No le gusta que se porten así con su jinete.

A lo mejor era porque no quería que nadie aparte de él se metiera con su jinete. Me acerqué poco a poco a él, tomándome todo el tiempo del mundo porque… porque podía. Y poco más.

No te preocupes. Wyvern no muerde — en la academia había un ejemplar hembra tan envidiosa que, un día, cuando me ayudaron a montar en Wyvern un día que estaba más arisco de lo habitual, cuando la jinete se acercó para subirse le dio un mordisco. Le arrancó incluso un trozo de carne de la mala idea que llevaba —. Es un poco suyo, pero no va a hacerte d…

Perdí la conciencia a mitad de camino y cuando me dormí de nuevo acabé abrazada al a brujita como si fuera un peluche, pero con ronquidos de ser del averno incorporado.
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Re: Sol naciente, luna creciente. — Flashback Social Privado.

Mensaje por Nocthicula el Vie Sep 15, 2017 9:29 pm

Antes de que pusiera un pie fuera del callejón, la cosa con alas —mejor llamados como Pegasos— arremetió contra ella haciendo que diera dos pasos hacía atrás y escuchara a su dueña decir que el agradecimiento que les dio no fue suficiente. Pues que bien, lo que le faltaba. Ella odiaba los pegasos con toda su alma porque le hicieron la vida imposible cuando estuvo en la academia de pegasos en Plegia, ¿y ahora tenía que gratificar al caballo?Además, ¿a caso un estúpido animal entendía lo que los humanos decíamos y hacíamos? Para mi esos animales eran útiles descuartizados y utilizando sus ojos en una de mis pociones.

Nocthi cogió aire por su nariz y lo sacó con fuerza, mirando a la jinete con su ceño fruncido. Apretó su puño para contener su rabia. Ya le había agradecido su rescate por el colgante, ¿qué más quería? La bruja miraba al caballo esperando una apetura de él, pero después depositó su mirada ante su dueña la cual le dijo que esa cosa no mordía.

Es que si me muerde, se queda sin dientes.
—Así dijo. Y ni le importó que la pegaso se ofendiera ni nada porque ella no se cortaba al decir las cosas.

Ni le dio tiempo a la niña a responder a la adolescente maga porque entonces ella se volvió a caer encima de ella abrazándola y... ¿¡Estaba dormida!? Cuando la bruja de pelo lila se dio cuenta, esta la apartó rápidamente de golpe, levantándose del suelo. Se sacudió y volvió a agacharse, quedándose algo petrificada. Miró a la cosa con alas, después a su dueña?, volvió a mirar a la cosa con alas... y así se pasó en busca de una respuesta. ¿Estaba muerta? No, estaba respirando porque lo comprobó. ¿Se desmayó? Posiblemente, pero no le había dado motivos para hacerlo. ¿Se había dormido de pronto? A saber los horarios de sueño de esta niña.
Nocthicula se agachó para agarrar una barra de metal oxidada que estaba en el suelo de aquel callejón tirada para darle golpes a la niña; no se fiaba que le hubiera dado un chungo y después se despertara a comersela cual monstruo.

— Oye, niña, niña... Niña, despierta. ¿Te estas haciendo la dormida o me estas vacilando? ¡Niña!
—Gritaba la pelilila, desistiendo al final de darle con un palo para simplemente darle golpecitos con el pie moviendo su cuerpo. Se dio pro vencida, suspirando. Miró a aquel animal que antes parecía haberla entendido y señaló a la rubia que estaba tirada al suelo.— Tú, cosa con alas, llevatela a que la vea un curandero. Tu dueña creo que se ha desmayado. ¿Me entiendes, bicho? CU-RAN-DE-RO. —Vocalizó lo mejor posible para que esa cosa de cerebro pequeño pudiera coger a su dueña y marcharse. Habia tenido suficiente cosas raras por hoy.
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Re: Sol naciente, luna creciente. — Flashback Social Privado.

Mensaje por Kheluin Von Orianne el Lun Sep 18, 2017 11:47 am

Las amenazas de dejar a Wyvern completamente desdentado no me preocupaban; el animal era perfectamente capaz de evitar cualquier golpe que le comprometiera cualquier parte de su cuerpo. Simplemente lo anoté como una muestra más del carácter que tenía esa hechicera, que quizá todavía tenía el disgusto de haber tenido que perseguir a un ladrón para recuperar un objeto preciado antes de haberme quedado dormida. La reacción de esa bruja de pelo lila estuvo dentro de lo normal en la gente que me veía por primera vez. Todos intentaban al comienzo despertarme, preocupados por lo que pudiera pasar. En su caso los toques que me daba con esa barra de metal se tradujeron en el mundo de los sueños a los intentos del jefazo de turno para que me despertara, así que respondí como solía hacer dada la situación.

Hmmm… Ya… Zzzzzz… voy… — los puntapiés no fueron más que una insistencia, con lo que fruncí el ceño sin abrir los ojos —. Dormir es un derecho… No un… Zzzzzz… Privilegio… Mi comandante…

Sin embargo el silencio no se hacía y la bruja pasó a entrar cada vez más en pánico. Llegó un punto en el que pidió a Wyvern que me llevara a un curandero. ¿Otra vez? ¡Ya me habían visto muchos más de los que me habría gustado ver en toda mi vida! Eso hizo una reacción interna en mí que me permitió abrir los ojos de par en par y ponerme en pie en menos que canta un gallo. ¡Otra vez curanderos no!

¡D-de eso nada! — había estado demasiado tiempo siendo atendida por médicos, curanderos, chamanes y demás intentos de personas geniales que todo lo podían curar —. No van a saber qué hacer conmigo. Ninguno ha sabido encontrar por qué me duermo.

Eso sería tan inútil como cargarse al ladrón una vez habías recuperado el collar.

Con el susto de tener que ir a ver a un curandero me había espabilado del todo. ¿Quizá ese fuera el truco para poder mantenerme despierta el tiempo que hiciera falta? ¿O quizá acabara por no hacerme efecto, como la mayoría de cosas? No podría saberlo sin probarlo, con lo que tendría que pensar que tenía una visita con el médico de turno cada cierto tiempo.

Entonces… — hice memoria en qué nos habíamos quedado. Oh, sí, se había disculpado muy mal —. ¿Qué te parece si por lo menos nos presentamos? Es una buena muestra de confianza… o eso pienso. Yo me llamo Kheluin Von Orianne. Con Kheluin basta.
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Re: Sol naciente, luna creciente. — Flashback Social Privado.

Mensaje por Nocthicula el Lun Sep 18, 2017 7:50 pm

¿Comandante? ¿Pero qué dices de comandante, niña...?

Jamás en mis dieciséis años me había encontrado con este caso de alguien que se durmiera con tanta facilidad porque sí. Sí que es verdad que yo era de las personas que cuando dormían eran muy difíciles de despertar, así como tener facilidad para dormir en cualquier sitio. Pero yo dormía solo cuando tenía sueño y cuando ya estaba acomodada, ¡no de golpe!
Yo pensaba que yo era una chica rara porque podía dormir incluso de pie si estaba cansada o apoyada en cualquier pared o algo por el estilo, pero es que dormirse de golpe como si ti cuerpo estuviera muerto ya era tremendo. No me sonaba de ese síntoma en ninguna enfermedad ni nada que hubiera visto en mis libros. Ella era completamente nueva para mí.

Al fin, después de tanto insistir con patadas y gritos a ella y a su caballo con gritos, ella habló en sueños. Parecía renegarle a un comandante o algo así, poniendo la excusa de cualquier persona vaga que quería dormir más. Yo estaba confusa, sin saber que decir. Dejé de mirar a aquel caballo descerebrado, que no me entendía, para mirarla a ella. Estaba perpleja, alucinada, y más todavía cuando ella despertó de golpe bastante asustada pidiendo que no llamara a ningún curandero porque lo suyo no tenía cura. ¿Hola? ¿Qué estaba pasando aquí? No sabía ni que decir ni cómo reaccionar. Podría perfectamente dejarla sola con sus asuntos y los de su caballo, pero ella volvió a hablar tras acoplarse nuevamente como una persona con los pies sobre la tierra. Quería irme de ese callejón ya, alejarme de este país de locos donde vestían cortinas en forma de vestidos y comían pescado crudo. Locos, todos locos.

La pequeña jinete de pelo rubio desveló su nombre como buena muestra de confianza —o eso dijo ella—. Kheluin era como se llamaba. Ella parecía animada y sonriente, mirándome con esos grandes orbes azules inocentes; era más bajita que yo y aparentaba más o menos mi edad. Primero pensé que podría decirle para mandarle a la mierda e irme, pero en el fondo no me parecía una mala chica. Solamente… que no estaba acostumbrada a este tipo de confianzas.

U-Un placer, supongo… —Mi voz era neutra y grave, mirando hacía el fondo del callejón en busca de una salida. Volví mi mirada hacía la jinete algo incómoda. Sabía que cuando alguien se presentaba debía de decir mi nombre, pero es que no quería. ¿Qué beneficio me traería conocer alguien en Hoshido si mi destino era Nohr? Aun así tuve que hacerlo por no ser presionada por la niña. — Yo soy Nocthicula y blablablá. Las formalidades no son lo mío, niña, ni mucho menos hacer amigas. Yo solo quiero salir de aquí para ir a Nohr. Tu patria es demasiado… “pomposa” para mí.
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Re: Sol naciente, luna creciente. — Flashback Social Privado.

Mensaje por Kheluin Von Orianne el Dom Sep 24, 2017 2:57 am

¡Magnífico! Conseguí que terminara por presentarse. La verdad es que los padres de esa chica tuvieron unas dotes tremendas a la hora de ponerle un nombre, porque con esas pintas que me llevaba un nombre siniestro como Nocthicula le venía que ni pintado. Para ponerle la guinda al pastel, dulce pastel, me dijo que quería ir a Nohr. Ciertamente, era una persona lo bastante abierta como para que esas declaraciones no me importaran en el sentido de marcar a esa persona para siempre, pero sí me preocupaba el camino que tenía que tomar para llegar hasta allí.

… ¿Desde cuándo se hacen amigos con formalismos? — a no ser que estuviera hablando con una noble, no veía cómo podía ayudar en nada. La cercanía solía ser algo mucho mejor para cosecharte la amistad de la gente. La formalidad era mejor para dar una imagen competente —. Yo no llamaría a mi país algo pomposo. Simplemente es… distinto — es como si le dijera que se iba a una nación francamente sombría. A pesar de que había siempre tensiones, a pesar de que la paz era increíblemente difícil de lograr, yo era de las que pensaba que una bandera o una identidad no debían provocar conflictos entre las personas. Lo importante era la clase de gente que te encontrabas, y había buena gente y mala gente en todos lados. Para muestra, un botón.

Tras presentarse a su manera Wyvern pareció echarse a un lado. Ya parecía estar un poco más conforme con cómo había ido la situación, pero eso no implicaba que hubiera sido grosero, conmigo instantes antes de ese momento, y con Nocthicula ahora, con lo que…

Quieres llegar a Nohr, entonces, ¿no? — eso había dicho, así que me subí a mi pegaso y le tendí una mano —. Si quieres puedo acortarte parte del camino — era fácil dirigirse a la frontera con Nohr; si ibas a cualquier otro lado te caías al mar, así que… Solo había que seguir constantemente hacia el oeste —. Así podrás recuperar el tiempo que has perdido siguiendo a ese ratero. ¿Qué me dices?

A lo mejor me rechazaba por pomposa, pero consideré que la oferta que le había hecho era realmente jugosa. Poder recuperar parte del tiempo que se había perdido con un imprevisto hacía que te mejorara el humor a pasos agigantados, además, y me interesaba ver cómo era esa bruja cuando no estaba irritada. Podía estar delante de una dulzura de persona que, por las circunstancias, no había podido mostrar lo mejor de sí misma.
Afiliación :
- HOSHIDO -

Clase :
Pegasus Knight

Cargo :
Soldado (Ejército de Hoshido)

Autoridad :

Inventario :
Lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
225


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Re: Sol naciente, luna creciente. — Flashback Social Privado.

Mensaje por Nocthicula el Dom Sep 24, 2017 6:00 pm

Sin dejar de mirar a aquel monstruo con alas, la muchacha se presentaba ante mí con tranquilidad en sus palabras y sin ser quebrantada por mi mirada. Vaya, es valiente la jinete, demasiado. A mí me hubieran enseñado igual si me hubiera quedado por mucho tiempo en la academia de jinetes, sin embargo no fue más que una corta temporada en la que no hice más que fastidiar. Mejor, las alturas no eran lo mío. Tan solo para los que le gustaba ver las cosas desde arriba y huir como cobardes; yo prefería enfrentarme desde tierra sin arriesgarme a caer de ningún lugar al suelo.

La muchacha intentó tranquilizar en ambiente como si nada, formalmente. Esta niña parecía estar preparada para hablar en público como si nada. Me molestaba, demasiado. Ella sería la típica niña perfecta —salvo por el defecto ese de dormirse en todos lados— que todo el mundo querría. Puaj. Odiaba ese tipo de niñas y siempre las odiaría; en la escuela de jinetes era de la calaña que más había.
También defendió su patria como si fuera un discurso político o algo así. Bah, ni me importó. No me iba a hacer pensar que su país era mejor o peor, aunque sea diferente. Bueno, sí, era diferente. Diferentemente raro. ¿A qué venían esos vestidos que parecían sábanas mal atadas? ¿Y por qué comían con dos palos? Había tantas cosas que había visto desde que pise suelo Hoshidiano que me parecían nuevas, quizá chocantes demás.

Distinto… Sí, bueno, lo que digas. —Dejé el tema allí por no querer discutir más. La verdad es que le había puesto un adjetivo correcto, pero yo habría añadido algunos antónimos más delante.

Después de que su caballo se hiciera a un lado, haciendo que lo mirara penetrantemente por esa manera tan sospechosa de moverse, ella sonrió con una mano tendida hacía a mí al estar encima de su animal. Me dijo que quería ayudarme a volver a Nohr y acortarme el camino, pero… ¿¡ENCIMA DE UN PEGASO!? ¡NO, NI DE COÑA! ¡YA BASTANTE ESTABA TOLERANDO A ESE ANIMAL COMO PARA QUE AHORA ME SUBIERA ENCIMA!
Di un paso hacia atrás, totalmente rehacía a tomar su mano. No quería subirme encima de eso. Agarré mi mano diestra con la zurda, pegándola al pecho, y exclamé:

¡No, yo en eso no me monto! No me fio de esas ratas con alas, lo siento. Prefiero ir andando y seguir con mi camino; total, llevo andando desde Plegia. No me molesta caminar un poco más. —Mi sonrisa nerviosa, desencajada. La mirada de aquel animal me estaba poniendo bastante más tensa. Puede que la niña lo estuviera haciendo con buena intención y yo lo hubiera agradecido si me hubiera llevado en carro, pero ya había tenido bastantes malas experiencias con esos bichos que no podía tan siquiera tolerarlos (por ahora). Di un paso hacia atrás, mirando a la muchacha, y volví a decir: — Mejor que montar en un bicho de esos, ¿no sabes ningún trasporte terrestre que lleve a Nohr o algo? Prefiero no tener que sacrificar a tu caballo por la ira porque me caes bien, mocosa. Hazme caso, soy muy mala aguantando los pegasos; no les gusto y ellos a mi tampoco. —Le decía mocosa con toda la confianza, pero en verdad las dos éramos iguales más o menos de estatura (quizá ella un poco más baja). Había algo en ella que, aunque no lo supiera, me gustaba. Quizá los hoshidianos no eran tan raros como pensaba.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Maga independiente

Autoridad :
-

Inventario :
Tomo de Ruina [1]
Vulnerary [3]
.
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
967


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