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[Campaña de Lib.] Among the Tales of Sorrow and Ruin [Priv. Brynjar]

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[Campaña de Lib.] Among the Tales of Sorrow and Ruin [Priv. Brynjar]

Mensaje por Suryha el Dom Sep 10, 2017 5:02 pm

[...]

"¿Cómo dices? ¿Crees que Suryha sepa algo?"

Empezó escuchando una voz baja, en un tono de reprimenda, desconfianza. Le sonaba conocida esa voz, monótona, como si no solo él o ella la poseyera, sino que muchos más al igual la tenían. Recordaba... ¿O era un sueño? Estaba solo, en medio de la oscuridad, de la nada, las voces seguían llegando, sentía el tono despectivo, de nuevo desconfianza en sus voces.

"Claro que sí, ¿cómo si no? Siempre estuvo a su lado ¿no te parece extraño que nunca se lamentara?"

¿Lamentarse? ¿Lamentarse de qué? ¿Por qué? No sabía de qué hablaban, pero estaba claro que se referían a él, estaba claro que no iban a ayudarle a salir de la oscuridad, que no intentarían entender, estaba claro que no harían nada de todo eso. Seguirían hablando, seguirían  susurrando a sus espaldas, convencidos de que solo sus palabras eran la única verdad. Sin dirigir una palabra, sin decirle nada, solo susurraban a sus espaldas, siempre, continuamente, empujándolo aún más en una ahogada oscuridad.


[...]

Jarl. ¿Puede ayudarnos? Suryha...  –Fue uno de los guardias quienes llamó la atención del Duque de Mitgard, en un tono fuerte, pero hasta cierto punto cortés, después de todo estaba tratando con la persona de más respeto dentro de la isla, con el duque que los había salvado a todos de la opresión de su tiránico padre. Todos lo sabían, todos le debían respeto por eso y todos estaban de acuerdo en hacerlo. Pero ahora había otro problema, uno que, queriéndolo o no, solo el Jarl podía solucionarlo. En parte porque cuando se trataba de Suryha, solo escuchaba al branded de albina cabellera, en parte porque de alguna forma temían la ira del dragón.

Lo condujeron hasta un claro, donde otros cuantos hombres estaban ocupados cortando árboles, cazando, o cualquier otra cosa que necesitaran para poder seguir vivos en el gélido clima de la Isla– Se ofreció para ayudarnos... Claramente se cansó después de trabajar un poco y... Bueno...  –¿Cuál sería la mejor forma de decirlo? El menor de los dos hermanos que acompañaban al Jarl miró al otro, al mayor, quién caminaba al lado izquierdo del duque– ¿Recuerda cuando se pasó una semana entera durmiendo? –Continuó elocuente el otro, estaba relajado a pesar de todo– Dijo que se echaría una siesta y... Desde esta mañana no volvió a despertar –Concluyó con un suspiro suave, entre resignado y preocupado.

Al frente, entre dos árboles altos, quizás de los más antiguos del bosque, una verdosa figura de escamas de un casi rojizo reflejo (donde no lo cubriera la nieve) estaba acurrucado, hecho casi un ovillo. Podrían haber pensado que estaba muerto, eso si no fuese porque se notaba de vez en cuando el movimiento rítmico de su pecho moverse. Teniendo en cuenta la hora a la que probablemente el dragón se habría dormido, eso ya en la mañana, y que ahora el cielo estuviese casi rojo, daba a entender claramente que se había pasado, prácticamente todo el día durmiendo allí, hasta el punto de que siquiera la nevada caída a mediodía había logrado sacarlo de su letargo– Intentamos despertarlo, pero...  –El chico más joven negó con la cabeza– no hay forma  –Se cruzó de brazos, parando ante el enorme ser dormido que, por su retorcida forma de acurrucarse, escondiendo su rostro, parecía casi una extraña roca entre roja, verde y blanca, una piedra preciosa enorme si no fuese porque los presentes sabían que era un dragón.

[...]

El escenario cambió. Ya no estaba solo en la oscuridad, esta vez era un campo, verde oscuro por la carencia de luz en el cielo, las estrellas no bastaban para iluminar todo. Solo sabía que él estaba allí y que no estaba solo. Cuando levantó su atención, una oscura silueta de largo cabello estaba al frente, casi al borde del precipicio, observando hacia una luna en el firmamento, casi demasiado luminosa. Estaba por decir algo, iba a decir algo, deseaba decirle algo. Pero ni un sonido salió de sus labios. En cambio lo escuchó, escuchó claramente a la silueta hablar.

“La bondad, la bondad real, tiene su propio tipo de crueldad”

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Re: [Campaña de Lib.] Among the Tales of Sorrow and Ruin [Priv. Brynjar]

Mensaje por Brynjar el Vie Sep 15, 2017 1:33 pm

"Así que al final, te has atrevido a presentarte aquí a pesar de tu traición" Pronunció el hombre de entrada edad que se encontraba allí sentado. "Qué desparpajo el tuyo, atreverte a luchar contra la autoridad de tu padre y de tu superior"




Esas palabras resonaron en su cabeza, culpa de los recuerdos que de vez en cuando llegaban a su mente, buscando rememorar sin necesidad, en una completa ilógica, aquellos momentos que dictaminaron su destino y su futuro. Palabras que sabía que sería incapaz de olvidar, y que no podría evitar recordar. Porque él... realmente...

Su mirada se entrecerró mientras intentaba volver a prestar atención a los pergaminos que tenía enfrente con aquel lenguaje labrando un único dialecto perteneciente a aquellas tierras alejadas del resto del mundo, siendo procedente dicho escrito por el Ragnvadr donde se acumulaba la lista de vistas y sentencias preparadas a ser juzgadas y cerradas en unos días. Los ancianos representantes de cada aldea se reunirían y daría lugar a dicha reunión que, hace unos años, era directamente impensable debido a los abusos que el antiguo Jarl había cometido contra su pueblo. Pero todo había cambiado... Todo había cambiado... Pero manteniendo la pureza de lo que era y es el ducado, sin borrar su pasado ni sus orígenes. Manteniéndolo libre para permitir a la isla de Niftheim ser lo que era: una tierra vasta y dura con su propia belleza en su interior y que los aldeanos de Mitgard sabían ver y apreciar. Sabían amar ese lado de su patria, y Brynjar, Jarl de Mitgard, les había enseñado el camino para volver a hacerlo.



"¡Escoria! Eres bazofia pura, ¡maldito mocoso!! ¿Cómo te has atrevido? ¡¿CÓMO?!" Bramaba la vibrante voz de la dragona nívea como el fondo helado de la ciudad, haciendo que las rústicas construcciones que la rodeaban parecieran casas de muñecas con respecto al tamaño de la gran bestia. "¡¡A matar a tu padre!! ¡¡¡ERES DESPRECIABLE!! ¡¡TE MERECES SUFRIR EN VIDA!!"




Y aun así, eso no podría evitarlo, esas palabras habían quedado grabadas en su mente como si un hierro candente hubiera pretendido dejar su marca cruelmente...

De golpe, el hilo de sus pensamientos y los intentos por volver a centrarse en la lectura que debía de realizar fueron rotos como el hielo ante la fuerza de un mazo y causó que su mirada se desviara del pergamino para alzarla hacia uno de los guardias que pedía su atención. ¿Qué habría sucedido? Se incorporó sin pedir ninguna explicación al respecto y, dejando aquella lista sobre una mesita tallada en madera, abandonó la silenciosa estancia de la biblioteca donde se encontraba y comenzó a caminar a la par que aquel guardia, en dirección a la sala central del castillo de Asgard, abierta a todo el pueblo y donde se solían realizar mercados y festividades resguardadas del inclemente clima de las tierras norteñas, y poder así salir a donde fuera que le quisieran llevar ambos guardias mientras parecían explicarle la situación.

Así que... No se despertaba. ¿He ahí la cuestión? Y parado en medio del prado, observo aquella imagen que tan semejante se le hacía a estar observando una gigante piedra preciosa tallada con la silueta de un dragón enroscado sobre sí mismo y cubierto con la nieve como si llevara mil años de hibernación y no pareciera querer volver a despertar. Y por eso, también fue que comenzó a acercarse con el sonido de la nieve crujiendo bajo sus botas a la afilada cabeza de la magnifica bestia para posar una mano sobre su hocico, recibiendo la cálida exhalación de la respiración poco después, otorgándole una calidez que difícilmente podías adquirir en un paraje como aquel. - Suryha... No es ya hora para dormir, venga - Sí, era cierto que el único de los originarios en Mitgard capaces de atreverse a acercarse a una figura tan imponente como era un reptil de 3 metros de altura sin duda era el mismísimo Jarl. Y frotando con firmeza la zona donde tenía posada la palma enguatada de su mano, le instó a despertarse como quien sacude suavemente a un crío para que fuera espabilándose. Porque no era ya hora para dormir, había que despertar. Había que volver a la realidad.
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Re: [Campaña de Lib.] Among the Tales of Sorrow and Ruin [Priv. Brynjar]

Mensaje por Suryha el Vie Sep 15, 2017 4:59 pm

"El campo estaba perdido
Y la esperanza había muerto,
se puso el sol
más allá del mar,
oscura fue la hora
pero el día vendrá de nuevo"

No lo acababa de entender, no entendía nada de todo aquello. Ni el odio que sentía, mezclado de vez en cuando con anhelo, con esperanza. No entendía siquiera quién era él con seguridad en medio de toda aquella escena. Si lo que estaba viendo era el bien, o el mal. Quizás no fuese más que una ilusión, un sueño sin sentido, nada más que eso. Solo sabía que lo había visto todo hacía ya tiempo, que si no quería dormir solo, en la oscuridad de su cuarto, era porque temía que eso volviese a pasar. Temía volver a ver muerte y destrucción. Temía volverse a ver a él, como un verdugo loco acabando con vidas.
Pero...

[...]

Notó algo, su verdadero cuerpo, notó algún cambio. Notó una presencia conocida cercana a él, notó incluso la mano cerca de su nariz. Supo que alguien a quién quería estaba ahí, pero, no pudo simplemente despertar sin más. Era un manakete en el fondo, su cuerpo funcionaba de forma extraña, su sueño también. Era pesado como la oscuridad de la noche sin luna, silencioso como una noche sin velas. Tardaría, como había empezado a darse cuenta, antes de poder volver a despertar del todo. Gran avance había sido ya darse cuenta de que alguien estaba ahí, junto a él, llamándolo por su nombre. Estaba a punto de despertar, realmente estaba a punto de despertar si solo...– ¡Ah, Jarl, es usted!¡Oh, esa voz sí que le era desconocida!

"... Suryha..."

Escuchamos un susurro... –Era la voz de una alta y musculosa mujer de ojos azules y cabello rubio, trenzado a la espalda. Sonreía animada aún cuando sus mejillas y nariz estaban rojas por el frío. Se acercó solo un poco más, manteniendo cierta distancia de seguridad a diferencia del Jarl– Una voz dijo... "Melkor" –Se encogió de hombros. Era difícil de pensar que, un dragón dormido, cuyos labios no se despegaban sin motivo, hubiese dicho algo parecido como un nombre. Quizás, de hecho, todos los ahí presentes, hubiesen pensado que era algo más... Quizás el susurro del viento... La propia voz del Dios Forsetti. Los otros susurraron entre ellos, lanzando suposiciones sin fundamento más que la propia fe.

[...]

"Estoy perdido en las profundidades de sus ojos
No puedo huir
el dolor interno provocó la locura
Es muy profundo
El miedo y el hambre
Esclavizado y negado
Por mi amor y mis enemigos
Soy el hijo mal habido"


¿Aquella voz era suya o de alguien más? No sabría distinguirla a esas alturas, donde más de una voz se juntaba a otra, mezclándose, dando vida a algo más. Eran susurros sin sentido, al menos para él, porque todo aquello que estaba viendo, la oscuridad a su alrededor, le sonaba desconocida, imposible de existir realmente. ¿Sería acaso que era su miedo tomando forma? No... No había forma... Nunca antes había sucedido, siquiera cuando él había muerto ante sus ojos. Pero ahí, en medio de aquella desesperación, de aquella soledad, una mano oscura, en medio de la oscuridad, fue extendida hacia él. En la penumbra solo logró ver vagos rasgos. Cabello largo, oscuro, piel pálida, ropajes de la misma tonalidad oscura... Era siempre él, la misma persona...

"Suryha, ven conmigo"


[...]

La escena se difumó en su cabeza, lentamente, adormilado, sus ojos dorados de pupilas rasgadas se fueron abriendo con suavidad, hasta quedar solo entreabiertos. Estaba y a la vez no. Aún vagando entre el sueño y la realidad, aferrándose al sueño, al recuerdo sin saber que era uno. La imagen de Brynjar fue tomando forma, lento. Parpadeó unas veces, algo de nieve cayó de su espalda y, tras unos instantes más, levantó su cabeza, miró hacia un lado y otro, aparentemente desorientado y al final, habló, sin siquiera mover sus labios– "¿Ya habéis terminado?" –Sí, bonita primeras palabras que soltar después de pasarse prácticamente el día durmiendo. La luz lo rodeó inevitablemente y lentamente la imagen del  manakete fue encogiéndose hasta dejar una pequeña silueta, sentada en medio de la enorme huella del cuerpo dragónico dormido. Fregó sus ojos y bostezó– Que frío horrible... –Se incurvó un poco, sintiendo todo el calor que había estado manteniendo en su forma dragón desaparecer de su cuerpo– ¡ATCHOO! –Tapó su boca en cuanto se vio dando un pequeño salto por culpa del estornudo y miró a los presentes tras pocos instantes con ojos llorosos.
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Re: [Campaña de Lib.] Among the Tales of Sorrow and Ruin [Priv. Brynjar]

Mensaje por Brynjar el Dom Sep 17, 2017 12:48 pm

Al no sentir ninguna reacción distinta más que, de nuevo, la calidez del aliento de la bestia al expirar el aire que había tomado, fue que detuvo su mano para solo mantenerla contra el hocico y viró un poco su torso para poder encararse mejor a la mujer que parecía tener información sobre algo que habían escuchado, a pesar de que se lo dijo estando a varios metros de distancia de donde se encontraba el marcado y, por ende, el laguz también dormido. Y esas palabras por parte de la joven Mitgardiense hizo que el resto de gente allí juntada comenzara a sacar sus propias ideas y las comentaran entre ellos. ¿Melkor? Ese dato se quedó reservado en su mente, ya que al poco escuchó un jadeo ahogado por parte de alguien y, eso hizo que también mirara hacia la cabeza del laguz, viendo como los iris de oro pulido quedaban expuestos a la vista y dispuestos, también, a dejar ver al propietario de los mismos.

La cabeza del dragón se alzó, miró hacia un lado y otro antes de hacer esa pregunta con la voz más profunda de lo habitual en el laguz, y a la vez adormilada por causas obvias. Y pocos instantes después una intensa luz que le obligó al branded a desviar su mirada a un lado dejó ver la figura humana de Suryha allí, pareciendo enano en comparación con el hueco sin nieve del suelo donde había estado recostado el gran reptil todo el día a la intemperie sin moverse. Y con un pequeño suspiro ante esa queja por parte del de claros cabellos largos como espigas de trigo dorado, soltó en un simple gesto el broche que cerraba su capa para acercarse y poder colocarle encima de los hombros dicha prenda pesada pero que protegía perfectamente del frío inclemente de aquellas tierras. - Ya va siendo hora de que todos recojan. Dentro de poco será peligroso estar fuera con la oscuridad como bandera. Hoy encima no habrá luna y... - Un directo vistazo al cielo dejó ver cómo, cruzando la montañas como un aviso lento, grandes nubes se precipitaban en el firmamento rojo como hierro candente, dispuestas a taparlo con su níveo blanco y dejar caer parte a la superficie de la isla. Sí, esa noche sería fría, oscura y... No convenía estar fuera, por todos los peligros que acechaban fuera de la ciudad.

Un fuerte viento, gélido hasta el punto de hacer sentir cortes en la piel se abalanzó contra todos aquellos dispuestos en ese pequeño claro, sacudiendo sin compasión las ropas y cabellos de los presentes hasta el punto de que el denso flequillo albino del Jarl se agito con fuerza, dejando visible parte de la marca plateada que poseía sobre su ceja izquierda y que le delataba como el marcado que era, y quieto, manteniendo el porte a pesar del agresivo aire que los azotaba, fue que volvió a entreabrir su boca para hablar. - Avisad ya de paso al resto de leñadores que esta noche habrá tormenta. Nadie debe quedar fuera después del anochecer.

Lo que él no se podía imaginar era que el peligro acechaba antes de la caída nocturna... Mas no tardaría demasiado en comprobarlo.
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Re: [Campaña de Lib.] Among the Tales of Sorrow and Ruin [Priv. Brynjar]

Mensaje por Suryha el Dom Sep 17, 2017 7:39 pm

Tembló con suavidad, disgustado con el terrible frío que empezaba repentinamente a sentir. Sus manos congeladas, casi el doloroso respirar. Miró hacia abajo tras estornudar, sorprendido de que el suelo estuviese libre de nieve, al menos, así era en una gran huella, como un pequeño círculo en el que se había revelado el pasto hibernando bajo el  frío manto blanco. Entonces hizo memoria... ¡Oh, cierto! Había estado dispuesto a ayudar a los ciudadanos con algo... Hasta que se cansó, repentinamente sintiendo sueño y, simplemente se recostó. Al parecer, había dormido más de lo planeado; el cielo estaba casi rojo, las nubes parecían amenazar con tormenta y, su suave temblor cesó en cuanto Brynjar se acercó, dejando en sus hombros su cálida capa, ya de por si por haber estado cubriéndole a él. Sonrió, levantando la mirada hacia él, con cariño– Gracias –Eventualmente sería el único  en ver una parte más tierna suya, más pensativa y frágil.

Estuve soñando... Pero no recuerdo qué. Presiento que fue una pesadilla, así que te agradezco haberme despertado –Se incorporó, cubriéndose con aquella capa que aún sostenía el suave olor característico del branded y miró a su alrededor, sin decir mucho más.  Permaneció en silencio, escuchando las órdenes del Jarl. Solo avanzó unos pasos en cuanto notó el frío viento. Apretó con más fuerza la capa a su alrededor y avanzó unos pasos hacia Brynjar, posicionándose a su lado mientras su largo y dorado cabello se balanceaba sin poder evitarlo. ¡Que frío hacía! Parpadeó, como queriendo deshacerse del gélido viento de sus ojos y miró nuevamente a su alrededor. Se sentía aún algo adormilado, como quién no acababa de despertar del todo aún y probablemente, mientras en otras ocasiones habría dicho algo, en aquella permaneció simplemente en silencio, con los ojos ligeramente entrecerrados, escuchando– Tormenta... Que desagradable... No tengo ganas de ver una tormenta... –Se quejó en bajo, más por ganas de quejarse que por simple necesidad de hacerlo.

Entonces, de la nada, algo pasó por sus sentidos. Oscuridad, o al menos, lo que él había asociado a la oscuridad, era el sentimiento más cercano. Una oscuridad conocida y a la vez no, una inquietud que le molestaba. Avanzó un paso más, extendió su mano hacia el brazo de Brynjar y con suavidad lo posó sobre este, llamando su atención con extraña seriedad– Bryn, diles que tengan cuidado, hay emergidos cerca –Sabía que, a esas alturas, se tomarían mejor la advertencia del Jarl que de la suya, no por nada, era un dragón, esos chicos como que les tenían recelo a los dragones. Soltó el brazo del branded de albino cabello y retrocedió un paso, girando con cuidado ¿Dónde estaban? ¿De donde llegaba esa molesta sensación? Y ahí, en ese preciso instante, más allá en el bosque se escuchó una clara exclamación de sorpresa, seguida por un golpe sordo y seguidamente, de un grito en voz alta– ¡Jarl! ¡Aquí están! ¡Son esos seres asquerosos de piel gris y ojos rojos! –Si no se equivocaba... Era la voz de un muchacho, seguida de lo que Sury supuso tratarse de una maldición en el dialecto extraño de aquella isla– Oh ~ Los encontraron antes que yo –Pronunció de golpe el manakete, mirando hacia el bosque de donde venía el grito.
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Re: [Campaña de Lib.] Among the Tales of Sorrow and Ruin [Priv. Brynjar]

Mensaje por Brynjar el Lun Sep 18, 2017 7:16 pm

Vio como algunos de aquellos hombres, incluida también la mujer que anteriormente se había dirigido a él, comenzaban a encaminarse hacia las zonas seleccionadas como lugares para cortar troncos de los fuertes árboles de aquellas tierras. Con un poco de suerte se podría advertir a todo el mundo a tiempo y no se encontrarían con la tormenta siendo su última compañera en el desprotegido bosque... Conforme, no tardó en voltear hacia el laguz que le estaba agradeciendo el gesto para con él. Pero para Brynjar, aquello no era necesario agradecerlo. Sabía lo cruel que era el clima... todos lo sabían... - No te preocupes. Es normal que ahora te sientas destemplado - Afirmó mientras observaba como se incorporaba y parecía dispuesto a contarle lo que le había pasado mientras estaba en el mundo onírico. O al menos, una parte de lo sucedido.

Pero era obvio que había que moverse, no era momento para simplemente quedarse allí y esperar a que la ventisca los alcanzara, siendo ya palpable el aviso por el fuerte viento que aún los azotaba. - Deberíamos ir vol... - Fue a sugerir, pero calló de golpe al sentir algo apoyarse en su mano y, el posterior aviso del de clara cabellera le alertó, haciendo que por inercia sus músculos se tensaran y dirigiera su mirada con preocupación a su alrededor. Si había emergidos... y había mandado a todos aquellos chicos a buscar al resto de leñadores dentro del bosque... Podía ser muy peligroso. Y la confirmación al aviso no tardó en escucharse por parte de uno de los jóvenes que gritó a buen volumen para hacerse oír. Y el posterior sonido metálico de las armaduras y armas no hizo más que indicar que estaban cerca. Demasiado cerca...

- ¡Vosotros! - Bramó, llamando la atención inmediata de los dos guardias que le habían guiado hasta allí y que, con un respingo ante la potente voz del Jarl, se presentaron delante suyo con un par de zancadas. - Que uno vuelva a la ciudad y avise a las tropas para que vengan hasta aquí - Aunque no tenía mucha esperanza de recibir mucho apoyo ya que, era consciente de que su ejército estaba diezmado y, demasiado esparcido por toda la isla de Niftheim como para siquiera poder mandar a ese punto donde se encontraba una pequeña tropa de ocho o diez soldados. Mas confiaba en la bravura e ímpetu de sus guerreros. - El otro, que se apresure a buscar a los leñadores que estén por los alrededores. Yo iré a por esos asquerosos soldados grises - Y acompañado de un fuerte "¡Sí, mi Jarl!" vio como uno de ellos salía disparado a por uno de los caballos de tiro allí apostados para tirar de los carros que cargarían con la pila de troncos recién talados y, el otro soldado comenzaba a internarse por uno de los caminos creados en la nieve por las pisadas para poder encontrarse con los trabajadores.

Él debía de ser el primero en demostrar valentía para defender a sus gentes. Y aunque no fuera debido, lo haría de la misma forma, ya que en su cabeza no entraba el pensamiento de quedarse refugiado en un lugar mientras sus hombres pasaban frío y penurias luchando por Mitgard. - Y el resto que se vean capaces de luchar, que vengan conmigo. ¡Hoy correrá la sangre de aquellos que deseen destrozar nuestro hogar! - Motivación, cercanía, espíritu de pelea y deseos de proteger. Todo aquello, Brynjar por instinto lo tenía asimilado y, sabía como transmitirlo a sus gentes. Y un cálido orgullo entibió su pecho; a pesar de ser el más desprotegido ante el inclemente viento del norte; al ver cómo todos aquellos hombres fuertes pero sin estar preparados para la batalla, tomaban sus hachas y mazos, rudimentarios ya que no estaban acomodados para ser armas, pero que no dudarían en usar.
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Re: [Campaña de Lib.] Among the Tales of Sorrow and Ruin [Priv. Brynjar]

Mensaje por Suryha Ayer a las 5:40 pm

¿Tropas? ¿Sigues teniendo tropas en la ciudad? –Inquirió, arqueando con cierta diversión una de sus cejas en un gesto algo cómico mientras levantaba su mirada para ver al otro; culpa de la diferencia de altura. Irónico teniendo en cuenta que cuando se transformaba en un dragón era Bryn quién tenía que levantar su cabeza para verlo, pero... Como ahora tenía nuevamente su cuerpo humano... ¡Y claramente no se quejaba por eso! No, todo lo contrario, quería ver él quién encontraba una solución ideal para que su escamoso y gran cuerpo pudiese cubrirse de la crueldad de aquél gélido clima– Yo creo... –Empezó. Sacó una mano de la cálida capa, señalando hacia los leñadores presentes– que logras antes algo con tus leñadores que con tus tropas –Sonrió de lado, lo suficiente como para uno de sus colmillos quedara visible y ver como más de un escalofrío recorría a los bravos leñadores.

¡Oh, vaya! ¡No temían a emergidos pero sí a un dragón! ¡Que divertido! Entonces volvió a mirar hacia el bosque, pensativo en sus adentros. Cuando Brynjar propuso empezar a dejar correr sangre– Voy a asumir que entrarán al bosque –¡Estúpida idea! ¿Y para él que quedaba? Hachas y mazos en mano, los presentes gritaron como señal de afirmación ante las palabras de su señor, propias de esas tierras se atrevería él a decir a tales alturas. Suspiró para sus adentros, cerró un instante sus ojos y cuando los volvió a abrir dio un paso al frente. El problema, quizás, pues eso significaba que tendría qué hacer, era que no solo provenían emergidos del bosque, los sentía moverse, esconderse en la penumbra de los árboles, preparados para atacar de otro lado. Descolgó la capa de sus hombros y en un suave gesto, pero seguro, se la devolvió al Jarl con la mirada fija en dirección contraria– Hay más, Bryn –Balanceando a un lado y otro su cabeza, junto a la cascada de dorada cabellera, avanzó al frente.

Sobrepasando la posición del Jarl, quedando delante suya, paró– Yo me ocuparé de aquellos que lleguen hasta aquí. Ya sabes, me resulta mucho más fácil moverme y todo eso ~ –Canturreó. Levantó ambos brazos al cielo, estirándose con un bostezo y cuando los bajó, ya más despierto, miró con una ladina sonrisa al albino por encima del hombro– Tú acompáñalos al bosque. Estaré bien aquí –Afirmó con seguridad. Era simple: un dragón de tres metros contra una panda de tontos emergidos... Un grupo de leñadores contra otra panda de igual estúpidos emergidos. Claramente, la compañía del Jarl servía más a los leñadores que a él. En aquél instante, el sonido característico de la nieve al ser pisada llamó su atención tanto que se vio obligado a mirar al frente: ahí, no demasiado lejos, cuatro emergidos de piel grisácea empuñaban su espada contra él, prontos para atacar– ¡Bien! ¡Yo seré su compañero de juegos! ~ ♥ –En un parpadear, ya tenía su dragonstone en la mano, tintineando como en ella era característico cada vez que la movía de forma tan brusca como aquella. Solo esperaba que Brynjar se alejara junto a los demás, que los emergidos se acercaran solo un poco para acabar aplastados...

¡Ah! Una forma realmente descortés de espabilarlo, sí.
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Re: [Campaña de Lib.] Among the Tales of Sorrow and Ruin [Priv. Brynjar]

Mensaje por Brynjar Hoy a las 9:25 am

Esa pregunta, aunque obvia, no se la esperó escuchar en alto. Y por eso también fue que dirigió su mirada al laguz, el cual también le observaba y causó que contuviera un suspiro en su garganta. Sí... era consciente de que no tenía suficientes tropas para poder proteger toda la isla por completo. Que tendría que sacar el recurso de sus gentes que, aunque no estaban preparadas para luchar, al menos sí sabían defenderse lo suficiente para que, en grupo, pudieran ser capaces de despachar a algunos enemigos. Pero al tratar con aquellas tropas grises que cargaban estandartes de guerra... No le gustaba la idea de exponerlos, a pesar de todo. Era diferente luchar contra un bandido que contra un soldado preparado y que, encima, aquellos no parecieran inmutarse a las heridas.

- La ciudad también necesita tropas que la defiendan... Aunque la idea de moverlas hasta aquí no me convenza del todo... Una pequeña parte podría venir. No es lo mismo mandar a gente preparada a luchar que enviar hombres que conocen poco de una batalla. - Y aun así, era consciente de que muchos de aquellos hombres habían participado activamente en aquella Guerra Civil que derrocó al antiguo Jarl, luchando contra los soldados, siendo muchos incluso familia... Sabían lo que era una pelea, pero no quería exponerlos a una verdadera batalla entre soldados de otros países.

- ¡No diga eso, Jarl! - Escuchó de golpe el bramar de una ronca voz de uno de los leñadores que, valiente a pesar de estar inquieto por la presencia del laguz cerca, dio un paso al frente, encarándose a su señor. - Puede que no conozcamos lo que es una guerra real. ¡Pero ya hemos luchado y seguiremos haciéndolo!

Y eso era un hecho, uno que habían alzado al viento para dejárselo claro al albino. Cosa que, en su fuero interno, lo agradeció. Sonrió suavemente, casi en un amago. - No hay más que decir entonces. Adelante - Y al unisono, todos asintieron y comenzaron a adelantarse, internándose hacia las profundidades níveas del bosque de donde procedían ya sonidos metálicos y algún que otro grito. Pero no avanzó aún, se detuvo cuando iba a dar un paso al frente y, tomando la capa que le estaba ofreciendo el de dorados cabellos, le miró unos instantes con seriedad. Así que no eran solo los que se aproximaban por el bosque...

Su mano, enguatada para tolerar el frío viento que aún recorría con fiereza aquellas tierras por la aproximación de la ventisca que los azotaría, se posó unos instantes sobre el hombro de aquel que era su hermanastro y, con serenidad dejó que parte del peso de su mano se apoyara en él. - Te lo encargo - Fue su única indicación, confiando en que, realmente, sabía defenderse solito de una tropa. AL fin y al cabo tenía todas las armas y defensas disponibles otorgadas por sus gentes al trasmutar a la figura de aquel reptil. Y antes de siquiera ver los enemigos a los que se enfrentaría el laguz, comenzó a correr en una apresurada carrera hacia el interior del bosque, siguiendo las pisadas de los leñadores y viendo pronto como alguno ya intentaba defenderse con las rústicas armas de los embistes de los grisáceos seres. Y sin dudarlo, arremetió contra el primero, empujándole con la fuerza de un caballo para tirarlo contra el suelo y ver como el mango del hacha del pobre leñador prácticamente estaba partido en dos. - ¡Aprovecha y toma su arma! - Le indicó el Jarl rápidamente antes de ver cómo el emergido pretendía ya incorporarse y, por ello, se apresuró a acabar con su vida lanzando una estocada que atravesó su pecho con un crujido al sentir haber destrozado una de las costillas.

Cuándo... ¿Cuándo lograrían deshacerse de aquella nefasta plaga por fin?
Afiliación :
- MITGARD -

Clase :
Lord

Cargo :
Jarl de Mitgard

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Espada de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
Suryha

Especialización :

Experiencia :

Gold :
760


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