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[Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

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[Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Seimei el Dom Sep 10, 2017 2:43 am

Seimei miró contemplativamente lo que tenía adelante, uno de los bien armados, amplios y algo pintorescos puestos del mercado de la ciudad porteña, construidos en U en torno a una plazita. En específico, se quedaba mirando la mercadería que le interesaba del susodicho, de la que el dependiente acababa de decirle el precio. El gato, con las cejas alzadas y una expresión inocente en el rostro, todavía no lograba creerlo. Sus orejas estaban alzadas y bien puestas hacia adelante y su cola se movía lentamente tras él, ya que se le había asegurado con creces que en Mitgard no tendría por qué ocultar sus rasgos, aplastárselos dolorosamente bajo ropa como tenía que hacer en otros reinos. Allí se mostraba como era, y era un laguz gato adulto muy enfrascado en un paseo de compras en un lugar nuevo para él, con un canasto con tapa colgado del brazo en el que ya contenía algunas compras.

-
¿Me... repite el precio, por favor, amable señor?

- 250 monedas, le decía.

- Mmh... pero, ¿está seguro? ¿Es tan valiosa? Espero que no esté aprovechándose de un minino extranjero, haha... - Rió, hablando siempre suave.

-
No, joven, ¿no es como un laguz usted, no es eso? Debe saber mejor que yo como son de buenas estas. Mírela de cerca, mire.

El amable vendedor tomó con ambas manos la piedra tornasolada por la que negociaban y se la extendió. Seimei, parpadeando, inclinó la cabeza en agradecimiento y respeto antes de cuidadosamente tomarla, casi todo con las puntas de dedos pálidos que asomaban al final de largas mangas negras, delicado. No tocaba a las demás personas piel a piel, jamás lo hacía, o sentiría el impulso arrebatador de lavárselas y fregarlas con fuerza. Mantenía esa distancia al recibir objetos, aunque interactuara con los demás en una voz suave y una sonrisa constante, siguiendo sus modales profundamente inculcados. Examinó la piedra, girándola en sus manos. No era redonda y pulida como la había visto en otro mercado, esta parecía algo más en bruto, con partes planas y angulosas por aquí y por allá, aunque era de gran tamaño e igual de preciosa a los ojos que cualquier otra. Estimaba que era legítima, una piedra dragón igual que la que él había tenido... sólo que al doble de precio de lo que a él le habían pagado por la suya en su momento. Y eso le hacía una mala sangre tremenda. Lo habían timado en un mercado de Nohr, sin dudas, y cuando regresara iba a vengarse si todavía encontraba al culpable. Metido en sus pensamientos, quedándose con la vista agachada a la piedra colorida y su rostro mostrándose más inexpresivo, tuvo que regresarse al contexto de golpe cuando el vendedor le llamó la atención. Se alzababan grandes banderas rojas en torrecillas a la distancia, al borde de la pequeña ciudad portuaria.

- Parece que después será, joven. Hay que cerrar. Usted también, vuélvase rápido a donde se esté hospedando, cuídese.

- No me diga... me imagino de qué puede tratarse. Y yo que tenía tantas ganas de seguir con mis compras... -

¿Qué más podía ser? Monstruos, los emergidos esos que no dejaban de aparecer bajo su nariz donde fuera. Criaturas de lo más molestas. Seimei puso la piedra dragón de regreso, mientras el dependiente guardaba sus mercancías y vaciaba el puesto, metiendo todo en una gran alforja que luego se pondría a la espalda. Entre tanto, el hombre de orejas y cola felina se giraba en la dirección de tierra adentro en lugar de la del mar, escuchando atento todo el ajetreo más allá. El lugar donde se estaba hospedando... lamentablemente quedaba más allá, y bastante lejos, en la gran propiedad del dueño del puerto. Llegar hasta allí rápidamente para estar protegido no era una opción. ¿Y qué más podía hacer? Primero, guardar la calma e intentar ver bien qué ocurría, qué era la amenaza. Quizás encontrar guardias a los que apegarse. Parecía que el peligro estaba llegando muy rápido, la gente corría, los puestos recogían lo suyo tan rápido como era posible, se gritaban avisos de un lado a otro... los sentidos del felino podían captar mucho, pero en ese caos todavía nada en detalle. Sujetó su canasta con cuidado y se quedó atento.







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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Suryha el Dom Sep 10, 2017 7:59 am

¿Cómo era eso posible? Últimamente, por mucho que le disgustara el frío, estaba pasando más tiempo fuera que en el interior del castillo. Una excusa podría ser no toparse con aquella odiosa Dragona, pero mentiría, habían muchas otras formas para no encontrarse con ella, ya fuese solo encerrarse en su habitación, en la de Brynjar, seguirlo como siempre a todas partes. Pero no, nuevamente estaba fuera, aunque solo por mera curiosidad en descubrir qué había de nuevo en el mercado cercano al puerto. Porque... Deberían de haber objetos que nunca antes habían sido vistos en Mitgard ¿cierto? Después de todo, la isla estaba abierta a todos hacía moderadamente poco. Laguz y humanos, todos ellos eran bienvenidos, se preguntó entonces si quizás fuesen bienvenidos incluso los dragones, pues después de todo, ellos temían a uno en especial, al que menos le importaba de eso en realidad.

En cuanto pisó el mercado, varios mercaderes estaban corriendo despavoridos hacia la ciudad, probablemente en dirección a sus posadas... Espera, espera, espera ¿Será que realmente escapaban de él? Dibujó una mueca, cruzándose de brazos a la par que miraba hacia un lado y otro en busca de una explicación. Quizás algún soldado Mitgardiense que se dedicara a difamarlo o simplemente una broma pesada. Pero no había absolutamente nada que pudiese darle alguna idea al respecto de qué estaba sucediendo y no, en aquél preciso instante, no estaba del todo dispuesto a seguir sus sentidos, no por nada, solo sería aburrido– ¡Joven! ¿Qué hace? ¡Corra!¡Ajá! No era de él de quién corrían. Un hombre de mediana edad, cargando con diferentes objetos entre las manos paró ante él, parecía vagamente preocupado al respecto–  ¡Hay que advertir a las guardias! ¡Se están acercando! –Empezaba a entenderlo, debía tratarse de los enemigos que seguían llegando, de piel enfermiza y ojos rojos como la sangre.

¡Eso era perfecto!

Advierta a cualquier persona que vea de la ciudad. Ellos sabrán que hacer –Pronunció, calmo a pesar de la situación. No era la primera vez que tenía que luchar, ni sería la última, eso bien lo sabía.  El hombre asintió y siguió corriendo, siguiendo a los otros de cerca. Era simple saber quienes eran extranjeros y quienes en cambio, sí pertenecían a la Isla, quienes desde jóvenes habían aprendido a como reaccionar en situaciones semejantes. Unos estaban más calmados que otros, más ordenados, pero manteniéndose lejos tras verle. Claro, ellos debían de saber qué era. Volvió a avanzar entonces, hacia la zona ya vacía en la que solo minutos atrás seguramente estuviese animada y llena de comerciantes. Habían algunos que otros objetos abandonados de menos valor, lo demás se lo habían llevado todo.

Y ahí, en medio de la nada, una figura curiosa a sus ojos permaneció quieta, inmóvil ante el peligro que se acercaba... ¿Un humano? No... Espera... Cuanto más avanzó, más logró notar sus características peculiares. Cabello oscuro como la noche, orejas y cola felpudas– ¿Qué? – Musitó en bajo, solo en un susurro. Parando detrás del desconocido, se tomó el atrevimiento de extender su mano y acariciar su cola. Probablemente no fuese bien visto, pero... ¡Oh, bueno! ¡La curiosidad era más poderosa!– ¿Eres un laguz? –Inquirió, levantando solo entonces un poco su voz para hacerse escuchar– ¿Un lobo...? No, no pareces un lobo... –Habría sido más fácil preguntarle, pero eso quitaba la diversión del asunto. Bajó su mano, se cruzó de brazos y fijó sus dorados ojos en la figura del otro ser, ignorando por segundos el peligro que se acercaba desde el frente– ¡No importa! Que lindo ~ –Sí, lo dijo tal cual, con una inocente y agradable sonrisa en sus labios.
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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Seimei el Mar Sep 12, 2017 12:15 am

No había motivo para tener cuidado de las personas a su alrededor, eran los monstruos a los que tenía que olfatear. No esperaba ser sorprendido por nadie en ese momento. No esperaba una persona parada tras él y una mano en su cola... pero lo inesperado sucedía a veces. Y Seimei dio un respingo cuando sucedió.

-
¡No me toque! ¡Por todos los cielos! -

Todavía ni había visto a quien le respondía con su tono airado e indignado, en momentos así le importaba poco quien pudiera ser, aunque claro que enseguida se giró a ver eso, erguido y con el mentón en alto. Su cola acababa de erizarse un poco en respuesta, y siendo ya de por sí frondosa, se tornaba una esponjada nube de pelaje ondulado. Seimei ya la movía hacia adelante de su cuerpo, de modo que podía pasar sus propios dedos entre el pelaje y alisarlo un poco, acomodarlo de regreso como correspondía. Odiaba cualquier mano ajena en su pelaje tanto como las odiaba en su piel. Le inundaba de deseos de lavarse la zona, que juraría que acababa de perder lustre y perfección. Pero su indignación con ese hombre de largo cabello rubio platinado no estaba destinada a durar. Ya se estaba cruzando de brazos, señal de que se guardaba sus manos para sí mismo, y enseguida pronunciaba entre preguntas algunas palabras que al felino siempre, siempre le complacían oír. Una de sus orejas se movió con total atención en dirección a su voz. Lindo le había dicho. ¡Claro que lo era! Tocado su orgullo personal, el esclavo pasó la vista con más calma por la persona ante sí, más dispuesto a apreciar.

-
¿Me lo estaba diciendo a mi? Oh... me sonrojará. - Dijo con lentitud, en una voz bajita. Comenzaba a sonreír. - Acepto su halago. Hace tanto que no oía uno, ¡me ha alegrado un poco! Señor... -

¿Señor qué? Le parecía muy claro que él era un laguz, pero del lado del otro, no era tan obvio. Aunque tampoco imposible. Con el tiempo el olfato de Seimei se había refinado mucho, acostumbrándose en especial a los detalles que separaban enemigos de aliados, posibilidades de vivir y peligro de morir. Estar junto a su nuevo amo, un príncipe guerrero, lo había hecho desarrollarlo así en lugar de sólo tener olfato para especias y pieles como antes. El viento soplaba en su dirección y estando atento el gato pudo percibirlo. Olía como las piedras preciosas extraídas de las minas de Nohr pero distinto, fresco, como... el muy muy sutil aire alrededor de la piedra dragón de hace un momento. Lo miró con inocente atención. Claro, tenía lo que en el negocio esclavista podían llamar "belleza vendible", que no era lo mismo que cualquier otra. Muchas personas eran bellas pero no todas en un estilo fácil para encontrar comprador. Pero eso no venía al caso, era un adulto y en tierras libres donde capturar no estaba sobre la mesa, sólo eran los pensamientos que no podía evitar tener. Lo que miraba eran sus orejas, para confirmar. Era un manakete, muy rara especie de ver...

"¿Un laguz fuerte, entonces? ¿Alguien tras quien esconderme hoy? Puede funcionar." Seimei pensó. Entonces se le acercó un paso, sonriendo más amigable.

-
Señor manakete. Justo he estado necesitando a alguien como usted, para preguntarle un par de cosas, qué bendición verlo. -







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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Suryha el Mar Sep 12, 2017 6:26 pm

Debía admitir que le agradaba eso: ver a las personas desconcertadas, una reacción fuerte en comparación a muchas otras. El claro ejemplo fue el sobresalto felino, sus palabras pronunciadas, su indignación. Claramente no tenía problema con todas ellas; no le importaba en realidad lo que el otro pudiese pensar de él, ahí, la cuestión era que si le agradaba lo molestaría, si no, simplemente lo dejaría pasar. En aquella precisa ocasión, le empezaba a agradar más que disgustar. Era hermoso, tal y como le había dicho y, algo llamaba su curiosidad con respecto a la oscura figura que tenía al frente. Sonrió de lado, levantando a penas su labio para dejar entrever, sin pretenderlo, un pequeño y alargado colmillo, algo a penas visible, pero claramente diferente a cualquier otro humano, pues él, definitivamente no lo era.

Qué lástima que no lo oiga tan seguido, alguien debería recordárselo de tanto en tanto –Estaba siendo honesto, no tenía motivo por no serlo, no sin saber quién era su inesperado compañero de pláticas ni del por qué de su actual existencia en ese preciso lugar, después de todo, había peligro inminente al frente, que él no prestara atención a ello era cosa a parte y tuvo que admitir que le agradó pensar que quizás ni al otro le preocupara demasiado. Levantó ambas manos, como si pretendiese pedir tiempo, o demostrar que no volvería a tocar sin permiso; estaba claro que al otro no le gustaba– Lamento mi descortesía, no pude contener mi curiosidad –Y en ese preciso instante estaba siendo cortés solo porque el otro también lo había estado siendo. Ahora que se fijaba bien en él... ¿Quién sería ese curioso laguz? Su porte parecía evocar nobleza. ¿Se enfadarían con él si preguntaba más de la cuenta? ~

A veces, seguir cortesías era tan aburrido...

Bajó sus manos, suavizando su sonrisa. No se movió cuando el otro habló y se acercó... ¿Parecía haberle perdonado por su atrevimiento? ¡Eso era bueno! Permaneció con sus dorados ojos fijos en el otro, atento, no porque pensara que el otro pudiese ser un enemigo, sino porque simplemente sentía una genuina curiosidad: no todos los días laguz pisaban esas heladas tierras. Pero... Ahí estaba otra vez– Manakete... – Musitó en bajo, pensativo al respecto– No es la primera vez que me llaman así –De hecho, era ya la segunda vez– ¿Imagino que esa no es una coincidencia? – Porque... Si un humano y un laguz lo decían, debía de haber algo de cierto en todo aquello ¿Verdad? Se cruzó de brazos, levantando una de sus manos hacia su barbilla, cerrando los ojos. No, nada, no había forma, él eternamente había pensado ser un dragón algo diferente– ¿También cree que sea eso? Siempre me dijeron pertenecer a la raza de dragones –Admitió.

Desconocía si directamente le habían engañado, o si simplemente eso era lo que pensaban. Después de todo, ambas opciones eran posibles, aún cuando su instinto le hacía creer antes la primera opción a la segunda. Estuvo a punto de decir algo, eso, hasta que escuchó un estruendo al frente. Levantó su mirada y vio claramente como más allá, uno de aquellos molestos emergidos destruían lo que supuso ser unas cajas de madera. Parpadeó y suspiró con cierta frustración. ¿Por qué siempre él terminaba en algún problema?

¡Eso no era justo!
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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Seimei el Sáb Sep 16, 2017 7:19 pm

Era ya un hecho que perdonaría al laguz, ya que se mostraba lo más inocente que podía verse, se comportaba... y por el halago que le había dado, claro. Quizá su vanidad fuera la perdición de Seimei alguna vez pero simplemente le gustaba mucho ser reconocido así, vivía para su propio ego. Se dejó llevar por las amables palabras de Suryha, con la cola erguida en felicidad. Cuando habló, tuvo que carraspear primero, ya que un ronroneo había subido por su garganta y le interrumpía la voz un poco. - Qué persona encantadora, haha. No se preocupe, ha compensado, ha hecho a un gato muy feliz. -

Así que procedió ante el otro con una sonrisa bastante alegre en el rostro, ya sin molestarle cómo fuera mirado, sino lo contrario. Además, creía que estaba en compañía de alguien fuerte a quien podría apegarse por protección, así que estaría en su mejor comportamiento con él, manteniendo una voz suave y de volumen siempre controlado, como se le había instruido en su crianza. Calladito y atento lo escuchó, ladeó una oreja en su dirección exacta, luego la otra, mirándolo de regreso a los ojos a medida que el rubio hablaba de su raza... su indefinida raza, al parecer. El felino de palaje azabache parpadeó un poco en indecisión. ¿Se equivocaba? ¿Podía ser que fuera un dragón? Lo cierto era que nunca había visto ninguna de esas dos cosas en persona. Ni en la ciudad ni en la caravana de los esclavistas habían tenido dragones ni manaketes. Por la simple razón de que no eran tan insensatos como para arriesgar todo lo que tenían, intentando domesticar a una criatura gigante escupefuego. Ya tenían técnicas para sujetar a los tigres más fuertes y rebeldes, pero ¿dragones? Era otro asunto. El gato, en realidad, sólo conocía de los manaketes esas piedras que había claramente desaprovechado, así que no podía estar tan seguro. Aunque su nariz le decía que sí, tendría que probar para confirmar, quizás le sirviera de algo. Se quedó mirando al hombre de largo cabello y rasgos que se le hacían una pizca afilados.

"¿Pero cómo es que él no está seguro de sí mismo? Rara criatura."

-
¿Será un dragón entonces? Ahora me hace dudar... - Dijo. - Veamos. ¿De casualidad conoce algo llamado dragonstone? Muy vistoso tipo de piedra, en verdad. Y muy valioso... - "250G de valioso." Pensó, resentido todavía.

Iba a explicarse un poco más y adentrarse un poco en el medio-misterio que tenía ahí, pero fue en ese momento que el ruido empezó y se supo del peligro cerca. Seimei no los había escuchado llegar. De hecho, los olía recién ahora. Claramente los guardias de ese lugar tampoco habían podido mantenerlos fuera de la ciudad del puerto en su momento, y ahora que ya estaban allí tomaban de sorpresa a todo mundo. Sigilosos, sin duda... ¿pero acaso eran saqueadores? Cuando se puso alerta Seimei no sólo los vio adelantarse a la gente, muy rápidos, sino que también arrebatarles las alforjas a quienes claramente cargaban sus objetos de valor. ¿Ladronzuelos? Se colarban a los puestos de comercio de la plaza enseguida. Estaban por todos lados... escapar no iba a ser tan fácil. Seimei miró con cuidado, con los pies listos para partir si sólo supiera por donde o cómo. De momento sólo se acercó con las orejas gachas a ponerse casi tras el manakete.

-
¡Qué susto! ¡Son rápidos! - Le dijo, retrocediendo más. - Señor, debemos de huir... no, ¿qué digo? Usted sí debe ser capaz de hacer algo contra estos monstruos. Si puede hacerlo, por favor... -







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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Suryha el Miér Sep 27, 2017 4:45 pm

Le gustaba, oh, sí, era un sujeto particular, encantador y para él, agradable. Sus gustos eran extraños, eso era cierto, pero eran suyos, así que no se preocupaba por lo que podría pasar, o por lo que podrían decirle, por lo que podría revelarse o no ser. Simplemente actuaba. Esbozó una sonrisa de lado y ladeó con ligereza su cabeza hacia un costado, su cabello cayó con suavidad por sus hombros y al final, como si repentinamente entendiera a lo que el otro se refería, sacó de entre sus ropajes una piedra luminosa, azul claro gracias a los reflejos del sol y el blancor de la nieve. Miró antes hacia ella y después, hacia el otro. La dejó descender de entre sus dedos por el pequeño cordón de plata que la sostenía y se balanceó en el vacío– ¿Esto? –Tintineó, culpa de un pequeño cascabel que tenía colgando de la misma y parpadeó lleno de curiosidad.

Maldijo en sus adentros lo inoportunos que en ocasiones podían ser aquellos oscuros seres y ahogó un suspiro en su garganta. Cerró sus ojos, pasó a cruzarse de brazos por enésima vez, algo frustrado, desganado en cuanto a luchar se podía decir. ¡No había forma! ¡Que pereza la suya! Pero solo de pensar lo que podría suceder de dejarlos vagar libremente por la isla... De lo mucho que Brynjar lo reprocharía por dejarlos ser... ¡Eso era aún más molesto! Pero quería seguir hablando, oh, claro que sí, se le hacía interesante la conversación, la misma personalidad del gato. Pero eso podía esperar, claro, aunque la idea no le hiciese realmente mucha gracia. No se movió cuando el otro se escondió detrás suya, casi buscando protección, de hecho, incluso se le hacía tierna la imagen. ¡Curioso ser era aquél gato!

Claro. Yo me ocuparé de ellos... –Bajó ambas manos, sonrió y miró hacia atrás, por encima del hombro al de azabache cabellera– Pero debería alejarse un poco, por favor. Sería una desgracia que acabara herido –Por varios motivos, sí, como siempre. Podía seguir considerándolo hermoso, podía seguir considerándolo interesante y podía seguir considerándolo necesario para descubrir algo más. Podía considerarlo todo a la vez y a la vez misma nada. Pero le sonrió, confiado a su manera– Me interrumpieron, merecen un castigo –Volvió a mirar al frente, avanzó unos pasos, tomando distancia del otro por mera precaución y cuando levantó por fin la Dragonstone, en sus ojos se reflejó la misma luz– No se acerque por ahora –Advirtió. La piedra brilló y al mismo tiempo, su propio cuerpo lo hizo, un halo blanco que lo cubrió por completo y su figura, en un principio humana, fue creciendo, cambiando, hasta que en el mismo lugar, en la misma luz, el cuerpo de un dragón se reveló.

Cuando en cambio la misma luz lo abandonó, dejó ver sus verdosas escamas, traslúcidas, opacas por el reflejo blanco de la misma nieve en ellas. Duras, fruto de años y años a sus espaldas, a pesar de que su cuerpo humano solo aparentara unos veinte. Las membranas de sus alas, frágiles en comparación a sus escamas, se movieron con suavidad, permaneciendo entreabiertas. Rugió en bajo, gutural y movió su cabeza hacia atrás, ignorando durante instantes a los emergidos, seres desagradables de pieles grises y ojos rojos que en aquél momento se dedicaban a destruir barriles y cajas que se encontraban en medio del camino. Los aparentes cuernos invertidos casi tocaron el suelo y su cola se balanceó un poco hacia un lado y otro, causando uno que otro quejido de sorpresa por los habitantes que estaban cerca– ¿Está usted bien? –Inquirió, su voz diferente a la inicial, ahora mucho más grave, resonó sin necesidad de que abriera sus fauces, solo enfocó, buscó al oscuro laguz gato e inclinó más su cabeza hacia delante.

Honestamente me preocupa que pueda llegar a ser aplastado... –Pero, un repentino tintineo, fuerte, como un golpe, hizo que mirara de reojo al frente. Allí, uno de los atrevidos seres oscuros se había acercado tanto que ahora intentaba golpear una de sus patas delanteras con una espada. Sus escamas, duras por los años, no dejaron pasar mucho y, bastó un movimiento de la pata para empujarlo hacia atrás, haciéndole trastabillar y caer de espaldas.  ¡Insensatos todos ellos! ¿Cómo se les ocurría atacar un dragón con una espada? Pero Suryha calló y simplemente volvió a balancear un poco su cola, pensativo.

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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Seimei el Sáb Oct 21, 2017 12:30 am

Miró la piedra mecerse a la vista sostenida por su collar. En su tiempo con sus amos su mayor talento era aprender materiales, aprender a notar en cuantos hilos estaba hecha una prenda de calidad o si una piedra era de verdad. Tenía ojo para eso. Estaba seguro de que el material era el mismo, que hasta le parecía más lindo cortado, pulido y puesto en un collar decentemente en lugar de ser un peñasco burdo sin forma. Asintió con la cabeza. Para él, esa era señal suficiente, aunque claro, desde su punto de vista, así que habló con cuidado. - Bueno, bueno. Esa sería la piedra de un manakete, sí. Hasta donde este gato sabe~ - Informó.

Igual y ya lo sabrían mejor. Después de todo, su idea era que sería más razonable si la criatura gigante escupefuego hiciera la parte de pelear. Distintos seres hechos para distintas cosas. Por suerte, parecía que el manakete estaba bien con eso. Al escuchar su respuesta tan favorable para el gato, que prefería por lejos resaltar lo inofensivo que era en toda situación, este puso su mano en su pecho al inclinarse profundamente con gratitud, agachando la mitad superior del cuerpo. "Es que no me lo tiene que decir dos veces. Yo y el peligro en extremos opuestos, gracias..." Pensó con alivio. No le gustaba mucho eso de alejarse de quien lo iba a proteger, pero bueno, si tenía que... retrocedió un par de pasos, dejó que sus orejas y su nariz en el aire helado le dijeran qué tan lejos estaban los ladronzuelos de su posición y le dio un par de metros más de espacio al manakete. Desde allí, miró muy atento la transformación que tomaba lugar, con gran interés en la novedad que estaba teniendo oportunidad de ver. Otro tipo de laguz. Seimei miró fijamente cómo sus cuernos y escamas aparecían, se preguntó si tendrían propiedades mágicas, curativas... y, ¿qué tan vulnerable o destructiva era una criatura así? Eso era seguramente lo más atractivo. Sonrió al ver la gran cabeza dirigida en su dirección, acercándose rápido para seguir mirándolo por doquier. Su cola erguida mostraba su estado de emoción, aunque sus modales se quedaban más o menos como siempre. Le respondió con la gentil sonrisa permanente todavía en el rostro. Sus palabras quizás no combinaban del todo bien con la expresión.

-
¿Yo? Estoy asustadísimo, obviamente. Pero estoy bien. Estaré bien, es usted muy amable conmigo. - Hizo una pausa para dejarle encargarse del intruso que se les acercaba. Sosteniendo su canasta de compras cerca. Luego, agregó. - Mire, aquí voy. -      

No le gustaba lo que iba a hacer, pero... bueno, iba a ser la mejor forma. Era ágil en su forma bípeda, pero con límite. Esos emergidos olían peligrosos. Así, con un suspiro, dejó su canasta en el suelo, se llevó las manos al cabello para peinárselo antes de transformarse. El proceso fue rápido y simple, cambiando al hombre bien vestido de orejas y cola azabache por un gato de pelaje largo, tupido y de aspecto hasta afelpado. Tuvo que tomar el canasto entre los dientes, momento en el que sus orejas captaron un sonido en el aire. Emitió un maullido amortiguado como advertencia. Y enseguida, corriendo, se metió como una sombra justo bajo el vientre del manakete, saliendo por el otro lado de él. Un par de dagas habían sido aventadas en su dirección, aunque los ladronzuelos se habían escondido enseguida después. Dejó un momento el canasto y alzó la cabeza al manakete.

-
Soy rápido, lo prometo... estaré cerca pero no en su camino. Y también, querré ver que le vaya bien. - Volvió la vista a un par de carretillas volcadas. - Mi nariz dice que los culpables están por allí, huelen a monedas y a aceros de calidad... cuídese, corazón. -







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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Suryha el Lun Oct 30, 2017 6:33 am

Así que la piedra de un manakete ¿eh? No pareció demasiado preocupado, su escamoso hocico no dejó que los sentimientos se reflejaran y en sus ojos, fijos al frente, nada se reflejó a parte de la propia vista que estaba observando. Pero en realidad le estaba dando vueltas a lo que el gato decía, parecía saber de que hablaba, parecía ser que, la mayor parte de las personas sabían algo al respecto, menos él mismo. Su "madre" siempre se había mantenido callada al respecto, le había quitado importancia a ese pequeño detalle que él era diferente al resto. Después, él hizo lo mismo, nadie nunca se preocupó de que fuese un dragón diferente, de que su piedra ocultaba sus poderes.

"Parece usted saber más que yo. En realidad... Empiezo a creer que todo esto tiene algo de sentido " –Admitió, su cavernosa voz parecía estar ocultando cierto pesar que procuró dejar de lado en ese preciso instante. Y tuvo que admitir que la presencia del laguz gato le dio cierta tranquilidad. Era... Hasta cierto punto agradable su compañía,  a pesar de no entender realmente bien el por qué. Aún así, ante la advertencia permaneció quieto, procuró no mover su cola por curiosidad, como cualquier otro animal haría, un perro o un gato, incluso un zorro, después de todo, seguían teniendo instintos animales, unos más fuertes que otros, unos más acostumbrados a la vida de los seres humanos, con sus costumbres más inculcados, quizás desde la misma niñez.

Y cuando el gato afelpado apareció bajo su torso, entreabrió sus fauces hasta dejar entrever sus afilados dientes. Una reacción de completa estupefacción, propia de un humano más que de un dragón. Le gustaba el color oscuro y más que eso, le agradaba los colores oscuros y las cosas agradables y suaves. Internamente, si solo estuviese en su forma humana, probablemente no habría pensado dos veces antes de correr a abrazar al laguz gato, aunque quizás debería de controlarse, no parecía ser que al otro le gustase demasiado el contacto físico. Pero fue poco después que volvió a mover su cola a un lado y otro, con cuidado de no derribar algo en el proceso. Cerró sus ojos, inspiró hondo y volvió a mirarlo– "Pero que forma laguz tan encantadora ¡Que pelaje tan cuidado! Cuénteme su secreto ~ " –Se inclinó un poco hacia abajo, no lo suficiente para llegar hacia el otro, pero si un poco.

Soltó un baño gruñido al recordar que seguía en medio de lo que sería una batalla y enderezó su cabeza, miró hacia el frente y entreabrió de nuevo sus fauces de forma peligrosa– "¿Ahora los emergidos se dedican a robar monedas? " –¿O serían bandidos? Realmente lo dudaba ¿que hubiesen unido fuerzas ambos bandos? ¿Los emergidos luchando al lado de alguien? ¡Que insensatez! Volvió a mover suave su cola hacia atrás y se sentó sobre sus patas traseras como un cachorro lo haría– "Bryn me reprochará como le destruya la ciudad... ¿Deberíamos esperar que se acerquen? " –Dicho y hecho, al frente, seres de grisácea piel aparecieron girando por un callejón. Se levantó y con la rapidez propia de un ser grande se acercó a ellos de forma peligrosa. Allí, levantó una de sus patas y aplastó sin preocupación uno de ellos tomados por sorpresa.
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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Seimei el Sáb Nov 11, 2017 11:00 pm

¿Qué le pasaba a su poderoso compañero? Lastimado no estaba, eso seguro. No iba a pasar tan fácil. Pero parecía estar dudando por unos momentos, mirándolo en una fora imposible de leer... y teniendo algunas dificultades para moverse también, ya que en cualquier dirección en que lo hiciera saliendo de la plaza o no, había alguna clase de edificación que podría dañar. Difícil, difícil. Seimei le aguardó un poco, pero al no oír más que halagos despreocupaos, se quedó tranquilo. Alzando la cola muy recta en felicidad, con un ronroneo en la garganta. - ¿No sé si lo que funciona para pelaje como el mío funcione para su escamas, corazón? Pero con gusto le daría alguna ayuda luego... - Dijo. Según lo que deseara, algo se le podría ocurrir, claro.

Aunque tendría que ser después de que todo ese lío se terminara. Contento con haber recibido nuevamente halagos (y de los mejores, dirigidos a la belleza de raza de la que tanto se enorgullecía), el gato negro volvió a poner su atención en los alrededores de la plaza. Cerca del manakete o de preferencia bajo su estómago en los momentos más complicados estaría a salvo, así que podía centrar mejor sus sentidos bien afinados al lugar. A detectar a sus amenazas. De lo contrario, tal parecía que sería difícil para el laguz de gran tamaño encargarse. Movió las orejas hacia lo alto, de donde venía su voz, cuando la criatura le habló. Ciertamente era una majestuosa imagen de ver... y sus palabras dignas de recordar para despues. "¿Bryn? Podría ser su amo. Alguien de esta ciudad, por seguro." Hizo nota mental de ello, separándose un poco cuando el manakete avanzó a atrapar a un ladronzuelo que se exponía. No podía decir que no fuera agradable verlo encargarse. Estar del lado de quien podía aplastarlos así no se sentía nada mal tampoco... un poco emocionante, inclusive. Sí, su pulso se aceleraba un poco, de haber estado en su forma humana habría estado sonriendo de oreja a oreja. En ese momento, con los ojos grises muy atentos al monstruo de aspecto humano y la nariz captando en todo detalle su aroma tan metálico, estuvo seguro de tener el rastro de su desagradable raza a la perfección. Si algo hacía para seguir cayéndole en gracia al manakete, sería ayudarle a atraparlos.

-
No debería arriesgarse a que se le escapen con lo que estén tomando, haciendo quién sabe qué cosa de rufianes en el camino... - Recomendó. Sería más solución. O quizás le había gustado mucho eso de ver a un ser más fuerte encargarse. Ah, estar del lado de personas así siempre era una idea inteligente. - Además... creo poder decirle donde van. -

Seguían moviéndose por allí, tras los puestos y edificios. El sonido lejano y suave de los pasos le decía que reagrupándose. Comenzando a alejarse. Sin querer interrumpirse la audición mucho, el felino sólo dio un maullido corto, muy cuidadoso, como el de un animal que realmente nunca había maullado por instintos. Con esa señal para llamar la atención del manakete, su figura tan negra en el paisaje nevado, cargando su canasta todavía, se fue aprisa calle arriba. La salida principal de la plaza, una de las calles grandes de la ciudad, tendría que ser suficiente para que el manakete anduviera sin preocuparse. Sus patas se movieron aprisa, ágiles. Olía cerca a los monstruos, tenía el rastro en la mira, sabía que en algún momento saldrían justo... allí. Sólo un poco más adelante, el pequeño grupo con un cargamento en alforjas pequeñas de lo que olía como armas nuevas y recién afiladas, entre otros metales, salió a la vista. Iban a hacer su huída. Seimei paró de inmediato, no por terror sino conscientemente evitando acercarse más al peligro.







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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Suryha el Dom Nov 12, 2017 9:53 am

Paró como un enorme perro al que le habían dicho dejar de correr y se sentó en el suelo, dejando de aplastar el ser mientras todos los demás parecían estar dispuestos a dispersarse y correr de un lado a otro. Movió su cola como único signo de haber escuchado al gato, al menos hasta recordar donde estaba y el desastre que podría causar a las casas, entonces paró y simplemente giró su mirada hacia Seimei. A pesar de que no se notó, sus ojos estaban atentos en la oscura figura que tanto delataba en medio del blanco paisaje. ¡Ah, que hermoso!

"Entiendo. Cierto, cierto " –Se levantó, giró sobre si mismo cuidadoso de no causar desastres y solo esperó. Así que se asustarían y saldrían corriendo ¿eh? Quizás ese cuerpo era demasiado grande, sus pisadas demasiado escandalosas, su cola una perfecta arma de destrucción de casas. Y todo eso era por culpa de los emergidos y sus inoportunas acciones. Esas tierras le pertenecían a Brynjar, si él no los quería pisarlas, no tenían el derecho y él, como leal al Jarl que era, haría lo que él deseara, sin excepción.

"Perfecto, entonces enséñeme el camino, Seimei. Lo seguiré de cerca " –De cerca, sí. De hecho, el gato era realmente rápido, sorprendentemente ágil y elegante en aquella forma cuadrúpeda, si fuese a seguirlo, caminando sobre el suelo como cualquier ser normal haría, probablemente despertaría incluso a los muertos con los temblores. Dejó que Seimei se alejase un poco entonces, flexionó sus rodillas, extendió sus alas a un lado y otro de su escamoso cuerpo y se impulsó hacia arriba.

Batió con fuerza sus alas, levantando un viento que hizo volar los cartones olvidados por los mercaderes. Se subió en el cielo, por encima de la ciudad y siguió la oscura figura del gato que tanto llamaba la atención entre el blanco. Se preguntó internamente si alguien llegara a asustarse de volver a ver un dragón sobrevolar la ciudad, su sombra, tampoco podía considerarse algo fácilmente de ignorar.

Cuando dio más allá de la figura parada del gato, volvió a batir sus alas, planeando siempre más bajo hasta llegar a la altura del gato, aterrizó poco más adelante de él, cuidadoso en todo momento. Rodeó por la retroguardia el cuerpo de Seimei con su cola por si alguien se acercaba y se inclinó hacia el frente al ver el pequeño grupo de enemigos que acababa de salir de entre los callejones de la ciudad– "Aquí estabais " –Afiló sus ojos, hinchó sus pulmones.

Cuando abrió sus fauces, en vez de una llamarada como sería usual en los dragones, expulsó un hálito de energía de colores cambiantes. Procuró atacar la parte superior de sus cuerpos, concentrar allí toda la energía. Varios cayeron al suelo cuando hubo acabado, soltando los objetos que habían robado. Otros caminaron un poco al frente, mareados, antes de que un Mitgardiense apareciera de golpe, con lo que supuso sería un trozo de metal que terminó golpeando la cabeza del ser de rojizos ojos junto a un grito de guerra.

"Huhuhu~ A veces hasta las sartenes son aterradoras " –Rió bajo, de forma ronca, entreabriendo sus fauces. Giró su cabeza en dirección a Seimei de nuevo, cerrando sus mandíbulas ahora– "Seimei ¿Cree que puedan haber más?" –Inquirió. Ya se había hecho a la idea de que los sentidos del gato, eran sin duda mejores que los suyos. ¿Sería su olfato?
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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Seimei el Jue Nov 16, 2017 12:41 am

El viento se sentía extremadamente helado, y al volverse un poco más fuerte levantaba algunos copos de nieve que terminaban en el pelaje del gato. ¡Qué frío! Cuando terminara todo ese asunto, iba a querer meterse de regreso a la mansión de su socio, cubrirse y beber mucho té, tenía salud pero para qué arriesgarse... entonces, cubierto de repente por la sombra del manakete que volaba sobre él, Seimei entendió de donde estaba viniendo tanto frío. Sí, tenía sentido. Sin embargo, por un momento fue motivo de preocupación, teniendo la persona tras la que pretendía escudarse tan lejos un par de metros arriba en el aire, y él expuesto y a solas debajo. Para su fortuna, el brillante dragón no tardó en bajar a nivel de suelo. Sin que necesitara indicárselo ni mucho menos, el felino de largo pelaje se apresuró a ponerse a resguardo cerca de las patas, donde la cola se curvaba en torno a él como para protegerlo. Feliz con eso, se quedó allí y se giró para observar lo que sucediese entre su protector y aquellos monstruos, ahora que los tenía allí. En pocos instantes el manakete abría las fauces y soltaba lo que parecía ser su ataque final, una especie de fuego sin calor que de todos modos envolvía y hería a esas criaturas... tomó nota de todo, mirándolo extremadamente atento. Era un poder peligroso, sin duda. Tan peligroso como fascinante. Valdría la pena recordarlo, tenerlo en cuenta. Confiándose en que ya no habría forma de correr peligro cuando tenía algo así a su lado, Seimei se dio la libertad de volver a su forma bípeda, la que sentía más cómoda. Sonriendo con sorna a los monstruos que parecían tan diminutos en frente del otro laguz, ocupó sus manos en irse sacudiendo de la ropa los copos de nieve que seguían encima. Oh, sí, qué bien se sentía estar del lado correcto.

No había sido exactamente el final de todo, pero no tardó en serlo. Sucedía algo que hacía mucho tiempo Seimei no veía en ciudades comunes y sus habitantes: que se defendieran ellos también, fuera de esperar al ejército o sólo correr. Alzó una ceja al ver a ese hombre de Mitgard rematar a un ladrón, y ya sin contenerse acabó riendo un poco. Cubriéndose la boca cuidadosamente con la mano, pero riendo. Qué extravagante gente. Cuando el manakete lo miró a él y formuló su pregunta, el gato tenía ya la respuesta en mente, pero de todos modos se tomó el tiempo de revisar. Cerrando los ojos, se giró hacia un lado y el otro desde donde estaba parado, olisqueando el aire con calma. Fuera del aroma de los recién liquidados, no percibía nada emergido más allá.

-
No, cielo. Estoy seguro de que eran todos. Ladronzuelos en grupo pequeño para escabullirse mejor. -

Y tras esa conclusión, se giró hacia el manakete. Juntando sus manos sobre su pecho al celebrarlo.

-
Pero vaya, ¡mírese usted! ¡Qué bien que lo ha hecho, encargándose de ellos de esa forma! Nunca vi nada igual. Baje, baje, déjeme felicitarlo. - "Y felicitaciones a ti también, Seimei. Otra vez has salido a salvo de una situación peligrosa."

Le hizo un gestito con la mano para que se acercara. No que no lo estuviera, tenía su larga y brillante cola alrededor, pero la distancia con donde estaba su cabeza era fácil un par de metros. Acercándose allá, Seimei hizo gala de la humildad que le habían inculado mostrar durante toda su vida. Doblando una rodilla se agachó sin llegar a tocar totalmente la nieve, bajando la cabeza en una reverencia. Era un esclavo, rebajarse ante quien tuviera que hacerlo no sólo era necesario, sino una actitud sabia que había dominado. Casi un don, una habilidad. Puso todo de sí en ello, ya que esa persona que le había cuidado el pellejo tenía que salir de esa situación sin descontentos idealmente.

-
Le agradezco desde el fondo de mi corazón. Era tan fuerte como parecía, su amo debe estar muy, muy orgulloso de tenerlo. - Alzó la mirada inocentemente. - ¿Puedo preguntar exactamente quién es el que está a cargo de usted? -







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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Suryha el Vie Nov 17, 2017 5:25 pm

Escuchar la suave risilla del otro causó que sonriera internamente, no que no hubiese querido demostrarlo, pero realmente sus facciones le impedían reflejar algo cuando estaba en aquella forma tan grande a diferencia de un humano normal. Sus rasgadas pupilas se fijaron en los Mitgardienses que se habían reunido alrededor de los emergidos, recuperando las cosas robadas y hablando entre ellos sobre que hacer con ellos... Si quemarlos como a los demonios, o simplemente tirarlos a las congeladas aguas del mar. Les dejó a su libre albedrío y volteó hacia el hombre gato para escuchar su respuesta: no había nadie más.

Quiso suspirar de gusto, pero el halago causó que se lo pensara dos veces. Enderezó su pecho, bufó por su nariz y enroscó su cola, balanceándola suave a su alrededor, cuidando no golpear a nadie ni a nada. Sí, le gustaban los halagos, le gustaba que le dijesen lo bueno que había sido, el buen trabajo que había hecho. Le gustaba sentirse importante y poderoso, le gustaban las felicitaciones, quizás en parte también porque en el fondo, manakete o no, seguía poseyendo la forma de un dragón y con ella, la mentalidad de uno también. O quizás no, y todo fuese algo mucho más complicado de lo imaginable.

Le hizo caso, se agachó sobre su enorme cuerpo, acercando su hocico al laguz como quién esperaba una recompensa y al ver que solo se agachaba, le reverenciaba de alguna forma, causó que parpadeara, sorprendido a su propia manera. Ronroneó bajo, medio aprecio, medio queja, se removió apenas y al final, la luz volvió a rodear su cuerpo escamoso, dejando de rodillas en la nieve ante el de oscuros cabellos a su forma humana, de larga y dorada cabellera. La dragonstone colgaba de su cuello, brillando con suavidad con destellos blancos por la nieve– Oh, vamos, levántese. Honestamente preferiría una palmadita en la cabeza –Pronunció con diversión, casi como una media queja por la formalidad; le desagradaba la formalidad, de hecho, estaba a punto de saltársela– Usted también fue de gran ayuda para dar de ellos, muchas gracias~ –Como eso, agradecer no era un problema. Ensanchó su sonrisa.

Pero lo que siguió hizo desaparecer su sonrisa y dejar que la sorpresa volviese a asomarse. ¿Amo? ¿De qué hablaba?Ladeó su cabeza a un lado y otro, miró fija al otro en los ojos; eran hermosos... ¡Pero eso no era lo importante ahora! No estaba jugando con él, veía la honestidad de la pregunta en ellos– Hum... No creo que "amo" sea la palabra correcta... –Eso significaba ser un sirviente ¿Verdad? Y a él la idea de servir no le gustaba... ¡Oh, bueno! Quizás sí, eso si debía de servir a Bryn– La persona que está a mi cargo es Brynjar... –Pronunció meditabundo– Pero no es mi amo... Más bien... ¿Mi hermanastro? –Negó con la cabeza tras unos segundos– Pero no me importaría servirle solo a él, le debo mi libertad –Se incorporó.

Por cierto, mi nombre es Suryha, no pude presentarme antes~ –Extendió su mano hacia el gato, en una muda propuesta de ayuda para incorporarse, de presentación– Hace bastante frío fuera ¿Verdad? ¿Preferiría volver a la posada donde se está hospedando? Le acompañaré donde prefiera ir si me lo permite –¡No iba a dejarse escapar un laguz! ¡Oh, no! ¡No cuando los brandeds que merodeaban alrededor de Brynjar eran taaan aburridos y taaan dispuestos a permanecer lejos de él! Ahora, planeaba pasar el rato con ese gatito lindo.
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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Seimei el Dom Nov 26, 2017 1:31 am

El gato veía los pequeños movimientos en el rostro del reptil, su postura, sus ruiditos, pero no entendía exactamente qué humor representaban. No entendía expresiones de dragón, por más que prestaba atención e intentaba. No sabía si pararse tan derecho era para lucir amenazante o mostrar felicidad, si le gruñía o le expresaba satisfacción. Quizás un laguz más natural habría podido, por instinto o algo así, pero él había sido criado para comportarse a estándares de humanos y no dominaba ese lenguaje. Así que se quedó confundido por unos momentos, intentando y fallando, sabiendo sólo que el dragón le estaba poniendo atención a su persona por sobre todo. Hasta que se transformó de regreso. En ese entonces fue recibido por un rostro más amigable y fácil de descifrar. Sí, al hombre sentado en la nieve sí podía entenderlo, y de hecho muy bien. Podía enterarse de las cosas que lo satisfacían y las que lo dejaban descontento. Aunque, por más que quisiera mantenerlo de buenas, una palmada en la cabeza estaba un poco fuera de su alcance, considerando que implicaba contacto físico, cosa que el gato evitaba siempre. Bajó las orejas un poco en pesar, dando una risita culpable.

-
Haha, como diga, pero me temo que me sentiría demasiado sobrepasado si hiciera eso... declino esta vez. - Dijo.

Le había expresado sus gracias, que era lo importante y debía de ser suficiente. Después de todo, tendría que dejar la presencia del rubio más o menos pronto. ¡Lástima eso! Acercarse a alguien fuerte siempre era bueno, conveniente, especialmente porque allí arriba en Mitgard no tenía a su señor para que lo cuidara...

Pero bueno, nada que hacerle. Se quedó escuchando al dragón, intentando comprender quien era el señor de él, aunque no parecía que hablaban en los mismos términos en absoluto. El manakete ladeaba la cabeza para acá y para allá, dejando caer un poco de lado su muy lacio cabello, confundido mientras intentaba explicarse. Y Seimei tampoco estaba entendiendo mucho más. ¡De amo a hermanastro había un trecho muy largo! Pero el rubio tampoco se estaba apurando a decir que era un laguz libre o esas cosas que defendían con tanta furia en Gallia, así que no era exactamente un extremo ni el otro. Seimei se llevó una mano al mentón, frunciendo el entrecejo apenas un mínimo poco al intentar comprender esa información. Otros laguz tenían vidas tan... complicadas, a su parecer. Pero antes de que pudiera decidir cómo descifrarlo, qué pregunta era la que le estaba faltando, el manakete estaba presentándose y extendiéndole una mano de ayuda. El gato parpadeó con curiosidad. Oh, tenderle una mano a un esclavo... sonrió con toda la dulzura que existía en el trozo de carbón viejo que tenía por corazón. Las puntitas de sus colmillos asomaban contra su labio. Se alzó por sí mismo, lo disimulaba como podía pero vivía la vida sin tocar a las demás personas, no piel a piel, le enloquecía demasiado su higiene como para hacerlo. Pero para compensar por dejarle con la mano extendida, rápidamente se acercó a ocupar las suyas en algo más productivo.

-
Seimei, de Nohr. Un simple mayordomo con delusiones de buen negociante. Permítame. - Sacudió con suavidad, con mucho cuidado, los copos de nieve de los hombros del otro. Si era más bajito que Seimei no era por más que un centímetro o dos pero podía. - ¿Usted está tan congelado como yo? Mis orejas ya casi no lo soportan, haha... qué ganas de estar dentro y junto a un fuego. Pero mi hospedaje queda un poco lejos. En lo personal me encantaría la compañía, después de todo eso que sucedió, no le voy a negar que me he quedado un poco asustado, me sentiría más seguro... pero no le obligaré~ -

Se tomó la confianza de cerrar un poco el frente de la capa ajena, que había notado abrirse demasiado cuando había vuelto a tomar esa forma. Le daba frío sólo verle el cuello así. Entonces separó las manos, dio un paso atrás y retomó su canasta de compras. No había llegado a comprar mucho, pero al menos no había perdido nada en el ataque. Se la acomodó en el brazo y le dio una mirada general al manakete. ¿Qué tan dispuesto podría estar a mantenerlo a su lado? La mansión del thane Ferid quedaba lejos, quizás sería mucho. Se podría conformar con parar en algún sitio cálido, ya que lo del frío era muy verdad. Bajó la voz un poco, manteniéndola suave.

-
Dirá usted hasta donde me pueda acompañar. Además, me gustaría saciar unas curiosidades todavía, querido señor manakete. Esa persona, su hermanastro Brynjar... ¿es un manakete también? ¿O se trata de un humano? Aún no entiendo bien la diferencia de un laguz o un beorc en esta ciudad... -







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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Suryha el Dom Feb 11, 2018 5:53 pm

No habría palmadita en la cabeza, lo veía. ¡Ah, qué desgracia! Pero estaba bien aun así, se estaba divirtiendo, dentro de lo que cabía, dentro de lo que podía. Supuso, de alguna forma, que aquél gato no era alguien que gustase de ser tocado o tocar, había gritado cuando se había abalanzado sobre él, ahora había negado, de forma cortés, su saludo.

Quizás... Oh, sí, quizás más adelante, si volvía a toparse con el minino, intentaría descubrir si su suposición era correcta o menos. Y necesitó admitir, al menos en sus adentros, que aquella sonrisa ajena le agradó... Tenía una especie de destello particular, mucho más honesta que las demás sonrisas, probablemente ser un manakete ligado a la naturaleza ayudaba para percatarse de eso, o simplemente su inesperado compañero era demasiado lindo.

Nohr... Creo haber escuchado, de Bryn, que un barco de dicho país llegaría... Así que fue usted, que agradable sorpresa –Suavizó su sonrisa y cual niño bueno que no era, se dejó acomodar por el otro. No mentiría, sería un tonto de hacerlo, le agradaba cuando le mostraban ese tipo de cuidados– Y, en este preciso instante estoy bien, pero supongo que se debe a la recién transformación. En unos minutos seguro mis orejas se congelarán también... –¡Agh! ¡La idea era horrible!

Y como ya dije, me interesa, Seimei, así que lo acompañaré ~ Y si su posada queda demasiado lejos, podemos parar en algún lugar cálido para calentarnos, si prefiere –Y sería sincero, terriblemente sincero ¿Por qué no serlo? Después de todo, así era él, queriéndolo o no. Con su capa correctamente cerrada, cortesía del mayordomo, simplemente avanzó unos pasos, dejando junto al chirriar propio de las pisadas en la nieve, sus huellas también– Seré su escolta, eso suena bien, que divertido –A penas si susurró lo último antes de desviar al gato su atención.

Señor manakete... Manakete... ¡Oh, cierto! ¡Que despiste!– ¿Brynjar? –Negó– Él es... Un marcado, hijo de una dragona y un b... –Paró en seco unos segundos, bochornoso– Perdóneme... ¿Qué acaba de decir? ¿borc? ¿beoc? –Ajá, bien. ¿Tendría alguna escusa? Bueno, en Mitgard ese término no era usado y aun así, tenía la extraña convicción de que sabía a qué se refería. Volvió a avanzar, posicionándose a un lado suyo, manteniendo una distancia de pura cortesía– ¿Se refiere quizás a un humano?

¡Era lo único que podía ser! El hijo de un laguz y un humano– Es hijo de un laguz y un humano –Volvió a empezar– Él y yo, no estamos emparentados por sangre a pesar de que lo haya llamado hermanastro –Volteó su atención a Seimei y mientras avanzaba, observó de reojo a los ciudadanos que volvían, lentamente, a juntar sus objetos para seguir vendiendo– En cuanto a la relación... Hay una aceptación de razas, aunque predominen los hum... Ups, me parece que era algo que no debía de decir –Tapó sus labios, segundos después balanceó su mano, quitandole importancia.

Pero antes de que Mitgard abriese sus puertas al resto del mundo, solo habitábamos estas tierras yo, y la madre de Brynjar, una dragona... Por eso, estas personas, le tienen cierto temor a los dragones –Y sonrió con suavidad, con la calma de alguien que ya estaba acostumbrado a la idea y que, de todas formas no era como si realmente le importara de forma exasperada.
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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Seimei el Mar Feb 13, 2018 11:40 pm

Asintió para confirmar que era él el enviado de Nohr, sí. A veces sentía que la ropa negra que tanto le gustaba llevar, que combinaba bien con su pelaje azabache y complexión de piel, era felizmente y por coincidencia apta para eso, porque todo uniforme o armadura de Nohr era así también. Se preguntó si era por ser extranjero que el manakete decía tener interés en él. ¿Por qué más sino? No le gustaba dejar las cosas en el aire, querría saber. Pero ya se daría cuenta, en un momento o en otro. Por ahora, mostró su agradecimiento inclinando la cabeza muy profundamente cuando el otro dijo que lo acompañaría, doblando toda la parte superior del cuerpo como le habían enseñado. Entonces indicó el camino con un educado estirar de la mano en la dirección correcta. Muy sonriente y gustoso se puso junto al mankete, la persona que lo había cuidado y tras la que podía volver a esconderse si había necesidad, sin llegar a rozarlo pero quedándose muy cerca. Su cola muy erguida reflejaba su estado de alegría. Dio una risita cuando el dragón necesitó su ayuda con una palabra nueva, si no había sabido de manaketes no era mucha sorpresa eso.

-
Claro, un humano. Lo siento, he servido en tantos lugares, que se me han pegado las formas de hablar de mis señores. - Rió. Era lo msimo. Aunque una persona hija de un laguz y un humano... ya no. - Entonces no es en verdad su familia, pero sí la persona a la que sirve... un hombre con mestizo en tierras así con un laguz como usted a su servicio. Qué novedades encuentra uno viajando, haha... -

Pasó la vista por lo alto al pensar. Qué interesante concepto era. En casa, por supuesto, las esclavas laguz no quedaban embarazadas de los amos humanos, eso no tenía sentido. Ni rentabilidad. Obviamente, las esclavas se preñaban de esclavos de su misma raza bien elegidos, ¿si no cómo más iban a nacer gatitos perfectos como Seimei? Sólo habían encontrado una o dos veces un desperfecto tan raro sucediendo, entre los esclavos había habido un muchacho así, mestizo. Pero afuera en el mundo podía pasar de todo. Podía ser un poco más común. Le sorprendía mucho. ¿Esa clase de persona era el amo de Suryha? Cosa rara, en serio. Lo escuchó con mucha atención. Pero no se dijo más de eso, sino de algo más útil: cómo eran las cosas en todo Mitgard y qué esperarse. Mientras caminaba por el caminito nevado, Seimei ladeó la cabeza hacia su rubio acompañante, sus orejas también vueltas hacia él. Esa información era muy importante. Lo sería para el resto de su visita y quizás para sus negocios. Laguz libres de andar por ahí, predominencia de humanos, algo de temor... entendido.

-
Bueno, hay que adaptarse a lo que toque adaptarse, ¿no? Sé mi lugar, sabré respetar. Le agradezco mucho contarme cómo son las cosas. Me sigue salvando. - Bajó la cabeza otra vez, poniéndose la mano en el pecho. - Pero qué habrá de malo en ser temido, digo yo. El que tiene tanta capacidad como para disminuir a los demás siempre será temido, ¿cierto? Y usted la tiene, obviamente. Es alguien fuerte, y encima bello, para rematar. Es una existencia de la que estar muy orgulloso. Apuesto a que su señor debe estarlo y en el fondo eso es lo importante. -

Podía decir esa clase de cosas con soltura y con total seguridad, porque eran las guías de su propia vida también. De ahí su convicción. Y claro, halagar a alguien no le costaba nada, le agradaba la fuerza y tenía ojo para las cosas agradables a la vista también. El tal Brynjar seguramente podía estar orgulloso de que su laguz espantara y derrotara emergidos donde se necesitaba. Lo miró con una sonrisa bien puesta en los labios. Y por lo que veía juzgó que a Suryha tampoco era que le importara mucho que otras personas le temieran. Eso era bueno. Volvió la vista al frente, al camino en la nieve que salía de esa porción de ciudad y se metía entre colinas y árboles un poco. Más allá, llegaba a verse la punta de la chimenea de la mansión del thane, y el humo. El sentido del olfato no funcionaba en una distancia tan larga con la nevada de por medio, así que el gato tenía que guiarse por lo que veía. Paró un poco y apuntó a la chimenea.

-
Desde aquí reconozco el camino, puedo llegar a salvo. Por allí, ¿ve? La mansión que puede verse es el sitio donde estoy quedándome. -







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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Suryha el Vie Feb 16, 2018 6:19 pm

Oh, my ¿habría tenido que dejar en claro que Brynjar no era su señor? Aunque pensemoslo bien: Suryha meneaba su cola ficticia ante él como un perrito fiel, le molestaba y chinchaba como su mejor amigo y dormía en su cama como un amante que de hecho, no era... ¿Tendría su Jarl vida privada con él merodeando por aquí y por allá? Lo dudaba un poco, pero no importaba. Nunca le había pedido espacio, para él, era natural eso. Entrecerró sus ojos, efectivamente, si debía de escuchar las órdenes de alguien, eran solo de su señor, de Brynjar.

Por esa norma de tres prefirió no decir nada que pudiese ser complicado de entender y llegó a la conclusión que sí: Brynjar era su señor y el de todos los habitantes de Mitgard también. Así de simple. Rió en bajo, desviando hacia Seimei su atención– No se preocupe demasiado, aceptan a los laguz, de hecho, los que son originarios de Mitgard serán quizás más amistosos que los demás... La mayoría –Por eso realmente no se sorprendería si alguno se acercara al gato por mera curiosidad.

Anteriormente el ducado estuvo cerrado con respecto al resto del mundo. Su clima inhóspito causó que la gente aprendiera a ayudarse los unos a los otros para sobrevivir y ahora teniendo a Bryn... Bueno, las cosas son más simples –Sonrió con suavidad, relajado. Claro... Así eran las cosas, y realmente solo podía decirlo desde lo que los demás le contaban. Porque... No había estado, físicamente presente, y realmente tampoco le importaba demasiado lo que entonces sucedía, cegado como estaba, en el pasado, por la sed de venganza.

Y su siguiente afirmación le sorprendió sinceramente. Le observó de reojo; no quería terminar por chocarse contra alguien en ese preciso instante. Le observó y le prestó atención y finalmente se dio cuenta de algo obvio: tenía razón. Y no era por ser arrogante o narcisista: sabía que era poderoso, que le temían por algo, que era un ser particular y que, quizás sí, por puro orgullo se consideraba bello... Pero ahora... Bello era Brynjar también, y Seimei, y muchos otros. Terminó cayendo en la cuenta que le estaba dando demasiadas vueltas y volteó al frente su atención.

Tiene razón –Admitió sin más– Pero... ¿Cómo podría explicarlo? –¿Se estaría confesando con un prácticamente desconocido?– Siempre deseé tener un hogar al cual regresar –Sí, lo estaba haciendo y... Oh, bueno, aquél gato de alguna forma le inspiraba confianza– Si me necesitan solo por mi fuerza... No cumplen demasiado mi deseo... –Sus manos se entrelazaron detrás de su espalda, cubierto por la capa que mantenía su temperatura cálida.

Usted también es bello. Y su fuerza más que en el luchar podría atreverme a decir que es dar consejos preciados. Totalmente diferente de mi –Él era simplemente un destructor, era la muerte, no estaba del todo orgulloso por ello– Es admirable, Seimei –Y, Suryha no tenía de por si por qué mentir, era honesto, quizás demasiado.

Pero al parar y fijar en dirección a donde señalaba su mirada... No pudo evitar recordar a quién pertenecía aquella mansión y, si bien se había mantenido alejado por pura cortesía... Cosas como "no entres en territorio ajeno sin ser invitado" que Brynjar tanto se dignaba a repetir, debía admitir ahora que una enorme curiosidad le invadió. Dio un pasito al lado de Seimei, inclinándose a penas hacia él, sin llegar en ningún momento al contacto directo.

Así que invitado del Thane... ¿Eh? –Sonrió– ¿Puede creerse que en todo este tiempo ninguna vez me haya encontrado directamente con él? –Arqueó una ceja, incrédulo– A veces pienso que lo hace a propósito... Como si me rehuyese... Eso o tengo realmente una mala suerte... –Levantó su mano izquierda, situándola de lateral contra sus labios, ocultando así la verdad de todo aquél capaz de leerlos– Algún día descubriré donde está su puerto y le haré una visita sorpresa... –¡Entonces no podría decir que no tenía tiempo para él!– Pero shhh... Que quede solo entre nos... –Porque sino... Su sorpresa se vería abajo, oh, sí.

Por otro lado –Ahora sí se alejó de nuevo, bajó su mano, ocultándola nuevamente bajo su capa– Si gusta puedo acompañarlo un poco más –Propuso de golpe y le obsequió una encantadora sonrisa– Luego, supongo que volveré para comunicar lo sucedido con esos seres... –Antes de que le reprochen por simplemente hacer de las suyas y desaparecer... Porque sí, seguro alguien ya había ido a comunicarle al Jarl todo lo sucedido... Pero bueno, él lo conocía bien, no había problema.
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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Seimei el Dom Feb 25, 2018 4:01 am

"¿Es que ahora teniendo a 'Bryn' han cambiado las cosas...? ¿Este hombre me está diciendo que su señor es una especie de líder de Mitgard, no? ¿Alguien importante? ¿Un político, un noble? ¡¿Cómo hemos pasado esto por alto?! Es lo primero que tendría que saber, cielos..." Seimei razonaba tras una cara tranquila y sonriente mientras el manakete hablaba. Casi no lo podía creer. No sabía ni cómo ponerse, qué hacer con eso que estaba entendiendo. Iba a tener que preguntarle de ese Brynjar al thane Ferid después, en verdad. Por otro lado, podía contar como otro buen motivo para encontrarse con ese laguz, aunque para Seimei el poder y la protección que le había extendido eran suficientes. La capacidad de devastar era de interés para un carácter como el suyo. Se sostuvo el mentón con una mano mientras lo miraba de reojo, examinándolo con una mirada perspicaz y poco casual. De todas formas, estaba escuchándolo. Y estaba siendo testigo de un verdadero sentimiento, una inconformidad que el dragón perdido que ni siquiera sabía su raza parecía tener. Muy curioso.

-
Ah... es una posición triste si me permite decirlo, cariño. Pero imagino que su señor no le teme al menos... eso es uno a favor. ¿Y qué más necesita uno? ¿No es suficiente para contar como un hogar donde es bienvenido? - Mientras hablaba veía ya la falla en sus palabras. Bajó la cabeza y las orejas. - Quizás sólo es cosa mía conformarme con muy poco, vaya. Pero no es malo desear... más. -

Lo que sea que eso significara para el manakete en su rara posición en ese lejano lugar. Seimei no tuvo ocasión de pensar mucho más en el caso, de forma muy casual el hombre a su lado estaba halagándolo a él y... naturalmente, eso se robaba su atención. Vanidoso y peleando por disimularlo, su cola se irguió de forma traicionera, su sonrisa se ensanchó y su voz sonó como si estuviera carraspeando a la vez que hablando, dado que había un ronroneo atascado ahí atrás. -
¿Eso cree? Haha, qué bueno~ - Se regocijó a gusto. Era hermoso, astuto y talentoso, claro que lo era, era la imagen de la perfección y más gente tendría que notarlo. Cuando se detuvieron, pese a la invitación del laguz, Seimei mantuvo sus pies en el lugar, en sus lustrosos zapatos negros. Así que Suryha conocía al thane, a otra persona importante. Estaba bien posicionado. Aún así, y por mucho que le hubiera complacido en el tiempo a su lado, sería prudente no llevarlo consigo mucho más lejos. Juzgando cómo el thane Ferid lo había tratado a él de buenas a primeras, el gato sabía cómo se sentía respecto a los laguz. Adivinaba por qué Suryha no lo veía. El hombre era branded también, claro. Qué país más lleno de ellos, y tan exitosos...

-
¡Oh! ¿Tengo que guardar el secreto? ¿Del hombre que amablemente me hospeda? Me está haciendo cómplice, qué malvado movimiento de su parte. Le haré saber que no soy más que un humilde comerciante, no tan ilustre como el señor Ferid pero más o menos de su calaña. No no, será mejor que yo me separe de sus maldades por hoy. - Rió con ligereza. - Comunique, cumpla su deber hacia su señor, yo debo cumplir el mío. Seguramente en otra ocasión volveremos a toparnos y podremos platicar un poco más. -

Ahora bien, juzgando por lo fácil que había sido para Suryha decirlo, el esclavo pensaba que debía estar acostumbrado a actuar de esa forma. Las personas así, que hacían lo que querían con una sonrisita, tenían que se tenidas a raya. Además, si bien había mucho en lo que Seimei querría meter la nariz en algún momento, no serviría de mucho que fuese ahora mismo. Había otras cosas de las que encargarse y no había más beneficio inmediato en acompañar al dragón. Probablemente funcionara mejor si salía bien de ahí y quisiera volver a verlo. Claro, si no lo enfadaba dejándolo. Esforzándose por mantenerlo bien y contento, el gato revolvió su memoria por los mejores trucos que tuviera. Sin pensarlo mucho volvió a cambiar de forma, dos veces en un día era agotador pero viviría. Hecho un gato negro de pelaje largo y frondoso con su canastito entre los dientes otra vez, rodeó al manakete, rozándose detrás de sus piernas al pasar. Adulador. Le miró con enormes ojos felinos.







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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Suryha el Sáb Mar 24, 2018 7:35 pm

Efectivamente, debía cederle la razón. Así era. Cerró sus ojos. Le estaba profundamente agradecido a Brynjar si se le era permitido decirlo ¿Pero qué decía? Claro que le iba a decir aunque no tuviese permiso, así era él, totalmente rebelde, iba en contra de toda ley que pudiese existir, menos, quizás, la de Brynjar. Porque claro... ¿Cómo desafiar aquél hombre? Era un marcado, sí, pero al menos a él lo tenía totalmente dominado y no en un mal sentido, se lo había permitido, así lo había decidido.

Es cierto. Realmente agradezco a Brynjar por darme un lugar al cual pertenecer –Y estaba siendo sincero, totalmente, malditamente sincero. Sonrió y volvió a abrir sus ojos, dorados como oro líquido para fijarlos, curiosos, en el minino que tenía a un lado– Tiene usted toda la razón –Cedió en un final, sonriente.

Cambiando de tema. Curioso sujeto era Seimei. Tan silencioso, humilde, bien hablado y lindo a su propia manera. ¿Sería que así era de por si o tendría algún lado escondido que prefería no mostrar a nadie? Claro, todos, o casi todos lo tenían. ¿Cierto? No era él una excepción y probablemente Seimei tampoco. Pero no era nadie para poder pretender secretos ajenos cuando era el primero cuyos secretos prefería que permaneciesen en el hondo de los fríos mares de Mitgard.

Pero entonces paró y fijó por enésima vez sus ojos en él. Debía admitirlo; le gustaban los ojos ajenos. De hecho, probablemente lo que más le gustase de una persona serían sus ojos, espejos del alma ¿Cuántos secretos estarían dispuestos a ocultar y ser dejados revelar? Estaba acostumbrado a ello, a sostener la mirada, a no empalidecer ante nada, a permanecer firme ante cualquier adversidad... ¿Pero aprendido por quién? ¿De quién? ¿Hace cuanto?

Rió en bajo también, ocultando sus labios con una de sus manos enguantadas– Perdóneme, no era mi intención hacerlo cómplice de mis maldades. Solo pensé que sería divertido –Admitió en un final y, cuando el hombre de oscura apariencia volvió a tomar su forma animal, lo observó, pero permaneció en su sitio, aguantando las ganas de extender una mano y acariciar su pelaje por el mero hecho de que sabía que no le gustaría. Prefería caerle bien: Seimei le gustaba y realmente mucho.

Al final optó por algo parecido. Llevó una mano hacia su pecho, notando la suave piel que formaba su capa y se inclinó, cerrando los ojos en el proceso. ¡Bryn estaría orgulloso de sus gestos! ¡Seguro!– En ese caso lo dejaré aquí –Se enderezó, miró hacia atrás, por encima del hombro, en dirección al palacio donde el Jarl probablemente estuviese en aquél preciso instante. El paisaje blanco por un momento le pareció terriblemente aburrido– Volveré e informaré al Jarl... Por otro lado, Seimei, por favor, cuídese –Ensanchó su sonrisa.

Espero poder volver a veros sano y salvo, cuando el momento llegue. Fue un honor conoceros –¿Y quién decía que no supiese actuar correctamente? Le obsequió una última y tranquila sonrisa antes de dar un paso hacia atrás, media vuelta y comenzar a avanzar en dirección contraria, hacia el palacio de blanco que se lograba divisar a lo lejos. ¿Qué habría del destino? ¿Haría que se volviesen a ver? Realmente no le importaba, él lo iba a buscar, así de simple.
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Re: [Campaña de liberación] Acciones de dudosa nobleza [Priv. Suryha]

Mensaje por Eliwood el Sáb Mar 31, 2018 12:13 am

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Suryha ha gastado un uso de su dragonstone.

Ambos obtienen +2 EXP y +1 Bonus EXP!
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