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[Campaña de liberación] Desprecio retenido, odio concedido. [Priv. Roquentin]

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[Campaña de liberación] Desprecio retenido, odio concedido. [Priv. Roquentin]

Mensaje por Galahad el Dom Sep 03, 2017 9:27 pm

Maldito sea ese maldito mago. Apenas había regresado y ya estaba recibiendo misiones por parte del rey. Recibiendo las instrucciones personalmente. A solas, con él, en su estudio. ¡Lo que Galahad daría por estar en esa situación! Pero no, él que le servía desde hace ya tanto tiempo apenas y lograba verlo, menos veces escuchar su voz y, aún menos, recibir sus instrucciones directas. El contacto más directo que había tenido con el rey había sido escaso, alguna que otra vez en el campo de batalla donde poco importaba cuál era el soldado que recibía el apresurado comando.
Podía soportarlo de los oficiales y generales que poseían un cargo mayor al de él, pero no de ese chico… Que encima eso. ¿Cuántos años tenía? ¡Era más joven que él!

Galahad estaba rabioso sin motivo aparente y no se hubiera esforzado en ocultarlo si no fuera porque acababa de darse a sí mismo como voluntario para acompañar a ese maldito mago. No es que sonriera, eso de por sí sería sospechoso, pero se reprimía de mirar al castaño con odio y tratarlo con desdén y brusquedad, por no decir de lanzarse a golpearlo como moría de ganas.
Detestaba ser una tropa en espera, atado a las barracas, rodeado de incontables y odiosas personas yendo y viniendo, yendo y viniendo, yendo y viniendo. Si se le presentaba cualquier oportunidad de abandonar ese suplicio iba a aprovecharla. Aunque fuera teniendo que seguir el comando de ese maldito mago.

Lo había visto entrar al despacho del rey y no fue hasta que salió que se enteró qué había sido eso, no es que fuera algo cotidiano ver un soldado raso siendo llamado por el mismo Zephiel.
Una de las patrullas había descubierto hace unos días una torre abandonada al noreste de donde se encontraban, atravesando el primer río, a orillas del segundo. La misión era investigar una torre abandonada. Averiguar si efectivamente lo estaba y qué ventajas podría traer el adueñarse de ella, para Bern o para los Emergidos.Partirían al amanecer del día siguinte.
Esa era toda la información que habían brindado cuando llamaron por voluntarios para llevar a cabo aquella travesía.
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Re: [Campaña de liberación] Desprecio retenido, odio concedido. [Priv. Roquentin]

Mensaje por Roquentin el Miér Sep 06, 2017 9:44 am

Tras mi encuentro con el rey, que solamente se podía atribuir a la fortuna (o malafortuna), había sido despojado de la capacidad de escribir de nuevo. ¡O cruel hado! ¡Semanas buscando la oportunidad de luchar y ahora que deshecho esa idea para dedicarme al arte no soy sino obligado a retornar a ese deseo inicial! Como soldado, había sido puesto al mando de una misión de reconocimiento hacia una torre lejana, no podía negarme, en tanto que siendo soldado es mi obligación por y para el pueblo el aceptar las misiones y además ser soldado es, hasta que publique el libro, lo único que me retiene en el mundo de los vivos.

En tanto que fui el primero en ser asignado a esa misión me convertí en el líder de esta, esto me dio una idea de lo desestructurado que estaba el ejército de Bern en estos momentos, que un hombre sin oficio ni beneficio como yo por mero azar pueda llegar a comandar una misión... ¡Venga ya! Aunque bueno, tampoco me puedo quejar, es una buena oportunidad para ascender en el escalafón social y poder dedicarme a una vida contemplativa haciendo uso de una pequeña pensión por mis servicios militares.

Así, fui llevado a una barraca donde recluté a cuatro voluntarios para esta tarea, la verdad es que noté un poco de recelo en sus miradas... Era evidente que estaban celosos de que yo, sin un día de lucha tuviese más responsabilidad que ellos que llevaban bastante más tiempo luchando por su Rey. Mi arisco carácter y mi dificultad para expresarme no ayudaban a solventar esta distancia.

Sin embargo espero que en el momento del peligro estas diferencias no dificulten nuestra capacidad de combate como grupo, ya que nos encontramos frente a la torre tras unas horas de viaje. A simple vista no parece una mala captura, es lo bastante alta como para ver más allá del río, y esta ventaja geográfica de estar detrás de un río lo hace una localización bastante complicada de asediar ya que los ríos son difíciles de atravesar sobre todo recibiendo el ataque de flechas que en esas circunstancias son casi imposibles de esquivar y además ponen nervioso tanto a soldados como a los animales.

-Muy bien, vamos a entrar tres personas en la torre el resto os quedaréis fuera vigilando. Me es indiferente quién entre, organizaos como queráis.-digo a la entrada de la torre, he dejado dos personas fuera para que vigilen de un ataque de los emergidos desde el exterior y así facilitar un poco  el movimiento en el interior, que debido a mi inexperiencia no será tarea fácil.
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Re: [Campaña de liberación] Desprecio retenido, odio concedido. [Priv. Roquentin]

Mensaje por Galahad el Jue Sep 07, 2017 9:50 pm

Al estar cerca el destino e ir todos a pie, no contó con la distracción de Wyn para sobrellevar la caminata, pero por suerte el viaje fue… tranquilo. O por lo menos lo más tranquilo que pudo haber sido.
El mago a cargo de la misión no era muy hablador y, luego de recibir un par de miradas que comunicaban claramente el “no me molesten pedazos de basura”, los otros tres soldados que habían sido reclutados dejaron de intentar incluir a Galahad en sus nimias charlas. Por suerte el mensaje en la mirada no era tan claro como para que entendieran la segunda mitad o el viaje no hubiera sido tan tranquilo, aunque por lo menos sí hubiera podido ser un poco más entretenido. Con algún que otro buen descanso de la caminata para practicar la siempre bienvenida actividad del intercambio de puñetazos. Pero no. Solo fueron unas pacíficas horas de caminata por tierras desiertas y caminos descuidados con las únicas molestias del murmullo insoportable de esos tres soldados y el continuo susurro inaudible de desprecio que retumbaba dentro del pelirrojo al clavar su mirada en la nuca del castaño.
Susurro apaciguado…. ¿O incrementado? Por la falsa imagen de esa misma nuca ensangrentada, volando, impulsada por el blandir de un hacha.

Cuando al fin llegaron al lugar de la edificación fue que Galahad salió de su ensimismamiento y se encontró con la duda ¿Quedarse afuera o ingresar a la torre? Los emergidos no habían hecho acto de presencia durante el camino, cosa buena teniendo en cuenta que se encontraban a menos de un día de viaje de las barracas donde se asentaban de momento. Pero ¡Lo que daría por tener la excusa de poder golpear y destrozar a alguien! Sobre todo teniendo a ese maldito mago en frente al que no le convenía ponerle un dedo encima, no teniendo este aunque sea una mínima parte de la confianza de su querido rey. No.

Al final, Galahad decidió quedarse a vigilar al pie de la torre. Si hubiera enemigos dentro de ésta, ya los hubieran avistado y no los hubieran dejado acercarse tanto teniendo la ventaja de la fortaleza. Lo más seguro era que si había alguna posibilidad de que aparecieran enemigos, posibilidad de golpear algo, vendría de fuera.
Además de que un descanso de la presencia de esa tan adorada persona que le causaba tan agradables y sangrientas visiones le vendría bien, no vaya a ser que le ganara la tentación.

Hacía ya varios minutos que el otro grupo había ingresado a la torre y nada nuevo pasaba a sus alrededores. Solo tuvo un único intercambio de miradas despectivas con su compañero de guardia, un hombre curtido con el que se había cruzado ya varias veces durante el oficio. Era difícil no reconocer aunque sea de vista a personas con las que estaba gran parte del tiempo encerrado en las mismas barracas, o los mismos campamentos o con las que marchaba, o entrenaba, o comía... Etcétera. Sobre todo a uno con el que ya había cruzado unos no muy buenos intercambios de palabras, pero sí muy buenos intercambios amistosos de golpes. Más de una vez.

Era un acuerdo tácito de odio mutuo, en beneficio del deber impuesto al estar en servicio en plena misión. Varios minutos más pasaron sin que hubiera ningún cambio a la vista, sólo algún que otro pájaro carroñero que se había acercado a ver si caían muertos.
El silencio era agradable y, aprovechando que estaban a orillas del río, Galahad se acercó a este para darse un pequeño gusto que podría considerarse un lujo teniendo su profesión en los tiempos que corrían: Lavarse el pelo. No es que hubiera muchas posibilidades de un buen aseo con la escasez de recursos que sufrían, estaban limitados al mínimo.
Mantener decente un cabello tan largo como el suyo no era tarea fácil y teniendo la oportunidad en frente no podía desperdiciarla, qué le importaba a él la clara desaprobación que le dedicaba su querido compañero. Además tenían un amplio campo de visión desde donde se encontraban, si se acercaba alguien lo distinguirían a lo lejos... Cosa que… ¡Siempre tan bienvenidos pero tan inoportunos!
Los vio cuando acabó y levantó la vista escurriéndose el pelo. Esa nube de polvo a lo lejos y esas sombras, era difícil confundirse, pocas cosas podían hacer una movilización como aquella en el país devastado y prácticamente inhabitado como estaba.

No se demoró, pero tampoco se apresuró. Estaban lejos y tardarían un buen tiempo antes de llegar a ser una amenaza, ni podían distinguirse si no fuera porque ¿Qué otra cosa podía ser? Así que se levantó y acercó a la torre mientras se recogía el pelo en una coleta alta sin esperar a que se secara ni molestarse en el peinado. Puede que se tomara su tiempo pero no iba a perderlo en algo así, mientras estuviera atado y no le molestara en la batalla sería suficiente.
- Emergidos. - Fue la única palabra que le dedicó a su compañero cuando estuvo a suficiente distancia como para le escuchara sin tener que alzar la voz y le señaló en la dirección con un ademán de su de su codo y cabeza. Pasó a su lado y, mientras el hombre se dedicaba a confirmar la información, Galahad se ocupó a patear la puerta de la torre con fuerza para avisar al resto del escuadrón terminando de atarse la cinta de cuero detrás de su cabeza.
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Re: [Campaña de liberación] Desprecio retenido, odio concedido. [Priv. Roquentin]

Mensaje por Roquentin el Sáb Sep 09, 2017 2:13 pm

Tras separar al grupo en dos intento abrir la puerta, pero no da resultado, primera complicación de la misión, por suerte no era algo que no se pudiese solventar. Uno de mis compañeros para entrar hace el amago de  golpearle con el mango de su arma, pero le detengo con un gesto y doy una vuelta a la torre en busca de una ventana a mi alcance para colarme con mi escurridizo cuerpo. Encuentro una que parece accesible para alguien de mi altura cuya reja además parece deteriorada por pasados ataques, se la señalo a uno de mis camaradas que le da un golpe con su hacha que le da un fin a su propósito desencajándola y haciéndola caer hacia dentro, así me agarro al borde y utilizo mi fuerza para elevar mi ligero cuerpo hacia donde estaba hace escasos segundos la valla de metal, de ahí caigo al suelo de la torre.

Me guío con ayuda de la poca luz que entra del exterior en aquella estancia oscura, ¿quién me mandaba a hacer esto? Con lo feliz que estaría ahora escribiendo... Encuentro la puerta que da al exterior e intento abrirla desde dentro  con más suerte que desde fuera, desde allí entran mis compañeros que iluminan la estancia. La imagen es estremecedora, un par de cadáveres adornan la estancia que otrora fue un gran de inmenso dolor. Dado que la puerta no fue desbloqueada seguramente sufrieran una dolorosa muerte no pudiendo recuperarse de un ataque de una flecha furtiva o muriendo de inanición o enfermedad al no poder escapar de una fortaleza sitiada, que irónicamente después fue olvidada por los emergidos por cualquier otro objetivo que fuera más importante en aquel momento. Soldados que han muerto sin pena ni gloria y de manera anónima, gente que buscó la gloria y como mucho se llevó un flechazo. ¿Me pasaría a mí lo mismo?

Por suerte eso significa que al menos dentro de la estructura no hay emergidos lo que facilitará enormemente la tarea, salgo de estas contemplaciones para volver a la realidad y centrarme en la misión. Una vez comprobado que no hay emergidos, tocaba discernir si la torre era útil para nuestros objetivos. Bern tuvo una era de esplendor que sumado a un estado militarizado pudo haber llevado a derroches monetarios en forma de estructuras militares ineficientes, era mi deber comprobarlo (aunque no soy la persona adecuada, honestamente).

Subo por las escaleras hasta llegar al mirador de la torre, allí fijo mi vista en el horizonte, obtengo una panorámica bastante extensa, además de poder adelantarse a un futuro ataque a la zona de barracas que sería retrasado por la presencia del río, memorizo todos los datos para llevárselos al rey y que el decidiese con un juicio que sea mejor que el mío (espero). Justo cuando me dispongo a bajar tengo la oportunidad de evaluar la efectividad de la torre porque a lo lejos se comienza a ver las siluetas de un grupo de emergidos, no puedo discernir bien el número pero parece mayor que el nuestro. Por los golpes y los gritos de abajo, deduzco que nuestros vigilantes también se han dado cuenta, ordeno a mis acompañantes que bajemos por suerte teníamos el suficiente tiempo para discutir una estrategia, no podíamos ir con calma pero teníamos el suficiente tiempo para no ir a ciegas.

-La torre está desierta, podríamos refugiarnos allí y debilitarlos desde fuera pero... El problema...- digo creando un poco de suspense -Pero así dañarían la torre y eso sería contraproducente dada las circunstancias actuales donde tenemos que intentar ganar terreno fácil, estas estructuras pueden ser vitales... Mmm...- Pienso. Tengo que llegar a una solución rápido, a fin de cuentas soy el líder y no debo dejar tambalear mi posición, pero hago lo que puedo, tampoco soy un estratega. -Bueno, no creo que una torre valga más que 5 vidas, entremos y bloqueemos la entrada con rapidez. - llegué a esa conclusión, y es que en materia humana también vamos muy escasos y varias muertes podrían minar la moral del ejército y causar deserciones, en cambio una torre siempre se podría reparar o buscar otra.
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Re: [Campaña de liberación] Desprecio retenido, odio concedido. [Priv. Roquentin]

Mensaje por Galahad el Dom Sep 17, 2017 9:01 pm

No había cosa más desagradable que seguir las órdenes de ese desgraciado. Pero era algo a lo que ya sabía debía someterse al haberse unido a aquel viaje, algo a lo que ya venía intentando resignarse desde el inicio, soportándolo con paciencia.
Tomaron la torre de forma metódica. Atrancaron la puerta desde dentro, del mismo modo que antes les había dificultado la entrada y abarricaron la ventana con estanterías, muebles a medio destruir, lo que allí encontraron.
Luego subieron hasta la cima de la torre, el mirador, revisando y recogiendo cualquier cosa útil que pudieran encontrar. Desde arcos y flechas, algunas pocas lanzas y jabalinas que aunque estuvieran partidas y rotas a la mitad servían igual, hasta piedras y escombros. Cualquier cosa que les sirviera para dañar desde la altura a los Emergidos que se aproximaban.
No eran el mejor grupo para este tipo de defensa estando conformados por solo un mago y un arquero cómo única ofensiva dedicada al ataque a distancia, pero los dos usuarios de hacha y el lancero restante algo podrían hacer para ayudar. ¿Qué tan difícil podía ser disparar una flecha?... Al tomar uno de los arcos encontrados y lanzar la primera, Galahad rememoró un recuerdo lejano de por qué en su infancia había dejado las prácticas de arquería el primer día que se la presentaron.
Fallo, tras fallo… Tras fallo. Al tercer fallo el arco se partió accidentalmente en sus manos, cayendo contra su rodilla y luego hacia el abismo al pie de la torre, con suerte le quitaría el ojo a un Emergido debajo, así sí serviría para algo. Pero lamentablemente ellos aún se encontraban lejos así que ni así servía en sus manos aquel arma.

La batalla había comenzado apenas los Emergidos habían entrado en rango, avistaron a los ocupantes de la torre y sin preocuparse demasiado por cualquier ataque que pudieran recibir se dirigieron en una carrera directa hacia la edificación. Los que tenían, alzando sus escudos por sobre sus cabezas para protegerse ante la primera ronda de ataques, los que no dejando sus vidas (si es que tenían) a su suerte.

Galahad se tuvo que contentar con su impaciencia mientras esperaba a que se acercaran un poco más antes de comenzar a arrojarles con piedras… Con las que su puntería no era mucho mejor que con las flechas pero por lo menos el lanzarlas con sus propias manos le servía para liberar un poco de frustración. Lo que daría por tomar su hacha y…

Detuvo sus fútiles intentos de ataque para dar su mejor imagen de soldado servicial y dirigirse a su tan estimado y temporal superior en aquella misión.
- Permiso para descender antes de que lleguen al pie de la torre, para alertar en caso de que la barricada falla. - Solicitó con su hacha en mano ya preparado para bajar sin pensar en que le podrían negar el permiso. - Si rompen la defensa debería ser capaz de comprar algo de tiempo hasta preparar una contramedida. - Se explicó. Entraran por la puerta o la ventana, no podrían entrar de más de uno o dos por vez así que podría fácilmente encontrar su diversión taponando aquella entrada y si requería retroceder, siempre podía seguir retrasándolos a medida que subía por las estrechas escaleras… Claro que no estaba deseando que lograran infiltrarse para poder batirse en un duelo como corresponde, tampoco había pensado en que, tal vez, considerando las ventajas, podría ayudarlos a entrar para disfrutar de su más preciado y violento pasatiempo. Aún menos en que sería bueno que alguno de sus enemigos llegara lo suficientemente cerca como para encargarse de su querido jefe.
Le costó no torcer su expresión en una sonrisa retorcida al pensar aquello, aunque probablemente no sucediera. Mejor sería si pudiera encargarse de lo último con sus propias manos pero no, no. No era posible complacer todos los deseos.
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Re: [Campaña de liberación] Desprecio retenido, odio concedido. [Priv. Roquentin]

Mensaje por Roquentin el Miér Sep 20, 2017 6:12 pm

Me encuentro en un ambiente dominado por la crispación, lo que iba a ser una misión fácil se torcía en el último minuto por un ataque emergido. Puedo sentir el temor de algunos de mis camaradas a la muerte, se puede decir que estoy al margen de mi sentimiento, siempre he tenido una concepción patética de mi propia vida que me ha llevado a rechazar el temor mayoritario de los humanos hacia la muerte, simplemente me daba igual, ¿no era acaso mi vida lo suficientemente aburrida como para no querer vivirla más? ¡Cualquier cambio, si bien fuese un vórtice de incertidumbre, podía ser una mejora!

Pero ahora los motivos eran cualitativamente diferentes: había abandonado mi posición pesimista y victimista de mi existencia (mejor dicho, de mi no-existencia) para aventurarme a desarrollar un punto de inflexión, mejorarme a mí mismo para convertirme en una existencia autosuficiente, una existencia que no necesita justificarse ante otros ni vivir a través de los demás. Mi modelo y apoyo era el rey de Bern, Zephiel, nunca me había considerado demasiado apegado por la nobleza pero al encontrarme cara a cara con su persona mis sentimientos hacia él cambiaron de indiferencia a admiración. Para mí, aparte de representar la destruida nación de Bern, representaba mi propio ideal de vida, y morir por su causa no podía ser sino la causa más noble de muerte que el destino podría tener preparada para mí.

Nuestra defensa comienza, un camarada pelirrojo intenta usar un arco sin demasiado éxito ya que este se rompe. Como todos sean igual de capacitados... Este mismo soldado me pide descender al pie de la torre para ganar tiempo ante la entrada de los emergidos -Sí, pero bajaré contigo para apoyarte con ataques alejados... El que maneje el arco que ataque desde la torre, y los demás lanzad cualquier cosa que encontréis y reportad las bajas...- respondo y aprovecho para que todo el grupo tenga su misión, eran un poco vagas, si tuviésemos una ballesta sería una misión bastante más fácil, pero no caerá esa breva, seguramente estuviese deteriorada por la despiadada acción del tiempo, que arrolla a su paso todo lo que tiene por delante sin reparar qué consecuencias tendrá su imparable acción. Bajo detrás del pelirrojo a la parte más inferior de la escalera.

He contado 10 emergidos desde el exterior sin embargo los reportes de bajas son confusos, llegan a la vez por lo que es difícil determinar cuantos han caído exactamente, pero teniendo en cuenta que son soldados no experimentados en pequeñas escaramuzas seguramente quedan 8 emergidos... Casi el doble que nosotros, o el doble teniendo en cuenta que yo no aportaré demasiado; por suerte parecen estar ensimismados en romper la puerta con todas sus fuerzas, cosa que confirma los constantes golpes hacia esta eso o no tienen posibilidades de atacar a distancia, lo que es algo alentador. La puerta está a punto de ceder.

-¡Los emergidos han entrado!- aviso a mis compañeros que atacaban a los emergidos desde fuera para que lo tuvieran en cuenta, sin embargo no puedo evitar avergonzarme de lo patético que suenan mis gritos. Los emergidos entran poco a poco debido a que la ventana no ha conseguido ceder, por suerte la escalera es estrecha y pueden subir a lo sumo de dos en dos, lo que facilitará la defensa,  además de que la puerta estaba parcialmente bloqueada y solo podrían entrar uno a uno o a lo sumo de dos en dos, lo que nos confería una ventaja vital al principio de la reyerta. Veo asomarse al primer emergido a quien ataco aprovechando la distancia con mi magia de viento, no soy muy fuerte pero entiendo que estará lo bastante débil para que no dé mucha más guerra.

Su demoníaco aspecto me causa repugnancia, ¿pero acaso era un odio adquirido mediante presión social o irracional causado por un instinto de supervivencia? ¿Justificaba cualquiera de los dos motivos el asesinato masivo que íbamos a llevar a cabo? ¿Siquiera se puede considerar asesinato? Los emergidos son una gran incógnita, si bien no comprendo ni una pequeña parte de su naturaleza estoy obligado a matarlos si esas cosas acaso tienen vida, a fin de cuentas han despojado a miles de gentes de sus tierras condenándoles a la inanición o incluso a una muerte a sangre fría. No hay tiempo para este tipo de vacilaciones en la batalla, por eso soy débil.
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Re: [Campaña de liberación] Desprecio retenido, odio concedido. [Priv. Roquentin]

Mensaje por Galahad Ayer a las 11:52 am

Bajaron en silencio. Como esperaba, no le negaron el permiso, más que el mago quisiera acompañarle no lo había esperado. Ahora tendría que esperar a que los Emergidos lograran entrar por sus propios medios… Aunque por el lado bueno, tal vez tendría la oportunidad trágica de que un mal mandoble con su hacha hiriese a su compañero…
No, no, no. Debían completar la misión y el mago debía volver con su reporte. Todo sea por la voluntad del rey… Aunque nada le impedía fantasear.

Pese a todo, los invitados no se hicieron esperar demasiado. Apenas llegaron al pie de la torre comenzaron a aporrear la puerta de entrada sin buscar muchas alternativas y esta no tardó en caer ante los golpes. Bendita sea la humedad junto al río y las maderas podridas.
Sólo cayó una hoja de la doble puerta, la otra estaba trabada y bloqueada por escombros, lo que les venía a la perfección y les daba la ventaja en la defensa. El mago ya había dado la alerta así que debían resistir y retrasar la infiltración hasta que sus compañeros de arriba vean que no podían dar más apoyo desde allí y bajaran en su auxilio.

El primer emergido se asomó y Galahad le cedió la entrada viendo que su capitán estaba por llamarle la atención con uno de sus hechizos. Al segundo lo recibió un hachazo el pleno rostro y el tercero le dedicó una dulce estocada que resonó al ser bloqueada y chocar contra el mango de su arma.
Un enemigo a sus espaldas no era algo bueno… Normalmente… Pero seguro el mago podría encargarse de él y si no… Bueno… Los accidentes ocurrían, lo disfrutaría y ya luego vería cómo salir de la encrucijada de tener que encargarse del peligro detrás mientras debía bloquear el avance enemigo.
Lamentable o no, el enemigo a sus espaldas cayó gracias a los esfuerzos del mago. - Si terminaste con ese, acá tienes otro. - Gritó a su aliado y haciéndose a un lado abruptamente, dejó entrar al segundo enemigo, tercero en aparecer, a la estancia. El Emergido trastabilló por la repentina falta de resistencia, era un espadachín. Aunque Galahad disfrutaba de sus peleas contra los usuarios de aquella arma, no eran los que más rápido caían y en estos momentos no tenía el tiempo para compartir un buen baile con él por más que quisiera. Ya lo haría cuando el número de enemigos hubiera disminuido si tenía la oportunidad.

El cuarto en aparecer en la entrada lo saludó con una réplica oxidada y deslucida de su misma arma, intercambiaron varios golpes intentando besar con su filo la mejilla del oponente. Afecto que ambos rechazaban efusivamente, aunque Galahad sonrió al sentir el frío roce del metal contra su piel.
La bienvenida del cuarto fue interrumpida por la llegada del quinto invitado, quien impaciente con su lanza se adelantó al cuarto desde detrás intentando llegar al anfitrión que les recibía en la puerta.

[color=#DB2929- ¡A las escaleras! - [/color]Le avisó Galahad al mago en una increíble muestra de consideración que a éste más le valía agradecer. Esquivó el ataque de la lanza y el hacha a duras penas, haciéndose a un costado, y bajó su propia arma para partir la primera a la mitad. Luego de eso retrocedió hacia las escaleras sin preocuparse por que su compañero lo hubiera escuchado o no, ni dejando de hacerle frente a los recién llegados que, al tener la entrada libre, se apresuraron a pasar dentro y ocupar la sala.
Repeliendo algunos ataques más del cuarto invitado con su hacha llegó hasta el pie de las escaleras, lugar del segundo bloqueo en el que, al subirse a algunos escalones, estaba en una posición algo más ventajosa que antes.
Cinco Emergidos más habían entrado en la sala. Habían entrado todos por lo que sus compañeros en la cima de la torre no tardarían en bajar al no tener nada más que hacer desde allí.

recuento de Emergidos:
Así no me pierdo xD
10 eran?
- 2 se murieron antes de llegar.
- 1 entró y lo magimastaste (?
- 1 pobrecito que te reciban con un hacha en la geta no debe ser lindo
- 1 el espadachín que no sé porque te lo dejé a vos ;D
Quedan 5?
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