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Familia y amigos; juntos, pero no revueltos. — Social privado.

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Familia y amigos; juntos, pero no revueltos. — Social privado.

Mensaje por Invitado el Dom Sep 03, 2017 4:45 pm

Al día siguiente, después de una noche donde su vida cambió por completo...


Se me conocía por tener un sueño profundo y ser muy difícil de despertar, sin embargo esa noche había estado demasiado inquieta por tantísimas cosas que mi mente había almacenado en unas pocas horas. Miembro del gremio del hombre por el cual sentía algo nuevo; secretos ocultos en esta casa; una nueva "aliada" bastante interesante; una nueva habitación. La sensación de estar invadiendo recuerdos familiares, así como la poca comodidad que encontraba en ese colchón al no estar acostumbrada, no me hicieron pasar una noche. Para mi todo se pasó demasiado lento, sin embargo acabé por dormirme a las horas... y despertarme tan rápido que hasta yo me sorprendí. Solamente con todos toques a mi puerta acompañados de la voz del líder de mi grupo —donde por ahora solo éramos tres personas contándole a él— fueron suficientes para abrir mis ojos. Pedía mi presencia en la cocina y después se marchó. Parecía que quería hablar de asuntos, pero... yo no me desperté con ganas. Mi primer día y ya me despertaba así, que bien. ¿Y por qué? Muy simple: esta habitación no me acababa de convencer. A pesar de ser la más grande y la que parecía ser la más lujosa, no era de mi estilo. Los muebles, los animales disecados, esos libros tan aburridos en la estantería... ¡Y aquella pintura de dos niños a la luz de la luna! No me convencía para nada. Pero para todo había un remedio, ¿no?

En cuanto mi cabeza discurrió la mejor idea del mundo, me levanté de la cama de golpe. Atusé mi gabardina, colocándola bien; había tenido que dormir con ella y se había quedado arrugada. Después fui directa a un tocador que había muy cerca del balcón por la parte diestra de la habitación, muy cerca a la puerta. Por suerte para mi, rebuscando en sus cajones, había un peine. Tras quitar la capa de polvo que el espejo acumulaba al no ser cuidado, me peiné los cabellos por encima para después colocar mi gorro. Ya estaba lista para salir.

Bajé al primer piso. En la cocina podía escuchar las voces de los primos, pero no quise pasarme por ahí. Yo cargaba mi mochila en la que solamente llevaba mi grimorio por precaución —mis cosas las dejé en mi nueva habitación antes de salir— para después meter algunas cosas que me hicieran sentir como en casa (mi poca ropa, algunos de mis objetos preciados y personales y demás). Para no tener que pasarme por la cocina, alcé la voz para informarles de mi partida.

¡Me voy a mi casa a por mis cosas! ¡Vengo antes de comer, mi señor! —Y, tras haber gritado de mi partida, salí por la puerta de aquella gran mansión que estaba apenas a unos quince minutos andando de la plaza principal de la capital Nohria. No esperé a que ellos me dijeren nada, tenía prisa y por eso salí corriendo rauda y veloz.

[ . . . ]

Entre la casa de Dräguth y la mía había media hora. Y después de cargar todo lo que quería meter en aquella gran mochila —la confiable bolsa de viaje que siempre había usado y en la que cabía muchísimas más cosas de las que aparentaba—, ahora era momento de ir a casa. Tenía hambre, estaba algo adormilada todavía y el sol de aquella mañana me molestaba desde bien temprano. Quizá no había sido buena idea salir a buscar mis cosas, pero hoy quería tener solucionado lo de mi nueva habitación en aquel lugar para poder dormir a gusto y rendir mejor. En el fondo era todo por impresionar a mi señor, todo era por él y para que viera lo gran maga que era.

Caminando por las calles Nohrias, hoy parecía haber bastante actividad en la plaza. El mercado mañanero. Vaya, jamás me había importado aquel evento semanal porque me había dedicado a entrar en la academia de artes oscuras —de la cual ya había salido simplemente por desinterés—. Ahora podía pasarme tranquilamente por allí ya que la curiosidad me picaba demasiado. "Bueno, no tengo nada mejor que hacer...", pensé por darme una excusa para pasear por allí. Además, uno de los motivos más importantes por los que quería recorrer aquella redonda plaza con puestos es por el olor que tenía. Tener hambre hacía que cualquier dulce aroma que atrajese a mi estómago era señal de que quisiera ir. Desinteresadamente, entré por las puertas de aquel mercado con intención de verlo por encima y poco más.

Pero cuando esperas que no pase nada, es cuando pasa.
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Re: Familia y amigos; juntos, pero no revueltos. — Social privado.

Mensaje por Invitado el Lun Sep 04, 2017 7:04 am

Evelynn se despertó de sopetón, pero no con el corazón accelerado y mucho menos completamente despierta, como si Deva le hubiese relinchado al oído, no. Se despertó a causa de un estruendo horrible, tanto que casi parecía que el cielo se le caía encima, pero a la vez lo hiciese con cierta lentitud. Aquel sonido que había provocado tal reacción no era otro que el de sus propios ronquidos, tan feroces y salvajes que ni siquiera la placidez de las babas que caían por la comisura de sus labios la habían salvado de su idea de dormir a pierna suelta todo el día. Y es que, por una vez en mucho tiempo, el tavernero le había dado un día de fiesta. Veinticuatro horas en las que no se vería obligada a escuchar, cobrar o echar a patadas a borrachines. Sonaba más que placentero, sonaba a paraíso.

Con pereza y lentitud frotó sus manos contra sus ojos, quitándose las incómodas legañas que le daban un aspecto de suacia y cochina. Bostezó abriendo la boca como si quisiese quitarle todo el aire a la humanidad y, cuando sus pulmones no pudieron más, expiró. Cinco minutos más pensó mientras se estiraba en aquell incómoda cama, pero que al menos era menos dura que el suelo. Y sin embargo, acostumbrada a dormir en el suelo, rodó sobre sí misma y cayó al suelo con sus piernas envueltas y revueltas entre las finas y rasposas mantas. Evelynn interpretó aquella señal como una colleja del capitán que, desde algún plano astral abstracto —o algo así quería ella pensar— le daba una colleja y le decía que aprovechase las horas de la mañana para ir al mercado y atiborrarse a dulces. O, quizás no le decía esa última parte, pero las señales eran libres a ser intrepertadas de cualquier manera.

Bueno, vale, venga, Evelynn, arriba que hoy es un día... ¡MARAVILLOSO! —exclamó mientras toda la pereza matutina desaparecía por completo de sus venas y la sangre volvía a fluir por ellas— Hoy va a ser un día estupendísimo y maravillosísimo. Voy a comer hasta quedarme pobre de nuevo —rió la joven, haciendo el suficiente ruido como para ganarse quejas de las habitaciones contiguas a la suya. Evelynn aborrecía aquellas paredes de papel y, pero admitía que mejor estar en una minúscula habitación que no en una mayor compartida con otras cinco personas quw trabajaban con ella. Por segunda vez desde que se había levantado, había pensado positivamente acerca de su jefe. Todo un récord.

Minutos después y tras asearse, partía rumbo el mercado, con una bolsa llena de monedas de bajo valor, pero monedas con valor al fin y al cabo. Las colgaba del cuello, pero las ocultaba bajo la capa fina que llavaba, más que nada para evitar ser robada o atraer miradas innecesarias. No podía permitirse perder aquel botín y ya desde lejos el aroma a pan recién hecho y dulces aún calientes amenazaba con crearle otra mancha de saliva en la cara. Se centró en que aquello no pasase, aunque no podía dejar de deleitarse con la vista. Colores tan tan tan —pero, de verás, TAN— vívidos que se lamentó de no ser rica.

Deme una de esas, otra de esas y, por favor, dígame que le queda más de dos de estas otras —pidió a un mercader que, con una sonrisa de oreja a oreja, le vendió muchos dulces a Evelynn—. Y la semana que viene enviaré a alguien a que le compre de este otro que ya no le queda. GUÁRDEME UNO, SE LO IMPLORO —le dijo con ánimo y energía, esperando que la semana siguiente sí pudiese explorar la dulzura y hermosura de ese hueco vacío que había sobre la mesa y el cual no tenía ni la menor idea de lo que era. Pero, si aquello parecía ser la Evelynn emocionada, nada que ver cuando la vio allí a lo lejos, a la entrada del mercado.

¡OH DIOS MÍO, OH DIOS MÍO, AQUÍ NOCTI, AQUÍ! —gritó corriendo hacia la susodicha, con una mano alzada tratando de captar su atención y la otra sujetando los dulces e intentando no espachurrarlos— ¡NOCTI, NOCTI, NOCTI! —canturreó cuando llegó a su lado, feliz como una perdiz de reencontrarse con la cabrona que hizo que su fobia por las serpientes llegase a extremos máximos, sobre todo cuando una de ellas le serprenteó por el cuello y sintió como su esternoclidomastoideo se ponía rígido, al igual que otros músculos de la zona. Pero aún así la quería porque se habían hecho amigas en la academia. O al menos eso pensaba Evelynn—. NOCTI, NO SABÍA NADA DE TI PERO ME ALEGRO QUE ESTÉS BIEN —confesó mientras la estrechaba con su brazo libre—. ¿QUIERES UN DULCE, VERDAAAD? —le preguntó, mostrándole su tesoro.
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Re: Familia y amigos; juntos, pero no revueltos. — Social privado.

Mensaje por Invitado el Lun Sep 04, 2017 1:43 pm

Había salido hace unos días de mi reino Hoshido, mi hermana no venia conmigo le había pedido a sus abuelos paternos que la cuidaran un tiempo pues tenia que conocer a mi hermana por parte de padre, el cual abandono a mi madre cuando esta descubrió que le había sido infiel y había vuelto a su tierra natal Norh donde yo me encontraba ahora, una ciudad donde quería pasar desapercibido y que no descubriesen que soy Hoshidano, aunque después del duro viaje a Norh a pata y perderme varias veces por fin había llegado pero ahora venia lo difícil encontrar a mi hermana de la cual solo sabia el nombre.

Sabia que buscarla no seria tarea fácil y me tocaría investigar pero sabia que el hecho de buscar a mi hermana llevaría ese problema e incluso el riesgo de no encontrarla, pero como dijo mi padrastro  varias veces en las competiciones que se hacían y se seguían haciendo en Hoshido entre caballeros del mismo, el que no vota no tienen posibilidad de ganar era el único preferente paterno que había tenido y ahora ya no estaba entre nosotros, pero eso no era impedimento para buscar a mi hermana que aun así era de mi sangre y quien sabe quizás nos lleváramos hasta bien.

Pude ver que el mercado estaba abierto,aunque era lógico había llegado de madrugada al reino y estaba muy cansado pero el olor a pan recién hecho y dulces con aromas a frutas como manzana, naranja, piña, limón y etc... hizo que me despertarse del todo sin contar el olor a hierbas aromáticas que venian de algunos puestos para hacer té e infusiones.

Caminando por el mercado que aunque el olor a pan y dulce me había espabilado seguía algo adormilado tropezando con una chica de cabello castaño  cayendo yo de espaldas quedando como un palurdo y no como un caballero de la corte que era de la guardia real de Hoshido, pero me levante rápidamente para disculparme con la chica

- discúlpeme señorita, no iba pendiente-

dije haciendo una reverencia a la chica en señal de disculpa y como buen caballero me puse firme y mire a la chica que a decir verdad era bastante bonita aunque no sabria como le habria sentado a ella  aquel incidente desafortunado por mi culpa.
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Re: Familia y amigos; juntos, pero no revueltos. — Social privado.

Mensaje por Invitado el Mar Sep 05, 2017 10:55 am

Frutas, verduras, puestos de ropa y accesorios… todo eso y más podías encontrar en aquella gran plaza. Los mercaderes llamaban a viva voz a sus clientes, intentando captar su atención. El aroma que se respiraba era una mezcla entre el pan recién hecho, las verduras —tipo tomates y zanahorias— y los dulces. El ambiente me era familiar porque me recordaba al mercado donde yo solía vender, sin embargo habían claras diferencias entre este al que yo estaba: la primera es que este era de día y el mío era de noche; la segunda es que mi mercado era clandestino; y el tercero y último era donde se encontraban los mercados. Como se notaba cual mercado era mejor y en cual podrías encontrar todo lo que buscabas si necesitabas hacer cualquier tipo de maleficio, sacrificio a Grima y muchas cosas más relacionadas con las artes oscuras.

Mi mente flotaba entre mis tantísimos pensamientos, sonriente. El solo recuerdo que me traía la propuesta de anoche de Dräguth me hacía formar aquella mueca en mi rostro tan extraña en mí. Y con solo pensar en él ya me hacía querer comprar algo para hacer de comer tanto a Ángela como a mi nuevo señor, o simplemente un detalle o algo que le hiciera sonreír. Quería empezar con buen pie en aquel pequeño grupo de mercenarios porque ellos serían mis nuevos compañeros, mis nuevos amigos… mi nueva familia. No quería estropear lo que una vez me arrebataron porque ya había sufrido demasiado las pérdidas de varias personas —sin incluir a mis padres porque fueron los que más daño me hicieron en mi vida pese que a veces los echaba de menos—. No iba a permitir perder a nadie más. ¡Otra vez no!

Mientras que estaba distraída mirando puestos, una voz muy familia me hizo dar un respingo. Como si fuera obra del destino, aquella mañana precisamente no estaría sola. Miré de lado a lado, buscando el portador de aquella voz tan melodiosa y llena de felicidad. Reconocía aquel timbre, sin embargo no supe de donde vino… hasta que otro grito detrás de mí se reveló. Dando un salto de ciento ochenta grados pudo ver al fin la persona que le llamaba. Vaya, vaya, si no era otra que su mejor amiga de la academia: Evelynn. Sí, aquella que por circunstancias de la vida se fue dejando la amistad así como que se abandonaron mutuamente. Ella jamás le echó la culpa a aquella adolescente más que nada porque por su personalidad era la más popular, mientras ella era la peste en la academia. Y, aun así, permanecieron juntas hasta que la echaron. Y ella jamás se despidió de mí. ¿Sería que no sabía que partí o que no le interesaba más? Y si era lo segundo, ¿por qué venía corriendo a mí? Esta chica es una caja de sorpresas.

Vaya, vaya, pero mira quien tenemos aquí. Si es la señorita “doña perfecta”. Hola a ti también y tal. —Cortante como el hielo, permanecí indiferente. Miré su bolsa de tantísmos dulces de muchos colores cuando me ofreció alguno de ellos. Vale, ella sabía mi punto débil y nuestro punto en común: los dulces. Entre que tenía hambre y me entró el gusanillo, no pude decir que no ante su ofrecimiento. — Si insistes… Pero luego no te quejes si te quedas sin ningu---… —En ese momento, cuando mi mano estaba a punto de agarrar la bolsa, un hombre tropezó con mi amiga simplemente por torpeza. Antes de que ella se cayera ya tenía la bolsa en mis manos, apartándome un paso atrás para dejar que ellos tropezaran. No fue para tanto, pero aquel alto hombre moreno con un misterioso parche en su ojo insistió en disculparse. Yo comencé a comer aquellos dulces, mirándoles de manera indiferente. Conmigo no era con quien se había tropezado, sino con “miss cara bonita”, así que yo permanecí pasiva viendo la escena. Eso sí, el comentario lleno de veneno tuve que soltarlo.— Normal que no vayas pendiente, si te falta un ojo. A lo mejor también te falta cerebro. —Murmuré sonriendo con sorna.
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Re: Familia y amigos; juntos, pero no revueltos. — Social privado.

Mensaje por Invitado el Lun Sep 11, 2017 3:20 pm

NO PUEDO CREER LO QUE MIS OJOS VEEEEEEEEEN —exclamó emocionada. De sus ojos se podía percibir la felicidad de aquel reencuentro, como si pequeñas chispas saliesen de ellos. Y no era para menos, ya que no podía creerse que se hubiese vuelto a encontrar con la más rara y tozuda de sus amistades. Recordaba haberla perdido de vista de un día para otro y a pesar de haber intentado localizarla fuera de la academia no lo había logrado. Al parecer nadie sabía dónde se había metido y con franqueza Evelyn dedujo que a nadie más que ella parecía importarle. Pero el tiempo pasó y sin pistas frescas decidió que el destino las reuniría de nuevo si debían encontrarse. Incluso en una ocasión había soñado con pescarla del mar cual polizón. Con todo y eso, aquel reencuentro no le parecía tan chistoso, pero aún así le agradó. Tanto que hasta estaba dispuesta a dárselo todo—. NOOOCTI, SIQUES TAAAAAAN TAAAAAAN TÚ COMO EN LA ACADEMIA. ¡ME GUUUUSTA! —admitió dándole parte de su botín y deseando tener los brazos libres para poder achucharla hasta que la dejase sin respiración y terminase cubierta de serpientes y... ugh. Mejor no.

Pero fue interrumpida en sus cavilaciones. Un golpe ligero, pero no ligero. De esos que notas como una brisa de aire, pero realmente es un wyvern embistiéndote solo que tú no te das cuenta. Pues aquello que le dio por la espalda y desparramó una bolsa de dulces por el suelo. Por supuesto Nocti se apartó. No fuese caso que cayese al suelo, ¡claro! Y, para más inri, había decidido salvar solo la bolsa de dulces. SOLO. Evelyn creía que eran buenas amigas, pero evidentemente Nocti no. Bueno, realmente Evelynn sabía que Nocti la consideraba en el muy fondo su amiga, pero era muy en el fondo. Se anotó en su mente montarle un drama de los suyos, de esos que le agotaban la paciencia hasta el más santo de todos. Ahora, pero, tenía que dejar de ver aquella copiosa caída a cámara lenta y dejar de hacer caras raras (como abrir la boca y que sus labios bailasen libres) para prepararse: Le iba a dar otro beso al suelo. Y éste tenía una pinta de duro que no veas.

Por supuesto, era duro.

Vio las estrellas danzando al lado de su cabeza y escuchó como alguien se disculpaba en aquellos momentos. Bueno, qué le iba a hacer. Si se disculpaba ella no podía ponerse furiosa y lincharlo y hacerle pasar una condena absurda, de esas como estar mil años escucharla. Bueno, lo último podía. Y no era tan mala idea. Era su arma secreta para echar a los de la taberna. Al parecer sus pico de oro era una tortura bastante efectiva ante borrachos. Pero eso se le olvidó cuando escuchó a Nocti decirle que le faltaba cerebro. Je.

Me ha hecho daño —respondió con una vocecita de lástima y pena, de cachorrillo. Incluso pensó en algo triste para que sus ojos se humedeciesen y pareciese más real. Aunque ni hubiese sufrido un rasguño, Evelynn adoraba jugar con la culpa de los demás y poner caritas tristes mientras Nocti molía a palos su conciencia—. Y además ya no tengo dinero y mi comida ha quedado desparramada por todos lados —señaló haciendo que su labio inferior temblase un poquito, que había que dar pena. Recordó el refrán: "Quien no llora, no mama" y ella quería más dulces.
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Re: Familia y amigos; juntos, pero no revueltos. — Social privado.

Mensaje por Invitado el Mar Sep 12, 2017 6:00 pm

Mientras caminaba hundido en mis pensamientos sin prestar atención de por donde iba tropecé con una muchacha castaña a la cual le tire una bolsa con lo que parecían dulces del mercado mientras que la otra me miro con cara de asco haciendo un comentario bastante hiriente tratando de insultarme a la cual mire.

-a mi cerebro puede que no , pero  ti si puede que te den dos azotes con una fusta-

dije a la chica demostrándole que había oído su comentario aunque imagino que esa era su intención aunque no me callaría y menos por el comentario de una chica mal educado que por las pintas parecia que trabajando y mire de nuevo  a la castaña que me estaba poniendo pucheros

-no, por favor no llores, te pagare los dulces o yo mismo te comprare mas, pero no llores-

dije ya que no soportaba ver a una niña llorar dije mientras sacaba una bolsa con algunas monedas no demasiado pero por si algo se caracterizaba Hoshido era por que Hoshido siempre paga sus deudas

-dime donde esta ese puesto y yo mismo pagare los dulces-

dije a la chica tratando de ser amable aunque también me tocaría aguantar a su amiguita la peliviolacea que era bastante irritable aunque no había hablado demasiado con ella solo con el par de palabras que habíamos cruzado ya se había dado a entender que no era miss simpatía aunque yo tampoco había sido demasiado amable con ella pero intentaria ser amable con las dos por la amabilidad que se nos conocia a los caballero de hoshidos aunque no hubiera empezado demadiado bien con la otra muchacha.
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Re: Familia y amigos; juntos, pero no revueltos. — Social privado.

Mensaje por Invitado el Miér Sep 13, 2017 7:28 am

Una risa entre dientes se me escapó, mirando a aquel hombre con el parche. Le ofendió mi comentario —era normal—, pero tampoco me importó. Ni me corté un pelo para decir aquello y tampoco lo hice para decir lo que pensaba. No me gustaban los hombres como él: muy altos con una melena perfecta y modales impecables. No era mi tipo. Los hombres de verdad no tropezaban con las damas, sino que las protegían con sus grandes espadas y su mirada era tan petrificante que sus corazones explotaban; como cuando vi por primera vez al que era ahora mi señor y mi jefe.
Sin dejar de comer dulces, encogí mis hombros ante lo que dijo él. Indiferente ante sus amenazas, clavé mis ojos y subí mi cabeza. Sabía perfectamente que hombres como él no eran capaces de pegar a mujeres porque se vio a primeras que tropezar con Eve le afectó bastante.

Tú a mí no me tocas ni con un palo, tuerto. —Espeté con asco, arrugando mi nariz. Estaba preparada para cuando hiciera algún movimiento sospechoso poder sacar mi libro y mandar el proyectil de energía mágica hacía él. No me importaba que hubiera gente en el mercado, mi magia era tan eficaz que siempre daba en el objetivo.

Menos mal que ignoró mi comentario por el momento porque atendió a mi amiga la cual lloraba como un bebé mirándome, intentando enternecer mi corazón. Con sus intenciones lo que hice fue pisarlas con fuerza porque le miraba con cara de: “No me afectan tus mierdas”. Y seguí masticando otra de sus chucherías delante de ella —las pocas que había podido conseguir—. El hombre le ofreció comprarle más chucherías porque se sentía mal por haber tirado las otras y que ella se hubiera quedado sin dinero. No sabía si estaba engañando a aquel hombre o si era verdad que mi amiga estaba sin blanca. Pensar que ella podría estar pasándolo mal me extrañaba. ¿No se había unido a los soldados de Plegia como jinete? ¿Se había escapado? ¿Quería volver a encontrarse con su familia otra vez? La vida de mi “amiga” me sorprendía bastante.

Mejor. —Solté entonces, apartada un paso atrás de ellos mientras miraba la escena comiendo los dulces; un buen desayuno. — Más dulces para mí. Me viene de lujo que me pagues el desayuno, Eve. Eres más útil de lo que pensaba. —Dibujé una sonrisa irónica cerrando mis ojos unos segundos con cara de: “en verdad me iba a comer tus dulces igual porque tengo hambre”. Acto seguido, volví a enfocar mi visión ante el hombre unos segundos. — Yo te diré dónde está el puesto de dulces, grandullón. Vamos. —Agarré la muñeca diestra de mi amiga tras haber guardado sus dulces en una de mis bolsitas que colgaba de mi cinturón de cuero que agarraba mi capa.

Me conocía este mercado bastante bien porque a veces me pasaba por estos lares simplemente por verlo o por curiosidad de camino a las clases de magia. El puesto de dulces estaba justamente al lado del que a mí siempre me atraía la atención: un puesto de grimorios mágicos y baratijas del mundo de la magia oscura.
Caminando entre la gente sin dejar de agarrar a mi amiga de la muñeca, no miraba atrás porque podía escuchar los pasos de aquel hombre y sentir la presencia muy cerca. Sabía que los hombres como él pagaban sus deudas.

No tardamos en llegar a un pequeño puesto donde un hombre de alta edad con una gran barriga —como si se hubiera comido medio puesto el cabrón— nos esperaba con una sonrisa bonachona. Solté a mi amiga y miré al hombre, alzando una ceja.

— Aquí está. Comprale lo que quieras, pero te advierto…Le agarré del cuello de su camisa, bajándole con rudeza para poder susurrarle mientras miraba a mi amiga con una sonrisa tétrica. — Ella jamás sacia su barriga con dulces, como yo. —Y lo solté de golpe, llevándolo con la fanática de los dulces.
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Re: Familia y amigos; juntos, pero no revueltos. — Social privado.

Mensaje por Eliwood el Jue Sep 28, 2017 12:48 am

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