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[Social] El último día [Flashback - Priv. Azazel]

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[Social] El último día [Flashback - Priv. Azazel]

Mensaje por June el Sáb Sep 02, 2017 8:50 pm

Rondaba el año 934, un día caluroso digno de aquel verano. Era mediodía, el grupo de esclavistas laguz se encontraba haciendo sus oscuros negocios en un apartado islote al sur de Begnion, donde básicamente vivía un pueblo de pescadores, pero que por aquellas épocas la visitaban muchas personas adineradas en búsqueda de unas pequeñas vacaciones. Así que aprovechando la oportunidad, habían decorado toda su mercancía para el disfrute visual de sus potenciales clientes.

Allí se encontraba la dragona roja, hacía unos años que la habían vuelto a devolver amos descontentos. No tenía ningún nombre fijo, sólo un número marcado en una cadena que le habían atado al pie, por si se le ocurría transformarse y salir volando. Ella quizás no se acordaba, más por haber perdido la motivación, pero no sería la primera vez que podría haberlo intentado. Hacía ya un tiempo que se comportaba totalmente sumisa, sin poner resistencia a nada. Ella seguía ahí, con la mirada perdida, casi como si no hubiera vida en ellos. Pero estaba cansada, así que no se molestó en quejarse tan siquiera del peso de aquél grillete, el cual estaba perfectamente escondido debajo del vestido para que no se notase a simple vista. La habían vestido bien, peinado y maquillado, más con el propósito de ocultar aquellos golpes y rasguños que había recibido por parte de aquellos esclavistas, quien ahora solamente aparentaban intentar no estropear la mercancía.

Al fin y al cabo, lo habían preparado todo para los encuentros beneficiosos de aquel día. Habían escondido a los laguz más visiblemente notorios aún en las celdas, en uno de los callejones. Los demás, se reunían en la plaza, intentando no llamar mucho la atención de los guardias. Pese a que el esclavismo había sido algo normal hacía mucho tiempo, en los últimos años estaba decayendo en las garras de lo ilegal. Por eso, mientras no se alejaran mucho, habían dejado que algunos pasearan "libres" por aquel pueblo portuario. Entre ellos, la pelirroja era la única de su raza, los demás eran casi todos felinos y lobos, con sus orejas bajo gorros o capuchas, y un par de halcones a los cuales les habían arrancado partes de sus alas para que no pudieran volar. Quizás, esos halcones y la chica eran los más fáciles de hacer pasar por beorcs, salvo por sus respectivas orejas ligeramente puntiagudas en ambos, el pequeño "bulto" a la espalda de las aves, y las marcas que la dragona poseía en el rostro. Los felinos y los lobos sólo los de orejas y cola más pequeñas también se ocultaban bien, pero en pleno sol como aquel, sería un tanto sospechoso.

La joven apática ni ganas tenía de hacer nada, simplemente se apartó un tanto de aquellos hombres y se sentó sobre el borde de una pequeña fuente. En silencio, mirando en dirección al mar, mientras su pelo ondulaba levemente al ras de la brisa.

¿Cómo serían esta vez sus nuevos amos, si es que la compraban?

OFF:
Se ve algo así --> https://i.imgur.com/RSoobI7.png


Última edición por June el Vie Sep 08, 2017 8:51 am, editado 1 vez (Razón : el link que puse no funcionaba wtf XD)
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Re: [Social] El último día [Flashback - Priv. Azazel]

Mensaje por Azazel el Vie Sep 08, 2017 8:05 am

Tantos días en el mar, juraba entonces que iba a escupir mi estómago al agua. Nunca jamás me acerqué a la borda, ¿Y para qué? No me interesaba ver el agua y me bastaba con sentir moviéndose el suelo como si estuviera borracho. Tan solo estaba allí porque Bernand tenía la loca obsesión de encontrar una planta, o un pez, o ambas cosas, y estudiarlo para añadirlo a su enciclopedia, en la cual tenía reunida mil y un cosas incluso antes de que nos hubieramos conocido hace ya muchos años. Prefería tenerme con él a dejarme en la ciudad, y lo entendía perfectamente, aunque eso no significaba que yo quisiera estar en una isla. Pero bueno, al menos en los camarotes se contenía de repetirme una y otra vez que me cubriera las orejas, pues se enfocaba más en leer su libreta a que pudieran descubrirme. Y mientras tanto, me desahogaba con alguna melodía...

-Pociones de amnesia doctor, donde venden~ que quiero olvidarme y no sé que hacer~... -Bernand levantó la vista y al mismo tiempo bajó sus lentes de lectura, arqueando una ceja en silencio. Al verme así, le respondí con una expresión desconcentrada.

- ¿Tienes que cantar esa cancion conociendo que ya tienes problemas de amnesia? -me reprochó a su manera, aunque nada de lo que decía él me sentaba mal, pues el tono de su voz era siempre calmo y grave. Le sonreí en silencio, y luego exclamé:

- ¡Tampoco es que quiera recordar absolutamente todo lo que me pasa! - lo miré con malicia, ganándome que rodara los ojos. Hice una mueca y continué silbando la misma canción, tan solo para molestarlo un poco. Había dicho eso, incluso si no era verdad.

- Canta algo distinto, por favor, que ha sido lo mismo todo el santo día... -dijo, y era cierto. Aquello me hizo fruncir el ceño y pensar en otra cosa. Mordí mis uñas un buen rato, hasta que se me ocurrió algo mejor.

 - ...tiene nombres mil, tiene nombres mil, el...

- ¡Todo menos eso! -me alzó la voz. Simplemente reventé en risas y me eché de espaldas a la cama, acariciando mi estómago mientras intentaba pensar en otra cosa que no fuera el olor a mar y las náuseas que me daba. Me fue imposible, pero bueno, estando tan cansado no faltó el tiempo para quedarme dormido. ¿Que si recuerdo mis sueños? Pfff, déjale eso a los demás, a los poetas, yo que sé. Desperté al día siguiente como si tan solo hubiera cerrado los párpados un segundo, para encontrarme con la noticia de que ya se veía la isla. En realidad fue Bernand quien me despertó, emocionado por las tareas que habría que llegar a hacer en aquel lugar. El barco estaba contratado para ir a la deriva, por lo que si se llegaba a encontrar tierra habitada, se desembarcaría allí. El capitán no supo decir qué isla era, juraba nunca haberse adentrado en esos mares, lo que nos llamó la atención a ambos.

El pequeño barco encalló en las arenas cercanas al muelle, donde pusieron la rampa y nos permitieron bajar. Se suponía que estaríamos allí un día entero, hasta el anochecer. Era un hastío terrible oír eso al no compartir la misma afición que el hombre que me acompañaba, por lo que después de mucho instistir, clamar y rogar, lo convencí de dejarme vagar por aquel pueblo mientras él se dedicaba a sus intereses por el bosque cercano. La única condición era que me pusiera una venda y que en lo posible no hablara con nadie, cosas a las que asentí de inmediato. Nos separamos en la blanca arena, a ojos de nadie y con un breve abrazo, así encontrándome solo y con todo un nuevo panorama que descubrir. Me quedé cuidando de la bolsa, la cual quizás parecía pesada, pero en realidad llevaba solo algunas herramientas de Bernand y cambios de ropa. Con ella en la espalda me interné entre las modestas construcciones del pueblo, maravillándome tanto por el cielo azul como los verdes que adornaban sus paredes, que teñían todo de un color maravilloso, de ensueño. Me gustaba admirar los detalles con cuidado, sabiendo que quizás no los recordaría, por lo que me concentraba en disfrutarlos cuando podía. Sonreí alegre, sintiéndome acalorado, por lo que me quité la venda que sujetaba mi pelo y me cubría la punta de las orejas. Despejándome del calor, fue cuando la vi.

Era hermosa. Ojos azules y grandes... cabellos rojos, brillantes contra la luz del sol, un vestido precioso que resaltaba a la vista al ser meneado por la más leve brisa. Su perfil estaba ante mí, descansando ella al costado de una fuente, siendo iluminada por el resplandor del agua cercana. El mar era su horizonte, y se le adecuaba perfecto. Todo esto logró que me quedara viéndola insistentemente por varios segundos, sin escapar incluso si se daba cuenta de que lo hacía. Sujetando bien mi mochila, caminé con mis pies descalzos hacia la misma fuente, todo muy lento y cuidadoso para que no escapara de mí. Entonces, al estar lo suficientemente cerca, me senté a un lado de la misma fuente y me giré para beber algo de agua con mis manos. Recogí un poco y la sorbee haciendo bastante ruido, todo esto mientras aún la miraba con los ojos bien abiertos. No podía evitar sonreír e incluso reírme un poco, aunque hacía lo posible para contenerlo y no parecer que me reía de ella. Terminé de beber e hice un breve silencio antes de darle a conocer mi voz.

 - ¿Demasiado calor, no? -dije, mojándome una mano y pasándola por detrás de mi cuello para refrescarme. Ni un segundo le aparté la vista, esperando que no me ignorara.

Spoiler:
Azazel del pasado para los curiosos https://i.imgur.com/gLkn8jX.jpg


Última edición por Azazel el Sáb Oct 07, 2017 2:03 pm, editado 1 vez
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Re: [Social] El último día [Flashback - Priv. Azazel]

Mensaje por June el Dom Oct 01, 2017 3:48 pm

Sólo quedaba esperar...

En ese momento, ella no diferenciaba presencias, pues daba igual, siempre era lo mismo; beorcs libres y laguz atados. Begnion era así, siempre lo fue, y dudaba que esa isla fuese mínimamente diferente teniendo en cuenta que su grupo se encontraba allí. Sabía que algunos humanos le echaban el ojo encima, que no eran sólo los esclavistas vigilando de vez en cuando. Estaba cansada, siempre era lo mismo año tras año, y por eso prefería perder su mirada en aquel horizonte infinito. Aunque temiera a esos humanos, sabía que no correría más peligro que el daño que le hacían los esclavistas, que nada peor que eso iría a pasar. Aunque siguiera teniendo miedo, ella simplemente estaba desganada, quería que corriera el tiempo sin más; horas, semanas, años...

Por tanto, fue que no detectó a aquel extraño que la miraba todo el rato, ni siquiera cuando ya se había acercado ruidosamente a ella incluso. Al menos, no hasta que le dirigió la palabra, provocando que pegara un leve respingo al escuchar su voz rasposa, pues ella era muy asustadiza por su naturaleza.

- ... -¿"Calor"? Para ella, eso no era nada, sí que era cierto que en el puerto de aquella isla hacía más temperatura que en la ciudad. Pero a ella le encantaba el calor, le gustaba el fuego, era quizás lo único que a ella le tranquilizaba, más siendo que ése era su elemento natural como dragón rojo. Mas ella mantuvo su silencio.

Giró un poco su rostro para verlo de reojo, sin sonreír, tal vez pareciendo que no tenía ninguna expresión en su cara. Pero sus ojos se abrieron ligeramente, por sentir curiosidad de repente al notar aquellas orejas puntiagudas. Era alguna clase de laguz o branded, eso seguro pues no había visto a ningún beorc con aquellas características, pero no sabía qué exactamente. Aun así, eso ya le hizo entender que él seguramente sería otro esclavo, uno con propietario pues conocía a sus compañeros. Probablemente le habían dejado pasear, ya que por mucho que los ojos de la chica se movieran de un lado al otro, no encontró nadie cerca suyo que pareciera estar atento específicamente a él.

Su tono tostado de piel también era extraño, ¿provendría del desierto de Hatari? Le parecía recordar haber conocido a unos laguz lobos que eran tan morenos como él. Aunque si fuera así no explicaba por qué él tendría calor en una zona que técnicamente era más fresca. La dragona imaginó que cabía la posibilidad de que lo hubieran sacado de su país desde una edad temprana y por eso no tenía la costumbre. Estos y otros pensamientos rondaban por su cabeza, empezando a buscar marcas de heridas o alguna atadura, con una mirada discreta. Pero no distinguía nada en su cuello, el cual estaba húmedo por el agua de la fuente.

Se sonrojó al mirarlo entonces, confundida. Ciertamente era un ser atractivo, fuera lo que fuera, había que reconocer. Pero ella jamás estuvo interesada en esos temas, más que nada porque lo consideraba algo imposible en su situación aparentemente interminable. No podía tener amantes ni nadie que le pudiera importar, pues ella era una esclava, y además de eso una olvidadiza.

Entonces, notó sus ojos viéndola tan directamente y de cerca, haciendo que la pelirroja bajara su mirada, tímidamente. Estaba algo nerviosa, pues aparte de no saber socializarse bien, les tenían prohibido hablar con extraños si no les daban el permiso para hacerlo.
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Re: [Social] El último día [Flashback - Priv. Azazel]

Mensaje por Azazel el Lun Oct 09, 2017 7:42 pm

La estaba asustando, no cabía duda. Intentaba sonreír pero cuando lo hacía, lo único que salía de mi boca eran mis colmillos. Qué terriblemente oportuno tenerlos y parecer un maldito loco que se los afilaba a propósito. Aparté la vista solo un segundo para corregir mi rostro a uno más calmado y neutral, si era posible, encontrándome con que por fin ella estaba intentando verme. Era un progreso, al menos. Intenté mostrarme más amable, relajando mi pose, tirando mis brazos hacia abajo y relajando mi espalda. Entonces, en verdad, parecía que me estaba mirando mucho. Me pregunté entonces si yo le parecería bien... ¿Me había arreglado lo suficiente? Intenté, al menos, ordenarme las cejas, pasando un dedo por el agua y alisándolas. A mí me gustaba como se veían, pero ya me habían dicho mil y un veces que de esa forma era todos menos elegante.

Ella cesó de mirarme, y su mudez me causo todo menos alegría. Miré algo triste hacia un lado, no queriendo contagiarle mal ánimo, hasta que volví a insistir.

- Oye... Tu cabello es, muy... Oh, maldición. - ¿Creería que era un maniático? ¿Quién va y le dice cosas así a una desconocida? Yo, por supuesto. Me reí un poco a solas, rasqué mi nuca y continué hablando.- Lo siento, ni siquiera sabes quién soy. Me llamo Azazel. Ehhh... -aún no me miraba.- ¿Qué pasa? ¡Puedes hablarme! ¿Puedes, no...? -si resultaba ser que estaba hablando con una chica sorda, me hubiera cortado la lengua ahí mismo. Aunque no, creí que había reaccionado a lo que había dicho, al menos un poco.- Oye...

Ahora que la miraba con el rostro agachado, pude notar que entre sus cabellos resaltaban sus orejas. Eran puntiagudas, igual que las mías.- ¡Ah! -exclamé al notarlo, acercándome a ella.- ¡Tus orejas! ¿Eres... eres? -perseguí sus ojos sin ya importarme su espacio personal, ya que tanta era la sorpresa que poco me importaba molestarla.- ¿Eres una dragón, como yo...? -sonreí ampliamente, demasiado, en realidad. Nunca había visto a otro como yo el tiempo en que Bernand cuidó de mí. Sabía que existían, incluso si no recordaba a nadie que compartiera mis rasgos, pero entonces, habiendo viajado, por fin encontraba a una igual. Éramos manaketes, o al menos eso creía. Me pregunté entonces si ella tendría una piedra como yo, la que entonces tenía atada a mi cintura con una cuerda para que no se me escapara. Me levanté la camisa y la recogí, tan solo para mostrársela a ella. Era algo que tenía terminantemente prohibido hacer, pero si era igual que yo, entendería.- Mira. Es mi piedra... Esta toda vieja, lo sé, y raspada, y rasguñada. Y quizás la he mordido, haha...

La puse entre mis palmas, mirándola fijamente, y aún sonriendo. Me metía en sus hermosos reflejos arcoiris, que siempre que los miraba, lograban reflejar en ellos mi verdadera apariencia. Bernand nunca me había visto transformarme, y seguramente jamás lo haría, porque yo no iba a permitir que eso sucediera. Suspiré brevemente, y regresé mis ojos a la chica.

- ¿Me muestras la tuya? -pregunté, con bastante humildad para que me creyera sincero. En verdad me interesaba, y además así podría saber seguramente qué clase de dragón era, si es que conservaba la misma piedra desde el principio. Si tuviera que adivinar, diría que era un dragón de fuego, aunque no tenía más pistas de esto que sus rasgos, su cabello de llamas.


Última edición por Azazel el Lun Mar 26, 2018 10:55 pm, editado 1 vez
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Re: [Social] El último día [Flashback - Priv. Azazel]

Mensaje por June el Mar Oct 10, 2017 7:38 pm

Él también se mostraba un tanto nervioso ante la dragona, y ella lo notaba. El cómo se recolocó sus grandes cejas se le antojó gracioso. Tenía que reconocer que aquel laguz era... adorable. Quizás era su aura de libertad, o qué, pero no lo tenía claro. El cómo se movía, el cómo actuaba, era extraño y nuevo para ella. Era como un ser inocente... Un momento, no podía ser que fuera realmente un laguz libre, ¿verdad?

Lo volvió a mirar de reojo, al escuchar que siguió hablando. Su.. ¿cabello? ¿Qué iba a decir de él? Ella inclinó su cabeza hacia un lado, interesada. Si era lo que imaginaba, aquel tipo de halagos sólo era algo que sus esclavistas contaban a los clientes en potencia, para vender mejor. Y ciertamente su tono rojizo llamaba la atención, pero después nunca nadie lo apreciaba realmente, a los humanos sólo les interesaba tener de mascota a un dócil dragón, como entretenimiento. Si fuera por tener algo bonito, ella sabía que había varias felinas más vistosas que ella.

Entonces, él se presentó. El rostro de su ligera sorpresa cambió para dibujar la tristeza en su mirada, la cual había bajado otra vez. Era inútil hacer alguna amistad, ella no se iba a acordar de su nombre, ni de nada de él, ella se iba a ir lejos otra vez, durante años, para volver a ser una esclava, y así infinitamente. ¡Cielos, ni si quiera tenía un nombre propio para presentarse! Sólo un numero de esclavo, el cual estaba marcado en el metal del grillete de sus piernas.

- ... -Abrió sus labios, aspirando, como si fuera a decir algo. Contestarle que sí, ¡que claro que ella sabía hablar! ... Pero no se le tenía permitido conversar con él ni con nadie, así que con la misma los volvió a cerrar, soltando un suspiro de resignación.

Y de pronto, él se pegó muchísimo a su rostro, y ella reaccionó apartando su cabeza hacia atrás, abriendo los ojos de sorpresa. ¿Qué quería ahora? ¿Por qué se le... acercaba tanto? Ella no supo mantener el contacto visual, y sus ojos comenzaron a temblar a la vez que sus mejillas se encendían. El nerviosismo de no haber tenido jamás a un hombre tan de cerca, no que fuera al menos atractivo y un laguz. Pero su pregunta a continuación le dejó boquiabierta.

- ... ¿e-eh? -musitó por fin, después de su largo silencio, con una suave vocecilla que se escapaba tímidamente de sus labios. ¿Un dragón? ¿Como ella? ¿...un dragón rojo? No, eso no era posible... si no, lo hubiera notado. Aún así, asintió lentamente con la cabeza un par de veces, asombrada y curiosa por sus palabras. Sin embargo, había algo que no entendía... ¿de qué piedra estaba hablando? ¿Qué tenía que ver eso ahora?

Alzó una ceja, confusa, sin entender qué pasaba con aquella roca. En el campo había muchas, aunque eso sí... ninguna tan hermosa y tornasolada como aquella. Así que seguramente se trataría de una gema, que su... ¿dueño? le habría dado. Miró hacia abajo mientras juntaba sus manos, volviendo a su timidez en silencio. No entendió su nueva petición. ¿La... suya? La joven entonces se señaló el adorno florar en su pelo, el cual tenía pequeñas piedrecillas preciosas. Esos decorados costaban mucho dinero, y por eso sólo se los hacían vestir en ocasiones como aquella, para atraer clientes ricos.

Un momento. ¿Era eso? Él... ¿quería robarle? Mal, ¿y si él estaba allí porque su amo quería raptarla? También había visto ese método a menudo, el de atraer a otro laguz a base de usar un esclavo para que cogiera confianza. Se levantó bruscamente y sacudió un poco la falda de su vestido, dando un paso atrás. No sin antes buscar con la mirada en su cuerpo, por alguna señal que le delatara como un esclavo, porque seguro era eso.
Antes de darse la vuelta con la intención de volver con los jefes, se detuvo. No, no había visto nada en él, de hecho, no parecía tener nada más que lo que mostraba... ¿sería cierto que entonces él era un ser liberado?
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Re: [Social] El último día [Flashback - Priv. Azazel]

Mensaje por Azazel el Dom Oct 22, 2017 11:39 am

El ánimo en mi rostro se destruía lentamente al no obtener respuesta alguna de la desconocida a ninguna de las cosas que decía. No sabía si lo hacía a propósito, pero fuera como fuera, me desanimaba. Por supuesto, empezaba a creer que sería mejor si no estuviera allí, y no me hubiera acercado en primer lugar. Pero algo sabía de mí, y ya me lo habían dicho incontables veces; que era obstinado como un toro. Incluso si no debía estar allí, permanecería; si no debía hablarle, seguiría intentando hasta que se me cansaran los labios. Por eso en ningún momento se me ocurrió marcharme, permaneciendo al lado de ella, olorosando su aroma y disfrutándolo cuanto tiempo pudiese de su presencia. Intentaba sonreír, al menos, para que en ningún momento creyera que era yo quien se molestaba con ella.

Escuché quizás un simple susurro que llamó mi atención, pero eso no confirmaba que quisiera hablarme. Al menos asintió, lo que significaba que sí era dragón y no otra cosa, y tanta fue mi alegría que empecé a moverme adelante y hacia atrás como si fuera un niño compulsivo que no podía estarse quieto. A mi pregunta, ella señaló un broche que tenía en la cabeza, al que me quedé mirando cual perro confundido unos segundos. Hice una mueca estúpida, y luego la miré a los ojos.- No, no. Eso no es. Con eso no puedes ni convertirte en lagartija. -le dije, riendo apenas.

No me duró mucho la risa cuando la vi levantarse, su rostro asustado... ¿De mí? Fruncí el ceño inmediatamente al ver que retrocedía, y me levanté con ella aunque mucho más brusco y rápido. No lo pensé siquiera, y sujeté su brazo mientras la miraba con ese rostro hostil, de confusión. Quizás la había apretado muy fuerte, pero no podía ya deshacer mi fuerza. Al menos no la rasguñé, no.- ¡¿Por qué?! -le grité. Maldición, le grité.- ¡Eres... la primera dragona que veo en quien sabe cuántos años! ¿Y a ti no te importa tampoco? ¿¡Es que acaso ves dragones todos los días contigo!? ¿¡O soy yo!? ¿¡Qué hice!? -no tardé en darme cuenta que mis ojos se eturbiaban. ¿Iba acaso a llorar frente a ella? La solté y me tapé el rostro antes que sucediera. Me golpeé la cabeza un par de veces, aunque sin cerrar el puño, y me di la media vuelta, hacia la fuente. Pero no me senté, y tenía el oído atento por si es que ella se atrevía a correr. Por si se atrevía de huir ahora que no miraba. Logré aguantarme las lágrimas, aunque me dejaran la sensación más repugnante dentro del cuerpo. Cualquier cosa me las sacaría de nuevo, lo sabía, pero cualquier forma de retrasarlo me hacía ver al menos un poco más decente.

Entonces por fin me digné a mirarla otra vez, acercándome invasivo de nuevo, no estando dispuesto a darle ningún respiro más. Sin embargo, ahora que veía, y ambos estábamos de pie, no se me escapó ver algo extraño entre los pliegues de su vestido. Volví a sujetarla, aunque esta vez siendo lo más amable que podía, y usé el pie para correr tan solo un poco el suelo de su falda. Y ahí lo hallé... un grillete. Un asqueroso y repulsivo grillete que se ceñía a su tobillo. Abrí los ojos, y algo más mi boca, sientiendo un escalofrío en mi espalda. Las cicatrices me ardían, quería rascármelas. Respiré rápido y negué con la cabeza, volviéndome a centrar en la pobre chica.- Una esclava... -la solté definitivamente y miré hacia el suelo, cabizbajo. Recordé a Bernand. Bernand me había dicho mil y un veces que eso era lo que podían hacerme si me encontraran, como si no lo supiera. El hecho es que ver ese grillete se me hacía ya familiar, demasiado. Incluso si no tenía ninguna marca, podía imaginar perfectamente su peso, y cuánto apretaba.

Luego de saber todo esto, levanté el rostro y volví a sonreírle, aunque de medio lado.- ... O... Osea, nunca imaginé encontrarme a un dragón perfectamente, tampoco. Pero yo no soy... -ya me imaginaba que, después de descubrirla, querría huir aún más de mí. No sabía si podría contener mis impulsos si ella lo hacía, cosa que le advertía con mi lenguaje corporal. Igual que en un principio, no tenía la intención de irme, por mucho que pudiera atosigarla.


Última edición por Azazel el Lun Mar 26, 2018 10:57 pm, editado 1 vez
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Re: [Social] El último día [Flashback - Priv. Azazel]

Mensaje por June el Sáb Nov 11, 2017 7:49 pm

"Lagartija"... aquel insulto se lo decían mucho. Fue entonces que ahora de pie, se había cruzado de brazos y le había incluso dado la espalda, apunto de irse.
Aunque... él había estado aparentemente feliz, cuando la vio afirmar que era un dragón. ¡Pero ella no entendía nada! Era incapaz de relacionar eso con las piedras preciosas. Pero tampoco es que esa situación fuera muy extraña, ella aún era ignorante de muchas cosas. De todas formas, ¿a qué se refería con "convertirse" en algo por tener o dejar de tener un objeto? Ella no era una civil, no era nada; por mucha seda que vistiera, no le convertiría en noble.
Suspiró, sería mejor volver con los jefes antes de que se enfadaran.

Pero antes de dar la conversación por vencida, él la agarró del brazo. Y en cuanto lo hizo, a ella se le llenó el cuerpo de pánico por ese acto repentino, por la brusquedad y aquella mirada enfadada de él, empezó a sollozar, sin embargo ella no puso resistencia alguna. A pesar del constante miedo, estaba ciertamente cansada de intentarlo. Solamente bajó la mirada. ¿Es que él no comprendía lo que ella era? Vamos... ¡estaba claro! Y más si él efectivamente también era un laguz, dragón o lo que fuera... Que por mucho que estuviese libre, todos en Begnion entendían, y sabían ver cuando alguien era una pura mercancía.

- P... p-por... favor... -musitó en un hilo de voz, intentando que nadie más que él la escuchara, mas con el barullo del inquieto puerto sería imposible.

Sin embargo, él le estaba gritando, ya lo había notado antes pero tenía sin duda una voz muy potente. Miró hacia todos lados, nerviosa, intentando que no llamasen la atención de los demás, y no sólo por los gritos en sí, si no por lo que andaba diciendo. Ella se dedicaba a negar todas sus preguntas moviendo la cabeza, desesperadamente. No quería que le fuese más duro. ¡Para ella también era emocionante el conocer por fin a un dragón! Aunque fuese distinto a ella de alguna manera, pero sí era cierto que él era libre... y nadie de los allí presentes debía saberlo.

Levantó rápido pero suavemente el otro de sus brazos, el cual estaba libre, con la intención de tapar su boca, y pedirle silencio. Silencio antes de que el resto de humanos sospecharan de la extraña pareja, y al prestarles atención se dieran cuenta de que no eran un par de amantes aparentemente discutiendo, que seguramente era lo que hasta ahora creían.
Aunque incluso antes de hacerlo, él la soltó, para entonces ocultar su propia cara, golpeándose a sí mismo y dándose la vuelta. Pero ella ni siquiera se molestó en apartarse, no aprovechó para huir ni esconderse, únicamente descendió su mirada hacia el suelo. Con un rostro confundido, sin saber cómo podía resolver aquellos problemas... ¿Por qué? ¿Quizás lo había ofendido? ¿Le había malinterpretado? La pelirroja no sabía mucho de simpatía, o de simplemente socializar con alguien. Aún así ahora notaba algo diferente, estaba... arrepentida de lo que fuese que le había hecho, aunque aún no lo pudiera entender. El laguz no se merecía eso.

Se miró el costado de la muñeca que había sido tomado por él hacía apenas unos minutos. No lo había notado antes, pero pese a su fuerte agarre, no le había hecho daño, ni le había dejado ninguna marca. Había sido una sujeción lo suficientemente firme como para no poder desprenderse de él, sí. Pero amable, y ese gentil trato había hablado más que cualquier palabra.

- ... -dio un paso hacia delante, preocupada, el tintineo de la cadena en su pie sonó levemente. Y se lo encontró cara a cara de nuevo, esta vez la dragona no apartó su mirada, se mantuvo atenta a él, quien nuevamente la tomó del brazo, pero esta vez suavemente.
Aunque la calma se vio interrumpida cuando el hombre levantó el bajo de su falda, levemente, provocando que la rojez se apoderara de la cara de la chica, la cual pegó un pequeño brinco hacia atrás.- !!! -A pesar de que solo había sido un minúsculo movimiento, ¿cómo se atrevía? ¿y en plena calle? Lo miró sorprendida, aún con el rubor ardiendo en sus mejillas, pero entonces el moreno habló, se veía algo agitado. Oh, lo había visto, el grillete. Entonces, la soltó, por fin comprendía lo que ella era.
El rostro del contrario se había apagado, de alguna forma. ¿Lo había decepcionado? Claro... ver a un dragón rojo en ese estado... seguro que su opinión sería la misma que la de todo el resto de dragones, por eso ella nunca había visto a otro tipo de dragón siendo esclavo. Era ella, ella era la única que era una vergüenza para su especie.

Fue entonces que volvió a oír sus palabras, además de su rostro levemente sonriendo. ¿Qué iba a decirle?

- ¿A..za... -intentó hablarle, pero en el segundo que miró hacia un lado, atrás y más allá de él, escuchó algo que hizo darle escalofríos por todo su cuerpo.

- ¡¡Numero seis!! -llamaban a lo lejos, vio que los esclavistas se acercaban a aquella zona, amenazantemente. En principio no la habían visto, por estar justo detrás del pelinegro, que aunque no era tan alto, sí lo era más que ella, y algo más corpulento. Pero a ella no le preocupaba eso, si no todo lo contrario. Ella no podía permitir que lo descubrieran a él, que lo capturaran, él parecía demasiado inocente para eso.

Sudó unos segundos, no podía decirle nada, le escucharían, así que para advertirle, esta vez fue ella quien le agarró del brazo con una mano, para luego tomar la suya con la otra; y enseguida lo jaló hacia ella, para atrás.

Callada, sin decir ni una palabra, lo miraba de tanto en tanto, preocupada mientras seguía tirando de él por los tablones de madera. Tenía que esconderlo, ¿pero... dónde? Sus ojos entonces buscaron por todas partes, apurada, hasta que dio con la única solución. Se lo llevó hasta el borde de aquellas tablas, donde en otras ocasiones se sentaban los pescadores.
Se detuvo ahí, respirando cansada. Y entonces alzó el rostro hacia él de nuevo, mirándolo detenidamente a sus anaranjados ojos. - Uhm... -lo miraba entre avergonzada y triste, por tener que hacer eso, y lo hizo girar hasta quedar él de espaldas al mar, acercándolo disimuladamente al borde.

Ella miró un segundo hacia atrás, comprobando que no la veían, y después se llevó un dedo a sus propios labios, pidiéndole silencio. Con la otra mano señaló hacia la orilla de la costa más allá, que no estaba tan lejos pero sí que estaba apartada de ese poblado central, a unos metros. Y esperó a que él mirara en esa dirección, para aprovechar y usar su fuerza para empujarlo, tirándolo al agua del mar, el cual no era muy profunda por esa zona, por suerte.
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Re: [Social] El último día [Flashback - Priv. Azazel]

Mensaje por Azazel el Mar Dic 19, 2017 9:29 pm

Alcé ambas orejas al oír su voz. Me sorprendió que intentara decir mi nombre, ¡por fin! Ya había dicho un par de palabras antes, pero ese era un paso enorme, si se supone que estábamos recorriendo un camino para conocernos. Seguí sonriendo de la misma forma, aunque atento a cualquier cosa que pudiera decirme, eso cuando mis orejas se desviaron a mi espalda producto de un grito. No giré la cabeza para ver qué era, pero sin duda me pregunté por qué algún hombre podría estar gritando números por la calle. Mis ojos rodaron, para volver a concentrarme en la chica delante de mí.- ...¿Te pasa algo? -pregunté un poco ignorante, sin ver venir su agarre. No me sorprendió tanto, pero inmediatamente tuve curiosidad por saber qué quería. Me empezó a arrastrar, y yo la seguí sin mucha resistencia, mostrando un poco mis dientes de forma divertida.- ¿Ahora vamos a un lugar más privado? -bromeaba, se notaba que ella no era la de dar la iniciativa, pero nunca pensaba lo que decía, así que me daba bastante igual lo que pudiera pensar. Pero poco me duró la gracia cuando me di cuenta de que lo que hacía era acercarme por las tablas a la orilla del mar. Me desagradaba... no quería pisarla, ni dar un paseo ni nada. Fruncí el ceño un poco, pero aún así continué siguiéndola, más que nada por educación, si se le podía llamar así...

Al final me soltó, y nos miramos mutuamente en silencio. Relajé la expresión de mi rostro al contemplar el suyo, aprovechando el momento para apreciar sus ojos, azules igual que el agua. Luego miré a mi alrededor, expectante e imitando el silencio de la chica, esperando a que ella me dijera por qué me había traído a ese lugar. Podían llamarme impaciente todo lo que quisieran, pero sabía apreciar esos pequeños momentos de silencio, sin saber si en verdad ella estaba pensando en las mismas cosas que yo. Lo que me imaginaba es que, estando más lejos de los otros, me invitaría a sentarme y por fin me diría su nombre, porque entonces no sabía que los esclavos no poseían ninguno. Por supuesto, como siempre, nada de lo que imaginé resultó ser lo que pasó. Porque siguió sin decirme nada, poniéndome de espaldas a ella. ¿Había... algo entre las olas acaso? - ¿Sí...? -pregunté entre curioso y ya un poco molesto cuando me hizo callar. Me estaba cansando de su juego, y si no me decía que iba a pasar, entonces  sería mi turno para sacarnos de allí, y evitar al menos que siguieran salpicándome gotas de agua en la ropa. Me señaló entonces la orilla lejana, y yo intenté torpemente agudizar la vista hacia allá, poniendo mi mano en la frente para que me tapara el sol.- ¿Qu- y no alcancé a decir nada más cuando sentí el peso del mundo llevarme abajo como una piedra. Se me apretaron las tripas y quise decir algo, pero no me dio el tiempo ni de respirar antes de sumergirme completamente.

Mi caída no tuvo ninguna gracia, incluso llegando a tocar fondo. Me empecé a retorcer tan pronto mi cara se mojó porque era incapaz de abrir los ojos, simplemente no podía. Empecé a retorcer los brazos, intentando tocar algo, lo que fuera, hasta que sentí la arena debajo. Y entonces intenté empujarme hacia arriba, aunque lo único que logré fue ponerme cara arriba, cosa que me desesperó aún más. Y por fin mis pies tocaron el fondo, impulsándome hacia la superficie, donde la arena subía. Logré sacar la cabeza, y mis manos se lanzaron hacia delante, agarrándose de la tierra seca como garras a la piel. Enterré el rostro en el suelo, tosiendo agua, sintiendo mi nariz escocer como un infierno, y con los ojos aún en las tinieblas. Al cabo de un rato fui por fin capaz de dar una enorme bocanada de aire, logrando abrir mis párpados. Si no había llorado hasta ahora, pues... ella lo había conseguido, me había sacado las lágrimas. Se sentían tibias contra mi piel... me había helado demasiado rápido. Podía decirse que entonces no podía pensar en nada, confundido, sin saber dónde se había ido ella, y qué haría yo. Lo más inteligente que podía hacer era levantarme, supongo... pero ningún músculo me respondía, por mucho que quisiera. Aún tenía medio torso en el agua, y las olas que regresaban me espantaban enormemente, temiendo que volvieran a llevarme allí dentro. Poco a poco mis brazos fueron temblorosos hacia delante, logrando arrastrar mi cuerpo hacia donde llegaba el calor del sol. E intentando erguirme pude ponerme de rodillas al suelo con las palmas para guiarme, logrando avanzar un trecho hasta que por fin me digné a ponerme de pie. Cabizbajo y encorvado, comencé a caminar lentamente sin saber a dónde iba, sin imaginar que era el mismo lugar que ella me había señalado, porque de todas formas no había otro camino que seguir.


Última edición por Azazel el Lun Mar 26, 2018 11:03 pm, editado 1 vez
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Re: [Social] El último día [Flashback - Priv. Azazel]

Mensaje por June el Jue Ene 18, 2018 4:47 pm

Los esclavistas no tardaron mucho más en reconocer la cabellera rojiza de la dragona, por lo que empezaron a apartar toda la gente para dejar paso libre a su camino hasta ella.

- ¡Número seis, estás ahí! ¡No creas que no te hemos visto, ven aquí de inmediato! -gritó sin pavor ni vergüenza uno de ellos. Por suerte para la pelirroja, los hombres no parecían haber visto al extraño laguz que yacía en el agua, con lo cual su intención había cumplido su cometido. Pero ahora no podía dejarlo solo, obviamente...

Ella no podía tirarse al mar, ya que, aunque el agua fuera poco profunda, el "peso" del grillete le impediría volver a flote una vez se tirase desde esa altura. Así que, antes de que el extraño... ¿dragón? pudiera gritarle o algo y llamar así la atención de los esclavistas, echó a correr sin pensar demasiado en que eso sería peor para después de explicarle al moreno. Aprovechó la confusión de la gente en el puerto por la llegada de un barco para esconderse rápidamente de los esclavistas, quienes le perdieron de vista.

Eso era algo nuevo para ellos, pues la dragona siempre se había mantenido bastante submisiva y mansa ante las órdenes de estos.
Al dar pasos rápidos, sin embargo, las cadenas sonaban bastante entre sí y chocando con los tablones de madera, por aquellos callejones exteriores. No estaban atadas a nada, solamente entre ellas y pesaban un poco, ya que eso les bastaba a los dueños para que los esclavos no huyeran, como ella, quien hasta temía transformarse.

Temblando corría por el borde, mirando hacia atrás y luego hacia el agua, donde aún no veía que el otro saliese a la superficie. Con las prisas, no pudo evitar tropezarse con alguien a medio camino. Una pareja de beorcs de mediana edad que parecían pasear tranquilos por ahí de vacaciones, parecían adinerados. Se quedaron mirándola con preocupación pero ella se levantó y siguió corriendo nerviosa, desapareciendo completamente de la vista del confundido esclavista que quedaba más atrás.

Fue entonces que por fin, después de rodear los tablones, llegó a las afueras, donde la playa que le había señalado al desconocido. Allí, fue a buscarlo con la mirada, suponiendo que estaría en el agua todavía, pero entonces lo vió tambalearse de pie cerca de la orilla. Corrió con sus pies aún descalzos sobre la ardiente arena seca y lo sujetó entre sus brazos antes de que se cayera. Estaba totalmente mojado, pero eso no le importó, lo que sí notó fue que éste temblaba de frío.

- ¡L... lo siento! ¡Disculpa, perdón! Ha sido... culpa mía... -exclamó nerviosa, luego de llevárselo más al sol y sentarlo junto a ella en la arena seca para que no le diese una neumonía - ¿Estás bien?... N-no quise hacer eso, pero tenía que... -Con cuidado, subió las manos a las mejillas del hombre, sin importarle el ligero vello que él poseía en ellas. Estaba frío, en comparación a sus palmas calientes- No podía dejar que te vieran, tú... e-eres libre... -explicó cabizbaja- No deberías de estar aquí así, es peligroso...

Lo abrazó un poco más, tiernamente y buscando ofrecerle su calor pues él estaba helado. Por suerte, la dragona poseía una piel bastante cálida. - Ya pasó... -Trató de calmarlo. Ella era muy amable con el resto de laguz esclavos cuando no había humanos que miraran.
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Re: [Social] El último día [Flashback - Priv. Azazel]

Mensaje por Azazel el Miér Ene 24, 2018 12:32 pm

Caminaba incapaz de pensar en nada, confundido sobre todo de no haber explotado en rabia por lo que me había pasado. Seguro había sido el agua, que se me había metido dentro de la cabeza y no me dejaba razonar bien. Lo único que quería entonces era olvidarme de todo e ir a tomar el sol a ver si mientras Bernand me buscaba para que nos fuéramos, aunque sabía que aún faltaba bastante para que llegara de su exploración. Oh, seguramente me mataría por haberle mojado las cosas de la bolsa...

Ni siquiera la escuché correr hacia mí. Mi primer instinto fue gruñirle a lo que sea que me tocó, pero tan débil que no hubiera sido capaz de espantar ni a un pájaro. Lo único que me hizo saber que era ella fue su voz, y entonces la pude mirar bien mientras me sostenía, justo a tiempo antes de que mis rodillas flaquearan. Había vuelto, y lo primero que había hecho había sido llevarme a la luz. Eso no iba a arreglar mi pelo de toda la sal, pero al menos ya no sentía que el frío me calaba a los huesos. Entonces no sabía si estar molesto o no con lo que había hecho, y sobre todo por que hubiera vuelto. Lo que decía era de temer, supongo, pero eso no la justificaba bien ¿En verdad parecía tan tonto como para no creerme que me tenía que esconder si me lo hubiera dicho? Bueno, no la culpo. Hasta Bernand me había dicho una vez que no tenía suficiente miedo. Seguramente me hubiera lanzado a defenderla, y entonces me hubieran atrapado sin él saberlo.

 - ...¡Auu! -gemí entre broma, sorpresa y verdadero dolor al notar que me tocaba la mejilla. Ahora mismo las manos de ella parecían metal caliente, lo que no era tan raro considerando que no se había mojado también.- Pfff... debí haberte agarrado a tiempo... para que nos bañáramos juntos... -la miré sin ninguna expresión, y luego sonreí. Cerré los ojos, sin hacer nada cuando ella me abrazó. Tan solo sentí un escalofrío, pero eso era tan solo signo de que no me estaba muriendo. Aún abrigado, y debo admitir que demasiado cómodo, empecé a susurrar.- Pero yo ni siquiera soy libre... Solo que no tengo grilletes, ni me venden, ni me mandan a hacer cosas cuando no quiero. Pero se supone que ni siquiera debería estar aquí... Y tú tampoco. -me acomodé un poco mejor contra ella para no parecer peso muerto.- Pero bueno, supongo que me has salvado o algo... -la única manera que se me ocurrió de recompensarla fue abrazarla de vuelta... bastaba decir que no tenía las mejores ideas. Lo hice con fuerza apoyando mi cabeza en su hombro y pegándome a ella. Realmente estaba más cálida que el sol, sin caberme mucha duda de que era dragón de fuego. Podría haberme quedado allí para siempre, si no fuera porque entonces, según lo que ella me decía, no estábamos muy seguros. Me separé de su cuerpo entonces, sin pensar mucho si la había espantado o no con lo anterior, y la miré seriamente, sentado sobre la arena.-Te tienes que ir. -no sabía si alguien le había ofrecido eso ya antes, pero al menos debía intentarlo aunque fuera una vez.- Tengo un barco, así vine con un humano, con mi amigo. Pero no me digas que te gusta estar aquí sola... -incliné la cabeza hacia un lado, curioso por su respuesta. No tenía muchas esperanzas, pero la pequeña muestra de valor que me había mostrado debía ser suficiente para creer, al menos un poco, que podía.
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Re: [Social] El último día [Flashback - Priv. Azazel]

Mensaje por June el Dom Mar 25, 2018 2:26 pm

Se apartó al escuchar el quejido, mirándose las manos. - ¡Ah! Lo sien.. -pero él parecía estar bromeando, por la sonrisa en su rostro. La dragona no entendía por qué. - to...

Se miró los grilletes en sus tobillos, los cuales se veían rojizos del roce con el hierro al haber corrido tan forzosamente. - Te hubiera llevado más al fondo... -masculló en un hilo de voz.

¿No era libre pero tampoco era un esclavo? La chica ladeó ligeramente su cabeza. - No... no entiendo.

Él mismo se acomodaba en ella, e incluso abrazándola de vuelta, a lo cual no supo esta vez cómo reaccionar salvo dejar que sus mejillas se tiñeran de un tono rosado. Ella solía abrazar pero jamás los recibía de vuelta, o al menos no del como como él lo hacía. - E...¿eh? -Sonrojada, lo miraba ahora de cerca. No se había dado cuenta del todo hasta ahora de la situación por las prisas, al pensar que era como otro de los laguz de su grupo. Pero claramente era diferente, y más si ahora él hacía y decía... aquellas cosas. Tenía su cabeza pegada encima de su hombro, por tanto su rostro estaba muy cerca de ella, quien comenzó a ponerse nerviosa. Mas no era miedo, ni mucho menos el que sentía cuando algunos humanos babosos intentaban acercársele de esa manera.

Era aquello que llamaban...

¿Conexión entre dragones? Era lo que había escuchado rumorear de otros laguz, sobretodo de parte de los felinos de Gallia, país al norte de Goldoa, su supuesta tierra natal. Que aquello... estaba en su naturaleza, el sentirse uno a otro, y nada más. Aunque tampoco era como si le habían podido explicar muy bien, y ya apenas se acordaba de los detalles.
Se quedó mirándole, ¿cómo podía expresarle su descubrimiento? Ya que no entendía mucho de socializar...  Entonces recordó todas las sonrisas que el moreno le había dedicado todo el rato; por eso fue a esbozar una pequeña también, pero antes de que se formara en sus labios, él habló nuevamente.

¿Irse? Bajó el rostro, separándose lentamente de él. Recordó la situación de peligro en la que se había metido con aquel acto, el castigo... iba a ser bastante duro. Sudando, por acto reflejo se pasó las manos por los brazos y luego las llevó al cuello, frotándose y tragando saliva. Sus párpados comenzaron a soltar lágrimas, inevitablemente.
Aunque sentir aquel miedo ya era costumbre, y era cierto que cada vez le dolía menos que la anterior, pero eso no quitaba que siguiese siendo una tortura para ella, el recibir aquel trato.

Pero se detuvo en cuanto escuchó su proposición, pues no era lo que había entendido al principio. Entonces él... le estaba ofreciendo... ¿huir? ¿con él?
¿Qué haría? No era la primera vez que se lo planteaba, pero todo intento siempre había terminado en vano.
Además, algo no cuadraba, y no era que viajara con un... humano, si no que había dicho que éste era su AMIGO.

- ¿Un beorc... amigo? -alzó una ceja, su rostro reflejaba mucha confusión.

Pero... si tenía que ser al lado de humanos, ciertamente prefería quedarse sola. Era esa la razón por la que no había necesitado ser sociable, apenas con algunos laguz en los pocos momentos de "recreo" que tenía cuando coincidía con ellos al estar de vuelta en las manos de sus esclavistas.

Permaneció en silencio y solo negó con la cabeza, sin decir ni siquiera a que parte de su sentencia estaba rechazando, en silencio.
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Re: [Social] El último día [Flashback - Priv. Azazel]

Mensaje por Azazel el Sáb Mar 31, 2018 12:16 pm

Ahora ella me ponía un desafío muy difícil encima, ¿lograría hacerla reír alguna vez? Tampoco es que fuera el mejor, pero... al menos lo intentaba. Quizás ella preferiría que fuera más callado y solo dijera cosas buenas, aunque hasta ahora había probado que no podía. Luego vi que quizás me estaba aprovechando un poco, ¿le molestaría demasiado que la tocara? Eso sí lo había hecho sin considerar mucho lo que sucedería. Con Bernand era muy cercano, y a él no le molestaba en absoluto, así que había acabado acostumbrándome a agarrarme de las personas con abrazos y similar.

Quise explicarle lo otro que había dicho, pero no encontré cómo. Era que, incluso siendo cuidado por Bernand, tenía prohibido relacionarme con la gente sin que estuviera él, comprar, pasear, muy parecido a lo que vivía ella. Aunque si ella estuviera en mi situación actual, probablemente no notaría esos detalles, y se creería un pájaro fuera de su jaula. Tenía que darle la oportunidad, como Bernand a mí. Él me había encontrado en medio de la nada, me había dado de comer, sanado mis heridas... Seguramente podría también con esa chica, y por eso debía presentársela. ¡Podríamos hasta vivir juntos! ¿Le gustarían a ella las enciclopedias...?

 - ¡Sí! Mi amigo. Él me ha ayudado a vivir... -comenté rápidamente, emocionado, el corazón me palpitaba mientras imaginaba tantas cosas buenas.

Pero, pero se negó. Fruncí el ceño y me quedé mirándola varios segundos, como si fuera a servir para algo.- ¿Cómo que no? ¿Qué quieres? ¿Qué vas a hacer quedándote? -le pregunté fuerte y casi agarrándola de los brazos, aunque evité hacerlo.- Van a volver por ti y... te van a hacer daño. No... no, si tu te quedas, yo me quedo aquí. -apunté donde estaba sentado.- Te voy a seguir, y, y si tengo que esconderte lo haré... -al menos todo el tiempo que pudiera, iba a acompañarla.  

No me gustaba esa isla, ni ver el mar siempre, pero si al final lograba convencerla, podría sacarla de ese infierno. Eso creía, eso quería creer. Y tardé en arrepentirme de lo rudo e imponente que estaba siendo, porque ella había llorado. Seguramente prefería estar sola a que yo la arrastrara a más problemas, y entonces deseaba decir mil cosas más para hacerle cambiar de opinión, para afirmarle que mi plan iba a salir bien y que ella se iba a sentir mejor. En cambio, solo me callé, y entonces, habiendo agotado mis lágrimas antes, desistí muy pronto de mis idioteces, y miré a la arena mientras pasaba una sola mano por la raíz de mi cabello.- Es que... si no te vas, ellos... y va a ser mi culpa... -mis ojos se humedecieron, pero no me quebré, no del todo. Eso sí, sentía una enorme presión en mi cabeza, en mi rostro, mi pecho... Estaba desesperándome y solo quería tirarme al suelo, a esperar que las cosas pasaran.- Pero, es verdad. Nos perseguirían, ¿no es cierto? No me importa, pero yo no mando. Y Bernand apenas puede ocultarme a mí... -"y mírame, me he descubierto, y ya te puse en peligro." Era un terrible desgraciado. Primero me acerqué sin que ella quisiera, le di razón para tenerme miedo, y suficientes para odiarme. Había estado asustada desde del principio, y ahora todavía más.

Entonces miré su tobillo y los grilletes... se había dañado.- Ah... e-espera. -se me quebró la voz al notarlo. Me quité la mochila de la espalda, y hurgué entre las cosas que habían hasta sacar un pequeño frasquito, un bálsamo de Bernand de un color rosáceo y translúcido.- E-es para eso... -dije, sacando un poco con dos dedos y aplicándoselo con cuidado, evitando poner mi dedo en la zona que ardía. Entonces tenía el alma hecha trizas, y ya casi ninguna cara que poner, ni ganas de hablar. Tenía las orejas puestas por donde la chica había venido, por si la seguían y debía escucharlos. Si intentaban castigarla, los detendría como pudiera. No niego que tenía una fé ciega en que mi compañero de viajes pudiera protegerme, lo admito.
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Re: [Social] El último día [Flashback - Priv. Azazel]

Mensaje por June el Dom Abr 01, 2018 3:17 pm

Decir Sí a sus amos, y decir No al resto; no al revés. Así era como le habían enseñado, y así es como tenía que ser... ¿cierto?
Temía huir, y aunque se fiara del laguz como tal, no sabía que tan bueno era su "amigo". Más vale malo conocido que bueno por conocer...

Evitó los ojos anaranjados que perseguían los suyos, no supo que contestar. En su interior sabía que el moreno tenia razón, pero ella había perdido ya hacia mucho tiempo las ganas de intentarlo, de vivir libre, tanto que había desistido por completo de hacerse cualquier ilusión. Mientras menos realizara, más rápido pasaría el tiempo, o al menos le parecería más corto. Ella no solo era una cobarde, si no que le costaba ya de por sí tomar decisiones por su propia cuenta. Era mas cómodo el que los humanos siempre le obligaran a hacer las cosas.

Entonces dijo que si ella se quedaba, él lo haría también. Ahí le devolvió la mirada, con los ojos ligeramente abiertos, pero más que una sorpresa, reflejaba la preocupación. Abrió la boca para negárselo, pero... "si tengo que esconderte lo haré", eso le había conmovido, así que mantuvo el silencio.

- Uh... -bajó su rostro- ¿por qué...? -preguntó, era un desconocido al fin y al cabo. ¿Por qué se esforzaba tanto, por qué insistía, por qué se preocupaba?

La respuesta llegó, pero... ¿su culpa? Pero ella había sido la que había decidido hacer todo aquello, ¡no tenía sentido!
Cuando se fijó que estaba a punto de llorar, levantó ambas manos de su regazo, entrelazando los dedos dudosa. - Yo...... Ah... no lo sé... -contestó en voz baja, estaba realmente confundida con todo. Sus labios formaban un arco donde las comisuras apuntaban hacia abajo.

Su cuerpo pegó un diminuto brinco al sentir la mano de Azazel en sus tobillos, asombrada porque nunca antes alguien le había curado. Era decir, a los amos que había tenido hasta ahora les daba igual, y a los esclavistas más de lo mismo; a lo mucho sólo se dedicaban a ocultar sus cicatrices y golpes con maquillaje y ropa. Pero no apartó su mano, dejó que la tocase. De alguna manera ya comprendía que él jamás le haría daño. Al mirarlo, sintió algo inexplicable, pero de alguna forma su mente se había despejado.
Las manos que hasta ahora temblaban entre ellas se separaron y se posaron sobre las mejillas del hombre, una vez más, y se acercó a él mientras elevaba la mirada de éste.

- ¿Por qué... tienes las orejas tan largas? ¿Y tu... marca? -por más que buscara en su rostro, no distinguía nada característico que se pareciera a las manchas de nacimiento de los dragones terrenales- Yo... pensaba que todos éramos... -exclamaba dubitativa en una vocecilla tímida.

Al fin y al cabo la única referencia que tenía eran las palabras de otros laguz que supuestamente sí habían visto a los temerosos dragones de Goldoa, o incluso la charlatanería con la que muchas veces hacían los humanos para venderla, pues hasta ahora ella nunca había visto a otro de su raza para poder comprobarlo. - Aunque en realidad yo... no sé mucho de... Uh... es decir... no había sentido nunca a alguien como tú, tampoco...

Supuso que sería ese el motivo por el cual no entendía por qué se estaba comportando de aquella manera.
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Re: [Social] El último día [Flashback - Priv. Azazel]

Mensaje por Azazel el Dom Abr 15, 2018 4:53 am

Ya acababa de aplicar aquella cosa en la herida de su tobillo, guardando el frasco de vuelta a mi mochila, cuando de pronto sentí un par de manos tocar mi piel, las cuales no podían ser de otra sino ella, pues su calor ya me estaba siendo inconfundible. Levanté la vista inmediatamente, sorprendido, a lo mejor muy ilusionado. Cada vez más parecía más tranquila al aproximarse a mí, lo que me alegró inmediatamente. Comenzó a preguntarme cosas, y admitió que nunca había visto a alguien como yo, mi misma situación con ella. Y era cierto que me sorprendía que no tuviera una piedra, pero en realidad poco me importaba entonces, porque tenía el corazón a punto de reventar de gozo, solo por descubrir que a ella no le importaba hablarme, o tocarme. En todos estos años, nunca había encontrado a alguien, aparte de Bernand, a quien le preocupara de esa forma. Y debía sacarlo de alguna forma, agradecérselo.

- Hehe...hehehe.... -sonreí mucho, riendomé como si me costara respirar. Como ella ya lo había hecho antes, la tomé de la misma forma de las mejillas, y simplemente le di un enorme beso en la frente. No pude evitarlo, pero no pensé que me fuera a odiar por eso. ¡Se lo hubiera dado en la boca! ...pero empezando a conocerla, seguramente le hubiera dado un ataque si me propasaba tanto. Probablemente ya estaba aguantando lo suficiente con que le quitara su espacio personal. Pensé entonces que sería buena idea contestar sus preguntas, aunque yo fuera todo menos un entendido en el tema. Le dejé un poco de espacio para respirar, y me quedé pensando en lo que había dicho una vez más.

 - Sé que soy un dragón de tierra. -dije, sin dudar de esto. Era aquello que jamás podría olvidar, aunque no me sorprendía que los demás no supieran.-  Y, solo tengo cicatrices, pero... -¿Ella tenía una marca? No la había notado hasta ahora, y ni con un vistazo rápido la pude encontrar. - Yo creo que eres un dragón de fuego. Pero tampoco he visto, y si dices que no es así, entonces, no sabría... -miré a la arena, doliéndome por una vez mi ignorancia.- Bernand dice que deben haber muchas tierras por descubrir además de la nuestra. Quizás hay más dragones que él no me ha dicho, más que no parecen humanos... -le sujeté de las manos a ella y volví a sonreír, no pudiendo ocultar bien lo preocupado que aún estaba. La chica definitivamente se había negado a seguirnos, y por eso jamás podría responder a su pregunta, jamás lo descubriríamos.  

 - Si vienen, quiero pedirte algo. -comencé a susurrar, esperando que me pusiera mucha atención- Diles que yo te obligué a todo, que yo te robaría, o lo que sea. No me protejas. -levante ambas cejas como esperando una afirmación de su parte. Nunca antes había fingido tanta calma, y sabía que tarde o temprano la fachada me fallaría. Sonreí, mostrando mis colmillos, y giré la cabeza hacia un lado, atento por si nos seguían. Y mientras, yo...

 - Veo sombra y luz, entre la niebla...~ y oigo voces volar, que traen deseos~ sueños de una noche... Diminutos anhelos... -comencé a susurrar, subiendo el volúmen de mi voz con cada verso.- ...Mis palabras son lujuria, difíciles de oír...~ Pero a pesar del dolor, hay rebelión, en pos de algo nuevo~Entre los árboles, tras el jardín... u-un beso de... media noche... -y finalmente me flaqueó la voz, y me quedé en silencio.  No me avergonzaba mi propia voz, eso jamás. Lo que me heló la sangre y me hizo detenerme fue algo que oí con la fineza de mi oído, unos pasos que hacían crujir las hojas del suelo. Comencé a temblar, ¿Iban a encontrarnos, entonces? ¿Me... intentarían capturar, o ...golpear? Solté una de las manos de ella y llevé la mía hacia mi espalda, acariciando el borde de mis cicatrices lentamente.
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Re: [Social] El último día [Flashback - Priv. Azazel]

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