Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados


Project Fear.less

Crear foro

[Social] Incienso, escamas y una ofrenda [Priv. Corrin]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Social] Incienso, escamas y una ofrenda [Priv. Corrin]

Mensaje por Hrist el Mar Ago 29, 2017 7:02 pm

Los largos y sinuosos pasillos de aquella construcción se entrecruzaban entre sí bajo la tenue luz de velas y lámparas de aceite. El crepitar de las llamas de éstas, junto con las corrientes de aire, hacía que las sombras se moviesen erráticamente sobre las paredes, el suelo, y el techo. Un intenso olor a aceite quemado y a incienso inundaba el aire. Era un sitio en perpetua en penumbra, donde casi todo estaba en silencio, con la excepción de los cánticos ocasionales que se oían a lo lejos, etéreamente, y de los sermones que allí se daban.

No era la primera vez que Hrist visitaba el Templo a Grima. Sus padres la habían llevado un buen puñado de veces siendo aún un pequeña. Recordaba verlos llevar cosas para hacer ofrendas, y desde el punto de vista de una niña de cinco años, el aroma del incienso le resultaba curioso e interesante, pero no opinaba lo mismo del olor a aceite quemado. Con los años se había acostumbrado. No le era agradable, pero ya no le cargaba la pituitaria ni le daba mal de cabeza.
Recordaba también alguna visita con el abuelo, a lomos del wyvern de éste, cuando el animal aún podía hacer desplazamientos con cara y ojos. Había sido un wyvern con un mal humor legendario. Incluso una mosca volando demasiado cerca era suficiente para provocar su ira.  Los años habían hecho mella en su aspecto y su movilidad en tierra, pero su genio se conservaba fresco como una rosa.  
Pero desde entonces, ya había llovido mucho. El wyvern del abuelo ya no estaba, y ahora que tenía a Logi a su lado, se daba cuenta de que, en el fondo, echaba de menos a aquel espécimen tan malhumorado.

-Logi, voy al templo. No tardaré mucho. –Le explicó la joven nohria a su montura, acariciándole el morro con suavidad. El animal clavó sus ojos dorados en ella, con las pupilas destelleando a medida que escuchaba sus palabras. –Pórtate bien. –Remarcó estas últimas instrucciones con claridad. A juzgar por el leve ronquido que emitió, Logi había captado el mensaje.

Tras dejar al wyvern en el exterior, cerca de la entrada del templo, se dispuso a entrar y a recorrer aquellos pasillos interminables a media luz. Sus  pasos la llevaron a uno de los numerosos altares donde se hacían las ofrendas. Como siempre, el delicado aroma del incienso flotaba en el ambiente, como una parcela de mundo ajena al paso del tiempo, envolviendo a cualquiera que entrase. Caminó un poco más, inmersa en sus pensamientos, hasta llegar al altar más cercano.


Última edición por Hrist el Lun Oct 30, 2017 4:21 pm, editado 1 vez
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Rider

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Hacha L. De bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
318


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] Incienso, escamas y una ofrenda [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Miér Ago 30, 2017 6:46 am

Necesitaba aprovechar bien aquellos días de estancia en su reino antes de regresar con sus nuevos compañeros. Había conseguido una disculpa perfecta para que ninguno de ellos sospechara su verdadera procedencia, por si llegaran a conocer que procedía de Nohr y, aún más, que se trataba de una de sus princesa… prefería no pensar en ello. Negó con la cabeza para deshacerse de esos pensamientos negativos. Todo lo que habían vivido seguramente valdría más.

Suspiró pesadamente mientras se dirigía a su destino. Nunca había tenido la oportunidad de acercarse al templo de la deidad de su tierra. Grima o Anankos. Había escuchado cientos de historias, de su increíble pelea con Naga, de la rivalidad existente. Incluso había conversado largo y tendido con un monarca extranjero sobre ello, pero contemplar ante sí la grandeza de aquella construcción era muy diferente. El primer salón se alzaba, grandioso, detrás del umbral de la entrada. No necesitaba acercarse demasiado para sentir sobre su persona aquella sensación de opresión, de respeto hacia lo antiguo, hacia la historia de sus padres y de sus antepasados como si de una serpiente constrictora se tratara. Podía incluso dejarla sin aire durante unos segundos antes de recuperar la compostura.

Cerró los ojos un momento, buscando cierta paz interior antes de adentrarse en aquel lugar sagrado. Sin embargo, un movimiento llamó su atención no demasiado lejos de allí. Una figura alta, corpulenta y llamativa parecía desvanecerse entre las sombras que proyectaban los altos árboles que rodeaban el templo. Se acercó con cautela, frunciendo el ceño. Un mal presentimiento se apoderó de ella. No era la primera vez que se cruzaba con uno. Incluso su hermana tenia como compañero a un leal wyvern, siempre dispuesto a ser el mejor compañero que pudiera pedir, pero también tenía conocimiento de primera mano sobre su uso por parte de los emergidos. “Pero ya no quedan prácticamente emergidos en Nohr, y mucho menos en las inmediaciones del templo”, se dijo para tranquilizarse. Seguramente fuera la montura de algún peregrino que había venido a depositar sus ofrendas en el altar.

Se acercó cuidadosamente al dragón, siempre manteniendo una distancia prudencial que le diera tiempo a reaccionar en caso de un desafortunado ataque por parte de la alada criatura. Se vio obligada a sonreír. Parecía mantenerse calmado pese a la ausencia de su jinete, algo de lo que no todos los wyvern podían presumir. Se puso de cuclillas sigilosamente, esperando pasar desapercibida por lo menos durante unos minutos. Las lámparas de aceite de la entrada dibujaban sinuosos decorados sobre las metálicas escamas del dragón, creando un juego hipnotizante de sombras y luces danzantes. Aunque los wyvern no contaban con el raciocinio de los dragones ni con su capacidad de transformación, no dejan de ser fascinantes en su propia medida. Aquellos fantásticos seres estaban de algún modo ¿emparentados? con divinidades. No todos podían jactarse de algo semejante.

Creo que es hora de dejarte tranquilo, amigo –murmuró para sí misma antes de ponerse en pie. No podía demorarse demasiado en aquel lugar. Cuanto mayor fuera su ausencia más sospechoso sería.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Lord

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [2]
Espada de bronce [1]
Espada de bronce [2]
Espada de bronce [2]
lanza de bronce [2]
.

Support :
Gerard

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1031


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] Incienso, escamas y una ofrenda [Priv. Corrin]

Mensaje por Hrist el Sáb Sep 09, 2017 8:36 pm

Se acercó hasta el altar, y tras mirarlo unos instantes, empezó a buscar en el pequeño envoltorio que llevaba consigo. Ahí llevaba cuidadosamente guardados los elementos para hacer las ofrendas. Algunos de ellos no eran fáciles de conseguir en Nohr, dado su clima y paisajes, por lo que la gente solía usar sucedáneos o sustitutos más accesibles a nivel local. Pero ya que su trabajo la llevaba a muchos sitios distintos, había podido permitirse hacerse con algunos de ellos.

En primer lugar, cogió las ramitas de dalia malva y farolillo, e hizo un pequeño ramo con ellas. - Listo. -A continuación, un ramillete de hinojo, junto con el bastoncillo de incienso. - Primera ofrenda lista.

En realidad, Hrist no conocía casi nada sobre el lenguaje de las flores. Sabía que las rosas y las margaritas eran la manera más conocida de representar amor y afecto, pero a partir de ahí, todo era un enigma para ella. Así que se limitaba a seguir lo que le habían enseñado de pequeña: para ofrendas de gratitud Grima -o como se le conocía en Nohr, Anankos -, nada mejor que dalias malvas y farolillos, junto con algo de comida e incienso. De modo que la joven nohria depositó el ramito de flores y las bayas en el plato ceremonial, para acto seguido, encender un poco de incienso.  
Con una plegaria, agradeció a las Alas de la Desesperación haber sobrevivido a la dura escaramuza que tuvo casi dos semanas atrás, cuando unos rufianes la emboscaron a las afueras del pueblo para agenciarse el pago de su último trabajo. Al parecer, les había sentado mal que cierto comerciante contratase a unos profesionales, entre ellos Hrist, para escoltar su cargamento y tenerlo a salvo de “recaudadores extraoficiales”. Quizás no habían dado con los otros mercenarios. O quizás éstos eran demasiado para ellos. La cuestión era que ella les había parecido la presa adecuada para vengar la muerte de sus compañeros. Obviamente había sobrevivido al encuentro, pero tuvo que volver al pueblo en busca de un curandero, puesto que con sus provisiones no bastaba para curarle las heridas sufridas. Lástima que aquellos energúmenos no llevasen nada útil encima para compensar las molestias.

En segundo lugar, repitió el proceso de creación de un ramo de flores pequeño, esta vez con geranios oscuros, pensamiento blanco, y romero. - Así... y luego... -Junto a ello, un puñado generoso de bayas maduras.
Encendiendo otra varilla de incienso, hizo una plegaria de recuerdo al wyvern del abuelo, aquél animal cascarrabias que les había regalado los oídos durante sus últimos años de vida con sus incesantes rabietas, pero que también había sido el primer contacto de la mercenaria con dicha especie. De pequeña le producía respeto y un poco de miedo, pese a que no era agresivo con ella. Mirándolo con ojos de adulta, quizás se debía a que, por aquel entonces, sabía poco o casi nada sobre wyverns. Ahora se daba cuenta de que, muy probablemente, lo que le pasaba era que le empezaba a doler todo a causa de la edad, y eso lo debía de poner todavía de más mal humor, pues cualquier nimiedad que le obligase a revolverse o moverse le hacía perder la cómoda postura que tanto le costaba encontrar.

Eso la hizo reflexionar. Era algo casi seguro e inevitable que Logi la sobreviviría, por lo que… ¿Qué sería de Logi cuando ella ya no estuviese? Si llegaba a tener hijos -cosa que muchas veces se preguntaba- ¿Querrían hacerse cargo de él? Y si no… ¿encontraría a alguien que lo cuidase en su lugar? Eran pensamientos que la asaltaban de tanto en tanto, en sus ratos de soledad, y que le hacían un nudo en la garganta y le causaban ansiedad. - No, ahora eso no toca... -Tarde o temprano tendría que empezar a pensar en ello seriamente, pero no en aquellos instantes. En esos momentos, ante el altar, sus pensamientos estaban dedicados al viejo wyvern ausente.

Así que se limpió la lágrima que había empezado a deslizarse tímidamente por su mejilla, y se centró de nuevo en la plegaria en su memoria.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Rider

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Hacha L. De bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
318


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] Incienso, escamas y una ofrenda [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Jue Sep 21, 2017 9:10 am

Se vio obligada a mirar varias veces hacia atrás mientras caminaba alejándose de la tan hermosa criatura que estaba allí, esperando. ¿Esperando? Por supuesto. Se trataba de un wyvern así que necesitaría tener un jinete, pues se había percatado de la montura que llevaba. Además, que si se tratara de un dragón salvaje no se habría quedado tan tranquilo ante su presencia, sino que seguramente se habría tornado violento y hubiese atacado al considerarla una amenaza. Aquello la llevó a preguntarse, entonces, dónde estaría el jinete de aquel magnífico ejemplar. No había nadie por los alrededores así que únicamente restaba una opción: fuera quien fuese aquella persona que había logrado conseguir la confianza de ese fantástico ser escamado debía encontrarse dentro del templo. Templo que le ocasionaba una curiosidad irrefrenable, por lo que quizás se encontraba en el mejor momento, indicado y adecuado, para caminar hacia su entrada.

El primer escalón le devolvió a la realidad, sintiéndolo frío en sus pies descalzos. Había escuchado historias en contadas ocasiones sobre aquel lugar, pero por una extraña razón notaba ciertos escalofríos ahora que se encontraba allí delante de aquella magnífica pero extraña edificación. Que se tratara de un templo erigido en gloria a un dragón “caído”, como había escuchado durante su viaje al exterior le hacía pensar que existía algo más detrás de todas aquellas historias que también en ocasiones había escuchado, durante su estadía en la torre. Por otra parte, sentía que con aquellos pensamientos y dudas estaba traicionando una parte importante de la cultura de su país, de la creencia de su familia, de sus propios hermanos, lo cual hacía que se sintiera aún peor. Ellos eran lo más importante que tenía.

Se armó de decisión para proseguir su camino, subiendo los escalones restantes hasta llegar a la entrada del templo. Volvió a mirar hacia los lados, asomando la cabeza dentro, pero no se encontró con nadie. Suspiró de alivio, mas aquello no era sino una forma de retrasar lo inevitable. Si había un jinete de wyvern entre esas paredes sagradas terminaría por encontrárselo en algún momento.

Llegó sin más dilaciones hasta la última estancia, donde el fuerte olor a incienso se mezclaba con el aceite quemado que abarcaba todo el lugar. Arrugó la nariz, intentando que las esencias tan fuertes no atravesaran sus fosas nasales, aun cuando parecía una misión totalmente imposible. Se resignó, pero en ese momento una figura que se encontraba de espaldas captó su atención.

Con una armadura digna de un guerrero, reluciente pese a su color oscuro se encontraba frente al altar una figura femenina. No se sorprendió tanto como cabría esperar, pues el ejemplo de su hermana mayor, Camilla, estaba presente en sus pensamientos. Que se tratara de una joven hizo que se calmara pues incluso en el hipotético caso de un ataque, sin su montura, podría tener ventaja sobre aquella desconocida, pues tendrían unas características equiparables. Pero no quería pensar de aquella manera, sino que prefería pensar de un modo más pacífico. Observó con curiosidad las ofrendas florales, sin entender la elección de las plantas utilizadas, sencillamente eran bonitas y la unión de los colores quedaba bien. Parecía estar demasiado concentrada como para darse cuenta de su presencia.

Se acercó dos pasos más, aprovechándose de su falta de calzado para no hacer ruido. Fue entonces cuando, existiendo poca distancia entre ambas, se atrevió a decir –Disculpad, ¿interrumpo? Puedo esperar a que terminéis si es el caso –se apresuró a añadir, comprobando el rostro de la rubia cuando se giró. Quizás no había sido el mejor momento de todos para iniciar una conversación, interrumpiendo lo que parecía ser un momento bastante íntimo.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Lord

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [2]
Espada de bronce [1]
Espada de bronce [2]
Espada de bronce [2]
lanza de bronce [2]
.

Support :
Gerard

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1031


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] Incienso, escamas y una ofrenda [Priv. Corrin]

Mensaje por Hrist el Dom Sep 24, 2017 6:59 pm

Mientras desenterraba los recuerdos del wyvern del abuelo, sus ojos reseguían las hileras de humo que desprendían las varitas de incienso, finas y estilizadas, retorciéndose caprichosamente en el aire. Opacas al principio, traslúcidas a medida que ascendían, y casi transparentes cuando se dispersaban en lo más alto. Como los recuerdos en su mente. Cuanto más cercanos, más vívidos y claros. Cuanto más lejanos, más borrosos y ambiguos. Era Hrist muy joven cuando, una mañana de otoño como cualquier otra, aquel dragón que se le antojaba imponente y gigantesco no se despertó. Acurrucado en su rincón favorito, sobre sus mantas, como si en cualquier momento fuese a desperezarse y a bostezar perezosamente. Muy a su pesar, ése era el recuerdo más vívido que tenía. Quizás por el impacto que le causó. Sin embargo, alguno de sus chillidos aún resonaba en su cabeza, lejano, distorsionado por el eco de los años. Pero ahí seguían. Y se aferraba a ello con fuerza. A parte de unas cuantas escamas que guardaba en una bolsita, era todo cuanto tenía para evitar olvidar que aquél ser estuvo vivo una vez y existió.  

Una leve alteración en las hileras de humo de incienso la devolvió por unos instantes a la realidad. Había sido algo muy rápido. Quizás se lo había imaginado. O quizás no. Estaba segura de haber visto cómo se torcían elegantemente hacia un lado. A lo mejor era un poco de corriente de aire, proveniente de la entrada. Había sentido también ese inexplicable cosquilleo interno que siente uno cuando cree tener a alguien detrás, cuando claramente no hay nadie.

El templo no solía abarrotarse casi nunca, excepto en fechas muy señaladas, pero el goteo de gente que entraba y salía era constante, por lo que era posible que alguien anduviese pasillo arriba, pasillo abajo.

Pensándolo bien, quizás esa costumbre de guardar escamas de Logi, conforme éste las iba mudando año tras año, le venía de su abuelo. Le había enseñado a su nieta montones y montones de escamas en buen estado, que había ido guardando desde que había heredado al wyvern. Tenía unas cuantas del primer año en que el animal le dejó montarse encima. Otras de cuando salió con vida de una batalla en la que tenía todas las de perder. Otro puñadito del año en que se casó. Tenía escamas de muchos momentos diferentes de su vida. Y le había dicho que las más especiales eran las del año en que había nacido ella, su nieta. Eran un precioso recordatorio, que enlazaba la compañía del animal con momentos especiales de la vida. Una costumbre bonita e interesante que preservar. Quizás algún día la mercenaria se las podría enseñar a sus hijos o sus nietos. Quién sabía…

Y, también pensándolo bien, iba siendo hora de irse. Había dedicado un rato a sus plegarias, y estaba satisfecha con ello. Pero no estaba sola. Logi esperaba fuera. Y aunque se portaba bien cuando lo dejaba solo, tampoco era plato de su gusto tentar a la suerte y arriesgarse a que alguien se acercase demasiado y lo molestase. Cualquier persona con dos dedos de frente, por muy estrechos que fuesen, sabía que no había que buscarle las cosquillas a esos animales sin supervisión del jinete, por muy apacibles que pareciesen. Pero de mentecatos estaba el mundo lleno.

Una voz surgió de la nada de repente. Una voz femenina y joven. Tan repentinamente, que la jinete de wyvern se giró un poco demasiado bruscamente, a juzgar por la reacción de la misteriosa figura que estaba detrás. No le resultaba tranquilizador que alguien se le acercase en silencio por la espalda. Quizás eran gajes del oficio, pero le daba desconfianza.
De todos modos, estaba en el templo, donde la gente procuraba atender sus asuntos con el menor ruido posible para no molestar al prójimo. Así que no se lo tomó tan mal como lo habría hecho si hubiese sucedido en un callejón oscuro de Windmire a media noche.

- No, no, qué va. –Respondió a su interlocutora. Lo primero que captó su atención eran sus ojos. Rojos como dos rubíes. – De hecho, iba a irme ya, he acabado lo que hacía. – Le aseguró con una sonrisa.

Le llamó la atención la cuidada melena, blanca como la nieve, que asomaba por los laterales del atuendo de la muchacha. A Hrist le gustaba también llevar el pelo largo, pero lo ataba en una coleta baja y no muy tibante para poderse poner el casco protector cuando era preciso. Y para que el pelo no se le enredase con las hombreras, el gorjal y los guanteletes cuando el viento estaba juguetón.
No lograba identificar sus ropajes. Probablemente era alguien que podía permitirse ropas de calidad, viendo que las mangas no tenían ningún hilo suelto, y que la capa no estaba raída por ningún lado, a diferencia de la que poseía la wyvern rider, que de tanto uso empezaba a tener ese toque particular de “haber visto mucho mundo”. Tampoco le pasó por alto que iba… descalza. Aunque no dijo nada por miedo a ofenderla.
Eso sí que no lo entendía. Ir descalza en casa podía tener un pase, según se mirase. Pero ir descalza por el mundo… Bueno, también podía ser que se hubiese descalzado para entrar en el templo. ¿Podía ser que fuese alguna costumbre extranjera?  

- ¿Puedo ayudaros en algo? – La joven de cabellos blancos se había dirigido a ella por algún motivo, pues de no ser así, habría ido a otro altar o habría empezado a hacer sus cosas por su lado. Al dirigirse a la recién llegada por segunda vez, se fijó en el adorno que llevaba en el pelo. – Por cierto, bonita diadema. – Oscura y con un precioso broche. No había visto ninguna así en ninguno de sus viajes.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Rider

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Hacha L. De bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
318


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] Incienso, escamas y una ofrenda [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Lun Oct 02, 2017 5:06 pm

Definitivamente, por la forma en la que la rubia se había girado, no había sido el mejor momento, ni tampoco la mejor manera, de iniciar una conversación con aquella joven que tenía frente a sí. Por su postura parecía incluso ligeramente amenazante, como si en cualquier momento pudiera ponerse a luchar; si aquella había sido su primera reacción significaba que, tal y como bien había pensado anteriormente, se encontraba junto a una guerrera, mas no parecía portar la armadura propia del ejército de Nohr. De hecho, probablemente si fuera una soldado sus ropas no presentarían el desgaste propio del tiempo y del uso como podía observarse no solo en su capa, sino en los bordes de la misma armadura pese a los cuidados que presentaba.

Corrin pasó un mechón de su blanquecino cabello detrás de la oreja, sonriendo a aquella extraña con amabilidad –Siento verdaderamente si esto os ha tomado por sorpresa, acabo de ponerme en vuestra situación y lo cierto es que mi comportamiento no ha sido el más indicado, pero me gustaría dejar claro que no pretendo ofenderos de ninguna manera –le hizo saber a otra joven, poniendo sus manos extendidas por delante es símbolo de paz. No contaba con más armas que su espada, la cual se encontraba firmemente sujeta en su cadera. Si atacara, tendría todas las de perder en un encuentro cuerpo a cuerpo, ya que no estaba acostumbrada a pelear usando sus manos desnudas. Por fortuna, aun con el susto que podría haberle dado, la rubia permaneció a su lado sin signos aparentes de enfado o de violencia. Por lo menos pudo suspirar con alivio, lo último que buscaba era meterse en problemas en su propio reino, las noticias volarían hasta la capital de ser así y lo que menos quería era darle un nuevo dolor de cabeza a su hermano mayor.

Asintió ante las palabras contrarias, manteniendo su sonrisa. No quería acercarse más a ella por si le incomodaba su proximidad, conocía a varias personas que preferían mantener una distancia respetuosa para ambas partes, pero lo cierto es que ahora tenía la oportunidad que buscaba –La verdad es que puede sonar como una cuestión extraña, pero me gustaría preguntaros si sois la jinete del wyvern que se encuentra en las proximidades del templo. Sois la única aquí presente, por lo que únicamente se me ocurre que si no sois vos, su compañero debe encontrarse en el bosque –no quería sonar demasiado descarada, pero no tenía otra forma de obtener la información que quería, solo que por si acaso decidió añadir –¡Ah, no es que haya hecho nada malo! Ni hablar, lo cierto es que el dragón se encuentra perfectamente tranquilo y acomodado, pero me ha parecido un ejemplar de lo más formidable y tenía un par de preguntas que hacerle a su dueño… –Se llevó una mano a la cara. Si existían personas extrañas a las que solían conocer como “locos de los gatos”, la joven guerrera que tenía junto a ella estaría pensando que se trataba de una loca de los dragones, y todo por culpa de las dudas que el monarca de Bern le había creado.

Encogió ligeramente los dedos de los pies mientras esperaba una respuesta por la otra parte. Hacía mucho que no hacía aquello, pues solía significar que no estaba demasiado segura de lo que estaba haciendo, y no era para menos, ¿quién en su sano juicio se dedicaba a ir preguntando sobre wyverns ajenos a personas con las que no tenía ningún tipo de relación? Podría haber esperado a regresar al castillo y preguntar a los conocidos de su hermana Camilla, pero a decir verdad aquel ejemplar e dragón había captado su atención, y para bien. Solamente esperaba que no hubiese causado un efecto amenazador.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Lord

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [2]
Espada de bronce [1]
Espada de bronce [2]
Espada de bronce [2]
lanza de bronce [2]
.

Support :
Gerard

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1031


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] Incienso, escamas y una ofrenda [Priv. Corrin]

Mensaje por Hrist el Sáb Oct 14, 2017 5:36 pm

A lo mejor había pecado de brusca. La joven de cabellos blancos enseguida intentó explicarse, disculpándose por sus súbitas palabras, y levantando las manos, como mostrando que no empuñaba ningún arma ni escondía intenciones malsanas. La mercenaria empezó a pensar que quizás había puesto mala cara sin darse cuenta, pues la muchacha parecía algo incómoda y un poco nerviosa. No era ni por asomo su intención la de intimidarla o hacerla sentir mal.

- Oh no, no os preocupéis. – Negó con la cabeza. Casi se sentía mal por ella. – Estaba distraída y me he sorprendido, quizás me he pasado de brusca… - Sonrió levemente como disculpa, encogiéndose levemente de hombros. - ¡No, no! ¡En absoluto me habéis ofendido! – Por Grima, ¿Tan agresiva parecía?

Definitivamente quería algo de ella. Mientras recogía sus cosas, escuchó a la desconocida preguntar por un wyvern que había fuera del templo, y si era ella su jinete.

- Sí, soy yo. – respondió con rapidez, casi mecánicamente. Pero de pronto, la lógica le golpeó la mente como un martillo machaca-corazas, paralizando su mirada en un punto fijo durante unas milésimas de segundo. Logi no solía meterse en problemas cuando lo dejaba solo, pero no dejaba de ser un wyvern, y mientras no lo tuviese a la vista para controlarlo, sólo podía fiarse del oído, de si le llegaban chillidos o gruñidos a lo lejos, y gritos de gente nerviosa. - ¡¿Os ha hecho daño?! ¡¿Ha atacado a alguien?! – Petrificada, dejó caer la bolsita de sus manos y clavó su mirada en la de la joven recién llegada, con la mandíbula en tensión y los ojos amenazando con salirse de las órbitas, en un extraño intento de no exteriorizar agresividad o pánico en exceso, para no estresar aún más a la chica de cabellos blancos. A este paso, el corazón se le saldría por la boca, mientras que los escalofríos se abrían paso por su espalda. ¿Habría atacado a alguien? ¿Tendría solución el incidente? ¿Estaría a tiempo de frenarlo y evitar males mayores? No había oído nada a lo lejos que la alertase, pero bien podía haberse despistado mientras hacía sus plegarias y haberse perdido la señal que anunciaba problemas.

Estaba a punto de irse corriendo en busca del animal cuando le dijo que no era ese el caso, que no había hecho nada malo.

- ¿No? Uff… Gracias a Grima… - Se paró en seco en el umbral de la puerta, y resopló, aliviada. – Ah, entonces sigue donde lo dejé… - Menos mal, ya se veía dando explicaciones a los sacerdotes y eruditos del templo, y aún peor, a la guardia. Se giró de nuevo hacia su interlocutora, que mencionó que el wyvern estaba tranquilo y acomodado. También aseguró que le parecía un ejemplar formidable. – Es muy obediente, no me puedo quejar. – Dijo llena de de satisfacción. Una sonrisa se esbozó en sus labios. Que hablasen así de su niño era todo un orgullo para ella como wyvern rider. - ¿Tiene preguntas sobre el wyvern? –Miró con sincera sorpresa a la moza descalza, con ambas cejas levantadas.

¿Dudas sobre wyverns? Si había algo de lo que podía considerarse altamente instruida, eso eran los wyverns y su cuidado. No podía dar lecciones magistrales de cocina o costura, pues sus conocimientos eran simplemente a nivel funcional de ama de casa, para que nadie pasase hambre o tuviese que llevar la ropa rota… Pero ¿sobre esos reptiles? Había estado expuesta a los conocimientos sobre esos animales desde que tenía uso de memoria, por parte de su abuelo. Para cualquiera que no estuviese familiarizado con ellos, eran animales ruidosos, agresivos y extremadamente difíciles de manejar. Un gran misterio rodeado de dientes y escamas… “El wyvern, ese gran desconocido”.  

Claro, Pregunte, pregunte… ¡No se corte! – Resolver dudas sobre ese tema a cualquier interesado era un placer. Si podía ayudar, aún más emocionante. La jovencita debía de tener mucha curiosidad si se había acercado a ella expresamente con la intención de averiguar si era la jinete de Logi. No detectó malas intenciones en aquellos ojos rojos juveniles.

Unos ojos que, ahora que se fijaba, tenían las pupilas… verticales… ¿Verticales? ¿Estaba viendo bien?. "Un momento, un momento…" pensó para sus adentros. "¿Estoy viendo bien? ¿También tiene las orejas de punta?". Al fijarse de nuevo en la bonita diadema de la chica, cayó en la cuenta de que sus orejas no eran redondeadas como las del resto de mortales. La sorprendió un poco, pero no externalizó ese hecho, más allá de fijarse en esa parte de su aspecto unos escasos segundos, antes de volver a sostenerle la mirada.
Bueno, bien mirado… ¿Podía ser que se tratase de una Laguz? Había visto alguno en contadas ocasiones mientras estaba en el extranjero, y realmente tenían un aspecto muy variado según el lugar. A parte del color de ojos, y de sus orejas, no parecía tener ningún otro rasgo que indicase algún tipo de ascendencia no humana. ¿Tendría algo que ver el ir descalza? Qué muchacha tan misteriosa...
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Rider

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Hacha L. De bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
318


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] Incienso, escamas y una ofrenda [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Lun Oct 16, 2017 6:58 pm

Se llevó una mano al pecho mientras suspiraba aliviada. Toda la tensión que en apenas unos segundos había acumulado en caso de haber importunado a la jinete de rubios cabellos se disipó en cuanto captó su tono desenfadado y su gesto de poca importancia. Probablemente encontrarse dentro de aquellas paredes había sido un factor clave para que Corrin se hubiese sentido atemorizada por su posible mala educación, dentro de una estancia considerada como sagrada y, por lo tanto, ante los ojos del dragón protector de su tierra.

Sin embargo, habiendo dejado aclarado el temor inicial a no ser bien recibida, esbozó una sonrisa amable a su interlocutora, dejando caer los hombros en señal de descanso –¡Menos mal! Por un momento temí que el momento no fuera el adecuado, o que no quisierais escuchar a una desconocida, que sería bastante normal debo admitir –apuntando ese último detalle más para sí misma que para su joven acompañante, a modo de recordatorio para futuras ocasiones. Habría sido mejor esperar en la salida mientras esperaba a que terminase sus quehaceres, pero a decir la verdad la impaciencia le había jugado una mala pasada, por fortuna perdonada. El inicial susto estaba dando paso de nuevo a la curiosidad y a la emoción, puesto que si llegados a ese punto no le había lanzado ya a su wyvern –aunque se encontrase fuera- a que le diera un buen bocado, probablemente no le importaría responder a un par de preguntas que se agolpaban en el interior de su cabeza.

No había contado, por el contrario, con la sensación que sus cuestiones sobre el dragón podrían despertar en la rubia. Antes de proceder a calmar el fuego que acaba de propagar, no pudo evitar dejar escapar una pequeña risita. Tan calmada y seria, la jinete ahora parecía bastante nerviosa pensando en los posibles peligros que su wyvern pudiera haber creado durante su ausencia.

¡No penséis mal de vuestro querido wyvern, por favor! Debo admitir que en un primer momento me sorprendió, incluso me pareció temerario encontrar a un dragón en las afueras de un templo tan frecuentado sin que su jinete se encontrase cerca para tratar de calmar a su compañero en caso de ocurrir cualquier percance, pero cuando me acerqué a él… entendí el motivo –respondió lo más rápido posible para deshacer aquella sensación de angustia que, sin quererlo, había creado sobre la otra joven. Lo cierto es que quería dejar constancia de lo impresionada que se hallaba por el buen comportamiento del wyvern, sabiendo que eran criaturas generalmente energéticas y curiosas, o por lo menos así era la fiel montura de su hermana mayor –En caso de haber hecho daño a alguien habría intentado detenerlo y no me habría tomado las molestias en esperar a que terminaseis de realizar la ofrenda, de verdad que no os preocupéis, creo que tenéis mucha suerte de contar con su compañía y… bueno, he de admitir que sí, no conozco más que un par de ejemplares, uno en persona solamente, por lo que si tenéis un poco de tiempo libre agradecería mucho unas respuestas –no estaba segura de si le pediría algo a cambio, pero incluso en ese caso contaba con algunas monedas que podía ofrecerle.

No se terminaba de acostumbrar a escuchar que se dirigían a ella con un tono tan formal, especialmente cuando se encontraba en medio de una conversación coloquial, por lo que asintió –De acuerdo, aunque por favor, podemos dejar las formalidades de lado, si os parece bien –de esa manera también ocultaba su educación, pues no quería dar más pistas de las necesarias sobre su verdadera identidad –Últimamente me encuentro interesada en los dragones, pero los wyvern no dejan de ser parientes de estos, así que es posible que compartan algunas características –y había una que había escuchado de boca del propio monarca de Bern que le había llamado la atención –¿Sabes si los wyvern tienden a ser territoriales? ¿Y sobreprotectores con el lugar que consideran su hogar? –esperaba que aquellas cuestiones no resultaran demasiado extrañas.

Mientras esperaba la respuesta se llevó una mano a la diadema que había mencionado con anterioridad la jinete. Culpa de los nervios, había olvidado responder a su pregunta, por lo que aprovechó el momento para ofrecer un poco de luz a aquella incertidumbre –Gracias por vuestro halago, debo admitir que fue un regalo de mis hermanos, así que la tengo en mucho aprecio; es sencilla pero elegante, me parece que combina bien –asintió, como confirmando sus propias palabras.

Tampoco terminaba de acostumbrarse a las miradas furtivas que sus rasgos solían despertar en muchas personas. Sus hermanos, acostumbrados desde que era pequeña, ya se habían olvidado de las diferencias evidentes que existían entre ellos, pero no así ocurría con otras personas, mas aun si era consciente de sus rasgos poco comunes no se enfadaba por la curiosidad ajena.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Lord

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [2]
Espada de bronce [1]
Espada de bronce [2]
Espada de bronce [2]
lanza de bronce [2]
.

Support :
Gerard

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1031


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] Incienso, escamas y una ofrenda [Priv. Corrin]

Mensaje por Hrist el Dom Nov 05, 2017 6:13 pm

La muchacha por fin exteriorizó algo de tranquilidad. Tras aclarar que no había molestia alguna en su intervención, se explicó con más soltura. Ayudó también que le asegurasen que Logi no se había metido en ningún lío. De hecho, pareció incluso hacerle gracia la súbita reacción de la mercenaria.

-Qué va, es entretenido e interesante hablar con la gente. –replicó Hrist. Por lo menos para ella, hablar con la gente le resultaba agradable y ameno, aunque fuese de chorradas. –Siempre se puede aprender algo nuevo. –Desde enterarse de que las últimas cosechas de la región fueron estupendas, a descubrir que la pastelería de la esquina había puesto a la venta un nuevo dulce.

Que le asegurase que el wyvern no había hecho ningún destrozo la dejó más calmada, diluyendo gradualmente el malestar que se había instalado entre su esternón y el estómago. No era plato de buen gusto imaginar las infinitas trastadas y los numerosos percances que podía haber causado un animal así. No sólo por los afectados, sino también porque ella, como su jinete, era responsable de su comportamiento y de los daños que causase.

-Bueno, se porta muy bien, no me puedo quejar. –Una tímida sonrisa se esbozó en el rostro de la jinete de wyvern. Si había algo de lo que se enorgullecía enormemente, era la obediencia Logi. –No hay dos wyverns iguales, entiendo que sienta curiosidad. –A ojos inexpertos, todos los wyverns eran lo mismo: criaturas irascibles, volubles e impredecibles. Pero el asunto era más complejo y sutil que simplemente catalogarlos a todos de agresivos. Sí, los wyvern tienen unos comunes rasgos de personalidad muy icónicos. El más conocido es su carácter explosivo, rozando la violencia. Pero más allá de eso, cada uno tenía algo que lo hacía diferente. Los había más curiosos que otros, y algunos eran tremendamente más irascibles que el resto. Al fin y al cabo, como seres vivos, cada uno podía tener sus particularidades, aunque todos resultasen feroces. –Por supuesto, le responderé tanto como sepa. –Eran unas criaturas fascinantes, si se tenía suficiente paciencia para observarles continuamente y escuchar sus chillidos.

La muchacha pidió dejar de lado las formalidades. Bueno, ningún problema. Al fin y al cabo, solía adaptarse a la forma en que la gente se dirigía a ella.

-¿Territoriales? Sí que lo son, sí. Sobre todo los que viven en libertad. –Como criaturas orgullosas y tozudas que eran, los wyverns tenían un sentido muy marcado de territorialidad. Lo que consideraban “su territorio” era una línea roja, que si se traspasaba se convertía en palabras mayores y desataba sus instintos más violentos. –La zona o territorio que consideren su hogar se puede volver motivo de agresión. O de disputa. –No dejaba der ser un instinto presente en otros animales, después de todo. –O por lo menos, lo son los wyverns de Nohr. Es natural que un wyvern en libertad proteja el territorio en el que nace y crece, aunque con los adiestrados puede que no sea algo tan explosivo. -Al fin y al cabo, un wyvern adiestrado va y vive allá donde esté su jinete. –Supongo que eso nos lleva a lo de si son sobreprotectores o no. No sé si la palabra sería la acertada… quiero decir, ¿lo ves como un comportamiento exagerado, si lo comparas con otros animales territoriales? –Hrist no era una entendida en las exquisiteces del lenguaje y sus sutiles connotaciones semánticas, precisamente. Pero por “sobreprotector”, entendía “más que protector” o “protector en exceso”, motivo por el que la pregunta de la chica de cabello blanco la dejó un poco confusa. ¿Era posible que un animal territorial fuese “excesivamente protector” con su territorio? A lo mejor sí… Al fin y al cabo, podían ser imprevisibles en cualquier sentido. –Igual te he confundido con esto último…

Sus motivos tendría la joven para preguntar cosas tan concretas, desde luego. Aunque había mencionado haber visto un par de ejemplares de wyvern. Quizás habían tenido alguna reacción fuera de serie, tan anómalas que le habían despertado la curiosidad. ¿Y respecto de los dragones? sí que estaban emparentados con los wyvern (o por lo menos, eso se decía), sí... El saber sobre dragones era algo que se le escapaba en mayor medida. Había aprendido sobre los wyverns, pero de dragones, lo único que conocía era que el dragón protector y deidad de Nohr era Grima, también conocido como Anankos. No era muy ducha en tal tema, no había tenido acceso a información sobre ello ni le había interesado, más allá de lo relativo a los ejemplares de la especie a la que pertenecía su montura. Pero a lo mejor la joven que tenía delante sí disponía de facilidades para acceder a esas fuentes de conocimiento, y de ahí que le despertasen la curiosidad.

-Ya te digo, por lo menos es así para los wyverns nohrios. He visto especímenes en otros países y el comportamiento es básicamente el mismo. –Realmente, lo que podía cambiar era el aspecto del animal, la geografía donde habitase, y la mejor o peor fama que tuviesen. –De todos modos, creo que los nacidos en libertad tienen ese instinto territorial mucho más marcado que los adiestrados desde jóvenes. De hecho, mi wyvern procede de un criadero para el ejército, por lo que, aunque conserva ese instinto de algún modo –al fin y al cabo, era algo inherente a su naturaleza fiera -, puede que no lo muestre tan intensamente como sus compañeros en la naturaleza.

Tras reparar de nuevo en la cara de su interlocutora, se dio cuenta de las parrafadas que había soltado en escasos minutos.

Uy, igual te he liado de mala manera a explicarte este tostón sobre los instintos del wyvern… -Sinceramente, esperaba no haberla confundido más de la cuenta. -¿Me he extendido demasiado? –Más bien quería preguntar “¿He saciado tu curiosidad?” o “¿Alguna otra pregunta sobre estos animales?”, pero el temor a haber desinformado a la chica con tanta disertación espontánea la frenó. La mención, otra vez, de la diadema, distendió levemente la tensa mente de la wyvern rider.

-Es muy bonita, te favorece. –Le aseguró. Estuvo a punto de decir “os queda muy bien”, pero corrigió a tiempo la formalidad. Ya algo más repuesta, fue capaz de añadir: -¿Algo más de los wyvern en que pueda ayudar? -Ahora también ella era presa de la curiosidad. La chica estaba interesada en los dragones, pero buscaba respuestas sobre comportamiento wyvern. ¿Era suficiente razón el mero hecho de que dragones y wyverns estuviesen emparentados? ¿O habría algo más? Pese a que tenía la cabeza en plena ebullición de incógnitas, se las guardó para sí misma, pues no era nadie para cuestionarle a una desconocida su interés por un tema en el que ella podía echar una mano, por más básica y poco sofisticada que pudiese ser la información que pudiese ofrecerle.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Rider

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Hacha L. De bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
318


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] Incienso, escamas y una ofrenda [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Mar Nov 07, 2017 8:43 am

Miró hacia atrás apenas un momento para asegurarse que nadie más se encontraba en el templo y estaba siendo perturbado como consecuencia de la conversación que mantenía con la jinete. En tal caso, habría optado por invitar a la rubia fuera para así poder proseguir con su charla sobre dragones, si bien parecía que el templo estaba desértico a una hora como esa, o quizás fuera la época del año, más fría que de costumbre, lo que no invitaba a salir de sus casas a los aldeanos y ciudadanos en general que tenían aún alguna ofrenda pendiente. Mejor para todos de esa manera, ni ellas dos se sentirían culpables por provocar el malestar de quienquiera que fuese ni el resto de oradores tendrían que llamar la atención a dos personajes cuanto menos pintorescos, no tanto por ellas en sí misma, sino por su tema de conversación.

Mientras escuchaba a su acompañante, apenas parpadeaba. Quería que su mente estuviera más allá incluso del cien por cien, tratando de relacionar cualquier pequeño detalle que le comentara sobre la raza y así poder relacionarlo con la información sobre dragones que el monarca de Bern le había regalado en su última, y única, conversación. Por el momento no había percibido nada que fuera digno de destacar, a lo mejor se estaba equivocando y no existía tanta relación entre wyverns y dragones como había pensado en un primer momento, pero pese a todo quería aprovechar la oportunidad que tenía, quería explorarla y explotarla hasta que su curiosidad quedase saciada, para bien o para mal. Aunque en realidad de ninguna forma sería para mal, pues así descubriría más, aunque fuera por diferencia frente a los wyvern, y no únicamente por similitudes. En cierto modo no le sorprendía, pero quería asegurarse con mayor seguridad de lo que en un primer momento había pensado.

Abrió un poco los ojos, sin embargo, al comprender que todas las criaturas tenían bastante en común, más de lo que en muchas ocasiones los ojos eran capaces de observar –Todos los wyvern son diferentes entre ellos… Claro, en realidad tiene sentido, también nosotros somos diferentes, cada uno con unos rasgos y con una personalidad distinta, ¡incluso parecía obvio! Pero como solemos ver a los animales como simplemente una raza y no individuos de un grupo… –Asintió, dándole la razón con aquellas palabras. Solamente había conocido a un par de wyverns, por lo que realmente era imposible deducir una hipótesis que pudiera extrapolarse a todos los de su raza, pues cada uno, con sus manías y rarezas, sería diferente del otro. Esbozó una primera sonrisa a la joven, pues por lo menos ahora era capaz de pensar de forma individualizada, y no tanto como grupo. Esa idea le servía también para el conjunto de dragones, aunque en dicho caso era más palpable las diferencias entre ellos.

Corrin se vio obligada a darse un pequeño golpecito en la frente con la palma de la mano abierta. Si es que muy posiblemente no había elegido la mejor de las palabras para expresar su pregunta, así que se mordió el labio por el lío que había provocado en la otra joven –¡Disculpa, ay! En realidad me refería más bien a lo segundo que has comentado, si con las personas u otras criaturas con las que forja un vínculo, o ya lo tiene por ser familia, si ese afán protector y territorial que desbordan se multiplica de alguna forma, pero creo que con lo que has expresado la respuesta es bastante afirmativa, realmente concuerda con lo que me dijeron una vez… –Nuevamente todo giraba en torno a lo que le había comentado el rey de Bern. Sí, ya le había aclarado que los dragones eran tozudos, cabezotas, y rara vez abandonaban su territorio, por lo que en ese aspecto no se diferenciaban mucho de sus primos lejanos, los wyvern.

Esa idea le llevaba a hacerse conjeturas sobre si existiría algún dragón extraño en el reino de Nohr, que vagase cuidando su territorio. Sacudió la cabeza, pues ese no era el mejor momento para ponerse a divagar mentalmente, no por lo menos cuando se hallaba acompañada, lo dejaría para más tarde, mientras regresase a su hogar.

Se tuvo que reír por la cara de asombro y de problema de la chica, tras haber explicado no solo el comportamiento de los wyvern sino si existía alguna diferencia importante entre los de un país u otro, o incluso entre continentes. Le hizo un gesto con la mano para restarle importancia –De verdad que no me molesta, ni un poco, ¡porque es información que me sirve! Lo cierto es que nunca ha tenido la oportunidad de encontrarme con uno de otro continente, ni mucho menos de otro reino, pero imagino que como dices… lo básico y los instintos siempre perduran, están ahí.

Su compañero, Logi, ahora conocía el nombre del animal, parecía ser un ejemplar de lo más formidable no solo físicamente, sino también en lo que respectaba a su comportamiento. Siendo de criadero del ejército entendía que sus modales fueran más controlados que los de un animal que viviera libre, salvaje –En realidad sí que tengo otra pregunta, pero ya más que en torno a los wyvern en general es más sobre… Logi y tú, como compañeros –Pensó bien la pregunta antes de hacerla, esperando que no molestara a la joven –Acabas de decir que él ha nacido en el ejército de Nohr, pero admito que viviendo en la capital nunca lo había visto, ni a ti tampoco, ¿eres una soldado de la periferia? –Aquella idea no era descabellada, por el templo no se encontraba exactamente al lado de la capital, y eso también explicaría que su armadura no estuviera tan cuidada como la de los soldados que se congregaban en la capital del reino.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Lord

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [2]
Espada de bronce [1]
Espada de bronce [2]
Espada de bronce [2]
lanza de bronce [2]
.

Support :
Gerard

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1031


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] Incienso, escamas y una ofrenda [Priv. Corrin]

Mensaje por Hrist el Mar Nov 14, 2017 5:51 pm

Por el momento, el templo estaba tranquilo y en silencio. No parecía haber nadie en los salones contiguos, por lo que la conversación que mantenían podía seguir, más o menos, sin imprevistos ni sorpresas alguna.

Mientras la mercenaria le hablaba sobre instintos, apego al territorio, y la singularidad de cada espécimen, aquella muchacha de cabellos níveos escuchaba palabra a palabra la explicación, sin apenas un pestañeo notable. Fue ahí cuando Hrist empezó a plantearse seriamente la posibilidad de estar explicando algo fuera de lugar. No estaba segura de si su interlocutora la escuchaba con atención, o si la reprobaba indirectamente con la mirada.

-Claro, suele pasar. La gente suele verlos como unos enormes animales con escamas, chillones y violentos. –Gracias a Grima, realmente no se le había ido la cabeza y había entendido la pregunta de la chica. –Hay que tener mucha paciencia con ellos para poder ver cómo es cada uno por separado. –Reconoció, desviando la mirada hacia el techo durante unos breves instantes. La falta de paciencia de la gente con los wyvern era algo con lo que se había topado muchas veces. Si no se es su jinete, son unos animales muy complicados de manejar. Muchas veces se había encontrado con el recelo o lo bufidos de la gente, por el mero hecho de que su montura no obedecía a todo el mundo como un perro faldero consentido por todo el barrio. Bastaba con que le dejasen a ella gestionar la situación, pero no ayudaban las malas miradas que le habían dirigido alguna vez al animal. –A veces la gente no pone de su parte… -se le escapó, en voz baja. Inmediatamente aportó un nuevo comentario, para compensar tal confesión accidental. –Bueno, a lo que iba, sobre si son territoriales o no…

El gesto de la mujer, como de darse cuenta de repente de que se le había olvidado algo, la sorprendió durante unos instantes.

-Oh, no, no, no te preocupes. –Al parecer, quizás la pregunta no se había formulado de la forma más clara. –No, de verdad, a veces soy un poco dura de mollera. –Le dijo, para quitarle hierro al asunto, con una sonrisa algo nerviosa. De todos modos, parecía que su explicación era fácilmente trasladable al enigma que motivaba la pregunta. –Sí, es un poco más de lo mismo. –le confirmó. –Un wyvern adiestrado muestra ese instinto… ¿de protección? Por llamarlo así, hacia su jinete, y en mayor o menor medida, a la familia de éste. –Aunque no necesariamente a la familia al completo. Cada ejemplar tenía sus límites. –No se toman bien que nadie ataque a su jinete. –de hecho, eso era simplificar demasiado. -Es una manera infalible de enfurecerlos y de asegurarte un tremendo ataque. Te lo digo por experiencia propia. –se apresuró a añadir, con el entrecejo un poco fruncido. No había sido ella, gracias a Anankos, la que se había visto expuesta a la dentadura del reptil, pero los guardias que se lo buscaron por actuar sin la suficiente diligencia seguro que no lo habían olvidado. La wyvern rider esperaba, en su fuero más interno, que aquel trío hubiese tomado nota y fuesen más cuidadosos en el futuro con sus pesquisas de comprobación. Había conseguido que su montura no los destrozase, pero había obedecido muy a regañadientes. –Mi wyvern Logi, por ejemplo, se pone hecho un basilisco cuando alguien intenta atacarme por la calle o fuera del pueblo. Cuando se ponen así, puede ser muy difícil frenarlos o contenerlos. –porque, a veces, podía ser que alguien te atacase por error, o simplemente por desconfianza, según por donde estuvieses viajando.

Tal como le había expuesto, los wyvern eran bastante similares en comportamiento, tanto en Nohr como en el resto del mundo (allá donde los hubiese). Con la mirada, siguió el gesto que la joven hizo con la mano, mientras se imaginaba la cara que pondría si viese alguno de los wyverns que había visto en tierras lejanas. Porque había visto algunos especímenes ¡con cuatro patas! Tenían sus alas, que salían de la espalda, en vez de actuar a les veces como patas delanteras, y en donde Logi tenía sus alas, éstos tenían brazos y manos.  

-El aspecto puede variar, según de donde sea el wyvern. Choca un poco la primera vez, pero luego te acostumbras. –le admitió, quitándole importancia con un gesto de la mano, desganado. La primera vez que Hrist vio un wyvern de otro continente, pensó que aquello tenía que ser obra de magia oscura. O que le habían echado algo raro en la bebida. O que, directamente, estaba soñando despierta. Ver a tal animal, con un par de patas delanteras y con las alas en la espalda, le había parecido descabellado. Aquello había puesto patas arriba la idea que tenía del físico de esos animales, habiendo visto desde pequeña únicamente wyverns nohrios. –Mira, en otras tierras extranjeras, he visto wyverns con cuatro patas. –Quedó unos breves instantes sospesando la intensa mirada de su compañera de conversación. Quizás era demasiada información de golpe. O a lo mejor le ayudaba a tener una visión más amplia del tema. -Ya sabes, imagina un wyvern nohrio… Imagina que las alas, que hacen a la vez de patas delanteras y de alas, son sólo un par de patas, como las de un lagarto común y corriente; y que las alas, en sí, les salen de la espalda. –La miró de nuevo un par de segundos, observando la forma en que parpadeaba y cómo subía y bajaba las cejas, buscando un indicio de si se había explicado bien, o si sólo había logrado hacerla visualizar una atrocidad nacida del imaginario de algún culto lunático peligroso, de ésos escondidos de la civilización por obvias razones de orden público. –Sé que suena raro, pero si tienes la oportunidad de ver alguno fuera de nuestro continente, verás lo que quiero decir. –Le aseguró, en un intento de no confundirla más de la cuenta.

Debía de explicarse medianamente bien, puesto que la siguiente pregunta ya versaba más sobre la relación entre montura y jinete.

-Oh, pregunta, pregunta. –La animó, con una sonrisa de oreja a oreja.

La jinete de wyvern escuchó su pregunta, con la mirada fija en aquellos misteriosos ojos rojos. Palabra por palabra, era una pregunta inofensiva, nada por lo que ofenderse, realmente. Pero sí le llamó la atención la observación que, de pasada, le hizo la muchacha. Era un detalle que decía mucho de ella: se fijaba en detalles que, a veces, pasaban desaprecibidos para el resto de mortales.

-Sí, Logi proviene de un criadero del ejército. –Reafirmó, confirmando su anterior frase. –No, no soy soldado de la periferia. No me extraña que no nos tengas vistos. De hecho, tampoco vivo ahí. –Añadió, con un suave encoger de hombros, sin perder la sonrisa. -Soy mercenaria. –Le aclaró. –A veces me paso por la capital, eso sí. El mercadillo tiene cosas muy interesantes, y a veces, difíciles de encontrar en otro sitio. Y para qué engañarnos, también hay cosas de vestir y de arreglarse muy monas, aunque se hacen pagar. –Confesó, mientras se le escapaba un poco la risa, como una niña traviesa que va a la parada del pescadero porque a mamá le gusta el pescado de esa parada… pero también porque el perro del pescadero es muy majo. –Voy de aquí a allá, según me sale trabajo, pero de tanto en tanto me dejo caer por Windmire. –Así que su interlocutora ¿vivía en la capital? Hrist no había nacido en tal sitio, pero tenía que admitir que era un mundo aparte si lo comparaba con su pueblo natal. –El que sí fue soldado de la periferia es mi abuelo, que también fue jinete de wyvern. Ahora ya está retirado. –Amplió su explicación un poco más, procurando no sobrecargar a nade con demasiada información de golpe. -De hecho, fue mi abuelo quién me acabó de animar a hacerme jinete de wyvern. A él le debo mucho de lo que aprendí sobre estos animales tan asombrosos. –recordó, en ese preciso instante, las bolsitas con escamas que le enseñaba éste de pequeña.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Rider

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Hacha L. De bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
318


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] Incienso, escamas y una ofrenda [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Miér Nov 22, 2017 4:02 pm

Asentía a las palabras de la joven, aunque un detalle que le llamó la atención. Obviamente como jinete de Logi, su dragón, ella comprendía mejor que nadie el comportamiento del animal, su estado de ánimo, su temperamento, todo en realidad. Debían ser uña y carne, con una relación más que estrecha, mucho más allá de una simple amistad o de una relación de trabajo, sino un vínculo que la mayoría de las personas solo lograban asemejarla al de las mascotas u otros animales domésticos, pero que de ninguna forma se parecía. El resto de las personas, desde meros conocidos hasta cualquier otro transeúnte no tenían ningún tipo de conocimiento sobre el comportamiento del wyvern, por lo que en cierto modo llegaba a entender que lo vieran como potencialmente peligroso pero ¿podía darse el caso de que fueran los propios lugareños, conocidos o desconocidos quienes quizás enturbiasen la paz y tranquilidad del animal? ¿Podía darse, además, que las personas que más lo criticaban eran quienes primero habían molestado, y ante la reacción más que lógica de Logi lo habían tachado de animal peligroso? En cierto modo lo veía más que posible –El resto de las personas dices que no ponen de su parte, ¿se portan mal con él? ¿o es que ni siquiera le dan una oportunidad? No es tan extraño ver wyverns en Nohr así que no entiendo qué les motiva a comportarse mal con él, se nota que es tranquilo –se cruzó de brazos, compartiendo el malestar por la situación. Siempre tenía que haber quien criticase todo.

Justo con esa charla se estaba acordando del combate que había tenido en tierras de Ylisse algún tiempo atrás, enfrentándose a un emergido montado en un wyvern. Acabar con el jinete no había sido tarea fácil, pero no nada digamos sobre la montura. Se había enfurecido aún más cuando comprendió que el cuerpo que yacía sobre él estaba ya inerte, sin vida, volviéndose mucho más violento y peligroso. Incluso el vínculo con los emergidos parecía ser tan fuerte como la joven explicaba, por lo que se frotó la nuca con cierta intranquilidad –Esa información habría estado bien saberla de antemano, ¡no por mí! Sino porque un amigo casi tuvo problemas serios al atacar a un jinete –No era necesario contar todos los detalles a una desconocida, ni siquiera decir que ella misma había participado en ese combate, quedar como una amiga preocupada parecía lo suficientemente realista –Lo que no sabía es que como señalas a veces esta protección se extiende a otros miembros de su familia, sí que se lo pueden tomar en serio… –sin darse apenas cuenta, había enredado su dedo índice en uno de sus largos mechones de pelo blanquecino mientras se encontraba recapacitando sobre toda la información, aunque por fortuna solo hizo falta presionar un poco hacia abajo para que el propio peso del cabello lo deshiciera.

Se tuvo que reír por la expresión, llevándose la mano a la boca –Creo que entonces no hay mejor guardaespaldas que él, habrá que tener cuidado, y espero no enfadarte con tantas preguntas, porque admito que no me gustaría nada enfrentarme a tu dragón, ni a ti tampoco por supuesto –además que toda la información que le estaba brindando era mucho más de lo que pensaba obtener de una desconocida, no sabía cómo recompensárselo, pues de alguna manera sentía que debía no pagar, sino ofrecer algo a cambio por todo aquello.

Sin embargo, cuando la joven comenzó a describir otros seres que, según ella, también eran wyverns se quedó pensativa. Algo en aquella descripción no le encajaba, porque si no tenía mal entendido, y tenía bastante claro que no, es que hacía referencia a otro ser similar, pero cuanto menos diferente –¿Te estás refiriendo a los dragones? –Toda la conversación parecía una especie de anexo a la que ya había tenido, aunque desde otra perspectiva, desde otro de los seres que formaban parte de su interés –Creo que si ya tienen las cuatro patas, además de las alas, esos seres se conocen como dragones –No quería ofender a la rubia, después de todas las molestias que se había tomado en explicarle sobre las monturas, por lo que prefirió no ser tajante ante su desconocimiento, a pesar de saber la respuesta –Por otras tierras son mucho más comunes que en esta, si bien es cierto que al final nuestro culto está basado en uno –“Nuestro”. Bueno, sobre eso tenía sus dudas también, sobre si se incluía, pero por lo menos así sentía que formaba parte de su pueblo más fácilmente.

Finalmente abrió los ojos y asintió, sus pensamientos no habían sido demasiado erróneos al pensar que quizás se trataba de un wyvern relacionado con el ejercito, pues aunque en esos momentos no lo fuera, tiempo atrás sí que había pertenecido a este –Vaya, una mercenaria, tiene que ser… diferente ganarse la vida de esa manera, aunque espero que por lo menos seas de los que defienden sus valores, no pareces ser mala como algunos –Sabía que existían personas que incluso venderían a su familia por unas monedas de oro, lo cual calificaba como deplorable, alguien con tan baja moral casi no podía ser llamada persona, sino más bien un monstruo –En ese caso creo que tu abuelo hizo un buen trabajo contigo, y te enseñó algo que te gusta –sonrió de nuevo ante esa idea, si tan solo su padre prestase una décima parte de la atención que el abuelo de la joven le había prestado…

Se mordió el labio casi imperceptiblemente, queriendo dejar de lado esos pensamientos –Si por algún casual tú tienes algo que preguntar o alguna duda quizás tenga el conocimiento que buscas, siento que te he robado bastante tiempo –admitió, así que no quería irse sin, por lo menos, un ofrecimiento similar.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Lord

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [2]
Espada de bronce [1]
Espada de bronce [2]
Espada de bronce [2]
lanza de bronce [2]
.

Support :
Gerard

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1031


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] Incienso, escamas y una ofrenda [Priv. Corrin]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.