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Rutine. — Social Privado.

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Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Dom Ago 27, 2017 3:23 pm

"El tiempo pasa muy rápido como para estar al lado de alguien que amas".


Rutina. Otra vez en mi oscura patria; otra vez las noches más largas que los días; otra vez rezando a la orden del dragón oscuro; otra vez encerrada en casa preparando pociones... otra vez sola. Puede que tiempo atrás hubiera estado acostumbrada a permanecer en soledad y no me importaba nada, sin embargo había algo que me había cambiado desde que vi las lágrimas de Aries o la sonrisa de aquella valiente mercenaria. Muchas personas habían aparecido en mi vida en este tipo que llevaba de viaje, muchos acontecimientos habían hecho que viera ahora de otra manera distinta la vida. O, al menos, que pensara dos veces si permanecer sola en casa o salir para buscar alguien a quien simplemente hablar. ¿Esto es crecer o es un simple sentimiento que todo humano promedio tenía dentro de sí? "Relacionarse es de humanos" solía decir mi padre, y siempre pensé que yo era la excepción en toda regla... hasta que descubrí que era tener aliados, amigos y personas a las que echar de menos.

Tras un duro día de estudio intensivo en la academia, en la noche me tocaba ahora salir a trabajar a mi puesto en el mercadillo. Normalmente estaría más animada porque las nuevas pócimas y venenos que preparé con las recetas e ingredientes que acumulé en el viaje fueron miles. Pero no. Estos días estaba apagada, triste. No era la misma Nocthicula que siempre. Me sentía rara, como si un sentimiento cambiara esa manera cortante de ser. ¿Hormonas? Es lo que muchos excusaron en la academia de esta mañana, pero yo no creo que sea eso. ¿O sí?

A pesar de que no tenía ganas de salir a mi trabajo, tuve que hacer un esfuerzo; aprendí que si no tenía dinero no podía pagar donde vivía ni mucho menos sustentarme. Por eso no tardé en llegar a mi puesto a la hora en la que todos los mercaderes comenzaban a abrir sus puestos ya montados. Yo ya tenía alquilada mi zona por un precio bastante económico, pero la pena es que al ser al final del mercadillo mucha gente no llegaba a verme y habían noches que no sacaba beneficios. Eso no me desmotivaba porque con el dinero que gané por ayudar a aquella mercenaria y con los ahorros que me quedaban aun podía vivir sin problema... ¿Por dos años? La economía ahora, que el mundo estaba siendo destrozado por esos emergentes —mis bebés—, era mucho más escasa y más barata que años atrás.

Mientras montaba mi puesto y colocaba mis cosas, escuché una voz tras de mí muy familiar.

Pero mira quien está por aquí. Si es mi brujita favorita.—Al girarme pude ver que la persona quien me hablaba no era ni más ni menos que el señor Jenckins, un orfebre el cual muchas veces me regalaba joyas hechas por plata para que las vendiera a mayor precio y sacarnos los dos un beneficio.— ¿Qué tal te ha ido en el viaje, pequeña? Catty y yo estábamos preocupados porque no has pasado a vernos, ¿has estado bien? ¿Lograste lo que querías?
Sí, señor Jenckins. Aquí lo tengo expuesto. —Mi mirada señaló a la estrella de la corona de mi puesto: un veneno color amarillento (como los hongos que cogí) que era capaz de matar a un humano en menos de un día.— Ha sido una buena experiencia, pero prefiero estar aquí. —Preferí mentirle al hombre de gran barba porque no me gustaba hablar las cosas, sin embargo me dolía mucho en mi pecho. Demasiado. ¿A caso necesitaría desahogarme?
Así me gusta, pequeña. Si es que eres todo una campeona. El señor Grima estaría orgulloso de tí. Sí señor.—Primero agarró mi sombrero y, quitándomelo con la mayor confianza, revolvió mi cabello; si hubiera sido alguien de a pie no le hubiera dejado ni tocarme, pero a ese hombre le debía muchísimos favores y lo apreciaba como si fuera una especie de familiar. Se le echaba de menos en mi viaje en algunas ocasiones.— Bueno, Nocthi, vamos a empezar la noche, ¿vale? Nos vemos más tarde, peque--...
Una cosa, Jenckins. —Antes de que se fuera estiré la mano impidiendo que se alejase más. Se volteó para mirarme y yo seguí.— Mañana le daré un regalo que tengo para usted y su mujer. Como una de mis devoluciones de sus favo--...
¡Ja, ja, ja! ¡Que buena que es mi brujita! ¡Pero si no hace falta, pequeña, pero estaremos muy agradecidos! —El hombre levantó la mano a modo de despido y se fue a su puesto, el cual estaba tres puestos delante del mío, en la parte derecha de la calle.— ¡Nos vemos luego!

Terminé de colocar mis cosas, bien puestas y ordenadas. En un pequeño escaño estaba esa poción amarilla y tan llamativa en el botecito pequeño y muchas otras que había preparado en mi viaje, así como ungüentos para conciliar el sueño y otros fertilizantes para las huertas —eran los más famosos en mi puesto—. Tras acabar finalmente de organizarlo todo, fui detrás de mi puesto y me senté. Una noche que prometía ser movida porque era fin de semana, además de que hoy hacía un buen tiempo y parecía que la gente se había animado a salir a comprar.

Y allí esperé yo, delante de mi pequeña tiendecita leyendo uno de mis libros de magia negra que el profesor de mi escuela me había recomendado. Intentaba estar distraída y no pensar en las tantísimas cosas que mi viaje me había regalado. No quería pensar ni en Aries, ni en aquel bello hombre de cabellos rojizos que ya se habría olvidado de mi, ni en Angelique... en nadie. Solamente seguir con mi rutina, sí. Mi rutina...
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Dom Ago 27, 2017 3:55 pm

Después de haber conocido a Dräg en la capital, en uno de los mercados más normales y corrientes de la ciudad, me percaté de algo que nunca pensé que viviría; el aprecio por parte de un familiar que no fuera Leah. Sí, tenía sus cosas y era una persona seria, pero… ¿quién no lo sería dada su situación? Quienes no se comportaran como él se comportarían como yo, cosa que era mucho, pero mucho peor. Indicaba que tu mente estaba destruida por los acontecimientos, después de todo.

Pero por otro lado, estar mal de la azotea te permitía conocer a gente interesante que de otra forma solo verías de refilón. Y eso con suerte.

Introspecciones y justificaciones a mi forma de ser aparte, Dräguth y yo nos compenetrábamos por el hecho de ser familia, de haber pasado situaciones duras y de haber sabido sobrevivir solos en un mundo cruel como el nuestro. Eso me hizo desarrollar una cierta empatía y una especie de deseo de protección que, además de absurdo, era raro que tuviera con él y que no lo hubiera tenido con mis otros hermanos. Pero, claro, él al menos me había tratado como a una persona, no como a un perro. Eso siempre ayudaba.

Tuvimos… bueno, tuve que volver a la capital porque tenía que buscar más ingredientes y materiales para mis planes. Él decidió acompañarme, pero aquella vez no iríamos al mercado de toda la vida, no, señor. Hoy iríamos al sitio más tenebroso del reino, un lugar que muchos nohrios evitaban. El mercado de los bajos fondos era el paraíso terrenal para alguien como yo. Además, a diferencia del resto de la capital, allí podría ir sin capucha ni nada, y la libertad sabía a gloria.

¡Bienvenido al paraíso terrenal del hechicero, los parias y la peor calaña de Nohr, primo! — le anuncié, dando una vuelta sobre mí misma con los brazos extendidos —. ¡Un lugar donde las almas corrompidas y sin salvación como la mía encuentran sosiego y esperanza! Después de todo…  ¿dónde si no encontrarás algo que te ayude en tus actos ilegales?

Tenía bien claro que, todo lo que me ayudara a revivir a Leah estaría allí, si es que alguna vez estaría en algún lugar. Miré alegremente los puestos uno por uno, echándoles un vistazo rápido y dando botecitos de emoción.

¿Qué producto será mi amor este día? ¿Quizá báculo con un joya que al brilla someta vivos y Emergidos por igual? No, eso es muy fácil. O quizá… ¿Unos polvos que muten las plantas para convertirlas en guerreras de madera a tu servicio? Eso no me sirve, las plantas quietas están más monas. Tal vez… ¿un tomo prohibido que me hable de los secretos de la vida y la muerte?

Todo eso era muy excitante para mí, pero no iba a comprar nada de buenas a primeras. Ese día quería verlo todo de arriba abajo, y mientras deshacía el camino decidiría qué comprar. De esa manera me encontré de golpe con un puestecito que tenía una botella que llamó mucho mi atención. Ese líquido de color amarillo…

Ooooooooh… Esto tiene una pinta tan peligrosa que me está poniendo la piel de gallina. ¿Qué digo? ¡De wyvern! — me embobé tanto que no supe ni cuánto tiempo pasó hasta que decidí hablar directamente con la dependienta, una bruja que estaba leyendo distraídamente un tomo de magia negra —. ¿Podemos negociar sobre esta pócima? ¿Cuál es la primera oferta?
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Dom Ago 27, 2017 6:56 pm

Habían pasado varios días desde que me encontré con mi prima aquella vez y casi de casualidad, un leve encontronazo por una calle oscura había sido la causante de todo, tenia cierta simpatía con ella, quizás por el hecho de que ambos estábamos relacionados con los mercenarios y por que en nuestras familias ninguno de nosotros eramos los favoritos por parte de nuestros progenitores, al menos en mi casa por parte de mi padre no era el progenitor.

Aquel día me aseguro que iríamos a un mercado diferente, al mercado mas oscuros de todos, donde habían cosas mas oscuras y donde mucha gente distaba que ir, pero allí pude ver bastante ambiente... ¿Seguro que ese sitio parecía tenebroso? Realmente lo dudaba, parecía mas cosa de Marketing que algo real.

Este sitio parece una feria del susto – me encogí de hombros – este sitio no da miedo para nada, de hecho diría que parece bastante animado. – murmuré para mi mismo.

Estaba seguro que encontrarse conmigo en una calle oscura daba mas miedo que esto, quizás por el ambiente jovial que se estaba dando, pero fuese como fuere la falta de iluminación lo hacia ver como un sitio bastante lúgubre a decir verdad, pero nada mas, nada que diese miedo como decían.

Pasando por varios puestos hasta que llegamos a uno donde había un botecito amarillo con una pinta bastante asquerosa a decir verdad, estaba seguro que eso debía servir para cualquier cosa menos para beber y en caso de ser para beber... ¿Quién tendría tanto estomago para tragarse algo así?

Cuando mi prima se dispuso a hablarle a la dependienta la miré de reojo y la reconocí... era esa niña, esa brujita que me ayudo en aquella Iglesia a proteger a aquella jinete de Pegaso que no había sido capaz de defenderse sola.

Yo te conozco... – murmuré apoyándome en la mesa – tu eres esa brujita... ¿Noctiloctus? ¿Nocicostula? Algo así... ¿No? También recuerdo que dijiste que me darías algo cuando nos viésemos de nuevo. – alcé una ceja – ¿De qué se trata? – pregunté curioso.

Al final era cierto que aquella pequeña bruja que dudaba mucho que llegase a la mayoría de edad, bueno, estaba seguro de que no llegaría a la mayoría de edad. No tendría mas de diecisiete años, aunque por su estatura diría que menos.

¿Se acordaría ella de mi?
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Lun Ago 28, 2017 6:58 am

No levantaba la cabeza del libro. Interesada en esos escritos oscuros aun difíciles para mi entendimiento, pasaba el tiempo mientras la noche seguía y seguía. Los minutos se me hacían cortos al tener la mente distraída, pero no estaba del todo distraída. Notaba a las personas pasar pro delante de mi puesto, interesarse pero no preguntar. Estaba ya acostumbrada a tal trato, incluso no me importaba que simplemente miraran. Hoy no estaba para tan siquiera provocar o llamar la atención como muchos otros mercaderes hacían gritando sus ofertas. Yo simplemente estaba ahí, detrás de mi tiendecita, leyendo hasta esperar a que los clientes se interesarn visualmente.

Hoy podría ser una de esas noches aburridas y sin nada que hacer, teniendo envidia de los demás mercaderes por vender sus productos. Sí, hoy tenía pinta de un día pesado de trabajo...hasta que apareció delante de mis ojos un cliente.
Al final surgió efecto de que alguien, en concreto una mujer, se interesó tanto que captó la atención del veneno foculus. Puede que pareciera distraída con el libro, sin embargo sabía perfectamente que ella estaba mirando mi puesto con interés. Me aguanté las ganas de sonreír. ¿Por qué una tontería como esta me pondría tan contenta? ¿Tan delicada estaba que necesitaba de un simple estímulo para cambiar mi humor? Interesante me parecen los estímulos humanos.

Cuando la mujer preguntó por el veneno, ahora si que dibujé una sonrisa afilada y perversa. Cerré el libro y lo puse en mis rodillas, levantando la mirada hacía ella. Me encontré con una muchacha joven, quizá unos dos o tres años mayor que yo, de larga cabellera verde y ojos muy llamativos, así como su atuendo.

Vaya, vaya, con que tienes un buen ojo. Pues déjame decirte que este veneno es uno muy mortal con muchas utilidades, así como desgracias. Dudo que alguien que no tiene un rival muy odiado quiera qu--... —Cuando mi mirada quiso hacer una panorámica de lo que rodeaba a la muchacha al notar la presencia de alguien más, me detuve en seco. En ese instante, en el lado diestro de la muchacha, apareció frente a mi la persona con la que menos me pensaba encontrarme. ¡Y me reconoció! — ¡AAAAAAH! —Un grito de emoción salió de mi boca, tapándomela después. No, no, calma, debía de controlarme. Intenté regular mi respiración y latidos con éxito.— T-Tú... ¡Has venido! —No cabía en mi emoción y, pese a que ya me había pedido cual era la recompensa, aun estaba tan anonadada que no podía ni contenerme.— O-Oh, n-no te esperaba tan pronto y... —Los nervios se hacían conmigo, no sabía ni que decir ni como explicarle cual era su recompensa, pero ahora al volver la mirada a la muchacha caí en la cuenta de algo que estaba pasando por alto.— ¿V-Venís juntos o...?

Jamás esperé realmente que esto pudiera pasar. Ya había perdido las esperanzas de ver a aquel hermoso heraldo de cabellos rojizos. Casi había olvidado esos ojos que conducían a un miedo irracional y mostraban esa misteriosa aura tan mística que le rodeaba. Oh, casi había olvidado como se sentía la sensación de nervios en mi cuerpo. Puede que tantísimas emociones para mi fueran demasiado, pero no me importaba. Ahora mismo era la chica más feliz del mundo. Muy, muy feliz.


Última edición por Nocthicula el Mar Ago 29, 2017 8:12 am, editado 1 vez
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Lun Ago 28, 2017 4:00 pm

La sorpresa no vino con la descripción del producto por parte de la bruja que había en el mostrador. Dando el mal rollo que daba o era fluido de alguna criatura horrenda o era un veneno. Me gustó que me tirara flores al decirme que tenía muy buen ojo al fijarme en ese producto. Estaba a punto de decirme que nadie sin un enemigo muy odiado debería usarlo cuando escuché hablar a mi primo. ¡Qué pequeño era el mundo, si se conocían y todo!

El contraste entre las reacciones de los dos fue tal que casi parecía una comedia. Él, tranquilo y recordándole que le dijo que le daría algo al volver a verse. Ella, explotando de tal emoción que en un principio parecía entrar en pánico como si se acabara de encontrar con un ejército hoshidiano haciéndole una redada sorpresa. Yo, aguantándome la risa ante tal contraste.

Me encaaaantan estas casualidades — o eso creía, porque hasta ese día no se había dado nunca delante de mis narices —. Así que os conocéis, ¿eh? — la propia bruja me preguntó lo mismo instantes antes, con lo que decidí responderle poniéndole una mano en el hombro a Dräg —. Sí, me está acompañando — aunque antes de que pensara nada, añadí —. Me llamo Ángela, soy la prima de Dräguth — como no sabía si lo conocía con su abreviación o siquiera si él le permitía llamarle Dräg, usé su nombre entero.

Aunque ahora me tocaba a mí conocer un poco sobre cómo habían acabado conociéndose dos personas tan diferentes y dispares como ellos. Dräg no parecía muy interesado en los productos que se ofrecían en ese mercadillo, con lo que podía descartar que la hubiera conocido en un lugar como éste. Tampoco se le veía excitado con lo que tenía en su puesto, pues eso era un paraíso para los magos.

Y… ¿De qué os conocéis? No te veo estudiando magia — le dije a mi primo, echándole una mirada de enfado para hacerle creer que me había ofendido porque me ocultaba algo, antes de relajar mi expresión —. Sea como sea parece que no os lleváis mal — aun así, parecía que había alguna cosa que debían tratar entre ellos, así que me hice a un lado por educación —. Poneos al día, luego hablamos del frasquito de veneno.

Mientras podría seguir mirando el escaparate. Que me llamara la atención el veneno no quería decir que no pudiera interesarme nada más de lo que había expuesto.
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Mar Ago 29, 2017 7:58 am

Por la reacción de ambos claramente le dimos a entender a mi prima que nos conocíamos, a saber que imaginaba la maga, posiblemente es que lo que menos imaginara fuese lo que había ocurrido… ¿Cómo iba a imaginar que nos habíamos conocido matando a unos vándalos que trataban de atacar a una jinete Pegaso? Era como muy rebuscado, el primer en entrar en acción había sido yo, pero ella había aparecido justo después y había sido bastante útil a decir verdad, al menos aquel día me quito bastante trabajo.

No me molestó que mi prima dijera mi nombre completo para presentarse como mi prima, pues generalmente la mayoría de personas lo hacían, casi nadie se atrevía a usar un diminutivo, aunque realmente me daba igual que me llamaran Dräg, Dräguth o Antonio, me daba exactamente lo mismo.

La verdad es que ella y yo – dije refiriéndome a la dueña del puesto – nos conocimos en una situación un tanto peculiar y sangrienta – sonreí levemente al recordar como brotaba la sangre de aquellos bandidos – aunque la ves pequeña y frágil, lo cierto es que se las apaño muy bien, yo quedé bastante sorprendido. – me crucé de brazos.

Observé como mi prima se disponía a observar los demás objetos que estaba vendiendo aquella brujita de la cual no terminaba de recordar su nombre del todo, era extraño, pero así era.

Te busqué por el otro mercado los días anteriores – reconocí y fruncí el ceño – pero claro, no te encontré, debí suponer que te referías a este mercado. – me encogí de hombros.

La observé de reojo y sonreí levemente observando las demás cosas que tenia en su puesto, a lo que me enderece un poco mirando directamente a sus enormes orbes violetas.

Pareces bastante talentosa y no solo en la magia – asentí con la cabeza y me incliné acercando mi rostro al de ella – si tus brebajes funcionan tan bien como dices, seguro que serías una buena camarada, aunque imagino que te ganas la vida con esto – me encogí de hombros – pero si cambias de idea, podrías unirte a nosotros. – la miré directamente a los ojos.

Me interesaban sus servicios, podría ser útil que en vez de brotar tanta sangre como hacia yo o quemar a otras personas de vez en cuando un simple veneno nos facilitara las cosas, pero tampoco sabía si a la brujita le interesaba eso, teniendo ya una tienda y demás posiblemente no quisiera complicarse la vida.
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Mar Ago 29, 2017 8:45 am

Los ojos violáceos de aquella mujer que venía acompañando a mi hermoso heraldo chocaron conmigo, sonriente. Alta, hermosa, delgada. ¿Quién era? ¿Por qué iba con él? Su aura era muy parecida a la que Aries tenía, sin embargo con un toque más de culto en las artes oscuras. ¿Dominaría las artes oscuras? ¿Alguien más como yo a parte de mi maestro Odín?
Sin dejar de mirar a aquel hombre de cabellos rojizos, la mujer se sorprendió que nos conociéramos y por eso habló antes que él. Volteé mi mirada hacía ella, levantando la cabeza para ver su sonrisa —al estar en el puesto sentada los tenía a una altura bastante considerada—. Se alegraba que nos conociéramos y se presentó como Ángela, la primera de Dräguth. Un momento... ¿Dräguth? ¿¡Se llamaba Dräguth!? Había esperado tantísimo tiempo —alrededor de un mes o más— para saber el nombre de mi salvador y, como si nada, ella lo dijo.

Antes de hablar me mordí la lengua con fuerza, sintiendo el sabor metálico de la sangre de mi paladar. Ah, esto siempre me calmaba; el sabor de la sangre era como mí relajante. Debía de permanecer relajada y sin permitir que esa rara parte de mi volviera a salir y asustarles. ¡No! ¡No más reacciones raras!

Ángela... Dräguth... Un placer. Yo soy Nocthicula.—Torné una sonrisa de lado a la mujer, haciendo una reverencia con mi cabeza con educación.

Nuevamente, la prima de Dräguth preguntó cómo nos conocimos al suponer que él no le gustaban las artes oscuras (una pena, ya sería el marido ideal). Antes de que pudiera narrarlas aventuras que pasamos él, Aries —la cual he de reconocer que se le echa de menos— y yo, Dräguth lo contó por encima y encima de todo me halagó. OH-DIOS-MÍO. ¡ME HALAGÓ! Mi corazón latía tan rápido que no podía evitar mostrar algo de mis nervios hacía el exterior, mordiéndome con fuerza la lengua y moviendo una de mis piernas escondidas bajo mi puesto. Respiré profundamente. “Relájate, relájate”, me decía una y otra vez. ¿Por qué me alteraba tanto? ¿Tan fuerte era este sentimiento llamado “amor”?

G-gracias, Dräguth, pero esos inútiles no fueron para tanto y teníamos ayuda de la cosa con alas y Aries; la cual me manda sus gracias por la colaboración y sus deseos de volver a veros. —Intenté quitarme el mérito con una actitud pasota, apoyando mi cabeza sobre mi mano y el codo sobre la mesa mientras la otra mano hacía un gesto indiferente.

Calmé mis nervios poco a poco, pero es que a cada palabra que decía él; cada mirada indiferente; cada expresión… ¡Todo me hacía alterarme nuevamente! Buscaba desasosiego en la mirada de su prima, la cual estaba mirando interesada mi puesto para no querer meterse en la conversación. Me fue difícil mirarme y no alterarme, porque al comentar que me estuvo buscando por todos lados ya me dieron ganas hasta de tirarme a abrazarle. Jamás sentí una conexión tan fuerte por alguien desde que vi a mi maestro, sin embargo Odín era más bien por devoción a su poder. Dräguth era diferente.

“[…] Si tus brebajes funcionan tan bien como dices, seguro que serías una buena camarada, aunque imagino que te ganas la vida con esto, pero si cambias de idea, podrías unirte a nosotros”, me dijo tan tranquilamente con sus ojos clavados a mí. Por esa manera en la que me lo decía no estaba mintiendo. La cosa es mi reacción. ¿Cómo podía expresar lo que sentía? Es que tal cual él pidió eso era justamente lo que le iba a conceder como recompensa: mis servicios como maga. Yo misma deduje que él sería mercenario que buscaría trabajo por lugares donde se le recurriese. ¿Qué mejor manera de evolucionar mi poder sino usarlo en combate? Me di cuenta cuando peleé junto a Angelique: debía de ayudar a alguien que de verdad quisiera y no aprender en una simple academia de magia.

Sin pensarlo, me levanté de golpe de mi puesto y, golpeando el puesto con mis dos manos, le dije mirándole a los ojos:

¡Estaré encantada de ayudaros si me dejáis! —Los miraba a los dos, cerrando los puños. No cabía la felicidad en mis palabras, pero mi rostro estaba serio e intentando estar lo más firme posible. Puedo tender trampas con venenos e incluso hacer rituales muy peligrosos de maleficios y, aunque aún no se me dé bien controlar mi grimorio, ¡puedo dar lo mejor de mí! ¡Por favor, dejadme ser vuestra vasalla! ¡Juro que ni notaréis mi presencia!

Jamás había ofrecido mi compañía a nadie, pero lo que jamás esperé es que alguien quisiera que estuviese a su lado. Me había considerado una chica solitaria, sin necesidad de que nadie me ayudara en mí día a día… o eso, al menos pensaba, hace un año atrás cuando llegué a Nohr. No dejé que mucha gente se acercase a mí, más el destino es codicioso y ahora comenzaba a entender que era querer estar con alguien. Y luchar por esa persona.
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Miér Ago 30, 2017 5:59 am

La información que me dio Dräg cuando pregunté de qué se habían conocido me dio a entender que se habían tenido que partir los piños con alguien, porque aseguró que pese a su aspecto de poca cosa había habían podido protagonizar una escena bastante poco apta para todos los públicos en cuanto a violencia se refería. Pero era normal; en la hechicería generalmente los que parecen más de papel eran los que podían causar más estragos al enemigo.

La propia Nocthicula – se presentó así la chica, con una reverencia que le hice revertir en cuanto me di cuenta de sus intenciones – me confirmó que se habían pegado con un grupo de lo que, en su calificativo, eran unos inútiles. Probablemente bandidos que tendrían menos cerebro que un mosquito. Mencionó también a otra persona que no conocía y habló de un bicho alado, con lo que supuse que allí estuvo presente un jinete wyvern o un jinete pegaso. Se la veía sobresaltarse mucho con todo lo que hacía y decía mi primo, y de hecho por un momento pensé que explotaría cuando él le confesó que la buscó en el mercado principal.

De hecho en ese mercado se encontró conmigo. Menos mal que necesito pasarme por ambos sitios, ¿verdad? — así que, ey, de nada, Nocthicula. Es broma.

Mi intento de que se distrajera con otras tonterías quedó completamente eclipsado por las últimas palabras de Dräguth, quien alabó las habilidades de la bruja y le propuso, directamente, colaborar con nosotros – sí, dijo nosotros – cuando tuviéramos que hacer nuestras labores de mercenario. A mí me sorprendió que, a pesar de conocernos desde hacía dos días, me considerara lo suficientemente importante como para tenerme en cuenta a la hora de llevar a cabo su trabajo.

En cuanto a Nocthicula… Terminó de emocionarse y tuve que recoger un frasco que se iba a caer después de que diera ese golpe con las manos. Que fuera a ayudarnos en combates no quería decir que no pudiera ganarse un bonito extra con todos esos productos que tenía expuestos. Además… era mejor que esas cosas no se liberaran al ambiente. A saber qué eran y qué podían llegar a hacer.

Tuve ganas de revolverle el pelo cuando reconoció que todavía no sabía manejar bien su grimorio, pero si a pesar de eso ya era capaz de usar venenos y hacer rituales oscuros… No tardaría en ser una gran maga oscura.

¿Vasalla? No, no, de eso nada. Prefiero que te consideres una compañera — no hacía falta que se considerara algo inferior a nosotros; simplemente era una hechicera en vías de formación. Algo parecido a lo mío —. Seguro que además las notas y libros que guardo en mi casa le podrían ser útiles — aunque no vivía en la capital y no tenía camas suficientes para los tres —. Creo que ambos estamos de acuerdo, ¿no?

Después de todo, él mismo le propuso de unirse a nosotros.
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Miér Ago 30, 2017 10:13 am

Las palabras de la bruja a mi proposición no pudieron ser más apasionadas, era como si le hubieran hecho la proposición que llevaba esperando toda su vida… ¿Acaso su sueño era ser mercenaria e ir viajando por el mundo buscando misiones a realizar? ¿Acaso lo de ir buscando cosas para sus pociones lo hacía más por hobby y estaba en ese puesto por que estando sola no se veía capaz como Mercenaria? Era extraño, sin lugar a dudas, pero desde luego era agradable ver a alguien tan interesada como ella en unirse a nuestro… ¿Batallón? ¿Grupo? ¿Qué éramos exactamente?

Las palabras de mi prima para decirle que no se considerara una vasalla, sino una compañera de nuestro mismo nivel, realmente tenía sentido, pero fuera como fuera ya podíamos contar con alguien más, por otro lado, si mal no recordaba la casa de Ángela a las afueras no tenía dormitorios suficientes para tener a tres personas así que solo se me ocurría una cosa…

Mmmm – me quedé pensativo – teniendo en cuenta que tu casa – mire a mi prima – no es lo suficientemente amplia como para meter a tres personas… – miré a ambas chicas – Podríamos utilizar mi antigua casa para usarla como base ¿Qué os parece? – miré alternativamente a una y otra.

La cosa mas complicada quizá iba a ser la convivencia, si queríamos ser un grupo, debíamos convivir y tratar de llevarnos bien, yo no era muy quisquilloso con las costumbres de los demás siempre que respetaran los míos y no me molestasen mientras dormía, además tenía el sueño muy ligero y cualquier mínima cosa podría llegar a despertarme.

Desconocía realmente las costumbres que pudiese tener mi prima, pues no había convivido más que unos días con ella y por no hablar de la pequeña bruja que la había visto solo un par de veces y no sabía cuan estrambótica podía llegar a ser esa muchachita, de aspecto más infantil de los tres.

Dime Nochticula – me apoyé nuevamente en la mesa de la tienda – ¿Cuánto falta para que puedas venir con nosotros? Es decir… ¿Tienes algún horario establecido en el mercado o puedes recoger cuando quieras? – alce una ceja.

Lo mejor que podía pasar es que fuéramos directamente a la antigua casa donde vivía antes con mis padres y mi hermano, por las informaciones que tenía mi padre se había marchado de Nohr y la casa estaba abandonada, además, yo llevaba viviendo allí semanas y se me hacía un poco grande, la verdad.
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Miér Ago 30, 2017 11:57 am

La sonrisa de la prima de Dräguth me hizo también dibujar una a mí, bastante emocionada por todo lo que estaba pasando. Fue ella quien evitó que mi emoción estropeara mi puesto porque enseguida cogió las cosas para que no cayeran, a lo que simplemente le hice una reverencia con mi cabeza a modo de disculpa por mi emoción. Vaya, jamás me había comportado de esta manera ni había sido así. Tantísima emoción de golpe me sentaba demasiado mal. Debía de empezar a controlarme más a menudo, pero era difícil al estar al lado de aquel hombre que tan fuerte había chocado a mis emociones. Amor a primera vista, platónico, un enamoramiento tonto… fuera como lo llamasen lo que sentía, me hacía sentir tan viva que el solo saber que estaría trabajando y viviendo con él me emocionaba.

Tras decirme su prima que en el otro mercado de la plaza —donde iban los ricos y adinerados a comprar— es donde se encontró con él, en cierto modo me sentí idiota porque perfectamente podría ponerme allí a vender ya que mis productos hasta los ricos lo requerían, pero… este lugar era como mi segundo hogar. Pero no dijo nada porque dejó que la de cabellos azulados siguiera hablando para ahora decir que sería más que una vasalla: una compañera… una amiga. La primera amiga que tuve fue hace unos largos años cuando en la academia de jinetes de pegasos una chica intentaba sacarme siempre una sonrisa pese a que estaba de malas con ella, sin embargo ahora la echaba de menos. Oh, hacía tantísimos años que no escuchaba la palabra “compañera” en referencia a la amistad que mis labios dibujaron una mueca de felicidad inconsciente.

“Un día de estos la decisión vendrá a la puerta de tu vida, hija. En ese momento tu tendrás que decidir si entre aceptar o seguir escondiéndote.”


Dejando que los dos primos hablaran entre ellos sobre qué lugar podría ser la base —mejor llamado como el nuevo lugar donde viviré—, yo ya estaba mirándoles con decisión para examinarles mejor. Obvio que no me cansaría jamás de mirar a aquel hermoso salvador, pero ahora más que mirada enamorada lo examinaba como para saber más de él, pero… había cosas que aún me faltaba por saber.
Dräguth se dirigió a mí para preguntarme si podía dejar mí puesto de trabajo y justo me acordé que, pese a que llevaba unas horas en este lugar, el motivo por el que estaba Ángela en este lugar. Obvio que me había costado un montón para mí hacer ese veneno, sin embargo ahora había algo que debía de hacer para caer más en gracia a los dos: regalarle aquel mejunje.

Ángela, ¿no? —Primero miré a la chica para confirmar que se llamaba efectivamente así (o por lo menos lo pronuncié bien). Tras su mirada a mí, seguí hablando. — Puedes quedarte el veneno si lo deseas. Uno de los ingredientes los encontré el mismo día que me encontré a Dräguth así que puedes quedártelo como agradecimiento por vuestra generosidad; así como cualquiera de mis cosas. Y no insistas, no necesito ese tonto veneno; puedo hacer más y mejores. —Con ese pasotismo desinteresado, volví entonces a mirar a mi nuevo líder mientras que iba recogiendo mis cosas. — Como veo que tiene prisa, marcharé ahora mismo con ustedes, mi señor. Si me pueden esperar a que recoja mis cosas, enseguida estaré a su disposición.

La vida me había regalado una oportunidad de cambiar finalmente mi rutina y no pensaba desperdiciarla. Nadie me esperaba, nadie me quería en su día a día… y ahora que podía encontrar a alguien que de verdad me necesitaba, ¿por qué iba a negarme? La soledad para mí ya se había acabado, y esta vez no es que me hubiera forzado yo a ello —que también— sino que me habían regalado las dos mejores personas que podía haber conocido en todo el mundo: el hermoso heraldo de cabellos rojizos Dräguth y su hermosa prima Ángela. Los dos serían los protagonistas de mis miles de historias en mi hermoso diario, o al menos eso esperaba.

Y bien, mis señores, ¿Cuál es nuestro próximo destino? —Preguntaba, en medio de aquellos dos, ya con todo metido en mi gran mochila, desalojando mi puesto para dejarlo vacío si rastro de que hubiera pasado nadie.
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Jue Ago 31, 2017 6:28 am

Dräguth decidió que la mejor opción a considerar como base era su casa. En la mía podían estar tres personas, sí, pero solo asiduamente, si se trata de visitas o algo por el estilo. No era capaz de tener tres personas viviendo en ella sin que una de ellas tuviera que dormir en el suelo o la tercera cama molestara más que otra cosa.  Yo asentí a la propuesta de mi primo a usar su casa; él era quien lo había propuesto, con lo que estaba de acuerdo con usarlo, así que solo quedaba dar mi opinión.

Seguro que es un sitio genial. Yo acepto la propuesta, siempre que pueda volver a mi casa para lo que pudiera necesitar — no iba a dejar mi casa abandonada a su suerte cuando Leah estaba allí —. Estará bien poder disfrutar por fin de una casa en condiciones.

No penséis mal; la mía era cómoda, pero no tenía las dimensiones de la casa de mi familia, y ésta no la pude disfrutar en el pasado. Estar ahora en una casa que pudiera considerarse similar y que además podría gozármela con gente a la que parecía que les importaba… era estupendo. Quizá una de las mejores sensaciones que habría sentido nunca.

Nocthicula también estaba de acuerdo en eso, y resultaba obvio por cómo respondía. Me regaló el veneno, y me atajó cualquier insistencia en pagarle algo diciéndome que podía hacer mejores venenos, pero no iba a dejar que la cosa quedara así; en el primer pago que tuviéramos amañaría los cálculos para que ella recibiera más.

Tras haber decidido que iríamos a casa de Dräg y que iríamos en el acto, ya que Nocthicula parecía estar ardiendo en deseos de ver dónde vivía mi primo, preguntó por nuestro próximo destino. Estaba claro lo que haríamos; primero de todo permitir que Nocthi se instalara en casa de Dräguth. Ella preparó la mochila en seguida y yo guardé en un pequeño morral donde estaría resguardado de los golpes.

Estoy completamente convencida de que agradecerás ver tu nuevo hogar en seguida. A partir de ahí podríamos buscar algún encargo para que te comiences a familiarizar con la vida que llevamos.

Dicho eso, una vez estuvimos todos listos, miré a mi primo para que diera la señal y nos encamináramos todos hacia su casa. Tenía ganas de verla, realmente. Me picaba la curiosidad de cómo decoraba lo que consideraba su hogar, hasta qué punto era elegante y no hortera… cosas de esas. A Nocthicula le haría ilusión también, eso lo tenía más que claro.

Solo espero que no te arrepientas de tener a dos bellas señoritas como nosotras en tu casa — me reí de mi propio chiste en lo que comenzábamos a salir del mercado, a paso ligero pero firme.
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Jue Ago 31, 2017 7:41 am

Por fin parecía que las cosas se iban aclarando medianamente, al menos en el sentido de saber que íbamos a hacer y por otro lado también quedaba claro que ninguna estaba molesta con la idea de usas mi casa como base para nosotros, después de todos necesitábamos un hogar conjunto, al menos para poder localizarnos con más facilidad, aunque obviamente nadie tendría la obligación de estar en casa las veinticuatro horas, pero sí que sería necesario al menos asegurarnos de quien nos buscase no tuviera que esperar demasiado.

Por otro lado la bruja no dudo en regalarle el veneno a mi prima, algo que no estaba entre mis intenciones cuando “la recluté” de hecho, yo tenía pensado que al ser un trabajo tendríamos que pagarle igualmente, pero ella se empeñó en que no le pagáramos, un motivo por el que sinceramente no iba a discutir, pero estaba seguro de que Ángela haría algo para compensar a la joven bruja.

Mis palabras instaron a que la bruja recogiera su puesto en menos que canta un gallo y enseguida estuvo lista para ponernos en marcha, algo que agradecí, aunque tampoco me hubiera molestado de haber tenido que esperar, entendía que un puesto de trabajo era importante para cualquiera incluso si te había salido un trabajo mejor, pero la profesionalidad siempre debía estar presente, pero quizás la emoción ni la hizo dudar.

Bien – miré a ambas chicas – en marcha. – y enfilé el camino al nuevo hogar, aunque para mí no tanto.

La puerta estaba cerrada, pero con la llave que llevaba se abrió sin problemas (obviamente) también me había molestado en cambiar la cerradura por si a mi padre se le ocurría la idea de volver, yo no hacia las cosas sin pensar, tenía que tenerlo todo previsto, aunque fuesen cosas que no ocurrirían ni en el peor de los caso, pero más valía prevenir que curar.

La puerta se abrió, dentro de la casa se podía ver que era una casa amplía, se veía un enorme salón desde una puerta del pasillo que estaba levemente abierta con una chimenea y una enorme mesa con una cristalera, una mesa que no era de mi agrado porque no entendía la necesidad de ver el suelo de una casa con un cristal. Era absurdo. El resto de salas de la planta baja no podía verse desde el pasillo debido a que las otras puertas si estaban cerradas.

Adelante – invité a que pasaran tanto Nocthicula como Ángela – ¿Qué os parece? No es la octava maravilla del mundo, pero creo que no tendremos problemas para convivir, incluso hay espacio para reclutar al menos a dos o tres personas más. – la miré con mi casi totalmente perenne gesto serio.

Ahora había llegado dejarlas hacer lo que más le gustaba a alguien cuando llegaba a una casa nueva.

Elegid vuestro dormitorio – señalé las escaleras – excepto la de la puerta que está marcada con una “X” ese dormitorio es mío… – les informé.

Quizás no estaba de más informarles que no quería que cotillearan en ella, pero les daría un voto de confianza en ese caso, por ver si la curiosidad les podía o si me respetaban del todo.

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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Jue Ago 31, 2017 12:01 pm

— Voy donde me digáis, mis señores. —Asentí con mi cabeza ante los dos mayores, terminando de recoger mí puesto sin tardar más de la cuenta; hoy había sido una noche muy corta de trabajo y aunque no me hubiera merecido la pena, mi futuro me llamaba más que unas simples horas muertas esperando a un cliente. — Puedo dejar mi casa en Nohr perfectamente, pero me pasaré en ocasiones para hacer mis experimentos si me permitís. —Se dijo casi a sí misma, pero también iba para ellos para que escucharan sus intenciones.

Sin esperar ningún instante más, ya había recogido todo y me dispuse a seguir a mis dos nuevos “aliados” con la mayor sonrisa que jamás habría pintado en mi rostro. Comenzaba a entender que era estar acompañada y que alguien te empezara a importar. Dándole vueltas en mi cabeza, enmudecida, seguía el paso del pelirrojo y la chica de cabello azul.
Simplemente sonreía ante la mujer que propuso empezar a hacer misiones y comentar su primo en un tono jocoso que no se arrepentiría de vivir con dos mujeres. Es verdad, éramos dos mujeres, pero… ella se notaba más guapa y atractiva que yo. ¿Sería rival entonces para llamar la atención de Dräg? La miré atentamente para estudiarla: delgada cintura, hermoso cuerpo, piel brillante y bien cuidada. Una mujer ideal, tal y como lo era Aries. ¿Y yo? Nuevamente eclipsada. “Solo espero que de verdad tengan una relación familiar y no sean los típicos raritos, si no…”, pensaba cabizbaja mirando mis pies andar por las nocturnas calles de Nohr.

[. . .]

Finalmente llegamos a una gran casa de la zona lujosa de nuestra capital. Grandes ventanales con una decoración algo gótica y antigua, como si fuera de señores adinerados. Se las mataba callando el joven pelirrojo.
Tras pasar por un jardín muy poco cuidado, como si los años no le hubieran dado tregua, abrió la gran puerta. El polvo se olía en el ambiente, como si no se hubiera limpiado en varios meses. Un pasillo largo con un montón de cuadros caros y al fondo un comedor bastante amplio, pero lo que me llamó la atención eran las escaleras que dirigían al segundo piso donde estarían las habitaciones y demás.

Pasamos detrás del líder, cerrando la puerta al ser la última que entré. El hombre comentó que podría ser un lugar ideal para reclutar a más personas. Un momento, ¿esperaba hacer un grupo de mercenarios de verdad? ¿Cómo los que nos habíamos enfrentado? Bueno, sería una buena manera de ir empezando un buen negocio; además, por Nohr están escasos de mercenarios al no ser el estilo de este país requerirlos. Yo me conformaba con esta casa, incluso la veía tan grande e inmensa que estaba deseando saber que se escondía detrás de esas puertas cerradas y en el segundo piso.

Vale. —Asentí con mi cabeza al tener claro que la puerta con una “x” estaba prohibida. Miré entonces a Ángela para ver si ella también estaba interesada en este lugar pero caí en la cuenta de algo: si eran primos al menos habrían visitado sus hogares una vez. — ¿Tú conocías la casa ya, Ángela? No pareces sorprendida. No me extrañaría. —Comentó como si nada la adolescente. — En fin, ¿puedo subir entonces a elegir una habitación, mi señor? También debería de ir a mi hogar para coger mi ropa y demás, pero lo haré mejor mañana. Ahora es muy tarde y tengo pereza. —Dijo como si nada, totalmente sincera. — Quiero una habitación que esté a su lado, mi señor. Así estaré cerca de usted. —Mis ojos brillaron, agarrando el brazo del adulto con fuerza. La sinceridad y esa expresión de sentimientos internos era tan típico en mí que ya deberían de ir acostumbrándose. ¡No iba a perder ante nadie el amor de mi señor!

Mi vida había dado un giro de ciento ochenta grados. Tantísimo fue el giro que la rutina se rompió por completo, deseando saber cuál sería la nueva rutina que me deparará al lado de los dos primos.
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Vie Sep 01, 2017 7:42 am

Tranquila, pequeña — le dije a Notchicula cuando dijo lo de ir de vez en cuando a su casa a hacer experimentos —. Una cosa es que nos interese tenerte en el grupo y otra muy distinta sería caparte la formación.

Una persona debía ser libre para poder estudiar lo que quisiera y al ritmo que quisiera, por eso yo no le iba a impedir que fuera a hacer un par de pruebas en su casa. Posiblemente preferiría hacerlas ahí para evitar que hubiera accidentes en casa de mi primo. Era una chica educada. Peculiar, y además educada.

El trayecto fue bastante más corto de lo que habría pensado en un momento. Por lo menos se me hizo lo bastante corto como para que, cuando me di cuenta, estuviera ya delante de las puertas de la casa de Dräguth. Estaba claro que se trataría de una mansión, algo imponente y lujoso con una recargada decoración. Aun así me llamó más la atención el estado del jardín; había estado cuidando tanto tiempo de plantas que casi las parecía notar sufrir.

Mientras pensaba en que mi siguiente movimiento en esa casa sería volver a hacer de esos jardines un lugar esplendoroso y digno del edificio que rodeaba, me fijé en el interior de la casa. El olor denotaba que Dräg solía pasar poco por allí, pero a pesar de ese hedor a abandono seguía siendo algo imponente y que quitaría el aliento a la gente que no hubiera visto nada similar. En mi caso era casi como volver al pasado, solo que ésta vez con gente que me tenía un mínimo de respeto.

No se me escapó la piedrecita que dejó soltar sobre que aquí cabría sin problemas el doble de personas. ¿Quizá estuviera interesado en dejar de ser un lobo solitario? ¿Él? El roce con ciertas personas le debió de cambiar lo suficiente como para replantearse ser sociable. O al menos fingirlo. Entonces fue cuando Nocti preguntó directamente si conocía esta casa de antemano.

Oh, no, para nada. Si hace solo un par de días que nos conocimos — nos dio tiempo de saber que éramos familia y poco más —. Si hubiera estado aquí el jardín volvería a ser un vergel que haría palidecer de envidia a los vecinos, te lo aseguro — dicho lo cual, mi valoración —. Por mucho que diga este jovenzuelo, esta casa es estupenda, aun con esa pega.

Tras eso, nos pidió que eligiéramos una habitación, y allí Notchicula fue más rápida que yo, diciendo que quería estar lo más cerca posible de él. Yo asentí a sus palabras y me prometí no pasar al otro lado de la puerta con la “x” marcada en ella.

Creo que como los pilares maestros de este grupo de mercenarios en ciernes nos merecemos alojarnos los más cerca posible los unos de los otros, así que me buscaré otra que esté cerca — dicho eso, subí a ver cuál me quedaba. Probablemente la que tuviera más estanterías y estuvieran más vacías; debía llenarlas de cosas para ir manteniendo mi mente bien nutrida mientras no estuviera en casa.
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Vie Sep 01, 2017 10:57 am

Por fin en la casa ambas la observaron, cada una a su manera, pude ver que la mas fascinada era la pequeña bruja y mi prima sin embargo simplemente se quedo sorprendida por lo descuidado del jardín, como quien dice, cada loco con su tema, a mi la verdad es que el jardín me importaba lo justo, después de todo entre viaje y viaje no tenía tiempo para ponerme a reglar plantas o podar y  tampoco iba a contratar un jardinero para algo que no me hacia ni falta, si por mi hubiera sido el jardín habría desaparecido en cuanto mi padre se marchó de casa, pero deshacerme del jardín también costaría un dinero que no pensaba gastarme para algo así.

Ambas muchachas tenían la idea de volver de vez en cuando a sus casas a hacer lo que tuvieran que hacer, no era asunto mío, lo que me importaba era lo que hicieran en mi casa, al parecer la bruja tenia que seguir haciendo sus pociones allí, aunque mi prima no lo tenía tan claro, posiblemente vigilar que la casa se mantuviese ne buen estado, no me extraña, con los Emergentes no podías fiarte.

Siempre que regreséis a la base sois libres de ir donde queráis – mire a ambas – aunque lo recomendable sería que estuvierais cerca la mayor parte del tiempo, sobre todo por si nos sale un trabajo. – aclaré, aunque sabía que no era necesario que lo explicase, por que debían saberlo.

La bruja adolescente pidió una habitación que estuviese cerca de la mía y acto seguido se agarró a mi brazo como una lapa, lo cuál me sorprendio y sin ser demasiado brusco me alejé de ese abrazo tirando levemente de mi brazo mientras colocaba mi mano libre en su cabeza utilizándola de apoyo para que ella no se moviera del sitio.

Ejem... – carraspeé – si quieres una habitación cercana a la mía, solo debes escoger una de las dos que hay al lado de la puerta con la "X" ya que esa es la mía. – por suerte, ninguna de las dos sabía que esa habitación era donde había matado a mi hermano mientras dormía.

No tenía nada en contra del chico al que maté, mi hermano y por lo tanto ahora debía ocupar ese lugar para en parte honrar su memoria, una forma un tanto peculiar, por un lado me habría gustado no tener que matarle, pero a veces para hacer sufrir a la persona que a ti te ha hecho pasarlo mal, era atacarle directamente el alma y dejarle con vida.

El nuevo clan de mercenarios estaba floreciendo, solo esperaba que el negocio fuera prospero y tuviésemos suficiente éxito como para que nunca nos faltará trabajo y por suerte o desgracia eso dependía de nosotros.
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Vie Sep 01, 2017 12:19 pm

El pelirrojo se apartó de mí con delicadeza, tirando su brazo hacía afuera con su otra mano sobre mi cabeza. Nos daba elección de cualquier lugar para elegir la habitación, así que, sin dudarlo una vez más, decidí ir a la planta superior para ver cuantas habitaciones podríamos quedarnos; no me gustaría que huubiera solamente dos más y tuviera que dormir con la prima de mi amado Dräg porque este quiera estar solo. Con emoción, agarré mis cosas y subí rápidamente a la planta de arriba sin decir más sobre nada; ni tan siquiera me importaba que Ángela quisiera organizar el jardín porque yo lo veía bien ahora tal y como estaba.

Un largo pasillo oscuro con habitaciones cerradas con un ambiente cargado a polvo, y al fondo estaba una puerta cerrada con una X. Genial, que buen rollo daba. Un escalofrío recorrió mi cuerpo muy parecido a cuando tuve que escoger mi habitación en la academia de jinetes, sin embargo esta vez hacía algo que quería: ser miembro de una banda de mercenarios dirigida por el hombre más maravilloso de todo este país.
Paso a paso, escogí una muy cerca de la habitación misteriosa donde el pelirrojo nos prohibió entrar. Delante de la puerta, mirando hacía los dos familiares, señalé mientras exclamaba:

¡Yo quiero esta y quiero dormir sola! —Aclaré, mirando penetrantemente sobretodo a Ángela para que no se metiera en la privacidad de mi nueva habitación. Entonces abrí la puerta para ver una habitación bastante grande con una cama de matrimonio, llena de polvo y con cortinas cerradas. Con la luz de la luna se podía apreciar que sería la habitación de los padres de Dräguth, lo cual me echó algo para atrás a pesar de estar bien equipada con un escritorio grande y una gran estantería con muchos libros interesantes. Miró entonces al pelirrojo algo preocupada.—M-Mejor esta no que quizá quieras quedártela tú, mi señor. ¿Puede elegirme mejor tú una? —Le sugerí entonces, volviendo a engancharme a su brazo.— S-Si no hay cuartos de sobra, puedo dormir contigo si no hay más remedio. Pero ronco mucho. Y no me gusta que me molesten. —Mi mirada clavó a Ángela de manera afilada, seria, mientras que abrazaba aún el brazo de Dräguth.

Vaya noche más peculiar en nuestro primer día como mercenarios y como un grupo, pero este seria nuestro primer paso como familia unida. Y un buen recuerdo para un futuro negro y oscuro.
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Dom Sep 03, 2017 3:47 am

Evidentemente, las incursiones que debía hacer en casa tendrían que ser más bien breves. Asegurarme de que todo estaba en orden y que nadie me había intentado robar en lo que yo estaba fuera, recoger y dejar un par de libros y después de eso salir y volver a cerrar la puerta con llave. No era nada del otro mundo y no tardaría mucho en estar de vuelta a la base.

Mientras era testigo de la escena conmovedora en la que Notchicula le mostraba todo su aprecio a Dräguth, le escuché decir a mi primo que había dos habitaciones al lado de la suya, lo cual quería decir que no hacía falta que nadie se peleara por nada. Si daba la casualidad que la que había al lado era la que lo tenía todo dispuesto para satisfacer mis exigencias, no pasaba absolutamente nada; teníamos otra que cumplía las de Nocti. Ella parecía ciertamente entusiasmada y celosa cuando se pegó a una de las puertas, diciendo que tenía toda la intención de dormir sola. Ese ímpetu se evaporó en cuanto abrió la puerta. La cama de matrimonio, su amplitud y en resumen todos los detalles que se apreciaban en la habitación denotaban que ahí, probablemente, estuvieron los padres de Dräg.

Oye, oye… ¿De verdad tengo pinta de entrar el habitaciones ajenas? — fingí uno de mis mejores tonos de indignación. ¡Ni que fuera una de esas magas de aspecto enfermizo que te observaban por la noche para contar las vueltas que dabas antes de conciliar el sueño! La mirada y la expresión de Nocthicula cuando dejó claro que no quería visitas a su habitación parecía la de una cobra a punto de escupirte el veneno directamente a los ojos. ¡Cómo se las gastaba!

Ciertamente, la habitación de matrimonio tenía una cantidad ingente de lugares donde colocar tu colección de libros, pero tenía una pequeña pega; ya estaban ocupados con otros libros que, si bien podrían llegar a ser interesantes en alguna situación… No me servirían de nada. También estaba plagado de lectura de ocio, aunque de eso sí podría abusar un poco; nunca estaba de más evadirse de la crueldad del mundo en tus ratos libres, aunque solo fuera para sentirte bien porque gente que no existía lo pasaba peor que tú.

Después de esa escena, pasé al lado de los dos, le di unas palmaditas en los hombros a Nocthicula, ya que no quería destrozarle el sombrero, y comencé a inspeccionar habitaciones. Fui mirando todas las que había en ese pasillo, con la clara excepción del cuarto que estaba marcado, y me fui haciendo una idea de cuáles eran las mejores posibilidades. Al final, decidí quedarme con una que estaba a un par de puertas de la de Dräguth, con lo que todos estaríamos contentos. Creo.

Esta es perfecta para mí — un bonito escritorio al cual la luz que se filtraba por la ventana le daba de lado, una estantería que, si bien estaba con telarañas y polvo, estaba vacía y podría llenarla a mi gusto, y espacio de sobra para seguir mimando las plantas que me trajera —. Sí, decidido, me la quedo.

Ahora solo quedaba ver cómo nos hacíamos conocer como mercenarios. Cuando ibas solo era sencillo, pues solo tenías que pasarte por donde hubiera mucha gente y escuchar conversaciones ajenas para ver quién tenía problemas serios. A partir de ahí tocaba negociar, cerrar el trato y actuar. Quizá en grupo todo fuera distinto.
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Dom Sep 03, 2017 1:49 pm

Ambas muchachas empezaron a discernir que habitación querían ocupar, realmente me daba igual la que quisieran ocupar, a mi eso no me importaba un ápice, realmente lo que me interesaba era que aunque estuviera cerca o lejos no entraran en aquella habitación marcado con la "X" si no estaba yo delante, después de todo iba a ocupar yo ese dormitorio y a mi parecer un dormitorio era un sitio bastante privado para una persona.

Me igual la habitación que queráis ocupar fuese de mis padres o no -– mire a ambas chicas – la que tiene la "X" – acaricié la marca -– es la que yo voy a ocupar, por eso no quería que entrarais. – expliqué.

En realidad todas las habitaciones tenían camas de matrimonio, mi "padre" o ese señor no reparo en gastos a la hora de preparar las habitaciones, ni incluso en la mía, aunque me considerara poco menos que una mierda quería demostrarme que el tenía mucho y que yo no tocaría nada de su fortuna, irónico era el destino, ahora estaba ocupando su casa y la cerradura la había cambiado para que no pudiera volver.

Por su parte la peli.-azul parecía haberse molestado por las palabras de Nocthicula por lo de querer dormir sola, aunque dudaba que lo dijera en serio, normalmente no pensaba que ella se pudiera molestar por aquello, al contrario, simplemente le parecía gracioso o eso quería pensar, aunque no estaba seguro. No terminaba de comprender a las mujeres en realidad, quizás conviviendo con dos de ellas pudiera entenderlas un poco mejor... Aunque desde luego no eran las chicas mas normales que podía conocer.

No necesito dormir con nadie – dije apartando nuevo a la adolescente bruja de mi brazo con cuidado, tratando nuevamente de no ser muy brusco – puedes ocupar la habitación que era de mis padres, a mi realmente me da igual, todas las habitaciones tienen cama de matrimonio. – me encogí de hombros y me cruce de brazos poco después..

Por su parte Ángela ya había elegido su habitación y parecía que poco a poco todo iría cobrando una normalidad que necesitaba para empezar a preparar cosas y localizar antiguos clientes que pudieran necesitar nuestros servicios.

"Los Maestros de la Muerte" pronto se pondrían en marcha.

Me gustaba ese nombre como grupo de mercenarios, cuando se lo propusiera a mis compañeras, esperaba que lo aceptaran, de lo contrario podríamos discutir otro, pero para mi ese era el mejor nombre que podíamos tener, sonaba quizás algo presuntuoso, pero también imponía respeto y eso era lo importante.
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Dom Sep 03, 2017 3:53 pm

La queja de Ángela me hizo soltar una risita victoriosa al lograr haberle minado la moral. Vaya convivencia nos esperaba, pero esperaba que ella no se interpusiera mucho entre Drägh y yo. Me podía caer bien la chica aunque esa personalidad tan feliz y llena de energía era estridente. Me recordaba demasiado a una buena amiga mia del pasado que siempre me sonreía. Demasiados recuerdos para convivir en esta nueva vida donde formar una rutina.

Dejando que la peliazul fuera a lo suyo, Dräguth explicó que la habitación de la X era la suya con cierto cariño a esta al acariciar su puerta cual amado que acaricia a su mujer. Vaya, ¿qué tendría esa habitación para tenerle aprecio? Yo tengo cierta estima a mi privacidad, pero tanto como lo que mostraba el pelirrojo no. Debía de haber algo más que una simple cama de matrimonio, muebles y una vida atrás. Algo había pasado, algo ocultaba... algo me interesaba saber.
Con frialdad, me cedió la habitación de sus padres sin importancia y sin temblarle ningun músculo. Angela, por otro lado, ya había conseguido su habitación ideal; estaba enfrente de la mía y parecía bastante amplia, con más iluminación que la mía debido a que el sol saldría por su lado en las mañanas. Era irónico porque mientras que mi habitación era la que mostraba la hermosa luna de las noches, en la suya era donde el sol brillaba con fuerzas en la mañana. Como el día y la noche.

Sin querer discutir con el hombre, dejé de abrazarme a su brazo y pasé a aquella habitación. No estaba tan llena de polvo como las otras, parecía que estaba había sido más cuidada. Lo que más me chocaba a mi eran el exceso de muebles decorados con detalles de oro, aquella alfombra de terciopelo roja, ciertos animales disecados en una esquina del cuarto donde había una chimenea muy pequeña. Al adentrarme más al cuarto vi que delante de aquella gran estructura de ladrilos donde colgaban los premios del padre —seguramente sería cazador por aficción o algo— había un gran retrato en la repisa de la chimenea. La pintura estaba hecha con lujos de detalles en donde ella aparecían dos niños de espaldas mirando una hermosa luna llena en un campo de flores azules. Dos pequeños infantes de larga melena... ¿roja?
Anonadada, miré a Dräguth el cual parecía distraído en sus pensamientos mientras que sus verdes ojos jade clavaban en su prima. Uno era él, lo tenía claro, ¿y el otro? ¿Quién era?

La curisodiad era un pecado por el cual siempre cometía mis errores más graves, sin embargo no fue ahora el momento idóneo para hablar con él. No. Debía de esperarme para poder preguntarle muchas cosas que quería saber. Vivir con él me daba la oportunidad de ahora poder saber más de este tal y como deseaba el momento que me despedí de él. Esto era como un sueño hecho realidad: el nuevo cambio de rutina con dos personas que serían importantes para mí.

Pues yo me quedo esta habitación. —Finalicé pues, saliendo del cuarto y quedándome apoyada en el marco de la puerta de este.— Y, como es de noche y no quiero volver al mercado para seguir trabajando, voy a irme a dormir porque tengo sueño. Mañana hablaremos del gremio y de todo, ¿no? —Eché un último vistazo a los dos primos, pero mi mueca se dibujó en una sonrisa. No esperaba tener que decir esto, pero saqué un pequeño sentimiento de aquella felicidad por mi boca salido de mi latente corazón.— G-Gracias por dejarme formar parte de vuestro gremio. Me emplearé duro en todos mis trabajos.

Y, con ello, cerré la puerta de mi habitación con total confianza a sabiendas de que ellos ya se irían a dormir con lo tarde que era. La noche para mí ya había acabado en cuanto me acosté en la cama y el dios Morfeo hizo de la mías, pero el último pensamiento y la última imagen que se me quedaron grabadas en mí era aquel cuadro y la insistencia de aquella habitación con la X por parte de mi amado pelirrojo. ¿Qué secretos ocultaría detrás de esa dura máscara? ¿Y Ángela?

Hoy me dormiría como miembro de aquel especial grupo de mercenarios. Y dentro de unos días despertaría como la pequeña bruja amada y querida por aquellos dos; o eso esperaba al menos.
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Re: Rutine. — Social Privado.

Mensaje por Eliwood el Miér Sep 06, 2017 2:09 am

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