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La oscuridad no tiene misericordia, sucia rata hoshidiana. — Flashback Social Privado

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La oscuridad no tiene misericordia, sucia rata hoshidiana. — Flashback Social Privado

Mensaje por Invitado el Vie Ago 25, 2017 12:11 pm

La oscuridad de aquel reino era ideal, perfecto, idílico. Plegia ya de por si era un lugar ideal, sin embargo Nohr era incluso mejor de las hablidurías que escuché en sus tiempos. Para hacer mi nueva vida debía de abandonar todos mis recuerdos e instalarme en las oscuras tierras donde la figura del dragón oscuro era culto. Me daba igual el Dios, la tradición o simplemente las personas, lo más importante para mi es que hubieran dos cosas: magia oscura y un buen hogar donde estar. Y este lugar era ideal, era el mejor de todos, ¿¡Por qué no tuve que nacer aquí!? ¡No había tampoco existencia de caballeros pegaso ni nada! ¡Esto es ideal!
Apenas una semana llevaba en este lugar y mi economía se basaba en vender en un mercado desde el segundo día de mi llegada y comer lo que en el hostal me ponían para alimentarme; enseguida me compraría una casa para mi con los ahorros que mis padres me dejaron y con el dinero que estaba consiguiendo vendiendo mis pócimas y venenos.

Esa mañana —no muy luminosa— decidí ir al bosque en vez de pasarme entrenando para entrar a la escuela de magia oscura. ¿Y por qué? Me había quedado sin materiales para elaborar unas pócimas que eliminaban efectos de mal.
Tras haber despertado de mi cómoda cama, me duché rápidamente sin entrenerme mucho para espabilar mi cuerpo. Con mis atuendos de siempre —capa oscura, mi gorro una simple camisa blanca con corbata roja y una falda negra—, salí de mi cuarto en el hostal acompañada de una mochila donde llevaba mi grimorio que herede de mi padre (el tomo de Ruina). Mi dirección era ir directa hacía el bosque Forlorn, el cual escuché de él antes de ayer en el mercado nocturno de los barrios bajos —donde yo vendía mis mercancías—. Decidida, tras haber sido informada y estudiar la fauna de aquel bosque gracias a libros en la biblioteca del reino e inofrme, caminé hacia ese lugar a sabiendas de que tardaría bastante en llegar.

[ . . . ]

Ya habían pasado alrededor de dos horas y estaba en la entrada del bosque. Sonrisa en mi rostro, agarré bien mi mochila y decidí entrar. No era un bosque tan pequeño, pero por si acaso me había echado entre mis cosas un mapa del lugar para orientarme por si acaso me perdía; de todas formas me informaron que en el bosque siempre podía encontrar a muchas personas de mi estilo o simples aventureros y amantes de la fauna Nohria.
Mi mente estaba pendiente del ruido que formaba al pisar por aquellos matorrales viejos, muertos, a mis pies. Todo sonido de pájaros, hurracas o todo tipo de canto de ave, así como el sonido de algún animal o el simple viento... todo era hermoso. Tétrico, terrorífico... parecía como si todo hubiese hecho ideal para mi.

Al caminar un rato más llegué a lo que sería una especie de pequeña laguna de agua tóxica. El aspecto de esta era verdosa y bastante más espesa de lo normal; a mi no me molestaba porque ya venía bebiendo este tipo de vertidos mucho tiempo de mi vida debido a que mis padres vivían entre Plegia y Nohr y nos alimentábamos más del segundo reino que del primero —y todo sin saberlo yo—. El lago, completamente desierto de cualquier animal o persona, le rodeaba justamente la fauna que estaba yo buscando: las flores venenosas y esas hiedras que contentían en ella una sabia más especial de lo normal.

Je... Este es mi día de suerte. — Me dije a mi misma en un murmullo debido a que no había tardado mucho con dar con el sitio; cuanto antes lo cogiera, antes podría volver para seguir entrenando.

Tranquilamente me acerqué al borde de aquella laguna sin miedo ni estando alerta de que podría estar en peligro a mi alrededor. Ese fue mi mayor error.
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Re: La oscuridad no tiene misericordia, sucia rata hoshidiana. — Flashback Social Privado

Mensaje por Invitado el Vie Ago 25, 2017 7:51 pm

Libre por fin. Toda la vida lo ha sido, claramente, pero hasta hace unos pocos días había sido libre de su "encierro" en aquella torre. Tenía la libre libertad de salir de ahí y hacer lo que le apeteciera a sus anchas, ya era capaz de defenderse sólo y estaba en la edad más que adecuada como para poder hacerlo. Quería explorar el mundo, quería salir y correr, pisando la tierra y sintiendo el roce de las diversas plantas sobre sus pies descalzos. Quería hacer un montón de cosas que tan sólo había podido imaginar durante todo ese tiempo que estuvo encerrado en aquella torre, pero al final de cuentas sabía que todo eso en esos momentos no era lo más importante que debía de hacer. En esos momentos, a pesar de tener la dicha de poder recorrer el mundo a sus anchas, aún tenía una buena labor que realizar: Encontrar a su hermana.

Su misión de vida, su único real objetivo era ese, poder recuperarla y traerla a casa. Quería ver a su familia ser feliz de nueva cuenta, quería que hubiera la armonía que tantos años habían estado buscando todos en Hoshido, se había prometido a si mismo el conseguirlo, y esa era su manera de intentar hacerlo. Sabía que ella quizá no estaría enterada de nada de lo que había pasado, pero él se sabía toda la historia de ida y de regreso, y por eso mismo sentía demasiado coraje en su interior, por pasar tantos años en esa torre sin poder hacer nada por ayudar a sus hermanos, y por sobre todo, a ella. Pero ese día esperaba hacer un cambio en su familia, ese día estaba decidido en ir a buscarla. Tomó prestado uno de los mapas de su hermano, en el cual señalaban las rutas más cortas para llegar al reino vecino, al reino de Nohr. Quizá era una misión suicida, pero esperaba poder escabullirse entre la gente y no ser notado. Su voluntad era aún más grande que el hecho de que su dichoso plan pudiera salirle mal, que al final ese era el único resultado que podía esperar en base a lo que estaba planeando por hacer.

Debía salir muy temprano de casa para no alertar a nadie de lo que se iba a disponer a hacer. Se preparó con su misma armadura de combate de siempre, tomó su espada y decidió salir desde la madrugada, muy temprano aún, en marcha por dónde el mapa indicaba que tenía que ir, aun no del todo seguro de la dirección que este daba. Aún era nuevo en todo eso de la navegación, podía perderse y todo, pero no le importaba, tenía bien claros sus objetivos y lo que ese día haría. Basado en el mapa eran sus pasos, tenía un largo camino que recorrer, y varios lugares por los cuales pasar, el peligro era más que obvio, pero estaba atento, cauto ante cualquier cosa, preparado para pelear en cualquier instante.

Después de un largo rato caminando sin cesar intentando no llamar la atención, realizando un par de paradas para descansar un poco por tanto recorrido que ya había hecho, sentía que iba muy bien. En su camino había visto grandes paisajes, cosas que jamás en su vida había visto o imaginado, era un viaje hasta provechoso para él, empezaba a conocer lo que en verdad rodeaba a Hoshido, y no lo que su mente tan sólo imaginaba con todas aquellas historias que le habían contado. Había pasado por todos los sitios que ese mapa le había indicado, recorriendo la ruta al pie de la letra al ser esta misma la ruta más corta para llegar a la capital de Nohr, dónde esperaba encontrar lo que había salido a buscar, pero a pesar de lo bien que iba en su recorrido, aún le faltaba un último desafío: el gran bosque Forlorn. Marcado en el mapa con ese nombre, por obvias razones le hacían saber que era un bosque, un lugar dónde podría ser atacado si es que no cuidaba ni su propia espalda. Era el último de sus desafios antes de tener camino libre para llegar a Nohr, aunque este ya fuera parte de los terrenos del mismo. Estaba decidido en ello, no le faltaba mucho para llegar. No tenía del todo un plan definido sobre el que haría al llegar allá, pero más le valía llegar ese mismo día, o la cosa podría complicarsele más de lo que en realidad había planeado.

Se adentró en ese bosque de manera lenta, precavida. Desconocía lo que podría encontrarse ahí dentro, y si no tenía cuidado podría ni siquiera salir con vida de aquel lugar. Sus pensamientos lo invadían, pero tenía que ser fuerte. Ya había recorrido un gran tramo sin ninguna clase de problema, no tenían por que surgir en ese momento. Era un amplio bosque, pero si seguía lo que el mapa decía, pensaba que podría salir sin ningún problema de ahí, pero claramente, estaba equivocado, y demasiado. Un enorme lago hacía imposible que siguiera recto, tenía que cambiar de dirección para poder rodear el mismo de alguna manera. Cambió su destino ligeramente, comenzó a caminar sobre las orillas de aquel río.

De un momento a otro, sus pasos fueron cortados, se quedó parado en el mismo sitio observando hacía el frente de por dónde venía. Divisó una persona, una chica para ser exactos. Le parecía bastante extraño el encontrarse a alguien ahí por el simple hecho de la inmensidad del bosque y de lo sólo que se encontraba el lugar. Podría ser un enemigo, ciertamente, pero antes de sacar conclusiones abruptas, iba a intentar "hablar" antes de actuar.- ¡Oye, tú! ¡Hola! -Ser amable era una de sus cualidades, y aunque le habían enseñado a no confiar en ninguna de las personas que estuviera de ese lado, debía hacerlo, algo dentro suyo se lo ordenaba.- No quiero luchar, sólo... ¡Estoy un poco perdido! -Comentó de nueva cuenta mientras volvía a su caminar, un poco más lento que anteriormente. Aunque tuviera confianza de sobra de que no le atacaría, tenía que ser precavido en esa situación.

Necesito llegar a Nohr, pero el mapa nunca me indicó de este lago... ¿Podrías indicarme por dónde debo de ir? En verdad, te lo agradecería demasiado, como no tienes una idea. -Pedía indicaciones, ¿que mejor manera de entablar una conversación que esa, no? Para nada que estaba seguro de quien era o de lo que hacía ahí, no le quedaba más que confiar en que la otra persona pensara de la misma manera que él y no se decidiera en atacarlo. Estaba listo para el combate, pero quería evitarlo a toda costa, más sólo si en verdad era necesario hacerlo.
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Re: La oscuridad no tiene misericordia, sucia rata hoshidiana. — Flashback Social Privado

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 26, 2017 10:21 am

Aletargada en los tantísimos pensamientos que mi cabeza tenía, disfrutaba de esa hermosa mañana rodeada del paisaje foral. Arrancando las ramas con cuidado, recogía lo que necesitaba para mis pócimas y algunas más que pudieran interesarme que recordaba haber visto en mis libros sobre venenos. Cuantas más plantas, mejor; más podía experimentar con mis conocimientos y mi creatividad. ¿Quién sabe? Quizá pueda alcanzar la sabiduría con simples plantas que creía inútiles y desconocidas. Debía de recoger todo lo que pudiera de este hermoso bosque —al cual ni había venido antes— y así poder saber si valdría la pena venir otra vez o tener que viajar por continentes en busca de mis ingredientes o tener que comprarlos a altos precios.

En un momento a otro, la situación cambió. Mi primer contacto humano desde hace mucho tiempo. Mi mirada se giró para cuando una voz masculina me llamó. Primero pensé que no sería a mi a quien solicitaba, pues muy rara vez sería yo la que fuera llamada, sin embargo al ver como se acercaba un muchacho de cabellos plateados a mi posición comencé a ponerme nerviosa. Inhalé aire, lo exhalé. ¿Qué quería alguien como él de mi? Parecía un caballero, no sabría identificar de donde, pero su manera de andar tan despreocupado y con esa sonrisa... algo me escamaba de él.

Al ponerse delante de mi, yo ya estaba de pie frente a él abrazando con fuerza la mochila que llevaba. No dudaría en usar mi poder si hiciera falta combatir, sin embargo él mismo dijo que no quería luchar sino más bien pedirme algo. "Bah, este tipo de gente es la peor porque va de buenos y luego son los más malos", me dije a mi misma para mantenerme alerta de todo peligro.

¿Nohr? —Pregunté para afirmar que dijo que quería entrar a mi nuevo reino. Al parecer no era de allí porque si preguntaba donde estaba es que no tendría ni idea; además de que llevaba un mapa para orientarse. Sospechoso.— Déjame ver... —Mi tono era serio y frío, pero intenté seguirlo la corriente como si de verdad quisiera ayudarle. Me parecía una persona bastante interesante.— Hmmmm... Si sigues recto por ese sendero, saldrás del bosque y la capital está a apenas un kilometro. —Le señalé por donde había venido, diciendo lo que más o menos recordaba haber recorrido yo. Mi mirada clavó ante el albino tras haber resuelto sus preguntas, pero ahora me tocaba a mí. Normalmente no me interesaría y dejaría que se fuera por su camino, sin embargo había algo en él que me hacía sospechar que podría poner en peligro mi reino. Mi intuición femenina jamás fallaba.— Dime, viajero, ¿de dónde sois? Si preguntáis por Nohr es que no sois de allí, ¿no? ¿Sois del reino vecino de Plegia o... de Hoshido? —Mis ojos estaban clavados a él para ver la más mínima reacción sospechosa. Debía saber más de él; por curiosidad y por el bien de mi patria.
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Re: La oscuridad no tiene misericordia, sucia rata hoshidiana. — Flashback Social Privado

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 26, 2017 4:17 pm

A simple vista, la persona con la que se había encontrado no parecía sospechosa, mucho menos le parecía que fuera una mala persona o similar, por lo cual se tomaba la libertad de hacerle aquellas preguntas, sin temor a ser atacado o similar. Al conocer tan poco del mundo, no estaba para nada consciente de los peligros a los cuales podría meterse al hablar de esa manera tan tranquila con alguien que ni siquiera conocía. Aunque estaba alerta, desconocía de lo cual era capaz la contraría y, en cualquier instante, podría sorprenderlo con algo que tuviera preparado para alguien desconocido. Los peligros eran muchos, pero al final de cuenta confiaba más en sus propios instintos que en otra cosa.

Cuando se colocó frente a la chica hizo un repaso rápido de ella, llevando sus ojos de arriba hacía abajo. A simple vista no le parecía que fuera una persona mala, sus vestimentas en cambio le hacían pensar que no era una clase de guerrera o similar. ¿Que era? Esa era la pregunta crucial que se hacía en su cabeza, de nueva cuenta su poco conocer sobre el mundo le afectaba de una manera indirecta. Escuchó con atención a la voz ajena, no quería perder detalle alguno de lo que tuviera que decir. De nueva cuenta estaba atento, no se perdía en sus pensamientos un tanto negativos sobre el hecho de que podría salirle mal el haber tenido un contacto con ella tan directo de buenas a primeras. - ¡En verdad te agradeceré muchísimo la ayuda! - Le respondió casí de inmediato en el momento en que parecía que ella le ayudaría a solucionar su pequeño "problema" de úbicación. Si ella estaba en esas zonas, para él era más que claro que sabría como llegar a Nohr, la zona de la cual suponía la persona frente suya había venido. Una suposición prematura, pero la más obvia.

Puso total atención en las palabras ajenas sobre cómo debía seguir por ese recorrido. Tan sólo lo animaban mucho más, era verdad que ya estaba lo bastante cerca de llegar a Nohr, todo su esfuerzo comenzaba a verse reflejado. Al final no estaba tan perdido del todo, y con las indicaciones que acababa de recibir, sabía que tan sólo estaba a unos pasos de llegar al reino enemigo, a aventurarse en una "misión" que parecía ser más un calvario que una buena idea. - Vaya, no creía en verdad que estuviera tan cerca de Nohr, pensé que aún faltaba un poco más. - Le comentó con una amplia sonrisa marcada en su rostro. Con el simple hecho de ya haberle ayudado, ya tenía toda la confianza del mundo por ella. Al final de cuentas, no era muy difícil para él confiar en las personas tan pronto, aunque en verdad fuera demasiado prematuro hacerlo. Sabía que tenía que seguir con su camino, y dejar a ella que siguiera con lo suyo, pero las preguntas posteriores de ella lo ataron un poco más a seguir entablando conversación con la persona ajena. No tenía ningún problema con ello, al final iba muy bien de tiempo y todo, y con la ayuda que le había brindado hace unos momentos lo menos que podía hacer era serle lo más sincero que podía.

Estás en lo cierto, no soy de Nohr, y ni siquiera conozco el camino. No sé en verdad como le he hecho para llegar hasta aquí, en verdad que este mapa ha sido de gran ayuda. - Comentaba bastante tranquilo, con esa sonrisa amistosa aún sobre su rostro. Más que dudar sobre decirle de dónde provenía y lo que esto pudiera repercutir después, tenía que confesárselo. -  Vengo de... Hoshido, sí. ¿Tú eres de Nohr? - Pensaba que lo más justo era preguntar lo mismo y que ella le respondiera, aunque no estaba en obligación de hacerlo. Se quedó expectante unos instantes de su respuesta, pero aún así, dejó su mirada puesta en la mochila que traía entre brazos, sin poder notar lo que en esta misma traía dentro. - Oh, que descortés fuí... ¡Mi nombre es Kamui! Es todo un placer conocerle señorita... - Hizo una pausa a sus palabras, ya que hasta el momento desconocía el nombre ajeno, más que eso, ni siquiera la conocía. Extendió una de sus manos en dirección a ella, para intentar estrechar con alguna de las de ella a pesar de tener ambas ocupadas al sostener aquella mochila entre sus brazos.

Observó durante unos instantes su alrededor. En verdad que el bosque era grande y extenso y, por sobre todo, bastante desolado. ¿Que haría ahí? Otra pregunta clave que se hacía, la cual no consideraba que fuera una mala pregunta, por lo cual, no tardó en hacerla. - ¿Y que haces por aquí? Este lugar está demasiado desolado, eres la única persona que pude ver desde que entré a este bosque, ¿No podría ser peligroso que hayas venido sola? - Y, como siempre, a pesar de no conocerla en nada, sentía la necesidad de protegerle. Aunque el simple hecho de encontrarla ahí sola ya era bastante misterioso, sentía que su deber principal era salir del bosque con ella, al menos para hacerle compañía en el trayecto.
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Re: La oscuridad no tiene misericordia, sucia rata hoshidiana. — Flashback Social Privado

Mensaje por Invitado el Dom Ago 27, 2017 7:33 am

Podría haberle dejado ir por su cuenta y seguir con lo mío, sin embargo había algo en él que me parecía sospechoso. No le quise dejar pasar a menos de saber de dónde era y algo más de él. ¿Y si era un enemigo? ¿Un espía? Bueno, tampoco podría hacer más que simplemete enfrentarme a él o dejarle ir; no tenía la fuerza suficiente como para enfrentarme a un reino, aunque eso jamás lo reconocería a las personas. Y fue bastante fácil sacarle las palabras de la boca porque enseguida lo soltó todo.

Tras esa sonrisa en su rostro mostrándose cínica con él, distante, el chico seguía hablando de Nohr como si nada. ¿Cuánto camino habría recorrido? Por su aspecto cansado y algo agobiado por saber como llegaría quizá llevaba horas caminando. ¿Podría llevar días? No, esa mirada no estaba lo suficiente cansada como para llevar ese tiempo caminando; reconocía cuando una persona había emprendido su viaje por días porque yo había hecho lo mismo de Plegia a Nohr.

Me encogí de hombros sin darle importancia, sin dejar de mirar tanto al mapa tan peculiar que llevaba como al propio chico. Y allí fue cuando él lo dijo todo, reconociéndome de que él no era de Nohr y de que venía ayudándose con el mapa. Dijo que era de Hoshido, quedándome algo impresionada de que alguien de su país osase acercarse a este lugar. ¿No estaban en enemistad otra vez? ¿A caso los Hoshidianos nos soportaban? Las malas lenguas decían que, pese a la paz que reinaba en nuestros reinos, aun había algo de choque entre nosotros. Y saber que venía de ese lugar me montaba a mi misma mi fantasía de que podía ser un espía real o de alguna banda de matones que quería arrasar con el reino; simplemente puede ser un viajero más. Parecía sospechoso venir por este bosque, eso sí, pero... no sé, había algo que no encajaba.

Su amistosa presentación y esa curiosa pregunta que todo caballero haría a una dama ya me hicieron poder hablar. Me había pasado todo el rato mirándole con mis ojos de juez hasta que al final me dio mi momento. Primero le devolví el mapa, acto seguido un paso atrás para mantener la distancia y, al fin, dije:

Nocthicula. —Secamente, me presenté. En mis manos agarraba el tomo de ruina porque no terminaba de fiarme de esta persona que aparentaba tan feliz como si nada.— Y sí, soy de Nohr. He venido al bosque para coger unas plantas especiales que solamente crecen en este ambiente. Esas de ahí. —Mi dedo índice de la mano zurda señalaron unos pequeños hongos así como musgos y algas que crecían en las orillas de aquel río de verdes aguas. Nuevamente miré al albino con un aura seria.— Y no es peligroso venir sola. Tengo un mapa y me han hablado del bosque; he hecho cosas peores. —Lo comenté no por el hecho de que no quería que se preocupara, sino más bien para meterle algo de miedo en sus intenciones si de verdad pretendía atacarme. Mis ojos clavaban en él con esa intención.— Y, bueno, Kamui, ¿para que vas a Nohr? Se hice que los Hoshidianos aun tienen algo de tirria a los de mi patria, ¿no? ¿Cual es tu intención entonces?

El ambiente se comenzaba a ponerse cargado, más de la cuenta. Se levantó una brisa fría de las mañanas, haciendo mover las hojas de aquellos grandes árboles. El silencio del lugar se rompía por el sonido del cauce del lago, pero ahora mismo la tensión era presente en mis ojos que rompía todos los sonidos que el bosque nos regalaba.
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Re: La oscuridad no tiene misericordia, sucia rata hoshidiana. — Flashback Social Privado

Mensaje por Invitado el Dom Ago 27, 2017 1:30 pm

Tomó el mapa entre sus manos, mostrándose en su rostro un poco desanimado ante la manera fría de hablar de ella. ¿Que podía esperar? ¿Algo distinto? Siempre era así, siempre esperaba que las personas de buenas a primeras aceptaran el hecho de que era buena persona, y nada más. Pero en ese instante sabía que todos los Hoshidianos tenían razón; nunca debes de confiar de alguien de Nohr. No por el hecho de que ella intentara atacarlo, no por el hecho de que quizá le dió indicaciones falsas, lo cual no tendría mucho sentido, si no por el simple hecho de que aún, a pesar de tantos años, la tensión entre ambas naciones se podía cortar con un cuchillo, algo que aunque deseaba con toda el alma que terminara, no podía lograr sólo en el momento en que decidiera que ya no quería que todo eso fuera así.

Oh... - Soltó en un auto reflejo y regresó su mano hacía su posición. El simple hecho que no deseara estrechar su mano, ya lo hacía desanimarse un poco más. Al final, tendría que estar más precavido de lo que pensaba que debería. Seguro estaba que ella ya desconfiaba de él con tan sólo decirle de dónde provenía, muchas más opciones de maniobra no le quedaban más que intentar seguir con aquella "charla" lo más tranquilo que pudiese, poder terminarla e irse y seguir con su camino.

Intentaría seguir siendo cortés con ella a pesar de esa forma tan cortante de responderle, al final, así era él siempre de buena persona. - Pues, es todo un placer señorita Nocthicula. - Dijo esta vez con una sonrisa más pequeña marcada en su rostro de nueva cuenta. Desvió su mirada unos instantes hacía aquellas plantas que ella señalaba, observando las mismas unos instantes. - Tienen pinta de ser lo bastante especiales como para sólo encontrarse por aquí. - Hasta ese simple hecho le parecía del todo interesante, seguían siendo cosas que no conocía y que mucho menos tenía idea para que le podrían servir a ella.

¿Cosas peores? Se cuestionó para si mismo en la cabeza. ¿Que cosas podrían haber sido? No tenía la más mínima idea, y es que aunque le interesara saber, prefería no meterse en líos y dejar pasar ese tema como si nada. - Bueno, es verdad, no me he encontrado a nadie más por aquí, parece que no es una zona muy transcurrida, o algo... - De nuevo, sacaba sus propias conclusiones. Dejaría de preocuparse por la chica, por el hecho de encontrarla ahí sola. Con sus palabras le hacía saber que no le interesaba el hecho de que se preocupara por ella, por lo cual no había muchas razones para hacerlo, aunque le fuera inevitable.

¿Mi intención? Pues... - Eso sí era algo que no podía decir así como así. Ella tenía razón, la mayor parte de Hoshido aún detestaba a los de Nohr por sus actos del pasado, y aunque no fuera tanto su caso, ya que sólo quería la felicidad de su pueblo y la de los vecinos, no era muy coherente que fuera para el reino que aún consideraban muchos como "enemigo". - ¡Conocer la capital! Bueno, y sus alrededores, no sé como te lo puedo explicar... y bueno, voy en búsqueda de alguien.~ - Intentó no dar más detalles de lo que se suponía que iba a intentar hacer. Quizá y si lo hacía ya no lo dejaría avanzar por ver en peligro su reino, era lo que él hubiera hecho si la situación fuera al revés.

¡No es con ninguna mala intención, de veras! - Agitaba ambas manos tras sus palabras, ciertamente no tenía malas intenciones en lo que planeaba, pero lo mismo quizá no le parecería correcto a más de uno. - Me pregunto... ¿También odias a los Hoshidianos? Tengo entendido que la mayoría de personas en Nohr, también nos odia. - En sus palabras se notaba el tono desanimado que ya había sido escuchado de manera frecuente desde ya hace poco. - No entiendo muchas cosas, la verdad... no entiendo por que tenemos que estar en constante guerra, y no buscar mejor una solución que beneficie a ambos reinos... - Aunque siguiera hablando con ella, esas palabras las decía más para si mismo, como si lo hubiera pensado pero salido por su boca sin siquiera poder evitarlo.

Ah, lo lamento... - Como ya era habitual, se disculpó por las palabras que había soltado hace unos instantes. - Y... pues, ¡En verdad! No vengo con intenciones de nada malo... pero, en este punto de mi recorrido, ya no puedo regresar. - Bajó un poco la cabeza después de sus palabras. Estaba decidido a seguir avanzando, y si ella quería ser un obstáculo en su camino, no tendría otra opción más que actuar.
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Re: La oscuridad no tiene misericordia, sucia rata hoshidiana. — Flashback Social Privado

Mensaje por Invitado el Dom Ago 27, 2017 4:28 pm

Los consejos de mis padres —muertos, pero útiles— siempre decían que no me fiara de nadie que viniera con una sonrisa. Las personas que siempre se mostraban inocentes, dulces y simpáticas pueden ser las que más tengan maldad; en otras ocasiones no, pero no me gustaba tampoco relacionarme con ese tipo de personas empalagosas. Sencillamente dejé que siguiera siendo como quiera, sin importarme que él me miraba algo mal porque no terminaba de confiar en él. ¿Y qué? Es normal que no me terminara de caer porque tal y como dijo él estábamos en un lugar peligroso y no había nadie. Demasiado sospechoso, ¿no?

Intenté parecer lo más social que pude, pero pocas ganas tenía. Solo me interesaba su aspecto y esa personalidad tan buena, pero también saber porque estaba aquí.

El placer es mío. —Con un leve incline de mi cabeza, cerrando mis ojos, fui cortés con él. Solamente unos segundos porque nuevamente puse mi cabeza recta con la espalda erguida y volví a mirarle. Él entonces miró a las plantas y comentó sobre algo que ni sabía. Claro, normal, no parecía ser un mago negro ni daba ese aura de tener esa condición, por lo que un simple suspiro recalcó mi resignación. ¿Especiales? Bueno, para él sería eso, pero para mi no era más que una planta con la que experimentar. Aún así, para seguirle el rollo, asentí con mi cabeza.— Sí, bueno, son simples ingredientes. Lo especial es lo que viene después: los venenos que hago con ellas. —Y otra advertencia más de mis conocimientos por si quería hacerme algo que se lo pensara dos veces. Por lo que él cambió de tema y eso me hizo sonreír para contemplar su inocencia. Vaya, vaya, así que este chico le gusta hablar... genial. Yo simplemente, agarrando el libro, seguía manteniendo la distancia mientras lo escuchaba como si nada.— Sí, es un lugar donde la gente no viene mucho. No es un lugar para turistas como tú. —Zasca. Demasiado cortante, quizá, pero es que ya de por si me parecía tan sospechoso que viniera por aquí que no podía evitarlo.

Me estaba comenzando a cansar de su presencia. ¿Habría hecho mal en hablar con él? Jamás me había encontrado con un Hoshidiano, por eso mismo cuando preguntó si ella odiaba simplemente encogí mis hombros. Ni fú, ni fá. No me interesaba la historia detrás de Nohr y Hoshido porque lo único que sabía es que los dos tenían cierta enemistad y rivalidad por territorios. Había más cosas, claro que sí, pero como ya he dicho: no me importaba.
Lo dejé hablar mientras me replanteaba la pregunta. A decir verdad no odiaba a las personas por su hogar ni su patria, sino más bien por su personalidad tan feliz y desinteresada. Envidia, puede ser que fuese también por no saber comportarme. ¿Quién sabe? Pero no me convencía del todo aquel hombre tan sospechoso: albino, ojos rojos, extrañas orejas puntiagudas. Había algo en él demasiado... llamativo.

Cuando él termino —siempre con una sonrisa en su joven rostro—, yo suspiré. Demasiado que contestar y pocas ganas que hablar, pero él me llamaba la atención así que no negué una palabra con él. Lo intenté otra vez: ser amable, digo.

Yo no odio a los hoshidianos, tampoco me importa la guerra esta de mierda; mejor, las cosas están más baratas y la gente en los barrios bajos se pasean más y puedo vender más de mis cosas. A mi no me afecta directamente porque yo gano con esto, así que... Digamos que no odio a nadie por su patria, sino por su personalidad. Y no es que me demuestres ahora en este ambiente ser la mejor persona del mundo, Kamui. Pero no es por tí, no te preocupes. Así que... —Suspiré finalmente tras ese discurso, volviendo a inclinarme para seguir con lo mío.— Si quieres puedes esperarte y te llevo a Nohr, pero si te vas: no me ataques por al espalda. Soy muy buena devolviendo un contraataque. Aviso.
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Re: La oscuridad no tiene misericordia, sucia rata hoshidiana. — Flashback Social Privado

Mensaje por Eliwood el Jue Sep 28, 2017 12:47 am

Tema cerrado. 30G a Nocthicula.
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- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
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