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Sucker for Pain [Priv. Izaya, Lenka][+18]

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Sucker for Pain [Priv. Izaya, Lenka][+18]

Mensaje por Lenka el Miér Ago 23, 2017 6:50 am

La noche había caído, cansado me encontraba a las afueras de otro bar. Como era costumbre planeaba beber hasta caer, después de conseguir una habitación en la posada a la vuelta de la esquina me dirigí aquí. – Bière Tenté - susurre al leer el nombre grabado en una tabla sobre la entrada [Huh] el nombre era raro pero al empujar la puerta una fragancia agradable encanto mi nariz, flores y pinturas decoraban los muros pintados de beish. Era un lindo cambio en comparación a los que acostumbro, sobre todo el suelo tan limpio que aun podía notarse el color original de la madera. Entonces llegue a la conclusión [Oh.. es nuevo] este bar sería igual al resto en el futuro si es que no quiebra [Espero que no sea caro] la barra se encontraba alineada con la puerta pero lejos de la puerta, tuve que caminar por el pasillo hecho con las mesas y sillas del lugar. Algunos de los clientes usándolas me observaban mientras me dirigía a la barra, pero ya conoces el dicho, cuando observas al abismo este te observa a ti.

Algunos solitarios, otros acompañados. Bebiendo para acallar sus penas o por diversión ¡incluso apostando! Pero hoy no, prefería terminar el día con algo de oro en mis bolsillos. Tome un taburete de los que estaban frente la barra y lo deslice causando ese típico chirrido, llamando la atención del tendedero. – Bienvenido - un hombre delgado, de 25 o 26, me recibió con una sonrisa y una voz amigable. Por desgracia estas resaltaban sus ojeras – Agradecería que cuidaras el lugar - con un ligero movimiento de la muñeca señalo el asiento – Ah, no me di cuenta - era mejor no molestarlo, estaba a un paso de desesperarse. Me quite el cinto del morral levantándolo sobre mi cabeza y apoyándolo a mi izquierda, levante mi mirada para encontrarme con la ausencia del joven – ¿De un lado a otro eh? - susurre mientras me quitaba la gabardina, pude verlo atender a otras persona al otro lado de la barra  mientras me inclinaba a un lado para quitarme susodicho abrigo.

– Tráeme una de esas - señale la jarra de una mujer rubia de camisa blanca y chaleco oscuro que se encontraba a mi lado, - Upupupu - la mujer rió levemente con una sonrisa burlona – Es bastante fuerte, no impresionaras a nadie si lo dejas - su voz correspondía su expresión y su aliento me decía que llevaba una o dos jarras. El tendedero escucho a la rubia y espero por mi respuesta antes de servir - Heh - me malinterpretaron, era simple vagues por escuchar (o en este caso leer) el menú, pero podría ser divertido – Venga, trae pa’ acá - dije con un gesto de parte de mi diestra a la vez que inclinaba mi cabeza, no vi la cara de la rubia pero un ¿Ohh~? - llego a oído izquierdo. El joven nos dio una cara de rara antes de darse la vuelta para conseguir la bebida, diría que… ¿Expresaba empatía? ¿Arrepentimiento? No estoy seguro, pero la cuasi discreta mirada que dio a la rubia burlona sobre su hombro gritaba que esto era un deja vu para él.

Descanse mis brazos sobre la barra mientras esperaba, encontrándome debajo de mi mano con el menú que vagamente ignore. Lo acomode y aleje mi mano para darle una ojeada, era similar a una carta de póquer (tanto que no me sorprendería si las confundieran) las diferencias eran obviamente las letras y números en esta junto a la decoración que consistía de flores en las puntas y en el pie de la carta y líneas en los bordes. – ¿Lindas no? - No me había dado cuenta hasta ese momento que la mujer se encontraba observándome, posiblemente porque su jarra se encontraba vacía – Le dan vida a la carta, me hacen sentir orgullosa - Levante una ceja – Claro, dentro de poco te traerán nietos irrespetuosos - Respondí con un tono burlón. El tendedero volvió con botella en mano - Por favor no, ya es suficiente con ella - no lo culpo - ¿Que? Soy una santa, incluso te ayudo con el bar- en ese momento perdí la compostura y empecé a reír, seguro llame la atención de todo el bar pero me importaba poco - Mira, si quieres ayudarlo deberías separarte del banco - exclame mientras señalaba su asiento, la rubia frunció el ceño y ahogo sus pensamientos en el recién servido alcohol. Al tendedero le brillaban los ojos demostrando la verdad en mis palabras, lleno mi jarra con ese hermoso líquido y nos dejó nuevamente para atender al resto de sus clientes - Aquí - antes que yo siquiera tomara el asa de la jarra la rubia separo su cara de su bebida y señalo el menú. Mis ojos siguieron su dedo índice hasta las oscuras letras que contrastaban con el blanco crema del fondo, ¿“adicch”? su pulgar tapaba el resto del nombre, pero no el precio, era más cara de lo que normalmente bebía, pero con lo ahorrado podía mimarme un poco. Cuando el primer sorbo llego a mi lengua pude sentí un sabor similar al de mis menjunjes - ¿Y? ¿Cómo está? – su cabeza descansaba sobre su mano sosteniendo su barbilla, - No me digas, también es tu hijo - la rubia asintió haciéndome suspirar.

Levante la jarra y dije “provecho” antes de hacer fondo, pero al empezar tragué mal haciéndome parar para para recuperar el aire que solté al toser, la mujer se rió y golpeo de manera un demasiado entusiasta mi espalda - Te lo advertí - con el costado de mi mano limpie el alcohol que quedaba en mi cara - Je, eso solo fue un error, no tuvo nada que ver con la bebida - me desconcentre por el ruido de la puerta - ¡Ja! Seguro que no soportas el sabor - exclamo la muchacha con una mueca burlona, fruncí mi seño – Por favor, yo hago y bebo cosas con peor sabor a diario – nuevamente hice fondo, logrando vaciar mi jarra y festejándolo con un “Ahh~” la apoye nuevamente en la barra Aww la rubia me miro con decepción – Acabo de perder 10 monedas – el dulce sonido de la desgracia ajena – Mejor suerte la próxima – dije con la misma mueca que había recibido de su parte, me serví más de ese Adicch o lo que sea y bebí con tranquilidad disfrutando de mi victoria – Hey tuerto – por desgracia solo duro segundos ¿Hmm? solo la mire de reojo y no me separe de mi jarra – ¿Que querías decir con que “haces” cosas peores? – se había acabado su alcohol nuevamente, me voltee para verla y le explique – Es mi oficio, hago menjunjes y medicinas para quienes lo necesiten – la mujer parecía haberse tranquilizado al escuchar mis palabras ¿acaso pensó que hacía venenos o algo? – Aunque.. también e hecho venenos de distintos tipos – quería molestarla, nadie me pidió algo similar en el pasado, aunque no me negaría si me pagaran lo necesario – Hahah.. no me des esos sustos – sonreí – Oh, no es ninguna broma, después de todo una medicina está a un ingrediente de diferencia de un veneno – tome mi jarra y la acerque lentamente a mi boca – Y el alcohol no es diferente ¿conoces el coma etílico? – tome un trago de mi jarra sin inmutarme.
Afiliación :
- BEGNION -

Clase :
Archer

Cargo :
Curandero

Autoridad :

Inventario :
Arco de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
493


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Re: Sucker for Pain [Priv. Izaya, Lenka][+18]

Mensaje por Izaya Orihara el Vie Sep 22, 2017 3:36 pm

Estaba en Ylisse por negocios, en busca de una chiquilla plegiana que se empeñaba en escapársele de entre los dedos. Por suerte, le habían informado de que a la mañana siguiente partiría una delegación de nuevos soldados al frente, a luchar contra las tropas emergidas que estaban sitiando una de las fortalezas y lugar donde, supuestamente, estaría Morgan. Sin embargo, hasta entonces podía dedicarse a sus propios asuntos. Izaya no era una persona que le gustara perder el tiempo, de modo que, en vez de descansar para el viaje del día siguiente, se había dedicado a caminar por la ciudad en busca de información. Nunca se sabía qué se podía esconder en algún tenebroso rincón, sucia callejuela, o maloliente bar. Tras haberse visto con algunos antiguos conocidos y clientes, simplemente para saber qué era lo último que se había cocido en la zona del Mercado Modelo, el estratega decidió visitar los nuevos locales de moda que hubieran abierto sus puertas al público.

Cenó en el hostal en el que se estaba quedando, apenas picoteando la comida que no satisfacía su fino gusto, y decidió cambiarse de ropa. Una sonrisa traviesa se dibujó en sus labios pintados de carmín rojo. Sus ojos estaban delineados de color negro, lo que hacía resaltarlos sobre su piel blanca y lisa. Sus largas pestañas formaban una sombra seductora que aumentaba la profundidad de su mirada que parecía observar sus alrededores con picardía. Se pasó las uñas, pintadas de burdeos, por el falso cabello negro, que le llegaba hasta los hombros en un corte juvenil y femenino. Tras agarrar su abrigo, lanzó un beso al espejo, y salió por la puerta trasera del alojamiento, no fuera a ser que alguien que conocía lo viera. No se sentía con ganas de dar explicaciones a nadie. Esa noche quería divertirse.

Kanra era una chica divertida y animada, sin ganas de conflictos y más propensa a hacer amigos que enemigos. El informante a menudo usaba ese alter ego para sus maquinaciones y planes, además de por placer. Muchas veces, las mujeres eran capaces de conseguir información de forma más sencilla que los hombres. Por alguna razón, confiaban que ellas se mantendrían calladas, que serían buenas, que no lo usarían contra ellos.  Habiéndose dado cuenta de cómo eran tan subestimadas, Izaya había decidido usarlo a su favor. Cualquiera hablaría con una chica bonita, agradable y suave a su lado. ¿Qué daño podía causar una mosquita muerta? Ja, ja. Si la gente supiera que había que guardarse más de las personas calladas que de las voces más altas, haría mucho que no tendría trabajo. Había nacido como un hombre, pero eso no le impedía explorar el género femenino y desarrollar una personalidad acorde a su otro yo.

Esa noche, Izaya no existía. En su lugar, Kanra iba a tomar las calles a su gusto. Y se lo pasaría en grande en el proceso. Sus pasos firmes, que provocaban que sus tacones resonasen en los adoquines del suelo, indicaban la seguridad con la que caminaba. Sabía a dónde quería ir, un bar bastante nuevo en el que nunca antes había entrado: La Bière Tenté.  Le habían hablado bien de él y de las bebidas que allí se consumían. No es que Kanra fuera a beber mucho, pero le interesaba que otros lo hicieran. El alcohol aflojaba la lengua y embotaba los sentidos. Podría hacer cualquier pregunta sin tender que raspar demasiado, lo cual se agradecía porque muchas otras veces tenía que presionar de cualquier manera para conseguir información. Por suerte para él, Kanra era una chica de personalidad lo suficientemente dulce como para parecer algo ingenua, pero al mismo tiempo tenía un aspecto atrevido y seductor, con largas piernas y pestañas.

Ten la apariencia de una flor inocente; pero sé la serpiente que acecha debajo.

Abrió la puerta del establecimiento, que no estaba demasiado lejos de su hostal y repasó con la mirada a los presentes. Era un sitio animado a esa hora. Ya había gente borracha y cantando, aunque eso era algo normal en un bar. Algunos se giraron a mirarla, a lo que Kanra respondió con fingida candidez, como si no se diera cuenta de los gestos y codazos de los hombres bebidos. Quedaban descartadas las mesas. Decidida, se acercó al bar y se sentó al lado de un joven que hablaba con una señorita cuyo rubor delataba que había estado tomando bastante más de lo que le permitía el cuerpo. Su conversación llegó con facilidad a los oídos de la informante, que de inmediato prestó toda su atención al dúo. Por supuesto, fingió no haberse enterado de que estaban hablando de venenos, aunque el tema le interesase. Se sentó tranquila en las sillas altas de madera. En silencio, dejó caer su abrigo de piel de lobo gris hasta los antebrazos, exponiendo de esa manera sus hombros y cuello.

- Una copa de vino tinto, por favor. – ronroneó al camarero, que se apresuró a servir la orden de la dama. Mientras esperaba, apoyó los codos en la mesa y arqueó la espalda para dar la sensación de que tenía curvas. A pesar de ser plana como una tabla, incluso más que su hermano, el grueso abrigo daba la impresión de que debajo se escondía un cuerpo de mujer. Por el rabillo del ojo, analizó al muchacho para saber si decía la verdad o estaba fantaseando para seducir a la chica. Le revisó de arriba abajo. Era un arquero, si el morral y el arco a un lado en el suelo eran alguna indicación. ¿Un arquero que hacía veneno? Mejor mantenerse alejada de esas flechas, entonces. Cruzó una pierna sobre la otra, y el vestido negro se le subió hasta los muslos cremosos que sus botas no lograban tapar. El último comentario del muchacho le sacó una risa cantarina a Kanra. - ¿No es irónico que un hombre de medicina fabrique venenos y que hable de los peligros del alcohol mientras lo bebe?
Afiliación :
- ILIA -

Clase :
Tactician

Cargo :
Informante

Autoridad :

Inventario :
Dagas de bronce [1]
Vulnerary [3]
Espada de bronce [2]
Kunais de acero [4]

Gota de Veneno [1]
Dagas de bronce [2]

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
714


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